Reacciona está creando una gran expectación casi dos semanas antes de que sea puesto a la venta. Ya salen artículos e información, incluso en la página de la editorial Aguilar.
Pienso que teneis que hacer algo mucho más corto de leer,.. que un libro. Vivimos en la época
del SMS, del messenger, del Facebook,…etc,.. y por lo tanto un libro es DEMASIADO largo.
Incluso una buena imagen
puede tener mucho más mensaje y capacidad de reacción. Tenemos que ser capaces de UNIRNOS en algo que NO suponga mucha molestia para la gente. Pienso que la gente NO tiene ganas de Manifestaciones y menos de generar Violencia.
Pienso que la reacción social vendrá desde algo que se pueda hacer cómodamente desde casa. Se me ocurren ideas, pero tenemos que ponernos todos de acuerdo;
– NO pagar impuestos. Nadie.
– NO ver las Televisiones.
– NO consumir gasoil/gasolina.
– NO votar,…. nadie.
– NO,….seguir sin unirnos.
– NO seguir haciendo lo mismo que hacemos todos los días.
Cada uno con sus cosas, individual.
Si ese día llega, algo tiene que cambiar a la fuerza. Y espero que sea sin violencia.
En cualquier caso,… sigo dándote ánimos y mucha fuerza, para que sigas en la LUCHA.
Vivimos en un país que impide construir futuros positivos porque de continúo precisa dedicar todas los recursos a apagar fuegos ficticios.
Vuelve ETA con fuerza ¿a matar? No a dar réditos políticos a una derecha sin escrúpulos –en este caso- que no duda en utilizar el terrorismo para manipular aún más de lo que está a la opinión pública y acaparar poder. De repente, un faisán y unas actas de reuniones redactadas por los terroristas, copan debates, páginas, ondas y las conversaciones de unos ciudadanos, algunos, que tienen problemas reales mucho mayores. Pero hemos –han- resucitado el «dime a quien odiar, dime a quien temer, no mires cuánto me beneficio».
¿Probamos a mirar las cosas desde otro punto de vista?
ETA ha asesinado a algo más de 800 personas durante los últimos 50 años. Y ha dejado heridos y mutilados. Terrible y condenable en todos los casos.
Cada año la ley del beneficio económico y la mala gestión política arrebatan violentamente la vida de 16.000 personas, por efecto de la contaminación ambiental, según un informe de Ecologistas en Acción. La mitad de los españoles respira agentes peligrosos que dejan secuelas. En Madrid, la comunidad más afectada, el 80% de los ciudadanos. De haber sido ésa la tónica durante el último medio siglo, habrían muerto exactamente 800.000 personas por esa causa, sin ocupar más que un breve en los medios informativos. Y sin motivar tampoco protestas sociales. Ni un «rifirrafe» he visto u oído al respecto.
Todos los años una media de mil trabajadores muere por accidente laboral. Las víctimas con secuelas, apoplejías incluidas, multiplican desorbitadamente esa cifra. Falta de formación y/o medidas de seguridad influyen de manera decisiva en este balance. De nuevo, la ley del máximo beneficio y la precariedad laboral arrancan vidas y salud.
En los accidentes de tráfico (llegó a haber 4.000 muertos anuales) cabe alguna responsabilidad de quien va al volante en muchos casos, no de quien se los «encuentra». En los más de 3.000 silenciados suicidios que se producen cada año (por ejemplo, el suicidio es la principal causa de muerte de las mujeres entre los 30 y los 34 años) habría muchas culpas que repartir, sociales, políticas, económicas, no solo personales.
El caso es que cada vida vale lo mismo. ¿Usar pistola o bomba para acabar con ella marca una diferencia? ¿Tan abismal en su tratamiento político y mediático?
Dicho todo esto, aquí tenemos información real sobre el caso Faisán, el auto. No hubo presiones políticas para no perseguir el terrorismo. Notad que lo llama “hechos”. Aquí, cómo respira la derecha, en el editorial de ABC por ejemplo, en línea con el enardecido discurso del PP. “No hay precedentes en el mundo democrático de un Gobierno capaz de ofrecer la rendición del Estado a una banda de asesinos. Lo ocurrido coloca al Ejecutivo de Zapatero en el filo mismo del abismo”.
«Zapatero apenas se movió: ni derogó la ley de partidos para legalizar a Batasuna ni dejó de detener a etarras ni acercó a ningún preso a Euskadi ni mucho menos entregó Navarra. Y eso que había precedentes: durante la penúltima negociación, la de Aznar con esa ETA a la que calificó como “Movimiento de Liberación Nacional Vasco” en 1999, el Gobierno excarceló a 180 etarras, 135 presos más fueron acercados a Euskadi, disminuyeron las detenciones y se invitó a volver a 304 prófugos. Uno de esos etarras liberados por el Gobierno de Aznar durante aquella negociación, Iñaki Bilbao, volvió a matar: asesinó poco después al concejal socialista Juan Priede. Y a nadie se le ocurrió acusar a Aznar de colaborar con ETA».
Pero ya estamos de nuevo en harina para fabricar el pastel de la demagogia, utilizando el terrorismo como arma electoral. Arma electoral, repito. Tienen mucha práctica. En 2007, en un período en el que el único atentado en mucho tiempo fue el de la T4, el PP, la derecha mediática y grupos de extrema derecha varios, emprenden y desarrollan una campaña sin precedentes para protestar -dicen- por la política antiterrorista del Gobierno. Campaña tan ficticia -y obscenamente aprovechada- como ésta. Trece manifiestaciones cuento, pudieron ser más.
El diario ABC publica una tribuna del escritor Juan Manuel de Prada, titulado “Alta traición” que terminaba así: “»Llamemos a las cosas por su nombre: esto es alta traición. Cabría preguntarse si un gobierno que humilla el honor de un Estado no merece algún tipo de castigo. En épocas menos confusas esta pregunta habría obtenido una respuesta inmediata y severísima”. ¿En 1936 por ejemplo?
Lo contaba en mi libro España, ombligo del mundo, (y guardo impresa la tribuna hoy más difícil de encontrar en Internet) donde dedico amplio espacio a este tema. Por ejemplo, a la manifestación del 10 de Marzo de 2007, víspera del tercer aniversario de los atentados del 11M, que ni se nombran, porque en esta ocasión “no toca”. El PP fleta 760 autobuses para hacer llegar gente de toda España.
Mariano Rajoy, en el comunicado final, reitera sus teorías sobre las cesiones que le presupone al Gobierno e incluye tres interesantes puntos.
Uno mesiánico:
“Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan”.
Otro en el que parece desechar por fin la autoría de ETA en los atentados del 11M, aunque los manifestantes sigan gritando allí mismo “queremos saber” o “¿quién ha sido?”:
“La España que consiguió que ETA no matara porque no podía matar, porque la estábamos derrotando”.
Y un llamamiento que nos heló la sangre a muchos españoles:
“Necesitamos recuperar el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno yo quiero establecerlo con la gente, con los españoles. En ese espíritu, convoco solemnemente a todos los españoles, a los que les importe España, a poner fin a esta situación”. ¿Cómo? ¿Como en 1936? Pues ya están de nuevo igual.
¿Se da cuenta el PP y sus acólitos de cuántos votos dan al PSOE con esta actitud? ¿Se dan cuenta, sobre todo, de cuánto ofenden la inteligencia y el sentido ético?
(Vídeos de la manifestación aludida. El segundo, amplio, con un anuncio delante y no por casualidad. Son muy instructivo ¿dónde quedaron las acusaciones sobre Navarra por ejemplo? ¿Dónde está la responsabilidad por hacer estas acusaciones sin fundamento?)
Paso a paso y sin pausa se está desmantelando el Estado del Bienestar que tanto nos costó conseguir. España –que aún permanece casi seis puntos por debajo de la media europea en “gasto” social- no conoció jamás las prestaciones de las que muchos de nuestros vecinos disfrutan. Los países nórdicos a la cabeza, Alemania o Francia invierten –incluso con gobiernos conservadores- mucho más en sus ciudadanos. Es decir, revierten en ellos los impuestos que les cobran. Del aire no vienen los dineros.
Las comunidades abren un debate sobre el copago, las del PP naturalmente, avanzan los titulares abriendo paso a lo que ha de llegar. Copago en sanidad y educación, ha dicho el Presidente de Murcia.
“Los defensores del copago argumentan que, cobrando una cantidad simbólica por estos servicios, se reduciría su demanda porque la gente no abusaría de ellos. Tal vez sea así en la Sanidad, aunque no creo que compense: pocos van al médico por gusto, ese pago simbólico –por pequeño que sea– no supondrá lo mismo para todos y nos arriesgamos a que algunos enfermos mueran por ahorrar tres pesetas. Sin embargo, ¿quién “abusa” de la Educación? ¿Qué clase de copago reduciría la demanda en los colegios sin provocar graves problemas de exclusión social?” escribe al respecto Ignacio Escolar.
Nos están vendiendo lo nuestro ante nuestra indiferencia. ¿De quién es el dinero público? Reacciona contiene todo un capítulo dedicado a ello. Porque lo asombroso es que asistamos al expolio tan contentos e incluso utilizando los mismos “argumentos” que nos inoculan. “Es que va mucha gente al médico”. Pocas ganas dan de hacerlo por capricho, al menos en la cada vez más masificada e impersonal sanidad de Madrid, gestionada ya por empresas privada en busca del lucro y privado, el suyo. En cuanto a la educación, la mala calidad de la española es la causa fundamental de que se carezca de información y criterio siquiera para saber y no oponerse a estos atropellos. ¿Copago para la educación? en vena y gratis habría que inyectarla.
Y, ya os digo, estamos -hoy como siempre- a la cola de Europa en inversión social (es más adecuado llamarlo así). Del eterno furgón de cola, ya se han bajado los viejos compañeros: Grecia y Portugal. Por detrás de España sólo quedan seis países del Este (Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Letonia y Lituania) y Luxemburgo. Hasta ahora, hasta hace un tiempo en realidad, la sanidad española podía presumir de eficacia pese a disponer de menos fondos que otros países. Pero también se quiere acabar con eso. La apisonadora neoliberal camina imparable. ¿Es imparable?
Esto era en lo que andaba y ando. Lo cuenta hoy, muy bien, Público:
De la indignación a la acción. Hace un mes salía a la venta en España ¡Indignaos!, un librito que se levantaba contra la indiferencia de los ciudadanos ante el retroceso de las democracias modernas, un llamamiento ante la pasividad: «La peor actitud es la indiferencia», pedía a los más jóvenes el autor del panfleto, Stéphane Hessel, de 93 años. Y como si cogiera el testigo, un nuevo libro trata ahora de dar un paso más a favor del grito de guerra, más allá de llevarse las manos a la cabeza: se trata de Reacciona, que Aguilar editará en unas semanas.
Reacciona es una obra coral, coordinada por la periodista Rosa María Artal, en la que han participado representantes de diferentes generaciones y ámbitos profesionales: José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Juan Torres López, Àngels Martínez i Castells, la propia Artal, Ignacio Escolar, Carlos Martínez Alonso, Javier López Facal, Javier Pérez de Albéniz y Lourdes Lucía. Como dice Hessel, encargado aquí de prologar el tomo, «es tiempo de democracia genuina»; «es hora de actuar».
El sistema está enfermo
Los convocados tenían un objetivo: «Dirigirnos a la sociedad en general, y a los jóvenes en particular, intentando concienciar y provocar una reacción frente a las medidas neoliberales impuestas como única salida posible a la crisis», escribe Sampedro. Arma de doble uso, Reacciona mezcla el lenguaje didáctico con uno más práctico que apela al lector y le da herramientas para enfrentarse a unas medidas que afectan a su calidad de vida. Porque «es una falacia hablar de crisis financiera únicamente. La crisis es política. La crisis es del sistema de vida occidental». Según Sampedro, «estamos viviendo en pleno ocaso del mundo en que vivieron nuestros padres», debido a «un afán de saqueo propio de las hordas bárbaras» de manos de los financieros culpables de la crisis. Como dice Artal, «el sistema en el que vivimos está gravemente enfermo». El resultado es demoledor.
I heard that your’re settled down.
That you found a girl and your married now.
I heard that your dreams came true.
Guess she gave you things I didn’t give to you.
Old friend, why are you so shy?
It ain’t like you to hold back or hide from the light.
I hate to turn up out of the blue uninvited,
But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it.
I hoped you’d see my face & that you’d be reminded,
That for me, it isn’t over.
Nevermind, I’ll find someone like you.
I wish nothing but the best for you too/two.
Don’t forget me, I beg, I remember you said:-
«Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead»
Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, yeah.
You’d know how the time flies.
Only yesterday was the time of our lives.
We were born and raised in a summery haze.
Bound by the surprise of our glory days.
I hate to turn up out of the blue uninvited,
But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it.
I hoped you’d see my face & that you’d be reminded,
That for me, it isn’t over yet.
Nevermind, I’ll find someone like you.
I wish nothing but the best for you too/two.
Don’t forget me, I beg, I remember you said:-
«Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead», yay-e.
Nothing compares, no worries or cares.
Regret’s and mistakes they’re memories made.
Who would have known how bittersweet this would taste?
Nevermind, I’ll find someone like you.
I wish nothing but the best for you too/two.
Don’t forget me, I beg, I remembered you said:
«Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead»
Nevermind, I’ll find someone like you.
I wish nothing but the best for you too/two.
Don’t forget me, I beg, I remembered you said:-
«Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead»
Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, yeah.
Quería compartir con vosotros esta joya: pasión, corazón, técnica perfecta, voz maravillosa. Me cuenta el amigo que me la ha enviado, el imparable acenso de Adele en los dos últimos años. Esta cantante londinense no tiene más que 22. Y que la canción es autobiográfica. Hay chicos que son muy tontos 🙂
Portugal es la víctima más reciente del neoliberalismo. Resulta asombroso contemplar la naturalidad con la que los informativos nos cuentan los problemas a los que ha llevado a nuestros vecinos su deuda. Asumiéndolos como normales, sin antecedentes ni contexto. Cómo tiene que dimitir el presidente porque no le acepta el parlamento su nuevo plan de ajuste. Ver acudir a Sócrates compungido a rendir cuentas a Bruselas. Asistir al nuevo dedo en el ojo que meten a Portugal las agencias de «rating» bajando su calificación. Asumir en el horizonte portugués –y en todos- más y más “austeridad”. Para los ciudadanos de a pie, naturalmente. Y cómo éstos siguen la peripecia tan tranquilos aparentemente.
En 2008, 13 de Septiembre, emerge una descomunal crisis financiera que ha llenado los bolsillos de bancos y “mercados” con cuantiosas ganancias basadas en la nada (y en fraudes). Se les inyecta dinero público para mantenerlos porque… “son demasiado grandes para caer”. Sólo en EEUU, 70.000 millones de dólares. En Europa país por país, e incluso el Banco Central Europeo interviene aportando 30.000 millones de euros.
Y, héteme aquí, que le dan la vuelta a la tortilla.
1) Los bancos también tuvieron un papel clave en la especulación contra la deuda pública. Cuando los Estados se vieron obligados a salvar a la banca y a desembolsar dinero público en diferentes programas de estímulo para evitar una catástrofe mayor tuvieron que incrementar sus niveles de deuda pública. Y esta deuda fue financiada, paradójicamente, por la propia banca. Así, mientras los estados estaban prestando dinero a la banca a bajos tipos de interés (con el objetivo de que la banca lo prestase a empresas y familias), ésta estaba dedicando ese dinero en comprar deuda pública. El resultado era la permanencia de la recesión, el incremento de la deuda pública y el crecimiento de los beneficios bancarios.
2) Muchos de estos fondos y otras tantas entidades vinculadas a los bancos están registrados en paraísos fiscales, de forma que no pagan impuestos con los que financiar los servicios públicos. Esto invierte el sentido de los sistemas fiscales, ya que al final los servicios públicos acaban financiándose por aquellos sectores que no pueden evadir impuestos (las clases populares) mientras que los bancos y las grandes fortunas apenas contribuyen. Esto repercute necesariamente en una peor calidad de los servicios públicos, lo que se utiliza a su vez como excusa y justificación de su privatización .
3) En efecto, los bancos aprovecharon su desigual poder y cultura financiera ante los individuos para imponerles condiciones leoninas y realmente explotadoras, creando de esa forma el método de punción de riqueza que sustentó la burbuja financiera. La banca creó nuevas formas para el pago de las hipotecas, con nuevos y complejos tipos de interés que confundían a quienes suscribirían nuevos contratos. La gente, obligada en muchos casos por las circunstancias a tener que endeudarse (por los bajos salarios, la necesidad de una vivienda y la retracción de los servicios públicos) fue manipulada y engañada no sólo por los agentes bancarios sino también por los brokers o comisionistas, quienes eran contratados por los bancos para ampliar su cartera de hipotecas y cobraban en función del volumen total suscrito. Grandes beneficios para la banca a costa del empobrecimiento generalizado de la población.
Rajoy está contento con lo sucedido en Portugal. Dice que los países necesitan a veces un revulsivo (lo que hace vomitar). El presidente se va y llega otro. Con su acierto habitual, el candidato del PP entiende que el nuevo titular del gobierno es… un revulsivo. Lo que hace vomitar.
La desmemoriada sociedad no recuerda “El papel de las derechas en el desempleo estructural de España”. Pero las políticas neoliberales son también aplicadas ahora por los socialistas. Y el sector “izquierda exquisita” anda en el cauce canalizado de la consignas incuestionadas. Optimista por naturaleza, espero que quede por ahí alguien, muchos, incontaminado.
¿Quién dice a los especuladores, a la inefable UE azul, sí, bwana? los gobiernos. Los que elegimos. Los que decide esta ciudadanía informada y con criterio. Y protestas ni una que todo son asuntos internos.
Igual habría que volverse “mercado” e irse a especular a Portugal que en nada lo venden a precio de saldo. Es un país que adoro. Pobre Portugal vecino de barbas en remojo.
Gran pérdida. Pero no era «la última». Quedan Lauren Bacall, Kim Novak, Shirley MacLaine, que yo sepa. Pasión por los titulos, etiquetas y simplificaciones.
Libia, Gadafi, la ONU, oriente en llamas, reactivación de atentados en Israel/Palestina, Portugal, la UE, los intranquilos mercados, SORTU, una mujer encerrada por su marido dos años mientras una comunidad de solo 20 vecinos mira para otro lado, dinero y estudios para ver cómo se manipula la orientación sexual… Mándame a los payasos. Lluvia adorable, realizaciones inmediatas… No será la última vez.
Conforme pasan los días me voy convenciendo más y más de que la radiactividad no es en realidad tan peligrosa como pensaba. Resulta que una ha conocido más o menos de cerca los estragos causados por el accidente nuclear de Chernobyl hace un cuarto de siglo (la tierra quemada que dejó, las malformaciones de los niños nacidos con posterioridad) pero es que eso fue un hecho aislado, debido a la obsolescencia soviética. Convivimos con la radiactividad y no nos pasa nada. Cada vez que me hago una radiografía me sacuden un guisopazo y aquí estoy yo tan campante. Necesitamos la energía atómica para disfrutar de este estupendo progreso que nos rodea a todos los ciudadanos del mundo. Los residuos potencialmente letales –pero solo si se desmandan- son problema de las generaciones venideras, no nuestros.
Por otro lado, si uno sale a la calle a protestar por la invasión de Irak que han acordado cuatro amiguetes con poder –Bush, Blair, Aznar, y el entonces presidente canadiense- en presencia de Barroso, actual líder o miniterciolíder de la UE, merendándose a la ONU sin empacho y diciendo que Sadam Hussein tenía unas armas peligrosisimas que nos iban a fastidiar a todos, tiene que oponerse de por vida a cualquier acción de fuerza.
Y es que también he entendido que la ONU solo existe para dictar resoluciones sobre papeles, que queden en idems mojados, y gastar mucho dinero. Quedan preciosos allá en Manhattan al lado del Hudson, sentaditos, de tantos colores y vestimentas como hay en el mundo mundial.
Hace un mes que la ONU dictó para Libia la resolución que pide Llamazares –el líder pero no candidato de IU en loor de multitudes-. Una negociación político-diplomática en presencia de observadores internacionales que verifiquen el alto el fuego. Cuatro o cinco «altos el fuego» lleva decretados Gadafi que afronta el asunto como aquel que intenta dejar de fumar: deja todos los días. Pero es lo que tiene que hacerse: hablar y hablar y hablar. Estamos muy guapos hablando.
Sí, la ONU solo está para eso. Limpia mucho nuestras progres conciencias enarbolar banderas y dejar hacer a otros, lo que sea. No a la guerra, no señor. A la nuestra, que los libios llevan un mes a bombardeo limpio por parte de San Gadafi. Menos mal que así se consiguió parar a Hitler, y a Franco, y nuestro país, España, es un paraíso de gente crítica y responsable, altamente educada.
He comprendido también que si en Libia no se ven muertos –como si veían en Túnez o Egipto- es porque no los hay. Gadafi no mata… sólo impide que entren periodistas. Pero lo que no se ve no existe y eso lo saben muy bien los dictadores listos aunque estén locos. Esos vídeos colgados en youtube de mutilaciones y muertos los han hecho unos opositores muy malos y muy tontos que se matan ellos solos para fastidiar. Todo sea por la causa ¿Cuál? Llevar a Libia a un callejón sin salida, infinitamente peor que una dictadura chantaje y amor de los intereses económicos occidentales.
Y es que debo quitarme para empezar ese gusto por la sangre inocente de ciudadanos indefensos. Los que matan sin parar y a miles y millones las malvadas bombas occidentales. He de hacer propósito de enmienda.
Además, es verdad, ¿por qué han empezado por Libia? Ayer contaba mi opinión pero está equivocada. No es porque Gadafi mata «presuntamente» a sus ciudadanos y Ben Alí y Mubarak también pero menos que se fueron y todo, es que las acciones no pueden empezar por parte alguna. Si no se arregla el mundo de golpe, es mejor hablar y hablar. Qué bien lo vamos a pasar. Como somos tan resolutos, arreglar todos los conflictos de vez nos puede llevar siglos debatiendo y poniendo y quitando comas. Entretanto, mover un dedo ni locos.
Soy consciente asimismo de que voy por muy mal camino. Soy radical. He de montarme un medio informativo (del aire o empeñándome) y abandonar mi vida y mis proyectos, para escribir, gratis, todos los días y de todo, mencionando todas las posturas. Éste dice, el otro dice y ya. Debo ser más objetiva.
Como he escrito en http://www.escolar.net/MT/archives/2011/03/los-amigos-de-gadafi.html, con pseudónimo, y van camino de ocultar el comentario a democráticos negativos, lo mejor que leí ayer fue este tuit: @Ludens76 Organizar una manifestación por el #noalaguerra, que la bombardeen y pedir que nadie haga nada. Eso sí es coherencia. Y yo tengo que ser coherente y fiel. Parece que la derecha no me quiere mucho y ahora resulta que sectores de presunta izquierda tampoco. Están escandalizados. Mira que no seguir consignas y cuestionarlas… pero ¿Que haré yo sin amor? Soy una inconsciente ¿no sé a qué me arriesgo? Sí, pero se conoce que me va la marcha. Y no, eso no es práctico. Debo revisar incluso mi postura acerca del neoliberalismo. No vaya a ser que tengan razón quienes lo defienden con tanto ahínco.
Voy por muy mal camino y me arrepiento. Así ni contentaré a todos –que para eso estamos- ni medraré. ¿No recordaba que ése precisamente ha sido mi objetivo vital durante mi trayectoria todita toda?
Ruego un poco de calma. Ni vosotros ni yo -solos- vamos a arreglar el mundo. Las discrepancias no deberían tomarse como algo personal. Pero tampoco querría coartarme y no escribir lo que pienso. De todos modos, un poco de calma, insisto, no vendrá mal.
Cuarto Poder me publica una tribuna con este título.
Acusábamos hace menos de una semana a la llamada “Comunidad Internacional” de permanecer impasible ante la matanza de los libios y ahora nos rasgamos las vestiduras porque la ONU ha actuado y con inusitada resolución (los aviones llegaron a Bengasi y Trípoli antes de que se secara la tinta de la firma en Nueva York). Hace nada era demasiado tarde, ahora demasiado deprisa.
Se dispara el rechazo del #noalaguerra, cuando Libia lleva en ella un mes. El no, por tanto, es a la presencia occidental en ella.
Las etiquetas ideológicas aportan inapelables certezas para explicar lo ocurrido en la ONU: es por petróleo. En el mejor de los casos, porque la teoría de la conspiración en conciliábulo imperalista se abre paso también, esparciando por doquier altas dosis de demagogia. Gadafi es un tirano, o un repentino benefactor de sus ciudadanos. Sus opositores (con tantos muertos ya como en un tsunami, 8.000) “no son trigo limpio” ¿merecían un dictador por tanto que los sujetara?
En la era de la desinformación, de las “creencias” (más que de la opinión), de los ciegos carriles ideológicos, seguimos sin saber qué ha ocurrido realmente para que la gran cámara internacional se sacuda las telarañas. Lo que resulta una falacia redomada es confundir diciendo que Libia es lo mismo que Irak. Nada que ver la unilateral reunión de Las Azores, con inventada excusa de unas armas de destrucción masiva atesoradas (con certeza, decían) por Sadam Hussein, y desoyendo a la ONU, que una resolución del Consejo de Seguridad para frenar las bombas de Gadafi sobre sus opositores ya en la calle.
Dicho esto, incontables resoluciones de la ONU duermen en las oficinas de Naciones Unidas entre el polvo, incluidas las dictadas contra Israel en su conflicto con los palestinos. Y medio centenar de guerras olvidadas se dirimen hoy en soledad.
¿Qué ha ocurrido entonces para que la Comunidad Internacional haya actuado?
Ayer fue un día grande para la democracia española. 21 de marzo de 2011: por primera vez en lo que llevamos de año, Mariano Rajoy dio una rueda de prensa digna de tal nombre (¡viva la transparencia informativa!). Como las buenas noticias nunca vienen solas, ayer también desveló ese secreto para salir de la crisis que había olvidado por no entender su propia letra: “Hay que trabajar unas poquitas horas más o ganar un poquito menos”, dejó dicho en una entrevista de El Correo.
Sería una idea original si fuese nueva, pero hace ya mucho que aquí nos aplicamos ese cuento chino. Los horarios nacionales son de los más largos de Europa –muchos confunden trabajar más horas con trabajar mejor–, y el sueldo medio de los españoles está entre los más bajos de la UE 15. En España, un trabajador gana de media 21.500 euros al año: casi la mitad que un alemán, un inglés o un holandés.
Pues sí, éste era el revolucionario secreto de Rajoy. Añado un par de datos.
En el primer informe FOESSA de 1970 ya relacionaban la productividad española con la europea, con la alemana casualmente. En el sector siderúrgico, y con unas largas jornadas laborales, «España invertía 195 horas mensuales por trabajador para obtener 62,8 toneladas de acero bruto. Con menos tiempo, 154.7 horas, los alemanes producían 158,3 toneladas». O sea que nuestras desgracias, la pésima organización, vienen de lejos. Y no parece haber intención alguna de remediarlo. Todo lo contrario.
Otro. En el comienzo de la crisis, Alemania decidió acortar sus jornadas laborales para que fueran más personas las que trabajaran. Se han recuperado.
Hay quien me dice con ojos húmedos de emoción y expresión arrebolada: «Rajoy merece una oportunidad». Empiezo a anotar sus filiaciones para pedirles cuentas transcurrido por ejemplo un año de Gobierno. Aquel «te lo dije» que se cumple de forma inexorable estos días (con la energía nuclear por poner un ejemplo y no es el único). Ah, que estas cosas no se hacen. Tenemos tan mala memoria y tal carencia (¿impunidad?) en afrontar responsabilidades.