La masacre libia que «nunca existió»

He borrado ya una entrada similar a ésta por la crudeza del vídeo que había insertado. Había sido prevenido por la comunidad de youtube en este sentido. Era una salvajada. Perpetrada por las tropas de Gadafi sobre los rebeldes, cuerpos absolutamente descuartizados por el ensañamiento. Un dictador loco es muy peligroso. La brutalidad es equiparable a quienes defienden a Gadafi con patrañas y excusas sentados ante su ordenador.
Este otro vídeo (hay ya bastantes) es algo «menos» fuerte. Aunque también desaconsejo su visión, sin embargo, a espíritus sensibles.

Cuentan sin parar como «justificación» que antes de morir comían y estudiaban, es que las dictaduras son una maravilla.

Actualización:
Primer balance de los libios muertos por las tropas de Gadafi: 8.000 casi peor que un tsunami.

Libia y la izquierda mundial

   Las fuerzas occidentales ya están interviniendo en Libia, según el mandato de la ONU. Produce vértigo pensar en cómo acabará esto, y si se repetirán  destrozos anteriores o si, de una vez, la ONU será la ONU y su mandato será cumplido de forma estricta. Pero me encuentro profundamente alucinada por las teorías conspiranóicas de una parte de la izquierda, impulsadas -según el hilo que he seguido- sobre todo desde Venezuela, pero también de corazones que ven etiquetas y no hechos.  Compruebo la pervivencia de una izquierda sectaria y trasnochada (potente freno a una acción constructiva), capaz incluso de defender a Gadafi y creer en patrañas. El colmo ha sido un enlace en un comentario en el blog en el que hablaban de niños jugando pacíficamente en las calles de Trípoli en donde los bombardeos, la sangre y los muertos no han existido. Vivimos en la era de la desinformación, ya se sabe.

   Por eso, traigo un artículo que me han enviado que también muestra la preocupación por esta inquietante deriva de cierta izquierda.

Immanuel Wallerstein, su autor no creía (con razón) en la intervención de la ONU -harto lenta en esta cuestión-, pero es muy interesante el resto del análisis:

Hay tanta hipocresía y tantos confusos análisis acerca de lo que está ocurriendo en Libia que apenas sabe uno por donde comenzar. El aspecto más pasado por alto en la situación es la profunda división de la izquierda mundial. Varios estados latinoamericanos de izquierda, siendo el más notable Venezuela, mantienen un apoyo pleno al coronel Kadafi. Pero los voceros de la izquierda mundial en Medio Oriente, Asia, África, Europa, y Norteamérica, decididamente no están de acuerdo.

El análisis de Hugo Chávez parece enfocarse primordialmente, en realidad en exclusiva, en el hecho de que Estados Unidos y Europa occidental hayan estado profiriendo amenazas y condenas al régimen de Kadafi. El coronel, Chávez y algunos otros insisten en que el mundo occidental pretende invadir Libia y “robarse” su petróleo. Todo ese análisis para nada ubica lo que ha estado ocurriendo y deja mal el juicio de Chávez –y de hecho su reputación con el resto de la izquierda mundial.

Primero que nada, durante los últimos 10 años y hasta hace algunas semanas, Kadafi no obtuvo sino buena prensa en el mundo occidental. Intentó probar por todos los medios posibles que no era un gobernante que respaldara al “terrorismo” y que su único deseo era integrarse plenamente a la corriente principal geopolítica y económica en el mundo. Libia y el mundo occidental han estado logrando un arreglo tras otro, todos con ganancias. Es difícil para mí ver a Kadafi como un héroe del movimiento mundial antimperialista, por lo menos en los últimos 10 años.

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Otra opinión que ha encontrado Standad Life: La izquierda y los tiranos, Salvador Giner

¿Por qué cuesta tanto ser de izquierdas? ¿No debería ser fácil y normal que un ciudadano amante de la libertad, de la igualdad de oportunidades, de la autodeterminación de los pueblos, de la redistribución de la renta y de la equidad mostrara una elemental simpatía por los gobiernos que ponen en vigor esos valores elementales? ¿No es cierto que los valores de cualquier sociedad decente son precisamente los de la izquierda y no otros?

 Lo terrible es no poder hallar una respuesta fácil a la pregunta. ¿Qué enigmática fuerza histórica o, simplemente, qué lógica diabólica hace que la izquierda -la aliada natural del feminismo, del ecologismo, del pacifismo, de la educación para todos- traicione una y otra vez sus principios elementales?

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Por cierto, entre los «no-muertos» por las tropas de Gadafi,  está el periodista Mohamed Nabous, que era todo un símbolo. Euronews le entrevistó poco antes de ser asesinado este sábado.  Y aquí más información de él.

Mayoría absoluta (presente y futura)

Fallas. Valencia. 2011

Responsabilidad de proteger

No resulta nada fácil el debate personal entre la necesidad o no del uso de la fuerza para obtener fines superiores. Suele ser el comienzo de una bola de nieve que se va engrosando en su mortífera caída por la ladera. Pero la realidad es que no vivimos ni mucho menos en un mundo perfecto y que esta fuerza va contra otra fuerza: la que ejerce un Estado sobre sus ciudadanos (quizás la peor que puede existir).

El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado finalmente el uso de la fuerza para imponer la zona de exclusión aérea en Libia. Emilio Menéndez del Valle nos explica cómo se ha ido abriendo paso en Naciones Unidas –sin que nosotros lo hayamos notado realmente, yo no- lo que llama la “responsabilidad de proteger”.

“Se trata de una doctrina sobre seguridad internacional (paz justa incluida) y derechos humanos que incorpora principios fundamentales. Ante todo, establece que el Estado es el primer responsable de la protección de su población, a la que no puede agredir. La soberanía de los Estados incluye derechos, pero también deberes y responsabilidades. Si se da el caso (como ha ocurrido en Libia, Egipto, Túnez y otros) de que los Gobiernos son incapaces de proteger a sus poblaciones (o son cómplices o actores directos) del genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica o crímenes de lesa humanidad, la comunidad internacional (vía Naciones Unidas) tiene la responsabilidad de entrar en acción. El objetivo principal es librar a la población civil de un Gobierno manifiestamente injusto, tiránico y usualmente corrupto. La responsabilidad de proteger debe ser inicialmente promovida mediante medios pacíficos. Habitualmente, especímenes tipo Gadafi, Mugabe, militares birmanos u otros de semejante ralea, no suelen ser sensibles a tales enfoques. De ahí que a la postre, para proteger a los inocentes, se deba recurrir a medidas coercitivas, incluida la fuerza militar”.

La práctica de la teoría ha dejado ejemplos de amargo recuerdo. Esperemos que no sea así esta vez, que la ONU equilibre las fuerzas en Libia, impida las bombas del tirano (al que tantos alimentaron), cese la hemorragia de un pueblo valiente que se levanta -con gran riesgo- por sus derechos y se vaya. La ONU actuaría así como un gobierno mundial. Luego la Justicia Internacional dirimiría las responsabilidades del tirano.

Otra noticia también llama hoy mi atención. El G7 intervendrá en los mercados para respaldar a Japón. Los cuervos especuladores habían entrado a saco a lucrarse de las desgracias varias de Japón. Terremoto, tsunami y crisis nuclear son “una gran oportunidad de negocio»… privado. el entrecomillado es lo que suelen pensar, ya es incluso lo que suelen decir sin pudor. Así el yen alcanzó estos días su cotización más alta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El Banco central nipón ha tenido que inyectar millones para frenar la “carrera alcista” de su moneda, en lugar de dedicar, pongamos por caso, esos fondos a socorrer a la población. Los autores han sido ese ente al que siguen llamando “los mercados”. Pero de abstracto nada. Investigue mínimamente algún interesado en sus filiaciones, nombres y apellidos, a través de las transacciones realizadas estos días. Ésos son “los mercados”, ésos los cuervos carroñeros. Ésas son las leyes del “libre mercado” tal y como está ahora.

Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y el Banco Central Europeo se han unido para frenar la subida del yen. No es que el G7 sea mucho de fiar, pero esta vez hay que aplaudir su acción. ¿Responsabilidad de proteger? No sé por qué lo dudo, pero sí parece ser ése su efecto.

Quedan muchas más cosas por preservar, por defender (que no es lo mismo), muchas. Pero este viernes luminoso amanece con ciertas esperanzas. Necesitamos un respiro.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba el uso de la fuerza para imponer la zona de exclusión aérea en Libia.  Por 10 votos a favor, cinco abstenciones (China, Rusia, India, Brasil y Alemania) y ninguno en contra.- 23:34 h

Libia: los hemos dejado solos

Tropas de Gadafi bombardean Bengasi, el último refugio de los sublevados contra el régimen dictatorial que padecen. Los rebeldes han pedido desesperadamente ayuda a Occidente. Pero Occidente es una abominable piltrafa gobernada por hipócritas a quienes les importa más el petróleo de Libia que el respeto a los derechos humanos, a la vida humana, a la valentía.

Uno por uno, los organismos internacionales (la bochornosa UE, el G8 que nadie eligió, la ONU, los gobiernos) han dado la espalda a los ciudadanos libios, enfrascados –dicen- en largas deliberaciones absolutamente ineficaces. No quieren mover un dedo. Y ni uno han canteado cuando había diversas formas de poner coto a las atrocidades del dictador. Ya se desdecirán de sus tibias críticas ante Gadafi cuando vuelvan a verle. Son expertos. Oh, la diplomacia.

Me avergüenzo de todos los gobiernos e instituciones que han sido capaces de ver la sangre derramada -y en breve aplastada- de los libios que han tenido el coraje de intentar cambiar las cosas, de buscar la cacareada democracia de la que nosotros realmente también carecemos. Lo han pagado muy caro. Escarmiento ejemplar.

Pero a toda esta tropa de impresentables (a buena parte de ellos porque otros se han atribuido poder por su voluntad sin más) los hemos elegido nosotros, los ciudadanos que vemos morir a los libios mirando para otro lado. Ellos han demostrado un arrojo del que nosotros carecemos. Escarmiento ejemplar, digo. Todo el mundo quieto. Aquí paz y después gloria.

Equidistán

Equidistán es un país en el que todas las verdades son relativas. No hay absolutamente nada cierto. Al menos para un observador que contemple con cierta frialdad las opiniones vertidas. Todo es uno y su contrario. Yo no mido 178 centímetros y tengo los ojos marrón claro. De hecho, si alguien estima que no sobrepaso el metro cincuenta y mis pupilas son azul eléctrico, nadie le sacará de su convencimiento… erróneo.

Una amiga mía conservadora, y muy aficionada a hablar de política, tiene muy delimitadas las fronteras: la vida se ve según la ideología. Las manifestaciones de los contrarios a la suya, se etiquetan en un lado y se ponen en cuarentena cuando no se rechazan. Y ya está. Las cosas son como ella las ha pensado previamente. Al menos, admite como válida otra forma de verlas. Pero los hechos reales no existen como tales, todos han de ser interpretados.

Desde hace décadas la sociología ha estudiado la percepción selectiva –me fascinó su estudio-. Uno desbroza de la realidad lo que está de acuerdo con su idea y no ve el resto. En un corrillo de periodistas en Huesca el otro día, uno de ellos habló de informes concretos sobre este asunto: “Cuando les presentan los datos auténticos, los rechazan”. También lo he comprobado. Tratas de exprimir tus neuronas para aportar argumentos, cifras, comparaciones y al final te responden: “Ya, pero yo no creo que sea así”. La creencia se ha adueñado de nuestra sociedad.  Nada que ver con el pensamiento crítico. Ni con el pensamiento a secas, claro.

En Equidistán muchos grandes medios informativos actúan reforzando el mensaje equidistaní. Habla Zapatero, dice lo contrario Rajoy, y punto, que los datos reales no contaminen el espectáculo. El cliente se surte de la opinión que más le gusta. En los falsos debates (ideados solo para entretener a la audiencia) ocurre lo mismo.

En Equidistán, por tanto, no existe la memoria. Se pierde en la maraña de opiniones cruzadas.

De repente, eso que llaman para darle lustre “las cancillerías” se preguntan “si no habrá que revisar la seguridad de las centrales nucleares”. Señores, que hace un cuarto de siglo justo supimos lo que era un Chernóbil. ¿Se han olvidado? ¿No hay informes en parte alguna? Ah, no, que hay matices que… “relativizan”, no se puede comparar aquello con esto.

Y los medios informativos hablan de “histeria nuclear”, y ya tenemos el “debate” servido: ¿está vd a favor de las nucleares o en contra? ¿Le gusta a Vd más el café solo o con leche?

Los pronucleares echan mano de  todo para seguir manteniendo el tinglado. Esto es igual que los aviones, no deja uno de viajar en ellos porque de vez en cuando uno se estrelle (mala suerte). Lo que ocurre es que los cascotes no permanecen miles de años en el suelo como amenaza. Ah, que el CO2 también es malísimo. Sí, casi a diario saludo a Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella a ver si se apiadan de mis pulmones, y barren el manto putrefacto que cubre siempre Madrid por la contaminación de los automóviles. Y quien dice Madrid, pues, ya sabéis, donde queráis. De todos modos, aviados andamos.

¿Qué quiere Vd? informe bien ¿cómo quiere mantener el nivel de progreso sin nucleares? O sin derivados del petróleo, aunque vayan al aire y del aire a nuestro organismo. ¿Café solo o con leche?

Pero ¿de qué progreso me hablan? ¿Eso es progreso?

¿No querrá Vd volver al brasero? Pues no precisamente. Las energías renovables aportaban ya casi el 20% de la producción eléctrica de España. Antes del parón que ordenan las empresas que fabrican nucleares o las petroleras. Ya, pero “yo no creo que esto sea así”. Vale. Té solo o con limón.

El Japón desgraciado, cobaya de las nucleares, pasa por momentos críticos. Y “los mercados”! huyen de la quema hundiendo su bolsa de valores.Quizás si los gobiernos que elegimos como nuestros representantes se ocuparan de los ciudadanos y no estuvieran dedicados a defender a los especuladores privados,las cosas pintaran de otra forma.

Un comentarista de alguna tele norteamericana soltó esta perlita:

«El costo humano aquí parece ser mucho peor que el costo económico y podemos estar agradecidos por ello.»

En el Equidistán en el que vivimos, te dirán que el peligro nuclear en Japón es terrorífico y también que no, que es una minucia. Danzarán ante tus ojos los destellos de los fuegos artificiales para que te distraigas, olvides y aceptes lo que te echen.

Como muchos otros, yo no vivo en Equidistán, lo sufro. Os aseguro que mido 178 cms y tengo los ojos marrón claro. Y que hace más de un cuarto de siglo –más- que sé lo que implica la energía nuclear. En el veinte aniversario de la tragedia ucraniana, unos compañeros de Informe Semanal hicieron este reportaje. Ah, no, que esto es exagerado, «demagógico». Ver para creer, ver para no creer. Es que Chernóbil era sovietica. Pero como dice hoy el Washington Post “si en Japón no puede hacer centrales nucleares seguras ¿dónde las harán?” Igual los especuladores y políticos neoliberales le tienen que decretar un “ajuste” de los suyos a la Naturaleza. De momento, el sufrido y disciplinado pueblo japonés me encoge el corazón. Y con razones.

¿Nuclear, sí, gracias?

Sin luz, sin teléfonos, sin comunicaciones, edificios derruidos, vehículos arrastrados por las aguas. El desastre en múltiples frentes se ha cebado en Japón. Un terremoto, 8,9, de los más intensos de la Historia. Un maremoto. Y una explosión en una planta nuclear que, por el momento, dicen, no afecta al reactor más próximo. El primer ministro japonés confirma que se han liberado «mínimas cantidades de radiación» en la zona cercana a las plantas, porque sí ha habido fugas. El nivel de radiactividad en la zona es mil veces superior a lo normal, un experto lo ha traducido: es lo que un ser humano puede soportar en todo un año. 200.000 personas han sido evacuadas en un perímetro de 20 kms. En Japón hay 53 plantas nucleares. En 377.835 Km2 (España tiene poco más de 500.000). O sea que los amantes de lo nuclear hicieron su agosto con ellos, previamente.

La energía nuclear ya había ganado un ficticio debate a favor de los poderes neoliberales. En España, Rajoy lo ha anunciado como objetivo cuando llegue a la Moncloa. Durán i Lleida declaró algo así como que menos mal que se apostaba por la modernidad y se dejaban de lado esas pijoterías de las energías renovables (a las que han quitado –el gobierno socialista- subvenciones, y sin avisar, dejando en la estacada a quienes se habían embarcado en ese negocio con las directrices anteriores). El ejecutivo prolonga la vida de las centrales.

La energía nuclear –escribí en un viejo post– no emite CO2, pero no es limpia: sus residuos son una bomba de relojería que permanece en nuestro suelo miles de años. Y ni un sólo técnico serio puede certificar que alguna técnica conocida ahuyente la posibilidad de accidentes irreparables. Es cara (y productiva… para particulares). Invierte al menos 10 años en pasar de proyecto a realidad. Y se basa en el uranio, un elemento que también -como el petróleo- dará problemas de escasez (y especulación) a la larga.

En poco más de un mes se cumple un cuarto de siglo del accidente nuclear de Chernobyl y todavía esa zona de Ucrania es tierra quemada y vidas rotas. Visitar la zona requiere pasar por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles, porque se sigue adquiriendo. Varios países ponen aún veto a exportaciones ucranianas.

Los especuladores neoliberales, los políticos a su servicio, tienen bien amarrada a la sociedad, pero la Naturaleza se les escapa. Pocas cosas tan destructivas como el que –por causas naturales, siquiera, un terremoto por ejemplo-  se libere la bestia que las centrales nucleares y los almacenes de residuos guardan en su interior.

Codo con codo con los pobres y sufridos japoneses y todas sus desgracias, pero también es tiempo de prever. De aprender las enseñanzas y evitar desastres en los que no piensa ni le importa -presta solo a obtener beneficios inmediatos- la codicia neoliberal. Y, atentos, que en nada los bien pagados portavoces intentarán convencernos de que las nucleares son muy seguras y encontrarán alguna explicación a lo que vive Japón que, esperemos (confiando en la suerte no en la lógica), no vaya a mayores.

Actualizacion 13 de Marzo:

El Gobierno japonés teme que se produzca una nueva explosión en la planta nuclear de Fukushima. El reactor 3 de la central japonesa sufre fallos similares a los registrados ayer en el reactor 1 y las autoridades no descartan que se haya iniciado un proceso de fusión en ambos reactores.

Japón alerta de problemas en la refrigeración del reactor en una segunda central: Tokai, a 120 kilómetros de Tokio.

 Serían ya 600.000 los evacuados por alerta nuclear.

Actualización 14 de Marzo;

Un nueva explosión sacude la central nuclear de Fukushima. Las autoridades también descartan fugas masivas de radiactividad.

Periodismo en Huesca

  En Huesca se respira estos días periodismo -además de un aire limpio que regenera la salud viciada en Madrid-. En cada esquina una charla estimulante, de no sentirse un náufrago en esta profesión. Y, además, las intensas sesiones del Congreso, con jóvenes estudiantes apasionados -espero, parece- por saber más.

     Javier Pérez de Albéniz tomó ayer notas a mi lado, las mismas prácticamente que yo resaltaría. Éstas:

1.- “Lo más grande, en la vida y en el periodismo, es la verdad”. Antonio Angulo.

2.- “En unos años, no sabemos si pocos o muchos, dejará de haber periódicos de papel”. Javier Moreno, director de El País.

3.-“Las redes sociales son medios de comunicación. Los periodistas, medios de información”, Mónica García Prieto.

4.-“Cuando subas una escalera saluda a todo el mundo, porque te los encontrarás al bajar”. Ramón Lobo.

5.- “La mejor ley de internet es la que no existe”. Víctor Sampedro.

6.- “Los periodistas ya no gastan las suelas de los zapatos”. Un policía a José Martí Gómez.

7.- “La transparencia es la diferencia”. Josep Ramoneda.

8.- “Un periodista es aquel que intenta dar respuesta a los grandes problemas de la humanidad”. Víctor Sampedro.

9.- “Los periodistas debemos ser rebeldes: el compromiso debe ser con la sociedad, no con la empresa que te paga”. Gumersindo Lafuente.

10.- “Si uno disfruta haciendo periodismo… el sueldo se puede conseguir de otras formas”. Javier Moltó.

PP ¿conservadurismo o votos?

El Partido Popular español ha sido el único grupo de la Eurocámara que ha votado en masa en contra de esta propuesta: “que la UE y los Estados Miembros deberían garantizar a las mujeres un acceso fácil a los métodos anticonceptivos así como el derecho a un aborto seguro”. Incluso la familia de los ultraderechistas franceses Le Pen se han abstenido.

La medida forma parte de una resolución contra las desigualdades sanitarias en la Unión Europea presentada por la eurodiputada socialista portuguesa Edite Estrela. El Parlamento de Estrasburgo decidió votar el texto general por un lado, las medidas para facilitar los anticonceptivos por otro y finalmente el derecho a un aborto seguro. Todo ello fue aprobado, a pesar del PP español. 

El científico Bernat Soria señaló durante su etapa de Ministro de Sanidad que, en los 8 años de gobierno del PP se practicaron en España 500.000 abortos legales. ¿Arrepentimiento y propósito de enmienda? No, votos por encima de todo. Los del catolicismo ultra que lleva incluso a dificultar el acceso a los preservativos como en la época preconciliar.

Con el neoliberalismo económico lo tenemos crudo, nos lo sirven al plato por la derecha y por la izquierda, pero en el conservadurismo rancio hay un líder seguro: el PP.

¿O no? Lo peor del Partido Popular español es su capacidad de decir una cosa y la contraria, de actuar en contra de lo que pregonan, sin el menor empacho ni escrúpulo. ¿Cómo se explica, a la vista de su postura actual, el medio millón de abortos realizados durante su mandato? ¿Cómo que Camps firme contra la corrupción e incluso financie una serie para combatirlo? Este mismo sujeto, Camps, por cierto, ha entregado la educación sexual en los colegios a la Iglesia que sabe mucho de eso al parecer. Marcando pautas.  A las que nadie en el PP se opone públicamente. Qué va. Se van a la UE y votan ¡en contra del acceso fácil a los anticonceptivos! Con su larga historia de doble moral entre sábanas húmedas.

Arenas movedizas en las que nos hunden los votantes sin memoria, o con el mismo relajamiento ético de los conservadores españoles.Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.