
Esta foto de las Montañas Azules en Katoomba (Australia) la tomó un amigo: José Antonio Rodríguez. Los libros de viajes y aventuras le llevaron a buscar la forma de vivirlos y lo hizo a través de su trabajo en los programas de reportajes de TVE. Ya jubilado, JA emprendió un largo viaje. Había hecho otros antes. Año y medio estuvo recorriendo África hace tiempo. Y dice que probarlo, crea adicción. Por eso, desde hace casi tres años, está dando la vuelta al mundo en coche. Lleva recorridos más de 120.000 kilómetros a través de todos los continentes. Sabe mirar, disfrutar, y nunca tiene prisa. Viaja solo pero se ha nutrido de un rico bagaje de encuentros. En vacaciones de las vacaciones viene a España. Hoy lo han entrevistado en RNE. Una vez más ha demostrado que es posible reinventar la vida cada día. Los límites, los retiros, los ponen los otros.
A mitad de los años 90, un jefe me explicó el por qué me habían retirado de pantalla: “Emitimos reportajes tuyos en el Canal Nostalgia, tú eres el Canal Nostalgia”. Yo sonreí en mi interior y me acordé de Joaquín Sabina. Ellos no sabían que “tengo la costumbre de resucitar”.
Ni mucho menos el pasado de la comunicación se nutre de una pléyade de indómitos mitos aventureros, había incontables funcionarios. Tanto o igual que ahora, quizás algunos menos entonces porque hubo que idear y estrenar el periodismo… y la democracia. En todo tiempo, hay quien transita por los canales y quien trata de escapar por las incontables fisuras del sistema, e incluso la costumbre, para trazar su propio camino. Nunca es tarde, ni pronto. Lo que pesa y lastra se aparta en la orilla con resolución, aunque a veces duela. Y, como hacen los ríos, se busca el terreno para seguir fluyendo y avanzando. Y hasta remansarse un rato en un recodo para saborear lo que ofrezca.
Nada peor que la autoderrota previa. Nada más castrador que acallar los estímulos y, en el periodismo, carecer de curiosidad. En cualquier aspecto de la vida en realidad es esencial la curiosidad. Tras ella se esconden muchos hallazgos para vibrar. En confianza ¿Quién o qué nos impide volver a empezar una y otra vez?


















