ContrATTACando: las mentiras sobre la deuda y la crisis del euro

En nombre de ellos, de la deuda y la crisis del euro, nos están exprimiendo hasta lo intolerable. Cada día nuevos abusos. CiU convierte los hospitales de Lleida y Girona en empresas, e incluso los centros de atención primaria. Cospedal suprime las subvenciones a la vivienda protegida… para dar negocio a los especuladores del ladrillo (esa bomba infernal que desató precisamente el PP). Y también diseca los presupuestos para bibliotecas que la cultura es una variable muy peligrosa para la religión neoliberal. Aguirre y su Figar ya sabemos que van con la guadaña a por la educación pública. El mandato del Banco Central Europeo es establecer en España el minijob de 400 euros. Y la portavocía de Bruselas pide rebajar el salario mínimo griego de 750 euros a 450. Es el de Portugal, a quién fríen a impuestos haciéndoles pagar por transitar por autovías y autopistas con sus exiguos sueldos, entre otras muchas mermas. Démonos pues por rebajados también nosotros. Y algo más. Italia ha disminuído la cuantía de las pensiones. El tecnócrata Mario Monti – alabado en sus reformas que, sin embargo, preservan la bula de la Iglesia por ejemplo-, ya lo ha hecho en Italia. Con lágrimas de cocodrilo (femeninas, por supuesto)  incluidas.

   Hasta el Rey nos anuncia “tiempos muy duros en lo económico”. España cae 8 escalones en el índice de riqueza que es media en Europa. El producto interior bruto (PIB) per cápita regresa al nivel de 2002. Cada día somos más pobres. No todos, naturalmente. No tenéis más que seguir la pista a cómo aumenta la demanda de artículos de lujo, desde automóviles a esos bolsos que tanto gustan a los políticos amigos dela Gürtel.

   Merkel ha decretado austeridad. Y la UE toda (salvo los malvados y egoístas ingleses, ésos que han logrado cifras récord de paro con las políticas de ajustes, sin embargo) se apunta, en muchos casos encantada. Sus amados mercados vapulean inmisericordes sin enterarse de tan loables intenciones para sus fines: sube la deuda, bajan las bolsas. Los planes neoliberales de la UE no funcionan. Nunca lo hicieron. Pero así hay más lucro para unos pocos, los que cuentan para estos elitistas mandatarios. El resto que apechugue y se apriete. Más aún,  numerosos estudios nos auguran más paro y recesión. Y Rajoy el salvador ya no promete millones de puestos de trabajo, ya dice que «de momento» no se creará empleo. No, solo dolorosísimos recortes. Gran número de ciudadanos dice compungido: “lo vamos a pasar muy mal”. Como si por sus venas corriera agua con cloroformo.

   ¿No hay otra solución? Desde luego que sí: aumentar los ingresos. ¿Cómo? Haciendo pagar a los ricos los impuestos que no pagan. Vicenç Navarro estima que si nuestra política fiscal fuera la de Suecia (ese país sin crisis y con altos niveles de bienestar) se crearían exactamente 5 millones de empleos. Suprimiendo los paraísos fiscales donde las grandes fortunas evaden sus obligaciones contributivas a los países que usan para su vida cotidiana. Imponer una Tasa para las transacciones financieras, dado que el 90% de ellas son especulativas y no pagan producción o comercio (de ahí que afirmar que si pagan se van sea una falacia: apenas crean empleo). Acabar con el fraude fiscal. Y con la economía sumergida que se lleva casi la cuarta parte de nuestro PIB. Con la corrupción de forma prioritaria. Establecer que los partidos sean subsidiarios del robo a las arcas públicas de sus miembros hallados culpables (tras regenerar también la aplicación de la justicia). Igualmente podemos plantear para qué pagamos impuestos si todo se privatiza ¿Para alimentar a los políticos y sus fuerzas de control?

  Extender la idea de que el lobo bajo la cama no se disuelve porque cerremos los ojos. Provocar la avidez por la información.    

   No vendría tampoco mal en esta tesitura despertar al 15M de sus ensoñaciones que los incendios devastadores no se apagan con el agua de jeringuillas.

  Las mentiras de la deuda y la crisis del euro, es el nuevo ContrATTACando. Este jueves en Madrid.

Cayetano Luis Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, Conde de Salvatierra e hijo de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba

Gracias a Jordi Évole, en su imprescindible programa «Salvados» (de La Sexta), hemos podido conocer cómo habla y cómo piensa uno de los máximos exponentes de la nobleza, de la Grandeza de España «pata negra»: así se expresa este hijo de la casa de Alba.

La ¿belleza? esquelética

Esta vez se han asustado. La ganadora de un concurso de modelos de Elite ha sido esta señora anoréxica. Yo me asusto todos los días. Cuando veo en todos los anuncios señoras esqueléticas que parecen ser el ideal del momento. Lo he dicho muchas veces: los iconos reflejan a la sociedad que los crea, y el nuestro es enjuto, artificial, plástico. Exactamente igual que la “cultura” que lo alumbra, lo acoge y lo premia.

Las mujeres guapas antes eran como Cindy Crawford que fue la primera Top Model de la historia en los 80´s.

Lo peor es cómo ha impregnado en la gente. Viendo a nuestra escuálida princesa –que fue una mujer bellísima y no sé cuánto influyen los disgustos familiares y ver tambalearse el sueño de La Corona-, todo lo que comentan otras mujeres es que «debería taparse un poco». Me lo han dicho. Las que no comen, andan, corren y saltan a ver si adquieren esa estructura de boqueroncillo en vinagre que «se lleva» y ya ni ofende a la vista ¡Todo lo contrario! Y no es inocuo. Porque las niñas piden a los Reyes Magos muñecas de princesas (que ya bien problemático es en su esencia). Cuando no juegos de revistas del corazón (en este caso niñas, niños, jóvenes y adultos). Carne de cañón, servida a la plancha.  

En este vídeo de Top Models –donde también está Crawford- se puede asistir de alguna manera a cómo la mujer ha ido perdiendo carne desmesuradamente. Las piernas de Cindy se han quedado reducidas a unos hilillos de los que resulta asombroso pensar que pueden sustentar un cuerpo humano, a menos que sea –que lo es- una pluma. ¿Cabe en ella un cerebro y una mínima sustancia?

¿Peores que las ratas?

Un trabajo publicado en la revista Science ha revelado que las ratas son solidarias. Ya se sabía que algunos animales reaccionan ante el dolor de sus congéneres, los primates, por ejemplo. En el estudio de psicólogos de la Universidad de Chicago han comprobado que se las ingenian para abrir el compartimiento donde una compañera está encerrada y asustada, aunque sea a base de insistir hasta encontrar cómo funciona el mecanismo. Y que no actúan igual si es un peluche el enclaustrado porque saben discernir con su diminuto -aunque intacto- cerebro. Ni siquiera se molestan en abrir el recipiente si en su interior se guarda comida aunque podría satisfacer sus instintos egoístas. Cuando realmente se esfuerzan en cuando ven sufrir a otra rata.

Tanto el estudio como todos los periódicos que han reproducido la noticia dicen: “Las ratas TAMBIÉN son solidarias”. ¿También? Existe el convencimiento de que los humanos lo somos. Quizás lo éramos. Aturdidos por los experimentos de los poderes que hoy dominan el mundo, parecemos ya ser cobayas insensibles, educadas para mirar hacia otro lado y solo movernos para obtener más lucro pisoteando a los demás.

Dos tercios de la población mundial, en torno a cuatro mil millones de personas, viven en la pobreza. El “nuevo-orden” neoliberal europeo lleva a los griegos, por ejemplo, a agudizar el ingenio para comer. Y ese futuro no es descartable para muchos otros europeos. Mientras los poderes mediáticos, hasta quienes pasan aún por progresistas, alaban el acuerdo infernal impuesto por la canciller alemana Angela Merkel –que va a provocar años de recesión-, señalando al egoísta Cameron inglés como único culpable de no sé que armonía para distraer emocionalmente. Y se leen cosas como ésta tocada de soslayo en un largo panegírico de loas: “No hubo debate sobre la austeridad: Alemania y Francia ya han convencido al resto de que no hay alternativa”. Y listo.

O aún peor: «La fórmula elegida no obligaría a los países firmantes a aprobarlo en referéndum (salvo quizá a la purista Irlanda)». Vaya por dios, que a pesar de los palos del rescate, Irlanda aún pretende persistir en aquella antigualla llamada democracia. Como lo quiso Papandreu en Grecia y le costó el puesto. Aunque las recetas de la austeridad no funcionen como están sintiendo en su carne los portugueses. También nos marca el camino que vamos a seguir en España.  Con seguridad.

Vergara, Público

¿Harían esto las ratas? Parece que no. Tampoco creo que admitieran -absortos ante una pantalla donde ratas millonarias jugaran a algo para doblegar a un equipo o a otro o comprando compulsivamente por decreto-, que les destruyeran el hábitat, como han hecho en Durban en un nuevo fiasco de Cumbre sobre el Cambio Climático. Se ha devaluado hasta el acuerdo de Kyoto. Son ratas a por la comida inmediata aporreando su casa hasta destruirla.

Las ratas son usadas en los laboratorios para estudiar y modificar conductas que luego se aplican en otros menesteres. En los humanos muchas veces. Gran parte de la raza humana, en particular la del mundo desarrollado, ya ha sido adiestrada en el egoísmo y la pasividad. Manipulado su cerebro para servir a la causa de unos pocos que se enriquecen sin cesar a costa de las mermas de los demás. Ojalá fueran al menos ratas, de las de verdad.

   ¡Ah, mientras nos sirvan la comida, y nos distraigan y estemos cómodos!… ¿Y hasta cuándo lo harán? El flautista de Hamelin ya nos conduce al río, ahogados poco a poco en el camino de su flauta de sirena sin que nos demos cuenta en el masivo entretenimiento y sumisión que nos han decretado. Menos mal que atisbos de lucidez aún quedan.

La gran regresión por Ignacio Ramonet

  Lo que está acordando la UE es el golpe definitivo  de la ideología neoliberal. En la misma línea de La Energía Liberada, Ignacio Ramonet explica en el editorial de Le Monde Diplomatique las líneas básicas de lo que nos está ocurriendo… ante la indiferencia o miedo general. Por eso, las preguntas con las que Ramonet acaba el texto son claves:

«Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real…

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos…

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%… De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota…

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia…

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver  la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?»

(1) Un billón = un millón de millones.

(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros  del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.

(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.

(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

Corrupción ¿bien de interés cultural?

Bastante noqueada por lo que a todas luces aparece como el triunfo del asalto neoliberal en Europa -al que me he referido en anteriores posts-, rindo homenaje al «día contra la corrupción» que hoy se conmemora -que no celebra- con este artículo publicado en El País el 27/11/2010.

España fortalece sus tradiciones. A su vanguardia, el PP libra denodada batalla para que los toros sean declarados bien de interés cultural, patrimonio protegido por la UNESCO y anticonstitucional su prohibición. En consecuencia, ampara la fiesta en algunas de las comunidades que gobierna. Y no está solo, políticos de otros partidos y sectores de la cultura lo secundan.

En tales circunstancias, tal vez tenga sentido esta modesta proposición: ¿y si nos planteamos consagrar la corrupción como «bien de interés cultural»? ¿No les parece a ustedes lamentable que españoles de bien sean detenidos y hasta encausados basándose tan solo en indicios y pruebas? Piénsenlo, declarar la corrupción bien de interés cultural, también de interés turístico y hasta patrimonio nacional a proteger, no tendría sino ventajas. Se pueden esgrimir sólidos argumentos que fundamenten la propuesta.

La tradición, en primer lugar. Desde El Lazarillo de Tormes en el siglo XVI, sabemos que la corrupción es una de nuestras más arraigadas costumbres. Nobles y villanos, reyes y presidentes, han saqueado las arcas públicas y privadas durante centurias. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y es sabido que nuestro país tiene un amor por sus tradiciones sin parangón. La corrupción es, pues, «un signo identitario del pueblo español».

Nacidos para la gloria. Los corruptos, como los toros de lidia y como los toreros, gozan de una vida singular, muy superior a la de sus congéneres. Reciben un trato exquisito. Y, a diferencia de los astados que mueren ensangrentados y de los diestros que pueden salir malparados, nuestros corruptos a gran escala suelen salir casi indemnes de las cogidas. Para ello existen expertos y caros abogados prestos al quite, el reglamento con sus lagunas y humana aplicación, la cuadrilla en apoyo solidario, la afición que les admira. De hecho, muchos españoles llevan un corrupto dentro, tanto o más que un torero.

Valores estéticos. La corrupción española también es una mezcla de danza, arte y virilidad. A lomos de coches de lujo y embutidos en trabillas italianas, oro y gualda perpetuos, presuntos corruptos bailan ante nuestros ojos, marcando sus soberanos genitales. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos turban.

La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos que relajan el espíritu. Y en esa lucha, casi religiosa, entre el bien y el mal, vemos —irritados algunos, complacientes otros— el triunfo del mal y aprendemos la realidad de la vida.

Así que, una vez declarada la corrupción de interés cultural, turístico y patriótico, habría que aplicarse en su explotación económica. Convertir España en un gran parque temático y registrar la franquicia para exportarla a tantos países que nos siguen los pasos daría trabajo a incontables guías que llevarían a los turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento que embellece el interior, los campos de golf allí donde de natural no hay agua, los vertederos de basuras y escombros por doquier, un castillo con subvenciones fantasma, la noria de los eventos con comisiones dudosas, la montaña rusa del blanqueo de dinero negro o las administraciones de lotería donde se compran boletos premiados para eludir impuestos. Además de las infraestructuras necesarias —que reactivarían el sector de la construcción—, se crearía una industria del souvenir: talonarios, sobres bajo mano, material de espionaje, camisetas, jarras y llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción.

Apuntemos también la posibilidad de levantar escuelas y universidades de corrupción con todas sus materias específicas (cohecho, prevaricación, soborno, tráfico de influencias, fraude fiscal, oratoria demagógica). Y academias o seminarios para quienes solo desean aprender los mecanismos de la «economía sumergida», como cobrar facturas sin IVA y otras menudencias que detraen para el bien común casi el 25% de los ingresos del Estado.

Si consiguiéramos que hasta fuera protegida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la corrupción española homologaría a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, dejarían de atacarnos.

Así que supongo que estarán de acuerdo en que se impone subvencionar —más aún— a los artistas de nuestra corrupción, no dejar que la fiesta muera. Sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra: honesta, responsable, culta. Irreconocible, en una palabra.

Cierto es que casi todos los organismos internacionales han constatado la correlación entre corrupción y deterioro de la democracia, y han llamado a atajar lo que, dicen, no puede contemplarse en ningún caso como comportamientos individuales desviados, sino como putrefacción del ordenamiento social. A gran o pequeña escala, afirman esos organismos, se roba el dinero de todos. Incluso aquí hay enemigos de tradición tan acrisolada. «La corrupción es incompatible con la democracia, hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema», afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción. Pero ¿a quién le importan todas estas jeremiadas?

En Las ciudades invisibles, Ítalo Calvino habla de un «infierno de los vivos» y sus dos formas de afrontarlo. Una, «volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo»; la otra, «buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio». En esas está España: ¿parque temático u honestidad? No me discutirán que hay razones poderosas para optar por lo primero.

Día de la Constitución neoliberal

No sé si podéis imaginar qué representó para mí y muchos otros la Constitución democrática de 1978. En una infancia con penurias económicas familiares lo que más se ha fijado en mi memoria fue –uno nunca sabe por qué elije unos símbolos y no otros- el “cuidado, calla, las paredes oyen”. Ni en casa se podían esgrimir críticas al Régimen franquista no fuera a ser que alguien las escuchara y denunciara. Y a una niña –rebelde- eso le cuesta entenderlo. A fe que había motivos. El dictador que murió tranquilo y loado en su cama, lo hizo matando a los disidentes hasta la despedida. Léase las ejecuciones de Septiembre de 1975. Por Consejo de Guerra a aquellas alturas.

33 años después, nos encontramos con una Constitución reformada de urgencia sin consultar a los depositarios de la soberanía nacional, para fijar en ella el neoliberalismo. Ya pintó bien mal, la “celebración” del año pasado en “estado de alarma” por primera vez en democracia, debido al conflicto de unos trabajadores –privilegiados si se quiere pero asalariados al fin- como son los controladores aéreos. A quienes los medios jalearon como elemento de distracción de los problemas reales hasta la extenuación.

Parlamento disuelto este año a la espera que acceda al cargo Mariano Rajoy, por la gloria de nuestra Ley electoral que ha otorgado mayoría absoluta y todo el poder de decisión al PP con los votos de 10 millones de personas. Neoliberal de marca, si alguna marca pueden tener su indolencia y apatía, anuncia desde su aterrado silencio que compra sin ver la “refundación” de la UE decretada por Angela Merkel, con un napoleoncito –que por no perder votos en casa- le sale de la bragueta en la genial viñeta de Vergara. Observad las estrellas de la Unión en la papelera.

Y así es, perdemos soberanía, derechos y dignidad. Se destruye el sueño de la Europa de los valores que inspiró a los fundadores. La hija del presbiteriano alemán que se crió en la comunista Alemania del Este –en mezcla letal-, quiere imponer la disciplina. Se salta las “preciadas” Instituciones de la UE, como la Comisión –que es el ejecutivo oficial- para imponer el rigor presupuestario –que el país que dirige no cumple por cierto, pero ésa es otra historia-. Hecha la UE al modo y manera de la Alemania ya desde el Tratado de Maastricht, con los instrumentos financieros que decidieron, obteniendo claros beneficios que le llevan incluso a pagos negativos de su deuda, mientras al resto de los países nos desangran, ahora también quiere todo el poder. Consagrado en Tratados. Por lo que se sabe arbitrarán sanciones al que gaste más de lo estipulado. Han hablado de quitar el voto. Y esos castigos ejemplares los decide una élite de países de la UE que aún no nos han contado quiénes serán pero nos lo imaginamos. ¿Puede haber algo más antidemocrático?Rajoy, el dubitatitivo, sí tiene claro que quiere estar ahí: con el látigo. Sacando el dinero para lucrar a los especuladores de nuestra piel si es preciso, que lo será.

Nos están quitando todo lo esencial –empleo, sanidad, educación, servicios públicos-, vendiendo (“privatizando” le llaman) lo que pagamos con nuestros impuestos, para preservar un sistema dirigido a “tranquilizar” a los insaciables mercados, a los especulares que campan a sus anchas, en una senda que no tiene fin como ha demostrado el desarrollo de la crisis: tres años después de la caída de Lehman Brothers… y de las inyecciones –incesantes ya- de dinero público a los poderes económicos, ellos son las que mandan. Los que exigen cada día más beneficios a costa de lo que sea. De incrementar las desigualdades sociales, ante las que clama ¡la OCDE!… y muy pocos socialistas que se sepa. ¿Los datos de la realidad valen más que las presunciones de la religión neoliberal? ¿En qué sinrazón estamos viviendo?

Ni un solo país ha mejorado su situación con las políticas de restricción y ajuste, preguntad a los neoliberales convencidos, no podrán citaros uno. Por el contrario Latinoamérica despega, una vez que -sufrido el vía crucis en el que ahora nos hallamos nosotros-, aventaron a la mayoría de los portavoces del neoliberalismo en la tierra.

La inquietud de los economistas decentes lleva al Premio Novel Joseph Stiglitz a preguntarse –según recojo en mi libro-: “En la mayoría de cada uno de estos casos la economía va de un descenso a la recesión y de una recesión a la depresión. ¿Por qué los países están haciendo de forma voluntaria que Europa esté detrás?”.

Así “festejamos” los 33 años de la Constitución, devaluada y aún más amenazada. Apoyado el tinglado por otros poderes del sistema y la disuasión continua del pensamiento crítico. Con una sociedad adocenada que va donde le mandan y tiene los mismos redaños que los que soportaron 40 años de dictadura. Un espíritu servil que no se revuelve ante la desfachatez que justifica todos los recortes en «la tranquilidad de los mercados«.

A la espera de la evolución del #15M y de todos los movimientos similares que bullen en el resto del mundo, el español empieza a dar muestras de estar cazando mariposas mientras bombardean nuestros cimientos. De apagar un fuego devastador portando jeringuillas con agua.

Durante muchos años éste sí fue un día de celebración, hoy lo contemplo con la misma preocupación que muchos otros. Forges, por ejemplo.

 

Masivas manifestaciones a favor del consumismo

Desde el sábado se están produciendo en toda España masivas manifestaciones a favor del consumismo. Las principales vías comerciales registran tal afluencia de reclamantes que no se puede dar un paso y han colapsado las principales arterias de las ciudades.

Por supuesto, todos los aparcamientos están completos, incluso los más alejados que obligan a dar un largo paseo hasta llegar a los lugares de concentración. No todos los manifestantes han podido alcanzar aún el estatus deseado: ser llevados en coche con chófer que deposita en la ubicación deseada y luego recoge con las pesadas bolsas. Acudir a una demostración de estas características en transporte público es de pringados. Todavía.

Entre bolsa y bolsa se pueden ver y oír los lemas reivindicativos más usados: “Somos mercancía en manos de políticos y banqueros… de medios de comunicación y de quien sea menester”, “Dame compra y llámame tonto”, “Hay productos para tanto consumidor”, “Enciende la tele y apaga el cerebro”, “Toma la gran superficie”, “Violencia es no poder gastar”, “Otro centro comercial es imprescindible”, “Compro, luego existo”, “Si no compramos, seremos pesadilla”.

“La familia que consume unida, permanece consumidora” gritan mientras los pequeños clones se afanan por las marcas, salvo los bebés que lloran en los tumultos porque aún no tienen uso de razón.

Se han producido las primera acampadas frente a las administraciones de lotería, tal como informa @Ludens76. La más numerosa rodea en Madrid la de Doña Manolita.

 Fuerzas de seguridad –con una discreta presencia- se han visto obligadas a establecer algunas normas para regular al gentío.

Las manifestaciones de Madrid acabaron en la noche del sábado ante las puertas de Telecinco, donde un grupo de exaltados pretendieron entrar en el plató de La Noria para pedir la vuelta de los anunciantes. Lógicamente luego la mayoría de los manifestantes se van a dormir a su casa, pero vuelven incansables al día siguiente. Improvisados testigos de estas súbitas concentraciones han ido dando cuenta de este estallido social múltiple. @maticastill informa que en la inmensa explanada de los complejos comerciales de San Sebastián de los Reyes no hay ni un solo hueco para aparcar. Otros comunicantes han sido testigos del fenómeno en Bilbao (relata @mariantxe), Sevilla, Zaragoza… Desde Valencia, @sangarvi ilustra la impresionante manifestación ante la nueva tienda de APPLE.

La Barcelona de los recortes sociales es un clamor a favor del consumismo. @abrmorales habla de la Puerta del ángel, del Paseo de Gracia. Ved en el Centro Comercial Diagonal Mar.

Pero también en la ya mítica Plaza Catalunya, como fija en imagen @PepPayo.

Ningún medio habla de “Graves disturbios al término de las manifestaciones”, “Batalla campal por una camiseta de 6 euros”, ni de “El consumismo “revive” en el Puente de la Constitución”, pero esto es sólo el principio. “Las bolsas comerciales al poder” evidencian los consumidores.

Casi en la Puerta del Sol muchos más soñadores… en un futuro sin esfuerzo, en pagar con la vida y la dignidad, su consumismo y su apatía, las compradoras de solera uniformadas con abrigos de pieles, ignoran a un portugués en busca de un futuro mejor que el que brindan los recortes sociales de su país “rescatado/secuestrado”. Tirado en el suelo pidiendo unas monedas con los ojos cerrados, tiembla. “No, estoy bien, gracias, solo tengo… muchísimo frío”, me dice. Yo también.

Damas de hierro

Vuelve el modelo, que no tiene nada ni de progresista ni de igualitario, sino todo lo contrario. Porque es también la «mujer-mujer» que se abre paso a codazos -y alguna estrategia de las tradicionales «femeninas»- en un mundo aún predominantemente masculino copiando -y a veces superando- su arquetipo: el del «hombre-hombre», enérgico y estricto. De hecho ese patrón que olvida valores como el diálogo o la conciliación se da con profusión en partidos conservadores. Con alguna excepciones.

En el PP hay varias, muchas. Pero es María Dolores Cospedal quien escala peldaños hacia esa cima. Ha presentado su -segundo ya- plan de «ajuste» para ahorrar en Castilla-La Mancha: privatizaciones (vender lo que hemos pagado con nuestros impuestos), los funcionarios trabajarán más horas por menos dinero (especial ensañamiento con los médicos de la sanidad pública). Recorta, para ser bien equitativa, algunas subvenciones a las rentas altas: habrán de pagar… los libros y el transporte de sus hijos. Dice la manida falsedad -engullida por muchos- de que «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades»… igual es de las de costearle a ella varios sueldos.

La Dama de Hierro titular era Margareth Thatcher. La autora material (con Ronald Reagan) del asalto neoliberal.  Privatizó sin freno, recortó gasto público (nunca al ínfimo nivel de España), degradó la educación y la sanidad británica (modélica hasta entonces) y desactivó a los poderosos Trade Unions, los sindicatos.

Pero tenemos otra que nos está diseñando la UE a su gusto y con mano firme. Es que ya no es cuestión de dinero solo, es de disciplina.

Autor: Peter Schrank

Con energía, brillantez y amistad

Àngels Martínez Castells y yo nos conocimos en Internet. En este blog y en twitter. Admirada de su valía y de su irreductible coraje para luchar contra las desigualdades y otras formas de injusticia, me acerqué a ella hasta colaborar en Reacciona y hasta ser, en poco tiempo, amigas imprescindibles. Juntas hemos hecho algunas presentaciones, como una  -inolvidable- en Altea, llamadas por los Indignados de allí. Con su delicioso marido Zé Moreira, mítico capitán de los claveles portugueses, que nos hizo esta foto poco antes de salir hacia el acto.

Pues bien, igualmente en Ojos de Papel publica una crítica a mi libro que me ha emocionado. Meditada, de enorme trabajo, comienza así:

El pasado día 9 de noviembre salió a la venta La energía liberada, el último libro de Rosa Maria Artal, con el subtítulo de El estallido social de un mundo en crisis. Saludé su alumbramiento aquel mismo día en mi blog Punts de Vista, pero quedaron muchas cosas por decir y, entre otras, relacionar su publicación con un momento confuso para España, entre los últimos alientos de un gobierno que ha ampliado los derechos cívicos hasta la vanguardia europea cuando, desde el punto de vista económico, se dejaba apresar –e imponía—unos irracionales grilletes de desigualdad que iban a mellar de forma grave el apoyo de sus partidarios.
 
Nunca creí demasiado en el poder de la palabra escrita, pero –aunque no era intención de la autora ni estoy segura se escribió para tan cortas coyunturas— lamento que La energía liberada no haya podido ni siquiera amortiguar, en alguna medida, los graznidos voraces de tanta gaviota. No me malinterpreten: el texto no muestra inclinación ni parentesco –para nada– con opciones partidarias en el sentido tradicional, pero el proyecto intelectual y vital que contiene está en las antípodas de esas mayorías absolutas de neutrinos parásitos, “sumideros de energía” que están lejos de aportar ideas propias pero que nos quitan fuerzas para construir una sociedad más justa. Porque la autora sí toma partido en La energía liberada por otra interpretación de la realidad, por otra manera de vivir y ejercer la solidaridad, y por sembrar semillas de empoderamiento ciudadano.
 
Por suerte, Rosa María Artal ha trabajado rápido y bien. Ha escrito un magnífico libro de periodismo bien documentado, utilizando el buen hacer de su oficio para levantar acta de las claves, anotar los puntos de inflexión, avisar cuándo han aparecido nuevas grietas en las estructuras sociales, y cómo el musgo del la mediocridad y del hastío ha empezado a esconder, peligrosamente, profundos intersticios. Rosa María Artal desconfía de los panoramas sociales sin relieve y nos convida de nuevo a explorar horizontes, a no huir de las contradicciones, a sumergirnos en los conflictos. Invita a desplegar con ella velas, gavias y trinquetes para dejarnos arrastrar por los vientos de los pueblos, para huir de esta aparente calma chicha de la trampa y la mentira, donde medran los bueyes y los corruptos. Ayuda a compartir esa energía que nos envuelve abriendo puertas y ventanas, y avisa de los momentos en que el mundo, aunque parezca que se detiene, avanza y se ilumina, y nos enseña a utilizar los instrumentos de su oficio para detectar trampas de lenguaje y perforar las opacidades del sistema.

Rosa María Artal utiliza la visión panorámica imprescindible para entender por qué en un determinado punto del planeta se agrieta la corteza y brota una esperanza inesperada (ya sea en Sol, o en la plaza Tahir, o en Zuccotti Park)

De la mano de Rosa Maria Artal recorremos países gravemente amenazados (Grecia, Portugal, Letonia) países que se levantan (Islandia) y países fantásticos que se enseñorean de nuestro paisaje mental (Equidistán) para que el discurso público de los medios se hunda y confunda en un trémolo amedrentado: por el contrario, su discurso vibrante nos previene de los tono monocordes que hace indistinguibles las verdades de las mentiras.Seguramente habrán leído ya algunas malinterpretaciones que confunden y circunscriben –por pereza de lectura o por esa tendencia tan española de quedarse en el mensaje aparente de los titulares, La energía liberada a un intento más o menos comercial de explicar el 15-M. Pero lo cierto es que el trabajo emprendido por la periodista y escritora es de muchísimo más calado, y se remonta con acierto a los orígenes de la crisis, nos revela sus causas, se detiene en tono especialmente acusador en la corrupción y no rehúye identificar los personajes que interactúan en el desastre, ya sean de carácter político, social o económico.
 
La propia autora lo explica:No es un libro `del 15M´, aunque contenga una detallada descripción del movimiento. He tratado, sobre todo, de aportar información esencial sobre la génesis de la crisis en todos sus detalles, incluso en los indispensables antecedentes que nos hablan de una estrategia diseñada. Desde el mismo mes de Noviembre de 1989 cuando –recién caído el Muro de Berlín y con él el bloque contrario- se firma el Consenso de Washington (seguido del Consenso de Bruselas) que –con premura extrema- adapta para el mundo lo que los neoliberales venían aplicando en Latinoamérica y África, con justificaciones varias y en lugares que pasarán más desapercibidos”.
 
Basta esta cita para darnos cuenta de que Rosa María Artal utiliza la visión panorámica imprescindible para entender por qué en un determinado punto del planeta se agrieta la corteza y brota una esperanza inesperada (ya sea en Sol, o en la plaza Tahir, o en Zuccotti Park). Pero si nos centramos en los efectos sin repasar, con Rosa María, Artal, las causas y sus responsables, contribuiremos no es sólo a empequeñecer injustamente su propuesta, sino que también le inyectaremos, de la manera más injusta, caducidad: les aseguro que La energía liberada trasciende, de largo, la por otro lado loable tarea de relatar en cronologías de mayor o menor densidad, lo que sólo es un momento (o un resultado parcial e incompleto, si se quiere) de las tensiones que han venido rompiendo equilibrios, desequilibrando pactos, y repartiendo sesgadamente responsabilidades y culpabilizaciones inmerecidas, mientras los auténticos responsables siguen dictando su voluntad desde áticos decorados con especies en extinción y reciben torpes indultos que alejan para muy, muy tarde, la esperanza socialdemócrata –hoy tocada y no se sabe hasta qué punto hundida– de recuperación. De alguna manera en Reacciona lo adelantaba al escribir en mi texto sobre las estafas cotidianas: “El sueño socialdemócrata ha muerto y el capitalismo arrogante toma por bandera la falta de equidad, la explotación y las desigualdades: inicia un retorno al futuro que sólo conduce a la barbarie.”
 
 Lo que entonces no sabía todavía…
 
 

Para seguir leyendo….