¿Cuántos metros de eslora necesitan sus yates?

Izquierda y derecha. El centro. El mito del libre mercado. La ofensiva neoliberal. Cómo se mueve, por qué triunfa. La manipulación del lenguaje. Los dueños de las palabras. La soberanía nacional. El euro. La austeridad como ideología. El PIB…

Una brillantísima entrevista a la economista Àngels Martínez Castells. Con análisis e ideas. Sólo discrepo en que no exista lo que ella llama “el centro” en política. Yo sí creo en la socialdemocracia como forma de aglutinar y moderar los defectos de la derecha y la izquierda comunista.

Sus ejemplos de la manipulación del lenguaje, hacernos caer en qué es realmente el PIB o la constatación de la enfermedad psíquica que aqueja a los que hoy gobiernan el mundo son lúcidos y rotundos.

En su blog nos cuenta la génesis de esta entrevista.

Con energía, brillantez y amistad

Àngels Martínez Castells y yo nos conocimos en Internet. En este blog y en twitter. Admirada de su valía y de su irreductible coraje para luchar contra las desigualdades y otras formas de injusticia, me acerqué a ella hasta colaborar en Reacciona y hasta ser, en poco tiempo, amigas imprescindibles. Juntas hemos hecho algunas presentaciones, como una  -inolvidable- en Altea, llamadas por los Indignados de allí. Con su delicioso marido Zé Moreira, mítico capitán de los claveles portugueses, que nos hizo esta foto poco antes de salir hacia el acto.

Pues bien, igualmente en Ojos de Papel publica una crítica a mi libro que me ha emocionado. Meditada, de enorme trabajo, comienza así:

El pasado día 9 de noviembre salió a la venta La energía liberada, el último libro de Rosa Maria Artal, con el subtítulo de El estallido social de un mundo en crisis. Saludé su alumbramiento aquel mismo día en mi blog Punts de Vista, pero quedaron muchas cosas por decir y, entre otras, relacionar su publicación con un momento confuso para España, entre los últimos alientos de un gobierno que ha ampliado los derechos cívicos hasta la vanguardia europea cuando, desde el punto de vista económico, se dejaba apresar –e imponía—unos irracionales grilletes de desigualdad que iban a mellar de forma grave el apoyo de sus partidarios.
 
Nunca creí demasiado en el poder de la palabra escrita, pero –aunque no era intención de la autora ni estoy segura se escribió para tan cortas coyunturas— lamento que La energía liberada no haya podido ni siquiera amortiguar, en alguna medida, los graznidos voraces de tanta gaviota. No me malinterpreten: el texto no muestra inclinación ni parentesco –para nada– con opciones partidarias en el sentido tradicional, pero el proyecto intelectual y vital que contiene está en las antípodas de esas mayorías absolutas de neutrinos parásitos, “sumideros de energía” que están lejos de aportar ideas propias pero que nos quitan fuerzas para construir una sociedad más justa. Porque la autora sí toma partido en La energía liberada por otra interpretación de la realidad, por otra manera de vivir y ejercer la solidaridad, y por sembrar semillas de empoderamiento ciudadano.
 
Por suerte, Rosa María Artal ha trabajado rápido y bien. Ha escrito un magnífico libro de periodismo bien documentado, utilizando el buen hacer de su oficio para levantar acta de las claves, anotar los puntos de inflexión, avisar cuándo han aparecido nuevas grietas en las estructuras sociales, y cómo el musgo del la mediocridad y del hastío ha empezado a esconder, peligrosamente, profundos intersticios. Rosa María Artal desconfía de los panoramas sociales sin relieve y nos convida de nuevo a explorar horizontes, a no huir de las contradicciones, a sumergirnos en los conflictos. Invita a desplegar con ella velas, gavias y trinquetes para dejarnos arrastrar por los vientos de los pueblos, para huir de esta aparente calma chicha de la trampa y la mentira, donde medran los bueyes y los corruptos. Ayuda a compartir esa energía que nos envuelve abriendo puertas y ventanas, y avisa de los momentos en que el mundo, aunque parezca que se detiene, avanza y se ilumina, y nos enseña a utilizar los instrumentos de su oficio para detectar trampas de lenguaje y perforar las opacidades del sistema.

Rosa María Artal utiliza la visión panorámica imprescindible para entender por qué en un determinado punto del planeta se agrieta la corteza y brota una esperanza inesperada (ya sea en Sol, o en la plaza Tahir, o en Zuccotti Park)

De la mano de Rosa Maria Artal recorremos países gravemente amenazados (Grecia, Portugal, Letonia) países que se levantan (Islandia) y países fantásticos que se enseñorean de nuestro paisaje mental (Equidistán) para que el discurso público de los medios se hunda y confunda en un trémolo amedrentado: por el contrario, su discurso vibrante nos previene de los tono monocordes que hace indistinguibles las verdades de las mentiras.Seguramente habrán leído ya algunas malinterpretaciones que confunden y circunscriben –por pereza de lectura o por esa tendencia tan española de quedarse en el mensaje aparente de los titulares, La energía liberada a un intento más o menos comercial de explicar el 15-M. Pero lo cierto es que el trabajo emprendido por la periodista y escritora es de muchísimo más calado, y se remonta con acierto a los orígenes de la crisis, nos revela sus causas, se detiene en tono especialmente acusador en la corrupción y no rehúye identificar los personajes que interactúan en el desastre, ya sean de carácter político, social o económico.
 
La propia autora lo explica:No es un libro `del 15M´, aunque contenga una detallada descripción del movimiento. He tratado, sobre todo, de aportar información esencial sobre la génesis de la crisis en todos sus detalles, incluso en los indispensables antecedentes que nos hablan de una estrategia diseñada. Desde el mismo mes de Noviembre de 1989 cuando –recién caído el Muro de Berlín y con él el bloque contrario- se firma el Consenso de Washington (seguido del Consenso de Bruselas) que –con premura extrema- adapta para el mundo lo que los neoliberales venían aplicando en Latinoamérica y África, con justificaciones varias y en lugares que pasarán más desapercibidos”.
 
Basta esta cita para darnos cuenta de que Rosa María Artal utiliza la visión panorámica imprescindible para entender por qué en un determinado punto del planeta se agrieta la corteza y brota una esperanza inesperada (ya sea en Sol, o en la plaza Tahir, o en Zuccotti Park). Pero si nos centramos en los efectos sin repasar, con Rosa María, Artal, las causas y sus responsables, contribuiremos no es sólo a empequeñecer injustamente su propuesta, sino que también le inyectaremos, de la manera más injusta, caducidad: les aseguro que La energía liberada trasciende, de largo, la por otro lado loable tarea de relatar en cronologías de mayor o menor densidad, lo que sólo es un momento (o un resultado parcial e incompleto, si se quiere) de las tensiones que han venido rompiendo equilibrios, desequilibrando pactos, y repartiendo sesgadamente responsabilidades y culpabilizaciones inmerecidas, mientras los auténticos responsables siguen dictando su voluntad desde áticos decorados con especies en extinción y reciben torpes indultos que alejan para muy, muy tarde, la esperanza socialdemócrata –hoy tocada y no se sabe hasta qué punto hundida– de recuperación. De alguna manera en Reacciona lo adelantaba al escribir en mi texto sobre las estafas cotidianas: “El sueño socialdemócrata ha muerto y el capitalismo arrogante toma por bandera la falta de equidad, la explotación y las desigualdades: inicia un retorno al futuro que sólo conduce a la barbarie.”
 
 Lo que entonces no sabía todavía…
 
 

Para seguir leyendo….

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