Un país no es una empresa

Afanados todos los gobiernos neoliberales en la cuenta de resultados, hemos asimilado a los países con el concepto de empresa. La mayor parte de las definiciones de “empresa” la vinculan a una actividad económica. Por ejemplo, en el Derecho internacional, empresa es el conjunto de capital, administración y trabajo dedicados a satisfacer una necesidad en el mercado. La más genérica es la que la designa como una organización dedicada a actividades y persecución de fines económicos o comerciales para satisfacer las necesidades de bienes y servicios de los demandantes.

En nombre de esos resultados económicos y para cuadrar el déficit se suprimen gastos “innecesarios” como los que atienden a la población en general: sanidad, educación, cultura, ciencia. El equilibrio del balance es lo prioritario.

Cada vez es más frecuente encontrar personas con las que te identificas en la denuncia de esta aberración. Así El Roto nos muestra este viernes al padre que le dice a su retoño: yo no tengo hijos, tú eres una filial.

Porque veamos, ¿quién es el dueño del capital en esta presunta empresa? Los ciudadanos que la costean con sus impuestos fruto de su trabajo y sus ahorros. Como no podemos ocuparnos todos a la vez de su funcionamiento (o eso nos dicen) hemos contratado a un Consejo de Administración que designa a un Gerente y su junta de gobierno y que renovamos cada cuatro años. Y estos empleados nuestros deciden desde vender nuestro patrimonio (con lo que llaman “privatizaciones”) a recortarnos gran parte de los beneficios de los que disfrutábamos, que tampoco eran para deslumbrar en el caso de España comparados con otros países europeos.

Si protestamos (en la calle, porque no hay junta pública de accionistas) nos llaman terroristas, nos detienen e incluso nos muelen a palos. A algunos de los gerentes les gusta mucho remarcar su autoridad, y para eso sí tienen dinero. Incluso les gustaría inculcar el concepto a la población desde pequeños.

acampadabcnfoto Fotomovimiento15M

El problema es que los países no son empresas, no mercantiles. Tienen un montón de personas dentro. Llenas de ilusiones grandes y pequeñas. Quieren vivir, cubrir sus necesidades, prosperar, hace algo para sí y para los demás (en algunos casos) e incluso ser felices. Ése es su “empeño”, ésa sí es la “empresa”. José Luis Sampedro siempre dice que cuando empezó a estudiar economía –en tiempos en los que apenas se conocía la asignatura- ésta se definía como la actividad para satisfacer las necesidades de las personas. El capitalismo que se fue degradando con los años, más libre en sus atropellos que en el mercado, ha desvirtuado la idea. Por eso, los descerebrados partidarios de la usura dicen que Sampedro “es un mal economista”, aunque haya enseñado a varias generaciones y haya habido ministros entre sus alumnos.

Estos Consejos de Administración y gerentes que hemos contratado hacen un flaco favor a la democracia, fundamentalmente porque no les pagamos por ese concepto, sino para que ejerzan la política. Es algo que la sociedad tampoco debe olvidar aunque le induzcan a ello. Como ya he dicho muchas veces, la Política es imprescindible en un sistema democrático. Con tropiezos, avances y errores, la humanidad persigue disfrutarla desde los griegos, cinco siglos antes de la Era cristiana. ¿Es su objetivo cuadrar balances? No, es dignificar el papel del ciudadano, de un ser libre sujeto a derechos y deberes; regular una actividad humana cuyo fin es gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad.

La prima de riesgo, una cuestión de confianza

Fuente: Bloomberg/El País


La prima de riesgo española ha rebasado los 500 puntos, ha llegado incluso a los 507. Como hablábamos el otro día, a Portugal se le rescató cuando alcanzó los 533, a Grecia a los 566 puntos y a Irlanda a 569, si bien los mecanismos se desataron antes aún, con menor diferencial como muestra el gráfico. La “ayuda” de la UE y del FMI ha consistido en cantidades irrisorias (78.000 millones de euros Portugal, por ejemplo) frente a lo entregado a los bancos: 1,6 billones de euros. Los ciudadanos de los países con problemas han pagado en sangre su rescate y han visto también desaparecer su patrimonio público por las privatizaciones. A los bancos no se les ha exigido contrapartida alguna. Por el contrario se les sigue facilitando dinero en créditos al 1%.

En tanto se soluciona esta estafa –y los políticos no llevan idea alguna salvo Hollande el nuevo presidente francés según anuncia-, la base para contentar a los mercados reside en… la confianza que inspiran los países y sus gobiernos. El PP puede contar lo que quiera, pero el balance de su gestión en 4 meses no puede ser más catastrófico: todas las cifras económicas son alarmantes, e insoportables las sociales. No le faltaba más que la prima de riesgo. Como el propio Rajoy manifestaba dos días antes de decir lo que fuera con tal de ganar el poder para aplicar su ideología y su muy calculado programa (no en bien de los ciudadanos), un mal gobierno nos pone seriamente en peligro.

De espaldas al bien común

Una vieja fábula de Tomás de Iriarte (1750-1791) nos refiere la historia de dos conejos que sucumbieron distraídos del peligro por no ponerse de acuerdo en si los perros que les perseguían eran “galgos o podencos”. Llama la atención la similitud –probablemente acrecentada- con lo que sucede en nuestros días. Mientras el mundo se derrumba, nosotros -en lugar de enamorarnos como en Casablanca- parecemos seguir en una discusión que se reduce al terreno patrio y a dos únicos vectores: el PP y el PSOE.

Debates, medios, políticos, ciudadanos con poca pasión por el raciocinio, reducen sus problemas a dos culpables o dos salvadores, según sus preferencias. Tienen ya una etiqueta, un enemigo a abatir o alguien en quién confiar. Si la solución no llega, se cambia, olvidando los estadios de los que se partía.

Cuando alguien critica al PP, en algunos –muchos- cerebros no cabe otra explicación que el autor pertenezca al PSOE. Si buscando alguna otra adscripción no se encuentra fácilmente, se zanja con otra división cómoda: derecha o izquierda. Sacos inmensos donde cabe lo más heterogéneo. La simplificación quita de en medio toda la gama cromática de los colores. Es más fácil, no hace falta usar la cabeza y queda libre para toda suerte de cómodas distracciones. Galgos o podencos –que igual da- siguen acercándose sin embargo.

    Cuatro años después de la caída de Lehman Brothers la crisis es más grave que cuando empezó, según nos alerta entre otros el BBVA. ¿Por qué? ¿Tan complicado es deducir quiénes causaron la debacle económica y cómo se está afrontando? ¿Tan arduo reflexionar a qué han llevado los recortes neoliberales a pueblos como el griego o el portugués sin hacer otra cosa que acrecentar sus problemas? ¿Qué ha pasado de repente –desde Agosto- con la deuda? ¿Por qué el PP que reclamaba su lugar en la Moncloa para “inspirar confianza” gobierna una España en momentos críticos? ¿La herencia? ¿Por qué la situación es peor ahora que cuando hace justo 2 años Bruselas impuso a Zapatero recortes neoliberales? ¿En toda Europa hay “herencia”?

  Cada uno puede –y debe- sacar sus conclusiones. Hay algunas explicaciones sin embargo. El dinero público evadido hacia las entidades financieras con dificultades (por sus errores nada inocentes) desde el comienzo de la crisis ha pasado factura y el neoliberalismo impone -como en una plantilla sin fisuras- recortes para cubrir el agujero: no piensan en el bien común sino en el de unos pocos. Esta afirmación se fundamenta en la pruebas de las mermas practicadas –como en España- a servicios esenciales para la sociedad: sanidad, educación, cultura, ciencia y hasta justicia, que quedan bastante restringidos a quien no pueda pagarlos. Cuando hay mucho de dónde cortar, y mucho de dónde ingresar.  Lo que asombra es la pasividad con la que se acepta. Es más entretenido decidir si son galgos o podencos los causantes.

 Es la búsqueda del bien común lo que diferencia a las sociedades civilizadas de las que no lo están en grado suficiente. Y la española, tomada globalmente, no destaca en esa clasificación. La socialdemocracia nórdica –que inventó el Estado del Bienestar- se dio en países educados en valores durante decenios. La cultura actual disuade en cambio el pensamiento crítico y la colaboración, mientras fomenta el egoísmo. La crisis ética puede estar en la raíz de la crisis económica y la política, como causa ahora, tanto como solución inaplazable. Es lo que intenta de forma llamativa el #15M, frente a otros “movimientos” como el de los #resignados y el de los #ilusos. Una nueva sociedad generosa que piense en todos.

    Porque, se están infiriendo daños muy serios a la democracia. Como reprimir duramente la disidencia pacífica cuando se están dando además tan graves atropellos al cuerpo de la sociedad. O degradar la imprescindible Política quitando de un plumazo a sus representantes cuando no salen las cuentas. Y lo preocupante es que mucha gente ni se inmuta.

El Roto. En el 15M 2011

Con las mismas auto-restricciones al gozo de buscar ideas e información, digerirlas y obrar como adultos en consecuencia, gran parte de la España oficial vive totalmente al margen de la ciudadanía a la que representa y a la que sirve, o de la que se sirve. Esos políticos alojados en el Olimpo, esos medios manipuladores que solo distinguen entre el blanco y el negro, arrogándose las venturas de la bondad nívea acarrean una seria responsabilidad en los hechos. La sociedad camina por otro lado. Viendo llegar a los galgos o podencos sin que masivamente la fuerza de la razón les ponga coto. Lo grave es que aún haya quienes siguen discutiendo sobre la etiología del enemigo poniéndonos a todos en peligro. O simplemente mirando para otro lado. Tal como demuestra la experiencia la amenaza sigue su carrera. De hecho parece que le ha tomado gusto al galope.

Publicado en Zona Crítica de eldiario.es

La burbuja de la deuda

La prima de riesgo española ha iniciado una fuerte escalada en su cotización respecto al diferencial alemán: 470 puntos sólo una hora después de abrir, con una subida de 21 puntos respecto al viernes. Veremos cómo evoluciona el día, de momento sigue subiendo. Y alcanzando récords históricos, porque  aunque el 17 de Noviembre de 2011 -3 días antes de las elecciones generales- llegó a superar los 500 puntos, al cierre quedó en 458, gracias a la ayuda del BCE. Interesante leer lo que dijo Rajoy entonces.

La “burbuja de la deuda” fue el nuevo mecanismo de especulación por el que se decidió el neoliberalismo tras ver que los políticos no “refundaban” el capitalismo como habían anunciado tras la crisis que habían provocado los poderes financieros. Primero fueron los ataques al euro, como cuento detalladamente en La energía liberada, después la deuda que emerge en Agosto de 2011.

La deuda pública española era, gobernando Zapatero, una de las más bajas de la UE, 60%. De Guindos ha dicho que este año subirá al 80% y no ha explicado por qué. El agujero fundamental lo producen las comunidades autónomas. La abultada deuda privada española es la que no sitúa realmente en peligro.  Irlanda, Bélgica, Francia y, curiosamente, Alemania, sobrepasan el 80 %, algunos con creces. La deuda pública de Estados Unidos excede el 100 % del PIB. Los mercados centran su interés, sin embargo, en los países del Sur. 

Por los trucos financieros admitidos por las legislaciones, actualmente pagar la deuda se asemeja a una estafa piramidal. Los Estados se endeudan, piden créditos y cada vez han que pagar más. No olvidemos que una de las razones fundamentales de su falta de liquidez reside en el cuantioso dinero público inyectado a las entidades financieras con problemas. Una rueda sin fin.

Además de los sufrimientos que acarrean a los ciudadanos, atended a estos datos que revelan cómo tanto el pago de la deuda como los “rescates” se asemejan a una soga al cuello para los países que lo sufren.

El diferencial de la deuda de Grecia al recibir la “dádiva” (110.000 millones de euros frente al 1,6 billones entregado a los bancos europeos) era de 566 puntos; el de Irlanda, 569, y el de Portugal, 533.

En agosto de 2011, cuando los mercados “castigan” sin cesar a Europa, nos encontramos con una brutal elevación de sus primas. Los bonos griegos se disparaban a 1.256 puntos con un rendimiento cercano al 15% a los inversores, que llegó al 18,50 a finales de mes. Los irlandeses y los portugueses alcanzan ya casi los 900 puntos, aportando ganancias del 11 %. Fue el día en el que la prima de riesgo española sobrepasó por primera vez “el nivel psicológico” de los 400 puntos, proporcionando una rentabilidad superior al 6%. ¿Hay país que se recupere así? Ha de pagar más por lo mismo, desviando dinero de inversión y servicios. Y facilitando grandes ganancias, cada vez más, a quienes los “ayudan”. Los ciudadanos no pueden consumir y alimentar el mercado. Cada vez son más pobres, países y personas de a pie. Se asemeja, insisto, a una estafa piramidal en la que ni han previsto cómo salir mientras exista el bocado inmediato que engullir. Lo curioso es que antes de la desregulación de los bancos, aquella que aprobó Bill Clinton y a la que se apuntaron todos, los diferenciales se mantenían estables en torno a los 150 puntos, en datos de la OCDE, que reflejan otros estudios . Alguien está haciendo negocio con la deuda como es bien evidente.

En el verano de 2011 Grecia evaluaba el coste de las medias exigidas por Bruselas (luego ha sido mucho peor aún). “El resultado de aplicar los planes de ajuste (severos recortes de gasto público, privatizaciones, moderación salarial…) ha sido recaudar 1.900 millones de euros menos y gastar 2.700 millones de euros más. Eso no recorta el déficit, lógicamente, sino que lo incrementa (…). Ante esto, la “troika” ha pedido una vuelta de tuerca más: más recortes, más privatizaciones, más ajuste en definitiva», explicaba el economista Alberto Garzón Espinosa.

Dos horas después de abrir el mercado de valores, la deuda española ya alcanza los 482 puntos. ¿Cuánto tendrá que ver la crisis que ha provocado la política de austeridad de Bruselas? Paul Krugman pinta un horizonte negro si no cambia de dirección. De momento, hoy, en el punto de mira: España. Y desde luego la respuesta no es seguir practicando recortes sociales para saciar la voracidad de los mercados. Porque la pregunta es ¿Hasta cuándo y hasta dónde?

Actúa: usa la cabeza

Cuando comenzó la crisis (que provocaron los poderes financieros y ya casi nadie parece recordar) nos parecía el colmo lo que Manel Fontdevila simbolizaba en esta viñeta…

El Roto plantea la situación de hoy. Un cambio significativo, afecta al cuerpo de la sociedad. ¿Qué pasará mañana? Usa la cabeza y deduce.

*Ando muy ocupada estos días, disculpad que no atienda el blog según costumbre, enseguida me pongo al día. Gracias.

«Es impresentable»

8,02 de la mañana. Abro los ojos y pongo la radio, el diario acto mecánico. “Es impresentable”, dice Esperanza Aguirre en tono agrio. Una sola décima de segundo para incorporarme de nuevo y desconectar el aparato. Con increíble agilidad para estar apenas despierta, he decidido abortar el discurso, fuera el que fuera. Evitar contaminarme con todo lo que había de seguir en las noticias.

No sé si la recién reelegida presidenta del PP en la comunidad de Madrid dirigía su piropo al PSOE, a alguno de sus miembros en concreto, a IU, a los sindicatos, a la sociedad que protesta en la calle, o hacía un pack con todos ellos. Me daba igual, es todo tan previsible…

Pero inmersa ya en la vida diurna, no dejo de pensar en lo que realmente… es impresentable. Y que a unos políticos –sean del signo que sean- que únicamente han sido elegidos para representarnos y en nuestro nombre llevar la gestión del país, debería hacerles gritar: Es impresentable.

Es impresentable acabar con la sanidad pública, hacer pagar por las ambulancias y las sillas de ruedas, quitar los tratamientos a enfermos graves porque no tienen no sé qué papeles, abocar a las mujeres divorciadas a la tutela del marido para que les “avale” su derecho a la sanidad pública, apretar aún más la angustia de millones de jóvenes mayores de 26 años que, a su falta de trabajo, unirán quedarse sin atención médica como no se apunten al presunto servicio de creación de empleo.

Es impresentable destrozar también la educación y asumir –sin pestañear- que empeorará con los recortes, cuando el fracaso escolar y educacional de España exigía por el contrario mayores medidas de apoyo. Es impresentable reservar los estudios universitarios a los ricos, cercenar la investigación y la cultura.

Es impresentable dedicar los recursos económicos a subvencionar a la iglesia católica, el gasto militar o los toros. O mantener las intocables prebendas de los políticos.

Es impresentable asumir ahora que no van a crear un puto empleo hasta 2020 y decir que seguirá creciendo el paro, cuando además basaron en ese punto esencial la campaña para las elecciones.

Es impresentable mentir tanto y con tanto desparpajo.

Es impresentable obstinarse en el camino suicida de la austeridad, y no reconocer que la peor “herencia,” es la “peor” derecha imaginable.

Es impresentable reírse del inmenso dolor que están causando como hace Aguirre, cuya queja es que «El gobierno no recorta suficiente».

Es impresentable que nos vendan el patrimonio público que pagamos con nuestros impuestos.

Es impresentable reprimir la disidencia, mantener en la cárcel a manifestantes, suprimir el tratado de Schengen o trabajar a toda prisa para endurecer el Código Penal y que aquí no rechiste salvo Dios.

Es impresentable atribuir toda la culpa de la crisis económica al PSOE, y decir que “de haber dejado así España no saldrían a la calle”, cuando el PP tiene en su haber el despilfarro -y alguna cosa más- de la Comunidad Valenciana, Baleares, Madrid (incluido su ayuntamiento) o Galicia, por no seguir por más.

Es impresentable seguir engañando a los ciudadanos diciendo que tras ajustar el déficit “ese dinero se destinará” a atender las necesidades de los ciudadanos, porque no funciona así en la “economía de casino” que los neoliberales defienden. Todo lo contrario, el hambre de codicia jamás se les sacia. Y no hay más que mirar a Grecia, Portugal o Irlanda.

Es impresentable la tibia oposición que está realizando el PSOE, que parece más atento a conservar su parcelita que a solucionar las causas de desesperación de los ciudadanos.

Es impresentable que los grandes medios informativos no prioricen la información que precisa conocer la sociedad y sigan distrayendo con tal irresponsabilidad.

Es impresentable que un grupo notable de ciudadanos tengan tan nulo aprecio a su condición de tales y engullan las mentiras, la situación que viven, y el futuro que se les cierra por mirar para otro lado. Es impresentable permanecer impasible ante tantos signos que alertan de una vuelta del fascismo.

  Y es más que impresentable que el Gobierno de España esté «presentado» sus reformas al Gobierno alemán en un sarao en Galicia. Es impresentable, del todo impresentable la actitud prepotente y casi cruel de Rajoy con quienes considera inferiores a él, si no queréis reformas, dos tazas, y el servilismo que despliega hacia quien ve superior: Merkel. Porque además no le sirve de nada: hemos vuelto a entrar en recesión (por la pésima y errónea gestión del PP) y estamos a un paso del bono basura.  

Hay tantas Españas…

Hay una España que vive en los grandes centros de consumo. Una voz metálica de fondo les habla de la vuelta al cole, de la nueva temporada, de los pantalones ajustados, de los tonos rojo y gris, o rosa, o blanco y negro, de las ofertas del supermercado. En las pausas, música. Más o menos estridente o placentera según el nivel adquisitivo de los clientes. Parecen pensar que quienes acuden a centros baratos prefieren la chabacanería. Esta España se pasea entre inalcanzables relojes y trajes de marca o entre más asequibles pintalabios que satisfagan el gozo de comprar. Algunos, si no los ven, los roban. Y sus ciudadanos salen del recinto, pero siguen viviendo en el centro comercial que ahora les da cuenta de la gripe A, B o C, de que tienen que lavarse las manos, de que hay crisis, de unos cuantos accidentes y otros tantos sucesos. De los avatares de unos ídolos que podrían figurar en las estanterías de los comercios chinos de todo a un euro, que los harán sentirse superiores y en el fondo los invitarán a emularlos para ganar el dinero fácil. No suelen explicarles los porqués de todo ello, ya están políticos y expertos para dar su versión a gotas medidas. Siguen caminando entre luces frías, pocas salidas accesibles, y la voz impersonal que anuncia en reclamo adonde deberían dirigirse.

Hay otra España que desarrolla su existencia en un hormiguero. Trabaja. Sale de expedición y busca alimentos y cuanto precisa. Suele marchar en fila reglada, pero a veces se escapa y explora. Cuando encuentra un impedimento, reacciona buscando nuevas rutas. Cuida su refugio, clasifica. Cree que sus tareas son en bien de la colectividad aunque algún zángano desbarate los propósitos de la mayoría. El hormiguero es su hábitat, pero también sale a aspirar los olores de la vida y corta flores para su morada. Canta, si puede, como la cigarra. Y ama —desde la obrera a la reina, del macho fértil al soldado— instigada por sus poderosas feromonas.

Una más que zozobra abducida por la prisa. No sabe cómo, está embarcada en una lancha rápida sin timonel. Achica agua de las fugas si navega, trepa al palo de la vela supletoria, friega los suelos de la cubierta, cocina en un fogón lo que haya. Sin pausa, ni tiempo para reflexionar. Salta a trompicones cuando la barca camina en tierra. Se ahoga, respira. Y no siempre cobra.

Hay otra España que grita. Reside en un cuadrilátero de boxeo. Con toros que cruzan el ring y piezas de caza que hay que abatir. Buena parte de los contendientes fuman y beben sin control y aporrean a quienes intentan impedirlo. Desacreditan y rechazan a quienes no son como ellos. Se asoman a las cuerdas para vociferar que han de ser penalizados y apartados de la colectividad quienes usen su libertad y su criterio. Todos son hombres, hasta las mujeres. La virilidad extrema los caracteriza.

La quinta reside en España y en muchos otros lugares del mundo. Participa de buena parte de las que anteceden cuando le place porque le asisten todos los derechos. Deposita sus pertenencias en una o varias casas o urbanizaciones de lujo. Ellos las utilizan para dormir buena parte de las noches del año, no todas, y en los fines de semana si no viajan. Ellas entre tanto se entregan a cuidar de su cuerpo, de su cara, de su pelo, de su atuendo… Su mayor guía y en ocasiones tirano: la báscula, eje primordial de sus conversaciones. Las más comprometidas con la sociedad prestan apoyo a alguna asociación humanitaria, de habitual, católica. Ellos traen mucho dinero a las cuentas corrientes y más de una vez eligen la belleza verdadera como distracción. Absolutamente prescindibles, reliquias de un pasado que se resiste a morir.

La sexta España —y puede haber muchas más— solía llorar para alumbrar una vida nueva. Se albergaba en un paritorio. Llevaba siglos allí. Siempre en el crudo momento de las contracciones, las entrañas desgarradas, que, en circunstancias normales, se olvidan por completo con la venturosa llegada del hijo ansiado. Ésta apenas ha llegado a verle asomar la cabeza, pero el bebé que se sueña fuerte y sano se hace esperar. Muchos españoles lo aguardan desde el fondo de la historia. Antonio Machado, por ejemplo, aún debe hacerlo desde su exilio mortuorio francés, en el que —al menos— nunca faltan flores. En 1913, harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, creyó ver nacer ¡ya! otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Quizá sí estaba, quizás ya es un ser real y con futuro.

(De «La energía liberada» de Rosa María Artal)

¿O no?

Sanidad tercermundista, sanidad neoliberal

Cuatro días ha tardado el Gobierno en incluir en el BOE los cambios en el Sistema de Salud español aprobados en el último Consejo de Ministros. Comienza el desarrollo con más de 6 páginas de propaganda gubernamental y neoliberal que comienza así de bonito:

«La creación del Sistema Nacional de Salud ha sido uno de los grandes logros de nuestro Estado del bienestar, dada su calidad, su vocación universal, la amplitud de sus prestaciones, su sustentación en el esquema progresivo de los impuestos y la solidaridad con los menos favorecidos, lo que le ha situado en la vanguardia sanitaria como un modelo de referencia mundial«.

Lo peor es que a continuación viene el «Sin embargo», los famosos «No obstante» judiciales. Y se disparan los hachazos:

Quedan excluidos del Sistema Nacional de Salud los inmigrantes sin contrato de trabajo (algo que no prodigan numerosos empresarios españoles). Como hizo Berlusconi y propone la ultraderechista francesa Marine Le Pen. Se calcula que se quedarán sin tarjeta sanitaria 150.000 personas con todos los riegos (y de todo tipo) que implica. Solo serán atendidos en urgencias y en los embarazos y partos.

Todos, españoles incluidos, tendrán que estar apuntados en la oficina de empleo, en el caso de parados, para tener asistencia sanitaria. Si no habrán de pagar el servicio. Se amplía extrema por tanto la medida existente que ya apunté hace años en SOITU, y que apenas afectaba al 2% de la población.

Se quedan sin sanidad pública todos los mayores de 26 años que no hayan cotizado. Por haber estado estudiando o por no haber encontrado trabajo (caso del 50% de ellos en este momento).

Las farmacias tendrán acceso a los datos fiscales y nivel de renta de los españoles sin consentimiento de los interesados para ver en qué baremo están para cobrarles el suplemento. Me pregunto que si de TODOS.

Los usuarios de la Sanidad pública tendrán que pagar parte de las prótesis, los productos dietéticos (se refiere realmente a complementos alimenticios) e incluso el transporte sanitario no urgente. Es decir, tendrán que pagar esos abuelos que vemos acudir a consultas. En cuanto a las prótesis igual empezamos a ver gente arrastrando sus muñones sin pierna ortopédica, porque no sabemos aún cuántos “cafes” -MÁS- les cobrarán por ello. Se ha calculado ya que lo que se reclama a Iñaki Urdangarín en su juicio por corrupción equivale a 3 millones de cafés. 27,5 millones de cafés en el caso de Jaume Matas. Y la inservible Ciudad de la cultura de Galicia –entre la multitud de obras faraónicas inútiles- 200 millones de cafés.

El porcentaje de aportación del usuario «se regirá por las mismas normas que regulan la prestación farmacéutica, tomando como base de cálculo para ello el precio final del producto y sin que se aplique ningún limite de cuantía a esta aportación».

Se modifica el artículo relativo al desarrollo de los servicios comunes, entre los que no se incluirán aquellas técnicas, tecnologías y procedimientos que no tengan suficientemente probada su «contribución eficaz a la prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y curación de las enfermedades, conservación o mejora de la esperanza de vida, autonomía y eliminación o disminución del dolor y el sufrimiento». El Ministerio de Sanidad decidirá la «eficacia» de pruebas y tratamientos que sí entren dentro de la prestación del Servicio Nacional de salud.

Muchas disposiciones sobre el funcionamiento de los centros de salud. A bote pronto veo esto: En el ámbito de cada servicio de salud se establecerán, modificarán o suprimirán las categorías de personal estatutario.

Todo esto, por ejemplo, es lo que votó una amiga mía, jubilada y con escasos recursos. Y todo esto lo que eluden pensar en nada ajeno al triunfo de su equipo de fútbol o… la derrota de su rival.

La «herencia» del PSOE es larga y afilada

Tanto como para irrumpir en el  Boletín Oficial del Estado (BOE) cuatro meses después de formar gobierno el PP. Lo cuenta Nacho Escolar en su blog, incluyendo el enlace. La gran medida coercitiva contra la Argentina de Cristina Fernández de Kirschner se ha sacado de un proyecto del PSOE para reordenar el sector de hidrocarburos dejando fuera a Argentina. Entonces las presiones de REPSOL  fueron en sentido contrario y no se aprobó.

La chapuza llega al punto de dejar en el texto calcado y llegar a inscribir en el BOE este párrafo que destaca Nacho:

 «En su virtud, con la aprobación previa del Vicepresidente Tercero del Gobierno y Ministro de Política Territorial y Administración Pública, de acuerdo con el Consejo de Estado, dispongo«:

Cargo que no existe en este gobierno y que entonces ocupaba Manuel Chaves.

La sombra de la «herencia» socialista es realmente larga, lo mismo sirve para manipular declaraciones y desinformar a la ciudadanía incauta que para pergeñarse una Orden ministerial «enérgica» y ahorrándose el esfuerzo de elaborarla. Claro con tanto recorte y tanta ley represora no dan a basto.

Una ley para reprimir las protestas

Como corresponsal de El País en Aragón en aquella época, este diario me envió una impagable edición de 300 Primeras Páginas desde su fundación. 26 de Mayo de 1976, las Cortes aprueban la primera reforma del primer gobierno sin Franco: la ley de Reunión. Manda Arias Navarro, y es Manual Fraga –como Ministro de “Gobernación”- el encargado de defenderla con ardor. “Frente al inmovilismo frustrador y las posiciones utópicas, aventureras o resentidas de los rupturistas, cabe orientar el cambio social y enderezar el rumbo legislativo por la vía de la reforma”, dice.

Sí, las leyes tienen esa propiedad: fijan conceptos y normas que luego aplican los jueces.

Atravieso con emoción esas 300 portadas. El Derecho de Reunión fue el primero repuesto después de la larga dictadura de 4 décadas que siguió al golpe de Estado y la Guerra civil. Tras él llegaron los de manifestación y libertad de expresión. El nombramiento de Adolfo Suárez, la redacción y aprobación de la Constitución que hoy nos rige. Bien es cierto que la Europa de entonces apremiaba y casi coaccionaba a España para que democratizase.

Por estas páginas desfilan sin embargo ríos de muerte, con atentados continuos de ETA, el GRAPO y la extrema derecha. Un país levantado en huelgas que pedían más derechos. A continuación del franquista Arias Navarro, un Suárez -perdido hoy en la nebulosa del olvido- siguió adelante reponiendo libertades. Con mayor o menor ayuda de la oposición. Mucha en el terreno económico para firmar los Pactos de La Moncloa. Fraga y buena parte de los demás defendían Transición frente a Ruptura, como hemos visto. No se exigieron por tanto responsabilidades.

El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz –cuya voz y tono tanto recuerdan a Fraga- anuncia un endurecimiento del Código Penal para reprimir el “vandalismo”, dice. Por ejemplo, convocar actos violentos en Internet será delito de pertenencia a organización criminal. Pena también con similar consideración la “resistencia pasiva” a la autoridad en las manifestaciones. Y, muy serio, el Ministro que habría consensuado el texto con el de Justicia, el presunto antiguo centrista Alberto Ruíz Gallardón, prevé establecer una pena mínima de 2 años de cárcel, para que se ingrese en el trullo sí o sí.

Los derechos de reunión, manifestación o libertad de expresión repuestos por Arias Navarro y Suárez, los que consagra la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en entredicho. Porque ¿quién libra, por ejemplo, a una concentración de esos sospechosos “incidentes” que se producen normalmente a su término? Y ¿dónde ha estado la violencia de millones de personas en paz en la calle de las que solo se destacan las minorías agresivas? Si hasta la resistencia pasiva envía dos años a prisión ¿sólo queda la opción de aceptar y callar? Paro, menos sueldo si se tiene, cercenamiento de las pensiones que ya pide el FMI, insostenible elevación de precios, mermas en todos los servicios esenciales… ¿Y además cárcel para la reunión, manifiestación y libertad de expresión? Muchos estamos viviendo en un «Déjà Vu».

Dados los tiempos que corren acudo al diario conservador británico The Telegraph que escribe: “España acusada de medidas draconianas para acallar las protestas”. Y añade, sin el miedo a las palabras que aquí se tiene:

“Sin embargo, ha suscitado temores de que las nuevas medidas podrían ser utilizados para detener la ola de protestas que comenzó el verano pasado con el nacimiento de lo que se ha denominado el «movimiento indignado», cuando decenas de miles de manifestantes pacíficos que acampaban en las plazas de toda España. Los grupos de protesta no tardaron en establecer comparaciones con la dictadura fascista del general Francisco Franco”.

Una cretina internauta me ha dicho que The Telegraph «nos tiene manía» y su información es “interesada”. Para quienes leáis este texto hoy 12 de Abril, os invito a ver el nada “interesado” y fidedigno con la actualidad quiosco español de hoy. En realidad no creo que cambie mucho mañana y los dias siguientes.

Con excepciones como la de Gaspar Llamazares de IU, algo he visto también de Cayo Lara, e individualidades de ésta y otras formaciones políticas, la postura oficial de los partidos está siendo enormemente tibia ante el anuncio de esta ley. Mientras buena parte de la sociedad está aceptando a este nivel y a muchos otros la idea de que «igual hay que reconsiderar la democracia».

Ciudadanos han organizado esta recogida de firmas. Mientras aún haya tiempo, antes de que se consume, dice por ejemplo el periodista Nacho Escolar, quién, como yo, condena las algaradas violentas, manifestando que no dejan de ser anecdóticas, cuando no, lo son los muertos y heridos por la actuación de las fuerzas del «orden! Después se impondrá el silencio por ley, aquella que derogaron las cortes postfranquistas.

El veterano y enorme intelectual Federico Mayor Zaragoza, dice en Actúa:

«Tenemos que acometer con imaginación y valentía el paso de una cultura de imposición, dominio y violencia a una cultura de diálogo, conciliación, alianza y paz. La gran transición de la fuerza a la palabra, es ahora factible.

El siglo XXI será el siglo de la gente. Se llevará a cabo, por fin, el sueño de “Nosotros, los pueblos…”.

La solución está en que los pueblos actúen y consigan el triunfo de la democracia a todos los niveles.

Sí, ha llegado el momento de replantear el sistema, no de aceptarlo o de adaptarlo.

Así se inicia la Carta de la Tierra : “Nos hallamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, un momento en el cual la sociedad ha de elegir su futuro… Hemos de unirnos para crear una sociedad global sostenible basada en el respeto a la naturaleza, los Derechos Humanos universales, la justicia económica y la cultura de paz”…