¿Está pasando? ¿Lo estoy viendo?

Nunca creí que viviría esto. Una nació a la consciencia responsable entre revoluciones ingenuas de flores e ideales, tras sentir una especie de tenaza difusa en la niñez que obligaba a no hablar de ciertas cosas con nadie y a hacerlo en casa en voz muy baja por si las paredes oían. Vi después que, con esfuerzos y tropiezos, algunas cosas comenzaban a marchar. Y fui testigo privilegiada de la caída del Muro de Berlín que tanto recuerdan hoy las revueltas del Norte de África. Solo éstas, porque también fui descubriendo los graves defectos estructurales del lado occidental del Muro que, llegados al paroxismo, son asumidos por los afectados con una pasividad que enerva a gente como yo y muchos otros.

Hablábamos ayer del insultante acuerdo sobre pensiones y del paro juvenil. Los datos de la EPA de hoy, profundizan en el descalabro. 20,33% de paro, casi 4.700.000 personas, la más alta desde 1997. Crece el desempleo, precisamente, en el tramo de los menores de 35 años. Muy pocos de ellos se jubilarán con el subsidio completo, si es que llegan a trabajar alguna vez. Aumenta el trabajo de las mujeres (las peor remuneradas). El número de hogares con todos sus miembros activos en paro aumenta en 35.600 en el trimestre y se sitúa en 1.328.000. Lo que deja entrever que, sí, que hay que recurrir a la “red social” de Caldera –es decir, la familia como en los países subdesarrollados- y que cada vez más gente se pasa a la economía sumergida, evaluada hace tiempo en el 23% Esta gente, por necesidad o no, nos roba a todos los demás. Y han de existir leyes y parlamentos que pongan coto a tanto desmán. Pero no parecen estar por la labor.

De hecho, me tiene auténticamente irritada el plan que nos prepara el CGPJ para consagrar que, todavía más que nunca, la justicia sea solo para los ricos. Esto dice El País:

El Poder Judicial avala recortar derechos ciudadanos para acabar con los atascos de los juzgados 12.000 recursos contra la Agencia Tributaria esperan desde hace años que el Supremo los resuelva . El anteproyecto legal, supone, en la práctica, un recorte de garantías ciudadanas, puesto que restringe y endurece la posibilidad de los ciudadanos de que sus casos lleguen hasta el Tribunal Supremo. Obliga a los ciudadanos a pagar tasas para interponer demandas, suprime recursos e impone que los ciudadanos que pierdan un pleito contra la Administración (por ejemplo, un recurso contra una multa) paguen las costas del proceso (las minutas de los abogados).

Miro más abajo y veo que han desaprovechado la oportunidad de oro de solucionar el abuso de los bancos en los desahucios. Esto dice el anteproyecto:

“En ningún caso podrá el acreedor ejecutante adjudicarse los inmuebles por una cantidad inferior al 50% del valor por el que fueron tasados”. Inferior al 50%, pero sí al 50%.

¿Y los políticos? Las durísimas medidas económicas, el estrangulamiento de nuestros derechos adquiridos, no han servido para crear empleo. Hugomabarca me apunta en twitter: han servido para que suba el IBEX, ayer lo hizo, hoy sigue por el mismo camino. ¿”Tranquilizan” los parados a los inquietos mercados? Los sumisos, sin duda.

Y, entretanto, nos están vendiendo el Estado en el mercadillo. Una vehemente y extraordinaria tribuna del catedrático Antón Costas, dice que, con las Cajas, estamos ante “El mayor desmán financiero de nuestra historia”. Traducidlo a todo lo público que están vendiendo y que, caso de dejar algo los socialistas, el PP terminará de liquidar. Desde el espacio aéreo que les han colado a los indignados y sufridos veraneanetes fastidiados por los controladores, a RENFE y transportes públicos que figuran en el punto de mira del PP, si antes no se les adelanta el PSOE.

Así empieza Costas:

“Tengo en el cuerpo la incómoda sensación de que estamos a punto de cometer el mayor desmán financiero de nuestra historia: la entrega de la mitad, ¡la mitad!, del sistema financiero español, a precios de saldo y desguace, a bancos, inversores privados y “fondos buitres”, como les llama un conocido y reputado analista financiero, José Carlos Díez, en su blog”.

Ayer unos cuantos salieron a la calle a protestar por el pensionazo. Las teles nos mostrarán hoy a “los violentos jóvenes radicales antisistema” Solo. Cometieron varios delitos, sobre todo éstos: ser radicales, antisistema y jóvenes, ése el peor. La “gente de bien” se asustará que es el objetivo. Pero lo que pasó de verdad, mayoritaramente, fue esto:

Copépodo nos relata la experiencia de convertirse en un “violento antisistema” que vivió ayer. “Yo y el jubileta que tengo al lado, y la señora con una niña (que probablemente sólo pasaba por allí) y se apretuja en un portal. ¡Somos violentos antisistema!” Solo que muestra las técnicas policiales ya ensayadas en Londres, por ejemplo.

¿Será eso lo que nos muestre la tele? Y con lo feo que está criticar y protestar. Es que, como dice el propio hugomabarca, “nunca nos mean a gusto de todos”.

http://www.youtube.com/watch?v=bVbk5zeeGYw

Este largo post es porque me voy unos dias e igual escribo menos o nada. Así que hasta añado encuesta. Admite varias selecciones.

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Sin acritud

El FMI exige una reforma “radical y urgente” del mercado laboral español. El organismo pide abaratar el despido y simplificar la negociación colectiva. En declaraciones a RTVE, su director, Dominique Strauss-Kahn, argumenta que hay que acabar con la “rigidez” de nuestro mercado laboral. ¿No querrá decir con los derechos laborales largamente labrados? Venden que en Europa son menos “rígidos” que aquí. No dicen que en Europa cobran tres y hasta cuatro veces más que nosotros, con similares precios,  pocos más impuestos, y muchas más coberturas sociales.

 El FMI está entredicho. O estaba. Ahora los gobiernos, los medios, acogen sus dictados como ley sagrada  financiera. Uno de los principales críticos del FMI es Joseph Stiglitz, ex-Economista Jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía 2001.

De la lista de quejas destaca por ejemplo que el saneamiento del presupuesto público lo pida a expensas del gasto social. O que, el concepto de servicios, abarque áreas que tradicionalmente se interpretan como estructuras de aseguramiento de derechos fundamentales: educación, salud o previsión social.

“Estos puntos (y otros) -copio de las críticas al FMI- fueron centrales en las negociaciones del FMI en Latinoamérica como condicionantes del acceso de los países de la región al crédito, en la década de 1980. Se argumenta que provocaron una desaceleración de la industrialización, o desindustrialización en la mayoría de los casos. Las recesiones en varios países latinoamericanos a fines de la década del noventa y crisis financieras como la de Argentina a finales de 2001, son presentadas como ejemplos del fracaso de las “recetas” del Fondo Monetario Internacional”.

Otro organismo neoliberal de postín, la OCDE, pidió ya que se incentiven los planes de pensiones privados.

Bien y el Financial Times cuenta hoy que los ciudadanos de los países “ajustados”, aunque a regañadientes, aceptan los recortes. En España aún queda definir la “reforma” laboral que viene buena, como vemos.

Sin acritud amigos, que es muy negativa para la estabilidad emocional. 

(Advertencia. Seria. Aconsejo no ver este vídeo más allá del minuto 2)

Ante la “reforma” laboral

 Primero hablaremos de animales para el consumo. De los cerdos en concreto. Pertenecen a la especie de los mamíferos, y fueron domesticados hace 5.000 años. El ibérico goza de gran aceptación por su excelente sabor y sus grandes cualidades saludables (su sabrosa carne contiene colesterol “bueno”, el que desatasca las arterias). Son muy sociables. A las tres semanas de nacidos comienzan a interactuar, jugando, con otros miembros de su comunidad.  Inquietos y muy curiosos, suelen estar buscando siempre nuevos estímulos, y cuando se les ofrecen dos objetos, uno conocido y otro nuevo, prefieren el nuevo. 

Manel Fontdevila nos habla de otras especies:

  De mi libro, España, ombligo del mundo, cuadro comparativo de sueldos en Europa en 2008. Fuente Eurostat.

 Ahora, en España, ha subido a 633, el mínimo, y en el medio se contabilizan los grandes sueldos de altos ejecutivos. En el resto de Europa también se habrán incrementado al menos en la misma proporción. Seis países, Bélgica, Luxemburgo, Irlanda, Francia, Holanda y Reino Unido, han erradicado el “mileurismo” de sus vidas, nadie cobra menos de 1.000 euros. Fuente Eurostat.

  En la década del milagro económico 1997/20o7 los españoles perdimos el 4% de nuestro poder adquisitivo. Datos OCDE. Actualmente estamos con el mismo de Eslovenia, 4 puntos por debajo de la media comunitaria. El estudio de la Comisión Europea, publicado con rigor en diversos medios, nos explica cómo en algunos países en los que sus trabajadores están muy bien pagados, como Gran Bretaña, la vida es más barata para ellos. Gozan de mucho mayor poder adquisitivo.

Mientras, los 584 consejeros ejecutivos y altos directivos de las empresas del Ibex 35 cobraron un millón de euros de media en el peor año de la recesión, el que ha llegado a contabilizar 4 millones y medio de parados. Las pensiones que percibirán algunos de ellos rondan los 80 millones de euros.

Pero en España la economía sumergida se estima en el 23% del PIB. La trampa indiviual e insolidaria para el “sálvese el que pueda”.

 Sigo leyendo del ganado porcino ibérico. Tipos majos estos cerditos. Y pienso en la paradójica obra de Orwell, publicada en 1945.

¿Una nueva semana negra?

Realmente, a mi me apetecería escribir de René Aubrey y este delicioso “Salento”. O ni siquiera eso, irme a nadar ahora mismo. Pero me preocupa cómo nos dejaron el mundo el viernes, antes de uno de esos findes que todo lo curan, que todo lo tapan pero no evitan que los lunes nos demos de bruces con la realidad. Y no leo en parte alguna una reflexión sobre tres noticias esenciales que nos dejó el último día laborable.

Todos los ciudadanos que nos hemos visto obligados a hacer un apresurado master en economía –que casi ninguno de sus catedráticos oficiales está capacitado, por cierto, para evaluar- vemos un panorama tan negro como Trichet. El 29, viene a decir el alto ejecutivo bancario, fue cosa de niños comparado con esto. El 29 que desembocó en el ascenso de los fascismos, afianzó otro peligroso ismo: el comunismo, y acabó en contienda mundial. Ni aquella devastadora postguerra le parece a Trichet tan grave como el momento en el que vivimos. Pienso que es porque nadie le ve salidas.

Pero traduzcamos. Al “mercado” no le conmueve el duro ajuste español, si nos atenemos a lo que más nos importa, nuestro país. Su portavoz, el FMI, cuyos mandatos tienen una acreditada trayectoria de hundir países enteros, nos pide ahora que nos paguemos una parte de la prótesis como se venía haciendo en el capitalista EEUU. Es decir, que si Vd. no tiene dinero para costear su pierna ortopédica, ande cojo con unas muletas que son más baratas. Por ejemplo.

La azul y acosada Unión Europea, por otro lado, ha puesto sobre la mesa 750.000 millones de euros para defender a la moneda única. Con eso y apretar el cinturón de los ciudadanos se creían salvados. ¿No leen? ¿no se informan? ¿no relacionan? Porque oígo que se sorprenden del ataque sufrido por el euro. Señores lo avisaron los especuladores hace meses, hasta con declaraciones públicas. Las enlazo de nuevo a ver si alguien con poder se digna enterarse. Pero es que el “mercado” se ha pasado por el forro el dique de contención y ha mandado a 1,23 dólares al euro, a la espera de ver cómo se embolsa la jugosa partida de 750.000 millones que tenemos ahí a su disposición.

El liberalismo fue un elemento dinamizador de la sociedad. Lo dice hasta José Luis Sampedro. Tiempos, insisto como otros días, en el que los empresarios arriesgaban su dinero sin limitar responsabilidades para dar trabajo de por vida en su zona. Como explica Naomi Klein en su No logo, la publicidad –que nació con ellos- presumía, con razón, del esfuerzo y credibilidad de aquellos empresarios.

Pero -simplificando- llegaron Reagan y Tatcher, apuntaló Clinton, se implantaron las “marcas” que, huecas, sólo servían como modelo de distinción. Me calzo unas “Niké”, “llevo un bolso -ay- de Louis Vuitton” -cosidos en el tercer mundo con esfuerzo, sangre, lágrimas y sudor, que ésa es otra. Y se alcanzó el desmadre absoluto, la barra libre, con Bush, Blair o Aznar (y Rajoy en los gobiernos). Posteriormente, nadie detuvo la locura. Y estalló la crisis. La primera. Y la otra. Y las que vendrán.

El “mercado” manda, dirige nuestras vidas y no se sacia con nada. Zapatero subió las pensiones ínfimas españolas, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora se ve obligado a congelarlas. Aumentó la ayuda al desarrollo, y ahora ha de reducirla. Los salarios españoles, los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, no se tocaron, y perdieron poder adquisitivo. Sí los de los ejecutivos: eran entonces los quintos mejor remunerados de Europa, ahora han llegado a sueldos record en plena crisis. El capitalismo en todo su apogeo. El que se siente incapaz de controlar a los especuladores, el que no ha hecho nada con los paraísos fiscales –donde guardan sus ganancias las dos docenas de ricos que nos han puesto en jaque-, a pesar de que así se comprometió en el G20 hace un año. Tengo una amiga riquísima. A ella le ha zumbado de lleno la crisis. No pertenece al selecto y reducido grupo.

 Y aún nos falta la “reforma” laboral. Y reducir más el gasto social (también el más bajo de la primera UE, con, sí, Grecia y Portugal). El que, entre otras cosas, paga educación y sanidad. Y buena parte de la sociedad… en Babia.

La semana que empieza va a ser movidita por lo que vemos. Están dispuestos a dejarnos en bragas si se me permite la expresión. ¿Lo arreglará el PP? ¿La única oposición política de Europa que no arrima el hombro para ayudar a su sociedad y sólo piensa en trincar poder? ¿La que nunca subió las pensiones, ni la ayuda al desarrollo? ¿La que despilfarra en las comunidades y ayuntamientos que gobierna? No, son solo peones útiles y colaboradores del sistema. Pero no es ningun consuelo, esta partida se libra mucho más arriba, y la tenemos perdida. Salvo… que reaccionemos.

Me recordó ayer una amiga desolada –pero realmente, me preocupa- la película “Las uvas de la ira”, de John Ford, basada en una novela escrita por John Steinbeck en 1939. Narra el durísimo éxodo de una familia de granjeros que, junto con muchos otros, perdieron casa y tierras durante la Gran Depresión, la que fue algo más llevadera que la que se avecina, según Tritchet (esperemos que se equivoque una vez más). Ya entonces era difícil la atribución de responsabilidades. Aunque lo intentaran.. a la manera norteamericana.

-Yo no puedo hacer nada. Sólo cumplo órdenes. Me mandan a deciros que estáis desahuciados.

-¿Quieres decir que me echan de mi tierra?

-Yo no tengo la culpa.

-¿Pues quién la tiene?

-Ya sabes que el dueño de la tierra es la Compañía “Sound y Land” (trascripción aproximada del nombre).

-Pero ¿la compañía tendrá un presidente que sepa lo qué es un rifle?

-Pero, hijo, ellos no tienen la culpa. El banco les dice lo que tienen que hacer.

-¿Y dónde está el banco?

-En Tultsa. Pero no os van a resolver nada. Allí sólo está el apoderado y el pobre cumple órdenes de Nueva York.

-¿Y entonces.. a quién matamos?

-Yo no lo sé. Sólo cumplo órdenes. Si lo supiera te lo diría. No sé quién es el culpable.

¿Nadie se cuestiona “El sistema”?

Eneko en "20 minutos"

A la vista de las portadas, editoriales y debates de hoy, ha llegado el Apocalipsis. No es para menos: más de cuatro millones de parados, se miren en el cómputo que se miren. Especialmente significativa es “La España insostenible” con la que titula a toda página El Mundo. Ahí se dice bien claro –entre todas las alarmantes cifras económicas-: “Ya sólo hay 17,5 millones de cotizantes, los mismos que hace 5 años”. Es decir, que Zapatero ha visto comerse todo el empleo que se creó en su mandato, para volver exactamente  adonde empezó, adonde dejó la ocupación el PP -caso de ser los gobiernos y no los empresarios quienes en el libre mercado facilitan trabajo-.

La dramatización de la realidad con la que El Mundo trata este dato no puede ocultar sin embargo los palos de ciego dados últimamente por nuestro gobierno. Herido y acosado, se dispone a plegarse a las exigencias del “mercado”, de “el sistema”: no sólo disminuir las pensiones, sino afrontar la eufemísticamente llamada “reforma laboral”, para adaptarse a lo que le pide el capitalismo.

El FMI –ése sólido pilar democrático que ha hundido con sus consejos ultraliberales las economías más pobres- afirma que España habrá de bajar sus salarios. Ayer, en “La ventana” de la SER –no sé en Intereconomía porque ni la veo ni la escucho- dos expertos economistas, se preguntaban, muy sueltos, y sin atisbos de duda o réplica, que ¿hasta cuánto? “Los trabajadores marroquíes siempre serán más baratos que los españoles”. Pues ni les cuento en China, Taiwan o Corea, que puedes tenerlos en el tajo 12 horas por 50 euros y 6 días semanales. Argumentan como explicación la baja productividad española que –además de no ser tan flagrante como dicen- parece ser no compete en absoluto a quienes organizan y dirigen las empresas, sino a que los españoles de  a pie somos muy vagos.  Esos empresarios honestos y preparados que tienen a Díaz Ferrán como presidente, son modélicos.

  Otro organismo internacional, de profundo contenido social, la OCDE, aplaude la idea de prolongar la edad de jubilación, y va más allá: debemos hacernos seguros PRIVADOS de pensiones.

¿Estamos hablando del mismo país, España, donde las grandes fortunas españolas han ganado en 2009 un 27% más que el año anterior (6.800 millones de euros en 12 meses y parece que no son más de 300)? ¿El mismo donde el conjunto de empresas que cotizan en el IBEX lideraron las ganancias de Europa con un 30% de subida? ¿Aquél en el que las SICAV cotizan un 1% de impuestos? ¿El que también lidera la economía sumergida europea? ¿El de la corrupción endémica? Todo ello es intocable, e incuestionable, e innombrable, el problema son los trabajadores peor pagados de la antigua Europa y Zapatero.

¿Nadie se cuestiona el sistema? El que rige en el mundo, el de los 4.000 millones de personas –la mayoría de la población- que se mueren de hambre, y para los que no parece existir la libertad que esgrime el capitalismo para existir. El que inyecta dinero a los bancos para que todo siga igual. El que pide a un presidente noqueado que haga pagar el coste de la crisis a los trabajadores, a la población en general, como hacen todos los demás países. Para que todo siga igual. ¿Hasta cuándo? El sistema no puede ser más egoísta, injusto y desequilibrado, pero giramos en una rueda de molino en la que ya solo vemos las hojas del rábano. Tranquilos, que hay más, a partir de ya vamos a tener fútbol todos los días, sí, de lunes a domingo. ¿Qué mal, que paro, se resiste a un gol de Cristiano Ronaldo, el bien pagado?

Manel Fontdevila, en Público

  Por cierto, hace 2 meses me hice la misma pregunta y, lejos de mejorar la perspectiva, ha empeorado.

Actualización 4/3/2010

El Banco de Santander ha obtenido en 2009 “los mejores resultados de su historia“. Casi 9.000 millones de euros e importantes cifras de conjunto.

¿Nadie se cuestiona el sistema?

Nos habíamos acostumbrado a vivir en un sistema que, aún en su injusticia, parecía estable. Las noticias traían imágenes de hambrientos y muertos de pobreza pero con menor frecuencia que diatribas entre políticos locales o hazañas deportivas. Que más de mil millones de personas estén en riesgo de fallecer porque no tienen con qué alimentarse, y tres mil millones mal coman y mal vivan, pasaban por ser daños colaterales de una organización social en la que el resto (muchas menos personas) no sufría mayores problemas. “Siempre ha sido así”, nos decíamos. “No podemos hacer nada además”. El egoísmo innato, la ceguera de ignorar los datos que cada día aporta para prever el futuro, la sensación de impotencia.

Cuando el libre mercado quebró hace un año, tras dar serios síntomas en 2007, asistimos impertérritos a cómo los gobiernos inyectaban miles de millones a las empresas para que mantuvieran el status quo. Con nuestros impuestos.

Si nos centramos en España, al mismo tiempo que esa gran crisis mundial nos aquejaba, se hundía también el edificio sin cimientos de nuestra economía. Habíamos construido casas sin tino, para enriquecer a unos pocos, para endeudar a la mayoría y sujetarla al sistema. El turismo se resentía porque a casi nadie con gusto estético le atrae pasar sus vacaciones entre cemento anárquico, precios elevados, mal servicio y mala educación. Y no había mucho más. Carecemos de un tejido industrial potente. Aquí y en todo el mundo desarrollado, el dinero invierte en aire para enriquecerse aún más, no en sectores productivos para la sociedad.

Aquí estamos. Con un periodismo que se ha banalizado en manos de emporios que persiguen también mantener el sistema. Bombardeados con ofertas de compra, hasta de lo inútil, para seguir consumiendo más y que el libre mercado siga su camino. Para enriquecer a unos pocos, insisto, cada vez es mayor la brecha entre ricos y pobres. Cada vez se empobrece más la llamada clase media.

El sistema sigue inexorable su camino voraz. Dos noticias recientes muestran sendos picos de alarma. El paro sigue subiendo en España más que en Europa, pero aún es más intranquilizador saber que más del 40% de los jóvenes menores de 25 años no tiene trabajo, lo que representa más del doble de la media comunitaria. Unámoslo a esta otra cuestión que hoy plantea El País, tras venir avisando largamente incluso en las voces de los políticos: ¿Una generación sin pensiones? Se pregunta el diario. ¿La misma que ahora está en paro? Añado yo. El sistema público se agota y los privados están en cuestión por la crisis. España avanza hacia el envejecimiento sin una solución en el horizonte para los jubilados. Son habas contadas… mientras las cuenten los mismos.

La caída del Muro de Berlín hace 20 años, supuso llevar a la hegemonía mundial en solitario al capitalismo -hasta entonces, curiosamente, habían sido dique de contención el uno del otro, entre dos formas de organizar el Estado-. La izquierda democrática europea –que nada tenía que ver con las dictaduras comunistas- perdió votantes en cascada. Incluso la UE roja, se tornó azul. Quizás fue porque, acomplejada, la izquierda se dejó imantar por la derecha y sus métodos.

Como bebes eternos, inmaduros mentales, a quienes distraen con dulces piruletas, asistimos a esa degradación de nuestras condiciones de vida orquestada por unos pocos con poder: empresarios, políticos que hacen dejación de sus obligaciones de, únicamente, representar a la sociedad y gestionar unos servicios, medios de comunicación, publicidad. Nos va mucho más que ver quién gana en luchas de partido y de partidos, políticos y de fútbol. Mucho más que seguir la intriga de cómo nos han robado, con alevosía y desfachatez infinitas. Estamos atrapados por unos carceleros de guantes de seda pero inconmovibles, despiadados en la decisión de conseguir sus fines: dinero privado, más dinero, para ellos solos. Y somos más. No me cansaré de repetirlo. Tiene que haber una tercera vía. Pero nadie con capacidad de decisión parece cuestionarse el sistema. Ni la mayoría de nosotros. Que cayera el Muro de Berlín parecía imposible, pero fue barrido por las ansias de libertad -y yo lo vi con mis propios ojos-. Vientos de justicia habrán de derribar también su vertiente occidental, ésa en la que vivimos.

La entrevista de los ciudadanos despiertos

Angustiados, concienciados, cabreados incluso, los ciudadanos han preguntado al líder de la oposición, Mariano Rajoy, en TVE mejor de lo que lo harían muchos periodistas. Insistiendo todo lo que les permitieron, buscando sus respuestas. El precio del café quedó atrás, porque vivimos momentos muy complicados.

La consigna -muy bien aprendida- era mostrarse cercano, hablar de sus hijos -no de su mujer con lo encantadora que me pareció en su derrota electoral, vaya por dios-, de sus padres, de todos sus ancestros gallegos, del presidente de Murcia que casi se mata en un accidente de tráfico, y de todos los pueblos que conoce al dedillo. En la entrevista, Rajoy ha sacado la piel de cordero centrista que no usa en otras intervenciones, pero, aún así, los ciudadanos han logrado obtener algunos titulares, pocos. Es lo que tiene preguntar sin condicionantes. Sólo habrá convencido a sus convencidos, sin embargo. Y algún votante “extremo-centrista” se le habrá ido por la banda.

33 ciudadanos haciendo más de 50 preguntas. 14 de ellas de economía. Como la más avezada reportera, una mujer de Valladolid le ha preguntado, a raíz de la intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Banco de España, si es sólido el sistema financiero español y si nuestros ahorros -quien los tenga- están seguros. Rajoy ha dicho que sí, en contradicción con su portavoz de economía Cristobal Montoro que había planteado esta misma tarde un paisaje de tierra quemada.

Las soluciones a la crisis económica pasan por ayudas a las PYMES, bajar el impuesto de sociedades, revisar el módulo de los autónomos, solucionar la morosidad de la Administración y de las grandes empresas, y dar ayudas a los Ayuntamientos a través del ICO. Nadie le ha preguntado acerca del abaratamiento del despido o la flexibilidad del empleo que el PP se cuida mucho en defender públicamente. Tampoco de dónde saldrían los presupuestos para sus medidas parciales. Ni Zapatero ni él, tienen idea de cómo solucionar la crisis. Aunque tampoco ninguno de los líderes del G20.

Varios ciudadanos le han planteado la gravedad de la crisis mundial como razón de la crisis española. Rajoy ha dicho que la nuestra es mucho peor, aunque, en otro momento, ha admitido que “la mayoría de las politicas económicas se toman fuera”. Nadie -a pesar del enorme interés que han puesto los ciudadanos- ha preguntado por las causas de nuestra crisis particular. Rajoy las ha atribuido a la actual ineficacia del gobierno sin hacer mención alguna de dónde arranca y de su cuota de responsabilidad. En el complejo emplasto del ladrillo, casi nadie está libre de culpa, pero la ley liberalizadora del PP agravó el problema al extremo.

Ha dicho que con los gobiernos del PP se llegó al mayor crecimiento y a la mayor creación de empleo de la Historia. No es cierto. España alcanzó el record de un 4,1% de crecimiento en el primer trimestre de 2007 y, en la primera legislatura socialista, se crearon 3 millones de empleos. Falsos, se apoyan en el ladrillo podrido, pero ésos son los datos. No hablamos de los contratos precarios que inició Felipe Gonzáles que el PP llevó al paroxismo y no se han solucionado.

“Vd. puede llegar al gobierno en 2.012 con cuatro millones de parados, que ya o cobren subsidio ¿qué hará?”, le dice un ciudadano. El lapsus volitivo le juega una mala pasada a Rajoy: “me encantaría que fuera así”. Y cuando el ciudadano se lo echa en cara, lo niega. El ciudadano se disculpa.

Entre los amigos con los que he conversado en este breve intervalo de tiempo, ha causado especial irritación afirmar que la Comunidad de Madrid había investigado la trama de espionaje. Rajoy acepta la parodia del Parlamento regional sin cuestionarla. Y, asimismo, la exculpación de Trillo en el asunto del Yak 42, porque “ya no es ministro y no se va a condenar a alguien por eso a dejar la política de por vida“, cuando acongoja escuchar los testimonios de los familiares de las víctimas o del forense que hoy ha dicho que llegaron a encontrarse partes de tres cuerpos en el mismo féretro.

Como en la política económica, en la que se combate el terrorismo de ETA, Rajoy entiende por consenso que el gobierno acepte sus postulados. Son los que a él “le gustan”, argumento altamente elaborado. Y “no puede apoyar las políticas en las que no cree”.  Comprensible, el PSOE tampoco. El Gobierno lo ha hecho en el terrorismo y el lìder de la oposición lo alaba. Ha dicho que no se podía consentir que De Juana haya estado en la cárcel sólo 10 ó 12 años. Estuvo 18, en aplicación de la legislación vigente, y tres más por un nuevo encausamiento por amenazas. Un ciudadano vasco le ha argumentado, muy enfadado, que las politicas llevadas a cabo durante 30 años por todos los gobiernos no habían dado resultado, que si no había llegado la hora de cambiarlas y abordar en serio la negociación. Rajoy no puede oír esa palabra. Son unos irresponsables quienes negocian con ETA  ¿incluido José María Aznar?

La Constitución no permite la cadena perpetua, pero Rajoy no se opone a que haya un debate. Antes, hay que dotar de medios a la Administración de Justicia ¿Por qué no lo hizo en sus ocho años de Gobierno?

Votará en contra de la reforma de la ley del aborto -¿sin conocerla? es un proyecto-, y el PP no tocó la que está en vigor desde hace 24 años porque de alguna manera “consagra el derecho a la vida” y gobernando hay que llegar a “equilibrios”. ¿Qué dirán los obispos y las 80 organizaciones pro-“vida” que salieron el domingo a la calle y las que él veía “con profunda simpatía”?

Rajoy no parecía tener muy clara la responsabilidad de las Comunidades autónomas en la creación de empleo, ante la magistral pregunta y repreguntas de un ciudadano. Pero cree que “el INEM no es útil para crear empleo, y hay que acudir a la iniciativa privada”. Grave afirmación. Nadie le ha preguntado por el fracaso del neoliberalismo que consagra esas políticas. Tampoco en la cuestión de la sanidad o la enseñanza que son gratuitas -o semi gratuitas a fuerza de ser sinceros- en España, aunque no gracias al PP, sino a Felipe Gonzalez. Cree el presidente consevador que “se debe educar en valores y principios” –no ha dicho cuáles, se imagina que aquellos que no incluye Educación para la ciudadanía que el PP no ve con buenos ojos-. Pero le ha ofrecido un puesto de responsabilidad en el área de educación a una mujer “por lo bien que se ha expresado”. Por algo se empieza a solucionar la educación en España. Clases de oratoria y dialéctica en los colegios vengo pidiendo desde hace años, como tienen en los paises desarrollados. Dentro de un tiempo, todos ministros.

En la Sanidad Pública un médico -lo decía una de ellos-se ve obligado a atender a un paciente en cinco minutos. Mariano Rajoy ha divagado, hasta concluir con que hay que aunar el ejercicio médico con los criterios de rentabilidad que marque el gerente. Que -el gerente- es técnico y para eso sabe. Rajoy respeta mucho a los que saben, lo ha dicho en varios momentos.

El agua, dios mio, es de todos. Y a todos resolvía sus problemas el Plan hidrologico, pero no nos ha contado porque protestábamos los ciudadanos aragoneses y castellano-manchegos. Incluidos los del PP en ambas comunidades.

Un ferroviario socialista le ha preguntado por el 11M. Ahora Rajoy ya sabe que no fue ETA, tardó día y medio en enterarse. Pero el sábado 13 de Marzo le dijo a Victoria Prego en El mundo: tengo el convencimiento moral de que ha sido ETA. Era la víspera de las elecciones. Durante los 4 años de la crispación, el PP presentó 215 preguntas al Gobierno basadas en las mentiras mediáticas y el propio Rajoy llegó a pedir que se suspendiera el proceso tras leer en El Mundo alguna insidia sobre la mochila de Vallecas.

No hay residencias para mayores a precio asequible y son bajas las pensiones. Lo son, el PP no se ocupó de ellas. Zapatero sí, las subió un 30% pero sigue siendo insuficiente. Pero Rajoy piensa que “hay que recoger lo que de bueno tiene la sociedad” y arreglar el problema ¡con voluntarios!  Esta respuesta me ha parecido dramática ¿cómo un aspirante a estadista puede confiar la solución de los problemas de la sociedad al voluntariado o la caridad? En Suecia se ahorrarían un buen dinero con el sistema Rajoy, pero allí son serios.

Los intermediarios se llevan las 360 pesetas de diferencia entre lo que le pagan a un agricultor de tomate en Almeria y las 400 que se cobra por él en Madrid. Los tribunales de competencia, no funcionan, dice Rajoy, tampoco en la etapa en la que él era vicepresidente del Gobierno.

La investigación con células madre que posibilitan curación de enfermedades, la hizo el PP ¡qué gran sorpresa! -y ¡qué pérdida de votos para Rajoy entre su electorado al decir, entre mil titubeos, que acepta esa investigación-, el testamento vital y no prolongar el sufrimiento de una muerte cierta también, que se lo pregunten al Dr. Montes en Madrid.

Un padre angustiado pregunta qué hace con un sueldo de 855 euros más la obligación de pagar hipoteca, que si Rajoy con su sueldo siente igual la crisis. Le contesta que primero debe alimentar a sus hijos, y que, ciertamente, él no siente igual la crisis. El ciudadano queda frustrado con la respuesta -se ve en su cara-, debería haber repreguntado más.

Hay personas honradas entregadas a la política -y él prefiere (ha pasado de puntillas por la corrupción) la presunción de inocencia ¿incluso en el caso de Fabra de juicios eternamente postergados no se sabe porqué?-. Se sorprende de que los ciudadanos tengan mala opinión de los políticos españoles que son tan buenos como los de cualquier parte. En Europa hablan idiomas, tienen dedicación exclusiva a su labor, no nombran cientos de cargos para crear clientelismo político, algunos -como los nórdicos- viven con gran austeridad y con escasas prebendas, la corrupción española “sale en todos los papeles”, pero los ciudadanos están mayoritariamente hartos, despiertos, y lo han demostrado esta noche. Tanto Rajoy como Zapatero y todos sus séquitos deberían aprender la lección.

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