Egoísmo ¿valor en alza?

Así aparca un español egoísta

A Mariano Rajoy sólo le interesa lo que él dice. Y si gana o no a su único adversario: el que ostenta el cargo que él desea. Felipe González lo ha comentado en el mismo sentido: “donde acaba mi propuesta acaba mi interés, lo demás es residual«. En eso se parece mucho a ese “todo el mundo” que él tiene como guía, el que se convierte en losa que arrastrar e impide que este país progrese en todos los aspectos. El del «yo primero, yo y sólo yo» que vemos desde en el uso del coche al acceso en una fila.

  Otro asunto que no deja de ser curioso es que la misma portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, que ahora justifica y alaba la ausencia de su líder en el debate del Congreso, dijera esto en Octubre de 2008: «El que no quiera ir que renuncie a su escaño«. Ocurre que cuando la sociedad egoísta usa orejeras olvida pronto. su horizonte es escaso. Y no ha habido en España nadie a quien le hayan hecho daño las hemerotecas.

  El liberalismo conservador proclama sin complejo alguno que el progreso se logra con “la búsqueda egoísta del bien individual”. Enormísima falacia –y a las pruebas me remito- que sin embargo ampara que cada cuál arrase con cuanto le plazca con tal de lograr su beneficio. Nadie me negará que los Goldman Sachs del mundo no son «egoístas«.  Lo asombro es cómo el placet al egoísmo gana terreno. Ya nadie parece avergonzarse de pensar sólo en sí mismo. Y obrar en consecuencia, aunque destruya a los demás.  

   Eso le lleva a José María Aznar, por ejemplo, a defender energías contaminantes o peligrosas para la salud general y negar la influencia humana en el cambio climático, admitiendo como mucho que será “un problema que quizá, o quizá no, tendrán nuestros tataranietos».  Gran visión de futuro la del «estadista mundial».

  Pensar en los objetivos cortos y particulares y entrar como elefantes en una fábrica de vidrio, sin importar qué se hará después con los cascotes, lleva a que todavía hoy Españe degrade diariamente casi 8 hectáreas de su costa, según ha denunciado Greenpeace en su estudido «Destrucción a toda costa 2010«. «Casualmente», la Comunidad Valenciana es la que más ha hecho añicos su litoral en la última década. Y dice Greenpeace que la avalancha destructora ya ha llegado -en toda España- a las últimas zonas bien conservadas. Es el ejemplo paradigmático de egoísmo ciego, de aplastar como Atila y la tierra quemada para lograr ganancias personales, sin vislumbrar siquiera qué pasará después. Todavía es el turismo un sosporte fundamental de nuestra economía, no sé si el único que queda, pero el año pasado en la televisión alemana vi un reportaje en el que ciudadanos algo más civilizados que el «todo el mundo» español decían que ya no querían venir aquí de vacaciones porque habíamos llenado de cemento las playas.  

Hay países en los que los ciudadanos sí se preocupan del bien común. Los más educados. Los que saben que es el progreso de la sociedad en su conjunto el que logra avances y mejorar la vida de más personas.

El matemático John Nash, logró el Nobel de Economía (no hay premio Nobel de Matemáticas) en 1994 por sus, ya archiconocidas e incluso mal usadas, aportaciones a la teoría de juegos y los procesos de negociación. Lo que aquí nos interesa es su concepción filosófica: la búsqueda del progreso del grupo logra mejores resultados en cada uno de sus integrantes.

Los niños  no lo saben, si no se les enseña. El embrión del animal humano precisa educación. No sé si el triunfo del equipo logrado hace bien poco por un grupo de españoles indica algún cambio de tendencia.

PD. En las encuestas que dan a Rajoy como vencedor en el debate no figura ficha técnica. En un post antiguo consulté a Fermín Bouza, catedrático de sociología-opinión pública, y cifró el margen de error de las encuestas flash con muestra pequeña en un +/-10%

¿Por qué la UE está a la cola del crecimiento mundial?

 Andrés Villena -ese lujo del que dispone la web de Telecinco-, publica un denso artículo que sobrevuela (en altura) sobre lo que se debate en el Congreso sobre el Estado de la Nación. Expertos del máximo prestigio enjuician la economía mundial.  Resumo algunas de las ideas que Andrés expone:

La recuperación será larga y dura, sobre todo para los países de la Unión Europea: frente al crecimiento de China, que registra un aumento anual aproximado de su PIB de un 9,5%, destaca el de la India (7,5%), Brasil (6,4%) o EEUU (3%). Sin embargo, las previsiones del Banco Mundial para la Eurozona se limitan a una horquilla entre el 0,7% y el 1,3%. ¿Por qué se produce este diferencial? ¿Qué nos hace falta para crecer, al menos, como EEUU?

En 1936, el presidente Franklin D. Roosevelt decidió retirar gran parte de los estímulos que apoyaban a la economía de EEUU. El resultado inmediato fue una recaída en la Depresión.

Rafael Pampillón, Profesor del IE Business School, subraya dos motivos principales: «En primer lugar, EEUU cuenta con un Banco Central propio y autónomo, la Fed, que nunca va a permitir que EEUU entre en suspensión de pagos, porque este banco puede continuar comprando títulos de deuda pública y para ello seguir imprimiendo dinero». «Sin embargo, en la Eurozona, el BCE es un banco para 16 países y eso los mercados lo saben». De aquí se puede deducir el origen de muchas de las tensiones vividas en determinados Estados europeos a lo largo de este invierno y primavera. El segundo, para este experto, es la rigidez laboral europea.

Esta interpretación de la realidad económica choca de frente con las reflexiones de Vicenç Navarro, Profesor de Public Policy en la John Hopkins University y un amplio conocedor de la economía de los Estados Unidos, donde trabajó como asesor del presidente William Clinton.

Navarro, como Rafael Pampillón, destaca el papel clave de la Reserva Federal, que «tiene el objetivo de estimular la economía además de controlar la inflación», pero señala factores políticos determinantes en el comportamiento económico de la Eurozona: «El Banco Central Europeo, en cambio, ha dado mucha más prioridad al control de la inflación que al estímulo económico. Esta situación se ha acentuado todavía más en un momento en que la mayoría de los países en la Unión Europea están gobernados por partidos de derechas».

«La causa del mayor crecimiento de Estados Unidos se debe al mayor estímulo económico, consecuencia de una inversión pública mucho mayor que la realizada en Europa para estimular las economías europeas. La administración Obama ha hecho una inversión pública para estimular la economía equivalente al 8% del PIB, comparada con sólo un 2.3% del PIB como promedio en la Unión Europea.»

Por estas razones, Navarro advierte un único sendero para que la Unión Europea salga de la crisis: «Europa no saldrá de su recesión a no ser que haya una inversión pública muy acentuada para estimular la economía. Esto es lo que ocurrió en Estados Unidos a principios del siglo XX. Fueron el New Deal y la Segunda Guerra Mundial los que sacaron a la economía estadounidense de la depresión».

«Lo mismo en Europa. La enorme recesión que se dio inmediatamente después de la II Guerra Mundial en Europa fue resuelta a base de una enorme inversión pública, tanto física como social, facilitada por el Plan Marshall. Creerse que se podrá salir de esta enorme recesión a base de reducir el gasto público es ignorar la historia económica del siglo XX».

La Profesora de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Àngels Martínez Castells, propone un punto de vista distinto: «Si llegamos a esa situación (han hablado de una posible quiebra de Estados) será por haber exacerbado la cada vez más regresiva redistribución de la renta, en la ausencia de políticas sólidas de demanda y por querer imponer los absurdos dictados neoliberales de un Estado de mínimos, que van a llevar a la economía a un pozo del que puede ser imposible encontrar una salida».

¿Hay otras salidas? Parece que hay alternativas factibles. Martínez Castells aconseja «combinar políticas de ofertas y demanda: por el lado de la oferta, racionalizar el gasto en lo que tiene de despilfarro, manteniendo las políticas de demanda, redistributivas y de pleno empleo y, donde no sea posible, manteniendo una renta que asegure unos niveles mínimos de vida dignos para todas las personas, junto con la preservación de los servicios públicos fundamentales».

Es el ‘espíritu keynesiano’: algo similar proponía hace unas semanas en su blog el ex Ministro de Trabajo (Secretary of Labour) de Clinton, Robert Reich, que proponía desgravaciones fiscales masivas para las clases medias en EEUU, a fin de evitar una segunda recesión o ‘doubble dip’ por insuficiencia de estímulo. No obstante, Estados Unidos parece marchar ahora a contracorriente; para el Profesor Antonio Miguel Carmona, «ahora es EEUU quien quiere tener un Estado de Bienestar y así lo ha demostrado con la aprobación de la Reforma Sanitaria». Vicenç Navarro subraya el contraste con la Unión Europea: «Están siguiendo políticas keynesianas, mientras que la UE ha seguido políticas neoliberales».

Hay otros expertos que, pese al éxito de determinadas soluciones en el pasado, vaticinan un profundo cambio de ciclo. José Luis Sampedro se ha significado recientemente sugiriendo el ocaso del capitalismo. Àngels Martínez Castells lo ve del siguiente modo: «Este sistema es cada vez más una caricatura de sí mismo… Expulsa y margina personas que necesitan un mínimo de recursos y libertad. Este sistema podría aprovecharse de su capacidad intelectual y esfuerzos, pero les niega cualquier posibilidad de inclusión. Esta no es una contradicción más: es una contradicción fundamental. El capitalismo parece brillar y expandirse como una supernova cuando de hecho -y aunque el proceso puede durar años- ya se está convirtiendo en un agujero negro».

Conviene leer el artículo completo, con muchos más matices. No venía a cuento tratar en tema tan denso, cómo logran el crecimiento algunos de los países hoy en la cumbre. Pero sí nos son aplicables los de nuestro nivel de desarrollo y concepción (presuntamente) democrática: EEUU. Contesto a la pregunta de Andrés ¿Por qué la UE está a la cola del crecimiento mundial? Por el inmovilismo que le impone su mayoría neoliberal (contraria a los intereses de toda la sociedad), por el propio inmovilismo y falta de compromiso de la ciudadanía que la sustenta.

  (Me parece más interesante aportar este trabajo hoy que la jaula de grillos del  Congeso, en donde la oposición no busca soluciones, sino alcanzar el poder. A la vista de las valoraciones al discurso del Presidente, a mí ya no me merece la pena ni escuchar las respuestas parlamentarias. No las del PP, CIU o PNV, desde luego. No se prevé novedad alguna en su cansino e inamovible discurso. Zapatero, por su parte,  sigue enamorado del libre mercado que le ha obligado a engullir la aplastante mayoría de «Bruselas«. Intenta salvar muebles. Insuflar optimismo. Pero… no hay un proyecto común español con el que defenderse ).

(Por si hay algún interesado en saber lo novedoso del debate, el resumen de otra buena periodista: Pilar Portero).

La fase «D»

Dice mi querido Vicente Romero en su blog que se encuentra en fase ‘D’: decepcionado, desilusionado, deprimido, derrotado. Así estamos muchos. Añadiendo “des”:  desmoralizados, doloridos, desmontados, desnivelados, desgastados, desdibujados, descompuestos, descascarados, desazonados. Todos, salvo los que -ahítos de júbilo- aspiran a pillar más poder, todo el poder, en medio de una degradación de tal calibre que su opción la tomaría cualquier persona sensata como una navaja candente donde asirse cuando un precipicio se abre -que se abre- a sus pies. No sólo eso. Sin duda, representan el total afianzamiento del sistema que nos ahoga, con barra libre para recortes, privatizaciones, o la inmensa desfachatez –también con “de”- de su descarada hipocresía:  pedir ahorro y gestión cuando se tiene el ayuntamiento más endeudado de España, Madrid, copando el 23,5% de la suma que deben todas las corporaciones municipales del país, o dos comunidades entre las más endeudadas –Valencia y Madrid, la primera es Cataluña-.

Mirar al gobierno cautivo y desorientado, a todo el PSOE colaborando en el desatino, es sentirse en una barca con todo el casco agujereado. Estamos desprotegidos –con “de”-. Porque ahora el sistema, los mercados sí querrán algo más a Zapatero y su ejecutivo, pero nos está asfixiando a todos, secundando el atroz neoliberalismo que retrotrae a los más injustos periodos de la Historia. Sobre todo por representar un retroceso sobre lo ya conseguido y con gran esfuerzo.

De él forma parte lo que hoy cuenta el diario inglés The Independent, y que recoge el blog Guerra Eterna, de Iñigo Saénz de Ugarte. La doctrina que nos hace a todos responsables del desastre dice que hay que tener ipods, ipeds, ipuds, iipids, ipads, y todo lo que nos manden comprar, y a todos los niveles. Pues bien, leed las condiciones laborales para la fabricación del último juguete tecnológico en China. Desastre, despropósito, desquicie, degeneración, todo con “de”.

  • Jornadas de 60 horas semanales pactadas con Apple.
  • Un 54% de ellas vulnera esas condiciones, en general con jornadas superiores.
  • Un 39% no respeta las normas de seguridad.
  • Los trabajadores cobran 35 céntimos de euro a la hora.

Lo más despreciable – y sinónimo de vomitivo, repugnante, repulsivo, inmundo, mugriento, hediondo, infecto, asqueroso, pútrido o nauseabundo-, es lo que dicen algunos comentarios de españoles a esta noticia:

  • No entiendo como algo así puede ser portada de un periódico. Muchísimos de los productos que compramos son fabricados bajo condiciones inhumanas o almenos precarias y a nadie le tiene que importar, pues de ello dependen su bajo coste y accesibilidad.
  • Sensacionalismo barato, que lo ponga el Independent pasa, pero, Iñigo, sabiendo como sabes que la inmensa mayoría de los productos que usamos y que son fabricados en China lo son en esas o peores condiciones…. ¿ o es que los de HP son fabricados en condiciones europeas?

¿Dimitimos descorazonados? ¿O despertamos? ¿Desatascamos la “D” y abrazamos el abededario completo? Así podríamos hablar de justicia, equidad y fraternidad, libertad pero para todos, para que todos dispongan de la opción de elegir. Se parece tanto al lema francés con el que el liberalismo se presentó en sociedad. Pero degeneró. Démosle puerta ya.

Claro que la desvergüenza y descaro de los principales actores del drama, puede acabar con la crisis en breve, por métodos insólitos. Ahora sí:

Lehman Brothers demanda a JP Morgan al considerarlo responsable de su quiebra. Se ha abierto la veda, demande -con «de»- Grecia. Y España. Y todos nosotros unidos. Sin demora. Y con el dinero en la mano, devolvamos a este mundo la Democracia.

Neofeudalismo

  Escribí esta entrada al poco tiempo de empezar el blog. En marzo de 2009, antes de la nueva crisis que hoy nos sacude: la bursatil, la provocada por los «mercados». La viñeta de Fontdevila me la ha recordado. La dejo tal cual, no ha perdido vigencia. Eso es lo malo, lo mucho que se podía haber hecho para evitar la situación actual hace un año largo y durante un año largo.

Esto decía:

Vivimos tiempos tan confusos que ya no sabemos qué sistema político y económico es el hegemónico. Nos cansamos de despotricar contra el liberalismo como causa de nuestros males actuales -también pasados y futuros- y no advertimos el cambio de régimen que se ha producido ante nuestros ojos. “El liberalismo -copio- es un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria”. Prima el individualismo, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado. Es evidente que no es lo que está sucediendo ahora, los gestores de la crisis no están siendo obligados a asumir responsabilidades y la ley del embudo es norma en el trato a unos ciudadanos y otros, apenas protege el Estado, los Estados, los derechos de los ciudadanos de a pie frente a los desmanes de los poderosos, más aún, les obliga a pagar los errores y atropellos de éstos.

Los viejos liberales afrontaban las consecuencias de sus negocios. Si les salían bien, atesoraban múltiples ganancias que, por supuesto, no repartían. Pero, si fracasaban, apechugaban con sus pérdidas, se iban a la bancarrota. Ahora socializamos las pérdidas, pero no los beneficios, luego tampoco es socialismo o socialdemocracia. Sencillamente, hemos vuelto al feudalismo. Es decir, la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV.

Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos (ciudadanos libres), parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de “censo” (arriendo) al amo de las tierras -”por la gracia de Dios”-, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey.

Gran papel de la Iglesia Católica en el invento. Durante los concilios de Charroux y de Puy consagra a los prelados y señores como jefes sociales y sanciona con graves penas la desobediencia de estas normas. Los señores, a partir de ese momento, “reciben el poder de Dios” y deben procurar la paz entre ellos, pacto que deben renovar generación tras generación. En los países desarrollados, el peso decisorio de la Iglesia Católica, es, hoy, escaso, pero en España -daño añadido- es una losa de varios quintales. (Actualizo: en este último año se ha producido también, aquí, un renacimiento del involucionismo ideológico -caso Garzón, Krahe, etecé-).

Estamos ante la falsa creencia de que tomamos decisiones al votar, pero el orden social se decide en consejos de administración privados con la connivencia de los gobiernos y de otros poderes -hoy, también los potentes medios de comunicación-. Como en la Edad Media, si el señor, los señores, emprenden una campaña, y fracasan, se paga con los impuestos de los nuevos siervos, o se les recorta la paga en nuestro caso. El señor nunca pierde. Al igual que en las Cruzadas, los señores van con sus estandartes -ahora sus logos- a conquistar nuevos mercados y nuevas fuentes de financiación -catequizar infieles era la excusa-, sufragados por la plebe y, de nuevo, sin repartir beneficios. Lo que es peor, ahora les bordamos sus logos entusiasmados, consumiendo cuanto nos mandan.

Los nuevos siervos seguiremos pagando, ajustando un agujero más cada vez los cinturones. (Como véis, actualizo, ya está pasando con los recortes anunciados y los que se avecinan).

 Traigo de nuevo la frase premonitoria de Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando “es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna”. Lo único es que, como en el feudalismo, quien lucha y se desangra es el ciudadano. Nos van a hacer vivir una espantosa agonía, hasta que se convenzan de que, por este camino, no vamos a ninguna parte. Y, digo yo, algo tendremos que decir ¿no?

 Pues sí, por este camino sí vamos a alguna parte, digo hoy. A la que nos mandan, a la que mandan a nuestros gobiernos, los «mercados» y su portavoz, el FMI.  Negativa, terrible, para el común de la sociedad. Lo estamos viviendo. ¿Dónde nos veremos dentro de un año más? Ah, con los neofeudales en el poder en España (gobierno central, comunidades autónomas, muchos ayuntamientos).

Por cierto, nadie o casi nadie cuenta con la terapia que los franceses aplicaron a feudalismo, tiranía y despotismo. Terrible. Y fue precisamente la -entonces- nueva burguesía liberal. ¡Qué cosas!

Restaurar la democracia

Tengo un dilema. O dos. Uno lo refleja Elrich en su viñeta de El País. El otro… sí, lo analizaré en partes.

Aznar quiere “restaurar” la democracia. Sin demasiado eco mediático, el ex presidente español, dijo hace unos días «Debemos restaurar el verdadero sentido de la democracia y sus límites. “El poder político ha traspasado todos los límites razonables y ha invadido terrenos que no deben ser de su competencia, porque no es asunto suyo iluminar verdades sino generar y gestionar consensos como instrumento de la paz social”. “Está pendiente una tarea liberal para devolver al poder político a su lugar y para que la vida pública se apoye en un liberalismo de raíz ética cristiana». «Que el Estado sea sólo eso y no haga de escuela, familia o iglesia”.

Hablaba desde la tribuna de FAES, esa organización que subvencionan los poderes públicos. El dinero de todos sirve para que este individuo que rigió los destinos de España durante 8 años y alma del futuro gobierno del PP, si no su presidente salvador, se cuestione la democracia. A precio de oro (para su bolsillo privado), Aznar dicta su doctrina en importantes foros neoliberales de todo el mundo. No es inocuo lo que dice. Puede hacerlo porque alcanzó su estatus a través de unas elecciones democráticas. ¿Sin restaurar?

Me entero ahora, lo confieso, que Caja Sur pertenece a la iglesia católica. Los órganos de gobierno de las cajas los elije –que yo sepa- el poder político autonómico. Lo que sí es cierto es que, para salvar los platos rotos de su mala gestión, se le va a inyectar más de 500 millones de dinero público. Javier Arenas dice que la culpa es…. de Zapatero.

Camps –que no deja de reír ni bajo el agua- dice que Valencia merece “una medalla mundial interplanetaria”, mundial e interplanetaria a un tiempo. A su lado, Rita se despeña en carcajadas. Van a revalidar y aumentar su mayoría absoluta en la desquiciada comunidad valenciana. No es para menos.

Rajoy entretanto no estaba ni delante, ni detrás, ni al lado, ni encima, ni debajo de Camps, tal como prometió: comió caracoles en Lleida.  Por lo menos, sonreía. Es el de atrás, el de las gafas. En la Lleida del estatuto impugnado, se le veía feliz. ¡Menos mal!

   La Razón ha hecho una encuesta, con su empresa de consulting y todo. El 23 % de los espaloles querrían ver como debate estrella, uno a celebrar entre Zapatero… y Belén Esteban. El 23%.

Vivimos uno de los momentos más graves de la Historia. Los “mercados” –con sede en Wall Street, el Pº de la Castellana y grandes arterias internacionales- ha dado un golpe de Estado, imponiendo sus normas al poder político. Al que elegimos los ciudadanos, al que entregamos en impuestos el fruto de nuestro trabajo y nuestros ahorros. Una cuadrilla de desaprensivos lo succionan, pero no se conforman: quieren más. Incluso –hablando con dinero y público y beneficios –muy altos- privados, pretenden “restaurar” la democracia por completo (aprovechando los resortes de la misma si salen elegidos). Este golpe de mano, esta dictadura, tiene también poderosos ingredientes de involución ideológica. Como todas realmente.

Y todo ello ante la estupefacción de unos y la ignorancia supina de una gran mayoría. Hasta una amiga, buena periodista, se entretiene en la maraña de ramas del rábano que le sirven los medios conservadores que escucha para culpar de todo “sólo” a Zapatero. La información está ahí para todo el mundo, pero no, mejor lo remedia, lo aclara, un debate entre el presidente y Belén Esteban.

Y aquí viene mi dilema que trato de aclarar. Buena solución no tiene, lo sé.

   Si España no fuera una monarquía, el presidente electo de la República, sería José María Aznar, con toda seguridad. El que tomaría el dinero público para cumplir los deseos del capital (aún más que Zapatero, que ya es decir) y duele pensar esto a una republicana.

El festín que se están dando los políticos con las Cajas de Ahorros, ruboriza. La “renovación” de Caja Madrid fue un ejemplo: se repartieron el cortijo tan a gusto. Y ya vemos lo que ocurre con las que tienen problemas: nuestro dinero para salvarlas, y escuchando maldades demagógicas.

Y Camps y Rita muertos de risa.

Tengo un grave conflicto, sí. Igual también yo creo que hay que “restaurar” la democracia. Hace unos días, Piezas decía aquí –en un ejercicio sano de querer entender- que, si hay que suprimir el Estado y que cada uno se las apañe como pueda, partamos al menos de la igualdad de oportunidades (dado que los que más tienen se han aprovechado del resto y, digo yo, así lo mandará la «ética cristiana liberal», que viene a ser lo mismo que la «medalla mundial interplanetaria»). Hacemos un saco con todo el dinero y propiedades que existen actualmente en el mundo, y lo repartimos equitativamente entre los 6 mil millones de ciudadanos que lo habitamos. A partir de ahí que cada uno gestione su parte como quiera. Pero aprovecharse del dinero de todos para fines particulares, pues no, esto no.

Por mi parte, solicito una medida complementaria: inyectar educación e información en toda la ciudadanía. En vena. En sesiones intensivas. Toreros ensartados, fútbol y programas del “corazón” en los recreos. El resto del tiempo a hincar los codos. Periodistas incluidos. Clases de recuperación extra para el 23% de los ciudadanos que lee y vota en La Razón, o en su empresa de encuestas. Enérgica y firme terapia psicológica añadida a los votantes del PP en la comunidad valenciana.

Y, si es lo que queremos, a partir de ahí, pistoletazo de salida y barra libre para todos. Pero que todos paguemos la ignorancia y/o la desvergüenza de un sector va a ser que no me parece democrático. Ya anticipé que era un dilema.

Actualización:

   Aznar sigue en su gira neoliberal y de desprestigio de España: «El problema es la falta de credibilidad, porque más responsabilidad en esta crisis es la responsabilidad del gobierno (español)”, ha dicho -así de mal expresado- en la CNN.  Aquí la grabación de la entrevista completa. Una mezquindad más de este gran «patriota».  ¿Y si recuperásemos las empresas públicas que él vendió (a sus amigos)? ¿Y si algún periodista le preguntara por su responsabilidad en el incremento de la burbuja inmobiliaria, causa determinante de nuestra crisis? ¿Vendría Bush a España a desprestigiar a Obama y decir que no se puede confiar en EEUU?

  Enrique Meneses lo comenta en su blog.

Recordando a ENRON: el capitalismo sí aprendió la lección

burbujas

El mundo conmemora el primer aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, considerada como el inicio de la gran crisis económica que padecemos. “No puede volver a suceder, hay que arbitrar mecanismos para evitarlo”. Palabras textuales que se esgrimieron en 2001, cuando el gran escándalo de ENRON. El instructivo y olvidado reportaje “ENRON, los tipos que estafaron a América” (realizado en 2005) debería ser de obligada visión en las televisiones, parlamentos y foros económicos. Porque fue la primera burbuja que estalló -tras la evanescente punto.com-, saliendo de un mar de inmundicia. Hace sólo 4 años, por tanto, se decía que ENRON era “el mayor fraude económico del siglo XXI”. Pasarían sólo dos años para que las hipotecas subprime empezaran a remover las aguas cenagosas que conducirían a la gran debacle de hace un año, saludada como nueva por la desmemoria colectiva.

ENRON era una empresa de energía con sede en Huston, Texas. Ampliaría su negocio con el tiempo a la construcción de plantas hidroeléctricas y gasísticas y oleoductos en todo el mundo. Abordaría pronto también el especulativo mercado de riesgos, seguros y comunicaciones. Tardó 16 años en pasar de 10.000 millones de activos a 65.000 millones de activos, y quebró en cuestión de semanas. Nunca presentó cuentas claras. El despeñe final se produjo por la concesión del “casualmente” recién liberalizado mercado de la electricidad en California. Llegaron a vender a Estados colindantes luz californiana, mientras dejaban sin servicio a los locales. Cortes deliberados para que pagaran más, sabedores de cómo se aprecia un bien imprescindible. Ése, esos, que acaba de liberalizar en España un gobierno socialista… sin mayoría. Las concomitancias con George W. Bush –el eternamente impune- con todo el entramado ENRON son de una evidencia diáfana, sonrojante. De hecho el glorioso paso de Bush hijo por la historia de EEUU y del mundo, se inicia con ENRON y termina con la quiebra de todo el sistema financiero.  El reportaje muestra también lo conveniente que fue para los intereses de la compañía contar con su amigo Arnold Schwarzenegger como gobernador de California. Investigaciones posteriores han revelado que ENRON efectuó considerables pagos a políticos en casi todos los países donde la empresa operaba (cerca de 40 en todo el mundo).

Los directivos de ENRON fueron llevados a juicio, uno se suicidó. 20.000 trabajadores perdieron sus empleos y sus seguros médicos. Por completo sus planes de pensiones, que no pudieron retirar por la pérdida absoluta de su valor, mientras los jefes habían sacado “previsoramente” los suyos, volviendo a ganar. Hasta mil millones de dólares.

“ENRON cuestiona toda la cultura corporativa de este país”, avisan en 2001. “Implicamos a Arthur Andersen –una de las 5 grandes auditoras del mundo-, a los bancos, todos sabían lo que estábamos haciendo. Todo el mundo se había subido al tren. Y eso puede volver a suceder”, reflexiona una ejecutiva de ENRON. Y sucedió, claro que sí.

Arthur Andersen fue condenada por obstrucción a la justicia con su reputación de honradez –que a fe la tenía- completamente destruida. Ahora bien, se fragmentó, cambió de nombre, en España sus herederos fueron Deloitte y el despacho de abogados Garrigues.

Y atención, por el escándalo de ENRON pasaron varios nombres que hoy nos son muy familiares. Por ejemplo, Merry Lynch: 4 de sus ejecutivos fueron hallados culpables de fraude en este caso. ¿Aprendieron? Algo sí. Por supuesto, se arbitraron medidas, se crearon oficinas de control. Ninguna vio nada, nadie olió nada –ni los olvidadizos economistas, con premios nobel al frente- hasta que hace un año todo el sistema se fue a pique: las irregularidades, la ambición, eran generalizadas en todo el mundo occidental, extendiendo sus tentáculos a explotar también el tercer mundo, por cierto. Los gobiernos corrieron a socorrer a los grandes motores económicos del neoliberalismo. Los que atesoran sus beneficios y sólo reparten pérdidas con los ciudadanos.

¿Qué aprendió el capitalismo de ENRON? A diversificar responsabilidades para eludirlas, a no pagar por sus culpas. Al contrario que en ENRON, nadie ha ido a la cárcel ni se ha pegado un tiro. Un ejecutivo de una inmobiliaria estadounidense, alguno más, pero ni uno de los grandes gestores del problema. También han comprobado que el miedo genera docilidad, que controlan la situación. Y ya saben cómo hacerlo, persistir, e ir más allá.

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, en lugar de pedir que le envíen bocadillos a la cárcel -en la que no ha ingresado, ni lo hará-, profetiza una futura crisis financiera por la naturaleza ‘insaciable’ del ser humano. Felipe González alerta también: “Estamos incubando la misma basura que nos ha llevado a esta crisis financiera. El origen de la actual crisis empieza ya a olvidarse. Parece que la culpa ahora la tienen los gobiernos. Pero la causa está en una implosión del sistema financiero, que ha venido funcionando como un casino financiero mundial sin reglas”.

Y Vidal-Beneyto nos recuerda las reglas del neoliberalismo, vendidas con éxito en un libro que no se oculta: “Tu única guía será el egoísmo“, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

Pagan los gobierno a un saco sin fondo para que nos sigan oprimiendo y controlando. Y liberales de mal, sacan tajada de la desinformación general. Lo vivimos dolorosamente hasta en nuestro país. La privatizadora Aguirre dice que aún hay que ir más lejos. Exactamente igual, con palabras textuales, decían los responsables de ENRON. ¿Qué han controlado los gobiernos? ¿La salida de ingentes cantidades de dinero a bancos y empresas extraídas de los impuestos de los ciudadanos y de la pérdida de sus puestos de trabajo? ¿Alguna cabeza medianamente sensata puede pensar que van a velar por sus derechos particulares en las oficinas de un consejo de administración privado de una empresa, de muchas, cuyo único fin es el lucro para sus accionistas? ¿Cómo puede alguien defender que es el modelo correcto cuando han creado un mundo de profundas desigualdades e injusticias, con millones de personas que se mueren de hambre?

Enlazo la historia de ENRON. 104 minutos. Lo siguieron haciendo, a gran escala, cada vez mayor. Su intención es seguir en el empeño. ¿Una sociedad madura lo puede tolerar?

 

Un informe para dañar los intereses de España

El liberalismo neocon cabalga de nuevo y lo hace de forma virulenta. Un informe titulado “Efectos sobre el empleo público de las energías renovables” está dando la vuelta al mundo y, según algunos medios, ha minado la inicial confianza de la Administración Obama sobre el modelo español de estas fuentes de energía. Lo cierto es que ha contado con un despliegue mediático sin precedentes. Su autor, Gabriel Calzada, 37 años, economista, fuertemente vinculado a Aznar, FAES y Aguirre –según Público que describe todas las conexiones– e, internacionalmente, con la petrolera Exxon Mobil y el Partido Republicano estadounidense, ha sido entrevistado por la Fox norteamericana, y el Wall Street Journal lo ha elogiado en sus editoriales. Hasta ahora su campo de acción había sido “Libertad digital” donde colaboraba.

España partía con ventaja para beneficiarse del gigantesco plan del cambio de modelo energético de EEUU, cifrado en 600.000 millones de dólares. De ellos, casi 100.000 irán a impulsar las inversiones en energías renovables. Y… Obama ha dejado de referirse a España.

51 páginas avaladas con el membrete de la Universidad Rey Juan Carlos que esgrime la “libertad de cátedra” -Jesús Huerta de Soto es su titular- para haberlo autorizado, en las que se niega el cambio climático y plagado de mentiras intencionadas. Otros contra-informes -os recomiendo éste por ejemplo- las ponen al descubierto, ya que no sólo le rebate, sino que lo descalifica como trabajo serio. Pero no tienen los medios para alcanzar la misma repercusión.

El joven Calzada es ya un veterano en la defensa de sus ideales. En 2007 -Era Bush-  ya presentó otro informe ante el Senado norteamericano, que publicitó en la página web de la Institución que preside, Juan de Mariana: “Nuestro país, puesto como ejemplo en el Senado americano de la pérdida de empleos por deslocalización que supone adoptar el Protocolo de Kyoto”. Es decir, que la crisis española no se ha debido a la “burbuja inmobiliaria” impulsada con pasión por el PP, ni a la globalización que ha llevado las fábricas a donde puedan explotar mejor a sus empleados en países con sueldos más baratos, sino a intentar reducir en España los gases contaminantes. Y eso que todavía somos el país europeo que más incumple Kyoto.

Si alguien pensó que los neoliberales iban a cejar en su empeño, andaban equivocados. Yo no lo pensaba, había que reformar realmente el sistema, para desactivarlos. La “reconquista” parte de España, de ese grupo ultramontano, harto de dinero, hambriento de más, que no se detendrá ante nada para lograr sus propósitos. Lo asombroso es que Obama les haya prestado oídos. Ya lo advirtió -porque lo estudió con detalle- la ensayista canadiense Naomí Klein, en su libro «La doctrina del shock» donde habla de la “economía del desastre”: grandes emporios, dirigidos por economistas neoliberales, que obtienen mayores beneficios en las crisis. El inspirador del movimiento, el economista Milton Friedman, llegó a decir “sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio”.  Con el poder en las manos, ese cambio, siempre es en la misma dirección. Esas mentes en la sombra utilizan tontos útiles que ponen el cazo, rentabilidad a corto plazo, ideología ultraconservadora, sin pensar en el futuro del planeta.

  Realmente, al lado de esto, lo que «El PP rechaza…», -mi entrada anterior- cobra otro sentido. Y todo lo que insisto en la indiferencia de la sociedad también.

 Aquí tenéis la indignante entrevista de Fox News. Son una apisonadora.