Carta abierta al 24,5% de los españoles que aún sigue apoyando al PP con posdata para el resto

Está Vd. entre los 8.112.582 de personas que, según una encuesta de Metroscopia, votarían de nuevo al PP allá donde se les convoque. Representan Vds. el 24,5% de los ciudadanos con derecho a sufragio y el 17,2% de los residentes en España. Apenas 6 puntos más de electores otorgaron la mayoría absoluta a Mariano Rajoy, el 30,2%. La primera cuestión es saber si esos porcentajes le parecen democráticamente significativos para respaldar un cambio del modelo de Estado como el que se está dando en nuestro país. Pero hay muchas más que le planteo siempre que no sea beneficiario del sistema creado. Es decir, marido, mujer, hijo, primo, tío, amigo, vecino, chofer, o simple siervo clientelar del PP. No es previsible que ese grupo alcance ni al millón de personas, así que todavía se encuentra Vd. en un sector muy amplio cuyas motivaciones nos interesan.

¿Qué piensa cuando asiste a diario al rosario de robos de dinero público a gran escala que muestran las investigaciones judiciales y periodísticas? Ya sé que me dirá el consabido “todos lo hacen” pero ¿de verdad cree que son lo mismo de “iguales” todos o que no es punible un solo euro sustraído por parte de quien sea? Más aún ¿Vd. apoyaría a quienes atracan su propia casa? ¿Estima que un país puede funcionar con gente que, como Vd., avala la corrupción?

Nos gustaría saber también cómo se le queda el cuerpo al conocer que con el dinero de todos –el presupuesto del PP procede en un 95% de subvenciones públicas- sus favoritos se están llevando impresionantes sobresueldos, “indemnizaciones” y “becas” de alojamiento. Hasta un millón de euros más ha cobrado el propio Mariano Rajoy solo en un quinquenio, según las propias cuentas del partido presentadas al juez Ruz, y así buena parte del staff y durante años. ¿Sabe cómo se nos queda a la gente decente conocer estos datos? ¿Le importa algo?

¿Le da igual que le mientan? Porque Vd. sabe que nos han mentido a todos y reiteradamente. A la mayoría no nos da igual. ¿Confía en sus afirmaciones actuales que anuncian futuros prósperos? ¿En qué basa su confianza a la vista de la trayectoria?

Imagino que no ignora cómo ha crecido la desigualdad social en nuestro país. Estamos a la cabeza de Europa en esa progresión desde el inicio de la crisis. Y debe conocer que ya hay muchos niños que solo comen lo que les dan en el colegio. Una comida al día. No desayunan, ni cenan. Y que se están habilitando soluciones individuales para que durante las vacaciones la caridad les nutra al menos con esa ración mínima: una vez al día. O que han aumentado escandalosamente los juicios de faltas por hurto de comida. ¿Que siempre ha habido ricos y pobres? ¿Tanto? ¿De nuevo? ¿Se le ha ocurrido relacionar esta amarga realidad con las respuestas a las preguntas precedentes?

Es interesante que nos cuente qué le parece que haya gente que no paga apenas impuestos, que evade capitales mientras los demás cotizamos escrupulosamente, y que se les haya regalado, encima, una amnistía fiscal. La secretaría general del PP en su día consideraba una barbaridad algo similar.

¿Tampoco le importa que con el repago farmacéutico y la reducción de servicios de salud pública haya seres humanos que ya no siguen en la medida necesaria sus tratamientos médicos?  ¿Sabe que es por su culpa? ¿Es Vd. votante en Madrid? ¿Qué sensación le causa que empresas especulativas extranjeras estén pujando por nuestros hospitales como en una subasta? ¿Tampoco eso le mueve un músculo?

¿Y qué miles de familias pierdan sus casas por impago de créditos mientras se subvenciona con dinero público a los bancos? ¿Y que Europa pida también la dación en pago y el PP, al que Vd. apoya, se niegue?

¿Sabe que el PP ha creado en su mandato un millón de nuevos parados? ¿Que en las positivas cifras de empleo registrado de Mayo hay gente que figura 4 veces porque solo tiene un contrato de un día a la semana? ¿Y que el otoño se llevará los contratos estacionales? ¿Le parece que una reforma laboral que facilita el despido y la bajada de salarios es la solución? ¿Qué solución? ¿No recuerda lo que nos dijo la hoy Vicepresidenta de todo con otra mucho más tibia?

Cuando el partido que Vd. vota le dice que estamos “en el buen camino” ¿se ha preguntado en qué dirección va ese camino? ¿Qué modelo de país se ha previsto cercenando la investigación y devaluando sueldos o echando a la gente más valiosa hacia la emigración. ¿Eurovegas? ¿Conoce por cierto que el proyecto está parado acosado fuera de España por sospechas de corrupción?

Sabemos que Vd. es sobre todo una persona a quien le gustan las cosas “como dios manda”. Y parece ser que ese dios manda que la iglesia católica imponga sus normas en la justicia y en la educación de este país, que nos las imponga a todos. ¿Le compensa eso del desastre económico que nos aflige? ¿En qué dios cree que, según le dicen, propicia todas estas atrocidades?

¿Quiere Vd. para sus hijos una educación de asalariados precarios o la emigración?

¿Se ha enterado que la nueva Ley de Costas permite construir al lado del mar y que eso inflará de nuevo la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y Rodrigo Rato –causa fundamental de nuestra crisis particular-  y puede alejar el turismo que es casi lo único que nos queda? ¿Tiene noticia de que también quieren acabar con los parques naturales para dedicarlos al lucro especulativo?

¿Se ha planteado que igual sus tertulianos gurús también le están mintiendo porque actúan más como propagandistas del PP (del cupo beneficiarios) que como periodistas o analistas? ¿No ha notado Vd. nada raro?

Sabemos que, si no vota al PP, no sabe a quién votar. Les ocurre algo parecido  a los 7.119.387 (el 21,5% del electorado) que también mantienen su apoyo al PSOE. A ese que suscribe pactos para secundar las políticas del PP y que espera que Vd. por ejemplo termine votándoles a ellos. ¿Ha pensado que hay otras soluciones?

Tampoco ignoramos que a Vd. le da miedo “lo difícil” ¿es más fácil sobrellevar los recortes actuales y futuros?

¿Cree que a la larga esto se arreglará por este camino? ¿Ha mirado cómo les va a los ciudadanos de Grecia y Portugal? Si “cree” que nosotros somos “diferentes”, debería revisar la diferencia entre considerar cierto lo que no se ve y valorar la razón y los datos. Debería por fin enterarse de que los Reyes Magos y Santa Claus son los papás.

¿A Vd. le importa lo que le pase a la sociedad o solo a Vd. y su familia? En el segundo de los casos ¿Qué hace en un comunidad constituida en lugar de vivir en una isla para Vds.  solos? ¿Sabe que hay personas que se están jugando la vida por ayudarle? ¿Conoce por ejemplo lo que está haciendo -y lo que le cuesta- a Hervé Falciani?

Posdata para el resto de los españoles no adictos a PP y actual PSOE:

Dado que somos mayoría ¿Es lógico lo que nos está ocurriendo? ¿Qué mecanismos lograrían acabar con este insostenible desvarío?

Más allá de Salmones y Percebes

CARLOS CÉSAR ALVÁREZ, ha publicado en su blog este precioso regalo con las impresiones que le ha causado mi libro. Muy agradecida.  Era lo que yo buscaba, que creciera en sugerencias.

Salmones contra percebes

El último libro de Rosa María Artal.

salmones percebes

Rosa María Artal
Salmones contra percebes
Ediciones Temas de Hoy, 2013
224 págs. 10,90 €

En su último libro Rosa María Artal incide de nuevo en la crisis, como ya hiciera en La energía liberada y en el volumen colectivo Reacciona. Pero en esta ocasión, en lugar de la metáfora geológica del libro anterior, analiza la situación desde dos puntos de vista diferentes, opuestos pero complementarios: el del percebe y el del salmón.

El percebe es un crustáceo que vive agarrado a las rocas, viendo pasar el mundo frente a él e implicándose lo menos posible.

“La mayoría de los políticos actuales utilizan claramente la estrategia del percebe: aferrarse al puesto como prioridad absoluta de sus objetivos, relegando -que no descartando- el servicio público que es su razón de ser. Pongamos el caso, entre miles, de un hombre que estudia derecho, hace oposiciones a registrador de la propiedad, entra en política, no destaca, pero, paso a paso, alcanza lugares prominentes de los que ni los más graves errores consiguen arrancarle.”

No obstante, algunos políticos son capaces de mudar de apariencia de percebe a salmón y viceversa, según les convenga.

percebe rubalcaba

Viejo percebe decepcionado por su incapacidad para mutar en salmón

El salmón, al contrario que el percebe, es un animal viajero y su característica principal es nadar contra la corriente, remontando los ríos y venciendo los obstáculos que surgen a su paso.

“La mirada amplia -que ha contemplado miles de millas-, frente al corto espacio que pueden ver los percebes desde su empecinado asentamiento en la seguridad. La asunción de riesgos, la libertad, el emprendimiento constante.”

Rosa María Artal nos cuenta la historia de cómo hemos llegado hasta aquí, desde el día en que la caída de la “presa” de Berlín provocó inundaciones que cambiarían para siempre el panorama político mundial, teniendo presente la óptica de las dos especies estudiadas, sin olvidar a otras como los tiburones siempre al acecho de la presa o la masa de krill que termina siendo alimento de los depredadores. A los que yo añadiría pulpos, con múltiples tentáculos extendiéndose para pillar lo que puedan; serpientes de mar, enroscadas en el fondo esperando para atacar; y un buen número de besugos y merluzas que nadan despistados entre dos aguas, ajenos a lo que les rodea.

gran percebe rajoy

EL GRAN PERCEBE TE VIGILA

El libro pone de relieve eternos conflictos como los que se producen entre seguridad y libertad o individualismo y colectividad, conflictos que son también interiores a cada persona, ya que no existen seres humanos totalmente percebes o salmones, sino que todos participan de las características de uno u otro en mayor o menor medida. Es el equilibrio entre el Yin y el Yang presentado con la metáfora de animales marinos.

“Siempre ha sido así, siempre ha habido ricos y pobres, siempre ha habido privilegios” (un percebe)

Mucho han cambiado las cosas en España desde los lejanos tiempos en que un salmón como Don Quijote era capaz de arrastrar en sus aventuras a un percebe como Sancho. Hoy por el contrario, son los percebes quienes llevan la voz cantante, mientras los salmones tienen -para preocupación de los ecologistas- cada día más dificultades para remontar las corrientes. La conclusión de la autora es que debería ser al contrario: en estos tiempos de crisis, las soluciones tienen que estar en la innovación, la ruptura con lo establecido, la exploración de nuevos caminos; es decir, deberían ser los salmones quienes tomaran el timón de la sociedad.

La autora plantea una estrategia para invertir la situación, incitando a pensar, animando a cuestionar, haciendo apología de la curiosidad. Dado que un percebe nunca haría tales planteamientos, que le obligarían a abandonar su confortable roca, Rosa María Artal aquí se descubre a sí misma como una intrépida y espléndida salmónida. De hecho, es muy improbable que un percebe hubiera escrito un libro como este.

Entrevista con Rosa María Artal y primer capítulo del libro en eldiario.es.

salmones 15m

Buscando desesperadamente soluciones a una política terminal

Todo lo que está vivo se mueve hoy. Existen numerosos grupos formando plataformas –con o sin partido adjunto- para activarse en política y poner remedio al caos que vivimos. Imaginemos que en la mayoría es ésa la intención. Los únicos que no parecen enterarse en toda su profundidad de lo que sucede son las grandes formaciones tradicionales, pese a que ellas también registran sacudidas, en algunos casos se diría que solo son estertores. Todo empieza a recordar a la Transición aunque en circunstancias tan distintas que no cabe aplicar ni los mismos métodos, ni siquiera la denominación.

Más de setenta candidaturas se presentaron a las elecciones del 15 de Junio de 1977, las primeras en 41 años desde las celebradas en la República. De ellas obtuvieron representación 12 y apenas la mitad consiguió capacidad de maniobra. La crisis, tan desastrosamente conducida por la UE -junto a las peculiaridades de España-, ha puesto en cuestión la política tal como la hemos conocido, al punto de pensar que “No nos representan”. El 15M decantó ese sentimiento, esa razón.

Europa muestra similar rechazo, revitalizando fascismos o buscando salidas aglutinadoras de la izquierda social como la Syriza griega. “No mojarse” y no tener peso ni programa lleva al batacazo en la siguiente confrontación electoral como le ha sucedido al grupo de Beppe Grillo en Italia. Se busca efectividad. El momento es crítico.

En nuestro país, el PP en el poder, con mayoría absoluta, dominando las políticas locales y mayoritario también en el Parlamento europeo, muestra  una descomposición que no se correspondería con su éxito electoral. En su vieja escuela, el PP es capaz de acuchillarse por las esquinas sin perder la expresión imperturbable pero asiste a un desgaste de votos y hasta el menos avispado sabe que no le esperan futuros muy halagüeños. Las maniobras para desplazar a Mariano Rajoy tienden a derechizar más aún si cabe el partido. Todavía es posible lograr mayor involución y despropósito.

El PSOE, en caída libre, anda sumido en el desconcierto. Paga sus múltiples errores, pasados y actuales. Tampoco se entera de lo que piensa la sociedad, confía en los habituales desgastes del contrario, y anda viendo quién “gusta más” al personal, según las encuestas. La lentitud con la que adopta sus cambios, logra quemar candidatos antes casi de que hayan abierto la boca.

UPyD se beneficia del  supuesto fin del bipartidismo (aún por ver de forma inmediata), comandando por una socialista que vio frustradas sus ansias de poder en un gran partido y apoyada por una amalgama en la que solo parece existir de argamasa el populismo y el ultranacionalismo español. Sus expectativas de voto no apuntan a mayoría.

IU presenta signos de reactivación notable, a través de figuras emergentes y no contaminadas. Y se mueve, dice, para abrirse a la sociedad. En espera de si esa tendencia se confirma, tampoco despierta ahora masivas intenciones de voto, aunque hayan crecido. Como al resto de las formaciones, les afecta el desencanto social hacia la política.

A EQUO menos como partido nuevo. En progresivo despegue, le resta potencia la ley D´Hontd y la rigidez de las normas electorales en su aplicación mediática a través de  “cupos” que restringe su voz.

Los nacionalismos están siendo igualmente un hervidero. En realidad, toda España lo es, se multiplican las conversaciones. Eso sí recuerda a la Transición como vemos. Entre otras muchas, nos presentan una plataforma – Foro +Democracia– que une a los ex ministros Jordi Sevilla (PSOE) y Josep Piqué (PP). Y en la que se encuentran gente tan dispar como la filósofa Adela Cortina y el periodista José Antonio Zarzalejos. Reúne a casi 150 intelectuales, exdirigentes políticos  o profesionales como Fernando Vallespín, José Antonio Gómez Yáñez o Manuel Villoria. Otra se articula en torno a los economistas ultraliberales de FEDEA con César Molina, y además Elisa de la Nuez y Luis Garicano. Nombres de mucho peso como Manuel Conthe, Fernando Savater, Ignacio Camuñas, Antonio Muñoz Molina, Andrés Trapiello o Santos Juliá son algunos de los primeros firmantes de su manifiesto “ Por una nueva ley de partidos”. Todos ellos buscan sobre todo una regeneración institucional.

Hay muchos más movimientos. Baltasar Garzón, Federico Mayor Zaragoza o Julio Anguita son buscados como tablas salvadoras y participan en conversaciones, aunque sin querer figurar en una candidatura. Al menos por el momento. Más que a nadie se persigue a Ada Colau como el ideal a conseguir. Ella declaró que no descarta la participación electoral… tras un proceso robusto. Muchos más nombres suenan en el baile, despertando los tradicionales resquemores tajantes de la izquierda: Si está éste, yo no estoy.

Entretanto al 15M le brotan grupúsculos al calor de su marca –y más que saldrán-, siendo la más jaleada por los medios la que apunta a un radicalismo… de derechas. Una oportunidad de los gerentes del sistema para mantener todo como está, en el bipartidismo. La mayoría de quienes han permanecido fieles al movimiento y trabajando en proyectos se decantan más por seguir cambiando la sociedad desde abajo. El proceso robusto al que se refiere Ada Colau.

Todos los proyectos elaboran estrategias, la mayoría bastante razonables, que chocan con elcómo llevarlas a cabo, cómo romper la inercia. De un lado, grandes sectores de la sociedad no quieren ni oír hablar de cualquier político que haya tenido algún papel en el desastre, por acción u omisión. Solo admiten un cambio drástico, otra política. Pero, sobre todo, existe una masa aletargada que parece esperar que escampe el temporal y hay muchos que con tal de que les den una solución mascada votarían lo que fuera, presente o futuro. Ahí es donde reside el obstáculo: saber de qué forma pueden motivarse unos y otros porque en ese punto está la llave del cambio democrático.

Un deterioro que provoca tanta búsqueda de alternativas es muy significativo. Indica que el actual sistema se encuentra en fase terminal. Algo está cambiando porque algo hay que hacer. Tampoco se dispone de tiempo ya para demoras, sino para trabajos simultáneos en todas las direcciones que sean efectivas. Se precisan cambios profundos. Y a eso se tiende. Sin consenso. Pero la ciudadanía y el momento vital son completamente diferentes a los de la Transición. Algo se mueve. Qué emerja. A ser posible, limpio y buscando el bien común.

*Publicado en eldiario.es

El PP subió el IVA y… ha descendido la recaudación

Tal como avisamos -hasta casi desgañitarnos-, la subida del IVA ha supuesto un descenso de la recaudación por ese tributo. Es decir, nos han empobrecido más con precios más caros, hemos limitado el consumo privándonos  probablemente de cosas que antes adquiríamos y el Estado ha conseguido menos dinero. Y es que ya lo dijo Gallardón: gobernar a veces es repartir  dolor. A la vista de lo que ocurre parece que sea en realidad el objetivo, que el PP gobierne para causar dolor.  A la sociedad, no a ellos. ¿Por qué llenarnos de privaciones para recaudar menos?…

Pero vamos con el dato. Concretamente se ha recaudado por el IVA en el primer cuatrimestre un 9,9% menos que en el mismo período del año anterior. Era previsible y, además, bastaba mirar a Portugal donde sucedió lo mismo.

El resto de nuestra economía va en la misma línea: el despeñe. Cuenten lo que cuenten el gobierno y sus medios y tertulianos afines. Un resumen demoledor del nuevo balance, aquí.  Es decir, que -insistimos- “así no se arregla nuestra situación, no hace sino empeorar”. Por cierto, miremos también aquí a Portugal que nos precede. Y eso que allí no tienen ni Bankias, ni Bárcenas, etc…

El 9 de Julio de 2012 publiqué este artículo en el blog. Lo copio simplemente. Es jugoso: lo sabía hasta el PP.

Lo ha confirmado el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro. Como ellos mismos decían es una medida que detrae el consumo y la economía y perjudica gravemente a los ciudadanos. “Es el sablazo que el mal gobernante les pega a todos sus compatriotas que ya están muy castigados por la crisis”, en definición de Rajoy que hasta a apeló al pobre niño al que le subían los “chuches”.

Pues ahí los tenéis. Y ni a Mariano Rajoy ni al resto del PP se les cae la cara de vergüenza. Ni la mayor parte de los ciudadanos se “REBELAN” como les pedía Esperanza Aguirre. Imperdible el vídeo para los desmemoriados.

Precisamente, Esperanza Aguirre lo  explicó con mucho detalle en otro momento y coreando y todo. ¿Dónde están hoy los asistentes a aquel mitin o los que firmaron en contra del IVA?

También ataca el PP a los funcionarios del escuálido sistema público español, uno de los más reducidos de Europa. El que mantiene en pie el Estado del Bienestar en todos ellos.

Cómo será lo que está ocurriendo que Dolores Cospedal,  saturada de decir y participar en planificaciones de mentiras, ha tenido un lapsus donde ha dicho la verdad. Habla de Castilla-La Mancha, el modelo a seguir en toda España. ¿O era la Comunidad valenciana de Camps?”

Por cierto y volviendo a día de hoy, Bruselas le ha pedido a Rajoy a cambio de su excelente gestión y mejor logro de prologar el tiempo para reducir el déficit y esas dos decimillas de propina, entre otras cosas y precisamente… ¡volver a subir el IVA!

La permuta inevitable: Valencia por Dinamarca, Madrid por Suecia

Ahora que estamos viendo cómo hasta a Suecia ha llegado la peste neoliberal con sus consecuencias, traigo este relato que escribí hace varios años, para que comprobemos que todo es susceptible de empeorar.  Lo de España apuntaba fuertes síntomas que se han cumplido… con creces. Para Suecia no esperábamos esta degradación. Se repondrán. Hay allí una sólida base cívica. Y desde luego siempre existen soluciones imaginativas. Tanto como esta permuta que yo proponía. O cualquier otra. 

Cuando la crisis económica resquebrajó a los países más débiles, cuando la administración de justicia se colapsó en España por los juicios de corrupción, hubo que tomar decisiones drásticas e imaginativas. La primera llegó al extremo de aprobar en el Parlamento –debatiendo una masiva iniciativa legislativa popular-, que el gobierno elevó a ley, la permuta de Valencia por Dinamarca y de Madrid por Suecia. Se trataba de una experiencia piloto a extender a otras comunidades, a todo el país en realidad, atacando de entrada lo más urgente. Como es lógico, los territorios no se trasladaron por barco, piedra a piedra, campo de golf a campo de golf, gota a gota, el cambió se limitó a la población de todas las demarcaciones implicadas. Intensas labores diplomáticas lograron convencer a los nórdicos para que cambiasen su residencia. Se alegó su condición de temporal, y aceptaron para disfrutar una temporada del cálido sol del Sur de Europa. Se lo plantearon casi como unas vacaciones.

A pesar de sus ardorosas protestas, los implicados se vieron conminados a la mudanza. Aunque, lógicamente- les fueron explicadas las circunstancias, positivas y negativas, por las que se verían afectados. Era un trabajo muy serio, esencialmente necesario. Y fueron estudiados algunos casos para que pudieran permanecer en sus comunidades. Se habían establecido unos cupos por los cuales parte de los residentes habituales no cambiaran de domicilio y actuarán de guía de los recién llegados: compartirían experiencias y harían más fácil el tránsito. En minoría, naturalmente. Alguien planteó cuántas manzanas podridas terminan por arruinar un cesto. La experiencia dice que basta con una. Pero, dado lo acuciante de la situación, se confió en la suerte.

Gran parte de los valencianos se fueron a regañadientes a su nuevo destino, básicamente los que habían sustentado el sistema que hizo tomar al resto de los españoles la decisión de trasladarles, siquiera fuera por su bien, a modo de terapia y por una temporada de duración a evaluar. Otros lo aceptaron de buen grado, comprendiendo la bondad de la iniciativa y con un halo de esperanza. Y hubo un decisivo sector de entusiastas de la idea que se ofrecieron a llevar maletas, ayudar a los ancianos a subir a los transportes, dar de comer a los bebés, cambiarles los pañales, y a cuanta ayuda se les pidiera.

Casi cinco millones de valencianos, en consecuencia, llegaron por tierra, mar y aire –que de todas formas se accede- a Dinamarca. Encontraron fácil alojamiento para todos, dado que los oriundos del lugar eran prácticamente los mismos en número. La primera grata sorpresa –además de unas campiñas verdes y floridas- fue que disponían de casi el doble del territorio, 43.000 Kms2 cuadrados, frente a sus 23.000 y que, por tanto, iban a vivir mucho más holgados. Les tranquilizó también ver que compartían un pasado histórico de solera y que les bañaba el mar, como a ellos durante su vida anterior. Claro que allí se toparon con el Mar del Norte y el Báltico de temperaturas gélidas, y era poner el pie y congelarlo. Pero los lugareños les comentaron que el frío curte –no sé si está probado- y respiraron más tranquilos. Un gozo fue descubrir que contaban con más de 400 islas, la mayor parte despobladas. Es decir, inmensos terrenos para construir y especular, ahora que el litoral valenciano se había saturado de ladrillo. Avisados, los daneses residentes advirtieron severamente que de torre por aquí, rascacielos por allá, urbanizaciones y urbanizaciones, nada: habrían de acostumbrarse, a residir en un paisaje armónico, con un urbanismo elegante y bien diseñado. Muchos valencianos callaron antes de confesar que no sabían de qué les estaban hablando.

-¿Urbanismo elegante y bien diseñado? ¿Tú sabes qué es eso?- preguntó uno a otro compañero.

-Manías europeas, ya les cambiaremos.

Lo cierto fue que más pronto que tarde comenzaron a agradecer la armonía que les rodeaba, llegando incluso a atemperar algunos comportamientos. Complacencia superlativa representó encontrase con sueldos medios de 3.250 euros, los más alto de la UE y con pocas diferencias sociales.

-Oye, que voy 7 horas a trabajar 5 días y me llevo el triple que en Valencia, esto sí está bien.

-Los precios son algo más caros- opuso uno.

-Ya, pero apenas, diría que un 10% más. Pero con estos dinerales que ganamos ¿qué importa?- rebatió el más animado.

-¿Y los impuestos? ¿Qué me dices de los impuestos? Hasta el 50%, el 60% he oído que pagan. Espero que ya no estemos aquí cuando lleguen las declaraciones de la renta.

-Calla, calla, que eso solo es para los millonarios, para los que en España pagan como máximo el 45% y después de la subida, que antes aún era menos.

-Vale ¿y aquí te dan gratis las gafas y las consultas del dentista con extracciones y todo? Escuché que en algunos países de Europa sí- se animó el segundo.

-No sé, chico, ya nos enteraremos. Pero sé que aquí el Estado gasta en los ciudadanos el 30% del PIB, mientras España sigue estando a la cola de Europa con un 21%. En algo se tiene que notar la diferencia.

-Te envidio ¡cómo has estudiado los pormenores! Te vas a adaptar muy bien.

En definitiva, los valencianos admitieron que, en el aspecto económico, el trueque les era rentable.

En Dinamarca no había paella, como mucho servían arroz hervido, y como lujo con verduras. Aunque tenían unos langostinos aceptables, servidos ¡horror! en pan y con mantequilla. Pero ¡coño! no entendían el español. Todos hablaban inglés, en cambio. Y allá se fueron los valencianos a las escuelas de idiomas que debían multiplicar aulas, profesores y horarios para enseñar la lengua. Algún conflicto laboral hubo por ello en los centros, pero se explicó a los profesores la extrema necesidad de la medida y, solidarios, se aplicaron a la labor. Los valencianos pudieron presumir de que poseían una educación bilingüe desde niños y sabían que ayuda al aprendizaje de idiomas. Dominarían el inglés antes, mucho antes que los madrileños.

-Por esto de que mis hijos estudien “Educación para la ciudadanía” y en castellano que se la dan, ¡no paso!, por ahí si que no- clamó uno de los más recalcitrantes.

-Oye, que aquí no protesta por ello ningún partido, ni las iglesias ni nadie. Igual es por algo- le replicaron.

Convinieron los valencianos que trabajar de 9 a 4 resultaba muy cómodo, disponían de casi toda la tarde libre. Volvieron a conocer a su familia, renacieron muchas parejas. Podían ir también a exposiciones y conciertos. Tras la cena.

-Esto de cenar tan pronto no puedo, la verdad. Pero ¡qué vas a hacer si a las 12 de la mañana te tienes que contentar con un bocadillito! No sabe vivir esta gente. ¡Ay!, donde estén nuestras comidas de 3 horas, con aperitivos, dos platos, postre, café y pacharán.

Pronto descubrieron también que Dinamarca es el segundo país más pacífico del mundo, el primero a veces. Y que su capital, Copenhague, está considerada como la mejor ciudad para vivir, en algunas clasificaciones y que fue declarada “Ciudad cultural mundial”, la tercera, tras Londres y París.

-¿Y eso por qué es?

-Valoran su vida cultural, posibilidades de transporte, su grado de delincuencia (que apenas tienen como has visto), la arquitectura, los bienes públicos y el diseño.

-Mira, todo eso está muy bien. A mí me está gustando este lugar. Y que tienen tiendas por todos los lados igual que en España. Y esos lugares tan turísticos donde vamos todos juntos.

-Caras, muy caras, recuerda- apostillaban siempre los más negativos.

-Y el Tívoli ¡qué cosa más bonita!

-Total, un parque de atracciones, es mucho más moderno nuestra Terra Mítica. Y, francamente, tanta bulla con la sirenita y es una miniatura.

-Eso, sí, pero ¿y el río? Esas terrazas tan acogedoras. Y mira, mi chica, que no encontraba trabajo en España, ha entrado de camarera en una de esas terrazas, y ¡no te lo vas a creer! se lleva 2.300 euros al mes, más propinas, por jornadas de 37 horas semanales.

-Sí, todo eso está muy bien. Pero ¿y el clima?

Los valencianos habían arribado a Dinamarca en verano y disfrutaron de unas temperaturas deliciosas, templadas, nulos agobios y sofocos, ni calores húmedos ni nada que se le parezca, pero, llegado el invierno, desde luego, se pelaron de frío.  ¡Y el sol! nada de la maravillosa luz Mediterránea. En los meses crudos ni lo veían, y en verano no se escondía en todo el día el muy ladino.

-Pero eso con unas buenas persianas, puede paliarse- objetaban los más integrados.

Con todo, lo más positivo, lo que debió inclinar a una mayoría social española a promover la ley, se centraba en la calificación de Dinamarca, alternando con Suecia, como el país menos corrupto del mundo, según numerosos estudios y estadísticas. Y que la sociedad tiene arraigados una serie de valores democráticos que defienden a ultranza: la igualdad, la libertad de expresión y los derechos humanos, el respeto a las personas –a los animales incluso-, la solidaridad y la responsabilidad hacia la comunidad, tanto en la vida social como en la familiar. Todo eso les habían dicho al despedirles en aeropuertos, puertos y carreteras.

-Como si en Valencia, en España, no tuviéramos esa conciencia ciudadana, ese rechazo a la corrupción- se quejaban muy ofendidos algunos valencianos.

-No, lo habéis interpretado mal, no es un insulto. Lo único que ocurre es que aquí  es norma de vida profundamente interiorizada por la sociedad- le explicó a un grupo un taxista de Copenhague.

Los madrileños vivieron similares experiencias al llegar a Suecia.

Prácticamente los mismos valores y circunstancias –algo más de gasto social incluso- compartía su nuevo hogar con Dinamarca. Algunos lloraron mucho los primeros días añorando el casticismo, los atascos, los toros, pero otros viajaron a Estocolmo, Lund, Malmö o donde les tocara, francamente contentos y esperanzados. Estos sabían que Madrid tenía remedio, que tan solo había que pulir algunos matices. Y también se aprestaron, como algún sector de los valencianos, en proporcionar cuanto apoyo fuese preciso para la consecución de la tarea. Se habían sentido ¡tan impotentes! Tan hartos ¡tan inmensamente hartos!

En el caso de los madrileños la sensación de amplitud y deshago aún fue mayor. Casi seis millones de ciudadanos disponían de cerca de 500.000 Km² de territorio. Los dirigentes políticos abrieron los ojos con tal desmesura que a punto estuvieron de perder las córneas precipitadas al suelo por la ardiente codicia. Su felicidad no tenía límites al contemplar –no llegaron a perder sus globos oculares- las posibilidades de inversión privada y pública que ofrecía tan inmenso terreno. Ahora bien, al igual que los políticos valencianos, se vieron obligados a vivir con mucha más austeridad y, especialmente, con mayor control, incluso ciudadano. Cualquiera tenía acceso a sus declaraciones de impuestos. Y sus derroches o enriquecimientos súbitos, comenzaron a importar a la sociedad.

Los nuevos madrileños-suecos se encontraron con los mismos gélidos mares que sus nuevos vecinos valencianos-daneses, pero los recibieron mucho mejor:

-Playa al fin y al cabo, lo único que le falta a Madrid para ser maravillosa- saludaron alborozados los más positivos.

Una comisión sueca rebajó su optimismo al advertidles:

-Aquí tendréis que hacer un esfuerzo por mantener las calles limpias, asfaltadas y con las señales de tráfico bien pintadas. Y disponer y rotular en condiciones todas las vías. Cuando vengan las visitas no queremos presentar las ciudades como tenéis vosotros la capital de España.

Se les pusieron también serias cortapisas a los proyectos de desmanes urbanísticos, y a horadar las ciudades con túneles. Les advirtieron que entre sus prioridades no se encontraba trasladarse a gran velocidad por sus calles y carreteras. Y eso cuando ya alguien de la alcaldía de Madrid miraba con auténtica avidez esas vías de medio pelo con tantas posibilidades de obra.

En compensación, descubrieron que Suecia había hecho una altísima inversión en innovación y tecnología, tanto en el sector privado como público, y que poseía una auténtica pasión por el cuidado del medio ambiente. Abría de igual modo posibilidades de negocio, y algo más aceptados por la progresía protestota española.

Aseguraron, más adelante ante otro de los retos, que en Madrid, en la capital y en toda la comunidad, ya estaban acostumbrados a acoger con cariño y respeto a los emigrantes –salvo excepciones-, cuando les contaron que aquello era norma en su país de acogida. Les explicaron que ellos convivían con la emigración sin problemas –excepto salvedades crecientes-  desde los años 70.

-Aquí recibimos a buena parte de los arrojados por las dictaduras latinoamericanas, en aquella época- se les comentó- De hecho, de ahí nace el interés tiene por el idioma español que se estudia incluso en las Universidades.

La obligatoriedad de aprender inglés, por tanto, para relacionarse en toda la zona, con noruegos, fineses, holandeses, también, y con los suecos que permanecieran en su país como guías, se mantenía, pero los madrileños se lo podían tomar con algo más de calma, dado que el español también les funcionaría en algunos casos.

Los dirigentes madrileños se preocuparon cuando vieron que en Suecia prima la educación pública, les produjo una gran inquietud. Más de un temblor sacudió a las más altas instancias. No sabían cómo afrontarlo. Quizás imbuyendo a Suecia de su pasión por las gestiones privadas, argumentándolo tan bien como hacían en España, al punto que fuera igualmente aceptado sin rechazo. Pero ese aspecto pronto pareció subsanable. El cambio de mentalidad ayudaría a solventar el problema en pocos meses.

En cuanto a los suecos trasladados a Madrid, el mayor inconveniente residía en que, eran casi 9 millones –menos los que se quedaron de instructores- y dos millones y medio más de la población habitual de la comunidad iban a notarse mucho. Tuvieron que instalarse en un territorio mucho más pequeño que el suyo. Y lo hicieron. Se veía algunos tan apretados que apenas podían ya “hacerse los suecos”. Pero son gente austera y sufrida, que usan muebles de IKEA y que viajan mucho con lo que una parte estaría siempre ausente.

Con sueldos similares a los daneses, los suecos daban auténticos saltos de alegría por poder disfrutar –sin descabalar sus cuentas corrientes- de las tapas, las cañas, y los chupitos. De los calamares fritos y la paella. Del flamenco y el trasnoche. De los monumentos y museos que acreditan a Madrid. De los parques y paseos. Los suecos vinieron de muy buen grado a la capital de España. Lo mismo que los daneses a Valencia, poblando las playas todo el día y haciendo un uso exhaustivo de los chiringuitos. Echaban en falta, eso sí, los programas informativos y culturales de sus televisiones. Pero encontraron los mismos concursos y bazofias que empezaban a inundar también sus propias programaciones. Jamás llegaron a entender, sin embargo, aquella basura –así la calificaban- conocida como “prensa rosa”.  Se abstuvieron de mirarla y, en consecuencia, bajó a tal punto la audiencia y la recaudación, que terminó por quedar en un apartado residual.

A los malintencionados que pensaron -con la llegada de valencianos y madrileños a Escandinavia- en grandes bloques de ladrillo y especulación, supresión de las leyes y los servicios sociales de sus países de acogida, destrozos irreparables de las administraciones públicas, malversaciones, chanchullos, amiguismo, pérdidas lamentables de tiempo, chapuzas, enredos y jaranas, el tiempo –poco tiempo- les quitó la razón.

Con un puente entre Dinamarca y Suecia, que en 15 minutos te sitúa en el otro país, valencianos y madrileños compartían apasionadamente las nuevas experiencias.

-Nosotros ya respetamos el tráfico y nos desplazamos por lo general en bicicleta que es muy sano. Y más barato.

-Pues nosotros ya no “ayudamos” a la mujer en casa el día que nos parece. Hemos entendido que los hijos y las tareas del hogar son responsabilidad de toda la familia. Casi a partes casi iguales.

En menos de un año, los españoles regresaron hablando en tono mesurado, pidiendo las cosas por favor y dando las gracias, ni uno solo le decía al camarero: “Oye, pónme unos vinos”, sino “por favor, podría servirme unos vinos. Gracias”. Pensaban en los demás, todos, hasta los dirigentes que no insultaban, ni calumniaban, ni gritaban a sus adversarios políticos. Todo el país se contagió del nuevo talante de tan grandes y decisivas comunidades. Cambió la sociedad, la televisión, el periodismo, el gusto por la cultura. Nunca más se apoyó la corrupción pública.

¿Cómo era posible? Se descubrió que el aire o el agua nórdicos eran los que formaban los criterios y que una vez adquiridos ya no desaparecen. En realidad, no podía ser otra cosa.

Por eso, los nórdicos tampoco cambiaron en España. Ganaron, eso sí, en espontaneidad. Aprendieron, también, el gran arte de la improvisación y a relajar la obsesión por la responsabilidad y el trabajo bien hecho.  Los escandinavos –sobre todo los suecos, algo más parcos en gastos aún que los daneses-, y asimilaron hasta ponerlo en práctica, en efecto, el disfrute de algunos placeres de la vida a los que parecían renunciar –y sin endeudarse (jamás) como nosotros-. Ambas partes, se instruyeron la una a la otra para obtener una media aceptable. Ni racanería, ni derroche.

Por si acaso y para prevenir recaídas, como vacuna de recuerdo, hay siempre disponible en las tiendas españolas agua nórdica embotellada y aire comprimido escandinavo en preciosos –y muy baratos- frascos herméticos de IKEA.

*Hablando de literatura. Esta semana inicio algunas presentaciones de mi libro. Os iré avisando. La primera en Zaragoza.

Invitación Salmones contra percebes - CDL Zaragoza (29 may)

“Salmones contra percebes”, de la roca al mar abierto

Rocío Martínez publica en “La Huella Digital” esta crítica a mi libro.

Rosa María Artal publica nuevo libro: Salmones contra percebes (Temas de Hoy)en el que hace un retrato de la España más actual, sumida en una innegable crisis que no sólo es, ni mucho menos, de carácter económico.

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La temida y perpetuada palabra en tantos discursos que abarca numerosas realidades, crisis, tiene un origen socioeconómico que no todos conocen. ¿Por qué estamos alcanzando, en 2013, tasas inauditas de corrupción política que va de la mano de la ineficiencia más supina de los dirigentes? ¿Es la justicia, más que ciega, inexistente en el país de los EREs, los fusilamientos de periodistas, los desahucios y la precariedad laboral? ¿Sabía usted que los recortes económicos más duros que se han realizado corresponden a las áreas de educación, sanidad y cultura?

Este libro, aunque ameno y delicioso, no es plato que uno se serviría con gusto. Su aparición ha sido propiciada por una situación lamentable que ha hecho ponerse en pie a más de uno. Artal, periodista veterana, le toma el pulso a este circo del “y tú más” que se está resquebrajando, y a través de este análisis asistimos al espectáculo de la desnudez de un país que ni siquiera se molesta en adecentarse para la foto. Haría falta mucho maquillaje para disimular los pelotazos fiscales que se descubren casi semanalmente, la espita de la emigración juvenil abierta de par en par, los ciudadanos ninguneados (¡y criminalizados!) por el aparato político, el “periodismo plasmático” que coloca en ruedas de prensa a una televisión de alta definición, la inoperancia de los medios de comunicación que han sustituido la capacidad de movilizar por la de desinformar… ¿Cómo se puede vivir así? Es evidente que algo falla.

No obstante, no debemos caer en la desesperanza. Casi todo es cuestión de actitud y, he aquí la buena noticia, aunque los sectores más afectados por la crisis están pagando unas circunstancias que no pudieron escoger y que ahora no pueden cambiar, lo positivo es que casi siempre podemos elegir cómo afrontarlas. Pero… ¿de qué manera elegir? Bien, eso dependerá de cómo se tome usted la vida. ¿Es usted un salmón o un percebe? Los salmones, peces valientes y robustos, se caracterizan por un espíritu aventurero e irreductible, que les lleva a buscar nuevas oportunidades en aguas lejanas. Los percebes, crustáceos aferrados a la seguridad de su amada roca, harán lo imposible por mantenerse en suzona de confort, desde la cual evitarán o ignorarán los cambios y la realidad exterior. Paseando por estas páginas, notaremos cómo nuestro autoconcepto se da, en una u otra ocasión, por aludido. ¿Nos resignamos o nos movemos?

Influida por el recientemente fallecido José Luis Sampedro -con quien colaboró en Reacciona-, Artal examina en este sonrojante libro las “pautas de comportamiento” de cada especie, a las que se suman otras como “tiburones”, “orcas” o los bancos de “krill”… así, entre la etología, la metáfora y sin ahorrar en ironía, podemos hacer un ejercicio de autocrítica repasando la historia de este país –cargada de tópicos inherentes- y asomándonos al continente del que formamos parte, pero que parece habernos olvidado. ¿Qué hacen los percebes cuando se anuncian nuevos recortes, medidas de austeridad, sacrificios? ¿Cómo reaccionan los salmones ante el aumento de la desigualdad social y el atropello de los derechos más básicos de la ciudadanía? ¿Qué les queda esperar a los salmones alevines? La concisión del texto, sumada a su labor de documentación, le hace ganar enteros. Quizá se echa en falta, eso sí, una perspectiva “desde fuera” más pormenorizada: junto con la inmersión en hemerotecas nacionales, un análisis de la prensa internacional que arroje datos sobre cómo se nos ve desde otras partes del mundo, le habría otorgado una tridimensionalidad más acusada. Resultan particularmente estupendos los dos últimos capítulos del manual, en los que se descubren las pautas para blindar nuestro derecho a definirnos (informarse, relacionar, sacar conclusiones, relacionar) y decidir. Que, “con la que está cayendo”, al menos, no nos quiten ese.

Salmones contra percebes

El diario.es publica hoy una entrevista y la prepublicación de mi nuevo  libro. Iremos hablando de él. Inserto la entrevista y no olvidéis pinchar para leer el texto avanzado del primer capítulo.

El mundo tiene muchos matices, pero hay dos actitudes básicas ante la realidad: la de los percebes, amarrados a la roca, conservadores, temerosos y dóciles. O la contraria, la de los salmones, valientes, inquietos, inconformistas. A partir de aquí, Rosa María Artal en Salmones contra percebes (Temas de hoy) analiza la crisis actual, sus efectos en todos los ámbitos de la vida. “A través de la metáfora, la realidad aún es más descarnada”, afirma. Pero, a través de esa descarnada realidad, Artal persigue despertar las conciencias y transmitir la necesidad de pensar, cuestionar el estado de las cosas y, después, actuar.

¿Cómo se le ocurrió la metáfora?

Lo dijo un día mi hijo. Que Rajoy  tenía la estrategia del percebe, aferrarse y no moverse. Escribí un artículo en eldiario.es este verano, Rajoy y la estrategia del percebe, y a raíz de ahí se me ocurrió que en el mundo no había solo percebes, sino también salmones, un animal que va siempre contracorriente, que remonta hasta la cumbre desde la desembocadura del río. El percebe es la ley del mínimo esfuerzo, y el salmón el esfuerzo constante. El percebe espera que los problemas se resuelvan solos, y el salmón siempre busca cómo solucionarlos. Estamos viviendo una situación con una deriva tan peligrosa que parece un inhóspito océano, en el que sólo impera la fuerza y no la democracia. Es una metáfora que me sirve como excusa para que transmitir el mensaje de lo terrible que estamos viviendo y de cómo hay actitudes distintas que favorecen o perjudican la solución.

Pero también hay esperanza en el libro

Los salmones, a pesar de ser atacados y saber que pueden perder, siguen. Claro, que se puede solucionar el problema: no se puede seguir así. La estrategia de aguantar del percebe cuesta más esfuerzo y los resultados son peores. Acabamos de ver al Gobierno, que no va a arreglar el problema del paro ni ningún otro. La gente que cree que se arreglará la crisis aguantando sacrificios, pero habría que preguntar  a qué precio; sueñan si creen que les van a devolver lo robado.

En el libro se explica que las raíces de estas políticas económicas son profundas.

Todo nace en el consenso de Washington, tras la caída del muro de Berlín. Es una historia que por la que muchos prefieren no interesarse y que he procurado contarla con sencillez. No hay país que haya salido de la crisis por esos métodos. Si acaso Letonia, que ha mejorado alguna cifra económica a costa de que sus ciudadanos sean muchísimos más pobres y sus ciudadanos hayan emigrado. Mira lo que está pasando con los alevines españoles: la mitad de los jóvenes no tiene trabajo. Pero es que el 27% de los españoles está en paro. Lo asombroso es que aquí no se reacciona. Por este camino no hay solución. Pero todo viene del consenso de Washington y de políticas que ya habían ejecutado Thatcher y Reagan: reducir el gasto público, social, sanidad, educación… Esta gente son auténticos depredadores, aunque haya tanto percebe con pocas luces llevando las riendas. Saben lo que es que pocos vivan bien a costa del grueso de la población.

Y usted lamenta que a veces no haya más solución que emigrar.

Es que somos más pobres que otros países. Hay que llevar dinero, hacer amigos… Hay que ir a una zona totalmente extraña. Emigrar es muy difícil. España va a quedar como un balneario para los europeos y aderezado con esas apuestas del PP: casinos y ocio. Las nuevas generaciones han sido mimadas en exceso por lo mal que lo pasaron los antepasados. No están preparados por la precariedad, y ahora, con la crisis, siguen sin enterarse.

Sin embargo, en el libro se cuenta que el 15M evidenció que había descontento y ganas de cambiar muchas cosas

Aparecieron todos los salmones de España. Sí, está el germen, pero la gente no sabe cómo solucionarlo, y las consecuencias de aguantar son peores. El 15M fue mucho más que un hartazgo de la gente. Yo espero que se reaccione, y con este libro intento que la gente reconozca su situación y sus enemigos, sus posibilidades y su potencial. Para ello, la sociedad tiene que marcar unas pautas, cambiar la ley electoral porque con esta no vamos a ningún lado: potencia el bipartidismo y que todo siga igual. Hay mucha gente que le da mucho vértigo pensar que la política tiene que cambiar. Pero es así, tiene que regenerarse. Los políticos no nos necesitan, con que tengan un porcentaje mayor que el segundo, ya les vale. Y solo hablan para su público. Hay gente cuyo voto va a la basura, no puedes tirar tu voto a la basura.

Uno de los asuntos que más preocupan ahora son los casos de corrupción.

Le dedico un espacio muy amplio. Mientras no se erradique, no saldremos de esta. Es una de las características del pueblo español, junto con los toros y la familia. Hemos sido pioneros de muchos avances políticos que otros países siguieron después, incluso desde los reinos medievales y pasando por el motín de Esquilache, señalado como uno de los precursores de la Revolución Francesa. Pero aquí las éltites y la masa social eran muy incultas. El gran problema de España es la falta de educación y la corrupción. Van unidas. Y el proyecto del ministro José Ignacio Wert es educación en el percebismo: se arrincona la filosofía, cuando es el mecanismo básico para el pensamiento lógico.

Además, en el libro se documentan con detalle los efectos de la crisis.

Lo básico es conocer la realidad, para posteriormente llegar al último capítulo donde reivindico el gozo de pensar. A menudo cogemos las ideas como si estuvieran precocinadas, las metemos en el microondas y las engullimos. Los medios de comunicación tienen mucha culpa en lo que nos pasa.

Una situación crítica que tampoco es igual para el hombre y la mujer

Nos educan de una forma distinta y la sociedad nos condiciona a unos y a otros. La mujer está educada para ser percebe, para guardar la piña. Y eso del colchón familiar sólo pasa en los países subdesarrollados. ¿Después de la Segunda Guerra Mundial se podía crear el Estado del Bienestar y ahora no se puede mantener? Esto es un timo. Hay gente que es percebe y su objetivo solo es aguantar hasta que pase la tormenta. Falta mucho coraje. El percebe solo piensa en su bien. Lo peor que puede pasar a un país es tener a un percebe al mando del Gobierno. No hará nada. Es desolador. No sufre como sufre la gente.

Pero hay mucho temor en la sociedad.

Me preocupan las reacciones ante el miedo. Cuando uno cree que el problema lo ocasionan fuera y que fuera lo tienen que resolver, está perdido. Es una reacción que provoca el miedo. Hay mucho miedo, pero, ¿qué más se puede perder? El percebe no se da cuenta de que puede llegar un depredador de su misma especie, de otra especie, o incluso un percebeiro. La sociedad tiene que reaccionar, tomar su papel y conseguir que el percebe reflexione que por ese camino no se va.

*Raúl del Pozo también habla del libro y de la metáfora en su columna: Percebes y salmones.  Y resaltando ideas que me gustan especialmente del contenido. Así concluye su artículo:

“La primera vez que fui a un comedor social sentí tanta vergüenza que tuve que desaparecer, le cuentan a Rosa María Artal. «Muchos preferían morir de hambre antes de pasar vergüenza». Ya dijo Valle-Inclán que sólo creía en las ideas que se podían dibujar. Artal ha publicado Salmones contra percebes, un análisis lúcido de los días peligrosos que vivimos, donde las metáforas son dibujos vivos.

La reportera de TV explica que hay dos formas de afrontar la catástrofe: luchando contra corriente como un salón o quedarse amarrado a la roca. El salmón levanta la cabeza y aguanta la mirada; los percebes, la masa, la audiencia, adoran a los ídolos de la mayoría, aplauden en el plató cuando el animador lo sugiere ante un político de su agrado aunque diga una cosa y la contraria. El salmón huye de la rutina, le espantan los tópicos, es más creativo, más osado.

«La mayoría de los políticos utiliza la estrategia del percebe». En esta irónica metáfora, la nueva fábula de la cigarra y la hormiga con cierto moralismo de izquierdas, dice la autora que entre los periodistas prolifera el espíritu salmón porque siempre andan hurgando en la grava y buscando en las cloacas”.

 

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La crisis es una diosa

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Rajoy “compareciendo” de nuevo hoy ante los periodistas

La crisis es la diosa de la nueva religión del dinero. En España la curia presidida por Mariano Rajoy –el que aparece, subliminal, impartiendo doctrina desde un monitor de plasma- tiene entre sus principales oficiantes a Cristóbal Montoro. Como un duendecillo –que se note poco pero crispe-, irrumpe de cuando en cuando con los mensajes a transmitir por el conciliábulo de sumos sacerdotes. Ahora toca decir que “2013 es el último año de la crisis”. La hoja pastoral lo difunde.

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La crisis ha exigido sacrificios. Humanos. Como debe ser. Ha reclamado, por tanto, la sanidad pública para repartir sus beneficios económicos entre los miembros cualificados de la secta. Cada enfermo o muerto ofrecido en el altar al culto, calma las iras de la deidad. La vivienda también, para arrojar a la intemperie a los sobrantes. La educación, que permite más devotos sin preguntas. El empleo y lo que paga. Los servicios, las tiendas, los coches, la calefacción, la luz. La dignidad de muchos, el futuro de casi todos. La crisis es voraz, insaciable.

No es el último año de la crisis. La crisis reina, manda, impera.

Proliferan las bacanales en el ocaso de la civilización. Compran, comen, beben, cantan, bailan, se desmadran en orgías sexuales. Piden sangre sin parar. Vírgenes de ética secundan.

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Por primera vez en la historia las víctimas, en lugar de huir o esconderse,  se entregan apenas sin protestar. La crisis se acaba, dicen. Con ellos, acaba. Con todos, por su culpa.

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Y ahora vamos a financiar la ludopatía o…

Son muchas las novedades del día. Del signo habitual. Otro ex consejero de sanidad de Madrid trabajando para el mismo hospital cuyos servicios privatizados adjudicó él sin ir más lejos. Manuel Lamela, quien iniciara las políticas de abandono de la sanidad pública de Esperanza Aguirre. El actual, Javier Fernández-Lasquetty, tan empecinado en las privatizaciones como el presidente Ignacio González que nos dejaron en herencia, le apoya. Y, por supuesto, la Ministra de Sanidad –dice su título-, Ana Mato,  que ni ve “jaguars” en su garaje, ni confeti en las fiestas de sus niños, ni maldad alguna en lo que llamaremos en plan fino y aséptico “puertas giratorias”.

El PP -dice también- apoya a su delfín, Alberto Núñez-Feijóo, fotografiado en 1995 con un narcotraficante, a torso gentil y de viaje por esos mundos, cuando ya Garzón lo había imputado en la operación Nécora y Galicia entera sabía de sus actividades. Y digo “dice” porque la oposición sabía de esas fotos y esa entrañable amistad, pero la cosa surge ahora que Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Aguirre pugnan por suceder a nuestro plasmado presidente. Sí, Rajoy, se dispone a “comparecer” para algo, otra vez a través de un monitor, y, probablemente, incluso volverán a ir verlo periodistas.

Anda Bárcenas con sus millones arriba y abajo. Urdangarín con sus emails inoportunos. La delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, insistiendo en lo malos que son los de la PAH. Y es que los escraches resultan muy molestos a los tocados por la unción divina de un cargo político.

En marzo se creó empleo sin embargo y los ávidos de esperanza -fundamentalmente si votaron al PP- creen ver signos alentadores. No lo son. Subió en el sector servicios porque desde 2008 no caía la Semana Santa en Marzo y en cambio los contratos han vuelto a estamparse.

Y así, en somero repaso, veo que la tasa de ahorro de los hogares está en su nivel más bajo desde 2000. Baja 2,8 puntos, hasta el 8,2% y casi asombra que no lo haya hecho más. El consumo de gasolina y gasóleo ha caído un 12,3% en febrero. También la demanda de gas natural y buen fresco ha hecho. O que, a pesar de la millonada de dinero público que han recibido los bancos, no ha revertido en créditos. De hecho la caída del crédito a las empresas y los hogares se acelera en febrero. O que aumenta el número de divorcios. La crisis real no ayuda a la convivencia.

Con todo esto, no dejan de ser apasionantes las novedades que trae la campaña del IRPF que se inicia. Van a recaudar más y devolver menos debido a la brutal subida de este impuesto que nos perpetró Rajoy. Pero lo mejor de todo es que el gobierno autoriza a deducir las pérdidas del juego. Sí, en bingos, casinos y máquinas recreativas. Impuestos que no les cobran a quienes han elegido apostar su dinero, pero pagamos entre todos. Financiar la ludopatía. Porque imagino que para, además del ahorrillo, lavar dinero negro -más dinero negro- no servirá ¿Verdad?

Me han mandado unos pendientes o gemelos muy fashion. La foto. Creo que es el mejor final para este artículo.  “Muchas veces -me dice Javier en su envío-, son los pequeños detalles los que nos distinguen”.

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Europa, la mayor crisis social de la década

Bruselas acaba de hacer público un balance que demuestra las consecuencias que para la sociedad está acarreando la caótica política de la Unión Europea. Habla de “situación crítica”, de “consecuencias graves” o de hitos de desigualdad y pobreza jamás alcanzados en anteriores crisis.

Menos empleo y más paro. Peores condiciones de vida para la población tras el aumento de impuestos y los recortes de los presupuestos públicos. Ese es el diagnóstico para toda la UE del «Estudio Trimestral sobre el Empleo y la Situación Social en la UE» de la Comisión Europea.

El desempleo ha seguido aumentando en enero de 2013 hasta alcanzar los 26,2 millones en toda la UE y los 19 millones en la zona del euro, es decir, el 10,8 % y el 11,9 %, respectivamente, de la población activa. No hay precedentes de unas diferencias tan grandes entre el sur o la periferia y el norte de la zona euro, que en 2012 alcanzaron los 10 puntos porcentuales.

Nunca ha habido tantos jóvenes desempleados o inactivos. El desempleo juvenil no sólo ha alcanzado un nuevo máximo en todos los Estados miembros de la UE (en enero de 2013 estaban desempleados el 23,6 % de los jóvenes activos), sino que, además, los períodos de desempleo tienden a ser mucho más largos entre los jóvenes. Durante el tercer trimestre de 2012 llevaban desempleados más de un año el 7,1 % de los jóvenes activos frente al 6,3 % del año anterior. Esta tendencia entraña el grave riesgo de que los jóvenes se desentiendan del mercado laboral y de la sociedad en su conjunto. El número cada vez mayor de jóvenes menores de 25 años sin estudios, trabajo ni formación asciende actualmente a unos 8 millones y ello es motivo de gran preocupación”.

En el cuarto trimestre de 2012, por otro lado, el PIB de la UE se contrajo un 0,5 %, la mayor caída desde principios de 2009.

Los cambios introducidos en los regímenes fiscales y en las prestaciones sociales y los recortes realizados en el sector público, sigue explicando el Estudio,  han generado importantes caídas del nivel de renta real de las economías domésticas y, especialmente, del nivel de vida de las rentas más bajas. Los recortes del gasto y el aumento de fiscalidad están influyendo de muy distinta manera en las rentas altas y en las bajas. El porcentaje de población de la UE que está pasando dificultades económicas está muy por encima de los niveles jamás observados durante la última década y ya afecta a más de una de cada cuatro economías domésticas con un bajo nivel de renta.

La reducción del gasto social es mucho mayor que la que se ha producido en anteriores recesiones, dice el Estudio, añadiendo con gran empecinamiento en el error: “lo que demuestra la excepcional necesidad de llevar a cabo un saneamiento de las cuentas públicas mientras dure la crisis del euro”. En numerosos Estados miembros la caída del gasto social, añade, ha neutralizado la función de estabilizador económico que tienen los sistemas de protección social y “es posible que ello haya contribuido a agravar la recesión, al menos a corto plazo”, concluye imbuido de ese “optimismo” de la actual UE que suelen luego contradecir los hechos. No es imaginable que quien, a sabiendas, ha empobrecido de tal forma a la población, se decida a devolver lo rapiñado.

Nos esperan las mismas políticas, los mismos errores, con su carga acumulativa. La mayor crisis social de la década. De esta década ¿cuántas más quedan por este camino?

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