Los narco negocios y el lavado de imagen

Con asombrosa exactitud, grandes problemas de nuestra sociedad aparecen como el dedo roto que duele cuanto toca. Pautas comunes para satisfacer el imperio de la codicia, sin mirar más. Las soluciones, complejas, bajo el mismo reinado. La indefensión de las víctimas resignadas a serlo, ignorantes de cuánto lo son, incluso. Todo es susceptible de compra y venta. Turbias, si es preciso.

El narcotráfico es uno de los negocios más rentables que existen actualmente. Equivale al 1% del producto interno bruto global y forma parte del circuito mundial de la economía, según se estima. Un negocio en toda regla, con enormes beneficios que goza de estabilidad en la demanda y en la oferta. Se recompone a pesar de las detenciones. Utiliza los adelantos más sofisticados de la ingeniería financiera. Se beneficia de debilidades institucionales. Y, por el dinero que maneja, compra complicidades en cuantos estamentos necesita. Llega a influir en  la toma de decisiones políticas.

Una mesa redonda, un panel, en el Seminario Internacional sobre “Drogas, políticas y violencia”,  puede llegar a suscitar interrogantes comunes a los diversos daños que nos aquejan. Se desarrolló esta semana en Barcelona. Con expertos auténticos.

El sur produce y el norte distribuye y se lleva el beneficio. Hasta el 65% en el menudeo de las calles estadounidenses, explicaba el economista colombiano y director del Observatorio sobre Redes Ilícitas Transnacionales, Luis Jorge Garay. “Sin lavado de activos, la economía de los Estados Unidos podría contraerse un 15%”, concretó. Con la droga ocurre casi como en el cultivo del tomate o los limones de cualquier parte del mundo. Solo que los sueldos de los productos que acaban en estupefacientes quintuplican el salario medio del país de origen.

Una tonelada de hoja fresca de coca sale, tras la elaboración, a 800 dólares el kilo. Se pone a 2.200 tras su distribución y  exportación por contrabando. Terminará vendiéndose a 50€ el gramo en España (solo con el 44% de coca real) y a 137 en Finlandia por ejemplo, con un 48.5% de “pureza”. Los datos los aportó Marco Antonio Jiménez, Sargento de Mossos, policía autonómica catalana.

“Pero los muertos los pone México”, resumió la periodista Ana Lilia Pérez, cuyas investigaciones le han merecido premios internacionales y temporadas de exilio de su país. Más de 180.000 víctimas mortales se vinculan al narcotráfico en México. Y luego están las víctimas de su consumo en cualquier parte,  en la salud pública y en la individual, en la calidad de vida.

“Los cárteles tienen un problema importante en la división de Recursos Humanos, no pueden contratar a los mejores”, decía el sargento Jiménez con ironía. Tampoco pueden acudir a la policía a resolver sus conflictos, robos incluidos. De ahí, la violencia mafiosa como método de relación laboral.

De ahí, la existencia de una zona gris, un híbrido de aparente legalidad que trabaja para la ilegalidad, detallado en la exposición de Luis Jorge Garay. Impregna el esqueleto de la sociedad hasta la cooptación del Estado. En creciente expansión.

Los datos fluían apabullantes. Los paraísos fiscales como máquina de lavado. Las bitcoins. El Pitufeo. Las discotecas. La instrumentalización de algunas ONGs como tapadera. Los binladens, o billetes de 500 euros. Un millón de euros en esa moneda, solo pesa 2,2 kilos, se pueden llevar en un bolso. Y, en billetes de 50€, 22 kilos, caben en una maleta. 

Cultivo ilegal "indoor" en Murcia. Archivo. Guardia Civil
Cultivo ilegal “indoor” en Murcia. Archivo. Guardia Civil

La marihuana que ya da cuatro cosechas al año, con uso abundante de electricidad  en el cultivoindoor para no ser detectados por la investigación área. Los errores pueden provocar facturas tan elevadas que levanta sospechas y  llevan a detenciones.

El lavado… de imagen, a cargo de ese ejercito de colaboradores del gris en todos sus tonos. Socialmente admitido, objeto de chanzas, hasta políticos esnifan. En México los capos regalan juguetes a los niños por navidad, apunta Ana Lilia Sánchez. Sito Miñanco sigue siendo un héroe en Galicia, sabemos. La coca no mata, no es como la heroína,  comentan.  Sí mata, sobre todo las conexiones neuronales. Lo constaté en algún reportaje. A menudo está adulterada con anfetaminas y otras sustancias irreconocibles. Pero la cocaína pura es nociva en sí misma, va directamente al cerebro  y al sistema cardiovascular. Sus adictos son considerados enfermos neurológicos. Los efectos son perfectamente detectables en resonancia magnética.

Hay cuestiones pujantes y comunes a cuanto narcotiza a la sociedad. Para lucros ajenos, no conviene olvidarlo.

La legalización o regulación de las drogas, miradas desde un punto de vista pragmático, acabaría con buena parte del negocio al suprimir la clandestinidad. Pasó con el alcohol. En el Seminario hubo consenso casi total en avanzar hacia esa regulación. Canadá ya lo ha hecho con la marihuana. En España lo ha propuesto Pablo Iglesias, en nombre de Unidos Podemos. Porque hay grados. No es lo mismo el cannabis de cuyas flores se produce marihuana y hachís con la resina, que la heroína, otros opiáceos, la cocaína incluso. Cuestión aparte son las metanfetaminas, enorme problema actualmente por su más fácil acceso.  Los daños a la salud física y mental de afectados podrían ser tratados. Los narcos se dedicarían a otros contrabandos, oponen para no mover nada. Pero ya lo hacen. A todos y más que se incorporan. Vuelve con fuerza la minería ilegal.

Grandes dilemas éticos sí se dan y se saldan del lado oscuro, en mi opinión. Producir drogas como modo imprescindible de vida, fabricar armas o barcos de guerra para preservar el pan de los hijos. Es el estadio primario del  lavado de negocios manchados de dolor. El que haya muerto por su causa ya no tiene ese problema. Sus hijos, sí.  Ha de haber, hay, otros trabajos que no impliquen esas cesiones. La organización de los países ha de prever otras salidas. Imprescindiblemente.

Pero eso nos lleva a la clave fundamental. ¿Quién lo lleva a cabo, quién le pone el cascabel al gato? Todos los negocios ilícitos se nutren de la impunidad que llega por complicidades compradas.  Muchos de los lícitos, con graves consecuencias sociales también. “El gran reto es fortalecer las instituciones y atacar los mercados negros generados por el narcotráfico”, apunta Ana Lilia Pérez.

Luis Jorge Garay tiene la respuesta global: La solución está en la mano de las élites. Ellas pueden operar los cambios necesarios. Lejos de hacerlo, caminamos hacia sociedades cada vez menos democráticas, con menos derechos. El capitalismo termina fracasando por esa vía . “Todas las medidas deben ir forzosamente acompañadas de la construcción de sociedades incluyentes, cuyos sujetos sean “ciudadanos y no meros habitantes”, concluye.

No las tenemos. El narcotráfico con su ingente volumen financiero, de daños y beneficios, es un síntoma de un problema más complejo. Sociedades compuestas por un número suficiente de personas adictas a la ignorancia, al odio, a la irracionalidad, a la banalidad, a un hedonismo destructor, a la cesión de sus libertades, al olvido de sus obligaciones, al egoísmo. Sus propias frustraciones les hacen sujetos vulnerables y más proclives a evadirse por cualquier método y se alimenta el círculo. Drogados con narcóticos que no detectan (seguramente el negocio más eficaz y lucrativo). Los que expanden desde la zona gris quienes no tienen escrúpulo alguno en lucrarse a su costa, a costa de toda desgracia.

 

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¿Quién compra este futuro?

El banco ‘millennial’ inglés Revolut busca un responsable de negocio para España. Los aspirantes deben conseguir, en una semana, que 2 00 personas abran una cuenta y metan diez euros. Es la prueba decisiva. Pero no les pagarán por la gestión consigan o no el puesto. Ha sido una de las noticias más vistas en este medio al inicio de la semana. Al mismo tiempo, la cadena de supermercados Dia, comercio tradicional, cae en picado. En una semana ha perdido el 55% de su valor en Bolsa. Y sigue bajando. No supone el hundimiento del sistema pero sí potentes síntomas de los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad. Y, justo, cuando electores obnubilados se prestan a escuchar los cantos de las orcas asesinas de los fascismos.

El mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa, sin que muchos sean conscientes de cuánto implica. Lo hace ahora mismo. Impelidos cada semana a apagar algún fuego, los periodistas terminamos dejando a un lado las grandes transformaciones que se cuecen. Un tsunami que arrasa con las formas de lo conocido, creando nuevas normas. Las preocupaciones de hoy dejarán paso a otras que se desarrollan en terreno desconocido.

Nos están marcando otra manera de vivir. Pisos nicho sin apenas espacio para moverse, escasez brutal de empleo cargado de incógnitas y formas diferentes de funcionar y relacionarse. Coexistiendo con el inmovilismo y la regresión y un frívolo desentenderse de todo. Tendiendo a la precariedad. En un campo en el que viene a pastar y cazar la ultraderecha.

Soluciones “habitacionales”

El hogar, de entrada. Vamos leyendo las ofertas de “soluciones habitacionales” -toda una declaración de intenciones- que del globo sonda pasan a la realidad. Se están alquilando ya “estudios”, cuatro paredes, de 15 metros cuadrados. “Aunque no hay cocina, la habitación viene equipada con un microondas, una placa de inducción y una nevera”, recogía un reportaje de la Cadena SER. Y, todavía más espectacular, por entre 510 y 550 euros al mes. Auténticos zulos, armarios, como pude comprobar en el Manhattan de los 90 que se fue extendiendo en tendencia. Hay otros, por supuesto. Los de 120 metros cuadrados ya andan por 1.700 euros de alquiler y la derecha política afirma que cobrar 900 euros de salario mínimo es un derroche. El modelo neoliberal se impone y se acrecienta. Se reafirma en su función especulativa, no social. Y hasta Alemania que la había preservado, cae en las alzas de precios. Habría que revertir la tendencia.

La crisis del comercio

El empleo es la otra gran variable. No salen las cuentas. La burbuja que ahora mismo está explotando es la del comercio, el minorista en particular. Un sector que da trabajo a millones de personas en todo el mundo. EEUU, el paradigma del consumo, viene cerrando establecimientos desde la gran crisis de 2008. El año pasado fue una hecatombe. Ahora mismo, al gigante SEARS le quedan 900 tiendas de las 3.500 que tuvo y prevé cerrar 188 de aquí a primeros de año. Ha presentado ya su expediente de quiebra. Los centros comerciales, el gran símbolo de esta fase del capitalismo, se encuentran en un momento difícil.

Cada vez desciende más la actividad comercial en tiendas físicas. La tendencia ya ha pasado a Europa. Se escriben libros sobre el apocalipsis del retail. Artículos que, sin duda, quedarán postergados por alguno de los ataques de los políticos sedientos de poder, algún zarpazo de los medios, alguna boutade de cualquier de los actores de ese gremio. La vida real sigue su marcha entretanto.

Antonio M. Vélez contaba hace unas semanas en eldiario.es las firmas europeas que ya están sufriendo la debacle experimentada en Estados Unidos. La británica Marks and Spencer, la sueca H&M, están cerrando tiendas, como ya lo hiciera la alemana C&A. Inditex también se está viendo afectada en su comercio internacional. Pérdidas millonarias en Carrefour que atribuyen a la compra de Día en Francia. A la propia cadena Dia ya la vemos. Visibles problemas en El Corte Inglés, inconfesos. Rumores de fusiones. De todos con todos. Ya no venden lo que vendían: venden distinto, es el comercio el que ha cambiado y lleva camino de cambiar más. Se citan como causas principales, los avances tecnológicos y la demografía. La robótica. La uberización. La compañía que da nombre al movimiento planea alquilar por horas, como los coches, a camareros, azafatas o guardas de seguridad. De momento, llegarán por su propio pie, se supone. Uber ya planea repartir comida con drones para resolver el problema del tráfico, dice. Habla de “hamburguesas voladoras”. Son dos noticias del día. Cambian los gustos también: clientes jóvenes que prefieren adquirir experiencias y productos menos habituales. Hubo una alocada sobreabundancia de tiendas. Algunos países todavía van en la fase de abrir sin tino.

Todas las grandes superficies se están adaptando. Los usuarios ya no acuden tanto a la tienda física como a Internet, convertida en la vía preferida para buscar antes de adquirir. El comercio electrónico está arrasando, entre los jóvenes sobre todo. En Media Markt de San Sebastián de los Reyes, Madrid, pude comprobar que el espacio para recoger pedidos está ganando terreno, enorme terreno, en la tienda. De un modo casi exponencial. Aún se recoge en las tiendas. Aún. Amazon, la gran cadena de distribución, se multiplica en los envíos. Todos quieren ser Amazon, con lo suyo y lo ajeno. Empezamos a ver un futuro de empleos de repartidores masivo… hasta que sean sustituidos por drones. Habrá empleo para constructores de drones, programadores de drones. De momento.

Los trabajadores del comercio afectados son, según los datos, 42 millones en EEUU, el 25% de la población activa. El 20% en el Reino Unido y en España entre el 16% y el 18%. Pero en el fondo afecta a muchas más profesiones alrededor, al empleo indirecto.

Otra forma de vivir

Lo estamos viendo. Los cines desaparecen de las calles que se llenan de tiendas de ropa barata. Todavía. Se mantendrán algunas solo, lo más probable es que pasemos a las plataformas de distribución que proliferan. Para ver en el metro. En el parque. En el bar. En el gimnasio. En casa. En las que merman. Según el alquiler o la compra que podamos pagar con los empleos que habrá o no habrá pero están cambiando.

Trabajando en casa también. O en el metro, el parque, el bar, la biblioteca. Con la información y hasta la educación que nos llega por los medios. En donde ya se ve a bancos aconsejando sobre la educación de los hijos en vídeos que ofrecen entre las noticias los periódicos. Vigilados, desde en las compras hasta en los pensamientos escritos. Otra forma de relacionarse. Donde lo virtual toma gran protagonismo.

Son solo apuntes del futuro que ya tenemos en la puerta, que la ha traspasado en muchos casos. La Cuarta Revolución Industrial está aquí, la Industria 4.0, I4 también la llaman. Están aquí cuando algunas cabezas no han pasado de la primera o la segunda. A todas se fue adaptando la Humanidad.

Nada previsto para los menos hábiles y competitivos

Lo que parece seguro es que no habrá empleo para todos o no el que conocemos. Ni suficiente población activa para sostener a la inactiva. No por este camino. Los afamados expertos, citados para todo, avisan sin cesar de estos cambios pero no tanto de cómo resolver la ecuación. No, por este camino. Y tampoco contemplan muchos más. Hablan de mejorar las habilidades, los talentos, de especializarse y ser competitivos. De Skills Revolution, Talent Magnet, Digital Leader. Mientras tanto se educa en el adormecimiento. Y no se prevé nada para los menos hábiles y competitivos. Hay otras vías, más sociales, más humanas de abordar el tiempo que viene.

Buena parte de los jóvenes lo tienen claro: les hemos preparado un futuro que no hay quien lo compre ni con regalos de oferta. No parece que les interese adquirirlo y menos sufragarlo con estas cargas. Buscarán sus soluciones. ¿Y los demás? ¿Todos?

España ocupa  el último lugar en inversión pública en I+D de la OCDE en datos de 2015. España ha descendido con Rajoy al puesto 26 en el Índice de Desarrollo Humano desde el 13, en el que estuvo con Zapatero.

¿Usted les dejaría la gestión a los chicos de los másters fantasma y las acusaciones fraudulentas? ¿A los que enfangados en sus intereses ni se enteran de lo que realmente debería ocuparles? ¿A quienes agitan banderas por todo proyecto de país? ¿Somos conscientes del futuro que viene?

El mundo cambia, como es su obligación. Lleva haciéndolo desde el comienzo de los tiempos. La involución lleva a la barbarie que ya vemos. Y solo los peces muertos siguen la corriente, como dice un proverbio foráneo que ha terminado siendo internacional.

¿Hasta dónde puede llevar el ejercicio abusivo del poder y el silencio que lo ampara?

Un periodista decente acaba de ser asesinado con crueldad extrema. Troceado en vivo hasta la muerte, según indicios concluyentes. Jamal Khashoggi, saudí, entró en el Consulado de su país en Estambul para gestionar los papeles de su boda y ya no salió. Espeluznantes detalles de la tortura sufrida. Sus artículos en The Washington Post eran críticos con el Príncipe heredero y viceprimer ministro de la poderosa petromonarquía, Bin Salmán, de 33 años. Un aperturista, nos contaban. La identificación de  Maher Abdulaziz Mutreb en la escena del crimen vincula el caso al Príncipe a cuyo servicio de seguridad pertenece. La última columna de Khashoggi decía: “ Lo que más necesita el mundo árabe es libertad de expresión“.

Y no pasa prácticamente nada. Trump no sabe cómo quitarse el muerto de encima. “Puede perjudicar sus relaciones con Arabia Saudí”, escuché en una crónica de un telediario. Y a nuestro Ministro de Exteriores le da justo por echar a cónsules contrarios a su cruzada, sin nada que decir del asesinato de Khashoggi. Todos miran para otro lado, sí. Hasta periodistas. Las gentes acaudaladas tienen muchos negocios por hacer. Y el resto mucha impotencia que asumir.  Pero con Khashoggi  ha sido asesinada la libertad de expresión y los derechos de todos. Una vez más.

El Príncipe heredero de Arabia Saudí, Bin Salman Abdulaziz al Saud (c), a su llegada a la Base Aérea de Torrejón, Madrid, con motivo de su primera visita oficial a España. EFE/Emilio Naranjo.
El Príncipe heredero de Arabia Saudí, Bin Salman Abdulaziz al Saud, a su llegada a España. Descendiendo del avión, Maher Abdulaziz Mutreb. EMILIO NARANJO / ELDIARIO.ES

Hoy sabemos que el presunto cabecilla del asesinato de Khashoggi acompañó al príncipe saudí en su visita a España  en abril para cerrar la famosa compra de cinco corbetas de los astilleros públicos de Navantia por 2.000 millones de euros. Y otros cuatro contratos.

El dinero, en grandes cifras, siempre en el centro.

La prensa convencional española acababa la semana desolada por el fallo del Tribunal Supremo contra los gastos hipotecarios que cobraron indebidamente los bancos. “Batacazo de la banca tras la sentencia de las hipotecas” dice ABC. “Los bancos en “shock” al endosarle el TS el tributo a las hipotecas” titula El Mundo. “Mazazo a la banca: podría llegar a peligrar hasta la mitad de su beneficio en España”. Los programas radiofónicos del bloque instruían en el mismo espíritu. Quizás confiaban en el sacrificio de sus lectores y oyentes hipotecados. En sus renuncias por un bien superior. Pero l os llantos  por el “mazazo” a la banca   han llegado más alto y más al corazón de la efectividad, al parecer.

A mediodía,  el Supremo comunicaba la paralización de su sentencia  para revisar “con urgencia”  la decisión sobre el impuesto de las hipotecas debido a su repercusión económica y social. Una reacción insólita, sin precedentes. El anuncio del Supremo dispara las ganancias de los bancos en bolsa. No cabe mejor titular de esta España en la que ocurren cosas tan insólitas. 

Es un escándalo que ha causado impacto. El dinero mueve algunas solidaridades más. Pero la semana acaba con otra cadena de tropelías  que mañana o pasado a más tardar habrán entrado ya en el Purgatorio informativo de los justos o limbo. Éste aún existe a diferencia del ubicado en el reino de los cielos.  Allí donde la jerarquía católica española pone al frente de su Comisión antipederastia al obispo que ocultó el caso de abusos de La Bañeza, León.

Y el gobierno, el presidente Sánchez en persona, nombra Consejera de Estado a Soraya Sáenz de Santamaría.  Hace poco más de un año inició el proceso de solicitud de reprobación como vicepresidenta del gobierno del PP por su gestión de la represión en Catalunya contra los votantes del 1-O. Luego lo retiró como pedían “voces críticas” del PSOE.   Ahora, le ha dado un puesto de honor.

A nadie puede extrañarle lo que ocurre en España. Vivimos en un país poco transparente. Un país de dossieres, sin duda, como puede conocer cualquiera que siga las andanzas judiciales del Comisario Villarejo, sus tramas labradas durante años. Con ramificaciones. Con tramas parejas.

No salimos de nuestro asombro, dicho sea en frase retórica. Un alto cargo del gobierno de Mariano Rajoy se reunió fuera de agenda con el presidente de Andorra una semana después de la confesión de Jordi Pujol.  Ese país que acogió la fortuna amasada por la familia del ex president catalán.  Y a quien se le ocurrió decir cuando comenzó la investigación sobre  el origen de sus cuentas: “Si caigo yo, caemos todos”. Y ahí lo tienen ustedes al fresco cuatro años después.

Es un país en el que ni los atentados más terribles que ha sufrido España paralizan el afán depredador de algunos desaprensivos. El 11M precisamente, Francisco Granados  (PP) y López Madrid, el famoso compiyogui real,  amañaron un contrato de Ifema, donde iban llegando los cadáveres, por cierto. Según la investigación de la UCO manipularon la adjudicación de un aparcamiento de la gran Feria de Madrid para dársela a una modesta constructora que solo hacía viviendas residenciales.

Ya no se deroga la Ley Mordaza tampoco. Van a estudiar su reforma. Ciudadanos llevará al Congreso como asesor de los cambios a un policía que vincula inmigración y terrorismo. “Me cago en la ideología de género” asegura en sus redes sociales, además.  No puede estar en mejores manos ¿verdad?

El PP on fire entretanto.  Pablo Casado hastía a Angela Merkel a la que ido a ofrecerse para presidente del gobierno español. La ex ministra Tejerina insulta a los niños andaluces y a la izquierda  desde el pedestal de su soberbia y su ignorancia.  Dolors Monserrat presume ella misma de su ridículo. Y, ya en plena efervescencia, el PP  pide al Supremo que ordene repetir el juicio de Gürtel con un tribunal “sin apariencia de parcialidad”. Oiga, que visto lo visto, nunca se sabe. 

La derecha tiene crítica y chanza para rato con la visita de Pablo Iglesias a Oriol Junqueras en la cárcel para hablar de los presupuestos. En la cárcel, en donde  lleva casi un año de prisión preventiva bajo cargos discutidos en sectores judiciales de Europa y de España.  Los políticos que intentan actuar les hacen mucha gracia a los parásitos.

Como buena parte de los refranes, el que habla de sacar las castañas del fuego se inventó en un tiempo sin guantes aislantes y, al parecer,  casi sin cucharas o pinzas. Pero las castañas o las patatas calientes, los derechos conculcados, siguen abrasándose en la lumbre y alguien habrá de afrontar la tarea de sacarlos. Hablamos de responsabilidades con lo propio.

Hemos llegado a un punto en el que a quienes, en su dejadez, permiten que pisotean sus propios derechos y los de todos, aún hay que contemplarles, mimarles e intentar convencerles.  Los peores son los que siempre encuentran una buena coartada para callar: hay casos parecidos y peores, no se habló en é ste o aquél.

¿Hasta dónde puede llegar el ejercicio abusivo del poder y el silencio que lo ampara?, también es retórica la pregunta pero cada cesión es una necrosis de la democracia, más aún de todo aquello que nos permite considerarnos seres humanos.

La necedad de los nuevos líderes de la derecha

Los nuevos liderazgos en la derecha y ultraderecha han alumbrado un preocupante modelo de político. Un ser desinhibido, cínico, mentiroso compulsivo, irresponsable, con escasas luces, profundamente inculto y conservador hasta las trancas. Tanto, que no les queda apenas espacio para un hilo de luz que ilumine las zonas oscuras. Lo alarmante es que deben responder a un prototipo de ciudadano votante que se siente identificado con ellos, capaz de creerles y subirse a su carro.

En la línea de Donald Trump que, mirando para sí al menos tiene claros sus negocios, surgen los Bolsonaro en Brasil y esta caterva de ultraderechistas europeos, españoles también, desmedidos, desaforados, encabritados, sin un gramo de complejo o pudor por lo que dicen y hacen. Tras años viendo cosas que no íbamos a creer, la realidad nos ha sobrepasado y sabemos que esto es solo la antesala de lo que está por venir, si los cuerdos no reaccionan a la amenaza.

Pablo Casado, presidente del Partido Popular, lo es porque en el tándem final de unas extrañas primarias, los compromisarios preferían al diablo antes que a Soraya Sáenz de Santamaría. Dicho sea en términos coloquiales, no textualmente satánicos. Tantos años de Gürtel y el abecedario de la corrupción llevaron al PP a esa tesitura. Casado apuntaba maneras desde el principio. Ahijado de Aznar y Aguirre, capaz de defender lo indefendible con esa expresión un punto cínica que exhibe cada vez que suelta una astracanada de entidad.

Casado carece de todo complejo, de toda prudencia. El joven líder se nos ha ido a Bruselas a “tranquilizar” a la UE ante los Presupuestos del gobierno y Unidos Podemos y a decirles que él está “preparado para gobernar”. Intimó con Juncker el presidente de la Comisión, al abordarle en un pasillo para soltar que España es un “desastre” con este gobierno socialista. Y ahora va a pedir la venia porque al parecer no somos los españoles los que votamos sino las manos del mercado y del mando de la UE.

Su segundo, Teodoro García Ejea, otro brillante lumbreras, encuentra a Casado un hombre sensato. Y cree muy acertado que vaya a la capital comunitaria a informar de que “no toda España está representada por el señor Sánchez e Iglesias (sin señor) y es bueno que se sepa en Bruselas”. Hasta ahora, allí no tiene ni idea de los resultados electorales en nuestro país, del gobierno actual, ni de nada. Es lo que tiene volver a ser la Reserva Espiritual de Occidente y cocer el espíritu en privado. O pensar que todos son de su condición.

“¿Qué otro país puede decir que un nuevo mundo fue descubierto por ellos?”, dijo Pablo Casado provocándonos un hipo incontrolable. “La Hispanidad celebra el hito más importante de la humanidad, solo comparable a la romanización”, añadió  henchido de orgullo. Mostrando esa incultura honda que caracteriza a su modelo político. Y un patrioterismo de citas de almanaque. Toda la historia de la humanidad, desde las expediciones prehistóricas a los grandes hitos del progreso, reducida al imperio español. Los latinoamericanos más benevolentes se mofaron de él: “Ahora puedo comprar carne en el supermercado en vez de ir a cazar”, comentaron en El Intermedio, de la Sexta. Los historiadores serios le dicen a Casado:  “Es el relato del franquismo”. Hace falta osadía para decir y para oír esto sin pestañear.

 

Casado incurre en graves irresponsabilidades. Puede darse el caso de que alguien le escuche con atención creyendo que es un líder político con aspiraciones de gobierno. Insultó a los andaluces a quienes ofertó banderas que todo lo enjugan. Casado es más de nacionalismo castellano, de Santa Inquisición y Reyes Católicos. Contó que “En Cataluña no se puede vivir en las calles sin el riesgo de que te insulten o amenacen por el idioma en el que hablas”, algo rigurosamente falso. Pero que calienta un conflicto del que, junto a Ciudadanos, busca réditos electorales, sin pensar en las víctimas que ocasiona. Políticos presos por un año ya en algunos casos bajo acusaciones cada día más cuestionadas.  Acaba de sumarse el ex presidente del Tribunal Constitucional. Pascual Sala no ve los delitos de rebelión y sedición en la causa del ‘procés’.

Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, se ha convertido en una especie de bot que repite cuatro ideas, con gesto agrio, mirando a derecha e izquierda, inmune a todo argumento que le demuestre lo erróneo de sus afirmaciones.  Que el acuerdo de presupuestos no “podemiza” la economía, no es de extrema izquierda, se llama Estado del Bienestar y lo disfrutan desde hace años varios países europeos, como explicó detalladamente el director de eldiario.es Ignacio Escolar. Que la subida de impuestos no está dirigida a “la clase media trabajadora”. Afecta a quienes ganan más de 130.000 euros. “A uno de cada doscientos contribuyentes españoles, poco más de 90.000 personas: el 0,5% del total”, escribe Escolar. Luego están los que rompen España y liquidan la democracia y Sánchez,  okupa en la Moncloa. Albert Rivera termina su discurso y vuelve a empezar,  una y otra vez.  Una y otra vez. Su colega Inés Arrimadas dice exactamente lo mismo y en el mismo tono. Algo más sobreactuada en su exposición. Como Rivera, igual te corta un lazo amarillo que te saca una bandera rojigualda de debajo del bolso. Tiene un registro algo más amplio.

Ofende la inteligencia escuchar estos eslóganes en una letanía continua. Falta mucha racionalidad, reflexión, en el contexto. Respeto por la verdad y por la dignidad del engranaje político. En este punto, no son los únicos, bien es verdad.

PP y Ciudadanos, junto a sus medios de apoyo, han creado mecanismos ya indelebles. La palabra “Venezuela”, por ejemplo, se ha incrustado en las conexiones neuronales de una serie de votantes españoles de forma que la escuchan y reaccionan con odio soltando la clave programada: Podemos. Y, encadenado, comunista, Maduro, China. ETA, a veces. Y ya no hay cabida para más. Producen vergüenza ajena. Todos ellos, sus líderes más aún, permanecen impermeables a otros códigos como Arabia Saudí, Yemen, Siria, Brasil, México, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Austria, Bulgaria, Rumanía, etc… donde elegir tienen para acabar siempre en la misma obsesión. Tan eficaz con su gente. Habrán observado que Rivera ya no nombra a la Argentina de Macri, después de visitarle y convertirle en modelo, el país se ha ido a pique, y ha tenido que pedir créditos al FMI resucitando los fantasmas del corralito.

Vox, en su paseo triunfal por el paraíso de los nostálgicos del fascismo, ha recuperado el brindis de los Tercios de Flandes: “ Que el traidor a España no encuentre perdón”, según nos cuenta un emocionado El Español de Pedro J. Ramirez.  Por este camino llegamos a Atapuerca, aunque allí encontraríamos una apuesta decidida por la evolución.

Todo esto no es un juego. Es hora de saber el peligro que entraña. No valen paños calientes, medias tintas, eufemismos, ni las falsas objetividades del dar una de cal y otra de arena. Hay razones de peso. En mayor o menor medida, mantienen un inquietante extremismo. Aunque ellos crean lo contrario.

El actor Harrison Ford lanzó un poderoso discurso en la reciente Cumbre contra el cambio climático: “¡Dejad de dar el poder a quienes no creen en la ciencia!”, clamó. Lo que lleva a otras exigencias asociadas: Dejad de darle el poder a quienes no creen en la Democracia. Y en quienes no creen en la decencia ni la practican.

Nunca se puede dejar el poder en manos de necios, cínicos y déspotas.

 

*Publicado en eldiarioes 16/10/2018 – 

España y Fiesta Nacional: apropiación indebida

España ha vuelto a celebrar la fiesta de la desunión. El presidente legítimo del Gobierno Pedro Sánchez ha sido abucheado intensamente en el desfile, al punto de ser la noticia de la Fiesta Nacional de España. Fuera, fuera, Okupa, okupa, Elecciones ya. El discurso calcado de quienes los alimentan. Y están en una ofensiva creciente de intoxicación contra el gobierno –legítimo- de España y sus apoyos -legítimos-. Nos han hecho, siguiendo su larga tradición, una apropiación indebida en toda regla. Solo vale su España, sus colores, sus reglas. Su uniformidad.

Organizadores 12-O en Barcelona piden "largos años de prisión para golpistas"
Organizadores 12-O en Barcelona piden “largos años de prisión para golpistas” EFE

Debería preocupar a los responsables de esta inquietante tensión que un sector se apropie de una España que no les pertenece en exclusiva. A la que agreden y ensucian de hecho. Esa que grita, abuchea, envenena en sus declaraciones a la sociedad, y se quiere imponer por la fuerza a la otra mucho más versátil, al menos más plural. Lejos de eso, la derecha ultra –PP, Ciudadanos y Vox-  se manifiesta junta en Barcelona “por la unidad de España”, dicen. Con amplia cobertura mediática.

Rostros serios en el desfile. Notable desapego entre las autoridades. El rey corea los himnos militares y la más distendida parece la Infanta Sofía, que sabe desde niña de prelaciones jerárquicas por orden de nacimiento. El Parlament de Catalunya ha reprobado a Felipe VI. Un país democrático no se rasga las vestiduras por una crítica, ni a la figura de máximo rango: éste, sí. El Rey Felipe entró hace tiempo en actuaciones políticas. Conservadoras. Muchos no lo sienten como el árbitro neutral de una jefatura del Estado.

La familia real en la tribuna durante el desfile del 12-O
La familia real en la tribuna durante el desfile del 12-O

En la recepción, el presidente Sánchez y su esposa rompen el protocolo y se colocan al lado de los Reyes: un drama nacional. Un nuevo gancho para los agraviados por el cambio de gobierno. Si la institución de la monarquía es ya de por sí arcaica, el encorsetamiento no le ayuda nada. Y luego resulta que no lo ha roto que han sido indicaciones de Casa Real. Y no apean las críticas.

Los líderes de PP y Ciudadanos se multiplican para, desde manipulaciones de grueso calibre, enardecer a sus seguidores. El acuerdo para implementar medidas sociales en los Presupuestos del Estado entre el PSOE y Unidos Podemos les tiene descompuestos. El falaz mensaje de ambas formaciones se resume en  este tuit de Albert Rivera (Cs) que se atreve a decir sin pestañear que la subida de impuestos ataca a “la clase media trabajadora”. Cuando afecta a quienes ganen más de 130.000 euros. Apenas representan el 1% de los contribuyentes. El sueldo más habitual en España es de 16.500 euros anuales. Y se aplica a la pertinaz insistencia en que este gobierno no es fruto de las urnas.

Miles de personas poco escrupulosas con la verdad y el conocimiento de la democracia, lo compran como si se lo regalaran. A ambos. A PP y a Ciudadanos. “Lo que tenemos ahora mismo no está elegido por los españoles, se ha metido como un okupa en la Moncloa”, declara a eldiario.es una abucheadora de Sánchez.

Han llegado a convencer a muchos de que subir el salario mínimo a 900 euros mensuales es un cataclismo. Una desvergüenza,  desde sueldos abultados y regalías varias oponerse a un salario que ni llega de lejos a los que disfrutan en la Europa de nuestro nivel económico. Al poder adquisitivo de nuestros vecinos. Hace falta estimarse en muy poco para tragar estos abusivos bulos de la derecha. Y hasta del FMI, ejecutor del neoliberalismo. El conjunto de las medidas previstas –si llegan a salir- es muy positivo para los ciudadanos que no vivan de las rentas o delos sobres. Eso sí, obliga a contribuir más a quienes van sobrados de prebendas. Y ni siquiera en el nivel que sería más justo.

abc.sanchez.cede

Cuentan con una valiosa ayuda. Los medios al servicio de esta derecha azuzan desde sus noticias fuertemente ideologizadas e inexactas. Sánchez no ha cedido la Moncloa a Iglesias como titula a toda portada ABC. Nunca hablaron en similares términos del apoyo de Ciudadanos para que gobernara Rajoy sin tener mayoría. Lo lanzan como si fuera, en su caso, una grave infracción. Con destino a una audiencia que se atemoriza con esa idea. Es la definición de sectarismo excluyente.

Critican también la rebaja de las penas por injurias a la Corona y a la Iglesia. La rebaja solo, no la abolición. Sin duda serían partidarios de reponer una especie deSanta Inquisición medieval –y más allá, porque ejecutó hasta el siglo XIX-. Su modelo es la España que espanta a cualquier demócrata.

Forman un equipo compacto. Con la jerarquía católica española en lugar destacado. La del atroz colaboracionismo con la dictadura y sus crímenes. No se puede tolerar, por cierto, en un país democrático –insisto- enterrar en una catedral a un genocida, dictador por cuarenta años, porque era un buen católico, dicen. Es delirante. E inadmisible de todo punto. Revisen legislaciones, concordatos, privilegios, y pongan a esa organización eclesial en el lugar que le corresponde. Y a Franco fuera de todo reconocimiento. Es de no creer cómo el fascismo regresa a España sin haber abandonado nunca del todo nuestra sociedad. Mientras no erradiquemos este problema, peligra todo progreso.

España también es del resto de los españoles. La conocemos bien, sus virtudes y sus defectos, porque también hemos nacido y vivido aquí, crecido, sufrido, gozado, y seguimos en la brecha. Somos capaces de apreciar sus valores e intentar buscar solución a sus deterioros. Queremos conservar lo que merece la pena ser conservado y prescindir de lo que nos lastra. Y cada vez es más evidente la rémora de la involución y las trampas que despliega una derecha que, desde luego, no es homologable con la europea. Con la que en Europa no ha virado a extremismos ultras.

Y ahí está el bloque al completo: la derecha política, su ejército mediático y sus abucheadores en punta de lanza. Nadie como los ultras disfruta en España de la libertad de abuchear a políticos a los que detestan. Nadie. A trancas y barrancas el resto de España apuesta por la convivencia y elige a sus representantes. A políticos proscritos por su régimen excluyente.

España tiene más colores que el rojo y el gualdo. Todo el arco iris, toda la paleta cromática. Toda.

 

El votante es la empresa a cortejar (todavía)

Si la histriónica sonrisa de Jair Bolsonaro hiela la sangre de cualquier demócrata, aún preocupa más el júbilo de los seguidores de este ultraderechista masivamente votado para ser el próximo presidente de Brasil.  Racista, homófobo, machista al punto de considerar a su única hija entre cuatro varones “una debilidad” de sus capacidades, le entregan sus destinos sus propias víctimas. Miles de mujeres salieron a la calle contra Bolsonaro pero otras muchas le aclaman. “Solo” uno de cada tres electores de Bolsonaro es mujer, nos dicen. O con más precisión: un tercio de los electores es mujer a pesar de que considere a algunas “tan feas que no merecen ser violadas”. Defensor de la pena de muerte, de la muerte sin reglas porque el error de las dictaduras en torturar en lugar de asesinar, de los golpes de Estado. De destruir la democracia en la que no cree, en definitiva. Brasil es el ejemplo más claro de un pueblo que va a lar urnas para autodestruirse, como ya ocurriera con la Alemania de Hitler. En mayor número -un 46% de los votantes- que quienes auparon al nazismo en los años 30.

Los mercados aplauden el éxito de Bolsonaro, suben las bolsas y el apetito por sus bonos y ya se relamen por la anunciada venta de sus empresas públicas.  Una entidad bancaria española, Bankinter, se suma a la causa y  manda un mail a sus inversores en el que se felicita por la victoria de Jair Bolsonaro por ser “pro-business”.  En cómo lo haga, no entran, aclaran.

Y esta realidad que nos abofetea no es para contemplarla entre receta y receta de un programa de cocina que incluya a unos cuantos despojos sociales famosos, un revolcón en camas a la intemperie televisiva o el más reciente chascarrillo del último idiota con aspiraciones de poder. El futuro se nos viene encima y tiene color de destrucción. De estupidez y odio en mezcla letal.

Es el modelo que ya aupó a Donald Trump a la Casa Blanca para que ampliara sus negocios. El tiempo ha confirmado los temores. La economía global se resiente por el proteccionismo que aplica y que, dicen, a la larga perjudicará también a EEUU. Su política contra la inmigración, con la separación de familias, con niños arrancados de los brazos de sus padres, podría considerarse un delito de Lesa Humanidad. Está pudriendo las instituciones. Acaba de verse con el forzado nombramiento Brett Kavanaugh como miembro vitalicio del Tribunal Supremo. Quienes en el Partido Republicano, su partido, le ayudan a cometer estos destrozos son sus cómplices, como cuantos callan pudiendo hacer oír su voz.

A este lado del Atlántico, los fascistas franceses e italianos –éstos en el gobierno con Salvini – firman alianzas para las próximas elecciones europeas. La UE se pudre con los gobiernos ultras que crecen en su seno. Hungría, Polonia, Eslovaquia, Malta, Bulgaria, Austria, netamente, y con fuerte presencia en otros muchos, hasta los nórdicos. Y si alguien en extremo iluso – cree con estos gobiernos acaba la corrupción, no tienen más que ver Bulgaria. Una periodista de 30 años ha aparecido violada, desfigurada y asesinada. Investigaba desvío de fondos de la UE. Es la tercera periodista asesinada en poco menos de un año dentro de la Unión.

La derecha española borra memorias y se sube al carro destructor. ¿Saben cuál es, según sus declaraciones, “el ideal” de Pablo Casado? “Para mí el mundo ideal es que Foro, PAR, UPN, Ciudadanos, y Vox estemos unidos o en coalición”, ha declarado. Comparte el líder del PP muchas ideas con Vox, dice.  Y aún lo ha concretado más en la COPE: “Casado cree que Vox defiende, como PP y Cs, los mismos “valores esenciales”. De temblar. Sentir como propios los “valores esenciales”  de la ultraderecha, muchos de ellos fuera de la Constitución.  No hay motivos aún para la alarma, dicen. Estas perlas sueltas no bastan, pero flota un insistente rumor de ola, una tendencia, una moda a abrazar que no es ninguna insignificancia.

¿Cómo es posible que personas adultas y presuntamente decentes crean estas soflamas y se apunten a su propia autodestrucción? Causas hay, pero ha llegado la hora de insistir en que informarse es un deber de ciudadanía. Y el tiempo de reclamar lo más obvio: que pensar es un valor irrenunciable del ser humano. Solo la inmadurez grave inclina a actuar únicamente por emociones, sin un gramo de racionalidad.

Razones para el descontento, soluciones suicidas

La historia se repite, sí. Los abusos del capitalismo volvieron a desembocar en una crisis (2008) que empezó siendo económica y acabó siendo social por lógica matemática. Lo que llaman recuperación se ha hecho a base de esquilmar a los sectores más vulnerables. Los datos lo demuestran. Una vez más.  “El 10% de la población española más rica ha pasado de acumular un 44% de la riqueza neta total en 2008 al 53% en 2014, según un estudio del Banco de España”, cita el fundador de Alternativas Económicas Andreu Missè. Lo ha hecho a costa del 20% más pobre. El empleo crece, aunque no para pagar las facturas. Y mucho menos alquileres de 1.700 euros. Según adelantó, casi al principio de esta senda, el Premio Nobel Joseph Stiglitz “la desigualdad ha sido una opción elegida, no un resultado económico inesperado”. Esto implica que existe otra opción: la de priorizar los intereses de los ciudadanos. Aunque parece que buena parte de los interesados no están por la labor.  Hundiéndonos al resto.

La devaluación más devastadora de esta crisis ha sido la del ser humano. Personas responsables se preguntan cómo tratar a los ciudadanos ante esta ola creciente del fascismo. No como a niños. Hay que evidenciar, como hacía el periodista de La Vanguardia, Pedro Vallín en Twitter, las informaciones sesgadas y alarmistas de los medios. Saber que con ellas hacen caja.  Antes de que Trump fuera elegido presidente de los Estados Unidos, Les Moonves, destacado directivo de CBS dijo: “Donald Trump quizás no sea bueno para los estados Unidos pero es una bendición para las televisiones”.

Esas bendiciones se vuelven veneno cuando no se digieren.  El electorado aún es la princesa a cortejar –ya sabemos que la realeza queda fuera de toda consideración machista que se aplique a la plebe –. Se multiplican los análisis para saber si ha fallado la izquierda o la derecha tradicional en enamorarla para que esté cayendo rendida en brazos de los nuevos fascismos. Que son los de siempre, por cierto. Votan a Le Pen, por ejemplo, porque “l a izquierda solo se preocupa de buscar el voto de  jubilados y funcionarios”. La derecha y la ultraderecha, no, al parecer. Vean la pasión de Rivera y Casado por el funcionariado policial.

Inés Arrimadas, líder Cs en Cataluñaa. EFE
Inés Arrimadas, líder Cs en Cataluñaa. EFE

Amplios sectores de la sociedad española se levantan enaltecidos por una bandera utilizada ya para la crispación y el odio. Con políticos lanzados a por su silla de poder a cualquier precio. Con la furia en el gesto y la mirada. O la risa desencajada de los bolsonaros del mundo. El PP no ha querido perder la ocasión y ha presentado su campaña, España en tu balcón. España es una bandera. Enseñas varias, emblemas de los nacionalismos. Sus seguidores creen, al parecer, que les llenarán sus despensas, y les darán casa, empleo y futuro. O ni siquiera eso. Con las banderas, basta.

La gran diferencia entre el Crack del 29 y la crisis actual es que tras el ascenso de los fascismo y la guerra mundial que provocaron – se aplicaron medidas correctoras. El presidente  Franklin D. Roosvelt, aconsejado por el economista John Maynard Keynes, ya había separado la banca privada de la de inversión, la hucha del casino. Hoy desregulada otra vez. La Administración norteamericana elevó los impuestos hasta tasas del 90% para las rentas más altas durante más de dos décadas. Igual que el Reino Unido. Los gobiernos neoliberales los rebajaron. En España se llegó a cotas del 65%. Eran gestos más que realidades netas pero ahora no nos pueden decir que los beneficiarios  de la crisis “se resisten” a una justa retribución. A subidas mínimas que nos deben al resto. Una política de redistribución fiscal es imprescindible.  Y acabar con las trampas toleradas de la elusión y la evasión fiscal.

Y eso es competencia de los gobiernos. ¿Alguien con dos dedos de frente cree que estos problemas los van a resolver los políticos reyes de la demagogia?

En los cuentos de hadas en los que muchos parecen vivir la princesa preside los torneos en los que sus pretendientes luchan por su mano. Allá van con la bandera que carga la rabia desde los hombros, las ojeras, la burla de los valores esenciales degradados, cada cual con lo que le funcione para seducir. Pero la ultraderecha no cree en la democracia, no es demócrata, habrá que recalcar esa obviedad. No buscan conquistar a la princesa de los incautos, sino su reino.  Se aconseja hablar claro a este electorado Para que no se queme en su propio incendio y arda nuestra vida con sus llamas.

¿Y cómo os las apañabais los periodistas sin gabinetes de prensa?

La pregunta nos hizo soltar un respingo a algunas periodistas del auditorio. Un veterano colega presenta una novela sobre un caso policial y una compañera, algo más joven, la formula, asombrada de que se pudiera trabajar en esto sin contar con la ayuda de las oficinas que dan las noticias mascadas y a su gusto. El aludido respondió que hablando con los jueces, abogados y fiscales, con la policía, los testigos. Algo más laborioso es ese procedimiento. Era José Yoldi, uno de los grandes especialistas en Tribunales desde El País, antes de que lo echaran en aquellos EREs tan selectivos.

En los lejanos tiempos de la conquista del salvaje Oeste informativo lo hacíamos así. Buscando y elaborando la propia noticia. No quiero ni pensar cómo lo lograrían los grandes pioneros y pioneras del Siglo XIX y XX. Lo complicado que debía ser aguardar la llegada de las diligencias con las notas de prensa, mientras se descifraban las señales de humo en la lontananza.

El sarcasmo solo intenta paliar la preocupación. Hoy es un día repleto de noticias. De nuevo. Cuesta elegir la prioritaria. Y me inclino a escribir de esa base importante para todo: la información. Tenerla o no tenerla para actuar en consecuencia. No voy a hablar tanto del periodismo como de la sociedad, del derecho a la información de los ciudadanos y del deber de informarse para no lastrar el bien común.

Los signos alarmantes crecen. Cambian los medios, pero no debería hacerlo el relato de los hechos que nos afectan. Se extiende la idea de que los medios digitales están marcando la agenda informativa. Lo hablamos en una mesa redonda, junto a profesionales solventes. Nuevos medios, nuevo periodismo. No, es el mismo. El que tampoco espera que la Universidad Rey Juan Carlos envíe una nota de prensa contando el fraude –en trance de lavado- de los Másteres. O que esos partidos pringados de corrupción hagan llegar a prensa, radio y televisiones los zancochos que han hecho sus políticos en el erario. Y toda la larga lista que conocen.

Ahora también hay que investigar, comprobar, elaborar, difundir las noticias. Especialmente las que no interesa al poder que sean conocidas. De ahí, las trabas y las represalias. Como ha ocurrido en concreto en el caso del Máster de Cifuentes con Raquel Ejerique e Ignacio Escolar a quienes piden cinco años de cárcel, como no debemos cansarnos de insistir.

Un factor decisivo desde la crisis de las grandes cabeceras es la poderosa presencia del poder económico en los medios, se reiteró en la sesión precisamente. Ciertas portadas, ciertos programas causan auténticos sobresaltos. Esa tendenciosidad está provocada más por un factor económico que ideológico, mantenía Jesús Maraña de Infolibre. Por no separar la opinión de la información, por hacer pasar la opinión como noticias, añado. El periodismo no puede ser independiente con la presión de esos poderes. Ni con las dádivas de la llamada publicidad institucional, tan opaca, con la que han venido premiando o castigando líneas editoriales. Los gobiernos la emplean en teoría para comunicar a los ciudadanos lo que hacen y ofrecen. Seguro que lograrían incluso mayor eficacia con más rigor en ese gasto.

Lo preocupante es que se dan demasiadas desviaciones por asumidas. La Asociación de la Prensa de Madrid anda haciendo ahora mismo la encuesta para su Informe Anual de la Profesión periodística y cada año son más alarmantes las preguntas. En el de 2016, el 75 % de los periodistas admitía ceder a las “presiones” y el 57 % que se autocensura. Es ya un clásico en el estudio. ¿Se puede así confiar en lo que publican?  Imaginemos que se dijera lo mismo en la cadena alimentaria. Que el 75% de los procesadores confesaran que ceden si sus jefes les piden meter gato por liebre en los productos, en todas sus acepciones. Las manipulaciones informativas causan mucho más daño a veces que una gastroenteritis.

La APM preguntaba también sobre las noticias patrocinadas. Pues verá es que no son noticias. Admitamos que podría darse, remotamente, en otros productos, pero ¿en las noticias?

Han introducido preguntas sobre las tertulias, creo que no era habitual. Y tiene porqué.

Jesús Maraña y Jesús Cintora desplegaron en este coloquio argumentos de una altura que no pueden expresar en las tertulias televisivas. Las interrupciones de la otra esquina del cuadrilátero lo impiden. Porque están ahí para eso, para dar espectáculo. Yo no las veo ya. La audiencia progresista cree, sin embargo, que deben acudir a esos programas para dar el contrapunto a las voces histriónicas. “No pueden hablar ellos solos”, argumentan. Pero no están en igualdad de condiciones.  Nunca lo está la verdad y la mentira. Otra cosa es -y muy enriquecedora- la confrontación de opiniones diversas, sobre una base de verdad.

El poder de la televisión como fábrica de fama es incuestionable y decisivo. Hasta los auditorios más comprometidos socialmente se dejan subyugar por los informadores que salen en la tele. A cualquier parte que vaya, lo veo.  “Muchos de los grandes periodistas de investigación no están en las tertulias y no son famosos”, asegura el muy popular periodista Jesús Cintora. Y es así. Entre lo que vende la fama y compra la audiencia se cuelan monstruos devastadores. Salir en la tele no puede ser considerado un baremo de calidad.

Uno de los grandes cambios de la comunicación hoy es la respuesta inmediata de la audiencia, el feedback, el haber incorporado a los lectores a las noticias. Lo resaltaba Edurne Arbeloa de Cuatro. Y Cris Peñamarín del Consejo Editorial de CTXT. La charla directa aún aporta más conocimiento mutuo. Y pocos auditorios más auténticos que el  Ateneo Republicano de Vallecas, Madrid, donde estuvimos el jueves.

Piden pedagogía para que cada vez más gente se informe con rigor. Y no se trata de eso. Empiezan a sonarme mal desde el lado emisor hasta las invitaciones para cautivar a la audiencia. Y ahí está el quid de la cuestión. Lo que importa es la información y debería bastar, si es rigurosa y atractiva en su presentación dentro de ese rigor. ¿Qué está pasando para que un país con tantos problemas, con tantos asuntos por resolver se vuelque en leer estos temas?

Y gracias que no sean las proclamas de propaganda política y económica de buena parte de los medios. La peor desinformación es la que exacerba los instintos primarios con malas artes: la demagogia, una pura degeneración de la democracia que ha perdido su sentido de tanto usarla.

Hay una sociedad desvalida ante la desinformación, el espectáculo, la banalidad. A veces esas píldoras son más peligrosas que un grueso gazapo manipulador. Pero el receptor tiene su responsabilidad en la elección. Vivimos una época de buscar  auto justificación a errores de grueso calibre. Lo detallaba sin cortapisas Carlos Hernández. Y de elogio de la ignorancia, en algunos casos de apología de la ignorancia. Vivimos en un #MeToo diario de ofensas a las mujeres, a los colectivos más vulnerables, a la justicia, a la decencia, a la cordura.

Necesitamos el periodismo. Todos, los periodistas también. El escenario está cambiando mucho. Lo hará más.  Y no está en crisis como tal periodismo. Lo lastran una serie de vicios que no veo en trance de desaparecer sino de acrecentarse. En las audiencias también.

“La revolución tecnológica no ha transformado la esencia de nuestro oficio. Solo nos ha dado mejores herramientas. Algoritmos para analizar grandes bases de datos y transformar la información en conocimiento”, decía Ignacio Escolar al recoger el Premio Excelencia Gabriel García Márquez 2018. Y añadía: “El trabajo periodístico, cuando es honesto y riguroso, es un gran servicio público”. Estamos de acuerdo. La objetividad matemática no existe. Toda selección tiene algo de subjetiva. Nos equivocamos como todo el mundo. Aspiramos a la honestidad. Y un gran número de ciudadanos la reconoce.

Los fuegos que arden, muchos, son más fáciles de apagar y revertir con el conocimiento, con la información.

Lo siento mucho, no lo volveré a hacer. O sí

Diez años después del estallido formal de la crisis financiera internacional nos encontramos con otra aún más preocupante, si cabía. El FMI confiesa –ellos dicen alerta – una deuda global récord, un 60% mayor que en 2007 en los movimientos previos que precedieron al derrumbe financiero. Son 182 billones de dólares, 156 veces el PIB español, y creciendo vigoroso al ritmo de 18 billones de dólares desde la primavera.

Una sociedad aturdida y crispada atiende los cantos de sirena de quienes causaron la crisis y borran su memoria, reforzados ahora por una deriva ultraderechista que recorta libertades y democracia como absurda panacea. Diez años después de la llamada crisis hay más desigualdad, más precariedad en los más débiles, y la sombra del fascismo empieza a nublar el cielo por su tamaño.

Atribuye el FMI la causa central al proteccionismo estadounidense que aboca a una guerra comercial. Los más perjudicados son la UE y los países emergentes. Solo que olvida decir que Trump es hijo de sus salidas a la crisis de 2008 y que la UE sufre las secuelas del errático tratamiento que aplicaron. Mejor dicho, errático no, sabían perfectamente lo que hacían.

Grecia es el símbolo y la víctima. Tenemos un país al que los gobiernos conservadores y socialistas, de Nueva Democracia y PASOK, han dejado en bancarrota. La quiebra se produce con el gobierno de ND y tras falsear las cuentas en su día para entrar en el Euro con ayuda de Goldman Sachs. La empresa que empleó a Mario Dragui, el que ya es presidente del BCE, y forma la Troika, con el FMI, y el Consejo Europeo, los jefes de gobierno de la UE.

En un informe interno de hace algún tiempo,  el FMI reconocía que sacrificó a Grecia por presiones políticas para proteger a los bancos –principalmente franceses y alemanes – expuestos a la deuda griega. Estamos en 2010 cuando la tragedia empieza. Ocurrió en directo ante nuestros ojos y lo contamos, pero las presiones seguían desviando la atención. Fue la época en la que se echaban presidentes para poner empleados del poder financiero. El tiempo en el que se coaccionó a Grecia para que no eligiera un gobierno progresista. Cuando les hicieron comerse el “No” a un referéndum de consulta sobre las crueles condiciones del rescate.

Para entonces los gobiernos que, asustados, por el castillo de naipes  caído tras Lehman Brothers, habían prometido “refundar el capitalismo” se empleaban a fondo en refundar a los ciudadanos y que pagásemos sus facturas. Para entonces ya había habido un 15M  en España y una indignación extendida por muchos países. Para entonces ya había surgido Podemos y entrado en el Parlamento Europeo y amenazado la burbuja bipartidista. Los grandes medios luchaban en las filas del poder.

Prensa española de la época
Prensa española de la época

La Troika quería un castigo ejemplar. Grecia solo representaba el 2% del PIB de la UE pero nos hicieron creer que por ese agujero se iba Europa. No aceptaron las condiciones negociadoras del nuevo gobierno griego. Iñigo Sáenz de Ugarte hizo un trabajo ejemplar en donde se muestra hasta  cómo iban tachando con bolígrafo las propuestas griegas.  De ahí que salieran tan risueños de estas reuniones.

El Eurogrupo se ensañó con Grecia. Varoufakis, ministro de finanzas se fue, Tsipras acató. El FMI y el resto de la Troika convirtieron a Grecia en un protectorado que debía consultar hasta si compraba aspirinas.  Se atacó con prioridad lo que da lucro a la rapiña: las pensiones, la sanidad, los inmuebles, infraestructuras y bienes públicos. Y llega el dinero, y lo primero es pagar a la UE, y después a los bancos, siempre los bancos. Y no queda apenas nada para la gente.

El Eurogrupo con sus más destacados miembros: el alemán Schäubel y el holandés Dijsselbloem que ha revalidado su presidencia
El Eurogrupo con sus más destacados miembros: el alemán Schäubel y el holandés Dijsselbloem

Y casi no se han hecho las primeras anotaciones, de entra y sale,  en las cuentas del Estado cuando se aplican las exigencias de los rescates. Comienzan de inmediato las privatizaciones de los aeropuertos  –requeridas como condición del Eurogrupo – y los adquiere, oh, gran casualidad, el grupo alemán Fraport. Entre ellos los de las islas turísticas de Corfú, Mikonos o Santorini. El grupo  Fraport (Aeropuerto de Fráncfort),  tiene como accionista principal al estado de Hesse. Es solo un ejemplo de la subasta, despiece y liquidación de Grecia. No es la primera vez que se cambia deuda por territorio, pero cada vez chirría más en un siglo XXI.  El paisaje del hambre y la miseria se acrecentó . Los periodistas, grandes periodistas, Joaquín Estefanía y Ana Cañil, contaban en la presentación de su libro sobre la crisis griega que los amigos respondían de esta forma a la ritual pregunta de viaje: ¿Qué os llevamos? Y era comida y productos de primera necesidad.

Y va y dice el FMI algo así como “Lo siento mucho, no volverá a ocurrir”. O ni eso. Y lo grave es que volverá a ocurrir mientras la ciudadanía no reaccione. Que se diría estamos en puertas de que pase otra vez.

Porque volvemos a empezar. Nos alertan. Otra “crisis” de la Deuda. Mayor. Un 60% más. Es tan apetitosamente lucrativa. Tras Grecia cayeron también Irlanda y Portugal. Y se dio un ultimátum a España. Hasta  Obama llamó a Zapatero para que fuera buen chico y metiera la tijera. Rajoy, exultante, se alegraba de que España estuviera en el corredor de las crucifixiones culpando a Zapatero. Es un eterno Déjà vu. Elegido por mayoría absoluta, aplicaría una especie de rescate en diferido, gran parte del cual se ha dado por irrecuperable.

En agosto de 2011, cuando los mercados “castigan” sin cesar a Europa, nos encontramos con una brutal elevación de sus primas. Los bonos griegos se disparaban a 1.256 puntos con un rendimiento que llegaría al 18,50%. Ni en el casino. Los irlandeses y los portugueses alcanzan ya casi los 900 puntos, aportando ganancias del 11%. Los de España, con un 400, rentan un  6%.

La inconsciencia y la ignorancia compran. En la Italia de Salvini que detiene alcaldes progresistas. En la Europa que está reventando sus Constituciones. En la España que conspira desde la podredumbre de sus cloacas.

Polluelos piadores incasables de las falsas bondades de este capitalismo de Casino buscan clientela para las urnas. ¿No añoran ustedes al PP como dice Pablo Casado? ¿No sueñan con un gobierno presidido por Albert Rivera? ¿Y por el mentor de ambos el gallo guerrero que vende libros y su sistema? ¿Y con una bandera o dos que tapen todo?

De lo que no pueden albergar la mínima duda es de esta máxima que dicta la experiencia: esa deuda monumental de 182 billones de dólares que sube como un suflé nos la harán pagar a los ciudadanos. En dinero o en especie. Hasta en democracia. Y algunos se seguirán riendo.

 

La muerte y la tribu

Habría que repensar a Jorge Manrique cuando escribió sobre la muerte que allana a ricos y pobres. Era el Siglo XV y algunos matices han cambiado. No tantos quizás. Hoy y siempre, atesoramos además otro tipo de riquezas. Vengo observando desde hace tiempo el valor de apoyo de la tribu para vivir pero, compruebo, que para morir la tribu es esencial.

Fallece Pepe Cervera, científico y periodista divulgador, ser excepcional, y estalla en dolor una generación de periodistas que lo han cambiado todo. Lloran ellos y todos los que tuvimos el privilegio de conocerle. Y de asistir a aquel fenómeno de la propagación de Internet y de cómo despuntaban unos jóvenes profesionales con el periodismo en las venas, dispuestos a cabalgar hacia el horizonte tan palpable de la tecnología para la información. Porque la curiosidad y los ojos abiertos a los avances son un poderoso imán cuando no pesan las rémoras.

La muerte del maestro José Cervera ha expandido su dolor por las redes, como se previó haría el propio Internet con cuanto entrara en su cauce. “La información se transmite por propagación, no por distribución, la información quiere ser libre (…) se reproduce en las grietas de la posibilidad” escribió John P. Barlow en su mítico manifiesto publicado en Wired en 1994. Nacía un fenómeno transformador. Unos pocos lo vieron primero. Un joven Pepe Cervera entre ellos.

Alguien muy valioso debe ser quien es despedido con un “Siempre te esperaré en Shibuya, maestro“, como hizo Jordi Sabaté que nos desarmó de emoción. O con el recuerdo de los caminos que abrió y les abrió a lúcidos periodistas jóvenes como Pedro de Alzaga: “fue uno de los primeros en explicar la revolución de internet“. O con la historia de una amistad y un proyecto que escribe a corazón abierto, como se contaría en el duelo a los amigos, Ignacio Escolar: “Pepe fue el mejor de todos nosotros. El más visionario. El que mejor lo explicaba. Al que copiábamos los demás“. Nadie oyó nunca hablar mal de Pepe Cervera, Retiario, y el amor que desprenden las despedidas es una lección de vida. “Se vive para conocer gente como Pepe Cervera” concluye en una sola frase que es una enciclopedia Javier Pérez de Albéniz.

Conocí a esa generación maravillosa de periodistas cuando apenas despuntaban y no hace tanto porque el tiempo de Internet corre realmente deprisa. A través de las pistas de mi hijo, llegué a Escolar.net justo en el momento que él describe: cuando todo empezó, cuando todo cambió. A aquella lista de periodistas después, a aquella pasión por descifrar el jeroglífico de la comunicación digital. Estaban todos. Las chicas también, Rosalía Lloret, Virginia P. Alonso, Rosa Jímenez Cano, Vanessa Jiménez, Patricia Fernández de Lis, Bárbara Yuste, entre otras.

Y llegó el Congreso de Periodismo Digital de Huesca. Me enamoré de un divertido texto promocional de Javier Barrera, el twitter mucho más positivo de entonces trasmitió mi deseo y Fernando García me invitó por aclamación popular. A ver, a mirar. Las últimas innovaciones y tendencias. Un auditorio entregado. A Pedro de Alzaga, a Gumersindo Lafuente, a Javier Pérez de Albéniz, a… José Cervera. Una presencia rotunda. La búsqueda en la mirada, la inteligencia en cada gesto, la calidez, la ternura en la sonrisa, la complicidad en la armonía de objetivos.

Impagables lecciones para una periodista de larga carrera, entre muros y sótanos, arrojada prematuramente de la profesión por el ERE de TVE, que encontró una vía para reciclarse y reinventarse. Venturosamente. A pesar de todo. Y luego el blog. Y ver nacer eldiario.es y sentirse mucho más cerca de esa tribu emprendedora  y sana que de periodistas encallecidos de cualquier edad.

La vida y la muerte, la tribu. Verán, hace apenas tres semanas buceando por hemerotecas en Internet, saltó una esquela imprevista como un zarpazo. Traía el nombre de un hombre por el que durante mucho tiempo -y nos ha pasado a incontables mujeres- pensaste que sin él no podrías vivir. Lo hiciste, claro está. Tras una pausa de silencio de palabra, de gesto, de respirar casi, compruebas que aún quedaban lágrimas para él en algún remoto rincón. Y que la única solución para recobrar el movimiento es sentarse a escribir. Siquiera unas frases.

Se fue tan lejos y tanto tiempo que murió sin avisarme. Amanece sin él como todos los días desde hace meses, pero es el primero que yo lo sé. Nublado, aunque saldrá el sol. Extraña sensación la muerte del pasado. Y en diferido. La tierra no es leve ni deja de serlo, no es.

No terminas de entender por qué nadie te avisó. Luego se va aclarando. Jorge Manrique genuino. Los ricos caudales. Turbulencias. El reencuentro para saber y seguir palpando el amor sembrado. Y de nuevo el consuelo mutuo de la tribu que fue alguna vez.

Las personas tenemos una variada relación con la muerte. Por experiencias propias y ajenas creo que los sentimientos del adiós para siempre resultan menos amargos, más dulces, al ser compartidos, expresados, volcados. La tribu es esencial en las despedidas. Porque no tienen vuelta atrás y lo sabemos. Se vacían de la presencia, se llenan de ausencia. La tierra no es leve ni deja de serlo, insisto. Pero el amor es el mejor bálsamo para ese hueco. Y reconstituyente vitaminado.

Por eso, en la muerte de los seres queridos hay que hablarse y abrazarse y llorar juntos. Y recordar los detalles que fundamentaron el cariño. Y volver a abrazarse. Y guardar el legado como sustento de la propia vida. El duelo a solas pudre. Podría ser, sí. Porque se encapsula.

Las diferentes formas de morir van desnudando el trauma de un tiempo que se sabe caduco. Al menos hasta que la ciencia, precisamente, descubra de verdad cómo prolongarlo. Y, sin duda, preparan para saber vivir cada día con más sabiduría. Para agarrar el momento presente y todos los momentos presentes que vengan con fuerza y sacarles todo el jugo. Se redobla la apuesta por no perder ni un minuto de felicidad. Por elegir lo esencial aunque parezca lo más accesorio en el instante que pasa. Con la tribu. Con la que une, y apoya, y descansa, y alienta, no hay otra.

Tenía razón Albéniz: “Se vive para conocer gente como Pepe Cervera”. Estimulan a elevarse, a relativizar y profundizar que no es paradoja imposible, a reflexionar y a liberar sentimientos para que vuelen libres.

pérez de albéniz@descodificador

Se vive para conocer a gente como Pepe Cervera @Retiario

La cacería

“El Gobierno, acorralado, propone ahora limitar la libertad de expresión”. El titular de ABC dejaba bien claro lo que está ocurriendo, aunque no fuera su intención confesarlo.  Es evidente que se ha decretado una cacería. La oposición política se basa en ideas, no en trampas. Y cuando preocupa la libertad de expresión no se ampara el encarcelamiento de quienes la ejercen porque molesta a sus ideas. La pieza a cobrar es el ejecutivo del PSOE, en efecto, y los integrantes de la partida distintas facciones del poder que no quiere ceder ni la mínima parte de la cuota que atesoran. Unos van a caballo, otros a pie, unos son ojeadores, otros cargan la escopeta… y disparan. Y hay hasta quien va para portar el almuerzo. Si toda cacería en busca de víctimas para abatir por la fuerza y por la trampa es deleznable, la de tumbar a la brava un gobierno legítimo –por más que les pese- es intolerable.

Vamos viendo los pasos en varios sentidos, los ministros en la diana y surgen multitud de matices. La Trama Villarejo  es un elemento crucial en la operación por el material del que dispone. La organización del comisario retirado ha dispuesto, según las pruebas recabadas por la investigación judicial, de medios que recuerdan a una policía política de un país autoritario. La STASI de la Alemania Oriental por ejemplo. Solo que de sus dosieres se aprovecharon muchos partidos y notables –empresas del IBEX citaba El País-. Como extorsión y, previo abultados pagos, con fines lucrativos para la empresa delictiva de Villarejo como la califica el auto.

No nos confundamos. Lo que hace el brazo mediático de la trama no es periodismo. Su fin no es el servicio a la sociedad. Son trabajos sucios para el cliente, incluso para el propio comisario jubilado hoy en la cárcel que busca salir antes de Navidad. Oír citar como fuente a medios que deberían estar borrados de la agenda del periodismo decente, duele. Se precisa una profunda reflexión sobre esto, explicaciones nunca dadas, y consecuencias.

La función pública exige transparencia. En países con auténtica tradición democrática, Suecia por ejemplo, los ciudadanos saben a quiénes encargan la gestión, con qué cuentan y con qué no, al  detalle y a través de un fácil acceso. Indagar en los currículos de cargos políticos es normal en democracia,  hablan del grado de confianza que merecen. Los casos de fraudes académicos tenían, tienen, que saberse. Y afrontarse con la misma vara de medir. Resulta un puro agravio que Pablo Casado disfrute de un tratamiento distinto, por ser aforado, al de otros alumnos VIP en sus mismas circunstancias. El pulso se mantiene con la justicia que pelea por la justicia: la  Audiencia de Madrid tumbaba este viernes la teoría del fiscal que exonera a Casado y pide el archivo de la causa y da la razón a la magistrada que investiga el caso. Poco después, el Tribunal Supremo con cuatro de sus cinco magistrados que deben su puesto al PP rechazaba investigar a Pablo Casado por su máster, aunque ve “indicios de trato de favor”. ¿Hasta cuándo se puede mantener este estado de  cosas?

  Notábamos, corroboramos, ampliamos, las concomitancias entre poderes políticos y judiciales, sistemas de elección, trayectorias bien pringadas que siguen impartiendo justicia, su justicia. Hay que actuar sobre esa lacra y sobre esa desorganización al menos. Fuera aforados, tribunales de excepción y sumando de poderes. En inaudita cabriola, podemos ver a delincuentes en la calle, a extorsionadores llenando la caja y a periodistas de una pieza en prisión por hacer un trabajo riguroso en favor de la sociedad. El caso de Raquel Ejerique e Ignacio Escolar, de Eldiario.es,  para quienes Cristina Cifuentes pide 5 años de cárcel por “secretos revelados” de su máster que de tan secreto resultó inexistente.

Pero ya vemos la profunda resistencia a cambios lógicos, el atrincheramiento. Similar a todo el conglomerado que quiere seguir viviendo en un tiempo que la democracia dejó atrás o debió dejarlo.

Queda para un profundo estudio de la condición humana el cómo trayectorias intachables, eficientes, de prestigio, caen por el error de añadir títulos que no han ganado. La cultura de la apariencia. O el de mentir ante las evidencias. Cuántas cosas tendrían desenlaces más airosos si se afrontara la verdad desde el principio.

Ahora bien, las razias políticas son otra cosa. Suscita enorme preocupación contemplar la gozosa cacería en la que andan varios medios, creyendo que ya la tienen ganada. No deberían alzarse con el triunfo, sería ahondar más en el agujero negro. “El gobierno acorralado”, ¡que suenen las trompetas! ¿Por qué razones? ¿Porque han robado a manos llenas como los sus apreciados señores de la Gürtel y tantas otras corrupciones o porque interfieres sus planes?

Buena parte de la prensa española, proclive a estas prácticas, está acostumbrada a reivindicar lo que cree su derecho a difamar. No es libertad de expresión de lo que hablan, ellos y sus apoyos. Insisto en que son los primeros en aplaudir las condenas ideológicas de la vigente Ley Mordaza.  Y miramientos con las libertades, pocos. ABC, precisamente, escribió una de las páginas más negras de la historia del periodismo, al llevar a toda portada “la mirada del asesino de una niña de tres años” de un pobre chico que se dolía por la muerte de la hija de su pareja. Le jodieron la vida, si me permiten verbo tan poco educado.

ABC. Portada 25/09/2018
ABC. Portada 25/09/2018

Un alto cargo puede cometer errores, dimitir por ello, pero verse en las portadas de los kioskos, en los resúmenes de las televisiones, en los wasaps de las tribus propagadoras, con esas caras dolientes que les plantan a toda plana y multiplicación es inadmisible, inaceptable, injusto. Una sociedad madura debería ver en ellas los rostros de los directores y escribidores que las perpetran.

La tradición de los juicios paralelos sin pruebas tiene muchas víctimas en España. Dolores Vázquez, una mujer absolutamente inocente del asesinato en 1999 de Rocío Vaninnkhof en Mijas, Málaga, fue masacrada por los medios y la opinión pública que generan. Se fue a vivir fuera de nuestro país. Carmen Salanueva, PSOE, directora del BOE y principal procesada por un fraude en el papel del organismo, vituperada e insultada hasta el límite, enfermó de cáncer y murió sin saber que también había sido absuelta.

Poco edificante el paisaje de falsos culpables y falsos inocentes.

Tenemos ahora en el camino varios cadáveres políticos y varios otros en el punto de mira.  Con razones de no tan gran calado para el vituperio en la plaza mediática. Mientras los políticos del sistema a preservar se permiten graves licencias.  Albert Rivera ajustició públicamente a 9 profesores del Instituto El Palau Sant Andreu de la Barca, Barcelona, con ayuda de un tipo que publica en un diario. Cinco fueron completamente exonerados por la justicia del delito de odio que les colgaron. El juez archivó la denuncia. De los otros, nada hemos sabido. Y allí estaban con sus fotos y sus vidas a la intemperie. La condena ya había partido. Una visita del president de la Generalitat, Quim Torra, este jueves, al Instituto se ha saldado con insultos y abucheos.

   La sensación de verse expuesto con manipuladores tratamientos de tu propia vida –que he experimentado como otros periodistas que molestan a los colegas servidores del poder – es difícilmente descriptible. Y suelen quedar impunes.

A la magistrada Victoria Rosell le truncaron su carrera política como diputada de Podemos. Las andanzas del promotor de sus denuncias entran en el terreno de esas cutres pandillas de rufianes que operan en España. Fingió un infarto para que su esposa grabara al Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias a ver si podían pillarle “en alguna indiscreción“. Este individuo se dedica a impartir justicia, como otros similares.  Ahora le ha tocado al PSOE que no es precisamente un partido radical de extrema izquierda. Imaginen si fuera el caso.

La lucha por el poder está en un momento crítico.  A los combatientes, sus lugartenientes y ejército mediático les vale todo. Las encuestas internas de los partidos dan sorpaso a favor de Ciudadanos sobre el PP, pero Albert Rivera no pasa por el mejor momento de popularidad entre sus mentores. En estos momentos seguiría teniendo más votos el bloque progresista. En estos momentos.

Dice Carlos Hernández que hay que limpiar las cloacas. No se ve ahora quien se anime a arremangarse y entrar hasta con fumigadoras. La clave está en el papel de gran parte de la sociedad. Como escribía también aquí Suso de Toro, hemos sido educados en el franquismo y sus secuelas, transmitidas en casa a las generaciones siguientes. En ese halo de sumisión y aceptación de las trampas. No pueden ganar otra vez. Salvo que lo hagan limpiamente, por supuesto. Y no es el caso. Oscuras figuras de salvadores se dibujan en el fondo de los agujeros negros, como en el espejo profundo de un pozo.

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