Si te sientes mal, no vayas a Mercadona

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O ten cuidado cuál eliges. ¿Quién me habrá mandado ir a Mercadona un viernes de Julio inicio de un puente y con todo cuanto acarreaba? Fue en La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe (1987) dónde con más precisión visualicé cómo un error impremeditado desencadena consecuencias que no se hubieran dado de otro modo. Cómo estar donde no habías previsto estar te mete en una especie de pesadilla. Para argumento literario lo sigo encontrando fascinante, otra cosa es experimentarlo.

Bien es cierto que no ha tenido nada que ver con el glamoroso Nueva York de los 80. Por el contrario era el Madrid de 2016 con todas sus contradicciones. En este caso el que ubica un supermercado de ofertas en una zona residencial cara. Lo que suele implicar un extraño ambiente de herederos de los Siete Pares de Francia haciendo la compra en un mercadillo.  He dado un volantazo en su dirección camino a mi casa, tras pasar una mañana de consultas hospitalarias. Parece que se está imponiendo la moda de frenar los coches –especialmente de gran cilindrada- embistiendo al vehículo que te precede. Ayer me pasó por segunda vez en mes y medio y he tenido que ir a descartar lesiones de entidad en mi dolorida espalda.

Lo aconsejable y aconsejado era ir directamente a casa a guardar un moderado reposo. En su lugar, he optado por buscar una compensación al fastidio y comprar algo de pescado fresco, algo apetecible para comer que me alegrara un rato el cuerpo. Eran las 2 de la tarde. Así me he dirigido al Mercadona de la calle Telémaco en la zona de Arturo Soria. Compro rápido, llego al coche y no arranca. Es la batería. Se lo digo a un hombre que llena de bolsas su maletero al lado del mío. Me dice que llame a mi compañía de seguros. Sin contestar, subo al supermercado, le cuento el problema al que parece ser un encargado, me dice que no tiene pinzas para activar la batería, ni nadie las tiene. Ni empleados ni clientes pueden solucionar ese problema que, sin duda no les atañe, pero que no cuesta demasiado intentar. Teniendo en cuenta sobre todo el día y la hora.

Estoy cansada y dolorida, dudo qué hacer. Me parece tener ante mí una montaña por escalar. Pero no queda otro remedio que llamar a la aseguradora y esperar. Cojo la compra para que no se estropee con el calor del aparcamiento y optó por sentarme en un extremo en una silla de caja –muy incómoda por cierto- y esperar. Vamos a ver, yo he pasado por  circunstancias mucho más adversas y complicadas, claro está, lo que me parecía hoy un contrasentido absoluto era estar sentada en una esquina del Mercadona aguardando a que un técnico de la Mutua se desplazara y  viniera a arreglar lo que cualquier conductor podía hacer en pocos minutos. Yo no llevo pinzas, pero esos coches que van tan sumamente equipados dudo que no los tengan.Dudo que no los haya en un centro con repartidores. Nadie me hacía el menor caso y eso que no había demasiada gente en la tienda. En poco tiempo, pues, el problema concreto ha dado lugar a una sensación de insolidaridad mucho más lamentable.

Por fin, un joven que parecía también encargado me ha preguntado si me encontraba mal.  Y así era:  le he soltado en tromba todos mis malestares. Al principio ha dicho que él sí tenía pinzas pero luego ha debido pensar que, por protestar, no me merecía ayuda o –más probablemente- que no era su cometido. Y se ha ido muy rumboso. Y no ha vuelto a dirigirse a mí.

Durante cerca de una hora les he visto a todos ellos pasar y traspasar, moverse como autómatas. A todos, clientes y cajeros, empleados. Ponían la compra en la cinta, la recogían, alguno me miraba de reojo y punto. No sé si soy capaz de describir mi experiencia. La deshumanización que he estado contemplando como en una película que se desarrollaba con lentitud durante casi 60 minutos, lo largo que se hace el tiempo en esas circunstancias. Cómo habían obviado ya el bulto –yo- que tenían al lado. He pensado que allí, en ese Mercadona, alguien podría caerse muerto sin que nadie le mirara siquiera. Y mi malestar iba en aumento. Lo que iba a ser un comprita de unos minutos se ha alargado en exceso.

En la Mutua han acelerado el trámite a pesar del día y la hora que eran, porque creo que han percibido que mi voz salía en la rellamada un tanto quebrada. De dolor e impotencia. Se han portado muy bien, tanto al teléfono como en la asistencia. Como personas, vamos. . He salido de allí pasadas las 4 de la tarde. Alguien me ha dicho por el micrófono de la barra de acceso del aparcamiento que había sobrepasado la hora de salir tras recibir el ticket. Les he respondido que sí, que ampliamente, que si me abrían o preferían joderme aún más. Han abierto.

Hay gente que disfruta con el mal ajeno especialmente cuando le toca a alguien que no les gusta. Por fortuna los males que refiero son puntuales, se pasarán; las actitudes dan el aspecto de permanentes. Porque esto que es una trivialidad, parece síntoma de muchas cosas. Por eso lo reseño. La imagen de todos a lo suyo, como marionetas, abstrayéndose de una persona que se encuentra mal y así lo ha dicho y lo han oído, explica muchos comportamientos de nuestro presente. Si en algo tan accesorio se comportan así, cómo va a preocuparles las familias a las que desahucian, la pobreza infantil, los refugiados a quienes dejan ahogarse en el mar, los despedidos igual entre sus propios compañeros, las injusticias, el aumento de las desigualdades, el saqueo de las arcas públicas. Ocurren de nuevo hoy sucesos terribles, realmente terribles, en España y fuera de ella; ahora corroboro que con todo este tipo de gente que refiero no se puede contar. Para nada. Son de otra raza.

Solo unos pocos empleados de lo que veía en otras ocasiones parecen permanecer en la tienda. Hoy no estaban. Los de hoy resultaban preocupantes. Para sus propias vidas. Los clientes también. Este cada uno a lo suyo del egoísmo hecho categoría de vida, era lo único que le faltaba a esta sociedad.  Porque toda esa gente un día puede verse en apuros de cualquier tipo e igual ya no hay nadie capaz de echarles una mano y ni siquiera habrá quien lo lamente. Las causas son múltiples y vamos de mal en peor.

  • Actualización:

Escribir sobre un tema de poca trascendencia (salvo que se mire realmente el fondo del asunto) ha hecho que mucha gente que no ha comentado nunca en este blog haya entrado en tromba. Qué diferencia con el anterior, verdaderamente. Han servido para aportar esa semblanza de la sociedad actual que explican tanto de nuestro presente. WordPress, el servidor que aloja mi blog gratuitamente, prevé que los comentarios pasen por un filtro para ser aprobados. Y evitar así que te empuerquen el blog. Emporcar es palabra que usamos mucho en Aragón y que encuentro muy descriptiva.

Estoy usando ese recurso, para no aprobar algunas comentarios. Yo también escribo gratuitamente aquí, es un blog personal y me asiste la potestad de fijar el derecho de admisión. Siempre ha sido así y ha contribuido a una buena armonía. Primo el bien común, y hay veces que actividades parasitarias lo entorpecen.

No son ofensivos los comentarios que no paso, simplemente son, algunos, bastante peregrinos y aquí siempre ha habido muy buen nivel entre los lectores. Por supuesto que se puede discrepar pero con argumentos, con mala baba ensucia, como digo. Comprendo que estamos en Julio, que hay gente a la que no le preocupan los problemas serios y que es un divertimento. Pero mantengo lo que suelo decir:  que no todas las opiniones son respetables, contraviniendo la moda general a la que le gusta la gresca, o el ¡zasca! Ay,  el terrible zasca tan bien acogido por la “cretinez”.

Me dice uno por ejemplo:

“No se si serás la misma, pero casualmente anoche me contaba un amigo que en su curro fue a ayudar a una mujer que se la veía agobiada con un problema en el coche, y cuando se acercó se encontró a una tia con pinta de feminista empoderada porqueyolovalguista exigiendo que los hombres la sirviesen, y ahí se le terminó la caballerosidad. Ante todo igualdad. Tendría gracia que esté leyendo la misma historia pero vista desde el otro lado”.

¡Qué casualidad! ya estamos con el machismo-feminismo. Si una persona se queja y es una mujer lo hace de “los hombres”. Pero qué santa estupidez. Pues, hombre, si no sabe ni dónde trabaja su amigo, igual el comentario le ha venido al pelo.

Me da risa pero es lamentable. Como los que dan por hecho que no me ocupo de personas que lo están pasando mal. Mirad lo que dice esta señora en la línea de otras que aprovechan para darme lecciones:

…”la próxima vez que veas a alguien que no se encuentra bien y necesita ayuda no dudes en dársela y ya verás como si otra vez te vuelves a encontrar en una situación parecida o simplemente necesites ayuda la recibirás sin duda…. lecciones que nos da la vida para que nos demos cuenta de lo que hacemos mal y seguramente tu necesitabas sufrir en tus carnes la falta de humanidad para cambiar o aprender”.

Con un par.

Pueden estar tranquilos todos estos, tras descansar me encuentro mejor, el coche funciona ya perfectamente, soy consciente desde hace muchos años de quién puede defraudar y no de acuerdo con lo que se espera (vista la experiencia), escribo o no escribo en el blog lo que quiero o dejo de querer… Y todos ellos pueden seguir con sus miserables vidas -si es el caso-. Pero, por favor, manténgalas alejadas de los sitios de interés. Váyanse a jugar a los campos de Zascas. Tienen muchos otros lugares para pasar el tiempo sin molestar. Yo les ayudaré si es preciso. A mantenerse lejos.

 

 

 

 

 

Niza, una nueva ocasión para la demagogia

Hoy es Niza. Vidas rotas sobre el suelo de una ciudad maravillosa que celebraba como toda Francia aquel lejano triunfo de la libertad “contra la tiranía”. Los atentados terroristas han entrado en una rutina trágica. Por más controles que establezcan, no parece fácil evitar que un fanático -por el motivo que sea-  coja un simple cutter como ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en los aviones que se estamparon en Estados Unidos,  explosivos en numerosos lugares o un camión cargado de odio lanzado este 14 de Julio contra la Costa Azul.  El protocolo es el mismo. Balance de víctimas. Autoría. Un sinfín de declaraciones políticas y condolencias. “No hay españoles”, en nuestro caso. El circo de la visceralidad. Y repetir y repetir hasta la extenuación. Poco del cruce de intereses, de la hipocresía, de la demagogia y de cómo se saca provecho del dolor y el miedo de la población. Nada apenas sobre atajar con eficacia las causas. De establecer al menos cortafuegos útiles.

La práctica se altera un tanto cuando el atentado, con los mismos muertos y heridos, la misma tragedia, no obedece a un islamista radical. Entonces se desactiva en gran medida la atención y se atribuye invariablemente a un “perturbado” que va por libre. Cualquier origen remoto que pueda vincularse al fundamentalismo de este signo servirá para fijar la duda en certeza, sin embargo. Ha nacido la figura mediática del “lobo solitario por emulación”. En todo caso sigue el mismo rito: balance, declaraciones, llantos, miedo, repetición inagotable. Poca búsqueda de causas y soluciones racionales. Y, desde luego, el aumento de medidas represoras. Así leemos: Hollande prolonga el estado de excepción tres meses, España refuerza la frontera con Francia, el Gobierno convoca una reunión del Pacto antiyihadista (antes llamado antiterrorista).

En un mundo cada vez más desigual y arbitrario -que es factor esencial a valorar-, el integrismo yihadista se brinda como estandarte de esa ultraderecha que crece en Europa y más allá y que ha causado incontables víctimas en un pasado cada vez más cercano. Al menos de repetirse. Ya vuelven las declaraciones llamando a “repensar” la integración de los emigrantes, aunque se trate de personas nacidas en el propio país contra el que atentan. La excusa para los fines propios presta a ser utilizada. La firmeza frente a los que atentan –dicen– contra nuestras libertades que, en algunas bocas, no son más que la libertad de vender armas al precio de cualquier vida, de fomentar las desigualdades, reprimir o manipular.

Aquel 11 de septiembre sí marcó un giro en la historia de nuestra civilización. Los 3.000 muertos de las Torres Gemelas, terribles, desgarradores, los vengó el gobierno estadounidense en una cifra similar de afganos civiles. Daños colaterales de la búsqueda de Bin Laden, infructuosa entonces. Afganos que vivían en la Edad Media, con una esperanza de vida de 46 años, y que en su precariedad no llegaron a ver ni la imagen de aquél por cuya causa se les castigaba. Así sucede siempre con las víctimas de primera y de segunda, igual de lamentables.

La deriva del mundo desde entonces no ha dado tregua. La seguridad –que jamás puede garantizarse por completo– se ha llevado por delante muchas libertades. Y no precisamente para evitar atentados. Ya nadie sensato duda –y menos tras el informe británico Chilcot – que aquella invasión ilegal de Irak, protagonizada por Bush, Blair, Aznar y Barroso (con un apéndice australiano) fue el arranque del hoy conocido como ISIS o Daesh. Las arbitrariedades que dieron lugar a las primaveras árabes encallarían en muchos de los países protagonistas pero sobre todo en Siria que vive desde entonces una cruenta guerra civil. Arrojando refugiados, por cierto, que nuestros gobernantes dejan ahogarse en el Mediterráneo sin mayor problema de conciencia o encierran en campos que tanto se parecen a los de concentración nazis, o intercambian por favores con el dudoso amigo turco.

Lobos solitarios o en manada, las causas son profundas y precisan soluciones. Olga Rodríguez, tantas veces testigo directo de los hechos, lo explicaba en este documentado artículo: Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quienes hacen la vista gorda. Y añadía:

Los aliados de EEUU en Siria en la coalición que bombardea el país han sido entre otros la monarquía absolutista de Arabia Saudí, que sigue consintiendo el apoyo al Daesh desde su país. Washington y los saudíes también operan juntos, con Emiratos, en la coalición que bombardea Yemen, donde están creando más caldo de cultivo para el terrorismo con ataques como el que el pasado septiembre mató a 131 personas e hirió a cientos más. Las matanzas como la de París son habituales en Oriente Próximo y Medio, ya sea por ejércitos o por grupos terroristas. La llamada guerra contra el terror, la estrategia de las bombas y las intervenciones, se ha mostrado ineficaz: lejos de menguar, el terrorismo y la violencia crecen”.

La hipocresía occidental –nuestros actuales líderes al frente–, no solo festeja al régimen saudí como muestran numerosos registros gráficos, sino que le vende armas en cantidades récord. Así funciona esto. Luego lloran en público en la que llaman lucha contra el terror.

El papel del gobierno de Hollande en Francia todavía es más flagrante. Según contaba Íñigo Sáenz de Ugarte, cuando los atentados de París, en e ste otro artículo cuajado de claves:

“Hollande, el nuevo campeón de la lucha contra el terrorismo yihadista, viajó recientemente a Arabia Saudí para vender cazas militares por valor de 6.000 millones de euros, además de otros muchos contratos civiles. Si ISIS es el mal absoluto, parece que eso no impide hacer negocios con los arquitectos de ese mal en caso de obtener beneficios económicos”.

Las lágrimas por el dolor inmediato no deben empañar nuestra mirada para ver el origen de los males y los remedios posibles que no se emplean. Para desenmascarar tanto teatro y tanta ascua que se arrima a toda sardina que sirva para cocer sus guisos. Con qué desfachatez la encienden mientras se asombran de que la cerilla prenda fuego. Cómo van acotando a la ciudadanía para operar sobre ella. Cambien el foco si pueden, aunque no sea fácil. Entre los llantos reales y lógicos de los afectados o de la buena fe atemorizada, reparen en los hilos.

Despojados de sus caretas, los responsables aparecen como el eje del escenario en el que víctimas rotas por diferentes barbaries actúan de decorado y reclamo.

*Publicado en eldiario.es

No se enteran de nada

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El día 24 de Junio –dos días antes de las elecciones españolas- nos despertamos con la noticia de que los ciudadanos del Reino Unido habían decidido irse de la Unión Europea. Nos acostamos con unos sondeos tranquilizadores: se quedaban. De lo sucedido con la consulta lo más llamativo que hemos ido sabiendo es la banalidad con la que se planteó. El signo de nuestra época, el origen de un desparrame de desafueros.

El cataclismo desencadenado ni siquiera ha llevado aún todo el tsunami a las playas. Escocia quiere permanecer, otros podrían plantear marcharse también. Mercados en zozobra hablan de nefastas consecuencias económicas. La UE se les cae a pedazos pero ahí tenemos a sus prebostes imperturbables. Cameron, el presidente conservador del Reino Unido y autor de ese referéndum sobre el Brexit tan alocadamente esbozado, se permite decir a Corbyn, el líder de los laboristas: “Por amor de Dios, váyase” desde su mundo paralelo.

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No es peor la hazaña del amigo Schäuble. El fiero ejecutor de Grecia sigue imperturbable al derrumbe de una UE que su gobierno y sus bancos propiciaron con su austericidio y su intransigencia.  Amenaza de nuevo a Portugal. El nuevo gobierno progresista se ha desmandado: ha aumentado el salario mínimo, revierte recortes salariales a los funcionarios, y recortes en general, reponen días festivos y, por si faltara poco, dan marcha atrás a las privatizaciones. El ministro de Finanzas alemán se revuelve ante cada nuevo desafío.  Por eso ha llegado la hora de volver a mencionar la palabra rescate. 

No se enteran de nada. Nunca se enteran de nada. Con la mayor crisis social desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, con miles de refugiados abandonados por las aguas y tierras de la Unión, muriendo a borbotones, con el ascenso de la ultraderecha que extiende todos los tonos del azul como un derrame tóxico por la piel de Europa, y Schäuble empecinado en la tijera, en amargar la vida de los ciudadanos para dar un poco más, mucho más, de ganancia a aquellos para quienes gobiernan.

Y aquí igual. Ahí andan quienes, al parecer, adquirieron la política en propiedad porque llegaron primero. Sus voceros se desgañitan esparciendo culpas, sus culpas. No faltaba ya más que oír que esos pobres jóvenes a los que sus angustiados progenitores despiden en los aeropuertos, o los ancianos que no pueden afrontar copagos y medicamentazos con miserables pensiones son culpa… de Podemos.  Todo, hasta las miserables pensiones.  No consiguen entender que los ciudadanos –con minúscula- se unieron, hartos de las políticas de cortijo y puertas cerradas. Que fue al revés de como lo plantean.

¿Y los que lo sabían todo antes de que sucediera el fiasco de… conseguir 5 millones de votos?  Salivan a ver si Unidos Podemos peta. Porque no hay otro partido, ni otro descenso de votos,  ni otro problema para los medios que Podemos.  Se empieza ya a valorar las grandes aptitudes de ese gran líder carismático que ha vuelto a ganar las elecciones. Y que con tanto ahínco y tantos han luchado por mantener.

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No les falta por decir nada más que aquello que no fue pero se convirtió en símbolo ¿Qué no tienen pan? Pues que coman pasteles.  Larga y tediosa travesía nos queda hasta que por algún lado de las costuras de Europa, de España, su arrogante ceguera y su escandalosamente injusto proceder reviente. Maria Antonieta aún no ha cerrado la boca de estupor que se le quedó.

Yo he cumplido

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Mitin de Zaragoza. Foto de Fernando Pérez Ferreres

En el cierre de campaña dije que me sentía entrenada ya para correr en el Rally París-Dakar (o como ahora se llame si es que aún existe). Era una vieja broma que escribí en su día sobre el espíritu aventurero. Pero la tormenta de polvo que se desató en Utebo, Zaragoza, antes del último mitin, en medio de ese paisaje árido que nos rodeaba, me hizo recordarla. Ha sido un esfuerzo descomunal en toda regla. Un decir “no puedo más” y seguir otro poco y otro poco hasta cumplir el programa. Con viajes varios, interesantísimos por cierto. Con lo que el gran Pedro Arrojo -que sí nos representará- llama el petróleo de Aragón: viento y sol (en todo su apogeo). Sin prescindir de accidentes que han ido condicionando problemas en cadena. La prueba de resistencia la he superado sin embargo. O eso creo. Llevará un tiempo lograrlo del todo, imagino.

Entré en la candidatura de Unidos Podemos porque quise, para intentar ayudar, sin ningún afán, ninguno, de hacer carrera política. Lo he reiterado varias veces. Creyendo que el poder es la forma de conseguir logros como el bien común, uno de mis objetivos vitales. Siempre.  Pensaba y pienso que también lo es de Unidos Podemos, mucho más que de otras formaciones.  La experiencia ha sido enriquecedora. Es un privilegio a mi edad seguir aprendiendo y disfrutando de  interesantes hallazgos, de entrañables contactos humanos. Un equipo estupendo, con gente eficaz, ilusionada, llena de humanidad. Con un gran futuro personal, emprendan lo que emprendan. Con Pablo Echenique que es ejemplo vivo de superación, de serenidad, de alegría de vivir.

Personalmente estoy muy satisfecha de la experiencia, como ciudadana española me aterra que casi 8 millones de individuos –que no es toda la sociedad sin embargo- hayan avalado corrupciones, recortes, manipulación, autoritarismo…  La gran prensa ha tenido un papel esencial-. No informando, como trabajo en favor de este resultado. Un papel político, sin presentarse a las elecciones.

Oigo, leo y veo esa vorágine de análisis, de tartas, pizarras, voces, gestos… y me resbalan. Pero algo habrá que decir. Sí,  algo digo. ¿Pucherazo? Bajo los mimbres de las grabaciones que ha difundido Público en el ministerio de Interior, todo es posible. El estercolero del poder en toda su crudeza. El voto rogado, o robado. Muchos factores. Son los mimbres con los que hay que trabajar, me dijo un compañero el otro día. Pues vaya mimbres. Es más posible así que salga un pato de goma que un cesto.

Lo que siempre he llamado Izquierda Exquisita ha tenido también su papel.  Lo cuenta muy bien Javier Gállego, Crudo, según destacaba Gonzalo Semprún.

 Esta diferencia entre sus votantes explica el fortalecimiento de un líder y la debilidad del otro. Hay un votante de derechas al que le importa más que ganen los suyos aunque no lleven razón y un votante de izquierdas al que le importa más llevar razón aunque los suyos pierdan. Al primero le falta piel, que diría Floriano, el segundo la tiene muy fina. Sobre todo con los suyos porque luego la tiene durísima para aguantar a los gobiernos de derechas que nos caen encima.

Imprescindible el artículo completo.

Yo he guardado algunos comentarios de esa vieja guardia, tan responsable de la eterna  crisis de IU, atizando a Alberto Garzón. Como documentación. Vamos a ver, con los poderes  en contra, que la coalición tenga 5 millones de votos aún, es un milagro. Deben reflexionar y no dejarse vencer por los ataques.

 

Sánchez-Cuenca también aporta interesantes datos al hilo de esta reflexión:

En general, los datos demuestran que aquellas provincias en las que IU obtuvo un mayor porcentaje de voto en las elecciones de 2015 son justamente las que han registrado una mayor pérdida de Unidos Podemos.

Y Esther Palomera que se mete en las zozobras del PSOE:

Así que el júbilo por mantener la primacía de la izquierda no es más que un espejismo. El PSOE sigue enfermo de gravedad y lo peor es que no parece dispuesto a profundizar en las causas de su patología. De nuevo, prima la endogamia y la resistencia interna sobre el proyecto político. El secretario general vuelve por sus fueros e intenta ganar tiempo, ocupar los espacios que le permita el nuevo calendario institucional y poner el foco de la derrota sobre el retroceso de los de Susana Díaz en Andalucía. El “sanchismo” disfrutó el domingo con el inesperado escrutinio del Sur tanto como lamentó que en Madrid se consiguiera el séptimo diputado, el puesto que ocupaba Eduardo Madina en la candidatura que encabezaba el secretario general. Temen que si Díaz se resigna sea el vasco quien se decida a medirse de nuevo con Sánchez por el liderazgo.

Gran noticia, por cierto, si la justicia poética repone a Eduardo Madina en el lugar en el que nunca debieron arrinconarle.

Un panorama en resumen que invita… al exilio.  O a tomarse las cosas de otra manera. Vienen tiempos muy duros, votados embistiendo un trapo rojo que guía un torero al que no se quiere ver. La ingente tarea pendiente de tener una ciudadanía responsable y formada se aleja aún más. Alimentada también por la banalidad que preside nuestros días. En una Europa que se rompe y de la que el Brexit es solo un exponente entre muchos. El ascenso de la ultraderecha lo refleja. Con la Rusia de Putin recortando libertades y el esperpento Trump amenazando el trono de la Casa Blanca.

Me llaman, me escriben, sin que el necesario reposo me permita seguir ese ritmo que espero retomar con mucha más calma que antaño. Con enorme tristeza por los resultados, me llaman, por esa España que sigue “entregando a los demonios el gobierno y el control de su pobreza” como escribió el poeta Gil de Biedma. Preocupados por mí. En ese punto no hay problema. Lo siento, el análisis es certero, no hay pócimas que lo curen.

La posibilidad de no salir elegida existe y lo sabía.  Trataré de escribir con mucha más extensión y tiempo todo esto. Si quiero. Porque lo principal hoy es que pienso que Yo he cumplido y no tengo obligación, ni moral, de hacer más. Sobre todo en favor de una parte de la sociedad que ni lo merece ni cree necesitarlo. La gente decente debe espabilar, vienen tiempos muy duros, ya digo. Pero todos son mayorcitos o tienen alguien que les cuide. Más o menos. UNICEF nos “sorprende” esta mañana con un nuevo récord de la pobreza infantil en España, ésa que deja tan terribles secuelas. Enlazo aquí a Anais Bernal que daba datos estos días. Casi 8 millones de individuos, como digo, lo han avalado. Un millón y pico que votaron izquierda en Diciembre se han abstenido. Otros andan a lo que andan.

No he llegado a ser política. No más de cuanto constituye la esencia de vivir, que es mucho. Formar parte como INDEPENDIENTE de una lista transversal de ciudadanos agrupada en Unidos Podemos y no llegar a tener escaño, no me convierte en política en absoluto. Las cloacas del Twitter, de Facebook –menos-, las del periodismo de políticas inconfesas –los Cebrián, Marhuendas, Indas, Bietos, etc.., a quienes la chusma ni toca- , dirán lo que le venga en gana, seguirán -los que se dedican a eso- manipulando o troceando mis palabras, decidiendo qué nivel de insultos debo aceptar –de traca-, pero yo soy tan libre como ayer y hace un mes, un año, muchos, o mañana.  Yo he cumplido. Y atesoro las respuestas de gente maravillosa que he conocido, reencontrado o siempre está conmigo. A ver si lo entienden de una vez: soy libre, no debo nada a nadie, igual me deben a mí mucho más. Y, por tanto, eso de pagar por es un concepto que solo cabe en cabezas mezquinas o serviles.

Disfruten de cuatro años más o los que sean de gobierno del PP. Las víctimas con su pan se lo coman si son responsables de sus actos. Niños o ancianos sepan que a ellos se lo deben.  Lo peor de la mediocridad, de la mezquindad, es que no disponen siquiera de alternativas.

El camino sigue, un día sí se podrá para hay que quererlo y poner los medios, suelo decirlo. Yo haré, como siempre, lo que crea que debo hacer,lo que quiera hacer.

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Se van. Nosotros votamos

  • Se van. Por ajustada mayoría pero mayoría al fin y al cabo el Reino Unido ha optado por salir de la UE. Cameron obtuvo mayoría absoluta en las últimas elecciones llevando el referéndum en su programa, luego hizo campaña por el no. La ultraderecha europea está exultante por el resultado, desde el británico Nick Farage a la francesa Marine Le Pen. Ellos propician la Europa del palo al inmigrante, también español, como punto esencial de sus programas.

    Noqueados por la decision, ciertamente, ya hay quienes  quieren confundir en los análisis causas con consecuencias. No vendrá lo que ya está. Las políticas erráticas  de la Unión Europea han originado una crisis sin precedentes. Engendros ideológicos de amargo recuerdo son su resultado en un conjunto.
    El de una Europa irreconocible en sus principios. El Brexit con cuanto implica es su consecuencia más palpable pero hay mucho más: La oscura negociación  de tratados comerciales lesivos para los ciudadanos como el TTIP. Una crisis social sin precedentes desde la II Guerra Mundial por las políticas aplicadas, tanto en Europa como en los países miembros. Muy seria, nunca hubo tantos jovenes desempleados. Nunca mermaron tantos las rentas de las personas menos favorecidas y las de la clase media. Nunca estuvimos más desprotegidos. El abominable  trato dado a los refugiados certifica su fracaso. También hoy hay seres humanos ahogandose en el Mediterráneo a pesar de los esfuerzos de los voluntarios.
    El causante es el capitalismo, el austericidio qué comandö Merkel y su lugarteniente Sarkozy en su día  y que el resto secundó. El que calló ante el bochornoso castigo a Grecia quebrada por sus correligionarios a ver si servía de castigo ejemplar a quienes quisieran salirse del redil.La extrema derecha ya se sienta en gobiernos como Hungria o Polonia. Ha estado a punto de presidir Austria. Sube en los países nórdicos. Farage y Le pen la llevan al corazón de Europa, del Reino Unido y de Francia.
    Cuando Europa se desdibuja emerge la involución.

    Los españoles progresistas siempre soñaron con Europa. Nos sentó bien nuestra entrada en 1986, con Portugal. Ahora son ellos, quienes miran al sur. Y es que la Europa de los Ciudadanos sigue pendiente. Los europeos, los demócratas internacionales, esperan mucho de nosotros. De las elecciones del domingo.
    ¿Ante esos enormes retos podemos seguir hablando de coletas, tuits, venezuelas que ya no engañan sino a los más crédulos o cualquier polémica banal del día? Lo dramático es tener al control de las votaciones a un ministro que ha utilizado la policía como nunca debió hacerse en un país democrático.  A los manejos ahora revelados, están los que (según los indicios) práctico contra Podemos rechazados reiteradamente por la justicia. Lo dramático es tener a un Mariano Rajoy que le mantiene y avala. Los países serios arbitran mecanismos para que estas conductas sean punibles. Y tengan reflejo en su concurrencia a las urnas. La corrupción nunca debería ser candidata.
    Y así encaramos está última jornada electoral. Volviendo a contar a los ciudadanos que quieran oirnos los extremos, los datos, de una debacle económica, social y ética, que enmascara la banalidad.
    El miedo es que siga este PP, solo o con ayuda de otros. Es el momento de atreverse a cambiar, de hacerlo posible. Cómo decía el maravilloso anuncioscde Unidos Podemos interpretado por María Botto, tengo la sensación de haber abandonado el palco cómodo para sukbir a las tablas, para escribir una historia conjunta con la buena gente. Ya lo he dicho: Considero la política un medio para hacer lo que creo debe hacerse, no un fin.  El poder no es sino la capacidad expedita de hacer algo. Busco trabajar por el bien común, como siempre en realidad. Que eso, la esencia del civismo y la ciudadanía, sea una prioridad. Supe que no me lo quería perder. Y solo quedan horas para que los últimos indecisos se apunten al proyecto. Poder si se puede pero hay que quererlo con toda el alma.

    * PUBLICADO EN CTXT.ES

En las campañas electorales se conoce gente y muchas otras cosas

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Estallan las cloacas del Estado en la recta final de la campaña. Las grabaciones del aún ministro de interior Jorge Fernández Díaz con el responsable de la oficina anti fraude de Catalunya hablan de una policía política al servicio del PP, implican a la Fiscalía e incluso a la prensa afin. Policía Patriotica he leído en una portada, con un crujido en el estómago. Tristes patrias sí no es el amor la empresa. Tristes, tristes.

Y ahí está el ministro acorralado reclamándose víctima y diciendo que no dará al independentismo la baza de dimitir. Toda una confesión del fanatismo que imprime su mandato del que ya ha dado sobradas e inquietantes pruebas en otros muchos asuntos.
Rajoy avalando a su íntimo amigo una vez más y hablando de ríos revueltos el los que él concretamente pesca tan bien confiado a no se sabe qué suerte de credulidad de sus votantes.  Rajoy es exactamente igual que Fernández Díaz.

Toda la oposición política,  policías y guardias civiles, toda la gente decente de este país que es mucha pide la salida del ministro como mínimo. ¿Se puede dejar una jornada electoral en manos de Fernández Díaz o de su cúpula meditamente diseñada? Resulta problemático incluso en manos de Rajoy.
Guerra sucia en los mandos del PSOE. Aprovechar el escándalo de Interior del que se hace eco hasta la prensa internacional para “avisar” -como dice algún titular- de los peligros de dar el poder a Unidos Podemos parece muy desnortado. Pero es la consigna. Lo dice Sánchez y lo dice Rubalcaba en ese Teruel que disputa un escaño de enorme valor. El Teruel que nunca contaba y ahora recibe a políticos de renombre. Sí, quizás renombre es la palabra.
El Brexit o no del Reino Unido se nos viene encima. A Cameron sobre todo que entra en liza con sus durísimo recortes en sanidad, educación y servicios. Es un juicio al neoliberalismo salvaje de la Unión Europea y de sus gobiernos conservadores, que no debería mezclarse con la salida de un país miembro de una comunidad. Pase lo que pase ya nada será lo mismo.
Cómo decía el domingo en Bilbao el escritor británico Owen Jones, los demócratas europeos miran a las elecciones de España. Demasiado grande para caer,  y masacrar (como a Grecia), esperan de nosotros un punto de inflexión, de apoyo, que implique un cambio de las políticas europeas.

La vida cotidiana entre tanto se desarrolla en anhelos muy precisos. La abuela que se acerca para contarnos que quiere que su nieto de 26 años tenga trabajo. A los que miran huidizos porque “este país nadie lo arreglará nunca”, con la secreta esperanza de que un día sí se pueda.

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Anexo para un diario más personal de eludible lectura pública:

En una campaña electoral se conoce gente. Y aproveché el viaje en tren ayer para reflexionar sobre  ello.  El hallazgo se produce en una doble vertiente: conoces nuevas personas y descubres cómo eran realmente otras de quienes creías saber lo esencial. Por alguna razón estos descubrimientos se han fijado en mi mente en forma física, incluso de contacto en varios casos.
La prospección se inicia la misma noche en la que comunico en mi blog, eneldiario.es y en las redes sociales que he aceptado presentarme al Congreso en las listas de Unidos Podemos. Esa circunstancia es clave porque contemplo cómo se abre una especie de veda instantána. Y un ejercito organizado se pone a la ímproba tarea de revisar mis… 176 mil twits. Como ni aún asi encuentran nada en exceso punible -que una sabía que firmaba con su nombre y su trayectoria- los trocean, pegan, eluden o directamente inventan. Salen también viejos rencores insospechados. O, quizás, ataques  en defensa de agravios. Diversas familias Hippoboscidae han entrado en acción. Seguirán sucesivas campañas de la Pseudolynchia canariensis (busquenla en google)   hasta entender que sus ataques se han convertido en algo crónico.
Y aquí surge -por pura casualidad bien es cierto- el primer elemento físico: un dedo de mi pie izquierdo. El segundo al lado del gordo. Me lo golpeo andando descalza, aunque indignada con un nombre en la cabeza. Pasados los días ya sé que, cuando deje de doler, mi dedo no será ya nunca más el mismo.  Y cada vez que vea su deformidad recordaré aquel nombre y aquel rostro.
Porque el dedo no se rompió de entrada, terminó hastillado por forzarlo al andar y porque sin duda sufrió distintos traspie médicos. Tenemos al traumatólogo que se limitó a mandar una radiografía aprobando el vendaje que me había hecho Lorient, secretario de Política de  Podemos que tiene buena mano para las sindactilias q asi se llama esa inmovilización. Para que un especialista viera la placa con urgencia, acudí a mi médico de toda la vida, al menos de los ultimos 30 años a quien seguí de la sanidad pública a la privada suscribindo una póliza.
No vio nada en la radiografía dijo, pero al comentarle mi nueva situación con la candidaura al Congreso y cuanto había acarreado, entendió que era lógico que “ese partido” despertara criticas como también las sufrían los políticos del PP. Le respondí que no era lo mismo y la corrupción añadía un plus explicatorio. Entonces se levantó, me abrió la puerta de la consulta y me dijo: “Nunca podríamos entendernos y desde luego estás en el partido que tienes que estar. En 30 años no me conoció a pesar de cuanto hablamos o escuché, es decir, que igual las conversaciones eran unidireccionales, pero ciertamente, ese día sí conocí por fin al que había sido mi médico y ya no volvería a visitar jamás. Es esencial saber estas cosas.

“Usted anda demasiado según veo”, dice el primero a quien vi y por fin recibe y pasa a explicarme:
-Se trata de que, en lugar de irse tres horas a El
Corte Inglés las pase sentada en una cafetería, ¿entiende?
Perfectamente, lo entendí perfectamente.
De la chica que se bajó a buscar el bolso por el suelo del automóvil para buscar un pañuelo y limpiarle los mocos a su niña mientras conducía y me he embistió por detrás en semáforo obvio más detalles. Pero acabé en urgencias y por eso finalmente se confirmó el diagnóstico que había apuntado a mi compañera de candidaturas Rosa Magallón, doctora de la sanidad pública, y fui requerida para pasar 4 semanas con mi pie en alto y andando los menos posible. Y así segui la campaña de taburete en taburete, con intenso trajín y dando la nota. Pero hubo mucho más.

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Una mano sin movimiento que Pablo Echenique me dice “puedes coger”  – con toda naturalidad -para corear el Canto a la libertad  de José Antonio Labordeta cerrando el mitin de Zaragoza. La de Pedro Arroyo que se extiende en abrazo acogedor. La mirada cómplice del alcalde Pedro Santisteve, capaz de sentarse con los piernas colgando en un escenario para responder a las preguntas de los vecinos. Otro asiento tronzante para mis averías pero muy cálido en el contacto personal.
La de mis amigos dese la adolescencia Roberto y Concha que son como volver a casa. Los que están y los que no están. Se conoce mucho a la gente en esta tesitura.
He visto expresiones emocionadas, acogedoras, huidizas, de hallazgo, de rechazo. De envidia ya, de adulación ya.

Manos que tiemblan en la responsabilidad de hablar en público defendiendo a unos compañeros injustamente tratados. Cuánta humanidad, cuánta belleza.

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O en los recuerdos. Manuel Fernández Minaya es un excelente fotógrafo y acude a buena parte de los actos de Unidos Podemos y cuelga fotos en su muro de Facebook. Se nota su mirada detrás de la cámara mientras busca los encuadres. Yo no sabía que le conocía. No sabía tampoco que fue nexo de unión con Echenique. Había una carta de él en la anterior campaña electoral que Pablo me envió por MD de Twitter y me puso un nudo en la garganta. Manuel llegó a Podemos por amor. Por seguir las huellas de su esposa, luchadora y comprometida, que se le fue entre las manos casi de repente. Ha pasado año y medio y todavía se rompe. Y todavía lucha en su nombre.
Se conoce mucha gente en las campañas electorales, sí. La mayoría muy buena gente en la que podemos confiar. La buena gente española tan alejada de esas cúspides enfangadas.

publicado en Ctxt.es pero no dispongo de medios de enlace

“Madrid” enerva (Diario de una candidata)

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Mitin en Zaragoza. Foto: Manuel Fernández Minaya

Lunes 20 de junio

Madrid enerva. Me refiero a ese “Madrid” que concentra el poder y la ira. El que acoge las sedes de las grandes empresas, los grandes medios, los partidos. El que siembra tanta basura cuando ve peligrar sus abusivos privilegios. Como no voy a tener tiempo sino de anotar algunas ideas en este diario, elijo para empezar la que expresó este domingo en Bilbao Eduardo Maura, secretario político de Podemos Euskadi y profesor de Filosofía: “La democracia en la que creo es la del triunfo del débil”.

Porque sí, entre las muchas bajezas que emana ese “Madrid” con comillas, nos sirven hoy un titular en el que El Paísafirma:  “PP y Podemos hacen viral un vídeo para acusar a Sánchez de racista”. Cita como “argumentos” a su aseveración la cuenta oficial del PP, Cifuentes, Albiol y la @labrujadetwiter, sin despeinarse. Nadie de Podemos, además.

Después de haber guardado silencio, en el mejor de los casos, sobre las campañas de difamación y acoso a otros políticos, no deja de tener su miga como añadidura. De envergadura o triviales gotas malayas como el troceo e invención de tuits, sin ir más lejos –es decir, sin el menor fundamento– a los que se prestan personas anónimas y también firmas destacadas con grandes tragaderas. Pero esto es “Madrid”, o lo que vino en llamarse “cenáculos de poder”, que es palabra de grandes sonoridades.

Por lo demás, la vida de una candidata no difiere de la de otros candidatos, a los que incluso en la treintena ves con similares ojeras conforme avanza la campaña: es agotadora aunque llena de estímulos gratificantes. En las calles de España, seguro que también en las de Madrid sin comillas, vibran otros anhelos. Vimos en Zaragoza el viernes el documental Ada Colau, alcaldesa, grabado a lo largo de casi un año desde que tomó la decisión de concurrir a las elecciones municipales hasta acceder al cargo. Conmovidas lo hicimos. Tanto Luisa Broto, la vicealcaldesa de Zaragoza, como Rosa Magallón, mi compañera de candidatura, como un par de aspirantes a senadoras con Unidos Podemos,  embarazadas ambas, que son deslumbrantes: Anais Cid y Cristina Pemán. Y, sin duda, la sala llena del aula de Historias. Entendí tan bien a Ada. “La gente se ha cansado de perder”, la movió. Sus dudas y emociones. Su equipo. La compañía y el apoyo de los suyos, y esa soledad en la que se ve entre los políticos al uso. Con, ciertamente, Xavi Trías mostrando más educación.  Y esa llamada final cuando en la sala abarrotada y exhausta de la noche electoral, del baile de escaños, suena la llamada del alcalde saliente. Ada será alcaldesa.

Empiezo a entender que, no solo para mí, la política es un medio para hacer lo que piensas que es mejor para el bien común. No un fin. Y hay muchas tareas que conciliar y muchas metas que alcanzar en el universo de las mujeres que despiertan, de los hombres que caminan a nuestro lado con los mismos objetivos. Tan alejados de otro execrable artículodel día en el que se dice: “Es estrafalario que juzguemos al portero no por sus reflejos, sino por sus libertades encima de la cama”. Libertades con mujeres sometidas, según avanza la investigación del caso.

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El sábado es el mitin principal de Podemos en Zaragoza. En la ribera del Ebro recuperado tras cruzar el puente junto al Pilar. Vienen Rafa Mayoral y Ramón Espinar, quienes, con el gran Echenique, atraen las principales peticiones de foto. Pero hay besos, abrazos, respeto, ilusión, para arropar a todos, a todos los concurrentes. Subimos casi todos al escenario, repartiendo tiempos. Candidatos de Zaragoza, Huesca y Teruel. Vibrantes mítines. Nuevas inyecciones de oxígeno de triunfo para la gente que quiere creer que ahora sí se puede.  Ni atisbo de crispación. Yo les recuerdo que en España no siempre y no todos fueron reaccionarios. Reinos medievales que se anticiparon a su tiempo. Como el de Aragón con aquella fórmula con la que los nobles se dirigían al rey que era toda una declaración de intenciones: “Nos que somos tanto como Vos y juntos más que Vos…”. Compruebo que las nuevas generaciones lo han olvidado. En Aragón no nos gustaban los poderes absolutos.  Por lo que fuera que se hiciera, hablar de igual a igual al poder no es mal principio. Mejor, ejercer el poder  –la capacidad de tener vía expedita para hacer algo– contando con todos.

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No hay tiempo para charlar relajadamente ni apenas para comer. Esther y yo nos vamos en tren a Bilbao: más de 4 horas.  Es el tiempo del que dispongo para preparar mejor el tema siguiente. Cuando el viernes, por ejemplo, se abre un abanico de tres actos públicos de envergadura, al principio bailan en la cabeza ideas entremezcladas. Así que lo mejor es ir uno por uno. Ahora toca Democracia Internacional, un tema que me atrae especialmente. Porque las grandes decisiones que nos afectan se deciden muchas veces fuera.  Hoy el espíritu europeo se muestra irreconocible con la crisis social que ha acarreado el austericidio, con el Reino Unido a punto de marcharse o de quedarse con privilegios inasumibles, con el aumento de la ultraderecha que ya se sienta en gobiernos –ésos son los verdaderos peligros-., con el abominable trato a los refugiados que certifica su fracaso.

No puedo tampoco  hacer una crónica a fondo como el tema merecería.  Sé que tuvimos un nuevo acto de gran altura. En la plaza del teatro Arriaga, frente a otro puente por el que pasan quienes a lo mejor no saben qué quieren oír. Está Owen Jones, que es un tipo brillante y simpatiquísimo.  Recuerdo en la presentación que fue quien dijo una frase definitoria: “El gran triunfo del sistema ha sido hacernos creer que no podemos gobernarnos por nosotros mismos”.  Algo está cambiando. Y mucho. Europa nos mira tanto como nosotros la miramos en su día. Con la misma esperanza de cambio. Itziar Ruíz Jiménez nos habla de los Derechos Humanos de todo tiempo y lugar. El aludido Eduardo Maura, de la fiscalidad internacional para atajar paraísos ocultos en Panamá (o en la Castellana). Xabier Benito, de la gran trampa que nos preparan con los tratados comerciales entre Europa y los EEUU, el TTIP sin ir más lejos.  Rosa Martínez, de Equo, de Desarrollo Sostenible, Justicia Social, Género. Una política a tener muy en cuenta, por cierto. Equo, también con Jorge Luis Bail en Huesca, llena de savia verde la coalición. O Nawa Alba, analizando el voto exterior, pidiendo responsabilidades por el voto rogado que está dejando sin poder ejercer su derecho a miles de emigrantes que, por cierto, tuvieron que irse porque los echó el sistema, no por su afán aventurero.

Hacemos una Declaración de Bilbao por la Democracia Internacional. Tan necesaria. Porque esta gran problemática que nos cae encima es obviada por la política nacional, por la suciedad nacional, por las anécdotas. Concluirá el acto Pablo Bustinduy, aquel chico que estuvo en el 15M, se fue de profesor de Filosofía a Nueva York, entró o montó, no sé, el Occupy Wall Street, y, como secretario de Relaciones Internacionales de Podemos, hoy insiste en hacernos ver la importancia de la mirada más allá de los vídeos locales, las insidias y las Venezuelas.

Mi espalda no aguanta ya los preciosos taburetes, y menos tras las averías sufridas por algún traspié, médico incluido, traspié médico quiero decir.  Pido una silla. Y me quedo en un lado y más abajo. De alguna manera fuera del cuadro visual. Salvo para Esther, a quien pido grabar un vídeo, cosa que hará por primera vez, mientras la animo y no sé si la controlo en el propio plano… de escorzo apaisado.  No importa. Todos los accidentes en el camino, la incomodidad si se quiere, se quedan atrás cuando sabes por qué estamos ahí, para quién. Como concluía Ada Colau en el documental: no debemos nunca olvidarlo. El “Madrid” que enerva queda lejos de lo que queremos conseguir, de las metas a pie de calle, de los anchos horizontes que resuelven los problemas. En mi opinión, Busty, como le llaman para acortar, Pablo Bustinduy,  lo resume como pocos. Y estas son las cosas que merecen la pena y con las que me quedo.

Más, en CTXT.es donde publico este diario.

Diario de una candidata

He empezado a escribirlo para Ctxt.es. Pero con las limitaciones informáticas y de tiempo de estar en campaña, no veo otra forma que reseñarlo aquí asĺ. Supongo que este enlace servirá para los días sucesivos.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6695/Artal-diario-candidata.htm

Añado eso sí fotos de campaña que he ido recogiendo. Buena parte de ellas se deben a Manuel Fernández Minaya de su página de Facebook. Con mi agradecimiento.

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Frente al ruido, reflexión

España vive un momento de crispación más agudo que de costumbre. Si cabe.  Sean o no sean ciertas las encuestas que se publican -es decir, los estados de opinión electoral-, busquen o no busquen como en ocasiones precedentes mover electorados. A tenor de la experiencia, la agresividad y, sobre todo, el ruido no harán sino aumentar en la campaña que oficialmente empieza a las 00,00 del viernes 10 de Junio.  El ruido, las conversaciones bizantinas, el éste dice, el otro dice, el y tú más, buscan distraer de los objetivos, disuadir la razón. Y, hoy, como siempre, lo importante es ir a lo esencial. Más que nunca quizás.

Como otros domingos de antaño, voy a recomendar algunos artículos. Es más útil pensar, ir a las raíces, que enzarzarse por las ramas.

Luis García Montero escribe en Infolibre  Europa: perder la vergüenza. Con unas ideas de inicio que representan una definición perfecta del momento que vivimos:

“Pensar no es buscar unanimidades, sino asumir los incómodos matices de la realidad. Se trata de no mentir, y a veces esta voluntad de la no mentira resulta menos simpática que la mentira o, incluso, que la verdad.

Quien no busca la simpatía acepta el riesgo de perder prestigio. Situar las discusiones en la inquietud, en los matices que interrumpen la prisa de la opinión tajante y las conclusiones fáciles, suele generar un efecto de animadversión. Opinar sin responder a un espacio prefijado supone quedar fuera de onda.

Tampoco es demasiado grave. Se puede vivir sin prestigio y sin caer simpático. Los aplausos son un postre del que se llega a prescindir sin demasiado dolor siempre que uno no busque un papel en la sociedad del espectáculo”.

Y es entonces cuando entra en esa Europa que ha perdido la vergüenza al dejar morir a más de 2.500 personas en el Mediterráneo o situar a muchas más en condiciones infrahumanas para firmar un artículo de enorme honestidad:

“Europa ha perdido la vergüenza a la hora de responder a una situación difícil. Su vileza es comparable a las corrupciones políticas de las mafias asesinas o a la desarticulación de los Estados que provocan las guerras del narcotráfico. Europa viola sus propias leyes, incumple con sus acuerdos internacionales y con el derecho de asilo, firma una subcontrata con un país inseguro y sin condiciones para solidaridad, deja a los seres humanos en el desamparo y mantiene un muro, o una alambrada, o una guillotina de olas, o un patíbulo legal para que la gente pierda la vida ante sus fronteras”.

Aquí, copartícipes de la desvergüenza europea, añadimos el escenario local. Crepitan las cizañas que vomitan la incertidumbre y el miedo. El temor a que, tras tanta inmundicia, los dueños de los votos, los ciudadanos, decidan desatar lo que en democracia formal no puede ser un nudo indisoluble. Al Podemos que tanto les duele dedicó hace ya un par de meses El Gran Wyoming otro memorable artículo… “Desde La Secta”.  Lleno de jugosos datos y reflexiones.

“Digan lo que digan, y aunque sea desde la ofensa, el revulsivo que ha supuesto la presencia de Podemos ha venido bien a esta sociedad que se encontraba adormecida y con unos representantes políticos que, una vez elegidos, ocupaban su escaño desde la resignación, caminando por el estrecho margen que deja la coyuntura, y planteando propuestas que no contradijeran la voluntad de los poderes reales, esos contra los que no se puede luchar sin caer en la demagogia y el populismo porque son los amos de las cosas, aunque persigan, y en estos tiempos con más beligerancia que nunca, llevar al personal por la senda de la esclavitud. “Aceptemos una esclavitud digna”, era lo máximo que podían ofrecer nuestros representantes”.

Y al que se precipite a decir que la cadena con perenne presencia de Inda y Marhuenda favorece a Podemos, Wyoming  también le da la respuesta en el texto. En términos escatológicos que no reproduzco.

Interesante su opinión sobre las tribulaciones del PSOE:

“Bien es cierto que el PSOE, que siempre presumía de ello, se encargaba de segarle la hierba de debajo de los pies al candidato que osaba disputar el liderazgo a aquel que proponía la oficialidad del partido. El caso de Borrel fue una risa. Mientras daba un mitin defendiendo su candidatura subido en una mesa, con un megáfono, en la puerta de la sede de su partido en una ciudad que ahora no recuerdo, porque el encargado de abrir aquello no apareció con la llave, al mismo tiempo, la oficialidad se encontraba en una plaza de toros, con sus primeros espadas, los históricos del partido, disfrutando de una fiesta mitin con fin de fiesta musical. Bueno, pues a pesar de todo ganó Borrel. No le sirvió de nada. Tampoco a las bases que le votaron. No fue candidato. Algo parecido a lo que le ha ocurrido a Pedro Sánchez, que alguna vez creyó que si ganaba en esas elecciones internas sería él quien mandase hasta que le contaron de qué iba el tema. A qué y a quién se debía”.

Échenle los interesados un vistazo a lo que nos cuenta en CTXT.es  Xosé Manuel Pereiro sobre Las mareas gallegas, porque explica muchas cosas que los grandes medios no cuentan y serán seguramente aplicables a otras comunidades. Sobre todo para entender los resultados que a tantos pillaron desprevenidos. Una vez más. Esta manía de los poderosos auto cegados de no ver lo que tienen delante de sus ojos.

Y así Gumersindo Lafuente, en eldiario.es nos hablaba de las Señales de humo. Atronadoras. Llegan las de Seseña como símbolo, apagando los ecos de otras muchas que nos ahogaron y no quisimos –o quisieron tantos- mirar. Las de las decisiones empresariales que acaban como acaban cuando no se busca más que el beneficio inmediato. Y las que estaban encendiendo en indignación a una gran parte de la sociedad responsable:

“Las señales de humo de la corrupción, el amiguismo y la baja calidad de nuestra democracia provocaron hace cinco años un 15M explosivo de reivindicaciones y dignidad. Los políticos profesionales prefirieron ignorar el mensaje. Siguieron atados a sus ritos. Pensaron que nada de lo que estaba pasando en las plazas iba con ellos. Llevaban tantos años controlando el sistema, que jamás sospecharon que hubiera resquicios por los que poder desestabilizarles.  Algunos, incluso, retaron con chulería a los manifestantes: convertiros en una opción política, presentaros a las elecciones, ganarnos en el juego democrático. Pues bien, ya sabemos lo que pasó en las europeas y se ratificó con fuerza en las municipales y el 20D.

Ya no es humo. Y sigue sorprendiendo la incapacidad de políticos y partidos para encarar la verdadera sustancia de las reivindicaciones. Necesitamos que recuperen el sentido verdadero de su trabajo, o que se vayan. Por encima de ideologías, no pueden seguir atados a sus intereses personales o de los aparatos de sus partidos. O se liberan de esos compromisos y abrazan la defensa de los derechos de los ciudadanos o veremos muy pronto cómo partidos centenarios y fundamentales en la historia de España acabarán siendo irrelevantes”.

 

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Por favor, lean mis tuits

Acabo de sorprenderme a mí misma escribiendo: “gracias a los periodistas que hacen su trabajo de informar”. Es decir, preguntar lo que puede interesar a sus lectores, sin obviar temas conflictivos, y contarlo. Ha sido al leer la entrevista que me hizo Manuel López  y que publica Heraldo de Aragón, como me ocurrió con la de David Chic en El Periódico de Aragón y otras en Zaragoza que es mi tierra natal y la ciudad por la que me presento como independiente al  Congreso en las listas de Unidos Podemos.

No creo ser ni más ni menos que otros candidatos, personas que deciden dar un paso -siquiera transitorio- para trabajar por sus conciudadanos. Y me parece absolutamente desproporcionado el interés concitado. En el más puro sentido de la palabra “concitar”. Si el periodista nunca debe ser noticia, el político tampoco, al menos en la manera como yo lo he entendido: Podemos es la forma de hacer política de la sociedad civil, la que puede hacer cualquiera que sienta ese compromiso. Un trabajo de equipo.

Al saltar hace apenas una semana al otro lado de la barrera estoy recibiendo un Máster extra sobre el papel del periodismo en esta crisis, su labor en una sociedad seriamente maltratada, a la que al menos debería informar con limpieza. O del pseudoperiodismo, yo sé que hasta en los medios más partidistas hay profesionales decentes que intentan sacar con dignidad su trabajo. Pero había sido muy crítica con el periodismo oficial – hay múltiples ejemplos en los artículos que he publicado-, y era de esperar que tuviera que pagar por ello. Y más en la lista de Unidos Podemos. Todos me advertían de los peligros que entrañaba. Son ciertos. Lo que intuí desde afuera, se confirmó. No solo porque la investigación judicial prueba que Ausbanc –la trama que ha estado 20 años extorsionando a lo más granado del país- financió el acoso judicial contra Guillermo Zapata y contra Íñigo Errejón. Esto es así aunque gran parte de la prensa no ha contado la noticia o muy de soslayo.

He comprobado personalmente varias cosas. Que el seguimiento y la vigilancia extrema son ciertos. Que corruptos, prevaricadores y toda la amplia gama de la delincuencia organizada para saquear las arcas públicas desde partidos políticos no reciben ni el 10% de la lupa que se aplica a los que se presentan en las listas con Podemos. Que nadie merece ese trato por el hecho de querer y buscar una sociedad mejor, disminuyendo la desigualdad en todos los órdenes que ha caracterizado este ominoso período.  Y que en general en Podemos prefieren callar discretamente porque saben que, una vez lanzada la campaña, no hay quien la pare. Se puede repetir mil veces la verdad que la insidia sigue y sigue. Es como una plaga. Y, por encima de todo, que la buena gente lo sabe y se pregunta y se responde a qué obedecen estas actitudes.

Yo estimo necesario, sin embargo, avisar al resto de la ciudadanía de cómo es manipulada. A la que todavía no se ha dado cuenta. En la información –que es lo realmente grave- y en la exaltación de los instintos primarios de las personas menos formadas. De la que también obtienen réditos. He comprobado pues que como el deporte  de buscar tuits funciona, lo aplican en cuanto alguien que les molesta asoma la cabeza cerca de Podemos, aunque sea como independiente.  Que cuando no encuentran lo que quieren, se lo inventan. Sin pudor alguno. Hasta sobrepasando el límite de caracteres que es imposible de enviar. Que les funciona mejor trocearlos para hacer decir lo que ellos quieren que se diga. Alguna cosa más a la que me referiré ahora y, sobre todo, que Twitter es una parte pequeña de la vida y que en el resto hay muchas personas con muchos problemas y anhelos sin resolver.

Cuestión básica: ¿Es en interés de la sociedad o de quién la búsqueda de tuits irrelevantes? ¿En qué arregla esto por ejemplo el brutal aumento de la pobreza infantil en esta la legislatura? ¿y el agujero que ha creado el gobierno de Rajoy en la Seguridad Social de más de 60.000 millones en solo 5 años? ¿El estratosférico aumento de la Deuda Pública que hay que devolver? ¿Los 8.000 millones de recortes que se avecinan por incumplir el déficit? ¿Los derechos recortados quizás?

He publicado 176.000 twits en estos años. Leídos y amplificados por millones de personas. Cada mes los ven unos 8 millones, según las estadísticas.  Y cada día he resaltado las noticias de diferentes medios que pienso ha de conocer una sociedad informada. Entren, vean mis tuits –y me parece de locos, en efecto, estar escribiendo esta frase-. Y lean los casi 2.000 artículos del blog y los incontables que he publicado en El País, Público, eldiario.es –desde su fundación- o CTXT.es. En más de una decena de libros.  Porque la caricatura que de mí ofrece la carcundia  asombra a quienes me conocen y no me reconocen en ella. A los que no dejan de prestar su apoyo, que son el 99%.  Menos mal que gracias a ello otros entenderán cómo se las gastan.  Habrá quien siga impermeable a la verdad. Es tan patético lo que llegan a decir que realmente hace dudar de la condición humana. Ya ni los leo.

Porque el objetivo es echar a quien ceda a sus coacciones. Callar su voz, al menos. Porque los peores son los inductores o quienes lo extienden con ninguna inocencia. Es bien paradójico que en defensa de mi presunto machismo suelten y azucen a la jauría para atacar a una mujer más. ¿Os habéis fijado el trato que reciben las mujeres de izquierda de esta prensa por llamarla de alguna manera? Ada Colau, Manuela Carmena, Victoria Rosell, Tania Sánchez, Rita Maestre, etc…

He defendido a los mayores desde hace años, cuando ni siquiera entraba yo en esa consideración como ahora. Quiero que dejen de verse obligados a sostener con sus pensiones y ahorros a sus hijos y nietos –como lo hace el 80% ahora mismo-, quiero que no tengan miedo, sobre todo eso. Quien dificulta el voto de los jóvenes en el extranjero es el gobierno del PP y así lo dije de continuo. Todo lo que manipulan forma parte de conversaciones más amplias con los muchos amigos que tengo en las redes.

Y así llegamos al episodio de un relevo poco transparente en TVE que es dónde creen haber encontrado por fin –entre 176.000 tuits- algo a lo que agarrarse. Porque, insisto, entren, lean, son cortos cada uno y se enterarán de muchas cosas que les ocultan y que les harán hervir la sangre como les ocurre a todas las personas con conciencia. Un tuit –me vuelve a parecer increíble escribir esto- de 2014. Todos hemos empleado alguna vez la palabra puta o puto a quién nos ha fastidiado injustamente. Cabe incluso hablando con conocidos, públicamente, y sin citar sus nombres. Pero hay a quienes les asustan las palabras y no el orillar a miles de personas. Los puestos de trabajo llevan acarreadas una serie de circunstancias que se alteran cuando los pierdes. El periodismo banal y amarillo que impera, quiere saber a quienes me referí. Ni ellos lo merecen ya, no para dar carnaza a esta gente.  Estoy segura de que la esposa del implicado es quien menos lo merece. Fue serio.  Pero se van a quedar con las ganas.

Ahora bien es curioso cómo la guerra sucia hace compañeros extraños –o no tanto – de viaje. Guarden ellos sus nombres apiñados en esos panfletos como espejo de su ser. Por el momento es un honor no compartir criterios con estos. Con seguridad este texto también lo manipularán. Es el modus operandi . Y que se alienta porque da audiencia y dinero. Y porque sirve a intereses políticos sin declarar, más o menos conscientemente. En la práctica. Es muy instructivo el conjunto.

Hay que dignificar el periodismo. Y la vida política. Y la sociedad. Muchas personas se están implicado ya porque una sociedad no puede desarrollarse en ese clima infecto. Los apoyos son conmovedores, llenos de ilusión, de esperanza. Aunque, ciertamente, también llaman la atención los silencios de quienes sí pueden hablar y hacerse oír y restablecer la cordura.  La justicia, para ser más precisos. No, no se equivoquen, no todo vale, la política basura no es política, no la que desea la sociedad harta de cuanto le han hecho y tan caro ha pagado. Las carencias de millones de personas, sus derechos, no están para muchos juegos florales.

Me parece admirable el trabajo que, según voy viendo, hacen en Podemos, en Unidos Podemos, hay que tener un espíritu de servicio muy arraigado para arrostrar lo que implica, lo que están haciendo que implique muchos empeñados en que todo siga igual. Pero también aporta grandes satisfacciones. Les doy las gracias por su trabajo como ciudadana. Si ellos pueden, yo puedo. Todos podemos.

Por supuesto, cuanto digo en este artículo es exclusivamente en mi nombre. Y por cierto con él pongo fin al asunto. Mutis. Se han especializado en que todo el discurso de Podemos, de la izquierda en general, lo centre responder a su acoso y tenemos que tratar de propuestas, de soluciones. Y porque no quiero hablar de mí sino de Nosotros.

Añado que no tengo ninguna ambición de hacer carrera política, que puedo irme mañana mismo, porque hay muchos proyectos sugerentes  en múltiples terrenos y en ésta u otras tierras. Pero, por el momento, todo lo ocurrido en una sola semana, en la que se me exigen respuestas por “ser política”, a los 4 días de firmar la candidatura exclusivamente,  toda la campaña, me reafirma en mi decisión: Voy a luchar por mi gente y mi tierra, por Zaragoza, por Aragón y por esta España que nos duele y queremos limpiar. Por la Europa que se nos rompe y deriva a repetir el episodio más negro de su historia.  Por la política, por el derecho a la información de los ciudadanos. Porque sin esto no hay democracia verdadera-

Somos muchos ya, 5 millones, 6 millones, necesitamos aglutinar a  muchos más, porque llegará el momento en que seamos tantos que ya no se atrevan. Porque reconstruir lo derruido estos años es lo prioritario. Como mínimo. Y Unidos Podemos.

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