España y Fiesta Nacional: apropiación indebida

España ha vuelto a celebrar la fiesta de la desunión. El presidente legítimo del Gobierno Pedro Sánchez ha sido abucheado intensamente en el desfile, al punto de ser la noticia de la Fiesta Nacional de España. Fuera, fuera, Okupa, okupa, Elecciones ya. El discurso calcado de quienes los alimentan. Y están en una ofensiva creciente de intoxicación contra el gobierno –legítimo- de España y sus apoyos -legítimos-. Nos han hecho, siguiendo su larga tradición, una apropiación indebida en toda regla. Solo vale su España, sus colores, sus reglas. Su uniformidad.

Organizadores 12-O en Barcelona piden "largos años de prisión para golpistas"
Organizadores 12-O en Barcelona piden “largos años de prisión para golpistas” EFE

Debería preocupar a los responsables de esta inquietante tensión que un sector se apropie de una España que no les pertenece en exclusiva. A la que agreden y ensucian de hecho. Esa que grita, abuchea, envenena en sus declaraciones a la sociedad, y se quiere imponer por la fuerza a la otra mucho más versátil, al menos más plural. Lejos de eso, la derecha ultra –PP, Ciudadanos y Vox-  se manifiesta junta en Barcelona “por la unidad de España”, dicen. Con amplia cobertura mediática.

Rostros serios en el desfile. Notable desapego entre las autoridades. El rey corea los himnos militares y la más distendida parece la Infanta Sofía, que sabe desde niña de prelaciones jerárquicas por orden de nacimiento. El Parlament de Catalunya ha reprobado a Felipe VI. Un país democrático no se rasga las vestiduras por una crítica, ni a la figura de máximo rango: éste, sí. El Rey Felipe entró hace tiempo en actuaciones políticas. Conservadoras. Muchos no lo sienten como el árbitro neutral de una jefatura del Estado.

La familia real en la tribuna durante el desfile del 12-O
La familia real en la tribuna durante el desfile del 12-O

En la recepción, el presidente Sánchez y su esposa rompen el protocolo y se colocan al lado de los Reyes: un drama nacional. Un nuevo gancho para los agraviados por el cambio de gobierno. Si la institución de la monarquía es ya de por sí arcaica, el encorsetamiento no le ayuda nada. Y luego resulta que no lo ha roto que han sido indicaciones de Casa Real. Y no apean las críticas.

Los líderes de PP y Ciudadanos se multiplican para, desde manipulaciones de grueso calibre, enardecer a sus seguidores. El acuerdo para implementar medidas sociales en los Presupuestos del Estado entre el PSOE y Unidos Podemos les tiene descompuestos. El falaz mensaje de ambas formaciones se resume en  este tuit de Albert Rivera (Cs) que se atreve a decir sin pestañear que la subida de impuestos ataca a “la clase media trabajadora”. Cuando afecta a quienes ganen más de 130.000 euros. Apenas representan el 1% de los contribuyentes. El sueldo más habitual en España es de 16.500 euros anuales. Y se aplica a la pertinaz insistencia en que este gobierno no es fruto de las urnas.

Miles de personas poco escrupulosas con la verdad y el conocimiento de la democracia, lo compran como si se lo regalaran. A ambos. A PP y a Ciudadanos. “Lo que tenemos ahora mismo no está elegido por los españoles, se ha metido como un okupa en la Moncloa”, declara a eldiario.es una abucheadora de Sánchez.

Han llegado a convencer a muchos de que subir el salario mínimo a 900 euros mensuales es un cataclismo. Una desvergüenza,  desde sueldos abultados y regalías varias oponerse a un salario que ni llega de lejos a los que disfrutan en la Europa de nuestro nivel económico. Al poder adquisitivo de nuestros vecinos. Hace falta estimarse en muy poco para tragar estos abusivos bulos de la derecha. Y hasta del FMI, ejecutor del neoliberalismo. El conjunto de las medidas previstas –si llegan a salir- es muy positivo para los ciudadanos que no vivan de las rentas o delos sobres. Eso sí, obliga a contribuir más a quienes van sobrados de prebendas. Y ni siquiera en el nivel que sería más justo.

abc.sanchez.cede

Cuentan con una valiosa ayuda. Los medios al servicio de esta derecha azuzan desde sus noticias fuertemente ideologizadas e inexactas. Sánchez no ha cedido la Moncloa a Iglesias como titula a toda portada ABC. Nunca hablaron en similares términos del apoyo de Ciudadanos para que gobernara Rajoy sin tener mayoría. Lo lanzan como si fuera, en su caso, una grave infracción. Con destino a una audiencia que se atemoriza con esa idea. Es la definición de sectarismo excluyente.

Critican también la rebaja de las penas por injurias a la Corona y a la Iglesia. La rebaja solo, no la abolición. Sin duda serían partidarios de reponer una especie deSanta Inquisición medieval –y más allá, porque ejecutó hasta el siglo XIX-. Su modelo es la España que espanta a cualquier demócrata.

Forman un equipo compacto. Con la jerarquía católica española en lugar destacado. La del atroz colaboracionismo con la dictadura y sus crímenes. No se puede tolerar, por cierto, en un país democrático –insisto- enterrar en una catedral a un genocida, dictador por cuarenta años, porque era un buen católico, dicen. Es delirante. E inadmisible de todo punto. Revisen legislaciones, concordatos, privilegios, y pongan a esa organización eclesial en el lugar que le corresponde. Y a Franco fuera de todo reconocimiento. Es de no creer cómo el fascismo regresa a España sin haber abandonado nunca del todo nuestra sociedad. Mientras no erradiquemos este problema, peligra todo progreso.

España también es del resto de los españoles. La conocemos bien, sus virtudes y sus defectos, porque también hemos nacido y vivido aquí, crecido, sufrido, gozado, y seguimos en la brecha. Somos capaces de apreciar sus valores e intentar buscar solución a sus deterioros. Queremos conservar lo que merece la pena ser conservado y prescindir de lo que nos lastra. Y cada vez es más evidente la rémora de la involución y las trampas que despliega una derecha que, desde luego, no es homologable con la europea. Con la que en Europa no ha virado a extremismos ultras.

Y ahí está el bloque al completo: la derecha política, su ejército mediático y sus abucheadores en punta de lanza. Nadie como los ultras disfruta en España de la libertad de abuchear a políticos a los que detestan. Nadie. A trancas y barrancas el resto de España apuesta por la convivencia y elige a sus representantes. A políticos proscritos por su régimen excluyente.

España tiene más colores que el rojo y el gualdo. Todo el arco iris, toda la paleta cromática. Toda.

 

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El votante es la empresa a cortejar (todavía)

Si la histriónica sonrisa de Jair Bolsonaro hiela la sangre de cualquier demócrata, aún preocupa más el júbilo de los seguidores de este ultraderechista masivamente votado para ser el próximo presidente de Brasil.  Racista, homófobo, machista al punto de considerar a su única hija entre cuatro varones “una debilidad” de sus capacidades, le entregan sus destinos sus propias víctimas. Miles de mujeres salieron a la calle contra Bolsonaro pero otras muchas le aclaman. “Solo” uno de cada tres electores de Bolsonaro es mujer, nos dicen. O con más precisión: un tercio de los electores es mujer a pesar de que considere a algunas “tan feas que no merecen ser violadas”. Defensor de la pena de muerte, de la muerte sin reglas porque el error de las dictaduras en torturar en lugar de asesinar, de los golpes de Estado. De destruir la democracia en la que no cree, en definitiva. Brasil es el ejemplo más claro de un pueblo que va a lar urnas para autodestruirse, como ya ocurriera con la Alemania de Hitler. En mayor número -un 46% de los votantes- que quienes auparon al nazismo en los años 30.

Los mercados aplauden el éxito de Bolsonaro, suben las bolsas y el apetito por sus bonos y ya se relamen por la anunciada venta de sus empresas públicas.  Una entidad bancaria española, Bankinter, se suma a la causa y  manda un mail a sus inversores en el que se felicita por la victoria de Jair Bolsonaro por ser “pro-business”.  En cómo lo haga, no entran, aclaran.

Y esta realidad que nos abofetea no es para contemplarla entre receta y receta de un programa de cocina que incluya a unos cuantos despojos sociales famosos, un revolcón en camas a la intemperie televisiva o el más reciente chascarrillo del último idiota con aspiraciones de poder. El futuro se nos viene encima y tiene color de destrucción. De estupidez y odio en mezcla letal.

Es el modelo que ya aupó a Donald Trump a la Casa Blanca para que ampliara sus negocios. El tiempo ha confirmado los temores. La economía global se resiente por el proteccionismo que aplica y que, dicen, a la larga perjudicará también a EEUU. Su política contra la inmigración, con la separación de familias, con niños arrancados de los brazos de sus padres, podría considerarse un delito de Lesa Humanidad. Está pudriendo las instituciones. Acaba de verse con el forzado nombramiento Brett Kavanaugh como miembro vitalicio del Tribunal Supremo. Quienes en el Partido Republicano, su partido, le ayudan a cometer estos destrozos son sus cómplices, como cuantos callan pudiendo hacer oír su voz.

A este lado del Atlántico, los fascistas franceses e italianos –éstos en el gobierno con Salvini – firman alianzas para las próximas elecciones europeas. La UE se pudre con los gobiernos ultras que crecen en su seno. Hungría, Polonia, Eslovaquia, Malta, Bulgaria, Austria, netamente, y con fuerte presencia en otros muchos, hasta los nórdicos. Y si alguien en extremo iluso – cree con estos gobiernos acaba la corrupción, no tienen más que ver Bulgaria. Una periodista de 30 años ha aparecido violada, desfigurada y asesinada. Investigaba desvío de fondos de la UE. Es la tercera periodista asesinada en poco menos de un año dentro de la Unión.

La derecha española borra memorias y se sube al carro destructor. ¿Saben cuál es, según sus declaraciones, “el ideal” de Pablo Casado? “Para mí el mundo ideal es que Foro, PAR, UPN, Ciudadanos, y Vox estemos unidos o en coalición”, ha declarado. Comparte el líder del PP muchas ideas con Vox, dice.  Y aún lo ha concretado más en la COPE: “Casado cree que Vox defiende, como PP y Cs, los mismos “valores esenciales”. De temblar. Sentir como propios los “valores esenciales”  de la ultraderecha, muchos de ellos fuera de la Constitución.  No hay motivos aún para la alarma, dicen. Estas perlas sueltas no bastan, pero flota un insistente rumor de ola, una tendencia, una moda a abrazar que no es ninguna insignificancia.

¿Cómo es posible que personas adultas y presuntamente decentes crean estas soflamas y se apunten a su propia autodestrucción? Causas hay, pero ha llegado la hora de insistir en que informarse es un deber de ciudadanía. Y el tiempo de reclamar lo más obvio: que pensar es un valor irrenunciable del ser humano. Solo la inmadurez grave inclina a actuar únicamente por emociones, sin un gramo de racionalidad.

Razones para el descontento, soluciones suicidas

La historia se repite, sí. Los abusos del capitalismo volvieron a desembocar en una crisis (2008) que empezó siendo económica y acabó siendo social por lógica matemática. Lo que llaman recuperación se ha hecho a base de esquilmar a los sectores más vulnerables. Los datos lo demuestran. Una vez más.  “El 10% de la población española más rica ha pasado de acumular un 44% de la riqueza neta total en 2008 al 53% en 2014, según un estudio del Banco de España”, cita el fundador de Alternativas Económicas Andreu Missè. Lo ha hecho a costa del 20% más pobre. El empleo crece, aunque no para pagar las facturas. Y mucho menos alquileres de 1.700 euros. Según adelantó, casi al principio de esta senda, el Premio Nobel Joseph Stiglitz “la desigualdad ha sido una opción elegida, no un resultado económico inesperado”. Esto implica que existe otra opción: la de priorizar los intereses de los ciudadanos. Aunque parece que buena parte de los interesados no están por la labor.  Hundiéndonos al resto.

La devaluación más devastadora de esta crisis ha sido la del ser humano. Personas responsables se preguntan cómo tratar a los ciudadanos ante esta ola creciente del fascismo. No como a niños. Hay que evidenciar, como hacía el periodista de La Vanguardia, Pedro Vallín en Twitter, las informaciones sesgadas y alarmistas de los medios. Saber que con ellas hacen caja.  Antes de que Trump fuera elegido presidente de los Estados Unidos, Les Moonves, destacado directivo de CBS dijo: “Donald Trump quizás no sea bueno para los estados Unidos pero es una bendición para las televisiones”.

Esas bendiciones se vuelven veneno cuando no se digieren.  El electorado aún es la princesa a cortejar –ya sabemos que la realeza queda fuera de toda consideración machista que se aplique a la plebe –. Se multiplican los análisis para saber si ha fallado la izquierda o la derecha tradicional en enamorarla para que esté cayendo rendida en brazos de los nuevos fascismos. Que son los de siempre, por cierto. Votan a Le Pen, por ejemplo, porque “l a izquierda solo se preocupa de buscar el voto de  jubilados y funcionarios”. La derecha y la ultraderecha, no, al parecer. Vean la pasión de Rivera y Casado por el funcionariado policial.

Inés Arrimadas, líder Cs en Cataluñaa. EFE
Inés Arrimadas, líder Cs en Cataluñaa. EFE

Amplios sectores de la sociedad española se levantan enaltecidos por una bandera utilizada ya para la crispación y el odio. Con políticos lanzados a por su silla de poder a cualquier precio. Con la furia en el gesto y la mirada. O la risa desencajada de los bolsonaros del mundo. El PP no ha querido perder la ocasión y ha presentado su campaña, España en tu balcón. España es una bandera. Enseñas varias, emblemas de los nacionalismos. Sus seguidores creen, al parecer, que les llenarán sus despensas, y les darán casa, empleo y futuro. O ni siquiera eso. Con las banderas, basta.

La gran diferencia entre el Crack del 29 y la crisis actual es que tras el ascenso de los fascismo y la guerra mundial que provocaron – se aplicaron medidas correctoras. El presidente  Franklin D. Roosvelt, aconsejado por el economista John Maynard Keynes, ya había separado la banca privada de la de inversión, la hucha del casino. Hoy desregulada otra vez. La Administración norteamericana elevó los impuestos hasta tasas del 90% para las rentas más altas durante más de dos décadas. Igual que el Reino Unido. Los gobiernos neoliberales los rebajaron. En España se llegó a cotas del 65%. Eran gestos más que realidades netas pero ahora no nos pueden decir que los beneficiarios  de la crisis “se resisten” a una justa retribución. A subidas mínimas que nos deben al resto. Una política de redistribución fiscal es imprescindible.  Y acabar con las trampas toleradas de la elusión y la evasión fiscal.

Y eso es competencia de los gobiernos. ¿Alguien con dos dedos de frente cree que estos problemas los van a resolver los políticos reyes de la demagogia?

En los cuentos de hadas en los que muchos parecen vivir la princesa preside los torneos en los que sus pretendientes luchan por su mano. Allá van con la bandera que carga la rabia desde los hombros, las ojeras, la burla de los valores esenciales degradados, cada cual con lo que le funcione para seducir. Pero la ultraderecha no cree en la democracia, no es demócrata, habrá que recalcar esa obviedad. No buscan conquistar a la princesa de los incautos, sino su reino.  Se aconseja hablar claro a este electorado Para que no se queme en su propio incendio y arda nuestra vida con sus llamas.

¿Y cómo os las apañabais los periodistas sin gabinetes de prensa?

La pregunta nos hizo soltar un respingo a algunas periodistas del auditorio. Un veterano colega presenta una novela sobre un caso policial y una compañera, algo más joven, la formula, asombrada de que se pudiera trabajar en esto sin contar con la ayuda de las oficinas que dan las noticias mascadas y a su gusto. El aludido respondió que hablando con los jueces, abogados y fiscales, con la policía, los testigos. Algo más laborioso es ese procedimiento. Era José Yoldi, uno de los grandes especialistas en Tribunales desde El País, antes de que lo echaran en aquellos EREs tan selectivos.

En los lejanos tiempos de la conquista del salvaje Oeste informativo lo hacíamos así. Buscando y elaborando la propia noticia. No quiero ni pensar cómo lo lograrían los grandes pioneros y pioneras del Siglo XIX y XX. Lo complicado que debía ser aguardar la llegada de las diligencias con las notas de prensa, mientras se descifraban las señales de humo en la lontananza.

El sarcasmo solo intenta paliar la preocupación. Hoy es un día repleto de noticias. De nuevo. Cuesta elegir la prioritaria. Y me inclino a escribir de esa base importante para todo: la información. Tenerla o no tenerla para actuar en consecuencia. No voy a hablar tanto del periodismo como de la sociedad, del derecho a la información de los ciudadanos y del deber de informarse para no lastrar el bien común.

Los signos alarmantes crecen. Cambian los medios, pero no debería hacerlo el relato de los hechos que nos afectan. Se extiende la idea de que los medios digitales están marcando la agenda informativa. Lo hablamos en una mesa redonda, junto a profesionales solventes. Nuevos medios, nuevo periodismo. No, es el mismo. El que tampoco espera que la Universidad Rey Juan Carlos envíe una nota de prensa contando el fraude –en trance de lavado- de los Másteres. O que esos partidos pringados de corrupción hagan llegar a prensa, radio y televisiones los zancochos que han hecho sus políticos en el erario. Y toda la larga lista que conocen.

Ahora también hay que investigar, comprobar, elaborar, difundir las noticias. Especialmente las que no interesa al poder que sean conocidas. De ahí, las trabas y las represalias. Como ha ocurrido en concreto en el caso del Máster de Cifuentes con Raquel Ejerique e Ignacio Escolar a quienes piden cinco años de cárcel, como no debemos cansarnos de insistir.

Un factor decisivo desde la crisis de las grandes cabeceras es la poderosa presencia del poder económico en los medios, se reiteró en la sesión precisamente. Ciertas portadas, ciertos programas causan auténticos sobresaltos. Esa tendenciosidad está provocada más por un factor económico que ideológico, mantenía Jesús Maraña de Infolibre. Por no separar la opinión de la información, por hacer pasar la opinión como noticias, añado. El periodismo no puede ser independiente con la presión de esos poderes. Ni con las dádivas de la llamada publicidad institucional, tan opaca, con la que han venido premiando o castigando líneas editoriales. Los gobiernos la emplean en teoría para comunicar a los ciudadanos lo que hacen y ofrecen. Seguro que lograrían incluso mayor eficacia con más rigor en ese gasto.

Lo preocupante es que se dan demasiadas desviaciones por asumidas. La Asociación de la Prensa de Madrid anda haciendo ahora mismo la encuesta para su Informe Anual de la Profesión periodística y cada año son más alarmantes las preguntas. En el de 2016, el 75 % de los periodistas admitía ceder a las “presiones” y el 57 % que se autocensura. Es ya un clásico en el estudio. ¿Se puede así confiar en lo que publican?  Imaginemos que se dijera lo mismo en la cadena alimentaria. Que el 75% de los procesadores confesaran que ceden si sus jefes les piden meter gato por liebre en los productos, en todas sus acepciones. Las manipulaciones informativas causan mucho más daño a veces que una gastroenteritis.

La APM preguntaba también sobre las noticias patrocinadas. Pues verá es que no son noticias. Admitamos que podría darse, remotamente, en otros productos, pero ¿en las noticias?

Han introducido preguntas sobre las tertulias, creo que no era habitual. Y tiene porqué.

Jesús Maraña y Jesús Cintora desplegaron en este coloquio argumentos de una altura que no pueden expresar en las tertulias televisivas. Las interrupciones de la otra esquina del cuadrilátero lo impiden. Porque están ahí para eso, para dar espectáculo. Yo no las veo ya. La audiencia progresista cree, sin embargo, que deben acudir a esos programas para dar el contrapunto a las voces histriónicas. “No pueden hablar ellos solos”, argumentan. Pero no están en igualdad de condiciones.  Nunca lo está la verdad y la mentira. Otra cosa es -y muy enriquecedora- la confrontación de opiniones diversas, sobre una base de verdad.

El poder de la televisión como fábrica de fama es incuestionable y decisivo. Hasta los auditorios más comprometidos socialmente se dejan subyugar por los informadores que salen en la tele. A cualquier parte que vaya, lo veo.  “Muchos de los grandes periodistas de investigación no están en las tertulias y no son famosos”, asegura el muy popular periodista Jesús Cintora. Y es así. Entre lo que vende la fama y compra la audiencia se cuelan monstruos devastadores. Salir en la tele no puede ser considerado un baremo de calidad.

Uno de los grandes cambios de la comunicación hoy es la respuesta inmediata de la audiencia, el feedback, el haber incorporado a los lectores a las noticias. Lo resaltaba Edurne Arbeloa de Cuatro. Y Cris Peñamarín del Consejo Editorial de CTXT. La charla directa aún aporta más conocimiento mutuo. Y pocos auditorios más auténticos que el  Ateneo Republicano de Vallecas, Madrid, donde estuvimos el jueves.

Piden pedagogía para que cada vez más gente se informe con rigor. Y no se trata de eso. Empiezan a sonarme mal desde el lado emisor hasta las invitaciones para cautivar a la audiencia. Y ahí está el quid de la cuestión. Lo que importa es la información y debería bastar, si es rigurosa y atractiva en su presentación dentro de ese rigor. ¿Qué está pasando para que un país con tantos problemas, con tantos asuntos por resolver se vuelque en leer estos temas?

Y gracias que no sean las proclamas de propaganda política y económica de buena parte de los medios. La peor desinformación es la que exacerba los instintos primarios con malas artes: la demagogia, una pura degeneración de la democracia que ha perdido su sentido de tanto usarla.

Hay una sociedad desvalida ante la desinformación, el espectáculo, la banalidad. A veces esas píldoras son más peligrosas que un grueso gazapo manipulador. Pero el receptor tiene su responsabilidad en la elección. Vivimos una época de buscar  auto justificación a errores de grueso calibre. Lo detallaba sin cortapisas Carlos Hernández. Y de elogio de la ignorancia, en algunos casos de apología de la ignorancia. Vivimos en un #MeToo diario de ofensas a las mujeres, a los colectivos más vulnerables, a la justicia, a la decencia, a la cordura.

Necesitamos el periodismo. Todos, los periodistas también. El escenario está cambiando mucho. Lo hará más.  Y no está en crisis como tal periodismo. Lo lastran una serie de vicios que no veo en trance de desaparecer sino de acrecentarse. En las audiencias también.

“La revolución tecnológica no ha transformado la esencia de nuestro oficio. Solo nos ha dado mejores herramientas. Algoritmos para analizar grandes bases de datos y transformar la información en conocimiento”, decía Ignacio Escolar al recoger el Premio Excelencia Gabriel García Márquez 2018. Y añadía: “El trabajo periodístico, cuando es honesto y riguroso, es un gran servicio público”. Estamos de acuerdo. La objetividad matemática no existe. Toda selección tiene algo de subjetiva. Nos equivocamos como todo el mundo. Aspiramos a la honestidad. Y un gran número de ciudadanos la reconoce.

Los fuegos que arden, muchos, son más fáciles de apagar y revertir con el conocimiento, con la información.

Lo siento mucho, no lo volveré a hacer. O sí

Diez años después del estallido formal de la crisis financiera internacional nos encontramos con otra aún más preocupante, si cabía. El FMI confiesa –ellos dicen alerta – una deuda global récord, un 60% mayor que en 2007 en los movimientos previos que precedieron al derrumbe financiero. Son 182 billones de dólares, 156 veces el PIB español, y creciendo vigoroso al ritmo de 18 billones de dólares desde la primavera.

Una sociedad aturdida y crispada atiende los cantos de sirena de quienes causaron la crisis y borran su memoria, reforzados ahora por una deriva ultraderechista que recorta libertades y democracia como absurda panacea. Diez años después de la llamada crisis hay más desigualdad, más precariedad en los más débiles, y la sombra del fascismo empieza a nublar el cielo por su tamaño.

Atribuye el FMI la causa central al proteccionismo estadounidense que aboca a una guerra comercial. Los más perjudicados son la UE y los países emergentes. Solo que olvida decir que Trump es hijo de sus salidas a la crisis de 2008 y que la UE sufre las secuelas del errático tratamiento que aplicaron. Mejor dicho, errático no, sabían perfectamente lo que hacían.

Grecia es el símbolo y la víctima. Tenemos un país al que los gobiernos conservadores y socialistas, de Nueva Democracia y PASOK, han dejado en bancarrota. La quiebra se produce con el gobierno de ND y tras falsear las cuentas en su día para entrar en el Euro con ayuda de Goldman Sachs. La empresa que empleó a Mario Dragui, el que ya es presidente del BCE, y forma la Troika, con el FMI, y el Consejo Europeo, los jefes de gobierno de la UE.

En un informe interno de hace algún tiempo,  el FMI reconocía que sacrificó a Grecia por presiones políticas para proteger a los bancos –principalmente franceses y alemanes – expuestos a la deuda griega. Estamos en 2010 cuando la tragedia empieza. Ocurrió en directo ante nuestros ojos y lo contamos, pero las presiones seguían desviando la atención. Fue la época en la que se echaban presidentes para poner empleados del poder financiero. El tiempo en el que se coaccionó a Grecia para que no eligiera un gobierno progresista. Cuando les hicieron comerse el “No” a un referéndum de consulta sobre las crueles condiciones del rescate.

Para entonces los gobiernos que, asustados, por el castillo de naipes  caído tras Lehman Brothers, habían prometido “refundar el capitalismo” se empleaban a fondo en refundar a los ciudadanos y que pagásemos sus facturas. Para entonces ya había habido un 15M  en España y una indignación extendida por muchos países. Para entonces ya había surgido Podemos y entrado en el Parlamento Europeo y amenazado la burbuja bipartidista. Los grandes medios luchaban en las filas del poder.

Prensa española de la época
Prensa española de la época

La Troika quería un castigo ejemplar. Grecia solo representaba el 2% del PIB de la UE pero nos hicieron creer que por ese agujero se iba Europa. No aceptaron las condiciones negociadoras del nuevo gobierno griego. Iñigo Sáenz de Ugarte hizo un trabajo ejemplar en donde se muestra hasta  cómo iban tachando con bolígrafo las propuestas griegas.  De ahí que salieran tan risueños de estas reuniones.

El Eurogrupo se ensañó con Grecia. Varoufakis, ministro de finanzas se fue, Tsipras acató. El FMI y el resto de la Troika convirtieron a Grecia en un protectorado que debía consultar hasta si compraba aspirinas.  Se atacó con prioridad lo que da lucro a la rapiña: las pensiones, la sanidad, los inmuebles, infraestructuras y bienes públicos. Y llega el dinero, y lo primero es pagar a la UE, y después a los bancos, siempre los bancos. Y no queda apenas nada para la gente.

El Eurogrupo con sus más destacados miembros: el alemán Schäubel y el holandés Dijsselbloem que ha revalidado su presidencia
El Eurogrupo con sus más destacados miembros: el alemán Schäubel y el holandés Dijsselbloem

Y casi no se han hecho las primeras anotaciones, de entra y sale,  en las cuentas del Estado cuando se aplican las exigencias de los rescates. Comienzan de inmediato las privatizaciones de los aeropuertos  –requeridas como condición del Eurogrupo – y los adquiere, oh, gran casualidad, el grupo alemán Fraport. Entre ellos los de las islas turísticas de Corfú, Mikonos o Santorini. El grupo  Fraport (Aeropuerto de Fráncfort),  tiene como accionista principal al estado de Hesse. Es solo un ejemplo de la subasta, despiece y liquidación de Grecia. No es la primera vez que se cambia deuda por territorio, pero cada vez chirría más en un siglo XXI.  El paisaje del hambre y la miseria se acrecentó . Los periodistas, grandes periodistas, Joaquín Estefanía y Ana Cañil, contaban en la presentación de su libro sobre la crisis griega que los amigos respondían de esta forma a la ritual pregunta de viaje: ¿Qué os llevamos? Y era comida y productos de primera necesidad.

Y va y dice el FMI algo así como “Lo siento mucho, no volverá a ocurrir”. O ni eso. Y lo grave es que volverá a ocurrir mientras la ciudadanía no reaccione. Que se diría estamos en puertas de que pase otra vez.

Porque volvemos a empezar. Nos alertan. Otra “crisis” de la Deuda. Mayor. Un 60% más. Es tan apetitosamente lucrativa. Tras Grecia cayeron también Irlanda y Portugal. Y se dio un ultimátum a España. Hasta  Obama llamó a Zapatero para que fuera buen chico y metiera la tijera. Rajoy, exultante, se alegraba de que España estuviera en el corredor de las crucifixiones culpando a Zapatero. Es un eterno Déjà vu. Elegido por mayoría absoluta, aplicaría una especie de rescate en diferido, gran parte del cual se ha dado por irrecuperable.

En agosto de 2011, cuando los mercados “castigan” sin cesar a Europa, nos encontramos con una brutal elevación de sus primas. Los bonos griegos se disparaban a 1.256 puntos con un rendimiento que llegaría al 18,50%. Ni en el casino. Los irlandeses y los portugueses alcanzan ya casi los 900 puntos, aportando ganancias del 11%. Los de España, con un 400, rentan un  6%.

La inconsciencia y la ignorancia compran. En la Italia de Salvini que detiene alcaldes progresistas. En la Europa que está reventando sus Constituciones. En la España que conspira desde la podredumbre de sus cloacas.

Polluelos piadores incasables de las falsas bondades de este capitalismo de Casino buscan clientela para las urnas. ¿No añoran ustedes al PP como dice Pablo Casado? ¿No sueñan con un gobierno presidido por Albert Rivera? ¿Y por el mentor de ambos el gallo guerrero que vende libros y su sistema? ¿Y con una bandera o dos que tapen todo?

De lo que no pueden albergar la mínima duda es de esta máxima que dicta la experiencia: esa deuda monumental de 182 billones de dólares que sube como un suflé nos la harán pagar a los ciudadanos. En dinero o en especie. Hasta en democracia. Y algunos se seguirán riendo.

 

La muerte y la tribu

Habría que repensar a Jorge Manrique cuando escribió sobre la muerte que allana a ricos y pobres. Era el Siglo XV y algunos matices han cambiado. No tantos quizás. Hoy y siempre, atesoramos además otro tipo de riquezas. Vengo observando desde hace tiempo el valor de apoyo de la tribu para vivir pero, compruebo, que para morir la tribu es esencial.

Fallece Pepe Cervera, científico y periodista divulgador, ser excepcional, y estalla en dolor una generación de periodistas que lo han cambiado todo. Lloran ellos y todos los que tuvimos el privilegio de conocerle. Y de asistir a aquel fenómeno de la propagación de Internet y de cómo despuntaban unos jóvenes profesionales con el periodismo en las venas, dispuestos a cabalgar hacia el horizonte tan palpable de la tecnología para la información. Porque la curiosidad y los ojos abiertos a los avances son un poderoso imán cuando no pesan las rémoras.

La muerte del maestro José Cervera ha expandido su dolor por las redes, como se previó haría el propio Internet con cuanto entrara en su cauce. “La información se transmite por propagación, no por distribución, la información quiere ser libre (…) se reproduce en las grietas de la posibilidad” escribió John P. Barlow en su mítico manifiesto publicado en Wired en 1994. Nacía un fenómeno transformador. Unos pocos lo vieron primero. Un joven Pepe Cervera entre ellos.

Alguien muy valioso debe ser quien es despedido con un “Siempre te esperaré en Shibuya, maestro“, como hizo Jordi Sabaté que nos desarmó de emoción. O con el recuerdo de los caminos que abrió y les abrió a lúcidos periodistas jóvenes como Pedro de Alzaga: “fue uno de los primeros en explicar la revolución de internet“. O con la historia de una amistad y un proyecto que escribe a corazón abierto, como se contaría en el duelo a los amigos, Ignacio Escolar: “Pepe fue el mejor de todos nosotros. El más visionario. El que mejor lo explicaba. Al que copiábamos los demás“. Nadie oyó nunca hablar mal de Pepe Cervera, Retiario, y el amor que desprenden las despedidas es una lección de vida. “Se vive para conocer gente como Pepe Cervera” concluye en una sola frase que es una enciclopedia Javier Pérez de Albéniz.

Conocí a esa generación maravillosa de periodistas cuando apenas despuntaban y no hace tanto porque el tiempo de Internet corre realmente deprisa. A través de las pistas de mi hijo, llegué a Escolar.net justo en el momento que él describe: cuando todo empezó, cuando todo cambió. A aquella lista de periodistas después, a aquella pasión por descifrar el jeroglífico de la comunicación digital. Estaban todos. Las chicas también, Rosalía Lloret, Virginia P. Alonso, Rosa Jímenez Cano, Vanessa Jiménez, Patricia Fernández de Lis, Bárbara Yuste, entre otras.

Y llegó el Congreso de Periodismo Digital de Huesca. Me enamoré de un divertido texto promocional de Javier Barrera, el twitter mucho más positivo de entonces trasmitió mi deseo y Fernando García me invitó por aclamación popular. A ver, a mirar. Las últimas innovaciones y tendencias. Un auditorio entregado. A Pedro de Alzaga, a Gumersindo Lafuente, a Javier Pérez de Albéniz, a… José Cervera. Una presencia rotunda. La búsqueda en la mirada, la inteligencia en cada gesto, la calidez, la ternura en la sonrisa, la complicidad en la armonía de objetivos.

Impagables lecciones para una periodista de larga carrera, entre muros y sótanos, arrojada prematuramente de la profesión por el ERE de TVE, que encontró una vía para reciclarse y reinventarse. Venturosamente. A pesar de todo. Y luego el blog. Y ver nacer eldiario.es y sentirse mucho más cerca de esa tribu emprendedora  y sana que de periodistas encallecidos de cualquier edad.

La vida y la muerte, la tribu. Verán, hace apenas tres semanas buceando por hemerotecas en Internet, saltó una esquela imprevista como un zarpazo. Traía el nombre de un hombre por el que durante mucho tiempo -y nos ha pasado a incontables mujeres- pensaste que sin él no podrías vivir. Lo hiciste, claro está. Tras una pausa de silencio de palabra, de gesto, de respirar casi, compruebas que aún quedaban lágrimas para él en algún remoto rincón. Y que la única solución para recobrar el movimiento es sentarse a escribir. Siquiera unas frases.

Se fue tan lejos y tanto tiempo que murió sin avisarme. Amanece sin él como todos los días desde hace meses, pero es el primero que yo lo sé. Nublado, aunque saldrá el sol. Extraña sensación la muerte del pasado. Y en diferido. La tierra no es leve ni deja de serlo, no es.

No terminas de entender por qué nadie te avisó. Luego se va aclarando. Jorge Manrique genuino. Los ricos caudales. Turbulencias. El reencuentro para saber y seguir palpando el amor sembrado. Y de nuevo el consuelo mutuo de la tribu que fue alguna vez.

Las personas tenemos una variada relación con la muerte. Por experiencias propias y ajenas creo que los sentimientos del adiós para siempre resultan menos amargos, más dulces, al ser compartidos, expresados, volcados. La tribu es esencial en las despedidas. Porque no tienen vuelta atrás y lo sabemos. Se vacían de la presencia, se llenan de ausencia. La tierra no es leve ni deja de serlo, insisto. Pero el amor es el mejor bálsamo para ese hueco. Y reconstituyente vitaminado.

Por eso, en la muerte de los seres queridos hay que hablarse y abrazarse y llorar juntos. Y recordar los detalles que fundamentaron el cariño. Y volver a abrazarse. Y guardar el legado como sustento de la propia vida. El duelo a solas pudre. Podría ser, sí. Porque se encapsula.

Las diferentes formas de morir van desnudando el trauma de un tiempo que se sabe caduco. Al menos hasta que la ciencia, precisamente, descubra de verdad cómo prolongarlo. Y, sin duda, preparan para saber vivir cada día con más sabiduría. Para agarrar el momento presente y todos los momentos presentes que vengan con fuerza y sacarles todo el jugo. Se redobla la apuesta por no perder ni un minuto de felicidad. Por elegir lo esencial aunque parezca lo más accesorio en el instante que pasa. Con la tribu. Con la que une, y apoya, y descansa, y alienta, no hay otra.

Tenía razón Albéniz: “Se vive para conocer gente como Pepe Cervera”. Estimulan a elevarse, a relativizar y profundizar que no es paradoja imposible, a reflexionar y a liberar sentimientos para que vuelen libres.

pérez de albéniz@descodificador

Se vive para conocer a gente como Pepe Cervera @Retiario

La cacería

“El Gobierno, acorralado, propone ahora limitar la libertad de expresión”. El titular de ABC dejaba bien claro lo que está ocurriendo, aunque no fuera su intención confesarlo.  Es evidente que se ha decretado una cacería. La oposición política se basa en ideas, no en trampas. Y cuando preocupa la libertad de expresión no se ampara el encarcelamiento de quienes la ejercen porque molesta a sus ideas. La pieza a cobrar es el ejecutivo del PSOE, en efecto, y los integrantes de la partida distintas facciones del poder que no quiere ceder ni la mínima parte de la cuota que atesoran. Unos van a caballo, otros a pie, unos son ojeadores, otros cargan la escopeta… y disparan. Y hay hasta quien va para portar el almuerzo. Si toda cacería en busca de víctimas para abatir por la fuerza y por la trampa es deleznable, la de tumbar a la brava un gobierno legítimo –por más que les pese- es intolerable.

Vamos viendo los pasos en varios sentidos, los ministros en la diana y surgen multitud de matices. La Trama Villarejo  es un elemento crucial en la operación por el material del que dispone. La organización del comisario retirado ha dispuesto, según las pruebas recabadas por la investigación judicial, de medios que recuerdan a una policía política de un país autoritario. La STASI de la Alemania Oriental por ejemplo. Solo que de sus dosieres se aprovecharon muchos partidos y notables –empresas del IBEX citaba El País-. Como extorsión y, previo abultados pagos, con fines lucrativos para la empresa delictiva de Villarejo como la califica el auto.

No nos confundamos. Lo que hace el brazo mediático de la trama no es periodismo. Su fin no es el servicio a la sociedad. Son trabajos sucios para el cliente, incluso para el propio comisario jubilado hoy en la cárcel que busca salir antes de Navidad. Oír citar como fuente a medios que deberían estar borrados de la agenda del periodismo decente, duele. Se precisa una profunda reflexión sobre esto, explicaciones nunca dadas, y consecuencias.

La función pública exige transparencia. En países con auténtica tradición democrática, Suecia por ejemplo, los ciudadanos saben a quiénes encargan la gestión, con qué cuentan y con qué no, al  detalle y a través de un fácil acceso. Indagar en los currículos de cargos políticos es normal en democracia,  hablan del grado de confianza que merecen. Los casos de fraudes académicos tenían, tienen, que saberse. Y afrontarse con la misma vara de medir. Resulta un puro agravio que Pablo Casado disfrute de un tratamiento distinto, por ser aforado, al de otros alumnos VIP en sus mismas circunstancias. El pulso se mantiene con la justicia que pelea por la justicia: la  Audiencia de Madrid tumbaba este viernes la teoría del fiscal que exonera a Casado y pide el archivo de la causa y da la razón a la magistrada que investiga el caso. Poco después, el Tribunal Supremo con cuatro de sus cinco magistrados que deben su puesto al PP rechazaba investigar a Pablo Casado por su máster, aunque ve “indicios de trato de favor”. ¿Hasta cuándo se puede mantener este estado de  cosas?

  Notábamos, corroboramos, ampliamos, las concomitancias entre poderes políticos y judiciales, sistemas de elección, trayectorias bien pringadas que siguen impartiendo justicia, su justicia. Hay que actuar sobre esa lacra y sobre esa desorganización al menos. Fuera aforados, tribunales de excepción y sumando de poderes. En inaudita cabriola, podemos ver a delincuentes en la calle, a extorsionadores llenando la caja y a periodistas de una pieza en prisión por hacer un trabajo riguroso en favor de la sociedad. El caso de Raquel Ejerique e Ignacio Escolar, de Eldiario.es,  para quienes Cristina Cifuentes pide 5 años de cárcel por “secretos revelados” de su máster que de tan secreto resultó inexistente.

Pero ya vemos la profunda resistencia a cambios lógicos, el atrincheramiento. Similar a todo el conglomerado que quiere seguir viviendo en un tiempo que la democracia dejó atrás o debió dejarlo.

Queda para un profundo estudio de la condición humana el cómo trayectorias intachables, eficientes, de prestigio, caen por el error de añadir títulos que no han ganado. La cultura de la apariencia. O el de mentir ante las evidencias. Cuántas cosas tendrían desenlaces más airosos si se afrontara la verdad desde el principio.

Ahora bien, las razias políticas son otra cosa. Suscita enorme preocupación contemplar la gozosa cacería en la que andan varios medios, creyendo que ya la tienen ganada. No deberían alzarse con el triunfo, sería ahondar más en el agujero negro. “El gobierno acorralado”, ¡que suenen las trompetas! ¿Por qué razones? ¿Porque han robado a manos llenas como los sus apreciados señores de la Gürtel y tantas otras corrupciones o porque interfieres sus planes?

Buena parte de la prensa española, proclive a estas prácticas, está acostumbrada a reivindicar lo que cree su derecho a difamar. No es libertad de expresión de lo que hablan, ellos y sus apoyos. Insisto en que son los primeros en aplaudir las condenas ideológicas de la vigente Ley Mordaza.  Y miramientos con las libertades, pocos. ABC, precisamente, escribió una de las páginas más negras de la historia del periodismo, al llevar a toda portada “la mirada del asesino de una niña de tres años” de un pobre chico que se dolía por la muerte de la hija de su pareja. Le jodieron la vida, si me permiten verbo tan poco educado.

ABC. Portada 25/09/2018
ABC. Portada 25/09/2018

Un alto cargo puede cometer errores, dimitir por ello, pero verse en las portadas de los kioskos, en los resúmenes de las televisiones, en los wasaps de las tribus propagadoras, con esas caras dolientes que les plantan a toda plana y multiplicación es inadmisible, inaceptable, injusto. Una sociedad madura debería ver en ellas los rostros de los directores y escribidores que las perpetran.

La tradición de los juicios paralelos sin pruebas tiene muchas víctimas en España. Dolores Vázquez, una mujer absolutamente inocente del asesinato en 1999 de Rocío Vaninnkhof en Mijas, Málaga, fue masacrada por los medios y la opinión pública que generan. Se fue a vivir fuera de nuestro país. Carmen Salanueva, PSOE, directora del BOE y principal procesada por un fraude en el papel del organismo, vituperada e insultada hasta el límite, enfermó de cáncer y murió sin saber que también había sido absuelta.

Poco edificante el paisaje de falsos culpables y falsos inocentes.

Tenemos ahora en el camino varios cadáveres políticos y varios otros en el punto de mira.  Con razones de no tan gran calado para el vituperio en la plaza mediática. Mientras los políticos del sistema a preservar se permiten graves licencias.  Albert Rivera ajustició públicamente a 9 profesores del Instituto El Palau Sant Andreu de la Barca, Barcelona, con ayuda de un tipo que publica en un diario. Cinco fueron completamente exonerados por la justicia del delito de odio que les colgaron. El juez archivó la denuncia. De los otros, nada hemos sabido. Y allí estaban con sus fotos y sus vidas a la intemperie. La condena ya había partido. Una visita del president de la Generalitat, Quim Torra, este jueves, al Instituto se ha saldado con insultos y abucheos.

   La sensación de verse expuesto con manipuladores tratamientos de tu propia vida –que he experimentado como otros periodistas que molestan a los colegas servidores del poder – es difícilmente descriptible. Y suelen quedar impunes.

A la magistrada Victoria Rosell le truncaron su carrera política como diputada de Podemos. Las andanzas del promotor de sus denuncias entran en el terreno de esas cutres pandillas de rufianes que operan en España. Fingió un infarto para que su esposa grabara al Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias a ver si podían pillarle “en alguna indiscreción“. Este individuo se dedica a impartir justicia, como otros similares.  Ahora le ha tocado al PSOE que no es precisamente un partido radical de extrema izquierda. Imaginen si fuera el caso.

La lucha por el poder está en un momento crítico.  A los combatientes, sus lugartenientes y ejército mediático les vale todo. Las encuestas internas de los partidos dan sorpaso a favor de Ciudadanos sobre el PP, pero Albert Rivera no pasa por el mejor momento de popularidad entre sus mentores. En estos momentos seguiría teniendo más votos el bloque progresista. En estos momentos.

Dice Carlos Hernández que hay que limpiar las cloacas. No se ve ahora quien se anime a arremangarse y entrar hasta con fumigadoras. La clave está en el papel de gran parte de la sociedad. Como escribía también aquí Suso de Toro, hemos sido educados en el franquismo y sus secuelas, transmitidas en casa a las generaciones siguientes. En ese halo de sumisión y aceptación de las trampas. No pueden ganar otra vez. Salvo que lo hagan limpiamente, por supuesto. Y no es el caso. Oscuras figuras de salvadores se dibujan en el fondo de los agujeros negros, como en el espejo profundo de un pozo.

La vida pública envenenada

En España solo puede gobernar la derecha o inundan la vida pública de crispación.  La vieja máxima se está cumpliendo a rajatabla. Optimizando los nuevos recursos. Ahora ya no van solo a envenenar el estado de ánimo social sino a recobrar el poder a cualquier precio.

Desde el despliegue de Rajoy contra Zapatero algunos factores fundamentales han cambiado. El principal, no el único, es cómo ha quedado al desnudo el Régimen del 78. Con sus compromisos y dependencias. Con una monarquía tocada a pesar de las trabas al conocimiento que pone su inviolabilidad. Con su corrupción institucional. Con la universidad de los máster VIP. Con una justicia escandalosamente a la medida. Con la alarmante figura de las presuntas mafias instaladas recopilando dosieres para la extorsión selectiva.

El proceso nos lleva a un PP que da la presidencia a Pablo Casado. Un candidato capaz de defender con un desparpajo inaudito que el PP valenciano puede enorgullecerse de su gestión en la comunidad, obviando un legado de corrupción descomunal, detenciones, desfalcos, prevaricaciones, fiascos que dejaron  profundos agujeros en las arcas públicas. Con tres presidents, trece consellers, tres alcaldes, y numerosos cargos más imputados o en la cárcel. Es solo una muestra de lo que el PP de Casado es y se dispone a hacer.

El de Rajoy también cuestionó desde el primer día al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo tachó de ilícito porque ellos habían pensado ganar y el electorado se hartó de su sucia manipulación de los atentados del 11M. Por eso era ilícito. Los insultos de Rajoy a Zapatero recorrieron el alfabeto completo desde acomplejado a bobo solemne, desde chisgarabís y cobarde a grotesco, desde insolvente a rastrero, desde traidor a turbio, veleidoso y zafio.

Le frió a preguntas –más de 200– en el Congreso sobre la conspiranoia en torno a la autoría que se habían montado con El Mundo de Pedro J. Ramírez y el resto del brazo mediático. Le organizaron varias manifestaciones con apoyo de obispos y autobuses llegados a Madrid de otros puntos de España para cuestionar leyes o la política antiterrorista que, por cierto, terminó dando frutos.

Rajoy, como Casado, también aprovechó un viaje a Europa  para denostar al Gobierno español. En abril de 2009 y ante líderes del PPE. Solo le dieron dos minutos de uso de la palabra y los utilizó para criticar al ejecutivo del PSOE. Gracias a su asesor Moragas consiguió hasta una condena del Partido Popular Europeo contra Zapatero, incluidos Angela Merkel, Nicolas Sarkozy o Silvio Berlusconi. Misión cumplida.

Lo de Pablo Casado ha sido aún más patético. Como el chivato de la clase, pillando al presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, en un pasillo para soltarle: España es un desastre, es que este gobierno socialista… Ese día confirmamos que nada positivo se puede esperar de semejante persona. En el doloroso conflicto del Estado con Catalunya afirmar que el independentismo negocia  con la pistola encima de la mesa es de una beligerancia ofensiva y profundamente irresponsable. Pablo Casado es un pirómano y con él la democracia no está segura.

En este tiempo, el bipartidismo fue duramente cuestionado por las consecuencias de sus políticas. Nadie quitó nada a nadie, ya lo habían perdido. Y afloró en competición otra derecha, Ciudadanos, que en su proceso mutante, desde un presunto centrismo, ha acabado también en el radicalismo ultra del que en realidad partió. Sus líderes y lideresas, en permanente campaña, comparten con el PP de Casado la estrategia de crear crispación. Dispuestos a sacar jugo del contencioso con Catalunya hasta de la piel de los limones.

Conviene recordar antecedentes y situar los hechos en su contexto ahora que la trama del comisario Villarejo marca la agenda política.

La trama Villarejo

En este tiempo –y desde mucho antes– ha operado un siniestro personaje, el comisario José Villarejo, hoy en prisión preventiva, acusado de integrar una organización criminal dedicada entre otros delitos a extorsiones, cohechos y blanqueo de capitales. Por sus medallas, relaciones y reconocimientos parece que muchos utilizaron sus servicios bajo mano. Nos dicen ahora con tierna inocencia que Villarejo “ destapó la vulnerabilidad de las bases de datos de la Policía“. Después de jubilado, sin tener en cuenta su vida en activo, “tuvo supuestamente acceso al menos en 121 ocasiones a información sensible para sus presuntas extorsiones”. El sumario contiene grabaciones de los trabajitos de extorsión que hacía, presuntamente, a una selecta clientela. La crème de la crème.

El caso es que Villarejo grabó o adquirió supuestamente todo lo susceptible de ser utilizado. A cambio de cuantiosas cantidades de dinero, ese dato es esencial. Era un negocio. Presuntamente. Y habría adquirido otras grabaciones de interés. Así supimos aquello de Corinna y Juan Carlos I sobre lo que han corrido un tupido velo. Se lanzó como presión, con sus voceros habituales. Hasta ahí llegaba el poder de los extorsionadores.

La información por ese mecanismo está viciada. Aunque sea cierta. Muy viciada. En mi opinión. Pero se da por válida y tiene consecuencias por sectores. A Juan Carlos de Borbón no le afecta, a Dolores Delgado, ministra de Justicia, sí. De igual modo que hay masters y tesis tratadas con un doble rasero flagrante.

Villarejo celebró múltiples comidas y cenas sociales. A las que asistió hasta Pablo Casado, según contaba Patricia López de Público, que ha investigado a fondo las cloacas del Estado. A Dolores Delgado la derecha y sus mecanismos le pusieron la proa desde el minuto 1. Y no por comer con Villarejo, ni por la conversación que le grabaron, nunca es ése el proceso. Se diría que buscan con qué atacar y lo lanzan. En el cine negro lo hemos visto mucho.

Con el material para chantajes del que disponen pueden hacer caer… casi a quien quieran. Y ésa es una poderosa razón para el silencio. Para afianzar o dar el poder a quien quieran también sirve. Haya comido, cenado o desayunado con Villarejo.  O con los invitados a otras cenas y meriendas de postín donde tanto se gesta también.  Pedir que dimita Dolores Delgado o cualquiera que tenga amistad con las cloacas -que no es el caso de la prestigiosa fiscal-, como ha hecho Pablo Iglesias, sería prácticamente dejar desierta la política, notables sectores del periodismo y del poder. Y eso no va a pasar. No así.

No estaría de más, de cualquier modo, que los altos cargos o posibles altos cargos renueven sus votos de decencia y de prudencia.

Resumiendo: Las cacerías selectivas del aparato parten de grabaciones hechas presuntamente por el Comisario Villarejo destinadas, según la acusación, a extorsionar y cobrar. Para él o para otros por encargo. Un país que se sustenta en eso para adoptar decisiones, tan arbitrarias además, tiene un problema serio.

Al ministro del Interior de Rajoy, Jorge Fernández Díaz, le grabaron en sus manejos de la operación Catalunya, en el propio ministerio, con su gente.  Montajes de falsos delitos contra políticos, congratulaciones por “el hundimiento de la sanidad catalana”, fiscalías que afinan acusaciones. Y ahí lo tenemos, defendiendo en el Congreso los huesos de Franco.

El problema es que la extorsión y el fomento de la crispación les funcionan. La cacería da frutos.

Las redes sociales como amplificador

Las redes sociales, otro gran factor que no existía en la anterior etapa, han venido a trasmitir y amplificar los mensajes. Soy defensora a ultranza –y probada– de la libertad de Internet. El medio no es responsable de nada, lo son en su caso las personas que lo usan.

El éxito de la estrategia es ya medible en las redes y en la calle: repiten los mensajes de la derecha a veces hasta en el mismo orden y entonación de los predicadores mediáticos. Desde el lumpen a las estrellas Herrera y Alsina. Con el correspondiente surtido de tertulianos de radio y televisión. Ya no hay más que tesis presidenciales, ministras socialistas y catalanes malvados .

Es un cóctel envenenado. Van a por el gobierno del PSOE con las malas artes ensayadas contra cualquier izquierda previamente. Crispación, extorsión y elogio de la pasividad y la estupidez. En este país obligado permanentemente a elegir el mal menor, lo último es ceder a los chantajes. Y lo anterior permitir que se produzcan en un Estado de Derecho

 

*Publicado en eldiarioes 25/09/2018 – 

“Como si de un país bananero se tratara”

La frase dibuja el retrato de una España atrincherada en sus obsesiones. “Exigiendo como si de un país bananero se tratara” fue uno de los lamentos de jueces reunidos en un chat institucional tras la negativa del tribunal alemán de Schleswig Holstein a extraditar a Carles Puigdemont por rebelión. El estupor de una justicia tuerta por sus prejuicios ideológicos que se manifiesta sin cautela, seguros de sus criterios. Forman parte de esa España convencida de la supremacía de sus excepciones a las normas generales. Y que no deja ahí las pruebas de su existencia.

Apenas encajada la noticia de ese preocupante chat,  la Fiscalía del Supremo decide no investigar el Máster de Pablo Casado en la Rey Juan Carlos. Tres compañeras de máster con las mismas 18 convalidaciones y los mismos cuatro sobresalientes en las cuatro asignaturas restantes están imputadas, él no, dado que el aforamiento del que disfruta por ser diputado incluye asuntos privados. Tras la sorprendente disposición de la Fiscalía, la decisión última es del alto Tribunal. Cuatro de los cinco jueces a cargo del caso, recordemos, están nombrados  por el PP.

España sufre estas anomalías, “como si de un país bananero se tratara”. Son insostenibles.

Dejando a un lado prejuicios precisamente, el problema de base puede seguirse a través del procés catalán. El abogado Gonzalo Boye solía dar en las redes el parte meteorológico de las incidencias judiciales. Amanecía soleado en Europa para sus defendidos pero los persecutores, dueños absolutos de la verdad, nunca cogieron el paraguas. Ningún país  ha considerado a ninguno de los políticos catalanes que se fueron de España reos de los graves delitos que se les imputan, tal como se desarrollaron los hechos. Por las mismas acusaciones permanecen encarcelados otros políticos, algunos desde hace 11 meses en prisión preventiva sin juicio.

España tiene una justicia propia de un país autoritario, con sus leyes y códigos mordaza, tras los cambios ejecutados por el gobierno del PP. Y siguen vigentes pese a haber un nuevo ejecutivo. La justicia belga tampoco aceptó mandar a España al rapero Valtònyc a cumplir  nada menos que tres años y medio de prisión “por enaltecer el terrorismo e injuriar al rey en las letras de sus canciones”. Por muy chirriantes que sean. La interpretación de esas leyes se topa, a veces, con esas cabezas que muestran una notable contaminación de prejuicios. El paquete se completa con políticos y medios afines,  decididos a imponer sus opiniones como preceptos.

García Albiol, el líder de un PP minimizado electoralmente en Catalunya, afirma que los jueces del chat expresan “el sentir de la mayoría de los catalanes”. Su presidente nacional, Pablo Casado, ha llegado a calificar de “ xenófoba” la Diada de Cataluña.  La máquina de tuits y declaraciones de Albert Rivera y sus Ciudadanos suelta casi cada hora soflamas en el mismo sentido. Con las ideas básicas del ideario común: golpe de Estado, supremacismo, totalitarismo, nazismo, violencia. Y sin duda encuentran público propicio.

En esa España, José María Aznar, ex presidente del Gobierno por el PP, acude a declarar en el Congreso por la financiación ilegal de su partido y lo convierte en un mitin político de desaforados ataques a sus enemigos. La agria faz se vuelve vapuleo justo en las crónicas de la prensa al servicio de lo que representa. Le sigue una conversación con Felipe González, moderada por la directora de El País, para hablar de la Constitución, prevista sin duda con anterioridad.  En este acto Aznar se muestra simpático y hasta bromista, dicen.

Luego sabemos por Gabriela Wiener que Aznar saca un libro. “Aznar ha usado a la Comisión Investigadora del Congreso, a Iglesias, a Rufián, para promocionar su libro, su regreso a la política y anunciarnos que pese a haber quedado herida de muerte, tras la debacle del gobierno popular y su financiación ilegal, la derecha para él está más viva que nunca. Azul o naranja”, escribe nuestra compañera de eldiario.es

“Como si de un país bananero se tratara”, la España oficial rescata los jarrones agrietados y les da un baño de ultramontana modernidad. Siguen pareciendo del “todo a cien”

Apertura año judicial 2018. EFE (Ángel Díaz)
Apertura año judicial 2018. EFE (Ángel Díaz)

“Como si de un país bananero se tratara”, el año judicial abre con esta foto de sus próceres, a pesar de la inapelable lucha de las mujeres por ocupar de una vez el lugar que nos corresponde. Florentino Pérez (ACS) entrega a Isidro Fainé (‘la Caixa’) el Premio Forbes a la Filantropía, al tiempo que el ex-ministro Soria se hacía con una puerta giratoria en  Volkswagen a quien favoreció en el conflicto de la emisión de gases. Miembros poderosos del IBEX, periodistas como Juan Luis Cebrián, la Iglesia Católica, el líder de la Familia Franco y otros se unen en una fundación “para promover valores”. Lo que ellos consideran valores. Y por si faltara poco la burguesía catalana suspira por Manuel Valls para llevarlo a la alcaldía de Barcelona, cuando Francia lo ha desahuciado y hasta  el partido de Macron le rechazó. 

“Como si de un país bananero se tratara” la sanidad gestionada por el PP en Madrid, con apoyo hasta ahora de Ciudadanos, paga hasta seis veces más por el mismo tratamiento en un hospital concertado que en uno público. Mientras una alcaldesa y diputada regional reivindica al Caudillo que ganó la guerra y lo convierte así en modo plausible de llegar al poder.

El capítulo de las corrupciones  – largo capítulo echen un vistazo– nos lleva a Torrelodones y la infame amenaza de un edil del PP, queremos la silla y de no conseguirá esto podría tener consecuencias personales, no deseables.  “Como si de un país bananero se tratara”. Siciliano. Ha dimitido. Y Santas Pascuas.

En Llanes, un idílico municipio asturiano, el concejal de IU, Javier Ardines, de 52 años, fue encontrado muerto a golpes el 16 de agosto. Hace más de un mes en el que las noticias han pasado muy por encima del hecho. Imaginemos que hubiera sido de otro partido. El periodista Carlos Prieto ha hecho un reportaje desde el mismo Llanes para El Confidencial, modélico. Sigue las trazas de por qué medio pueblo se sintió agraviado por Ardines al punto de querer su muerte. Y vamos palpando la corrupción instalada en el rico municipio, el caciquismo, el feroz clientelismo, las familias enfrentadas, los miedos de los vecinos, incluso a hablar. Algunos lo hacen: “el concejal más coherente que ha tenido este pueblo en 40 años”, “el cargo público más quijotesco de Asturias”. Javier Ardines renunció incluso a su sueldo de concejal y siguió trabajando en la pesca. Salió solo de casa de madrugada hacia el barco. Y así le mataron.

Estas lacras están presentes en multitud de lugares de España, copados por reyezuelos de taifas sin otro partido real que el poder y el dinero. “Como si de un país bananero se tratara”.  Intoxican la médula espinal de España. Intentar cambiarlo acarrea sus riesgos mientras tantos sean cómplices con su silencio. Esperemos que el ADN tomado a media vecindad de Llanes y la dignidad de algunos resuelvan al menos el caso. La limpieza ha de hacerse mucho más a fondo.

Un país bananero, hallazgo semántico. Siempre se ha hablado de repúblicas bananeras. España es una monarquía. El miércoles tuvo un acto solemne en el Teatro Real de la Villa y Corte. Con la presencia de Felipe VI y Letizia, autoridades y celebridades varias. Se representaba Fausto, de Gounod, con montaje de La Fura dels Baus.

Las crónicas cortesanas lo dejaron bien claro: “D os lazos amarillos malogran el éxito de la Fura dels Baus en el Teatro Real” ¿Qué tragedia pudo ocasionar semejante desastre, ensombrecer tamaño resplandor? Veamos “El escenógrafo y responsable del vídeo Alfons Flores y el figurinista Lluc Castells lucían el símbolo político contra el Estado”.  No lo es. Es el símbolo que pide la liberación de los presos que de haberse ido a otro país de Europa no estarían encarcelados. Qué disgusto para el selecto público que contaba con, nos dicen, “personalidades como Isabel Preysler o Carmen Lomana, entre otros”.

Abucheos, aplausos y vivas al Rey en su tribuna. La Reina llevaba –dice la crónica social- un look  atrevido y elegante con pendientes regalados  por Bvlgari en el nacimiento en su día de su hija Leonor.

Claro que no somos un país bananero. Aquí las bananas, las habichuelas, el rape, los autobuses, los estudios, se trabajan con esfuerzo. Hasta la coherencia y el valor, aunque cueste. El contraste es demasiado duro. Tanto, que una tibieza gubernamental puede llevar a perder la partida.

 

*Publicado en eldiario.es 21/09/2018 – 

Aznar, el PP del abismo al que no se puede volver

 Se diría que José María Aznar acudía al Congreso a darse un baño de vanidad que satisficiera su inmensa egolatría y a saldar cuentas ideológicas atravesadas en su garganta ahora que no dispone de una tribuna de esa repercusión.  Su superlativa grandeza le frunce el ceño cuando no se le venera. Aunque se comportaba como si no lo supiera, acudía, en realidad, a la Comisión que investiga la “presunta financiación ilegal del PP”, cuando la justicia ha acreditado en sentencia judicial que  existió una Caja B del PP durante décadas. Con dinero negro pagado por empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. Tan irrefutable que fue el detonante de la moción de censura que echó al PP del gobierno con el apoyo de fuerzas muy diversas.

Las primeras anotaciones en la contabilidad paralela del PP coinciden con el nombramiento de Aznar como presidente del partido en 1990. Una caja B de la que cobraron en opaco cargos del partido, lo que han confirmado algunos de sus receptores. La justicia no ha podido acreditar si las siglas J.M. asociadas al pago de sobresueldos se corresponden con el expresidente del Gobierno. Tampoco quién era M.Rajoy. Se juzgó una primera parte de la Gürtel. El juez que sacó adelante el proceso, José Ignacio de Prada, tiene problemas para regresar a España, porque lo impide el Poder Judicial, nombrado por los partidos, como recordaremos. Se niegan a que cesen sus “servicios especiales” en La Haya.  De Prada había denunciado ataques. 

Aznar ha mostrado la faz de una época cuajada de corrupción, de falsedades, de privatizaciones y fomento de la desigualdad. Una época surcada de gravísimos hechos de los que formó parte como la Guerra de Irak, la gestión manipulada de los atentados del 11M o el accidente del Yak 42. De un elitismo de baja cama que se juntó en El Escorial en la boda de la hija del presidente, con presencia de invitados internacionales de la talla de Berlusconi, y por la que desfilaron muchos de los que después lo harían por los juzgados. Menos de los debidos, ya que la justicia no ha logrado desvelar quiénes están tras esas enigmáticas siglas: J.M. o M.Rajoy.

El presidente de las Azores, el que mintió hasta en el terrible episodio de los atentados terroristas de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, el que tapó (llegando a confundir los cadáveres de ataúd) a los militares del Yak 42, exhibe una prepotencia inaudita. Aún no se ha retractado de las armas de destrucción masiva que invocó para apoyar la invasión de Irak sin amparo de la ONU, cuando lo hizo hasta su colega del Trío Tony Blair.

Aznar lo niega todo. Aznar niega la Caja B en el PP, niega conocer a Correa aunque estaba invitado en la boda de su hija, niega hasta la participación de España en la Guerra de Irak. Asegura: “Yo no tengo que pedir perdón por nada”. Reparte lecciones desde el pedestal en el que, asombrosamente, se siente. Sr. Portavoz, dice para no nombrar a los diputados que le interpelan. “ Lo voy a repetir otra vez para que usted lo entienda“. Aznar a Simancas.

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, que vestía una camiseta con la imagen de José Couso, el cámara de Telecinco asesinado por un misil estadounidense en el Hotel Palestina de Bagdag durante la guerra de Irak,  ha descolocado a Aznar al preguntarle si no pedía perdón tampoco a sus familiares. Aznar no ha respondido hundido en un oscuro silencio.

Aznar dice que la presunción de inocencia “se está convirtiendo en presunción de culpabilidad”. Esto ocurre cuando se habla de él, pero le sacó a Rufián hasta la teoría revisionista de un golpe de Estado en el 34 que justificaría el golpe franquista del 36. “Usted es representante de un partido golpista que quiere subvertir el orden constitucional” le había dicho a portavoz de Esquerra de saludo. Afirmando que tiene a sus compañeros “condenados por rebelión”. Sin juicio y sin sentencia. Lo mismo que dicen sus herederos ideológicos actuales. Lo mismo que repiten los que solo oyen y ven lo que quieren oír y ver.

El autor del decreto que impulsó la primera burbuja inmobiliaria, mano a mano con Rodrigo Rato, reivindica en la Comisión que estudia la financiación ilegal del PP hasta la entrada de España en el euro que sirvió para redondear al alza las pesetas de lo que tanto se dolieron nuestros bolsillos y para llenarnos de más hipotecas inherentes a los requisitos exigidos.

Alentado por Toni Cantó, de Ciudadanos, Aznar se ha permitido hasta dar lecciones de política nacional e internacional. Lo mejor en ese tramo, la oportuna pregunta del diputado naranja sobre si Pablo Casado participó en sus negocios con Gadafi. Aznar lo ha negado rotundamente. Y ha mentido también. En el demoledor resumen de las mentiras de Aznar en el Congreso, nuestro director Ignacio Escolar, incluye ese episodio menos conocido o recordado. Así lo explica y lo documenta:

 Falso. Aznar pactó con Abengoa una comisión del 1% de cada obra pública que consiguiera en la Libia de Gadafi. En ese contrato de comisionista, que publicó en exclusiva de eldiario.es junto con la factura de un primer adelanto de 100.000 euros, figura el nombre de Pablo Casado. Está en el punto 11, donde Aznar nombra a Casado como la persona de contacto para “cualquier comunicación entre las partes derivada del presente acuerdo“.

El aire de superioridad se ha acrecentado al responder a Pablo Iglesias. Parecía que Aznar hubiera ido a la Comisión para mostrarle su profundo desprecio. Buscando la gresca de continuo, ha acudido a sus clásicos desde el comienzo: Venezuela. En su peculiar apreciación del transcurso del tiempo. Para responder sobre la Caja B del PP le soltaba al líder de Unidos Podemos un insulto tras otro: “Salvo que usted quiera condenar por anticipado, cosa de la que le creo capaz”. Pablo Iglesias no ha entrado al trapo que desplegaba Aznar, de modo que éste ha concluido con un “Usted es un peligro para la democracia y las libertades”. Frase a la que ha tenido la bajeza de añadir un comentario sobre los gemelos prematuros de Iglesias y Montero. Aznar, el que metió a España en una guerra cuando millones de personas en la calle le pedían que no lo  hiciera.

El partido fundado por un ministro franquista recaló en José María Aznar, que designó sucesor a Mariano Rajoy, en una decisión de la que pronto se arrepentiría. Alentó entonces a Albert Rivera de un Ciudadanos resurgido para la ocasión y tan afín a él que ahora tiene dos “herederos” posibles para elegir. Pablo Casado viene a solucionar el problema. Un candidato al que eligieron y prepararon desde Esperanza Aguirre al propio Aznar, que lo tuvo en su equipo de negocios. Casado ha ido al Congreso a apoyar a su mentor. Acababa de declarar a la COPE: “esta comisión es un despropósito”.  Tanto él como otros miembros destacados del PP han quedado encantados con la intervención del ex presidente.

Aznar es pasado, dicen. Un walking-dead. Pero su partido intenta reeditarlo en Pablo Casado. No otra cosa puede explicar la elección de otro ser del mismo nivel de mediocridad y la misma arrogancia para reivindicarse. También Casado lo niega todo, todo cuanto tenga que ver con la corrupción del partido de la Gürtel del que era vicesecretario. De su máster y las evidencias palmarias de irregularidades. Negar es la estrategia más aprendida en el PP. Acusar a otros, su especialidad. Enorgullecerse de sus fechorías, la bandera que enciende a sus seguidores. Levantarse impolutos del estiércol. Como Aguirre, como Aznar, que debería estar siendo juzgado por los crímenes que la Guerra disparada en las Azores provocó. Incluida la muerto de nuestro compatriota José Couso. Y varios defensores de la Seguridad del Estado cuyas muertes también fueron ventiladas con urgencia. Y tiene el valor el Aznar, presidente entonces, de decir que España no participó en esa guerra.

Olga Rodriguez

@olgarodriguezfr

Aznar miente de nuevo. Los periodistas que trabajamos en Irak en 2003/ 2004 fuimos testigos de la presencia de militares españoles!! ¿Qué pensarán los militares españoles que estuvieron en Irak jugándose la vida? ¿Y las familias de los que allí murieron? https://twitter.com/eldiarioes/status/1041964232563208192 

eldiario.es

@eldiarioes

DIRECTO | Aznar vuelve a negar que España participase en la guerra de Irak https://www.eldiario.es/politica/DIRECTO-Aznar-financiacion-PP-Congreso_13_815898403_21928.html 

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Tanta soberbia con el daño que ha hecho. Produce una inmensa tristeza verle en cuanto representa. De impunidad también. De la realidad de una España que arrastra tan terrible lastre. Y a la que día tras día tenemos que regresar para saber que hay gente capaz de engullir e imponer ese discurso falaz y dañino. Ninguna sociedad decente se merece el PP que mantiene el sello Aznar.

Ver a Aznar nos muestra el abismo al que no se puede volver. Al que no se puede volver en ninguna de sus versiones por mucho que sea el trabajo –explícito y bajo mano– que se ejerce para llevarlo y mantenerlo en el poder.

De cómo el “Caso Casado” se convirtió en el Caso Pedro Sánchez

Abrió fuego Albert Rivera. El presidente de Ciudadanos cambió la cuestión que tenía registrada en el Congreso para preguntar a Pedro Sánchez por su máster. Pese a las protestas por lo irregular del procedimiento, Ana Pastor, maestra de ceremonias de la Cámara Baja, la admitió. Por supuesto que las Cortes deben prever excepciones a sus normas cuando el asunto es de urgencia perentoria. Las “dudas razonables” que esgrimió Rivera, vistas en sus medios de cabecera desde hace 3 años como mínimo, no parece que entraran en esa categoría.

En el oportunismo, sí. Liquidado el caso Montón, Albert Rivera venía a salvar al soldado Pablo Casado, pendiente de que el Supremo decida sobre su imputación por su máster judicializado y plagado de sombras reales. La meteórica carrera universitaria del nuevo presidente del PP es digna de entrar en El libro Guinness de los récords. Por cierto, una medida imprescindible y urgente es acabar con los aforamientos, esa extendida anomalía en España. Porque hay justicia más fiable en cualquier juzgado que en el Tribunal Supremo que nombra el Poder Judicial, nombrado a su vez por los partidos políticos.

Albert Rivera había vuelto a sentir la comezón de las “dudas razonables” al leer “algún medio de comunicación”. Basta mirar su Twitter para ver de qué fuentes se nutre, tanto él como el resto de Ciudadanos. El político que se atrevió a insultar a una periodista tan digna como Lidia Heredia de TV3 se “informa” a través de Okdiario y el resto de la caverna, la infracaverna incluso. Y, como aguardando la batuta programada, saltaron a secundar la jugada.

ABC, portada acusatoria contra Pedro Sánchez
ABC, portada acusatoria contra Pedro Sánchez

El periodismo español ha vuelto a cubrir otra de sus páginas más negras. ABC sale con un despliegue de artículos para arropar una portada demoledora y rotunda: “Pedro Sánchez plagió su tesis doctoral”. Es mentira. Entre otros, “eldiario.es ha cotejado por sus medios cada uno de los argumentos de defensa esgrimidos por el Gobierno” y concluye que los ejemplos citados no justifican la acusación de plagio. eldiario.es ha demostrado total solvencia y objetividad en los temas de los títulos académicos fraudulentos. También ha revisado la tesis y con el mismo resultadoElConfidencial.

Pero la bola está lanzada y, una vez más, quienes la han tragado se irán a la tumba afirmando su certeza. El Mundo se apuntó por supuesto. En la euforia de la cacería participó hasta Arcadi Espada, uno de los fundadores de Ciudadanos, con un catálogo de insultos intolerable que concluía con frase lapidaria: “La muy citada fama de Quincey: uno empieza asesinando y acaba por no ayudar a cruzar la calle a las viejecitas”.

Estos medios siguen agarrando la presa con los dientes. Más aún, ABC se mantiene en sus trece, poco cuesta. Ahora han pasado además a las dudas sobre la calidad de la tesis. El Mundo trae este viernes un artículo digno de ser llevado a las Facultades para estudiar lo que no es periodismo.  Un artículo sin fuentes y con entrecomillados sin nombre que deja la tesis por los suelos. Parece que su redactora, editores y dirección no han visto ni siquiera películas donde se explicitan los mecanismos esenciales del periodismo.

El auténtico festín se lo dieron y se lo siguen dando las televisiones. Con sus pizarras, sus pantallas partidas, sus preguntas capciosas que provocan titular, sus tertulias en las que siempre sientan en el conjunto de la mesa a sujetos de los que denigran el periodismo. Una profesión que deja de ser en sus fauces un servicio a la sociedad, y mucho menos un servicio a la verdad. Su presencia no es pluralidad.

Hay muchos temas de fondo en todo esto. El primero, los títulos universitarios sembrados de dudas, a la vista de los últimos hallazgos. No debe ser general, pero los casos descubiertos suponen una mancha difícil de lavar. Y, por supuesto, hay que aclararlo, publicar los trabajos y exigir responsabilidades por los fraudes, si los hay. No ayuda, nada,  borrar 5.400 correos del Instituto en entredicho de la Rey Juan Carlos. El adalid de la honestidad, el ariete justiciero,  Albert Rivera, ha perdido en su currículum un doctorado y dos másteres desde que se avistaron sospechas. Y no aciertan ni en las correcciones en las que de doctorado pasó a ser doctorando y ahora ni eso porque no está matriculado y la Universidad le ha desmentido. Prácticamente, el viernes ya lo que tenemos entre manos es el ‘caso Rivera’, en efecto boomerang.

Sacar la tesis del Presidente del gobierno, que no estaba sobre la mesa, por “dudas razonables” que Albert Rivera leyó en “algún medio”, revela el trabajo sucio de una derecha mediática y política indigna. Ese tipo de prensa, esos grupos de poder capaces de destruir reputaciones sin pestañear, son fábricas de fake news. Siempre lo hacen en defensa de intereses que nada tienen que ver con los de la ciudadanía.

La derecha española utiliza cualquier arma para volver al poder, sin el menor miramiento. No debates ideológicos que es lo correcto, sino zancadillas. La derecha que evita sancionar las políticas ultras de Orban en la UE o que se muestra en toda su verdad a la hora de hablar de Franco. Lean a Carlos Hernández. Ya no hay distinción entre Albert Rivera y Pablo Casado, ambos trabajan para la misma causa y con los mismos métodos. En pugna por ver quién de los dos logra el favor de quienes tanto influyen en el poder conservador. Rivera suele resucitar de sus descensos con estas estrategias de diseño, aunque tan mal trabadas que termina haciendo el ridículo. Al final, si es el caso, gobernarán juntos.

La vía que introduce el tóxico es la opinión. Vemos cómo se agranda por momentos la burbuja de la opinión que lleva camino de aplastarnos. Noam Chomsky no deja de repetir que “ La gente ya no cree en los hechos“. Y hace tiempo que se observa y que se ve crecer y extenderse como una metástasis. Edifica su vida en la inestable irrealidad. Cree en lo que siente, en las opiniones. Las opiniones nos inundan de la mañana a la noche, todos los días. Sin aportar en la mayoría de los casos, criterios, hechos, para seguir la veracidad de lo asegurado. Es más barato de producción y mucho más rentable.

Lo más curioso es lo monolítico de la opinión en los grandes medios, de la opinión que disfrazan de información. No responde a la configuración de la sociedad. Solo los países corruptos tienen esta estructura mediática. Tan conservadora, tan afín al poder conservador. Menos mal que la prensa digital está abriendo una brecha y bien potente en su hegemonía.

El periodismo que aprendí, conocí y amé aspiraba a dar información contrastada, a diversificar las fuentes, a sentar las bases para que el ciudadano se formara su propio criterio. A dar opinión, diferenciada de la información, y siempre fundamentada. Entendiendo que esas seguirían siendo las exigencias de los receptores. No enchufarse al partido de las tertulias a ver si gana su equipo. Mi columna aquí es de opinión, que intento sea honesta, como presumo en mis compañeros. Pero, como todas, háganme el favor de revisarla. Si todos diéramos al menos un par de vueltas a los hechos y a las interpretaciones,  sería mucho más difícil colar las trampas.

 

*Publicado en eldiarioes 14/09/2018 – 

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