Nuevas elecciones, la carrera interminable

Exhaustos llegamos a la convocatoria de nuevas elecciones. Una decisión previsible a la vista de cómo transcurría el proceso, de la que hemos hablado tanto que ha exprimido hasta el tuétano los argumentos. Y las consecuencias que cabe esperar. Nos quedan los estados de ánimo y las realidades que subyacen. Un escenario donde, en servicio al establishment, se huye de la izquierda aunque lo manden los votos. Y en el que la principal característica de los líderes políticos -salvo escasas y relativas excepciones- es la mediocridad.

Verán, me dormí y me desperté de forma intuitiva con la imagen de la carrera por la playa en Carros de fuego, la mítica película de 1981 encumbrada a la gloria por la música de Vangelis. Pies desnudos sobre la arena y el agua, que siguen después por pistas regladas y salvan obstáculos y continúan corriendo. Con placer o con dolor. El esfuerzo y el talento, la pugna. Duelo épico y bélico. Hombres solos, como solía suceder. Los atletas británicos de Carros de fuego llevan varias décadas desplazándose al ritmo acelerado del salto de sus pies. Con una meta: el éxito, quizás la conquista. Forrest Gump, en cambio, echó a correr un día simplemente para huir, para olvidar. Sin rumbo. Sin tiempo.

Llevamos en España 5 meses corriendo, sin avanzar. Desde el 28 de abril. No, desde que empezó aquella carrera. No, desde que hubo un cambio de gobierno por procedimiento excepcional y absolutamente justificado. No, desde 2016. No, desde 2015. Con las navidades encima, los turrones en la mochila y un plumífero por si acaso. Hemos atravesado nieves, vientos, brumas, lluvias, calor sofocante, dulces primaveras y cálidos otoños. Alcanzamos una meta y se desmorona. Se impone volver a emprender la marcha, llegamos y se cae también. Y otra, pero se aleja conforme nos acercamos y hay que continuar corriendo. La carrera interminable, mientras se orillan los problemas de la gente común.

Algunos gritan. Apenas siquiera ya en queja. En protesta sí, que es distinto. Animando a sus equipos, zancadilleando a los rivales. Muchos chillan para no oírse. El ruido apaga el sonido de los pasos. Hay una meta, precisamos coronarla y empezar a trabajar. Las metas no son para ponerse medallas, ni subir a los escalones del podio. No solo, son para sentar algún tipo de principio o fundamento.

Es difícil orientarse. Decenas de estímulos pugnan por distraer la atención. En realidad, por captarla para entretener y despistar. Cambian colores, brillos, sonidos, aunque los mensajes sean los mismos. Esto es así y no hay más que hablar. Por su propio bien, asústese. Surgen palabras nuevas para viejos conceptos que estimulen al personal (relato, DANA). Corra hacia ninguna parte. Compre. Compre productos, ideas, odios, fervores, prioridades. Ya le diremos.

Contratos a dedo, nuevas tramas de corrupción, las salas de juicio sientan acusados, algunos colegios siguen abriendo en barracones, el sueldo no llega y los pisos son cada vez más un bien de lujo. ¿Saben que en los aledaños de la M30 de Madrid o en la Avenida de Camilo José Cela no mucho más lejos hay gente viviendo debajo de un puente? Seres humanos aguardan a ser “repartidos” -con suerte- porque un día decidieron correr sobre las aguas y no les aguardaban las fanfarrias del triunfo. Y el machismo continua matando, ahora ya de tres en tres, con los hijos delante, heridos de muerte de por vida. Mientras la política sucia, suaviza la etiqueta real. Algunos han dejado de correr. Algunas, sobre todo. Las han apartado del camino.

Y mientras aquí los políticos se mandan cartas en el tiempo de descuento, más allá se envían drones con explosivos y sube el precio del petróleo. Con cuanto conlleva. Pero lo importante es el torpe teatrillo. Lo que éste dice, lo que el otro propone, desfachatez sonrojante queriendo trucar la voluntad popular, hablar de Estado cuando quieres decir intereses personales, avistadas las encuestas y con la silla en la mente. O el sentar simplemente los reales. El votante es lo de menos. Y crear ambiente: “estuvieron hablando de”…, oyes en la calle. “Dicen”. “Yo creo”. “Son unos impresentables”. “¿Quiénes? Todos”. “No, éste”. “No, el otro”. Y esto da para mes y medio más como mínimo.

Y el palacio y la foto, uno por uno, el apretón de manos, la sonrisa. Las mil, dos mil, opiniones que escudriñan los gestos. ¿Siguen corriendo? ¿Hay meta? ¿Volante o de fin de etapa? ¿o fin de carrera?

Los sueños vuelan más alto. Mirando los trompicones, las caídas, los esfuerzos, el talento, las ganas, el cansancio. La torpeza, la empecinada vanidad. Los que llegan adonde siempre estuvieron, siempre los mismos. Mientras salen conejos de las chisteras. Para carreras patéticas, por cierto, las de los conejos tras una zanahoria. Si lo siguen haciendo, porque es probable que hasta los gazapos –y nunca mejor dicho el sinónimo- hayan aprendido.

Pensamientos para entretener las horas de un día que iba a depararnos… ¡Nuevas elecciones! Salió la fumata blanca. Hay que seguir corriendo, la meta se va más allá. Otra vez. Y aunque hubiera sido gobierno en precario, con espadas en alto, por la incomodidad del vencedor, o la hipoteca del apoyo de última hora. A correr toca de nuevo.

Cómo agota volver a la caseta de salida. Cada vez con peores humores. Políticos abrasados y, lo que es mucho peor para la sociedad, insoportable descrédito a la política. Intolerable. La carrera sin fin. Carros de fuego de un profeta que sube a ninguna parte o Forrest Gump corriendo absorto para no llegar ni a sí mismo. Inmenso tedio, a ratos indignación. Un banco de los de sentarse (los otros tienen acceso reservado). “Mi mamá dice que tonto es el que hace tonterías”. Igual los hay por millones. Igual no. Se verá.

*Publicado en eldiarioes

La factura de una decisión equivocada

En todas las decisiones trascendentes hay que valorar los antecedentes y las consecuencias. Ninguna persona responsable se limita a reacciones viscerales sin tenerlos en cuenta. Pedro Sánchez, el candidato a la presidencia del Gobierno, volvió a dar un puntapié al pariente pobre que nunca aceptó a su mesa. La cadena de desprecios, tras vetarle -como él mismo no hubiera aceptado de nadie-, culminó este jueves con el rechazo a la última propuesta de Pablo Iglesias para la formación de gobierno en apenas minutos y ratificada este viernes por la portavoz… en funciones de partido. Los corifeos pueden vestirlo de seda y verosimilitud, pero no tiene soporte alguno si de lo que se trata es de formar un Ejecutivo progresista, tal como pidió la mayoría de los votantes.

¿Tenía otros planes Pedro Sánchez? ¿En qué día y a qué hora dados sus cambios de opinión? Los que por cierto se reparten por las hemerotecas y nunca ha explicado. El caso es que el PSOE no dispone de votos suficientes para gobernar, le faltan muy pocos y los que puede obtener no los quiere. Y se empieza a ver con buenos ojos, los corifeos también, una alianza entre PSOE y PP para después de las nuevas elecciones. El mismo PP al que echó la moción de censura por su insoportable corrupción. ¿Cabe más? En serio, ¿cabe más?

No se fían de Unidas Podemos, dicen, pero se fían del PP de Casado y sus máster y carreras exprés. De Ayuso y su gobierno de la provocación, del insultante reto a la cordura, escaparate orgulloso de la impunidad. El PP de Cayetana Álvarez de Toledo y todo lo que huela a ultra, trampa e involución. El PP con los peores resultados de toda su trayectoria vendría en un paquete con Ciudadanos y lo que quede de Vox. Con la ideología de Vox, que ha sacado del armario el corazón ultraderechista de esta derecha. Con un Albert Rivera que quiere emular el “Minority Report” de Spielberg para encarcelar a quién él decida, “sin esperar a que se cometan los delitos“: el sueño dorado de todo dictadorzuelo.

¿Es ése el proyecto de Pedro Sánchez? ¿Es lo que ven bien la CEOE y los bancos acreedores? ¿Qué pasa con las esperanzas y los derechos de la sociedad? Una sociedad que, en sus sectores decentes, está harta de corrupción y engaños.

El bipartidismo se ha hundido, cien veces hay que repetirlo porque las pruebas son concluyentes. Y se ha hundido por sus errores: sobre todo por el error de la socialdemocracia que se plegó al capitalismo, con apenas unos brochazos de políticas sociales distintivas. Si ése es el contexto profundo, los matices nos llevan a lo sucedido en otros países. Todas las complicidades y aún indefiniciones se han pagado. Bajón histórico en Alemania de ambos partidos, en particular los socialdemócratas. Barridos estos en Francia o en Italia. Por primera vez, no suman mayoría en el parlamento europeo.

El caso de Italia es el más citado en estos momentos. El Movimiento Cinco estrellas y el Partido Democrático formaron gobierno para echar al ultradererechista Salvini en tiempo récord. Dicen. Y no es exacto. Hay una historia detrás. Muy ilustrativa. Matteo Renzi era el Pedro Sánchez anterior. Adorado por la socialdemocracia europea –aunque él es más conservador- accedió a la presidencia de Italia en 2014, a los 39 años. La Revista Fortune le consideró la tercera persona más influyente del mundo menor de 40. Renzi, sin embargo, se empeñó en firmar un pacto, conocido como “pacto del Nazareno” entre su partido, el PD, y Forza Italia de Berlusconi. Nada menos. El fin era transformar el Senado y, sobre todo, practicar una reforma a la ley electoral italiana, dirigida fundamentalmente a poner trabas al M5S.

Renzi fracasó, se fue a negro su gobierno y su carrera en 2016. Y propició que 5 Estrellas pactara con Matteo Salvini en la que sería la proyección más espectacular que puede tener un neofascista desde el Ministerio del Interior. M5S y PD han superado este escollo, sin Renzi, y han formado gobierno. Pero Salvini está ahí, a manifestación diaria brazo en alto, y directo a conseguir el Gobierno. Renzi, echando valores fuera, sigue en sus trece: “Frente a la esquizofrenia vulgar de Salvini, el Cavaliere es un hombre tranquilizador de las instituciones”, acaba de decir.

Porque ¿qué viene después? ¿Qué viene después de los pactos entre derecha e izquierda nominales, después, sobre todo de defraudar a la ciudadanía? Lo estamos viendo en el crecimiento de la ultraderecha, de los neofascismos y fascismos netos, el racismo y la xenofobia de los ataques a los derechos a los colectivos vulnerables incluidas las mujeres que somos la mitad de la población.

Los píopíos de las gradas creen estar disputando un partido de fútbol pero esto es la vida y nos jugamos nuestro futuro. No es posible una irresponsabilidad del calibre de la que se avecina convocando nuevas elecciones por no llegar a un acuerdo fácil de gobierno.

La mayoría absoluta no se va a producir. Más aún, la indignación de los votantes progresistas puede dar resultados inesperados a los estrategas de la demoscopia.  La figura de Pedro Sánchez queda muy dañada en ese sector de la izquierda, y el otro no es que precisamente le aprecie. Es asombroso cómo Sánchez ha dilapidado la leyenda de su coraje frente al aparato del PSOE que le ejecutó y la formación de un gobierno que se presumía ejemplar por su composición. Varios de sus integrantes se han quemado en la gestión de cuanto concierte a las fallidas negociaciones.

Lo peor es el convencimiento de que las puertas giratorias se abren oportunas, cuando lo hacen, que tampoco es siempre, y que la factura abultada y dolorosa la paga la sociedad.

*Publicado en eldiarioes

Para mujeres sin complejos o próximas a superlos

La imagen resultó insoportable incluso para la España que la repite de año en año y que ve reverdecer el machismo. La foto de apertura del Año Judicial sin una sola mujer. Otra vez. Los 13 miembros de la Sala de Gobierno del Supremo con el Rey, todos hombres. Lo curioso es que hay 2.858 mujeres juezas (53%) y 2.519 hombres jueces (47%), según los datos oficiales del Consejo General de Poder Judicial a enero 2018. Y que ni si siquiera se explica con la habitual excusa de la edad. En esa fecha había 875 mujeres juezas y 972 hombres entre 51 y 60 años.

Una de esas mujeres juezas era Victoria Rosell, que sería víctima de una conspiración por parte de otro magistrado de su misma jurisdicción: Salvador Alba. El Tribunal Superior de Justicia de Canarias acaba de condenarle a seis años y medio de prisión y 18 de inhabilitación, por los delitos de prevaricación, cohecho y falsedad en documento oficial.  Una trama que la apartó en su día de la carrera política que había emprendido como diputada de Podemos.

No es casual que mencione ambas noticias que confluyen en fechas. La discriminación de la mujer sigue siendo un hecho, no ha dejado de exigir un esfuerzo extraordinario remontarla pero con determinación y fuerza sí se puede. Elementos que ha evidenciado en su caso Vicky Rosell.

El tema traspasa lo casual para convertirse en preocupante. Una reunión del equipo de dirección y de opinión de eldiario.es ha revelado que la labor de zapa del machismo puede estar influyendo en algunas mujeres. Se animan menos a expresar sus opiniones por temor a que no les compense de las críticas que pueden recibir o porque –ciudadanas multitarea– no dispongan del tiempo suficiente para todo. Y aún habría muchos más matices.

Sin duda, el tema esbozado en la reunión de eldiario.es merece un análisis mucho más completo, pero parece un hecho que los nuevos papeles de mujeres y hombres  han causado más efectos de los inicialmente advertidos.

Las mujeres españolas han vuelto a reivindicarse como se hizo en e,l último cuarto del siglo XX, masivamente ahora en los #8M que han sido ejemplo internacional.  Pero han tenido un potente rechazo del machismo que se ha rearmado. El destacado portavoz de Vox  en el ayuntamiento de Madrid recrimina a sus socios y correligionarios de PP y Cs que impulsen políticas que, según él, “criminalizan” al hombre por serlo. Y afirma que “la violencia de género es una gran mentira, negar esto es como negar el día o la noche. La violencia es violencia, no tiene sexo”, desde su noche sin día porque en las mentes oscuras no entra la luz.

Lo dice el mismo día que la Fiscalía del Estado aporta datos terribles: las violaciones cometidas por menores aumentaron un 43% en 2018. Se denuncia más, pero no deja de ocurrir y con agravantes. Carne de porno desde muy temprana edad, desde la infancia, niños y jóvenes buscan vídeos de violaciones en grupo, con cifras récord de visualizaciones. El machismo en sí también ha aumentado en la adolescencia. Y aquí se puede hablar con toda contundencia de la relación causa efecto de las políticas que apoyan el machismo orgulloso de sí.

El machismo se ha crecido. Con consecuencias visibles. Y algunas mujeres, según nos dicen, se retraen en la práctica por las implicaciones que puede tener lo que digan. Se advierte una cierta inseguridad en ciertos casos. Y, desde luego, no es momento para tenerla. Estamos en uno decisivo. Tenemos que leer a mujeres, escuchar sus opiniones expertas, saber que se pueden equivocar o no, tanto como los hombres. Ya lo dijo alguien: “la igualdad llegará cuando haya tantas mujeres ineptas mandando como hombres ineptos”. Y en el camino de ese objetivo ya vamos.

Es constatable que las críticas, tanto en Twitter como en los comentarios de las columnas de opinión, son más agresivas hacia las mujeres que hacia los hombres –por línea general, salvo excepciones–. Con descalificaciones personales y calumnias. Y no es plato de gusto. Sin embargo, las columnas de eldiario.es por ejemplo tienen entre 30.000 y 200.000 lectores de media, aunque algunas llegan hasta el millón. En un centenar de comentarios, pongamos por caso, el porcentaje de los que insultan apenas llegan a 10, 20 como mucho. Irrisorio porcentaje que no indica otra cosa que la memez y mala uva de quien los profiere.

En Twitter tienen más repercusión, pueden llegar a dañar cuando tienen como objetivo claro menoscabar o destruir la trayectoria de la víctima. Luego se amplifican en las redes de los medios basura, y los que pasan por prestigiosos –comprobable, con sus firmas y todo–, pero ni siquiera eso alcanza al criterio de toda la población o de aquellas personas que lo tienen.

Siempre fue difícil. A las mujeres nos lo ponen cuesta arriba. Las primeras –de esta etapa, dado que ha habido muchas antes– llegamos a redacciones, a salas de juicio, a quirófanos, solo de hombres; a universidades con mayoría de ellos, hasta a las gradas de los estadios. Todo es ponerse. Y levantarse, si se cae o se agota una. Ahora que la partida está con más elementos a favor en el tablero, no caben los complejos. También es cuestión de carácter, tener más miramiento, menos osadía, quizás. Quizás, tampoco es regla general.

Nunca he considerado al hombre como tal, enemigo. Algunos lo han sido, de uno en uno. Otros todo lo contrario. Muchas mujeres lo vemos y sentimos así. Pero no se puede bajar la guardia de nuestros derechos. El logro a conquistar por tanto es creer que las mujeres podemos. Lo hemos demostrado en todos los terrenos, contra el olvido, el borrado, los frenos, las mentiras.

Hace un par de días, Manuel Rivas, un hombre, escribió un texto estimulante en El País. Un hombre sin complejos para mujeres sin complejos. Aludiendo al Génesis, la gran literatura, dice: “Y la protagonista es Eva, la mujer. Es ella la activista de la desobediencia, la que toma la palabra y la que se atreve a probar el fruto del árbol del bien y del mal. Ese acto de desobediencia inaugura la libertad”.

Así es, así somos.

*Publicado en eldiarioes

Camilo Sesto, el cantante al que quisimos sin confesarlo

 Le preguntaron en TVE por qué estaba mal visto decir: “Me gusta Camilo Sesto”, y apenas supo qué responder. Y lo cierto es que escuchábamos, incluso en secreto, sus canciones y todos los amores de nuestra vida tuvieron su momento para dejar que Camilo les dedicara su canto del desamor y la nostalgia. Hoy, en la muerte del músico -a los 72 años-, se constata que somos muchos quienes sentimos que fue importante en nuestras vidas al ponerles una parte de su banda sonora.

No revolucionó la música pero la interpretó magistralmente con una voz perfecta. Y sí se atrevió a afrontar la interpretación de la Ópera Rock, Jesucristo Superstar en una España con el dictador vivo, tan melindroso para estas cosas.  Y fue un hito. Montó y financió el muy costoso espectáculo que había visto en Londres. De gran calidad y fiel al original, se mantuvo cuatro meses en cartel. Con gran afluencia de público aunque no sin problemas. Porque un Jesucristo social y moderno – siquiera porque cantaba- , con dudas, llevado a los escenarios, fue demasiado para esa parte de nuestra sociedad que siempre intenta arrastrarnos hacia atrás.

Camilo Sesto era, además, un hombre hermoso cuyo error fue resistirse al hecho de envejecer y perder la tersura de la piel, embutiéndose agujas de un pasado inaprensible. Sus comienzos fueron duros, de trabajador todoterreno que se hace huecos en las orquestas que -en los años 60´- recorrían los pueblos para cantar en las fiestas. Canciones melódicas, de bailar agarrados, que se dejaban oír mejor que cuando ensordecen a decibelios y machacan a la vecindad con reguetones. Y luego en los grupos hasta alcanzar el estrellato de solista.  Pleno.

Un éxito atronador. Lleno de números 1 en las listas, cuando ya se empezaron a contar en ordinales, de discos de oro, conciertos, giras, premios.  Y un sitio en muchos corazones porque al final casi todos terminamos conociendo la experiencia de los amores que dejan el alma herida.

Por los sueños perdidos, por la inocencia, las costumbres, las voces quebradas, las realidades vividas, las ilusiones renacidas, el amor imperecedero al punto de volver a cantarlo una y otra vez como si fuera un hallazgo único. Algo muere y algo se queda, siempre se queda. Gracias, Camilo.

Con nuevas elecciones, habría de cambiar el candidato

El espectáculo que está ofreciendo la negociación de gobierno puede calificarse de bochornoso. Dejemos de dar vueltas a lo accesorio y vayamos al grano: si se convocan nuevas elecciones, sin razones objetivas de peso, es porque el candidato ha fracasado. Se precisa otro. Hastiados, con profunda irritación, muchos ciudadanos empiezan a esbozar esa posibilidad. La equidistancia reinante –nada que ver con la imparcialidad– pide siempre “al otro”. El otro también, sí, pero la responsabilidad máxima es de la persona que ha de constituir el gobierno. Pedro Sánchez, a la cabeza del PSOE, es a quien compete lograr un ejecutivo estable.

El conflicto es de dimensiones cósmicas y surgido prácticamente de la nada. A no ser que ahondemos en esos matices que se agrandan y se convierten en escollos insalvables. Supuestamente, PSOE y Unidas Podemos son dos partidos de izquierda. No debería haber mayor problema para llegar a acuerdos. Lo han hecho en ayuntamientos y comunidades autónomas. Unidas Podemos accedió en la primera parte del fiasco de las investiduras a descabalgar a su líder, Pablo Iglesias, porque no gusta al PSOE. Han llegado a decir que sería como tener al enemigo en casa. Al enemigo, que se dice pronto.

Punto primero: el PSOE no se ha enterado, tal como se manifiestan en sus filas, de que no tiene escaños suficientes para gobernar. Y pretende que Unidas Podemos le dé los votos suficientes, sin más. Ése es el camino en el que realmente está actuando. Las presiones, coacciones, al partido que dirige Pablo Iglesias sonrojan.

En política, se ha apuntado el PNV, cuya sensatez tanto apreciamos, rezando y todo para que haya un acuerdo que evite nuevos comicios. Ellos no bloquearán la investidura (¿no votarán en contra?) “si el programa es asumible”. Gabriel Rufián, por ERC, evolucionado al más prudente diputado de la Carrera de San Jerónimo, conmina a Unidas Podemos a no ser un obstáculo para el gobierno de Sánchez, después de haber tumbado los presupuestos que llevaron a Sánchez precisamente a la disolución de las Cortes.

Mediáticamente, no pueden decir más claro lo que ocurre: el PSOE “hace guiños” a Unidas Podemos incluyendo medidas sociales. Qué suerte, por favor, las medidas sociales son “guiños” y sirven para tener los votos de la izquierda. A mí me parece sonrojante, pero en las cómodas almenas en las que viven algunos, la realidad cotidiana de los ciudadanos de a pie no se contempla.

Y eso nos lleva a otro punto clave: ¿las medidas sociales serían “guiños” de investidura en un partido que realmente fuera de izquierdas?

Pedro Sánchez y su círculo quieren ir a elecciones. Cada vez son más las voces –y los indicios que así lo indican. Como en un juego que puede resultar el de la ruleta rusa. Con un objetivo claro: que el tiro mortal vaya para Unidas Podemos. Podría ser el reto. Los retos estimulan personalmente a ciertos caracteres. Es el famoso relato, esa frivolidad de tópico que nos tiene a muchos hasta más allá de donde alcanzan los brazos en alto. Prueben a subirlos, va bien para aliviar tensiones de cuello y espalda. El relato. Lo importante no es lo que es, sino cómo se cuenta. Y cuando se usan demasiados adornos el fondo se enturbia.

El intento de recobrar el añorado bipartidismo. Con un PP que –repitamos hasta que cale obtuvo en abril el peor resultado de su historia: 66 diputados en el Congreso, y la pérdida de 71, ¡3,6 millones de votos menos! y 145 sueldos públicos. De ahí que aumente las consejerías en la Comunidad de Madrid en ese laboratorio de la provocación y la impunidad que resume el gobierno de Casado/Díaz Ayuso.

Es el relato auténtico, compuesto de hechos. El que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa gracias a una moción de censura a Mariano Rajoy con la decisiva ayuda de Unidas Podemos y los nacionalistas. El puesto que le ha permitido viajar por medio mundo, recibir a mandatarios, y saborear las mieles y las hieles de gobierno. Apenas un año que puede cerrar con el camión de la mudanza en la Moncloa para recoger sus pertenencias. Y con el incomprensible balance de haber perdido el gobierno por una estrategia peligrosa.

El que puede sentar de nuevo al PP, aceptado rival bipartidista, en el gobierno de España. El de los discos de Bárcenas borrados 35 veces, rallados y machacados al que un juez no ve delito por falta de pruebas y por otros resquicios de la ley. De esa ley que aplican, los jueces que, en altas instancias, nombra el bipartidismo. El que pacta con Vox y Ciudadanos y su campaña ultra para competir en los espacios de ultraderecha. Con esa Cayetana Álvarez de Toledo a la que odiar e insultar en twitter para distraer y perder fuerza, pero hiela la sangre –desde su ser tan antidemocrático al decirle a alguien “que pierda toda esperanza“.

Casi parece dedicarlo al Pedro Sánchez que se ha dejado comer el terreno y acariciar los oídos. Casi a la sociedad expectante que creyó votar para que hubiera un gobierno progresista.

Abordemos medidas de alivio ante semejante panorama. Es evidente que el bipartidismo quiere revivir modificando el artículo 99 de la Constitución, para regalar escaños a la lista más votada aunque no se corresponde con la voluntad popular. Ese intento ya se ha mencionado. El propio Sánchez lo planteó y también, en su día, Pablo Casado. Se hace en otros países nos dicen. Pocos, otras medidas son más frecuentes.

Vemos en diferentes lugares en los Estados Unidos por ejemplo que tanto gustan que cuando un candidato fracasa, se va a su casa. Quizás, es una opción demasiado drástica para estos lares, pero como idea nos sirve para cotejarla con otras mucho más lesivas para la sociedad. Un ejercicio para ver las dimensiones de cada salida. El propio Pedro Sánchez debería ser el primero en mirarse en ese espejo.

¿Qué tal pues la propuesta? De no llegar a acuerdos de gobierno, sin mediar obstáculos de peso, exigir que no repitan los mismos candidatos que han sido incapaces de conseguirlo.

 

*Publicado en eldiario.es

 

Aguirrey Cifuentes, el virreinato de Madrid

Han pasado 16 años desde que, en junio de 2003, Esperanza Aguirre se convirtió en presidenta de la Comunidad de Madrid en una sorprendente sesión que nos dejó boquiabiertos. Dos diputados del PSOE, Tamayo y Sáenz, dejaron sus escaños vacíos para dar la mayoría a la candidata del PP. El ‘Tamayazo’, nunca aclarado oficialmente pero con sus tentáculos al aire, inauguró el virreinato de Madrid con el PP más corrupto de la historia al frente y una titular, Esperanza Aguirre, que lo formatearía a su gusto. Por aquellos tiempos, su antecesor, Alberto Ruiz-Gallardón, que ocupaba el “trono” desde 1995, pasaba por ser un progresista liberal de lo más moderno. En el gobierno de España, en ese período, José María Aznar.

En aquella histórica sesión de 2003 en Madrid, se propuso a Concepción Dancausa como Presidenta de la Asamblea y ella se levantó, sacó un papel del bolsillo y leyó cuanto estaba sucediendo e iba suceder. Dancausa ha sido nombrada viceconsejera de Vivienda en el gobierno de Isabel Díaz-Ayuso. Es la misma que fue condenada por el Tribunal de Cuentas por vender pisos municipales de protección oficial a Fondos Buitre. Luego sería exonerada, junto a Ana Botella, gracias al voto de dos consejeros vinculados al PP. El Partido Popular es una gran familia, especialmente el de Madrid.

Todos los presidentes de la Comunidad de Madrid, salvo Ángel Garrido y Pedro Rollán en sus breves mandatos, han sido imputados por la Justicia. A Gallardón en otra vertiente y ya fue sobreseído. A cambio, tenemos en la lista a Francisco Granados, vicepresidente con Aguirre, que entró a lo grande en la trama, al decir de la justicia. Desde lucrarse con colegios de niños, a cacerías y volquetes de putas. Casualmente, presidió la comisión que hizo como que investigaba el ‘Tamayazo’.

Esperanza Aguirre es, para el juez, la jefa de la trama. Caminaba impoluta en lo que ella misma denominó charca de ranas y resulta que todas croarían a su batuta. Ultraconservadora y rabiosamente liberal a un tiempo, censora, añorante franquista y aficionada a las mentiras históricas, hasta al 15M vio como una rebelión copiada de la para ella malsana revolución francesa que tumbo a los Luis XVI absolutistas de toda la Historia. ¿Pagará ahora?

Hoy ha sido imputada por el juez con Cifuentes y otros empresarios, entre ellos de forma destacada Indra. Por organización criminal, relacionada con la financiación ilegal del PP para adulterar las elecciones a su favor. Habría empezado, según el sumario, apenas llegada a la presidencia. Hoy pringan también con ella, en esta imputación, el hostelero Arturo Fernández, ex presidente de la patronal madrileña, cuñado de Gerardo Díaz Ferrán, aquel otro jefe de empresarios que dijo a Aguirre uno de los piropos más sentidos de su vida: “es cojonuda”.

Es difícil moverse sin árbol genealógico por la familia “pepera” de Madrid. Como se heredan las chanchullos de negocios entre todos, visto lo visto, a Cristina Cifuentes también le tocó lidiar con Arturo, el de los caterings de todo lo oficial. Y pasa lo que pasa. Cifuentes era otra moderna, otro verso suelto, que terminó insertada en ese gran poema épico y nada ético de su partido en Madrid. A Cifuentes, la tumbó de la presidencia el máster que no hizo y su empecinado empeño en negarlo para no ser ella la que palmara por lo que se diría es una extendida práctica en el PP. Y el fuego amigo del vídeo de las cremas. Y el juez cree que también la Púnica. En total, en esa trama van ya medio centenar de imputados.

La derecha, con sus ultras y todo, ha colocado ahora a Díaz Ayuso en Madrid, con sus líos de avales e impagos que se trae desde casa. Y ella ha formado un gobierno sin complejos. Ni uno: en esa banda de redimidos (porque para bravos con “che” ellos), se ha traído hasta al jefe de Seguridad del Madrid Arena en 2012. Un suceso en el que murieron cinco chicas jóvenes y causó enorme conmoción. Poco más cabe. Y bien repleto tiene Ayuso el plantel del ejecutivo de consejeros que pueden hacerle competencia en el título.

La imputación de Aguirre y Cifuentes es una noticia positiva para la justicia que debe imperar en un Estado de Derecho. Veremos en qué acaba. Cabe esperarlo todo de este país. Lo inaudito –por decir algo es que los cómplices de esta situación insostenible que se prolonga ya durante tantos años tengan la desfachatez de mirar para otro lado. Los Ciudadanos de Aguado y Rivera, desde luego. Madrid como epicentro de una derecha unida como una piña en un proyecto que sonroja y nos denigra como sociedad. Virreinato de prebendas de otra época y otro mundo. Tan pertinaz, desgraciadamente, en España.

Noticias bajo la espuma flotante

Cayetana, Arrimadas, Calvo. Mintieron, no mintieron. Sánchez, Iglesias. Le miró, no le miró. Ayuso y la banda de los redimidos. Porque lo valemos y nos sale del papel de fumar. ¿Qué pasa? Los periodistas desmemoriados. Las periodistas enfadaditas. Los secretos a voces. La nueva versión del “off the record”, ahora para políticos. La piscina de pirañas de Twitter. Rojos 10, Morados 2. Campo abierto para los fachas. ¡Venezuela!, otra vez. Rivera la trae de su retiro agosteño. Los clubs de fans. No puedo.

“En un solo día esta semana, el primer ministro indio Narendra Modi deshizo casi siete décadas de historia”, informan en The Washington Post. Ha despojado a Cachemira (la única región mayoritariamente musulmana), de su condición de Estado revocando una autonomía que había estado vigente desde la década de los 50. Hay protestas y más que se temen. Se habla de 3.000 detenidos, entre ellos niños de hasta 13 años.

Boris Johnson es un señor pelirrojo que se hizo famoso en el Reino Unido por sus excentricidades. Ese fue su principal valor, ser famoso, para que el Partido Conservador británico con cientos de años de historia lo eligiera como su líder. De ahí, y sin paso alguno por las urnas, ha llegado a la jefatura de Gobierno. Y desde ahí ha paralizado el Parlamento. El británico, que se dice pronto. Johnson quiere hacer un Brexit duro y la democracia resulta molesta para estas cosas. Miles de británicos se han echado a la calle, a la firma y a los juzgados. A ver cómo acaba el pulso.

No es el primer payaso presidiendo un gobierno. En Ucrania tienen uno que oficialmente lo es y presume de serlo: el cómico Volodimir Zelenski. Y éste es el que menos lo parece. Bolsonaro, el presidente de Brasil, en plena ola de aterradores incendios en la Amazonía, ha decidido recortar los fondos para su prevención. Y Donald Trump en EEUU se dispone a eliminar restricciones a la explotación forestal, minera y energética en una extensión que supone la mitad del Bosque Nacional Tongass de Alaska, el mayor bosque templado húmedo del mundo, según The Post, también.

Al neofascista Matteo Salvini en Italia le ha salido el tiro por la culata. Provocó la caída del Ejecutivo del que era ministro del Interior, y ahora los M5S formarán gobierno con el Partido Demócrata. Salvini afilará todas sus armas para volver por la puerta grande, si la cordura no lo remedia.

Aquí en España tenemos a Cayetana y a Arrimadas, a Casado y a Rivera, y a esos otros azules como la antracita al sol. Y a Sánchez y Calvo que miran o no miran. Y a redactores de sus estrategias. Y todo lo demás. No, no puedo.

El miércoles, ADF, filial de ISIS, secuestró a más de 200 personas en Boga, República Democrática del Congo, incluidos niños y niñas. Ya hay quien intenta rescatarlos, como sucede siempre, con riesgo de sus vidas. Como hay, en multitud de zonas de conflicto (bélico o de hambruna y abandono) médicos sin fronteras MSF que intentan atender a los enfermos con enormes dificultades y precariedad de medios. Españoles en ellos. Con familia y seres queridos preocupados por su suerte. Mezclados con voluntarios de otros lugares, porque para la solidaridad no existen colores, ni lenguas, ni fronteras. Hay gente que ayuda, en lugar de entorpecer.

Como tenemos a personas que se baten contra el creciente fascismo, la intolerancia y la maledicencia para salvar la vida de los más débiles en el mar. Y que son perseguidos y acosados por ello. Sin que flaqueen en su empeño. Òscar Camps, fundador del Open Arms, o Helena Maleno, que se define como Defensora de los DDHH en @walkingborders con cuanto implica, entre otros.

Cada día veo también, haciéndose un hueco en la piscina de pirañas de Twitter, a periodistas que están muy lejos de las sillas y el aire acondicionado, y sobre todo del influjo del poder, incluso del tedio adocenador. Javier Espinosa, por ejemplo. Y muchos otros. En Hong Kong también anda preocupante el panorama.

Javier Espinosa@javierespinosa2

Police to ban mass protest in citing risk and petrol bombshttps://www.scmp.com/news/hong-kong/politics/article/3024790/police-will-ban-mass-rally-and-march-saturday-call 

Police will ban mass rally and march on Saturday to call for universal suffrage on fifth annivers…

Planned action to call for universal suffrage was scheduled on fifth anniversary of failed electoral reform package being revealed and is first time an event has been totally vetoed.

scmp.com

Ver los otros Tweets de Javier Espinosa

¿Recuerdan cómo apoyamos la iniciativa de mujeres iraníes y de Arabia Saudí que se rebelaron contra la obligación de llevar velo? Han sido condenadas a duras penas de cárcel, hasta 16 años. Aquí tenemos a las de Irán. Hay que salvarlas. Sí o sí.

Amnistía Internacional España

@amnistiaespana

Yasaman, su madre y otras mujeres hicieron lo q ves en el vídeo: manifestar su desacuerdo con la obligación q tienen las mujeres en Irán d llevar el velo repartiendo flores en el metro. Por ello han sido condenadas a la cárcel, Yasaman a 16 años. LIBÉRALAS http://amn.st/6018E4znm

Video insertado

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Pero no tenemos un Albert Rivera, por ejemplo, que se ocupe de ellas. Ni de las perseguidas en El Salvador por interrumpir su embarazo, incluso accidentalmente. Ni de los guatemaltecos, hondureños, haitianos, víctimas de pobreza máxima y emigración. Ni de los nicaragüenses siquiera que, por el origen perdido en los tiempos de su gobierno, podrían dar beneficios electorales. Solo existe Venezuela. El país donde quieren que gobiernen algunos hoy opositores que se lucran de negocios inmobiliarios en España. De los pisos de lujo. Uno de los más florecientes: Madrid es la sexta ciudad del mundo donde más se incrementa el precio de este tipo de viviendas. Más que en París.

Volvemos a la mugre, que flota en la superficie como espuma flotante. A la desasistida hasta de una atención crítica que permitiera limar sus errores. Y al estancamiento de lo que ha de funcionar por el bien de todos. A ese mirarse el ombligo tan estéril y paralizante. Pero no es basura todo lo que reluce.

Hay gente que trabaja por los demás, a menudo calladamente. Capaz de conmoverse con las desgracias ajenas al punto de mover un dedo y la vida entera, por ayudar. Profesionales de todos los gremios, periodistas también, que cumplen con su cometido y más allá de él. Ciudadanos que se identifican con el dolor de un padre famoso, de una familia, por la pérdida de una niña maravillosa, hermanados en un sentimiento universal. Ciudadanos convencidos de que en un mundo con las prioridades lógicas de humanidad, lo primero es solucionar los conflictos, investigar para atajar causas y aportar soluciones. Lo llaman “pensar en positivo”, pero más bien es “hacer en positivo”. Porque hace falta, porque es imprescindible.

 

*Publicado en eldiario.es

Políticos que afectan gravemente a la salud

El caso del brote de listeriosis originado en Andalucía ha venido a confirmar el peligro de confiar los asuntos serios de nuestra vida a políticos ineptos. La cadena de despropósitos que está rodeando este tema llega a provocar estupefacción. Y lo peor es que ni siquiera se trata de un asunto aislado. Es la crónica de los fiascos anunciados, las profecías cumplidas.

Ya hay una tercera víctima mortal. Unos doscientos afectados, casi la mitad de ellos han tenido que pasar por hospitalización. Un aborto al menos a causa de la enfermedad, 15 embarazadas más en observación por este riesgo. Extensión a otras provincias e incluso algún posible contagiado fuera,  en el Reino Unido, tras ingerir la carne en España. Y las autoridades de la Junta que comanda la triple derecha, declaran que “ven impecable su gestión” dada “en tiempo y forma”.  La ministra de Sanidad asegura que España es uno de los países más exigentes  y rigurosos con la seguridad alimentaria y que habrá que analizar más serenamente lo ocurrido.

  El caso de la carne mechada infectada de listeria ha demostrado que fallaron los controles previos y los posteriores. Se dilató la respuesta, al punto de seguir el producto a la venta varios días después de detectada la infección. Carne que se saca y se mete en otro envase sin etiquetar bien y se vende como marca blanca. Un pestilente hedor a negligencia, pero también a amiguismos y laxitudes rodea a la listeriosis infecta. Con epicentro en la Junta y salpicando a otros niveles de la Administración.

   Y la prensa. Entendiendo por tal más el artefacto que sirve para comprimir algo que el periodismo que de hecho se ha venido seriamente constreñido por algunos artículos. ABC publicó un memorable artículo en el que -de todo el caso- eligió para sus iras a Rubén Sánchez, presidente de la organización de consumidores FACUA que advirtió desde el primer momento de la gravedad del brote. Sánchez había cometido importantes delitos: hacer pesas y estar musculado por ello, y ser hijo de un sindicalista de CCOO.

 Y ahí tienen a ese marchoso gerente de Magrudis, la empresa fabricante, que declara: «Si hay bacterias en un quirófano, cómo no va a haber en mi empresa». Con lo que él se ha gastado en lejía, añade. Pues tenía bien puercas varias herramientas de la producción.

   Algunos dirigentes afectan gravemente a la salud. Y sus cómplices en los medios también. Vivimos momentos con una gran parte de los ciudadanos hastiados de las incongruencias de la política, mientras unos cuantos se muestran encantados con su elección. Ciudadanos que votan vísceralmente, a colores y banderas, a pasados inaprensibles, olvidando el presente y el futuro, y los elementos fundamentales en los que se basa la vida: atender a la salud, la educación, el rigor, la dignidad.

  Ver salir a los “irresponsables” del caso de la listeriosis diciendo que  aún hemos tenido suerte. Minimizando a las víctimas. Total un señor enfermo que se iba a morir de todos modos. Otra, la última, que “tenía patologías previas”.  ¿Cómo con “patologías previas” osa comer carne mechada? ¿Los embarazos? Pues tampoco es para tanto, que se fabriquen otro. Sobre todo, que la gente sin circunstancias de riesgo no tiene nada que temer. Solo los débiles, los mayores, los enfermos. Fascismo puro.

Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid en el metro. Foto publicado por él mismo
Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid en el metro. Foto publicado por él mismo

   ¿Y Madrid? Los nuevos –y viejos dirigentes, Garrido repite en otro partido- de visita en el metro, felices como chavales con su juguete, el mismo día que unas feroces tormentas dejan el  suburbano como el primero del mundo navegable. Este ejemplar hilo en Twitter del periodista Alejandro Melgares lo muestra en toda su crudeza. Llovió mucho es verdad, pero al metro de Madrid le bastan cuatro gotas para ahogarse. Son 25 años de PP de las mamandurrias, el de Madrid.

Alejandro Melgares@elentrometido

🛶🚇Navegando por el Metro de Madrid

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  Ese que sigue en el poder, con una nueva presidenta que viene anegada desde el minuto uno, mientras sus colegas sonríen. Un mail revela que Díaz Ayuso medió ante Avalmadrid sobre la empresa de su padre horas antes de ser diputada regional. Y, a la vista del resultado,  se diría que le arreglaron el problema ¿bajo mano? Llegó ya falseando datos de casa y mezclando lo público en sus asuntos personales. Y no pasa nada.

   Los dirigentes impresentables se extienden ya por doquier. Jair Bolsonaro ha superado los peores pronósticos, si alguien tuvo la mínima esperanza. La Amazonía, pulmón del planeta Tierra, se quema. Nunca le dio el menor valor y mientras irrumpe, vía Facebook, en la Cumbre del G7 y se comporta como un patán machista, sección gerontofobia, insultando a la mujer de Macron. Compitiendo en el mismo muestrario con Donald Trump y Boris Johnson, fue el brasileño el que dio la nota. En España, ni los destrozos de las tormentas han abierto una luz en los cerebros de Vox:  no han secundado un apoyo a las damnificados por los incendios de Gran Canaria porque mencionaban a uno de sus belcebús: el cambio climático.

    Es el principio de una deriva que se engrosa a enorme velocidad. ¿No se dan cuenta de quiénes pilotan y adónde nos llevan?  Y habrán advertido quiénes los han puesto ahí. Toda esta gente ha sido votada por seres que conviven con nosotros.

    Entretanto,  el PSOE de Sánchez, deshojando la margarita, con soberbia y displicencia. Descarta, pone condiciones, otorga poco y con desgana, como haciendo un favor, como si no necesitara apoyos.  Ésta es ya otra historia, pero también daña.  Gran parte de la sociedad progresista está desesperanzada, enfadada, harta. Mientras los felices votantes de esta derecha extrema y torpe se sienten protagonistas y dueños de la historia. Con las consecuencias que vemos. Para todos, los riesgos son para todos.

 Lo último. En Andalucía de nuevo. A 16 bebes que les dieron omeprazol para el reflujo, criaturas, les ha salido pelo por todo el cuerpo.  Le llaman el Síndrome del hombre lobo. “Sanidad suspende la actividad del laboratorio que importó de la India el principio activo, que contenía un producto anticalvicie”, aclaran. Qué bien.  Y, oigan, hay que ser positivos: al menos han encontrado un crecepelo que funciona. Aunque parece que tiene que atinar la zona donde hacerlo.

 ¿Somos conscientes todos de en qué manos estamos?

*Publicado en eldiarioes

Los refugiados del Open Arms y la política sucia

“Las manos rotas a martillazos: así descubrí cómo empieza el drama del Open Arms“. Lo explicaba aquí Juan Cervera, médico del contingente de la ONU en Mogadiscio, Somalia. Una de tantas personas que se juegan la vida cada día por arreglar un trozo de este mundo cada día más inhóspito. Mientras, políticos sin escrúpulos juegan en los tableros de la ambigüedad o, directamente, se desentienden de las víctimas desde cómodos sillones.

El Dr. Cervera describía lo que vemos cada día en los informativos decentes. Las mujeres sistemáticamente violadas por sus captores,  porque asaltar a la mujer, torturarla y humillarla, sigue siendo un preciado botín de guerra. Siempre lo fue, se diría que va a más. Incluso en las guerras de todos los días. Ofreciéndose una a cargar con todo para ver si salva de ese suplicio a sus hijas o a sus hermanas. Y toda la caterva de horrores que impelen a dejar la casa y el país para emprender la aventura incierta de llegar a un puerto civilizado. Los que huyen de ser extorsionados para inmolarse, de la tortura o el hambre, perseguidos hasta por ir al colegio. Y ello a resultas, en buena parte, de arbitrariedades consentidas por diferentes intereses desde el poder. Soluciones habría.

Ese puerto seguro en principio es Lampedusa. Y allí han pasado varios días un centenar de refugiados a bordo del barco español de la ONG Open Arms, hacinados y desesperados. Hemos podido verlos presos del abatimiento, la ira o la incredulidad. La tensión aumentó, se tiraron al agua. Tenían la costa a 800 metros y no les permitían bajar. El Gobierno español ha enviado, por fin, un buque de la Armada a Lampedusa, para hacerse cargo de ellos y  “acompañar” al Open Arms a España. A Mallorca. Desde Rota son tres días hasta Italia y luego el trayecto a la isla balear. La urgencia no es la misma para las víctimas que para los gobiernos. Quizá el buque de la Armada nunca llegue. Finalmente, la Fiscalía italiana ha ordenado el desembarco de los migrantes en Lampedusa.

Cada una de esas personas -que tuvieron el coraje de afrontar grandes riesgos para buscar una vida mejor, una vida siquiera- valen lo que cien ratas del oscurantismo juntas. Las que prestan oídos a los propagadores  de la insolidaridad. Y de la injusticia, de la injusticia también. Hemos descubierto o corroborado la calaña de algunos “compatriotas”. Esos seres que pasan por ser ciudadanos normales y no les importa dejar morir a personas en aras del más pernicioso nacionalismo. Esta tierra es suya porque la casualidad quiso que nacieran en ella, una tierra a la que degradan con su actitud. Luego les verás tragar con los rescates de poderosos banqueros a costa de todos, o con las peripecias de una sola persona atrapada en una coyuntura mediática. Española, eso sí.

Los cabecillas marcan las pautas. “Los bien alimentados pasajeros”, dijo el millonario De Quinto, alto diputado de Ciudadanos, muy bajo en la escala humana. Hay quien les ve musculados, ¿quizás de batirse en el sofá por teclear improperios como ellos Pablo Casado advierte de un “efecto llamada” en la oferta de Pedro Sánchez de un puerto. ¿Qué oferta real hasta el día 19 del calvario? Ah, pero Casado nos ha confirmado “el efecto llamada” a corruptos, desaprensivos  y cínicos varios con el gobierno formado en la Comunidad de Madrid. El PP y sus aliados, piña de triple ultraderecha, saben de impunidades  cuando se atreven a plantar semejante ejecutivo. Los piopios ultras de esto no dicen nada.

Carmen Calvo, vicepresidenta en funciones, actúa entretanto de portavoz de marrones del gobierno de Pedro Sánchez. Ya tiene un enemigo nuevo: Oscar Camps fundador de Open Arms. En sus rondas mediáticas  asegura que “el ‘Open Arms’ pudo haber entrado perfectamente en Malta y no quiso”. Y es incierto. Malta denegó el acceso del #OpenArms a su puerto y advirtió que debían contactar con el país de su pabellón (España) para que se encargara de la situación, asegura Camps, aportando email.

Oscar Camps

@campsoscar

El buque no rechazó nunca ir a Malta. El pasado dia 12, contactamos con las autoridades de Malta, las cuales declinaron aceptar la recepción de las 151 personas que estaban a bordo.
El día 15, varios medios publicaban que 6 países llegaban a un acuerdo de reparto.

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Oscar Camps

@campsoscar

El mismo dia 15 Malta, por segunda vez, denegaba el acceso del a su puerto y nos advertía que debíamos contactar con el país de nuestro pabellón (España) para que se encargara de la situación.

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Osan hablar de permisos para el rescate, cargarles de bulos, llamarles negreros y acusarles de practicar el tráfico de personas, igual que Salvini y su partido fascista a cuantos pretendan ejercer labores de salvamento. Es una cuestión de justicia. El Derecho internacional,  el convenio internacional sobre salvamento marítimo (Londres, 1989) que España suscribió, el artículo 98 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 y otras legislaciones obligan a prestar auxilio “a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar”. Este comunicado lo explica en detalle. Es de Garrigues, un bufete que no pasa por ser precisamente “una organización de ultraizquierda”, como ven ahora todo desde los extremos del fascismo.

Con las vidas de los refugiados varados en el mar de moneda de cambio, ha habido un pulso entre el ultraderechista y desalmado ministro del Interior Matteo Salvini –que busca ser presidente de Italia- y Pedro Sánchez que no se sabe bien qué quiere. A tenor de algunas declaraciones de él mismo y de sus portavoces, sigue más interesado en lograr apoyos del partido de De Quinto y Rivera y del de Pablo Casado, Ayuso, Aznar o el juez condenado por conducir borracho, Enrique López,  que de Unidas Podemos. Con diferencia. La permanente siembra de insidias, lo deja bien claro.

La UE no mueve un dedo. Sí, la inacción lo mueve en contra. Bruselas y los gobiernos europeos evitan activar los mecanismos existentes para sancionar a Salvini. A la Grecia de Tsipras la machacaron, pero su tibieza contra la ultraderecha, racista, cruel, injusta, la están dejando bien clara.

Cada mano rota, cada mujer violada, cada niño ahogado en una playa, cada llanto y desesperación que pudieron haber sido evitados, son agravios a los nuestros. Ajenos y hostiles, en cambio, los que nos han metido en esta deriva que lleva camino de sepultarnos a todos. A no ser por el valiente trabajo, por el tesón y la generosidad de muchas personas que lo dan todo por remendar siquiera un trozo de este mundo viciado.

 

*Publicado en eldiarioes  20/8/2019

 

 

Ayuso, la musa del negocio del PP

Le gusta posar y, solo cuando en su postura explota las armas de mujer en el más lamentable sentido tradicional, su mirada vacía cobra expresión. La están convirtiendo en la Musa del negocio neoliberal del PP de Madrid, emblema del español. Si destaco la ridícula afectación, tan “femenina”, ante las cámaras es porque Díaz Ayuso, nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, tuvo el valor de decir que es víctima de una campaña machista, al ser preguntada por sus irregularidades inmobiliarias.

La pobre niña mimada de Esperanza Aguirre, community manager de su perro Pecas, “solo” recibió de su padre un piso para evitar perderlo ante sus acreedores. Un hecho que, en sí mismo, sería sospechoso del delito de alzamiento de bienes. Al padre de Díaz Ayuso le había dado un crédito Avalmadrid, financiera semipública de la Comunidad, que regaba a empresarios del PP de la región donde lleva gobernando un cuarto de siglo, desde el Tamayazo. Como aval del crédito, pusieron una nave industrial de un pueblo de Ávila que era una construcción ilegal. El dinero prestado por Avalmadrid nunca fue devuelto. Todavía se advertían más irregularidades, como pueden ver aquí. La nueva presidenta de Madrid además no pagó en 5 años el IBI de otro local de oficinas en Madrid. Y dice Ayuso que señalar sus trapicheos es machista. Ella que posa de esta guisa nada casual.

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Ni siquiera son los turbios antecedentes lo peor, la tragedia es cómo la lavadora mediática se dispone a subir a Ayuso a los altares. TVE en su telediario del jueves dio entrada a la sesión de investidura diciendo: “Ayuso también se ha defendido de las sospechas de corrupción de las que le acusa la izquierda“. Y no, son investigaciones periodísticas basadas en datos. A veces, no querer molestar a los partidos con poder hace un flaco servicio a la información.  Por supuesto que la carcundia oficial fue más allá. “Errejón, atónito y soliviantado ante una mujer a la que creyó incapaz de defenderse”, escribió uno de los medios. Se trataba de ahondar en la burda y falsa estrategia de Ayuso y su mentor Pablo Casado. La nueva presidenta, en un lamentable discurso, había soltado todos los tópicos y falsos dossieres al uso. Es la guerra. Sucia.

La ascensión promocionada de Ayuso al estrellato ha llegado al colmo al ser bautizada como “la nueva dama de hierro del PP“.  Dama y de hierro, cuando Ayuso viene a ser el instrumento, carente de escrúpulos, para salvar el negocio del PP. En Madrid y en toda España sí se puede. Del PP y de sus socios de la derecha extrema. “No debe ser tan tonta  -dicen los siempre bienintencionados-, ha logrado negociar muy bien el cargo”. Ha logrado salvar los muebles con el edificio en ruinas y en eso la derecha es experta. Tiene muy claras sus prioridades.

De Ayuso se espera que coloque a cuantos pueda de los 263 cargos que quedaron descolgados de sueldo por la debacle electoral de Pablo Casado en las generales. ¿Recuerdan que el PP sufrió la peor derrota de su historia? No es que los medios ayuden mucho a fijar esa idea como sí hacen con otras. El problema es que la ultraderecha oficial, Vox, la que quiere adelgazar el Estado, también quiere colocar a los suyos. Y hay más demanda de sillas que asientos reales remunerados. De momento, hay mucho presupuesto del que tirar.

Sin escrúpulos, decía, dado que al margen de todo lo visto y apuntado, hace falta mucho valor para declarar –todos ellos, Ciudadanos también- que Madrid nace a no sé qué libertades y logros como si hasta ahora hubiera gobernado otro partido en la Comunidad. Más aún, sin pestañear, Díaz Ayuso llegó a presumir de la herencia de Aguirre que ha acabado en los sumarios de la Púnica.

Hoy habría que seguir hablando de los emigrantes varados en Lampedusa a bordo del barco Open Arms. Desesperados, mirando la tierra a la que no pueden bajar porque no les dejan. No lo permite el neofascista ministro del Interior, Salvini. De los muchos otros del Ocean Viking a los que no se da ni siquiera esa prerrogativa de estar cerca de suelo firme. De la crisis económica que se cierne sobre todos por los negocios de Donald Trump con China o de China con Donald Trump. De la amenaza de recesión en la locomotora alemana que renquea. Y de muchos otros temas esenciales. Pero estamos en el puente de mitad de agosto. Tranquilos. Mejor ver a Ayuso posar y contemplar cómo la elevan y cómo desata risas y preocupación entre quienes saben lo que supone ese perfil en ese cargo. Más recortes, más trampas, más mentiras, listas y persecuciones o mermas de derechos a colectivos vulnerables. Desde luego, bajar los impuestos -preferentemente a los más ricos y aplauden los medios afines-  lo paga en servicios esenciales todas la población.

Y es que las Ayuso del mundo, tampoco ella en particular en su nimiedad, como los Salvini y sus votantes, hacen posible en el fondo el drama de los refugiados, la injusticia de los gobiernos y de la UE, las crisis económicas cíclicas que al reasentarse dejan más ganadores en un lado y muchos más perdedores en el otro. Ayuso, como cara del negocio neoliberal, tan tiznado de corrupción y abusos en España.  Y encima machista para cumplir a rajatabla el programa de ultraderecha al que se ha comprometido. Encima mujer que juega a la terrible ambigüedad calculada de los posados que contradicen sus palabras. Modelo ya vetusto, cuando la gran mayoría de las mujeres ha conseguido que no se nos identifique con él.

Pablo Casado va camino de convertir en triunfo su aplastante fracaso. Al calor de los intereses, las tres derechas se han unido. Lo dramático es que todo esto ha sido posible también por la actitud de Pedro Sánchez y el PSOE y hasta sus acólitos. Se han dejado comer el terreno de forma incomprensible. Y se aprestan, con una cerrazón inaudita, a culminar la tarea: la derrota, la social desde luego. Hubo una parte mayoritaria de la ciudadanía que votó por un gobierno progresista y que supiera afrontar los retos como cabe esperar de un gobierno progresista.

 

*Publicado en eldiarioes

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