Las cloacas del periodismo

Empecemos ahondando en misterios insondables de la realidad española. La pensión media subirá 3 euros al año hasta 2022, al incrementarse el mínimo previsto por la reforma del PP que desvinculó las prestaciones al IPC. Lo calculó Airef, Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Otros estudios estiman en 200 euros anuales lo que cada pensionista perderá en ese mismo periodo. La franja de edad en la que arrasa el PP en las elecciones es de 60 años en adelante. ¿Cómo es posible que prefieran esa opción que merma su poder adquisitivo? ¿Cómo, viendo que repercute en la ayuda que muchos ancianos prestan a sus hijos y nietos afectados por los recortes, bajos sueldos o directamente el paro atribuibles a las políticas seguidas? Porque creen que otros les dañarían más. Un amplio porcentaje está convencido de ello. Le han convencido de ello. Lo ven tan cierto como que existe el día y la noche.

Un gran número cierra los ojos, además, a la corrupción de su partido favorito. A los daños que causan sus políticas. “Personas de orden”, según se ven, tragan el desorden como quien bebe un refresco. Los valores de la derecha no pueden incluir, honestamente, semejantes desviaciones. Así vemos a religiosas llevar a votar a ancianos seniles con la papeleta cerrada. Son millones los conservadores que se apuntan a una moralidad de fachada, sepulcro blanqueado de nuestros tiempos. El golpe en el pecho y el incienso no pueden tapar el saqueo público. Quieren creer quizás, como les dicen algunos, que “todos lo hacen” aunque sea clamoroso lo que realmente sucede y aunque, en decencia, nunca es una excusa.

Lo cierto es que la labor de los medios de propaganda del PP y del sistema en general –que pasan por ser informativos– constituyen hoy pieza clave de la situación que atravesamos en España. El referéndum celebrado en Venezuela por la oposición a Maduro ha sido ejemplo paradigmático. Ningún país europeo compartió la febril pasión de la prensa oficial española en sus portadas. Ni siquiera en Latinoamérica registró la noticia tal unanimidad. País por país, algunos medios la traían y otros no. La prensa argentina fue la que más espacio le dedicó. Pero no mayoritariamente como aquí. Tiene que tener una explicación, la tiene y es obvia.

Son, de continuo, titulares valorativos, intepretativos, opinativos, editorializados. Una de las primeras reglas del periodismo era, es, que la separación entre información y opinión ha de permanecer nítida. Es la prensa escrita, y las radios en machacona impenitencia, las televisiones, las tertulias en la que no suele faltar el desaprensivo que osa, desde la más acreditada bajeza moral, llamar miserable a la ex magistrada Manuela Carmena, hoy alcaldesa de Madrid por una formación de izquierdas. Y ahí entramos ya en las otras batallas de esta prensa activa en objetivos políticos. Cierra el círculo dominante Catalunya para evidenciar cómo algunos ciudadanos son capaces de engullir que hay votaciones ilegales malas, en Catalunya, y votaciones ilegales ejemplares como en Venezuela.

Cualquier persona con unas mínimas exigencias intelectuales –y éticas– vería la maniobra que ya muestran sin pudor. A toda esa gente que nos “instruye” no les importan ni en lo más mínimo los venezolanos, ni los catalanes, ni –si me apuran– seriamente las víctimas del terrorismo. No tanto como sus réditos políticos.

Pero se encuentran enfrente con esa ciudadanía desactivada capaz de comprar sus discursos, con todas sus comas, entonaciones y frames completos. Bruselas pide más ajustes cuando es clamoroso que las políticas del PP se han ensañado con los españoles para cuadrar sus cifras y encima no lo han logrado. Lean a Claudi Pérez. Con dos dedos de frente en uso, se cotejaría el aumento de la riqueza de los ricos en el mismo tiempo. Hasta la compra de coches de lujo. Sí, somos campeones de la desigualdad.

Y sin embargo millones de personas son capaces de preferir ese paquete a un cambio. Les han hecho temerlo más. Escuchar insultos a la inteligencia como los que despliega Pablo Casado –entre otros– deberían ser una poderosa llamada de alarma. Pero si les funciona con el número suficiente de seres votantes, les basta.

Se observan movimientos de periodistas, activos garantes del sistema y sus corrupciones implícitas entre ellos, abriendo una alternativa al PP que pase por el PSOE y un Podemos moderado. La vieja doctrina del Mal Menor que tanto daño ha hecho a este país. Es evidente que, en el actual estado de la situación, con tales injerencias y dopajes, ese gobierno nominalmente progresista represente la posibilidad más viable.

Un gobierno PSOE/Unidos Podemos debería acometer con urgencia dos medidas esenciales: tratar de rehacer RTVE y replantear las subvenciones y regalías que el gobierno reparte entre su prensa afín con nuestro dinero. Es lo mínimo en aras del derecho a la información e incluso a la libre competencia.

Llama la atención, en cambio, el escaso respeto que siguen mostrando los dirigentes de RTVE a las decisiones del Congreso. Articulado ya que habrá una presidencia por consenso,  ni se han inmutado ante las críticas a la manipulación que despliegan y justifica la urgencia de la medida. Se diría que la han acrecentado. Ese descaro va más allá del “manipula mientras puedas”. No parece que exista el menor temor a perder la batuta. Si ya es difícil recuperar el prestigio demolido de RTVE, en estas condiciones sería su fin. Y el caso es que una radio y televisión públicas rigurosas ofrecerían una opción imprescindible a la ciudadanía.

Cribar las subvenciones para que dejen de ser instrumento político al servicio del que las otorga es medida ineludible para recuperar el derecho a la información. Sería interesante ver los nuevos babeos al surtidor del dinero.

Victoria Prego llamaba desde la Asociación de la Prensa de Madrid a resistir. Desde el servicio a la derecha, loas a distinguidos fiscales, ominosos silencios, hay quienes al parecer se sienten acorralados. No sé qué más pueden solicitar. Hasta el defenestrado director de El Mundo, Pedro Cuartango, dice que hay “ menos libertad de expresión que en la Transición“. Las denuncias de Patricia López de Público por la odisea que se ha visto obligada a padecer al investigar la cloacas del Estado deberían haber suscitado un escándalo. Por no hablar de las denuncias de otros profesionales de toda solvencia como Rosa María Calaf Olga Rodríguez. Esto demuestra, por cierto, que hay periodismo y periodistas que ejercen su labor, lo injusto de las críticas generalizadas y que quien quiera obtener información rigurosa la encuentra.

“La neutralidad, el silencio y el miedo no son las mejores opciones ni para el periodismo, ni para la vida”, dice el periodista de origen mexicano Jorge Ramos en una charla TED memorable Cuestionar y desafiar a los poderosos es regla para el periodismo. Lo que es azul es azul, pero “la neutralidad no me va a llevar a la verdad”, explica quien comenzó desafiando al poder con 24 años en México y se vio insultado y expulsado en su madurez en Estados Unidos por los guardaespaldas del racista Trump.

La dirección está clara. Y si no son capaces de enfrentar esos desafíos profesionales, al menos que no colaboren de parte. De parte del poder. Es exigible que la desinformación interesada deje de ser un problema para la sociedad española.

 

Morir entre el sol y el asfalto

A las víctimas hay que ponerles cara, hay que ponerles vida: la que tenían. Pues bien, se llamaba Rafael Luque, tenía 54 años, una esposa y dos hijos –un chico y una chica–. Muchos amigos y vecinos de Arahal, Sevilla, que hoy están desolados. Este miércoles falleció tras haber pasado el día en el tajo echando asfalto a la carretera A-406 en Morón de la Frontera, a 27 kilómetros de su casa. Llegaron a registrarse 45º  en la zona, que aumentan por efecto del calor del propio alquitrán caliente que se pone en 170º. Los compañeros del fallecido, cualquier persona con sentido común, dicen que “es inhumano trabajar con estas temperaturas”.

Los compañeros relatan a AionSur.com que entraron a trabajar a las 7,30 horas de la mañana, a las 18.00 pararon porque se les había terminado el agua y el propio Rafael se acercó al bar donde suelen comer a llenar unas garrafas. Tras reanudar el trabajo, empezó a sentirse mal y fue sobre las 20.00 horas de la tarde cuando notaron que Rafael evidenciaba problemas serios de salud y llamaron al 112 de Morón. Poco después, fallecía. Hagan un cálculo de horas de trabajo. La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía confirma que Rafael Luque murió “por un golpe de calor”.

Un representante de la empresa, Construcciones Maygar S.L., declaró a Canal Sur que la obra era muy urgente. Amigos y vecinos insisten que, en ese caso, al menos deberían haber contratado dos turnos. Los sindicatos creen que se ha incumplido la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Maygar no cuenta con representación sindical.

Rafael es uno más en las estadísticas de los accidentes laborales. Todos tenían una vida, y hay que decirlo así aunque parezca una obviedad. Para él y tantos otros no rige la pueril cantinela del verano que se redobla más cuando aprieta en ola de calor. Ésa que nos recomienda ir por la sombra, beber líquidos y no hacer deporte. También es mala suerte.

Rafael no era famoso, ni llenará otras páginas que las de múltiples días de dolor para sus allegados. Sí es ejemplo de cuánto debemos hablar del estado del trabajo en España, que lleva a aceptar condiciones intolerables por la precariedad. Por la amenaza de despido explícita o latente. Excesiva competencia ante tanto desempleo. Concretamente, Andalucía, con Extremadura y Canarias, Ceuta y Melilla, se encuentran entre las 10 regiones con más paro de la Unión Europea, según un estudio de Eurostat.

Pero hay mucho más aún. En el país de la falsa recuperación que vende el Gobierno y su largo brazo mediático se da la paradoja que resumía Belén Carreño: es una recuperación sin empleo, que deja atrás millones de parados. ¿Cómo es posible que se firmen dos millones de contratos como ocurrió en junio y el paro baje en 100.000 personas? Porque el 92% de los “empleos” son a tiempo parcial, muy parcial, y temporales, muy temporales. En el mercado laboral español, casi tres millones de ciudadanos (2,8) trabajan por horas y la mayoría lo aceptan así porque no hay otra cosa. Según el Banco de España, esta anomalía enmascara las cifras del paro que sugiere estarían, de contabilizarse con rigor, en torno al 30%. Certifica sobre todo que con empleos tan cortos y escasos no se puede vivir.

Y mal pagados en muchos casos, no en todos. Hemos llegado a tener salarios que no dan para cubrir las necesidades. Los sueldos en España han bajado con “la crisis”, la crisis de la decencia seguramente.

Rafael murió en su puesto de trabajo. Era su labor diaria, como es la de sus compañeros que siguen ahí echando asfalto, sintiendo el mismo calor y olor. No es una actividad fácil, ni mucho menos. Y encima les añaden dificultades. Son demasiados los trabajos que se están degradando. Cada día se palpa el estrés de quienes han de multiplicarse por dos o por tres para cubrir las necesidades que se les requieren en el puesto. Y con la inseguridad permanente de cuánto durará su empleo. Solo en la mañana de este viernes, he visto a empleados de una operadora de telefonía observando, con estoicismo, la larga fila de clientes que aguardaban la apertura de puertas e irrumpían en algún caso con exigencias. Era como para salir corriendo. Poco después he encontrado a una periodista de cajera en un supermercado. “Pagan tan mal en todas partes”, me explicaba. Se ahorra a costa del bienestar de los asalariados.

Desde luego, se ha perdido en gran medida lo que siempre fue un privilegio y ahora parece una rareza: trabajar en lo que a uno le gusta. Acudir con ilusión, salir satisfechos de lo realizado. Hasta en trabajos vocacionales, duros de por sí, se padece la frustración e impotencia de la tijera que limita. La sanidad pública, la gran pagana de las ambiciones privatizadoras del PP y similares, por ejemplo. España es el país de la OCDE (salvo Grecia) que más ha reducido su presupuesto sanitario. Y no hay justificación alguna. Explicación, sí. Fácilmente deducible.

Lo que está ocurriendo en España compagina mal con carrozas y vestidos y la exultante e insultante frivolidad de los medios. Con la permanente distracción de lo esencial. Porque se puede tener un trabajo que llene aun con todos los contratiempos que puedan aparecer. Un trabajo que satisfaga incluso si la autoexigencia es alta. Se lo digo por experiencia. Y se nota porque el trabajo es una parte esencial de nuestra vida. De tenerlo, su carencia involuntaria es otro drama.

No creo que Rafael eligiera entre todos el trabajo que tenía, aunque llevaba muchos años en obras de carretera. Ni que el horizonte idóneo al despertar sea ir a echar asfalto durante horas a pleno sol, sol feroz, sin apelaciones. Ni ir a pelear con las limitaciones, ni el sobrecargo de trabajo. Todo es necesario para que el engranaje social funcione, pero no hay derecho a tantas trabas. En condiciones tan injustas que obligan a pagar precios irreversibles.

Sube uso de las víctimas del terrorismo, se mantiene Venezuela

Es como un termómetro que permite en España detectar el volumen de pufos del poder a tapar. Hoy, la utilización de las víctimas del terrorismo se mantiene en máximos, baja algo Venezuela y sube Catalunya. Tema eterno que proporciona exaltación y votos con un mínimo esfuerzo. En realidad, los tres, en su conveniente dosis y combinación, les dan mucho mucho juego.

Ahora el filón del terrorismo, de sus víctimas, se abre de nuevo. Y alguien debería explicar qué es diferente hoy a hace 10 años, en el primer gran aniversario. El PP –que utilizó el nombre de Miguel Ángel Blanco para financiarse ilegalmente con la Gürtel, según la policía– pasa lista de adhesiones a la figura del concejal de su partido asesinado por ETA en 1997. Se atreve a cargar de gruesos insultos a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, porque pretendía organizar un acto conjunto con las víctimas del terrorismo, sin hacer distinciones. Al final cedió, parcialmente, en la pancarta que le exigían, le tienen bien pillado el punto. Pero eso no le ha evitado abucheos de las huestes aleccionadas. Cifuentes, presidenta de Madrid, la primera en azuzarlas, hoy los rechaza. El PP no tiene el menor escrúpulo en seguir utilizando lo más venerable para sus fines. Y su largo brazo mediático machaca de la mañana a la noche con el mensaje.

El PP ha dispuesto de 20 años para hacer homenajes a Miguel Ángel Blanco y pedir declaraciones institucionales del Congreso, pero da la impresión de que es hoy cuando tiene perfectamente estructurado el dispositivo de control y propaganda. En aquellos días de julio, millones de personas sosteníamos a Miguel Ángel Blanco deteniendo las pistolas con pasión… y nos lo mataron. Fue desolador. Aquella unidad pareció el principio de algo distinto en España, no fue así.

Hace 10 años, el recuerdo fue limitado, muy limitado. La AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) colocó un gran mural en la plaza de Colón de Madrid y hablaron la hermana de Miguel Ángel Blanco, el entonces alcalde Ruiz Gallardón y Ángel Acebes, éste de ETA, siempre de ETA, solo de ETA. El Rey Juan Carlos y Mariano Rajoy hicieron declaraciones en sendos actos en los que participaban sin relación con el hecho. Poco más.

Rajoy cargó duramente contra “ la política antiterrorista de Zapatero” como solía ser su costumbre, incluso de forma presencial en manifestaciones de protesta. Rajoy consideró “milagroso” que, “en medio de la confusión generada, la Guardia Civil y la Policía Nacional conserven su capacidad operativa”, dijo. Dando puntadas hacia sus objetivos cada vez que coge aguja e hilo. Hoy, imputados de su partido critican duramente a la Guardia Civil por investigar sus corrupciones.

En Informe Semanal de TVE hicimos un reportaje sobre el terreno. Ermua resultó ser un pueblo plagado de gente en las calles disfrutando de la vida, tantas como pocas veces he visto en España. Lo angosto del enclave, encajonado en la montaña, acentuaba la sensación. Todavía los políticos que entrevisté llevaban escolta por estar amenazados por ETA, literal o tácitamente. Se lamentaban de lo efímero que fue el espíritu de Ermua. La sensación de que la pesadilla terrorista nunca acabaría se notaba como una losa que parecía desbaratar toda salida. Los vecinos decían que Ermua no era un pueblo conflictivo y no sentían sensación de peligro. “Otra cosa son los políticos”, comentaban.

ETA dejó de matar, gracias precisamente “a la política antiterrorista de Zapatero”, y el País Vasco –también “los políticos”– disfruta de una manera de normalidad de la que careció en décadas. Con las gruesas huellas del dolor, sin duda.

No hay derecho a la campaña del PP y sus colaboradores mediáticos, que no periodistas en ejercicio. Ni a esta campaña ni a la que vuelve a copar las cabeceras de los informativos desde que el opositor al gobierno de Maduro en Venezuela Leopoldo López haya salido de la cárcel para quedar en arresto domiciliario.

Los textos de sociología, ciencia política y periodismo estudiarán en su día el descomunal montaje que las élites españolas han hecho con Venezuela y Podemos. Las élites tan poco ejemplares, por cierto. Un éxito, ya no hay vuelta atrás. Millones de personas, poco exigentes con el hábito de reflexionar, reaccionan al reclamo de Venezuela como el perro de Pavlov para asociarla a Podemos. Para asociar los desmanes que allí suceden ahora, atribuidos todos a Maduro aunque la aclamada oposición haya incluso quemado chavistas vivos. Un éxito la campaña de Venezuela, sí. Con la colaboración entusiasta de ciudadanos incapaces de percibir cómo por la misma vía y sonda les meten lo que quieran.

Es intolerable la frivolidad con la que se aborda el tema. Los disturbios, el número de muertos y heridos de ambos bandos, merecían rigor informativo. Contemplar la trayectoria real de un país al que el petróleo y numerosos dirigentes probadamente corruptos fueron sumiendo en el caos. Poco se informaba de ello. El problema surgió cuando el chavismo alteró algunos negocios. Las crónicas del golpe contra Chávez muestran asesorías de altura y que no suelen mencionarse. De verdadera potencia. Ahí quedan, con todas las reservas obligadas al hablar de Venezuela, pero no deja de ser curioso el silencio en torno a aquellos hechos. Se precisaría un filtro considerable para obtener información sin contaminar. De cualquier modo pocos dirigentes parecen santos canonizables en los altares de la más estricta democracia, y la desmesura de la derecha opositora –tan apoyada desde el exterior– augura días tenebrosos.

La desvergüenza española ha quedado más descarada, si cabe, por las noticias de estos días. Mosul, la segunda ciudad de Irak, ha sido oficialmente liberada de ISIS, aunque será muy costosa la recuperación de una sociedad acribillada por los contendientes. TurquÍa asistía a una multitudinaria protesta contra “el gobierno autoritario de Erdogan” tras una marcha por la justicia que se inició en Ankara hace un mes. Con la excusa del presunto golpe de Estado que sufrió, Erdogan ha detenido o purgado a decenas de miles de funcionarios, profesores, juristas, periodistas, escritores, intelectuales. Lo último había sido la detención de la presidenta de Amnistía Internacional en Turquía y otros siete trabajadores por los Derechos Humanos. Hacía falta mucho valor para salir así a la calle, y lo han pagado con más detenciones.

Ni se ha informado de estos hechos y otros similares con la entidad que merecen, ni los hipócritas habituales han expresado críticas y condenas como hacen con Venezuela. Ahí andan los Rivera y los González y las portavocías del PP. Hasta Gallardón. Volvemos a encontrar al antiguo alcalde de Madrid, investigado por sobrecostes en la M30. “Si alguien quiere saber qué significaría un Gobierno de Podemos sólo tiene que mirar a Venezuela”, declara por si alguien no había pillado la indirecta de sus colegas. Se da el caso de que el opositor López lo ha elegido como abogado. Al Gallardón que hace nada enterró a su suegro rodeado de brazos fascistas en alto y cantando el Cara al sol.

No se informa del destrozo de la sanidad pública que prevé nuevos recortes en el plan de estabilidad al que los socios políticos del PP prestan apoyo. Ni de la política real de Rajoy –desempleo, paro, prestaciones, pensiones, impuestos, gasto social–. Aconsejo leer el análisis del periodista Joaquín Estefanía con datos demoledores. En su lugar se vender una recuperación y una normalidad democrática que queda desdibujada frente a la realidad. Ni la corrupción, ni las leyes represoras, ni la manipulación, son anécdotas.

Un día tendremos que hablar a fondo de las “buenas personas” que sustentan este tinglado. Pero lo que está llegando a extremos extraordinarios es el papel de los medios que actúan de soporte. Llega un momento en el que resultan sospechosas cada una de las noticias de los telediarios y múltiples titulares. Es como si se vieran las cuerdas que los mueven. No digamos ya de las tertulias con intervinientes tocados o tiznados por completo. Y tiene consecuencias.

“Sostiene Pereira”, en la memorable novela histórica de Antonio Tabucchi, ambientada en la Lisboa de 1938, que llega un momento en el que la tibieza y el conformismo incomodan y hay que publicar la verdad que en su barbarie nos salpica. Siquiera para no terminar escribiendo una única necrológica posible –la especialidad de Pereira–: la necrológica de los valores.

Haz América mínima como nunca

La idea de Trump era “Hacer América grande otra vez” y así logró convencer a millones de estadounidenses para que le votaran. Los meses transcurridos desde que el multimillonario accedió a la Casa Blanca demuestran que está logrando todo lo contrario. Es inaudito ver lo que el mandatario hace sin que nadie reaccione de una forma efectiva. Sus niveles de popularidad son inusualmente bajos para el poco tiempo que lleva en el cargo, ocho meses, pero en el Partido Republicano cuenta con un 80% de apoyo. El presidente espectáculo debe brindarles algunos réditos inmediatos, otra cosa será lo que ocurra después. Llama la atención que gente de peso calle ante las hazañas de Trump.

En Hamburgo llegó a su límite máximo por el momento. No se le ocurrió otra cosa que enviar a su hija Ivanka a reuniones del G20 a las que él no acudió, sin dar explicaciones. Y allí se plantó la plastificada “Primera hija” a calentar la silla de papá y tratar de ocuparse de los intereses de papá, que ha confundido con los intereses de América, más grande o más pequeña. Probablemente Donald prepara a Ivanka para el futuro -parece claro que es la lista de la familia-, pero Trump ha demostrado de qué manera desprecia el papel de la presidencia de un país de la entidad de Estados Unidos. De estar indispuesto, inapetente o dedicado a sus distracciones, quien debe representarle es el vicepresidente, no la hija.

El resto de los mandatarios se la tragaron. Con leves y educadas protestas porque no debe ser políticamente correcto hacer escenas. Algunas marcadas, para que las recojan los medios: el ligero desplante de Macron en el saludo o que Merkel lo colocara en la foto de familia en un extremo, aunque en primera fila. Parece que no rige en esos ambientes que el respeto se le otorga a quien lo merece.

Los norteamericanos se han encontrado con una monarquía económica hereditaria, con una familia muy centrada en su promoción y negocios, en lugar de con un presidente que es lo que siempre habían elegido en los más de doscientos años de historia del país. El encumbramiento de Ivanka ha sido lo más simbólico pero las gestiones del Primer hijo y del yerno han entrado de lleno en el terreno de la gravedad. Mientras Trump sigue insistiendo en la injerencia rusa a favor de Hillary Clinton, el escándalo que acaba de destapar The New York Times habla de relaciones seriamente peligrosas entre los hombres Trump y Rusia para perjudicar a la candidata demócrata y obrar en favor del hoy presidente. Es insólito que tal revelación no tenga consecuencias jurídicas drásticas.

Si el contenido es un puro escándalo, los extremos del incidente lo sitúan en una mascarada difícil de igualar, ni en el más burdo guion cinematográfico. Una abogada rusa contacta, por correo electrónico, con Donald Trump Jr. y le dice que dispone de información tóxica sobre Hillary Clinton. Aclara que la información procede del Kremlin y que forma parte del apoyo que Rusia quiere dar a Trump. El Primer hijo, que evidencia tener las mismas luces que su progenitor,  responde “Me encanta”, no se corta y acepta la ayuda de una potencia extranjera. Nada menos que de Rusia, el ogro con el que han atemorizado a los norteamericanos durante décadas. Donald Trump Jr. ha confirmado la autenticidad de los emails. Además de tres fuentes distintas del periódico.

La reunión se celebra cinco meses antes de las elecciones en la propia Torre Trump. Acuden, Donald Jr., el yerno Jared Kushner –conocido por su escasa locuacidad–, y el entonces jefe de campaña, Paul Manafort. La cita la organiza un agente musical británico llamado Rob Goldstone. Trump Jr. le conoce del concurso de Miss Universo de 2013 que organizaba su padre. Hay otro cantante de por medio, con un padre que patrocinaba esos concursos de belleza, el constructor Aras Agalarov. Y que casualmente forma parte del círculo de Vladimir Putin.

El encuentro duró unos 30 minutos. Los Trump dicen que hablaron de niños rusos y que la lobista no le ofreció nada relevante. A estas alturas del vodevil sería ya lo de menos. El presidente ya ha soltado sus tuits exculpatorios, el niño lo ha hecho todo bien y él “no es la primera persona en recibir información de un oponente”. De Rusia, del Kremlin, en reunión secreta, mandando a los chicos Trump. Un puro dislate.

Sí, los líderes occidentales le están haciendo un cierto boicot a Trump, y por tanto a su gobierno en EEUU. El periodista Pascual Serrano daba exhaustivos detalles en eldiario.es. Con evidentes consecuencias sobre la “grandeza” a recuperar. Ocurre también que el propio Trump aparta a Estados Unidos de los que fueron sus aliados y sus objetivos por sus planteamientos. Encuentra entusiasta partidarios, sin embargo, que satisfagan su ego. Los dirigentes ultras de Polonia le dieron un apasionado recibimiento por ser el país elegido para desembarcar en Europa. La mujer del presidente hizo otro leve desplante, postergó darle la mano. El recibimiento de Trump en Varsovia hay que verlo, hiela la sangre por la forma en la que evoca tiempos pasados. Por un momento fue como ver el ‘Tomorrow belongs to me’ de Cabaret (Bob Fosse, 1972).

A este escenario se llega tras mucho trabajo para labrarlo. La deseducación prolongada, la frivolidad inducida y el abandono real de grandes capas de la sociedad norteamericana han terminado por encumbrar a la presidencia al héroe que pueden admirar o envidiar. Por su dinero y por su falta de escrúpulos y arrogancia. La dinastía Trump es una pesadilla pero ahí está. Haciendo cada vez más mínima América, más aislada y grotesca. Algo que no tendría por qué ser negativo salvo por sus repercusiones en el mundo global.

Muchos se preguntan qué habrá después de Trump, si aún puede hablarse entonces de un después más o menos entero. La salud del planeta y de los ciudadanos, y hasta la lucidez, la verdad y la ética se están viendo seriamente afectados ya. La respuesta es desoladora. Lo peor es que gran parte del mundo se afana en la misma dirección –la banalidad, el embrutecimiento, la ignorancia, el abandono– y las pruebas son clamorosas. No hace falta subir a lejanas montañas para verlo.

Las máquinas sexuales, Zoido y la empatía

Dicen que el ser humano se aplicó pronto a buscar la ficción como forma de evadirse de la realidad o buscando la creatividad que la engrandeciera o ambas cosas. Ahora, una nueva vuelta de tuerca, apuesta por vivirla en sus estadios más prosaicos. Apremian a la mujer para que alquile su útero a quien pueda pagar el que le geste y alumbre un hijo. Apremian a fondo, de la mañana a la noche. La mujer probeta del mercantilismo comparte portada estos días con las robots para el sexo y el afecto, según leemos, oímos y vemos también sin cesar. Las “Loves dolls”, nos dicen, son capaces de ejecutar hasta 50 posturas sexuales y dar la sensación de respuesta que evoque sentimientos. Las robots. No hablan de penes vibradores con extensión corpórea capaces de abrazar como un oso, que es una de las aptitudes más cautivadoras de la pareja. Para estas cosas del placer y el uso siempre suele empezarse por la mujer. Aunque haya “Lover dolls” no exclusivamente femeninas y adultas.

Argumentan que servirán –como las hinchables– para tímidos y para ancianos. Así lo he escuchado. Y para desfogar conductas sexuales ilegales, lo que abre espeluznantes figuras a la imaginación. Y a modo de muñecas afectivas, con la de seres vivos que traen los sentimientos incorporados de serie. Y, hasta que lleguen a fabricarlas los chinos si es el caso, para usuarios de alto poder adquisitivo: cuestan entre 5.000 y 15.000 dólares. Sucedáneos en cualquier caso, con la mirada eternamente perdida, con emociones de silicona, con abrazos mecánicos. Un juguete descorazonado como todos, pero probablemente más descorazonador.

El avance de la robótica viene prestando grandes servicios al progreso. Faltaba avanzar en la idea, obvia, de su empleo idealizado para el placer sexual y la ilusión del amor. De hecho la promoción prioriza el “placer sentimental” al sexual. La idea es recurrente en la literatura y el cine. Lubitsch filmó The Doll ya en 1919, basada en el Ballet Coppélia de Lèo Delibes (SXIX). El español Luis García Berlanga lo abordó en Tamaño natural, de 1973. Pero es quizás Blade Runner (1982) de Ridley Scott la que  sitúa el tema en su más inquietante dimensión al mostrar a replicantes capaces de más empatía y menos hipocresía que los humanos. El director británico iba más allá que el autor del cuento original en el que se inspiró, ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’, el estadounidense Philip K. Dick. Concretamente ahondaba en esa potencialidad de sentir, más probable en los androides de Blade Runner. Nada que ver con las muñecas para el sexo en pleno lanzamiento.

La empatía es la característica humana definitoria. Pero los humanos de Blade Runner no se conmovían con el dolor ajeno, como les ocurre a millones de individuos de hoy. Ven cómo sufren y mueren miles de personas en la pobreza de los días, en el mar y en la tierra de la huida, y mucha gente prefiere mirar a las figuras que en, distintas pantallas, desvirtúan los gritos de la realidad. Tragando un anzuelo tras otro, el mayor el de su propia tibieza y egoísmo. Son legión. ACNUR denuncia que barcos mercantes y militares apagan el radar en zonas críticas del Mediterráneo para evitar verse obligados a atender las llamadas de socorro de los emigrantes.

¿Es Zoido, ministro del interior, un humano o un replicante? Si la principal diferencia teórica es la empatía, no podríamos asegurar que la albergue en su ser. En concreto el ministro no la siente por las personas que arriesgan su vida en el Mediterráneo ni por quienes luchan por salvarles. Durante este año han muerto 1 de cada 45 personas que han intentado cruzar ese mar que fue de la esperanza. Culpar a las ONG de llamarles y contravenir los planes del Gobierno es no tener un latido de afecto o consideración por ellos.

Zoido, Báñez, Catalá, Saénz de Santamaría, De Guindos, Cospedal, Rajoy,  Casado, Rivera, Girauta, todos aquellos responsables directos de la situación que vivimos… ¿Se mueven por empatía? Si se les observa detenidamente en sus gestos y en sus hechos, no demuestran sentirla por el género humano sino por la tribu de sus propios intereses. Como más arriba y más abajo en todas esas dimensiones del poder incapaces de mover un músculo sinceramente por sus congéneres, que más ricos o más pobres nacimos y morimos como todos los demás.

Esos 900.000 niños que pasan los días viendo a todos los adultos en casa, sin salir a trabajar, existen para todas las conciencias. Los que, por el contrario, regresan solos al hogar porque sus padres han de multiplicar los contratos para traer dinero a casa. Los que no cobran ni salario, ni subsidio a pesar de la feria del empleo emprendida por la propaganda. El presidente de la patronal –otro con la empatía bajo el callo del metatarso– avanza generosamente a estas alturas de la tijera que no se puede llegar a final de mes con 800 euros de sueldo. Pues los hay que se quedan en 300 euros al mes (el 22%, 1 de cada 5), y pensiones que siguen sin sobrepasar gran cosa los 300 al mes. ¿Humanos o replicantes quienes así gestionan?

¿Qué sentimiento hacia los demás, hacia sus víctimas, puede albergar quien roba el dinero de todos aprovechándose de su cargo público? ¿Y quienes obstaculizan la justicia? ¿Y quienes apoyan el repulsivo manto de corrupción y forman parte de él manipulando la verdad? ¿Y quienes, no solo no miran, sino que votan para que sean humanos de corazón piedra pómez quienes dirijan los destinos de todos? A la postre, mantener a tantos miserable en puestos de poder se debe siempre el estruendoso silencio de las “buenas personas”.

Nadie sueña ya con ovejas eléctricas, quizás con ficciones que enmascaren su realidad. Buscando salidas hasta con la muñeca de mirada ausente y silencio eterno que se deja hacer. Con vivir al abrigo de cuantos se dejan hacer. Si el mundo sigue adelante no es por ellos. Es porque también hay gente que salva a otros, que abraza al desvalido, que lo ve. Gente que se pone en el lugar del otro. Voluntarios, ONGs, periodistas freelance incluso, que se desesperan en impotencia ante lo que contemplan. Personas que se afanan en luchar por el bien común.  Personas que se rebelan ante la injusticia. Incorruptibles.

Vivimos, sin embargo, entre demasiados sucedáneos. Sucedáneos de la política, de la información, de la decencia. Quizás la posmentira está llegando demasiado lejos si ya no estamos seguros que sean verdad la justicia o los derechos. Que no sea cierta la humanidad y no sea verdad ni el amor. Veo cosas que no creeríais.

El dedo señala al “procés” mientras peligra la democracia

Cuesta creer que haya personas en España que se levanten por la mañana angustiadas porque Catalunya quiera hacer un referéndum. De independencia o no. Incluso que la unidad de España afecte sus vidas mucho más que los grandes atropellos que se suceden en ella. Ni las políticas que los provocan. Las encuestas del CIS no reflejan en absoluto esa inquietud: en el último Barómetro publicado, de mayo, citan la independencia de Cataluña como problema el 0,9% de los encuestados. Menos aún de lo habitual. Todos ellos deben tener un puesto en alguna tertulia en el o staff directivo de un medio.

El ‘procés’ pasará a la historia como uno de los más grandes errores de la intransigencia de Rajoy y la huida hacia delante de Artur Mas. Alguien algún día habrá de buscar cauces a la realidad, fuera de intereses, como aconsejan hasta desde el New York Times. Por citar a algún medio que contrarreste a la cerrilCaverna española.

Lo realmente preocupante es la sistemática y acelerada cruzada contra la Democracia que se observa en el mundo desarrollado. Donald Trump tiene a la Democracia como un calzoncillo sucio que es imagen adecuada al interfecto. Tal como avisó, podría  plantarse en la Quinta Avenida disparando a la gente que no le pasaría factura. Es inaudito que se tolere lo que está haciendo y en el Partido Republicano, el auténtico cáncer ultra, su gestión es aprobada por el 80%. El astrofísico Stephen Hawking afirma que Trump puede hacer un daño irreversible a la Tierra: “Convertirla en Venus con temperaturas de 250º y lluvia de ácido sulfúrico”. La mirada corta, estúpida y sin escrúpulos es lo que tiene.

La deriva en suelo patrio también es alarmante. El consejero Jordi Baiget es expulsado del Govern por dudar del referéndum. Homs, su compañero del PDeCat, se manifiesta harto hasta donde los hombres como él sitúan el nivel de hartazgo: más o menos por la mitad del cuerpo, vista frontal. Y los medios nos lo cuentan sin descanso. Como las cada vez más esperpénticas metáforas que asemejan el procés a un globo pinchado que –oh, maravilla– conserva el poder de “golpear cosas”. Rajoy crea estilo en el PP.

Punto y aparte merece la invocación al ejército de Cospedal, al frente de Defensa, emulando a Margaret Thatcher en ese desestabilizador retorno al involucionismo. O las censuras, menos guerreras sin duda, como la que expresó el Ministro Íñigo Méndez de Vigo. Porque, veamos, los independentistas catalanes se proponen redactar una Constitución que, en la versión de El País para la edición nacional, es “bolivariana”, y “asamblearia” en la dedicada a Catalunya. Terrible para ellos, en cualquier caso. El ministro de Educación, Cultura y Deportes dice que tal procedimiento es propio de “otras latitudes”, señalando con el ojo oculto a Latinoamérica. A la de Maduro, no a la Temer en Brasil, como suelen hacer nuestros clásicos.

La aversión por la Democracia se está extendiendo. Recojo a menudo manifestaciones que evidencian rechazo a las urnas por lo que traen de incertidumbre a los negocios que tantos de nuestros políticos y medios representan. Estemos alerta a lo que prepara Macron en Francia porque apunta a una Tecnocracia de nuevo cuño. El  mensaje general que se está mandando es que sobre la democracia directa hay una “aristocracia” que sabe más que nosotros, los implicados.

Méndez de Vigo, por su cargo actual y sus puestos anteriores en Europa, debería saber que Islandia elaboró su nueva Constitución de forma asamblearia. Es cierto que son “otras latitudes”, al norte y de Europa. Esa zona que suele gustarnos tanto. Y lo hicieron al convertirse en la primera víctima de la estafa neoliberal que llamaron “Crisis del 2008”. El fraude y la corrupción de sus gestores –que suelen venir unidos– les dejaron en completa bancarrota. Y con deudas a pagar a sus bancos –como nosotros, los españoles– y además a sus acreedores británicos.

Pasaron de ser el país número 1 en Índice de Desarrollo Humano a perderlo todo. No podían vivir dentro y su dinero no servía fuera, suspendida su cotización. Dicho para desmemoriados. Se negaron a pagar los fiascos de sus bancos, lo negociaron, los encausaron. Juzgaron también a sus políticos. Por eso su Constitución es resultado de un movimiento asambleario, hubieron de tomar las riendas. Y aun así tienen que quitarse de vez en cuando a presidentes pringados en Paraísos Fiscales.

A los españoles no se les ocurre citar la independencia de Catalunya como problema pero muchos son sensible a las directrices de los jefes de pista en el circo mediático. A las alharacas por el empleo récord que se crea y se alaba la propia ministra Fátima Báñez. A “la economía” que tapa la corrupción, aunque las facciones del PP estén ya a navajazos ante nuestros ojos. Pero no mire, no escuche. O sí.

Es una cantinela constante desde que despunta el día a la noche. La mañana de este martes me ha deparado esta pesca textual radiofónica: Puigdemont, como un burro amarrado en la puerta del baile, deporte sí pero tomando Flexium, Montoro investiga a los tertulianos, ahora y en la hora de nuestra muerte amén, la Generalitat y muchos otros cargos de la Generalitat, todavía hay mucho humo me están diciendo mis compañeros porque tengo que estar aquí y no lo veo, así se lo hizo saber al club merengue, llama al 902, quiéreteme, quién se resiste a un 40% de descuento, Puigdemont, Homs, Baiget, Manuel Benítez, el cordobés, era un torero viva la vida, Manolete era un torero viva la muerte.

Trump, los Republicanos, los votantes de Trump. El PP, sus socios, los votantes del PP y de sus socios. Los corruptos, sus voceros, sus tramposos. La convivencia social supeditada a intereses empresariales. La política ejecutiva, la justicia ilícita. La censura, la pérdida de derechos y libertades. La moral desaprensiva. La mirada corta y estúpida.

Gracias a la Democracia, están destruyendo la democracia y no tienen derecho a hacernos esto a los demás. Ustedes verán.

El anquilosado aniversario de las elecciones del 77

Sinceramente, Groucho Marx, Elvis Presley, María Callas o Charles Chaplin, fallecidos en 1977, están más vivos hoy que el espejo que el Parlamento ha mostrado para conmemorar las primeras elecciones generales tras la dictadura de Franco. El gran acontecimiento que España vivió aquel mismo año ha determinado sin duda nuestra historia, pero sufriendo una curiosa evolución. El propio festejo, hierático y con aires trasnochados, no se parece, ni en lo más remoto, al empuje que caracterizó aquella época. Cuando hubo que reconstruir todo lo que los franquistas destruyeron, el macabro legado que desde hace tiempo quieren dulcificar.

Echen un vistazo a la celebración del aniversario. A la encorsetada presidencia, a los discursos, a cuanto la rodeó, a la realidad que vivimos, y vean en qué se asemeja a aquella tarea que emprendimos con la ilusión del que va hacia adelante.

Sí fue una fecha decisiva. A partir del 15 de junio de 1977  hubo que reedificar el Estado de Derecho desde los cimientos. Restablecer todos los derechos civiles: libertad de expresión, de reunión, de asociación. Suprimir la censura. Legalizar los partidos políticos y sindicatos, hacer andar un Parlamento elegido por los ciudadanos con las leyes que rigen en los países democráticos y elaborar –en tiempo récord y con consenso– una Constitución.

Hubo que restituir a la mujer su condición de ciudadana adulta. Aunque hasta 1978 no se abolió el delito de adulterio que las castigaba en particular. La píldora anticonceptiva tardó en ser de libre venta en las farmacias otro año más, el 79. El divorcio, derecho de hombres y mujeres, se alcanzó en 1981 con la férrea oposición de los conservadores, precedentes del PP. Su exigua representación en las Cortes hizo inútiles sus esfuerzos.

Hubo que ajustar a la realidad una economía tramposa, lo que implicó grandes sacrificios y mermas. Y todo ello en un clima de tensión casi insoportable. Hay que admitir que se logró mucho más de lo que cabe predecir negociando bajo la égida de los franquistas. Las circunstancias, se dijo, no permitían el borrón y cuenta nueva, y eso es lo que pagamos. Unas figuras se engrandecieron –Adolfo Suárez– mientras otras empequeñecían. Hemos visto a un padre de la Constitución defendiendo la inocencia por amor de una infanta de España en un caso de corrupción de altos vuelos y bajos instintos.

Pero que nadie se confunda. Escucho dar las gracias por lo conseguido y no hay nada que agradecer, no es una concesión: lo normal es vivir en libertad y con derechos.

La estampa de esta semana en el Congreso demuestra cómo las élites se encuentran fuera del tiempo, de la realidad que viven la mayoría de los ciudadanos. El Rey Felipe VI se refiere a la dictadura como dictadura, 40 años después de terminada. El gran avance del aniversario. Poco a poco, vamos siendo adultos para oír ciertas cosas. Llama la atención que unas personas de la edad y preparación de los Reyes mantengan ese discurso paternalista, aunque en realidad es el que de antiguo se dirige a súbditos, no a ciudadanos.

Como el esfuerzo por una equidistancia imposible que equipare a los tiranos con las víctimas. Comparto el magistral artículo de Olga Rodríguez, absolutamente documentado. Demuestra que el franquismo persiguió casa por casa acabada la guerra. Y que las heridas que no se cierran desembocan en estados de podredumbre como el que denunciaba el New York Times en 2014: “Hoy en día, la política, los negocios y la ley en España están salpicados de personas con vínculos directos o indirectos con Franco”. Colaboradores de sus actos por tanto. Y evidenciando que lo edificado en terreno cenagoso, se tuerce. Ayer, hoy y siempre. Para la colectividad, por supuesto.

La fiesta de los 40 años nos brindó la oportunidad de ver la Infinita insolencia de un Martín Villa que se cree superior a quienes le exigen responsabilidades. Está tranquilo  el hombre “viendo a quienes le acusan”. No le llegan a la suela del zapato a quien, tras la dictadura, siguió ocupando cargos de relevancia en el sistema: desde la presidencia de ENDESA, o la SOGECABLE de los Polanco y PRISA, a una Consejería en el SAREB que le dio De Guindos. A Martín Villa se le considera corresponsable de la matanza de 5 trabajadores en Vitoria en 1976. Las grabaciones de la policía confirmando la masacre –que entonces corrían clandestinamente y que volvimos a escuchar gracias al periodista Iker Armentia– muestran un episodio difícil de obviar.  Y esta semana Martín Villa ha recibido una medilla del Rey en el Congreso. El Parlament de Catalunya al día siguiente anulaba los juicios sumarísimos del franquismo contra 64.000 represaliados. La primera ley en el Estado español que lo hace y por unanimidad. Una sensible diferencia.

Rígidos, envarados, tiesos como palos, vestidos como para una boda, con más de un gesto momificado en la tribuna presidencial, era diáfano lo poco que se parecen estas élites a la sociedad a la que representan por ley. Menos mal que ha entrado algo más de la normalidad de la calle en las Cámaras en las recientes elecciones, por mucho que les moleste a los establecidos.

Los Reyes en el centro. Diría que la nueva generación de la monarquía inglesa con su pompa y circunstancia tiene más frescura y naturalidad que la española. Lo diría, a salvo de las leyes Mordaza que se encargaron de preservar la Institución hasta de las críticas. Lo que no parece una medida acorde con los tiempos. El temor no llama al afecto.

Han pasado 40 años y, de hecho, la España de hoy ha reeditado la censura con las leyes restrictivas del PP que siguen en pie, tras meses de un Parlamento más plural y de numerosas protestas nacionales e internacionales. O la economía tramposa que vende como recuperación las cifras macro que favorecen a unos pocos. El récord histórico de Deuda Pública o el saqueo de la Hucha de las Pensiones, son grandes evidencias. Y puede que la mayor diferencia se dé en los medios. Hace 40 años fue la explosión del periodismo, en número y fiabilidad, se iba a los quioscos con avidez. Ahora buena parte de ellos son apéndices del poder, de los que venden precisamente sus realidades paralelas.

Se seguirá hablando durante días de por qué no invitaron a Juan Carlos I al homenaje. Tuvo un papel importante, debía haber estado. Pero a estas alturas no es difícil intuir el argumento. El rey de la Transición fue demasiado lejos en sus devaneos sexuales y, sobre todo, en las consecuencias que de ellos se derivaron. La caída en Botsuana marcó el “ya no va más”. Peligraba la institución y abdicó. Renació la armonía en los nuevos monarcas, tras tiempos tensos. Ahora, se consolida la ausencia del rey anterior. Juan Carlos I queda para cumpleaños y bodas. Y no le gusta ese papel. Con lo que él ha sido y verse relegado “hasta por las nietas de la Pasionaria”, como ha dicho. O por Martín Villa, como no ha dicho.

Lo que nos hace levantar cada mañana y emprender la vida con ilusión no ese tedioso escenario de lo oficial, que solo parece mostrar pasión por entregarse a la obsolescencia. Lo apasionante es que siguen existiendo hallazgos y sorpresas, hechos y afectos a mantener y universos por descubrir.

Una de las ideas más sugerentes de los últimos tiempos es la que ha desarrollado el historiador y escritor Yuval Noah Harari: ¿Por qué los humanos gobiernan la Tierra? Por la capacidad de imaginar. Eso es lo que nos hizo vencer a otras especies. Cuando miro los fastos de la España oficial siento que buena parte de sus actores, que nos venden el pasado remozado, no son capaces ni de imaginar el futuro. El desarrollo camina contra las rémoras.

1977 fue el año de La Guerra de las Galaxias y hace décadas que conocemos la identidad de Darth Vader . El mundo ha dado demasiadas vueltas para mantener esta querencia por las formas de una realidad tan lejana a la que se vive a diario.

El PP tiene la conciencia tranquila

Dice Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP, que tiene la conciencia tranquila, él y su partido tienen la conciencia tranquila. Ese delito del que usted me está hablando, la corrupción, es algo extensamente desconocido. Rajoy vuelve a ver manos inquisitoriales en quienes intentan indagar y atribuir responsabilidades a uno de los más grandes saqueos de las arcas públicas que ha podido darse en un país formalmente democrático. Pero, como dirían algunos de los escribidores del periodismo oficial, hay al menos dos formas de verlo.

El PP no se ha financiado ilegalmente durante décadas tal como contó su tesorero Luis Bárcenas –cuando hablaba– y confirmó con múltiples pruebas documentales la investigación judicial.  El PP no ha recibido donativos de empresarios a muchos de los cuales entregó luego obra pública. Ellos lo hacían por cariño y a quién mejor dar negocio en justa compensación.

No hubo sobres en B, ni cajas de puros llenas de billetes en B. No se cargaron los discos duros del ordenador de Bárcenas, borrándolos 35 veces, donde había aún más pruebas. Los SMS de Rajoy, presidente del Gobierno, fueron solo otra prueba de afecto. El propio Bárcenas pasó de ser un apestado a quien cargar las culpas, a un colega que defiende los intereses del PP en la Comisión investigadora del Congreso con la prepotencia que lo haría cualquiera de sus portavoces. Repartiendo culpas y responsabilidades fuera. Y callando cuanto dijo. Sopla el viento de otro lado, trayendo silencio. Nadie nunca supo nada, ni recordó, ni le constó y si alguna desviación mínima se produjo es atribuible en exclusiva a otro tesorero, Álvaro Lapuerta. Incapacitado actualmente por demencia sobrevenida. En el umbral  de los 90 años y tras haber sufrido una caída que le mantuvo en coma, es el único responsable de los deslices. Inimputable, tras una trayectoria marcada al servicio de la derecha ya desde el franquismo.

No hay Gürtel, ni Púnica, ni Lezo, ni Taula, ni Canal de Isabel II, ni el abecedario casi completo de la corrupción que ha podrido los cimientos de España los últimos años. Nadie en el PP se ha enriquecido sacando dinero hasta de los colegios, a costa de mandar a los niños a barracones prefabricados. No ha habido ni cacerías ni volquetes de putas para festejar la faena. Todo lo que usted creyó ver y sufrir no sucedió. El PP tiene la conciencia tranquila.

No se han cambiado a conveniencia jueces y fiscales, no hay trato de favor jamás. Las buenas gentes nombradas para presidir tribunales decisorios lo son por puro merecimiento. Moix no existió, Catalá es un ministro ejemplar.

España no se encuentra en la cúspide del crecimiento de la desigualdad en Europa. Los datos del aumento de la pobreza infantil no nos los creemos,  porque nosotros (ellos) nos creemos lo que queremos. Los votantes del PP tienen la conciencia tranquila. Crece el empleo con unas remuneraciones suficientes y somos las estrellas de la recuperación. Eso sólo podía hacerlo el PP que se encontró un país en bancarrota por sus Comunidades Autónomas que gestionaba en su mayoría dirigentes del PP. Y por la soga al cuello de la burbuja inmobiliaria que andan inflando otra vez. Si usted es prudente, sabrá apartarse.

Nunca hubo un Soria, ni un Wert. De Guindos se desvive por nuestros intereses económicos lo mismo que el presidente del Banco de España. El ministro de las amnistías fiscales siempre sabe lo que hace y ahí sigue. Y esa vicepresidenta que con tanto tino controla todo. Y, cuando se dice todo, es todo.

Rajoy sí existe, es el presidente que necesita España. La España de esta gente. Aunque si un día cesa, tendrán otro presidente de derechas a quien necesitar.

¿No leen ustedes los periódicos, escuchan las radios y ven las televisiones? No hay problema en el que se encuentre el PP, no digamos problema, no hay atisbo de duda, presunción de presunta posible implicación en algún indicio de principio de presunto delito, que no tenga ahí a unos servidores de la información prestos al quite. Con la conciencia muy tranquila.

Los periódicos de papel ya casi no editan portadas, editoriales, precisas columnas de opinión de los más fiables periodistas, sin un fin o dedicatoria específicos. Anegados en lágrimas o rabia además por la incomprensión que sufren.

Se notan voces molestas por ver entorpecida la labor del PP.  Que si una comisión parlamentaria, que si unas críticas por haber perdido 60.600 millones de euros de nuestro dinero en el rescate a los bancos (cosa que no pasó en otros países) o por la gestión de paraísos como el Parque Natural de Doñana que acaban entre llamas. Las urnas las carga el diablo, esto lo dicen de vez en cuando. Conllevan una pérdida de tiempo lamentable para quienes tan bien conocen lo que nos conviene. El Parlamento decididamente es un incordio.

Estos días andan abriendo (poca cosa) las cloacas de Interior, las cloacas del Estado. No terminamos de saber por qué ahora y así. En los bajos fondos se libran batallas por el poder, y producen movimientos. Las cloacas del Estado con sus dosieres, presiones, amenazas,  aparecen a nuestros ojos ahora con alguna mayor nitidez. Como una red subterránea, podrida de cavernas, que comunica emporios y palacios, búnkeres y desagües, intereses particulares y mucho dinero.

Las víctimas de este país, de sus poderes más insanos y sus cómplices, merecerían que unos cuantos de ellos se buscaran la conciencia, a ver si la han extraviado por algún sumidero. Y que ofrecieran alguna compensación. La mejor sería que depusieran las trampas y empezar a hablar de responsabilidades.

CETA, barómetro para saber quién manda aquí

Hay días en los que la calculadora da la suma exacta y la última pieza encaja en el puzle. La reacción al tenue cambio de postura del PSOE de Pedro Sánchez respecto al CETA (Tratado de Libre comercio de la UE con Canadá) termina de demostrar quién manda aquí. Una piña a favor del poder no elegido en las urnas, del poder financiero y aledaños, que mueve todas las teclas sin permitir ni una nota suelta.

Las razones invocadas por el PSOE no dejan lugar a dudas: “CETA penaliza a los estados miembros que adopten decisiones que perjudiquen a los inversores”, CETA no garantiza “el equilibrio entre la protección jurídica de los inversiones y el interés general de los derechos sociales, laborales y medioambientales”. En definitiva: CETA no es la gloria de la globalización como lo presentan sus defensores, sino un paso más –y decisivo– en dar prioridad a las empresas sobre el Estado y, en consecuencia, los ciudadanos.

La postura del PSOE es testimonial, no alterará el resultado. El CETA será aprobado en el Parlamento español, como ya lo fue en el europeo. La pregunta que toda persona responsable debería hacerse es por qué sabiendo lo que saben y pensando como piensan van a limitarse a la abstención. Seguramente, porque son conscientes de quién manda aquí y lo difícil que resulta darle a esa tecla sin que las furias del sistema caigan encima. Personas menos condescendientes afirman que siguen en el papel que ha caracterizado las últimas etapas de la socialdemocracia: denunciar y consentir.

Tiene un punto de utilidad nada desdeñable, sin embargo. El cambio de postura del PSOE ha servido para que personas que no se plantearon jamás una duda sobre lo que manda el poder reparen en que existe el CETA y les interese saber más. Y no es poco cuando nos movemos entre semejantes ataduras.

Ese cambio testimonial ha desatado una notable ofensiva, y es trasfondo crucial a tener en cuenta. Se ha venido a España el comisario europeo Moscovici a hacer “reflexionar” al PSOE. A invitarle a que se sume a “los que sí están concienciados con la globalización” y el Libre Comercio. El uso y abuso de las personas, la obtención del lucro por encima de los derechos, la precarización del trabajo, el levantamiento de muros y fronteras, es lo estos llaman Globalización y Libre Mercado.

Moscovici, socialista francés, dice que él no hubiera votado el TTIP pero al CETA sí, cosa que no hizo el socialismo francés en el Parlamento Europeo. Da igual, Canadá, con su Trudeau tan aseado es un buen anzuelo. Al TTIP nos lo vendieron igual, exactamente igual, y con Tratados sellados se puede terminar a los pies de los caballos de un Trump o de quien sea. Ni siquiera eso, se vive a diario bajo el mandato de los intereses comerciales sin trabas.

La piña ha hecho horas extraordinarias estos días para defender el fuerte. Saltaron PP, Ciudadanos y miembros del PSOE con objetivos muy nítidos. De Guindos cree que Sánchez va contra “el sistema que triunfa en todo el mundo”, el mundo que aumenta las desigualdades sociales. Rajoy dice que el PSOE va a “hacer el ridículo” porque el presidente del partido enfangado tiene muy claro que “hacen el ridículo” quienes no siguen los mandatos del poder. Y por eso están en ese lado todo el PP, Rivera y Elena Valenciano.

Y, por supuesto, se han desplegado los periodistas por noticiarios, tertulias, titulares, editoriales, tuits y cuanto tienen a mano. Los defensores del CETA relatan sus maravillas, los aranceles que se suprimen, lo que va a aumentar el mercado de bienes de consumo. Entonces, se dicen ellos mismos en sus resúmenes, ¿por qué hay gente que se opone a algo tan estupendo? Es que no quedan garantizados los derechos de los ciudadanos. Nada es perfecto.  Y, ya se sabe, que querer garantizar los derechos es peligrosamente izquierdista.

A mí me resulta llamativo el “dicen” de supuesta objetividad cuando apuntan la postura contraria (al poder). Verán, han tenido años para saber qué es el CETA y el TTIP, informes, iniciativas populares europeas. Su obligación como periodistas es saber y contar si lo que “dicen” es verdad o no. Y esto sirve para todas las cuestiones que nos afectan como sociedad. Son muchas, cada día asistimos a nuestros atropellos. Echen un vistazo a la lista de morosos, a la nueva y tercera lista de morosos: pone los pelos de punta. En el fondo, lo viciado es la raíz.

No dejo de preguntarme cómo se puede dar como noticia lo que no lo es. Cómo se hurtan datos fundamentales que afectan al futuro de muchas personas, de los hijos de quienes las ocultan o manipulan. La respuesta de moda es: “El miedo, el hambre y la hipoteca son libres”. Discutible frase, de entrada. Quede claro al menos que no es libre dañar el presente y el porvenir de toda una ciudadanía.

¿Han visto la reacción de los trabajadores de RTVE a la llegada del Consejo de Informativos con una televisión pública bajo el brazo que deja de ser de partido, del PP, de los intereses espurios del PP? Un estallido de alivio, como si hubieran sido liberados de un campo de concentración. En cierto modo es una metáfora del momento que vivimos. Dentro, con algunas espitas de alivio. De momento.

Los grandes intereses de la economía sometidos a la política, con la justicia como departamento comercial de la empresa. Eso es CETA, por mucho que lo adornen. Una concepción del mundo bajo esos parámetros remite, en efecto, a una globalización: la de la codicia y la injusticia.

*Publicado en eldiarioes. 23/06/2017 – 20:17h

¿Se lo han contado a sus hijos?

ni.a.cosiendo

Imagen de archivo que suele mostrar el trabajo infantil.

No te quejes, que hemos venido aquí porque es tu cumpleaños.

No, si no me quejo.

La conversación, entre tres chicas adolescentes, se produjo en pasillos surcados de camisetas a 4 euros, bragas a 4 el pack de 3 y similares baratijas cualquier sábado en un templo de la ganga. El gran festejo para conmemorar la llegada de la joven al mundo se iniciaba de compras a bajo precio. Cada cual sabe cómo prefiere celebrarlo.

La incomodidad debía proceder de la aglomeración. Mucha gente se afanaba en la tarea y, entre ella, numerosos niños. Los niños pueblan los centros comerciales aprendiendo desde muy temprana edad la diversión del mundo creado para ellos. Ojean, buscan, opinan, dicen “quiero” esto o lo otro, “me lo pido”.

Filas de camisetas idénticas, en distintos tonos. A 2, 3 y 4 euros. Con su tela, su corte, su ensamblaje, su cosido puntada a puntada, planchado, etiquetado, almacenaje, distribución, colocación. 2, 3, 4 euros. Me dijeron los vendedores que, con prendas algo más caras –8, 10 y 12 euros– pegan otra etiqueta de precio inferior. Los bajos fondos del consumismo. Con niños por doquier.

Niños, adolescentes, como los que en el Instituto Neil Armstrong de Valdemoro (Madrid), han sufrido golpes de calor y crisis de ansiedad porque el centro, sobrecargado, sufre graves deficiencias. Aún andan, siglo XXI, con aulas prefabricadas que se recalientan. La educación física se practica en la calle porque no hay gimnasio. Si enferman por el calor, como esta semana, los llevan al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Los abanicos de papel que les aconsejó el consejero de Sanidad de Cifuentes no bastaron para temperaturas en torno a los 40º.

¿Qué podía salir mal? Votan al PP y a Ciudadanos, derecha. Un par de sus alcaldes, Granados y Boza andan entre rejas por corrupción o saliendo con permiso. Algún otro, investigado. Al IES le pilló de lleno la trama Púnica que se enriquecía con colegios a costa de los escolares. Y Valdemoro siguió votando derecha. Ahora está algo más repartido el voto, pero prevalece la derecha.

Niños. Como los que han caído Bajo el Umbral de la Pobreza y que sitúan a España en el puesto número 28 de los 41 países más ricos que forman la OCDE. Tampoco está tan mal, ¿eh? En Europa incluso nos encontramos en situación algo mejor que Lituania, Rumanía,  Malta y poco más.

Tenemos a más de 2,5 millones de niños pobres, según este informe de UNICEF, organización de la ONU vituperada en particular por el autor de la Amnistía Fiscal a los amigos ricos, que ha considerado inconstitucional el TC. Montoro, aún ministro. El Gobierno confirma la cifra de todos modos. El 30%, 1 de cada 3 que gustan decir para que se entienda mejor. En 2012 nos echábamos las manos a la cabeza porque eran más de 2 millones. El informe señala, además, que España es uno de los países con mayor desigualdad y con menos ganas de acabar con esa lacra. La España de Rajoy invierte casi la mitad de la media europea en la protección social de los niños, destaca el estudio. Entretanto se rescata a los bancos con nuestro dinero y el Banco de España da por perdidos 60.600 millones de euros, hay que saber quién manda y para qué se gobierna.

La noticia del informe sobre pobreza infantil en la Cadena SER comenzaba diciendo “ Tirón de orejas de UNICEF al Gobierno de Rajoy“. El Parlamento se lo estaba dando bien al rechazar la moción de censura de Unidos Podemos planteada básicamente por corrupción y, sin duda, por sus consecuencias. Le dieron tirón con orla y cuatro vueltas al ruedo los socios del PP, mientras la prensa aplaudía a unos niveles de sumisión que enrojecían de vergüenza solo con ojearlos. En el instituto de Valdemoro se ve con claridad la cadena. Se empieza por robar de los centros educativos, se acaba en barracones y de ahí al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Este final no lo hubiera firmado ni Berlanga.

Pero parece que hay gente que piensa que esto lo arreglará el bocazas machista que responde al nombre de Rafael Hernando en la manada. O la vicepresidenta de risa floja cuando insultan a una portavoz “enemiga” que lo está haciendo muy bien. O Rajoy, el dios a preservar por la derecha mediática. O Rivera que ya ha confirmado lo que supimos desde el minuto 1, que él pondrá cuantas trabas sean precisas para que nadie desbanque a Rajoy de la Moncloa. O Cifuentes que lanza también a su jauría para atacar a Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, a la que no puede soportar.

Todos estos se lo van a arreglar. Fíense de Susanna Griso, tan presta a lavar lo que tenga Hernando por cara. O a criticar lo que ocurre lejos de España para que veamos la suerte de contar aquí con el PP. O de Inda y Marhuenda. O de Caño y Cebrián. En TVE también hay unos cuantos que les van a sacar las castañas del fuego. Todos estos lo van a solucionar. Porque la culpa de todo la tiene el 15M, y Podemos, Iglesias, y sobre todo, ahora, Irene Montero con la que no contaban.

Aquel sábado en el templo de la baratija y la ganga corrían tropezándose con los adultos –que es una nueva costumbre infantil– unos cuantos niños con el aire de suficiencia del primer mundo. Y por un instante sentí que veía aquellos mismos pasillos con las tejedoras en serie y aquellos niños españoles, sentados, cosiendo, encorvados. Se ha denunciado que las fábricas que surten a los grandes comercios occidentales emplean a críos de su edad. Cuánta explotación hace falta para cobrar 2 euros por camiseta, y menos en las próximas rebajas. Cuánto sufrimiento.

El derecho a progresar ha de erigirse sobre condiciones laborales, humanas, más justas. 85 millones de niños en el mundo trabajan a la fuerza. Una de las más grandes explotadoras es Ivanka Trump, a cuyo padre o dinastía han aupado a puestos de decisión estelares unos cuantos millones de seres inanes que no piensan o quieren fastidiar. “Los salarios son tan bajos que algunos no pueden vivir junto a sus hijos, mientras colocan etiquetas con precios que equivalen a semanas de trabajo”. El marido de Ivanka, por cierto,  construyó un edificio de lujo con fondos para barrios pobres. Una familia muy compenetrada en sus objetivos. No es la única.

Lo peor es que explotadores y embaucadores no andan en lejanas montañas. Los escenarios desoladores se construyen trabajando la injusticia y la irreflexión, en cualquier parte. La globalización del abuso es un hecho. Aquel sábado, como este y muchos más, me pregunté si aquellos padres habían contado a sus hijos quiénes y cómo elaboran esos productos. Si les habían advertido que, por el camino que vamos, un día pueden verse igual, en el otro lado de la fortuna. Hacen falta muchas manos para vender a 2 euros; muchas, para saciar la codicia aquí de tanto ladrón. ¿Se lo han contado a sus hijos?

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