De fuera vinieron… por Paco Altemir

Primero fue Carlos I, mal hijo y peor gobernante, que al derrotar a los
Comuneros y a las Germanías, impidió el establecimiento de una Monarquía
Parlamentaria con los poderes del monarca limitados por las Cortes
Generales.
Después fue Felipe V, nieto del Rey Sol (L´État cest moi), centralista
político y geográfico. Después de la guerra de Sucesión, que le llevó al
trono, castigó a los perdedores anulando sus fueros centenarios como castigo
y premiando a sus seguidores, vascos y navarros, respetando los suyos.
Este comportamiento primitivo de premio y castigo ha dado origen a los
problemas políticos actuales causando desigualdades territoriales contrarias
a los Derechos Humanos y a la Constitución Española.

Al convertir, caprichosamente y sin ninguna razón argumental, Madrid en el
centro de todas las comunicaciones de la península, ha contribuido a
desarticular el territorio ignorando la sabiduría romana que lo articulaba
racionalmente mediante la red de calzadas como se puede ver en los mapas
adjuntos. Desarticulación que contribuye sobremanera a la despoblación de la
España interior.
Si a todo esto se une la construcción de autovías que han evitado cruzar
poblaciones, antaño conocidas y con un cierto futuro, con lo que han
ocasionado su muerte lenta pero segura al quedar aisladas.
La construcción de ferrocarriles de Gran Velocidad ha contribuido aún más a
la desertificación de la España rural. Con independencia de ser un medio de
transporte elitista, reservado a los ricos, pero cuyas pérdidas pagamos
todos, ricos y pobres, ha ignorado a poblaciones intermedias (en aras de la
velocidad y de la prisa que impiden razonar), obligando a sus pobladores a
recurrir de nuevo al automóvil- Seamos europeos y se
Todo ello en perjuicio del transporte de mercancías y de un sistema que
hubiese obedecido a la sacrosantas leyes de la oferta y la demanda desoídas
en este caso para beneficio de unos pocos.
Que las obras se proyecten teniendo en cuenta el Bien Común, que se aprenda
de los errores cometidos para no volver a tropezar en la misma piedra o con
intereses espurios.
Que la Racionalidad se imponga al Capricho (sr Revilla no llore tanto por
todas las esquinas, mire lo que pasa con el AVE a
Asturias y al País Vasco)

Observarán que no hay una calzada romana que bordee la costa del mar
Cantábrico. Estrabón se quejaba de la tozudez de los habitantes que
rechazaban cualquier intento de acercamiento. También fue la causa de que el
primer Camino de Santiago, que seguía la costa, fuese abandonado, al ser
asaltados los peregrinos continuamente por otro más al interior más seguro
Que estas pinceladas de brocha gorda sobre nuestra desgraciada historia os
sirva de acicate  para profundizar en ella.

Francisco Altemir Ruiz-Ocaña
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

He cedido este espacio del blog a mi querido y admirado amigo Paco Altemir, alma en la creación de ATTAC, incombustible demócrata, incansable persona. (Y uno de los más fieles seguidores del Pericoscopio).
Ahora capturo el mensaje que venía en su email, cuando llevo años recibiéndolos. Algo les ha sonado mal por ahí a quienes controlan esto de los emails, al parecer.
¿Qué habrá sido?
Ved cuál es, también, la respuesta sugerida.
mensaje.peligroso.gmail
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La involución marca la pauta informativa

Salvini expulsa a un vendedor ambulante.

Cada día trae una lluvia de sobresaltos informativos que se diluyen como las piedras en los círculos del agua. Solo quedarán unos pocos en la relevancia: los más polémicos, los más entretenidos, los más útiles a determinados intereses. La agenda de la actualidad está más clara de día en día. La involución ha colado en el sumario los temas que más le favorecen. Peor aún si cabe que sus fake news, es cómo marcan lo que hay que ver y discutir, los fogonazos que tapan el resto, lo que crea y fideliza ideología

De repente, todos hablando de hombres maltratados, denuncias falsas de malvadas mujeres, niños asesinados “por sus mamaítas”, ocultaciones premeditadas de las estadísticas públicas. Desaprensivos cum laude las difunden a propósito. Con éxito. Todos hablando de esa irrealidad. Flagrantes mentiras que caen por su peso.  Se aportan datos serios que las rebaten pero da igual, las cabezas que las creen y propagan son impermeables a la verdad. Como  todo, ha sido estudiado.  Los hechos no cambian lo que “creen” los adictos.

Constituyen un temible ejército que se nutre del mismo viejo oscurantismo medieval sustentado en la ignorancia, en los bajos instintos del mal pensar. El amplificado éxito de sus correligionarios les ha proporcionado confianza en sí mismos. Se oyen y se leen estos días comentarios de personas que evidencian problemas mentales notorios al punto de llegar a mostrar temor por las mujeres, por ejemplo. El machismo congénito que nubla la razón viene atizando desde tribunas de más entidad. Y luego todo se discute, sin cesar, dando vueltas y más vueltas, hasta engordar bolas mayúsculas.

 Fuera de las noticias destacadas, se van cociendo movimientos muy a tener en cuenta. La “Academia del Occidente judeo-cristiano” que pretende crear Steve Bannon en Europa sigue su andadura. A cuentagotas se ha ido hablando de ella –The Times en septiembre y varios otros medios-  El vicepresidente italiano, el fascista Matteo Salvini, les  ha cedido el monasterio de los Trisulti, en Collepardo, un pueblo de apenas mil habitantes en los Apeninos. De origen cartujo, ahora cisterciense, fue construido en 1204. La protesta vecinal ya ha llegado a las calles de la localidad. Preguntan, y con razón, de dónde sale tanto dinero para montar ese centro.

Es una pista a seguir. El dinero. Los centros ideológicos de la ultraderecha ultraconservadora tienen a manera de sucursales en los medios de comunicación –no diré informativos- de países estratégicos. Con relación entre sí o por coincidencia de objetivos. 400.000 votos andaluces a un partido de extrema derecha plena han llenado las programaciones de televisiones y radios y las portadas de los diarios. A toda hora. Se crea la necesidad, la avidez de ellos. Ningún país democrático llevaría a sus pantallas a la Fundación de un  dictador, que por otro lado ni siquiera existiría, ni a los defensores de la Manada del salvajismo machista, ni a tantos que sonrojan. Y ahí están, discutiendo a voces las bondades de unos y otros. La involución, la audiencia, los ingresos que proporcionan, marcan las prioridades informativas.

Ya apenas importan la agenda social. Los desahucios que permanecen, el trabajo precario, los 600.000 niños que no han tenido juguetes estas navidades por ejemplo. Solo el programa de la ultraderecha, presuntamente debatido en las tripas de los que tragan los anzuelos lanzados con profusión.

Sin empacho alguno, la derecha española más aterradora desde la dictadura es llamada en los periódicos centro-derecha. Y sus delirantes propuestas acaparan un desmesurado porcentaje de la atención mediática en los informativos generalistas. Dados a conocer y lavados, el camino está hecho. De esta forma, se llegan a ver imágenes como la de Salvini en Italia adorado por la multitud que pasa de largo ante el agravio a un vendedor ambulante.  Pocas imágenes más reveladoras de lo que está ocurriendo. 

   Bannon, Salvini, Orban, Le Pen, Abascal y Casado si se tercia  y el resto de la ultraderecha europea se están organizando, es cierto. El tenebroso Bolsonaro abre las puertas de Brasil a las bases norteamericanas y a unos niveles de regresión increíbles.  El primer objetivo de todos ellos, de todo el movimiento,  es acabar con los derechos –ni siquiera plenos- logrados por las mujeres.

Para distanciarse del apelativo “fascistas”,  hablan de occidente judeo-cristiano, la doctrina que ha castrado a millones de seres, imbuyendo complejos de culpa. De tasa o peaje de dolor por la felicidad terrena. No guardan relación alguna racionalmente, pero son útiles porque atan, paralizan.

Bannon trabajó primero con Donald Trump. El avanzado de la corriente. Trump no es una casualidad. Es el prototipo. El propio Bannon tampoco aparece porque sí. ¿De dónde sale tanto dinero preguntan los italianos de  Collepardo que se temen ver llegar a la flor y nata del fascismo mundial?

Es cierto que ya nos pueden manipular hasta el cerebro –dentro de unos cauces-. Aunque más que los bots rusos -situados en la cima del ranking de los peligros-, está todo el entramado que explicaba en un artículo magistral hace más de un año, aquí, Marta Peirano.  El nuevo mercado del marketing digital ha contaminado el debate político en todo el mundo. Mercenario, Capitalismo 3.0. Nada más, y nada menos, decíamos. Dinero que piensa en dinero.

Y aun así, el mundo se mueve. Y mucho. Al menos  3,5 millones de mujeres indiasse unieron el día 2 en una cadena humana que cubría 620 kms. para pedir igualdad en un fenómeno nunca conocido antes allí. Y no lo verán en los medios y programas de masas.

La Hungría de Orban hace aguas por pura lógica. No se puede criminalizar a los emigrantes y sacar el trabajo que realizaban.  La llamada allí “Ley de esclavos” para los húngaros está levantando ampollas. Por ella, las empresas pueden demandar a sus empleados hasta  400 horas extra al año a pagar en diferido en hasta 3 años.  Miles de húngaros salen a  protestar ¿Lo han visto en alguna tertulia? ¿En las portadas de la  prensa? Será interesante ver qué ocurre en Andalucía con el gobierno de derecha -caso de que llegue a formarse con el apoyo y las exigencias de VOX-. Porque serían clavado ideológicamente al húngaro.

EE.UU. elige a número récord de mujeres para Congreso, con un 22 % de escaños
EE.UU. elige a número récord de mujeres para Congreso, con un 22 % de escaños EFE

Pero quizás es en Estados Unidos donde los movimientos están siendo todavía más notables. Trump ha perdido el control del Congreso, en las elecciones de medio mandato. Las marchas de cientos de miles de mujeres que renegaron de su presidencia desde el primer día, las protestas que cristalizarían en las denuncias de agresiones sexuales de la violencia machista han desembocado en un récord de mujeres congresistas: 102 de 435, cuando antes eran casi testimoniales. Nancy Pelosi, la sólida demócrata que fue la primera mujer en presidir la cámara de Representantes en 2007 vuelve al puesto. No lo tendrán fácil los republicanos.  Son datos que aporta Angels Martínez Castells citando a personas, mujeres, que remiten a otra agenda. La hay.  “Como escribía la periodista Jill Abramson a The Guardian, “Washington ha dejado de ser de Trump”. Y lo demostraba Deb Haaland de Nuevo México abrazo a Sharice Davids de Kansas, de la nación Ho-Chunk. Ellas dos son las primeras mujeres indígenas americanas que tienen escaño”, en esa larga e insólita lista de congresistas, llena de diversidad, de realidad. EEUU ya cambia.

Porque existe otra agenda informativa, otras prioridades, otras realidades a destacar antes de lo que nos presentan como una condena irremisible a la ultraderecha.  No podemos abrir espacios de conocimiento en los cerebros cerrados e impermeables pero tampoco ser condescendientes con el daño que infieren al conjunto de la sociedad. Y sí podemos desconectar de los mensajes capciosos que pasan por ser noticias y circunscribirse a la información.  Completa, sin lagunas y apartados. Si la actitud fuera masiva, algunas cosas cambiarían.

Por salud democrática, por salud mental, hay que desconectar de la basura.

2018, no digan que no avisó

2018 ha sido un año de confirmar pesadillas y alumbrar certezas más esperanzadoras. Un año decisivo que nos sitúa en una encrucijada en la que todo puede ser y dejar de ser. Los hechos destacados nos sitúan ante un cambio de gobierno en España, fuertes convulsiones políticas o la entrada de la ultraderecha en el Parlamento andaluz. Pero otra historia debajo nos recorre sembrando el camino de frutos y de malas hierbas, dispuestos a coexistir o destruirse. Un 2018 determinante que nos lleva a un 2019 todavía más trascendente.

Sobrevuelan en este final de año los Santos Inocentes más que ningún otro. Los de Miguel Delibes y Mario Camus. Los del señorito Iván y la milana bonita. Andalucía ha dado entrada en sus instituciones a la ultraderecha, a un Vox que manda y ya nada volverá a ser igual. Culpables sin inocencia, víctimas sin culpa.  Se avisó. Se avisó tanto. Las democracias otorgadas pueden desvanecerse de la noche a la mañana, recordábamos este 15 de mayo. Múltiples y muy claros síntomas apuntan a un camino que conduce al fascismo. La versión siglo XXI. Y a una creciente campaña para su normalización, decíamos.

El periodismo. El periodismo son antecedentes. Y gritan cada día mostrando los trazos que se van tejiendo. Uno descubre, otro lava.

Pedro Sánchez, redivivo secretario general del PSOE, se decide a presentar una moción de censura contra Rajoy. Y se convierte en presidente del gobierno en Junio. Expulsar al PP de la Moncloa era una exigencia ética. Es una organización que ha parasitado el país con ayuda de una red de apoyos mediáticos, jurídicos y empresariales apenas invisible. Y ha infectado a la sociedad que lo contempla sin gran inquietud. Todos saben lo que han hecho. Pero enseguida dejan de saberlo porque la tupida maquinaria disuelve la memoria.

Cristina Cifuentes dimitió como presidenta la Comunidad de Madrid
Cristina Cifuentes dimitió como presidenta la Comunidad de Madrid

El periodismo. El periodismo ha desenmascarado antes a Cristina Cifuentes y su máster imposible.  Se ve obligada a dimitir como presidenta de la Comunidad de Madrid en una de esas patéticas agonías que protagonizan algunos políticos empecinados en no ver ni su realidad. Siguiendo el protocolo PP, el protocolo España, la llenan de aplausos en Sevilla. Cospedal dice: “hay que defender lo nuestro y a los nuestros”. Por serlo. Ella también caerá. Como su encarnizada rival, Soraya Sáenz de Santamaría, cuyo poder omnímodo y férreo se deshace como un terrón de azúcar con la salida de Rajoy. Las cloacas del Estado meten mano. Villarejo, los sicarios mediáticos. Y el periodismo que descubrió el pastel del Máster se ve enjuiciado por revelación de secretos a los periodistas Raquel Ejerique e Ignacio Escolar de eldiario.es. El mundo al revés.

La justicia.  Los tiras y aflojas, los tiros y yerros con el procés. El poder judicial político. El Tribunal Supremo que se enmienda a sí mismo en favor de los bancos en otra decisión históricamente bochornosa. Exime al comprador del impuesto de las hipotecas, se lo asigna al banco, y se desdice. El Supremo cotiza en Bolsa. La Justicia. España. A cuentagotas nos da un respiro. Ana Botella y siete cargos de su Gobierno, condenados a pagar 25 millones por vender pisos públicos con rebajas a fondos buitre. Por la tenacidad de sus denunciantes sin duda. La gente lo hizo.

El PP elige a Pablo Casado como su presidente. También tiene un historial académico de epatar. Su máster termina aderezado de un “posgrado en Harvard” que resulta ser un curso de cuatro días en Aravaca, Madrid, y con otro de la misma universidad y uno más de Georgetown. Tres en un solo verano, 2008. El caso Cifuentes, descubierto por eldiario.es, ha sido mucho más que una investigación periodística concreta, ha destapado un entramado de privilegios y trampas en titulaciones universitarias. Para marcar élite, casta. Y sin esfuerzo. Casado dice que no pasará nada. Él sabe. No pasa. Con él. Y ahí lo tenemos. Soltando por su boca y la de su equipo barbaridades del quince como huesos de aceituna. Y sus seguidores olvidan corrupciones y mentiras. No me digan que ellos mismos no avisaron. Décadas. Solo en la Comunitat valenciana, los años de  vino y rosas, de despilfarro y corrupción han acumulado una deuda de 46.000 millones de euros. Es impagable, el esfuerzo presupuestario solo puede llegar a abonar intereses.  Deberían estar bajo una mesa abochornados, pero sigue presumiendo.

En paralelo, tenemos a un político, con aspiraciones a presidir el gobierno, amado por medios y encuestas como nadie fue amado jamás. Solo ve españoles allá por donde camina. Muy precisos: ni rojos, ni azules; ni viejos, ni jóvenes; ni trabajadores, ni rentistas. Albert Rivera ha reeditado el discurso del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. Lo lanzó en un acto que tuvo su momento culminante con Marta Sánchez y su versión del himno de España. No me digan que no avisaron.

PP y Ciudadanos forman gobierno en Andalucía, apoyados por Vox, sin pinza democrática en la nariz. Prensa, radio y televisión lavan y lavan. Ya les llaman centro derecha.

Miembros del gobierno de Pedro Sánchez, PSOE. EFE, Chema Moya
Miembros del gobierno de Pedro Sánchez, PSOE. EFE, Chema Moya

Gobierno de Sánchez. Espectacular entrada con un equipo de ministras en minoría y gentes sobradamente preparadas. Por algunas zonas van haciendo aguas con ayuda de la presión, discriminada, de la prensa conservadora. Pero lo cierto es que sigue vigente la ley Mordaza, el dictador Franco en su Mausoleo, la reforma laboral del PP, el rechazo a la Ley de Justicia Universal. Lo más contundente y efectivo, la subida del salario mínimo a 900 euros, o mejor dicho el cambio de tendencia para recuperar poder adquisitivo. No es suficiente pero supone un avance, absolutamente necesario. Lo propuso Unidos Podemos, una formación que pierde algo de gas, dicen medios, encuestas. Con la colaboración de la misma prensa, sin duda, y por sí misma. En momentos críticos como estos, se precisa algo más que medidas de gobierno parciales. Destacable la labor mediadora de Pablo Iglesias. Y el electorado que no abandona.

Se diría que los dirigentes, también del centro-izquierda, van entendiendo las reglas del juego. Quién mueve los hilos y para qué. Difícil remontar. Algunos lo hacen. Francia se echa en la calla en amarillo, como la Catalunya insumisa que, con independencia o no, prefiere no bajar la cabeza. Los a por ellos y los resentidos rabian. Mientras es más visible su poder, el que siempre han tenido.

Inmigrantes sudamericanos inspeccionados en EEUU
Inmigrantes sudamericanos inspeccionados en EEUU

Volvimos a ver en 2018 niños desolados entre uniformes que les arrancan de las manos de sus padres. En la América grande de Donald Trump no caben. La violación de las leyes internacionales que ya ni respetan la prioridad de las vidas en peligro en los mares de la escapada migratoria. La UE que mira para otro lado, los ciudadanos que miran para otro lado.

En los trazas de la realidad, la foto del rey emérito Juan Carlos I con el príncipe heredero saudí -vinculado al descuartizamiento del periodista crítico Jamal Khashoggi-  que se disuelve como tantas otras cosas de la institución. Los fastos para recibir a Xi Jinping, el presidente del país del dinero y el destrozo de los derechos humanos. El declive de la UE, comandado formalmente por un presidente beodo como metáfora de sí misma y por los intereses nacionales de sus miembros. La mujer de 65 años que se suicidó en Madrid cuando iba a ser desahuciada de su casa. De todos los que fueron echados de sus casas, y de cuantos resistieron.

El dolor convertido en espectáculo, una vez más. El niño Gabriel. La indescriptible desolación de los padres. Las cámaras, las conexiones, la catedral de Almería con pantallas gigantes en la explanada.  La maestra que corría hacía un reluciente infinito y cuya vida plena fue segada por un sátiro. Las decenas de asesinadas y maltratadas que se olvidan. A las que combate el machismo feroz manipulando a favor del fascismo.

Manifestación en Pamplona por la sentencia a La Manada. EFE/Villar López
Manifestación en Pamplona por la sentencia a La Manada. EFE/Villar López

Las mujeres. Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante.  La Audiencia de Navarra dictó sentencia contra “la manada” exonerando a sus miembros del delito de violación.  Los detalles enervan.  Y se agravan con la interpretación de los magistrados. No se resistió. Se juzgaba a la víctima,  al parecer, a la mujer vejada, a la mujer. La sentencia dio la vuelta al mundo para nuestro escarnio, para una nueva evidencia de lo que es España hoy. The Washington Post, The Guardian o The New York Times destacaron que dos miembros de ‘la manada’ pertenecen a “cuerpos militares”. En España esto cuenta.   Mucho. De igual modo que se pena con cárcel un rap, y se dan por sobreseídas  las denuncias presentadas contra agresiones de la extrema derecha. El cerco en Zaragoza a 400 dirigentes de izquierda sin ir más lejos. No me digan que no avisaron.

El 8 de Marzo las mujeres salimos a la calle y hasta los oportunistas se tiñeron de violeta. Tampoco se habían enterado, pero la realidad se plantó en sus narices. Las mujeres españolas han parado el mundo, decía la prensa internacional. No lo activamos, lo revivimos. Y allí nos hemos quedado, organizadas, con distintos cometidos en turnos. Las periodistas tuvimos una atalaya privilegiada. Vimos crecer desde una reunión de apenas 50 mujeres de nuestra profesión a más de 7.000 firmantes de un manifiesto y a un grupo de Telegram que resultó ser una portentosa lección de realidad. Y comprobamos que lo mismo sucedía en multitud de sectores profesionales y casi en cada esquina y cada casa de España.  Culmen del hartazgo. Un potentísimo mensaje  de rabia mezclado con la alegría de la reafirmación. El futuro ya lo estamos haciendo. Y es imparable. Avisamos, seguimos avisando.

“La prensa está al servicio de los gobernados, no de los gobernantes”, afirmaba en su auto el Supremo estadounidense al enjuiciar el falso Informe McNamara (1971) que nos contó en enero de 2018  The Post, los papeles del Pentágono, de  Steven Spielberg.  Periodistas de medio mundo  nos emocionamos. Y, como en la película, nos dijimos: Cómo nos gustaba esto.  Nos gusta, a pesar de todo. Y ver a miles de ciudadanos estadounidenses a las puertas del Tribunal Supremo luchar por su derecho a la información y por la libertad de expresión. Puestos a volver atrás, a desandar el camino, mejor sería regresar a la reivindicación de los derechos. En lugar de aprestarse a destruirlos como se está haciendo ahora.  Con mayor impunidad. Con crecidas complicidades.

Nos jugamos la democracia. Y la memoria y la dignidad. Las tenemos. Milanas bonitas en vuelo, libres, a preservar.

Su reino no es de este siglo

Cada vez que se cumple otro año de razón, resulta más anacrónica la figura de un jefe del Estado instituido como rey. El discurso navideño de Felipe VI lo demostró de nuevo. Algunos de sus homólogos también difunden mensajes en estas fechas. La reina Isabel II de Inglaterra ha hablado de respeto y comprensión; de fe, familia y amistad. El presidente, electo, de la República Federal de Alemania se dirige a los ciudadanos y defiende “el diálogo y la tolerancia” frente al “ruido” de las redes sociales –ya ven– y la polarización política que se vive en otros países.

En la Corona española, como en otras, partimos de que la figura que encarna la dinastía reina pero no gobierna, según la Constitución. No gobierna, salvo cuando sí mantiene una postura decididamente política como ocurriera el 3 de octubre de 2017 sobre Catalunya. Felipe de Borbón ostenta la representación del Estado, lo habitual en su cargo. El discurso navideño es su actuación más significativa.

Como impresión personal y desde el punto de vista puramente racional, me cuesta entender a qué viene ese conjunto de consejos. En particular, las recomendaciones impregnadas de un marcado paternalismo. Y partiendo de obviedades en el diagnóstico, de un alto grado de dulcificación de los problemas y de exagerada confianza en las soluciones.

Es cierto que el rey intentó mostrarse más cercano. Siete veces nombró la palabra “convivencia”. Apeló a los acuerdos entre políticos “por muy distanciadas que estén sus ideas”. Como llamada a repetir el consenso de una Transición basada en una versión de la historia que no es la de todos. “La reconciliación y la concordia; el diálogo y el entendimiento; la integración y la solidaridad”, suenan desmesuradas para una España que dejo completamente impune el franquismo y con él sus perversiones más dañinas como la corrupción y la tendencia al autoritarismo. Fue un paso adelante, pero no ese cúmulo de armonía ejemplar.

El grueso del discurso fue para ganarse a los jóvenes, en tarea tan marcada como previsiblemente improductiva. “ Os tenemos que ayudar: a que podáis construir un proyecto de vida personal y profesional, con un trabajo y un salario dignos, a tener un lugar adecuado donde vivir y, si así lo queréis, a formar una familia y poder conciliar con la vida laboral. Como idea, deseable y poco novedosa. Pero ¿cómo? ¿Cómo, en las circunstancias que vivimos bajo la tiranía del lucro por encima de todo?

Ni siquiera hace falta entrar en el recurso fácil de recordar presupuesto y patrimonio de la institución monárquica. Y preguntarse cuál sería, dado el compromiso de colaboración, su aportación directa para ayudar con efectividad a los jóvenes. ¿De qué hablamos? ¿De medidas de promoción y mejoras que llevarían a cabo los gobiernos a su propuesta? Suena difuso, intangible y hasta fuera del cargo. Aunque sí refuerza ese paternalismo de las buenas palabras sin recorrido.

Y luego está la Corte y dentro de ella el importante bastión de la prensa palaciega que escenifica una ceremonia de la irrealidad. Leerles y oírles tras el discurso produce en algunos casos vergüenza ajena. Ese crecimiento para convertirse en una figura senatorial (por las canas), ese alborozarse por conclusiones como que “la convivencia es frágil” resaltada por la mayoría. Pues sí, no hay más que ver la vida pública y las calles.

La tradición manda que los discursos de la monarquía española sean interpretados al estilo de los oráculos de Delfos en la antigua Grecia. Intuyendo y recreando los mensajes ocultos. Es cierto que de un año largo a esta parte las palabras de Felipe VI son claras. Lo que toca entonces a los cronistas es desbordarse en alabanzas. Y agarrarse a descifrar los “guiños” de la escenografía.

Un discurso real con consejos. Que  suscitan preguntas. Sabemos, por supuesto, que “es muy difícil encontrar trabajo sin una adecuada formación”. Y las jefaturas de Estado por herencia de sangre no son precisamente un ejemplo. Luego están las trayectorias de la familia. El cuñado Urdangarín, la hermana Cristina y, sin duda, el padre y rey Juan Carlos. El que, como él, está protegido por la inviolabilidad, en una figura por completo anacrónica y, sobre todo, injusta. O las tensiones en el matrimonio real de las que habla la prensa alemana y los mentideros españoles. Convendría aclarar en cuanto exceda, si fuera el caso, el ámbito de una relación conyugal. Tener a un comisario encarcelado y encausado por la elaboración de grabaciones como método de presión y el sembrado de rumores al respecto chirría con el retrato oficial.

La Corte manda mucho. Monárquicos sobrevenidos desde presuntos republicanismos que piensan -y así lo dicen- que los españoles no estamos preparados para un jefe de Estado electo. Ahondando en el problema, imaginen los discursos del rey supervisados por un Gobierno de Pablo Casado o Albert Rivera con sus soflamas incendiarias de arenga en las barricadas. En equipo con sus lugartenientes más destacados: el lanzador de huesos de aceituna y tuits sonrojantes con billetes de lotería, la jefa de la oposición en Catalunya que se comunica por cartelitos y banderas que saca del bolso prestidigitador o señalados bocazas de solera como Girauta y Hernando. Aunque, la verdad, tampoco el discurso actual, más templado, pasará a la historia.

Sin referéndum sobre la monarquía a la vista, se vive lo que toca por la mismaregla de tres racional. En los preocupantes tiempos que corren para cualquier progresista, para cualquier demócrata, sería un consuelo simplemente que el jefe del Estado llamara con contundencia a defender la democracia y la libertad. De este siglo. De estas amenazas

 

*Publicado en eldiarioes 25/12/2018 – 

Cuento de Navidad 2018

Nos leemos un 22 de diciembre, fecha repetitiva y eterna del comienzo de la Navidad. Hace cinco años, escribí aquí un cuento para la ocasión. Un lustro es un lapso de tiempo adecuado para mirarlo, hacer balance y ver cómo estamos. Veníamos, entonces, algo rotos, de hermosos sueños de esperanza. Las raíces suelen permanecer si no se arrancan, pero les cayó un buen manto de cemento con el triunfo electoral y gobierno del partido de la Gürtel y las tijeras. El que salió tocado del tránsito, aunque para convertirse en caricatura esperpéntica.

Hace cinco años los anuncios navideños de Campofrío nos hablaban del orgullo de ser “de aquí”. Que como en España no se nace en ninguna parte. Una manera de ser tan especial a la que no se puede renunciar porque va contigo siempre.  Convertidos en un clásico para el despertar cuñado, hoy se duelen de que no se puede hacer humor. Sí, ¿no sabían? Las leyes mordaza implantadas durante el quinquenio, la propia sociedad así educada, los  talibanismos religiosos, lo castigan. Sin causa. Con guasaps de mando en plaza. Con “ofendiditos” y “subiditos” de últimos tópicos. Y la puyita para el feminismo en alza. La fábrica de embutidos resume tendencias.

Hay una forma de ser español, de ser persona para entendernos, que se abraza al pasado como si le succionara y no tuviera aliento para levantarse y andar. Derrotado el rajoyismo por la espada más o menos hercúlea que abrió las cajas B de todos los emplastos, la hidra conservadora dispone hoy de tres cabezas.  Dispuestas a devolvernos a los paisajes de los toros –con estocada mortal-, la caza, y los Santos Inocentes.

Precisamente les gusta la navidad “de antes” y hasta se quejan de que no se la salude desde el gobierno como merece. A niveles de pregunta parlamentaria en el Congreso. Tiempo de villancicos al amor de la lumbre, del cordero y el langostino. Pero también de quienes no podían encender la calefacción, o la estufa, que eran todavía muchos más que ahora. Porque ahora también los hay. Nunca se han ido las estrecheces y los privilegios tan mal repartidos.

La españolidad está hoy refulgente. Millones de seres piden blindarla de unidad, a costa de entregarse a los partidos que la tienen como estandarte, mientras  niegan utilizar una técnica pionera para el cáncer en la sanidad pública. En el Madrid de PP y Ciudadanos ha ocurrido.

Los cuentos de la navidad de 2018 relatan cómo  se han dejado la vida en el Estrecho 769 personas, el triple que el año anterior. Pero lo terrible es que ya casi nadie presta atención a ese párrafo. Con Aylan, Aylan Kurdi, aquel niño sirio arrojado por el agua a una playa turca, muchos enterraron, ya en 2015, la humanidad, la solidaridad con los refugiados, con los emigrantes.

Recordaba hace cinco años en mi cuento de navidad, el clásico de Dickens. El de la moraleja justiciera. El cruel avaro terminaba pagando sus actos:

“Jamás le paraba nadie en la calle para decirle con alegre semblante: «Mi querido Scrooge, ¿Cómo está usted? ¿Cuándo vendrá a visitarme?» Ningún mendigo le pedía limosna; ningún niño le preguntaba la hora; ningún hombre o mujer le había preguntado por una dirección ni una sola vez en su vida”.  Una vida que culminará solo y mísero. ¿Cabe mayor castigo?

Hoy los señores Scrooge son izados en los mástiles de las banderas que todo lo tapan. Hoy, aún hay menos libros y más teles, menos lucidez y más marhuendas, menos conciencia y más conveniencia. Mas redes sociales para volcar el odio plural o solitario. Y, por eso, la comprensión lectora, oída y vista, alcanza cotas no superadas –todavía- de estupidez manifiesta. Y la ética, de peligrosa dejadez.

Hagamos unas navidades distintas como inicio de una nueva actitud. Dejemos los deseos manidos. Tiremos los décimos no premiados de la lotería a la papelera (de reciclaje). Hagamos un saco con los ofendiditos y los subiditos, sin olvidarnos de los asustaditos, y reivindiquemos el uso, al menos, de la imaginación. De la superación de lo cutre, siquiera.

Hoy, vuelvo a brindar con una copa de razón, coraje y dignidad a partes iguales porque esta sociedad entre en la cordura y la reacción. En esas condiciones, Feliz Navidad.

21D, la tormenta perfecta

21 de diciembre de 2007. Era el día anunciado por el entonces presidente Zapatero para la llegada del AVE a Barcelona, tras 12 años de obras, incidentes y retrasos. Hubo algunos más. Agujeros y derrumbes de un obra gestionada en los principales tramos de su recorrido por el Ministerio de Fomento de Álvarez Cascos trasladaron la inauguración hasta febrero del año siguiente. Jalones de la historia de la normalidad española, perpetuamente asaltada por zancadillas con olor a corrupción. La principal distancia, sin embargo, es la que habla de los cambios drásticos operados en una década en las relaciones entre Catalunya y el Estado. De cómo un Estatut con todos los parabienes legales, fue repudiado, recurrido, servido en píldoras de ponzoña a la españolidad más recalcitrante, por un PP con afán recaudatorio de votos. El apoyo al independentismo pasó de apenas el 10% al 48%.

21 de diciembre de 2018. El AVE llegará a Barcelona, sí, y esta vez, de nuevo, cargado de huestes del “a por ellos”, regados, alentados, por una derecha que se ha dividido, multiplicado, en tres para no desperdiciar un solo voto. En el conjunto de España, naturalmente. Lo anunció de alguna manera el nuevo viejo líder del PP. Pablo Casado dijo que “ 3.000 radicales antisistema de toda Europa, algunos de ellos armados, se aprestan a acudir a Barcelona para participar en la rebelión contra el Gobierno español”. Si se aprende a leer en las trazas de las fake news más que a anuncio suena a amenaza. Son esperados algunos, pocos, italianos, “suficientes para acompañarlos y que no se pierdan”, me dicen. De donde sí van a llegar es de la España ultra. Casado dice que “armados algunos”, Casado dice que “para participar en la rebelión contra el gobierno español”. Hay que oír la letra, más que la música.

En Barcelona, este viernes 21, la previsión del tiempo anuncia la tormenta perfecta. Se cumple un año de las elecciones celebradas bajo el artículo 155 decretado por Rajoy. Electoralmente, dejó resultados similares y la misma sociedad dividida. Un 21 de diciembre aquél, poco después del referéndum del 1 de Octubre, considerado ilegal por el  gobierno del PP y sus apoyos, y que fue reprimido con dureza por las Fuerzas de Seguridad.  Imágenes que dieron la vuelta al mundo. Y nada las puede borrar. Después, también, de la salida a escena del Rey, el día 3, crispando los ánimos y marcando el camino. De ruptura. Desencuentros y dolor en este año completo que confluyen este viernes con un cúmulo de expectativas cercadas por circunstancias condicionantes.

El campo de batalla ofrece a siete políticos independentistas huidos, uno de ellos el president Puigdemont del PDeCAT, que sería sustituido a su iniciativa por el imprevisible Quim Torra. Nueve, en prisión preventiva, en varios casos desde hace más de un año. Cuatro, en huelga de hambre desde primeros de diciembre, aunque la han abandonado para facilitar el diálogo en este día. Protestaban para que el Tribunal Constitucional resuelva sus recursos y restituya sus derechos. Uno, Jordi Turull, ha sido llevado a la enfermería. Dura pena sin juicio para quienes permanecieron en España, dado que los delitos por los que son acusados en la cuestionada instrucción del juez Llarena no son considerados tales en la Europa encima de los Pirineos y negaron la extradición de los reclamados. Ésa que el juez en cuestión dictó y retiró al albur de sus estrategias.

En este clima, el presidente del gobierno Pedro Sánchez lleva el Consejo de Ministros a Barcelona, por primera vez en 42 años. Ha tenido ya una una reunión con el president catalán, Quim Torra y se ha producido una mini cumbre, que han distendido los ánimos. No en la derecha que utiliza una batería de términos que van desde la humillación a la claudicación. Siempre de España.   Sánchez  ha venido utilizando un doble lenguaje. Rechaza aplicar el 155. Ha retomado el discurso duro contra el independentismo. Incluso con visos de cierto desprecio cuando afirma que hicieron un referéndum “solo para su pandilla” (estimada en unos dos millones de catalanes). Pero ha abierto la puerta al diálogo en esa reunión con Torra.

Los barones del PSOE aprietan en argumentos ideológicos indistingibles de la derecha radical que nos ha sobrevenido. A los niveles vistos en Pablo Casado que ya manda mensajes de colega a Lambán (Aragón) y García Page (Castilla-La Mancha).  Rodríguez Ibarra pide voz, la misma voz, desde Extremadura. A los niveles del mentor de esta deriva, José María Aznar y de Rivera y Arrimadas. Dejemos al otro en la nada que tiene todavía en Catalunya. Piden ilegalizar partidos. No los que corrompen la vida pública robando o las instituciones como el PP de las policías “patrióticas” de partido pagadas encima con dinero público. Lo que importa, lo único, es la unidad de España.

Exigen aplicar el 155 de forma total, como si la Constitución fuera un chicle y no estuviera reglada. Se llaman constitucionalistas, por cierto, y parecen serlo del articulo 2 en exclusiva: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.  Porque el bipartidismo decretó el fin del Estado Social que propugnaba la Constitución cuando firmó la reforma del 135, relegando las necesidades de los ciudadanos. En la carrera desenfrenada actual, el PP dice ahora que el PSOE tampoco es constitucionalista, vaya por dios.

Va a haber múltiples manifestaciones y gestos el viernes en Barcelona. La derecha solo ve a CDR a quienes persiguen con el bolígrafo de tachar. Pasando a asuntos serios, ANC y Òmnium –con sus líderes de hace un año encarcelados- lideran la protesta del 21D con la idea de evitar altercados.  Garantizan, dicen, que promoverán “movilizaciones totalmente pacíficas” –como así ha sido siempre – y reclaman al Gobierno el mismo compromiso de la Policía.

Existe cierto temor a que se repitan algunas actuaciones del año pasado. Con más o menos fundamento, con alguno. Mil efectivos de las Fuerzas de Seguridad se van añadir a los 8.000 desplegados en Catalunya entre Mossos, policía y Guardia Civil. Para atender la seguridad del gobierno y de los manifestantes, se supone. Y con las calles presumiblemente sembradas de esos radicales de los que habla Pablo Casado. Entre líneas. Los que toman trenes y autobuses desde más al sur, que al norte o al este.

Más de un centenar de agentes de la lucha contraterrorista también están desplegados en Catalunya estos días. A la tormenta perfecta se une la amenaza yihadista, a la que fuentes de Inteligencia dan credibilidad.  Es genérica para España y ha sido publicada. Aunque no aconsejo su visionado y por tanto no lo enlazo, mucho menos para amplificarla. Aparecen en la sorprendente casualidad con la que coinciden en momentos decisivos en política.

Los ciudadanos catalanes, soberanistas y no, saben que siempre hay amenazas. Y tienen derecho a no verse coartados. A no tener miedo. A manifestarse pacíficamente como les dicte su conciencia y su valor.

Y todos a que las ambiciones políticas, sin escrúpulos, que no reparan, ni sienten, el daño que siembran, sean arrinconadas. La voluntad de las buenas gentes, el trabajo de los honestos profesionales, puede guarecernos de las nubes amenazadoras.  Más cargadas de peligro las que traen a violentos agitados por la muy interesada derecha ultra en los diversos campos en los que opera.

Y para empezar a devolver la cordura, que los presos sin juicio y sin condena salgan a la calle y se establezca, de una vez, un diálogo constructivo entre quienes tienen voluntad de llegar a acuerdos. Andando o desandado hasta  puntos en común.

No sé por qué terreno anda Raimon, cantautor pionero, en estos conflictivos tiempos, pero seguro que sus canciones que nos hicieron a tantos amar una lengua y una cultura son vigentes y sirven ahora también. Recreando sus textos creo que, a veces, los errores no son “más que miedo, miedo de ti, miedo de mí, miedo de los hombres (y mujeres) que no queremos la noche”. Y que cualquier noche precisamente puede salir el sol, como nos contó otro grande: Jaume Sisa. Y que no falte ninguno.

 
 

Aznar regresa como timonel de la ultraderecha

Aznar ve “indispensable” una “intervención total” de Catalunya: “Es una comunidad fallida”, declara en una entrevista para uno de sus púlpitos mediáticos. De todas las salidas que tenía el PP para regenerarse, tras ser expulsado del gobierno por la sentencia de la Gürtel, por corrupción, la peor era volver a Aznar. Y ahí está, como padre putativo de trillizos embarcados en la misión de guiar su segmento ideológico hacia la ultraderecha.

“Indispensable” era erradicar la corrupción endémica que ha invadido España en las últimas décadas, mientras gobernaban en alternancia bipartidista, y lo realmente fallido es un Estado con los graves desajustes que padecemos consecuencia de esa deriva. Lo último para sepultar la esperanza de una regeneración era Aznar y Aznar ha vuelto portado en volandas y bajo palio. Sus pupilos han dejado bien claras sus prioridades.

José Mª Aznar relanzó un PP refundado desde Alianza Popular. Gobernó en minoría, con el apoyo, paradójicamente, de los nacionalistas vascos, catalanes y canarios a partir de 1996. La historia que le escriben habla de ahorro de gasto y liberalización de la economía como grandes logros. La realidad es que vendió -y malvendió incluso- cuanto tenía a mano. Lo que había dejado en el chasis público aunque conservando el control del Estado Felipe González. La gran hazaña de Aznar fue privatizar empresas consideradas como las “joyas de la Corona” -Endesa, Tabacalera, Repsol, Telefónica y Argentaria-. Y que casualmente pasaron al control de amigos, incluso de compañeros de pupitre. Obtuvo por ellas 30.000 millones de euros diluidos en la convergencia de Maastricht, al parecer. Después se empeñó en vender Endesa a Berlusconi en una operación de resultados caóticos. Liberalizó el suelo creando la burbuja inmobiliaria, con la ayuda de Rodrigo Rato. La gestión económica es otro bluf de su trayectoria. Pero ni siquiera es lo peor.

Es ese PP donde se inicia la leyenda de los sobres y las certezas de los tesoreros imputados y de los altos cargos encarcelados. De las tramas que desembocan en espionajes y robos de  pendrives acusatorios como el que la policía confirma de los tiempos de Rajoy.  Un PP que se parece a la mafia en estas tácticas como una gota de agua a otra gota de agua. Un PP que apesta y que sigue sin limpiar sus miserias. Y que es relanzado por el uso del rencor y la violencia contra el independentismo catalán al grito de guerra del “a por ellos”. Así es el alto precio que pagamos los ciudadanos por la visceralidad irracional. Así de triste

Y ya nada importa. Ni la corrupción, ni las arbitrariedades, ni los recortes del Estado del bienestar. Ni los derechos.

Aznar es el señor de los hilillos del Prestige con Rajoy, el de los maltratados servidores públicos del Yak 42 o del CNI en Irak con Trillo, el que metió a España en aquella invasión firmada en las Azores de tan terribles consecuencias. El que manipuló hasta los atentados del 11M, esa herida indeleble que tenemos en sus 192 muertos y  dos millares de heridos. Varias de las actuaciones de Aznar serían susceptibles de encausamiento en el Tribunal Penal de La Haya.

“Había diseñado con tanta anticipación su retirada de la política, la boda de la hija rodeada de fastos imperiales, la designación de un sucesor por su dedo todopoderoso, los estrechos lazos de amistad con esa clase internacional de dirigentes a los que la riqueza no basta para saciar su petulancia y ambición (…) que comprendo su decepción y su amargura, rodeado como está hoy de imágenes de cuerpos destrozados, (…) criticado por sus colegas extranjeros y por la prensa internacional, derrotados sus compañeros en las urnas cuando nadie daba un ápice por la victoria de la oposición”.

Este texto forma parte del artículo ‘ El honor perdido de José María Aznar‘, escrito por Juan Luis Cebrián y publicado en El País el 26 de Marzo de 2004 que hoy encuentro especialmente relevante. Para mirar las trayectorias de algunos hoy jarrones chinos del periodismo y la política. Tan hermanadas en intereses no precisamente sociales.

Lo cierto es que produce vértigo la evolución de la propia España. Hasta llegar a esta sociedad sin memoria. En una entrevista, cuando era presidente de Castilla-León, su plataforma, me contó que le gustaban los Beatles y los Rolling Stones –entre otras cosas, por supuesto –. Aquel ragazzo como Gianni Morandi en una lejana canción pacifista ha cambiado mucho con los años. Esas historias que cuentan de las moquetas, de los pies sobre las mesas del poder, del dinero fácil, deben alterar mucho a los espíritus proclives. En 2007 ya cobraba 35.000 euros por conferencia de una hora, mas gastos de primera clase para dos.

Aznar es hoy una pieza del involucionismo internacional, seguramente ni de las más destacadas pero útil. Siempre al lado de los poderes que no concurren a las elecciones, negacionista del cambio climático, con férreas moralidades de obligación ajena. El influyente grupo mediático de Rupert Murdoch le paga 264.226 dólares anuales. Le acaba de subir el sueldo otro 17%. Como asesor. O difusor. Gran familia, con señalados miembros, que opera moviendo los hilos de la opinión.

Volver a Aznar, a los herederos ideológicos de Aznar, es tan arriesgado como preocupante. Su soberbia sin causa, sus discursos apocalípticos, culpando a otros de sus fallos y sin un gramo de autocrítica.  Casado, Rivera y Abascal son ya antiguallas prematuras. Los cuatro aman la mano autoritaria y el tajo a las ideologías que no coinciden con la suya. Se saltan su turbia historia y la de todos. Mientras el orgulloso progenitor  que reparte elogios entre los tres casi no sabe con cual quedarse. Con Pablo, quizás, tan afín a él. Mejor unidos para no dejar resquicio a un voto volátil.

El origen, la pauta. Aznar y sus clones, los hilos que se mueven precisos, son la garantía de un sombrío futuro. De ese del que ahora se habla.

Preocupante euforia por los escaños de Vox

Asistimos a una reacción inquietante por los resultados electorales en Andalucía: los 12 escaños de Vox parecen ya una mayoría simple de gobierno estatal, a completar con las derechas de PP y Ciudadanos radicalizadas. Partiendo de análisis parciales que minimizan u obvian elementos decisivos, empeñados en extrapolar a toda España lo ocurrido en los comicios andaluces. Con Vox hasta en el agua que sale por el grifo, es imprescindible racionalizar las especulaciones. Tarea ímproba en este maremágnum de voces en torre de babel. La formación ultraderechista filofascista –que lo es por más que la laven  – ha subido en votos sin duda.  Y en Andalucía. En todo lo demás abundan las teorías incompletas.

El factor fundamental para el resultado electoral andaluz ha sido la abstención. Relegar en las consideraciones que más del 41% de los electores no acudió a votar es dejar el análisis radicalmente incompleto. 400.000 votos ultras es un elevado número, 2.600.000 abstencionistas mucho mayor. Quienes faltaron a las urnas fueron votantes de izquierdas, englobando ahí a Susana Díaz lo cual es cuestionable.

Susana Díaz, además de su propia gestión, del cansancio por un gobierno del mismo partido durante 36, añadía haber sido la candidata que perdió frente a Pedro Sánchez. La que orquestó –entre otros– la defenestración del entonces secretario general en una cacería bochornosa y encima salió derrotada. ¿Cómo se puede obviar esto en los análisis?

Unidos Podemos –aun teniendo en Teresa Rodríguez una candidata con el aire de  la formación – pagó sin duda las marcas locales que desdibujan a UP nacional. Los evidentes cruces de protagonismos. Así parece sentirlo el electorado.

Es evidente que esta izquierda no responde en este momento a lo que piden los andaluces. Y por eso se quedaron en casa sus seguidores. En casa o en la calle. No en los colegios electorales para votar a otros.

Lo que ocurre en Catalunya también explica los resultados, pero no debe en modo alguno transferir culpas a lo que hacen los andaluces con su voto. Para el electorado de derechas que, según ha demostrado, prefiere esa imagen de la unidad española –tan folclórica y hueca en la campaña, a caballo y en vaca – a resolver sus problemas reales. Igual es que no los tienen.

Conocido el escrutinio, los 12 escaños de Vox parecen un triunfo colosal. Cuando lo es relativo. El PP, habiendo perdido votos, se ve reforzado en sus estrategias ultras. Y, en unión de Ciudadanos, que ha perdido toda etiqueta centrista, se diría están a punto de formar gobierno en Madrid. Y no es así.

Un poco de calma y de racionalidad. Una cosa es el interés informativo indudable y otra ponernos Vox en vena cada vez que se abre casi la totalidad de los medios informativos. Y los lavados y perfumados. Es tan abrumadora la reacción que hace saltar las alarmas. Como añorada agua de mayo ha caído ese éxito. Lo más granado del establishment reaccionario –presuntos progres incluidos – nos dicen el eslogan clásico del maltratador: algo habremos hecho. Ahí tienen al académico Arturo Pérez Reverte, escritor “con agallas” según proclama. “Somos nosotros quienes extraemos al lobo por nuestra propia estupidez”, dice textualmente. Cuando el grave problema español es que ha alimentado a la bestia franquista fascista criada en la impunidad.

Este lunes se cumplían 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nacida de una enorme congoja y de un intenso deseo de que la barbarie fascista no se repitiera más. Díganme qué tiene que ver Vox y las versiones de sus colegas de la derecha, con estos principios irrenunciables. Los ataca con virulencia. Atiendan a lo que les están vendiendo por noticia, porque en muchos son caramelos envenenados.

Y la manipuladora asimilación con Podemos. Así, miles de franquistas se sienten justificados. No, la ultraderecha no es democrática, la ideología que defiende Podemos sí. Todo el arco ideológico lo es -aunque no nos gusten algunas opciones-, salvo el fascismo que se sale de todas. Y acaban de meterlo en las instituciones.

Los resultados electorales en Andalucía no son extrapolables al resto de España y para diferentes comicios. No todavía. Aunque se nota cómo se está dibujando la táctica de la profecía autocumplida. Por frivolidad, por vender audiencias e intereses, o con objetivos desestabilizadores y de control de mayor alcance y peligro. Vox son los fachas de moda. Buena gente para políticos y periodistas afines. Su temerario programa electoral no pasa de cuatro niñerías para esta gente.

Y ya tenemos un nuevo elemento de controversia… y banalización. Catalunya perenne desplazando todo lo demás. Vía eslovena, con unos Balcanes crujidos de siglos de enfrentamiento, de heridas incurables que afectan casi a cada familia, con crímenes de lesa humanidad de por medio, no es comparable a Catalunya. La vía escocesa que pide Torrent, presidente del Parlament, se encuentra con el escollo de gobiernos que no son como el de Cameron, paradójicamente, ni como una Reina Isabel II británica que se mostró exquisitamente neutral en el referéndum.

La reacción “centrista” del gobierno Sánchez no es la solución si es lo que se busca. Torra no es el más diplomático de los presidentes, como Borrell no es el más diplomático de los diplomáticos en funciones de tales. Grandes tragedias ocurrieron en España sin movilizar efectivos de control de la envergadura prevista. Enviar de nuevo piolines a Catalunya se inscribe en la estrategia de aplacar a la ultraderecha crecida con pozales de carnaza que la alimenta.

Ya cuesta repetir lo que precisamos para ahuyentar el peligro. La inacción o las actuaciones equivocadas no dejan de agrandarlo. Desde la política sí pueden, con acciones efectivas, siquiera cumpliendo lo que se prometió. Desde el periodismo independiente también, brindando información veraz y sin cargas externas.

El problema es un ultracapitalismo que resuelve sus crisis con más abusos y que está dejando una Europa en demolición. Tendría que primar la negociación, no el enfrentamiento. Solo el diálogo puede salvarnos del futuro que viene por sí mismo o prefabricado.

Algo fuera de la lógica está ocurriendo. Con los pies firmemente apoyados en el suelo, no pierdan el horizonte.

 
 

La verdad, víctima prioritaria de la ultraderecha

La irrupción de Vox en las instituciones y la exaltación de la derecha más extrema que vivimos están produciendo un daño colateral de aciagas consecuencias: la destrucción de la verdad. Es la consagración de una realidad vencida por las creencias. El bulo intencionado termina por imponerse como hecho auténtico. La disuasión del pensamiento crítico, del pensamiento, alcanza ya niveles históricos. Los ultras registran un espectacular momento de euforia en el que se ven llenos de poder.

Han sido 12 escaños, elegidos por 400.000 andaluces en una España que cuenta con 46 millones de personas. Y aunque muchos más salen de los armarios por distintos rincones no llegan a infectar a toda la sociedad. Todavía al menos, por mucha que sea su promoción mediática. Venden por nuevos o remozados, por extremos, por convenientes a los intereses de ciertas élites. Pero su éxito se puede desinflar y existe la posibilidad de una reacción democrática contundente en las urnas.

La verdad está quedando seriamente dañada. En un fenómeno más o menos global, lo que permite excusarlo como mal de muchos. Muy desestabilizador. Si faltan las bases sólidas que la realidad aporta, todas las decisiones y proyectos se ven afectados. El acierto será una casualidad remota surcada de errores. Una auténtica indefensión que trasladan al conjunto de la sociedad.

Abascal y sus Vox mienten como una ametralladora de repetición.  Y sin el menor escrúpulo. Acusan al Estado de  ocultar datos de hombres asesinados por sus parejas y de supuestas masivas denuncias falsas de maltrato. Y el machismo de raza, el cerebro cabestro, lo engulle sin rechistar. Abascal asegura que “las mujeres asesinadas en España han sido, mayoritariamente, a manos de extranjeros”. Es mentira. El 70% de los autores son nacidos en España. Ana Requena y Marina Estévez contrarrestan con hechos  aquí varios bulos disparados por Vox.

Vox ha venido a hacer realidad los deseos de quien la obvia. Y el PP y Ciudadanos se apuntan. Las tres derechas, herederas del funesto y siniestro José María Aznar, quedan en entredicho cada vez que se les confronta con lo que realmente sucede es  aspectos muy vinculados a la ideología. Una investigación internacional desmiente los mensajes de PP, Ciudadanos y Vox sobre inmigración y sobre el uso de los sistemas sanitarios. Pero quienes les siguen ciegamente, si es que llegan a enterarse, no lo creerán. Se lo mandarán por guasap de la mañana a la noche y crecerá la bola. Y cuando caiga un bulo, la emprenderán con otro.

Añadan a unos cuantos gallos y gallinas sin cabeza diciendo insensateces. A una Begoña Villacís de Ciudadanos, por ejemplo, empeñada en que la alcaldesa Manuela Carmena pone medidas para reducir la contaminación solo por fastidiar, ignorando los alarmantes informes de alerta internacionales. Hay gente que se rige por lo que “le parece”, no por lo que es. Cada vez más. Sobrevivir en su caso va a ser un auténtico milagro con estos peregrinos criterios.

Pablo Casado y su equipo añaden un patrioterismo sin pies que atribuye a España poco menos que la conquista del espacio. Han dicho que los ancestros de su PP descubrieron un nuevo mundo. Y no lo conquistaron sino que lo incorporaron a su excelencia. Querían extender España nada más, su espíritu supremo. Como Hitler su Alemania. Escucharles es un permanente sonrojo.  Rivera se ha atascado en l os rojos y azules, guerracivilismo,  separatismo  y en la permanente permeabilidad a los discursos de éxito en la derecha.  Quizás por eso se ha “lanzado” a Vox.

Los ultras españoles se encuentran al nivel intelectual y cultural de sus homólogos internacionales. De Trump a Bolsonaro la especie crece. El magnate llegado a la Casa Blanca ha convertido su administración en el reino de las mentiras.  El nuevo gobierno brasileño anda modificando los libros de historia, para quitar de ellos cuanto tienda a “desmontar los valores tradicionales de nuestra sociedad, en lo que respecta a la preservación de la vida, la familia, la religión, en suma, del patriotismo”. A ese fin quiere suprimir que existieran Marx, el Che y la dictadura brasileña. Historia al gusto.  Como Polonia hizo con su papel en el holocausto judío perpetrado por los nazis. Aprobaron en Febrero una ley que prohíbe vincular al país con esos crímenes. Aprobaron una ley que obliga a falsear la historia. También. Grandes sugerencias para la derecha española tan ducha a esa tarea.

Y aún tienen más ejemplos inspiradores. En Kaliningrado, ciudad rusa que fuera la capital de la antigua Prusia Oriental (alemana), una campaña de descrédito ha logrado que su aeropuerto no sea rebautizado con el nombre del filósofo Immanuel Kant, su hijo más ilustre internacionalmente. Los argumentos de peso corrieron a cargo de Igor Mujametshin, jefe del Estado mayor de la flota del Báltico ruso que se ubica allí, según informa El País. El militar consideró a Kant un traidor a su patria por haber buscado una cátedra fuera. Y remató con un argumento inapelable: “Escribió unos libros incomprensibles que nadie de los que están aquí ha leído ni leerá nunca”. Entre los nacionalistas españoles de su cuerda seguramente encontrará expertos en Kant que podrían instruirle.

Acabamos de conocer que España invierte en ciencia menos de la mitad que la media de Europa. Un ligero aumento actual no palia el enorme destrozo anterior con Rajoy. En cambio, China ha disparado la inversión para convertirse en líder mundial.  Javier López Facal y Carlos Martínez ya documentaron en Reacciona (Aguilar, 2011) que “los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”.

Quizás para saberlo hay que pensar. Y no es lo que más se lleva en estos tiempos. El gobierno ha eliminado de su reforma educativa que  Filosofía vuelva a estudiarse en la ESO pese a haberlo pactarlo en el Congreso. Precisamente Kant expresó una idea que nos encaja en este hoy a la perfección. Se la oí al filósofo Carlos Fernández de Liria. Su maestro sin aeropuerto dijo que hay algo que logra hacer que “los hombres se nieguen a perder, por amor a la vida, aquello que hace a la vida digna de ser vivida”.  Piensen a ver qué es, y si lo hay en el surtido que nos ofrecen. Y si no es esencial buscarlo.

 

 

En el Día Internacional de los Derechos Humanos #HumanRightsDay

 

Esta declaración en 1789  inspiró la Revolución Francesa y  daría lugar a la Constitución de 1791. A su vez, estaba inspirada en la Declaración de Independencia de Los Estados Unidos de 1774. La lucha por la libertad y de los derechos tiene una larga tradición y una fuerte oposición de la intolerancia de todos los tiempos. Tras la segunda guerra mundial en el siglo XX, se estableció esta redacción, supuestamente vigente aún:

Artículo 1.

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8.

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10.

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14.

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15.

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.

1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22.

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23.

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26.

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27.

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28.

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30.

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

Este texto fue aprobado por la Asamblea General de la ONU 10 de diciembre de 1948, hace hoy 70 años. Varias generaciones hemos vivido con este convencimiento que hoy, de nuevo, vuelve a estar  amenazado. No solo por la ultraderecha, sino por cuantos la lavan y amparan.

En Francia de nuevo, el director Jean Renoir filmó y firmó en 1.943  “Esta tierra es mía” (This land is mine).  Charles Laughton encarna a un profesor tímido y acomplejado que un día se ve en la imperiosa necesidad de reaccionar. El final de la película, leyendo a sus alumnos la Declaración francesa de los Derechos del hombre y del ciudadano, en una Francia ocupada por el ejército alemán, es una pieza memorable. Nunca la he olvidado. Nunca deberíamos olvidar las libertades, los derechos, la dignidad, la valentía para defenderlos.

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