¿Y la responsabilidad de los periodistas?

La condena radical de la APM al que dio por sentado como un acoso de Podemos a los periodistas ha suscitado un apasionado debate entre los profesionales. Una especie de terapia de grupo pública con una descripción de nuestra profesión que tiene a gran parte del auditorio atónito. En algunos casos confirma sus peores presentimientos. Supimos que «la APM» –que encabeza su comunicado calificando de   «totalmente incompatible con el sistema democrático» la actitud de Podemos– se limitó en la práctica a la presidenta Victoria Prego y su mano derecha, el vicepresidente Nemesio Rodriguez López, que se basó en las acusaciones sin pruebas concretas de una decena de informadores, de los cuales no dieron nombres, y sin preguntar siquiera a los denunciados de Podemos.

 La «carnaza» estaba servida, como a propósito. A partir de ahí, volvieron a desatarse las portadas, editoriales, páginas y páginas, voces y voces, de alarmados notables. Periodistas y columnistas que se han comido con cucharón las graves presiones a muchos de sus propios compañeros en los medios, los despidos y las manipulaciones, saltan ofendidos como si hubieran nacido esa misma mañana libres de todo error. «Sin pecado original» en la gráfica versión de la Biblia.

Como a propósito. Basta contrastar la condena a Podemos, con la versallesca petición de una televisión pública independiente y profesionalizada, sin mencionar las reiteradas denuncias de manipulación, con redacciones paralelas al efecto,  constatables y verificadas, en respuesta a la petición de «medidas urgentes» requeridas por 2.225 trabajadores de RTVE. Arréglense ustedes –les instamos–. Para la APM no es «totalmente incompatible con el sistema democrático» hacer creer cada día a más de dos millones de seres que siguen los telediarios que viven en la arcadia feliz y apartar precisamente a profesionales independientes que darían una información más ajustada a la realidad.

Otros periodistas, los menos, se muestran escandalizados y destacan –en la Zona Crítica de este diario tienen numerosos y muy razonados ejemplos– la doble vara de medir que han empleado la Asociación de la Prensa de Madrid y sus palmeros en lo que es una trayectoria infame de acoso efectivo a periodistas. Iñigo Sáenz de Ugarte hizo un buen repaso de los últimos tiempos. En el pasado hubo también sus presiones, pasillos, traslados y humillaciones. Y, sin duda, quienes se plantaron a las llamadas de políticos. Jefes incluidos. Recuerdo el caso de Ramón Colom en Informe Semanal de TVE ante el Ministerio de Educación del PSOE, en una larga huelga de la Universidad, que daría para un tan lamentable como jocoso relato.

Todas estas reflexiones han aparecido estos días, lo que cuesta encontrar es una mención a la responsabilidad de los periodistas sobre lo que firman, sobre lo que firmamos. Se diría que nuestra profesión es la única que no admite crítica. Se da por hecho que las acusaciones de la APM son ciertas cuando no goza de especial prestigio. Y, por lo que voy leyendo y oyendo, se dibuja a esos «redactores de base» poco más que como un apéndice del teclado del ordenador o un disco mecánico que compone la voz para la noticia. De ser cierto ese papel, no hubieran expulsado a valiosos periodistas de El País, a Jesús Cintora de Cuatro, devuelto a Madrid a la que llamaron «polémica» corresponsal en Oriente Medio de TVE, Yolanda Álvarez, y a tantos recordados estos días que afrontaron sus informaciones.

Tienen razón quienes dicen que « en ningún trabajo, va en el sueldo de un currante que le traten mal«. Cierto. La violencia es intolerable. Y hay relaciones que pueden llegar a rozar hasta la puerilidad por ambas partes como lo de «mirar con cara de odio» como ha dicho alguno de los denunciantes de Podemos. Pero no se puede olvidar que algunos trabajos acarrean especial responsabilidad. Y los hacemos y los avalamos al estampar la firma.

A nadie se le escapa que ha habido –y hay– artículos y titulares que mezclan información y opinión (cuando es regla del periodismo hacer una nítida diferencia). Acusaciones a miembros de Podemos que resultaron falsas. Titulares y artículos altamente sesgados. No solo contra Podemos y, dentro de la formación contra Pablo Iglesias en particular, Pedro Sánchez también sufrió durísimos rigores antes de ser defenestrado de la Secretaría General del PSOE, sin que los autores del golpe interno recibieran ni el mismo tratamiento, ni prácticamente críticas. Reparemos en las fotos editoriales de los líderes que quieren dejar en mal lugar, publicadas en sus peores tomas. Algunas veces rozan el esperpento. Esas expresiones agrias, desmejoradas. Hasta canas despeinadas pusieron a Iglesias en una portada. Pero es que ¿hace falta demostrar la deriva de buena parte de la prensa, radio y televisión en España? ¿No vemos sus manipulaciones y en definitiva su servicio al poder sin reparar en métodos? Las hemerotecas están llenas.

La firma es importante. Rubrica lo que hacemos. En los contratos mercantiles, tiene consecuencias. Hasta penales en incumplimientos. Cómo será que la propia Victoria Prego dijo en Los desayunos de RTVE que no hacía falta otro nombre que el suyo para demostrar la veracidad de los hechos. Decir Victoria Prego era suficiente. Con una encomiable autoestima para su bienestar personal, que olvida pasajes bien negros de su trayectoria. Aquel silencio en la conspiranoia emprendida por Pedro J. Ramirez en el 11M que hoy se conmemora. La propia publicación de su entrevista a Rajoy en aquella jornada de reflexión con sus «convicciones morales» sobre la autoría de ETA. O el episodio de Suárez y el referéndum a la Monarquía por citar solo algunos de los más relevantes.

Indudablemente vivimos tiempos en los que la precariedad condiciona voluntades. Esta penosa circunstancia no es ajena a haber falseado u ocultado datos que la sociedad precisaba para tomar decisiones. Ni a la banalización de los contenidos. Pero cuando firmamos algo, cuando ponemos nuestra cara, voz y palabras, estamos contando a la audiencia lo que honestamente hemos visto, lo que necesita saber. No cabe la obediencia debida. Se observa una tendencia a exonerar al periodista de los contenidos que firma, como si fuera algo al margen de las directrices de su medio y, en su  caso,  intereses políticos.

Comparémoslo con otras profesiones. Medicina, ingeniería, conducción, lo que quieran. Y apliquen el método. Por ejemplo, si vender comida adulterada ocasiona problemas, imaginen lo que provoca  la información manipulada. Tiene consecuencias. Muchas más que una gastroenteritis. Los datos de la propia APM fueron categóricos: el 75% de los periodistas dijeron sucumbir a la presión de los jefes, y más del 75% se autocensura, es decir no informa de lo que en conciencia cree debería informar.  La audiencia no tiene la culpa.

En absoluto, digo sea el caso de los denunciantes dado que ni sabemos quiénes son, pero el hecho existe y es muy grave. ¿Estamos seguros, en esas condiciones, de que cumplen el servicio público a la sociedad que es nuestra misión? ¿La denuncia de la APM y de todos nosotros no debe ser la de saber y acabar con esa situación? ¿No es esto lo realmente «incompatible con el sistema democrático»? Nuestra vida puede ser muy triste, pero más lo es la de quienes sufren las consecuencias de una información con «verdades alternativas». Es como poner los pies en un pantano cuando te han dicho que la explanada era de cemento.

*Publicado en eldiarioes

11M, aquella aguas turbulentas

Marzo de 2004. Cuatro días infinitos. Madrid es el corazón del mundo. Desde el último confín se sobrecogen con nuestra tragedia. A partir de la terrible madrugada del jueves 11, hemos estado pendientes de cada detalle. Sangre, muerte, dolor, llanto, gritos, solidaridad absoluta. Imágenes para saturar la emoción. Uno tapa al otro con una cazadora, el que puede andar arrastra a quien no logra hacerlo. Empezamos a ver duras escenas de orfandad tan densa y enorme que se convierte en universal. Los rostros inolvidables de quienes se quedan para soportar el vacío agudo de la ausencia sin retorno. Tras volcarse en ayudar sin miedo a nada, los ciudadanos han regresado a sus casas y la ciudad se sume en el silencio. Luego, el grito sordo de condena de más de 11 millones de personas en un viernes que llueve por toda la eternidad.

Portadas prensa internacional. De mi libro 11M-14M, onda expansiva (2004)

¿Quién ha sido? ¿Por qué tuvo que mezclarse la sospecha de la trampa en tan inmenso dolor, en tan firme resolución de condena? El domingo hay elecciones. Las encuestas dan ganador al Partido Popular que presenta a Mariano Rajoy. Perderá, frente a José Luis Rodríguez Zapatero. Por la ostentosa política de ocultación de la autoría de los atentados que ha desarrollado. Esa inusitada rapidez en atribuirlos a ETA descartando toda duda, ese empecinamiento. Por manipular hasta forzar condenas a ETA en la ONU de las que la ONU se arrepiente porque jamás había obrado con tal precipitación y sin pruebas contundentes. Lo dicen los medios extranjeros.

La portada de Libération al día siguiente de las elecciones no pudo ser más expresiva: “El precio de la mentira”, sobre Aznar votando. En Le Monde, el presidente saliente de España apareció dos veces con nariz de Pinocho.

New YorK Times escribe: “Al parecer, Al Qaeda ha conseguido derribar a su primer gobierno democrático. Por supuesto ha estado ayudado por la actitud furtiva, asustadiza e inepta con la que el gobierno de Aznar ha manejado la investigación de los atentados del pasado jueves. En el desesperado intento por mostrar que el terrorismo vasco de ETA era el responsable, ofendió a muchos votantes que se sintieron manipulados”.

El Financial Times británico tituló un artículo el 26 de Marzo: “Un día en la historia de la infamia”.  En él afirmaba que el Gobierno de Aznar puso en riesgo a Europa por retener información e insistir en la falsa autoría de ETA.

Nunca nos habíamos visto los españoles tan observados, tan analizadas nuestras actitudes. En un flujo de cuerpo único, España también irradiará hacia el resto de los países los matices y controversias del momento en que vivíamos. Reciente la invasión de Irak, políticas conservadoras, neoliberales y belicistas tras los atentados del 11S. Las extrapolaciones hacia Europa y EEUU de lo ocurrido en España no se cumplieron: nada se movió. En lo político no, pero el islamismo  terrorista sí golpearía Londres un año después.

Sobre los cadáveres y heridos del 11M, sobre el inmenso dolor de un pueblo, la eterna derecha española demostró que en su ideario solo figura gobernar o maniobrar para seguir gobernando. Es entonces cuando se inicia la etapa dura de la manipulación mediática llegada al extremo en nuestros días. Barra libre, todo vale. Un presidente de gobierno –José Mª Aznar- que cambia titulares de grandes y sólidos medios –como lo era entonces El País-. La ignominia de El Mundo inventando una conspiranoia como medio de influencia y lucro. Impunemente.  Una encarnizada batalla mediática sobre quién tiene la culpa… de la derrota del Partido Popular, según parece a la postre. Curiosamente, La Razón, sobria, todavía no ha entrado en el terreno del ridículo al que le ha llevado su director desde 2008. La SER –tan denostada por la propaganda conservadora- brinda informaciones esenciales. Contra los intentos de desactivarlas. Aquellos días se vivió una auténtica lucha por la información.

Es entonces también cuando al Cuarto Poder le sale un vástago que hoy crece vigoroso. Como en los viejos tiempos, hemos tenido que informarnos fuera de nuestras fronteras, pero dentro existe ya el periodismo de Internet. Un blog que he descubierto poco tiempo atrás –Escolar.net- está contando otra cosa diferente a los medios oficiales y enfoca lo que interesa. Y radiocable.com. Por allí también anda guerraeterna.com.  E Iblnews que, al contrario de los otros, no tardaría en perder el pulso.

La gente también ha tomado las riendas. Enorme coraje y sensatez en todo el convulso drama. Dimos ejemplo al mundo de valentía y solidaridad, como fue ampliamente resaltado. Gran pueblo cuando se le necesita y pierde la abulia y el miedo. Modélico, frente a la bajeza del gobierno y algunos medios.

Como cada semana, un periódico nacional ofrecía a sus lectores el domingo 14 de Marzo un compacto. Aquél, era el viejo disco de Simon & Garfunkel, “Puente sobre aguas turbulentas”. Su letra, escrita desde cualquier tiempo y lugar, nos confirma que, por mucha que sea la desolación, por mucho que encenaguen todos los presentes, siempre hay una vía para salir… un puente que se despliega, hasta con tintes de consuelo, abriendo el horizonte.

*Publicado en eldiario.es el 11 de Marzo de 2014

*También incluimos el capítulo de mi libro 11M-14M, onda expansiva, sobre la insólita jornada de reflexión del 13M. Me limité a ir anotando sin mayores aditamentos, es decir, una crónica. Creo que es muy revelador hoy.

*Este artículo lo publiqué en el blog el año pasado. Y cada año tiene su vigencia en la comparación del presente con cuanto nos ha sucedido.

 

Adoctrinamiento neoliberal desde el colegio

libro.economia.eso

El artículo (de Mario Saavedra en Economikon) es  modélico. Documentado, con testimonios. El resultado nos sitúa ante una realidad muy preocupante: están abduciendo a los niños desde los 15 años para entregarlos al neoliberalismo más desaforado. La enseñanza en España estrena asignatura de Economía, a raíz de un Real Decreto del Gobierno del PP de enero de 2015. Optativa para Ciencias Sociales. En Formación Profesional cuentan con otra llamada «Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial», cuenta Saavedra. De ella, aún no tenemos noticia. Distintas editoriales se han puesto a la tarea de cumplimentar el mandato del gobierno. El mensaje está claro.

  •   Hay que ir pensando en un plan de pensiones privado desde la temprana adolescencia.

“Son muchas las razones para contratar un plan de pensiones cuanto antes”, se lee en el libro de economía de 4º de ESO de McGraw Hill, una de las editoriales más reputadas en España. “Un caso especial es el de las mujeres, que necesitan planificar mejor la jubilación”, dice el texto para chavales de 15 años, coordinado por Anxo Penalonga»,  añade Saavedra.

  • El gasto social daña el crecimiento económico. No aclaran de quién. Yendo mucho más allá que hasta ahora en esa senda que considera «gasto», algo lesivo por tanto, a lo que es inversión en los ciudadanos.
  • El “paro se produce porque el mercado de trabajo no funciona libremente” y si “los salarios fueran flexibles para bajar o subir en función de la oferta y la demanda, no habría paro”. Escribe otra de las editoriales, dando una de los no muy diferentes versiones del problema.

El artículo, excelente como digo, ha consultado a profesores de distintos colegios. Algunos tratan de compensar el profundo mensaje ideológico con otros datos de la realidad. Con los efectos secundarios que no figuran en los textos. Pero eso depende del profesor por lo que vemos y en desequilibrio: no es lo mismo un libro homologado que recortes de prensa. Y merece la pena leerlo completo aquí, viendo las ilustraciones. Vuelvo a enlazarlo 

En este mundo que se deshace en desigualdades y crueldad, sus gestores han dado un salto cualitativo de envergadura: instruir a los niños en las presuntas bondades del neoliberalismo. En su «sálvese quien pueda» que tantos beneficios produce a unos pocos.  Y tanto daño a muchos más. Basta leer los postulados de la nueva asignatura. Al final, pagaremos impuestos solo para sustentar políticos y fuerzas de seguridad.

¿Realmente saben los ciudadanos lo que están haciendo con los niños? Un gobierno del PP, votado por 8 millones de personas, y apoyado por Ciudadanos y PSOE con su abstención, lo hace posible. Con el impagable -o sí- apoyo de una abrumadora mayoría de medios y periodistas a su favor.

 

¿Mujer, 8 de Marzo? Esta historia ya me la conozco

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Manifestación del 8M 2016. ALEJANDRO NAVARRO BUSTAMANTE

Se diría que cada 8 de Marzo sirve, desde hace algún tiempo, para constatar los retrocesos de la mujer en la sociedad. Llegados a este 2017 son tan evidentes que se ha levantado una nueva ola reivindicativa, un «Basta ya» inapelable. No ha faltado más que situar al frente del país más poderoso de la tierra, Estados Unidos, a un misógino de manual, líder idóneo de esa mayoría masculina, blanca e inculta que lo ha encumbrado, junto a un nutrido sector de mujeres de los mismos parámetros mentales. La protesta de las mujeres, otras mujeres, contra Trump fue, desde el primer día, una de las más numerosas de los últimos tiempos. Cuando el mamut está en la puerta no hay otra que reaccionar.

Vamos para atrás, a la carrera. Los hombres siguen copando las Consejos de Administración y todo centro para la toma de decisiones. Nada ha cambiado para el 60% de licenciadas –tanto en Europa como en España– que no ven reflejado ese porcentaje en los puestos de decisión. Seguimos sin dirigir periódicos. De aquel 70% de mujeres periodistas del que hablábamos hace un año, vimos acceder a tres a ese cargo de mayor responsabilidad y ya ha quedado una en el camino. La presencia de las periodistas en las tertulias espectáculo de la televisión permanece en mínimos.

Las mujeres siguen cobrando menos salario, de forma oficial o por medio de incentivos y pluses que la discrimina. Siguen estando a la cabeza de los trabajos temporales y precarios. La mayoría de las administraciones no han arbitrado medidas para la conciliación de la vida personal y laboral, cuyo mayor peso sigue recayendo en ellas. Permanecen como las grandes paganas de la crisis y las primeras en quitarse la comida si falta dinero en casa. Ese extremo que ignoran deliberadamente las cifras oficiales del Gobierno y de sus medios de apoyo.

Las mujeres continúan siendo asesinadas por sus parejas o exparejas y suscitando una alarma contenida. Una media de 60 anuales, aunque este 2017 ya ha enterrado a 21 en dos meses. El informe elaborado por el Ministerio de Interior durante el mandato de Fernández Díaz, del PP, de Rajoy en definitiva, ha sido clarificador. Resulta que han descubierto que «la mayoría de los crímenes machistas responden al deseo de las mujeres de separarse y hacerlo deprisa«. Las víctimas son el sujeto de la culpabilidad, ellas se lo han buscado. Un día, el hombre «explota por una tontería que es la gota de agua de todo lo que ha ido pasando antes», dice el informe de Interior. Ya ven, adquirieron el producto, en propiedad y a disposición permanente, y el producto, la mujer, osó no aguantar más.

Se comenta solo. Lo mismo que la serie de exabruptos alucinantes soltados por obispos de la Iglesia católica contra la mujer. Y sus sermones con su peculiar criterio de cuál es nuestro papel en la sociedad.

Para todos ellos el tiempo no ha pasado. Todavía viven en aquel añejo país en el que, por imposición franquista y machista, la mujer era un apéndice del padre o marido y precisaba de permiso hasta para trabajar o tener pasaporte, entre otras muchas restricciones. Y pasan los años y las décadas y siguen impermeables a cualquier idea que altere su irracional posición.

Al votar estos integrismos se concede la licencia de conducir nuestros destinos, los de todos, a quien no ha sido capaz de ver ni de interiorizar los cambios que se producían a su alrededor. Mal puede gestionar políticas de progreso cuando se vive anclado en el pasado más reaccionario. Pero parece que millones de personas no logran establecer esa relación

La involución es general y se ceba en los más vulnerables. La mujer lo sigue siendo por el aplastante peso del machismo que nunca se fue. Ha salido del armario, si alguno se apartó, con nuevos bríos.

La Transición la hicieron hombres en su mayoría. La Constitución, las leyes, mientras las mentes más torpes afianzaban costumbres retrógradas en rincones resguardados de toda luz del conocimiento. En las pocilgas del integrismo que hoy se expone a plena luz sin el mínimo complejo.

Todos los partidos adolecen de machismo, todo irradia machismo en esta España nuestra empecinada en caminar hacia atrás. Nos plantan dirigentes jóvenes y «modernos» en el PP y se van, como Andrea Levy, a apoyar para la reelección –con éxito– a un encausado por ofrecer trabajo a cambio de sexo. Y casi pasa por normal si se mira a los oscuros recovecos del fanatismo religioso que impregna a muchos de sus colegas.

Verán, las mismas décadas han pasado para quienes vimos de forma efectiva que nosotras, las mujeres, tomábamos el timón de nuestra independencia. Y otra vez estamos en lo mismo. Yo misma me siento harta de repetir que nos han silenciado e insultado, borrado de la lista de constructores de la historia, y que lo siguen haciendo. Y que los hijos son del padre y de la madre, lo mismo que los familiares dependientes. Que no se trata de que los hombres «ayuden» en casa, sino que es su responsabilidad. Que la maternidad y la familia son opciones, a elegir. Que el Estado al que pagamos impuestos ha de facilitar la tarea. Que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos. Que ni veinte policías pegados a una mujer acosada lograrán evitar la muerte que decreta la sociedad machista que imbuye educación machista.

Y, aun así, hay que insistir cada vez en lo que cuesta conseguir las libertades y lo deprisa que las derrumban de nuevo. En el horizonte al que conducen los pasos erráticos. En que cada derecho recortado es un eslabón de una cadena que se los lleva todos. No toda la sociedad es consciente de lo que estamos perdiendo, de lo difícil que es recuperar lo arrasado. De si esta furibunda oleada del fascismo –no le llamen «populismo» a lo que es fascismo– no se impondrá esta vez.

Muchas mujeres ya lo saben. Por eso salieron contra Trump. Por eso este 8 de Marzo aúna el mayor grito de indignación y fuerza de cambio en décadas. Los hombres que todavía lo ignoran deben saber que no precisamos tutelaje, que esta lucha es de todos: de ellos, de nosotras, de nuestros hijos, de la sociedad, de todos.

Ustedes verán, de seguir la marcha atrás en un año más no quedan ni las raspas de los derechos del hoy.

*Publicado en eldiarioes

La prensa que odia Trump

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La propia familia de Trump y figuras de la Fox acaparan la escueta lista de 43 personas a las que el presidente sigue en Twitter. Fox no es prensa enemiga

La prensa está en entredicho. Una crisis mal afrontada y peor resuelta la mantiene en situación de debilidad. Donald Trump, el nuevo presidente de Estados Unidos, ha decidido usar ese estado vulnerable a su favor para avanzar en unos planes realmente temibles. Pero no es el único peligro que acecha a la información y por tanto a la sociedad. La bola avanza en caída arrolladora engrosándose, con excepciones como asideros.

Donald Trump ha declarado la guerra a la prensa de su país. La llama incluso «enemiga del pueblo «. En su escalada bélica por todos los frentes, ha denegado la entrada a The New York Times, CNN y Politico, entre otros medios, a un acto en la Casa Blanca. Es el comienzo de una persecución anunciada. Pero conviene matizar. Trump carga contra la prensa que informa, la que expone sus (escandalosas) medidas, la que cuenta la verdad. Hay medios a los que el presidente adora. Son su guía, de hecho. De Breitbart News, la web de agitación ultraderechista y manipulación, procede su estratega y principal asesor: Steve Bannon. Y todo el grupo mediático Fox es faro y norte de Trump. Lejos de menospreciarles, les rinde veneración.

Pocos datos ilustran con más precisión la personalidad del actual inquilino de la Casa Blanca que el reducido grupo de personas a las que sigue en Twitter, la red de la que hace un uso casi diarreico. Su cuenta personal, anterior a su acceso a la presidencia, tiene más de 25 millones de seguidores, él se limita a seguir a 43. En ese exclusivo grupo, lo que más se repite es el apellido Trump. Allí tiene a su familia, comenzando por su hija Ivanka, y sus empresas. Están varios miembros de su equipo, no todos. Un par de estrellas, de la canción y del deporte, con el común denominador de añadir a su fama el extremismo religioso, y el resto son todos de Fox News. El resto del mundo no parece interesarle, y llama la atención semejante pobreza de fuentes y hasta de inquietudes personales en alguien con tan enorme poder de decisión.

Para quien no conozca la línea editorial de Fox, viene a ser lo que en España resume a la Caverna mediática, una mezcla de 13TV, Intereconomía, Losantos y OKdiario. Son famosos sus locutores increpando agriamente a los enemigos políticos de la derecha más reaccionaria y a los periodistas rigurosos. Véase el caso del mexicano Jorge Ramos tratado con extrema agresividad por el presentador. La objetividad no se roza ni por equivocación.

Donald Trump intenta, por lo que vamos viendo, acallar a la prensa, expulsar a los testigos de sus atropellos. Para seguir sembrando el desconcierto en esa masa que le apoya y cree sus «verdades alternativas», es decir sus mentiras. Los inexistentes sucesos de last night, la última noche, en Suecia o en Júpiter, que siembren el miedo y justifiquen ese  brutal aumento del arsenal militar que se dispone a contratar  54.000 millones de euros a detraer de las necesidades de los ciudadanos. Como se anunció, Trump avanza por las sendas del totalitarismo y ni su propio partido, el Republicano, le detiene. En ese objetivo es clave restar el derecho a la información de los ciudadanos a muchos de los cuales deja tan desvalidos como a todos con su acopio de bombas.

¿Se imaginan guiarse únicamente por Fox y Breitbart News? Trasladado a nuestro país, por todos esos cascabeles y gatos de ultraderecha mediática de agitación. La verdad es que numerosos cargos del PP acuden asiduamente a sus programas. Las investigaciones judiciales dan cuenta de que el PP financió con dinero negro a Libertad Digital, por ejemplo. No es preciso incidir en sus desbordamientos de opinión y hechos tergiversados. Son de sobra conocidos. Basta verlo. De la mañana a la noche además.

El problema aquí reside en el deslizamiento de medios, antaño más o menos fiables, hacia posiciones dudosas. Esas portadas, editoriales, artículos, programas de radio y televisión generalistas en los que se encuentra a menudo mucha más propaganda que información, por expresarlo de una forma mesurada. Pueden ir al kiosco, siquiera virtual, y cada día encontrarán ejemplos. En España el problema de la prensa es la credibilidad. Y en ambos casos pierde la sociedad destinataria.

No es el caso de los «Estados de Trump», pero la siembra de sospechas sobre la veracidad de los hechos y las creativas versiones acerca de lo que realmente sucede en España y con su Gobierno también dañan la información a la que tienen derecho las personas. En todos los medios, o en su inmensa mayoría, se pueden encontrar periodistas que siguen informando a veces con riesgo de su puesto de trabajo. La dirección de las propias empresas sabe de esa exitosa mezcla de contar medias verdades y verdades completas que regularicen todas. Y, sin duda, existen medios que no se amilanan, como éste, eldiario.es y varios otros sin duda, y entienden la importancia de una sociedad que disponga de datos que le afectan para tomar decisiones. De la información. Si con todo lo que está ocurriendo que nos tiene ahogados de escándalo contásemos solo con las portadas panfletarias o las soflamas de algunas emisoras, la impunidad sería mayor.

Para que nos entendamos de la forma más gráfica más posible. Trump justificó sus ataques a la prensa hace unos días afirmando que, «los periodistas están fuera de control». Aquí, la única queja que se ha oído del Gobierno ha sido hacia medios digitales y algunos programas de La Sexta, cadena donde no es unánime –como en la mayoría– el apoyo al PP. Con el resto de los medios están encantados. El rey lo resumió mejor que nadie en la entrega de unos premios periodísticos de ABC. En estos días convulsos de sentencias judiciales que crean alarma social y de juicios múltiples a autores de tuits afectados por la Ley Mordaza del PP, Felipe VI destacó «el papel de la prensa para la estabilidad en un año político inédito».

De ahí que resulten hasta enternecedoras las comparaciones entre los ataques reales de Trump a la prensa que informa y la que aquí se duele, henchida de autocomplaciencia, de las quejas fundamentadas a sus desvíos. En Estados Unidos ya hacen alguna autocrítica por haber primado las ganancias inmediatas a la labor de informar. Aquellos días en los que los directivos de las cadenas, como Les Moonves de CBS, decía: «Donald Trump quizás no sea bueno para los Estados Unidos pero es una bendición para CBS», lo han sentado en el despacho oval. De alguna manera la prensa se construyó la soga de la que ahora la cuelgan. Los más desaprensivos. En la campaña electoral francesa también se han apuntado, con Marine Le Pen a la cabeza, a la exitosa táctica de disparar a la prensa crítica. El trumpismo mediático, como amenaza a la democracia, está ahí.

*Publicado en eldiarioes

Los Oscar «se han hecho un Price Watherhouse» ¿me siguen?

“Javier Bardem ganó en el 2008 el Oscar al mejor actor de reparto por No Country for Old Men No es país para viejos de los hermanos Coen. Fue el primer actor español en conseguir el galardón y lo certificó Price Watherhouse, una de las cuatro mayores empresas auditoras y consultoras del mundo. Desde hace décadas las celebrities que pisan la alfombra roja saben que gracias a PwC nadie manipula los votos de los miembros de la Academia. Cuando en el 2014 se cumplieron los ochenta años de su notariado, la publicidad no pudo ser mejor. Recorrió el mundo la fotografía de Bob Moritz, socio senior de PwC, entregando a Michelle Obama el sobre con el nombre de la ganadora al Oscar a la Mejor Película.

A los presidentes de la PwC les encanta aparecer sonrientes, en público, con la primera dama del mundo o las estrellas de Hollywood, pero utilizan mucho más sigilo a la hora de asesorar a los gobiernos sobre cómo cumplir los requisitos del FMI e implementar la gobernanza de la mano y a gusto de las grandes firmas multinacionales. De forma mucho más discreta, frecuentan ministerios y consejerías impartiendo la doctrina neoliberal de la globalización que va minando, con los Derechos Humanos, los servicios públicos”.

Así comenzaba su capítulo en ReaccionaDos, Aguilar, 2015, la economista Ángels Martínez Castells, para hablar de “El lado oscuro de la globalización”. Porque “Lamentablemente -decía Ángels-, no todos los encargos a quienes trafican con la confianza del mundo son tan glamurosos e inocuos como actuar de fedatario en la ceremonia de los Oscar”. Y es cierto, contaba  varios ejemplos penosos.

Y mira por dónde Price Watherhouse ha organizado hoy lo que han convertido casi en un cataclismo mundial. Han sido, según las pesquisas, estos dos empleados tan sonrientes, que ya ni la Auditora en jefe es  lo que era.  Le han dado un sobre equivocado a Warren Beatty que debía leer el Oscar a la Mejor película, se ha parado un momento al ver algo raro, ha mirado dentro del sobre por si había algo más, y se lo ha pasado a su colega en Bonie and Clide, Faye Dunaway que ha dicho » La La Land», lo que ponía en el papel, y no Moonlight que era el film ganador.  No debe haber nadie en el mundo occidental que desconozca la peripecia.

Y cómo el productor de La la Land, un tipejo que responde al nombre de Jordan Horowitz, le ha arrancado la cartulina correcta a Beatty, con absoluto desprecio a toda su trayectoria que incluye un Oscar al mejor director por Reds, película que también interpretó. En su vida hará algo similar el productor. Faye se ha evaporado del escenario y millones de twitts y páginas de información han culpado a Warren Beatty del error. Y así seguirá probablemente lo que le resta de vida y más allá. La verdad es hoy un valor relativo. Es de imaginar cómo estará ahora.

Yo he comentado que hubiera sido mucho mejor un error similar con la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, pero eso no era valioso como despellejable. Por supuesto, han aparecido enseguida cretinos y cretinas con derecho a micrófono y el ingenioso hallazgo del tópico inmediato: “se ha hecho un Warren Beatty”. A ver cómo se apañan con un “se ha hecho un Price Watherhouse”, que tampoco saben lo que es. Aún menos. Y deberían, porque así nos va.

 

 

 

 

Estado de indecencia

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Catalá y Rajoy en el Congreso.

No bastaban el saqueo reiterado del dinero público y las maniobras de distracción, ahora se da el salto cualitativo de intentar normalizarlo. La laxitud moral que nos atribuyen a los españoles desde los tiempos de la Picaresca vive momentos de esplendor. En Rumanía el gobierno se propuso hasta legalizar la corrupción (leve, decían) y dos ministros han saltado para calmar la indignación ciudadana. Aquí ya ni causan especial sobresalto la cadena de desvergüenzas que nos caen encima a diario. Lo prueba lo sucedido en apenas una semana, citando solo lo más relevante.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, coparía él solo la ración para revolver estómagos curtidos. Es el autor del dicho ‘Prevaricar no es corrupción’, formulado al indultar a unos funcionarios condenados por su actividad delictiva continuada. Los jueces no saben, las fiscales, mucho menos. Catalá descalificó expresamente a las del Caso Púnica. Apoyando por la banda derecha, llegaba el portavoz del PP Rafael Hernando para defender que la Fiscalía General ponga límites a los fiscales que se «inventen delitos». Como se sospechaba los cambios anunciados este miércoles han relevado a Fiscales esenciales, como el de Murcia,  y ponen de Fiscal Anticorrupción a uno especialmente cómodo para el PP, como se puede apreciar por la información de eldiarioes.

La Fiscalía General, precisamente. La que proporcionó al presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, información reservada de su imputación, según admitió Catalá sin un pestañeo. La que le avisaba de que no sería imputado. El presidente murciano está acusado de prevaricación continuada, fraude contra la Administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos. Y va a tener que declarar ante la Audiencia Nacional, a pesar de la oposición de la Fiscalía Anticorrupción. El PP le apoya con firmeza. No ven corrupción por parte alguna.

En la Murcia entregada al PP ocurren hechos curiosos, como recordando el ambiente de la Tangentópolis italiana. El asalto a la casa de un subinspector de Hacienda que investiga para la Fiscalía casos de corrupción en la Comunidad y, en la misma semana, un nuevo allanamiento al domicilio del fiscal anticorrupción, tras el de junio en el que se llevaron el ordenador con datos de casos judiciales.

Otro presidente autonómico del PP, Pedro Sánz, se ha librado por el momento de ir al juzgado por el caso de su chalet ilegal y del decreto que aprobó para regularizarlo. La Fiscalía también lo ha evitado. Concretamente, el fiscal del caso cambió de criterio en menos de dos semanas, según informaba El Mundo.

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Al exministro offshore José Manuel Soria le ha ido peor a causa de la tenacidad periodística. Los hechos se inician cuando eldiario.es publica que ha sido invitado a una suite de lujo en Punta Cana (con mayordomo las 24 horas del día), por un empresario amigo suyo que tiene un hotel ilegal en Lanzarote. Soria lo niega y demanda al diario.es, a su director Ignacio Escolar y al autor de la noticia Carlos Sosa. Tras un intento de componenda a la que Escolar se negó. Un juez acaba de sentenciar contra Soria, afirmando la veracidad de la información e incluso su interés como servicio público. Obliga a pagar las costas al exministro.

Para la historia del cinismo quedan las declaraciones de inocencia de Soria cargadas de acusaciones. Gran parte de la prensa parece no compartir la necesidad de esta información relevante. Cuesta encontrar la noticia destacada en los medios.

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Rajoy con el presidente de Murcia

Y entre tanto Rajoy no sabe nada. No ha leído siquiera la sentencia contra Soria, dice. De nuevo osan hablarle de alguien de su remoto pasado. Aquel señor que nombró ministro al llegar al gobierno en 2011 y hace solo meses quiso mandar «becado» al Banco Mundial. Rajoy nunca sabe nada, salvo cuando «tiene la impresión» de que a la infanta le irá bien. O cuando tiene «la convicción moral de que ha sido ETA», respecto a los atentados del 11M en entrevista publicada en El Mundo en día de reflexión en 2011. O cuando pide respeto y presunción de inocencia para el presidente de Murcia.

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Faltaba la sentencia del Caso Nóos. Cristina de Borbón resultó absuelta de responsabilidad penal, no así de una tenue multa. Su marido Iñaki Urdangarin fue condenado a 6 años y 3 meses de cárcel. La tercera parte de lo que pedía el fiscal y dos años menos que su segundo en la trama Diego Torres. La hija del Rey Juan Carlos y hermana del Rey Felipe ha sido considerada por la justicia ignorante de los hechos.

Aquí se han saltado todas las barreras. Medios y políticos se volcaron en parabienes. El PSOE afirmó que «la sentencia muestra el funcionamiento ejemplar de la justicia». Ramón Jáuregui llegó a calificarla de «Orgullo para la democracia» en la Cadena SER. La derecha oficial, PP y Ciudadanos, participaron del mismo júbilo. «Queda demostrado que en España funciona el Estado de Derecho y que nadie está por encima de la ley», concluía en editorial El País. Para ABC, Nóos ha entrado en «sus proporciones». Por el contrario, Ignacio Escolar argumentaba, con datos comparados, que « Sin la infanta no habría habido negocio, con ella se gastó el botín. Cristina de Borbón estaba allí. Era cómplice y coartada, escudo y arma de su marido, Iñaki Urdangarin». La Razón ya avanza que Zarzuela debate sobre la rehabilitación de la infanta tras su absolución.

La enumeración de esta semana delirante chirría pero hay que ir más allá. Incluso personas poco sospechosas de contaminación han alabado la simple celebración del juicio sobre Nóos. Alegando que hubiera sido impensable hace 15 años. ¿15?, entonces ¿vivimos en un remedo de democracia con condiciones? ¿Debemos dar las gracias por permitirnos soñar con la justicia? ¿No condenar a familiares de sangre del rey son las «proporciones» requeridas? El colmo es ya explicar esta sentencia por «Razón de Estado», compartida o no. ¿Hemos de entender que España se tambalea si se certifica por sentencia judicial que parientes directos del rey son unos delincuentes que han robado o distraído dinero público? ¿Los problemas de honestidad de la familia del jefe del Estado serían intocables por el bien del conjunto de los españoles?

El dinero público ha desaparecido de las arcas en todos los casos. En la Púnica, la Gúrtel, Nóos y la larga lista de corrupciones que son atropellos a la integridad y dignidad como pueblo. Mantener al mando a estas élites tan tiznadas dice mucho de España. Toda la sarta de perversiones que nos aquejan son hechos consumados. Las responsabilidades en cambio se diluyen.

Por las palabras de personajes de relevancia pública, la honradez y la credibilidad son ya valores negociables. De manera que se está educando en la indecencia. También en el abandono de valores éticos que sí sustentan una sociedad. Un padre de la Constitución «levita» por la absolución de la infanta, como un vendedor de telefónica rindiendo cuentas, en palabras de Antón Losada. Juan Luis Cebrián, director de El País, se lanza un poco más y pide que se invada Cataluña y se suspenda su autonomía; denosta la Ley de Memoria histórica y le saca la cara al franquismo. Un diputado canario rechaza que se investigue a la Fundación Francisco Franco porque es «inquina innecesaria». Mucha complicidad y mirar para otro lado desde sillas del poder se ha dado para llegar a esta situación.  Demasiada comprensión ante la inmundicia. Tantos pelillos se han echado al  mar de la decencia que lo han atascado.

Pocos han resumido estos días el espíritu que impera en estas gentes. Rafael Hernando lo declaró en ABC: « Mantener principios inquebrantables te convierte en una opción inútil». No puede estar más claro, ni Groucho Marx  lo hubiera dicho mejor.

*Publicado en eldiarioes

Podemos y el día negro para el periodismo

Como sabéis, ganó Pablo Iglesias en el Congreso de Podemos, Vistalegre II. A lo largo de un año se había gestado -un tanto en la sombra inicialmente- otra corriente encabezada por el número dos hasta ahora: Íñigo Errejón. Pero Iglesias tuvo el apoyo mayoritario de los votantes inscritos. Participaron más de 150.000 personas. Había también Congreso del PP, y Susana Díaz se llegó hasta Madrid para encabezar un acto municipalista, dijeron.

La prensa de este lunes viene así:

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Es decir, la prensa oficial está muy enfadada con los votantes inscritos de Podemos. De la pléyade de artículos, merece la pena destacar, éste en El Mundo, titulado

El PSOE ve una oportunidad en «el giro de Podemos a la ultraizquierda»

Hágamos la salvedad de que no ha entrado nadie nuevo, no ha venido el líder de Corea del Norte ni nadie parecido. El «giro» viene supuesto como todo lo demás. Es un texto antológico, para estudiar en las Universidades de Periodismo como ejemplo. De lo que no hay que hacer, naturalmente. Ni una sola fuente de los entrecomillados es identificable. Supongo que los redactores de esto, sus jefes y demás, habrán visto por lo menos películas en las que el periodismo, casi siempre norteamericano, exige nombres antes de publicar aunque sea la exclusiva del siglo. Aquí no hay ni uno como fuente, y encima van entre comillas.

«Sin duda, gana la opción radical» y el partido morado «se escora a la izquierda», aseguraba ayer a EL MUNDO un dirigente del PSOE andaluz. Todo constituye una oportunidad para que los socialistas sigan haciendo lo que llaman «la oposición útil» para «resolver los problemas de los ciudadanos desde las instituciones, al mismo tiempo que Podemos las abandona». Un secretario general regional que apoya a Patxi López sentenció, por su parte, que «los españoles no somos de derechas, pero tampoco somos radicales de izquierdas».

 

«Lo ocurrido en Podemos es un ejemplo de lo que podría pasar en el PSOE si gana Sánchez», aseguraba una persona de la confianza del candidato vasco para dirigir el partido. Por otro lado, un destacado dirigente del partido en Andalucía señalaba que si gana Sánchez, los socialistas «irán a un modelo cesarista, presidencialista y menos democrático, similar al que quiere imponer Pablo Iglesias en Podemos».

Tampoco a «los afines» a Sánchez les gusta el resultado, según los firmantes.

Los afines a Sánchez apuntan también que el espacio del PSOE puede ampliarse gracias al viraje de Podemos a las barricadas, pero siempre y cuando no gane las primarias Susana Díaz, señalan. «En ese caso, Mariano Rajoy habría ganado tres congresos», explicó un diputado próximo al ex secretario general del PSOE, «el suyo, el de Podemos y también el congreso federal socialista».

Y aquí dan una clave, ya veis.

El Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso mantiene muy buena relación con el portavoz de Unidos Podemos, Íñigo Errejón, y su equipo. Ayer, fuentes de la dirección lamentaban su caída y auguraban que si Unidos Podemos cambia de portavoz parlamentario y renuncia a hablar con el resto de grupos en el Congreso, «se quedarán solos» y serán ellos quienes más sufrirán las consecuencias de su aislamiento.

A estas horas, en el periodismo más progresista ya he leído también que hubo traiciones, pero que «es un riesgo» abandonar los partidos clásicos del Siglo XX. La serie de abusos y fracasos que han traído a Trump, para entendernos. O que, vale, la gente ha votado, igual no fue muy limpio todo en origen, pero es que Pablo Iglesias no gusta fuera de Podemos. Por supuesto no he leído todos los artículos, no hay cuerpo que lo aguante. Igual ha sido poco ojo el mío.

Sobre lo sucedido tengo desde luego mi propia opinión, espero poder desarrollarla en un artículo posterior. Desde luego 5 millones de votantes no se merecían el espectáculo dado, pero las responsabilidades no se reparte por igual. En absoluto. Y la reacción se añade como factor a tener en cuenta. Tiene muchos matices el tema, personas muy valiosas dentro. Aunque…

En este #DíaNegroParaElPeriodismo he llegado a preguntarme muy en serio, si merece la pena enemistarse con todas estas gentes de bien con tanto poder y tan buenas migas entre ellos. Produce una gran desolación.

Ah, he encontrado un artículo estupendo de Javier Pérez de Albéniz, resulta que se ocupa del Congreso del PP. La gran familia… basura. 

Había este domingo otro en El País, excelente, de Manuel Jabois, que se preguntaba esto:

El PP, un mar en calma

¿Qué ha pasado para que este fin de semana tres hombres millonarios gracias al PP se vayan a la cárcel y el partido viva su mejor momento?

Igual, relacionando datos, que los hay, llegamos a la repuesta.

¿Alguien cree que esto no subyace en el debate político? ¿En qué sentido si influye?

Toda priorización, en todos los medios, tiene algo de subjetivo. El periodismo aspira a que esa selección sea honesta. Son noticias del día o muy recientes. Y faltarían pasos intermedios igual demasiado explícitos. Estas capturas de imagen son más que suficiente, sin embargo.

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La propina

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Escribir una leyenda

Un enrejado metálico sustentado por torres separa la zona pública y la privada del Parque de Chamberí en Madrid. Llegarse hasta esa tela entretejida que detiene el paso, permite visualizar una historia que en el fondo es la eterna relación entre los señoritos y el pueblo llano. Eterna, en España sobre todo. Una trama de desequilibrios que se repite. Por su gestación, ni siquiera por los usuarios. No falta ni un ingrediente.

Quiso el guión que fuese por entonces hasta marquesa consorte la protagonista principal. Esperanza Aguirre, convertida en presidenta de la Comunidad de Madrid gracias al «Tamazayo» en 2004, inaugura en 2007 por primera vez –hubo más– el que dice ser un complejo deportivo y de ocio en lugar privilegiado de la capital. Ha modificado el plan de Alberto Ruíz-Gallardón –que también puso una primera piedra– para construir un parque de 120.000 metros cuadrados sobre el tercer depósito del Canal de Isabel II, ubicado en un barrio, Chamberí, con 150.000 vecinos. Aguirre le va a comer un buen pedazo para destinarlo a un Campo de Golf privado. Y, claro, entre que las pelotas se salen y cualquier persona puede entrar sin pagar, le levantan el vallado. En aquella inauguración, entre gritos a favor y en contra, Aguirre se dio unos pases de fútbol con Florentino Pérez, a la sazón presidente de la empresa constructora y un par de futbolistas famosos.

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Siempre me ha parecido una propina de parque. Los usuarios habituales se han acostumbrado sin duda, pero produce cierto impacto verles disfrutar del trozo que les quedó en los bordes, frente a ese campo casi vacío por lo general. Caminar, jugar al fútbol, subir a las instalaciones del parque infantil, o sentarse, con esa vista.

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La asociación vecinal es potente y ha luchado durante una década por tener un parque completo para el barrio, escaso de zonas verdes. El empeño dio su fruto, con la ayuda del cúmulo de irregularidades que jalonaron el proyecto de Aguirre. Hasta que la justicia lo tumba por considerarlo ilegal, en doble sentencia. Vean aquí un resumen de la peripecia.

Y de nuevo la España perenne resucita. La sentencia habla de restablecer la parcela al estado físico previo a la ilegalidad, lo que implica para los vecinos quedarse también sin la propina que les dejó el PP de Madrid a través de sus sucesivos presidentes: Aguirre y González. Y, como por milagro, irrumpe un afamado tertuliano especializado en estas labores y cuenta al vecindario que todo es culpa… de Podemos y un sector díscolo del PSOE. Ante hechos ocurridos, como siempre, mucho antes de nacer. El sector díscolo del PSOE, desde luego el de Podemos. Disculpen que no enlace su cosa para no contribuir a las visitas de la publicación.

¿Y los vecinos? Las dos actitudes del manual. De un lado los que nunca se movieron y ahora culpan a los que sí lo hicieron de quedarse sin el algo es más que nada. Niños llorosos que no van a poder jugar al fútbol llegaron en protesta por alguna parte, ancianos que tampoco van a poder bajar a pasear. Del otro, el mayoritario, un cúmulo de propuestas para mantener las instalaciones existentes y añadir nuevas en el terreno ganado. Y, sin duda, tirar el separador de tela metálica. Parece que las instituciones implicadas, Comunidad de Madrid, Ayuntamiento, Canal, tienen buena disposición al arreglo. Si no se cruzan otros intereses.

Lo llamativo es la aceptación de la propina en lugar de los derechos. El ataque al mediador. El dardo envenenado convertido en noticia, tan oportuno. De esta forma, la parábola del parque propina ayuda a ver una realidad bastante más general de lo que se cree.

Empleos, como propinas del sistema. Porque aunque es cierto que las propinas valoran servicios, a veces se convierten en versiones modernas y dulcificadas de la limosna. Con los saques que de vez en cuando da la patronal pidiendo, por ejemplo, pagar por debajo del salario mínimo a los menores de 25 años. O contando como trabajo emplearse a tiempo muy parcial. «En 2016, se firmaron 176.400 contratos de un día de duración», contaba el economista Eduardo Garzón entre otros datos igual de impactantes.

La salud y la vida incluso como propina, si nos portamos bien. En 10 años el Estado ha pagado a la sanidad privada de Madrid 1.500 millones de euros, según denuncia CATMadrid, la Coordinadora antiprivatización. La factura anual es un buen pellizco mientras se deteriora la pública niveles hasta de derrumbe físico. Y pásense por otras muchas comunidades: Andalucía, Cataluña, y la mayoría que quiera usted mirar. En junio publicaba Raúl Rejón en eldiario.es otra sustanciosa historia de enriquecimiento en la sanidad a costa de dinero público. Nada raro si tenemos en cuenta que la inversión en sanidad pública ha descendido en Madrid, desde Aguirre precisamente, un 77%, según informe de CCOO.

La luz que ilumina, la electricidad llave que calienta, cuece o conserva, es otro lujo que se entrega graciosamente a los mortales. El ministro de Energía dice que hay que «acostumbrarse» a precios de la luz más altos, en momentos en los que su cuantía ha alcanzado la alarma social.

En los medios también se huele la propina de la que debe dotarse a puestos de cierta relevancia. De otra forma no se entenderían actitudes tan dóciles al mando, o a los deseos del mando.

En política, se acuerda un salario mínimo de 800 euros y luego se firma uno de 700 como un logro. Entibiar exigencias descabalga objetivos. Devaluar los sueños los convierte en propinas. El alpiste en el comedero, frente al banquete en el que otros se atiborran con el dinero de todos.

Estamos llegando a un punto en el que hasta la democracia se está convirtiendo en una propina. Su principal característica es la discrecionalidad con la que se otorga, impredecible en su cuantía y momento. Generalmente para agradecer dadivosamente un servicio. Mucho reconocimiento deben, sin duda, a la paciencia y templanza de esta ciudadanía, pero no a base de paguitas de marqués a vasallo.

En sentido estricto, los trabajos, los servicios, requieren una compensación formal y adulta. Contractual. Y las propinas sobran. De otra forma, es lo primero que se quita. Textualmente ya. Harrods, la potente cadena de grandes almacenes británica, sorprendió a los trabajadores de sus restaurantes hace unas semanas requiriéndoles el 75% de las propinas que recibían de los clientes, según denunciaron los sindicatos. Difícilmente se puede llegar a mayor mezquindad y a mayor sumisión de los afectados. La degradación de los derechos, por necesidad en el caso de los empleos, es arma de doble filo. En esto, el primero que acepta marca tendencia. También recuperar terreno y derribar vallas. Porque hay veces que se baja tanto la cabeza que ya no se puede volver a levantarla.

*Publicado en eldiarioes