Muertos ahorramos más al Estado

El gobierno presume de haber reducido el gasto farmacéutico en torno a un 20%. Ha sido a causa del co-pago farmacéutico. Solo que el re-pago farmacéutico ha elevado el IPC tres décimas. Es la cuenta de la vieja: el PP aligera sus cifras a costa de que paguen más los ciudadanos.

El caso es “ahorrar” de las arcas públicas. En Grecia, con un 6,2% de recesión tras años de duros recortes, ya no operan de cáncer porque.. es caro. Desde luego, muertos ahorramos mucho al Estado. El problema es que ¿de dónde sacarán los gobiernos los fondos para mantenerse? Casi muertos, oprimidos, mucho mejor.

Siempre quedará algún ciudadano vivo. Recortado su sueldo –de tenerlo- y sus derechos. Suben los transportes. Hasta un 100% en Murcia, el 50% en muchas comunidades. El IVA de septiembre hará insostenibles las facturas de gas o electricidad, ya de por sí desorbitadas. Se incrementa el gasto de material escolar, mientras merma la educación. La lista de los atracos perpetrados a la ciudadanía llenaría páginas. Por restar, hasta han reducido las subvenciones para vacaciones de la Tercera Edad que habían sacado del ostracismo a esa generación en el umbral de la despedida. Muérase ya, pero jodido, «como dios manda».

Todo se resume en esta máxima: pagamos más por menos.

Arde España. Se abrasa, “precisamente”, en parajes idílicos tras irse avanzando la conveniencia de reformar la ley del PSOE que prohibía construir sobre suelo quemado. Y se carboniza La Gomera, y mueren personas que intentaban apagar el fuego en Alicante… y el ministro “responsable” Arias Cañete se va a los toros con el Rey. Y luego argumenta que sí, que los recortes, tienen que ver con el hecho de que se hayan quemado tres veces más hectáreas que el año pasado. Tiene una ventaja, los brigadistas muertos ya no gastarán más.

Rescatados, con una gestión económica que se eleva a los anales históricos del fracaso, el poder otorgado al PP solo muestra eficacia en su decidida involución ideológica y en la represión de las protestas. Nuestros impuestos –cada vez más elevados- solo sirven para eso: para que el PP nos recorte libertades.

Llamar a las cosas como son que propugno desde hace tiempo con insistencia, la «linguística de la ira» como ya está empezando a llamarse, se despliega esta mañana en un texto impresionante titulado “Un cañón en el culo” de Juan José Millás. Conviene sacudir, poner frente a su hipocresía,  a ese sector cómplice de los atropellos que se asusta con las palabras como si fueran monjas ursulinas. Está muy claro lo que pasa. Empiezo a pensar que hasta los de la doble  y única neurona en la que solo cohabitan PP y PSOE, lo saben. Esto explica entre otras cosas Millás:

«A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas».

(…)

«En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.

Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.»

Los ciudadanos comprensivos, educados y políticamente correctos

Están prestos a comprender y justificar cualquier atropello. A rebatir las evidencias. Creen en la existencia de dos realidades sobre las que elegir (aunque siempre escojan la del mismo lado). Y sobre todo se sienten ciudadanos correctos y educados a los que hiere cualquier exabrupto… verbal. Les pueden robar en sus narices que ni se inmutan. Hombre, si es con delicadeza y pulcritud…

Entienden, por ejemplo, que María Dolores De Cospedal se haya convertido en la reina de las gangas para los afortunados que se enteraron de una de sus subastas públicas. En ésta consiguió para las depauperadas arcas públicas de Castilla-La Mancha –la comunidad que preside- la astronómica cifra de 35.500 euros por la venta de 18 vehículos. No nos cuenta Europa Press si había entre ellos bicicletas, pero a tenor de los caros “todoterreno” de los que habla, de los Audi de alta gama de los que gusta el personal político, cabe pensar que buena parte de ellos estaban en esa línea. Un cochazo por menos de 2.000 euros, una ocasión impagable para los beneficiarios.

  Y es que esta enajenación del erario público tiene muchas ventajas: se ahorrará gasolina (porque igual ahora sus señorías se transportan a pie o en su propio vehículo) y, lo que es más importante, ¡se acaba con el despilfarro socialista!

 Que Fátima Báñez, la ministra de los cinco millones largos de parados, se gaste 3.700 euros al mes en comidas para altos cargos, los viernes, es una excelente forma de terminar la intensa y eficaz semana laboral. Y es que esto… «se ha hecho siempre». Mientras ya van niños al colegio en España sin haber probado bocado. Por ejemplo.

Ángel Carromero, ese prometedor joven de NNGG del PP detenido en Cuba como conductor en un accidente que costó la vida a dos opositores del régimen, acumulaba tantas multas en España que le han retirado el carné de conducir. Pero, hoy Antonio Maestre (uno de esos buenos periodistas en paro) nos descubre que también tenía problemas con Hacienda. Bah, inocentes despistes, o, como mucho, chiquilladas.

Otra excelente información –de El País- nos cuenta el manto de presunta mierda sobre el que se asienta nuestra presunta democracia. Policías destituidos por investigar (también presuntas) corrupciones del PP, pesquisas sin orden judicial (que cada vez se “está llevando menos”), enfrentamientos entre policías. Hiede. Y no tiembla el monario. Ningún alto cargo da explicaciones, la sociedad no muestra su inquietud en el caso que la tenga. También «se habrá hecho siempre», aunque asista a una escalada muy preocupante.

   En el culmen de la basura mediática, La Noria remozada para seguir siendo costeada por anunciantes, intenta linchar a Gaspar Llamazares y Sánchez Gordillo. Grave error de ambos contribuir al mantenimiento de ese lodazal que hurta información, la manipula, y la prostituye, ni aún con la excusa de que así llegan a los descerebrados que siguen el programa. La voz cantante del ataque la lleva una Barbie que resulta ser abogada del presunto sindicato Manos Limpias, ultraderechista sin ninguna presunción. Los 5 minutos en los que soporté ver esa mascarada me bastaron para entender de qué iba aquello. Una vergüenza para la ética y la estética.

  Pues también encuentra airados defensores «equidistanís». No es políticamente correcto, educado, pulcro y sensible, aludir al aspecto físico de una mujer. Una mujer que no está de tiendas por la Calle Serrano de Madrid (en donde puede lucir el look que le plazca), sino aprovechando la oportunidad que le da una televisión (salvo en la carcunda mediática del Tea Party de EEUU no la tendría) para difundir sus proclamas. Esto es confundir el culo con las témporas. Ave María Purísima, lo que he escrito.

  Y luego están los que minimizan la corrupción española a todos los niveles. «Por dios, el que no declara el cobro de la hamaca de la playa ha causado la crisis». El que Todos engañen, como cuenta mi admirado periodista Jhon Carlin, nos pasa una inabordable factura.

  Nunca tendrá solución este país bajo esas bases podridas. Los eufemismos, la comprensión, el miedo a las palabras y a las ideas,  hace cómplices a quienes las usan y practican.  Y piden les pongan en sus santas tragaderas unas gotitas de Channel nº 5. Ya no nos faltaba más en esta España, famosa en el mundo por no prodigar frases corteses como «gracias» y «por favor», que esta hipocresía del susto monjil cuando se llaman a las cosas por su nombre. Es decir, desfachatez, corrupción, latrocinio, basura, mierda… 🙂

España en bancarrota política según Der Spiegel

Foto con la que ilustra su reportaje Der Spiegel, destacando el cartel de los bomberos: «Con tantos recortes, nos estamos quedando desnudos»

El prestigioso semanario alemán Der Spiegel dedica un amplio y muy concienzudo reportaje a España en el que hace una durísima crítica a Mariano Rajoy y a lo que califica de bancarrota política de nuestro país que se añade a nuestros muchos problemas. De hecho atribuye a “los errores de los conservadores en el poder” la eventual necesidad de pedir un nuevo rescate.

El reportaje llega a narrar las relaciones históricas de España con Europa o la eterna lucha patria entre conservadores y reformistas que suele saldarse a favor de los primeros. Cuenta, en tono de censura, qué hicimos con los fondos estructurales: «En vez de usarlos para desarrollar las industrias del futuro, los españoles promovieron proyectos de infraestructura, incluyendo carreteras, ferrocarriles, viviendas y hoteles».

Narra la senda de nuestros tropiezos y, completa, la de Rodrigo Rato desde este: «Él era también el que liberalizó las leyes de construcción y se jactó de dar a todos los españoles el acceso al mercado de valores» a su investigación por la gestión de Bankia. Y describe, en fin, los últimos avatares sufridos y la situación económica y social que vivimos hoy, sus contrastes:

“Uno de cada cuatro españoles está sin trabajo (una tasa de paro casi cinco veces más alta que en Alemania), mientras que el 53 por ciento de los jóvenes están desempleados (casi siete veces la tasa alemana).España es un país profundamente herido y desgarrado. Los miembros ricos e influyentes de la alta sociedad, los que hacen sus peregrinaciones diarias al mediodía a los restaurantes caros, donde aún es difícil conseguir una mesa, mantienen sus privilegios. Al mismo tiempo, sin embargo, cientos de pequeños bares de todo el país han tenido que cerrar sus puertas, porque los españoles más comunes ya no pueden pagar los precios normales. Muchos de ellos son demasiado orgullosos para hacer cola en comedores de iglesias”.

«¿Y qué hace el primer ministro Mariano Rajoy? Él no ha dado un discurso por televisión, ni ha dicho una palabra explicativa o tranquilizadora a Europa ni a su pueblo. En su lugar, Rajoy, de 57 años, ha desaparecido en su oficina del Palacio de la Moncloa en las afueras de la capital madrileña. Algunos dicen que él pasa su tiempo allí mirando desamparado e impotente las cifras. Se reúne con los líderes de negocios como el consejero delegado de Siemens, Peter Löscher, en habitaciones decoradas con arte moderno, e incluso se ha reunido con los líderes sindicales españoles, por primera vez, aunque fue después de que ellos ya hubieran hablado extraoficialmente con la canciller alemana, Angela Merkel. Otros dicen que Rajoy está irritando a sus socios europeos con llamadas telefónicas frenéticas.

Este comportamiento no inspira confianza. Parece más una declaración de bancarrota política.

Tampoco es muy útil que el ministro de Economía Luis de Guindos haya restado importancia a los problemas de España en Berlín, diciendo, con firmeza, que Madrid no necesita más de las arcas europeas que los € 100 mil millones ($ 123 mil millones) ya comprometidos para rescatar a los bancos españoles. (…) Entonces, su compañero de partido Esteban González Pons,  alto funcionario de los conservadores gobernantes, culpó a «los europeos del norte» en su conjunto de dejar «al Sur» en la estacada por egoísmo puro”.

Der Spiegel llama la atención sobre la histórica pérdida de popularidad del “registrador taciturno” desde su triunfo solo hace 8 meses, no conocida desde la muerte de Franco en 1975. Y explica:

“Tal vez lo que enfurece a cientos de miles de personas y los lleva a las calles no es que se les pide que hagan sacrificios, sino más bien las mentiras de la clase política. Rajoy, que coinciden en subrayar durante su campaña que es un hombre honesto, ha agotado la paciencia de los españoles con mentiras descaradas y edulcoradas, sobre todo en el tema de los bancos”.

El semanario alemán, el de mayor difusión de Europa, pasa a relatar las protestas de los españoles de las que en todo momento resalta su ausencia de violencia. Habla de los mineros, bomberos, profesores, médicos, enfermeras, incluso de los abuelos (los yayoflautas) hartos de ser “el colchón familiar”:

“Durante meses, los españoles, en una muestra admirable de paciencia, soportaron las noticias peores y peores, con la esperanza de que serían recompensados después de todos los sacrificios que habían hecho, desde los recortes salariales a las vacaciones canceladas. Pero ahora, aparentemente, han perdido su optimismo. Los mineros de Asturias en el norte de España, que salieron a las calles de la capital con sus cascos de mineros, han sido acompañados por oficiales de policía, bomberos y enfermeras. Los jóvenes también han dejado su letargo y ahora están protestando frente a los palacios de vidrio de los bancos».

El durísimo -y muy documentado y elaborado- reportaje lanza esta idea con preocupación a la vista de los acontecimientos:

“¿Es esto una democracia estable, este socio fiable Unión Europea a menudo elogiado como la alianza del «ancla sur», la cuarta economía más grande de la zona euro, después de Alemania, Francia e Italia, se encuentra en una encrucijada? ¿Y no podría incluso ver un retorno a los tiempos autoritarios, nacionalistas, 37 años después de la muerte del dictador Francisco Franco? ¿Habrá un camino real para España, o es la oración a lo largo de la famosa ruta de peregrinación, el Camino de Santiago, la única esperanza del país?

El superpiloto Draghi pide que nos bajen sueldos y derechos

El BCE, ese banco central de la UE que actúa como banco de los bancos privados y que no responde ante nadie, ha dado recetas a España para –ésa es la verdad- pagar el coste del rescate a los bancos. El que Rajoy dijo que no tendría contrapartidas para los ciudadanos.

Estima Mario Draghi, el presidente del BCE, que hay que bajar aún más los sueldos de los españoles. Los más bajos ya de la Europa de nuestro nivel, la UE15, anterior a la ampliación al Este. Y que hay que “desproteger” el empleo y el desempleo. Y, lo que llama él y todos los de su cuerda, «liberalizar» (traduce como vender a propietarios privados lo nuestro) todavía más el sector servicios, “retirando obstáculos a la libre competencia”.

A Draghi le parece bien la reforma laboral del PP pero quiere profundizar en ella (hacerla más salvaje aún) y añade –como el PP- que «si se hubiera hecho antes, hubiera frenado la destrucción de empleo”. No es cierto. Grecia, la primera víctima de la locura ultracapitalista en la UE, ha seguido los mandatos impuestos por la Troika (UE, BCE y FMI) y ahora tiene un 23,1% de paro, frente al 16,8% de hace un año. Igual nos pasará a nosotros, nos vamos a salir de la tabla. De hecho, desde que se aplica la austeridad neoliberal ha aumentado el desempleo.

La realidad de los hechos le tiene sin cuidado al BCE, a la UE, a Merkel, al PP, y sus santas madres. Ese empecinamiento en el error da jugosos beneficios a aquellos para quienes trabajan y, mientras las víctimas callen, nada cambiará. Todo lo contrario.

Tiene cierta (maldita) gracia que Draghi recomiende a España “invertir más en educación para reducir el paro”. Malamente se puede hacer con tanta “liberalización” del sector público, pero es que, además, es un tema que produce urticaria al PP. Todas sus medidas en ese terreno han sido para destruir la educación. Dramáticos recortes destinados a crear una población de epsilones que no se cuestione nada. Así que el hecho diferencial español será, es, que antes enseñan el arte de la tauromaquia que la educación integral.

Bajar aún más los sueldos. Subiendo los precios hasta límites insostenibles y más cuando se aplique el aumento del IVA en Septiembre. Estas cabezas dementes, borrachas de ambición, nos han sumido ya en la ruina. Nos quieren chinos. Con sueldos miserables y sin derechos. Algo que solo funciona con gobiernos autoritarios, y hacia eso vamos también. O estamos ya.

Mi querido amigo Paco Altemir me envía un chiste al correo que tiene mucho que ver con esto.

“Están todos los pasajeros en la sala de embarque esperando la salida del vuelo cuando de repente llega el copiloto impecablemente uniformado con anteojos oscuros y un bastón blanco tanteando el camino…

La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la empresa.

Al poco rato llega el piloto, con el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas.

La encargada de la sala aclara que, también, el piloto es ciego, pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto con el copiloto, hacen la dupla más experimentada.

Con todos a bordo, el avión comienza a ANDAR, tomando cada vez más velocidad y con los pasajeros aterrorizados.

El avión sigue tomando velocidad pero no despega… continúa la carrera y sigue en tierra.

Cada vez el final de pista está más cerca y en una explosión de histeria general ¡los pasajeros comienzan a gritar como poseídos!

En ese momento el avión, milagrosamente, toma altura …entonces el piloto le dice al copiloto:

– El día que los pasajeros no griten ¡¡¡ Nos vamos todos a la MIERDA !!!

Dice Paco:

Así está hoy ESPAÑA, gobernada por ciegos que no ven, o no quieren ver, la realidad. A la espera de que el pueblo «GRITE» para levantar vuelo.

No, amigo, saben muy bien lo que ven y lo que quieren, dentro de un caos que receta medidas contradictorias y que solo los ciegos de mente entre las víctimas se niegan a reconocer. Lo peor es que aquí ni con el miedo a estrellarse se levanta la voz. Y al que lo hace lo acallan los pilotos, la compañía de aviación, y hasta la mayor parte de los pasajeros. Son muy correctos, muy positivos, muy de toda la vida y por eso prefieren decir: «traga otra cucharadita, niño».

¿No sería Robespierre un escolar con fiambrera?

La primera fue la Cataluña de CIU. Le siguieron después las comunidades pata negra del PP, Madrid y Valencia. Se proponen cobrar 3 euros a los niños que se lleven la comida en una fiambrera por no poder pagar el comedor escolar. Han de costear –al parecer a precio de oro- los microondas para calentarla.

Se sumó después José Ignacio Wert quién –en el gobierno de Rajoy, no lo olvidemos- sube el IVA al material escolar al 21%. Sube 17 puntos -el mayor incremento de la historia- el tipo que grava portalápices, agendas, cartulinas y blocs de manualidades, compases, papel coloreado, plastilina, pasta de modelado, lápices de cera, pinturas, témperas, cuadernos de espiral, rollos de plástico para forrar libros, o las mochilas infantiles y juveniles para la escuela. No así, los libros de texto o los cuadernos de dibujo.

Se notará por el equipamiento y por sacar la fiambrera en el comedor, quién es “pobre” y quién no. Mariano Rajoy ya tiene poder para consagrar la desigualdad social que tan preciada le es y que –según él- viene desde la cuna. Y el ministro y toda la cuadrilla que le secunda –votantes incluidos- también. La gente ha de saber desde pequeña que existen las clases sociales y, dentro de ellas, las privilegiadas (en dinero y prebendas) y la carne de cañón.

Lo que no calculan es la reacción que en un niño puede tener la humillación. Porque es humillación con todas las letras. Conozco yo una niña a la que le pasó. Yo.

Érase una vez una familia con muy pocos posibles entonces que quería lo mejor para su hija. Por eso, y gracias a la recomendación de una vecina muy beata, la apuntaron al Colegio del Sagrado Corazón de Zaragoza, conocido como “el de las francesas”, las monjas más modernas de la ciudad, y también las más caras. Como gratuita. A la semana de nacer. Para acudir a los 5 años.

Me gustó a mí aquello del colegio. Aprender. Por eso me dispuse a ir sabiendo ya leer gracias a las clases de mis hermanos, lo mismo que -ya en el colegio- deduje como se llegaba a la multiplicación. Era una niña muy lista.

Una niña que en su primer día de escuela sufrió una de las más grandes decepciones de su vida. De la mano de mi madre llegamos hasta una maravillosa puerta de madera maciza por donde entraban otras niñas con un precioso uniforme de buen paño, azul marino, y camisa blanca. Yo llevaba una bata blanca de batista. Mi madre tiró de mí: «no, no es ésa nuestra puerta». Era otra. Más allá. Metálica. Diminuta.

Durante varios años solo vi “a las ricas” cuando jugaban en el maravilloso jardín con quiosco de música. A veces se oían sus gritos de alegría a través del muro que separaba nuestro pequeño patio de recreo de cemento.

Algún día contaré la serie de humillaciones que sufrí aquellos años. Múltiples. Con saña. Para recordar cada día quién era quién. Propiciando la docilidad. Solo una: nosotras teníamos que llevar el pelo recogido (ellas no)… por si anidábamos piojos. A mí me llevó a cuestionarme muchas cosas y desató una rebeldía de resistencia pasiva y pacífica que desencadenó mi expulsión prematura. No tanto, en realidad, a los 13 años.

Es un duro precio, sin embargo, se arrastra. Durante muchos años oculté cuando me preguntaba a qué colegio había ido, ahora me enorgullezco de ello, de cómo lo afronté, de lo que aprendí en la adversidad. No para desarrollar lo que Rajoy llama «la envidia igualitaria», sino el afán de superación y el sentido de la justicia. Si lo cuento es porque creo que puede ser útil a aquellas familias que se vean en la tesitura de la fiambrera y los lápices del chino.

 Ninguna de mis compañeras destacó en nada. Las reacciones a la humillación son diversas. Pero estos días que volvemos a los períodos más negros de nuestra historia, de toda la Historia de la humanidad, me pregunto si no será que Robespierre acudía a la escuela con fiambrera.

* Publicado en Zona Crítica eldiario.es

Educación para el «rajoyismo»

Es probable que buena parte de los ciudadanos que votaron al PP en noviembre confiaran en que solucionaría la crisis económica tal como prometía con vehemencia. La carencia de un análisis riguroso les llevó a esa ingenua suposición. Lo que es menos probable es que le dieran mandato para imponer una transmutación ideológica que implica prácticamente un cambio de la sociedad que la catapulta varias décadas atrás. Pero ahí estamos.

Mariano Rajoy es un hombre convencido de que “todo el mundo” es como él. Por eso nombra ministros y altos cargos que son calcos de él mismo. Tal vez con la excepción de Soraya Sáenz de Santamaría a la que ve como una chica lista que ha sabido ganarse su aprecio a costa de lo que sea.  La vicepresidenta es solo una mediorajoy.  O De Guindos que vendría a ser un Rajoy educado en Wall Street. El resto son clones.

En su ambicioso propósito ahora se ha propuesto convertir a todos los niños españoles en “rajoyes”, de la mano de wert-rajoy. La nueva asignatura que sustituye a Educación para la Ciudadanía apuesta con claridad por ese propósito.

Nada de temibles “orientaciones ideológicas”, es decir explicar racismo, xenófobia, sexismo, homofobia… ni mentar las referencias a los afectos o el sexo, las relaciones entre hombres y mujeres o la valoración crítica de la división sexual del trabajo, que han sido eliminados.

Suprime también del temario las referencias a la pobreza en el mundo, la falta de acceso a la educación como fuente de pobreza e incluye en ese apartado lo que denomina ‘conflictos del mundo actual’, es decir, el terrorismo, los estados fallidos, el fanatismo religioso y el nacionalismo excluyente, quedando entendido que el nacionalismo excluyente no es el ultraespañol, ni el fanatismo religioso el católico, que son los que “dios manda”.

Va a ser una asignatura (a estudiar desde el inicio del curso) en la que se enseñen lo que el PP denomina los derechos civiles, políticos, económicos y sociales o los valores fundamentales de la Constitución (ésa que cambió de un plumazo a pachas con Zapatero y Merkel para consagrar que el pago de la deuda especulativa tiene prioridad a cualquier necesidad de los ciudadanos que sostienen el tinglado con sus impuestos y votos). Y sus símbolos, eso que no falte, Entre los grandes valores, con carácter destacado, la supremacía de la propiedad privada (cuyo desarrollo didáctico puede dar grandes aportaciones del tipo «lo mío, es mío»).

El Mundo ha hecho un interesante trabajo de comparación de las asignaturas. Ésta por ejemplo:

Así en la descripción que el Ejecutivo de Zapatero acordó en 2006 se puede leer: «Individuos y relaciones interpersonales y sociales, trata los aspectos personales: la autonomía y la identidad, el reconocimiento de las emociones propias y de las demás personas. Propone un modelo de relaciones basado en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas, del respeto al otro aunque mantenga opiniones y creencias distintas a las propias, de la diversidad y los derechos de las personas. A partir de situaciones cotidianas, se aborda la igualdad de hombres y mujeres en la familia y en el mundo laboral. Un aspecto prioritario, relacionado con la autonomía personal, es siempre la asunción de las propias responsabilidades»

Mientras, la modificación aprobada este viernes por el Consejo de Ministros recoge en el mismo apartado lo siguiente: «El Individuo y las relaciones interpersonales y sociales, trata de la libertad de las personas, su autonomía, la asunción de responsabilidades, identidad y condición moral, así como de los hábitos personales y sociales relacionados con la alimentación saludable y el fomento de la actividad física. Todo ello basado en el reconocimiento de la singularidad de todo ser humano y de los distintos caracteres y maneras de ser, así como la dignidad de todas las personas y de manera particular de aquéllas con discapacidad«. Un punto éste último destinado a las personas con malformaciones que quiere obligar a parir a las mujeres Gallardón-Rajoy, para condenarlas al sufrimiento y dejarlas sin ayuda alguna del Estado.

Otro “peligroso” texto eliminado es éste:

..”ayudar a generar un sentimiento de identidad compartida, a reconocer, aceptar y usar convenciones y normas sociales e interiorizar los valores de cooperación, solidaridad, compromiso y participación tanto en el ámbito privado, como en la vida social y política, favoreciendo la asimilación de destrezas para convivir«.

Sanos, deportistas, sin nada en el cerebro, competitivos, egoístas, insolidarios, venerando el lucro económico como objetivo vital, ultrareligiosos, ultrapatriotas de esa España una, grande y “libre” que ya inventó aquel otro señor que tanto añoran. Irreales.

Así es o así se ve Rajoy. Patrón oro de la perseverancia. De lograr lo que se propone, con paciencia, salvo el resolver el problema económico como se le encomendó que, por el contrario, sus políticas han acrecentado. Pecata minuta si un día esta España puede contar con muchos rajoyes, dispuestos a llevarnos a la ruína pero sólidos en valores medievales. A rastrear soluciones, erguidos y firmes, atléticos, mirando donde mira el líder, junta la camarilla en unión y comunión.

Rajoy, vacaciones 2012

Nos roban… y aplauden

Un 45% de los encuestados por un reciente estudio de Metroscopia estiman que con los recortes dentro de dos años la situación económica habrá mejorado.  Han hecho suyas las promesas de Cristóbal Montoro y otros miembros del gobierno. Lo que ya es tener fe, esa virtud teologal que se define como creer lo que no se ve. Estas personas –como otras muchas que aún se debaten en la duda- muestran un problema mecánico en el cerebro para relacionar conceptos.

 Ya no es únicamente que hasta un aprendiz de economía conoce que las mermas económicas y los re-pagos retraen la actividad y ocasionan más recesión y, por tanto, más paro y más podas, es que basta con abrir los ojos y mirar cómo han funcionado los recortes en Grecia, Portugal o Irlanda. Y cómo en Islandia que está creciendo al 3% al tomar la propia sociedad las riendas de su destino.

 El plan de los gobernantes neoliberales es otro. Si es que en el caso del PP hay alguno en su desconcierto, lo que sí saben es que ahora toca lo que siempre llaman “acometer un ambicioso plan de privatizaciones” que van a perpetrar en su mayoría escudados en la agosticidad del mes entrante.

 No harían falta siquiera nuevos subterfugios: un amplio sector de la sociedad no siente como suyo lo público, ni siquiera el bien común. Si un extraño les sustrae una maceta en la puerta de su casa pueden montar un cirio sin precedentes, pero si les despojan de la  sanidad, educación, servicios públicos, cultura, ciencia e investigación, el empleo y el desempleo, las pensiones, el futuro de los jóvenes o el nivel de vida entre otras cosas, les parece lógico. No asimilan que también les pertenecen.

 Mucho más incluso admiten que les vendan a empresarios privados todo lo público que aún queda de los festines organizados por los gobiernos anteriores cuyo monto se ha volatilizado porque no lo vemos por parte alguna ¿No están las arcas públicas vacías?

 Nadie entendería que un propietario privado a quien se derriba su casa para construir una autovía, por ejemplo, no recibiera dinero alguno por el daño. Pero es que, como dice el profesor Ugo Mattei de la Universidad de California: “la tradición constitucional liberal protege al propietario privado del Estado constructor, instituyendo la indemnización por expropiación, mientras que ninguna disposición jurídica –y menos aún constitucional-  ofrece ninguna protección cuando el Estado neoliberal traslada al sector privado los bienes de la colectividad”. 

Impulsadas en Europa por Margaret Thatcher en los 80´, en España  -y dentro del fervor neoliberal que desencadenaron los Consensos de Washington y Bruselas- inicia las privatizaciones Felipe González, conservando la mayoría pública. Luego encuentran su amparo legal en el llamado  «Programa de modernización del sector público empresarial del Estado» de Aznar para el que se empezarían a dictar leyes sectoriales desde 1997. Entonces se emprende la enajenación total de empresas públicas. Es decir, tienen un cierto respaldo legal –en absoluto por norma constitucional- pero claramente ilícito: venden lo que es nuestro y hemos pagado y sostenemos con nuestros impuestos. El “contrato” del voto no lo explicita.

 Ahora estamos hablando ya de asuntos vitales: hospitales, colegios, gestión de la salud o de la educación, el agua, los transportes. Ya se ha anunciado la privatización de RENFE y escuchamos a la ministra Ana Pastor lo modernos y europeos que vamos a ser con esa medida… que ha ocasionado un deterioro del servicio, y hasta graves accidentes en los países que se anticiparon con idéntico resultado: el dinero de la venta voló. Y es que esta “empresa” -a la que aún llaman país- que cierra las líneas y servicios “deficitarios” (para el negocio de unos pocos), encuentra una enorme dificultad en cuadrar las cuentas por más que utilice a los ciudadanos como variable económica.

 Los “ambiciosos planes de privatizaciones” pueden calificarse en buena medida de robo y estafa a la ciudadanía. En sí mismaa. Sin contar perversiones añadidas como aquellas de Aznar que «criticó» el Tribunal de Cuentas, sin consecuencia punible alguna.

 Sí hay dinero, insisto. Mucho. Pero ése no quiere ni tocarlo el poder neoliberal, mientras haya primos que se dejen desvalijar. Lo que pasa es que en esta bendita democracia en la que un 30,2% de los votantes ha otorgado al PP las llaves de la caja fuerte y de una apisonadora de involución ideológica, hemos de pagarlo todos. “Es la democracia, hija mía”, dicen.

 Una democracia desinformada, poco exigente en lo fundamental, con un decisorio grupo de personas  crédulas por naturaleza al parecer, algunas con deficiencias en los mecanismos neuronales de la reflexión, o simplemente egoístas cuando no corruptas. Personas, porque ser ciudadano es otra cosa: es pensar en el bien común. Y ése nos lo están robando -con grave quebranto de nuestras condiciones de vida-, mientras un coro aplaude, otro se desentiende… y otro no encuentra la fórmula para frenar tanto desatino.  Con el dinero que “sí hay”, bastaría apenas con “desprivatizar” las redes inducidas de la ignorancia, la fe, la abulia y el miedo de esa sociedad lastre con la que cargamos.

*Publicado en zona crítica de eldiario.es

Grecia y España: señala las diferencias

Sintagma, crisis y catarsis. Excepcional reportaje de «En Portada» en TVE. Lo firman la periodista Yolanda Sobero y el gran Miguel Ángel Viñas, como realizador.

Las causas de la crisis en «el pálpito de la calle»

Uno o varios recorridos por tiendas del barrio y diversos lugares públicos ofrecen interesantes reflexiones.

La primera: una indignación desbordante. La asunción de la crisis, desde luego. Y un desmedido afán en contarte sus causas, sin preguntarte previamente ni tu información sobre el tema, ni mucho menos tu opinión. Necesitan desahogarse.

Pero veamos qué ha causado los problemas:

  • Las “autonomías”. En Madrid, ganan por goleada, en particular Cataluña. En ésta, Madrid. En el resto –que sepa- depende de su concienciación centralista.
  • Los políticos. Todos.
  • El PSOE.
  • El PP.
  • El PSOE Y EL PP.
  • Que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y “no éramos ricos” (éstos, mientras se avituallan para irse a la playa).
  • Los funcionarios.
  • Los sindicatos.
  • Los emigrantes.
  • Varios.

Hablo de lo que el tópico define como “el pálpito de la calle”, hay gente con mayor conocimiento de las causas.

Ante la descripción de evidencias ofrecen estas respuestas:

  • Los ricos no pagan impuestos: “siempre ha sido así”. Y no piensan cambiarlo.
  • Nos recortan sanidad, educación, servicios públicos, etc.. para pagar los pufos de los bancos: enmudecimiento. Nada, no dicen nada.
  • Por este camino no se arreglará la crisis: “Al final siempre se arregla”.
  • No todos los políticos son iguales: “¿Que no? Todos roban”.
  • Si destruimos la política llegan fascismo y populismo: nuevo enmudecimiento.

Lo cierto es que estamos ante una sociedad perpleja que busca –desnortada- explicaciones. Y que muchas de las que asume dependen del medio en el que se “informan” (basta con seguir sus respuestas). Con mucho miedo. Sin respuestas propias. Y mucha pasividad, a la espera de un líder enarbolando una varita mágica.

Nuevo récord de paro… recostado en el «colchón» familiar

Los recortes y la reforma laboral han colocado el paro en España en el 24,6%, según la encuesta de la EPA, casi 1 de cada 4 personas en edad de trabajar no encuentra colocación. Son 5.693.100, un récord impensable en el mundo desarrollado. Nos estamos acercando pues a las previsiones de organismos internacionales como el FMI que fijaron la recuperación de las cifras de empleo en España en 2023. O las de Luis De Guindos que cifraba la pérdida este año en 630.000 personas -a pesar de sus políticas a presunto «largo plazo»- y en un 24,3% que ya ha sido hoy rebasado, sin esperar a que el fin del verano arroje más españoles al paro.

Merece la pena detenerse en algunos datos concretos:

Alcanzamos ya el 53,3% de paro juvenil y no parece representar una emergencia nacional como lo es el rescate de Bankia en donde todos dicen que lo hicieron tan bien. Ni la modificación de la ley aborto que se propone perpetrar Gallardón antes de octubre. La solución que les aportan es que se vayan de España… dejando un país de viejos.

Ya hay 1.737.600 hogares con todos sus miembros sin trabajo. Parte se habrán “acogido” a la economía sumergida que es el pan para hoy y el hambre para mañana porque detrae en su conjunto el 23,3% del PIB de todos los españoles. Pero fundamentalmente se sostienen por el llamado “colchón familiar”… tercermundista. De colectividades en desarrollo sin estructuras de Estado social.

Mucha gente está viviendo de las pensiones de los abuelos. En múltiples casos los han sacado de residencias. Por ley de vida morirán antes que el resto de la familia ¿de qué vivirán entonces? Difícilmente cumplirán los años cotizados para cobrar su propio subsidio que, además, “Bruselas” y el PP quieren alejar en el horizonte (solo para cobrar menos) y rebajar, además, su cuantía. El “colchón familiar” puede pinchar.

Pero quiero centrarme en otro punto. Estos abuelos colaboran además en tareas del hogar. En mi reciente viaje a la UIMP de Santander, encontré en el ascensor al salir del hotel a un matrimonio muy mayor que se apenaba de terminar las vacaciones y dejar una temperatura ideal para recalar en el horno contaminado de Madrid, pero “los hijos nos necesitan” dijeron, responsables y hasta contentos. Al llegar a la estación de tren de Madrid, concretamente al aparcamiento, volví a encontrar a la pareja. El hijo apremiaba al padre a buscar el coche de muy malos modos, evidenciando la presunta torpeza de su progenitor. Yo estaba agotada tras 4 horas y media en el vagón, imagino que los ancianos mucho más.

Aquellos niños de la posguerra que pasaron tantas penalidades, vuelven a pagar la factura: económica y en esfuerzo. Y salen ahora en TVE felices porque “a sus hijos les gusta la comida la comida de mamá”, al menos en los cortes que nos ofrecen. Ni estoy segura de que la enseñanza de sus sacrificios haya calado en sus descendientes.

Arturo Fernández. Vicepresidente de la CEOE

Ese hombre elegante, con el brillo de inteligencia en la mirada, recientemente cesado con Rodrigo Rato como consejero de Bankia, que se llevó la contrata del catering de la JMJ y ostenta desde hace años las del Congreso, el Senado y RTVE  y que, como en su día su cuñado el implicado en distintos pufos Gerardo Díaz Ferrán, representa al empresariado español, pide más y más duros recortes. Y sus deseos son órdenes para el PP. Pero, así, ni en 2043. Tras analizar la situación española en su conjunto, y a raíz del dato del paro, un experto dice a la BBC: «Las cosas solo pueden ir a peor«. Coincido, salvo que la política seguida cambie de manera radical.

No sé, vosotros veréis.