La Princesa emigrante se ha quedado huérfana

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Llegó sola en una balsa neumática de juguete a las costas de Tarifa, Cádiz, el 12 de agosto de 2014. Sus padres, senegaleses, no pudieron embarcar debido a un forcejeo con la policía marroquí. Solo les dio tiempo de lanzar a la niña, de menos de un año, en el rudimentario bote. Fueron días en los que llegaron muchos emigrantes pero los trabajadores de salvamento se enamoraron de esta niña a la que hallaron empapada de agua y con 38,5º de fiebre. Se tomó dos biberones seguidos y apenas lloró durante horas. La bautizaron con el apelativo de Princesa.

Y Princesa llenó por unos días las noticias en España. «Emocionando» a mucha gente hasta pasar página.

La siguiente, noticia de EFE, nos remite  al día 14:  la Delegación de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía entrega a la niña a una familia de acogida, en tanto se localiza a los padres y se busca el reagrupamiento familiar.

La tercera ha sido hoy. La he escuchado en la Cadena SER, firmada por Nicolás Castellano, y no la he visto destacada en ningún medio. Los padres aparecieron, claro, seguían en Marruecos. Y allí se quedaron aguardando la oportunidad de venir a España. Solo tres días más tarde del viaje de su hija confirmaron que tenía 11 meses y se llamaba Fátima. Era el 15 de Agosto. Hoy, cuando escriboesto, es 11 de enero del año siguiente. Los acogió el obispado de Tánger. Pero nunca lograron que se les admitiera en España para estar al lado de su bebé. Lo máximo que logró la pareja, relata Castellano, fue «ver en varias ocasiones a través de Skype a «Princesa».

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Este domingo, John, el padre, ha muerto de un cáncer de hígado fulminante. La familia de acogida está desolada. Y el obispo de Tánger, Santiago Agrelo, indignado además:

Santiago Agrelo se muestra muy crítico con la actitud del Gobierno español y con la Ley de Extranjería. «Es una ley que causa mucho sufrimiento y a esta pareja nunca se le ofreció desde España la posibilidad del reagrupamiento familiar». El obispo reprocha a las autoridades que piensen únicamente en la «impermeabilidad de las fronteras» cuando en realidad lo que buscan en la «impermeabilidad de los pobres», cuenta la noticia de la SER.

Llevo todo el día oyendo hablar de otra princesa, una tal Cristina de Urdangarín. Abogados, Hacienda, la Fiscalía -¡la Fiscalía!- volcados en liberarla de toda culpa porque resulta que nos han aclarado que «Hacienda somos todos» es un eslogan publicitario nada más. Y  las pifias que han quedado como delito no cuentan porque se vive en el limbo si la esposa ama a su marido.

Su hermano, el Rey Felipe VI, ha decidido no recibir a la presidenta del Parlament de Catalunya y que le mandara por correo la investidura del nuevo President de la Generalitat.  Marcando trayectoria.

Fátima, la «Princesa» de Senegal, ha recorrido en poco más de dos años de vida un durísimo camino. Sus padres también. El del padre ha acabado ya, bien pronto. Sin poder abrazar a su hija. Y no hay fiscales, ni abogados, ni otros reyes y princesas, ni medios y periodistas partidarios de la «estabilidad» que da el gobierno del PP que se hayan preocupado por ella. Por su padre, por su madre. Ni lo ha hecho el  gobierno del PP, el que pone barreras desde Interior, y leyes inhumanas achacables a todo el consejo de Ministros, su presidente y vicepresidenta. Sus encargados en Cortes y en todas partes en donde sientan su poder. ¿Y la Junta de Andalucía tampoco pudo hacer nada?

Las Princesas como Fátima luchan por su vida y su futuro invirtiendo mucho esfuerzo y mucho riesgo. Y lo hacen a diario en las costas del Mediterráneo, unos mueren como Aylan, otros no. Otros anidan en tierra extraña.

¿Tanto cuesta tratar a los seres humanos como seres humanos?

 

 

 

 

Las venganzas de Artur Mas

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Así se despedía Artur Mas para irse a la papelera de la historia donde dice haberle arrojado la CUP que, finalmente, prestó apoyo de gobierno a la coalición Junts pel Sí.  Culminaba de esta forma un fin de semana trepidante en el que hemos visto cosas que jamás hubiéramos creído (como decía Roy Batty, el replicante de Blade Runer, cuyo nacimiento se producía en la ficción, y parece que no por casualidad, justo estos días de enero de 2016).

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Después de 3 meses agónicos, quizás de 4 años desde que Mas descubre su vena independentista en un enroque con el entonces nuevo presidente español Mariano Rajoy,  Artur Mas dice que Artur Mas se hace a un lado y se desbloquea el proceso con un nuevo presidente de su mismo grupo político: la derecha, CiU, Carles Puigdemont, alcalde de Girona. De hecho, Mas afirma que ha sido él quien ha elegido a su sucesor y lo recalca varias veces en esa comparecencia que es un canto a la egolatría y a la autoafirmación.  A la venganza, también.

La CUP  firma cuando ya acaba el plazo antes de convocar otra vez nuevas elecciones, tras haber realizado varias largas asambleas y votaciones con sus miembros en las que siempre salió NO al acuerdo. O no a Mas, como interpreta la dirección.  Puigdemont declara en la sesión de investidura que aplicará el programa de Mas. Pero la formación anticapitalista se muestra exultante con la presunta retirada de Mas. Le ha cortado la cabeza, escenifican varios medios.

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Los términos del acuerdo son humillantes, tal como se encarga de enfatizar Artur Mas cuando da ese paso al lado. No se comprende la necesidad de doblegar a la CUP de esa manera y menos aún que ellos lo acepten. Y ya el colmo es que lo hagan derrochando felicidad, al igual que, según se ve, sus seguidores.

En el punto 4), Mas le pide confesión pública de su culpa: Hay que reconocer errores en la beligerancia expresada hacia Junts pel Sí.

Y de ahí pasa a tomar dos diputados de la CUP que dirán Sí Bwana a cuanto diga Junts pel Sí, como firman en el apartado 2). Y expulsar a otros dos, para (punto 5) visualizar un cambio de etapa y asumir implícitamente la parte de autocrítica que le corresponde en la gestión del proceso negociador.

Es un texto que duele en la dignidad hasta en su simple lectura. La primera venganza de Artur Mas está ahí: en destruir a la CUP.  Argumentan sus firmantes que todo es en aras del proceso independentista pero no hay nada que, en democracia, en relaciones de equidad entre seres humanos, justifique la necesidad de un castigo explícito por no haber adorado los pasos de Mas o del grupo que lo propuso.

Hay quien lo comprende. «Si hubiesen acordado para una legislatura ordinaria, sería una derrota de la CUP. Pero se trata de legislatura de «desconexión» a 18 meses«, escribe Isaac Rosa.

Yo no. Siempre entendí a los catalanes, a los independentistas  y a los que  se sienten agraviados por el trato dispensado por el ultranacioalismo español.  Su ilusión producía envidia. Pero lo que han hecho ahora es, en mi opinión, un fiasco monumental. Además, tal como dijo Artur Mas -que va a recomponer CiU- está presto a salir de la papelera en cuanto le venga en gana. «Estoy y estaré», explicitó.

Con el despiece de la CUP,  “se corrige” a las urnas, según dijo textualmente Mas en otra frase para la historia. De la ignominia. El fin no puede justiciar ciertos medios, no. Ese bloque corregido, de la CUP en cabeza, afirma en pretendida ingenuidad que se aplicarán políticas sociales. Está ERC, dicen, la izquierda que también prefirió el proceso. Como vimos sin mover un dedo ante los duros recortes de Convergencia, particularmente en la sanidad pública que ha sufrido una auténtica razia. Y es la palabra exacta a emplear: razia. Como la que perpetran en el resto de España los gobiernos del PP.

Ángels Martínez Castells y Albano-Dante Fachín –hoy diputados de Cat si es Pot, Podemos- escriben que, desde hace muchos, las demandas que Mas afea a la CUP son compartidas por miles de personas que han luchado por ellas:

Como una sanidad pública de verdad y no al servicio de CAPIO, que no se venda el agua de los catalanes a un banco del Brasil (cuyo presidente, por cierto, está en prisión por estafa) o que los datos médicos de los catalanes no se vendan al mejor postor.

Doy fe de ello.

Artur Mas se ha vengado, además, radicalizando el proceso al designar a Puigdemont que no es -como él- un independentista de oportunismo de última hora. Lo que encrespará aún más los ánimos del nacionalismo español. Y eso a pesar de que no se declara independencia alguna sino la apertura de un proceso fijado en 18 meses. Pero el españolismo de raza no se detiene en matices. Y hace creer que la ruptura se va a producir a la brava y ahora.

Porque la segunda gran venganza de Artur Mas es clavarnos a Rajoy o a su PP en el gobierno de España. Los editoriales y titulares de este lunes son para huir a Laponia (lugar de destierro muy apreciado por la derecha patria).  Un ejemplo: El Español de Pedro J. Ramírez.

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Y, en consecuencia, el gobierno “ideal”. A la par y de la mano Juan Luis Cebrián, en El País, y Francisco Marhuenda en La Razón pidiendo ese gobierno “fuerte”, de coaliciones que debieran ser imposibles. Y resaltados por el Ojo Derecho de la SER, un tal Patiño. Citar un editorial de Marhuenda como argumento de peso es otra de las cosas que me quedaban por oír.

Pero no son los únicos. Desde posturas progresistas se asume que los resultados en Catalunya favorecen la investidura de Rajoy (o alguno de sus replicantes) en España. Los fieles servidores de Ciudadanos ya están en ello. Las presiones sobre Pedro Sánchez, aún máxima autoridad en el PSOE, deben estar siendo casi incontrolables. Íñigo Errejón, desde Podemos, admitía este domingo también que la jugada de Mas ayuda a Rajoy. La verdad es que siempre fue así, ambos se alimentaron.

Pero es inadmisible, como postura de vida, que la pretendida unidad de España avale la corrupción, las leyes mordaza, el profundo incremento de las desigualdades que el PP de Rajoy  nos ha traído.  El gobierno es ideal para los intereses de aquellos a quienes sus políticas han beneficiado, medios de comunicación incluidos.

La actualidad publicada ya pasa página porque tenemos el juicio de Urdangarín y la Infanta que no sabe nada. Veremos si no es un circo y pocas nueces. En consonancia con la España ideal y quienes la hicieron, especialmente su modelado de la justicia.

Ni un día ha perdido “Bruselas” en sentar sus reales y anunciar lo que viene: más recortes. Claro que sí. Se avecina una nueva crisis económica internacional y las cuentas de Rajoy nos pillan en ropa interior, pese a lo que canten sus diferentes portavoces.

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La vida antes de Rajoy

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Rajoy. Enero 2010. Cuando yo gobierne, bajaré el paro, dijo.

Llevamos cuatro años ocupados casi exclusivamente de la política. Máxime ahora que todavía no sabemos quién gobernará  Cataluña, ni España. Una época en la que se han producido cambios con decisiva influencia en nuestra forma de vivir y expectativas de futuro. La crisis no empezó con Rajoy, aunque siempre estuvo allí en algún puesto de responsabilidad. Los recortes que ha practicado sí nos la han hecho sentir  en toda su crudeza. Rajoy, el hombre gris, y su partido han modelado España a su gusto. Aunque no al de todos, de ahí el nacimiento de fuerzas políticas que han alterado el pacífico mapa que se repartían entre PP y PSOE.

Lo que llamaron crisis empezó a hacerse sentir en España en 2009 y se afianzó en 2010, dos años después del derrumbe del sistema financiero internacional.  Estrenábamos por estos días de enero la presidencia de turno de la UE y empezaba a declinar “la estrella del euro”, como llamaban a nuestro país comandando por Zapatero–The Economist, por ejemplo, portavoz sólido de la economía liberal-. Habíamos llegado a crecer un 4,1% en el primer trimestre de 2007, y a crear, en la primera legislatura del PSOE, 3 millones de empleos. Inflados por la burbuja inmobiliaria que venía ya grandiosa de manos del PP de Aznar. Pero la crisis exterior y su propio peso descomunal la pinchó, nos estalló en la cara y  el número de parados ascendía en aquel enero de hace 6 años a la insostenible cifra de 3.923.603 personas. Paradojas de la vida, hoy son 4.093.508 en exultante recuperación (del desempleo que alcanzó el récord  en la legislatura de Rajoy). Hay 13 millones y medio de personas en el umbral de la pobreza, han emigrado más de dos millones de españoles, y somos líderes de la desigualdad social en Europa con Bulgaria y Chipre. Nosotros en notable aumento.

Tiempos aquellos, los de 2010. Rodrigo Rato, entraba a dirigir Caja Madrid, en enero.  Casa matriz de Bankia que junto con otras entidades colegas nos costó una fortuna. El fiscal andaba pidiendo prisión para Jaume Matas eludible bajo fianza de tres millones de euros. Terminaría siendo condenado a seis años de cárcel queel Tribunal Supremo convirtió en 9 meses. Las vueltas que da la vida: a partir de este mismo lunes le veremos de nuevo en el banquillo, dado que será uno de los primeros convocados a declarar en el caso Noos.

Nos preguntábamos hace 6 años, si Matas podría hacer frente a tan elevada fianza, disponiendo solo de 0,60 euros diarios como declaró a Hacienda.  Menos mal que el Banco de Valencia acudió en su ayuda. Y en la de otros, la verdad.  El magnánimo banco quebró después y lo compró por 1 euro la Caixa.  Tampoco fue la única entidad agraciada con esta fortuna. La CAM, Caja de Ahorros del Mediterráneo, también fue vendida por 1 euro al Banco de Sabadell. Sí, esa entidad presidida por Josep Oliu, el mismo que pidió un “Podemos de derechas” en junio de 2014. Y se hizo la luz y creció Ciudadanos que llevaba nueve años en hibernación.  Y no deja de ser paradójico que la conjura se hiciera en una conferencia titulada: “Mujer y liderazgo”.  El concepto de ‘igualdad’ de la formación de Rivera le restó votos.

Enero de 2010. El presidente de la gran patronal española, CEOE,  Gerardo Díaz Ferrán se encontraba en problemas. Por cobrar y no pagar. Amigo de sus amigos, regaló el dinero que no tenía a loables apoyos políticos. Como Fundescam, a quien tanto debe su “cojonuda” amiga, Esperanza Aguirre.  Los más grandes bancos facilitaban créditos a Díaz Ferrán que no daban a otros. Convicto de varios delitos, este jueves ha salido de la cárcel para responder en un nuevo juicio por apropiarse de 4,4 millones de euros de clientes de la agencia de viajes Marsans.

En 2010 se iniciaba la persecución a la que fue sometido el juez Baltasar Garzón enfrentado a tres juicios por su gestión, en un caso insólito en la historia judicial por múltiples factores. Encausado por la denuncia de Francisco Correa, el presunto cabecilla de la Gürtel, y por herederos del franquismo, acabaría inhabilitado. El único, aún, por la gran trama de corrupción vinculada al PP, y el único por la larga dictadura padecida en este país al, paradójicamente, intentar imponer un poco de justicia.

El 6 de enero, Juantxo López de Uralde, presidente entonces de Greenpeace España, salía de cárcel después de 20 días recluido en Dinamarca. Había irrumpido -en protesta pacífica- en la Cumbre del Clima de Copenhague, diciendo: “los políticos hablan, los líderes actúan”. Fundador de EQUO, hoy es diputado por Álava como independiente en las listas de Podemos.

El Madrid de Ana Botella se llenaba de basuras por su mala –o buena- cabeza en los contratos con importantes multinacionales, como FCC, OHL, ACS o Ferrovial, cuyos extremos todavía padece la capital. Y el PP, en pleno, hacía campaña contra el IVA que subía Zapatero. Llamando a la insumisión ciudadana.

La mayoría de los españoles éramos ya más pobres y más austeros, aunque casi todos nos cambiaríamos por aquellos días. Casi todos. Las grandes fortunas españolas obtuvieron  un 27% más de ganancias que el año anterior, lo que en su rico estatus vital equivalía a 6.800 millones de euros. Y así, aumentado beneficios, han seguido.

La Unión Europa estaba creciendo tras permanecer varios años en la UE15. Se abrió al Este hasta congregar a 28 países, evidenciado las diferentes historias vividas. Hoy varios de ellos, como Hungría  y Polonia, tienen gobiernos de extrema derecha. Aunque tampoco son los únicos, ni parece lo serán en el futuro como no se imponga la cordura.

Cada hora, un empresario europeo o norteamericano contrataba obreros chinos para pagarles dos euros diarios de salario y vender lo que fabrican en sus respectivos países y a precio acorde con sus respectivos países. Las ventajas de la globalización. Todavía nos pagan más en España. A ellos también. La espiral de la explotación siempre tiene alguien a la cola.

La bolsa china se hunde estos días. Y voces sabias –como la del gran especulador George Soros que tanto sabe de esto- nos anuncian el nuevo previsible despeñe de la economía mundial.  En aquellos días de los que hablamos fue cuando los poderes decidieron que, en lugar de refundar el capitalismo -como habían prometido-, nos refundaban a los ciudadanos para que pagásemos las facturas de sus estropicios.

Borja Echevarría publicaba una exclusiva en El País sobre venta de órganos humanos en China. Por un hígado de contrabando se pagaban 130.00 euros. Como él, muchos otros periodistas no trabajan ya en este medio. O en otros. Son tiempos de mucha movilidad. Las principales cabeceras han cambiado a su director, la crisis de gestión hace estragos y exige tributos. Y ya no se habla de ese contrabando en China, la gran cruzada es Venezuela. La televisión pública estatal, TVE, gozaba de uno de sus no muy frecuentes períodos de respeto por la información, ahora es modelo de manipulación: la mayor y más burda desde la Transición. Otro hecho reseñable es que no había tertulias políticas de espectáculo televisivo, cuando hoy poseen marcada influencia.

Ada Colau  acababa de fundar  la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Alcaldesa de Barcelona hoy, es uno de los valores que se cita como fundamental en la izquierda europea.

Bajo una calma densa, la gente se agolpaba en conferencias, como las de ATTAC, pidiendo cambios. Queriendo participar en su logro. Y terminamos por salir a la calle. Un 15 de Mayo. Y todas las ‘mareas’ de servicios agraviados. Y los profesores, de la Universidad. Y luego a las urnas, y a las instituciones.

El papa Ratzinger se retiró a sus aposentes. Y llegó Francisco con bríos de regeneración.  Al rey Juan Carlos le retiraron los acontecimientos. Su hijo, Felipe VI, camina piano, piano, para no notarse. No por renovador. Élites de toda la vida amarillean en bilis por la España que ha elegido la gente. A pesar de sus feroces zancadillas.  Hay quien aguanta la tempestad.

¿Qué me dicen de pactos? ¿Qué, de gobiernos continuistas? Todo lo que quieren saber los empecinados, se lo han grabado en el cerebro. O bajo el cuero cabelludo. Mejor mirar en perspectiva  a ver si se evita seguir por la misma senda porque, en ese caso, será la historia interminable. El presente y el futuro suelen arrancar de páginas escritas con anterioridad. Hay vida sin Rajoy, de hecho sin él y sus replicantes es cuando existe alguna posibilidad más.

*Publicado en eldiario.es

El niño feliz de Gaza

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La foto la encontró mi amigo Gonzalo Semprún, y la veo a diario encabezando su twitter.  El niño que, viviendo entre violencia y los escombros que provoca, rescata el marco hueco de un televisor para sonreír a la cámara.

Podría pensarse que es un inconsciente, el chistoso del barrio, o un empecinado ser que apuesta por la felicidad. La variable fundamental es que él no puede resolver el conflicto del que es víctima. Su actitud desafía la barbarie, y la denuncia.

Ya sabemos que tendrá momentos de tristeza o miedo cuando se apague el botón inservible del receptor roto, pero éste es cierto. El niño feliz, el niño valiente; la esperanza.

Múltiples focos nos llevan a la actualidad en este comienzo de año, pero he querido iniciarlo con este crío que aprovecha los escasos resquicios que le deja la vida para plantarle cara y luchar por ella. Con una rotundidad sin fisuras.

No lo tiene nada fácil. El balance de UNICEF sobre la nueva ofensiva israelí sobre Gaza -«Margen Protector» llaman a ésta de la que ni se habla apenas ya en los medios- cifra en 400 los niños muertos y 2.500 los heridos. 370.000 precisan ayuda psicológica.

Que la suerte te acompañe, muchacho. O la cordura de alguien que pueda parar los desatinos.

Las basuras de Madrid

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La foto es de enero de 2015, como prueba el artículo que publiqué en eldiario.es.  De Madrid, regido por Ana Botella. En Madrid esta privatizada la recogida de basura y los distintos tipos de residuos sólidos urbanos en dos lotes (centro y periferia) desde Noviembre de 2014, la limpieza viaria y jardinería y otros menesteres esta privatizada en 6 lotes desde 2013. Todo bajo mandato de Ana Botella, tras sustiuir al alcalde electo Alberto Ruiz Gallardón. Con él habrían comenzado los recortes y los problemas.

La capital de España sigue estando sucia.  La actual corporación decidió prorrogar hasta octubre de 2016, un año, los contratos suscritos por el PP en tanto estudiaba incluso la remunicipalización del servicio.

La Recogida de Residuos Sólidos Urbanos (o basura) de Madrid  sigue por tanto en manos de FCC, Fomento de Construcciones y Contratas, la constructora que dirige  actualmente Esther Alcocer Koplowitz y que se ocupa fundamentalmente del centro. Y, para los distritos, la unión de Ferrovial y Urbaser. Ferrovial, otra multinacional de la construcción y servicios,  está a cargo de Rafael del Pino Calvo-Sotelo, hijo del fundador Rafael del Pino. Urbaser hunde sus raíces en OCISA, fundada en 1942, que agrupó a todas las empresas de los Bancos Hispano Americano y Urquijo, y tras numerosas incorporaciones forma parte del boyante  grup ACS que preside Florentino Pérez. Todas estas gentes tan importantes son las que han de limpiar el municipio de Madrid, según el contrato que les fue adjudicado.

El diario ABC se muestra muy preocupado por la suciedad de Madrid,  con toda razón. Está tan sucia como con Ana Botella, más o menos.  En 2014, cuando entraron Del Pino y Florentino Pérez, en cambio, escribía exultante:

La competencia ha llegado, de este modo, a la recogida de residuos en la ciudad. Durante un año largo, ambas concesionarias -Urbaser en la periferia y FCC en los distritos del centro- convivirán prestando el mismo servicio, con la vista puesta en el nuevo contrato, el «gran pastel»: a partir del 1 de enero de 2016, toda la recogida de basura en la ciudad tendrá que salir a concurso, al vencerse las dos adjudicaciones ahora en vigor. Será el nuevo gobierno municipal que salga de las urnas en mayo de 2015 el que decida si se oferta el servicio en toda la ciudad, o si ésta se divide en zonas y se saca la actividad en varios concursos diferentes.

Las cifras del negocio no son ninguna minucia: el contrato de los distritos de la periferia por trece meses supondrá cobrar algo más de 80 millones de euros. Las cifras de todo Madrid, en una adjudicación que será por al menos ocho años, puede fácilmente superar los mil millones de euros. Eso explica que también haya habido sus «roces»: a 48 horas del inicio del funcionamiento del nuevo contrato, la concesionaria «histórica» presentó un recurso contra la adjudicación, que planteaba dejarla en suspenso hasta que los tribunales dirimieran sobre el asunto.

Ese “bocado” tan jugoso es lo que obliga a pensar muy bien qué se hace con el servicio. El «negocio» habría de ser preterido en favor de los ciudadanos.

Madrid vivió una huelga de limpieza viaria y jardinería basuras en 2013 -que parece haber sido olvidada- por el recorte decretado por Botella del 26% del dinero destinado a limpieza y jardines ( 1.943 millones). Las contratas, con menor presupuesto, pretendían también despedir a casi 1.400 trabajadores. El paro, sin fisuras, logró que se respetaran buena parte de esos empleos, pero perdiendo derechos laborales.  El cuidado de los jardines y árboles sufrió, igualmente, desde entonces un grave deterioro por la reducción de personal. Los barrenderos sufrieron su calvario, perdidos en el olvido mediático.

Ana Botella ya lo dijo: “los madrileños se han acostumbrado a un nivel de limpieza muy alto”. Por eso, probablemente no siguieron votando mayoritariamente al PP. Pero sus lodos quedan.

Ahora bien, es imprescindible solucionar el problema.

Y son muchas las basuras esparcidas por todo el territorio nacional, y en múltiples sectores, que también habrá que limpiar.

  • He incorporado datos que aporta Luis en el comentario nº 3 y que os recomiendo leer, dado que todo él contiene información interesante. Seguí con atención aquél desmantelamiento llevado a cabo por Ana Botella y el calvario al que sometió a los trabajadores del sector, Luis me ha ayudado a recordar algunos detalles esenciales.  Muchas gracias.

 

 

Para alcanzar los sueños

Cada año el mismo rito, el mismo cúmulo de tópicos. Depositar esperanzas en un cambio del calendario y fijarse una serie de propósitos a abordar y metas a conseguir. Llegar a convencerse de que el Año Nuevo, por serlo, cumplirá nuestros deseos. Lo que puede suceder o no, según nos dicta la experiencia de haber recorrido ese tránsito una y otra vez. En realidad, para alcanzar los sueños, hay que fabricar escaleras y afianzarlas en el suelo. O hacerse con unas alas –y un motor preferiblemente- si los sueños son muy altos. Cualquier instrumento que haya probado su efectividad en estas lides, antes que fiar la consecución de los anhelos a un billete de lotería, la ropa interior roja o 12 uvas.

 Esta vez, el año a estrenar nos encuentra a los españoles digiriendo las elecciones recientes y  esperando se forme gobierno. Empujando para que el voto que otorgamos en conciencia –o como fuera- se abra paso para resolver los problemas que nos aquejan como sociedad. En el plano teórico, por supuesto. Las elecciones de diciembre nos han demostrado que hay, al menos, 7.200.000 personas contentas con lo que ha llevado a cabo el PP y dispuestas a que siga así. A saber, un desgarrador aumento de la desigualdad que se muestra en carencias tangibles de muchas personas, una legislación reformada para darle tintes autoritarios o una corrupción escandalosa que se salda con notable impunidad. Están cómodos con ese paquete, aunque algunos de ellos sean los únicos que creen que la corrupción del PP se limita a unos cuantos cestos, sí, quizás, el contenedor de un tráiler, de manzanas podridas. Lo mismo, por cierto, que quienes mantienen al partido que en Catalunya alumbró, gestó y engordó a los Pujol, y su amplia familia y allegados. Todos ellos han colocado los travesaños adecuados para que todo continúe como estaba.

No suficientes. De ahí, que con diferentes voluntades y dispares niveles de errores y autoengaños, unos cuantos millones más de españoles hayan apostado por pequeños cambios. En algunos casos se nota que no han reparado demasiado en la idea de que se trataba de encontrar un gobierno que gestione problemas muy serios –el aumento de la Deuda y el agujero de la hucha de las pensiones a añadir al paquete esencial-. Un gobierno, no  el vencedor de un concurso de entretenimiento.

La verdad es que si todo sigue igual o parecido, si sale adelante la Gran Coalición decretada porque quienes ni pisan las mismas calles que el común de los ciudadanos, hay propósitos que no van a cumplirse. Cualquiera en edad de votar debería saber relacionar conceptos y hechos concatenados. Y tejer los cimientos de sus empeños. Y distinguir si buscan el bien común o solo el propio. Y hasta qué punto la basura, la trampa y el saqueo de lo público les suponen un obstáculo a sus fines.

Una persona adulta y con criterio recelaría al menos de la insistencia de políticos, periodistas y medios -y hasta algún iracundo Premio Nobel de Literatura- en que se acuerde un gobierno  con PP, PSOE y Ciudadanos.  Dicen que es la solución más democrática y moderna, y que satisface a los mercados. A ésos a los que entregaron PSOE y PP la cobertura de nuestras necesidades en la reforma exprés de la Constitución a cambio del rescate bancario en el que no tuvimos ni culpa, ni voz.

A una persona formal le alarmaría que para los valedores de estos pactos no sean “líneas rojas”, ni dignas de ser mencionadas,  la corrupción, el autoritarismo y las desigualdades. En esta brecha entre ricos y pobres  estamos batiendo récords según todos los índices, hasta propiciar una regresión insostenible. La crisis, dicen, cuando –fundamentalmente- deberían decir las políticas del PP de Rajoy, esta legislatura. Pero desde las poltronas no parece preocupar lo más mínimo, si hay «estabilidad».

Se puede firmar lo que 2016 no traerá por este camino. Ya pueden encender velas de todos los colores que esos propósitos no se cumplirán. Pongamos algunos ejemplos. El 80% de los jóvenes españoles viven aún con sus padres porque no tiene medios para emanciparse. No los van a lograr. Con las mismas o similares políticas no se crean empleos que lo permitan.

3.000 médicos han tramitado marcharse de España en 2015. La mayoría no volverá  de inmediato. La sanidad pública no hace sino empeorar con las privatizaciones y el concepto salud/beneficio. Ni vendrán los más de 10.000 investigadores que ya no realizan su trabajo en España,  el idílico tripartito no pondría tampoco los medios para que lo hicieran, dado el dominio neoliberal en su composición. Y veremos cuántos más, de todas las edades y profesiones, han de hacer las maletas.

El gobierno del PP acaba de subir el salario medio en 6,48 euros al mes hasta dejarlo en 655 euros. Todos los países de nuestro nivel macroeconómico lo duplican como mínimo y hasta en la Eslovaquia salida del Este cobran más que los españoles. Pero uno no puede vivir a la sopa boba o creer en cuentos y a la vez tener los derechos que le corresponden.  El eurito y medio incrementado a los pensionistas se sitúa en el mismo saco. Pues no nos pagarán más, no con PP y Ciudadanos. Y depende de quién sobreviva en la guerra del PSOE.

Algunos de los daños causados en esta legislatura son irreparables o de muy ardua solución. Los jóvenes que no han podido ir a la universidad por la elevación de tasas, tienen muy difícil reenganche y menos en este panorama laboral.  Ha condicionado sus vidas, como las de tantos otros.

Si queremos conseguir nuestros sueños, los sueños para la colectividad también -si entra en nuestras preocupaciones-, lo primero es no andar en sentido contrario. Y construir las bases para alcanzar lo que nos hemos propuesto.

La desigualdad ha sido una opción, no un resultado económico inesperado”, insiste el Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su último libro. Cabe revertirlo, por tanto. Engullir que no se puede es cerrar los ojos a la evidencia de la cantidad de fortunas que ha fabricado esta crisis y en concreto, en España, la política de Rajoy. Sistemáticamente, sin resquicio. Pero el resultado electoral también da oportunidades  de cambio. Si se quiere. Lo básico sería priorizar los objetivos. Pensar en las personas. Si se dejan.

Este país precisa educación, sobre todo en ética y dignidad, en democracia, y sin cambios sustanciales no llegará. Es irrenunciable regenerar la justicia, poniendo todos los mecanismos jurídicos y democráticos al servicio de la separación real de poderes. Dotarla de medios para luchar realmente contra la corrupción. Y acabar con la impunidad de los delincuentes de cuello blanco. Anular inexcusablemente las leyes represivas. O lograr canales públicos de información independiente al servicio de los ciudadanos. Una RTVE, limpia de inmundicias, que  compita por la audiencia sin estar sujeta a estrategias comerciales y, por tanto, al gancho del espectáculo en detrimento de la información.

 Escaleras, ascensores, para subir. Taladros, si se trata de poner cimientos, sembrar semillas y alimentar raíces. Piernas, ruedas. Remos, barcos. Aviones, cohetes, lanzaderas. Motores, alas. Planificados, medidos, bien ensamblados, engrasados, con soportes que les sujeten si se balancean.  Que nos lleven al destino propuesto. Porque, si se empeñan en hacer inalcanzable la justicia social, la decencia, el bien común, los mismos mecanismos sirven para volar a numeroso sueños personales, incluso por descubrir, que hagan cierta esa felicidad que hoy nos deseamos. Y cada cual que aguante su vela. En particular, si es de las que dirige y zarandea el viento.

*Publicado en eldiario.es

¿Albert Rivera presidente?

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La singular idea la estarían barajando tanto PP como PSOE (sector Susana Díaz) según apunta el análisis de Soledad Gallego-Díaz, entre una serie de escenarios,  en Contexto: Ctxt.es. Y se trata de una periodista de toda solvencia en medio del  atronador ruido que ha suscitado el resultado electoral. Permitidme un cierto preámbulo necesario.

Lo más llamativo en estos momentos son las tensiones internas en el PSOE. Pedro Sánchez, el secretario general y candidato a la presidencia, rechaza facilitar un gobierno de Rajoy o del PP. Díaz desde Andalucía –aunque ya no tan potente en votos como nos cuenta Juan Tortosa– dice que tampoco quiere ese pacto pero pretende llevar las riendas de la negociación y tiene clarísimas sus preferencias y lemas:

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A la idea de que Podemos “quiere romper España” apuesta la derecha mediática en la que parece haberse convertido prácticamente toda la oficial de este país. Cuando hacer un referéndum en Cataluña no es ser independentista ni querer romper España, sino… hacer un referéndum, consultar. De hecho, las diferencias entre Junts pel sí y Cat sí que es Pot (con Podemos) radicaban en sus elecciones y radican ahora en la petición de independencia. Y recordemos que en las generales es la opción que allí lidera Ada Colau la que ha ganado ampliamente.

La prensa se apunta a escasos cambios. Y se llega a leer este argumento para la idílica coalición, sin hacer asco alguno al paquete que implica apoyar al PP como escribí ayer, en el editorial de El Mundo. Eso es lo preocupante.

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Uno de sus columnistas amenaza con “los mercados” tomando frases aisladas de medios internacionales. Finantial Times de hecho aconseja al PSOE que no pacte con el PP si no quiere acabar como el PASOK.

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Punto esencial: no elegir en las urnas un claro vencedor no es ningún fracaso. Ramón Lobo, en este caso, nos da detallada cuenta de cómo «24 de los 28 países que componen la UE tienen gobiernos de coalición«.

En ABC, el plantel de opinadores nos lleva al apocalipsis desde el Pleistoceno.

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Por eso es tan interesante la aportación de Soledad Gallego-Díaz de imprescindible lectura completa, del que entresaco algunas ideas clave:

  • En el PP son conscientes de que Mariano Rajoy no puede obtener la investidura en prácticamente ningún caso.
  • No parece muy factible otro candidato popular que no despierte tanta hostilidad como Rajoy y que se ofrezca a negociar un amplio marco de reformas.
  • Algunos barones del PP no ven con malos ojos una coalición con Ciudadanos en la que la presidencia del Gobierno fuera para Albert Rivera, capaz de lograr la abstención de los socialistas, de introducir un aire de nueva política y de reformas y garantizar que el PP no pierde todo el poder.
  • Susana Díaz querría explorar esta opción, y es interesante conocer las causas que apunta Soledad Gallego-Díaz. Remito al texto de nuevo.
  • Pedro Sánchez prefiere aspirar a la presidencia. También por varias razones. Lograr el control de partido, ser de nuevo alternativa. Que no se le vuelva a identificar, por activa o por pasiva, con el PP. Esa asociación ha sido, según su análisis, lo que ha puesto al PSOE en una ladera en continua bajada.
  • El pacto PSOE/PODEMOS presenta como mayor escollo el referéndum en Catalunya. “La mayor parte del voto que ha conseguido Podemos fuera de Cataluña –dice Soledad Gallego-Díaz- no está vinculado con la exigencia del referéndum, sino con la solución de las emergencias sociales, nuevo salario mínimo, renta mínima garantizada, derogación de la legislación laboral, impulso de la negociación colectiva, aspectos todos ellos en los que, a la vista de la similitud con el programa socialista, sería fácil encontrar un acuerdo.
  • Nuevas elecciones no garantizarían un aumento de votos para Podemos.
  • La legislatura será corta en todos los casos, dos años o poco más.
  • En el supuesto de PSOE/PODEMOS “los posibles socios tendrán que valorar si en ese espacio de tiempo podrían atajar algunos de los problemas más serios de desigualdad, precariedad laboral y pobreza, como han prometido en campaña”.

Insisto en la obviedad de que hay que leer completo un artículo para contar con todo el desarrollo argumentario y los matices. Cuando contiene ideas, naturalmente, el resto es perder el tiempo y confundir. Creo que merece la pena seleccionar y aislarse de tanto ruido, interesado en buena parte de los casos.

Sería paradójico, sin embargo, que se convirtiera en presidente Albert Rivera cuando los resultados electorales fueron mucho menores que las expectativas despertadas por la prensa y porque, en mi opinión, no representa un cambio real.  Casualmente reflejaría su aireado -PP, y  C´s- «pacto de perdedores».

Estos días las series de televisión parecen servir de marco a la política. Aspirantes a la Khaleesi de Juego de Tronos han salido hasta el esperpento.  Y entre la Birgitte Nyborg de Borgen, también citada, y Albert Rivera hay dramáticas diferencias, sobre todo en progresismo social. Por tanto, es la derecha, la de los partidos y la mediática, quien baraja esta opción. Como dice, Ramón Lobo, «aún no está claro si tenemos un escenario político italiano sin italianos o uno danés sin daneses. De momento solo sabemos que estamos ante un escenario nuevo lleno de españoles».

 

Lo que las elecciones han evidenciado

Se levantó el capó y el motor echa humo. Las urnas no dieron mayorías absolutas y la España oficial “arde” como un vulgar Twiter. Gobiernos de coalición los hay en toda Europa. Con resultados variables. El problema reside en la peculiaridad española. La insistencia en huir de la realidad. Ignorar que España no es solo Madrid, ni solo la rural y conservadora del interior, a pesar de cómo se ha hecho notar. Injerencias ajenas, desde el IBEX a los medios y a la iglesia católica, tan precisa siempre en sus apuestas políticas. Que los obispos consideren que es unapreciosa colaboración abstenerse para que siga mandando el PP no necesita ni comentarios. O el estado en el que la calculadora electoral encuentra a los partidos. Las maniobras se desarrollan ante nuestros ojos con impredecible desenlace aún. Y queda por ver si caerá antes Mariano Rajoy que Pedro Sánchez, si lo harán los dos, o todo seguirá como antes del 20D.

Es cierto, no va a ser nada fácil formar gobierno. Y unos juegan sus cartas forzados, sin resuello, y otros aprovechan paradójicas ventajas. Pero lo primero que hay que recordar en estos tiempos de tan mala memoria es que fue el descrédito de la política tradicional lo que provocó la reacción de la sociedad. En buena parte de ella únicamente de boquilla y sin que implicara el menor trabajo o riesgo. En una palabra: los políticos se lo buscaron. Y ahora pretende mantener su esquema como si nada hubiera ocurrido.

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Punto esencial a saber: Votar a la izquierda no es ilegal, ni punible, en los países democráticos. En ningún país democrático. Por más que se empeñen políticos y periodistas que han hecho del servicio al poder su verdadera profesión. Los medios se muestran muy emocionales, desasosegados: esas portadas plagadas, de nuevo, de desafíos, rechazos y portazos, revela su malestar. Verlos tan contrariados es toda una  novedad. Se acabó, por el momento al menos, la placidez del jalear la sartén desde el mango. En cambio, votar corrupto no es honrado, ni legítimo. Y pocas voces mediáticas se alzan contra esa evidencia.

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Mariano Rajoy, el presidente en funciones, acabó su comparecencia del lunes confiando en que todos “estuvieran a la altura en estos momentos”.  Como si nos hubiera devastado un huracán de los mimbres del Katrina. No, que el PP pierda la mayoría absoluta no es un desastre natural, también esto se lo ha trabajado a pulso. Y resulta hasta saludable para la sociedad.

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 Albert Rivera –el soufflé desinflado en quien tanto confió la prensa- ha brindado un espectáculo insólito en política: salir a dar el apoyo a Rajoy, a pedírselo a Pedro Sánchez, a volver a aparecer hasta en el microondas para reclamar sin descanso ese pacto –que excluye siempre a Podemos- como si del cambio sensato no quedara más que el vendedor cualificado que siempre pareció. Sus 40 escaños son escasos y quedar el quinto en Catalunya, donde lidera la oposición, da idea de la debacle.

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Al PSOE el resultado de las elecciones –mejor del que anunciaban los sondeos pero el peor de toda su historia- le sitúa ante el espejo de sus contradicciones. Allí dominan quienes no ven inconveniente alguno en pactar con el PP. Ése es, por cierto, el nivel que muchos creadores de opinión consideran izquierda. Lo único admisible. El resto es reo de excomunión. En un país democrático. De ahí que los principales barones del PSOE estén dispuestos a levantar del asiento a su secretario general, Pedro Sánchez, en momento tan crucial. La virreina del sur lidera la operación volviendo a reclamar sus derechos al pupilo rebelde. Las presiones externas e internas que está recibiendo Sánchez resultan bochornosas y revelan la eterna lucha por el poder que mina a este partido, su diversidad ideológica y de objetivos.

Pero también Pedro Sánchez se ha levantado su propia cruz. Con sus expulsiones y nombramientos. El malestar creado porque, con menos escaños, han quedado fuera valores importantes del partido, como Eduardo Madina, puede ser su talón de Aquiles. La operación Irene Lozano, UPyD, tiene especialmente enervada a una parte del PSOE. No ha faltado más que saber que la cúpula celebró la caída de Madina del Congreso. Pedro Sánchez está, pues, en múltiples encrucijadas. Y su partido más.

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Que Podemos no le vea encabezando un gobierno podría ser lógico –ni en el PSOE le ven-, pero que se saque de la manga el Presidente Independiente cuando no tiene ninguna necesidad estratégica, resulta incomprensible. Lo han pedido numerosas voces –desde la derecha-, pero solo a ellos se lo afearán. Esta vez con razón: el presidente de un país se elige en las urnas con conocimiento previo del votante, todo lo demás es tecnocracia. Si Podemos podía degustar el turrón más dulce, ha decidido echarse acíbar a sí mismo, igual para no perder la costumbre.

 Lo cierto es que España vive una situación política excepcional y, como señalan medios y voces extranjeras de prestigio, tiene ahora la oportunidad de regenerarse o de seguir hundiéndose en el hoyo. Apoyar un pacto con el PP es apoyar un paquete de muy difícil digestión. Más que líneas rojas son cimientos que condicionan a un país.

El PP ha obrado para tener la llave de todos los instrumentos del Estado. Sus piezas en los tribunales de justicia decisivos, leyes y reformas no han ido precisamente encaminadas a acabar con la corrupción de esas pocas manzanas podridas que dicen tener. La ley Mordaza y las reformas de  Códigos y normas tienen un claro signo represivo, hasta de la libertad de expresión. El control, también, de los medios de comunicación, públicos y -de alguna manera- los privados, del que no se ha ocupado directamente Mariano Rajoy, sino su habitual sustituta.

Todo lo han medido como en una empresa. El expolio de la sanidad pública que ha pasado de ser el 5º sistema más eficiente del mundo al 14º según la lista Bloomberg. La injusta fiscalidad y persecución del fraude, basadas en la ley del embudo. El empecinamiento en aprobar los presupuestos pretendía, ahora lo vemos, disponer de ellos en un gobierno en minoría.

Es todo el conjunto. No hay inmundicia en la que alguien del PP no haya estado presente en este período. Desde los Bárcenas y Rato, a las tarjetas Black, los colegios de la Púnica, los volquetes de putas, hasta el hartazgo de naranjas que se dio Rita Barberá a costa de sus contribuyentes muchos de los cuales pasaban penurias, o las nóminas escandalosas de (presuntos) periodistas a mayor gloria del PP en Telemadrid o la televisión de Cospedal. Del gran desfalco a la cutrez pasando por todos sus estadios. Votar o apoyar esto es tener excesivas tragaderas. Y nada lo justifica.

No teman a las palabras, ni a los cambios. España no es una empresa mercantil como interesadamente hacen creer, somos una comunidad de seres humanos. Hemos tomado mucha hiel mezclada con el azúcar. Y los hartos están muy hartos. Con sensatez y aunque lleve tiempo, virar el rumbo es imprescindible..

PD. Mis mejores deseos para la buena gente en estos días y siempre.

*Publicado en eldiario.es

Cambio trabajoso y prolongación de la agonía bipartidista

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Uno de los dos podría presidir el Gobierno pero el camino no es fácil ni duradero

Es como si hubieran dado la llave a cambios pero mandando custodiar la cerradura a la política de siempre. 7.200.000 personas han mantenido su apoyo al Partido Popular, sus políticas y su idiosincrasia. Pierde votos y escaños, la mayoría absoluta, y cosecha el peor resultado de su historia, pero el PP sigue siendo el partido más votado. Y es un resultado inaudito porque, como ya escribí, lo ocurrido en esta legislatura se sale del ámbito de la ideología: podríamos estar hablando del budismo del partido Nuevo Kōmeitō japonés y los hechos acontecidos seguirían siendo igual de escandalosos. Recortes ideológicos, corrupción, autoritarismo, mentiras, manipulación, desigualdad, cinismo, encabezando la lista.

El PSOE de Pedro Sánchez también registra su peor resultado hasta ahora en toda su larga trayectoria, pero quizás como fue superior al que dieron los sondeos, se está presentando como un triunfo. 90 diputados es un subsuelo, pero sí es cierto que tienen en su mano posibilitar e incluso encabezar gobierno.

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Lo más relevante ha sido la irrupción de Podemos y las confluencias en distintos territorios con 69 diputados.  Sus apoyos los condicionas a reformas fundamentales. De la nada a la tercera posición en escaños. Primera fuerza en Cataluña y el País vasco. Segunda en territorios de peso político, entre ellos Madrid, Galicia, Comunidad valenciana, Baleares, Canarias… También en numerosos municipios de menor tamaño. Y sin apenas presupuesto de campaña –la han costeado los ciudadanos, no los bancos-, de forma que las disparidades de medios se vieron hasta en los carteles. Muy escasos en el caso de Podemos.

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Ciudadanos entra en el Congreso nacional con 40 escaños, muy por debajo de lo esperado. Las encuestas y los medios sobrevaloraron a la formación de Rivera e infravaloraron a la de Pablo Iglesias. En la intensa noche electoral, algún demoscópico en jefe lo dijo. Yo creo que esa actitud no fue inocente. Albert Rivera vende su triunfo pero lo cierto es que se ha quedado con menos fuerza para hacerlo.  El souffle se ha desinflado un tanto.

La Izquierda Unida de Alberto Garzón solo obtiene 2 diputados –él y Sol Sánchez, ex presidenta de ATTAC-, dos personas de enorme valor, pero no tendrá ni grupo parlamentario. Garzón hizo una excelente campaña, con imaginación, pero la mochila, en mi opinión, pesaba demasiado.

Los interesados en la nueva moda española de los pactos y las calculadoras, pueden consultar numerosos artículos sobre el tema. El de Ignacio Escolar es un buen resumen. La paradoja es que los partidos nacionalistas de Cataluña y Euskadi pueden ser decisivos, pese a haber quedado relegados por Podemos en sus circunscripciones. Igual volvemos a saber que se habla catalán y vasco… en la intimidad, naturalmente. Catalunya por cierto ha mandado a Ciudadanos a la quinta posición y al PP a la sexta.

La lenta lucha por la igualdad registra otro tímido avance, 15 diputadas más que en la legislatura anterior, hasta 140… de 350 asientos. Podemos y PSOE en cabeza.

La intervención de Rajoy en su balcón, con su esposa Viri y su escudera Soraya, notablemente afectadas, indica que él sigue sin enterarse de lo que ocurre. Y con la prepotencia que ha mostrado en esta legislatura. Intentará formar gobierno. Lo tiene difícil.

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Pedro Sánchez si lo sabe, se comporta como si lo ignorara y habla de gran triunfo. La contestación interna es notable y crecerá. Quién le iba a decir que el menosprecio a su rival por las primarias Eduardo Madina le pasaría probablemente una factura decisiva. El socialista vasco ha quedado fuera del Congreso tras ser desplazado a la séptima posición por los fichajes de Sánchez. Irene Lozano, de UPyD, colocada en cuarto posición causa hoy doble malestar. Ella dijo claramente que iba porque con el PSOE lograría un puesto. Sin complejos. Otra gran luchadora socialista, Ángeles Álvarez, tampoco logra escaño. El PSOE precisa una regeneración profunda por la que no optaron los militantes al elegir a Sánchez.

No tenemos presidente de gobierno tras las elecciones, habrá que negociar. Podría estar entre Rajoy y Sánchez, aunque no sabemos por cuánto tiempo, si se llegará a acuerdos o serán necesarias nuevas elecciones.

Sánchez tiene otro sapo con el que lidiar: quienes mandan sin presentarse a las elecciones el pacto que quieren es el de PP/PSOE. El expresidente Felipe González ya volvió a repetir estos días que eso aconsejable… “por el bien del país”. No nos dijo  de qué país. Van a presionar lo indecible para ese gobierno PPSOE. Dirán que en Alemania funciona. En el Reino Unido mandó a David Clegg a galeras. En España ocurriría igual. Pero por intentarlo que no quede y siguen los beneficios de estas políticas a queines deben llegar. Igual hasta se consigue.

El antiguo cargo de la antigua CiU escribió anoche:

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Es este país el que necesita educar a sus ciudadanos, a todos. El agónico final del bipartidismo se prolonga. No sabemos por cuanto tiempo más, ni el daño que todavía hará. La España que bosteza sigue poniendo barreras, pero algo distinto ha empezado. Tardaremos en verlo y para algunos no llegará a tiempo. Los españoles han votado cambio, pero con sordina, con trabas. Las grandes metas siempre exigen mucho esfuerzo. Pero cuando al menos apuntan es un respiro.

 

No me diga usted que no lo sabe

A pocas horas ya de que abran las urnas, todos los sondeos oficiales y oficiosos dan como ganador de las legislativas españolas a Mariano Rajoy de nuevo, líder del Partido Popular. Perderá escaños pero el PP será el partido más votado, de acuerdo con las encuestas. Se da la gran paradoja nuevamente de que en un momento de enorme efervescencia e interés político en la sociedad, va a ganar, si se confirma, un partido de la derecha más rancia y, sobre todo, más turbia. Porque lo ocurrido en esta legislatura se sale del ámbito de la ideología, podríamos estar hablando del budismo del partido Nuevo Kōmeitō japonés y los hechos acontecidos seguirían siendo igual de escandalosos.

No me diga usted, votante del PP, que no lo sabe en el fondo. Le convencieron –porque usted quiso creerlo- de que Zapatero, al frente del PSOE, fue quien personalmente se acercó a Nueva York, a la sede de Lehman Brothers –con su siglo y medio de historia a cuestas- y se puso a picar sus cimientos hasta que lo hundió. Luego sopló desde allí y se fue a pique todo el sistema financiero internacional. Tras esa prodigiosa hazaña, remató dejando vacías las arcas del Estado y de postre la hucha de las pensiones. Usted sabe que su partido y cuantos medios y personas trabajan cristianamente por difundir su mensaje igual exageran un poco cuando le inducen a convencerse de estas historias pero usted cree que no hay nadie mejor que el PP. Y para mantener su hegemonía vale todo.

No me diga que se ha tragado que la corrupción en el PP solo atañe a unas pocas –unos cientos- de manzanas podridas que han engañado la buena voluntad de la mayoría de los conservadores y en particular de ese ser tan honrado y trabajador que es Mariano Rajoy.

No me niegue que piensa que hay asuntos en los que es mejor mirar para otro lado. La derecha tiene privilegios ‘de toda la vida de dios’. Obtener beneficios del ‘mejor hacer’, la estirpe y la posición es lo normal. No es corrupción estrictamente. Es como cuando los maridos se “desahogaban” con las criadas. Una prerrogativa.

No me diga que usted no sabe que robar siempre es a costa de otro. O en qué se asienta “la recuperación”. Que las políticas de derechas benefician a algunos –a las clases que lo merecen pensará usted- y deja víctimas, muchas, en el camino. No me diga que desconoce que, por esa causa, un tercio de los niños en España han entrado en la pobreza y no comen lo suficiente. O que prescinde del hecho que ha llevado a muchos de sus conciudadanos a no poder ni encender la calefacción o enchufar el frigorífico porque durante el mandato del PP ha aumentado en un 69% la pobreza energética. O de la cantidad de jóvenes y no tan jóvenes que han tenido que marcharse porque no hay trabajo. O los sueldos que se pagan ahora. ¿No lo sabe? Sí, claro que lo sabe. Como tantas otras cosas que voluntariamente quiere obviar.

Porque usted, como votante de derechas, es una persona “A mí”. Cuando le preguntan en las encuestas, lo primero que sale de su boca es ese “A mí”. “A mí lo que me importa”… es la situación económica, dicen por ejemplo. La suya. No me diga que no se ha enterado del aumento de las desigualdades producido en este período. Acepte  que le importa lo mismo que las pieles de los plátanos. Y sus consecuencias no le restan ni un minuto de sueño.

No me diga que para usted lo peor que pudo pasarle a España fueron las ideas subversivas de la Ilustración o cualquiera que implique un avance. No me cuente que usted no sabe que privatizar y recortar en sanidad y educación daña a quienes no tienen recursos. Admita que su lema de vida es que mientras a usted le vaya bien, el resto que se apañe. Y que para usted la educación a veces es saber de más. O que  “el orden”, en su criterio, no es sino reprimir las conductas que a usted le parecen impropias, por obligación e incluso por la fuerza. No intente convencerme de que los niños vienen de París.

Es la ‘España que bosteza’ de Machado, mientras teje la cárcel para otros. El resto bulle en este momento de vibrante ciudadanía, aunque también conviene que no ignore verdades que le atañen.

No diga usted, seriamente, que el PSOE es un partido socialista volcado en defender los derechos de los más débiles. No intente hacernos creer que se ha regenerado en la medida que le demandaba la sociedad. No me diga que no aspira a recibir votos por ser menos malo que el PP entre los que todavía se aferran al bipartidismo.

 ¿Y usted? No intente convencernos de que Ciudadanos es de centro. O que no es machista. O que funciona mejor para una sociedad el buscarse cada uno la vida como en la selva. Deje estar a Dinamarca, coteje todos sus extremos antes de abrir la boca. No alardee de que conoce algún país donde su ideología haya funcionado sin dejar a muchas personas en el camino.  ¿Usted también es “a mí”? Tiene todo el derecho, sin duda, pero sabiendo lo que hace sin buscarse excusas.

¿Y usted? No me diga que no teme los retos de trabajar por una sociedad más justa e igualitaria. El vértigo de no saber cómo resultará porque puede haber mochilas que cargar o liderazgos que no terminan de entusiasmarle. Si habrá temple para aguantar las zancadillas. No me diga que no duda. Pero ni se le ocurra dudar de que otros cuatro años más de lo mismo es, entre todas, la peor de las pesadillas.

No me digan todos ustedes que no saben con qué profusión y método se trabaja para que nada cambie sustancialmente en España. O para aparentar cambios asumibles que no intranquilicen a los “A mí”. No nos hagan creer que no se han dado cuenta de cómo todo, hasta las mayores vilezas, son aprovechadas para la causa sin asomo de pudor. No me digan que se lo tragan. No pretendan que no llamemos a esto también corrupción.

A estas alturas de la historia, los destrozos y el dolor, no me digan todos ustedes que no saben lo que ocurre. No eludan responsabilidades. Porque se ha escrito, argumentado, detallado y lanzado a los cuatro vientos. Con todos los matices. Porque algunas voces ya se han quedado afónicas. Quien hoy no sabe es porque no quiere saber o no le importa lo que implica. Porque muchos españoles saben, es por lo que la política está cambiando. No nos digan que todo va a ser igual o muy parecido. Con las mismas o redobladas trampas, con la misma soga que de puro podrida hiede.

Quizás fue el poeta Jaime Gil de Biedma quien mejor sintetizó nuestro drama: “De todas las historias de la Historia sin duda la más triste es la de España, porque termina mal. Como si el hombre harto ya de luchar con sus demonios, decidiese encargarles el gobierno y la administración de su pobreza».

Harto de luchar con sus demonios… les encarga el gobierno. Y así siempre. En 1912, otro poeta, el gran Antonio Machado, escribió: “ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza”

El español que «empezaba ya « a vivir hace más de un siglo sigue aguardando el momento. Pocas veces se ha visto en mayor oportunidad que ahora. El bostezo inmisericorde también se mantiene firme dispuesto a frenar una vez más la regeneración que necesita este país inexcusablemente. Saber, claro que lo saben. Y se trata de saber y consentir o saber y actuar para cambiar. El domingo abren las urnas para todos.

*Publicado en eldiario.es

Anexo:

Ciudadanos subirá el transporte  y el agua, según ya se publicó. Pero el número dos por Barcelona, Toni Roldán Monés ha detallado también la cesta de la compra. Lo esencial más caro, la hostelería más barata. No me diga usted que va a votar sin saberlo.

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