2010, con la cabeza y el cuore

Elrich. El País

Un año que ha pasado excesivamente deprisa, constato al mirar las entradas del blog de los primeros meses que parecen de ayer mismo. Al menos, el repaso sirve para ver la trayectoria: todo lo peor que se gestaba, cuajó como en las peores pesadillas. Llamábamos a 2009 “el año de la crisis”, y era apenas el signo que indicaba un cambio de paradigma. Sus autores perdieron incluso la vergüenza para hablar claro de sus objetivos. En Febrero se reunieron las Hedges Funds en una cena para, por primera vez que recordemos, decir sin tapujos que “hundir el euro era una gran oportunidad de negocio”. A lo largo de 2010, vimos las primeras protestas de los griegos que aún no habían sido rescatados pero que tenían sobre sí la Espada de Damocles que terminó  por caer sobre ellos. Luego sería Irlanda. Estamos comprobando que suele suceder, nadie la para.

Asistimos a la xenofobia del PP, enarbolada con pasión por esa guerrillera de labios hinchados de botox (lo que indica una escala de valores)  que tienen en Cataluña, y que incluso ha cosechado algunos votos más que sus predecesores. Además de confortar el corazoncito fascista, daba réditos electorales. La sociedad también volcó más su odio y desconocimiento sobre los emigrantes. Así lo veía Manel Fontdevila en Público.  

Mientras en EEUU, con Obama en caída libre, empezaba a gestarse y reunirse el Tea Party, en España, los salvadores de la Patria, de su patria, también salían del armario. Un sujeto en La Razón llamaba a un “cirujano de hierro” para solventar la cuestión. Y así siguieron. Y ahí están esperando. Son los mismos que crucificaron a Baltasar Garzón con el apoyo entusiasta de presuntos progresistas.

Cada vez que se mentaron en el blog el fascismo o el machismo se desató la polémica con comentarios masivos a favor y en contra. Nada ha registrado mayor atención militantes que esos temas. Luego también tenemos en el «haber» a un buen número de practicantes de ambas aberraciones.

Y sí, hemos contemplado la metamorfosis de Zapatero en neoliberal entusiasta, tras haberse resistido a mermar derechos sociales. Pero es que la UE no le quería, ni le querían los mercados. Ni, lo que es mucho peor, el Financial Times. Y los más impensables recortes nos dieron en toda la boca. Como las insostenibles alzas de precios en uno de los países con menor salario de la UE. Y con menor gasto social. Y con mayor número de parados.

Eneko.20 minutos

 Y hay que vender a manos privadas lo poco que nos queda, porque ellos quieren hacer negocio, y ellos son los que mandan.  Y el gran camelo demagógico de la solución al conflicto de los controladores que reveló, además y de nuevo, lo peor de la sociedad española. Y esa sociedad que salió en masa a la calle para aclamar a la selección de fútbol, ganadora del Mundial -que está muy bien- pero que parece incapaz de mover un dedo para solucionar sus problemas. ¿Para qué seguir?

 Pero los años completos, como balance, no serían nada sin la propia vida. Encontré en Arco un árbol rojo  que dormía en su cama sin colchón ni sábanas.

Sleeping tree. Xavi Muñoz

Pero 2010 ha sido para mí un año especial en los afectos. Amanecía turbio. No sólo me habían robado Europa, sino también Europa en Suma, idea y gestación mía. Y me dolió. También por el desencanto con personas que defraudan. Pero encontré a ATTAC, y por esa idea sí merece la pena luchar y esforzarse. Y resulta que ATTAC estaba lleno de personas. Estupendas. Una, por fortuna, me echó el anzuelo y me devolvió al río donde nadar: Paco Altemir. Una joya.

Y existían también el blog y las redes sociales. Alguien me dijo una vez: “no necesito más amigos”, y me dio mucha pena. Por él. El Congreso de Internet de Huesca, los 1001 medios de Granada, me ayudaron a poner cara, también, a otras personas. Y muchas me gustaron. Voy a citar incluso a algunas: Rosajc, Virginia, Bárbara, Javier Barrera, Pedro de Alzaga, a Javier Pérez de Albéniz, cómo no… oh, y muchos más, no debo seguir enumerando porque haría un post kilómetrico. Más.

He hablado este año con pasión y reiteradamente del periodismo que se hundía. Altamente preocupada. Y vaya que sí, el cierre de CNN+ ha sido una completa metáfora. Pero… con nuevas sintonías entrañables.

La muerte se llevó José Vidal Beneyto que era un norte para mí, sin que él lo supiera. Aunque me trajo, en carne y hueso, a Federico Mayor Zaragoza en su misma línea. Y me dio dos sonoros zarpazos con el fallecimiento de José Antonio Labordeta y Luis Mariñas, tan cruciales de alguna forma en mi vida.

Como tantos otros, me hundo y me levanto. Y lo comparto con vosotros. Porque muchos os habéis unido a ese grupo de apoyo que son mis amigos de siempre. Una maravilla recuperar en contacto intensificado, entre estos últimos, a Juan Tortosa que acaba de quedarse sin trabajo al cerrar CNN+. O a mi antigua vecina, Virginia Mataix que reaparece tan esplendorosa como siempre. Por el blog. Y, del blog, os citaría a todos los más asiduos, pero entenderéis que, para resumir, me quede con Soto, seguro que vosotros haríais lo mismo. A todos, asiduos y esporádicos, perdonadme por no “nombrar” a la que sería, de nuevo, una lista interminable.

Y había más por ahí, para charlar a cualquier hora… y en la misma longitud de onda. Quiero abrazar a Paula porque aún llora por lo que no debe. A la ingeniosa Carmen. A la grandísima Ángels. A Antonio (Piezas) imprescindible ayuda para todo. A Enrique Meneses, enorme luchador entrañable. Y a Víctor, en equipo de lucha y calor.

Y siempre tengo a mi hijo David, eterno resorte para las ideas y el estímulo.

La casa llena. Es más lo que hay que lo que se ve.

Red House de Xavi Muñoz

Algunas ilusiones alumbraron en ráfaga para saber que es preferible sentir y “sentirse” vivo, porque, vivo, existe la esperanza. Las uvas, por primera vez en mucho tiempo, vienen “mediollenas” de ánimo. Hoy es igual que mañana, simplemente hay que seguir el camino, procurando no desfallecer. No siempre es fácil. Hoy, casi menos que nunca. Pero a pesar de todo, ¡Feliz 2011!  Igual podemos conseguirlo.

Las quejas de un neoliberal

Forges. El País

Empieza a ser francamente molesto que se nos acuse a los liberales de todos los males de la sociedad. Nosotros lo que adoramos es la libertad. Muchos políticos socialdemócratas ya nos han entendido. La economía solo funciona en libertad y esos ajustes que están resultando “impopulares”, subidas de precios, mercado laboral como debe ser -mayor rendimiento para nosotros que somos los que invertimos y menos costo- van en el buen camino. Es la única forma de que funcione la economía. La búsqueda egoísta del bien individual que decía el bueno de Adam Smith repercute al final en una mejora de toda la sociedad. No somos “malos”, y resulta ya más que irritante esta incomprensión, todo lo hacemos por el bien nuestro naturalmente, pero igualmente por el bien de ellos.

Una persona que recibe ayudas y subvenciones, bien pagada, con buenos servicios, carece de estímulos y no progresa. Se duerme a la bartola. No, no puede ser, la sociedad mejora en la precariedad. Uno tiene que buscarse las castañas. Nada te lo dan hecho, bueno, salvo la herencia de papá quizás, que sí, viene bien. Pero siempre ha habido clases ¡no te fastidia! Algunos de éstos que hoy se quejan, si espabilan, gozarán del mismo éxito que nosotros.

Vergara.Público

El negocio es lícito ¡faltaba más!, es la esencia del ordenamiento económico. Hay grandes posibilidades de beneficio en multitud de sectores que la izquierda fracasada se empeñó en gestionar para todos, y tan mal en muchos casos. El espacio aéreo, las loterías, las agencias de colocación, máxime ahora que hay tanto paro. Menos mal, ya digo, que Zapatero y su gobierno, al menos, lo han entendido. Se juegan mucho en realidad. Nos debe dinero. No importa por qué, los problemas se acometen tal cual están, no en su génesis. No es rentable la pérdida de tiempo. Y, vale, sí, rescataron el sistema financiero con fondos públicos ¿Pero qué hubieran hecho sin nosotros? Todo se hubiera ido a pique. Y ahora hay que pagar, con el dinero no valen los sentimentalismos.

El Roto. El País

¿Que nos aprovechamos de contactos y amistades para obtener contratos? Naturalmente, el liberal se encontró a sí mismo el día que descubrió la familia, los amigos y las tradiciones. Y, sí, ¿Para qué vamos a pagar más impuestos si podemos pagar menos? Cualquiera en su sano juicio lo haría.

Fontdevila. Público

Hay críticos incorregibles que nos atribuyen el que haya gente que se muere de hambre, o que tenga que apretarse el cinturón ¡Que espabilen! Y si no sobreviven tampoco es un problema fundamental, y tiene la ventaja añadida de que ya no forman parte de la ecuación perfecta.

Porque la economía es el sistema, dejémonos de historias. Es un modelo matemático perfecto. Todos esos países que se han ido a la mierda por aplicar nuestras teorías lo han hecho por desviarse de la excelencia. Todos, todos, los países siguen estando demasiado regulados. El Estado tiene que estar para pagarnos cuando hay fallos, pero poco más, es una traba para el desarrollo, para el negocio.

Y, sí, debo admitir que el modelo matemático perfecto a veces comete errores porque no contamos con un factor muy irracional: el humano, que tiene un comportamiento variable, no exacto como debe ser.

Elrich. El País

Vamos, que algunos asalariados si no disponen de un empleo, dinero para comprar, a veces, en lugar de espabilar por sí mismos, entran en protestas y violencia. No rodos claro está, la mayoría no, pero hay algunos muy intransigentes. Y llegan a meter miedo a los políticos que en algunos casos terminan hasta por achantarse y rectificar. Ay, el miedo es una herramienta esencial para aplicar las reformas. Hay que amedrentar más a esos eslabones entre nosotros y el pueblo. Hacerles ver que rescatamos el país en un pis pás y entonces sí va a saber toda esa chusma lo que vale un peine. Lo han entendido bien. Saben además que si la cosa se pone fea realmente, tienen que prescindir del coche oficial, las comidas, los viajes, los teléfonos, las reverencias. Ahora ya, casi todos con poder, son de los nuestros. Es muy fácil aplacar las iras del populacho: se reprimen. Hasta donde haga falta.

Fontdevila. Público

La mala fama, de todos modos, también nos viene de los abusos de nuestra gente. Oye, que les abres la bolsa y algunos entran a saco. Se llevan el dinero a manos llenas. Ha pasado tantas veces, en Chile que tan bien nos estaba saliendo, en Rusia… La gente no es problema sustancial, se les enchufa la tele, los periódicos, los anuncios, se les brinda todo lo que podrían tener y ni se enteran. Unos pocos solo, y ya digo, se les reprime y santas pascuas. En el fondo, hemos sido nosotros mismos con la avaricia y la corrupción quienes más de una vez hemos fastidiado el sistema. Es el factor humano, ya digo. Un problema, por el momento, irresoluble ¿Cómo se podría erradicar?

Da disgustos esta gente que se queja. Bueno, molestias, como decía, tampoco vamos a exagerar. Menos mal que ya viene la parienta del super con las botellas de Moet Chandon, los jamones de pata negra, los corderos enteros. ¿Quién no quiere cenar así en Nochevieja? Que espabilen. Desde luego, rechazo taxativamente que sea nuestra la culpa que nos atribuyen.

El Roto. El País

Adiós CNN+, hola Gran Hermano

La más precisa metáfora del terrible momento en el que estamos viviendo: termina un canal de noticias riguroso y progresista, con el dolor pero también la valentía de quienes se ven obligados a despedirse, y, sin dejar ni el respiro de un segundo, inunda la pantalla el ojo del Gran Hermano de vía ínfima, el de la basura, precisamente del que previno el premonitorio libro de Orwell. Y ni siquiera tanto. Más próximo al Mundo Feliz de Adoulx Huxley plagado de epsilones,  a la memoria borrada de Farenheit 451 de Ray Bradbury, a todo lo que advierten pensadores actuales, minoritarios, al ser arrollados por la maquinaria de la cochambre que busca dinero a cualquier precio. Ha sido una de las imágenes más espeluznantes a las que puede asistir un periodista, o cualquier persona con sensibilidad y pensamiento crítico. Una bofetada.

Ah, inocentes, inocentes

Tenía recopilados numerosos hechos que han convertido este año en el de los inocentes. En sus peores acepciones, inocente equivale a tonto, necio, incauto, bobo, inexperto. Las redes sociales se llenan de las mismas bromas, que se resumen en una: se ha decretado la barra libre para los poderosos que, lejos de pagar los daños que causaron, oprimen a la población en un festín de incremento de los precios de todo lo esencial, de merma de derechos, de injusticias y agravios, mientras siguen sacando tajada -como nos cuentan de pasada, sin llamar mucho la atención, tantos medios informativos cómplices- para volver a cometer y aumentar si cabe las mismas tropelías que nos han traído hasta aquí. De momento, que el camino es largo y la usura voraz como pocas cosas. Y los políticos no solo lo consienten sino que nos venden el piano de cola para apartamentos de 30 m2, con una soltura de un jilguero en primavera. Y lo consentimos. ¿No somos inocentes, tontos, necios, incautos, jautos, bobos, inexpertos, mentecatos, sandios, memos, lilas, mamelucos, panolis, pánfilos, incapaces, inútiles, borricos, mendrugos, mostrencos, ineptos, memos, memos, memos? Cum laude.

No sé si es el tiempo de la risa. Ayuda, relaja, distiende. Sí, totalmente, de la tranquilidad y de la vida (es demasiado corta). Y de la lucha responsable. Inocentes somos también los ingenuos, candorosos, llanos, sinceros, honrados, confiados… idealistas. Y a mucha honra. El lenguaje se pervierte día tras día para vaciar los conceptos. Para señalar lo más peyorativo… ¿o es que no consideran los establecidos que ser ingenuo, candoroso, natural, honrado e idealista es ser cretino absoluto?

Una lucha de convicciones, el egoísmo y la generosidad, el yo y el bien común, el aquí me las den todas y el voy a ver qué puedo hacer. También por los imbéciles que nos lastran. No me hablen de buenos y malos, de Hobbes y de Russeau, conceptos morales maniqueos. Háblenme, quizás, de inocentes y culpables. Para lo segundos debe existir la justicia. Hordas masivas de idealistas, ingenuos y honrados para descarar las desvergüenzas. Cualquier día, casi todos los días, no hoy, hoy es nuestra fiesta.

Todos culpables del caso Fabra

La Audiencia Provincial de Castellón ha sobreseído la mayor parte de la causa abierta contra Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón. En concreto, considera prescritos delitos fiscales cometidos entre 2000 y 2003, años en los que no justificó ingresos por valor de 3.7 millones de euros, defraudando -según la acusación- una cuota de un millón de euros. La fiscalía anticorrupción le pedía 15 años de cárcel.

Los peritos de Hacienda analizaron 17.000 operaciones económicas de Fabra. Las cuatro veces que dijo le había tocado la lotería en 5 años, estarían justificadas como ingresos, no así esos casi 4 millones de euros.  Los magistrados no discuten que los supuestos delitos se hayan cometido.

 En 7 años desde que se iniciara la causa, han evitado tener que enjuiciar a Fabra 9 jueces y 4 fiscales, lo que fue dilatando el proceso. Finalmente tomó el caso un juez novato, a la sazón hijo de un dirigente histórico del PP castellonense.

  El PP ha homenajeado recientemente a Fabra. Y un aeropuerto, a menos de media hora del ubicado en Valencia, contará con una estatua de 24 metros dedicada al insigne protector de Castellón.

Recientemente, también César Alierta, presidente de Telefónica, vio como el Tribunal Supremo confirmaba su absolución al considerar prescrito el delito de uso de información privilegiada del que estaba acusado a raíz de la compra en 1997 de acciones de la empresa tabaquera, que lideraba entonces. La operación reportó a Alierta y a un sobrino suyo, un beneficio de 1,86 millones de euros.

 Ningún particular, aunque sea objeto de una injusticia, puede embarcarse en años de litigios pagando caros abogados… sin contar con condicionamientos añadidos. Si la administración de justicia precisa reformas y acciones que mejoren su funcionamiento, acometánlas.

A mí ya no me vale tanta impudicia y desvergüenza, cuando además se están recortando de tal forma nuestros derechos y, sin ir más lejos, nos van a subir la luz un 10%. Ni mucho menos los chistes con la «suerte»de Fabra. Este sujeto y todos los que lo secundan, si son afortunados realmente es porque la sociedad no reaccione y les trate como merecen. Máxime al ver que, como en tantas otras cosas, no actúan los poderes del Estado.

Con el caso Gürtel ocurrirá lo mismo.

Traté jocosamente aunque con rabia y dolor el tema de la corrupción en España en este artículo. Lo importante es esto:

“Cierto es que casi todos los organismos internacionales han constatado la correlación entre corrupción y deterioro de la democracia, y han llamado a atajar lo que, dicen, no puede contemplarse en ningún caso como comportamientos individuales desviados, sino como putrefacción del ordenamiento social. A gran o pequeña escala, afirman esos organismos, se roba el dinero de todos. Incluso aquí hay enemigos de tradición tan acrisolada. «La corrupción es incompatible con la democracia, hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema», afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción. Pero ¿a quién le importan todas estas jeremiadas?”

Una sociedad que no reacciona está realmente enferma, derrotada, es carne de basura. La culpa de que todo esto suceda es nuestra, del pesado lastre que suponen para todos quienes ni ven, ni oyen, ni se implican en nada. De todos por no impedir este estado de cosas. Y en modo alguno es motivo de risa.

Actualización:

  • La Fiscalía anticorrupción recurrirá la sentencia de Fabra.
  • Los consumidores que promovieron la investigación afirman que la prescripción se suspende en el momento en el que se inicia la investigación.
  • González Pons encantado con la sentencia de Fabra, y acusando a los «fans de los banquillos mediáticos».

Cuando ganan los zombis

  Paul Krugman, premio Nóbel de Economía 2008, publica en el New York Times un largo artículo con ése sugestivo título que, por cierto, toma prestado de un escritor. Krugman no tiene nada de «peligroso izquierdista«. Como alguien dijo en #contrATTACando, «¡cómo estará el mundo para que Krugman sea considerado de izquierdas!». U Obama, añado. Entresaco ideas para estimular neuronas aunque estemos abducidos por la Navidad.

«Cuando los historiadores miren atrás, a los años 2008 al 2010, lo que más les intrigará, yo creo, es el extraño triunfo de las ideas fallidas. Los fundamentalistas del libre mercado se han equivocado en todo, y, no obstante, ahora dominan a fondo la escena política como nunca antes.

¿Cómo pasó eso? ¿Cómo, después de que bancos fuera de control pusieron de rodillas a la economía, terminamos con Ron Paul, quien dice: “No creo que necesitemos reguladores”, a punto de encargarse de un panel clave de la Cámara de Representante que vigila a la Reserva Federal? ¿Cómo, después de las experiencias de los gobiernos de Clinton y Bush –el primero aumentó los impuestos y presidió un espectacular crecimiento en el empleo; y el segundo redujo los impuestos y presidió un crecimiento anémico incluso antes de la crisis–, terminamos con un acuerdo bipartidista para aún más recortes fiscales?»

(…)

Los fundamentalistas del libre mercado han estado tan equivocados sobre los acontecimientos en ultramar como en los de Estados Unidos –y padecido, por igual, pocas consecuencias–. En 2006, George Osborne declaró que “Irlanda es un ejemplo reluciente del arte de lo posible en el diseño de políticas económicas a largo plazo”. Uups. Sin embargo, Osborne es hoy el principal funcionario de economía de Gran Bretaña.

Y en su nuevo cargo, se dispone a emular las políticas de austeridad que implementó Irlanda después que reventó su burbuja. Después de todo, los conservadores en ambos lados del Atlántico pasaron gran parte del año anterior elogiando la austeridad irlandesa como un éxito rotundo. “El enfoque irlandés funcionó en 1987 a 1989, y está funcionando ahora”, declaró Alan Reynolds del Instituto Cato en junio pasado. Uups, de nuevo.

(…)

Sí, la política es el arte de lo posible. Todos entendemos la necesidad de lidiar con nuestros enemigos políticos. Sin embargo, una cosa es hacer pactos para hacer avanzar los objetivos, y otra, abrirle la puerta a las ideas zombis. Cuando se hace eso, las zombis terminan comiéndose el cerebro, y, muy posiblemente, también a la economía.»

Y para quien disponga de arrestos para acometer el artículo entero, aquí lo tenéis.

Y la sociedad adocenada, manipulada, siempre confundiendo el detector de zombis.

Objeto volante invade espacio aéreo español

Lo tenemos crudo. Saqueados los centros comerciales por los consumidores como si les fuera la vida en ello (una vez más), una peligrosa incertidumbre más se cierne sobre nosotros. Se ha detectado en el espacio aéreo español un OVEI, objeto volante que empieza a ser identificado. El primer informe dice:

“Un anciano grueso, vestido de rojo, a lomos de un trineo, invade espacio aéreo”. Los controladores han dado aviso a sus superiores: los militares que dirigen el asunto en el estado de alarma en el que –aunque no lo creáis- vivimos. En algún momento se ha valorado dispararle sin más, pero como, ya somos muy civilizados, simplemente lo van a neutralizar. Y, como hay que comer langostinos, no se espera una resolución inmediata del problema. La nochebuena está perdida.

¡Dios mío! Los árboles de navidad se van a quedar sin regalos. Los niños españoles habrán de prescindir de su primera tanda (de tres) de obsequios. Igual se frustran y se paralizan ¿qué haremos? Los telediarios preparan conexiones en directo para, hoy, mostrarnos la calle Preciados desolada en paisaje de bolsas caídas. Los periodistas, atónitos, desnortados, sin poder incitar a la compra desaforada.

Papa Noel está enfadado. En realidad, no nos quiere. Es demasiado reciente el cariño español por él para un personaje milenario. Se prevén heladas, y él ya está encapsulado en una bolsa de malla, entre aviones que cruzan de un lado para otro. Grita, grazna, ora en nórdico, ora en inglés. Ni siquiera le ven, ni lo oyen, desde la vecina nube en la que viven las huestes del langostino. Lo peor será el despertar, siempre lo es, de la irrealidad.

Feliz Navidad, pese a todo, o lo que quiera que celebréis o no celebréis. La vida es una de las cosas mejores para brindar. Vaya por vosotros¡

La inversión más rentable

Campanas repicando por la Ley Sinde derrotada desde la silla de casa. Empecinamiento épico en aprobarla, digno de mejores empeños. Y seguirá en un próximo asalto. Previo pago en especias, seguramente.

Alguna lección…

El temor a la desconocido. Hay quien no consigue hincarle el diente de la comprensión a las maduras tecnologías con más de 40 años a sus espaldas, aunque sea lo único cierto que se multiplican por esporas.

Y sobre todo ¿Que no sirve de nada luchar?

¿Y lo que de verdad importa? ¿Dónde está la obstinación política para salvarnos, para mantener la dignidad de todos? ¿Dónde la respuesta masiva y anónima para lograr cambios profundos? ¿Dónde la elección inteligente y justa de la búsqueda beneficios?

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Cancionero y romancero de ausencias
Miguel Hernández

Caos en las aulas

En la clase estamos muy preocupados. Algunos, bien es verdad. A la mayoría de los chicos se les ve muy entretenidos con piruletas, la nintendo, móviles y ordenadores en los que husmean el tuenti. Nos los dieron a todos, pero unos pocos preferiríamos estudiar, ya que estamos aquí, para llegar a ser adultos de provecho. Cada cosa a su hora.

Hoy ha venido una profe adjunta y nos ha dicho que está muy feo descargarse cosas por Internet. Que eso es robar. Y que no lo vamos a poder hacer nunca jamás. Claro que la hemos visto por los cristales hablar muy compungida con unos catedráticos norteamericanos que mandan mucho en el colegio, no sabemos por qué, y que gritaban ni se sabe. La profe ha señalado a unos cuantos de la clase con el dedo y hemos podido deducir que pedía ayuda a sus superiores estadounidenses para que convencieran a los díscolos. Entre los líderes de grupo, naturalmente, los chicos normales que protestan no veas las palizas que se llevan. En eso el profesorado es muy ejemplarizante, hasta al ejército han llamado en algunos casos.

Iban todos de un lado para otro. Algunos más de la clase han prestado atención, no muchos. Nacho, que es un alumno muy responsable, nos ha explicado a todos los que pasaba. Pero, entonces, han llegado unos señores que parecían empresarios, con unos trajes estupendos y relojes de marca en sus muñecas, han agarrado por la solapa a la profe adjunta y le han espetado con autoridad: O se para lo de Internet o ponemos a todos los alumnos, sin faltar uno, de cara a la pared. No sabemos bien qué pasará aunque se ve que quien más grita, es quien gana.

Con ser desagradable el incidente, no es ni con mucho lo peor que nos está pasando. Porque día sí, día no, se presentan en la clase unos tipos con muchas ínfulas. Se llaman “mercados” nos ha contado el profe, todos los profes nos lo cuentan. A veces vienen ellos en persona, otras -las más- nos mandan a sus delegados que disponen de muchos.

En lo que va de curso, nos han quitado los libros y los cuadernos, las mochilas, la pizarra, una pata de cada silla –con lo que es un suplicio mantenerse en equilibrio-, el bocadillo de media mañana y el postre. Las nintendo y todo eso no, el profe asegura que las necesitamos para estar contentos. A algunos nos parece que el profe sufre, pero es que todos vociferan mucho y bastante tiene con ir como una peonza por todo el recinto a atender lo que pide quien presiona más.

Ahora han venido, en medio de semejante guirigay, unos gafapastas que dicen ser de la OCDE ¿qué será eso? Sector mercados, sin duda. Han dado un empujón al profe y se han sentado en su mesa. Nos dicen que vamos a tener que dejar la escuela porque el mundo nos necesita trabajando. Ya. Para cobrar una pensión a los 70 años, precisamos emplearnos desde muy jovencitos. Anuncian que lo de los subsidios ya veremos, de todos modos, que se gasta mucho en eso. En realidad, vamos a tener que pagar por trabajar y muchas otras cosas que nos andamos pasando unos alumnos a otros en notas, muertos miedo, porque muertos de miedo estamos todos:  los mercados lo exigen, para ganar ellos mucho dinero, y comprarse muchos coches, y pisos, y joyas, y manjares, y viajes paradisíacos.

El profe, que parecía tan majo, anda de lado a lado del aula. Nos están quitando los zapatos, los guantes, las bufandas, los anorakcs, mientras, él sonríe para que no se enfaden los mercados.

Muchos alumnos siguen jugando con el ordenador. Algunos aprovechan el desconcierto, para mangar las tizas, los punteros, la pantalla, las mesas, que eran de todos. Nos cobrarán entrada hasta para salir al recreo, y el que quiera jugar a la pelota, o subirse a un columpio, tendrá que cotizar lo que ellos estimen. Los veo muy espabilados, creo que van para mercados. Y se entrenan desvalijando cuanto pillan. A mí, sin ir más lejos, unos chicos me han vaciado el bolso. Ni el móvil me han dejado.

Algunos de mis amigos dicen que esto hay que pararlo. Unos proponen romper los ordenadores en protesta por eso de Internet, otros dicen que hay que centrarse en que no nos sustraigan las simientes del jardín, los más que habría que asomarse a la ventana a pedir ayuda a ver si alguien nos oye.

En la puerta aguarda un profe nuevo. Con venerable barba cana. Da un paso hacia delante, otro hacía atrás, y vuelta a empezar. Dice que nos enseñará el Catón, origen de todos los principios, y que preguntará a todos lo que queremos, para ver si le dejan hacerlo. Los mercados le sonríen y le dan palmaditas en el hombro. Se ve que el profe nuevo es un hombre feliz, nunca soñó que llegaría a ocupar ese puesto, en realidad él iba para registrador de la propiedad ¡qué edificante historia de superación personal! Por eso, está radiante. No como el todavía titular, esta pobre, hoy, marioneta, que sigue deambulando por el aula, tapando agujeros, y destapando todos los boquetes que le piden sus superiores.

Cada día estoy más preocupada. En realidad, de lo que más tengo ganas es de gritar. Y eso que por todas partes me aconsejan que no me inquiete. Apenas nos queda nada. Sólo una enorme pantalla de televisión. Con voces muy sonoras, tranquilizadoras y monocordes.  Y, en efecto, en ella nos aseguran que todo va bien.

De insultos y navidades

Cuando era pequeña inventé una forma de insultar a mi abuela materna absolutamente impune. La adoraba porque lo merecía en grado sumo y porque ya entonces intuía lo injusta que fue con ella la vida. Y el cariño era mutuo. Pero en los momentos de incordio algo hay que hacer para liberarse. Yo le decía: “¡Oliva!” en el tono adecuado para que entendiera perfectamente mi intención. Acudía entonces ella a mi madre:

-La niña me ha insultado.

-¿Qué te ha dicho?

-Oliva.

-Eso no es un insulto- respondía mi madre zanjando la cuestión.

Todavía no sabía yo que en el resto de España, llamaban aceitunas a las olivas, que, en absoluto hubiera sido lo mismo. ¿Cómo iba yo a llamar “aceituna” a mi abuela? Pero oliva sí, a mí me gustaba especialmente la palabra. Constituía por tanto un insulto cariñoso. Y a la vez reivindicativo. Y muy femenino en la línea que siempre nos han enseñado a las mujeres: el camino sinuoso, nunca directo, para lograr objetivos. 

Solo que… hubo un día que lo olvidé. Todo. Hasta llegar a desaprender las más hipócritas “armas de mujer”, perder el tiempo en disimulos, acosar dando vueltas, e insultar adecuadamente (cada digo más tacos y soy más políticamente incorrecta).

Toda la retahíla de improperios viene a mi mente ante tantos atropellos que contemplo. Sólo que la mayoría desmerecen también a colectivos completos. No tiene por qué considerarse despreciable ser hijo de puta, ni cabrón, ni marica por supuesto, ni hay que cargar a las familias con las culpas de uno de sus miembros defecando sobre ellos. Ni siquiera es un demérito ser tonto o insustancial, viene en el pack de nacimiento. Sinvergüenza, canalla, vendido, corrupto, putrefacto, inmundo, miserable, nauseabundo, sucio, repugnante, traidor… todos esos resultan más precisos. Aunque, a veces, se quedan cortos y, tal vez, sería preferible adquirir nuevos, con nombres propios. Seguro que se os ocurren unos cuantos. A ver quién resistiría imperturbable que le llamaran Berlusconi, pongo por caso. O Mayor Oreja, me califican a mí de «una Mayor Oreja» y me hunden en la miseria. Por cierto, los franceses ya pueden seguir increpando con el apellido Le Pen. Al ultraderechista de pata negra, le ha nacido un esqueje: una hija que barre en audiencias.

Comprendo que debería empezar a inundarme ya de paz y amor. Pero es que, al estado general de la cuestión, se nos da por añadidura la navidad. Un convencionalismo destinado a consumir desde hace ya décadas. Y a que familias y amigos que se quieren estén en juntos, si pueden, para olvidar por unas jornadas lo que ellos u otros tienen encima. O a que se junten por obligación quienes se llevan a matar. O a compartir la felicidad, que también puede ser.

Y por más que uno no quiera, no escapa. Sucede que esto de las navidades siempre ocurre los 24 y 25 de diciembre y los 31 de ídem y el 1 de enero. Y, claro, uno recuerda más por las fechas exactas lo que tuvo y no tiene o lo que podría tener o vaya Vd a saber. Aunque le suceda lo mismo el 11 de enero o el 7 de Noviembre, pongo por caso.

Y que ya está encima. Con los grupos de vociferantes ganadores de la lotería, dando saltos y bebiendo cava, rodeados de micrófonos y cámaras para que nos cuenten la gran novedad que supone ganar un dinero extra, y el delicado proceso de la compra del billete.  El mundo feliz. Vd. también puede. Compre lotería. Privatizada. Parcialmente, ya sé.

Los príncipes de Holanda se van a la Patagonia ¿Dónde disfrutarán de las fiestas los inauguradores del AVE? ¿Y los "mercados"?

Con posibles, es fácil huir de la navidad convencional. Pero ni eso, aunque, al lado de la miseria de tanta gente, uno no debe quejarse. Trataré de ser buena, dar y recibir felicitaciones, y, como me gusta cocinar, me esmeraré aún más en los menús sin gastar mucho dinero.

De momento, lo que la navidad me provoca, por infinidad de razones -de todos los colores y calideces-, es decirle: ¡Oliva!

Fues eso. Feliz Navidad. A mi familia felina, le encanta este vídeo: