2018, no digan que no avisó

2018 ha sido un año de confirmar pesadillas y alumbrar certezas más esperanzadoras. Un año decisivo que nos sitúa en una encrucijada en la que todo puede ser y dejar de ser. Los hechos destacados nos sitúan ante un cambio de gobierno en España, fuertes convulsiones políticas o la entrada de la ultraderecha en el Parlamento andaluz. Pero otra historia debajo nos recorre sembrando el camino de frutos y de malas hierbas, dispuestos a coexistir o destruirse. Un 2018 determinante que nos lleva a un 2019 todavía más trascendente.

Sobrevuelan en este final de año los Santos Inocentes más que ningún otro. Los de Miguel Delibes y Mario Camus. Los del señorito Iván y la milana bonita. Andalucía ha dado entrada en sus instituciones a la ultraderecha, a un Vox que manda y ya nada volverá a ser igual. Culpables sin inocencia, víctimas sin culpa.  Se avisó. Se avisó tanto. Las democracias otorgadas pueden desvanecerse de la noche a la mañana, recordábamos este 15 de mayo. Múltiples y muy claros síntomas apuntan a un camino que conduce al fascismo. La versión siglo XXI. Y a una creciente campaña para su normalización, decíamos.

El periodismo. El periodismo son antecedentes. Y gritan cada día mostrando los trazos que se van tejiendo. Uno descubre, otro lava.

Pedro Sánchez, redivivo secretario general del PSOE, se decide a presentar una moción de censura contra Rajoy. Y se convierte en presidente del gobierno en Junio. Expulsar al PP de la Moncloa era una exigencia ética. Es una organización que ha parasitado el país con ayuda de una red de apoyos mediáticos, jurídicos y empresariales apenas invisible. Y ha infectado a la sociedad que lo contempla sin gran inquietud. Todos saben lo que han hecho. Pero enseguida dejan de saberlo porque la tupida maquinaria disuelve la memoria.

Cristina Cifuentes dimitió como presidenta la Comunidad de Madrid
Cristina Cifuentes dimitió como presidenta la Comunidad de Madrid

El periodismo. El periodismo ha desenmascarado antes a Cristina Cifuentes y su máster imposible.  Se ve obligada a dimitir como presidenta de la Comunidad de Madrid en una de esas patéticas agonías que protagonizan algunos políticos empecinados en no ver ni su realidad. Siguiendo el protocolo PP, el protocolo España, la llenan de aplausos en Sevilla. Cospedal dice: “hay que defender lo nuestro y a los nuestros”. Por serlo. Ella también caerá. Como su encarnizada rival, Soraya Sáenz de Santamaría, cuyo poder omnímodo y férreo se deshace como un terrón de azúcar con la salida de Rajoy. Las cloacas del Estado meten mano. Villarejo, los sicarios mediáticos. Y el periodismo que descubrió el pastel del Máster se ve enjuiciado por revelación de secretos a los periodistas Raquel Ejerique e Ignacio Escolar de eldiario.es. El mundo al revés.

La justicia.  Los tiras y aflojas, los tiros y yerros con el procés. El poder judicial político. El Tribunal Supremo que se enmienda a sí mismo en favor de los bancos en otra decisión históricamente bochornosa. Exime al comprador del impuesto de las hipotecas, se lo asigna al banco, y se desdice. El Supremo cotiza en Bolsa. La Justicia. España. A cuentagotas nos da un respiro. Ana Botella y siete cargos de su Gobierno, condenados a pagar 25 millones por vender pisos públicos con rebajas a fondos buitre. Por la tenacidad de sus denunciantes sin duda. La gente lo hizo.

El PP elige a Pablo Casado como su presidente. También tiene un historial académico de epatar. Su máster termina aderezado de un “posgrado en Harvard” que resulta ser un curso de cuatro días en Aravaca, Madrid, y con otro de la misma universidad y uno más de Georgetown. Tres en un solo verano, 2008. El caso Cifuentes, descubierto por eldiario.es, ha sido mucho más que una investigación periodística concreta, ha destapado un entramado de privilegios y trampas en titulaciones universitarias. Para marcar élite, casta. Y sin esfuerzo. Casado dice que no pasará nada. Él sabe. No pasa. Con él. Y ahí lo tenemos. Soltando por su boca y la de su equipo barbaridades del quince como huesos de aceituna. Y sus seguidores olvidan corrupciones y mentiras. No me digan que ellos mismos no avisaron. Décadas. Solo en la Comunitat valenciana, los años de  vino y rosas, de despilfarro y corrupción han acumulado una deuda de 46.000 millones de euros. Es impagable, el esfuerzo presupuestario solo puede llegar a abonar intereses.  Deberían estar bajo una mesa abochornados, pero sigue presumiendo.

En paralelo, tenemos a un político, con aspiraciones a presidir el gobierno, amado por medios y encuestas como nadie fue amado jamás. Solo ve españoles allá por donde camina. Muy precisos: ni rojos, ni azules; ni viejos, ni jóvenes; ni trabajadores, ni rentistas. Albert Rivera ha reeditado el discurso del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. Lo lanzó en un acto que tuvo su momento culminante con Marta Sánchez y su versión del himno de España. No me digan que no avisaron.

PP y Ciudadanos forman gobierno en Andalucía, apoyados por Vox, sin pinza democrática en la nariz. Prensa, radio y televisión lavan y lavan. Ya les llaman centro derecha.

Miembros del gobierno de Pedro Sánchez, PSOE. EFE, Chema Moya
Miembros del gobierno de Pedro Sánchez, PSOE. EFE, Chema Moya

Gobierno de Sánchez. Espectacular entrada con un equipo de ministras en minoría y gentes sobradamente preparadas. Por algunas zonas van haciendo aguas con ayuda de la presión, discriminada, de la prensa conservadora. Pero lo cierto es que sigue vigente la ley Mordaza, el dictador Franco en su Mausoleo, la reforma laboral del PP, el rechazo a la Ley de Justicia Universal. Lo más contundente y efectivo, la subida del salario mínimo a 900 euros, o mejor dicho el cambio de tendencia para recuperar poder adquisitivo. No es suficiente pero supone un avance, absolutamente necesario. Lo propuso Unidos Podemos, una formación que pierde algo de gas, dicen medios, encuestas. Con la colaboración de la misma prensa, sin duda, y por sí misma. En momentos críticos como estos, se precisa algo más que medidas de gobierno parciales. Destacable la labor mediadora de Pablo Iglesias. Y el electorado que no abandona.

Se diría que los dirigentes, también del centro-izquierda, van entendiendo las reglas del juego. Quién mueve los hilos y para qué. Difícil remontar. Algunos lo hacen. Francia se echa en la calla en amarillo, como la Catalunya insumisa que, con independencia o no, prefiere no bajar la cabeza. Los a por ellos y los resentidos rabian. Mientras es más visible su poder, el que siempre han tenido.

Inmigrantes sudamericanos inspeccionados en EEUU
Inmigrantes sudamericanos inspeccionados en EEUU

Volvimos a ver en 2018 niños desolados entre uniformes que les arrancan de las manos de sus padres. En la América grande de Donald Trump no caben. La violación de las leyes internacionales que ya ni respetan la prioridad de las vidas en peligro en los mares de la escapada migratoria. La UE que mira para otro lado, los ciudadanos que miran para otro lado.

En los trazas de la realidad, la foto del rey emérito Juan Carlos I con el príncipe heredero saudí -vinculado al descuartizamiento del periodista crítico Jamal Khashoggi-  que se disuelve como tantas otras cosas de la institución. Los fastos para recibir a Xi Jinping, el presidente del país del dinero y el destrozo de los derechos humanos. El declive de la UE, comandado formalmente por un presidente beodo como metáfora de sí misma y por los intereses nacionales de sus miembros. La mujer de 65 años que se suicidó en Madrid cuando iba a ser desahuciada de su casa. De todos los que fueron echados de sus casas, y de cuantos resistieron.

El dolor convertido en espectáculo, una vez más. El niño Gabriel. La indescriptible desolación de los padres. Las cámaras, las conexiones, la catedral de Almería con pantallas gigantes en la explanada.  La maestra que corría hacía un reluciente infinito y cuya vida plena fue segada por un sátiro. Las decenas de asesinadas y maltratadas que se olvidan. A las que combate el machismo feroz manipulando a favor del fascismo.

Manifestación en Pamplona por la sentencia a La Manada. EFE/Villar López
Manifestación en Pamplona por la sentencia a La Manada. EFE/Villar López

Las mujeres. Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante.  La Audiencia de Navarra dictó sentencia contra “la manada” exonerando a sus miembros del delito de violación.  Los detalles enervan.  Y se agravan con la interpretación de los magistrados. No se resistió. Se juzgaba a la víctima,  al parecer, a la mujer vejada, a la mujer. La sentencia dio la vuelta al mundo para nuestro escarnio, para una nueva evidencia de lo que es España hoy. The Washington Post, The Guardian o The New York Times destacaron que dos miembros de ‘la manada’ pertenecen a “cuerpos militares”. En España esto cuenta.   Mucho. De igual modo que se pena con cárcel un rap, y se dan por sobreseídas  las denuncias presentadas contra agresiones de la extrema derecha. El cerco en Zaragoza a 400 dirigentes de izquierda sin ir más lejos. No me digan que no avisaron.

El 8 de Marzo las mujeres salimos a la calle y hasta los oportunistas se tiñeron de violeta. Tampoco se habían enterado, pero la realidad se plantó en sus narices. Las mujeres españolas han parado el mundo, decía la prensa internacional. No lo activamos, lo revivimos. Y allí nos hemos quedado, organizadas, con distintos cometidos en turnos. Las periodistas tuvimos una atalaya privilegiada. Vimos crecer desde una reunión de apenas 50 mujeres de nuestra profesión a más de 7.000 firmantes de un manifiesto y a un grupo de Telegram que resultó ser una portentosa lección de realidad. Y comprobamos que lo mismo sucedía en multitud de sectores profesionales y casi en cada esquina y cada casa de España.  Culmen del hartazgo. Un potentísimo mensaje  de rabia mezclado con la alegría de la reafirmación. El futuro ya lo estamos haciendo. Y es imparable. Avisamos, seguimos avisando.

“La prensa está al servicio de los gobernados, no de los gobernantes”, afirmaba en su auto el Supremo estadounidense al enjuiciar el falso Informe McNamara (1971) que nos contó en enero de 2018  The Post, los papeles del Pentágono, de  Steven Spielberg.  Periodistas de medio mundo  nos emocionamos. Y, como en la película, nos dijimos: Cómo nos gustaba esto.  Nos gusta, a pesar de todo. Y ver a miles de ciudadanos estadounidenses a las puertas del Tribunal Supremo luchar por su derecho a la información y por la libertad de expresión. Puestos a volver atrás, a desandar el camino, mejor sería regresar a la reivindicación de los derechos. En lugar de aprestarse a destruirlos como se está haciendo ahora.  Con mayor impunidad. Con crecidas complicidades.

Nos jugamos la democracia. Y la memoria y la dignidad. Las tenemos. Milanas bonitas en vuelo, libres, a preservar.

Preocupante euforia por los escaños de Vox

Asistimos a una reacción inquietante por los resultados electorales en Andalucía: los 12 escaños de Vox parecen ya una mayoría simple de gobierno estatal, a completar con las derechas de PP y Ciudadanos radicalizadas. Partiendo de análisis parciales que minimizan u obvian elementos decisivos, empeñados en extrapolar a toda España lo ocurrido en los comicios andaluces. Con Vox hasta en el agua que sale por el grifo, es imprescindible racionalizar las especulaciones. Tarea ímproba en este maremágnum de voces en torre de babel. La formación ultraderechista filofascista –que lo es por más que la laven  – ha subido en votos sin duda.  Y en Andalucía. En todo lo demás abundan las teorías incompletas.

El factor fundamental para el resultado electoral andaluz ha sido la abstención. Relegar en las consideraciones que más del 41% de los electores no acudió a votar es dejar el análisis radicalmente incompleto. 400.000 votos ultras es un elevado número, 2.600.000 abstencionistas mucho mayor. Quienes faltaron a las urnas fueron votantes de izquierdas, englobando ahí a Susana Díaz lo cual es cuestionable.

Susana Díaz, además de su propia gestión, del cansancio por un gobierno del mismo partido durante 36, añadía haber sido la candidata que perdió frente a Pedro Sánchez. La que orquestó –entre otros– la defenestración del entonces secretario general en una cacería bochornosa y encima salió derrotada. ¿Cómo se puede obviar esto en los análisis?

Unidos Podemos –aun teniendo en Teresa Rodríguez una candidata con el aire de  la formación – pagó sin duda las marcas locales que desdibujan a UP nacional. Los evidentes cruces de protagonismos. Así parece sentirlo el electorado.

Es evidente que esta izquierda no responde en este momento a lo que piden los andaluces. Y por eso se quedaron en casa sus seguidores. En casa o en la calle. No en los colegios electorales para votar a otros.

Lo que ocurre en Catalunya también explica los resultados, pero no debe en modo alguno transferir culpas a lo que hacen los andaluces con su voto. Para el electorado de derechas que, según ha demostrado, prefiere esa imagen de la unidad española –tan folclórica y hueca en la campaña, a caballo y en vaca – a resolver sus problemas reales. Igual es que no los tienen.

Conocido el escrutinio, los 12 escaños de Vox parecen un triunfo colosal. Cuando lo es relativo. El PP, habiendo perdido votos, se ve reforzado en sus estrategias ultras. Y, en unión de Ciudadanos, que ha perdido toda etiqueta centrista, se diría están a punto de formar gobierno en Madrid. Y no es así.

Un poco de calma y de racionalidad. Una cosa es el interés informativo indudable y otra ponernos Vox en vena cada vez que se abre casi la totalidad de los medios informativos. Y los lavados y perfumados. Es tan abrumadora la reacción que hace saltar las alarmas. Como añorada agua de mayo ha caído ese éxito. Lo más granado del establishment reaccionario –presuntos progres incluidos – nos dicen el eslogan clásico del maltratador: algo habremos hecho. Ahí tienen al académico Arturo Pérez Reverte, escritor “con agallas” según proclama. “Somos nosotros quienes extraemos al lobo por nuestra propia estupidez”, dice textualmente. Cuando el grave problema español es que ha alimentado a la bestia franquista fascista criada en la impunidad.

Este lunes se cumplían 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nacida de una enorme congoja y de un intenso deseo de que la barbarie fascista no se repitiera más. Díganme qué tiene que ver Vox y las versiones de sus colegas de la derecha, con estos principios irrenunciables. Los ataca con virulencia. Atiendan a lo que les están vendiendo por noticia, porque en muchos son caramelos envenenados.

Y la manipuladora asimilación con Podemos. Así, miles de franquistas se sienten justificados. No, la ultraderecha no es democrática, la ideología que defiende Podemos sí. Todo el arco ideológico lo es -aunque no nos gusten algunas opciones-, salvo el fascismo que se sale de todas. Y acaban de meterlo en las instituciones.

Los resultados electorales en Andalucía no son extrapolables al resto de España y para diferentes comicios. No todavía. Aunque se nota cómo se está dibujando la táctica de la profecía autocumplida. Por frivolidad, por vender audiencias e intereses, o con objetivos desestabilizadores y de control de mayor alcance y peligro. Vox son los fachas de moda. Buena gente para políticos y periodistas afines. Su temerario programa electoral no pasa de cuatro niñerías para esta gente.

Y ya tenemos un nuevo elemento de controversia… y banalización. Catalunya perenne desplazando todo lo demás. Vía eslovena, con unos Balcanes crujidos de siglos de enfrentamiento, de heridas incurables que afectan casi a cada familia, con crímenes de lesa humanidad de por medio, no es comparable a Catalunya. La vía escocesa que pide Torrent, presidente del Parlament, se encuentra con el escollo de gobiernos que no son como el de Cameron, paradójicamente, ni como una Reina Isabel II británica que se mostró exquisitamente neutral en el referéndum.

La reacción “centrista” del gobierno Sánchez no es la solución si es lo que se busca. Torra no es el más diplomático de los presidentes, como Borrell no es el más diplomático de los diplomáticos en funciones de tales. Grandes tragedias ocurrieron en España sin movilizar efectivos de control de la envergadura prevista. Enviar de nuevo piolines a Catalunya se inscribe en la estrategia de aplacar a la ultraderecha crecida con pozales de carnaza que la alimenta.

Ya cuesta repetir lo que precisamos para ahuyentar el peligro. La inacción o las actuaciones equivocadas no dejan de agrandarlo. Desde la política sí pueden, con acciones efectivas, siquiera cumpliendo lo que se prometió. Desde el periodismo independiente también, brindando información veraz y sin cargas externas.

El problema es un ultracapitalismo que resuelve sus crisis con más abusos y que está dejando una Europa en demolición. Tendría que primar la negociación, no el enfrentamiento. Solo el diálogo puede salvarnos del futuro que viene por sí mismo o prefabricado.

Algo fuera de la lógica está ocurriendo. Con los pies firmemente apoyados en el suelo, no pierdan el horizonte.

 
 

La verdad, víctima prioritaria de la ultraderecha

La irrupción de Vox en las instituciones y la exaltación de la derecha más extrema que vivimos están produciendo un daño colateral de aciagas consecuencias: la destrucción de la verdad. Es la consagración de una realidad vencida por las creencias. El bulo intencionado termina por imponerse como hecho auténtico. La disuasión del pensamiento crítico, del pensamiento, alcanza ya niveles históricos. Los ultras registran un espectacular momento de euforia en el que se ven llenos de poder.

Han sido 12 escaños, elegidos por 400.000 andaluces en una España que cuenta con 46 millones de personas. Y aunque muchos más salen de los armarios por distintos rincones no llegan a infectar a toda la sociedad. Todavía al menos, por mucha que sea su promoción mediática. Venden por nuevos o remozados, por extremos, por convenientes a los intereses de ciertas élites. Pero su éxito se puede desinflar y existe la posibilidad de una reacción democrática contundente en las urnas.

La verdad está quedando seriamente dañada. En un fenómeno más o menos global, lo que permite excusarlo como mal de muchos. Muy desestabilizador. Si faltan las bases sólidas que la realidad aporta, todas las decisiones y proyectos se ven afectados. El acierto será una casualidad remota surcada de errores. Una auténtica indefensión que trasladan al conjunto de la sociedad.

Abascal y sus Vox mienten como una ametralladora de repetición.  Y sin el menor escrúpulo. Acusan al Estado de  ocultar datos de hombres asesinados por sus parejas y de supuestas masivas denuncias falsas de maltrato. Y el machismo de raza, el cerebro cabestro, lo engulle sin rechistar. Abascal asegura que “las mujeres asesinadas en España han sido, mayoritariamente, a manos de extranjeros”. Es mentira. El 70% de los autores son nacidos en España. Ana Requena y Marina Estévez contrarrestan con hechos  aquí varios bulos disparados por Vox.

Vox ha venido a hacer realidad los deseos de quien la obvia. Y el PP y Ciudadanos se apuntan. Las tres derechas, herederas del funesto y siniestro José María Aznar, quedan en entredicho cada vez que se les confronta con lo que realmente sucede es  aspectos muy vinculados a la ideología. Una investigación internacional desmiente los mensajes de PP, Ciudadanos y Vox sobre inmigración y sobre el uso de los sistemas sanitarios. Pero quienes les siguen ciegamente, si es que llegan a enterarse, no lo creerán. Se lo mandarán por guasap de la mañana a la noche y crecerá la bola. Y cuando caiga un bulo, la emprenderán con otro.

Añadan a unos cuantos gallos y gallinas sin cabeza diciendo insensateces. A una Begoña Villacís de Ciudadanos, por ejemplo, empeñada en que la alcaldesa Manuela Carmena pone medidas para reducir la contaminación solo por fastidiar, ignorando los alarmantes informes de alerta internacionales. Hay gente que se rige por lo que “le parece”, no por lo que es. Cada vez más. Sobrevivir en su caso va a ser un auténtico milagro con estos peregrinos criterios.

Pablo Casado y su equipo añaden un patrioterismo sin pies que atribuye a España poco menos que la conquista del espacio. Han dicho que los ancestros de su PP descubrieron un nuevo mundo. Y no lo conquistaron sino que lo incorporaron a su excelencia. Querían extender España nada más, su espíritu supremo. Como Hitler su Alemania. Escucharles es un permanente sonrojo.  Rivera se ha atascado en l os rojos y azules, guerracivilismo,  separatismo  y en la permanente permeabilidad a los discursos de éxito en la derecha.  Quizás por eso se ha “lanzado” a Vox.

Los ultras españoles se encuentran al nivel intelectual y cultural de sus homólogos internacionales. De Trump a Bolsonaro la especie crece. El magnate llegado a la Casa Blanca ha convertido su administración en el reino de las mentiras.  El nuevo gobierno brasileño anda modificando los libros de historia, para quitar de ellos cuanto tienda a “desmontar los valores tradicionales de nuestra sociedad, en lo que respecta a la preservación de la vida, la familia, la religión, en suma, del patriotismo”. A ese fin quiere suprimir que existieran Marx, el Che y la dictadura brasileña. Historia al gusto.  Como Polonia hizo con su papel en el holocausto judío perpetrado por los nazis. Aprobaron en Febrero una ley que prohíbe vincular al país con esos crímenes. Aprobaron una ley que obliga a falsear la historia. También. Grandes sugerencias para la derecha española tan ducha a esa tarea.

Y aún tienen más ejemplos inspiradores. En Kaliningrado, ciudad rusa que fuera la capital de la antigua Prusia Oriental (alemana), una campaña de descrédito ha logrado que su aeropuerto no sea rebautizado con el nombre del filósofo Immanuel Kant, su hijo más ilustre internacionalmente. Los argumentos de peso corrieron a cargo de Igor Mujametshin, jefe del Estado mayor de la flota del Báltico ruso que se ubica allí, según informa El País. El militar consideró a Kant un traidor a su patria por haber buscado una cátedra fuera. Y remató con un argumento inapelable: “Escribió unos libros incomprensibles que nadie de los que están aquí ha leído ni leerá nunca”. Entre los nacionalistas españoles de su cuerda seguramente encontrará expertos en Kant que podrían instruirle.

Acabamos de conocer que España invierte en ciencia menos de la mitad que la media de Europa. Un ligero aumento actual no palia el enorme destrozo anterior con Rajoy. En cambio, China ha disparado la inversión para convertirse en líder mundial.  Javier López Facal y Carlos Martínez ya documentaron en Reacciona (Aguilar, 2011) que “los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”.

Quizás para saberlo hay que pensar. Y no es lo que más se lleva en estos tiempos. El gobierno ha eliminado de su reforma educativa que  Filosofía vuelva a estudiarse en la ESO pese a haberlo pactarlo en el Congreso. Precisamente Kant expresó una idea que nos encaja en este hoy a la perfección. Se la oí al filósofo Carlos Fernández de Liria. Su maestro sin aeropuerto dijo que hay algo que logra hacer que “los hombres se nieguen a perder, por amor a la vida, aquello que hace a la vida digna de ser vivida”.  Piensen a ver qué es, y si lo hay en el surtido que nos ofrecen. Y si no es esencial buscarlo.

 

 

40 años de Constitución con ultraderecha incorporada

España celebra los 40 años de su Constitución -tras una dictadura de otros 40- sentando a la ultraderecha en las instituciones. Pocas imágenes más gráficas. Más rotunda, si le añadimos otra marcadamente grotesca: la pugna por el Gobierno de Andalucía puede dar la presidencia al candidato que pidió el voto a una vaca. Como Calígula y su caballo Incitatus en el antiguo Imperio Romano, marca el descarnado rostro de la decadencia. Incluso del desvarío. Bovino, en nuestro caso. De cualquier forma quién accederá al puesto e incluso si hay nuevas elecciones por falta de acuerdo, está por ver.

Los fastos de este 6 de diciembre, envaradas poses, rígidos cuerpos erguidos al límite de la verticalidad, marcan otro símbolo del régimen que se alumbró en el 78. Aquella vía de escape a una larga experiencia traumática que hace tiempo se desintegra en cascada. Por una razón esencial: el franquismo impune, el fascismo, ha seguido pudriendo las raíces de esta sociedad. Y, aunque le inyecten oxígeno y silencios, precisa inaplazables reformas.

De poco ha servido alertar hasta desgañitarse ante los evidentes signos que anticipaba la catástrofe. De algo, algunas cosas cambiaron. Por eso, en la hora de la verdad, hay que seguir señalando las fallas por las que el fascismo cuela su ponzoña. Sobre todo a esa población de número, inerme, de la que se sirve.

El lavado de la ultraderecha es una de las principales amenazas. Políticos y periodistas lo hacen. En los medios o en las redes desde su think tank a sueldo, fácilmente rastreable. Desde la misma noche electoral le llamaron centroderecha. Evitan el nombre que responde a su definición auténtica.  Sitúan al fascismo al mismo nivel del conglomerado que se han inventado como izquierda.  El periodista  José Antonio Zarzalejos –lo citó como ejemplo de otros muchos- escribe: “Si es aceptable recibir el voto del ‘abertzalismo’, del independentismo y del populismo izquierdista, ¿por qué no habría de serlo también que la extrema derecha concurriese al festín político nacional?”. Ningún demócrata se haría esa pregunta en Europa. Con mínimas excepciones, ningún demócrata en Europa se plantea pactar con la ultraderecha. Desde Alemania a Suecia. Les hacen un cordón sanitario aunque pierdan el gobierno. Es imprescindible insistir. Lean a Andrés Gil. Por si alguna duda quedará la felicitación más efusiva es de un  ex líder del Ku Klux Klan  “La Reconquista empieza en Andalucía”, dice.

En España no se inmutan. Reforzando la táctica, la derecha extiende la idea de que el ideario de Vox es equiparable al de Podemos en la izquierda.  Pablo Casado no deja de repetirlo. El líder del PP no ve ningún problema en Vox y sí en Podemos. Lógico porque nacen de su costilla. Se atrevió a decir que Podemos ha defendido lahistoria criminal etarra. En el Telediario de RTVE lo metieron tal cual, sin contraponer ninguna réplica. Veamos, son todo lo contrario. Exactamente, todo lo contrario.

Vox plantea un rechazo frontal al feminismo. Quiere derogar la Ley de Violencia de género, suprimir “organismos feministas radicales subvencionados” y otra serie de reivindicaciones de las mujeres. Sus líderes andaluces han dicho hasta que las escuelas adoctrinan a los niños para ser gays. Francisco Serrano, el juez expulsado por prevaricación, habla así de las mujeres:

Francisco Serrano@FSerranoCastro

Desde luego lo que no hay son mujeres liberales que se proclamen putas, brujas y bolleras.Eso está reservado para piojosas d ultraizquierda

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Machistas, racistas, homófobos, decididos a acabar con la Ley de Memoria Histórica, suprimir las autonomías, volver poco menos que al pleistoceno ideológico. Un programa represivo, de ultraderecha nata, al que se han suscrito casi 400.000 andaluces. Los bienpensantes varios quieren hacernos creer, por cierto, que votar fascista no tizna de fascismo. Lavado del lenguaje. Que comparte en buena medida la marca madre de Vox, el PP, con esas altas dosis de paternalismo insultante que despliega. Por si había dudas,  Maroto dice: “Lo mejor que le puede pasar a un latinoamericano en España es que su hija se case con un español”. No dejan de abochornarnos fuera.

La otra gran pata de apoyo culpa al independentismo catalán de que en Andalucía hayan dado 12 escaños a la ultraderecha. Preclaras cabezas, con prestigio algunas, difunden la idea que contenta a los ejércitos del “a por ellos”, a los que tanto alimentaron. No había que despertar a la bestia. Lleva ahí metida un siglo como poco. Hay que mimarla para que no se ofenda. Eso sí, a la mínima te monta un golpe de Estado. De los de verdad. Con guerra, represión y muertos. Ese canto alViva las caenas de la España atascada y servil es trágico.

Se trata de manipular el lenguaje como anticipó George Orwell en su libro ´ 1984´. En el caso de los nacionalismos catalán y español o cuando se analizan nuestras más terribles lacras. Ejércitos disciplinados juegan a otra sibilina táctica. Confunden explicar y justificar y  explicar con culpabilizar. Hemos llegado a los niveles de comprensión intelectual de un geranio que, según dicen, escuchan voces de aliento mientras se les riega. Básicamente esta confusión es malintencionada, pero hay gente que se lo cree.

Errores muchos. La abstención de un 41,3%. Los 36 años de clientelismo PSOE. La disuasión del espíritu crítico, con programas en Canal sur como aquel deleznable canto de un repelente niño al señorito de la Casa de Alba, conde de Salvatierra. Quien ve eso, se traga lo de Vox y sus acólitos con un vaso de manzanilla. Lo explica mejor que mil tratados.

El PSOE tiene que definirse y limpiar sus susanismos varios diseminados por los reinados de taifas y por altas alturas de su partido. Unidos Podemos, hacer no solo autocrítica,  sino cambios fundamentales.  La ciudadanía debe exigirse una buena información y estar avisada.

“Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”, escribía precisamente George Orwell en 1984. Lo han aplicado con pericia extrema.

La frustración no se combate con fascismo. Las soluciones no llegan de los programas y medios manipulados. El lobo gris bajo la cama no se va por cerrar los ojos. La ultraderecha en las instituciones es una tragedia. Sin paliativos. Hay que abordar con valentía, por supervivencia, el remedio.

Sí se puede. “Cuando creas en conciencia que tienes que hacer algo, hazlo. No pidas permiso porque no te lo darían”. Se lo dijo a Federico Mayor Zaragoza su padre. Es decir, saca a Franco de su mausoleo sin más. Formula leyes que impidan el fascismo. Deroga de una vez en la legislación las mordazas autoritarias del PP. Cierra, insisto, los grifos que surten de vida y munición al fascismo.  No hay más tiempo.

Ahora bien, aquí estamos nosotras, las mujeres. Si creen que van a volver a meternos en su misógino baúl, van listos. ¿No se han enterado? Qué cerrazón.  Somos miles, millones, y no lo vamos a consentir.

Nosotras, las mujeres, vamos delante si quieren. “Putas, brujas, bolleras y piojosas” como dice el imbécil Serrano, o con sombrero y zapatos de tacón. Anímense que esta vez el fascismo ha dado en hueso.

Andalucía decidirá el papel de la ultraderecha en España

La noticia de la noche electoral en Andalucía será Vox, se dice. Si ha conseguido o no escaños y cuántos en su caso. Las encuestas siguen en el tablero fijo de opciones. Las urnas solo cambiarán, si así se cumplen, los porcentajes, sorpassos en su caso, y ese comodín de la ultraderecha nata a la que unirán sus fuerzas PP y Ciudadanos que compiten con ellos en esa banda extrema. Una forma de coronar la degradante imagen de la política que ha mostrado la campaña, esencialmente en la derecha. Es cierto que sí se dilucida en Andalucía el papel de la ultraderecha, del fascismo -no seamos melindrosos- en España. En el sentido de que se extrapolarán los resultados logrando en contagio la profecía autocumplida.

Apenas cabe más que ver al candidato del PP pidiendo el voto a una vaca.  Moreno Bonilla se ha soltado el pelo para emular a los altos cargos del PP. Y todos ellos han hecho una campaña de dejar boquiabiertos. Un puro insulto a la inteligencia de los votantes, a la  mínima sensibilidad también. Un continuo disparate. La corrupción que enfanga las siglas se ve ahora adornada por el esperpento.

Por cierto, las jornadas de reflexión no existen ya de facto. Hasta el mismo domingo la prensa afín, la aún  conocida como grandes medios, seguirá haciendo campaña por los suyos. Se juegan mucho. La sociedad también: su futuro.

El ideario, común a los tres partidos de derecha, lo ha resumido Rafael Hernando en un tuit. El antiguo portavoz ( portacoz  para los amigos) ha quedado como un sesudo ideólogo al lado de la nueva dirección del PP.  Se trata de sintetizar en un párrafo los tópicos base: aliados de independentistas, destruir España,  viejos amigos de la ETA,  comunistas y bolivarianos.  Y hay humanos que se lo tragan. Y políticos capaces de soltar este discurso sin sonrojarse.

Rafael Hernando

@Rafa_Hernando

No votar al PP el domingo es facilitar que sigan gobernando en Andalucía tras cuarenta años los “sociolistos”. Aliados en Madrid de los independentistas que quieren destruir España, de los viejos amigos de la ETA, y asociados a los comunistas bolivarianos de Podemos.

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Catalunya ha sido clave en la campaña. Pieza fundamental en los debates. Ciudadanos ha colocado en su bus electoral a Puigdemont y a Junqueras. Hasta ese punto. Cargos electos por Catalunya como Rivera y Arrimadas utilizan su propia comunidad para, desacreditándola en parte, conseguir votos en Andalucía. Arrimadas es andaluza y catalana según donde esté y no descarten que ande preparando maletas para Madrid.

Ciñéndonos a Andalucía, las dos candidatas, Susana Díaz y Teresa Rodríguez, han dado veinte vueltas a sus opositores varones. De forma llamativa en los debates. Cuarenta años del PSOE en el poder son muchos años, y habría que airear las alfombras. Pero difícilmente va a ocurrir con el nuevo triunfo del PSOE previsto. La frescura y fuerza de Teresa Rodríguez le ha hecho ganar muchos puntos, pero tampoco es previsible que se haga con una mayoría. Todo puede pasar, sin embargo. Para eso se vota.

Aquí estamos hablando de la amenaza que representa la ultraderecha sentada en centros de poder, como ya lo hace en parlamentos de Europa. La UE de los negocios la ha dejado crecer tratando después de contener sus recortes de derechos y libertades con sanciones mínimas. A Hungría y Polonia por ejemplo. Varios otros están en espera.

El PP y Ciudadanos ya solo hablan de represión. De recentralizar, de aplicar el artículo 155 en la Catalunya de sus obsesiones para cortar y reprimir. De endurecer leyes. Hasta la ley del menor. Se diría que, en concreto Pablo Casado, no tiene la educación entre sus usos y costumbres prioritarias.

Y Vox. Aventuran la posibilidad de que logre escaño en varias provincias. Ya veremos. En Almería parece más probable. El discurso xenófobo contra la emigración cala en sectores de la sociedad que han usado malamente esa mano de obra para sus viveros. Será que quieren mandar a sus hijos, padres y abuelos –ya saben, la jubilación tardía que propugnan- a cocerse bajo los plásticos donde se cultivan hortalizas por sueldos mínimos.

La ultraderecha crece en las crisis cuando no se usa la razón para el análisis sino las vísceras revueltas. Los medios han hecho mucho por darla a conocer y hasta por lavar la imagen en algunos medios. Un espectáculo de Revista Mongolia ha sido inicialmente suspendido en Valencia por amenazas fascistas. La delegación del gobierno dice que garantiza su celebración y sí lo habrá. Pero la ultraderecha coacciona, decide. En impunidad. El gobierno precisa mucha más firmeza en este terreno. Ya pasa factura. Y lo que queda. Claro que ya vemos lo que sigue pasando en la justicia.

El fascismo ya está aquí. Rivera dice que no lo ve, aunque tenga delante cincuenta banderas con aguiluchos franquistas, porras y gritos. Déjenme que lo repita una vez más. Aunque sepa que apenas servirá para nada si los ciudadanos no toman conciencia del problema. El fascismo no es una ideología, no es comparable a ninguna otra -ni al comunismo como quieren asimilarla los propios ultraderechista-.

El fascismo es un virus letal, una estrategia para acabar con la democracia, con derechos y libertades. Propugna la represión y la desigualdad, porque cree en la superioridad de unos seres humanos sobre otros. La de ellos mismos. Lo que no deja de ser curioso  en múltiples especímenes fascistas. Lean, estudien, apaguen las teles viciadas. Vean, al menos, películas de la Segunda guerra mundial, oigan las canciones de la resistencia francesa al nazismo, por ejemplo. No es diferente ahora.

Karl Popper, un filósofo austriaco que vivió casi todo el siglo XX con sus tragedias incluidas, formuló la paradoja de la tolerancia que encaja perfectamente con el momento actual. Popper concluyó que, aunque parezca paradójico, para mantener una sociedad tolerante, hay que ser intolerante con la intolerancia. Porque, de no hacerlo, la capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes.

Irak: los muertos secretos del CNI

Se cumplen 15 años de la emboscada fatal a dos coches del CNI español en Latifiya, al sur de Irak. Siete agentes murieron, uno logró escapar con vida, otro más había sido asesinado a las puertas de su casa veinte días antes. Son muertos de la guerra que nunca existió para quien metió a España en ella: José María Aznar. Cualquier país les hubiera rendido honores, en EEUU hubieran hecho películas con su odisea, aquí se les tapó desde el primer momento. En este aniversario redondo ya solo quedan algunos ecos.

Llama la atención el resurgimiento de Aznar, dando lecciones hasta de constitucionalismo –cuando ni siquiera votó la Carta Magna- y excluyendo del concepto a PSOE y Podemos. Sus prósperos negocios en paraísos fiscales manejando millones de euros. La verborrea y altanería de su ministro de Defensa entonces, Federico Trillo, cuando por enésima vez se exculpó en el Congreso de toda responsabilidad y toda caja B hasta en el Yak 42 y en la Guerra de Irak cuando  le preguntaba Noelia Vera de Podemos. Porque ahí está su desastrosa gestión con las fuerzas que defienden la seguridad del Estado, bien con el que se llena la boca toda derecha, casualmente.

El periodista  Fernando Rueda no deja de recordar estos días el aniversario, en las Redes, en su blog, en sus programas. Uno de los pocos. También Gervasio Sánchezcon un hilo en Twitter pleno de datos. Es todo, prácticamente.  Pero la historia de esta tragedia, sus fatídicos e impunes errores, sus silencios, se ha ido tejiendo con los años pese a todo.

La invasión ilegal de Irak, gestada en las Azores, sin amparo de la ONU, se inicia el 20 de marzo de 2003. El 8 de abril es asesinado por fuego norteamericano el cámara de Telecinco José Couso que se encuentra en el Hotel Palestina junto con otros periodistas como Olga Rodríguez. Su muerte sigue impune. El 29 de Noviembre caen los agentes del CNI, en el mayor desastre contra los servicios de inteligencia españoles.

Han tenido que improvisar dos equipos al decidir Aznar el envío de 1.300 soldados como contribución a la invasión de Irak. El día de autos, cuatro de los agentes acaban de llegar para relevar a otros compañeros. Falta la preparación y el entrenamiento conjunto requeridos. Viajan en todorrenos sin blindaje. Y sin escolta. Así lo ha decidido el gobierno en Madrid.

Se añade otro grave error. Alberto Martínez González es conocido en Irak, él y su trabajo. Estuvo con los periodistas incluso en la muerte de Couso. Junto a su compañero José Antonio Bernal, ha enviado un informe afirmando que no hay armas de destrucción masiva. Ambos quedan muy expuestos con la radical postura del gobierno de Aznar. Más aún, Alberto Martínez consigue el traslado que ha venido pidiendo pero le obligan a regresar a Irak en agosto.  Olga Rodríguez tuitea indignada  cuando escucha a Aznar, ante una comisión del Congreso, decir que España no participó en la guerra.

El resto es una encerrona mortal. Llamadas sin respuesta pidiendo helicópteros de evacuación a la base. A Madrid, que no son recogidas. Más de una hora de tiroteo. Y las imágenes grabadas por SkyNews dan la vuelta al mundo haciendo una cierta elipsis sobre España. Los cadáveres sufren un tratamiento denigrante, son pisoteados por una turba, hasta por niños. Al traductor Flayeh al Mayali, iraquí de 58 años, profesor de castellano en la Universidad de Bagdad, le espera un calvario de interrogatorios y amenazas. Del que sale libre y sin cargos.

Alberto Martínez González, Pravia (Asturias), 1960, tenía 43 años. El resto edades similares. Carlos Baró Ollero, Madrid, 1967. José Merino Olivera, Madrid, 1954. José Carlos Rodríguez Pérez, Zamora, 1962.  José Lucas Egea, Madrid, 1961. Alfonso Vega Calvo, Stuttgart, 1962. Luis Ignacio Zanón Tarazona, Quart de Poblet (Valencia), 1967. José Antonio Bernal que fue asesinado, a domicilio, veinte días antes, tenía 34. Y todos tenían además familia, hijos pequeños entonces, vida. José Manuel Sánchez Riera salió con vida y graves heridas visibles e invisibles.

Tiempo después, los periodistas Monica G. Prieto y Javier Espinosa encuentran al comando que reivindicó el asesinato de los agentes españoles. No confirmado. Mónica y Javier incluyen el relato en su libro “La semilla del odio”.  Allí, a continuación, dicen, vieron nacer al Estado Islámico. El ISIS, sí.  Aquella invasión tuvo un elevado precio.

Nada se escucha hoy al patrioterismo de hojalata sobre este trágico episodio. Ni a los mandos de entonces, ni a sus herederos ideológicos. Aunque andan estos días electorales con España en la boca y una seguridad a su medida. Su España. Estos son muertos secretos, molestos. Inolvidables para sus familias, para sus compañeros, para quienes los mantienen vivos en el recuerdo y las imágenes.

Tremendo e injusto caos que lleva a un desastre. Murieron con una enorme dignidad de la que carecen quienes les fallaron. Quienes lo siguen haciendo. Su vida fue un enorme gesto de generosidad hacia el bien común. No todos pueden decir lo mismo.

Andalucía ¿para qué sirven las viejas campañas?

Comienza la campaña para los comicios en Andalucía con la única duda de cómo serán las pequeñas variaciones del tablero fijo. España vive en una campaña electoral perpetua. Por todos los medios, por todas las trampas. Con todos los sondeos y todas las interpretaciones. Los ciudadanos debe expresarse, por supuesto. Pero sería bueno que llegaran a las urnas con menos ruido y más reflexión. A estas alturas de la comunicación y la multiplicidad de fuentes, las campañas sirven para poco. A veces, para deteriorar imágenes.

Susana Díaz elige a Felipe González para el pistoletazo de salida. A ese ex presidente que se ha dejado a jirones la leyenda de su prestigio. Elige, sobre todo, al pasado, al establishment, a un recuerdo que se deteriora. Demasiados vídeos, barcos, casas y negocios equívocos, demasiadas declaraciones estentóreas. Dice en Doñana que –frente a la petición de Podemos, siempre Podemos, la fijación perenne- “prefiere la actual jefatura del Estado, incluso la anterior”.  La jefatura, que no el jefe, es una Institución. La monarquía es la actual, con dos reyes sucesivos. La anterior fue la dictadura franquista, aunque seguro que González no quiso decir eso.

Hay otra incógnita más a despejar en la campaña: ¿cuántos y de qué calibre serán los despropósitos que oiremos? Han vuelto desde luego todos los tópicos. Líderes nacionales, de presente y pasado, “arropan” a los andaluces. En algunos casos, puede que en la mayoría, el abrigo supletorio parece más un peso que un cálido capote. Y una prenda reversible: en la permanente contienda desde cualquier punto se lucha también por la Moncloa.

Pablo Casado y Juanma Moreno. Foto: Iñigo Anduriz
Pablo Casado y Juanma Moreno. Foto: Iñigo Anduriz

Pablo Casado entra fuerte: Reivindica el voto útil al PP en al arranque de campaña frente a las “SS” de Pedro Sánchez y Susana Díaz. ¡Las SS!  Con toda probabilidad  no se refiere al brazo armado del nazismo que él no utilizaría como insulto. Igual le suena más al código postal SS de Southend en el Reino Unido. A un manga japonés de su adolescencia. Y, con más probabilidad, al Chevrolet SS deportivo, o al SS Cars Ltd de Jaguar en 1945, cuando el mundo hizo alguna otra gesta que, seguro, él admira. El líder PC del PP dice cosas a las que hay que buscar el sentido. Y eso que, de todos, es quien más  se juega su liderazgo en estas elecciones.

Villergas, Imbroda y Arrimadas
Villergas, Imbroda y Arrimadas

Arrimadas, ejerciendo de andaluza de toda la vida, y Rivera de catálogo del flamenco para los remedos de almanaques siguen la Cruzada de la reconquista, ahora en competición con Abascal que emprende la tarea a caballo y con traje de señorito. Almería, según los sondeos, dará a España la lacra de meter la ultraderecha declarada en un parlamento. Un hecho gravísimo, “porque normaliza un discurso tóxico para la democracia“, como escribe Ignacio Escolar.  Eso sí, es la única capital a la que ni siquiera llega el tren. Si es el caso, Ciudadanos pactará con el PP. Se lo ha ofrecido Rivera.

Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. EFE
Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. EFE

Teresa Rodríguez, candidata de Adelante Andalucía, domina la precampaña en Twitter. Según un estudio de la agencia Innn, tiene la misma repercusión que sus tres rivales juntos. La tarea es ingente y hace falta mucho peso, aunque cueste verlo en cualquier dirección.

Antonio Maíllo, de IU, es un buen y digno integrante de la candidatura. Un político insólito: habla idiomas y se le ocurrió traducir  a Platon al castellano y, más aún, declarar que “es uno de los ejercicios intelectuales más placenteros que he hecho”.

Un vídeo de un programa de Canal Sur irrumpió poco antes del inicio de la campaña en las redes. Como un mazazo. Producido en 2015, lo reemitieron el sábado 3 de este noviembre. Menuda noche, se llama, y está basado en la participación de niños. En él contemplamos a Alejandro, 9 años, ahora tendrá 12, rindiendo pleitesía al señorito, a Cayetano Martínez de Irujo, Duque de Salvatierra.  Acompañado a la guitarra, entre oles, reverencia al aristócrata iniciando un horripilante discurso rodilla en pie. Ante la sonrisa  condescendiente y un punto incómoda del homenajeado. Ni media palabra han dicho quienes acusan a TV3 de adoctrinamiento.

Video insertado

Strambotic@Strambotic

Antología del Vasallaje: hoy, el repelente niño Alejandro loa a Cayetano de Alba (y olé).

El resto del programa presenta niños casi igual de redichos. Aquí pueden comprobarlo. Andalucía no se merece un programa de televisión así.

Poco cambiarán las elecciones. Nuestros humores al afrontar la campaña con sus muy previsibles zancadillas.  Una de ellas es apelar al victimismo de una España que insulta la cultura andaluza, tema en el que se ha especializado la presidenta Susana Díaz. Andalucía es Séneca, y Trajano, y Averroes. Y Góngora y Castelar. Y Lorca. Me lo recuerda esta lista en la que no hay má mujeres que las cantantes Lola Flores y Rocío Jurado.

Tuvo que rescatar de las cunetas del olvido a andaluzas decisivas el Tren de las Mujeres. A algunas, la historia las tapó como a tantas otras. María Zambrano, Mariana Pineda, Maria Bellido, Zenobia Camprubí. Y las hay y los hay que lucha cada día, ahora mismo, desde labores diversas, por una sociedad mejor.

El siglo XXI, cuando ya han caído las fronteras para el conocimiento, debería desterrar los tópicos. Ésa es la primera medida para abordar un futuro prometedor. Suerte y atentos.

El “efecto llamada” del fascismo

El ultraderechista detenido con un arsenal de armas, tras declarar su intención de matar a Pedro Sánchez, “era un buen deportista y una buena persona”. Nos lo cuenta un medio, citando fuentes de su entorno”. Suponemos que también saludaba a los vecinos. Con el brazo en alto. Los presidentes de gobierno del PSOE son como las mujeres asesinadas por el machismo: algo habrán hecho. Exactamente igual. Buenísimas personas las matan como  correctivo a lo que merecen. Una tertuliana, ex subdirectora de informativos de Antena 3, entendía en RTVE la reacción del francotirador. Al sujeto le encendía que vayan a ser exhumados los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos.  Fátima Iglesias dijo, como pueden ver y escuchar esto: “Al final decisiones como ésta (…)  lo que despiertan es mucha crispación y cosas que estaban dormidas. Y cuando pilla a un señor que tiene problemas psicológicos y que tiene el permiso de armas porque se dedica a la seguridad…” ocurre esto, sí.

Problemas psicológicos, la gran coartada que sería aplicable a buena parte de la derecha mediática entonces. Desde Carlos Herrera y sus tertulianos a Jiménez Losantos que siempre tiene dispuesta la lupara con total impunidad. Están tan crecidos, de hecho, que este viernes Losantos ha cargado contra la denunciante del francotirador, una dirigente de Vox. Supone que la expulsarán del partido “por lerda”, según informa El Plural. Lo describía a la perfección Carlos Hernández en eldiario.es en un artículo del que suscribo hasta las comas. Quiero pararme precisamente en la reflexión ante las reacciones de los medios y buena parte de la sociedad: “Mientras callamos, ellos hablan; mientras hacemos como que no existen, ellos siguen creciendo”. Empecemos pues con el relato como es.

Manuel Murillo Sánchez, 63 años, planeaba atentar contra el presidente como venganza por la orden de exhumación de los restos de Franco. Fue detenido en su domicilio de Terrassa, por la denuncia en efecto de una dirigente de Vox a quien pidió ayuda para la operación en un chat. Disponía de un arsenal de 16 armas de fuego, incluidos rifles de alta precisión y un subfusil de asalto. Todo ello, según la exclusiva de Público. Buscar ayuda para la comisión de un atentado es intentar crear una cédula. Terrorista. De terrorismo fascista. Pretender atentar contra un presidente de gobierno técnicamente es un magnicidio. Si así lo considera la justicia tras la evaluación de los hechos, por supuesto. Blanquearlo es otro problema. El tipo carecía de permiso para esas armas, nadie con presuntos problemas psicológicos debe tener permiso de armas. Cuatro rifles con alcance de 1,5 Km no son ninguna anécdota. Pero así se lo han tomado quienes blanquean el fascismo cada día como quien echa leche al café.

Y otra complicación que arrastramos, la justicia. Aunque inicialmente se dijo que la Audiencia Nacional rechazó el caso, lo que se explicó después es que no se le dio traslado. Pero, en un nuevo giro, ha terminado reconociendo que sí lo supo. Para no reponerse del bochorno, se argumentó que el arsenal de armas y la intención manifestada por el detenido no era una amenaza terrorista. Solo una “proposición de homicidio de autoridad”. Solo. Espeluznante figura jurídica cuya existencia ignoraba.

Imaginen la situación en otras personas. Es de suponer que la “proposición de homicidio de autoridad” se aplica por igual tanto para Pedro Sánchez como para Felipe VI pongamos por caso. O para cualquier líder de un partido de derechas. Especulemos con qué hubiera pasado si este tipo hubiera manifestado la intención de matarlos y dispusiera de semejantes medios para hacerlo.  Cambiemos de autor.  Imaginemos que, en lugar de un franquista, fuera un catalán partidario de la independentista con problemas psicológicos. Un árabe. Alguien de cualquier minoría. El tratamiento sería completamente distinto. Los gritos y portadas atronarían los medios. Pero no, la bula es para el terrorismo de extrema derecha. Siempre es la misma coartada. Siempre.

Y no nos hace falta ninguna imaginación para saber que han sido considerados reos de terrorismo tuiteros y raperos. Ni para asistir a las campañas de acoso y amenazas a cualquiera que incomode al franquismo y la derecha más reaccionaria. Hasta logran que se quite publicidad a programas como ha sucedido con El Intermedio.

Hace años que se ve venir. Lo sabe quien lo justifica diciendo que está dormido y presume que es mejor no despertarlo y vivir bajo su amenaza permanente. Ha habido múltiples casos, pero quiero destacar uno que cumplió todos los pasos del ritual.

En julio de 2011, un joven noruego, Anders Behring Breivik, siembra el terror en un país que jamás había conocido el terrorismo, paradigma de la democracia y el Estado del Bienestar. 77 personas murieron a sus manos gracias a la potente bomba que colocó. Después fue tiroteando, uno por uno, a los supervivientes que se encontraban en un campamento de juventudes socialdemócratas en la isla de Utoya. La mayoría de las víctimas tenía entre 14 y 19 años. En los primeros momentos la prensa occidental atribuyó el atentado al islamismo radical. Localizado Breivik, resultó ser un hombre alto, rubio, blanco, cristiano… y de extrema derecha. Entonces el discurso cambia: se trata de un loco aislado, un lobo solitario. Lo resalté en un libro publicado en 2011. Desde entonces los nuevos fascismos, fascismos de siempre, han crecido de forma exponencial. Se sientan ya en los centros de poder de numerosos países. Alentando en jauría a sus lobos solitarios.

Con esta justicia no vamos a parte alguna. No regenerar a fondo los órganos de poder, repartiéndose la composición entre PSOE y PP, parece seguir en la misma senda. Con la impunidad de los medios que se dedican con fruición al “Efecto llamada” del fascismo tampoco se abordan soluciones. Cierren el grifo de una vez.

Con unos dirigentes incapaces de ver la amenaza que supone el fanatismo de ultraderecha estamos vendidos. No se trata de personas, no, toda la sociedad es rehén. Esa, precisamente, compuesta “por buenas personas”. Aquellas a las que vio venir Martin Luther King cuando dijo para los tiempos que se avecinaban: “No nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”. No me cansaré de repetirlo. El gran activista de los derechos civiles lleva 50 años muerto,  tras haber sido asesinado, mientras en su país manda Donald Trump, por votación en las urnas. El que envía tropas contra los desesperados, separa a los niños de sus padres, y ha convertido la verdad en un inmenso fake. Las mujeres le están poniendo coto, algo está cambiando, pero el gran ejército de apoyo al fascismo es una decisiva barrera ya en la mayoría de los países desarrollados. Se le minimiza, se lava.

Cabaret (1972) es para mí una inolvidable película. Se desarrolla en Berlín durante la República de Weimar, en 1931, y refleja el auge del nazismo. Esta secuencia es especialmente significativa. El mañana nos pertenece, cantan. Un anciano ladea con preocupación la cabeza. Los americanos se preguntan ¿Y aun creéis que podréis pararlo?

¿Y ahora, aún creemos que se puede parar? ¿Quieren? Frente al efecto llamada, está el efecto rechazo.

Podemos: Cinco millones de votos proscritos

Desde hace meses las informaciones de los medios han venido reduciendo el grueso del espectro político a tres partidos: PP, PSOE y Ciudadanos. Se intensificó cuando decidieron llamarse “constitucionalistas” frente al independentismo y cuanto les pareció. Subió aún más de tono al calor de las encuestas –que por un momento parecía iban a sustituir a las urnas – y en ocasiones el elegido por la demoscopia, todavía con Rajoy –Albert Rivera – encabezó el triunvirato hegemónico de los partidos. Ni los cupos de resultados se mantuvieron. Los cupos  no deberían determinar las noticias como tales pero así terminó siendo convenido. Hasta que surgió la excepción: Podemos fue  notoriamente relegado. Unidos Podemos, en adelante Podemos como dicen las sentencias y los contratos. (*)

No faltó más que la desaparición forzada –e imprescindible – de los dos principales líderes de la formación, Pablo Iglesias e Irene Montero, por circunstancias personales. El parto prematuro de sus hijos gemelos con difícil pronóstico de supervivencia. Han salido adelante por fortuna, con esfuerzo y la ayuda de la sanidad pública,  y Pablo Iglesias ha vuelto provisionalmente al trabajo –alternará el permiso de paternidad con Irene-. El lunes Pedro Piqueras lo entrevistó en Telecinco, como comienzo de lo que llaman curso político. Y como los distintos medios hacen con los distintos líderes.

Para escribir de Podemos hay que hacerlo con cautela. Con el ceño fruncido y echando por delante los errores para salvaguardar una imagen de objetividad. Sin éxito. Y con paraguas. Los ojos de los vigilantes siempre están tiznados de mugre, y siempre ven turbio. Los errores de Podemos, de Unidos Podemos, de Pablo, de Errejón, de Espinar, de quien sea, bien destacados. Como si PSOE, PP y Ciudadanos,  Pedro, Pablo, Albert o Inés y compañía no los tuvieran.

Lo cierto es que hay en España cinco millones de votos proscritos. Y es hora de hablarlo, afrontarlo y ver de buscar remedio.

Si por cupos fuera, la desproporción de la relevancia mediática sería flagrante El PP obtuvo 7.906.185 votos. PSOE: 5.424.709. UNIDOS PODEMOS + Confluencias 5.049.734 y C’s: 3.123. 769. Hablando solo de los cuatro más votados. Pero ni siquiera es el número de veces que se aparece, sino cómo. La última, para recibir la vuelta de Pablo Iglesias tras la dura experiencia, fue el comentario de un cómico trasnochado en La Sexta Noche. Josema Yuste dijo que Pablo Iglesias tenía aspecto sucio, como si no se hubiera lavado en tres días.  A él “le encantan Ciudadanos”, dijo. Yuste es un ser irrelevante ya, atildado e higienizado, pero muestra un sentir más amplio. El que enarbola una cierta supremacía del blanco, trajeado, repulido, rico, que hace furor en el trumpismo como mejor representación, a salvo de la española cerril. Al presidente de EEUU le dan arcadas cuando ve a alguien fuera de ese modelo, negros y mujeres en particular. Como allí se estudia todo, también se ha hecho.

Estará basado el rechazo en el aspecto físico diferente, más pegado al común de la calle. Será por la forma de hablar, por los caracteres. Será por el peligro que sintieron y sienten los adalides del Sistema inamovible por más podrido que esté. El caso es que la corriente de oposición visceral a Podemos es un hecho. Del mismo modo que una corriente a favor que en ocasiones evita ser crítica por compensación. No es el camino, ninguno de los dos caminos lo es.

Para los propios políticos el camino puede ser tan duro como para pensar que no compensa y marcharse. Es lo que en la noche de este martes ha anunciado por sorpresa Xavier Domènech. El Secretario general de Podemos en Catalunya y coordinador general de En Comú Podem deja todos sus cargos, su escaño y la política.  Y se comprende.

Y ahí tenemos a esos cinco millones de votos proscritos. Los votantes de Podemos se asemejan a los Intocables de la India, a la casta de los parias con los que no se puede tener contacto ni físico –de ahí el nombre de Intocables. Los independentistas catalanes tienen similar consideración para el españolismo de todo el Estado. Pero en su tierra con más queridos.

Periodistas con el carné de otros partidos en la boca circulan sin el menor problema. La mínima proximidad a Podemos se convierte en un estigma.  Se quita del hombro con un gesto de los dedos como los excrementos de un pájaro. El ser independiente no existe verdaderamente como concepto en la España oficial, muy dada a etiquetar, salvo a los etiquetados de fábrica. Y cada vez acarrea más riesgos.

Cuesta creer que personas afectadas por los recortes del PP, en sanidad, en pensiones, en servicios esenciales de su vida, rechacen con esa virulencia a quienes les proponen soluciones. Cuesta creer que un partido expulsado del gobierno por su vinculación con la corrupta Gürtel, según sentencia judicial, haya hecho borrón y cuenta nueva en muchas cabezas. O que funcione con tal éxito la estrategia de la confrontación y la bronca interesada. Pero ocurre en general.

Asusta ver a personas que han convertido quitar lazos amarillos en la razón de sus vidas. Asusta por sí solo y en el conjunto de las carencias a las que dan prioridad. Dos minutos de reflexión serena y libre, dos horas si quieren, bastarían para poner en su justa proporción la importancia  de los símbolos sobre las leyes de la convivencia.  Pero hay quien come de eso –muy bien– y no soltará la presa.

Ni las sectas destructivas dedican tantos efectivos y tantos esfuerzos a adoctrinar en las fobias y filias del sistema. Sin piedad. Se pueden seguir las trazas de los intereses puestos en juego de forma nítida. Y tiene consecuencias visibles. La poderosa maquinaria ha logrado que salten reflejos condicionados. ¡Venezuela!, dice el entrevistador y se levantan decenas de zombies como tocados a rebato. Piqueras, que estaba haciendo una buena entrevista a Pablo Iglesias, acudió al clásico.

A ver cuándo preguntan por Argentina a Albert Rivera que –en sonoro desliz- dedicó encendidos elogios a Macri como modelo, apenas tres días antes de que pidiera el primer rescate al FMI tras dejar al país en quiebra. Crítica ya, hoy, con intereses bancarios del 60%. Imperturbable, Rivera –por el contrario- acusa depodemización de la economía al gobierno del PSOE.  Dado que podemización opodemita es un insulto y mucho mayor que corrupto, vendido o estúpido.

Y es verdaderamente digno de estudio cómo la oposición mediática y sus partidos de apoyo culpan a Podemos de todo, por ejemplo, los cambios en RTVE cuando se ha borrado todo vestigio de sus propuestas iniciales. Cambios necesarios sin duda, sin entrar en detalles, pero que en rigor competen a la iniciativa del PSOE.

De momento, hay cinco millones de votos que parecen huérfanos a veces. De tan relegados y cuestionados. Que existen. Como opción política legítima.  Nacidos de la indignación, sin siglas, por los graves defectos estructurales en la sociedad, a causa las políticas que se han aplicado. No es posible racionalmente echar el malestar con fundamento que sienten, como poco, 5 millones de personas. No lo es en democracia denigrar a 5 millones de ciudadanos.

Porque aumenta el paro, a niveles récord este mes que la gallina de los huevos de oro del turismo se resiente, y siguen los desequilibrios, las diversas taras de nuestra precaria decencia institucional. De aquellos barros -reforma laboral, precariedad, nulo proyecto de desarrollo- estos lodos. Esos sí fueron errores de bulto que ahora se pagan. Como de la demagogia en vena, la distracción del criterio. Lo malo es cómo afectan a los virajes del gobierno las críticas.

En realidad, los cinco millones de españoles “descarriados” constituyen un segmento muy deseado por todos los partidos. Personas de carne y hueso con una papeleta por depositar en una urna. Y ahí están y estarán con unos u otros dirigentes, mientras se mantengan las mismas circunstancias en España. A unos y otros combatirán porque se combate la idea de cambios decisivos. Este martes el PSOE, con PP y Ciudadanos tumbaban que el Congreso investigue las graves declaraciones grabadas de Corinna sobre el rey Juan Carlos.

Lo que parece improbable es que los electores de Unidos Podemos, cualquier elector crítico, se dejen embaucar con eslóganes sin contenido. O con medias tintas. O con ultraderecha apenas disfrazada. La batalla no cesará, todo lo contrario. Empieza el curso. Atentos a las zancadillas. A esquivarlas y evidenciarlas. Sin complejos.

(*)

Matizo. Por no alargar más el artículo, no lo he incluido en el texto. Pienso que la visceralidad en contra es sobre todo hacia Podemos. Sin duda, EQUO no inspira ese rechazo. Las plataformas ciudadanas tampoco. Izquierda Unida en su conjunto, menos que Podemos, aunque Alberto Garzón ha sufrido también ataques en grado sumo. Suele tener un alto grado de valoración en los medios.

   Los votantes proscritos son esos cinco millones, hacia Unidos Podemos pero con estos matices. He creído que no era prioritario explicarlo en el conjunto del artículo, porque lo que quería reflejar era lo injusto del rechazo.

Lo peor del bulo está por llegar

Éramos pocos y el bulo entró en tromba. A dañar la información y la convivencia, creando confusión. Existe un gran sector de la sociedad que se presta como terreno fértil para su propagación. Perezosos intelectualmente, ya apenas leen ni los titulares de las noticias sino el chisme que vuela en las redes y en WhatsApp y que precisa de emociones fuertes, de sal gruesa para reaccionar. Nada convencerá a los adictos a los bulos de su error, se irán a la tumba jurando que son verdad las trolas que hayan adoptado.

  Los políticos sin escrúpulos aprovechan esa impagable red de transmisión y lanzan mentiras como las máquinas de palomitas de maíz.  Entusiastas del franquismo han puesto en circulación los supuestos grandes logros del dictador. En su país multicolor Francisco Franco habría inventado la Seguridad Social y  las vacaciones pagadas y habría gestionado un crecimiento económico envidiable en un mundo que nos abría la puerta de par en par. Cuando hasta la ONU nos dio con la puerta… en las narices por ser una dictadura de corte fascista. Carlos Hernández da cumplida cuenta este viernes en eldiarioes de los hechos que pulverizan la demagogia. Algunas de las patrañas han sido aceptadas sin cuestionamiento alguno, dado que políticos revisionistas las repiten como un mantra. No son ciertas, pero cuesta más tiempo documentarse con seriedad y es mucho más aburrido que tragar y difundir, escandalizarse y escandalizar.

  La responsabilidad de políticos y periodistas en la generación y propagación de bulos es enorme. E intolerable en democracia. Es la marea de fondo sobre la que se desarrollan múltiples disfunciones. Francisco Marhuenda, director de La Razón y tertuliano pertinaz, dijo que Franco solo había fusilado a quienes tenían delitos de sangre. Y sigue dirigiendo el diario, y sigue participando en mesas de debate. Múltiples. Como otros de la misma cuerda que están llenando la información deFake News, interesadas por definición.

  Pablo Casado viene especialmente dotado para los nuevos tiempos, como ya nos anticipaba su máster milagro. Lanza bulos descomunales en la seguridad de que su público los comerá con deleite y los expandirá cuanto le sea posible. El  último por el momento cuenta que Pedro Sánchez ha practicado una subida de impuestos de “1.000 euros por español”. Usa datos  falsos y la mentira le cuadra. De nuevo, como hizo con los de la emigración. Al igual que su colega y rival Albert Rivera.  Luego los bulos entran en las cadenas wasaperas y son imparables.  Habría que oponerle los datos reales, pero se hace menos, y cala menos.

En el caso de los líderes de Ciudadanos, su especialidad son las manipulaciones de la realidad.  Pillados en renuncios de calado, ni se inmutan. Y es que ellos no ven más que españoles y lazos amarillos. Lo grave es que les ocurre lo mismo a medios y periodistas.  La concentración por la agresión a una mujer en la Ciudadela fue una preocupante demostración de histeria y agresividad. Al punto de resultar agredido un cámara de Telemadrid.  Al ser confundido con alguien de TV3 a quien al parecer es lícito pegar.

   Albert Rivera fue entrevistado en numerosos medios para desplegar sus razones e ideario. El PP porque asistía. Y punto. En un periodismo tan basado en declaraciones, escasean las de quienes  ponen los lazos amarillos.  Por supuesto, cada  persona vio en las mismas imágenes algo completamente distinto. La otra faz que levanta bulos. La periodista Cristina Fallarás logró llevar a TT mundial su campaña #RiveraQuitameEste (lazo amarillo) que dio voz a muchas que no suelen oírse.

 El debate político debería ser una confrontación de ideas por el bien de la sociedad pero no lo está siendo ni por lo más remoto. Las noticias vuelven a estar copadas por declaraciones de alto voltaje, no fundadas muchas veces, muchas, en hechos ciertos. O notablemente deformadas, lo que es lo mismo. No basta con soltar  las declaraciones. El nefasto “este dice, el otro dice” que se creó como remedo de la objetividad. Hay que dar instrumentos de verificación. Si alguien miente se indica y se muestra cómo. Con datos. Entretanto, descerebrados violentos ya salen a impartir “su justicia” con su propia mano enardecidos por los engaños.

El bulo cuenta con víctimas crecientes. Y con alocados defensores. Un hombre ha sido detenido  a causa de sus amenazas al Boston Globe por criticar a Trump. Utilizó las mismas palabras con las que el inquilino de la Casa Blanca había calificado de “enemigo del pueblo” al acreditado periódico. La defensa de medios estadounidenses serios frente a las Fake News del Presidente Trump está siendo contar la verdad. Decir en qué ha falseado la realidad. En España varios medios lo hacen también. Pocos. Y los comebulos se enfadan con distintas reacciones.

  En México, en el Estado de Puebla, dos hombres fueron linchados ayer porque se corrió el rumor de que eran robaniños. La Fiscalía ha descartado por completo la acusación. Como cuentan numerosos medios locales, en estos términos.  Eran labradores y estaban borrachos. El bulo les condenó. A muerte. Y apaleados por la turba. Fue en Acatlán de Osorio, un pueblo de casi 35.000 habitantes, no una aldea perdida.  La víspera había habido otro linchamiento en el mismo Estado y parece que ocurre con frecuencia.

  Aquí, el bulo que triunfa está prioritariamente dirigido a dañar o ridiculizar a una persona o idea progresista. A menudo entran en el terreno de la difamación. Los bulos de más éxito tienen el mismo sesgo ultraconservador. Como otros periodistas incómodos, lo he vivido personalmente al ver troceados y descontextualizados algunos de mis tuits. Y sin embargo entran también en las cadenas de la prensa seria cuando el interés es desprestigiar y desbancar a alguien molesto. El bulo supone siempre una agresión.

   El bulo sirve también a la propaganda política. Mentir para ganar.  En lo alto del ranking está el lanzado por Casado y Rivera junto a sus partidos y periodistas adscritos oficiosamente: “A Pedro Sánchez no le ha votado nadie”. Decenas de miles de personas lo creen como creen en que hay día y noche. En una democracia parlamentaria lo que importa es la suma de escaños. Rajoy no tenía mayoría pero nadie le cargó el “no le ha votado nadie”.

Si ahora asombra lo que se pueden llegar a creer personas hechas y derechas –a nivel del tradicional ver burros volando- lo que viene les parecerá irrefutable.  Estamos llegando a un punto en el que la irrealidad se está adueñando de nosotros. La simulación para ser más precisos. La tecnología acude en ayuda de progreso para mejorar resultados pero no siempre es empleada en esa función o no siempre lo será, como no siempre lo ha sido. Es un avance, bienvenido lógicamente. Pero debe saberse y estar alerta.

   El progreso de la tecnología es vertiginoso. Ya no hace falta cantar bien, o tocar bien los distintos instrumentos para sonar como el más consumado músico. Varias técnicas como el  Autot une o el Vocoder, corrigen desafinados, colocan notas que no se han dado, multiplican la voz principal para hacer coros logrando modulaciones perfectas. Los interesados tienen aquí, para ver después, una pequeña joya del youtuber, compositor y divulgador Jaime Altozano, con su compañera y colega Ter, que lo muestra con ejemplos. Afirma que prácticamente toda la música está afectada de ese maquillaje.  Profesionales de la música lo corroboran.

   Se han publicado también simulaciones de danza. Podríamos grabarnos bailando como Plisetskaya o Nureyev solo con dar unos cuantos pasos a voleo por la sala. La máquina los coloca con armónica precisión.

  Existe el FakeApp, el programa “de moda” para crear vídeos falsos de porno. Se ha difundido hasta el de alguna famosa actriz protagonizando un vídeo sexual que nunca hizo. Sirve para cualquier personaje y cualquier situación, para simular que personas hacen lo que no hacen. No solo pornografía sexual. Podría llegar y a no  tardar su aplicación  a la pornografía política de la que ya no están muy lejos algunos representantes.

  Imaginemos a las tribus wasaperas y todo comedor de bulos viendo con sus propios ojos las acciones más abyectas de políticos odiados. Darían su vida antes de aceptar que es un engaño porque lo están viendo. Ahora, también oyen y leen hechos que nunca ocurrieron y ya los dan por buenos.

  La tecnología es el medio en este caso. Lo importante es ser conscientes de que precisaremos estar más atento. Y precisamente en un mundo que camina hacia el sesteo intelectual en capas decisivas de la sociedad. Habría que empezar por detectar la realidad de hoy en algunos casos: cuando se simula la política, el periodismo, la decencia, la solidaridad, la justicia, los objetivos reales.  Equivocarse y tomarlos por lo que no son puede llevar a errores fatales.  La comida, la casa, lo que cubre las necesidades esenciales, son reales y , en principio, lo  seguirán siendo.

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