Entorno involucionista como dios manda

La nueva ministra de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad, Ana Mato, se refirió ayer a un asesinato machista como “violencia en el entorno familiar”, según nota oficial de su departamento. Las críticas que tal actitud han provocado le ha llevado hoy a “rectificar” de este modo:

La terminología a la hora de designar a la violencia machista es «lo menos importante». «Lo que vamos es a seguir trabajando para que no haya ni una sola mujer, ni una sola persona, que muera a manos de personas de su entorno», ha concluido la ministra. Luego ha insistido en la denominación.

 Es uno de los muy alarmantes signos de involución que se detectan en el nuevo gobierno del PP. La mayoría absoluta de Rajoy le ha llevado desde los primeros momentos a ir mucho más lejos de lo que nunca llegó ni siquiera José María Aznar. Ese ejecutivo cuajado de lobbys de intereses privados o religiosos ultracatólicos, sin el menor pudor, no se había conocido en nuestro país desde el franquismo estricto.

 Muchos protestan, de hecho Mato se ha visto obligada a “rectificar”. Le recuerdan el Jaguar de la corrupta Gürtel que ella misma se encontró en “el entorno» de su hogar y que, bendito sea el señor, prescribió legalmente. Me ha gustado en particular quien se pregunta qué pasaría si, como ha sucedido este año con las mujeres en España, hubieran sido asesinados 60 políticos, 60 taxistas o 60 fontaneros.

No es casual. No es inocuo. El dios ultracatolico, el mismo que rigió en el franquismo, pedía callar ante los palos del amo y esposo. Matrimonios indisolubles que la mujer abnegada debía sostener, sufriendo en silencio, en su sagrado papel de esposa.

Pero, frente a quienes protestan, están los que han encontrado el escape perfecto para afianzar la involución que anida en sus corazones. En La energía liberada, cito el franquismo sociológico como uno de los cimientos defectuosos esenciales que nos han impedido progresar. Ése que nunca pagó sus culpas como no ha ocurrido en ningún otro país que llegara a ser después democrático, como presuntamente ocurre en España. De hecho, lejos de plantearse responsabilidad alguna por un golpe de Estado, 40 años de dictadura, y más de 35 de copar centros de decisión, sus herederos se sitúan de nuevo en puestos de poder. Por los votos de quienes fueron educados en la ignorancia y el servilismo y no tuvieron criterio para pensar de forma autónoma.

Al PP le gustan mucho los eufemismos, la neolengua. El “al pan, pan, y al vino, vino” de Rajoy se convierte a las primeras de cambio en una recesión a la que el ministro De Guindos llama “crecimiento negativo” –con un par-, y que evidencia que la solución a la crisis que prometía el PP es otra falacia tal como muchos avisamos. Los recortes salvajes en nuestro nivel de vida es lo único que no será mentira.

En la misma línea, la violencia machista pasa a ser un pecadillo de salón en “el entorno del hogar”. Un hogar por cierto, en el caso de la mujer muerta que hoy nos ocupa, en el que el marido español de 71 años se había ¿comprado? una esposa rusa de 33 y cuando se enfadó la mató. Como dios manda.

   ¿No sabíais que votar al PP era votar todo esto? algunos sí,  a conciencia, y por eso están encantados. Salvo el Tea Party que forma parte -pero no es al completo- del Partido Republicano estadounidense, no hay partido conservador tan retrógrado como el español en todo el mundo. Ni sociedad que lo sustente, desde luego. Tolerar esto puede marcar un camino sin retorno, que bien dificil encauce tiene ya a estas alturas de la Historia de este desgraciado país.

    Cómo estará de turbio el ambiente que, según cuenta Ignacio Escolar en Estrella Digital, el Rey (que reina pero no gobierna, que es inviolable y cuyos «la justicia es igual para todos», a pesar de ello, son ampliamente aplaudidos)  ha presionado para el nombramiento de Pedro Morenés como ministro de Defensa, consejero de empresas de armamento, fabricantes de misiles y hasta de bombas de racimo.

¿Galgos o podencos?

 Tomás de Iriarte (1750-1791) ha pasado a la historia por sus fábulas. Destaca entre ellas ésta que títuló «Los dos conejos».

Por entre unas matas,

seguido de perros,

no diré corría,

volaba un conejo.

De su madriguera

salió un compañero

y le dijo: «Tente,

amigo, ¿qué es esto?»

«¿Qué ha de ser?», responde;

«sin aliento llego…;

dos pícaros galgos

me vienen siguiendo».

«Sí», replica el otro,

«por allí los veo,

pero no son galgos».

«¿Pues qué son?» «Podencos.»

«¿Qué? ¿podencos dices?

Sí, como mi abuelo.

Galgos y muy galgos;

bien vistos los tengo.»

«Son podencos, vaya,

que no entiendes de eso.»

«Son galgos, te digo.»

«Digo que podencos.»

En esta disputa

llegando los perros,

pillan descuidados

a mis dos conejos.

Los que por cuestiones

de poco momento

dejan lo que importa,

llévense este ejemplo.

De peces y humanos, siguiendo a la manada


Un biólogo de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey (EEUU), Iain Couzin, ha demostrado que «los desinformados son esenciales en la toma de decisiones«. En consecuencia, la mayoría de los medios que publican el estudio saca en conclusión que “la ignorancia favorece la democracia”, tal como el científico deduce también.

El experimento se ha llevado a cabo con peces. De agua dulce en concreto. Se observa que las minorías informadas dictan las pautas más convenientes pero si un cierto número de individuos no tiene preferencia por un banco u otro, por ejemplo, finalmente se acaba uniendo al grupo más numeroso “y el control de la decisión regresa a la mayoría”.

El bueno de Couzin demuestra también que es fácil  amaestrar a la mayoría de los peces, no a todos. En un laboratorio de Princeton, un grupo de peces fue entrenado para asociar el color azul con un premio de comida. Otro grupo, más pequeño, fue adiestrado para la misma reacción aunque con el color amarillo. Al poner a los dos grupos juntos, los científicos hallaron que la minoría llevaba la voz cantante a la hora de decidir a qué color se dirigía todo el cardumen a recoger su recompensa. Pero las cosas cambiaron cuando unos pocos peces sin entrenamiento, que representan lo que Couzin y su equipo llaman el segmento de los «desinformados», esto es, sin preferencia por un color u otro, se sumaron al grupo. «A medida que añadimos ‘individuos desinformados’ en el proceso, volvimos a darle el control del grupo a la mayoría», dijo a AFP Couzin en una entrevista. No hay que extrapolarlo a los humanos [de momento que todos los experimentos con animales buscan ese fin, añado} advierte el biólogo. “Nuestro modelo se refiere, exclusivamente, a una minoría empecinada que no cambia su opinión«, explicó.

Demoledoras encuestas de este fin de semana nos muestran a una sociedad española que aprueba el infame tratado neoliberal de la UE (hasta en un 74% en una de ellas), aunque suponga –que supone- “cesión de soberanía”. Porque aún creen lo que les cuentan: que saldremos de la crisis así, dado que un notable porcentaje comparte la necesidad de recortes. Sólo el 4% cree que la culpable de nuestra precariedad sea la UE que es quien dicta las doctrinas a aplicar. Angela Merkel está muy valorada por los españoles: obtiene una nota de 5,9 solo por detrás de Obama (6,3) y por delante del francés Nicolas Sarkozy (5,6) o el británico David Cameron (5,5).Más del 90% se muestra muy satisfecho con los resultados electorales en España y no cambiaría su voto. La primavera árabe les asusta. Y luego dicen que el experimento con peces no es equiparable a los humanos.

 Las cosas no son lo que parecen a simple vista. Recuerdo un lejano viaje que sumaba trenes y barcos. Un documental sobre peces y mares trayendo paz y sosiego. Pero solo había que escarbar. Bichos de difíciles nombres se comen unos a otros. Y de fáciles. Allí se comen todos. Un pulpo, en plena digestión de algún infeliz, pierde un tentáculo a dientes de una morena y ha de huir despavorido de una foca común que amenaza con engullirlo. Opta por el camuflaje. En el fondo del mar se da mucho el camuflaje para evitar ser comido, según vi.

El pulpo vuelve a verse en apuros con la morena empecinada. Y eso que tiene el estómago lleno. Los boquerones se agrupan en manadas a ver a quién evitan. Conscientes de su pequeñez buscan la seguridad en el centro de una masa de congéneres. Pero tampoco son inocentes criaturas, acaban de ingerir a otro animalito más pequeño, un krill.

Y de repente aparece una ballena azul, el animal más grande del mundo, 30 metros de largo y el volumen de 24 elefantes. Es muy selectiva en esto de la comida. Solo le gustan los krills, como a los boquerones, y de un viaje de su lengua de 6 metros se come un banco entero de ellos. Los boquerones se salvan aun yendo en manada, pero quién sabe si no son bocado apetecible de otro bicho enorme. O simplemente un poco más grande que ellos.

Esa noche dormí encima de ese mundo salvaje e insolidario en donde impera la ley del más fuerte y donde los débiles no tienen otra opción que camuflarse. Donde todos, unos y otros, son alternativamente verdugos y víctimas y donde vivir parece no tener valor alguno. Asombrosamente, en el tren de vuelta el pulpo volvía a verse en apuros con la morena. Los boquerones seguían agrupándose en manadas a ver a quién lograban eludir. Los krills sucumbían ante la ballena azul inmisericorde. La ballena azul reinaba y reina porque es grande y enérgica y… la mayoría permite y alienta su poder. Bendita democracia que nos han fabricado: nubla el potente brillo de su extrema calidad. Porque lo más decisivo es que, normalmente, nos cuentan otra cosa. Entre peligros soslayables, el bien siempre triunfa. La ficción -en particular la infantil- es preciosa.

 

 

Temas tabúes

En Agosto de 2010 escribí un post sobre los temas tabúes en cualquier conversación de Internet en particular. Hoy veo que se han añadido algunos y quizás se han debilitado otros (es el caso este último del «cambio climático» y «la energía nuclear» porque lamentablemente parece que ya no nos importa más que a cuatro gatos). Entre los nuevos están «las soluciones neoliberales… o lógicas, justas y humanas a la crisis«, «los funcionarios» o cualquier asalariado al que se envidie por alguna razón y, sin duda, UPyD y sus «carismáticos» líderes con Rosa Díez a la cabeza. La señora ha decidido unirse con Alvárez Cascos para formar grupo parlamentario que, de paso, proporciona 28.000 euros al mes, más 1.600 por escaño. Unidos en el resentimiento y la ideología ultra y populista, en el pragmatismo, darán mucho de sí en el Parlmento. Rosa Díez no era partidiaria de esas alianzas, vaya por dios, aunque eso ocurría hace mucho tiempo: en 2008. Ved el final de la infomación.  Pero es un tema intocable, un tabú como el que más. Esa curiosa amalgama con forma de partido también despierta pasiones.

Esto fue lo que escribí hace año y medio:

Somos una sociedad sufrida a la que roban con total descaro e impunidad, a la que constriñen, devalúan un futuro mejor ganado con esfuerzo durante generaciones de civilización, le destrozan el planeta, engañan y manipulan, pero esos asuntos esenciales apenas suscitan reacción. La pasión salta arrolladora –hasta la obcecación y el insulto- en una serie de cuestiones que no afectan de forma trascendental nuestra vida.

En mi experiencia de año y medio de blog, he observado que hay temas tabúes que vuelven en comentario y controversia una y otra vez, incluso pasados los meses de la publicación.

1) MACHISMO. Alguien les contó a algunos hombres no sé qué de su superioridad, algo de la necesidad de condescendencia para admitir que, quizás, en ciertas ocasiones, se puede hacer una excepción con posibles individuas susceptibles de ser tenidas en cuenta. Para “ayudar” y entender “su” papel.

2) ABORTO. La despenalización del aborto en realidad, aunque se manipule. Aborto ha habido toda la vida. Su ilusoria prohibición la reclaman, por lo general, quienes jamás condenan la pena de muerte a auténticos seres humanos vivos y niegan hasta ayuda al desarrollo a cualquier niño si está ya fuera del vientre materno.

3) RELIGIÓN. La católica, por supuesto. Y en general todo cuanto enfrenta razón y ciencia frente a creencia.

4) SEXO (fuera de los cauces de la tradición admitida). Existen una serie de personas a quienes altera el equilibrio emocional con quién se meten los otros en la cama. Especialmente si lo hacen de forma visible, sin esconderse.

5) CATALUÑA. Saca de quicio al nacionalismo español. Todo lo que hace es para ir “contra España”. Sin embargo, en los barómetros del CIS sólo  preocupa apenas al 1% de la población.

6) LA UNIDAD DE ESPAÑA. Y, con ella, la lengua, la bandera, y las llamadas “tradiciones”, insertadas en la misma… banderilla. Pues lo mismo

7) LA INMIGRACIÓN. Penalizada por los partidarios del “esta tierra es mía”, no se sabe por qué.

8  ) EL CONTRARIO POLÍTICO. Que lleva a entender que cualquier acción o palabra está inducida por la ideología. Maniqueísta. Sin matiz alguno.

9) ISRAEL. Con harto motivo.

10) VENEZUELA Y CUBA. Con menos. Nunca se ha informado tanto de países tan pequeños y relativamente poco influyentes.

11) NEOLIBERALISMO. Neo, porque el liberalismo inicial enarboló en su bandera, libertad, justicia e igualdad. Asombrosa apuesta de quienes -con el mismo germen egoísta neoliberal-  no se benefician de “el sistema“.

12) EL CAMBIO CLIMÁTICO. Auténticas hordas prestas a entrar en acción aguardan cada vez que se mienta, para rechazar que haya sido influido por la acción humana. Y de paso propiciar la ENERGÍA NUCLEAR que también es objeto de creencias frente a razones.

Temas tabúes, de polémica infinita, en la que jamás se llega a una conclusión, pero en cuya defensa en discusión se puede dejar la vida.

¿Por qué?

ContrATTACando: las mentiras sobre la deuda y la crisis del euro

En nombre de ellos, de la deuda y la crisis del euro, nos están exprimiendo hasta lo intolerable. Cada día nuevos abusos. CiU convierte los hospitales de Lleida y Girona en empresas, e incluso los centros de atención primaria. Cospedal suprime las subvenciones a la vivienda protegida… para dar negocio a los especuladores del ladrillo (esa bomba infernal que desató precisamente el PP). Y también diseca los presupuestos para bibliotecas que la cultura es una variable muy peligrosa para la religión neoliberal. Aguirre y su Figar ya sabemos que van con la guadaña a por la educación pública. El mandato del Banco Central Europeo es establecer en España el minijob de 400 euros. Y la portavocía de Bruselas pide rebajar el salario mínimo griego de 750 euros a 450. Es el de Portugal, a quién fríen a impuestos haciéndoles pagar por transitar por autovías y autopistas con sus exiguos sueldos, entre otras muchas mermas. Démonos pues por rebajados también nosotros. Y algo más. Italia ha disminuído la cuantía de las pensiones. El tecnócrata Mario Monti – alabado en sus reformas que, sin embargo, preservan la bula de la Iglesia por ejemplo-, ya lo ha hecho en Italia. Con lágrimas de cocodrilo (femeninas, por supuesto)  incluidas.

   Hasta el Rey nos anuncia “tiempos muy duros en lo económico”. España cae 8 escalones en el índice de riqueza que es media en Europa. El producto interior bruto (PIB) per cápita regresa al nivel de 2002. Cada día somos más pobres. No todos, naturalmente. No tenéis más que seguir la pista a cómo aumenta la demanda de artículos de lujo, desde automóviles a esos bolsos que tanto gustan a los políticos amigos dela Gürtel.

   Merkel ha decretado austeridad. Y la UE toda (salvo los malvados y egoístas ingleses, ésos que han logrado cifras récord de paro con las políticas de ajustes, sin embargo) se apunta, en muchos casos encantada. Sus amados mercados vapulean inmisericordes sin enterarse de tan loables intenciones para sus fines: sube la deuda, bajan las bolsas. Los planes neoliberales de la UE no funcionan. Nunca lo hicieron. Pero así hay más lucro para unos pocos, los que cuentan para estos elitistas mandatarios. El resto que apechugue y se apriete. Más aún,  numerosos estudios nos auguran más paro y recesión. Y Rajoy el salvador ya no promete millones de puestos de trabajo, ya dice que «de momento» no se creará empleo. No, solo dolorosísimos recortes. Gran número de ciudadanos dice compungido: “lo vamos a pasar muy mal”. Como si por sus venas corriera agua con cloroformo.

   ¿No hay otra solución? Desde luego que sí: aumentar los ingresos. ¿Cómo? Haciendo pagar a los ricos los impuestos que no pagan. Vicenç Navarro estima que si nuestra política fiscal fuera la de Suecia (ese país sin crisis y con altos niveles de bienestar) se crearían exactamente 5 millones de empleos. Suprimiendo los paraísos fiscales donde las grandes fortunas evaden sus obligaciones contributivas a los países que usan para su vida cotidiana. Imponer una Tasa para las transacciones financieras, dado que el 90% de ellas son especulativas y no pagan producción o comercio (de ahí que afirmar que si pagan se van sea una falacia: apenas crean empleo). Acabar con el fraude fiscal. Y con la economía sumergida que se lleva casi la cuarta parte de nuestro PIB. Con la corrupción de forma prioritaria. Establecer que los partidos sean subsidiarios del robo a las arcas públicas de sus miembros hallados culpables (tras regenerar también la aplicación de la justicia). Igualmente podemos plantear para qué pagamos impuestos si todo se privatiza ¿Para alimentar a los políticos y sus fuerzas de control?

  Extender la idea de que el lobo bajo la cama no se disuelve porque cerremos los ojos. Provocar la avidez por la información.    

   No vendría tampoco mal en esta tesitura despertar al 15M de sus ensoñaciones que los incendios devastadores no se apagan con el agua de jeringuillas.

  Las mentiras de la deuda y la crisis del euro, es el nuevo ContrATTACando. Este jueves en Madrid.

Cayetano Luis Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, Conde de Salvatierra e hijo de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba

Gracias a Jordi Évole, en su imprescindible programa «Salvados» (de La Sexta), hemos podido conocer cómo habla y cómo piensa uno de los máximos exponentes de la nobleza, de la Grandeza de España «pata negra»: así se expresa este hijo de la casa de Alba.

¿Peores que las ratas?

Un trabajo publicado en la revista Science ha revelado que las ratas son solidarias. Ya se sabía que algunos animales reaccionan ante el dolor de sus congéneres, los primates, por ejemplo. En el estudio de psicólogos de la Universidad de Chicago han comprobado que se las ingenian para abrir el compartimiento donde una compañera está encerrada y asustada, aunque sea a base de insistir hasta encontrar cómo funciona el mecanismo. Y que no actúan igual si es un peluche el enclaustrado porque saben discernir con su diminuto -aunque intacto- cerebro. Ni siquiera se molestan en abrir el recipiente si en su interior se guarda comida aunque podría satisfacer sus instintos egoístas. Cuando realmente se esfuerzan en cuando ven sufrir a otra rata.

Tanto el estudio como todos los periódicos que han reproducido la noticia dicen: “Las ratas TAMBIÉN son solidarias”. ¿También? Existe el convencimiento de que los humanos lo somos. Quizás lo éramos. Aturdidos por los experimentos de los poderes que hoy dominan el mundo, parecemos ya ser cobayas insensibles, educadas para mirar hacia otro lado y solo movernos para obtener más lucro pisoteando a los demás.

Dos tercios de la población mundial, en torno a cuatro mil millones de personas, viven en la pobreza. El “nuevo-orden” neoliberal europeo lleva a los griegos, por ejemplo, a agudizar el ingenio para comer. Y ese futuro no es descartable para muchos otros europeos. Mientras los poderes mediáticos, hasta quienes pasan aún por progresistas, alaban el acuerdo infernal impuesto por la canciller alemana Angela Merkel –que va a provocar años de recesión-, señalando al egoísta Cameron inglés como único culpable de no sé que armonía para distraer emocionalmente. Y se leen cosas como ésta tocada de soslayo en un largo panegírico de loas: “No hubo debate sobre la austeridad: Alemania y Francia ya han convencido al resto de que no hay alternativa”. Y listo.

O aún peor: «La fórmula elegida no obligaría a los países firmantes a aprobarlo en referéndum (salvo quizá a la purista Irlanda)». Vaya por dios, que a pesar de los palos del rescate, Irlanda aún pretende persistir en aquella antigualla llamada democracia. Como lo quiso Papandreu en Grecia y le costó el puesto. Aunque las recetas de la austeridad no funcionen como están sintiendo en su carne los portugueses. También nos marca el camino que vamos a seguir en España.  Con seguridad.

Vergara, Público

¿Harían esto las ratas? Parece que no. Tampoco creo que admitieran -absortos ante una pantalla donde ratas millonarias jugaran a algo para doblegar a un equipo o a otro o comprando compulsivamente por decreto-, que les destruyeran el hábitat, como han hecho en Durban en un nuevo fiasco de Cumbre sobre el Cambio Climático. Se ha devaluado hasta el acuerdo de Kyoto. Son ratas a por la comida inmediata aporreando su casa hasta destruirla.

Las ratas son usadas en los laboratorios para estudiar y modificar conductas que luego se aplican en otros menesteres. En los humanos muchas veces. Gran parte de la raza humana, en particular la del mundo desarrollado, ya ha sido adiestrada en el egoísmo y la pasividad. Manipulado su cerebro para servir a la causa de unos pocos que se enriquecen sin cesar a costa de las mermas de los demás. Ojalá fueran al menos ratas, de las de verdad.

   ¡Ah, mientras nos sirvan la comida, y nos distraigan y estemos cómodos!… ¿Y hasta cuándo lo harán? El flautista de Hamelin ya nos conduce al río, ahogados poco a poco en el camino de su flauta de sirena sin que nos demos cuenta en el masivo entretenimiento y sumisión que nos han decretado. Menos mal que atisbos de lucidez aún quedan.

La gran regresión por Ignacio Ramonet

  Lo que está acordando la UE es el golpe definitivo  de la ideología neoliberal. En la misma línea de La Energía Liberada, Ignacio Ramonet explica en el editorial de Le Monde Diplomatique las líneas básicas de lo que nos está ocurriendo… ante la indiferencia o miedo general. Por eso, las preguntas con las que Ramonet acaba el texto son claves:

«Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real…

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos…

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%… De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota…

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia…

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver  la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?»

(1) Un billón = un millón de millones.

(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros  del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.

(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.

(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

Corrupción ¿bien de interés cultural?

Bastante noqueada por lo que a todas luces aparece como el triunfo del asalto neoliberal en Europa -al que me he referido en anteriores posts-, rindo homenaje al «día contra la corrupción» que hoy se conmemora -que no celebra- con este artículo publicado en El País el 27/11/2010.

España fortalece sus tradiciones. A su vanguardia, el PP libra denodada batalla para que los toros sean declarados bien de interés cultural, patrimonio protegido por la UNESCO y anticonstitucional su prohibición. En consecuencia, ampara la fiesta en algunas de las comunidades que gobierna. Y no está solo, políticos de otros partidos y sectores de la cultura lo secundan.

En tales circunstancias, tal vez tenga sentido esta modesta proposición: ¿y si nos planteamos consagrar la corrupción como «bien de interés cultural»? ¿No les parece a ustedes lamentable que españoles de bien sean detenidos y hasta encausados basándose tan solo en indicios y pruebas? Piénsenlo, declarar la corrupción bien de interés cultural, también de interés turístico y hasta patrimonio nacional a proteger, no tendría sino ventajas. Se pueden esgrimir sólidos argumentos que fundamenten la propuesta.

La tradición, en primer lugar. Desde El Lazarillo de Tormes en el siglo XVI, sabemos que la corrupción es una de nuestras más arraigadas costumbres. Nobles y villanos, reyes y presidentes, han saqueado las arcas públicas y privadas durante centurias. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y es sabido que nuestro país tiene un amor por sus tradiciones sin parangón. La corrupción es, pues, «un signo identitario del pueblo español».

Nacidos para la gloria. Los corruptos, como los toros de lidia y como los toreros, gozan de una vida singular, muy superior a la de sus congéneres. Reciben un trato exquisito. Y, a diferencia de los astados que mueren ensangrentados y de los diestros que pueden salir malparados, nuestros corruptos a gran escala suelen salir casi indemnes de las cogidas. Para ello existen expertos y caros abogados prestos al quite, el reglamento con sus lagunas y humana aplicación, la cuadrilla en apoyo solidario, la afición que les admira. De hecho, muchos españoles llevan un corrupto dentro, tanto o más que un torero.

Valores estéticos. La corrupción española también es una mezcla de danza, arte y virilidad. A lomos de coches de lujo y embutidos en trabillas italianas, oro y gualda perpetuos, presuntos corruptos bailan ante nuestros ojos, marcando sus soberanos genitales. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos turban.

La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos que relajan el espíritu. Y en esa lucha, casi religiosa, entre el bien y el mal, vemos —irritados algunos, complacientes otros— el triunfo del mal y aprendemos la realidad de la vida.

Así que, una vez declarada la corrupción de interés cultural, turístico y patriótico, habría que aplicarse en su explotación económica. Convertir España en un gran parque temático y registrar la franquicia para exportarla a tantos países que nos siguen los pasos daría trabajo a incontables guías que llevarían a los turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento que embellece el interior, los campos de golf allí donde de natural no hay agua, los vertederos de basuras y escombros por doquier, un castillo con subvenciones fantasma, la noria de los eventos con comisiones dudosas, la montaña rusa del blanqueo de dinero negro o las administraciones de lotería donde se compran boletos premiados para eludir impuestos. Además de las infraestructuras necesarias —que reactivarían el sector de la construcción—, se crearía una industria del souvenir: talonarios, sobres bajo mano, material de espionaje, camisetas, jarras y llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción.

Apuntemos también la posibilidad de levantar escuelas y universidades de corrupción con todas sus materias específicas (cohecho, prevaricación, soborno, tráfico de influencias, fraude fiscal, oratoria demagógica). Y academias o seminarios para quienes solo desean aprender los mecanismos de la «economía sumergida», como cobrar facturas sin IVA y otras menudencias que detraen para el bien común casi el 25% de los ingresos del Estado.

Si consiguiéramos que hasta fuera protegida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la corrupción española homologaría a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, dejarían de atacarnos.

Así que supongo que estarán de acuerdo en que se impone subvencionar —más aún— a los artistas de nuestra corrupción, no dejar que la fiesta muera. Sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra: honesta, responsable, culta. Irreconocible, en una palabra.

Cierto es que casi todos los organismos internacionales han constatado la correlación entre corrupción y deterioro de la democracia, y han llamado a atajar lo que, dicen, no puede contemplarse en ningún caso como comportamientos individuales desviados, sino como putrefacción del ordenamiento social. A gran o pequeña escala, afirman esos organismos, se roba el dinero de todos. Incluso aquí hay enemigos de tradición tan acrisolada. «La corrupción es incompatible con la democracia, hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema», afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción. Pero ¿a quién le importan todas estas jeremiadas?

En Las ciudades invisibles, Ítalo Calvino habla de un «infierno de los vivos» y sus dos formas de afrontarlo. Una, «volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo»; la otra, «buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio». En esas está España: ¿parque temático u honestidad? No me discutirán que hay razones poderosas para optar por lo primero.

Día de la Constitución neoliberal

No sé si podéis imaginar qué representó para mí y muchos otros la Constitución democrática de 1978. En una infancia con penurias económicas familiares lo que más se ha fijado en mi memoria fue –uno nunca sabe por qué elije unos símbolos y no otros- el “cuidado, calla, las paredes oyen”. Ni en casa se podían esgrimir críticas al Régimen franquista no fuera a ser que alguien las escuchara y denunciara. Y a una niña –rebelde- eso le cuesta entenderlo. A fe que había motivos. El dictador que murió tranquilo y loado en su cama, lo hizo matando a los disidentes hasta la despedida. Léase las ejecuciones de Septiembre de 1975. Por Consejo de Guerra a aquellas alturas.

33 años después, nos encontramos con una Constitución reformada de urgencia sin consultar a los depositarios de la soberanía nacional, para fijar en ella el neoliberalismo. Ya pintó bien mal, la “celebración” del año pasado en “estado de alarma” por primera vez en democracia, debido al conflicto de unos trabajadores –privilegiados si se quiere pero asalariados al fin- como son los controladores aéreos. A quienes los medios jalearon como elemento de distracción de los problemas reales hasta la extenuación.

Parlamento disuelto este año a la espera que acceda al cargo Mariano Rajoy, por la gloria de nuestra Ley electoral que ha otorgado mayoría absoluta y todo el poder de decisión al PP con los votos de 10 millones de personas. Neoliberal de marca, si alguna marca pueden tener su indolencia y apatía, anuncia desde su aterrado silencio que compra sin ver la “refundación” de la UE decretada por Angela Merkel, con un napoleoncito –que por no perder votos en casa- le sale de la bragueta en la genial viñeta de Vergara. Observad las estrellas de la Unión en la papelera.

Y así es, perdemos soberanía, derechos y dignidad. Se destruye el sueño de la Europa de los valores que inspiró a los fundadores. La hija del presbiteriano alemán que se crió en la comunista Alemania del Este –en mezcla letal-, quiere imponer la disciplina. Se salta las “preciadas” Instituciones de la UE, como la Comisión –que es el ejecutivo oficial- para imponer el rigor presupuestario –que el país que dirige no cumple por cierto, pero ésa es otra historia-. Hecha la UE al modo y manera de la Alemania ya desde el Tratado de Maastricht, con los instrumentos financieros que decidieron, obteniendo claros beneficios que le llevan incluso a pagos negativos de su deuda, mientras al resto de los países nos desangran, ahora también quiere todo el poder. Consagrado en Tratados. Por lo que se sabe arbitrarán sanciones al que gaste más de lo estipulado. Han hablado de quitar el voto. Y esos castigos ejemplares los decide una élite de países de la UE que aún no nos han contado quiénes serán pero nos lo imaginamos. ¿Puede haber algo más antidemocrático?Rajoy, el dubitatitivo, sí tiene claro que quiere estar ahí: con el látigo. Sacando el dinero para lucrar a los especuladores de nuestra piel si es preciso, que lo será.

Nos están quitando todo lo esencial –empleo, sanidad, educación, servicios públicos-, vendiendo (“privatizando” le llaman) lo que pagamos con nuestros impuestos, para preservar un sistema dirigido a “tranquilizar” a los insaciables mercados, a los especulares que campan a sus anchas, en una senda que no tiene fin como ha demostrado el desarrollo de la crisis: tres años después de la caída de Lehman Brothers… y de las inyecciones –incesantes ya- de dinero público a los poderes económicos, ellos son las que mandan. Los que exigen cada día más beneficios a costa de lo que sea. De incrementar las desigualdades sociales, ante las que clama ¡la OCDE!… y muy pocos socialistas que se sepa. ¿Los datos de la realidad valen más que las presunciones de la religión neoliberal? ¿En qué sinrazón estamos viviendo?

Ni un solo país ha mejorado su situación con las políticas de restricción y ajuste, preguntad a los neoliberales convencidos, no podrán citaros uno. Por el contrario Latinoamérica despega, una vez que -sufrido el vía crucis en el que ahora nos hallamos nosotros-, aventaron a la mayoría de los portavoces del neoliberalismo en la tierra.

La inquietud de los economistas decentes lleva al Premio Novel Joseph Stiglitz a preguntarse –según recojo en mi libro-: “En la mayoría de cada uno de estos casos la economía va de un descenso a la recesión y de una recesión a la depresión. ¿Por qué los países están haciendo de forma voluntaria que Europa esté detrás?”.

Así “festejamos” los 33 años de la Constitución, devaluada y aún más amenazada. Apoyado el tinglado por otros poderes del sistema y la disuasión continua del pensamiento crítico. Con una sociedad adocenada que va donde le mandan y tiene los mismos redaños que los que soportaron 40 años de dictadura. Un espíritu servil que no se revuelve ante la desfachatez que justifica todos los recortes en «la tranquilidad de los mercados«.

A la espera de la evolución del #15M y de todos los movimientos similares que bullen en el resto del mundo, el español empieza a dar muestras de estar cazando mariposas mientras bombardean nuestros cimientos. De apagar un fuego devastador portando jeringuillas con agua.

Durante muchos años éste sí fue un día de celebración, hoy lo contemplo con la misma preocupación que muchos otros. Forges, por ejemplo.