Acabo de sorprenderme a mí misma escribiendo: “gracias a los periodistas que hacen su trabajo de informar”. Es decir, preguntar lo que puede interesar a sus lectores, sin obviar temas conflictivos, y contarlo. Ha sido al leer la entrevista que me hizo Manuel López y que publica Heraldo de Aragón, como me ocurrió con la de David Chic en El Periódico de Aragón y otras en Zaragoza que es mi tierra natal y la ciudad por la que me presento como independiente al Congreso en las listas de Unidos Podemos.
No creo ser ni más ni menos que otros candidatos, personas que deciden dar un paso -siquiera transitorio- para trabajar por sus conciudadanos. Y me parece absolutamente desproporcionado el interés concitado. En el más puro sentido de la palabra “concitar”. Si el periodista nunca debe ser noticia, el político tampoco, al menos en la manera como yo lo he entendido: Podemos es la forma de hacer política de la sociedad civil, la que puede hacer cualquiera que sienta ese compromiso. Un trabajo de equipo.
Al saltar hace apenas una semana al otro lado de la barrera estoy recibiendo un Máster extra sobre el papel del periodismo en esta crisis, su labor en una sociedad seriamente maltratada, a la que al menos debería informar con limpieza. O del pseudoperiodismo, yo sé que hasta en los medios más partidistas hay profesionales decentes que intentan sacar con dignidad su trabajo. Pero había sido muy crítica con el periodismo oficial – hay múltiples ejemplos en los artículos que he publicado-, y era de esperar que tuviera que pagar por ello. Y más en la lista de Unidos Podemos. Todos me advertían de los peligros que entrañaba. Son ciertos. Lo que intuí desde afuera, se confirmó. No solo porque la investigación judicial prueba que Ausbanc –la trama que ha estado 20 años extorsionando a lo más granado del país- financió el acoso judicial contra Guillermo Zapata y contra Íñigo Errejón. Esto es así aunque gran parte de la prensa no ha contado la noticia o muy de soslayo.
He comprobado personalmente varias cosas. Que el seguimiento y la vigilancia extrema son ciertos. Que corruptos, prevaricadores y toda la amplia gama de la delincuencia organizada para saquear las arcas públicas desde partidos políticos no reciben ni el 10% de la lupa que se aplica a los que se presentan en las listas con Podemos. Que nadie merece ese trato por el hecho de querer y buscar una sociedad mejor, disminuyendo la desigualdad en todos los órdenes que ha caracterizado este ominoso período. Y que en general en Podemos prefieren callar discretamente porque saben que, una vez lanzada la campaña, no hay quien la pare. Se puede repetir mil veces la verdad que la insidia sigue y sigue. Es como una plaga. Y, por encima de todo, que la buena gente lo sabe y se pregunta y se responde a qué obedecen estas actitudes.
Yo estimo necesario, sin embargo, avisar al resto de la ciudadanía de cómo es manipulada. A la que todavía no se ha dado cuenta. En la información –que es lo realmente grave- y en la exaltación de los instintos primarios de las personas menos formadas. De la que también obtienen réditos. He comprobado pues que como el deporte de buscar tuits funciona, lo aplican en cuanto alguien que les molesta asoma la cabeza cerca de Podemos, aunque sea como independiente. Que cuando no encuentran lo que quieren, se lo inventan. Sin pudor alguno. Hasta sobrepasando el límite de caracteres que es imposible de enviar. Que les funciona mejor trocearlos para hacer decir lo que ellos quieren que se diga. Alguna cosa más a la que me referiré ahora y, sobre todo, que Twitter es una parte pequeña de la vida y que en el resto hay muchas personas con muchos problemas y anhelos sin resolver.
Cuestión básica: ¿Es en interés de la sociedad o de quién la búsqueda de tuits irrelevantes? ¿En qué arregla esto por ejemplo el brutal aumento de la pobreza infantil en esta la legislatura? ¿y el agujero que ha creado el gobierno de Rajoy en la Seguridad Social de más de 60.000 millones en solo 5 años? ¿El estratosférico aumento de la Deuda Pública que hay que devolver? ¿Los 8.000 millones de recortes que se avecinan por incumplir el déficit? ¿Los derechos recortados quizás?
He publicado 176.000 twits en estos años. Leídos y amplificados por millones de personas. Cada mes los ven unos 8 millones, según las estadísticas. Y cada día he resaltado las noticias de diferentes medios que pienso ha de conocer una sociedad informada. Entren, vean mis tuits –y me parece de locos, en efecto, estar escribiendo esta frase-. Y lean los casi 2.000 artículos del blog y los incontables que he publicado en El País, Público, eldiario.es –desde su fundación- o CTXT.es. En más de una decena de libros. Porque la caricatura que de mí ofrece la carcundia asombra a quienes me conocen y no me reconocen en ella. A los que no dejan de prestar su apoyo, que son el 99%. Menos mal que gracias a ello otros entenderán cómo se las gastan. Habrá quien siga impermeable a la verdad. Es tan patético lo que llegan a decir que realmente hace dudar de la condición humana. Ya ni los leo.
Porque el objetivo es echar a quien ceda a sus coacciones. Callar su voz, al menos. Porque los peores son los inductores o quienes lo extienden con ninguna inocencia. Es bien paradójico que en defensa de mi presunto machismo suelten y azucen a la jauría para atacar a una mujer más. ¿Os habéis fijado el trato que reciben las mujeres de izquierda de esta prensa por llamarla de alguna manera? Ada Colau, Manuela Carmena, Victoria Rosell, Tania Sánchez, Rita Maestre, etc…
He defendido a los mayores desde hace años, cuando ni siquiera entraba yo en esa consideración como ahora. Quiero que dejen de verse obligados a sostener con sus pensiones y ahorros a sus hijos y nietos –como lo hace el 80% ahora mismo-, quiero que no tengan miedo, sobre todo eso. Quien dificulta el voto de los jóvenes en el extranjero es el gobierno del PP y así lo dije de continuo. Todo lo que manipulan forma parte de conversaciones más amplias con los muchos amigos que tengo en las redes.
Y así llegamos al episodio de un relevo poco transparente en TVE que es dónde creen haber encontrado por fin –entre 176.000 tuits- algo a lo que agarrarse. Porque, insisto, entren, lean, son cortos cada uno y se enterarán de muchas cosas que les ocultan y que les harán hervir la sangre como les ocurre a todas las personas con conciencia. Un tuit –me vuelve a parecer increíble escribir esto- de 2014. Todos hemos empleado alguna vez la palabra puta o puto a quién nos ha fastidiado injustamente. Cabe incluso hablando con conocidos, públicamente, y sin citar sus nombres. Pero hay a quienes les asustan las palabras y no el orillar a miles de personas. Los puestos de trabajo llevan acarreadas una serie de circunstancias que se alteran cuando los pierdes. El periodismo banal y amarillo que impera, quiere saber a quienes me referí. Ni ellos lo merecen ya, no para dar carnaza a esta gente. Estoy segura de que la esposa del implicado es quien menos lo merece. Fue serio. Pero se van a quedar con las ganas.
Ahora bien es curioso cómo la guerra sucia hace compañeros extraños –o no tanto – de viaje. Guarden ellos sus nombres apiñados en esos panfletos como espejo de su ser. Por el momento es un honor no compartir criterios con estos. Con seguridad este texto también lo manipularán. Es el modus operandi . Y que se alienta porque da audiencia y dinero. Y porque sirve a intereses políticos sin declarar, más o menos conscientemente. En la práctica. Es muy instructivo el conjunto.
Hay que dignificar el periodismo. Y la vida política. Y la sociedad. Muchas personas se están implicado ya porque una sociedad no puede desarrollarse en ese clima infecto. Los apoyos son conmovedores, llenos de ilusión, de esperanza. Aunque, ciertamente, también llaman la atención los silencios de quienes sí pueden hablar y hacerse oír y restablecer la cordura. La justicia, para ser más precisos. No, no se equivoquen, no todo vale, la política basura no es política, no la que desea la sociedad harta de cuanto le han hecho y tan caro ha pagado. Las carencias de millones de personas, sus derechos, no están para muchos juegos florales.
Me parece admirable el trabajo que, según voy viendo, hacen en Podemos, en Unidos Podemos, hay que tener un espíritu de servicio muy arraigado para arrostrar lo que implica, lo que están haciendo que implique muchos empeñados en que todo siga igual. Pero también aporta grandes satisfacciones. Les doy las gracias por su trabajo como ciudadana. Si ellos pueden, yo puedo. Todos podemos.
Por supuesto, cuanto digo en este artículo es exclusivamente en mi nombre. Y por cierto con él pongo fin al asunto. Mutis. Se han especializado en que todo el discurso de Podemos, de la izquierda en general, lo centre responder a su acoso y tenemos que tratar de propuestas, de soluciones. Y porque no quiero hablar de mí sino de Nosotros.
Añado que no tengo ninguna ambición de hacer carrera política, que puedo irme mañana mismo, porque hay muchos proyectos sugerentes en múltiples terrenos y en ésta u otras tierras. Pero, por el momento, todo lo ocurrido en una sola semana, en la que se me exigen respuestas por “ser política”, a los 4 días de firmar la candidatura exclusivamente, toda la campaña, me reafirma en mi decisión: Voy a luchar por mi gente y mi tierra, por Zaragoza, por Aragón y por esta España que nos duele y queremos limpiar. Por la Europa que se nos rompe y deriva a repetir el episodio más negro de su historia. Por la política, por el derecho a la información de los ciudadanos. Porque sin esto no hay democracia verdadera-
Somos muchos ya, 5 millones, 6 millones, necesitamos aglutinar a muchos más, porque llegará el momento en que seamos tantos que ya no se atrevan. Porque reconstruir lo derruido estos años es lo prioritario. Como mínimo. Y Unidos Podemos.