Frente al ruido, reflexión

España vive un momento de crispación más agudo que de costumbre. Si cabe.  Sean o no sean ciertas las encuestas que se publican -es decir, los estados de opinión electoral-, busquen o no busquen como en ocasiones precedentes mover electorados. A tenor de la experiencia, la agresividad y, sobre todo, el ruido no harán sino aumentar en la campaña que oficialmente empieza a las 00,00 del viernes 10 de Junio.  El ruido, las conversaciones bizantinas, el éste dice, el otro dice, el y tú más, buscan distraer de los objetivos, disuadir la razón. Y, hoy, como siempre, lo importante es ir a lo esencial. Más que nunca quizás.

Como otros domingos de antaño, voy a recomendar algunos artículos. Es más útil pensar, ir a las raíces, que enzarzarse por las ramas.

Luis García Montero escribe en Infolibre  Europa: perder la vergüenza. Con unas ideas de inicio que representan una definición perfecta del momento que vivimos:

“Pensar no es buscar unanimidades, sino asumir los incómodos matices de la realidad. Se trata de no mentir, y a veces esta voluntad de la no mentira resulta menos simpática que la mentira o, incluso, que la verdad.

Quien no busca la simpatía acepta el riesgo de perder prestigio. Situar las discusiones en la inquietud, en los matices que interrumpen la prisa de la opinión tajante y las conclusiones fáciles, suele generar un efecto de animadversión. Opinar sin responder a un espacio prefijado supone quedar fuera de onda.

Tampoco es demasiado grave. Se puede vivir sin prestigio y sin caer simpático. Los aplausos son un postre del que se llega a prescindir sin demasiado dolor siempre que uno no busque un papel en la sociedad del espectáculo”.

Y es entonces cuando entra en esa Europa que ha perdido la vergüenza al dejar morir a más de 2.500 personas en el Mediterráneo o situar a muchas más en condiciones infrahumanas para firmar un artículo de enorme honestidad:

“Europa ha perdido la vergüenza a la hora de responder a una situación difícil. Su vileza es comparable a las corrupciones políticas de las mafias asesinas o a la desarticulación de los Estados que provocan las guerras del narcotráfico. Europa viola sus propias leyes, incumple con sus acuerdos internacionales y con el derecho de asilo, firma una subcontrata con un país inseguro y sin condiciones para solidaridad, deja a los seres humanos en el desamparo y mantiene un muro, o una alambrada, o una guillotina de olas, o un patíbulo legal para que la gente pierda la vida ante sus fronteras”.

Aquí, copartícipes de la desvergüenza europea, añadimos el escenario local. Crepitan las cizañas que vomitan la incertidumbre y el miedo. El temor a que, tras tanta inmundicia, los dueños de los votos, los ciudadanos, decidan desatar lo que en democracia formal no puede ser un nudo indisoluble. Al Podemos que tanto les duele dedicó hace ya un par de meses El Gran Wyoming otro memorable artículo… “Desde La Secta”.  Lleno de jugosos datos y reflexiones.

“Digan lo que digan, y aunque sea desde la ofensa, el revulsivo que ha supuesto la presencia de Podemos ha venido bien a esta sociedad que se encontraba adormecida y con unos representantes políticos que, una vez elegidos, ocupaban su escaño desde la resignación, caminando por el estrecho margen que deja la coyuntura, y planteando propuestas que no contradijeran la voluntad de los poderes reales, esos contra los que no se puede luchar sin caer en la demagogia y el populismo porque son los amos de las cosas, aunque persigan, y en estos tiempos con más beligerancia que nunca, llevar al personal por la senda de la esclavitud. “Aceptemos una esclavitud digna”, era lo máximo que podían ofrecer nuestros representantes”.

Y al que se precipite a decir que la cadena con perenne presencia de Inda y Marhuenda favorece a Podemos, Wyoming  también le da la respuesta en el texto. En términos escatológicos que no reproduzco.

Interesante su opinión sobre las tribulaciones del PSOE:

“Bien es cierto que el PSOE, que siempre presumía de ello, se encargaba de segarle la hierba de debajo de los pies al candidato que osaba disputar el liderazgo a aquel que proponía la oficialidad del partido. El caso de Borrel fue una risa. Mientras daba un mitin defendiendo su candidatura subido en una mesa, con un megáfono, en la puerta de la sede de su partido en una ciudad que ahora no recuerdo, porque el encargado de abrir aquello no apareció con la llave, al mismo tiempo, la oficialidad se encontraba en una plaza de toros, con sus primeros espadas, los históricos del partido, disfrutando de una fiesta mitin con fin de fiesta musical. Bueno, pues a pesar de todo ganó Borrel. No le sirvió de nada. Tampoco a las bases que le votaron. No fue candidato. Algo parecido a lo que le ha ocurrido a Pedro Sánchez, que alguna vez creyó que si ganaba en esas elecciones internas sería él quien mandase hasta que le contaron de qué iba el tema. A qué y a quién se debía”.

Échenle los interesados un vistazo a lo que nos cuenta en CTXT.es  Xosé Manuel Pereiro sobre Las mareas gallegas, porque explica muchas cosas que los grandes medios no cuentan y serán seguramente aplicables a otras comunidades. Sobre todo para entender los resultados que a tantos pillaron desprevenidos. Una vez más. Esta manía de los poderosos auto cegados de no ver lo que tienen delante de sus ojos.

Y así Gumersindo Lafuente, en eldiario.es nos hablaba de las Señales de humo. Atronadoras. Llegan las de Seseña como símbolo, apagando los ecos de otras muchas que nos ahogaron y no quisimos –o quisieron tantos- mirar. Las de las decisiones empresariales que acaban como acaban cuando no se busca más que el beneficio inmediato. Y las que estaban encendiendo en indignación a una gran parte de la sociedad responsable:

“Las señales de humo de la corrupción, el amiguismo y la baja calidad de nuestra democracia provocaron hace cinco años un 15M explosivo de reivindicaciones y dignidad. Los políticos profesionales prefirieron ignorar el mensaje. Siguieron atados a sus ritos. Pensaron que nada de lo que estaba pasando en las plazas iba con ellos. Llevaban tantos años controlando el sistema, que jamás sospecharon que hubiera resquicios por los que poder desestabilizarles.  Algunos, incluso, retaron con chulería a los manifestantes: convertiros en una opción política, presentaros a las elecciones, ganarnos en el juego democrático. Pues bien, ya sabemos lo que pasó en las europeas y se ratificó con fuerza en las municipales y el 20D.

Ya no es humo. Y sigue sorprendiendo la incapacidad de políticos y partidos para encarar la verdadera sustancia de las reivindicaciones. Necesitamos que recuperen el sentido verdadero de su trabajo, o que se vayan. Por encima de ideologías, no pueden seguir atados a sus intereses personales o de los aparatos de sus partidos. O se liberan de esos compromisos y abrazan la defensa de los derechos de los ciudadanos o veremos muy pronto cómo partidos centenarios y fundamentales en la historia de España acabarán siendo irrelevantes”.

 

erlichs.caracoles

 

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3 comentarios

  1. Continúan con las anteojeras puestas y crecen cada vez mas impidiendo no solo la visión lateral sino también la frontal.

  2. Veo que tengo una valoración negativa ……… pocas son, quiero más.

    Perdona, Rosa, por esta intervención pero es lo que me pide el cuerpo.

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