Tiremos de todas las mantas

“Abierto el cajón, convidado está el ladrón” dice un refrán popular español hundido en las raíces de la afamada picaresca. Ciertamente, vemos hasta a un ex presidente de la República francesa, Chirac, entrar en los juzgados por presunto latrocinio, a Berlusconi que ha hecho de Italia el equivalente a un cortijo patrio, metiendo y sacando la mano en la bolsa a discreción, pero lo de esta España nuestra sobrepasa todos los límites, hasta asemejarse a la más granada república bananera.

Cinco hasta ahora prohombres de la política catalana acaban de entrar en prisión por, supuestamente, haber ingresado en sus cuentas corrientes dinero, mucho dinero, robado a los ciudadanos –que ésa es la clave-. PSOE y CIU son sus cunas. El ex presidente Pujol –CIU- amenaza con “tirar de la manta” -pero no lo hace cuando debería serle exigido que lo hiciera ¿no lo va a hacer el Juez?-. Otras «mantas» se desempolvan en Valencia de agraviados de la Gürtel, y ya lo hizo en la Comunidad de Madrid, un antiguo concejal del PP en Majadahonda quién -tampoco por razones muy limpias-, brindó al Juez las pruebas que iniciaron el sumario de ese mismo caso. Pareciera que toda la corte de ex regidores Baleares fuera a pasar por el banquillo. La mancha de la corrupción saja de punta a punta la geografía española. Contratos a dedo, favores a cambio de sobornos, una forma de adjudicación que, según un dirigente popular de Valencia en la sesión de control del gobierno, es “la forma de actuar de todas las administraciones locales”, sin que crujiera la conciencia de casi nadie. Le escuché decirlo en un telediario y ni siquiera encuentro referencias escritas de tamaña declaración. O el “ladrillazo”, flagrante escarnio ético, monumento a la chabacanería estética, germen y consecuencia de nuestros males recientes, que ha enfermado a la gallina del turismo, presta a entrar en la UCI desahuciada por la ciencia, que ya solo pone huevos de hojalata. El control de una entidad bancaria -con dinero de los ciudadanos y para los ciudadanos-, frente de batalla política a chuchilladas, porque es mucho lo que se juega ¿Qué?

Para resumir lo que está ocurriendo en España harían falta 3 ó 4 tomos de novela basada en la realidad. Lo realmente preocupante es que los españoles que se empapan de Millenium, no se inmutan o hasta se aburren con las cuevas de Alí Babá locales. Alcaldes de todos los partidos, acusados de corrupción, ingresan en la cárcel entre llantos, vítores y aplausos, y, en el 71% de los casos, resultan reelegidos, aumentando incluso sus apoyos. Han dado prosperidad al pueblo, vaya por dios, el propio votante ha mojado en la taza de la podedumbre.

La justicia funciona, decimos estos días. Y es cierto en parte. Garzón empecinado en que así sea. Ese Juez que una amiga ultraconservadora –útil para conocer como respira la caverna silenciosa, la de la calle- menta como a la pasma. La justicia y la policía levantan «mantas» sin cesar. Pero ¿cuándo llegarán a término los juicios? ¿devolverá alguien el dinero robado a los ciudadanos? En este post resumí algunos casos sonados, hasta dentro de 6 años como mínimo no sabremos nada. Es esa parte de la justicia arbitraria –la que no ve delito en recibir trajes de una trama corrupta o manda a casa a Millet tras arramplar con millones de euros de una institución cultural y confesar que así lo ha hecho-, la que retarda durante lustros los procesos judiciales, lo que quizás nos desmoraliza. Ahí se debe actuar con atención prioritaria.

El dinero que los distintos administradores se han llevado a casa, con el que han pagado por ejemplo –caso Liceu- 6.000 euros en flores para la boda de la niña,  procede de nuestros bolsillos. Resta carreteras, escuelas, agilización de la justicia, por ejemplo.

Vivimos en un país en el que también se roban ideas, como acaba de sucederme a mí con “Europa en suma” y su hija “La hora europea”. Con la mayor desfachatez, con total impunidad. Algunos parecen pensar que es preferible que algo funcione -aunque sea sustentado en la mugre- a «tirar de la manta». 

No cesan de llamarnos la atención desde las instituciones internaciones a las que pertenecemos. El Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa (GRECO) recomendó a España este año endurecer las penas relativas a los delitos de corrupción y tráfico de influencias e intensificar el control fiscal de los partidos políticos a través de auditorías internas. El informe elaborado por el GRECO añadía que la legislación española es deficiente a la hora de perseguir los delitos de cohecho en el sector público, y que los sobornos en el sector privado no están perseguidos «en absoluto».  Y urgía al Gobierno español a que firmara el último Convenio de Derecho Penal sobre la Corrupción y su Protocolo Adicional, que fue suscrito por el resto de los países (46) en mayo de 2009. El ejecutivo ha anunciado estos días que lo hará “en breve”.

Informe tras informe, nos dice el GRECO prácticamente lo mismo. Y es curioso este archivo que he encontrado: “Rajoy replica al Consejo de Europa” (2003). El entonces vicepresidente del Gobierno, dijo que España es un Estado de derecho en el que «se lucha eficazmente contra la corrupción», y exhibió como prueba que «ya no es uno de los problemas capitales que tienen planteados los ciudadanos españoles». Rajoy se refería a que la corrupción ni siquiera aparece citada como problema en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas. Algo que sigue ocurriendo, prácticamente igual, según os comentaba días atrás.

¿Nada nos importa? ¿Es porque haríamos lo mismo en su caso? Un «cajón abierto» no ha de implicar necesariamente que uno coja lo que no es suyo. Me llamó la atención en Lisboa que pudiera pagarse el autobús, en el centro del vehículo, fuera de la mirada del conductor. Los portugueses subían y echaban las monedas ¡qué gran hazaña! En este artículo apuntaba algunas causas históricas de la laxitud ética de los españoles: la torcida y escasa educación sobre todas ellas. Garzón y otros jueces, la policía, un sector de periodismo, batallan por denunciar y castigar el estigma que nos asola, pero nada producirá auténticos cambios si la sociedad no reacciona. De uno en uno. Hay que regenerar desde la raíz. Y después seguir. No hay tarea que no pueda acometer una suma de voluntades. Tirar de todas las mantas y que el aire fresco se lleve tanta inmundicia.

He tenido un «flashforward» ¿y tú?

«Flashforward» es una serie de televisión estadounidense de la cadena ABC, casi recién estrenada -en septiembre de 2009-, y que en España emite en abierto Cuatro. El argumento se resume así: toda la población mundial sufre un desvanecimiento durante 2 minutos y 17 segundos durante los cuales cada persona tiene una visión de lo que será su vida al cabo de seis meses, el 29 de Abril de 2010. Lo contrario a un «flashback» para entendernos. La gran e inquietante tentación de conocer el futuro.

Pues anoche, me ocurrió a mí. Imagino que a vosotros os pasó también. Éste fue el mío:

Estaba en casa y mi hijo aún no había regresado del trabajo –lo que me proporcionó una enorme alegría dado que eso implicaba que había encontrado empleo-. Saltó un SMS encantador, era del novio perfecto que me pronosticó -para ya- una vidente en el «Hoy por Hoy» de Iñaki Gabilondo… hace exactamente 25 años. Me levanté del sofá y acudí al ordenador, a ver qué noticias traían los diversos medios digitales.

“El PP continúa acusando a Zapatero del desmayo sobrevenido a los españoles hace 6 meses”. “Su imprevisión y despilfarro causaron muertes e incertidumbres en la población”, declara María Dolores de Cospedal. Lo leo en El Mundo.

“Zapatero insiste en que el desvanecimiento fue un fenómeno global”, publica El País.

“Detenido por corrupción el alcalde y toda la corporación de…” ¡Vaya! un enorme anuncio pop-up, me impide saber en dónde ha ocurrido. Es Público.

“BBVA y Santander triplican la cuenta de resultados tras el hundimiento de Caja Madrid”. Cinco días.

“El nuevo salario mínimo fijado en 300 euros. Los sindicatos protestan por la jornada de 65 horas semanales”. El País de nuevo.

”Tras las privatizaciones de la sanidad, la educación, el agua, la electricidad y el transporte, se privatiza el aire”. Publica NuevoSoitu.

“España a la cola de Europa en gasto social”. El Periódico.

“La SGAE pretende cobrar el canon a la Familia Trapp que actuó en 1925 en Bollullos del Condado”, Meneame.

ABC, no se encuentra la página.

La Vanguardia, no se encuentra la página.

La Razón, no se encuentra la página.

Pasé entonces a buscar noticias internacionales:

“Israel bombardea Gaza”, “Madoff sale de la cárcel”, “Silvio Berlusconi gana los juicios que le imputaban”, “Las mujeres afganas recluidas en corrales”.

Sentí un nudo en la garganta. Iba a levantarme y cerrar los ojos, como hace la mayoría en estas situaciones, cuando, volviendo a NuevoSoitu , leí:

“La República independiente de Berlín, ha habilitado nuevas áreas urbanas para las numerosas peticiones de residencia en el país”.

Iba a deleitarme con los detalles de tan prometedora noticia, cuando un urgente, reclamó mi atención: “La presidenta del Gobierno español…”. ¡No pude leer más!, desperté del «flashforward«.

La intriga de la serie, del planteamiento, es saber si se puede cambiar el destino o caminamos voluntaria e inexorablemente hacia él.

Y, ahora, cuéntanos ¿Cuál ha sido el tuyo?

Adivinanza para mayores de 4 años

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Foto tomada en la elección de la primera junta de Europa en Suma en Febrero de este año. Al fondo, yo misma, creadora de la idea y la planificación; a mi lado Luis De Benito, impulsor absoluto con su manifiesto. Tras 8 meses complicados, una auténtica travesía del desierto, propongo estas sencillas adivinanzas ¿Quién de cuantos figuran en la foto es el nuevo presidente? ¿Quiénes sus apoyos?

La página de la asociación, dormitando durante meses -a cargo durante esa enorme siesta, no sé ahora, del hoy vicepresidente- ha registrado una súbita, sí súbita, reactivación, en cuatro días: todo lo llena el nuevo presidente. El mismo que se presenta con este perfil en asuntos europeos:

http://ec.europa.eu/spain/team-europe-soy/juan-cuesta_es.htm

Aclaro que «el sitio web de Juan Cuesta europa en suma», era inicialmente el de la asociación, ahora no, ahora es realmente «el sitio web de Juan Cuesta». La conferencia magistral de Felipe González  en la presentación, que lamentablemente yo organicé, ha desaparecido de la página. Varios de mis artículos también. Como aún conservan el blog de los miembros -no creo que dure mucho-, espero que los lectores del nuevo presidente -eso es Europa en Suma- sepan discernir. No fue solo, le apoyaron progresistas de toda la vida. Contratarán un becario mal pagado como contaba en otro post el primer comentario y pedirán subvenciones de las que seguramente privarán -por reparto- a quienes realmente lo necesitan. Esto es España desde el primer peldaño, sus miserias, su mediocridad, sus periodistas -más o menos- acreditados, lo que en la práctica parece quedar de aquella vieja progresía que tantos servicios prestó -realmente- a la sociedad española.

Manuel Cobo, una luz en la «partitocracia»

Espadas en alto y apuestas –como en las carreras de caballos- por quién será el vencedor. Manuel Cobo, número dos del Ayuntamiento de Madrid, osó hablar de lo que está sucediendo en su partido, el PP, al menos en Madrid, y se expresó con una rebeldía y sinceridad digna de elogio. No sólo eso, a mí al menos me ha abierto una ventana a la esperanza de una regeneración, demuestra que no es cierta la manida frase de “todos los políticos son iguales”.

Sus declaraciones a El País podrían ser asumidas por cualquier ciudadano decente de este país de cualquier ideología:

“Bertolt Brecht escribió que cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad es hora de comenzar a decir la verdad”.

(…)

“Una cosa es ser liberal y otra muy distinta decirlo. Nunca he oído a nadie decir más veces que a Aguirre «soy liberal». Hola, soy Esperanza Aguirre, soy liberal. Siempre lo dice, soy liberal. En su primer debate de investidura dijo que iba a ampliar la pluralidad informativa en Telemadrid tras ocho años de gobierno de Gallardón en la Comunidad. No creo que lo discuta ni que se enfade. Y si se enfada, me da igual. Pero tengo que decir que, según Aguirre, Gallardón no es liberal y ella es la más liberal de los liberales. Y cualquiera que vea Telemadrid hoy y los que la veían antes comparen cuándo había más pluralidad.•

(…)

Hubiera preferido que no fuera necesario decir todo esto. Pero los que más me importan, la inmensa mayoría del PP, dirán que ya lo sabían porque esto era un secreto a voces y pensarán que alguien tenía que decirlo. A los socialistas les pido que no usen torticeramente alguna parte de esta entrevista y que repitan lo que digo de Zapatero. A los otros, a los sin escrúpulos, si reaccionan como lo han hecho en ocasiones anteriores, no contraargumentarán, sacarán la brigada acorazada y buscarán, como se hacía en el fascismo y el comunismo, algo de mí, de Gallardón o de mi familia que sea difamatorio o injurioso”.

¿Contexto concreto? El control de Caja Madrid, la cuarta entidad financiera de España, que se disputan facciones del PP –con la connivencia de PSOE e IU locales-, en el más bochornoso –o uno de los que más- espectáculos que estamos siendo obligados a presenciar los ciudadanos, los votantes, a quienes se deben los políticos que nos representan y que no serían nada sin nosotros.

Esperanza Aguirre convoca al Comité de Derechos y Garantías del PP que podría aplicar al vicealcalde de Madrid la máxima sanción por cargar contra ella: cuatro años de suspensión, mientras los facinerosos de la Gürtel, campan a sus anchas. Aguirre actúa de forma muy selectiva, como decía un brillante comentario de escolar.net:

“No se convocó al comité de garantías por el caso Gürtel.

No se convocó al comité de garantías por el tema de los espías.

No se convoca al comité de garantías cuando Telemadrid recibe sentencias condenatorias por manipulación informativa.

No se convoca al comité de garantías cuando Madrid concentra el 25% del paro de toda España.

Se convoca al comité de garantías cuando un señor habla mal de Esperanza Aguirre».

Los partidos políticos españoles, mal regulados jurídicamente, se han convertido en auténticas estructuras antidemocráticas. Lo contó en una tertulia de Descartes, otro resabiado por su defenestración: Joaquín Leguina, del PSOE.

“No existe debate -entendido como confrontación de ideas y propuestas-. Éste ha sido sustituido por el comentario. Allí se comenta -generalmente de forma elogiosa- lo que ha hecho o dicho previamente el mando y, por supuesto, jamás se vota otra propuesta que no sea la presentada por la Ejecutiva.”

(…)

“Estos defectos no son nuevos, aunque en la actualidad se hayan llevado hasta la exageración. La demostración de que la cosa es vieja la tenemos en los reglamentos de las Cámaras (Congreso y Senado) pergeñados por los aparatos partidarios, aprobados durante la etapa constituyente y luego copiados por los parlamentos autonómicos. Estos reglamentos niegan la existencia del parlamentario como individuo, pues absolutamente todo: hablar, preguntar, escribir…, se ha de hacer con el visto bueno de la jefatura del Grupo y nada le está permitido al diputado a título individual en tanto que persona elegida por sus conciudadanos. Este ninguneo llega hasta el paroxismo (dudosamente legal) cuando, a la hora de cobrar el sueldo, el parlamentario español no lo recibe de la institución a la que sirve (Congreso o Senado) sino que a él le paga su partido (previos descuentos para financiar la organización partidaria, multas y demás cargas).

De las prácticas descritas se deriva un sistema de “selección de personal” en el cual “el mérito y la capacidad” (Artículo 103 de la Constitución) se han convertido dentro de los partidos en palabras malditas, siendo sustituidas por un mecanismo de vieja raigambre romana: el nepotismo”.

Parlamentarios… y todo el escalafón de la política. En otros países el político se gana el puesto en su propia formación y ante los ciudadanos a quien se debe y ha de responder. Esta sucia orgía de poder y prebendas –incluso económicas- nos sitúa ante unos de los peores momentos de la democracia en España. La propicia y permite un simple gesto: depositar el voto en la urna.  Y recordad que, al final de la carrera, el premio -hoy por hoy- lo recogen y lo disfrutan ellos. Y buena parte de él son nuestros impuestos. Manuel Cobo se ha rebelado, no debe ser acallado.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

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He vivido este fin de semana entrando y saliendo de la piel de “la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Es fácil entenderla, parecen caer gotas de azahar apaciguador incluso con solo pronunciar la frase y visualizar la expedita autojusticia. Dicen los autores de ese género que hoy barre en ventas -la novela negra sueca- que no es inverosímil pasar a la acción. En el supremo hartazgo, en el cruce de cables, “Vd. puede ser un… incendiario”. Aún prefiero, como Serrat, “besar a reñir”, pero la ira es un sentimiento primario que reacciona a una agresión, no bebe uno vasos de ira en solitario para alimentarse. Y es más humano revolverse al atropello, a las garrapatas incrustadas en la piel viviendo de tu sangre, que ofrecer la otra mejilla; la utopía judeomasónica que justifica la tiranía.

La segunda película Millenium –que vi en su estreno el viernes- me resultó apresurada, fría, y carente de los apasionantes matices de la novela. Un enorme globo de helio, ajeno a la cuestión, me izó minutos antes de entrar al cine hasta una altitud suficiente como para no distinguir más cerillas ni querer buscarlas. Sería una insensatez, por otro lado, acercar fuego a un gas. Dejé sola a Lisbeth Salander con sus cuitas.

Pero ella, tenaz como pocas, como yo misma quizás, no estaba dispuesta a que la obviaran. El escritor Lorenzo Silva hablaba en la radio el sábado mientras yo cortaba unas judías verdes para la comida -puro azar escucharle-. Y otra vez invocó a la chica, a todas las chicas y chicos que buscan justicia por cualquier método, y a las pasiones humanas, y a la ficción creativa. Eso fue lo que escuché en percepción selectiva del Festival Getafe negro, que Silva había organizado. A dos pasos de la capital madrileña donde resido. Costaba poco acercarse. Cultura, ideas, amenidad, en unas mesas redondas que mostraban cómo hay que expandir la cultura, lejos de la rigidez y el tedio habituales.

Escritores suecos hablaron de los orígenes de la novela negra en uno de mis paraísos soñados: se remontan a los años 60. Nació para analizar la sociedad y ejercer una crítica moral, al tiempo que se entretenía al lector. Obedece a  unos cambios  en el modelo del bienestar sueco que ellos detestan aunque ni en su perfil más empobrecido España ha llegado a alcanzar. Se quejan porque, explicaron, ellos están educados en la crítica desde la escuela. Una poderosa organización ciudadana que acostumbra a denunciar las cosas que no son perfectas para que lleguen a serlo.

Me interesaba saber por qué  a la sociedad le conmueve más un crimen, infrecuente en nuestra vida cotidiana –uno no se topa con asesinatos y atracos con la asiduidad que muestran las novelas o las películas- que los crímenes del sistema, la corrupción, la injusticia, de consecuencias devastadoras para una gran parte de la población. Hasta llegar a causar la muerte de millones de seres humanos. Porque creemos que “no nos tocan de cerca”, dijeron los autores suecos. Un terremoto en China con miles de víctimas, sólo es importante en Suecia si entre ellas hay un sueco. Pero también porque los asesinatos de la novela negra hablan de sentimientos fuertes, el odio, la venganza, la envidia, pálpitos extremos que reconocemos y que apenas podemos sacar y apaciguar. El bidón de gasolina y la cerilla al alcance la página. Y, además, por que nos ofrecen la intriga. Apenas aporta novedades saber que mientras escribo o lees esto, han muerto de hambre unos cuantos miles de personas. Desgraciadamente es así.

Anders Rönquist -el encantador y accesible embajador de un país en el que todos se tutean y resalta como contraste más llamativo al conocernos el Vd. nuestro- señaló cómo incluso se puede lograr enriquecimiento económico produciendo cultura. Le ha ocurrido a Suecia con Stieg Larsson que esta fomentando hasta el turismo. Había apuntado esa fuente -que España parece desdeñar- Lorenzo Silva. Por ejemplo, en Suecia proliferan las escuelas de narrativa específicas de novela negra a las que acuden desde aficionados a escritores consagrados. El país nórdico ha encontrado un filón en su singular literatura de investigación criminal.

Estaban también los traductores de Milenium, Juan José Ortega y Martin Lexell. Este último me dio la clave al decir que el éxito de la trilogía reside especialmente en Lisbeth Salander, una muy especial “vengadora justiciera” con la que nos identificamos a pesar de sus métodos. “Es terapéutico, me quedé como una seda”, concluyó, creo que con frase coloquial y todo, el sueco. Quizás la novela negra atraiga sobre todo por la búsqueda y esclarecimiento de la verdad, de cualquiera propuesta. Y el resarcir la trampa.

La lectura matutina de los periódicos me hace imaginar cuántos están acumulando combustible por si llega el momento propicio de hacerlo estallar. Y sé que, en esta España nuestra de relajamiento ético, ciudadanos anónimos caminan con sus historias de atropellos impunes, no sabiendo cómo canalizar su cólera. Cuántos más deberían estar indignados para que algo cambiara. El bidón de gasolina, la cerilla, una tentación que se vuelve incruenta en las letras elaboradas, o en todos los globos de helio que ponen distancia con el suelo y sus miserias. Siquiera, guardando, por prudencia, -bajo llave si se prefiere- un mechero.

Berlín: así se desmoronó el muro

 El diario El País me publica hoy una tribuna en la que cuento mi experiencia al ser testigo de la caída del Muro de Berlín. De aquella primera puerta que se abrió en lado Este. Los miembros de un equipo de Informe Semanal fuimos los únicos periodistas presentes en aquel momento enormemente emotivo, poco espectacular en su inicio (los centenares de germanorientales a los que siempre se ha aludido y el resto de los informadores llegaron después), real hasta sentirlo en los huesos, que cambiaría el curso de la Historia.

   En el fragmento central escribo:

 «El periodismo permite en momentos excepcionales ser testigo directo de la Historia. Así ocurrió cuando, en el otoño de hace 20 años, los miembros de un equipo de Informe Semanal de TVE llegamos a Berlín la víspera de un acontecimiento no previsto. El Checkpoint Charlie nos recibió como escenario perfecto de la guerra fría: noche, niebla, rígidos policías grises, silencio despoblado. Al día siguiente, los berlineses del Este, hasta entonces sufridos y disciplinados, bullían en corrillos. Su principal queja era la falta de libertad para viajar, para leer y hablar sin cortapisas. En murmullos condenaban la rigidez del sistema y las ideas anquilosadas de los dirigentes de la RDA. La oposición -pacífica- se había ido multiplicando de forma exponencial desde el verano. De apenas unas decenas de manifestantes se había pasado a medio millón. Y el éxodo registraba ya 200 huidos por hora.

Los dirigentes de la Alemania del Este habían pedido ayuda a los rusos. Gorbachov fue diáfano: «El Ejército soviético no actuará contra la población». ¿Qué solución cabía? ¿Una masacre? Egon Krentz, el entonces presidente de la RDA, lo consideró como opción, según declararía después.

Detrás del Telón de Acero había un mundo desconocido -y aún mitificado por algunos- por descubrir. Alemania Oriental era su supuesta joya económica, pero en las fruterías sólo se vendían coles; los cosméticos se envasaban en botes de detergente, o así lo parecía; los maniquíes de los grandes almacenes remitían a 20 años atrás. El popular Trabant, coche de cartón plastificado, se orillaba en las calles sin repuestos para sus averías. Únicamente una fábrica nos franqueó la entrada al equipo de televisión. Elaboraba material para endoscopias: su maquinaria parecía datar de los años cincuenta. El Muro se caía solo… por consunción.

El día 9 de noviembre, tras unas horas de confusión, un informador envió esta noticia a su agencia: «El muro de Berlín se ha abierto». No era así. Todavía no. A las 18.57 había comenzado lo que el embajador español Álvarez de Toledo denominó «cadena de malentendidos».

La televisión germano-occidental dio la noticia en su informativo de noche, visible en el Este. El paso del puente de Bornholmer se ubicaba a pocos pasos de la Embajada española, donde nos encontrábamos el equipo de TVE. Fuimos hacia allí: unas 50 personas curioseaban y no ejercían presión alguna. Un policía abrió la puerta y dijo: «Pueden pasar». Eran las 21.12. Al otro lado, los germano-occidentales aguardaban con champán. Estalló el júbilo, los abrazos, las lágrimas, aunque persistía el temor. Poco después, mareas humanas rodearon el Muro, muchos llevaban picos para derribarlo, otros trepaban para cruzarlo, ya sin el miedo a ser ametrallados».

Aquí el artículo completo.

 Ciertamente, el muro tenía dos caras y la occidental también se desmorona -en este caso por sus insostenibles desequilibrios sociales-. También su nomenclatura se atrinchera en el poder.  Es la sociedad quien puede soplar sobre los muros podridos hasta derribarlos. Los germanorientales lo hicieron «sin dar un grito ni perder una hora de trabajo», como decía el embajador español en la RDA Alonso Alvárez de Toledo, pero con firmeza encomiable. La libertad, sí, es un caudal incontenible, pero libertad sin equidad tampoco sirve.

«Fuera de contexto»

El grupo popular del Ayuntamiento de Leganés (Madrid) anda mandando rectificaciones a la publicación de un vídeo -ampliamente difundido ya y del que yo también me hice eco-, en el que, su portavoz,  paladeando las palabras “trajes”, trajes a medida, trajes”, acusaba a los socialistas actualmente en la presidencia de la corporación, de haber adquirido tres caros ternos de Emidio Tucci en el Corte Inglés. Luego resultó que el encargo lo había efectuado Guadalupe Bragado, del PP, durante los 23 días en los que fue alcaldesa del PP. ¿Por qué pide una rectificación?… porque las palabras que se escuchan en el vídeo se han sacado “fuera de contexto”.

En un post titulado “La pérdida del sistema de valores” incluí un comentario que había encontrado en meneame.net: “Si un magrebí puesto hasta las cejas de pegamento imedio me está dando por el culo no podré hablarle de integración porque tendré la polla de un gitano rumano en la boca”. El autor se molestó en escribir un comentario aquí, en el periscopio: “Me hace gracia cómo lo has sacado de contexto, en fin, entiendo que como periodista de TVE estés acostumbrada a manipular información”.

¿En qué contexto serían admisibles ambas citas? ¿En la antología del ridículo la del grupo popular de Leganés? ¿En la sección de pacientes violentos de un psiquiátrico el segundo?

“Fuera de contexto” sin embargo se ha situado como uno de los principales eufemismos de la clase política. Con él pretenden minimizar y desviar el impacto de sonoras pifias, en presencia de testigos o con pruebas documentales. Y me temo que lo consiguen, al menos siembran la duda entre los adeptos.

Los ejemplos son múltiples. Monserrat Nebreda abandona el PP catalán, tras publicar un libro en el que cita que José María Aznar le dijo: “la población de Cataluña está enferma”. Ella asegura que había más personas escuchando la conversación. Pero ya han salido diciendo que la frase estaba “fuera de contexto”. De ser cierto lo que dice Nebreda ¿Cuál es el contexto adecuado para diagnosticar enfermedad a la sociedad catalana? Sin duda en el balance de una hipótetica epidemia sanitaria en la que el cuadrante nororiental de la península se hubiera visto más afectado.

La portavoz del Govern catalán, Aurora Masip, negó, en su día, que hubiera una «orden política» en la decisión del Ejecutivo de encargar un informe en el que se analizaba la opinión que tenían del tripartito distintos articulistas en el principio de la legislatura. La portavoz indicó que ¿lo adivináis? se había sacado «fuera de contexto» una frase que hacía el informe sobre la imagen de Puigcercós en ‘Polonia’. Bien, será una esquirla de contexto, pero.. está en el contexto.

 En prácticamente todos los procesos judiciales, se opone que las palabras que reflejan cintas grabadas, estan… «fuera de contexto». Lo ha hecho Ricardo Costa, muchos, siempre es la excusa. Hasta el períódico La Razón editorializa de esta forma, sobre el sumario conocido tras levantarse el secreto del caso Gürtel: «No se conoce todo el sumario, sólo un tercio de los 40.000 folios de los que consta, y del material desclasificado sólo se obtiene una visión parcial, sesgada en muchas ocasiones y fuera de contexto en otras».

Otro ejemplo, la ex teniente de alcalde de Marbella, Isabel García Marcos, imputada en el “Caso Malaya”. Su abogado aseguró, respecto al informe policial que habla de supuestas entregas de dinero, que “las afirmaciones que la ex edil realiza en una de las conversaciones telefónicas contenidas en el sumario «se han sacado fuera de contexto». Hablaban sin duda en el contexto de una novela policíaca, se contaban el argumento.

   Sacar fuera de contexto algo es privarle de un contenido sustancial. Es el caso de gran parte de las oraciones condicionales, si solo se dice la aseveración cambiando el tiempo verbal. Yo puedo afirmar: «políticos y ladrones son honestos«. Sería sacar la frase fuera de contexto si en realidad hubiera dicho: (Si políticos pillados in fraganti y rateros investigados por sus declaraciones grabadas, no exgrimieran la argucia del «fuera de contexto) «políticos y ladrones son (serían) honestos.

O

(Si la sociedad fuera responsable y estuviera debidamente informada) la sociedad (no consentiría) no consiente que le tomen el pelo.

 

La economía familiar mejora

Leo que “una de cada tres familias no puede irse de vacaciones más de una semana”. Y que el 19,6% de la población residente en España vive por debajo del umbral de pobreza relativa, medido éste sin considerar la posesión de vivienda, al ingresar menos de 5.815 euros al año, según recoge la Encuesta de Condiciones de Vida del año 2008 hecha pública hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Si los periodistas tuvieran memoria, o utilizarán el archivo –que nada nace sin antecedentes-, verían que, a tenor de los datos, la situación económica de las familias españolas ha mejorado. En 2005, en navidades para ablandar conciencias, hice un reportaje en Informe Semanal a raíz de un estudio que parecía alarmante. Quienes no podían costearse ni una semana de vacaciones eran el 44%.  No es lo mismo «ni una semana» que «más de una semana». Y los pobres ascendían al 19,9%, exactamente la misma cifra de diez años atrás. Había empeorado en cambio la situación económica de la mujer, que se separaba de los hombres un punto. Ahora es mayor la brecha entre los hombres (18,5) y las mujeres (21,2). Es la misma encuesta (Condiciones de Vida).

Extremeños y andaluces siguen siendo los más pobres. Y también los ancianos con respecto al resto de la población, el 30,6 ahora frente al 29,6. Cotejad el primer enlace con el estudio completo del INE que acaba de dar a conocer.

La ironía del título de este post, no oculta que, con crisis o sin ella, con demagogia o sin ella, a través de intoxicaciones o en ausencia de ellas, siempre pagan los mismos. Y resulta intolerable que el sistema por el que nos regimos mantenga año tras año, década tras década, a casi el 20% de la población en el umbral de la pobreza. Y no es cuestión de caridad navideña (o de cualquier tiempo), sino de justicia una vez más. Y de eso deberíamos ocuparnos todos en lugar de distraernos con las moscas que pasan, aunque ciertamente, algunas sean moscardones.

¿No le extrañó ver que se habían pagado los trajes?

Por algo le llaman red. Yo miro a diario escolar.net, Nacho Escolar lo ha encontrado en Cartier, y me es imposible resistirme a seguir la rueda de su difusión. Pasen y vean todos, cómo se puede hacer el más espantoso de los ridículos y cómo se puede reaccionar con tamaña desfachatez. El portavoz del PP en Leganés (Madrid), Jesús Gómez, acusa al PSOE, –ahora de nuevo en el gobierno del municipio- de haber pagado unos trajes carísimos a unos escoltas. Paladea la palabra “trajes”, trajes a medida, trajes… su astucia ha logrado encontrar que también los socialistas trafican con ropa masculina. “No tiene Vd. vergüenza, Vd. debería dimitir”. Pues resulta que los trajes lo había encargado la anterior alcaldesa, del PP, Guadalupe Bragado, que estuvo en el cargo 23 días.

El portavoz del PP no abre a paladas la tierra que le sustenta para esconderse. Por el contrario, apenas inmuta el gesto ¿No le extrañó que los trajes se hubieran pagado?  ¿O que en 23 días no se hubiera codeado nadie del PP con un sastre? Gómez mantiene su posición: la culpa es, igualmente, del PSOE por haber abonado las facturas de  los trajes que encargó la alcaldesa del PP. No es la primera vez que Gómez, asesor a la vez de Esperanza Aguirre,  se columpia de similar forma. También acusó hace pocos días a la concejala de Recursos Humanos de un delito de prevaricación que nunca pudo cometer, dado que la edil no participó en el proceso que el inefable Gómez denunciaba. Y luego me quejo yo de navajazos traperos de impresentables. Pero ¿de quién son los trajes? ¿de quien los encarga o de quien los paga?  Ya lo decía el bolero: 

     «Un jardinero de amor
siembra una flor y se vá,
otro viene y la cultiva
¿de cuál de los dos será?»

 La culpa es del PSOE. La que está liando Emidio Tucci.

El saco sin fondo de asociaciones y subvenciones

Me llama sacar el periscopio para hurgar en las que imaginaba procelosas aguas del asociacionismo (y su nutriente: las subvenciones). 42 de ellas convocaron la manifestación del sábado en Madrid ¿de dónde salían?, alguna que yo conozco ávida por lograr dinero público. Tras una pequeña prospección he llegado al convencimiento de que me hallo ante un océano inmenso, casi inexpugnable.

Para crear una asociación (derecho reconocido en la Constitución) basta con que un grupo de personas se reúna, elabore unos estatutos que –si no se quiere ser muy imaginativo- vienen en una plantilla predeterminada, adjunte un acta fundacional salida de una asamblea general, rellene unos impresos y los presente en los registros de asociaciones de cada comunidad y pague unas tasas asumibles y se arme de paciencia para cumplimentar algunos más para Hacienda. En un par de meses contestan ambos organismos y ya está constituida la asociación, que ha de tener nombre y razón social –para ésta basta el domicilio de un asociado o alquilar la dirección, solamente la dirección fiscal, a una empresa-. Ha de elegir también una junta con todos sus cargos.

 Para funcionar es aconsejable disponer de un local y servicios mínimos como teléfono, agua, gas y electricidad. Hace falta dinero, en una palabra. Necesario en principio también para la organización de actos y pago –en su caso- de conferenciantes, o el desarrollo de la actividad para la que se ha formado la asociación. Se puede sustentar con cuotas de los socios, aportaciones particulares y/o subvenciones públicas.

 Complicado conocer el número de asociaciones inscritas en España, pero baste decir que Alcorcón, Madrid, (162.000 habitantes), cuenta con 300 asociaciones: Reto a la esperanza, traspiés, peña taurina taurus, provida y familia, petanca,onda expansiva y muchas otras. En el conjunto de la comunidad de Madrid hay 30.000 registradas formalmente, en Cataluña casi 50.000, 65.000 en Andalucía, todas «sin ánimo de lucro», Y es que, para delimitar el camino, he procurado desbrozarlo y quedarme con ésas, las llamadas «sin ánimo de lucro», un saco en el que caben desde opacas fundaciones a asociaciones culturales y casas regionales. Todas susceptibles de subvenciones.

Vivimos en un país consagrado, como todo occidente, a la economía de mercado, pero el sector público aporta dinero, entre otros, a las asociaciones privadas, que es de lo que tratamos. Ayuntamientos, diputaciones, comunidades autonómas y gobierno central, con todos sus organismos, arbitran presupuestos para subvenciones. Con mayores o menores requisitos, mayor o menor control, y, presumiblemente al albur -dado que hablamos de España-, de condicionantes ajenos a la actividad, cuando ésta suponga un desembolso de cierta cuantía. De hecho conocemos de vez en cuando quejas por favoritismos ideológicos. La concesión es potestad del organismo que lo otorga. Por ejemplo en Andalucia el PP denuncia una congelación de las ayudas a Cáritas, y las asociaciones de discapacitados protestan porque la Comunidad de Madrid no les paga las subvenciones concedidas.

Por supuesto que en este inmenso saco sin fondo, hay actividades (seguramente la mayoría) encomiables que luchan por los desfavorecidos de todo signo, que llegan adonde no llega nadie, pero no solo. Como digo, organizarse como asociación es fácil. Y con realizar algún acto, aunque sea para una sola persona en el auditorio como he llegado a ver, se justifica el dinero recibido.

Aquí están, por ejemplo, las alertas de subvenciones para ONGs, las últimas publicadas. Son casi medio centenar. Elijo algunas al azar.

 Xunta de Galicia  y sólo de la Consellería de Trabajo y Bienestar. Y, únicamente, dedicadas a ayudas para el apoyo a las cooperativas y otras entidades de economía social de carácter no lucrativo para el año 2009. Cuantía hasta 20.000 euros.

Parece interesante ésta, que ayuda «el fomento del desarrollo de la acción cívica, la convivencia y el capital social». Veamos,  Boletín oficial de las Islas Baleares.   «Destinada a fundaciones, personas jurídicas privadas sin ánimo de lucro, iglesias, confesiones, comunidades religiosas y entidades que les están vinculadas, y cualquier otra persona jurídica privada sin ánimo de lucro, que promuevan una actividad pública mediante actuaciones de interés general…» 500.000 euros.

Vamos a por otra. Es de la UE, además. Y que tiene de presupuesto 9.333 millones de euros, cómo se ve donde hay poderío. «Convocatoria de propuestas de acciones indirectas dentro del programa comunitario plurianual sobre la protección de los niños en el uso de Internet y de otras tecnologías de la comunicación (Safer Internet)» Para saber qué acciones indirectas se deben acometer para proteger a la infancia del monstruo virtual remito al texto con los requisitos.

Saliendo de las ONGs encuentro, por ejemplo, subvenciones a asociaciones de consumidores y usuarios, también “sin ánimo de lucro”, de La Rioja en el año 2009. Por el modelo de solicitud cada uno pide lo que estima oportuno.

Diputación de Córdoba. Tenemos algunas de las ya la concedidas: 

Convocatoria de Subvenciones en materia de Igualdad. Asociación de Mujeres Reina Cava. Proyecto Mujer 2009. 455,80 euros

Convocatoria de Subvenciones dirigidas a Asociaciones sin ánimo de lucro. Asociación Cultural Pedroche a Caballo. Jornada Nuestras Tradiciones. 617,13 euros

Convocatoria de Subvenciones en materia de Juventud. Asociación Pedroche Joven. Semana Joven. 1.840,00 euros

El gobierno de Aragón dedica 40.000 euros a asociaciones universitarias sin animo de lucro.

Volviendo a la Comunidad de Madrid. Lo divide en 10 sectores distintos.  Elijo turismo, ocio y deporte.  Construcción de pistas de pádel (dos). 50.000 euros a cada Ayuntamiento. Para la promoción turística de la Comunidad hay que presentar proyecto, y, si supera los 30.000 euros, se exigen requisitos especiales.

 En esta otra página, cuyos enlaces no funcionan muy bien, nos hablan de las subvenciones a asociaciones de distintos ministerios. Son 10, que, a su vez, detallan no menos de otros 10 proyectos cada uno. Muevo el cursor. Éste: «Subvenciones a entidades asociativas representativas del sector agrario y alimentario, por el desarrollo de actividades de colaboración y representación ante la Administración General del Estado y Unión Europea, así como para la celebración de congresos, simposios y estudios sobre temas relacionados con el ámbito de competencias del Departamento. (Beneficiario: entidades sin ánimo de lucro)». También funciona presentando un presupuesto que se acepta o no.

O del Ministerio de Educación, para asociaciones de ámbito universitario: 300.000 euros.

El asociacionismo juvenil tiene un amplio y sorprenden recorrido por lo que he visto en esta página que os recomiendo (puede venirle bien a alguien incluso). «Basta con crear legalmente la asociación. la nueva entidad deberá registrarse o censarse en la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma a la que se pertenezca, y así poder optar a las convocatorias de subvenciones que se oferten por parte de consejerías, instituciones o direcciones generales, entre otros organismos convocantes», informa entre otros detalles prácticos.

El colegio oficial de biólogos de La Rioja-Navarra, oferta en su página un surtido de cursos y subvenciones a las que se pueden acoger sus profesionales. Y tenemos, sin ir más lejos, el Instituto de Estudios del Huevo, con un premio de investigación de 10.000 euros.

Todo barrio de todo municipio se puede constituir en Asociación de vecinos.  Y acogerse a las subvenciones de todos los organismos competentes en su zona. Selecciono el Ayuntamiento de Huesca (48.500 habitantes). 40.200 euros para el conjunto de las entidades. El de Ciudad Real (70.000 habitantes) arbitrada subvenciones a cada una de ellas que no superen los 6.000 euros y dispone de un total de 60.000.

Dado su tamaño, el Ayuntamiento de Madrid firma convenios con las que llama «las tres de las federaciones de entidades asociativas más representativas de nuestra ciudad»: la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, la Federación Regional de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado «Francisco Giner de los Ríos» y la Federación de Casas Regionales de Madrid. El monto, en dos partidas, asciende a 781.000 euros. Pero debe haber más fuera de convenio, por trámites ordinarios. 

 Pero las grandes ofertas están en la UE.  Una treintena de departamentos dispuestos a dar dinero para proyectos, con grandes presupuestos, y, eso sí, requisitos tan complicados (recomiendo echar un vistazo a todo lo que piden) que han de rellenarlos profesionales expertos en estas cuestiones burocráticas. Hasta tal punto que incluso las ayudas a jóvenes innovadores acaban en manos de grandes empresas porque son las únicas que pueden pagar los servicios jurídicos que cumplimenten los impresos, o llegan a quedar vacantes. Lo dijo Felipe González en una conferencia inolvidable para mí. Suelen estar sujetas a rigurosas auditorías.

También existen empresas, centrándonos de nuevo en España, para dar noticia y canalizar la solicitud de subvenciones. Muy variadas, como podréis apreciar, y ya incluyendo las estipuladas para empresas y entidades de beneficio privado.

   El Tribunal de Cuentas fiscaliza, a ejercicios cerrados, los presupuestos de las asociaciones que han presentado un fin determinado para obtener el dinero, no así las de objetivos más generales, como asociaciones de vecinos. Y, dentro de las cuentas de las entidades públicas, de las cuales no todas ofrecen sus estados financieros.  Hacienda por su parte investiga aquellas asociaciones obligadas a prestar Declaración, cruza datos, y llama, de forma aleatoria, a algunas. En resumen, un indeterminado, pero nada escaso, desembolso público que, dada mi reciente experiencia asociativa, ofrece algunas lagunas y me plantea serias dudas. ¿Qué actividades se realizan? ¿Para quienes? ¿Con qué eficacia y resultados? Dada la variopinta exigencia de requisitos y controles, y en el ámbito territorial de la picaresca ¿qué seguridad real ofrece autodenominarse “sin ánimo de lucro” cuando se gestiona un presupuesto? ¿No sería preciso regular con carácter general la concesión y seguimiento de las subvenciones oficiales? ¿no estaremos ante ante un agujero por el que se escapan partidas sustanciales de los presupuestos?  Con seguridad,  algunas asociaciones se quedan cortas en su ayuda a quien realmente lo necesita y realizan con abnegación y dificultades una labor de la que el Estado no se ocupa, o desarrollan una creatividad encomiable u ocupan el ocio llenando de felicidad a sus asociados -que también es importante-,  y precisarían  mayor asignación pero ¿estamos seguros de que es el caso de todo el ingente y variopinto  número de asociaciones españolas? Apenas he visto la luz,  el océano está muy turbio.

(No os perdáis el primer comentario… y los demás)