Dudas ante las noticias del día

Ante las noticias del día (que podéis seguir en mi twitter por ejemplo) dudo entre dos actitudes:

    

   Argumentos en post anteriores y en las propias noticias.

   ¿Alguna sugerencia?

Prometeo (Manuel Vicent)

Publicado este domingo en El País:

Cada día hay más distancia entre los que saben mucho y los que saben poco, entre los que lo pueden todo y los que no pueden nada. Cada día son más los que obedecen ciegamente a unos pocos y es más profundo el vacío entre esos seres innombrables que ostentan el poder sin límite sobre nuestras vidas y la sociedad invertebrada que se mueve abajo como un ganado lanar. No obstante, existen unas reglas precisas para que la gente obedezca sin rebelarse, creyéndose libre. Ante todo hay que tener al público contento y culpabilizado, sin darle tiempo a pensar. En cualquier caso, será necesario agitarlo con un látigo para que baile y se divierta ante una hipotética catástrofe que se avecina. Se le azotará alegremente con espectáculos de masas, con la basura de la televisión, con un sexo imposible al alcance de la mano, con ídolos del deporte, que sobre los vertederos industriales de las ciudades erigirán unos cuerpos desnudos en las vallas publicitarias como productos deseados, pero en medio del sonido que desprende una fiesta semejante se deberá oír una voz potente que anuncie medidas dolorosas, necesarias e inevitables para salir de la crisis sin que se nos permita dejar de bailar. La voz repetirá una y otra vez que todo ha sucedido por nuestra culpa. Queríamos tener dos casas, un coche de gran cilindrada, ir de vacaciones de verano a Cancún o a esquiar a los Alpes, y no cesamos de consumir sin freno, de exigir trabajar menos y cobrar más. Protegidos por el vocabulario críptico de la alta tecnología, por el jeroglífico indescifrable de las leyes religiosas del mercado, el sistema hará que te sientas un menor de edad, ignorante y cómodo en medio de la mediocridad general, te hará correr agónicamente hacia el pesebre repleto de alfalfa y cuando te tenga del todo en sus manos te enseñará a balar. Pero recientemente ha surgido un nuevo Prometeo que ha vuelto a robar el fuego del Olimpo. El héroe mitológico se ha encarnado en Julian Assange, el creador de Wikileaks, al que han encadenado para dejarlo a merced de las alimañas. Ha sido el primero, pero pronto tendrá una legión de seguidores dispuestos a apropiarse de la alta tecnología informática, como del fuego sagrado, y entonces serán los corderos los que desafíen y suplanten a los dioses.

 Hasta hace pocos días lo hubiera suscrito punto por punto pero ahora me pregunto cómo saldrán los corderos  de su ostracismo ¿a la plancha o al horno? Empiezo a dudar que haya nadie capaz de levantar la enorme losa con la que la mayoría de la sociedad carga a quien intenta cualquier movimiento crítico con una situación que se hace por días más insoportable.

Paseando por el centro de Madrid

Los intensos atascos por doquier, me disuaden de dejar el coche en un aparcamiento del centro adonde pretendo ir. Caminaré, es muy saludable. Encuentro sitio frente al hotel Ritz que goza de zona completamente azul, 2,80 euros por dos horas, en lugar de 2,10 una hora como ocurre en la verde.

Enfilo la carrera de San Jerónimo. Algunas de sus señorías abandonan el Congreso y toman un taxi, salen también un par de enormes coches oficiales. Turistas intentan la foto imposible de la enorme puerta y los leones, y su chica, o su chico, en el centro que terminará con la imagen microscópica de su allegado en una vista parcial de la fachada del lugar donde, nominalmente, reside la soberanía popular.

Largas colas en Casa Mira para comprar turrón, del que se hace con buenos materiales, a 43 euros el kilo de jijona o alicante, según veo de refilón. Un cartel advierte que tengan cuidado con bolsos y monederos.

Hasta tres mendigos sin piernas pidiendo en la fachada del Palacio de la Puerta del Sol donde, también nominalmente, reside la soberanía popular de la región. Nuevas revelaciones de Gürtel, esa cosa tan fea que no impregna a los dirigentes de Madrid, me vienen a la cabeza recién leídas antes de salir de casa. Millones de euros en diluvio se nos han hurtado, de la forma que sea. ¿Pagará alguien por ello? ¿Prescribirá o se anulará por algún defecto formal?

Las colas en las administraciones de lotería de Sol superan a las del turrón de calidad. Un enano poco más allá, no vende ni un décimo con recargo en su chiringuito. Multitudes de hombres anuncio pregonan que compran oro. En el Ritz venden lingotes en máquina expendedora.

Afluencia en las tiendas, tanto de productos caros como de baratos. En la del fumador, donde acudo a comprar filtros, un matrimonio mayor adquiere una máquina eléctrica de hacer cigarrillos. 38 euros. Es para el hijo. El televisor al fondo, perennemente sintonizado en Telemadrid, muestra a Isabel San Sebastián, no veo al tertuliano de los coñitos. Pero está. Sigue colaborando. No puedo evitar informar –en voz baja lo hago- que el tabaco de liar ha subido esta mañana.

-¿Mucho? Pregunta el dueño, algo alarmado.

Contesto afirmativamente pero no digo la cuantía: más del 45%. Pronto venderán tabaco, de cultivo propio, en las esquinas de la noche.

 Pero las auténticas multitudes se agrupan en la puerta de unos grandes almacenes. Disfrazados algunos -que «se lleva» mucho esta temporada-, la mayoría con cara de felicidad aparente. Bajo el enorme monumento a la chabacanería en el frontal, exhiben un espectáculo igual de horroroso que el personal aplaude. Mi paseo me ha arrojado al mundo real, valiente estupidez la mía intentando informar de entelequias. Y queda hacer el camino de regreso.

Tiempos de héroes

Se llama Bernie Sanders y es un senador independiente por Vermont en pacto electoral con el Partido Demócrata de EEUU. Tiene 69 años y es el único político que se declara allí abiertamente socialdemócrata. Pese a las enormes dificultades para sortear el bipartidismo norteamericano, Sanders mantiene en su Estado el 65% de apoyo popular.

Sanders ha estado hablando en el senado durante 8,30 horas seguidas en contra de la prolongación de las bajadas de impuestos de Bush, entre ellas las que benefician a los ricos. Las ha impulsado Obama, junto a Clinton y junto a los republicanos, unidos todos como una piña. Este viejo luchador fue el disidente. Su largo parlamento trataba de impedir la aprobación de la prórroga.

Dicen que no es un “filibusterismo” en el más estricto sentido -una técnica de obstrucción parlamentaria constitucional en ese país-, pero mucho se le parece. La web del Senado estadounidense se colapsó para oírle clamar contra el poderío de su país que sin embargo desarma a las clases medias.

Paul Krugman analiza hoy en El País lo que implica la medida impulsada por Obama: “El presidente está sentando las bases fiscales para que se dé otra situación de rehenes de aquí a un año”. Obama había tachado de “puristas” a quienes le apoyan pero se oponen a esta decisión fiscal. Con matizaciones, el premio Nobel de Economía concluye:

La cuestión es que, al mostrarse más enfadado con sus preocupados seguidores de lo que lo está con los secuestradores, Obama ya está dando muestras de debilidad y dándoles a los republicanos buenos motivos para creer que pueden conseguir otro rescate. Y se puede dar por hecho que actuarán en consecuencia”.

Tendremos que preguntarnos muy seriamente qué diablos está ocurriendo en el mundo que no nos han contado ni, aún, los papeles de wikileaks. Está rendición incondicional con la sociedad servida en bandeja a no sabemos quién, ni por qué, el hambre para hoy y la penuria para mañana. Entretanto sabemos que no todos se conforman. El 60% de la población estadounidense –ésa a la que se califica de tonta en Europa- está que trina por la claudicación de Obama a los privilegios de los ricos. Qué vamos a contar que no sepamos y suframos. Contemplamos con admiración y envidia una Constitución (todavía) en vigor que permite cosas tan hermosas como el “filibusterismo”, unas Cortes parlamentarias que permiten la disidencia, unos políticos que la ejercen.

¿Nos informan, por cierto, de todo esto los telediarios? Igual merecería le pena. Sobre todo en los que, presuntamente, son públicos (bien común) y no persiguen intereses privados. Pero, hombre, si hasta disponen de anécdota de ésas que entretienen y una película histórica para apañar una lucida pieza audiovisual.

En “Caballero sin espada”, un pardillo, léase idealista, ejerce el filibusterismo magistralmente dirigido por Frank Capra e interpretado por James Stewart. Claro que fue en 1939 que la economía estaba bien fea, dónde va a parar. Claro que también ahora hay políticos como Bernie Sanders. En EEUU. Y lo que emociona ver a esos héroes aislados que se llevan todas las tortas, con perdón, y que solo parecen triunfar en las películas.

Manifestación de apoyo a wikileaks

 

   Se tomó el camino del globo. Por #wikileaks, contra #wikileaks, conspiranóicos del «queremos saber la verdad del 11S,11M…«, mayoría de caras «¿y qué pinto yo aquí?». Medios de «ponte detrás que hago la entradilla«. Cuando me he ido no habría ni 100 personas. Me han contado que luego han llegado algunos más, entre ellos, influyentes blogueros. Parece que ha sido la manifestación más numerosa de España. Lo que me pregunto es ¿dónde estaba el resto?

Dueños de nuestra propia vida

Susan George, presidenta de honor de ATTAC Francia, representa el mundo en el que vivimos en cuatro círculos concéntricos. El más grande, exterior, corteza que condiciona al resto, es la economía financiera (la búsqueda del dinero puro y duro). Le sigue, algo más pequeño, el círculo de la economía real, la que produce bienes y servicios. Más adentro y reducido queda el de la sociedad, y, finalmente, minúsculo en importancia, el planeta. Y yo empiezo a visualizar a las personas en esa tercera división constreñida, vagando ciegas en un sálvese quien pueda. Y es que probablemente uno puede construirse una burbuja en un trapecio, sin ser consciente de su inseguridad, porque no se ve nada más allá. Al menos hasta que la frágil bola de aire explota.

El equilibrio del mundo exigiría que los círculos concéntricos tuvieran exactamente la ubicación contraria. Primero la casa donde habitar, el planeta; después la gente, luego la economía que aporta realidades, y, por último, la entelequia financiera. Sucede justo al revés.

 En Cancún certifican un nuevo paso para seguir destruyendo el medio ambiente, en aras del negocio. Cumbre con tímidos avances, prórroga de negociaciones, «ambiciones», el mismo lenguaje retórico. La especulación financiera adopta un papel mucho más resoluto: dicta las normas a la sociedad, en ausencia o connivencia política. De forma implacable. 

Un banco suizo UBS –quién manda, manda- comenta que los bancos españoles necesitan 70.000 millones de euros y solo “para disipar dudas sobre su solidez”. En Islandia, tras una auténtico calvario, la población decidió en referéndum dejar caer a sus pobrecitos bancos, y ahora su economía está creciendo al 1,2%. Aquí, esos 70.000 millones saldrán de nuestras costillas.

Y hay quien no sabe hasta qué punto. Nuestra eufemísticamente denominada “reforma” laboral -llámale mejor hachazo- aún no es suficiente. Los presidentes del Banco Central Europeo y el Banco de España –dos neoliberales de pro- acaban de reunirse. Trichet pidió “medidas más profundas”. ¿Cuáles? Mencionaron una: “la negociación colectiva”, de la que se había hablado en España pero sin llegar a “reformarla”. Es decir, un siglo de derechos laborales al garete. Empresario y trabajador pactan las condiciones en ausencia de testigos molestos. De echarse a temblar.

Resaltar esta realidad parece que no es suficiente. Abruma. Menos mal que muchos (sí, más de los que pensáis) tienen la televisión para aliviar las penas y sobresaltarse solo con lo que mandan sobresaltarse. El cierre de CNN+ nos deja solo -salvo excepciones aisladas- con trivialidad, basura y ultraderecha. Y es grave. Compruebo, cada día más estupefacta, que una inmensa mayoría de la población española se sienta ante el televisor para engullir lo que le echen. Sin el menor sentido crítico. Cuantos más globitos en la supuesta información, más calidad tiene la cadena. ¿Cuenta la televisión los datos de la actualidad que he reflejado, convenientemente contextualizados como para que la audiencia se entere de lo que sucede? No, vivimos en la era de la desinformación aunque parezca lo contrario. Y es que, a lo peor, la gente se asusta, o se aburre, y en todo caso, dejan de comprar y de ser carne de cañón.

Varias personas me han comentado que tienen “la esperanza de que todo se arreglará”, la crisis, todo. Al preguntarles en qué hechos se basan para ese convencimiento apuntan que  es “su impresión” -¿no será su deseo?- y ese sibilino “así ha sido siempre, el mundo tiene siglos de Historia y siempre se han resuelto los problemas”. Sí, en la Edad Media costó solucionarlos 1.000 años. Creo que, si no se actúa,  no viviremos para verlo.

Esta población acrítica –que tan a fondo se han trabajado los poderes (económico, político y mediático)- es una pesada rémora para intentar algún cambio. Cada uno de los cuatro pilares del caos (poder económico, político, mediático y sociedad acrítica) acarrean una seria responsabilidad en lo que a todos nos sucede. En serio, que papá es un lobo para el niño y hemos de ser dueños de nuestra vida.

Las revelaciones de wikileaks, la desmesurada reacción en su contra porque está dejando en evidencia a los poderes, comienza a abrir una esperanzadora brecha. Ya intentan cerrarla a través de la socorrida contra-información, displicentes habituales, indiferentes y «agobiados de tanto lío«. Esta tarde, numerosas capitales del mundo van a registrar manifestaciones a favor de la libertad de expresión, de que se conozca la verdad como quieren evitar. Algo hay que mover para que la pesada corteza de la economía financiera no termine por ahogarnos. Del todo. Pero sí es cierto que la ingente tarea puede terminar por abrumar y paralizar. Porque para una gran mayoría, hoy también ha comenzado un nuevo día de la marmota. Pero hay entre otros, dos finales opcionales: elige.


Comienza un nuevo día de la marmota

Mientras los viajeros en tierra lloraban en los aeropuertos y la ciudadanía se irritaba con los privilegiados controladores –más que nadie muchos privilegiados periodistas-, mientras nos lo contaban exhaustivamente y el gobierno decretaba el estado de alarma, la gasolina registraba un subidón épico: un 3,36% en las dos últimas semanas. Ya está, en España, a 1,23 euros el litro de la más común, a un paso de su récord en 2008. En la UE también se ha incrementado el precio de los carburantes. Algo más. Lo pagan, a 1,40, solo que ellos ganan el doble y el triple que nosotros de sueldo. Y no parece muy proporcional.

La debacle financiera de 2008 venía precedida de un alza histórica tanto de los carburantes como de los alimentos, convertidos ambos en materia de especulación. Ahora hay barra libre para todo.

Varios factores influyen: la depreciación del euro frente al dólar. El mayor consumo de los países emergentes. La reducción de la producción. La especulación. Me ha encantado este titular tan descriptivo: “Apetito por las materias primas”. Los mercados, entiéndase. Nada, chicos, no os privéis. Todo ello para que el barril de Brent ande ya por los 91 dólares en tendencia alcista. En el fatídico verano de 2008 se puso en más de 140.

Como vemos, el alza actual de la gasolina no se corresponde absolutamente con el precio del barril. Lo que ocurre es que los países, en especial España, lo han cargado de impuestos. En tanto, los emergentes subvencionan el combustible.

Los males que los expertos nos auguran por la elevación de la gasolina son muy poco halagüeños: subirán los precios de todo y se frenará el crecimiento. De todo lo leído, destacado ahora este párrafo:

“La subida del petróleo supone, de forma automática, incrementos en la inflación. Y eso puede llevar también al BCE a endurecer su política monetaria (subidas de tipos, abandono de las compras de deuda pública, menos facilidades financieras a la banca), como algunos consejeros del banco central piden ya. El efecto en el crecimiento también sería inmediato. En un reciente análisis, el organismo supervisor calculaba que un incremento del 10% en el precio medio del crudo restaba tres décimas al crecimiento del PIB en la eurozona en tres años. Y situaba a España entre los cinco países más vulnerables”.

Todo esto se cuenta en esas aburridas páginas económicas de los periódicos más serios. Los desinformativos de televisión siguen dando la barrila con los controladores. O dedicando un apartadito discreto –en el mejor de los casos- a las ya terribles revelaciones de wikileaks. Incluso con errores de bulto que es aún mayor delito. Puñaladas traperas y gracietas varias también tendrán preferencia. Y volveremos a llorar e indignarnos, que tanto desahoga, por la caída de una estrella del cada vez más sucio deporte de competición.

Hoy, también, es el día ése en el que se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos ¡Qué bonito cuentan que fue aquello! Y se entrega el nobel de la paz. No se entrega, vamos. Que China no deja salir a su chico, Liu Xiabo, condenado a 11 años de cárcel por redactar un manifiesto democrático. Una venteina de paises no acuden al acto, en solidaridad con China. Unos por ser tan dictatoriales como ella, otros por mantener negocios que no quieren perder. Merece la pena destacarlos, el conchabeo político tiene grados: Afganistán, Argelia, Arabia Saudí, Argentina, China, Colombia, Cuba, Egipto, Irak, Irán, Kazajistán, Marruecos, Pakistán, Rusia, Serbia, Sri Lanka, Sudán, Túnez, Venezuela y Vietnam.

Y nada, entretanto, a Assange lo tienen incomunicado. Digo yo que será para que nadie le agreda o le diga cosas feas, o le abracen con demasiada efusión. Este sábado, la ciudadanía no mediatizada pedirá su liberación y libertad de información.

Una chica de twitter, me ha recordado lo que yo digo siempre, que vivimos en el permanente día de la marmota. Con lo útil que es para todos la memoria y la cooperación.  

Assange: ellos sabían hacerlo

De repente, un hombre que difunde información que los gobiernos no quieren que sepamos, se convierte en el enemigo público número 1. Menos mal que wikileaks “solo cuenta trivialidades y cotilleos” como dicen los displicentes habituales. La persecución a Julian Assange no tiene precedentes conocidos. Ni a Ben Laden se le ha acosado con tanta saña. Así que sabían cómo hacerlo.

¿Por qué entonces no actúan de la misma forma con los auténticos forajidos de nuestra estabilidad?

¿A cuántos traficantes de droga, de sexo, de armas, de dinero e influencias, corruptos, ladrones, dictadores, sátrapas, pedófilos, violadores, contrabandistas, defraudadores, desfalcadores, malversadores, evasores fiscales, usureros, mafiosos, han cerrado las cuentas los bancos suizos? A los nazis les costó lo suyo.

Visa y Mastercard que admiten transacciones de todos los enumerados y además del Ku Klus Klan ¿estiman que es más peligroso un hombre con información?

¿Por qué no se cierran las vías de difusión de toda la inmundicia y sí las de wikileaks?

¿Dónde están los Lieberman y similares para atajar el crimen organizado a todas las escalas?

¿A qué seguridad atenta, según los políticos, la información que ellos nos ocultan? ¿A la de los Estados o a la de sus gobiernos?

¿Por qué?

Assange y Wikileaks, los periódicos que difunden los contenidos, se han revelado como un auténtico catalizador de la más dañina hipocresía. Sabían cómo cortar el paso a “su” enemigo ¿por qué no lo hacen con los nuestros?

A partir de ahora, debemos exigir nombres, direcciones, vida sexual pormenorizada, cuentas corrientes, de quienes –por ejemplo- dijeron un día que España no tenía solvencia para desestabilizarnos premeditamente. De quienes juegan en bolsa con nuestro dinero, nuestros derechos y nuestro futuro. ¿Dónde están sus cuentas, sus servidores, sus tarjetas de crédito clausurados?

¿En qué momento de sus vidas nuestros políticos se creyeron con derecho a instalarse en el Olimpo y confundieron Estado de los ciudadanos con “su” gobierno?

Ni la KGB, ni la STASI, ni la CIA, ni el MOSAD lograron un despliegue mayor para invalidar y detener a un hombre y a una idea, como el que los supuestamente democráticos gobiernos –unidos como una piña, ahora sí- y sus colegas empresariales han emprendido contra Assange. ¿Por qué?

Pero ha llegado un tiempo nuevo. A las buenas o a las malas. Hackers anonymous y una creciente rebeldía ciudadana parecen estar en la tarea de no permitir que pongan puertas al campo. Su soberbia y desvergüenza les llevó a pensar que podrían hacerlo. Si estamos equivocados que nos expliquen por qué no han actuado igual contra quienes atentan a diario contra nosotros. Y cuándo los políticos dejaron de ser… nosotros. Y con qué derecho.

 Estos coreanos, se lo toman con humor:

Todas las protestas son inútiles o ilegales

 Destaco: Islandia sale de la recesión y crece un 1,2%,tras votar en referéndum  dejar caer a sus bancos en quiebra, causantes de su calvario… y no entrar en la UE ni de broma.

 Se diría que todas las reacciones ante el estado de inmundicia que nos rodea se nos presentan como inútiles o ilegales, del mismo modo que -nos aseguran- los grandes placeres hedonistas son pecado o engordan. No hay un solo sistema legítimo para protestar, se le cubre de inconvenientes. Para putearte desde los poderes vale todo, como en el cerdo. Muchos medios contribuyen de forma entusiasta a que rija esta apreciación. La protesta ha de ser masiva, o alguien debe robar un jamón en su transcurso, para que se le preste una mínima atención. Pero ellos mismos aplican el ya llamado «linchamiento mediático» para sofocar cualquier rebeldía.

Las reacciones humanas son variopintas y muchas veces impredecibles. Los griegos de todas las edades, los estudiantes británicos y hasta los italianos abducidos por las teles «berlusconianas«, andan seriamente irritados y a palo limpio con y desde la policía –como vemos en el vídeo-. Uy, qué miedo. ¿Cómo harán esas cosas?

Los nenes y no tan nenes españoles entretanto se enganchan al botellón –ha crecido el consumo de alcohol-, viendo a ver si entienden que quiere decir algo tan profundo, oscuro, críptico y elaborado como las Rimas de Bécquer, tal como vi ayer a unos adolescentes talluditos contar en una tele. Nada que no saben que quiso decir el poeta por ejemplo con esto:

“Cuando me lo contaron sentí el frío

de una hoja de acero en las entrañas,

me apoyé contra el muro, y un instante

la conciencia perdí de donde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche,

en ira y en piedad se anegó el alma,

¡Y entonces comprendí por qué se llora!,

¡Y entonces comprendí  por qué se mata!”

Y muchos, la mayoría de la población española, se distraen persiguiendo zanahorias voladoras mientras les roban todo el huerto.

Los irlandeses también protestan. Tienen por qué. Las alegrías del tigre neoliberal las van a pagar durísimamente los ciudadanos. Despidos de funcionarios, subida de impuestos, reducción de los subsidios por desempleo e incapacidad y las ayudas familiares. Los 6.000 millones de euros que deben ahorrar para pagar su “rescate” han de salir de las costillas de los no privilegiados y favorecidos por la crisis.

Pete héteme aquí que Islandia ha reaccionado de otra forma. Otra joya de las políticas neoliberales para enmarcar, fue el primer país en caer. Dijeron entonces que se debía a no formar parte de la UE. Eso les ha salvado finalmente -estar atrapado en la tela de araña de la Bruselas inoperante y azul dificulta mucho la tarea-. Cierto que son apenas 300.000 personas, y nórdicas –que ayuda-, pero ya salen del agujero, están creciendo… tras decidir en referéndum dejar caer a los bancos. Ahora se ocupan en buscar a sus directivos y demás responsables de su quiebra para juzgarlos y encarcelarlos. Ya hay algunos en prisión. Está pasando. Lo estamos viendo… pero la noticia no abre ningún telediario.  Nosotros nos disponemos a votar neoliberal puro –que tan buenos resultados da como se ve- o neoliberal converso con tintes autoritarios. Y a pagar religiosamente lo que manden Bruselas y los mercados. Las zanahorias nos gustan más que a los conejos.

¿Qué hacer entonces? Resulta que sacar dinero de los bancos era peligrosísimo para el sistema y los sistematizados. Y que Cantona lo dijo en broma. Los islandeses marcan un camino. Y una creciente e iracunda opinión pública no mediatizada y supremamente harta que abre cuentas para sostener a wikileaks allá donde los poderes establecidos se las cierran. Boicots a quienes boicotean la libertad de información, que nos está permitiendo ver lo que piensa EEUU de sus más preclaros socios, que ya sabemos es “opinión de parte”, perfecta maniobra disuasoria. Ponerles la soberanía popular en bandeja o apoyar golpes de Estado (Mauritania) no parece una minucia.

No está todo atado y bien atado. La paciencia tiene un límite como han demostrado los islandeses. Un día, en todos los órdenes de la vida, se ve claro cuál es el camino que conduce directo al precipicio. Veremos despeñarse a los idiotas, cantando las melodías impuestas. En Irlanda, en todos los países derrotados a manos del liberrímo mercado en realidad, arrastraron a toda la población, salvo a los elegidos para la gloria mercantil, bien es cierto.

Igual hay que robar jamones. De atrezzo para que no nos entrullen pero nos presten atención los medios. Y, sobre todo, nunca os creáis que vivir engorda o es pecado. Huid de rémoras y amebas. Al menos, es el único consuelo, gratificante y pleno, cuando el mundo se hunde a nuestro alrededor. Hay un espacio inmenso desde la tierra hasta la luna. El pragmatismo nos está matando.

Tal como somos

 

Me fui a dormir tras ver por enésima vez “Tal como éramos”, una película con varios de mis adorados dentro: Sydney Pollack,  Robert Redford o Barbra Streisand. Tangencialmente, toca el tema del «macarthismo«. Durante la noche he soñado que recibía una especie de telex, en papel blanco de rodillo y sello oficial. La firmaba algún cargo a quien conocía pero ahora en un tono muy serio: “a partir de ahora, será conveniente que lea tus post antes de ser publicados”. Los sueños es lo que tienen, que mezclan realidad con temores y recuerdos, incluso recónditos, y ¿por qué no? con una rodaja de butifarra del Ampurdá en la cena. Así es el cóctel humano.

   Suelo hacer un ejercicio mental al despertarme: ¿Cómo está todo? Mi vida, el mundo. A Julian Assange acaban de detenerlo esta mañana con acusaciones que apestan a complot. A wikileaks, le taponan los caminos. El tecnológico, con el alojamiento de su web, y el financiero. Comenzaré por esto último. Aunque la sarta de perrerías sufridas por el osado australiano es amplia. La tenéis aquí. Un banco suizo, por ejemplo le cierra la cuenta a Assange. Argumentan que él no es suizo. Me pregunto cómo la neutral Suiza acoge los dineros de tanto corrupto de cualquier nacionalidad. Me responden que éstos tienen testaferro suizo. Va a ser que el fundador de wikileaks no es un chico de testaferros. Intenta otras vías, las que deberían ser norma: sin trampas. En las finanzas, además de en el periodismo, como ha demostrado.

  El alojamiento de su web se está solucionando. Cuantos más servidores le echan cediendo a las presiones de censura, más le abren vías nuevas. El senador norteamericano Lieberman ha hecho cruzada de su empeño en tapar la boca a wikileaks. Con éxito. Solo que no consigue por completo ponerle puertas al viento.

   “La censura no debe de ninguna manera aceptado por ninguna empresa de cualquier lugar. Y en EEUU, las empresas de EEUU deben hacer de ello una posición de principios. Debe ser parte de nuestra marca nacional. Estoy segura de que los consumidores en todo el mundo valorarán a las empresas que siguen por este principio«, había dicho Hillary Clinton no hace mucho.

  Corren por Internet otras frases históricas de archivo. Las tomo del Agente Smith:

   «Cuando se trata de flujos de información, creo que cuanto más libremente circule la información, más fuerte será la sociedad, porque entonces los ciudadanos de los países del mundo pueden pedir responsabilidades a su propio gobierno»

Barack Obama, noviembre de 2009, en China

«Incluso en países autoritarios, las redes de información están ayudando a la gente a descubrir nuevos datos y a hacer a sus gobiernos más responsables».

Hillary Clinton, principios de 2010.

  Zapatero también habló ayer del caso. Celebrábamos la Constitución en alarma. Dijo que “wikileaks atenta contra la seguridad de los Estados”, manía de confundir Estados con Gobiernos ¿Cuándo olvidó que los Estados son los ciudadanos y sus derechos? A la información, por ejemplo.

  Todos, en la fiestecilla con canapés del Congreso, hablaron mucho de los controladores. Es tema de moda y en loor de multitudes. Y Bono aseguró varias cosas: “quienes recurren al chantaje para defender privilegios siempre son los culpables” ¿todos? ¿los mercados y el imperio también? El gobierno no ¿verdad? Y esta otra: “este sector ni ha «vencido» en esta ocasión ni «vencerá» quien ose intentar de nuevo «echar un pulso al Estado» mediante el «chantaje”. Aviso a navegantes, el mango de la sartén es nuestro.  Nos lo distes.Y con calor popular que adora la mano dura paternal. Lo dejo así en «paternal«, que es como mucha gente la ve.

   Al despertarme, y tras ese rápido vistazo al estado de la situación, pongo la radio. La SER contaba que esas altas jurisdicciones que se ocupan del caso de los controladores “darán un trato de favor a quienes demuestren que recibieron coacciones y denuncien a los instigadores”. En la emisión han dado más datos de los que contiene la noticia en la web. Al menos la cuentan.

  Y me veo yo el dilema de quienes han de reconocer (y confesar) que fueron unos débiles mandados, coaccionados ¡pobrecitos!, añadiendo a su ignominia (personas sin voluntad alguna) la delación. Real o para escurrir el bulto, que las penas van a ser graves. Y como son unos privilegiados la sociedad se alegra mucho. De vómito.

 En la retina, aún también, Espartaco. De una víctima del machartismo que soñó, erróneamente, que a él le pasaría esto: