Paseando por el centro de Madrid

Los intensos atascos por doquier, me disuaden de dejar el coche en un aparcamiento del centro adonde pretendo ir. Caminaré, es muy saludable. Encuentro sitio frente al hotel Ritz que goza de zona completamente azul, 2,80 euros por dos horas, en lugar de 2,10 una hora como ocurre en la verde.

Enfilo la carrera de San Jerónimo. Algunas de sus señorías abandonan el Congreso y toman un taxi, salen también un par de enormes coches oficiales. Turistas intentan la foto imposible de la enorme puerta y los leones, y su chica, o su chico, en el centro que terminará con la imagen microscópica de su allegado en una vista parcial de la fachada del lugar donde, nominalmente, reside la soberanía popular.

Largas colas en Casa Mira para comprar turrón, del que se hace con buenos materiales, a 43 euros el kilo de jijona o alicante, según veo de refilón. Un cartel advierte que tengan cuidado con bolsos y monederos.

Hasta tres mendigos sin piernas pidiendo en la fachada del Palacio de la Puerta del Sol donde, también nominalmente, reside la soberanía popular de la región. Nuevas revelaciones de Gürtel, esa cosa tan fea que no impregna a los dirigentes de Madrid, me vienen a la cabeza recién leídas antes de salir de casa. Millones de euros en diluvio se nos han hurtado, de la forma que sea. ¿Pagará alguien por ello? ¿Prescribirá o se anulará por algún defecto formal?

Las colas en las administraciones de lotería de Sol superan a las del turrón de calidad. Un enano poco más allá, no vende ni un décimo con recargo en su chiringuito. Multitudes de hombres anuncio pregonan que compran oro. En el Ritz venden lingotes en máquina expendedora.

Afluencia en las tiendas, tanto de productos caros como de baratos. En la del fumador, donde acudo a comprar filtros, un matrimonio mayor adquiere una máquina eléctrica de hacer cigarrillos. 38 euros. Es para el hijo. El televisor al fondo, perennemente sintonizado en Telemadrid, muestra a Isabel San Sebastián, no veo al tertuliano de los coñitos. Pero está. Sigue colaborando. No puedo evitar informar –en voz baja lo hago- que el tabaco de liar ha subido esta mañana.

-¿Mucho? Pregunta el dueño, algo alarmado.

Contesto afirmativamente pero no digo la cuantía: más del 45%. Pronto venderán tabaco, de cultivo propio, en las esquinas de la noche.

 Pero las auténticas multitudes se agrupan en la puerta de unos grandes almacenes. Disfrazados algunos -que “se lleva” mucho esta temporada-, la mayoría con cara de felicidad aparente. Bajo el enorme monumento a la chabacanería en el frontal, exhiben un espectáculo igual de horroroso que el personal aplaude. Mi paseo me ha arrojado al mundo real, valiente estupidez la mía intentando informar de entelequias. Y queda hacer el camino de regreso.

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16 comentarios

  1. ¿De verdad existe eso que se llama soberanía popular, radique donde radique? Es más, ¿Ha existido eso alguna vez en algún lugar?
    ¿Y turrón a 43 euros el kilo? Si, cuando yo lo compro a 10 -el kilo, que no la tableta de de 300 gramos- me parece enormemente caro. Mejor me voy al Día.

  2. rosa maría artal

     /  13 diciembre 2010

    Verás Rafael, el poder adquisitivo marca hasta la salud según he ido comprobando. El turrón caro está fabricado con productos sanos, en los baratos le pueden meter de todo. De igual modo que el cerdo ibérico es saludable y el plebeyo está hasta las trancas de colesterol.
    En mi caso no pienso comer turrón alguno este año. Algún bombón y punto.

  3. Víctor

     /  13 diciembre 2010

    El centro de Madrid siempre ha tenido bastante de corte de los milagros. El lugar donde los más insospechados contrastes asaltan a la vuelta de una esquina. Hace años, no se si seguirá, había un jorobado estratégicamente situado a la puerta de la administración de loterías de Doña Manolita; a cambio de la voluntad permitía que los compradores pasasen los décimos recién adquiridos por su joroba. Se supone que eso atraía la suerte. Pese a los intentos de convertir este centro en un no-espacio con sus comercios multinacionales, intercambiables en todo el planeta, todavía la vida, los seres inclasificables, pululan por él. Mientras, como todos los años, el zafarrancho navideño, con su masificación incongruente, amorfa, absurda, arrincona el sentido común,…pero, como siempre, pasará.

  4. rosa maría artal

     /  13 diciembre 2010

    Yo veo el mismo Madrid, en invierno, verano, primavera y otoño. Lo único que cambian son las loterías y los adornos navideños 🙂

  5. Pero ya dice la OCU, Rosa María, que el mismo producto, dependiendo del lugar donde se compre, puede variar hasta el doble. En cuanto a que el poder adquisitvo marca la salud, totalmente de acuerdo. No hace mucho Vicenç Navarro escribía que en una misma ciudad la diferencia entre los ricos y los simples trabajadores en esperanza de vida viene a ser de diez años. El dinero puede que no dé la felicidad… ¡pero cuánto ayuda! Al menos con la salud.
    Un abrazo

  6. Víctor

     /  13 diciembre 2010

    El gran deseo de los gobernantes municipales sería transformar el centro en un gran complejo comercial. Pese a todo, afortunadamente, todavía hay mucho (o poco, según el ojo que mire) que no tiene cabida en esos espacios y se encuentra en esas calles atestadas.

  7. Pepa

     /  13 diciembre 2010

    Personalmente considero la Navidad la celebracion mas hipocrita del anho. Solo merece la pena si hay ninhos. A mi de pequenha me encantaban y ahora las consifero una de esas obligaciones incomodas. Ni siquiera me gustan los dulces navidenhos…
    En cuanto a que el poder adquisitivo marca la salud, un dato. En Reino Unido los pobres son gordos. Los productos frescos son mucho mas caros que la comida precocinada. El gobierno invirtio mucho dinero en concienciar a sus ciudadanos de la necesidad de una dieta sana y tuvieron exito…entre la clase media. Mientras no bajen los precios de la comida fresca los menos afortunados no se la podran permitir por muy “concienciados” que esten.

  8. Por eso procuro no salir demasiado por ciertas zonas… esas sobredosis de absurdo me dejan fatal…
    Y por eso tampoco veo la tele, que cada vez se parece más a lo que emula: la realidad superando la ficción…

  9. Pues a mí, la navidad madriles siempre me llama la atención. Más que nada porque suele inspirarme para escribir la felicitación navideña (atípica, sarcástica, irónica, o como se quiera) con que incordio las felicidades navideñas de amigos y parientes en general.
    Este año no va a ser la excepción…

  10. Esta Sociedad real, tangible…de los que caminan a golpe de calcetín como yo y a la que intento denominar Sociedad Cívica; cada vez me recuerda un poco mas a algunos personajes de Valle Inclán.

    El Palacio-Museo donde sabios demócratas nos comentan que reside el Poder popular, parece hoy un día una reunión de amigos que han decidido seguir un oficio fijo, rentable y respetable-salvo raras excepciones-. Para mas inri, no precisan cotizar los 35 años exigidos al resto de los mortales.

    Mientras, los que andamos a golpe de calcetín…silentes. Nunca observé a unos universitarios en ese estado tan catatónico. ¿Serán diferentes a los de la Gran Bretaña?…¿será que aquí Papá Estado satisface sus demandas silentes?. Sobre los llamados intelectuales…mejor no meneallo.

    En fin…

    Estamos a la vuelta de la esquina de la Navidad. No merece la pena devanar mas el seso de mi solitaria neurona, no sea que le de un íctus solitario y no hayan cajitas tan pequeñas, cubiertas por la Seguridad Social, para poder darle un feliz descanso ante tanta pasividad.

  11. @cpuntog

     /  13 diciembre 2010

    A los rurales nos parece que las grandes ciudades hacen a las gentes menos libres y más dependientes. En esta pobre, vieja y dispersa Castilla la Vieja nos sobra mucho campo y muchos pajares y muchas casas medio derruidas y aunque se notó inflamación ahora están en caída libre, y en unos años, cuando hereden los que ya no lo han vivido, los precios caerán mucho más. Es el momento para que retornéis a abrazar la tierra, con un buen internet.

  12. La Navidad… de pequeño me gustaba, pero en cuanto empecé a tener uso de razón comencé a pillarle una tirria de cuidado. Y esa tendencia nunca se me ha quitado. En Londres, los grandes almacenes Selfridges instalaron sus escaparates navideños un poquito pronto es te año, ¡los inauguraron el 2 de agosto! Es como una pesadilla de consumo que cada noche empieza antes.
    http://www.bbc.co.uk/news/uk-england-london-10677562

  13. Desafecto

     /  13 diciembre 2010

    Yo también veo ese Madrid que tan crudamente ha retratado.
    Por eso crece cada día mi detrminación a irme.
    Lo malo es que con el mismo racionamiento debería de irme también del país.
    Y si me apura, del planeta.
    Casi mejor dejo de pensar en eso.
    Mejor dejo de pensar.

  14. Feliz Innavidad

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