Para este viaje ¿Se necesitaban alforjas?

79.645 parados más. Es el cuarto peor registro de la serie histórica, tras los de septiembre de 2008 (+95.367 desempleados), septiembre de 2009 (+80.367) y septiembre de 2011 (+95.817 parados). Seguimos en la tónica habitual desde que se inicio la crisis –general y particular-. En verano, por trabajos turísticos, bajan las cifras y llegado el otoño vuelven a subir.

Sólo que estos nuevos parados –y el resto de la población- pagamos más por gas y electricidad (pese a la propaganda que dice lo contrario). Por la gasolina. Por los transportes públicos. Se han añadido repagos y reducciones de servicios en sanidad y educación. Los precios de la cesta de la compra y de los productos de uso habitual -y no habitual- se han encarecido en uno de los porcentajes mayores que se recuerdan como consecuencia de la brutal subida del IVA. Baja el consumo. Y a quien le toca la china en las manifestaciones de protesta, le cae el palo, la multa y hasta acusaciones de alta traición a la Nación.

A punto del segundo rescate. Atacando desde el propio partido en el poder a la política, como hace su secretaria general con sin igual cinismo. Cataluña a punto de separarse. Euskadi iniciando la campaña en el mismo sentido. Y los presidentes autonómicos -incluso del PP- a punto de rebelión por los antisociales presupuestos y por el caos que evidencian. Una pura joya. ¿Hay quién dé más?

4.705.279 parados en las cifras del INEM. 5.693,100 en las reales de la EPA (Encuesta de Población Activa) porque muchas personas desisten ya de apuntarse en las  sobresaturadas oficinas de empleo. 15.000 personas se han apuntado a una convocatoria para cubrir 150 plazas en una empresa de Getafe (Madrid). Algunos no saben ni de qué trata el trabajo ofertado. Van a cribar las solicitudes por sorteo porque ni tiempo tienen para ver las 15.000.

Los adictos al PP entre la población sufrida dicen, siguen diciendo: “hay que dar tiempo”. ¿Cuánto? ¿Como de aquí a Grecia?

Conferencia de Presidentes autónomicos en el Senado. Recibimiento.

El difícil paso a la eficacia

 

No a los recortes. Justicia. El cartel acaba cuidadosamente depositado en la papelera tras la festiva manifestación. ¿Un símbolo de dónde almacena el Gobierno las reivindicaciones de los ciudadanos? Muchos lo ven así. En particular quienes no se mueven, aunque también empieza a hacer mella en algunos que se rebelan y no ven frutos. El poder llama al voto cada 4 años y ahí se resumen sus «lisonjas» al ciudadano. Mayorías absolutas que se usan para imponer por decreto –incluso lo contrario de lo que se prometió- y nulo control ejercido por unas instituciones cada día más desprestigiadas. Con el peligro que entraña. El paso más difícil de dar en nuestra sociedad es el de la teoría a la eficacia.

A estas alturas de la crisis –y por mucha que sea la manipulación y la desinformación- buena parte de la ciudadanía conoce sus causas: el derrumbe mundial y local del sector financiero por sus malas prácticas. El agujero de la burbuja inmobiliaria que se añade en España, con un tejido productivo francamente pobre. Y nota que la factura se la están cobrando a la población en general, a través de la merma de servicios con los que contaba y de subidas de impuestos.

Hay quién sigue persiguiendo la sombra del Zapatero como único culpable. O de repente ha descubierto que la UE se ha transmutado de madre amantísima en madrastra severa. Quien engulle la falacia de que fue el Estado del Bienestar el origen porque «habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades». La mayoría, sin embargo, intuye al menos la verdad.

Es decir, conoce los diagnósticos de la crítica situación en la que nos encontramos y, aunque en menor medida, que existen otras soluciones a las que empecinadamente nos obligan. Subida de impuestos a quienes más ganan, persecución –real- del fraude fiscal, supresión de los paraísos fiscales, imposición de una tasa a las transacciones financieras especulativas, inversión en el sector público como dinamizador económico, reajuste de subvenciones y gastos o una Banca pública. Es decir, limar las anomalías y aplicar una economía social y humana frente a la neoliberal cuyos resultados no pueden evidenciarse más caóticos. No será su malignidad «transitoria» porque no hay sino observar lo que les ocurre a las anteriores víctimas: Grecia, Portugal e Irlanda.

«Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?» repiten los más escépticos o los más conformistas. España no arbitra en sus leyes una participación ciudadana efectiva. Los referéndums –tan caros de obtener- no son vinculantes. Ni -en la práctica-, las iniciativas ciudadanas para las que se exigen 500.000 firmas, frente a las 50.000 de otros países. En Italia, tan peculiar como España, han logrado cambiar leyes. No hace falta irse al Norte de los países serios.

Se sale a la calle a protestar en número y frecuencia que bate récords… y las manifestaciones son a menudo borradas por nuevos impactos de actualidad. Numerosas asociaciones se desgañitan, año tras año, en explicar la realidad de lo que ocurre. Surgen nuevos medios con la voluntad de informar sobre las consignas decretadas. Se escriben y se venden libros con datos y argumentos claves. Vuelven los mineros y los profesores de la «marea verde» de sus huelgas, con los bolsillos vacíos de dinero aunque llenos de dignidad. Y… sigue sin darse el paso a la eficacia.

En el fondo, son movimientos telúricos, más o menos intensos, que apenas parecen hacer mella en el poder, a lo sumo cosquillean las plantas de sus pedestales. Quizás es porque a quienes imponen estas políticas contra la sociedad les ocurre exactamente lo contrario: están organizados, tienen muy claro el objetivo (aunque parezca un eufemismo en el caso de Rajoy también sabe a quién se debe), actúan al unísono, con consenso. primando la obtención del fin.

La foto del inicio también puede simbolizar la extrema prudencia de las reivindicaciones. Terminada la marcha, se coloca la pancarta en la papelera para que no ande molestando por ahí. Civismo puro. Y así debe ser para marcar diferencias, para construir sin lodo.

Es difícil romper las barreras del miedo, de esa «anorexia política» como ha sido calificada – @atticusUve en twitter – «que nos hace mirarnos en el espejo y no vernos suficientemente pobres». Aún. O de la estupidez humana que Carlo María Cipolla definía en su grado máximo así: «Una persona estúpida es aquella que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener al mismo tiempo un provecho para si, o incluso obteniendo un perjuicio».

Históricamente, sin embargo, ha ocurrido en muchas ocasiones que la pancarta se agita para destrozar la papelera, se desempolvan las guillotinas o -con un autoinmolado, hambre y revelaciones como detonante- miles de personas se sientan en las plazas contra viento y marea, cárcel y muerte, derribando dictadores. Un cúmulo de factores, una hierba que rompe la sobrecargada espalda del camello. Los atemorizados y apáticos que pierden el miedo, quienes reflexionan sobre la estupidez de cavar el propio agujero. Lo que viene después también es variado e imprevisible.

Ante una situación insostenible, es tiempo aún de prevenir, de hacerse oír, de exigir derechos, de mostrar poder, de apelar –incluso- a quienes entre nuestros legítimos representantes y sus partidos saben que éste que nos obligan a seguir no es el camino. Dejar de marear a las perdices –si es el caso-, organizar esquemas, métodos, pasos y prioridades, y dar el paso a la eficacia.

*Publicado en eldiario.es

¿Tenemos que seguir pagando impuestos y votando o ya no?

El ministro Luis De Guindos dijo ayer en el Congreso que si la tendencia no cambia en unos pocos trimestres, “será imposible” pagar las prestaciones sociales. En respuesta al diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón, negó que tengan que ver en la recesión las políticas que practica el gobierno.

La gravísima afirmación ha pasado bastante desapercibida como es habitual. Y no se entiende. Porque si hasta el gobierno sabe y declara que este período que ellos llaman “transitorio” va a durar bastante más que “unos trimestres”, a lo que se nos está sentenciando es ya a la nada en el Estado del Bienestar: educación, salud, servicios públicos…

Con el respeto que caracteriza a Rajoy hacia los españoles y hacia el periodismo español en particular, dijo a dos medios finlandeses : “parece que tendré que pedir el rescate”. Lo demora a ver si esta vez le sale bien quedarse con Galicia de nuevo en las elecciones del 21 de octubre. Es lo que cuenta para él. Tendrá contrapartidas, el dinero no es un regalo sino un préstamo a devolver con intereses. Y ya estamos viendo a los griegos a quienes la Troika pide trabajar 13 horas diarias, durante 6 días y cobrando menos. Y quitando con su abultada jornada laboral empleo a otros. Los recortes no han solucionado la crisis de ningún país con problemas. Por el contrario, acentúan la crisis. Véase también Portugal. Así que podemos dar por hecho drásticos nuevos recortes.

La eternamente bronceada ministra de sanidad, servicios sociales e igualdad, Ana Mato, ya anda en su púlpito afilando la tijera. En su punto de mira las mujeres, las pobres, las de clase media, las que no disponen en fin, de un automóvil Jaguar en su garaje, como le ocurrió a ella que se lo encontró de sorpresa aparcado en su casa porque se lo había regalado a su marido Francisco Correa, principal implicado en la trama Gürtel.

Ana Mato anda revisando si saca del sistema de salud las mamografías –que tantas muertes han evitado por cáncer de mamá- o las pruebas de prevención del cáncer de útero. También ha pensado que algunas operaciones se pueden sustituir por la desprestigiada ozonoterapia. Esto se decía hace ya 8 años. Remedios naturales, tilas, rezos a la Virgen, probablemente. Técnicas de brujería ideadas, igual, en las largas sesiones de Rayos UVA. Algún infierno –mejor terrenal- acogerá a los autores de tanta víctima como se está produciendo.

Ya se notan las medidas aplicadas hasta ahora. Cada día nos sorprenden con al menos un atropello. Los padres con niños en acogida se han encontrado ya con la sorpresa de que acabó para ellos el trato especial en las farmacias y habrán de pagar el 40% de los medicamentos. Esos niños obligados a ser paridos por el PP porque lo manda la santa madre iglesia,  son, como vemos, abandonados a su suerte una vez que salen del útero materno.

Como venimos comentando, las pensiones también corren serio peligro con este gobierno. Y, en realidad, todo, tal como declaró ayer en sede parlamentaria el ministro competente.

Una pregunta tonta ¿Entonces tenemos que seguir pagando impuestos o no? Si no dan nada a cambio ¿Para qué vamos a seguir cotizando? ¿Para sostener a los bancos, a las empresas de armamento, a las fuerzas que llaman del orden y los privilegios de los gobernantes? Si nos quitan las prestaciones, no se vuelve a pagar un euro a Hacienda y punto ¿Funciona así?

 ¿Y votando? Si no hay otro camino que éste, el de empobrecernos, aumento de las desigualdades,  merma de derechos esenciales… si es que no entendemos la sabia economía que se llevan entre manos los que saben, lo de acudir a las urnas es un trámite innecesario. Joaquín Estefanía, en un profundo análisis de la cuestión, se hace la misma inquietante pregunta: «Si no hay libertad de elección empieza a ser un misterio por qué alguien querrá votar«.

 Hay mucha gente que compartimos otras formas de salir de esto y de lograr una verdadera democracia. Con mayor participación ciudadana y sabiendo que el primer objetivo es mantener y acrecentar derechos y libertades, las prestaciones que pagamos y que permiten llevar una vida digna, el bienestar común. Lo que está claro es que los gobernantes actuales no lo van a hacer. No saben y no quieren.

 En la República Democrática del Congo los científicos han hallado una nueva especie de mono. Los lugareños sí lo conocían, le llaman «Lesula», pero la «comunidad internacional» no se había enterado. Con la tecnología  y avances que tenemos, ya véis.  Pasó igual con el clítoris de la mujer, se descubrió antes América que la existencia de este apéndice sexual femenino.

   Como tantos otros primates, Lesula mira de una forma que hace pensar. Por ejemplo, en qué tienen en la cabeza -por comparación- los ciudadanos que consienten y amparan todo lo que nos está ocurriendo. Que tienen en la cabeza nuestros gobernantes. El cerebro rige desde la inteligencia hasta la ética.

Muertos ahorramos más al Estado

El gobierno presume de haber reducido el gasto farmacéutico en torno a un 20%. Ha sido a causa del co-pago farmacéutico. Solo que el re-pago farmacéutico ha elevado el IPC tres décimas. Es la cuenta de la vieja: el PP aligera sus cifras a costa de que paguen más los ciudadanos.

El caso es “ahorrar” de las arcas públicas. En Grecia, con un 6,2% de recesión tras años de duros recortes, ya no operan de cáncer porque.. es caro. Desde luego, muertos ahorramos mucho al Estado. El problema es que ¿de dónde sacarán los gobiernos los fondos para mantenerse? Casi muertos, oprimidos, mucho mejor.

Siempre quedará algún ciudadano vivo. Recortado su sueldo –de tenerlo- y sus derechos. Suben los transportes. Hasta un 100% en Murcia, el 50% en muchas comunidades. El IVA de septiembre hará insostenibles las facturas de gas o electricidad, ya de por sí desorbitadas. Se incrementa el gasto de material escolar, mientras merma la educación. La lista de los atracos perpetrados a la ciudadanía llenaría páginas. Por restar, hasta han reducido las subvenciones para vacaciones de la Tercera Edad que habían sacado del ostracismo a esa generación en el umbral de la despedida. Muérase ya, pero jodido, «como dios manda».

Todo se resume en esta máxima: pagamos más por menos.

Arde España. Se abrasa, “precisamente”, en parajes idílicos tras irse avanzando la conveniencia de reformar la ley del PSOE que prohibía construir sobre suelo quemado. Y se carboniza La Gomera, y mueren personas que intentaban apagar el fuego en Alicante… y el ministro “responsable” Arias Cañete se va a los toros con el Rey. Y luego argumenta que sí, que los recortes, tienen que ver con el hecho de que se hayan quemado tres veces más hectáreas que el año pasado. Tiene una ventaja, los brigadistas muertos ya no gastarán más.

Rescatados, con una gestión económica que se eleva a los anales históricos del fracaso, el poder otorgado al PP solo muestra eficacia en su decidida involución ideológica y en la represión de las protestas. Nuestros impuestos –cada vez más elevados- solo sirven para eso: para que el PP nos recorte libertades.

Llamar a las cosas como son que propugno desde hace tiempo con insistencia, la «linguística de la ira» como ya está empezando a llamarse, se despliega esta mañana en un texto impresionante titulado “Un cañón en el culo” de Juan José Millás. Conviene sacudir, poner frente a su hipocresía,  a ese sector cómplice de los atropellos que se asusta con las palabras como si fueran monjas ursulinas. Está muy claro lo que pasa. Empiezo a pensar que hasta los de la doble  y única neurona en la que solo cohabitan PP y PSOE, lo saben. Esto explica entre otras cosas Millás:

«A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas».

(…)

«En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.

Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.»

Sí hay dinero

Rajoy no tiene fondos “ni para pagar las prestaciones por desempleo  ni a los funcionarios, ni la sanidad, ni la educación”. Y el “no hay dinero” lo repite como un mantra un amplio sector de la sociedad. Según dicen, lo dilapidó Zapatero y no tuvo nada que ver ni la crisis financiera mundial, ni la burbuja inmobiliaria inflada por el PP y no pinchada por el socialista, ni el consecuente pufo de Bankia -que hunde sus raíces en las comunidades madrileña y valenciana, desde hace años comandadas por los populares-, ni el gasto de las autonomías, causantes del incremento del déficit en el último año y que, casualmente, estaban en manos del mismo partido en su mayoría.

El último recorte del Gobierno se lleva por delante subsidios de parados, derechos de empleados del sector público -ése al que Rajoy acusa, prácticamente, de ser el causante de la deuda- e incrementa el IVA para todos los ciudadanos. Con éstas y algunas partidas más, vamos a “ahorrar” 65.000 millones de euros… justo lo que necesita el sector bancario y que ha motivado su rescate. Lo que “no tenía contrapartidas”. 

El tijeretazo llega después de drásticos recortes en sanidad, educación, cultura, ciencia e investigación, lucha contra el desempleo, la violencia de género o el SIDA, ayuda a la dependencia y al Desarrollo, todo lo que cercenaron los presupuestos generales del Estado. No fue suficiente: poco después el gobierno daba un golpe mortal a la sanidad y la educación públicas de nuevo, con el recorte de 10.000 millones más. Además de aprobar una reforma laboral que consagra el despido libre en la práctica, la bajada de sueldos o la movilidad arbitraria de los trabajadores.

“No lloremos sobre la leche derramada” como gusta decir el ministro De Guindos y busquemos el dinero que le falta ver a Rajoy, no vaya a ser que se nos vierta encima toda la producción mamaria de los ganados ovino y caprino.

Contamos en España con 143.000 personas (en datos de Merryl Linch), ricas de solemnidad, y a un número indeterminado de casi tan grandes fortunas, que no pagan los mismos impuestos que los demás. Y, entre ellas, a un selecto club de poco más de tres mil personas que reúnen un capital cercano a los 25.000 millones euros. Con diversos accionistas que amplían el conjunto hasta unos 400.000 millones de euros, atesoran ellos solos un capital mobiliario similar al que disponen, juntos, los 17 millones de hogares que existen en España. Agrupados en SICAV cotizan a un 1%. Una equiparación de impuestos de este grupo con el resto de los ciudadanos aportaría una gran inyección al fisco. 

Se podría perseguir realmente el fraude fiscal y la economía sumergida que nos roban al conjunto de los españoles 240.000 millones de euros anuales, el 23,3% del PIB, según cálculos de GHESTA. El sindicato de los Técnicos de Hacienda, con modesto realismo, propone medidas para aflorar tan solo el 10% y recaudar 38.000 millones anuales

  Los paraísos fiscales son otro agujero negro de nuestra economía, de la europea, de la mundial. A ellos evaden con total impunidad una cantidad que ningún gobierno ha cifrado en un número concreto. Aquí, en lugar de perseguir el fraude, el PP ha decretado una amnistía para que estos delincuentes fiscales coticen entre un 8% y un 10%, sin intereses, ni sanciones, ni la menor publicidad. Una medida condenada, por otro lado, al fracaso recaudatorio como explica el economista Juan Fernández Vigueras.

El monto de la corrupción política y de sus beneficiarios es otra cifra insondable, aunque repasando sumarios judiciales intuímos que nos daría para “salir de pobres”. Cada partido debería reponer de forma subsidiaria lo que nos han sustraído las personas a las que, por su causa,  entregamos la llave de la caja fuerte.

Tenemos esos 13.266.216,12 euros mensuales (casi 160 millones al año) que aprobó el primer consejo de ministros del PP para –como hicieron todos sus antecesores- sustentar a la Iglesia Católica en un país aconfesional, y que son solo una parte de las subvenciones que por otros conceptos recibe. O lo que, al menos, podría recaudarse por el pago del IBI del que está exonerada, cuya cuantía  ha sido evaluada en 3.000 millones de euros anuales.

Prácticamente el único Ministerio que ha aumentado alguna partida en sus presupuestos ha sido el que dirige José Ignacio Wert. La inversión global se ha reducido drásticamente pero se ha dispuesto más dinero para el Consejo Superior de Deportes y para la promoción de los toros –ese muerto al que se intenta revivir por ser tan “español”-. ¿Es prioritario sobre las escuelas rurales o las becas universitarias?  

Los clubes de fútbol deben a Hacienda 752 millones de euros. Aunque parece que sin ese deporte no podemos vivir –provocaría un cataclismo nacional superior a ningún otro- convendría que fueran saldando sus deudas.

La Casa Real, los asesores de libre designación, los coches oficiales, los viajes, la telefonía móvil, comidas y hasta los canapés del poder también podrían ajustarse. Y nadie sabe qué pinta el Senado en nuestro ordenamiento legislativo. Imprescindible tijera también aquí.

Sin ingresos directos pero como potente motor dinamizador de la economía -y por tanto de la creación de empleo-, tenemos precisamente a Bankia. Si está nacionalizada y va a recibir esa ingente cantidad de dinero, que actúe como banca pública y facilite créditos y sin usura.

La imposición de la Tasa Tobin a las transacciones financieras que otros gobiernos europeos empiezan a establecer sería otra importante fuente de ingresos. ATTAC –que nació con ese objetivo- argumenta que solo se refiere a la compra-venta de activos financieros utilizados fundamentalmente para la especulación. Su cuantía es únicamente del 0,1% de esas operaciones. 

Dinero sí hay por tanto, y podríamos buscarle más a Mariano Rajoy (habremos de pensar también en resarcirnos de todo el inmenso patrimonio público que los gobiernos de los últimos años nos han enajenado sin expropiarnos como hacen con los propietarios privados). Con él, no solo no sería necesario aniquilar el Estado del Bienestar ni el derecho a una vida digna, sino que podríamos lograr mucho mayores cotas de prosperidad.

Lo que falla es la intención de base: los políticos neoliberales no buscan el bienestar de la sociedad a la que representan. Para ellos, los países no son un proyecto social, han de funcionar como empresas mercantiles y jerarquizadas. Las personas representan la variable económica con la que maximizar ganancias, de ahí que se las exprima en las pérdidas. Aunque seamos las que sustentamos todo el tinglado.

Lo asombroso es esa ciudadanía que hace dejación de serlo y a quien le parece lógico entregar sanidad, educación, servicios públicos, derechos, presente y futuro para que unos pocos incrementen sus privilegios. Esa rueda de molino al cuello con la que cargamos en España para intentar avanzar en el bien común.

*Publicado en Zona Crítica, eldiario.es

Qué día es hoy

El niño coge el bocadillo de pan de barra con alguna materia grasa dentro que le entrega su madre y se dispone a salir para el colegio. Aprenderá latín, gramática, matemáticas, una asignatura con nombre moderno (aunque sea el adoctrinamiento católico de siempre) y poco más. Basta para ser un buen súbdito. Sueña sin embargo con estudiar una carrera y llegar a ser investigador –si llega el dinero en casa– para poder emigrar a Alemania.

Si vive en una ciudad, asistirá a un aula abarrotada. Si se trata de un pueblo con compañeros de distintas edades –de 5 a 16 años por ejemplo–, los atenderá el maestro de toda la vida que lo mismo sabe de álgebra que de sintaxis o gimnasia.

El padre en paro ha encendido el ventilador para intentar paliar los severos calores. La abuela sin embargo prende en el rincón un brasero: está destemplada por la diarrea que no cura y ni las tisanas ni los “avemarías” le hacen efecto. El abuelo cada día se encuentra peor por falta de medicación para su senilidad y debe aguantar porque es su pensión la que básicamente aporta el colchón de subsistencia a la familia. 

La prensa alaba las acciones del Gobierno y, aún sabiendo que el país se encuentra prácticamente en quiebra, dedica el lugar prominente a los triunfos del deporte. El fútbol apasiona, evade penas y se oirán los gritos de ese exacerbado patriotismo que, sorprendentemente, aflora en los momentos de la peor de las Españas.

¿Qué día es hoy? Cualquiera del verano de 2012 –y mejor que no aguardemos a asistir cómo vendrán los del invierno.., pero podría ser de hace 40 años, e incluso 50 y 60. El relato sería tildado de demagógico si no mostrara una realidad que se está colando en nuestras vidas.

Existen diferencias claro está. El niño estudiará inglés. Lo harán también las niñas. Emigrará a Europa si se ha licenciado en una carrera de alta gama como ocurría, al menos, hasta hace poco. Los medios ofrecen también opiniones contrarias a la oficial para que la audiencia elija cuál le gusta. Y en lugar de en SEPU se puede saciar el gusto por comprar en numerosos comercios chinos que venden ropa y accesorios extremadamente baratos. De eso no falta. Elaborados en la explotación, no se suele pensar que ese modelo laboral precario y sin derechos es el que persigue el empresariado local y ya empieza a asemejarse al que tenemos tras la reforma acabada de perpetrar este jueves.

¿Que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? Nunca los españoles disfrutamos del Estado del Bienestar que aún tienen los europeos de nuestro nivel. Ganan el doble y el triple que nosotros y sus gobiernos, conservadores incluso, siguen costeando cristales de gafas, dentista o largos periodos de permisos de maternidad y paternidad remunerados. Zapatero lo intentó. Hasta tuvo que pedir perdón y argumentar que no supondría demasiado costo al erario público, pero la tenaza liberal le cortó las alas.

“Si la Europa arruinada de la posguerra fue capaz de construir el Estado del bienestar, ¿por qué la Europa próspera del siglo XXI va a ser incapaz de mantenerlo?”, pregunta Ignacio Escolar en Actúa. Porque no es ése el objetivo, sino el contrario.

Europa ha olvidado sus buenos propósitos tras la Gran Depresión y la Guerra y se empecina en repetir la debacle. Ya se culpabiliza al emigrante y se sienta la ultraderecha en los parlamentos. En España ostenta el poder un PP salido sin una brizna evolutiva de la cámara de criogenización de la que entra y sale durante el último medio siglo y más, y en la que nacieron sus hijos e hijas (en algunos casos perennemente bronceados en curiosa paradoja).

Reivindicamos un Gibraltar español. El enemigo de la seguridad es quien protesta, y no la corrupción, la concomitancia de poderes, el doble rasero contributivo y la ineficacia que nos han traído hasta aquí. Hay un regusto por la época de “extraordinaria placidez” en la que, dicen los viejos desmemoriados, “podías dejar abierta la puerta sin que nadie te asaltara”. Salvo en los crímenes que traía El Caso. O los de aquellas niñas –como yo misma– a las que sendos sujetos abordaron en el portal a la vuelta del colegio para intentar violarlas. No quedaba constancia. La única defensa era el padre que bajaba a saltos las escaleras sin ascensor. De denunciar ni pensarlo: la violencia contra la mujer se sufría en “el entorno familiar” o en “el entorno machista” de la sociedad.

¿Qué día es hoy? Lo peor es que tampoco es 15 de mayo de 2011. Entre quienes heroicamente mantienen la antorcha –o cualquiera, en cualquier ámbito, que intente hacer algo– se empiezan a registrar deserciones o desmotivaciones por la falta de resultados que cambien la faz de la tragedia y por el acoso innegable que se sufre desde la autoridad competente.

La lacra, la pesadísima losa al cuello, son los otros. Quienes sufren aunque se “distraen”, olvidan y tapan sus cabezas a ver si pasa el temporal. No lo hará. El plan del PP es el viejo, el que conocen, el que jamás dio resultado, excepto para los privilegiados hundiendo el sistema social. La argolla, el lastre, son los que siempre delegan en otros la resolución de sus propios problemas y también se desmotivan en este caso porque no les traen la solución a casa.

¿Qué día es hoy? Ayer. Pero ayer redivivo, retorcido contra natura. Cuando el paternalismo y la sumisión, los desequilibrios sociales aceptados también, eran la norma. El reloj de la Historia camina hacia atrás, hacia los años 30 quizás. Solo que el mundo y el progreso han entrado a raudales por las puertas y ventanas de los que las han  mantenido abiertas.

¿Qué día es hoy? El inicio del mañana, solo con que lo queramos de verdad y con eficacia. Como es lógico. Por las leyes de la geofísica, a las noches le suceden los días: el tiempo avanza… si no se le detiene.

*Publicado en Zona Crítica de eldario.es

ublic

«Es impresentable»

8,02 de la mañana. Abro los ojos y pongo la radio, el diario acto mecánico. “Es impresentable”, dice Esperanza Aguirre en tono agrio. Una sola décima de segundo para incorporarme de nuevo y desconectar el aparato. Con increíble agilidad para estar apenas despierta, he decidido abortar el discurso, fuera el que fuera. Evitar contaminarme con todo lo que había de seguir en las noticias.

No sé si la recién reelegida presidenta del PP en la comunidad de Madrid dirigía su piropo al PSOE, a alguno de sus miembros en concreto, a IU, a los sindicatos, a la sociedad que protesta en la calle, o hacía un pack con todos ellos. Me daba igual, es todo tan previsible…

Pero inmersa ya en la vida diurna, no dejo de pensar en lo que realmente… es impresentable. Y que a unos políticos –sean del signo que sean- que únicamente han sido elegidos para representarnos y en nuestro nombre llevar la gestión del país, debería hacerles gritar: Es impresentable.

Es impresentable acabar con la sanidad pública, hacer pagar por las ambulancias y las sillas de ruedas, quitar los tratamientos a enfermos graves porque no tienen no sé qué papeles, abocar a las mujeres divorciadas a la tutela del marido para que les “avale” su derecho a la sanidad pública, apretar aún más la angustia de millones de jóvenes mayores de 26 años que, a su falta de trabajo, unirán quedarse sin atención médica como no se apunten al presunto servicio de creación de empleo.

Es impresentable destrozar también la educación y asumir –sin pestañear- que empeorará con los recortes, cuando el fracaso escolar y educacional de España exigía por el contrario mayores medidas de apoyo. Es impresentable reservar los estudios universitarios a los ricos, cercenar la investigación y la cultura.

Es impresentable dedicar los recursos económicos a subvencionar a la iglesia católica, el gasto militar o los toros. O mantener las intocables prebendas de los políticos.

Es impresentable asumir ahora que no van a crear un puto empleo hasta 2020 y decir que seguirá creciendo el paro, cuando además basaron en ese punto esencial la campaña para las elecciones.

Es impresentable mentir tanto y con tanto desparpajo.

Es impresentable obstinarse en el camino suicida de la austeridad, y no reconocer que la peor “herencia,” es la “peor” derecha imaginable.

Es impresentable reírse del inmenso dolor que están causando como hace Aguirre, cuya queja es que «El gobierno no recorta suficiente».

Es impresentable que nos vendan el patrimonio público que pagamos con nuestros impuestos.

Es impresentable reprimir la disidencia, mantener en la cárcel a manifestantes, suprimir el tratado de Schengen o trabajar a toda prisa para endurecer el Código Penal y que aquí no rechiste salvo Dios.

Es impresentable atribuir toda la culpa de la crisis económica al PSOE, y decir que “de haber dejado así España no saldrían a la calle”, cuando el PP tiene en su haber el despilfarro -y alguna cosa más- de la Comunidad Valenciana, Baleares, Madrid (incluido su ayuntamiento) o Galicia, por no seguir por más.

Es impresentable seguir engañando a los ciudadanos diciendo que tras ajustar el déficit “ese dinero se destinará” a atender las necesidades de los ciudadanos, porque no funciona así en la “economía de casino” que los neoliberales defienden. Todo lo contrario, el hambre de codicia jamás se les sacia. Y no hay más que mirar a Grecia, Portugal o Irlanda.

Es impresentable la tibia oposición que está realizando el PSOE, que parece más atento a conservar su parcelita que a solucionar las causas de desesperación de los ciudadanos.

Es impresentable que los grandes medios informativos no prioricen la información que precisa conocer la sociedad y sigan distrayendo con tal irresponsabilidad.

Es impresentable que un grupo notable de ciudadanos tengan tan nulo aprecio a su condición de tales y engullan las mentiras, la situación que viven, y el futuro que se les cierra por mirar para otro lado. Es impresentable permanecer impasible ante tantos signos que alertan de una vuelta del fascismo.

  Y es más que impresentable que el Gobierno de España esté «presentado» sus reformas al Gobierno alemán en un sarao en Galicia. Es impresentable, del todo impresentable la actitud prepotente y casi cruel de Rajoy con quienes considera inferiores a él, si no queréis reformas, dos tazas, y el servilismo que despliega hacia quien ve superior: Merkel. Porque además no le sirve de nada: hemos vuelto a entrar en recesión (por la pésima y errónea gestión del PP) y estamos a un paso del bono basura.  

La técnica de cocer cangrejos

Diseño: José Rubio Malagón (Malagonadas)


En una nueva vuelta de tuerca, ahora van a por las pensiones (como desde hace tiempo se vé venir). David Taguas, ex director de la Oficina Económica de Moncloa que devino en presidente de la patronal de la construcción SEOPAN, “aboga por bajar las pensiones de forma retroactiva si fuera necesario”. Ligarlas a la esperanza de vida, además, es una antigualla. Por la reunión en la que hablaron de esto, andaba también Luis De Guindos, ex secretario de Estado de Economía con el PP, quien no solo está de acuerdo al cien por cien, sino que añade: “en un contexto económico como el actual, España «no se puede permitir la percepción de que no cumplirá sus objetivos presupuestarios ante los mercados» y es «vital» cumplir con el objetivo del 4,4 % de déficit para 2012”.

Entretanto, una patronal de la sanidad privada y concertada de Cataluña, ha propuesto (TD2, min. 21,36) que la sanidad pública financie los tratamientos según los recursos económicos del paciente, dejando fuera los que no puedan pagar, y también que parte del sueldo de los profesionales de la salud esté vinculado “a resultados empresariales”. Salud = resultados empresariales.

Escribe Enric González a propósito de Egipto una frase certera: “Ninguna dictadura sobrevive si la sociedad no tiene miedo”. Ninguna, añado. Aunque a veces se utilice la técnica de la cocción del cangrejo y otros crustáceos: hacerlo hervir lentamente para que no note cuando estará definitivamente rendido. Para que no sienta el miedo. El resultado es fatal para él.

Se atribuye a un ladrón de patentes nato –Thomas Alva Edisón- una frase que, probablemente, tampoco será suya pero viene al pelo:

«Los que dicen que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo.»

El 15 de Octubre, en todo el mundo, hay una oportunidad… de salir de la cazuela. Y, de alguna manera, el 20N también, meditando muy bien el voto.

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