El día en el que «me» abrieron el Muro de Berlín

Un periodista puede enorgullecerse de una exclusiva cuando es fruto de la investigación. Pero, a veces, la suma de datos despierta el olfato y uno acude al lugar preciso pudiendo -si las cosas van bien- encontrarse a la hora oportuna, con las personas y medios necesarios, justo en el sitio adecuado, para ser testigo de un hecho excepcional y poder contarlo. No es más que eso.

9 de Noviembre de 1989. Han pasado 20 años y aún me estremece el recuerdo de aquel paso fronterizo del puente de Bornholmer, en Berlín, cuando el Muro de la vergüenza se abrió. Y el pensar que sólo estábamos allí para dar testimonio del hecho el equipo de Informe Semanal, compuesto por el realizador Jose Luís Martí –prematuramente fallecido-, el cámara Laureano González y un fugaz ayudante de sonido que dejó la profesión; el embajador en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo y Kerstin, la intérprete.

Ayer mismo recordaba lo que apenas he contado y, hoy, es Arcadi Espada quién lo reseña en El mundo y en su blog. Le llaman la atención muchas cosas de aquella noche. Y creo llegado el momento de ir comentando algunas -lo haré más próximamente-. Arcadi ve ahora a Alonso Álvarez de Toledo como «un embajador de la época post Flandes», pero debo decir que hoy y entonces era también un lúcido representante de nuestro país en una zona difícil a quien apasionaban los cambios que estaba viendo en Alemania y en todo el bloque del Este y que se moría por darle trascendencia. Como si alguien conociera un secreto que va alterar la historia y no encontrara quien le escuchase. Por eso me brindó toda su ayuda, cuando le llamé con un visado en las manos -largamente demorado por las autoridades de la RDA- que de repente y sin saber porqué se convertía en apremiante urgiendo a acudir aquel mismo día –miércoles 8 de Noviembre- a Berlín. Tras hacer maleta de emergencia, llegamos sobre las 11 de la noche.

Aprendí mucho aquellas intensas 24 horas que siguieron. Fui de sorpresa en sorpresa. La mayor, quizás, no entender cómo ese comunismo había podido mantenerse tanto tiempo en esas circunstancias. Insisto, nadie derribó el muro –visualización del telón de acero-, cayó por consunción, podrido. Habrá tiempo de ir explicando porqué llegué a ese rápido convencimiento, corroborado por ya dos décadas de distancia.

El caso es que acudimos a una rueda de prensa, en la que apenas se entiende nada –aunque lo tradujera textualmente Kerstin-. Habla el portavoz comunista de una ley de viajes -tenían prohíbido salir y el Muro se construyó para impedirlo-, pero apenas concreta detalles. Contesta, a una pregunta imprecisa sobre esas medidas que intenta saber cuándo se van a hacer efectivas, un «ahora» que, sin embargo, no parece significar nada. Nos vamos a casa del Embajador, escuchamos las noticias, tampoco son explícitas, pero pensamos que lo mejor es darse una vuelta por el Muro. Álvarez de Toledo dice: aquí mismo tenemos un paso, Bornholmer. Por eso fuimos a ese punto y no a otro y fue el primero que se abrió. Apenas había 50 personas curiosas y expectantes. Laureano enciende la cámara y el foco. Comienzo a hacer preguntas. La pequeña antorcha de potente luz enfoca, detrás, a los guardias poco acostumbrados al periodismo viviendo en una dictadura y ¡abren la puerta! Nadie me quita la idea de que la llave fue aquél foco. Porque el resto de los pasos fronterizos se franquearon después y no había -la historia lo ha confirmado- una orden precisa de apertura, no en ese momento.  Mi corazón, lo confieso, galopa. Casi me cuesta hablar. Sé lo que está pasando. A Arcadi le sorprende la mesura. En efecto, nada mejor que las imágenes vivas. Éste es el vídeo.

“¿Sabía usted que las cámaras de Informe Semanal fueron las únicas que grabaron el acontecimiento aunque luego nunca hicieron gala de aquel éxito periodístico?”, escribe Arcadi Espada. Y eso tengo que explicarlo. En el periodismo español hay mucha gente que vive de las rentas incluso de hechos en los que no ha participado, os lo aseguro. Se aúpan y se promocionan a sí mismos. Y establecen redes. También existen redes en esta profesión. En consecuencia:  siempre he tenido un tonto pudor por un lado, admitía la dosis de suerte en haber estado allí en el momento justo y no creía que fuera una exclusiva buscada como otras,  y , asimismo, mantenía la ingenua esperanza de que exista una cierta justicia que pone las cosas en su sitio. Eso no pasó. En absoluto. Tampoco  estaba inscrita en ninguna red o partido. Añadamos que esos días en Berlín entendí la obra de Jean Paul Sarte en donde dice que el infierno no es una caldera en llamas, sino “los otros”.

Un día, muchos años después, empecé a pensar que TVE sí tenía derecho a presumir de su exclusiva en la apertura del Muro de Berlín -y que se había obstinado, seguramente por desidia, en ignorar-, incluso libros alemanes han relatado que éramos allí, en Bornholmer, los únicos periodistas presentes. Y nadie me escuchó. Cuando se buscan en youtube vídeos de la caída del Muro de Berlín, aparece el primero uno sobre un programa llamado «La imagen de tu vida», emitido por TVE, que tuvo gran éxito. Pusieron un trozo del telediario hecho en Madrid. Ese programa recordatorio lo elaboró una productora. Más abajo en las búsquedas está «Documentos TV». Otra productora. Ni una mención a la exclusiva de la empresa. Un día, con ocasión de los 30 años de Informe Semanal en 2003, Curro Aguilera me llamó y me invitó a contarlo entre otros muchos reportajes destacados. Al poco conseguí regresar al programa desde el «exilio». Y volver a hacer reportajes. Llegó así el aniversario de los 50 años de la televisión en España. Me correspondió elaborar -con Carlos Alonso- uno de los tres temas programados, una visión sociológica del cambio que había supuesto para nosotros. Marga Gallego contó la historia en sí, en cuanto a programas, y Maite Pascual se encargó de concretar los hechos más reseñables de esos 50 años con entrevistas.

Ahí ya no me callé. Insistí en que se contara la historia tal como había sido e incluso invité a Maite –tras agrias reuniones con la dirección incluida- a que llamara al menos a Álvarez de Toledo. El caso era difundir -¡por fin!- que TVE estuvo allí. Pero ella se negó categóricamente. Y nadie pudo hacerle cambiar de idea. Tampoco sacó otras exclusivas notables, de Rosa María Calaf por ejemplo. Rivalidades femeninas. Pascual habló del Muro, sin duda, pero invitando creo a un profesor y sin decir ni media palabra de la exclusiva de TVE.

El reportaje sí está en los archivos, pero mal etiquetado -a pesar de los excelentes profesionales que hay en ese departamento-, aunque también me he agotado de decirlo. Responde a aquel infierno de “los otros” que se vivió en Berlín en 1989. A veces aún me llaman para encontrarlo. Hay que poner en el ordenador  la fecha exacta de emisión y el título: “De la vergüenza a la libertad”.  Escribiendo «caída del muro de berlín» o similares, salen imagenes de agencias y posteriores al momento de la apertura. Por cierto, Laureano y yo salimos el mismo día de TVE con el ERE, el mismo día.

Ha sido de nuevo Alonso Álvarez de Toledo el que ha removido el asunto -del que otros dan conferencias sin haber estado allí, pero, indudablemente, basados en sus muchos conocimientos-, con sus cartas y llamadas. Para él fue el hecho más importante de su vida profesional. Para mí también. Gracias a Arcadi Espada por recordarlo.

Florentino, los fantasmas del pasado y la involución

No sé si le ocurre a todo el mundo, pero hay días –muy pocos afortunadamente- que me despierto algo obtusa. Como si hubiera pasado una mala noche y al abrir los ojos no se encendieran todas las neuronas. Hoy es el caso. Entre sueño y realidad, he tenido una pesadilla regresiva plagada de fantasmas del pasado. Florentino Pérez, Mayor Oreja, Aznar, Rato, la Iglesia católica preconciliar… Cómo será que en mi fantasía onírica aparecían ¡piratas! Corsarios y bucaneros asaltando barcos en el Siglo XXI y casi en la impunidad.

Definitivamente no puede ser cierto que Florentino Pérez vuelva a optar a la presidencia del Real Madrid y que acudan doscientos periodistas a la rueda de prensa e incluso una cadena de televisión, la Sexta, retransmita íntegra la hora y media de declaraciones y respuestas del empresario. Y que los titulares de los periódicos, como cuenta -tan brillante como siempre- Javier Pérez de Albéniz, se expandan en elogios —«Quiero hacer el mejor club del siglo XXI», «Que vuelva Florentino es bueno para el Madrid», «Florentino tiene un gran proyecto», «Florentino ha llegado como agua de mayo»- perdida por completo la memoria. ¿Pero este señor no salió por piernas del club?

No sigo demasiado el fútbol, pero recuerdo que Pérez fue el creador de los galácticos, unos señores que vendían camisetas firmadas y todo lo que se pusiera por delante previo cobro, a los que apenas quedaba tiempo para jugar con el balón. De ahí, que en la presidencia de Florentino, el Real Madrid no ganara un sólo título en tres años, lo que no había ocurrido en el medio siglo precedente. Además, dimitió «dada la mala situación económica del club». Pero, debido probablemente a mi escaso interés por el deporte, la imagen que me viene al pensar en este triunfador, es el ladrillo. Principal propietario y presidente de ACS, una de las más potentes constructoras, a Pérez le correspondieron premios mayores en la loteria amañada de la burbuja inmobiliaria. Sé que el Real Madrid tenía una ciudad deportiva en el norte de Madrid, y que ahora se erigen en el terreno cuatro enormes torres en cuya construcción participó. Las nuevas instalaciones del club se ubicaron en Valdebebas, previas expropiaciones, recalificaciones y todos esos trámites habituales, imagino. “Valdebebas es el mayor escándalo con el que me he encontrado», llegó a decir la ex ministra socialista Matilde Fernández, recoge Pérez de Albéniz. Pero es que los mortales no entendemos de estas cosas, eso se llama en realidad «alta gestión empresarial», que, sin embargo, se saldó con pérdidas. Para el club, por supuesto.

Pues bien, salvo el amigo de soitu, nadie más ha esbozado una crítica, o un leve recordatorio de la trayectoria de Florentino. Ha sido recibido en loor de multitudes. Claro que el director de la Sexta -entusiasta cadena con el candidato-, es Antonio García Ferreras, antiguo jefe de informativos de la SER desde donde pasó a dirigir el departamento de comunicación del Real Madrid con Pérez. Incluso un “periodista”, no sé de qué medio, pidió a Florentino que «salvara a España». Tienen dónde informarse sobre el personaje, si carecen de memoria y objetividad. Juan Carlos Escudier escribió un libro: “Florentino Pérez: el coleccionista de cromos”, que publicó la editorial FOCA. Su director, Ramón Akal,  me contó cómo enviaban a las grandes librerias ejemplares que desaparecían en su integridad 10 minutos después de abrir. Volvían a mandar remesa, e inmediamente era adquirida por el mismo único comprador. Fue uno de sus libros más vendidos, pero no más leídos. Por cierto, en él se apuntan los problemas padecidos hasta por 6 jugadores negros como el tizón, en la época de Pérez.

Pero es que además de Florentino, veo y oigo incesantemente a Aznar redivivo lanzando sin complejos recetas ultraliberales para solucionar la crisis, en contra de la tendencia mundial que sabe quién y qué ha causado la debacle financiera. Hasta se fotografía con sus ministros del 96. También camina pujante Jaime Mayor Oreja, el añorante de la placidez del franquismo, el que aspira a repetir en Europa alabando la política de su bisabuelo que prohibió a toda la familia –vasca- que hablara euskera, el que llama a Aznar y a Rato al liderazgo. Otro, Rato. El director general del FMI -¿tampoco lo recuerdan?- abandonó su cargó en este organismo “por razones personales”,  en Octubre de 2007, sin oler la crisis financiera. ¡El FMI no sospechó nada aún cuando ya se había producido el detonante de la subprimes! Exactamente igual que Zapatero, según le acusan los populares. Claro que el Fondo Monetario Internacional tiene como misión precisamente la de ocuparse de la economía mundial. Es una más de las contradicciones del PP. Aseguran que ETA estaba en las últimas gracias a su gestión de gobierno, pero al mismo tiempo no dejan de pensar que participó en los atentados del 11M, y creen que su mejor apuesta para solucionar la crisis es un Rodrigo Rato que no se enteró de nada al frente del máximo organismo –junto con el Banco Mundial- sobre estos temas.

Aquí no acaba la cosa. Aznar, desde su acreditada altura internacional, recrimina a Obama su política –con Cuba-, y el desprestigiado ex vicepresidente de Bush, Dick Cheney, el cerebro de la errática política estadounidense –con graves repercusiones en el mundo entero- de la pasada legislatura, también resucita para encabezar una oposición ultra al presidente demócrata. ¿Le habrá contagiado Aznar?

Porque es España la nación que se ha caracterizado por revolucionar hacia atrás. Los grandes cambios consustanciales al concepto revolución, siempre han sido aquí involucionistas. En toda su historia. Estamos ante una nueva ofensiva. Ver a la iglesia católica preconciliar resucitando su oposición al aborto tras un cuarto de siglo de la ley en vigor, o diciendo que el preservativo propaga el SIDA, es otro de sus síntomas.

Y no me faltaban más que los piratas. De mar. También los hay de tierra y aire. ¡Al abordaje! Con ira atacan, ira producen en su mirada hacia atrás, cercenada la visión de futuro y de presente.

Escribir me despeja más que un café. No lo he soñado, es cierto. La pesada maquinaria del involucionismo nos aplasta. Con la connivencia desde luego de la sociedad y de sus medios informativos.

El banco de los ciudadanos hartos y cabreados (BCHC)

Acabo de detectar que alguien ha encontrado mi blog tecleando en Google “ciudadanos hartos y cabreados”, figuro en quinto lugar de las búsquedas. Y no soy consciente de haber empleado la palabra cabreados, igual fue en un comentario. Quienes me quieren me alertan de la preocupante deriva que he emprendido irritándome por las barbaridades que contemplo a diario. Seamos positivos. Y sobre todo prácticos, que esta vida son 4 días y previsiblemente ya he vivido 3. A menos que los espectaculares avances en investigación genética me echen una mano, y, al tiempo, no me atrape una gripe de la que nadie quiera saber la paternidad.

Entiendo que la forma óptima de empezar a salvar el mundo y la sociedad –dada su inacción- es utilizar los mecanismos del propio sistema. Lo primero por tanto es crear un banco. Aquí tenemos los requisitos que se precisan. Encontrar alguien con experiencia bancaria, financiera o económica no será mayor problema, parece que con esos conocimientos sólo son precisas tres personas. El principal escollo aparentemente es juntar 3.000 millones de pesetas, así viene en la ley de 1995. Es decir, 18 millones de euros. 18 millones de ciudadanos hartos y cabreados no somos, que sería lo más asequible, pero puede que 1.800 sí. Tendríamos que poner cada una 10.000 euros. Es mucho, aunque según se mire. Pensemos en 18.000 personas que nos toca a 1.000 euros. Los partidos grandes alcanzan hasta 10 millones de votantes, ¿no vamos a conseguir los ciudadanos hartos y cabreados 18.000?

De cualquier manera se trata, como digo, se aprovechar el propio sistema. Vamos con 1.000 euros a un banco y pedimos un crédito de 6.000. Con esos 6.000 a otro banco, y lo aumentamos a 10.000. Si nos juntamos 18.000 personas, podemos reunir fondos, no sólo para crear el banco y el papeleo sino también para una sede. Hagámosla de diseño, distinta, en un parque, en un mercado. Aunque probablemente es mejor no despertar sospechas, una sede de piedra y madera noble será más aconsejable. Alquilada, por supuesto. Cualquiera de las sucursales que están cerrando.

Atrevámonos a ingresar nuestras nóminas y ahorros –de tenerlos-, a facilitar créditos humanos. El BBVA ganó el año pasado, con la crisis, mucho menos que en ejercicios anteriores pero se llevó 5.414 millones de euros. Nosotros vamos a ser modestos en nuestros inicios, pero también conseguiremos sustanciales beneficios. Además, inmediatamente, vamos a acudir a pedir fondos de subsistencia al gobierno, ningún banco pierde dinero. Sacamos la pasta propia invertida –por seguridad- y funcionamos con la subvención o aval estatal.

Nos unimos a continuación a un grupo de comunicación. Logramos prebendas e influimos en su línea editorial para lograr más beneficios, más poder para cambiar algo. Incluso podemos crear uno nuevo, innovador, honesto, realmente informativo. Procuramos, entretanto, seguir favoreciendo a los clientes. Sin engañarles con productos trampas, y facilitando sus inversiones y proyectos. Ya estamos instalados. De producirse trapicheos y desfalcos -la terrible condición humana-, nos hayamos a  salvo de Hacienda y de  la justicia, mucho más que si robamos una pera en una frutería. Creamos una fundación anexa al banco para desgravar impuestos. Y contratamos a los mejores abogados para que nos salgan las cuentas a devolver. ¿Què tal si también formamos o nos anexionamos a un partido polìtico, con sus sueldos e influencias? De todos modos, nos irá igual de bien sea cual sea quien ocupe el gobierno. Los bancos tienen bula.

Entretanto copiamos toda idea que esté en la red o que nos hayan facilitado en las entrevistas y reportajes que nos hagan –si es que queda en activo algún periodista imaginativo-, y les plantamos nuestro propio copyright: “idea original”. Más pasta. Ya para invertir en el propio “banco de los ciudadanos hartos y cabreados” que prosperará lo indecible. O para lo que nos apetezca.

Ya consolidados, empezaremos a poner dinero en proyectos que ayuden efectivamente a la sociedad. Ahogaremos a las empresas que expulsen a los trabajadores como represalia política, ayudaremos a los pequeños emprendedores. Atraeremos, con los nuevos métodos, un gran número de clientes. Con nuestro poder económico y mediático –social también en nuestro raro caso-, presionaremos a los gobiernos para que efectúen cambios.

 Realmente relaja encontrar una vía de escape, de resolución de problemas. Me voy a dormir más tranquila, veo un camino para salir del túnel.

Actualización 10 de Mayo:

  Ya soy la primera opción para la búsqueda de «ciudadanos hartos y cabreados». No sé si ése era el objetivo. Preferiría «resolución de problemas para los ciudadanos hartos y cabreados». Pues sí, tambien aparece el periscopio en primer lugar. Menos mal.

Cauces para la libertad de expresión

Múltiples voces alertan hoy sobre la pérdida de la libertad de expresión, en el Día Mundial que las Naciones Unidas señalaron, ya en 1993, para reivindicar la Libertad de Prensa. No estoy muy segura de que ambos conceptos sean sinónimos: expresión y prensa. La prensa sería el cauce de la expresión -como algo organizado que termina siendo empresarial- de una libertad que atañe a todos los ciudadanos.

Estoy totalmente de acuerdo, total y apasionadamente, con el principio que inspiró a la ONU: “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática». Comparto también con muchos compañeros las noticias y opiniones que hoy hablan de los periodistas muertos en el ejercicio de la profesión –reales, fallecidos y enterrados, no entelequias-, de los encarcelados, de los cercenados y autocensurados, de las trabas –económicas sobre todo- que padece el periodismo actual, de la precariedad laboral, pero pienso que eso no es todo.

Porque nunca ha habido en la sociedad mayor libertad de expresión que ahora, un más intenso deseo de comunicar ideas y sentimientos por todos esos medios que consagran las pautas legales en teoría. Veamos:

Articulo 20.1.D Constitución española: Derecho a comunicar o recibir información veraz por cualquier medio de difusión. (Acotado, en el 20.4, a  derechos de otros).

En la conservadora y aún no aprobada Constitución Europea, se estipulan menos límites, sin embargo, y resalto que “no permite injerencia de autoridades publicas”, ni fronteras. También respeta “la libertad de medios de comunicación y su pluralismo”.

¿Se cumplen estos preceptos? No demasiado. Veraz y libre no es precisamente buena parte de la prensa. Y el poder siempre va con la guadaña y las vallas restringiendo y encerrando en un reducto lo que se le escapa de las manos. Pero apenas lo logra. Miles, millones, de páginas en Internet nos cuentan noticias, reflexiones, todo ciudadano puede abrir un hueco para decir lo que piensa. Y los intentos oficiales por acallarle no prosperan, ni creo que lleguen a hacerlo porque el fenómeno es imparable, por mucho que se empeñen –que lo hacen-. Si una columna es censurada, como acaba de ocurrir, Internet la publica y la difunde.

Causa y consecuencia, los medios tradicionales son hoy emporios financieros dedicados a ganar dinero como objetivo prioritario, el periodismo en ellos es secundario, podrían fabricar embutido de igual manera. Pero la libertad de expresión se escapa por todos los resquicios que deja el sistema.

En realidad estamos sobreinformados. Y muchas veces sin rigor, porque el periodismo sigue siendo una especialización, no todo el mundo puede operar a corazón abierto sin formarse, no todo el mundo puede informar a los otros, pero sí expresarse como le venga en gana. Aunque, insisto, estamos sobreinformados. Apenas se leen, en realidad, otra cosa que los titulares por tanto, casi no hay espacio en el día para tanta noticia, tanta opinión. Los medios tradicionales ofrecen media docena y repetida hasta el aburrimiento. Internet diversifica hasta la anécdota. Se precisa una brújula (o un periscopio 🙂  ) para orientarse en la gran Red.

Ése es el fenómeno a estudiar. Hay mucha más información que nunca, mayor libertad de expresión que nunca, más ganas de ella, pero ya no tiene cauces mayoritarios. Esos siguen perteneciendo a las grandes corporaciones que, por reacción y por interés, trivializan las noticias. Nunca, aunque parezca paradójico, ha estado la sociedad menos informada en realidad, menos comprometida. Justo lo que deseaba el poder.

Un ejemplo. Reparo en la noticia más leída esta mañana en El mundo. Prometedor titular: “Poesía, rendición y sentencia”. ¿Se ha vuelto loco el mundo?, me pregunto ¿ha despertado?… poesía… rendición… sentencia… ¡Hablan de fútbol!

Todo el sistema mundial está en crisis y no creo que los parches solucionen el problema. Una guerra como sucedió tras los esparadrapos que no curaron las heridas del crack del 29, una pandemia auténtica que se nos lleve a la mitad de los humanos, hoy más que nunca sería necesario el periodismo. Crítico, documentado, de investigación, movilizador, pero se escurre por los agujeros del colador, nos escapamos, sí, pero hacia el sumidero. Y apenas sólo queda la masa: el sistema tan cual es, tal como lo quieren desde arriba quienes se benefician de él.

¿Libertad de prensa? Sí, desde luego, totalmente. Pero sobre todo: libertad de expresión, que nos engloba a todos. Encauzada. ¿Quién lo hará? ¿Se puede hacer? Habría de ser con otras estructuras para no acabar en lo mismo. A situaciones nuevas, nuevos métodos. Y que la sociedad que tanto busca, profundizara, abriera los ojos y reaccionara. Lo tiene difícil, la verdad. Pero lo necesita.

Javier Ortiz: una ausencia lamentable

Ha muerto un gran periodista y un hombre coherente. 61 años. Nació en Donostia-San Sebastián el 24 de enero de 1948 y ha fallecido esta madrugada en Aigües (Alicante).

Empezó a escribir en publicaciones clandestinas a los 18 años y fue detenido en algunas ocasiones -esas cosas que pasaban en el «feliz» franquismo-. Decidió exiliarse a Francia y no regresó hasta que desapareció el dictador.

Autor de diez libros, gran parte de su carrera periodística la desarrolló en El Mundo, cuando El Mundo era otra cosa. Allí le conocí, era el jefe de Opinión y me recibió. Me presenté con un elaborado texto pidiendo escribir «opinión», ya que la objetividad a la que obliga el periodismo cotidiano deja muchas cosas en el tintero. Y me dio la primera oportunidad en ese sentido: una de cuatro columnas simultáneas que daban otra visión de la actualidad y que creo salían los domingos.

Volví a saber de él el año pasado, al dirigirme a la editorial AKAL. Él dio el visto bueno a mi último libro, publicado precisamente en FOCA, la colección que él dirigía de la mano de su buen amigo Ramón Akal, otro gran personaje.

No hubo más trato personal. El que se deduce de leer lo que escribía y sentirse plenamente identificado. Su progresismo, su ironía, su sinceridad tajante, su honestidad. Algo que crea profundos lazos. Los estableció con muchos seguidores de su exitoso blog y de sus columnas de Público.

Siento mucho su muerte. Nos va a faltar un referente de una forma de hacer periodismo valioso y cada vez menos frecuente: el que de verdad cambia algo.

Previsoramente, dejó escrito su propio obituario. Sabía que las necrológicas suelen ser  una plétora de lugares comunes.

Aquí lo tenéis.

Y me gustó especialmente esta columna en la que se atrevió a decir algo muy impopular pero que pensábamos muchos.

Marta no somos todos

Bancos: cierran sucursales… porque sobran

cajero

La importancia de los antecedentes es básica en el periodismo, cuyo fin debe ser informar al ciudadano. Nos cuentan  que están cerrando oficinas bancarias. 300 se propone eliminar el Popular. Sigue la tendencia de otros bancos. «¡Es la crisis!» pensamos alarmados. Pero ¿sabemos cuál es la situación real, de dónde partimos?

   España es el país con mayor número de oficinas bancarias por habitante del mundo (casi 96 por cada 100.000 habitantes), más del doble de la media europea. Nuestra red de cajeros automáticos por otro lado, es la más extensa del continente y casi del mundo (sólo superada por Canadá): 126 cajeros por 100.000 habitantes.

El ladrillo dio cifras récord de beneficios a los bancos. Porque no comprábamos con la entradita guardada bajo una baldosa sino endeudándonos desde el primer euro del costo. Y produjo el aumento del negocio y, de ahí, del número de sucursales. Las entidades se vieron obligadas a aumentar también su plantilla en un diez por ciento. Y eso hay que explicarlo cuando se da la reducción de sucursales. No es lo mismo cerrar sucursales por la crisis, que cerrarlas poque sobran y siempre sobraron. He vistado algunos pueblos (por ejemplo Avión, en Galicia), donde había más bancos que panaderías o carnicerías.

 Hablaba del excesivo consumo español en la entrada anterior. Arrostrando una fuerte reticencia al cambio de costumbres, España se reajusta a su realidad. No estaría de más aprender la lección para el futuro si llega mejor, que habrá que verlo. Pero lo lógico es pensar que, de una forma u otra, la crisis pasará. Lo improbable es que regrese lo mismo que teníamos antes: consumo desorbitado, alegre endeudamiento… y deberíamos estar preparados.

Sonsoles, las primeras damas y la familia

sonsoles

«Ni el G-20 ha conseguido que Sonsoles Espinosa, la esposa del presidente del Gobierno, haya lucido sus mejores galas. Como viene siendo habitual la consorte de Zapatero ha vuelto a mostrar su particular visión sobre el papel de las «primeras damas»y de nuevo ha dejado a su marido sin brazo al que agarrarse cuando los flashes empiezan a saltar». Así comenzaba la información de El Mundo, sobre el hecho de que la esposa del presidente del gobierno español no acudiera a Londres a hacer un recorrido turístico, cultural y de obras de caridad, y componer una foto con las otras esposas de presidentes asistentes a la cumbre del G20. Tampoco fue Carla Bruni. Ni los maridos de las dos únicas presidentas, Merkel y Cristina Fernández de Kirchner, pero de ellos no nos cuenta nada, Esther Mucientes, la firmante de la noticia.

Mucho se ha hablado en los medios de Sonsoles Espinosa -la anécdota copa el periodismo de hoy-. Soitu que zigzaguea en su línea editorial, incluye hoy una pieza paradigmática de lo que apunto que es la tercera más vista de la web: «Sonsoles eclipsa a ZP sin poner un pie en la cumbre«. La redacta otra mujer, Beatriz García, se ha molestado en bucear por los principales medios estadounidenses y británicos, para concluir que «no hay una sola mención a Zapatero». Y sí ha encontrado de su mujer: «Según The Huffington Post, Michelle Obama no ha acertado en absoluto en la elección de su vestuario y tendría que aprender de Sonsoles, a quien definen como una de las cinco mujeres más elegantes del panorama europeo. Un icono de estilo en el que Michelle debería de inspirarse para huir de los modelos que ha lucido los últimos días, que tildan de «desastrosos». Para The Huffington Post la mujer de Obama ha cometido tres graves errores: vestirse demasiado informal para visitar a la Reina, apostar por cardigans que parecen «cutres» y elegir un corte de falda que no le sienta bien». Para ese viaje, no se necesitaban… bolsos de Prada.

 Aún no queriendo ser Sonsoles una mujer florero, la periodista le ha dedicado todo el surtido de IKEA para que elija con cuál presentarse. España no ha aparecido nunca en las cumbres internacionales, sencillamente porque no estaba, cosa que ahora sí. Pero es que, de la foto de las Azores, los medios norteamericanos borraron a Aznar literalmente. Sólo sacaban planos de Bush y Blair. Aquella trágica noche yo también me molesté en ver las cadenas norteamericanas y Aznar para ellos no existió, editaron lo esencial y Aznar no lo era. No contamos fuera, no podemos engañarnos. Es la primera vez que vamos a una cumbre decisoria, esperemos a ver qué pasa en el futuro. La periodista de SOITU apunta que Zapatero lleve a Sonsoles: «Zapatero va a querer pegarla a su lado para que los flashes disparen a la mujer más cool entre las primeras damas y al trajeado señor que la acompaña».

The Huffington es un blog que, con visitas millonarias, se ha convertido en una web de culto para los amantes del periodismo moderno: política y celebrities. Y The Guardian -de quien cita su artículo del día anterior- cayó en la misma frivolidad. A ver qué tiene que ver en una cumbre cómo vayan vestidas las señoras de los presidentes. Nada nos han contado ninguno de cómo iban ataviados los maridos de las presidentas, y si estuvieron. Ni el Sr. Clinton, esposo de la Secretaria de Estado norteamericana.

Afortunadamente la mujer de Zapatero parece tener las ideas claras, y aparecer en la prensa como portadora de joyas y cortes de pelo le debe hacer bien poca gracia.

El problema es más de fondo, como suele suceder. Al igual que en las más antiguas monarquías, no nos gobiernan personas, sino familias. Un presidente norteamericano puede ser negro, pero no soltero. El concepto de «Primera dama» nació allí. En España sólo Ana Botella se apuntó a intentar reivindicar ese papel que, en teoría corresponde la reina, pero tampoco porque figura en la Constitución como «consorte del Rey».

La familia, como idea religiosa, impera en nuestra sociedad, no es discutible. A pesar de que la propia sociedad se aleja cada vez más de su formato tradicional. Y en él, la mujer sigue siendo el reposo del guerrero, y la que tiene lucir acicalada, hidratada, perfumada y enjoyada como un accesorio.

En España siempre ha mandado -para nuestra desgracia- la tradición religiosa, pero los padres de la Constitución norteamericana no eran, precisamente, furibundos religiosos. La primera enmienda dice: «el Congreso no aprobará ley alguna por la que adopte una religión oficial del estado o prohíba el libre ejercicio de la misma, o que restrinja la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a pedir al gobierno la reparación de agravios». ¿Qué ha pasado para que ahora sean todos ultrarreligiosos? ¡que se permitan no serlo!, no saldrían elegidos.

Michelle Obama es una profesional prestigiosa, lo son muchas de las esposas de mandatarios, como Sonsoles Espinosa en nuestro caso. Y nosotros hemos elegido a una persona, no al paquete completo ¿o sí?  Una pista sobre a quién elige el alto cargo para compartir su vida sí da. Pero no tiene porqué llevarla colgada del brazo en las fiestas de postín.

He escuchado a algunas esposas de hombres influyentes, reivindicar el papel de su labor. Antaño, fueron progresistas incluso. «Detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer», dicen. No en el siglo XXI. Ahora la mujer piensa, trabaja y decide y debe defender su propia carrera y su espacio, que ya no siempre es ser «señora de». Pero las propias mujeres, las periodistas, siguen empeñadas en conservar el cliché. Lo malo es que su tópico les parece elogioso y sus lectores desinformados se lo aplauden.

Si España no figura apenas internacionalmente, nunca, también puede ser culpa de los españoles, incluidos sus periodistas.

¿Dónde están los periodistas?

Manel Fontdevila en Público

Manel Fontdevila en Público

¿Es obligatorio llenar los informativos de todos los medios con lo que ha dicho éste y le ha contestado el otro, con lo que aquél ha replicado y la respuesta del segundo? Al parecer, si, porque hoy en el periodismo reina la «equidistancia», término del que ya hemos hablado repetidas veces por todos los cauces. Se trata de dar cuotas a los partidos lo mismo que se hace en la charcutería: 100 gramos de jamón de York para el PSOE, otros 100 gramos para el PP. Echemos una propinita al PP para que no parezcamos tendenciosos -un espíritu crítico me ha preguntado si los teclados de los ordenadores de las redacciones no tienen desgastada la letra «P»- . Y a IU, por ejemplo, y los partidos minoritarios, les obsequiamos de vez en cuando con alguna tapita si procede, si no va muy larga la «noticia».

Leo y escucho a ciudadanos concienciados y extremadamente hartos preguntarse ante tantos atropellos como estamos viviendo ¿dónde están los periodistas? Aún siendo la de periodista, con la de juez, la profesión menos valorada por los españoles, se ve que aún esperan que alguno despierte. Los hay que lo intentan -incluso con uñas y dientes-, pero -como viene sucediendo en tantos aspectos esenciales- no disponen de cauces mayoritarios de comunicación. También pervive en la sociedad la creencia de que la denuncia periodística cambiará algo. Y -nota al margen- me parece que ya no corren tampoco tiempos de Watergates, que casi nadie se inmuta por más suciedad que contemplemos.

¿Qué le aporta al ciudadano escuchar hasta la saciedad que Rajoy dice, Zapatero dice -como refleja magistralmente la viñeta de Fontdevila-, o Pepe Blanco o Pajín, o Soraya, o De Cospedal, o Trillo, o Aguirre o quien sea?

Incluso grandes periodistas, compañeros de nuevas fatigas, se muestran entusiasmados con la tendencia «equidistante» del periodismo. Las causas básicas del problemas son varias: poco trabajo de las redacciones en la superficie -es más cómodo cortar y pegar, repetir lo que dicen otros- y un deseo mundial de desinformar, tejido desde los poderes, para disponer de ciudadanos más dóciles, manejables y amantes del consumo -la publicidad, el negocio, es lo que manda-.

Pero hay muchas excepciones. Unas entradas más abajo podéis escuchar la entrevista de un periodista sueco al Abad del Valle de los Caídos ¡qué poco se ve eso en España!: preguntar sin complejos, ni cuotas, repreguntar hasta extenuar al entrevistado para que dé la respuesta real. La BBC británica tiene brillantes ejemplos de poderosos acorralados por el periodista que terminan diciendo lo que no quieren decir: la verdad. Hasta en EEUU los moderadores de los debates presidenciales intervienen y puntualizan lo que declaran los candidatos. Aquí son invitados de piedra, que siguen el guión marcado por los partidos, en contenidos, en tiempos… y que ¡encima! se muestran muy ufanos de haber logrado que los políticos hablen ante ellos. ¿Qué hablan? Yo digo, tú dices, pues tu más, y los trajes de Camps y la antidiluviana Filesa, y mis cifras son éstas, pues las mías son estas otras y tú no tienes ni idea. Perdón, Vd. o su señoría. ¿Eso informa a la sociedad? Y encima con cupos acordes con los votos obtenidos.

El ciudadano no tiene por regla general tanta información como debería tener el periodista. La mayor parte de las diatribas partidistas se resuelven con datos, con trabajo. «Su política económica es nefasta», veámoslo con las cifras que aporta el periodista. Si el político miente -y lo hace a menudo- tiremos de datos y hemerotecas. Trabajemos. Por ejemplo, se juzga «equidistantemente» la responsabilidad de Zapatero en Filesa y la de Rajoy en la invasión de Iraq. Cuando Filesa, Zapatero apenas era militante del PSOE, Rajoy vicepresidía el gobierno que suscribió el ataque a Iraq. Pero de un lado tenemos a becarios y asimilados, mal pagados y mal acostumbrados, que no se molestan en hincar el codo, muy mal preparados también. Y del otro, a periodistas altamente aposentados, a menudo con una profunda confraternización con políticos de uno y otro signo, e instalados en grandes grupos económicos de la comunicación cuyo primer objetivo es también ganar dinero. ¿Por qué los poderes del Estado que no funcionan, políticos, jueces, prensa, habitan en torres de marfil tan lejos de los problemas de los ciudadanos? Porque ellos viven como dios y no les afecta, ni siquiera lo entienden. A ver qué va a entender un diputado con tres sueldos de vértigo qué es no llegar a fin de mes.

Empecé mi carrera profesional en tiempos difíciles, a la caída del franquismo, quizás eso me ha influido. Se abrió una puerta y entró una gran bocanada de aire. Ladislao Azcona, Eduardo Sotillos y Pedro Macías -desde muy distintas posturas ideológicas- eran quienes me encargaban noticias en mi humilde puesto de corresponsal de TVE en Aragón. Los tres sin faltar uno mantenían esta consigna: «dame la noticia y si por algo interviene un ministro, ponlo al final y corto». Lo importante es la noticia. Ése es el periodismo que yo aprendí.

Pero ahora también vivimos tiempos difíciles, y sigue siendo la noticia lo único importante. Dejémonos de paquetitos de mortadela -porque ya no son ni jamón de york- y contemos lo que pasa sin cuotas. Habrá días que será más interesante para la audiencia una declaración que otra. Ah, que protestarán los políticos y dirán que el periodista es tendencioso por no haber cortado sus gramos de embutido. ¿Son ellos quienes deciden la información? ¿Mandan los políticos en la información?

   Habría que dejar descansar a los ciudadanos de esas declaraciones tan interesadas, y, sobre todo, tan poco interesantes, tan tediosas, tan mediocres, tan desinformadoras. A ver qué gran medio se apunta a la tarea. No lo veremos. En otros países lo hacen, por eso sus ciudadanos tienen criterio. Aquí no parece interesar ni siquiera a la mayoría de los periodistas. Al menos, no colaboraremos con la «equidistancia» desinformadora, rebusquemos para encontrar nuestro espíritu crítico. Sin periodismo crítico no existe la información y la sociedad va a la deriva. Y unos cuantos de aprovechan de ella.

Actualización 23.00 Alguien está intentando otra forma de hacer política y contar con la sociedad, convertirla en actora, defender la auténtica comunicación, desafiar -de alguna manera- al sistema. Es una gran esperanza.

Valle de los Caídos, reducto franquista

 La televisión pública sueca acaba  de emitir un reportaje de una hora en prime time sobre el franquismo y su pervivencia en nuestro país. En él se incluyen unas imprescindibles declaraciones del Abad del Valle de los Caídos, quien rechaza que allí se exalte a Franco y opina que la postura contraria al dictador es minoritaria en España. ¡A saber con quién se junta ese maldito sueco!

   Niega el padre Amando que la cifra de muertos a manos de Franco pudiera ser mayor que la que recoge la dictadura. «No comparto eso, eso es lo que usted oye…» argumenta el abad, hasta que es interrumpido por el periodista, que afirma haberlo leído de un historiador británico «conocido y reconocido». El abad pregunta por la cifra, que el entrevistador sitúa en 200.000 personas. La respuesta es tajante: «Esto es rigurosamente falso. ¡Rigurosamente falso!»

     Copio y pego la información que, entre otros medios, recoge El Plural. Porque lo que es un ejercicio modélico es la entrevista del periodista sueco. El sacerdote español no está acostumbrado a esas preguntas incisivas, a las repreguntas una y otra vez hasta encontrar la repuesta precisa… pero esto es lo que ven los suecos todos los días. Por eso están informados y tienen criterio.

  http://www.elplural.com/macrovida/detail.php?id=31948

  Si alguien tiene la paciencia de atender a todo el reportaje en sueco, pero con todas las entrevistas en español -dado que el sueco habla nuestro idioma además de el inglés y los españoles no-, aquí lo tenéis. Pero hace falta mucha paciencia, dura una hora.

http://svtplay.se/v/1488500/dokumentar/mari_carmen_espa_a_-_tystnadens_slut?cb,a1364145,1,f,103479/pb,a1364142,1,f,103479/pl,v,,1488500/sb,p103479,1,f,-1

Darwin, evolución y regresión

 darwin-worm

Hace, hoy, 200 años nació Charles Darwin (Shrewsbury, Inglaterra, 1809-1882). Fundador de la biología moderna, descubrió, demostró y documentó la evolución de las especies, descartando el origen divino de la vida. El desarrollo evolutivo viene por la selección natural, fruto de la lucha por la supervivencia. La vida en la Tierra se originó a partir de organismos unicelulares hasta llegar a los mamíferos y el hombre. La selección natural, sin embargo, «ha favorecido en la evolución humana el desarrollo de instintos sociales y el aumento correlativo de las facultades racionales», según señala el Diccionario del Darwinismo de Patrick Tort.

 Los descubrimientos en genética permitieron corroborar y ampliar las teorías de Darwin. Hoy sus estudios están absolutamente comprobados. Pero estamos asistiendo al auge del Creacionismo, que insiste en que somos fruto de un acto divino. El 66% de los estadounidenses creen en su certeza o posibilidad, según una encuesta de USA Today.

Se niegan teorías demostradas por la ciencia. Nada les sirve si ellos «creen» que es de otra manera. Y en el colmo del cinismo, se contrastan en el mismo plano ambas «tendencias». Es decir, se pretende enseñar en EEUU el creacionismo como origen de la vida humana, negando la evolución. Como la repetición de los mensajes cala, ya -como digo- dos de cada tres norteamericanos cree en el creacionismo. Los conservadores modernos, equilibrados, equidistantes, cuentan por tanto que existen «dos» teorías: creacionismo y evolución. En España hemos visto esa misma equidistancia al abordar temas conflictivos de la vida pública.

Y la génesis no es la misma. La fe -religiosa, política, social- tiene un corto recorrido: una idea que se acepta sin ninguna comprobación, un dogma. La ciencia, cuando no entiende algo, investiga, fruto de ello elabora una hipótesis; si consigue demostrarla por medio de comprobaciones prácticas, ha encontrado una tesis o teoría, pero, de no suceder así, busca nuevas hipótesis y vuelve a intentar la demostración para encontrar la verdad. La ciencia -cuando su modelo entra en conflicto con la realidad- trata de ajustarse a ella, la busca; la fe, -si la realidad le contradice- rechaza la realidad.

El catolicismo y todas las religiones en su integridad, la crisis, el liberalismo «neocon», el hambre irresoluto, el exterminio de los pueblos, consentido y amparado, silenciado por la impunidad, el periodismo cómplice, manipulador, o incapaz y equidistante… Y el 11M y su basura conspiranóica, espías, persecuciones políticas, cacerías -absurdas e inoportunas-, la lucha por la supervivencia nos trae en estos casos una regresión de los humanos que hoy pueblan el planeta tierra. No sé si Darwin contó con ello, habrá que comprobarlo.