Déjeme Vd. en paz, estoy saturado

¿Que científicos de la NASA van a anunciar que hay vida extraterrestre? Déjeme Vd en paz, estoy saturado. ¿Que no era vida extraterrestre sino una bacteria rara en aguas de nuestro propio planeta? Pues vaya birria. Para quienes amamos la información, sabedores de su importancia vital para ser ciudadanos con criterio, estos días son, gracias a las revelaciones de wikileaks un festín. Las críticas llueven incluso de periodistas. “Son demasiados impactos, la gente se cansará -¿yo me canso?-“. “Total no dicen nada nuevo, ya lo sabíamos”. “¿Alguien pensaba que la diplomacia y el mundo funcionan de otra manera?”. La facción entusiasta les argumenta: “El hecho de que las élites de poder (e incluso cierta prensa) estén reaccionando violentamente parece confirmar que la teoría política del hacker australiano (Assange) es correcta, y que los poderes fácticos se sienten verdaderamente amenazados”, resume Pepe Cervera. Así es. Enemigo público número 1, políticos que quieren matarle por su “justicia” expedita, el portal boicoteado.

Wikileaks nos ha contado, en cables con el sello de las embajadas estadounidenses, como poco la corrupción que impera en muchos países, en muchos gobiernos, sus miserables servidumbres. Pero es que, además, los medios traen más noticias, vaya por dios. Vamos a ver que, concretamente en España, son nefastas. Como los tres millones de euros que se embolsó la trama Gürtel, vinculada al PP salvador, solo con la visita del Papa a Valencia. De nuestro dinero, del que yo misma necesito, sin ir más lejos.  Y este chico,  Zapatero, abdicando de su ideología si alguna vez la tuvo, junto a todos los socialistas con responsabilidades públicas que se refugian en el “sentido de Estado” para privatizar empresas muy rentables -obteniendo el pan de hoy y el hambre para mañana- y quitar 426 euros a los parados de larga duración. Pues no,  cuando se incumple un programa hay que dimitir. Y dejar paso a la derecha titular, afín absoluta de los mercados, para que la ciudadanía desinformada sepa lo que vale un peine.

¿Y el PP? Nada, que Aznar dijo que igual si la cosa se pone muy fea vuelve a la política para salvarnos. Que no le gusta Rajoy, su elegido. Y Gallardón, el amado dilapidador de dinero público, se postula para sustituirle. ¿Y Aguirre? De ella y sus obras hablo al final del texto.

Tanto a los políticos como a la audiencia, le sobran ya los 26.000 parados más del último recuento. Los cuatro millones, o así, oficiales. Lo mejor sería meterlos en una bolsa o en una balsa, librarnos de ellos e iniciar un nuevo punto de partida ahora que parece que, una pizca y por unos días, hemos tranquilizado a los mercados. Son tan molestos. Un auténtico lastre.

¿No es esencial la información? Ah, pero es que «es demasiada». «Yo de esas cosas no entiendo, no me interesan, quiero divetirme. De mi vida y mi futuro… no entiendo». Tampoco lo hacen los telediarios, la fuente donde bebe una mayoría votante. La jugada de Zapatero para dar negocio y poder a sus amigos a costa de la televisión pública, ha acabado en fiasco. Cuatro y La Sexta –sus apuestas- desaparecen engullidas por las clásicas: Antena 3 y Telecinco. Sus informativos, cargados de sucesos y banalidades, son programas de entretenimiento para masoquistas morbosos. Y TVE, especialmente en el TD2, el reino de Poncio Pilatos.

Si ante todo lo que está sucediendo y se está revelando, presenta a la audiencia: “Éste dice que ha ocurrido esto, pero el otro, el implicado, contesta que no y, yo que soy la repera de objetiva, no les doy ni un dato para que tengan una base como es la obligación del periodista”. Y a ver que opina el PP que tiene que salir todos los días. Y ponemos a Llamazares un cachito que parece que tiene una opinión “como diferente”. Y si alguna vez nos mojamos que sea para mostrar una gracieta como esta parábola neoliberal:

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Ay, pero los medios conservadores, apartados de la tarta de wikileaks, la ultracaverna cuyas cadenas de televisión propició fundamentalmente la imprescindible Esperanza Aguirre que aguarda su momento para vender hasta el suelo bajo nuestros zapatos, son bastante menos «objetivos«. Uno de sus mejores amigos y protegidos, Federico Jiménez Losantos pide hoy en El Mundo, de Pedro J. Ramírez un golpe de Estado. Lo hace mucho, pero parece que ahora nos pilla un poco más enfadados. Y, además, estamos en grave peligro de “rescate” en cuanto los mercados vuelvan a “intranquilizarse”. La inefable «bienpagá«, Cospedal, declara también en El Mundo: “Con este Gobierno, la democracia está en peligro”. ¿Peligro? Hay que actuar. La solución la tiene alguna otra bacteria con cianuro:

Escribe Jiménez Losantos (en El Mundo de Pedro J, ya digo y mentando la cuando menos oscura jugada de la Zarzuela):

“España está tan horriblemente mal que cualquier remedio, venga de donde venga y llegue hasta donde llegue, es bienvenido. Sin embargo, lo que tenemos, por encima de esta crisis económica que nos puede llevar en un par de meses a la suspensión de pagos es una auténtica crisis de régimen, que debe ser abordada como tal y cuyo único remedio es el que los grandes empresarios y amigos del Rey han elevado a su consideración, seguramente porque lo había pedido”

(…)

Pese al descrédito del concepto, que recuerda las vísperas del 23-F, España necesita mucho más que el entonces famoso «golpe de timón» de Tarradellas y el «Gobierno de gestión» que aborde las reformas económicas e institucionales que nunca hará un candidato electoral. Con un gobierno presidido por un independiente que forme un gabinete de emergencia y unidad nacional -con Mas a prudente distancia-, España podría atisbar alguna posibilidad de salvación en 2012. En una campaña electoral de dos años es rigurosamente imposible. La suspensión de pagos impondrá soluciones de emergencia. Hagámoslas antes de que nos las hagan”.

 

Wikileaks desnuda a los poderosos

Impusieron scanners en los aeropuertos en aras de una seguridad que no evita atentados. En aras, seguramente, de imponer y extender el tan útil miedo. Y ahora wikileaks nos muestra la desnudez de los poderosos. Muchos ciudadanos anónimos vienen exponiendo su intimidad desde hace tiempo, gratis y voluntariamente. Lo hablamos desde hace tiempo en casa: uno de los mayores “cambios de paradigma” que se han dado en este convulso tiempo ha sido en el concepto de privacidad. Solíamos preservarla pero ya no, apenas no. No sé si fue la soledad (ésa que se disfruta entre la muchedumbre), la prisa, la banalidad actual, pero hemos abierto la puerta a nuestros reductos particulares. De par en par o con mesura.

Las redes sociales, los blogs, crean una mecánica por la que uno muestra cómo es, incluso aunque no cuelgue sus perfiles y sus fotos. Lo que decimos, lo que omitimos, y la forma de hacerlo, da pistas. Muchos adolescentes han perdido por completo el pudor al subir miles de fotos a su red favorita, sin saber que esas imágenes permanecerán allí por los siglos de los siglos. “No, se pueden borrar”, me decía hace poco una niña. No, no se puede, quedan rastros. En mi correo de gmail me hacen sugerencias de publicidad según lo que escribo en privado. Estamos a la intemperie.

Personalmente he descubierto que no me importa, no tengo nada que ocultar en lo que manifiesto por escrito. Cumplo la norma de quienes imponen los scanners en los aeropuertos «si no ocultas nada, no tienes por qué temer«. Pues eso, ahora les ha tocado a ellos, que sí tenían mucho que esconder. Pero esta exposición nuestra ha sido utilizada con profusión por los poderosos. Nos vigilan por todas partes. Para protegernos argumentan. No. Para controlarnos, estudiarnos y hasta vendernos (productos y a nosotros mismos).

Lo que wikileaks ha hecho esta vez ha sido dejar en cueros a nuestros controladores, a la poderosa diplomacia norteamericana y a toda la élite de poder que se codea con ella. Si hurgan en las demás embajadas encontrarán actuaciones similares. El scanner nos muestra cuerpos muy vulgares e incluso que no han pasado por la ducha en una buena temporada, definitivamente sucios y hediondos. La mugre que tapaba el glamour a la vista.

Lo más llamativo de lo que se va filtrando del grueso paquete de 250.000 documentos es esa porquería cotidiana, servida de forma que roza el cotilleo. Alguna revelación sí constituye mayor noticia. Que el gobierno estadounidense mandara espiar al secretario general de la ONU y algunos de los miembros de la organización, hasta incluyendo sus ADN. Que Berlusconi es la alcahueta de Putin en Europa –no hacía falta más que verlos- o que Putin es el que manda en Rusia –sobradamente sabido- y Rusia un país en el que imperan las mafias. Que los árabes recelan de los persas. O que la administración USA recibe informes serios, como el del golpe de Estado en Honduras y luego la Sra. Clinton se calla como un cadáver. Tal como ha descubierto Juan Luis Sanchez en periodismo humano.

Que, en España, la embajada norteamericana presiones a jueces, ministros y empresarios. Que maniobró y amenazó para lograr sus fines. Que, como en el resto de los países, emitió informes demoledores de nuestros mandatarios. Sólo les cae bien el Rey. Corroboran, como me he cansado de escribir, que el PP perdió las elecciones en 2004 por su manipuladora gestión del atentado. Y vemos, en el artículo de Jan Martínez Ahrens, cómo se apresuraron a ver quién era Zapatero para concluir que pertenecía a “una izquierda trasnochada y romántica”. Le dieron “palo y zanahoria”, seña de identidad de la política norteamericana, y ya hemos visto que nuestro presidente ha logrado reconvertirse a la moda imperante.  

Y una última reflexión. El periodismo va a remolque de wikileaks que es quien hace su trabajo. Tan evidente que casi me sonroja escribirlo. Javier Pérez de Albéniz borda sus conclusiones. Destaco éstas por ejemplo:

Su trabajo consiste en conseguir información interesante que luego suministra a un grupo elegido de grandes periódicos interesados en publicarla. Como hacían los periodistas de antaño ¿recuerdan?” (…) “Wikileaks ofrece lo que el poder esconde. Casi nada. Y los periódicos se lo compran. Wikileaks tiene su propia web, y podría ofrecer el mismo producto que entrega a los periódicos pero consiguiendo menos difusión. Necesita altavoces. Y ahí están los grandes periódicos del planeta para subir el volumen”.

 Hoy hemos avanzado en el conocimiento de los poderosos. Esperemos que no se quede en anécdota de consumo. Los tenemos ahí, desnudos, con sus vergüenzas al aire. Para estudiarlos como nos estudian ellos, para ver su vacío. Ahora hay tabula rasa, también ellos son expuestos y amplificadas sus miserias. Quizás porque otro poder ha emergido. Con algunos compañeros no dejo de evidenciarlo: los ciudadanos en Red. Periodistas sin trabajo remunerado incluidos. A la intemperie como ya cada vez mas personas.Hasta para mostrar en el aire alegrías y tristezas. Rara sociedad nos hemos mercado, realmente. Una inmensa plaza pública en la que, sin embargo, lo que nos maniata son los intereses privados. Extraña de verdad. Me voy a escuchar lo que canta -tan bien- esta chica en una esquina.

Los «mercados» son los antisistema

Mis amigas conservadoras que me quieren bien se asustan al pensar que alguien puede vincularme, por pura equivocación, con el concepto “antisistema”. Claro, ven en la tele (o leen y oyen también en cualquier medio) a presentadores de esos que cobran entre 9.000 y 12.000 euros al mes muy asustados con la posibilidad de que alguien les quite sus prebendas. Hay uno recién reciclado para la información “seria” (desde esa gran cantera que son los deportes) que lanza auténticos respingos y un día igual se mete debajo de la mesa para que no le alcance “la violencia”.

Porque, señores, los antisistema son unos inadaptados sociales y su principal ocupación es arrojar piedras a escaparates y coches. Operan fundamentalmente cuando hay una de esas cumbres internacionales tan resolutas. Igual los violentos son una veintena de gamberros pero ver un cristal roto estigmatiza a todo el que se opone, desde cualquier actitud, a este precioso orden, sistema, sí, en el que vivimos.

Dos tercios de la humanidad alimentados apenas con un mendrugo de pan o un cuenco de arroz cocido. Muchos de ellos bebiendo agua podrida. Inexorable pérdida de derechos en el privilegiado Primer Mundo. Y los gobiernos sometidos a esos “mercados” “etéreos”, “tranquilizándoles” a diario con la seguridad de que ellos solo han nacido para ganar dinero en cantidades obscenas, y que ya pagaremos los destrozos que ellos mismos han causado, asalariados, parados y pensionistas. Porque saben que los “mercados” y sus voceros mediáticos son capaces de hundir un país con todos su pobladores dentro.

La economista Ángels Martínez i Castells, habitual del blog para nuestra suerte, explica en este imprescindible post la actitud mafiosa del neoliberalismo. Destaco este punto:

No es posible desde los Estados hacer frente a este avance bárbaro destructor de las mafias económicas globalizadas sin instrumentos propios de actuación y resistencia. En este sentido, el recurso a la deuda y al déficit público son ya algo más que un mecanismo necesario y ampliamente respaldado por el keynesianismo para compensar las oscilaciones del ciclo económico e intentar remontar la economía lo antes posible… Constituyen una de las pocas posibilidades de poder jugar con fichas parecidas en sentido contrario. El capitalismo mafioso y neocon impone a cualquier intento regulador, compensador y de búsqueda de equilibro, que actúe sin apoyaturas, sin instrumentos… «sin manos». Casi le exige que «sin cabeza»… porque son los otros, los mafiosos, los que piensan por todos”.

Comprendo que el sistema me manda apuntarme a la moda del “veganismo”, el viejo collar con nombre rescatado para distraer a este personal que tanto se aburre, incluso al que se detiene “en las comas” para contribuir inconscientemente a la estrategia. Y que sería más rica y viviría mas relajadamente sin conciencia o sin consciencia, como ya decía hace poco.

Ahora bien ¿quienes son los antisistema realmente? Trabajosamente, con sacrificio, dolor y a veces muerte incluso, la sociedad logró unos derechos que ahora están siendo cercenados. Vivimos una vuelta atrás a todos los niveles. Economicos, de libertades, de dignidad ¿Y quién está destruyendo nuestra forma de vida? Los mercados son los antisistema.

Peligrosos antisistema como estos venerables catedráticos e intelectuales: José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Carlos Berzosa, Vicenç Navarro, Juan Torres y Lourdes Lucía, dejarán un rato de tirar piedras y romper escaparates –al decir de algunos aposentados periodistas entre los que no nos encontramos ni Javier Valenzuela ni yo- para ver si es posible hacer algo contrattacando. Recuperar, al menos, para cada vez más personas la sonrisa de la dignidad, la coherencia y la fe en si mismos.

Las 10 estrategias de manipulación mediática

  Lo guardaba desde hace días y hoy lo subo del comentario de Joan a post. Las formuló Chomsky. En el día en el que «los mercados» vuelven a atacar a Irlanda, sacudiendo a Grecia, Portugal y, en menor medida aún, a España. En el que también baja el euro respecto al dólar ¡gran casualidad!, pontifica de terrorismo Aznar doctor honoris causa de una nueva Universidad católica -en Murcia- y el G20 -«insólita e inopinadamente«- no llega a acuerdos para arreglar ni la guerra de las divisas, ni parece que la tasa a los bancos, nos viene de perlas recordar lo bien que se lo montan. El diseño está más arriba, los medios las aplican.

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales» (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas«).

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como“dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejor mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si  tuviese 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad» (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores» (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas). A esto, mi padre, en vida de Franco, lo concretaba así: «cuantos más burros haya mejor cabalgaremos»

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…  (Éste es el hombre-masa de Ortega y Gasset formulado en 1930 y sus antecesores y sucesores).

9- REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución! (Hemos vivido «por encima de nuestras posibilidades» ¿verdad?)

10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimentos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Por cierto, recordad:

De los altramuces a la lechuga y el caramelo envenenado

Postre de El Bulli

Seguramente uno mira, escucha, comparte, vive, para nutrirse y deleitarse. Y volver a comunicar a otros, quizás, las mejores recetas que logren alimentarle y darle fuerza. La lectura de la prensa de la mañana, de toda la información de estos días, me ha llevado a curiosas asociaciones.

Dieta rigurosa nos exige el Papa de la iglesia más mimada de la historia española, hoy más que nunca, como resume a la perfección Juan González Bedoya. Ásperos garbanzos recocidos sin esperanza. Altramuces. Borrajas lavadas. Un hueso de tocino. La aceituna vacía. Y el mandato inapelable de la obligada ingestión hasta dejar el plato limpio. La purga diaria.

Los gatos cocinados –pobrecitos míos- bajo el epigrama de liebres que nos brinda la economía. El arroz y el maíz a palo seco, sin costosas proteínas, que nos preparan para igualar a la sociedad en la pobreza que renta desorbitados beneficios particulares. La anorexia que detiene la garganta ante la mesa, la bulimia que se desencadena ante el estragante menú de obligada deglución.

También he recordado los caramelos al leer la excelente entrevista de Millás a Felipe González -las buenas entrevistas son las que logran respuestas-. No sabría precisar el mecanismo. Un caramelo que entra suave y apetitoso, pero que no siempre responde al contenido enunciado. Uno precisa endulzar sus días por encima de todo. Pleno de sabores –meloso, agridulce, picante, exótico y narcótico-, con la promesa de ricos nutrientes que, a veces se catan en esencia, hasta embriagar, los de mayor calidad contienen veneno –parece casi imposible la perfección del dulce sin tropiezos-. Sutil, bajo el brillante envoltorio y las sustancias que atrapan. Paladear un caramelo -aún envenenado- si no mata, con soportables efectos secundarios, estimula a vivir. ¿En la cuerda floja?

Cuando se ha probado, y se ha consumido, y  duele el estómago en el recuerdo, solemos emplear la razón para elegir una alimentación saludable. Verduras y hortalizas, proteínas sin grasa y a la plancha, fruta, algunos derivados lácteos, todo light, por supuesto. El BOE con toda su información. Mucho más sanos, se puede llegar a sentir que los días se arrugan como las lechugas e incluso ver que la crisis merma las ofertas y restringe cantidad y calidad del menú.

Sin imaginación, nunca llega el presupuesto. Mi sopa de calabaza de hoy lleva ajo, cebolla, puerro, acelga, apio, patata, sal y pimienta, y, sobre todo, generosa ración de cilantro. Sin él no sabe igual. Los jarretes de cordero que enriquece y contrasta con alcachofas la cocina aragonesa. Uno es lo que come. Para vivir. Para comunicar y compartir. Es mi receta. A falta de los sabrosos postres soñados que, sin duda, están en el mercado.

No tiene nombre

Con todo lo que está cayendo –y hablamos a diario- y anda el personal revolucionado por la osadía del gobierno socialista de marras que quiere acabar con la primacía del apellido paterno cuando nace un retoño. Hierven las tertulias, las portadas de los periódicos, los señores con bigote amantes de la tradición en las encuestas callejeras. Con Belén Esteban, no se habla de otra cosa.

Mi estupefacción se desborda. Desde 1999 rige en España una ley que autoriza a inscribir a las criaturitas con el apellido del padre o de la madre indistintamente. Aquí tenéis el texto. Gobernaba el PP y Rajoy era ministro. Ocurría, tal como argumenta la ley en su exposición de motivos, que la ONU en persona y el Comité de Ministros del Consejo de Europa habían tirado de las orejas a España por no haber erradicado las políticas sexistas en este punto. Y se hizo la ley, sí señor. Pero, al parecer, se sembró el terreno de trabas burocráticas. Y, en caso de discrepancia de los progenitores, se imponía el apellido paterno.

La modificación actual de la ley pretende aparentemente que se cumpla algo más la letra de la anterior. Y punto. El orden alfabético es sólo para casos de discrepancia. No se van a perder por tanto los apellidos con las últimas letras del abecedario. Si todas las parejas se pusieran a discutir por ello más valdría que se separaran. Y-lo que es más sorprendente- se lleva tramitando desde Junio sin que nadie haya dicho ni media palabra. ¿Por qué tras 5 meses de deliberaciones –que ya les vale- y sin haber concluido éstas se monta ahora semejante ruido? Los caminos de la venta de periódicos y de obtención de votos son inescrutables.

Ante la masiva ignorancia ciudadana, periodística y política, los críos podían llevar el apellido de mamá desde hace 11 años ¡Qué osadía! España no es un país machista, ni sexista, ni nada ¡qué va!, nos cuenta El Mundo que «Destacados intelectuales apoyan un manifiesto en defensa de Sánchez Dragó». Son unos 15 – no me he molestado en contarlos-, bastante trasnochados y retirados. Es muy entrañable su manifiesto en tono panfletario. No a la quema de libros. Dicen –como la Presidenta de Madrid que da trabajo a Sanchez Dragó en la cadena pública de televisión- que lo que cuenta el escritor es literatura, entendiendo por ella ficción cuando se trata de un ensayo. Pues ha dado detalles en varias ocasiones. No solamente se aprovechaba sexualmente de niñas, sino que luego las ponía a fregar. Servicio completo.

Los gobiernos nacionales tienen poco margen de maniobra. Los “ajustes” sociales se los impone el FMI, Bruselas, y hasta Obama –sin aprender la lección- al teléfono. Los cuatro millones de parados no son un problema sino un proyecto… para convertirnos en China, como dice mi sabio hijo. Pagar, pagamos en buena parte a ayuntamientos y comunidades autónomas, y a las empresas privadas de lucros privados a las que entregan nuestros servicios. ¿En qué pueden entretenerse el gobierno central y el parlamento? ¿y los medios informativos? ¿Y los políticos que de tanto salir en las teles ya no parecen tener casi de qué hablar? En la semántica.

Parodiando el viejo chiste, en esta inmensa taza de té en la que vivimos, lo que está ocurriendo no es que no tenga apellido, lo que no tiene es nombre.

Network: lo habían avisado

«Network» es una mítica película estadounidense, dirigida en 1976 por Sydney Lumet y en la que Peter Finch realiza una interpretación memorable –por la que recibió un Oscar, de los 4 que tiene el filme-. Pasados los años, no hace mucho, en 2006, «Network» fue elegido como uno de los 10 mejores guiones cinematógrafios de todos los tiempos.

Han pasado 34 años desde 1976. España amanecía a la democracia sin limpiar el subsuelo de reaccionarias bombas de relojería. En Chile, tras la muerte de Salvador Allende, se encontraba en todo su apogeo la puesta en práctica de las doctrinas neoliberales de los Chicago Boys. Rusia y sus satélites permanecían impertérritos tras su telón de acero y ni por asomo se vislumbraba su caída. Aún tenía que soltar su podredumbre fuera de sus límites para enfangar la socialdemocracia. Por entonces la URSS era el “malo” oficial. Siempre lo hay. Y, eso sí, los televisores más grandes tenían 21 pulgadas.

Iba a llegar un mundo perfecto. De accionistas. Dirigidos naturalmente desde las secretas mesas de los consejos de administración. Howard Beale, el personaje interpretado por Peter Finch, pasa de ser un presentador de noticias profundamente harto a casi un predicador más harto todavía, pero ya utilizado por la cadena para obtener beneficios, dada su alta audiencia. Hace 34 años.

Tan embobados como entonces, contemplamos hoy cómo el PP se dispone a vender a manos privadas lo poco que nos queda del Estado, nuestro, de todos. Y embobados les votarán. Claman los demócratas estadounidenses ante el imparable ascenso de un Tea Party ultraderechista, inculto y folclórico, tratando de recordar a los desmemoriados que fue el neoliberalismo de Bush y antecesores el causante de la crisis que padecen, que votarles es atar las manos para reformas. No pueden tampoco hacer mucho los gobernantes progresistas: el Network, la Red de los negocios, es losa ineludible y rige nuestros destinos. Ya lo avisaban. Hace 34 años.

Hoy al tubo catódico se le suman muchos más tubos impresos o digitales. El periodismo que colabora, el que no denuncia, como gran culpable. Atado y bien atado nuestro presente y futuro, 34 años después. Y qué enorme coincidencia. Había crisis. Tremenda.

El periodista Howard Beale concluye su alegato en un grito de previsible final. Un oportuno terrorismo de diseño calla su voz. Y –no se ve ya en el vídeo- la secuencia de su muerte se ofrece a la audiencia mezclada con anuncios. Y aplauden. Zombies, aplauden. Network es una red. La única esperanza es que hoy tenemos otra red de ciudadanos que –aún- no controlan absolutamente.

Pero hay más alternativas…

Gracias a Piezas por los apaños, y a JA por su rica conversación que trajo este recuerdo.

El festival machista

Basta raspar con una uña para que el machismo feroz aflore y se desparrame en caudal incontenible. En apenas unas horas, la muñeca de feria a la que atizar con cualquier verborrea a mano ha cambiado de nombre. Aparcamos momentáneamente a Bibiana Aído, y vamos a por Leire Pajín.  La «monigota» gusta más si es de izquierdas y no viene investida de testosterona.

   Empezaré por decir que Leire Pajín no me parece un ser humano especialmente preparado para el cargo de ministra y mucho menos de Sanidad cuando existen varias fotos de ella, en diferentes actos públicos, con pulseras magufas Power Balance.  Eso inhabilitaría a cualquier cargo público.  Pero resulta que el  príncipe heredero de la corona de España también ha sido visto con ella. Y, si de preparación para puestos de responsabilidad se trata, es aún más lamentable el que ocupa un imputado judicialmente: el fantasma de las luces y las sombras, campechano usuario de unos trajes regalados (por unos señores receptores de contratos investigados por la Justicia) cuyo importe me apañaría en estos momentos bastante el presupuesto. Y dado que lo que roban los cargos públicos, como decía ayer, es dinero mío, empiezo a no estar dispuesta a consentirlo. Dan ganas de dimitir de ciudadano, ya que no lo hacen quienes nos representan. Exigiendo antes la devolución de lo hurtado,  por supuesto.

  Aclarado este punto, ni de viaje se ve uno libre del festival machista desatado en España.  Una mujer, Marta Arroyo, probablemente de pelo en pecho y pata quebrada en el alma, firmaba un divertido articulo llamado «las niñas bonitas de ZP»,  en donde además de a Pajín incluía a Trinidad Jiménez, que es guapa y agradable de trato, y esas cosas en política no se pueden consentir. Hay que tenerlos «bien puestos» y parecerlo.

 Un provocador progre a continuación, José A. Pérez,  autor del exitoso blog,  mimesacojea, escribía entre otras lindezas, la Ministra Pajín, «lo tiene todo la condenada: vagina y pocas luces». Explica el muchacho que él está acostumbrado a decir barbaridades y palabrotas, y exhibe una muestra de su repertorio. Ingenioso blog que acierta a veces rotundamente, pero no compensa en su snob propósito de escandalizar. Lo curioso es que a muchos señores les divirtió. A  los del palo «yo no soy machista pero…».

   Pero el premio «bestiajo de oro» se lo llevó el alcalde de Valladolid, Javier León de La Riva  -defendido hoy por la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga -esa señora que no usa anticonceptivos porque dios lo manda-, como  «un buen candidato«. «La Leire Pajín, una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta. Tengo que decir que cada vez que le veo la cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar aquí», dijo el susodicho y aún sigue en el puesto. Creo que ha pedido perdón. Y también ha habido gentucilla a la que con eso le ha bastado. De cualquier forma el alcalde  no hace sino seguir el pensamiento de otros ilustres cavernícolas. Me facilita el  trabajo de archivo Ignacio Escolar:  “cara de actriz porno”; que “está culonzuela, respingona”; que “exhibe algunos atributos muy respetables, pero insuficientes para compensar su cacumen”. “No me importaría jugar un rato con la Pajín, me conformaría con lo que su apellido sugiere”. Pollas bravas  e incontroladas como las de los perros. A esos ejemplares se les entrega la gestión de nuestros asuntos o la creación de opinión.

  Y es que en ésas, Zapatero ha cedido y ha suprimido el Ministerio de Igualdad. Los genes del Pleistoceno reverdecen con el éxito tan largamente buscado. Ese Ministerio era innecesario, prescindible, ya veo.

La burbuja del entretenimiento

  
 El acertado título es de Federico Mayor Zaragoza que sigue como puntal de las ideas. Muchos, cada vez más, compartimos esa inquietud: se está inflando –hace tiempo ya- una burbuja para embelesarnos y adocenarnos, que, en definitiva, sólo busca aplastarnos. Como pompa de grandes dimensiones, de muy inestable soporte, nos estallará en la cara, exactamente igual que han hecho sus precedentes (la inmobiliaria, la financiera y las demás).

   Zapeé ayer por los informativos. Antena 3 y Telecinco nos ofrecían como titulares una ristra de sucesos sobredimensionados. Mucho crítico los telediarios de mi antigua casa, RTVE, pero hay una sensible diferencia. Tampoco informan a fondo, pero ofrecen interesantes destellos, y bastante  más decencia. Veremos lo que dura la televisión pública en este mundo privatizado.

  Twitter impelía anoche a mirar aquella cosa de Gran Hermano. Trending Topic del día, es decir, lo más comentado. Lo más. 12 temporadas lleva ya. Y, sí,  aún existe. Con Mercedes Milá vestida de capullo en flor y en patética caricatura deforme de la periodista que un día fue. Y con despojos humanos prestos a seguir la trama guionizada.

  Brilla el entretenimiento en los periódicos también. Estamos muy malitos y precisamos sopa caliente con mucho jerez –más jerez que caldo- para olvidarnos. Todos necesitamos diversión -no se nos malinterprete- y casi nada como la risa para desentumecer alma y cuerpo, pero ¿tanto entretenimiento? ¿sólo entretenimiento?

   Los 33 mineros chilenos fueron tocados con el halo de la suerte mediática. Para el inhóspito desierto viajaron las cámaras y los micrófonos. Y se salvaron. Aunque nada haya cambiado allí, como bien nos contó TVE.  Vicente Romero, una de mis almas afines en periodismo, lo cuenta muy bien en este artículo imprescindible. Y en este meollo:

   “Porque, para garantizar el éxito mundial, los distribuidores de esta superproducción de infoespectáculo se han esforzado –siguiendo los usos de Hollywood– en depurar sus elementos políticamente más inquietantes. Desde el principio tuvieron claro que la tragedia sería más universal, conmovería a un público consumidor más amplio, si se silenciaban o eliminaban algunos datos polémicos. Tres de ellos resultan fundamentales para una valoración correcta de la situación vivida por los mineros chilenos. Pero la regla básica del «infortainment» establece que los espectadores no tienen que entender sino limitarse a sentir. Y sus sentimientos deben de ser elementales, sin turbiedades políticas”. 

 Mayor Zaragoza, como intelectual completo –y no periodista-, profundiza en otro sentido:

 “Estamos distraídos con el ciberespacio, con la telefonía móvil, con la TV, con las “play station”, con los omnipresentes espectáculos deportivos. El fútbol a todas horas: liga, copa, supercopa, champions, Europa, mundial…! La industria del “entretenimiento» adquiere colosales proporciones y puede ser la próxima “burbuja”… Llega a ser casi una adicción… ¿Y cuándo se piensa?, ¿cuándo se imagina?, ¿cuándo se inventa?

Distraídos, olvidando lo que debería recordarse a cada paso. Deber de memoria. Deber de voz: la voz debida. Para cambiar las actuales tendencias hay que empezar por cambiarnos a nosotros, a nuestro entorno.Para movilizar a los ciudadanos, para dejar de ser súbditos, sumisos, silenciosos, obedientes, es necesario inventar otro mañana…» 

En la manifestación contra la pobreza, el público vibró y aplaudió cuando pedimos suprimir los paraísos fiscales. Cuando se mentó la especulación. Cuando se convocó a rebelarse contra la pobreza. Y clamó al ver que gran parte de los problemas actuales se paliarían si unos pocos robaran menos.

  Como dice Eduardo Galeano: «Estoy comprometido con la pasión humana y con la certeza de que somos mucho más que lo que nos han dicho que somos«.

   Un proverbio de la olvidada África se convirtió en lema y esperanza para mí desde que lo leí hace años:

  »Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo«.

Pasen señores, pasen

 La estrategia se supera a sí misma. Todos los medios dedican grandes espacios a los 33 mineros rescatados en Chile. Trabajaban en condiciones infrahumanas y a nadie le importó, lo fundamental es su hazaña épica: el espectáculo. Si así lo desean, rentabilizarán su inversión –la explotación, el enterramiento y la subida a superficie- durante un buen trecho de su vida. Hasta que pasen de moda, nada más. Primero irán de gira mundial, cargados con IPADs regalados y anunciando marcas en sus ropas y accesorios. Invitados de honor en partidos de fútbol, hasta en los del Real Madrid, un crucero por las islas griegas, lo que pidan. Entrevistas a 32.000 euros. El minero del triángulo, enfermero además, invitado estelar, primadocon pluses, en las televisiones más sucias. Libros. Una película para el que ya se piensa en nuestro querido Javier Bardem. Y, quizás, Piñeira, el presidente chileno, de representante, apareciendo, con motivo, en todas las fotos.

   El tiro ha salido esbafado (palabra aragonesa a deducir en el contexto), porque la noticia más vista hoy ya no es el rescate de los chilenos, sino la muerte de Antonio Puerta, el agresor de Jesús Neira. La mujer que le alojaba circunstancialmente, se une a la nómina de la carnaza itinerante para los medios, y ya ha contratado un representante, según informa El Mundo.

   Los soportes humanos de micrófono, boli o IPAD corren de un lado para otro, en un sin vivir. Casi salen heridos en el tumulto esta mañana porque ha ido al Juzgado la tonadillera Isabel Pantoja. Le han comunicado la apertura de juicio oral contra ella por blanqueo de dinero. Noticia… de negros vuelos.

  Pasen, señores pasen. Y ahora a las ruedas de prensa sin preguntas. Y a dar cancha –más- a nuestro local «Tintorro Party» –en precisa definición de Iñaki Gabilondo-. O -menos- a ese efectivo gobierno, independiente de los mercados, combativo y ágil.

   Las estrellas del periodismo deportivo enseñando las tetillas en una promoción de los servicios médicos del Real a Madrid –a unos 1.000 euros, oiga, nos cuentan, se siente Vd. como Ronaldo… o Jesús Álvarez y otros-. Y los estantes de las librerias se pueblan – y en algunas ampliamente destacados- de engendros como éste que simplemente enlazo para no estomagar demasiado. El Tintorro Party en su apogeo.

    Los telediarios como comida de menú (de los de 7 euros) del youtube. Sin más. O sí. Con «ventes» y «trentas«, «laes» y lo que se tercie.  Sin otra alternativa que comer lo que nos ofrecen, o buscar en un más amplio menú. Menos mal que tenemos donde informarnos. Algunos. La mayoría engulle, no digiere, y defeca sumisión.

   Se pregunta hoy este artículo si cantantes consagrados, haciendo versiones del pasado,  están rindiendo un homenaje o falta creatividad. ¿Vd que cree?

 Os iba a mostrar, como ejemplo, a Ramoncín versionando a Nirvana. Pero no, es demasiado. Algo bueno de verdad. Esta canción fue compuesta en 1939 y la cantaron los mejores. Volvamos a las raíces, a las fuentes originales, y desechemos las malas copias. En todos los ámbitos, por supuesto. Nostalgias de cordura y pasiones reales.