La burbuja del entretenimiento

  
 El acertado título es de Federico Mayor Zaragoza que sigue como puntal de las ideas. Muchos, cada vez más, compartimos esa inquietud: se está inflando –hace tiempo ya- una burbuja para embelesarnos y adocenarnos, que, en definitiva, sólo busca aplastarnos. Como pompa de grandes dimensiones, de muy inestable soporte, nos estallará en la cara, exactamente igual que han hecho sus precedentes (la inmobiliaria, la financiera y las demás).

   Zapeé ayer por los informativos. Antena 3 y Telecinco nos ofrecían como titulares una ristra de sucesos sobredimensionados. Mucho crítico los telediarios de mi antigua casa, RTVE, pero hay una sensible diferencia. Tampoco informan a fondo, pero ofrecen interesantes destellos, y bastante  más decencia. Veremos lo que dura la televisión pública en este mundo privatizado.

  Twitter impelía anoche a mirar aquella cosa de Gran Hermano. Trending Topic del día, es decir, lo más comentado. Lo más. 12 temporadas lleva ya. Y, sí,  aún existe. Con Mercedes Milá vestida de capullo en flor y en patética caricatura deforme de la periodista que un día fue. Y con despojos humanos prestos a seguir la trama guionizada.

  Brilla el entretenimiento en los periódicos también. Estamos muy malitos y precisamos sopa caliente con mucho jerez –más jerez que caldo- para olvidarnos. Todos necesitamos diversión -no se nos malinterprete- y casi nada como la risa para desentumecer alma y cuerpo, pero ¿tanto entretenimiento? ¿sólo entretenimiento?

   Los 33 mineros chilenos fueron tocados con el halo de la suerte mediática. Para el inhóspito desierto viajaron las cámaras y los micrófonos. Y se salvaron. Aunque nada haya cambiado allí, como bien nos contó TVE.  Vicente Romero, una de mis almas afines en periodismo, lo cuenta muy bien en este artículo imprescindible. Y en este meollo:

   “Porque, para garantizar el éxito mundial, los distribuidores de esta superproducción de infoespectáculo se han esforzado –siguiendo los usos de Hollywood– en depurar sus elementos políticamente más inquietantes. Desde el principio tuvieron claro que la tragedia sería más universal, conmovería a un público consumidor más amplio, si se silenciaban o eliminaban algunos datos polémicos. Tres de ellos resultan fundamentales para una valoración correcta de la situación vivida por los mineros chilenos. Pero la regla básica del “infortainment” establece que los espectadores no tienen que entender sino limitarse a sentir. Y sus sentimientos deben de ser elementales, sin turbiedades políticas”. 

 Mayor Zaragoza, como intelectual completo –y no periodista-, profundiza en otro sentido:

 “Estamos distraídos con el ciberespacio, con la telefonía móvil, con la TV, con las “play station”, con los omnipresentes espectáculos deportivos. El fútbol a todas horas: liga, copa, supercopa, champions, Europa, mundial…! La industria del “entretenimiento” adquiere colosales proporciones y puede ser la próxima “burbuja”… Llega a ser casi una adicción… ¿Y cuándo se piensa?, ¿cuándo se imagina?, ¿cuándo se inventa?

Distraídos, olvidando lo que debería recordarse a cada paso. Deber de memoria. Deber de voz: la voz debida. Para cambiar las actuales tendencias hay que empezar por cambiarnos a nosotros, a nuestro entorno.Para movilizar a los ciudadanos, para dejar de ser súbditos, sumisos, silenciosos, obedientes, es necesario inventar otro mañana…” 

En la manifestación contra la pobreza, el público vibró y aplaudió cuando pedimos suprimir los paraísos fiscales. Cuando se mentó la especulación. Cuando se convocó a rebelarse contra la pobreza. Y clamó al ver que gran parte de los problemas actuales se paliarían si unos pocos robaran menos.

  Como dice Eduardo Galeano: “Estoy comprometido con la pasión humana y con la certeza de que somos mucho más que lo que nos han dicho que somos“.

   Un proverbio de la olvidada África se convirtió en lema y esperanza para mí desde que lo leí hace años:

  ”Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo“.

España, hija de su Historia

El periodismo español está en entredicho –incluso lo refleja la prensa internacional-, con aislados llantos y llamadas de atención locales que no provocan esos seísmos que sacuden y modifican estratos para crear un nuevo territorio donde empezar de nuevo. Todos nosotros, sociedad, periodismo, justicia, educación, política, cultura, somos hijos de una Historia, de un pasado bien reciente. Un periodismo aún que justifica la televisión pública contó anoche en Informe Semanal, sin productoras de por medio, de dónde venimos.

El único país europeo que –al margen de la revolución bolchevique en la Rusia casi medieval de 1917- se levantó en armas en el prodigioso Siglo XX del desarrollo, para imponer una ideología sobre la legalidad, enzarzando hermanos contra hermanos, y cometiendo una larga lista de arbitrariedades y atrocidades. Una ciudadanía inculta que calló y se sometió, para convertirse todavía en más atrasada mental y social, y más sumisa. Cuarenta años de escarnio, de pasividad. Y una Transición negociada bajo el yugo de los vencedores de la guerra. Impunidad absoluta de la dictadura que permite mantener en la actualidad gran parte de la ideología que la propició y la consolidó. Un partido con diez millones de votos que no condena el franquismo.El máximo representante español en Europa por número de votos que lo considera un período de “extraordinaria placidez”, el mismo que acude a manifestarse contra leyes democráticas de su país y vigentes prácticamente en toda Europa, al lado de grupos ultraderechistas.  Equidistancia ciudadana y mediática que, a veces, habla de dos bandos iguales. No lo fueron. Hubo un golpe de Estado. Y una contienda en la que iba la vida. Ninguna crítica, ni duda, en los herederos del franquismo sobre la verdad de su pensamiento. Un poso mortal antidemocrático. Sociedad culpable que sigue alimentando el estatus quo.

No espero a que Informe Semanal cuelgue en su página el reportaje de Vicente Romero. Está aquí. En el minuto 27,25 y hasta el 40,06. Las décadas del olvido. Los años amargos. Los que explican nuestra realidad actual.

http://www.rtve.es/alacarta/index.html#588712

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