La libertad de comer

La sonrisa de este niño ilumina el día. Es el mismo, que en la parte izquierda de la composición, agonizaba por desnutrición cuando llegó al campo de Refugiados de Dadaab (Kenia), procedente de su Somalia natal. Se llama Minhaj Gedi Farah y tiene 7 meses. Las ONG que le atendieron de las múltiples enfermedades que desencadena el hambre (hasta matar), han invertido 6 semanas y el equivalente a 50 euros en recuperarle. Minhaj ha tenido suerte, muchos otros niños y adultos no.

La foto muestra la diferencia entre comer y no comer, tarea en la que se afanan en mayor o menor necesidad dos tercios de la población de la mundial. La “libertad” de mercado –hoy más que nunca, la de lucrarse sin medida- priva de otras libertades elementales como la de nutrirse. Cierto que influyen desgobiernos tan a menudo propiciados por Occidente, o la Naturaleza que desencadena sequías e inundaciones, pero sobre todos los factores está la barra libre de la especulación. En 2010 los alimentos han registrado un 39% de aumento de media. En cereales, aceites y grasas, la subida ha superado el 71%. Ocho empresas controlan el 80% de los alimentos en el mundo. Y la vida (ajena a la de sus propietarios desde luego) juega, entre otros lugares, en la Bolsa de Comercio de Chicago (Chicago Board of Trade, CBT). Allí, los alimentos tampoco se libran de “productos financieros” de esos que compran y venden sin recibir mercancía alguna. Sólo títulos, anotaciones contables, que condenan al hambre a millones de personas.

Sus víctimas no son seres exóticos y alejados, las mermas han inundando ya a la sociedad del Primer Mundo. Y, mientras, escuchamos sin pudor decir a la UE “no necesitan elecciones, sino reformas”. Se refieren a Italia, pero ya está cundiendo la especie de que los “mercados” prefieren gobiernos “técnicos” –tecnócratas procedentes de las instituciones neoliberales como el BCE. FMI o Goldman Sachs-. En realidad, la última vuelta de tuerca se ha dado desde que Papandreu osó mencionar que iba a consultar al pueblo griego sobre las condiciones de la UE y sus secuaces. Lo echaron sin contemplaciones y el nuevo gobierno de unidad griego -presidido naturalmente por un miembro de la élite neoliberal-, ha incluido al menos a un miembro de la extrema derecha.  El futuro que diseñan «las alturas» no puede ser peor. Para nosotros, para los ciudadanos de a pie.

Repasemos otra vez la foto de Minhaj. Neoliberalismo es la parte izquierda. La derecha la suerte que – cercana a la caridad – le tocó con la obra de esforzadas ONGs. No secundemos ni un día más, ni con un voto más, la “libertad” del enriquecimiento extremo de una minoría que anula tantas libertades a los demás.

La energía liberada: entresijos

“De la mano de Rosa Maria Artal recorremos países gravemenente amenazados (Grecia, Portugal, Letonia) países que se levantan (Islandia) y países fantásticos que se enseñorean de nuestro paisaje mental (Equidistán) para que el discurso público de los medios se hunda y confunda en un tremolo amedrentado: por el contrario, su discurso vibrante nos previene de los tono monocordes que hace indistinguibles las verdades de las mentiras. Rosa Maria Artal quizás pueda equivocarse en algún extremo, pero su valentía y honradez intelectual hacen todavía más próximo y oportuno el texto que ahora nos ofrece. De hecho, “la energía liberada” ayuda también a vernos en la historia como sociedad que avanza, desde muy antiguo… y se humaniza civilizándose, asumiéndose en su pluralidad, respetándose en su autonomía y forjando redes de solidaridad”.

Forma parte de un texto, éste, que Ángels Martínez Castells ha dedicado a mi libro, con mucho cariño que ha volcado en afinar una crítica con gran calidad literaria. Ángels supervisó los conceptos económicos. ¿Algún “pero”? Mínimo. Solo que a una profesora de larga trayectoria le hace gracia que utilice expresiones de “andar por casa” en economía.

Sí, hoy se publica mi libro “La energía liberada”. Ha sido una tarea dura pero apasionante. Zambullirme en los datos, hurgar en mis propios archivos, y sacar conclusiones que en muchos casos me sorprendían. Eso es lo más gratificante: buscar relaciones sin saber adónde van a conducir ¡y dar en la diana!

Veréis, los 9 de Noviembre parecen ser bastante especiales para mí. Hoy hace 22 años que iniciaba una jornada en Berlín Este, de asombro en asombro, y que concluiría con la apertura del Muro de Berlín, ante los únicos ojos informativos de un equipo de Informe Semanal que yo conducía. Sentí que era un hecho histórico, que iba a cambiar el curso de la civilización.

Tantos años después –y acosados por el asalto neoliberal que se desató a partir de esa fecha- descubro que el Consenso de Washington —el instrumento clave para su triunfo— parte de un documento elaborado con premura extrema precisamente el mismo mes de noviembre de 1989 por John Williamson. “Pensado inicialmente para América Latina –escribo en el libro-, su título no puede ser más evidente: “Lo que Washington quiere decir por política de reformas”. Al cónclave para aprobarlas acuden políticos y altos funcionarios, la Reserva Federal, el Banco Mundial y el FMI. Le sigue el Consenso de Bruselas para Europa que comienza a aplicarse a partir de 1990. Sus líneas básicas van a constituir el manual de actuación a partir de entonces: recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, privatizaciones o desregulación». La táctica ha sido aplicada con machacona similitud en todos los países, primero fueron los que menos «se notaban» y ahora ya han llegado a Europa. Siempre exactamente igual.

Ha habido varios hallazgos de estos. Como descubrir la “masacre” perpetrada en Letonia por la UE y el FMI. Pertenece a nuestro selecto club, pero nunca hemos oído a los portavoces de Bruselas expresar “preocupación” alguna por ellos. No deben ser “sistémicos”. Ahora bien, han llegado a cifras de paro del 22%, mayores que España, que sin embargo no figuran ni en las estadísticas que nos cuentan.

Los dobles raseros también que me permiten entender hoy por qué el que a Alemania le salga casi gratis financierse multiplica la prima de riesgo del resto de los países, como explica esta noticia del día.

¿Hay soluciones a esta locura? Las hay. Si queremos y creo que inevitablemente. La energía ya se ha liberado, por múltiples puntos del planeta.

Os voy a pedir un favor por último: si pensáis que el libro os puede interesar id pronto a por él, porque una salida “fuerte” ayuda a su difusión. Al final una aprende de todo 🙂

El futuro ya está aquí, por eso prefiero recordar la vuelta a un Berlín que ya no tenía fronteras. Hemos de limpiar los cimientos podridos de este otro lado del Muro. Cuento con vosotros.

Aquí exactamente se abrió el Muro. Foto: Patricia Sevilla

He visto cosas que no creeríais

Me sacan hoy un Dominio Público. Empieza así:

Hace un año andaba enfrascada en una novela sobre la corrupción que luego aparqué por asuntos más perentorios como la preparación de Reacciona. No faltaba inspiración en la realidad para pergeñar los zafios personajes que saquean las arcas públicas españolas, su casposa parafernalia. En la escalada que provocara el interés del lector, buscaba el hito culminante en la trama capaz de causar tal estupor que les desenmascarara definitivamente, fueran encausados y se desatara la indignación popular. La privatización de Metro y de RENFE me pareció por entonces el colmo al que podían llegar nuestros políticos. Y ya están aquí. Gallardón “no descarta” que se privatice el suburbano de Madrid. Lo piden, además, los empresarios de la CEOE, con los colmillos afilados a ver si en el paquete cae también la red de ferrocarriles cuando el PP tenga también esa llave en sus manos. Mi novela, de haber seguido por ese camino, hubiese sido un fiasco. Ni inspirándome en Milennium y salpicando el relato con intrigas de ultraderechistas, xenófobos, homófobos, racistas y machistas, hubiera hecho mover un músculo a los lectores en este país que los tolera con tal desparpajo.

Estamos viendo cosas que nunca hubiéramos creído…

Aquí completo.

Cataclismo griego ¿Miedo a la democracia?

Las cancillerías europeas, la UE por supuesto, hasta Obama ha intervenido. Las bolsas se hunden y ni sus animosos repuntes pueden con la terrible verdad: el presidente griego, Yorgos Papandreu, osa proponer que sea la sociedad a la que representa la que decida si quiere más ajustes o no, si quiere el plan de la UE. Y no se sabe aún si tambien planteará si seguir con el euro o volver al dracma. Con algunas excepciones y matices, los más influyentes medios condenan la medida. Un país que supone el 2% del PIB de la UE la va a hundir entera, ha dejado “sin hoja de ruta” al G20. Por Dios, qué calamidad. Irritación, lamentos, error craso, monumental… sorpresa (¡Cómo no!, siempre se “sorprenden”). Pero en Junio, cuando se negociaban las condiciones de su segundo “rescate” por parte de UE y FMI, Papandreu avisó que consultaría a los griegos. Lo publicaron medios internacionales, aunque se diría que en general lo que le pase a la gente no interesa, y no se le dio mayor importancia.

Veamos. La cuna de la democracia llevaba en las últimas décadas un camino un tanto desvariado. Son ciertos sus problemas estructurales y los ciudadanos admiten con desgana que “robaron todos los políticos”, alertando de cuán grave es dejar pasar estas conductas, incluso los propios griegos se atribuyen parte de culpa. Ahora bien, la crisis se desata cuando en octubre de 2009 el Partido Socialista griego gana las elecciones y su líder, Yorgo Papandreu, revela que se ha encontrado unas cuentas catastróficas dejadas por los varios gobiernos conservadores que le han antecedido. En concreto, cifra el déficit presupuestario anual en el 12,5 % del PIB, en lugar del 3,7 % del que se hablaba. Luego hemos sabido con profusión que Goldman Sachs (y concretamente su vicepresidente, Mario Draghi,  hoy flamante nuevo presidente del Banco Central Europeo) los ayudó a maquillar sus cifras desde 2001 para que pudieran entrar en el euro y que la UE jamás investigó su veracidad. Pero, eso sí, ahora coge la vara del castigo con inusitada rapidez. Divulgado el secreto, las agencias de calificación se aprestan a rebajar la nota de la deuda griega, ya desde diciembre de 2009, hasta dejarla en “bono basura”. Hay fuego, corramos a echar gasolina.

En enero de 2010 el ejecutivo de George Papandreu anuncia un plan de ajuste que incluye rebajas de salarios a funcionarios, recortes de partidas presupuestarias, una reforma para combatir la evasión fiscal… y un plan de privatizaciones. Los griegos comienzan a manifestarse en la calle y lo harán sin descanso desde entonces sin que apenas nos lleguen noticias de ello. Convocan una primera huelga general que paraliza el país. El gobierno también se rebela entonces: Papandreu acusa a la UE de doble moral y a Italia, Francia y Bélgica de falsear también sus estadísticas. Luego llega el primer rescate de 110.000 millones de euros. A cambio de muchas más “reformas” que incansablemente promovía Angela Merkel para que no les faltara de nada a los bancos alemanes, tan laboriosos, no como los vagos mediterráneos (que trabajan más horas, con menos medios aportados por las empresas, sueldos notablemente más bajos y en condiciones sociales de bienestar mucho peores). Y, desde luego, más “ambiciosos” planes de privatización —así los califican en Bruselas y en la prensa— para vender a particulares un patrimonio que forma parte incluso de la historia de la humanidad. Pero no será suficiente, nunca lo es. La economía griega no deja de menguar y su deuda pública acumulada no cesa de crecer: ya se estima que representaba, en el primer rescate, el 158 % del PIB. Los recortes a asalariados y pensionistas no dan abasto para pagar a los acreedores privados, cada vez a mayor interés, y la “austeridad” nunca reactiva el crecimiento económico. Por el contrario, agudiza la crisis. No desde luego para quienes se lucran de ella.

Papandreu, no solamente ha puesto en práctica los planes de “reforma” requeridos, sino que llegó a mandar gasear a los manifestantes al punto que los médicos alertaron de que el nivel de toxicidad alcanzado por su abultado número podía ser letal. Recordemos que los griegos llevan casi dos años de protestas y que ahí siguen pese a todo. Se han ganado a pulso que se les tenga en cuenta. Y es que todo tiene un límite, porque a cambio de un segundo rescate que inicialmente supone la entrega de 8.000 millones de euros, se exigen muchas más «reformas», insoportable mermas para entendernos. Ya pasan hambre algunos griegos, han aumentado las cifras de suicidios. Y el paro: desde que se despeñó el sistema financiero (él solito y por su culpa) en 2008 el desempleo ha pasado en Grecia del 7.2% al 16,6%, como cuenta, entre otros muchos jugosos detalles, Ramón Lobo.

El dinero puesto a disposición entonces por los gobiernos a los bancos lo cifró la propia UE en 3,7 billones de euros –aunque luego en esos ajustes “contables” haya ido dando otras cifras, esas cosas que pasan ahora- , ha habido otro fondo de rescate de 750.000 euros, y ahora se les ha beneficiado con 100.000 millones de euros más que pueden no ser los últimos. ¡Y todo lo que se les ha pedido es que cuenten (por si acaso) con un 9% de dinero bueno!

¿Cómo es posible por otro lado que con tanto ajuste y tanta “privatización” Grecia deba cada día más? Ah, porque paga los intereses al 18.5% (fue una de las últimas cifras que encontré pero ya lo paga más caro), mientras, por ejemplo, Alemania que tiene una deuda pública superior a la española, los paga al 2%. O sea que se especula con la deuda, y por eso no quiere Angela Merkel que se establezcan eurobonos.  “El resultado de aplicar los planes de ajuste (severos recortes de gasto público, privatizaciones, moderación salarial…) ha sido recaudar 1.900 millones de euros menos y gastar 2.700 millones de euros más. Eso no recorta el déficit, lógicamente, sino que lo incrementa (…). Ante esto, la “troika” ha pedido una vuelta de tuerca más: más recortes, más privatizaciones, más ajuste en definitiva. Y Grecia ha dicho “que paren, que se baja” , explicaba hace meses ya el economista Alberto Garzón que, mira por donde, también se enteró de que Papandreu pretendía consultar a los griegos.

Quien sepa sumar y relacionar conceptos tiene materia con estos datos reunidos para que se vean bien (que por cierto he sacado en su mayoría de mi libro “La energía liberada” que sale dentro de una semana). Pero de todo la nueva vuelta de tuerca de la desfachatez es esta revolución desatada entre los poderosos porque el presidente de Grecia apele a la democracia convocando un referéndum. Todos esos que protestan ¿aún mantienen que el sistema que han podrido es una democracia? Porque si es así deberían explicarnos sus argumentos. Hace falta mucha caradura, con los gravísimos errores de la UE, el G20 y la política en general, para culpar de ningún hundimiento a un pequeño país. Y sobre todo para semejante ira porque se consulte a los ciudadanos… que son los ponen a los políticos en sus poltronas.

Euro. Autor: José Rubio Malagón

Reacción o caos

Portada del periódico frances Libération. La UE sigue cocinando con sal y estiércol nuestro futuro. Y no todo el mundo acata.

La derecha cómplice habla de «castigo». Y ni siquiera del que sufren diariamente los ciudadanos, sino a los pobrecitos bancos que han de mostrar ahora un 9% de su capital… limpio. ¿Cómo está el resto? La foto asocia el «castigo» a un culpable… como no podía ser de otra forma: Zapatero. ¿Se rebelará Rajoy y todo el PP a una ideología neoliberal que comparte y que, precisamente, dicta las políticas de la UE donde es mayoría el PPE?

Yo me quedo con el periódico de ese país con coraje que inició la era moderna con su revolución. Aunque Esperanza Aguirre considere que aquello fue «un golpe de Estado» e ímplicitamente defienda la pervivencia de la monarquía absoluta de Luis XVI. Como digo en mi próximo libro: En España siempre triunfan los castizos frente a los afrancesados. Ahora, en Europa… también. Aunque no todos.

¿Reacción o caos? Reacción, sin duda. Pacífica, institucional si se quiere -como probablemente sugiere Libération-, pero no más caos.

El vídeo es de la televisión pública francesa (país con gobierno conservador) que saluda el «despertar a la española» de los ciudadanos… «hartos de andar encorvados».

Razón (y pasión) frente a emoción

Estamos llegando a tal nivel de insensibilización que Moody´s nos rebaja la nota dos escalones, dejándonos a las puertas de la basura, del rescate y la penuria social, y ya ni abre informativos, y lo que es aún más curioso: no baja la bolsa. El nuevo hachazo de las agencias de descalificación privadas norteamericanas, llega cuando un prohombre del PP, Luis De Guindos  –llamado a altos destinos en la gestión económica- patina en 3D al decir dos días antes: «Los mercados ya descuentan que el Gobierno será del PP». Por eso nos habían dejado tranquilos, hasta que han decidido no dejarnos tranquilos. Si Rajoy va a encomendar a Dios su política, De Guindos no tiene precio como profeta. Por cierto, De Guindos fue el último Presidente de la quebrada Lehman Brothers en España, el derrumbe con el que se inició la crisis financiera en 2008.

Nada nos inmuta. La víscera en las noticias, y poco más. Los periódicos destacan cómo Rajoy toma ya las riendas de nuestro futuro con gran responsabilidad: “Rajoy advierte a Zapatero que España se juega su futuro el domingo en Bruselas (y le llama a defender a España)” y yo traduzco: «Rajoy llama a Zapatero para que defienda a España de su política (la del PPE) en Bruselas».

Grecia, huelga de basureros. No es Madrid en su vida cotidiana aunque lo parezca.

En Grecia siguen huelga tras huelga sin éxito. Así tienen las calles por la que llevan a cabo quienes recogen las basuras. Un aspecto parecido al de Madrid donde, además de no estar en huelga, pagamos un doble y caro impuesto por este servicio. Éste es el PP que nos viene por los cuatro costados del poder. Por no hablar de corrupciones y despilfarros.

En una intensa jornada que daría para mucho (no os digo más que, por destacar lo anecdótico, Gordon Brown me dijo Hello con una sonrisa a mí y solo a mí) , ayer lo concluí escuchando al ex ministro socialista Jordi Sevilla. Y fue un bálsamo al que me gustaría recurrir tantas veces como pueda.

Ha publicado un breve panfleto titulado “Para desbloquear España” en una editorial universitaria. Propugna el debate de las ideas para huir del pensamiento único. Y el consenso. Del #15M destaca precisamente los acuerdos por consenso, el pedir más democracia. Hechos únicos en las manifestaciones populares. Cree que se confunden sin embargo al decir “No nos representan” salvo que signifique… “No nos representan… porque no resuelven los problemas”. Y así es, creo. Ahora la política “no resuelve”, explica Sevilla.

¿Qué está fallando? “No es un problema de personas, sino del sistema”, dice. Y es anterior a la crisis. Desde la llegada de Aznar y seguida por Zapatero, se practica una política de mayorías que Esperanza Aguirre (como tantos otros) lleva en su ADN al decir: “En política se funciona por mayorías”. Jordi Sevilla piensa que por consenso, que hay asuntos en los que resulta imprescindible ponerse de acuerdo en favor del bien común. Primar lo que une en momentos críticos y dejar espacio a la discrepancia cuando se pueda.

Nuestro sistema electoral propicia esas mayorías y desemboca en que «el fin sea gobernar«, y que se priorice “ganar a hacer”. Con el voto fundamentalmente decidido de antemano, las intervenciones públicas de los políticos se dedican «a sujetar al votante propio y a disuadir por todos los medios al votante del contrario«. «No hay más que ver los telediarios del fin de semana«, apuntó con ironía. Por eso se apela a las emociones en las campañas electorales y –añado- en el ejercicio de la política y del periodismo mayoritario, cada día además. “La política no se hace con emoción, se hace con la razón. Y con pasión, que no es lo mismo que basándose en las emociones”. Lo comparto, la pasión es entrega voluntaria, luz, calor, la manipulación de las emociones apelar… a la rinrazón. Una visceralidad que espero no se contagie desde sectores minoritarios del #15M a todo el movimiento. 

Sutil diferencia entre la apatía y la moderación constructiva. Guardo mis gritos porque creo que muy pronto necesitaremos disooner de un gran acopio.

         

El FMI reprende a España

La foto no puede ser más expresiva. Christine Lagarde, directora gerente del FMI, sermonea a Elena Salgado (quien por cierto obtuvo matrícula de honor  en la asignatura de economía que impartía José Luis Sampedro). Esto ocurre en el mismo día que el FMI anuncia que igual compra deuda española lo que implica abrir la puerta a nuestro “rescate” y por tanto a unas insuperables condiciones de secuestro, como estamos ya viendo en Grecia, Portugal e Irlanda. Lagarde se subió el sueldo nada más llegar al cargo.

Copio de mi próximo libro: El Fondo Monetario Internacional (FMI) es un organismo intergubernamental especializado de la propia ONU -de representación prácticamente mundial- que… ha tomado vida propia. Sus objetivos iniciales le señalaban el equilibrio sostenible entre países o la erradicación de la pobreza. En la práctica, las líneas de actuación las ha marcado realmente el equipo directivo y, desde que el neoliberalismo tomó las riendas económicas, ésa fue la tónica del FMI que potencia esa ideología allí donde actúa.

“Enseña” a los países a lograr ingresos a través de mermar las condiciones de vida de los ciudadanos, y a privatizar lo público.

 Entretanto el gobierno que presumiblemente gestionará –al modo neoliberal «pata negra» naturalmente- el futuro, tiene como modelo al británico Cameron que ha crecido un 0,01% pero recibe las más altas notas de las agencias privadas norteamericanas. Y cuya ministra de interior es partidaria de eliminar la ley de derechos humanos porque crea demasiados problemas.

(No dejes de mirar el post anterior que hoy va doble la entrega y explica mucho de lo que nos está sucediendo)

¿Quién privatiza a los políticos?

Emilio Lledó es un acreditadísimo filósofo español que debería ser consultado a diario por los medios, por ejemplo. Hoy escribe en El País una razonada y apasionada Cuarta Página de la que voy a extraer varias ideas, aunque lo suyo es leerla completa:

«La democracia, que nació como lucha hacia la igualdad por medio de la reflexión sobre las palabras y por el establecimiento de unos ideales de justicia y verdad, no puede rendirse a las privatizaciones mentales de paradójicos libertadores. Sin embargo, apenas se insiste en el hecho de que la crisis que padecemos es una crisis que tantos competentes expertos, siguiendo el principio de la libertad y la competitividad, no han sabido evitar, ni tampoco las diversas burbujas -sobre todo las propias burbujas mentales- que inflaban y aireaban. Burbujas que, parece ser, les han permitido construir sin que nadie les pida responsabilidades por sus liberadas y productivas ganancias.

(…)

Desde hace años, de nuevo en estos días, como manifestación del menosprecio por la enseñanza pública y por sus profesores, se habla de la libertad de los padres para elegir el centro en el que educar a sus hijos. Esa defensa libertaria no tiene que ver con el deseo de que se practique en la educación una verdadera libertad: la libertad de entender, de pensar, de interpretar, de desfanatizar, de sentir. Libertad que, por encima de todas las sectas, debería fomentar la combatida Educación para la Ciudadanía y la identidad democrática. Una libertad que enseñase algo más que la obsesión por el dinero y por el solapado cultivo de la avaricia. A lo mejor, esa educación les obligaba a dimitir a algunos personajes de la vida pública, por vergüenza del engaño que arrastran y contaminan. Mejor dicho: haría imposible que se dieran semejantes individuos.

(…)

En el fondo, toda esa propaganda libertaria es fruto de planteamientos políticos, de dominio ideológico, de sustanciosos prejuicios clasistas, que con doble o triple moral predican libertad, cuando lo que realmente les importa, aunque quieran engañarse y engañarnos, es el dinero. Solo por medio de una ideología de la decencia, de la justicia, de la lucha por la igualdad, tan problemática siempre, puede alzarse el sistema educativo de nuestro país, de todos los países.

(…)

¿Quién privatiza a los políticos? ¿Qué palabras huecas, convertidas en grumos pegajosos aplastan los cerebros de los que van a administrar lo público, o sea lo de todos, si la corrupción mental ha comenzado por deteriorar esas neuronas que fluyen siempre hacia la ganancia privada? No se entiende bien cómo a esos destructores de la idea de lo público les votan aquellos que perderían lo poco que tienen en manos de tales personajes. A no ser que la mente de esos súbditos haya sido manipulada y, en la miserable sordidez de la propia ignorancia, esperen alguna migaja, algún botón del traje que viste el supuesto partido político que les arrastra.

(…)

Podemos intuir que la degeneración intelectual de buena parte de la clase política, y de los llamados emprendedores -los que, por ejemplo, emprendieron la destrucción de nuestras costas-, procede de esos conglomerados ideológicos en los que se mezclan, con la indecencia, alguno de los males a que se ha aludido. ¿Quién privatiza a los políticos? ¿Quién nos devolverá, en el futuro, la vida pública, los bienes públicos, que nos están robando?»

La cultura es la mejor revolución

El PP ha sacado el bulldozer aún antes de haber recibido las llaves de prácticamente todo el poder en España (En la UE que nos destruye ya lo tiene también).

   Tras el acoso a la educación pública (a la educación no mediatizada ideológicamente y dentro de lo que cabe porque el conservadurismo marca tendencia en nuestro país) añade ahora los hachazos a la cultura. Fuera el Festival de Cine de Valencia, mientras se mantiene un circuito de F1 pagado con dinero público. Un Alvárez Cascos desgajado del PP se carga el Centro Niemeyer en Asturias. Y es sólo el principio.

 “La cultura es la mejor revolución. Seguramente por eso a los Gobiernos mediocres y dictatoriales les espanta la posibilidad de un pueblo educado, culto, con preparación, con criterio”, escribe Javier Pérez de Albéniz en Reacciona.

 En el mismo libro, los científicos Carlos Martínez y Javier López Facal plantean varias ideas altamente interesantes:

“En el ranking Scimago de universidades del mundo, figuran seis universidades alemanas entre las doscientas primeras, frente a una sola española”.

“Alemania produce el 41% de patentes solicitadas ala Oficinade Patentes Europeas, frente al 1,2% de España”.

 “No es una extravagancia propia de ricos ociosos, el hecho de que los países de mayor producción tecnológica y mayor dinamismo económico sean también los que más invierten en investigación básica. Se trata más bien de que  los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”.

 “Conseguir el nivel educativo y el nivel científico de Finlandia y Suecia no es imposible: es una cuestión de diseño estratégico, de consenso político y social, de reformas en la arquitectura institucional y de esfuerzo económico sostenido”.

¿Y la información? Aquí me remito a José Luis Sampedro: “Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

   España arrastra un castrador retraso en estas materias esenciales. En valentía también pese a cacareados mitos patrios. El alcalde de Nueva York cita al 15M para explicar las protestas estadounidenses contra los bancos, sí, pero una amplia mayoría esta acogotada en un rincón viendo cómo, de venir mal dadas, salva sus propios muebles. Entretanto quienes se comprometen en la defensa del bien común sufren un auténtico asedio de requerimientos a pronunciarse y participar más allá de sus fuerzas (léase el caso del citado José Luis Sampedro). Y no es justo, ni siquiera digno. Como dijo alguien en este blog, la pasividad es otra forma de violencia contra el conjunto de la sociedad.

   El camino de cercenar educación, cultura e información es el peor escenario posible para solucionar nuestros problemas pero hay que sumar fuerzas para combatirlo. Y usar la cabeza. Y la dignidad que, seguro, reposa en algún lado. ¿O tiramos todos la toalla? Muchas veces dan serias tentaciones de hacerlo.

  Recurro de nuevo a la foto de las prohibiciones de paso sobre un muro de cemento. ¡Es la propiedad privada, señores! La de unos pocos a la que protegen con los instrumentos del poder las políticas conservadoras.

 

Hotel abandonado en Alhama de Aragón (Zaragoza)

Finjamos que…

Juan José Millás en El País:

Finjamos que las elecciones se han convocado de buena fe, como si no hubiera habido ya un traspaso de poderes ni Rajoy hubiera sido tocado por el dedo de Zapatero como en su día fue tocado por el de Aznar. Simulemos que Zapatero no ha transmitido al electorado la idea de que la solución a la crisis es de derechas, incluso de extrema derecha. Hagamos como que no hemos oído decir a Felipe González, por poner un ejemplo, que el mejor Zapatero es el anti-Zapatero de los últimos meses. Comportémonos como si a Rubalcaba no le hubieran hundido el barco desde la mismísima Moncloa apenas iniciada su singladura. Aparentemos que el PSOE ha apurado su programa electoral hasta las heces y que no ha tomado ninguna decisión importante que se encontrara fuera de él. Proclamemos que la reforma fraudulenta de la Constitución fue de verdad para calmar a los mercados (que siguen de los nervios) y no para decirnos de forma subliminal quién manda aquí. Guardemos las formas, por favor. Acudamos a las urnas como si quienes se presentan son quienes se presentan y quienes ganan son quienes ganan, procedamos como si fueran a mandar aquellos a los que votamos, como si viviéramos en una democracia en la que la política da órdenes a la economía y no la economía a la política. Vamos a imaginar que el heredero, al que llamaremos vencedor, no será el chico de los recados de un Gobierno de facto formado por especuladores. Que a nadie se le ocurra tirar de la manta, poner las cartas boca arriba, aguarnos la fiesta. Creámonos que los candidatos pueden decir al pueblo la verdad. Afrontemos en fin la campaña con el espíritu entre resignado e ingenuo de quien se dispone a jugar una partida de parchís en un día de lluvia. Respetemos las reglas, por estúpidas, bobas o arbitrarias que parezcan. Sale el que saca cinco y si te como cuento veinte. Venga.