Noche de ilusos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie diría que es el mismo país. En España dos millones de niños, es decir, uno de cada cuatro, se encuentra en riesgo de pobreza. El informe lo elaboró UNICEF en Noviembre, asegurando que tenemos uno de los niveles de riesgo de pobreza infantil más altos de la UE, solo superado por Rumanía, Bulgaria, Letonia e Italia. Ya sabéis, los europeos de tercera a los que echamos a patadas, más la berlusconizada Italia. Y nosotros.

 Estiman en UNICEF que no implica que estos niños pasen literalmente hambre, pero sí les amenaza desnutrición al no tomar esos “caros” alimentos que nutren.

Nadie diría que es el mismo país al que llegan Papa Noel y los Reyes Magos atestados de obsequios como en pocos sucede. Y la despedida del año si se tercia. El que llena plantas enteras de juguetes y desvalija estanterías de los que, con marca, más “de moda” están.

Para uno de cada cuatro niños, el pan y la pasta, a agua seca. Para buena parte de los otros, Papa Noel desafiando las fachadas cargado de regalos el 24 de Diciembre, y los Reyes de Oriente otra vez en la noche del 5 de enero. Sí, nenitos, la vida es jauja.

Bombardean las televisiones, la pública incluso, incitando a comprar sin medida y sin criterio. Las cabalgatas se multiplican en un mundo retransmitido y se cuenta a los niños que «la magia» permite a Sus Majestades estar en todas partes. Si se avecina lluvia, se adelanta un día como en Sevilla, que no pasa nada.

Mientras, los adultos se afanan también en adquirir regalos por doquier, hasta en almacenes aún sin rebajas, de esos en los que venden bisutería cara que cuesta más para que el usuario publicite la marca y se distinga de quien no puede comprarla. Es el mismo país, éste. Con lo cálido que es un detalle simbólico que diga: me acuerdo de ti y te quiero.

 

Al 92% de los lectores de El Mundo le parece bien que los niños crean en los Reyes Magos. A mí aún me duele en el alma haberme enterado de la falacia. Porque era bien preciosa la fábula: alguien que desafía la gravedad para cumplir tus deseos. Por más que se empeñaran en traerme cosas distintas de las que pedía. Aquellas inútiles muñecas por ejemplo, que jamás incluí en mis cartas, y que descabezadas el mismo día 6, demostraban, como me temía, que no tenían nada dentro, ni servían para nada. Saber además que en un hogar con estrecheces se gastaba así el dinero, me produjo un sentimiento ambivalente.

Frente a las malvadas niñas del colegio que me advertían, yo mantuve que una noche llegué a escuchar a los Reyes Magos en el comedor -lo de la ingenuidad es genético-. Y aún pienso que la ilusión no puede basarse en la mentira. Lo que crea es ilusos, tierras movedizas. Y en ello seguimos. Cuéntame mejor fantasías verosímiles que ensanchen mi mente. Media una trascendental diferencia.

 Hoy hace dos años que comencé el blog, fue una magnífica idea. De amigos, a los que nunca agradeceré bastante la recomendación. Goza, en la actualidad, además, de una salud excelente, en vigoroso crecimiento. Y hoy hace también tres años que emití mi último reportaje en Informe Semanal. Un rey de mi sangre, avispado como pocos, me regaló entonces una brújula clásica para que encontrara un nuevo camino. Creo que lo conseguí. Hoy siento que la brújula tintinea inquieta pidiéndome cambios. Es lo que tienen las brújulas vivas, regaladas con criterio y con amor

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2010, con la cabeza y el cuore

Elrich. El País

Un año que ha pasado excesivamente deprisa, constato al mirar las entradas del blog de los primeros meses que parecen de ayer mismo. Al menos, el repaso sirve para ver la trayectoria: todo lo peor que se gestaba, cuajó como en las peores pesadillas. Llamábamos a 2009 “el año de la crisis”, y era apenas el signo que indicaba un cambio de paradigma. Sus autores perdieron incluso la vergüenza para hablar claro de sus objetivos. En Febrero se reunieron las Hedges Funds en una cena para, por primera vez que recordemos, decir sin tapujos que “hundir el euro era una gran oportunidad de negocio”. A lo largo de 2010, vimos las primeras protestas de los griegos que aún no habían sido rescatados pero que tenían sobre sí la Espada de Damocles que terminó  por caer sobre ellos. Luego sería Irlanda. Estamos comprobando que suele suceder, nadie la para.

Asistimos a la xenofobia del PP, enarbolada con pasión por esa guerrillera de labios hinchados de botox (lo que indica una escala de valores)  que tienen en Cataluña, y que incluso ha cosechado algunos votos más que sus predecesores. Además de confortar el corazoncito fascista, daba réditos electorales. La sociedad también volcó más su odio y desconocimiento sobre los emigrantes. Así lo veía Manel Fontdevila en Público.  

Mientras en EEUU, con Obama en caída libre, empezaba a gestarse y reunirse el Tea Party, en España, los salvadores de la Patria, de su patria, también salían del armario. Un sujeto en La Razón llamaba a un “cirujano de hierro” para solventar la cuestión. Y así siguieron. Y ahí están esperando. Son los mismos que crucificaron a Baltasar Garzón con el apoyo entusiasta de presuntos progresistas.

Cada vez que se mentaron en el blog el fascismo o el machismo se desató la polémica con comentarios masivos a favor y en contra. Nada ha registrado mayor atención militantes que esos temas. Luego también tenemos en el «haber» a un buen número de practicantes de ambas aberraciones.

Y sí, hemos contemplado la metamorfosis de Zapatero en neoliberal entusiasta, tras haberse resistido a mermar derechos sociales. Pero es que la UE no le quería, ni le querían los mercados. Ni, lo que es mucho peor, el Financial Times. Y los más impensables recortes nos dieron en toda la boca. Como las insostenibles alzas de precios en uno de los países con menor salario de la UE. Y con menor gasto social. Y con mayor número de parados.

Eneko.20 minutos

 Y hay que vender a manos privadas lo poco que nos queda, porque ellos quieren hacer negocio, y ellos son los que mandan.  Y el gran camelo demagógico de la solución al conflicto de los controladores que reveló, además y de nuevo, lo peor de la sociedad española. Y esa sociedad que salió en masa a la calle para aclamar a la selección de fútbol, ganadora del Mundial -que está muy bien- pero que parece incapaz de mover un dedo para solucionar sus problemas. ¿Para qué seguir?

 Pero los años completos, como balance, no serían nada sin la propia vida. Encontré en Arco un árbol rojo  que dormía en su cama sin colchón ni sábanas.

Sleeping tree. Xavi Muñoz

Pero 2010 ha sido para mí un año especial en los afectos. Amanecía turbio. No sólo me habían robado Europa, sino también Europa en Suma, idea y gestación mía. Y me dolió. También por el desencanto con personas que defraudan. Pero encontré a ATTAC, y por esa idea sí merece la pena luchar y esforzarse. Y resulta que ATTAC estaba lleno de personas. Estupendas. Una, por fortuna, me echó el anzuelo y me devolvió al río donde nadar: Paco Altemir. Una joya.

Y existían también el blog y las redes sociales. Alguien me dijo una vez: “no necesito más amigos”, y me dio mucha pena. Por él. El Congreso de Internet de Huesca, los 1001 medios de Granada, me ayudaron a poner cara, también, a otras personas. Y muchas me gustaron. Voy a citar incluso a algunas: Rosajc, Virginia, Bárbara, Javier Barrera, Pedro de Alzaga, a Javier Pérez de Albéniz, cómo no… oh, y muchos más, no debo seguir enumerando porque haría un post kilómetrico. Más.

He hablado este año con pasión y reiteradamente del periodismo que se hundía. Altamente preocupada. Y vaya que sí, el cierre de CNN+ ha sido una completa metáfora. Pero… con nuevas sintonías entrañables.

La muerte se llevó José Vidal Beneyto que era un norte para mí, sin que él lo supiera. Aunque me trajo, en carne y hueso, a Federico Mayor Zaragoza en su misma línea. Y me dio dos sonoros zarpazos con el fallecimiento de José Antonio Labordeta y Luis Mariñas, tan cruciales de alguna forma en mi vida.

Como tantos otros, me hundo y me levanto. Y lo comparto con vosotros. Porque muchos os habéis unido a ese grupo de apoyo que son mis amigos de siempre. Una maravilla recuperar en contacto intensificado, entre estos últimos, a Juan Tortosa que acaba de quedarse sin trabajo al cerrar CNN+. O a mi antigua vecina, Virginia Mataix que reaparece tan esplendorosa como siempre. Por el blog. Y, del blog, os citaría a todos los más asiduos, pero entenderéis que, para resumir, me quede con Soto, seguro que vosotros haríais lo mismo. A todos, asiduos y esporádicos, perdonadme por no “nombrar” a la que sería, de nuevo, una lista interminable.

Y había más por ahí, para charlar a cualquier hora… y en la misma longitud de onda. Quiero abrazar a Paula porque aún llora por lo que no debe. A la ingeniosa Carmen. A la grandísima Ángels. A Antonio (Piezas) imprescindible ayuda para todo. A Enrique Meneses, enorme luchador entrañable. Y a Víctor, en equipo de lucha y calor.

Y siempre tengo a mi hijo David, eterno resorte para las ideas y el estímulo.

La casa llena. Es más lo que hay que lo que se ve.

Red House de Xavi Muñoz

Algunas ilusiones alumbraron en ráfaga para saber que es preferible sentir y “sentirse” vivo, porque, vivo, existe la esperanza. Las uvas, por primera vez en mucho tiempo, vienen “mediollenas” de ánimo. Hoy es igual que mañana, simplemente hay que seguir el camino, procurando no desfallecer. No siempre es fácil. Hoy, casi menos que nunca. Pero a pesar de todo, ¡Feliz 2011!  Igual podemos conseguirlo.

¿Es la única solución plegarse a la UE y los mercados?

Ni en la peor de nuestras pesadillas pudimos muchos soñar lo que nos está ocurriendo. La implacable merma de derechos sociales decretada por los mercados en ausencia o connivencia de los políticos. La desfachatez de esas declaraciones que imponen desde sus Olimpos. Crecen las desigualdades sociales, ahondando en miserias y en obscenos enriquecimientos. Danza el mundo feliz en las pantallas de los televisores, entretanto, y una ciudadanía desinformada y asustada se constituye en pesada losa para el conjunto. Ningún autor de ciencia ficción del pasado previó tanto.

El histórico ex presidente socialista portugués, Mario Soares, lanza un grito, llamando a los dirigentes de su país y de España a plantar cara a la UE. Una Europa que ha traicionado el espíritu que la constituyó y hasta ahora la caracterizó, que pierde poder en hemorragia imparable, según sus propios eximios dirigentes reconocen, y que ni bailando en la cuerda con un pie, “tranquilizan” a sus amos los mercados.

La UE y todos sus componentes trabajan en el camino equivocado. Para nosotros, no para sus bien pagados políticos, ni para sus poderosos amigos. Lo aseguran incluso premios Nóbel como Paul Krugman, llamando a aumentar el gasto público como forma de salir de la crisis. En la desinformación que nos rodea, donde todo es opinable, los hechos demuestran que esa política funciona y no los ajustes que el neoliberalismo manda. El neoliberalismo que ha hundido, por ejemplo, a Irlanda en la miseria (y lo que le queda por sufrir), por más que cínicos conservadores, con Esperanza Aguirre a la cabeza, manipulen los datos, desdiciéndose con desparpajo de sus antiguas declaraciones públicas, en las que el tigre neoliberal irlandés era el modelo.

En este esclarecedor artículo –que recomiendo vivamente- el catedrático de economía y miembro de ATTAC, Juan Torres, nos explica la verdad de nuestras cuentas y a quién interesa nuestro rescate. La deuda pública española es de “600.000 millones de euros pero en relación con el PIB es casi veinte puntos menor que la media europea”. Y a ella contribuyen con entusiasmo comunidades y ayuntamientos neoliberales del PP y socioliberales del PSOE.

“La deuda privada española es mucho mayor que la pública. Las familias españolas deben aproximadamente un billón de euros a los bancos y las empresas algo más de 1,3 billones. Y, por otro lado, los bancos españoles tienen deudas, por su parte, tanto con el Banco Central Europeo (aunque fluctúa mucho, algo más de 60.000 millones de euros en estos momentos) como con otros bancos del resto del mundo, en una cantidad global muy difícil de cuantificar pero de cuya magnitud da idea el que tengan que amortizar unos 200.000 millones de euros en 2011 y 2012”, dice Torres.

Los bancos “del resto del mundo” son fundamentalmente alemanes, qué gran casualidad eh…

No entiendo qué pretende Zapatero en su huida hacia delante política, pisoteando su ideología, su programa, y a la sociedad que se comprometió a defender. Es un cadáver público, junto con el resto de su partido que traga todas las medidas antisociales, sin mover una pestaña. El registrador de la propiedad ya anuncia que también adoptará medidas impopulares, eso sí “con criterio” ¿con el de quién? El PP es una cateta marioneta de los mercados. Sin contar su manga ancha para la corrupción que hurta una considerable parcela de nuestro dinero público.

¿No tenemos pues más soluciones? Sí, decir ¡basta ya! Nada puede haber peor que el destino al que nos abocan “Bruselas” y los “mercados”. Vuelvo a Mario Soares, a su llamada vibrante y preocupada. De su excelente llamamiento a Zapatero y a Sócrates, destaco estas ideas:

«Lo que ocurre es que la política del Banco Central Europeo y de la Comisión se muestra decididamente economicista, en el sentido de que sigue los intereses especulativos de los mercados, sin rótulo identificador, y nos impone ajustes brutales en el ámbito social, ambiental, cultural y hasta educativo. ¿Para qué? Con el único objetivo de reducir el déficit y el endeudamiento exterior (de los que los especuladores han sido, en parte, responsables), nos arrastran hacia una peligrosísima recesión económica. Además de sumirnos en la parálisis política.

España y Portugal se cuentan entre las víctimas de esta estrategia obsoleta delineada por la señora Merkel y por el BCE, con el concurso de la Comisión Europea. Han sido ellos quienes nos han impuesto medidas durísimas para nuestros respectivos pueblos. No hemos podido evitarlas, de momento, para no vernos asfixiados financieramente.

Pero no debemos ni podemos quedarnos callados. Es hora de que suene nuestra voz, de decir basta y de exigir un debate europeo serio y transparente, para que el pueblo europeo comprenda hacia dónde lo están llevando los actuales líderes europeos.

La península Ibérica tiene autoridad y peso para hacerlo. Zapatero y Sócrates, en mi modesta opinión, deben entenderse en tal sentido, de modo que sean los primeros en denunciar la peligrosísima senda por la que está transitando la Unión Europea, antes de que acabe el año y sea tarde».

   De perdidos al río, presidente. Zapatero debe reaccionar y no arrastrar a España en su propia caída. Muchos agradeceríamos un digno gesto en este sentido. Coherente, sobre todo.

Ah… y…

Dudas ante las noticias del día

Ante las noticias del día (que podéis seguir en mi twitter por ejemplo) dudo entre dos actitudes:

    

   Argumentos en post anteriores y en las propias noticias.

   ¿Alguna sugerencia?

Comienza un nuevo día de la marmota

Mientras los viajeros en tierra lloraban en los aeropuertos y la ciudadanía se irritaba con los privilegiados controladores –más que nadie muchos privilegiados periodistas-, mientras nos lo contaban exhaustivamente y el gobierno decretaba el estado de alarma, la gasolina registraba un subidón épico: un 3,36% en las dos últimas semanas. Ya está, en España, a 1,23 euros el litro de la más común, a un paso de su récord en 2008. En la UE también se ha incrementado el precio de los carburantes. Algo más. Lo pagan, a 1,40, solo que ellos ganan el doble y el triple que nosotros de sueldo. Y no parece muy proporcional.

La debacle financiera de 2008 venía precedida de un alza histórica tanto de los carburantes como de los alimentos, convertidos ambos en materia de especulación. Ahora hay barra libre para todo.

Varios factores influyen: la depreciación del euro frente al dólar. El mayor consumo de los países emergentes. La reducción de la producción. La especulación. Me ha encantado este titular tan descriptivo: “Apetito por las materias primas”. Los mercados, entiéndase. Nada, chicos, no os privéis. Todo ello para que el barril de Brent ande ya por los 91 dólares en tendencia alcista. En el fatídico verano de 2008 se puso en más de 140.

Como vemos, el alza actual de la gasolina no se corresponde absolutamente con el precio del barril. Lo que ocurre es que los países, en especial España, lo han cargado de impuestos. En tanto, los emergentes subvencionan el combustible.

Los males que los expertos nos auguran por la elevación de la gasolina son muy poco halagüeños: subirán los precios de todo y se frenará el crecimiento. De todo lo leído, destacado ahora este párrafo:

“La subida del petróleo supone, de forma automática, incrementos en la inflación. Y eso puede llevar también al BCE a endurecer su política monetaria (subidas de tipos, abandono de las compras de deuda pública, menos facilidades financieras a la banca), como algunos consejeros del banco central piden ya. El efecto en el crecimiento también sería inmediato. En un reciente análisis, el organismo supervisor calculaba que un incremento del 10% en el precio medio del crudo restaba tres décimas al crecimiento del PIB en la eurozona en tres años. Y situaba a España entre los cinco países más vulnerables”.

Todo esto se cuenta en esas aburridas páginas económicas de los periódicos más serios. Los desinformativos de televisión siguen dando la barrila con los controladores. O dedicando un apartadito discreto –en el mejor de los casos- a las ya terribles revelaciones de wikileaks. Incluso con errores de bulto que es aún mayor delito. Puñaladas traperas y gracietas varias también tendrán preferencia. Y volveremos a llorar e indignarnos, que tanto desahoga, por la caída de una estrella del cada vez más sucio deporte de competición.

Hoy, también, es el día ése en el que se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos ¡Qué bonito cuentan que fue aquello! Y se entrega el nobel de la paz. No se entrega, vamos. Que China no deja salir a su chico, Liu Xiabo, condenado a 11 años de cárcel por redactar un manifiesto democrático. Una venteina de paises no acuden al acto, en solidaridad con China. Unos por ser tan dictatoriales como ella, otros por mantener negocios que no quieren perder. Merece la pena destacarlos, el conchabeo político tiene grados: Afganistán, Argelia, Arabia Saudí, Argentina, China, Colombia, Cuba, Egipto, Irak, Irán, Kazajistán, Marruecos, Pakistán, Rusia, Serbia, Sri Lanka, Sudán, Túnez, Venezuela y Vietnam.

Y nada, entretanto, a Assange lo tienen incomunicado. Digo yo que será para que nadie le agreda o le diga cosas feas, o le abracen con demasiada efusión. Este sábado, la ciudadanía no mediatizada pedirá su liberación y libertad de información.

Una chica de twitter, me ha recordado lo que yo digo siempre, que vivimos en el permanente día de la marmota. Con lo útil que es para todos la memoria y la cooperación.  

Comunidad internacional vs. Comunidad de vecinos

No dejo de preguntarme a quienes se refieren cuando hablan de la “comunidad internacional”, ésa que quieren preservar. Y me asombra un tanto que hasta sesudas y aposentadas (igual demasiado) voces hablen de límites a la “transparencia” en aras de algún bien común. Creo entender que invocan unas “reglas del juego” establecidas para una mejor convivencia. Pero, como las grandes magnitudes se nos escapan –ese mundo tan repleto de personas y situaciones variadas-, vamos a verlo con un ejemplo, casi de parvulario,  más próximo: una comunidad de vecinos.

Lo somos. Ciudadanos de pleno derecho que habitamos nuestros pisos en un gran edificio. Sí sabemos que unos disponen de más metros cuadrados que otros, y que no es lo mismo vivir a ras de suelo que en los duplex del ático, que en el garaje se cobijan desde masserattis a utilitarios y que buena parte se conforma con viajar en metro, pero lo aceptamos porque de puertas para adentro hemos construido un hogar con todo cuanto creemos puede hacernos felices, de acuerdo con nuestras posibilidades. En la calle, tirados en mantas, vemos a personas que no tienen techo donde cobijarse, están mucho peor que nosotros.  A mí me duele, pero nos cuentan que así son las cosas. Desde luego, nosotros somos unos privilegiados. Por eso, muchos aceptan lo intragable, para conservar lo que tienen al menos. No sé si podrán. 

Elegimos de entre todos los vecinos una junta rectora  y, dado su intenso trabajo, decidimos remunerarles a expensas del presupuesto comunitario. A algunos, bien lo vemos, se les ha subido a la cabeza lo que debería ser el honor de servir a los vecinos, a sus iguales, y a veces me encuentro en el ascensor a gente que discrepa de su actuación. Le hemos visto, por ejemplo, adjudicar contratos de reparaciones a sus amigos, y coger el dinero para pagarles de nuestros bolsos y carteras. Pero, en estos edificios tan grandes, las personas apenas nos conocemos, ni de broma pasamos al piso de al lado a pedir una taza de harina si se nos ha terminado.

El caso es que un día nos enteramos –que ni siquiera hicieron reunión para contarlo- que los del ático han tenido un problema muy serio por no sé qué negocios sucios que habían perpetrado y que se van a ver en la calle. Y llega la junta y saquea las cuentas de la comunidad para ayudarles. Cuando les hemos preguntado, han argumentado que si se hundía el tejado, se nos hundía también el inmueble entero. Menos mal, eso sí, que les sacamos a flote y vemos llegar a sus domicilios unos pedidos con langostas, angulas y vino de Burdeos que evidencian su recuperación.

Lo peor es que nos dejaron la caja temblando. En justa compensación, los del ático nos prestaron parte del dinero que les habíamos dado. Con intereses. Pero, ni aún, así llega para pagar las facturas. Se han puesto muy serios, quieren cobrar sí o sí. Quieren muchas más cosas, según estamos viendo.

La junta entró a saco en nuestros pisos. Se nos llevó el televisor de plasma, el reloj de la abuela, las sillas, a algunos el sofá y las camas, parte de la ropa. Se han metido en la cocina, en el frigorífico. Tenía yo un pollo estupendo para hacer un tajine, pues nada, me he quedado sin él. Nos dicen que tenemos que ser austeros para pagar a los del ático y a ellos, a la junta. Peor les ha ido a otros que han sido desahuciados por impago, y a quienes hemos visto irse con una mano delante y otra atrás para tapar su desnudez.

Como ni aún así logramos hacer frente a nuestras deudas y en espera de mayores ajustes, la junta ha decidido vender la piscina, el gimnasio, el cuarto de bicicletas, y el portal. Y ahora nos cobrarán por usarlos. Hasta los niños tienen que entregar chuches para subirse a los columpios.

Nos hemos ido enterando de sus tejemanejes por un vecino (un chico muy loco del 1º A con el pelo casi blanco) que ha punteado la cadena de televisión comunitaria donde nos aleccionan a diario de lo malos, tontos y miserables que somos aunque nos consuelan con muchos entretenimientos. La verdad, pura y dura, de las reuniones en el ático con la junta, ya es patrimonio de toda la vecindad. Algunos han apagado el receptor, se asustan. Otros lo estamos viendo alucinados.

Resulta que al vecino del 6º C lo frieron a palos, y a un chico del 9ºF –que les estaba grabando- lo tiraron por la ventana y lo mataron. Y, entre copa y copa de champán francés, los del ático y la junta decidieron taparlo, sin llamar a la policía. Dicen que el secretario protestó. Lo echaron de la casa.

Cada vez hay más vecinos indignados con las revelaciones. Pero la junta argumenta que obra por nuestro bien, que en las alturas se habla otro lenguaje que nosotros no entendemos – pero ¿qué me cuentan? son vecinos de la casa igual que todos-. El chico del 1º A, dicen, es un terrorista y hay que encarcelarlo. De momento, ha huido con lo puesto, a todo correr, para intentar refugiarse en un lugar seguro. Con su ordenador, para seguir contándonos lo que sabe.

Lo más sencillo sería convocar de nuevo elecciones y elegir otra junta de vecinos. Dejar que los miembros actuales regresen a su silla y su cocina, a su trabajo en la notaría o el supermercado. Aunque la única alternativa disponible -a menos que nos organicemos nosotros, tan propietarios o inquilinos como ellos- son los primos de los residentes en los duplex del ático. En cualquier caso, las «reglas del juego» las hicieron ellos, no toda la comunidad. No tienen derecho a obrar con secretos en asuntos de todos. No lo tiene a actuar rozando, aparentemente, la ilegalidad, por ser benévolos en el calificativo.  Se diría que «la comunidad internacional» es solo la élite que ellos han formado. Pero muchos vecinos no quieren saber nada de eso. La mía, en la puerta de la derecha, ahora sí me habla. Me dice que tiene mucho miedo, ha de sacar a sus dos hijas adelante. Ellas no tienen trabajo. Y que habrá que hacer lo que la junta diga. Y la junta lo que manden los del ático. No dejo de repetir, a quien me quiera oír, que terminaremos todos en la calle, pero es que algunos están tan aterrados que cierran los ojos a lo que realmente deberían temer: al futuro que nos han preparado.

 Como el futuro llega por minutos, Zapatero se ha mercado unas medidas contra los ciudadanos y a favor de empresas y mercados, realmente indignantes. El PP, por su parte, ha dicho -Cospedal- que era lo que ellos proponían y -Montoro- que el presidente no se decide a acometer reformas «estructurales» ¿la esclavitud?

La UE tranquiliza a los mercados

La UE anda perdiendo el trasero esta mañana -inquieta, desasosegada, sin haber dormido en toda la noche- para “tranquilizar a los mercados”, según nos cuentan los titulares.

 Irlanda tiene problemas –y bien que se los cobran “los mercados” en intereses, a Irlanda y a todos los que nos han metido en el saco de sus objetivos especuladores- y los pobrecitos mercados se asustan. Son tan volubles, además. Irlanda era su ojito derecho pero algo hizo mal, no sabemos qué, y ahora hay que castigarla. En las pasiones, la entrega es mala consejera: desmotiva. Aunque igual no es eso lo que ha ocurrido.

Sensible, ojerosa, reteniendo las lágrimas con pudor, preocupada ante el amo y el amor -que tantas veces se confunden en las relaciones enfermizas-, la UE le dice a su mimado objeto de deseo que el fondo de rescate de Irlanda “no contempla que los inversores privados de los bonos irlandeses asuman pérdidas” en el caso de que este rescate llegue a producirse. Ya lo harán los asalariados, pensionistas o parados.

Los inversores privados solo están para ganar dinero. Nada más. Sin producir nada que contribuya al bienestar de la sociedad. Lo único que importa es su propio disfrute, a costa de lo que sea. Los ciudadanos de los países únicamente justifican su existencia en que los mercados ganen dinero. En magnitudes obscenas en numerosos casos.

Pero, aún así, los mercados dudan. ¡Cómo son! ¿Les ha dado algún motivo la UE y todos los gobiernos que la componen para dudar?

Nuestro futuro laboral

  • Cobro de la pensión a partir de los 67 años, para recibir menos prestación tras EREs y prejubilaciones…
  • Un 40% de paro entre los jóvenes…

Éste es el futuro gobierne quien gobierne, a menos que…

Nuevos tiempos, nuevos métodos

        

Vaya por delante la invitación de ATTAC a secundar el paro del día 29. Que nadie se confunda: la huelga es la respuesta mínima que la sociedad necesita expresar ante los atropellos a los que es sometida. Por más que su calentamiento se haya convertido en el habitual espectáculo circense, trivial y desinformador, hay razones para esa protesta. Sobran. Sus resultados serán igualmente manipulados y desactivados con las subjetivas declaraciones que se adjudican la victoria. El día 30 sabremos que todos “han ganado”. Y apenas sucederá nada. Quien tiene que ganar y ganárselo, es la sociedad.       

Vergara. Público.

 

¿Qué más pisotones precisamos sobre nuestra yugular aprisionada contra el suelo? La inefableBruselas” sigue ejerciendo de meritoria mano ejecutora de “los mercados”. Cruje España en el eterno espasmo de la corrupción que corroe sus entrañas. ¿El juicio sobre “Malaya”? ¿Tantos años después? ¿Con esta justicia que “nos hemos dado” o consentido? El encomiable empresariado español que amenaza con despidos –favorecidos además por el poder político- está presidido por el más ejemplar de los prohombres del sector. Cada día nos enteramos de nuevas actividades en la que fracasa. Por tierra, ¿por mar? y por aire. Ahora resulta que también regentaba autobuses turísticos. Y que, tras aquellos maravillosos créditos concedidos, por la Caja Madrid de la Comunidad autónoma, Gallardón le perdona también medio millón de euros de deuda. Nada en esta España podrida como tener amigos «cojonudos». ¿Hay razones por tanto para protestar contra este empresariado y esta clase política? Todas. Sólo que los sindicatos también se vinieron cosiendo un traje que les vestía como parte del problema. El fin justo no debería nublarse por la menor quizás de las imperfecciones del sistema –dado que prácticamente las acarrea todas del 1 al 999 en escala de 1.000-.       

Ahora bien, éste no es el camino. Nuevos tiempos, exigen nuevos métodos. La sociedad en la que vivimos es mutable e incrementa ese carácter de día en día y a ritmo vertiginoso. Si en 1933 Keynes alertó a Roosvelt sobre el peligro “de arreglar los males de nuestra condición por medio del experimento razonado y dentro del marco del sistema social existente” ¿cuál no será ahora la nueva disyuntiva con la irrupción masiva de Internet entre otros adelantos?       

En una privilegiada charla con José Luis Sampedro este fin de semana, él, con 93 años, fue el primero en asegurar que ya no sirven las respuestas conocidas y que no habrá soluciones, mientras no se comprenda que los nuevos tiempos exigen otras y más imaginativas acciones, aprovechando el poder de la comunicación global. Porque… “esta crisis es peor que la del 29, aquella fue producto de un accidente, ésta ha sido tropezar deliberadamente en la misma piedra”, me contestó Sampedro, poco más o menos.       

Cunde el desánimo entre antiguos luchadores por la justicia y la libertad. Nos circunda una férrea pared, en tanto nuestros pies se asientan en el suelo líquido del cambio. “Señala la piedra y la grieta y vamos, pero no más lucha extenuante en la impotencia”, vienen a decir viejos y nuevos compañeros de batalla. No sé quiénes, pero hay unos cuantos, cada vez más, con la idea y la palabra. Pero, por el momento, obvian el poder de unión de la Red o de lo que sea, de que sí hay algo que aglutina nuestra irritación y la búsqueda de un futuro mejor para la mayoría. Harán falta más argollas en el cuello hincado en el suelo, no sé.       

       

Hoy no hay árboles tras mi ventana, ni el lago cálido a pocos pasos, ni tantas charlas tiernas y estimulantes, pero a ratos luce el sol esplendoroso del otoño sobre el cemento de la casa de enfrente. Valores inmutables en un tiempo cambiante, guías para buscar los nuevos caminos de eclosión. En red, por tierra, mar y aire… limpios.       

BCHC, el Banco de los Ciudadanos Hartos y Cabreados

Fragmento portada de Chris Ware, censura en Fortune (abril 2010)

 

Desde que escribí una entrada en el blog con un título muy similar el 10 de Mayo de 2009, la situación ha empeorado para la mayoría de la población mundial. 30 millones de parados se ha llevado la “crisis de los pobres” –los ricos han obtenido más beneficios aún de ella-. Se han apretado las tuercas a los ciudadanos, mermando sueldos, derechos, y expectativas. Y no hay un solo indicio de que nada vaya a cambiar de signo y sí de que pretenden agravar el problema con nuevos ahogos que eufemísticamente llaman “reformas”.  

Del otro lado, vemos a los bancos por ejemplo comprando a colegas de otros países mes sí, mes no. El Santander a uno polaco por 3.000 millones de euros la semana pasada. Y, lo que más me ha llamado la atención: que hasta ahora con que dispongan en efectivo del 2% del monto de dinero que manejan ya es suficiente. Y su “reforma”, estudiada estos días en Basilea, va ser tan revolucionaria que llegará a que les sea exigido el 6% de dinero real en 2019.  

Traduzcamos a sueldos, a un sueldo decente: 3.000 euros mensuales. Con tener 60 euros demostrables es suficiente para endeudarse, pagar, comprar, responder. 180 euros dentro de casi una década. Si no llegamos, el Estado nos ayuda. ¿Nos ayuda hoy? A colgarnos de la soga.  

Puesto que los bancos SIEMPRE tienen beneficios -son  «To big to fail» (demasiado grandes para caer) como ha demostrado la inyección de dinero público para su mantenimiento- , ha llegado la hora de crear el nuestro, el BCHC, unas siglas muy adecuadas, no me lo negaréis. Banco de los Ciudadanos Hartos y Cabreados.  

Los principales escollos para la constitución del banco –porque el resto es puro trámite burocrático- son:  

  • Capital social inicial no inferior a 3.000 millones de pesetas (Decreto de 1995), por tanto 18 millones de euros, desembolsado íntegramente en efectivo. 18 millones de ciudadanos hartos y cabreados no somos, que sería lo más asequible, pero puede que 1.800 sí, incluso 18.000 a invertir 1.000 euros. 180.000 a 100 euros (este porcentaje sería el que mejor me vendría a mí).
  • Honorabilidad comercial y profesional acreditada por una trayectoria personal de respeto a las Leyes que regulan la actividad económica. Yo creo que si no has devuelto jamás un recibo y similares será suficiente. Y me da que ciertas excepciones en los ya constituidos ya se dan.
  • La idoneidad valora los medios patrimoniales con que cuentan dichos accionistas para atender los compromisos asumidos. Éste es más peliagudo porque sólo permite crear bancos a los ricos.
  • Y la decisión final de aceptarnos es del Ministerio de Economía con el visto bueno del Banco de España. Acreditados neoliberales, con grandes querencias por las ingentes fortunas, pero si ponemos el dinero sobre la mesa igual nos aprecian también.

Encontrar alguien con experiencia bancaria, financiera o económica no será mayor problema, parece que con esos conocimientos sólo son precisas tres personas.  

De cualquier manera se trata, como digo, se aprovechar el propio sistema. Vamos con 1.000 euros a un banco y pedimos un crédito de 6.000. Con esos 6.000 a otro banco, y lo aumentamos a 10.000. Si nos juntamos un grupo suficiente de personas, podemos reunir fondos, no sólo para crear el banco y el papeleo sino también para una sede. Hagámosla de diseño, distinta, en un parque, en un mercado. Aunque probablemente es mejor no despertar sospechas, una sede de piedra y madera noble será más aconsejable. Alquilada, por supuesto.  

Atrevámonos a ingresar nuestras nóminas y ahorros –de tenerlos-, a facilitar créditos humanos. Los bancos siempre ganan cifras que rondan los 5.000 millones anuales. Nosotros vamos a ser modestos en nuestros inicios, pero también conseguiremos sustanciales beneficios. Seguro.  

Nos unimos a continuación a un grupo de comunicación. Logramos prebendas e influimos en su línea editorial para lograr más beneficios, más poder para cambiar algo. Incluso podemos crear uno nuevo, innovador, honesto, realmente informativo. Procuramos, entretanto, seguir favoreciendo a los clientes. Sin engañarles con productos trampas, y facilitando sus inversiones y proyectos. Ya estamos instalados. De producirse trapicheos y desfalcos -la terrible condición humana-, nos hayamos a salvo de Hacienda y de la justicia, mucho más que si robamos una pera en una frutería. Y al infractor, lo expulsamos. Creamos una fundación anexa al banco para desgravar impuestos. Y contratamos a los mejores abogados para que nos salgan las cuentas a devolver. ¿Qué tal si también formamos o nos anexionamos a un partido político, con sus sueldos e influencias? Los amigos nos pueden construir hasta aeropuertos privados al lado de casa. Como vemos, nos irá igual de bien sea cual sea quien ocupe el gobierno.   

Ya consolidados, empezaremos a poner dinero en proyectos que ayuden efectivamente a la sociedad. Ahogaremos a las empresas que expulsen a los trabajadores, ayudaremos a los pequeños emprendedores. Atraeremos, con los nuevos métodos, un gran número de clientes. Con nuestro poder económico y mediático –social también en nuestro raro caso-, presionaremos a los gobiernos para que efectúen cambios. El futuro es nuestro.  

  Por mi parte este artículo ha sido un mero juego malabar. Probablemente estamos ante una entelequia. O no. Hablándolo anoche en twitter enlazaron esto: ya existe banca ética.  En Suecia, cómo no.  

 Lo que sí os aseguro como rigurosamente cierto es esto: juntos podemos con todo. Únicamente se producen cambios por la presión del poder. Lo tenemos: somos más y estamos conectados en Red. Solo hace falta querer acometer proyectos. Así, sí será nuestro el futuro, bastante distinto al que nos preparan.