¿»Equidistán» es realmente equidistante?

La crisis nos impregna: ha llegado también a la cultura y la evasión. Sobre todo a la evasión. Ramón Muñoz nos cuenta en El País que “Los ‘apocalípticos’ de la recesión se hacen guionistas”. Libros, cine, televisión “se alimentan de las visiones catastrofistas de la crisis” -detalla-, como resulta lógico cuando un tema hace latir –aunque sea poco- a la sociedad. La crisis impregna al periodismo, especialmente al “equidistaní”.

  • En el lado derecho de la balanza tenemos a Glenn Beck:

“La mejor muestra del nuevo filón es el showman y presentador de televisión estadounidense Glenn Beck. Desde su tribuna diaria de Fox News y desde su programa de radio, predice todo tipo de catástrofes si Barack Obama persiste en el proceso de “socialización” de la economía norteamericana que inició su predecesor, George W. Bush…”.

Es decir, a este señor –que pretende “refundar” EEUU, desde las escalinatas de los sueños de Martin Luther King, para conseguir un país ultraliberal sin fisuras- le apoya la poderosísima cadena Fox, el movimiento ultraconservador Tea Party y el ala derecha del Partido Republicano.

  • En el plato izquierdo –según el artículo-, está Michael Ruppert…

“Un antiguo policía de narcóticos de Los Ángeles, ha saltado a la fama por sus predicciones catastrofistas”. “Adivinó” todo lo que no veían supuestamente los economistas. “Así, Ruppert aparece en una conferencia en 2006 advirtiendo a la gente que no se endeudara, ni contratara hipotecas porque estaba a punto de estallar una gran burbuja inmobiliaria, como efectivamente sucedió dos años después con la crisis de las subprime. También anticipó la quiebra del sistema financiero y los rescates multimillonarios de 2008 (la siguiente en caer será la propia Reserva Federal, según su vaticinio)”.

Lo peor es que “Ruppert da una imagen de paranoico, fumando compulsivamente, e incluso llorando cuando relata los estragos de la catástrofe que está por llegar”. A su documental “Colapso” parece que le apoya el fervor popular.

  • Y flotando por el aire, a ver si se decide a depositarse en el plato izquierdo, a Michael Moore:

“Con más oficio de agorero profesional pero mucho menos auténtico, el director Michael Moore ha vuelto a la carga con “Capitalismo, una historia de amor” en el que pone el dedo acusador en los grandes magnates financieros que, servidos por sus políticos títeres, han causado la crisis y ahora cargan las consecuencias sobre la clase media, que sufre en sus carnes cómo cada día se destruyen 14.000 empleos o hay 7,5 desahucios por minuto”.

Moore sin embargo cobra por su trabajo. Y eso está muy feo en alguien de izquierdas ¿o no es de izquierdas?:

“Con la demagogia que caracteriza a este histriónico director, millonario gracias al sistema que denuncia -cobra 3.000 dólares por entrevista-, el documental denuncia cómo la aristocracia de Wall Street obtuvo mediante el miedo y los sobornos que el Gobierno saliera a su rescate con 800.000 millones de dólares (623.883 millones de euros)”.

A mí, en este análisis y así, a bote pronto, me faltan dos libros fundamentales: “La doctrina del shock” de Naomi Klein (aunque sea de 2007 mantiene su vigencia) y “Su crisis, nuestras soluciones” de Susan George. A mí en este análisis, me faltan… datos, proporcionados por expertos. O, al menos, una comprobación y constatación de lo que realmente ha sucedido en el mundo con la crisis, qué afirmaciones de los autores citados son hechos constatables y qué opiniones. Quién apoya a quién en todos los casos, y cuánto cobra cada cual en dinero o en especie.

Sin acritud hacia el autor de este artículo que no es sino una muestra más del actual periodismo –e incluso más elaborada que otras-, me limito a mostrar la peligrosa vigencia de la “equidastania”. La mesa puesta para que uno se sirva al gusto. Aunque ¿de verdad “Equidistán” es equidistante?

Por cierto, aquí está en acción Glenn Beck y hablando de España con un español. No es nada histriónico ni demagogo.

¿Nos comerá el lobo feroz?

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -«La última «boutade» económica de las derechas«- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos (como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU «no remonta el vuelo«. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por «Bruselas» y «los mercados». Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

(Gracias David por tus estimulantes conversaciones 🙂 )

El Rey pide al Apóstol Santiago que arregle la crisis

Tranquilos que esto lo arregla el Apóstol Santiago, cuya festividad se conmemora con la presencia de altas autoridades. Tanto es así que estaba el Rey, quien ha pedido al patrón que ayude a España a resolver cuanto antes la «grave crisis económica» y sus «duras consecuencias para millones de personas y de familias». Como en el viejo chiste, alguno se ha preguntado si “no había alguien más por allí” para resolver el problema -sin querer mirar a nadie en particular-, pero Juan Carlos -sagaz y realista- ha apuntado también en esta dirección:

«Señor Santiago ilumina a nuestras autoridades políticas, económicas y sociales para que sirvan con generosidad al interés general y favorezcan la cohesión y el entendimiento entre todos».

Los titulares de la ¿noticia? son del 25 de julio de 2010, no de 1643, cuando la Corona comenzó las ofrendas al Apóstol. Ni siquiera de 1210. Aquellos días en los que se discutía probablemente sobre el papiro y la viva voz del pregonero como mejor soporte de información.

Iñaki Gabilondo: «El regimen en el que vivimos es una dictadura»

Iñaki Gabilondo -periodista único, luz incombustible en el gris periodismo de hoy- despidió la temporada el día 15 de Julio con una entrada impresionante, por su verdad, concisión y claridad. No sólo comparto lo que dice, lo he escrito varias veces aquí. El centro de la cuestión -tras haber situado perfectamente el problema y llegar finalmente a una pregunta fundamental como conclusión- es éste:

 «Somos súbditos de los mercados, el régimen en que vivimos es una dictadura; una dictadura muy particular, una dictadura disfrazada con los ropajes de la democracia, pero una dictadura. Nuestros orgullosos estados, nuestros representantes políticos, y la mayoría de los ciudadanos fingen no darse cuenta y manejan toda la gesticulación de la normalidad democrática pero ya nadie ignora que los caminos están trazados, que fuera de ellos no hay salvación, y que nuestra libertad sólo puede ejercitarse en el pequeño margen de elasticidad -un poquito más para aquí, un poquito más para allá- que se nos autoriza. (…) la socialdemocracia ha quedado prohibida de facto. Bueno, se le permite gobernar con tal de que no sea con sus propios puntos de vista.

Y sí, la pregunta clave es ¿Qué hacemos?

(Gracias por la alerta @angelsmcastells)

¿Para qué sirvió el debate?

¿Para llenar periódicos y secciones en los medios audiovisuales? La sociedad no sólo se ha sentido defraudada con el Debate sobre el Estado de la Nación, sino que ha ignorado lo que han dicho sus representantes –qué ganas de olvidar unos y otros lo que son-, en el más profundo hastío. Con lo contentos que estábamos con el triunfo de La Roja y “vienen estos aguafiestas”, además. Claro que es importante por dónde camina el futuro de España, pero del debate sólo han salido contentas las camarillas de quienes hablaron, en esa eterna sonrisa de peloteo y nula autocrítica que tanto les aleja de la realidad.

Que nadie se deje engañar en la desmemoria: Zapatero no ha precipitado a España en una crisis. Para nada, en absoluto, le vino dada y bien dada. Lo que no hizo fue mover un dedo por remediar el fiasco que teníamos montado en España con el ladrillo traicionero, ni con la corrupción, ni con el desorden institucionalizado. El colmo llegó cuando sucumbió a los encantos del mercado. Por mandato inapelable de ese peligroso ente conocido como “Bruselas”, portavoz de “los mercados”, que la ciudadanía elige alegremente en su formato actual. De no obedecer, nos reventaban el país y nos mandaban al bono basura como a Grecia. Resulta bastante incomprensible que el PP se queje de que el líder de aquel partido que se llamaba socialista, haga lo que ellos pensaban hacer con creces. Pero así es la vida que nos ha tocado vivir.

La desfachatez de Rajoy al pedir austeridad en un partido que dilapida y roba –presuntamente en tanto lo dilucidan los tribunales en múltiples causas abiertas- el dinero de los ciudadanos es épica. O la apelación a la “autoridad moral” ¿”moral” por qué? de la que dice Rajoy carece el Presidente del Gobierno, con todo lo largado por el caballero y todo lo hecho, y, especialmente, no hecho. Con los hilillos de plastilina y la cohesión interna lograda en su partido. Pero voy a detenerme, siquiera por estética, en cuestión de formas. Rajoy no ha goleado a Zapatero como dice “La Razón” (hay amores que matan). Vez tras vez, seria incapaz de ganar a nadie ni aunque el contrincante estuviera maniatado –que lo está-. En un debate. En elecciones celebradas en circunstancias de criterio racional. Por otro lado, nos situamos ante un señor que en el Siglo XXI utiliza en su discurso frases como «de matute», «escurrir el bulto», “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo” o el inefable «todos los españoles», que ya Ortega y Gasset, hace casi un siglo, utilizó para definir al hombre mediocre. Y ésa es la pena., que él va ciego tras el sillón de La Moncloa sin contribuir a sacar a España del atolladero como hacen todos los partidos en Europa. Su argumento para no hacerlo es que “no confía en Zapatero”. ¿Confía alguien, seriamente, en Rajoy?

  La guinda ha sido no acudir a la segunda sesión del debate y quedarse «en su despacho trabajando». La portavoz Saénz de Santamaría ha explicado que el discurso de Zapatero era totalmente prescindible. Rabieta infantil por haber perdido un debate que debería haber ganado, pereza pura y llanamente, y sin duda una falta de responsabilidad y de respeto a la soberanía popular que deja boquiabierto. No está en la vida para ganar a Zapatero, siquiera para escuchar a Zapatero exclusivamente, hablaban grupos que representan a ciudadanos y se le paga un sueldo por cumplir su trabajo como diputado.  Con él, se han ausentado más de 120 parlamentarios de su grupo.

En la grada tenemos también al aclamado líder de la “derecha civilizada”, Durain i Lleida, un señor que es partidario de no prohibir que los médicos “curen” la homosexualidad. Su homofobia, fascismo, y, sobre todo, ignorancia deberían haberle hecho abandonar la política. Para mí lo ha hecho, no le escucho, no le leo, no existe ya en mi universo, ni por obligación. Me gustan algunos líderes de formaciones minoritarias –no desde luego la oportunista del pelo rojo-, dicen cosas sensatas, pero una acaba exhausta tras engullir el plato principal.

Y aún así todos los medios nos han dado la barrila con el tema. Frívolamente que es lo que se lleva ¿quién ha ganado Zapatero o Rajoy? ¿La selección española o la de los Barrios Bajos? Y nos han contado que llevaban atuendos “rojigualdas” en el Congreso y las similitudes entre el debate y la final del campeonato mundial. Patético.

En la TDT y las televisiones del PP (que viene a ser lo mismo) han mandado las hordas del Pleistoceno –con tertulianos de quita y pon- manipulando datos con un señorío admirable. Se dirigen a una audiencia anestesiada. Ausente de lo que se cuece contra ella. ¿Para qué ha servido el Debate? Para robarnos la ilusión prestada. Para certificar la baja talla de nuestros políticos. La sabia historia nos cuenta que esto acaba en los Chaves y Berlusconis. El PP lleva camino adelantado. Berlusconis tiene varios. Y sobre todo una Thatcher de recambio, muy castiza ella (con todo lo que ello implica), que nos sacará de la crisis. Ya hablaremos otro rato de ella. De la crisis premeditada, que tiene mucha miga.

¿Por qué la UE está a la cola del crecimiento mundial?

 Andrés Villena -ese lujo del que dispone la web de Telecinco-, publica un denso artículo que sobrevuela (en altura) sobre lo que se debate en el Congreso sobre el Estado de la Nación. Expertos del máximo prestigio enjuician la economía mundial.  Resumo algunas de las ideas que Andrés expone:

La recuperación será larga y dura, sobre todo para los países de la Unión Europea: frente al crecimiento de China, que registra un aumento anual aproximado de su PIB de un 9,5%, destaca el de la India (7,5%), Brasil (6,4%) o EEUU (3%). Sin embargo, las previsiones del Banco Mundial para la Eurozona se limitan a una horquilla entre el 0,7% y el 1,3%. ¿Por qué se produce este diferencial? ¿Qué nos hace falta para crecer, al menos, como EEUU?

En 1936, el presidente Franklin D. Roosevelt decidió retirar gran parte de los estímulos que apoyaban a la economía de EEUU. El resultado inmediato fue una recaída en la Depresión.

Rafael Pampillón, Profesor del IE Business School, subraya dos motivos principales: «En primer lugar, EEUU cuenta con un Banco Central propio y autónomo, la Fed, que nunca va a permitir que EEUU entre en suspensión de pagos, porque este banco puede continuar comprando títulos de deuda pública y para ello seguir imprimiendo dinero». «Sin embargo, en la Eurozona, el BCE es un banco para 16 países y eso los mercados lo saben». De aquí se puede deducir el origen de muchas de las tensiones vividas en determinados Estados europeos a lo largo de este invierno y primavera. El segundo, para este experto, es la rigidez laboral europea.

Esta interpretación de la realidad económica choca de frente con las reflexiones de Vicenç Navarro, Profesor de Public Policy en la John Hopkins University y un amplio conocedor de la economía de los Estados Unidos, donde trabajó como asesor del presidente William Clinton.

Navarro, como Rafael Pampillón, destaca el papel clave de la Reserva Federal, que «tiene el objetivo de estimular la economía además de controlar la inflación», pero señala factores políticos determinantes en el comportamiento económico de la Eurozona: «El Banco Central Europeo, en cambio, ha dado mucha más prioridad al control de la inflación que al estímulo económico. Esta situación se ha acentuado todavía más en un momento en que la mayoría de los países en la Unión Europea están gobernados por partidos de derechas».

«La causa del mayor crecimiento de Estados Unidos se debe al mayor estímulo económico, consecuencia de una inversión pública mucho mayor que la realizada en Europa para estimular las economías europeas. La administración Obama ha hecho una inversión pública para estimular la economía equivalente al 8% del PIB, comparada con sólo un 2.3% del PIB como promedio en la Unión Europea.»

Por estas razones, Navarro advierte un único sendero para que la Unión Europea salga de la crisis: «Europa no saldrá de su recesión a no ser que haya una inversión pública muy acentuada para estimular la economía. Esto es lo que ocurrió en Estados Unidos a principios del siglo XX. Fueron el New Deal y la Segunda Guerra Mundial los que sacaron a la economía estadounidense de la depresión».

«Lo mismo en Europa. La enorme recesión que se dio inmediatamente después de la II Guerra Mundial en Europa fue resuelta a base de una enorme inversión pública, tanto física como social, facilitada por el Plan Marshall. Creerse que se podrá salir de esta enorme recesión a base de reducir el gasto público es ignorar la historia económica del siglo XX».

La Profesora de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Àngels Martínez Castells, propone un punto de vista distinto: «Si llegamos a esa situación (han hablado de una posible quiebra de Estados) será por haber exacerbado la cada vez más regresiva redistribución de la renta, en la ausencia de políticas sólidas de demanda y por querer imponer los absurdos dictados neoliberales de un Estado de mínimos, que van a llevar a la economía a un pozo del que puede ser imposible encontrar una salida».

¿Hay otras salidas? Parece que hay alternativas factibles. Martínez Castells aconseja «combinar políticas de ofertas y demanda: por el lado de la oferta, racionalizar el gasto en lo que tiene de despilfarro, manteniendo las políticas de demanda, redistributivas y de pleno empleo y, donde no sea posible, manteniendo una renta que asegure unos niveles mínimos de vida dignos para todas las personas, junto con la preservación de los servicios públicos fundamentales».

Es el ‘espíritu keynesiano’: algo similar proponía hace unas semanas en su blog el ex Ministro de Trabajo (Secretary of Labour) de Clinton, Robert Reich, que proponía desgravaciones fiscales masivas para las clases medias en EEUU, a fin de evitar una segunda recesión o ‘doubble dip’ por insuficiencia de estímulo. No obstante, Estados Unidos parece marchar ahora a contracorriente; para el Profesor Antonio Miguel Carmona, «ahora es EEUU quien quiere tener un Estado de Bienestar y así lo ha demostrado con la aprobación de la Reforma Sanitaria». Vicenç Navarro subraya el contraste con la Unión Europea: «Están siguiendo políticas keynesianas, mientras que la UE ha seguido políticas neoliberales».

Hay otros expertos que, pese al éxito de determinadas soluciones en el pasado, vaticinan un profundo cambio de ciclo. José Luis Sampedro se ha significado recientemente sugiriendo el ocaso del capitalismo. Àngels Martínez Castells lo ve del siguiente modo: «Este sistema es cada vez más una caricatura de sí mismo… Expulsa y margina personas que necesitan un mínimo de recursos y libertad. Este sistema podría aprovecharse de su capacidad intelectual y esfuerzos, pero les niega cualquier posibilidad de inclusión. Esta no es una contradicción más: es una contradicción fundamental. El capitalismo parece brillar y expandirse como una supernova cuando de hecho -y aunque el proceso puede durar años- ya se está convirtiendo en un agujero negro».

Conviene leer el artículo completo, con muchos más matices. No venía a cuento tratar en tema tan denso, cómo logran el crecimiento algunos de los países hoy en la cumbre. Pero sí nos son aplicables los de nuestro nivel de desarrollo y concepción (presuntamente) democrática: EEUU. Contesto a la pregunta de Andrés ¿Por qué la UE está a la cola del crecimiento mundial? Por el inmovilismo que le impone su mayoría neoliberal (contraria a los intereses de toda la sociedad), por el propio inmovilismo y falta de compromiso de la ciudadanía que la sustenta.

  (Me parece más interesante aportar este trabajo hoy que la jaula de grillos del  Congeso, en donde la oposición no busca soluciones, sino alcanzar el poder. A la vista de las valoraciones al discurso del Presidente, a mí ya no me merece la pena ni escuchar las respuestas parlamentarias. No las del PP, CIU o PNV, desde luego. No se prevé novedad alguna en su cansino e inamovible discurso. Zapatero, por su parte,  sigue enamorado del libre mercado que le ha obligado a engullir la aplastante mayoría de «Bruselas«. Intenta salvar muebles. Insuflar optimismo. Pero… no hay un proyecto común español con el que defenderse ).

(Por si hay algún interesado en saber lo novedoso del debate, el resumen de otra buena periodista: Pilar Portero).

Alimentando voraces parásitos

Conviven en la actualidad una serie de noticias, de hechos, que espeluznan. Nunca la realidad se ha mostrado con tanta crudeza, con tanto descaro, ante nuestros ojos y, sin embargo, no ocurre nada, la sociedad dócil no se inmuta, se acobarda, simplemente.

Ya tenemos en España aprobada la llamada reforma laboral. La agencia de noticias estatal EFE ha sido la primera en acogerse a sus bondades y va a poner en la calle a una serie de trabajadores.

Los británicos asisten a sus propias “medidas”: Subida del IVA hasta el 20%, congelación por dos años de los salarios de los trabajadores públicos (que como todos en ese país cobran el triple que los españoles), congeladas también por tres años las ayudas a las familias con hijos, endurecimiento de las condiciones para mantener o conseguir la baja laboral por incapacidad permanente o restricción de las ayudas a la vivienda (todas ellas, igualmente, mucho más cuantiosas que las nuestras). Eso sí, las medidas se acompañan de un aumento del 18% al 28% de los impuestos a los rendimientos del capital. Recortan, de todos modos, el estado del bienestar, ése que nosotros jamás he conocido en el mismo nivel.

Los franceses, entre otras cosas, van a sufrir el agravio de jubilarse a los 62 años en lugar de a los 60 como ahora. Aquí, y en otros países europeos, pasaremos de 65 a 67. Pero los franceses se aprestan a una huelga general de protesta, sin dilaciones.

¿Y todo eso por qué? Lo mandan “los mercados”, el FMI, Bruselas, y hasta el Banco de España. Mandan más, de hecho estamos sólo empezando la larga senda del vía crucis. Hay que defender “el sistema”. Pero este tiempo de ajustes, de parados, y de miedo, ha servido para que los dueños de “el sistema” se enriquezcan aún más. Cada vez hay más ricos atesorando más riqueza:

“El porcentaje de población con más de un millón de dólares en activos (unos 800.000 euros al cambio actual) creció un 17,1% en 2009, hasta los 10 millones de individuos, que juntos acumulan una riqueza de 39 billones de dólares (31,7 billones de euros), un 18,9% más del volumen que acaparaban en 2008, según un informe de Merrill Lynch con Capgemini». Merrill Lynch, otro de los portavoces de “el sistema”, que precisó ser «rescatado«, adquirido más bien por el Banco de América.

En esta España en crisis y acosada, 143.000 personas se forraron el año pasado y se dedicaron a “gastos pasionales”: yates, joyas, obras de arte y, por ejemplo, alguien ocupa estos lujosísimos hoteles. Nuestras penurias son para regalar valores superfluos a 143.000 personas, no más. En el club, ingresaron 16.000 personas que han traspasado la frontera de los mil millonarios sacando provecho de los apuros económicos de los demás ¿o qué otra cosa es esta crisis?

El futuro de España vene marcado con ejemplos. Esperanza Aguirre, la popular y “popular” presidenta de Madrid, promete todos los medios a un sarao familio-católico de los habituales, mientras merma el parque de ambulancias. Y más:

 El Gobierno de la Comunidad de Madrid pagaba, presuntamente, a Marketing Quality Management (MQM) -empresa que se coordinaba con la trama Gürtel-, con facturas hinchadas (hasta un 400%) los actos en los que participaba Esperanza Aguirre Por ejemplo,  el homenaje de 2008 a las víctimas del 11-M. Por la escenografía de este acto, que apenas duró cinco minutos, MQM cobró 118.595 euros. Todo esto obra en las investigaciones judiciales.  Pecata minuta ciertamente frente a otros dispendios probados como el fiasco de la Ciudad de la Justicia: millon y medio de euros.

  Y, mientras, auspiciando mierda mediática, como nos cuenta Javier Pérez de Albéniz.  

¿Y los otros? Acatando dictados de “los mercados”. Prometiendo que el Estado -que es lo nuestro- adelgazará al máximo en 2011, Parece que a Antonio Gutiérrez le van a poner una multa por no seguir “la disciplina de voto”. Como dice mi hijo, quienes la infringieron (con los españoles) fueron el resto de los diputados. Mi voto, insisto, es para Antonio Gutiérrez.

    Utilizan la demagogia para engañarnos y apelar a nuestros miedos. Todos. Aquí y en el resto del mundo. Tradicionalmete, se considera demagogia lo que yo me dispongo a hacer. Buena parte de los 143.000 ricos riquísimos españoles -los conozco bien- son como esta garrapata social:

Si los sensibles espíritus de muchos ciudadanos no se ofenden, pediría abrir todos los informativos con los dispendios de los parásitos milmilonarios (ahora que recuerdo Cospedal está casada con uno, mucho mayor que ella)  frente a esta otra realidad, consecuencia de «el sistema» que alimentamos. Pero, vaya por dios, esto sería… demagogia.

Somos valores económicos ¡Que paguen!

 

La situación mundial exige soluciones imaginativas. El sistema en el que vivíamos ha sido atacado. Una serie de personas, ocultas bajo el eufemismo de “los mercados” y sus distintos portavoces, han dado un golpe de mano, obligando a los gobiernos a acatar sus órdenes: mermar los derechos sociales y económicos de los ciudadanos para lograr en su beneficio mayor lucro. Los políticos han entregado la soberanía popular a “los mercados”. Da igual a quién se vote, no son ellos quienes deciden. Éste no es el sistema que conocimos. Con todos sus defectos, pasaba por ser democrático. Por tanto, habría que restituir su equilibrio, lograr incluso que subsane los graves errores que ya padecía.

No es fácil conocer el número de quienes manejan el mundo. Las listas que los ensalzan hablan de 100, 500, 1000. Aunque fuesen 100.000, no podemos permitir que dominen a más de 6 mil millones de personas. Los gobiernos ceden al chantaje de “los mercados” por temor, por presión. ¿Qué pasaría si usásemos los mismos métodos desde dentro del nuevo régimen? Si somos valores económicos ¡Que paguen!

Campo temporal de actuación: mes de Julio.

Primeras acciones a realizar:

1) PROPAGANDA

a) Cambiar, apagar, cerrar, no mirar, las soflamas “neocon”. Si quieren que lo hagamos para no perder audiencia, que paguen por nuestra atención. ¿Os dais cuenta de que les escuchamos gratis cuando ellos sí obtienen ganancias?

b) No atender a publicidad alguna, por los mismos métodos, y las mismas razones.

c) Contra propaganda activa: no admitir “argumentos” neocon, con una razón sencilla: “Defiendes un negocio ¿cuánto pagas por escucharte?”

2) CONSUMO

El 1 de Julio sube el IVA.

a) Se trataría de hacer acopio de víveres y cuanto podamos necesitar hasta que esa fecha llegue, y no comprar después –dentro de lo posible- más que productos perecederos que, además, conservan un IVA reducido. Sólo pan, frutas y verduras. El resto se hallará en el congelador. En todo caso, reducir el consumo.

b) Llenar el depósito de gasolina en los días precedentes y utilizar en cuanto sea posible transporte público.

c) No comprar ninguna prenda de vestir –sirve todo lo del año anterior-, ni comer o cenar en restaurantes que no sean de menú.

d) Aconsejar a pequeños y medianos empresarios que tomen vacaciones en julio para no verse perjudicados. A la larga se beneficiarán de un sistema más justo.

e) Prever el dinero en metálico a necesitar para no hacer uso ni una sola vez de las tarjetas de crédito.

Deberían pagar porque retornásemos a seguir sus requerimientos. La propuesta contra el IVA hace campaña al populismo neocon, pero serán ellos quienes consuman y atiendan la propaganda. Cuando vieran que lo hacían gratis y nosotros no, presupuesto su altruismo, puede que se apuntaran a cobrar por mantener el «nuevo sistema”. Y, en todo caso, sería difícil discernir por qué motivaciones se haría la huelga de consumo.

Todo serían ventajas. Ahorraríamos. Aprenderíamos una vida más sobria. Y prepararíamos nuevas acciones –exigir pago por usar todos los servicios privatizados de sanidad, educación; lo mismo por justicia, industria cultural, por acudir al trabajo en condiciones precarias, por tener hijos y perpetuar la especie, etc.- que culminarían con pedir ser remunerados por nuestro voto o entregarlo nulo. Si no podemos elegir al FMI, “los mercados”, “Bruselas”, sino a los ejecutores de sus órdenes, que paguen por ello. Todos ellos obtienen beneficios de esta situación, nosotros no, sólo perjuicios.

Invertir en costear a más de 2 mil millones de personas para que sean clientes de sus propuestas –dado que el resto apenas puede ni comer-, es repartir el negocio con sus métodos. Si éste es el “sistema” actual, juguemos todos.

No seríamos nosotros quienes atacaríamos al sistema, ya lo han hecho unos pocos –con éxito- previamente. Tenemos que restablecer la soberanía popular por el bien de la mayoría.

Entendiendo cuánto hay de utopía en esta sugerencia, recuerdo que nada que no se intente sale adelante. Y… que el momento es crítico.

(Antes de –en su caso- amplificar la campaña, serán bien recibidas matizaciones y sugerencias).

El golpe de mercado explicado a un extraterrestre

Alemania, la  hoy al parecer renqueante locomotora de Europa, se aprieta el cinturón y merma el estado del bienestar del que disfrutaban sus ciudadanos. El nuevo presidente británico, Cameron, anuncia a la población que se acabó vivir como vivía por varios años. En Grecia, ese pozo de generosidad que son las farmacéuticas está retirando medicamentos del mercado porque los helenos en crisis no van a poder pagarlos y para que se va a gastar uno en distribución si lo va a perder. España aplica drásticos recortes en sueldos, pensiones y prestaciones – ya de por sí en flagrante agravio comparativo respecto a nuestros vecinos- y prepara una “reforma” laboral y de la jubilación que hubiera hecho palidecer los más avezados sueños neoliberales de Reagan y Thatcher reunidos en cónclave. Y lo van a presentar ¡el día que se estrena España en el mundial de fútbol!, como hubiera hecho Franco. El “mercado” ha conseguido barra libre.

Si llegáramos de otro planeta y alguien nos contara lo que está sucediendo en la Tierra, no daríamos crédito:

  • Un grupo de bancos y empresas financieras fabricantes de aire, se meten en negocios sucios y quiebran.
  • Los Estados se apresuran a entregarles cantidades obscenas del dinero de los ciudadanos para que se mantengan, para que siga funcionando “el sistema”.
  • Los gobernantes se ponen muy serios y acuerdan establecer controles a la especulación y acabar con los paraísos fiscales de los beneficios sin impuestos. Transcurrido más de un año, esas medidas no se producen.
  • Los Estados se endeudan por el desembolso que les ha supuesto salvar “el sistema”, a base de regalar millones a los poderosos. Los bancos se lo exigen agriamente y con intereses. Las agencias de calificación –sufragadas por el “mercado”- dan nota a los Estados en un nuevo juego especulativo. Señalan las dianas a abatir.
  • El “mercado” se “intranquiliza” y sume a la bolsa en una montaña rusa (la “bolsa” sirve para que unos cuantos inversores privados se enriquezcan).
  • Los portavoces del “mercado” –FMI, Bruselas y otros organismos internacionales- toman oficialmente las riendas y ordenan a los Gobiernos las medidas a tomar para que sus clientes continúen lucrándose. Nosotros, no ellos, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Antes de su voracidad extrema, no teníamos ese problema.
  • Los Gobiernos se apresuran a cumplir los mandatos recibidos:  Mermar el estado del bienestar, exprimir y empobrecer a los ciudadanos, para obtener dinero con el que saciar a sus amos. Han de mantener «el sistema” –ese ente tan perfecto que tiene sumido en la pobreza absoluta a dos tercios de la Humanidad por ejemplo-.
  • Los ciudadanos se callan. Tragan. Todo lo que se les eche. En Grecia –con los “ajustes” más draconianos- las huelgas, con sus muertos y todo, no sirven para nada. En Islandia –país que fue el primero en caer convirtiendo TODOS los ahorros de los ciudadanos en papel mojado y que ya protestó lo suyo sin éxito-, acaban de elegir a un humorista como alcalde de la capital, Reykjavik. Su formación se declara abiertamente corrupta y asegura que no cumplirá sus promesas. Las organizaciones sociales no encuentran momento de actuar conjuntamente para dar una respuesta. Pasivas como el resto de la ciudadanía.

Quizás, podía haberle resumido la historia al extraterrestre diciendo:

  • Un reducido número de indeseables trampean y estafan con ánimo de lucro desmedido, y, tras someter a los gobiernos representantes de la soberanía popular, hacen pagar la cuenta a los ciudadanos. Éstos, endeudados hasta las pestañas por la estrategia del “mercado/sistema”,  abducidos por la propaganda, se someten a cuantas perrerías les hagan.

Continúa siendo muy largo. A ver así:

  • Se acabó la democracia en el planeta tierra, el “mercado” ha dado un golpe de Estado.

De las muchas cosas que, ni yo, ni el resto de los extraterrestres entendemos es la cara de satisfacción de los ejecutores del régimen en donde más cerca nos cae: Europa. Aquí los tenéis. Miradlos y decidme.

    

(Gracias por el aviso de la foto, Víctor)

La fase «D»

Dice mi querido Vicente Romero en su blog que se encuentra en fase ‘D’: decepcionado, desilusionado, deprimido, derrotado. Así estamos muchos. Añadiendo “des”:  desmoralizados, doloridos, desmontados, desnivelados, desgastados, desdibujados, descompuestos, descascarados, desazonados. Todos, salvo los que -ahítos de júbilo- aspiran a pillar más poder, todo el poder, en medio de una degradación de tal calibre que su opción la tomaría cualquier persona sensata como una navaja candente donde asirse cuando un precipicio se abre -que se abre- a sus pies. No sólo eso. Sin duda, representan el total afianzamiento del sistema que nos ahoga, con barra libre para recortes, privatizaciones, o la inmensa desfachatez –también con “de”- de su descarada hipocresía:  pedir ahorro y gestión cuando se tiene el ayuntamiento más endeudado de España, Madrid, copando el 23,5% de la suma que deben todas las corporaciones municipales del país, o dos comunidades entre las más endeudadas –Valencia y Madrid, la primera es Cataluña-.

Mirar al gobierno cautivo y desorientado, a todo el PSOE colaborando en el desatino, es sentirse en una barca con todo el casco agujereado. Estamos desprotegidos –con “de”-. Porque ahora el sistema, los mercados sí querrán algo más a Zapatero y su ejecutivo, pero nos está asfixiando a todos, secundando el atroz neoliberalismo que retrotrae a los más injustos periodos de la Historia. Sobre todo por representar un retroceso sobre lo ya conseguido y con gran esfuerzo.

De él forma parte lo que hoy cuenta el diario inglés The Independent, y que recoge el blog Guerra Eterna, de Iñigo Saénz de Ugarte. La doctrina que nos hace a todos responsables del desastre dice que hay que tener ipods, ipeds, ipuds, iipids, ipads, y todo lo que nos manden comprar, y a todos los niveles. Pues bien, leed las condiciones laborales para la fabricación del último juguete tecnológico en China. Desastre, despropósito, desquicie, degeneración, todo con “de”.

  • Jornadas de 60 horas semanales pactadas con Apple.
  • Un 54% de ellas vulnera esas condiciones, en general con jornadas superiores.
  • Un 39% no respeta las normas de seguridad.
  • Los trabajadores cobran 35 céntimos de euro a la hora.

Lo más despreciable – y sinónimo de vomitivo, repugnante, repulsivo, inmundo, mugriento, hediondo, infecto, asqueroso, pútrido o nauseabundo-, es lo que dicen algunos comentarios de españoles a esta noticia:

  • No entiendo como algo así puede ser portada de un periódico. Muchísimos de los productos que compramos son fabricados bajo condiciones inhumanas o almenos precarias y a nadie le tiene que importar, pues de ello dependen su bajo coste y accesibilidad.
  • Sensacionalismo barato, que lo ponga el Independent pasa, pero, Iñigo, sabiendo como sabes que la inmensa mayoría de los productos que usamos y que son fabricados en China lo son en esas o peores condiciones…. ¿ o es que los de HP son fabricados en condiciones europeas?

¿Dimitimos descorazonados? ¿O despertamos? ¿Desatascamos la “D” y abrazamos el abededario completo? Así podríamos hablar de justicia, equidad y fraternidad, libertad pero para todos, para que todos dispongan de la opción de elegir. Se parece tanto al lema francés con el que el liberalismo se presentó en sociedad. Pero degeneró. Démosle puerta ya.

Claro que la desvergüenza y descaro de los principales actores del drama, puede acabar con la crisis en breve, por métodos insólitos. Ahora sí:

Lehman Brothers demanda a JP Morgan al considerarlo responsable de su quiebra. Se ha abierto la veda, demande -con «de»- Grecia. Y España. Y todos nosotros unidos. Sin demora. Y con el dinero en la mano, devolvamos a este mundo la Democracia.