Alguien reacciona

Y ha sido Alemania. Frente a la «preocupación» de la UE -¿necesitará un psicólogo la UE?- y el lavarse las manos norteamericano, Alemania ha llamado al embajador iraní a consultas. Previamente, había condenado la represión policial contra los manifestantes de la oposición en Irán tras la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad.

«Las acciones violentas de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes son inaceptables», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Frank Walter Steinmeir, en un comunicado. Steinmeir pidió a las autoridades de Teherán que aclararan las informaciones en las que se denuncian irregularidades durante la elección.»Espero de las autoridades de Teherán que estudien de cerca estas acusaciones y que proporcionen explicaciones»,concluyó.

     Viene a cuento de esto. 

Mafias, un salto cualitativo

  Uno de los mejores y más fiables periodistas que conozco, Pablo Ordaz, escribe hoy en El País un reportaje sobre el narcotráfico en México, altamente inquietante, que no debéis perderos.

    «La policía mexicana vive en alerta ante un cártel que no solo pretende el tráfico de drogas, sino la sustitución del Estado. Los sicarios de este clan extendidos por todo el país controlan desde la venta de armas y los impuestos hasta la espiritualidad de sus vecinos»

  Describe los hechos y argumenta cómo ha llegado a producirse este fenómeno:

 «Todo empezó con el siglo. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió el poder después de 70 años y México tuvo que aprender a vivir con una realidad distinta. Hasta entonces, el presidente de la República hacía y deshacía en todo el país. México era un Estado federal, pero los gobernadores, los alcaldes, los jefes de policía y por supuesto los líderes sindicales y sociales de cada demarcación pertenecían al PRI. «A poco que uno se desmadrara», recuerda un alto cargo de la seguridad del Estado, «nos decían: llevadlo a Los Pinos -la residencia presidencial-. Bastaba una charla con el presidente de turno para que todo volviera a su cauce». Con las fuerzas del orden sucedía igual. La Policía Federal siempre representó un tanto por ciento mínimo del conjunto de las policías -más de 1.600 en todo el país entre estatales, municipales…-. Aunque cada cuerpo policial dependía de un gobernador o un alcalde, cuando llegaba el caso obedecía de forma implícita y efectiva el dictado que llegaba de la capital. Ya no es así. La imagen más gráfica se ha podido presenciar el lunes pasado. Durante tres horas, a plena luz del día y en mitad de la calle, policías municipales y estatales de Nuevo León se enfrentaron con agentes de la Policía Federal. Se encañonaron mutuamente con pistolas y armas largas. No pasó nada, pero fue de chiripa. En otras ocasiones, agentes federales o miembros del Ejército han optado por solventar situaciones parecidas de insurrección a tiro limpio.

En algunos lugares, como Michoacán, el poder del Estado fue haciéndose cada vez más débil y eso fue aprovechado por los narcotraficantes. La Familia, cuya presencia en la zona se remonta a dos décadas atrás, dio un salto cualitativo. Ya no les bastaba con la producción de heroína y marihuana -hay constancia de plantaciones de amapola en 37 de los 113 municipios de Michoacán- ni siquiera con el control del puerto de Lázaro Cárdenas, a donde llega la cocaína del sur de América y la efedrina de Europa y Asia con destino a Estados Unidos. La Familia quería más. Quería el control social, y hasta espiritual, de sus vecinos. Y empezaron de la manera más sencilla, desde abajo, poco a poco».

   Atentos al nuevo fenómeno.  La facturación de las mafias italianas representan el 7% del PIB del país. La corrupción no es inocua, termina por pudrir los cimientos del Estado.

   Hoy es Juan Arias, el mítico corresponsal en Italia, quien da muchos claves en un artículo maravilloso, cargado de amor y de cordura. Entresaco lo que se refiere al tema que nos ocupa:

  «Era aquella una Italia que yo amaba apasionadamente y en cuya lengua escribí mis primeros libros. Hasta que llegó Silvio Berlusconi. Lo vi aterrizar en Palermo, capital de Sicilia, corazón de la Mafia, en helicóptero, como un dios pagano. Eran sus primeras elecciones. Pocos creían que aquel histrión, que nunca había estado en la política, en un país tan politizado como lo era Italia, podría ganar. Yo pronostiqué en el periódico que ganaría. Vi aquella mañana en Palermo a casi medio millón de personas levantando los brazos hacia el helicóptero que traía al Salvador.

La Mafia siciliana había cambiado de bandera. Acababa de abandonar a la poderosa Democracia Cristiana, hasta entonces su señora, para ofrecerle el beso y sus votos al empresario del que decían que tenía el arte mágico de crear empleos de la nada. Italia aquel día empezó a entrar en el túnel de la degeneración. Yo me volví a España».

¿Neutralidad o inhibición?

 

Foto: El País

Foto: El País

Violentos disturbios acompañan el supuesto triunfo en las urnas de Mahmud Ahmadineyad en Irán. Su rival, el reformista Mir Hosein Musaví, denuncia fraude y demuestra un hecho: los SMS con los que –en línea Obama- convocaba masivamente a sus seguidores fueron bloqueados. El líder supremo de la revolución islámica en el país, el ayatolá Ali Jamenei anuncia el éxito de su correligionario como “una señal divina”. Y analistas internacionales corroboran el inmenso tufo a fraude de estas elecciones.

Omaba, tras su esperanzador discurso en Egipto, “espera” que sea lo mejor para el pueblo iraní, y la UE –que ayer se sumó a la sospecha del pucherazo electoral- “contempla con preocupación” el problema iraní.

Felipe González, ironizaba en la presentación de nuestra Europa en Suma, con los estados emocionales de la Comisión europea. “Muestran su preocupación”, “Se manifiestan inquietos”… pero no mueven un dedo. No ofrecen soluciones, acción.

El “bushismo”, coreado por nuestro Aznar, se propuso “llevar la democracia” a diversos lugares en conflicto. Y lo hizo a bombazos. Ayer mismo hablábamos del resultado de la intervención en Afganistán. Más muertos que en las Torres Gemelas y ni un sólo resultado positivo. O la de Iraq que sangra víctimas a diario y que se ha convertido –que no lo era- en el foco del terrorismo islamista internacional.

La población afgana –medieval en todos sus parámetros- conoce las “ayudas” estadounidense. Como cuando, invadidos por la URSS, apoyaron a los talibanes y luego les dejaron, a ellos, al pueblo, abandonados a su suerte. La democracia no puede ser impuesta, debe convencer a la población para que luche por ella.

Es lo que está pasando en Irán. Por primera vez en mucho tiempo -en esa zona-, una parte de la sociedad se rebela contra la tiranía. Y se apunta a un simulacro de elecciones democráticas. Pero el EEUU de Obama y la UE, vuelven a considerarlo asuntos internos –pese a lo que se juegan-, y, como mucho, “se preocupan”.

Eso es lo que había que apoyar para implantar la democracia en los lugares donde no existe. Enviar observadores internacionales, si acaso aún fuera tiempo, a revisar los votos emitidos. Y, mucho mejor, obligar –incluso con coacciones democráticas- a repetir la convocatoria electoral, vigilando sus resultados.

Los rostros decepcionados, desesperados y ensangrentados de quienes luchan por un Irán democrático son el germen para el cambio. Y no podemos dejarlos solos. Cada vez que se acalla un punto de democracia, se resiente toda ella, toda la Humanidad.

Noticia de impacto: «Hace calor»

 

sol

Los telediarios dedican amplios espacios a contarnos que hace calor. En Junio. Ni siquiera se han batido récords de temperatura pero hace calor y nos informan. También suelen avisarnos de que hace frío en Diciembre o en Enero. Antes, solían dar cuenta, al menos, de que hacía calor en invierno o frío en verano. La noticia es un hecho desconocido e insólito, no habitual.

Como hace calor, nos aconsejan que bebamos líquidos, nos remojemos, o vayamos por la sombra. Cómo será la confusión que han creado que hoy ha dicho una señorita con un micrófono que “algunos disfrutan del calor”, y nos han mostrado a una pareja cocida al sol, tumbada en el césped y vestida. ¡Criaturas, les va dar una insolación! No ven suficientes telediarios e ignoran que es, precisamente, cuando hace calor cuando no hay que exponerse al sol sin una buena poza de agua al lado, y ni siquiera así.

Lo estaba viendo en Cuatro y en tanto terminaban la sabrosa información, aparecía en el panel trasero un rinoceronte adulto y uno pequeño. Me he dicho, ahora van dar a una visión complementaria del asunto: “No se preocupen por el calor, toda la vida se ha sabido cómo combatirlo, lo practican incluso los animales –sin saber leer, ni escribir, ni oír- que cuando tienen calor se refugian en la sombra”. Pues no, era una noticia especifica de rinocerontes que no he escuchado sumida en mis reflexiones.

La información meteorológica ha ganado espacio y prestancia en los “informativos”. Así evitan dar noticias auténticas y logran idiotizar aún más a la audiencia. No es lógico contar estación tras estación el tiempo que hace cuando no es excepcional, y dar consejos que sabe hasta un pajarillo. No sé cuándo murió el periodismo –es reciente-, pero lo hizo debajo de un sol ni siquiera abrasador. El del dinero que se lucra del consumo y necesita mentes adormecidas. Lo que no entiendo es que los periodistas secunden este manejo, pero por el entusiasmo con el que sirven los tópicos parecen contagiados de la situación. El calor ha secado muchas neuronas desprotegidas -será eso-, y lo peor es que el frío del invierno no las despertará.

   A veces siento gemelo a Juan José Millás:

   «Artefactos parlantes. Unos y otros seguimos hablando y escribiendo por mero oficio, sin alma. Desolación de domingo por la tarde, aunque sea viernes por la mañana».

    (…)

   «Todo es circular y un poco angustioso. Todo está como detenido a la espera de que alguien tome una decisión. A la puerta de los institutos, los adolescentes se fuman un canuto antes de entrar en las aulas analógicas, donde recibirán lecciones inútiles para la vida. Dan ganas de pedirles una calada, para ver cómo sienta un porro a las ocho de la mañana. Lejos de eso, me dirijo dócilmente a por los periódicos de papel con el pinganillo de la radio en la oreja, escuchando análisis de segunda o tercera mano. Digan ustedes algo nuevo o cierren. Por defunción, claro.»

Las mujeres tenemos en la mano nuestra liberación

Votacion_multitudinaria

 Todo seguirá como estaba en Irán, tras el triunfo en las urnas del actual presidente Ahmadineyad. Mujeres tapiadas en vida, acuden a votar en Teherán, según la foto de El País. Pero también hemos visto pañuelos livianos y gafas de diseño. Un germen de rebeldía femenina que puede –y debe- prosperar. Según cuenta la enviada especial del mismo diario, Ángeles Espinosa, hasta amas de casa maduras se han quejado de la obligatoriedad de ir cubiertas como símbolo de represión.

Hice varios reportajes -a mi iniciativa- para tratar de entender la situación de la mujer en el mundo musulmán. Las residentes en España aseguran que usan el “hiyab” porque quieren, es su deseo, es su cultura. Sólo hablan si les da permiso el marido. En Granada, unos jóvenes universitarios marroquíes me explicaron con detalle las razones de su uso: el pelo de la mujer les excita, y sólo el hombre “adjudicatario” tiene derecho a verlo y excitarse. En efecto esas sombras cubiertas que vemos por las calles, se visten de gala en casa, se maquillan y se sueltan el pelo, pero sólo para sus maridos. El líder libio Gaddafi acaba de decir en Roma: «En el mundo árabe e islámico la mujer es como un mueble que se puede cambiar cuando quieras y nadie te preguntará por qué». Un mueble hermoso, en caso contrario no sirve.

En el extremo, las desgraciadas mujeres afganas, tratadas peor que animales. Allí rige el “burka” que sólo permite unos agujeros con red, a la altura de los ojos, para poder ver. Una nueva ley autoriza la violación dentro del matrimonio, ante el silencio internacional. La caída del gobierno talibán iba a darles autonomía, para ello -entre otras cosas- mandamos soldados occidentales, pero no ha ocurrido en la práctica, incluso han legalizado los abusos contra la mujer.

Las mujeres españolas vivimos con intensidad el triunfo de la “revolución iraní” en 1979. El muy discutible Sha Reza Palhevi, pro-estadounidense, había occidentalizado el país y las mujeres persas, sin pañuelos, eran las más avanzadas de la zona. El ayatolá Jomeini volvió a enclaustrarlas. Ahora pretendían liberarse. No lo han conseguido. Pero lo harán. Esas madres musulmanas que llevan a sus niñas tapadas por las calles españolas, las propias niñas que estudian en los colegios “Educación para la ciudadanía”, por ejemplo, tienen la llave para el cambio. La mujer será quien, con su liberación del yugo masculino, acabe con los atrasos del mundo islámico.

Seguimos con atención a las iraníes, porque las españolas estábamos embarcadas en la misma tarea. Había que acabar con el tratamiento de retrasadas mentales que nos había impuesto el franquismo. Ya sabéis la lista de cosas que no podíamos hacer sin permiso de un varón. Incluso se exigió, hasta un determinado momento, ir a misa con velo, también con velo. Y las monjas españolas poco difieren en sus atuendos de cualquier mujer musulmana, aún hoy.

Pero éste es el modelo que ofrecemos a cambio:

culo-anorexia

Las mujeres occidentales también usamos velo: la cirugía estética, el maquillaje, las dietas imposibles. Y no nos esclaviza el hombre en este caso, sino nosotras mismas y la sociedad de consumo. Veo el bombardeo de anuncios en las teles: falsas cremas milagrosas que no devuelven la juventud, ni tienen porqué hacerlo. Y dietas, muchas dietas, más productos prodigio. Nos hemos acostumbrado a ver modelos cuyas mejillas se hunden por el hambre y con unos culos que no son tales. ¿Qué atractivo sexual puede tener estas carrilleras, estas cocochas, sustentadas en huesos? A cambio, la mujer se abulta los senos con implantes mamarios, totalmente perceptibles en buena parte de los casos.

Entre la obesidad como problema serio, y este modelo estético que ha calado, está la lógica, la naturalidad. Siempre he dicho que a Marylin Monroe la hubieran puesto a dieta de inmediato, de vivir en nuestro tiempo.

Y las arrugas. De la película sueca “Los hombres que no amaban a las mujeres”, me llamó poderosamente la atención, que la directora de la revista Millenium ¡tenía arrugas!, ¡por dios, una actriz de cine con arrugas! ¡Una mujer con arrugas! Es muy infrecuente verlas en escaparates públicos. También este mensaje se impone, al punto que a mí misma, que me rebelo, me produce cierta incomodidad mostrar el rostro que corresponde a mi edad, ante alguien que encuentro por primera vez. Casi ninguna de mis amigas lo tiene, gastan fortunas en desgraciarse a cambio de una piel más o menos lisa.

Y el maquillaje. A causa de una prisa, tuve que comprar el otro día en una perfumería cercana un delineador de ojos. Sólo había “de marca”. Es decir, no encontré nada por menos de 26,50 euros, de Dior. 2,5 ml. Es decir, que el litro cuesta 10.600 euros. Hasta ahora la tinta de impresora, a 4.000 euros el litro, se había computado como el líquido más costoso, por encima de la gasolina, los perfumes, o el champán Don Perignon. Yo compro habitualmente un delineador en Mercadona por 5 ó 6 euros y es incluso mejor. 150 euros puede costar una crema antiarrugas“de marca” para el rostro, en Inglaterra hace furor una de 20 euros, “sin” marca. Y que, al parecer, funciona algo más que las demás que es nada. Pero empiezo a sentirme estúpida -más vale tarde que nunca- al someterme también a esas esclavitudes nada inocuas.

En resumen, la mayor parte de las mujeres del mundo precisan liberarse de ataduras y sólo nosotras podemos dirigir ese cambio, al que debieran sumarse los hombres porque estamos hablando de culturas y sociedades que afectan a nuestra estructura.

Respecto a nuestro modelo, así concluía una Cuarta Página mía de El País, el verano pasado. Nada ha cambiado desde entonces, ha empeorado.

“Todo icono refleja a la sociedad que lo crea. Muchas buscaron -desde los griegos- armonía, equilibrio, perfección. El siglo XX se inicia con una explosión de creatividad y rebeldía. La misma que -algo más ingenua- impregnó los sesenta, exuberantes y coloridos. La mujer, entretanto, engordó y adelgazó al ritmo que le marcaban y siembre hubo de ser joven.

Nuestra sociedad de hoy parece querer borrar surcos y matices, peso. Allanar también el pensamiento. Compartimentar, para aislarnos y enfrentarnos. Su imagen -enjuta, sintética, plastificada- podría simbolizar su inconsistencia en los frágiles hilillos que constituyen las piernas de las modelos. No es casual. Los mismos entes que producen niños planos, aspirantes a famosos, consumidores desde ahora y para siempre, cercan a las demás generaciones. Planchar rostros genera beneficios económicos, contratar en el trabajo a jóvenes inexpertos, menos costo. La insatisfacción permanente, vulnerable desasosiego, o rendición. ¿Dignificar la escala de valores imperante es tarea imposible? ¿Será, aún, verdad que las ideas, la ilusión, la imaginación y el coraje cambian el mundo? Puede que haya llegado la apremiante hora de comprobarlo. A cualquier edad”.

piernas-hilillos

Lo que pagan 94 millones de euros

94 millones de euros pagarían 8.000 años de trabajo de un “mileurista”, la vida laboral completa de 200, cinco años a casi 1.600 personas. En ese tiempo podrían investigar, estudiar, escribir, curar enfermos, resolver pleitos. Mal pagados, pero podrían.

Con 94 millones de euros la provincia de Albacete ha continuado en 2008 las obras del AVE, y líneas convencionales, además de suprimir los peligrosos pasos a nivel o la variante de Camarillas en la línea Chinchilla Cartagena. O así fue anunciado.

En Cantabria también se ha adjudicado una partida similar, cuyo mayor gasto -45 millones- son lo que llama “edificios educativos”, y después los edificios sanitarios y el Parque Científico y Tecnológico

Todo el presupuesto del Ayuntamiento de Crevillent (Valencia) asciende a 20 millones de euros. Podrían financiarse, por tanto, casi cinco pueblos similares (29.500 personas).

Fue el monto de la protección social española en 2007.

Vamos a los presupuestos del Ministerio de Educación: 16.000 para educación especial, nuevas tecnologías aplicadas a la educación casi 10.000, Investigación científica, poco más de 19.000. Deporte en la edad escolar y la Universidad, casi 22.000. Enseñanzas artísticas 7.000. Formación del profesorado, otros 7.000 -¿sólo eso se gastan?-. Apenas hemos adjudicado 81.000, aún nos sobra dinero.

De otros ministerios, tenemos 19.000 millones para gestión de la infraestructura del agua. 5.500 calidad del agua, 30.500 para protección y mejora del medio natural, 6.000 para el medio ambiente, 25.000 para meteorología. Con 8.000 para la regulación de los mercados agrarios completamos el presupuesto de 94.000 euros.

La Biblioteca Nacional gasta 51 millones de euros.

94 millones de euros es lo que se va a gastar el Real Madrid de Florentino Pérez, en tiempos de crisis, para pagar el traspaso de un jugador de 24 años, Cristiano Ronaldo, desde el Manchester United. Cierto que es a base de créditos bancarios que han de ser devueltos, en esas marañas opacas que no producen beneficios tangibles a simple vista. Y que esos mismos bancos registren el crédito a particulares y pequeñas y medianas empresas

     ¿No os parece obsceno?

Los puentes-zanahoria de los españoles

En Madrid andamos metidos en un “puente-zanahoria”. Esta hortaliza es usada en las carreras de liebres para motivar su esfuerzo en llegar a la meta. La liebre se apresura, pierde el resuello en el intento, pero la zanahoria va montada en un dispositivo por el cuál se desplaza a un ritmo ligeramente superior y el animal nunca la alcanza. Lo vi una vez de pequeña y me fascinó. Por cierto, no sé qué festividad se conmemora pero, como siempre, la capital parece en toque de queda diurno: no se ve un sólo ser humano en la calle. Al menos en mi barrio.

Igual pasa con los puentes laborales en España. Nos hacen creer que tenemos más fiestas que nadie y vivimos como dioses. Los datos, sin embargo, nos contradicen: trabajamos 154 horas más que la media europea, y tenemos 3 días menos de vacaciones remuneradas.

He tocado este tema otras veces en el blog. Ahora he encontrado un estudio muy detallado hecho por la Universidad de Pensilvania (EEUU). 1.798 horas los españoles, 1.644 la media europea.

“Con estas 1.798 horas España está muy lejos de países que, como Holanda,dedican 1.355 horas anuales a la vida laboral. La evolución española ha sido lenta. En los últimos cincuenta años, la jornada de trabajo se ha reducido un 12%, mientras que en Holanda esta diferencia es de un 34%.En la última década, la tendencia decreciente en España ha sido casi nula, ya que sólo se ha reducido un 0,6%», según datos, en este caso, del centro holandés Groningen Centre for Growth.

 Trabajar más horas no implica producir más. Los españoles son los europeos que menos rinden en sus empresas, sólo por debajo de Grecia y Portugal de la Europa anterior a la ampliación. La principal causa son los horarios irracionales. Abrir la tienda cuando otros la cierran y llegar a casa sin tiempo de vivir. Un holandés entra a trabajar a las 9 de la mañana y sale a las 4 ó las 5 de la tarde. Toma a mediodía una comida ligera y a las 6 cena más consistente. Luego, si le parece, se va al cine de 8 a 10 y más tarde a tomar una copa con los amigos hasta las 12.

Algunos estudios aseguran que las largas jornadas -y partidas con tan gran espacio de tiempo-, desmotivan. Y, a la vista de los datos, son propias de países subdesarrollados. La media de América Latina ronda las 2.000 horas de trabajo anuales. La cota más alta es Corea del Sur con 2.392.

España, por cierto, es uno de los países donde más “reuniones de trabajo” se celebran. Otra de las causas del menor rendimiento. Hablar en lugar de hacer.  Porque no somos famosos, precisamente, por la planificación.

La baja productividad no es de ahora, incluso ha registrado una mejoría espectacular. En el primer informe FOESSA de los años setenta –que consulté para el libro-, llama la atención el rendimiento logrado en el sector siderúrgico. Con unas largas jornadas laborales, España invertía 195 horas mensuales por trabajador para obtener 62,8 toneladas de acero bruto. Con menos tiempo, 154.7 horas, los alemanes producían 158,3 toneladas. Los sufridos japoneses trabajaban 7 horas más que nosotros, pero conseguían casi el cuádruple de resultados. Habría aquí que tener en cuenta los medios industriales de los que disponían unos y otros, pero eso también forma parte de la productividad.

Mis conciudadanos están en la playa a estas horas. Volverán el lunes a perseguir sus disminuidos sueldos frente a la media europea. Ésa es la Europa de mi meta y quiero que disfrutemos la zanahoria tras el esfuerzo ¿Hemos votado para alcanzarla?

Nuclear, no gracias

Concentraciones en Garoña (Burgos) ante la duda de que la central nuclear que alberga sea cerrada. El informe del Consejo de Seguridad Nuclear ha avalado por unanimidad que la central prolongue su actividad durante diez años más, tras haber llegado a término la vida que se le proyectó. Inaugurada en 1970, es uno de los 8 centros españoles de producción de energía eléctrica a través de reacciones nucleares que generan calor. Zapatero incluyó en su programa el cierre de estas industrias, gradualmente y al cumplir su tiempo estipulado, pero tanto la derecha -sin fisuras-, como grandes personalidades del PSOE apuestan por este sistema energético. Ante los problemas que está dando el petróleo, cada vez son más los que se inclinan por la producción nuclear. La memoria es frágil, y los intereses muchos, el extremo debate que hubo en su día, se ha diluido.

Este tema fue uno de los primeros que abordé en Informe Semanal hace muchos años. En aquellos tiempos, había incluso insignias con el lema: “Nuclear, no gracias”. Vas a las centrales y te muestran con detalle su funcionamiento y los sofisticados sistemas de seguridad que poseen. En Valdecaballeros (Badajoz) –ya abandonada-, casualmente, se produjo, sin embargo, un momento de tensión y de prisas ante nuestra presencia. Pero nada grave sucedió.

La energía nuclear tiene dos graves inconvenientes. El primero son sus riesgos inherentes a toda actividad humana, pero que, este caso, al trabajar con material tan delicado, pueden conducir a consecuencias devastadoras. El segundo son sus residuos, radiactivos hasta el fin de los días, que han de ser guardados en recipientes cerrados herméticamente. A cambio no produce contaminación atmosférica, y sí grandes beneficios económicos.

Ek 26 de Abril de 1986 se produjo el más grave accidente nuclear de la Historia, en Chernobyl (Ucrania), la radiación que se liberó fue 200 veces mayor que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Los efectos se extendieron a varios países de Europa. Sólo murieron directamente 31 personas, pero aún pagan las consecuencias. Miles perdieron la vida, después, y miles han sido afectados por graves malformaciones, los ucranianos aún deben pensar si arrojan un hijo al mundo que les ha tocado vivir. Chernobyl hoy es tierra quemada que ya no produce alimentos sanos. Visitar la zona requiere pasar por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles, porque se sigue adquiriendo. Varios países ponen aún veto a exportaciones ucranianas.

Y luego están los residuos, bombas auténticas guardadas en nuestro suelo..

Dado que España exporta tres veces la producción de Garoña, yo aconsejo al millar de trabajadores de la Central, su comité de empresa y sindicatos, al alcalde y a toda la población temerosa de perder su fuente de ingresos, que emigren a Chernobyl, donde serán muy bien recibidos porque allí ya no quiere vivir nadie de fuera y pueden ayudarles a reconstruir lo devastado. Al menos, que visiten Chernobyl. Niños de la zona son traídos a España en intercambio durante los veranos para que respiren otro aire, y algo de la normalidad que nunca han conocido.

Se ha culpado de este accidente a la desastrosa gestíón soviética. Pero ni uno sólo de los defensores de la energía nuclear garantiza que no se van a producir fallos irreparables.

No os perdáis este reportaje de Pedro Soler:

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090122/chernobil-memoria-reportaje-informe-semanal-emitido-abril-2006/484837.shtml

Sin palabras

Empresario de Gandia (Valencia). Una panificadora industrial. Franns Rilles Melgar, boliviano de 33 años lleva trabajando dos años, durante 12 horas diarias, por un sueldo de 23 euros al día, sin contrato laboral. La máquina de amasar le siega el brazo izquierdo. El empresario lo tira a la basura. Limpia la sangre. Sigue la producción. Lleva en su coche al accidentado a 200 metros de un hospital y se va. Un peatón le socorre y le acompaña hasta el centro.

Los médicos que le atienden van a la fábrica intentando recuperan el brazo y reimplantarlo, pero está tan destrozado que no es posible. El enfermo ingresa en la UVI.

 La denuncia es de CCOO que ha interpuesto demanda en el Juzgado acusando al empresario de varios delitos. El empresario niega parcialmente los hechos y dice que fue la culpa de su trabajador que «iba borracho». Y sólo se lamenta de que tendrá que indemnizarle.

brazo

Escenas de ricos

Lujoso cine en La Moraleja, Madrid. Con las entradas regalan muestras de perfumes caros. Llega un matrimonio a ocupar sus asientos en la fila de delante, donde quedan dos butacas libres, cuando -según vamos a comprobar- deberían ser tres. Estamos en el extremo derecho pero hay una visibilidad perfecta de la pantalla. Al marido no le gusta la ubicación, revisa sus entradas y advierte que un hombre está sentado en uno de los espacios que les corresponde a ellos. Muy amablemente, éste les explica que –dado que el cine está lleno- no ha encontrado sitio junto a sus amigos pero que si no les importa se desplacen una sola butaca y así puede permanecer con ellos. Son apenas 70 cms.

“Póngase Vd en el extremo, o vuelva al asiento que haya comprado”, responde el marido, autoritario, levantándose con gesto inequívoco de que está dispuesto a echarlo. El usurpador de lugares ajenos, se levantó sin pronunciar una sola palabra. Me quedé asombrada –aún conservo la capacidad de sorprenderme, sí-. Por una sola butaca –que permaneció vacía toda la sesión-, separó a un grupo. Me recordó a un viejo conocido que jugaba al Monopoly como si fuera un broker de Wall Street, sin piedad.

Arturo Soria –otra zona cara de Madrid-. Un descapotable ocupa el paso de peatones porque quiere girar en una fila y no deja espacio para que los viandantes pasen con el semáforo abierto para ellos. Viejo, bajito y calvo, habla por el móvil en la oreja. Le miro con gesto reprobatorio sorteándole. Y me insulta.

La Latina, barrio popular. Atasco monumental. Varios coches ocupan indebidamente el cruce reglamentario. Veo un hueco para traspasar la barrera. Otro descapotable avanza para reducir el espacio e impedirme pasar. Hombre, unos 40 años, indumentaria a juego con el superbólido.

¿Será casualidad?