De la mano

              

Altos. Elegantes. Paseando en una mañana de domingo cogidos de la mano. ¿Cuántos años llevan haciéndolo? ¿50? ¿25? ¿10? ¿1? ¿Un mes?

Por supuesto que –juntos o cada uno por su lado- han sorteado muchas tormentas como suponía Jacques Brel en la canción que les dedicó. Y, quizás, él le haya llevado el equipaje mil o 30 veces y otras tantas se lo haya dejado en el suelo. Igual su viaje precisa pocos avíos fuera del mundo que forman. Parece, sin embargo, que ni uno ni otro han perdido el sabor del agua y el de la conquista. No se apoyan para andar; se sustentan, suman.

Caminar así de la mano indica que les asiste el talento de llegar a viejos sin ser caducos, como de alguna forma también decía Brel.

De la mano. La que no te dejó al borde del abismo o, al menos, regresó a por ella y tú se lo permitiste o no. La que no fue mordida o la que vio curarse las heridas. La que acaricia siempre la piel que ama.

La que aún sale del bolsillo de tarde en tarde a ver si encuentra alguna suelta que encaje con ella. El mundo a dos es más redondo.

Una larga vida vivida que apuesta por un presente hermoso. De la mano. Paseando en una mañana de domingo. Envidia. Sana.

 

¿Qué nos falla?… El periodismo

«Defendíamos lo que está bien

Luchábamos por razones éticas

Aprobábamos y derogábamos leyes por razones éticas

Hicimos la guerra contra la pobreza, no contra la gente pobre

Nos sacrificábamos. Nos preocupábamos por nuestros vecinos

Construimos grandes cosas

Hicimos tremendos avances tecnológicos

Exploramos el universo

Curamos enfermedades

Y cultivamos los mejores artistas del mundo

Y la mejor economía del mundo

Tratamos de alcanzar las estrellas

Actuamos como hombres

Cultivamos la inteligencia, no la menospreciamos

No nos identificábamos por a quién votamos en las últimas elecciones

Y no… no nos asustábamos tan fácilmente.

Fuimos capaces de ser todas esas cosas

Y de hacer todas esas cosas…

Porque estábamos informados».

Este es el impactante inicio del primer capítulo de “The Newsroom”, una serie norteamericana (no emitida aún en España) sobre la lucha por hacer periodismo, por lograr una sociedad informada. Y no sin dificultades, claro está. Es demasiado jugoso el negocio, aunque se esté hundiendo en su propia trampa.

Un capítulo que se inicia con el debate político habitual en presencia de un periodista auténtico. Y quizás de otro, el moderador, que busca respuestas e inquiere como no estamos acostumbrados aquí. La tragedia, una vez más, es peor en España. Hasta los medios de información extranjeros lo resaltan: la Agencia británica Reuters dice que el periodismo español ha perdido colmillo. Muy benevolente pensar que en los últimos años lo tenía.

Ficción literaria, utopía, pero con realidad al fondo, con amor a una profesión de servicio a la sociedad. El periodista invitado arranca en una declaración impresionante ante la pregunta estúpida de una joven. Una de tantos jóvenes, maduros y viejos estúpidos que hoy pueblan nuestro mundo. ¿Es suya toda la responsabilidad?

¿Cómo es posible que cada día nos despertemos con nuevas afrentas a nuestros derechos, a nuestra inteligencia incluso, y la sociedad en su conjunto siga bajando la cabeza y aceptando lo que le echen? ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?

Porque no están informados. Porque están en realidad desinformados. Una larga labor de disuasiones en el entretenimiento, en la infantilización, en los falsos debates donde –sin datos- apenas se deja otra opción al ciudadano que elegir la de aquél que “más le gusta”, en la selección calculada de presuntas noticias, en la manipulación, en el miedo… a algo peor. ¿Qué hay peor?

Pero aún lo seguimos intentando. Desde distintos puntos del mundo, se sigue luchando por el periodismo de verdad, dado que en estos momentos es más vital que nunca para la sociedad. En esta alocada carrera por destrozarnos, por aniquilar el sistema que teníamos, no hemos llegado ni a la mitad del camino previsto. Caemos ya por un precipio y cada vez se acelera más la velocidad a la que solo espera el impacto en derrota.

No es labor de llaneros solitarios, sin embargo. Échadnos una mano. Colaborad en buscar noticias siquiera apartando la maleza de tanta basura. Apelad a los periodistas en activo que aún queden, que aún quedan, con un mínimo de dignidad.

Es España la que está hecha un «Ecce Homo»

 No es lo peor que la “restauración” de un cuadro religioso perpetrada por una anciana de la localidad zaragozana de Borja esté dando la vuelta al mundo para nuestro escarnio, el grave problema es que se le dé carácter de símbolo de lo que Rajoy y su equipo están haciendo con España. Desde la Armada Invencible este país es pionero en chapuzas pero pasan los siglos y la tendencia se mantiene.

   La elección de la octogenaria aragonesa no es baladí. “Ecce homo”: He aquí el hombre. Fue la frase con la que Poncio Pilatos, el gobernador romano de Judea, se lavó las manos al entregar a Jesús de Nazaret al populacho. Torturado, flagelado, con corona de espinas insertada en las sienes, venía ya el pobre “hecho un Cristo”.  Siglos de Historia del Arte lo han recogido.

   Partimos pues de una alegoría de algo ya maltrecho, y se deja en manos de incompetentes su restauración. Graves errores de bulto del pasado (lejano y cercano) afloran cada día y el retrato de España es una purita herrumbre. Entonces enviamos a De Guindos, Montoro, Soria, Báñez, al propio Rajoy, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y el resto de la troupe a darle unos brochazos y queda una caricatura descarnada: rescate, recesión, recortes insostenibles, subidas de precios inasumibles. Ana Mato nos ha dejado la sanidad acribillada. Wert tiene la educación tal que en una regresión al franquismo. Cospedal o Aguirre o Botella… aparecen para dejar los servicios públicos como malas copias de las pinturas negras de Goya. No se puede hacer peor si no es con estrabismo o muy mala leche.

   Las gentes serias de fuera empezarán a relacionar conceptos (eso que aquí tanto cuesta). Tirarán de hemerotecas antiguas y recientes. Las muchas mentiras, sí, pero también las gloriosas declaraciones con la que nos surten a diario los “restauradores” de la patria. Gallardón y la “mujer auténtica” (madre a la fuerza). Ana Mato alabando las virtudes de los remedios naturales para las dolencias a ver a quién engaña para que no gaste un euro de su presupuesto. Soria, ministro de turismo entre otras cosas, pidiendo que los españoles veraneen en España porque fuera “hay 40º y mosquitos” en un verano con olas de calor consecutivas. O penalizando las energías renovables. Wert calculando que si los juegos olímpicos durarán una semana más España obtendría muchas más medallas ¿en ausencia de contrarios? O Rajoy que en cuanto entra en levitación encuentra todo “tan bonito”. ¿Alguien cuerdo puede digerir esto sin que le dé un espasmo?

  Y luego el aborto perseguido con cárcel, las protestas ciudadanas penalizadas, racismo, xenofobia, los Códices Calixtinos, los toros, Gibraltar,  las plegarias de gobernantes a las vírgenes varias para que solucionen la crisis ¿La Armada Invencible otra vez? ¿Las Cruzadas? Por desgracia, en eso ya estamos. Brochazo tras brochazo, nos están dejando España hecha un “Ecce Homo” y va a ser difícil encontrar restauradores que reparen tanto desatino. Y está claro que esta pintura no la compra ya nadie con un mínimo de criterio. Por mucho que la vistan de seda los políticos y los medios locales.

 *Publicado en Zona Crítica eldiario.es

¿Cómo lograr una «mujer auténtica»?

  El objetivo es el planteado por Gallardón, una mujer auténtica es la que tiene hijos. Contra viento y marea, aunque luego nadie le ayude a darles de comer. No importa lo que quiera u opine, la misión de la mujer en la vida es procrear. Y las grandes tareas ideológicas (como las que tiene en marcha este gobierno) se empiezan desde la infancia.

   El titular de un ministerio que aún se llama educación, José Ignacio Wert, acaba de mostrarse contrario a  dos pronunciamientos del Tribunal Supremo  rechazando que los colegios que segregan a niños y niñas por su sexo sean financiados con fondos públicos. No hay dinero para comedores, ni para que gire dos minutos el microondas y caliente la que se trae de casa, pero es prioritario «educar» a los niños con los niños y a las niñas con las niñas. A costa de los impuestos de todos, además. ¿La causa última? que se evitan «peligros» y que suponen más fácil el adoctrinamiento.

En 2008 escribí mis argumentos sobre Las raíces de la desigualdad entre mujeres y hombres, las razones de la violencia machista, también, en una Tribuna de El País. Y quiero destacar estos párrafos.

«El problema está en el fondo, y hay que cambiar los esquemas. En el colegio, en casa, en la sociedad que a veces presta un tácito apoyo «comprendiendo» estas situaciones, en las doctrinas morales que, sin sonrojo, califican a los malos tratos como «fruto amargo de la revolución sexual». Así lo hicieron los obispos españoles.

La educación es clave porque aún sigue siendo el escollo. Habría que aclarar en los libros de texto que las mujeres han sido en la Historia algo más que Reinas. Los colegios que separan a niños y niñas asisten a un sordo auge. Argumentan que cerebros, maduración y actitud son distintos en uno y otro sexo. Cierto. No existe la uniformidad (ni entre los miembros del mismo). Pero dejemos que unos y otras asuman sus hormonas porque el premio no tiene precio: conocerse, saber que la niña que alborota las entrañas, ríe, llora, se empeña y se preocupa… como él.»

Hemos cambiado los esquemas, sí, pero al revés, hacia atrás. El problema -común a otras religiones muy atrasadas- está en el ojo que mira. El ojo sucio solo ve porquería allá donde lo dirija.

El Norte

En el norte, lo primero que uno hace al despertarse es mirar al cielo, al paisaje, que no es mala forma de comenzar el día. Ocurre que, en el norte, el sol y las nubes mantienen más que en otros puntos cardinales, sus propias reglas de convivencia. Algo más igualitarias, de poder a poder. En el mismo día, en la misma mañana incluso, sale el sol, las nubes y la lluvia, si se tercia.

Al norte venimos,  siquiera dos o tres días, los turistas que huimos de «los mosquitos y los 40º» que…  achicharran en este momento a buena parte de España, sin que el ministro del ramo (turismo) se entere. Los que, quizás, preferimos que la sangre atempere sus hervores. Basta con girar la cabeza para que el verde (árboles, plantas) siga inundando de paz.

Por su forma de comportarse se ve quién saborea del norte cuando quiere y quién corre ávido a por él. Por lo demás, la misma España. Los gregarios que plantan la toalla y todo un campamento al lado de donde tú estás, a pesar de que no sean playas tan abigarradas como las del mediterráneo más cálido. Múltiples paseantes en la orilla. Viejos que acuden tambaleantes al agua, apoyados… por familiares y no como veía estos días n Madrid por esas emigrantes que el gobierno quiere echar. Por las que abandonaron sus propios viejos y jóvenes en su tierra para cuidarnos. Y grupos de jóvenes cuya conversación constante es su futuro, si se van o no se van de España. Ni siquiera el mar les calma.

Sigues (menos de lo habitual) las noticias. Se preparan más recortes. Más aún, en la carrera desenfrenada del PP por culminar la caída en el abismo en la que nos encontramos hasta el sonoro crack contra el suelo. El  pequeño hotel de gente sabia tiene rincones con libros de todo tiempo.

Las olas del mar suenan de día y de noche. Mar bravo. Que sube y baja y a veces sorprende a la toalla. Buena comida, natural,  mejor compañía. La calidez  y la inteligencia como mejor cóctel. Sin prisas, ni programas. El norte de España es el sueño de otro norte que hace siglos barrió la caspa.  El norte siempre es una buena opción.

Los pies en el suelo. Inminente el fin de la brevísima estancia, del respiro. La tentación infantil de plasmar ideas en la arena impoluta del amanecer. Y saber con certeza que las olas se la habrán llevado. Pero que seguiremos escribiendo cada día de nuestra vida para tratar de enderezar el rumbo. El norte parece ser hoy una de las direcciones más difíciles de encontrar.

Rajoy, la estrategia del percebe

Ha basado su vida en la constancia, en aferrarse a lo que consigue contra viento y marea. Su máxima parece ser la que esbozó otro gallego como él, Camilo José Cela: “En este país, el que resiste, gana”. Hipótesis que no siempre se cumple pero que en Mariano Rajoy ha funcionado hasta convertirlo en ejemplo paradigmático. Cabe preguntarse si no encuentra inspiración en las aguas que bañan su tierra natal, si no sigue… la estrategia del percebe.

Hijo del que fuera presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, el joven Mariano estudió Derecho como él y, ya desde el último año de carrera, preparó oposiciones a registrador de la propiedad. Las aprobó para convertirse a los 24 años en el titular de ese cargo más joven de España. Hecho que desempolva ahora la derecha mediática como muestra de sus virtudes.

En realidad, no es una profesión para pensar y deducir sino para dejar constancia escrita de títulos. Exige perseverancia, no brillantez. En España, los registradores de la propiedad gozan de un estatus insólito y privilegiado que escandaliza a sus colegas europeos. Es el único país en el que cobran directamente al ciudadano que quiere inscribir algo, en lugar de ser funcionarios con un sueldo aceptable que realizan gratis para el contribuyente la misma función. En Europa es un servicio público, aquí privado y con pingües ganancias

Desde hace más de 30 años, Mariano Rajoy se dedica a la política. pero también mantiene su plaza –por más de dos décadas ya sin hacer uso de ella– como registrador de Santa Pola (Alicante), a la que no ha renunciado ni como presidente del Gobierno. Gracias a la peculiar legislación española, su trabajo –es el único registrador de esta localidad– lo hace otro profesional de Elche y existen fundadas sospechas de que se reparten los beneficios cuya cuantía cifran la mayoría de los fuentes en torno a un millón de euros anuales. El periodista Miguel Ángel Aguilar pidió explicaciones a Rajoy en un muy documentado artículo y nunca ha habido respuesta. También ahí Rajoy resiste. Como el percebe.

El percebe es un crustáceo cirrópodo que, tras un breve período nadando en libertad como larva, se aferra a una roca o sustrato duro de adulto y allí permanece de por vida. En su cabeza o uña se insertan sus órganos vitales. Es a través del pedúnculo –recubierto con una piel gruesa– como se mueve y consigue su alimentación. Absolutamente impermeable, no tiene corazón (su función la realiza el esófago), es hermafrodita aunque sin capacidad para autofecundarse, y presenta una baja capacidad para el transporte de oxígeno, debido a que carece de agallas como tales. De ahí que precise para instalarse de aguas turbulentas que al batirse liberan más cantidad de ese elemento esencial. Aunque siempre han de ser poco profundas, que no presenten grandes riesgos y ayudados por su buena adaptación a períodos en seco cuando baja la marea. Algunas variedades actúan como parásitos, por ejemplo de los cangrejos.

En la azarosa vida marina –cruel donde las haya–, los percebes utilizan dos sistemas contra los depredadores, que incluso pueden ser otros miembros de su misma especie. Una es la colonización masiva de una zona: establecerse en gran número y al mismo tiempo, lo que permite sobrevivir, arropados unos con otros, a buena parte de ellos. La otra consiste en el crecimiento rápido que les facilita ascender a niveles más altos que sus competidores y conseguir un tamaño que resista los ataques.

Y ahí tenemos al Mariano Rajoy político. Ahíto de cargos relevantes en los que no destacó, se ve aupado a candidato a la presidencia por el PP, designado por Aznar. Nadie daba un euro por él tras su derrota en 2004, y menos aún en 2008 cuando fue intensamente contestado en su partido y, tanto o más, en la carcunda mediática, pero una vez más se mantuvo. La revuelta marea de la crisis le da aire y lo catapulta a la Moncloa por mayoría absoluta, a pesar de contar solo con los votos del 30,37% del electorado, por los azares de nuestra también peculiar ley electoral. Zapatero no la consiguió con un 32,18% en 2008, ni con el 31,89% del 2004 y más papeletas a su favor que el PP en 2011 en ambas ocasiones.

Mariano Rajoy hoy acarrea el récord de ser el presidente que más rápido ha perdido su aceptación popular. A él y a su Gobierno se debe el agravamiento de la crisis y la pérdida de condiciones de vida y derechos de los españoles. Fuera, según describía pormenorizadamente el semanario alemán Der Spiegel, “está irritando a sus socios europeos con llamadas telefónicas frenéticas”, mientras  guarda silencio en su propio país. La imagen que da Der Spiegel de Rajoy –“mirando desamparado e impotente los gráficos”– le convertiría en un cadáver político en vías de dimitir, si no fuera porque Rajoy  parece seguir, en toda circunstancia, la estrategia del percebe que tan buenos resultados le ha brindado hasta ahora. Por mucho que descarguen tempestades y batan las olas, no hará previsiblemente nada… salvo asirse al cargo.

El percebe marino se aferra, aguanta, persevera, ocurra lo que ocurra a su alrededor. Su único propósito es mantenerse. Si no sucumbe ante un competidor, su destino final es un plato. Múltiples percebeiros se afanan a diario, entre el miedo y el valor, en esa tarea dura y costosa, incluso poniendo en peligro su vida, porque este crustáceo llega prácticamente a soldarse con el lugar que ocupa. No sirven las victorias morales, sino las efectivas. En muchos casos, los mariscadores terminan por hallar un resorte que desprenda al percebe de la roca a la que con tanto ahínco se sujeta contra todo pronóstico y toda lógica… colectiva. El mar y la tierra son de todos, no solo del percebe.

*Publicado en Zona Crítica. Eldiario.es

Cómo cocinar un electorado desinformado

Las noticias más vistas del día en los medios tradicionales son que sanidad ha obligado a Mercadona a retirar 11 productos cosméticos por ser potencialmente cancerígenos y, en internacional, que el bikini de la primera dama francesa supera la censura mediática. También interesa mucho que El Corte Inglés va a uniformar a sus empleados varones (como hacía con las mujeres) en lo que El País por ejemplo llama «Un traje para la igualdad«. La presunta prórroga de la ayuda de 400 euros a los parados que anunció Rajoy con «mejoras», ocupa un lugar destacado pero menos que las anteriores noticias.

   Arde de España y se afronta con el presupuesto más bajo de la historia reciente que también ha causado que disminuyan las medidas de prevención. Los ciudadanos se ahogan ya de tanto apretarse el cinturón y las críticas a la gestión de Rajoy, tanto en las redes sociales e Internet como en la calle, muestran un enorme malestar. Pero los periódicos van a lo suyo. El culmen de la irrealidad y del ascua arrimada a la sardina se la lleva hoy ABC, aunque diariamente se libra una dura competición por el puesto.

   De aquellos polvos, estos lodos. Ana Isabel Bernal Triviño, doctora de la Universidad de Málaga, me envió hace tiempo un estudio enormemente interesante sobre el consumo de noticias en la campaña electoral que había elaborado. Sabemos ya que Rajoy y toda su cuadrilla mintieron cual psicópatas, pero tampoco lo que dijeran suscitaba mayor interés. Ni para los medios grandes ni para quien seguía las informaciones.

De la campaña en sí lo que interesaba era esto:

Grupúsculo de un mundo global, del exterior interesaba publicar y saber esto otro:

Nos jugábamos mucho y… perdimos. Y seguiremos perdiendo en tanto no tomemos medidas. Mejor prevenir que curar. Hace tiempo que muchos periodistas -casi todos sin trabajo regular ya- nos desgañitamos al denunciarlo.

Me cuenta Ana Isabel que en el congreso donde presentó su estudio un participante le comentó que «veía normales los resultados, porque los ciudadanos están muy cansados y necesitan leer informaciones de entretenimiento»…En resumen, la defensa de la teoría de los usos y las gratificaciones, concluye ella.

 Ciudadanos cansados… a quien se lleva la corriente. Lo peor es que nos arrastra con ellos. Y no hay excusa para su elusión de responsabilidades. Para dejarse cocinar con entusiasta colaboración. Y tirar del resto hacia la cazuela.

De vez en cuando, sin embargo, un texto publicado en un gran medio rompe todos los esquemas. Hace falta llamarse Juan José Millás, ser tan lúcido y valiente como él, tener como plataforma El País… y sintonizar con la otra España, la que al menos tiene conciencia y consciencia. «Un cañón en el culo» -que incluí ayer en el blog- ha cosechado miles de visitas y menciones. En el periódico y en Internet.

Y Millás lo decía bien claro:

«Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas«.

 Las nubes mediáticas entretanto nos muestran telas de araña en la que minorías decisivas se encuentran atrapadas… por propia voluntad. Papá ya no está. O no nos quiere. Quiere otra cosa. ¿Por qué tanto miedo a la responsabilidad de la madurez?

Muertos ahorramos más al Estado

El gobierno presume de haber reducido el gasto farmacéutico en torno a un 20%. Ha sido a causa del co-pago farmacéutico. Solo que el re-pago farmacéutico ha elevado el IPC tres décimas. Es la cuenta de la vieja: el PP aligera sus cifras a costa de que paguen más los ciudadanos.

El caso es “ahorrar” de las arcas públicas. En Grecia, con un 6,2% de recesión tras años de duros recortes, ya no operan de cáncer porque.. es caro. Desde luego, muertos ahorramos mucho al Estado. El problema es que ¿de dónde sacarán los gobiernos los fondos para mantenerse? Casi muertos, oprimidos, mucho mejor.

Siempre quedará algún ciudadano vivo. Recortado su sueldo –de tenerlo- y sus derechos. Suben los transportes. Hasta un 100% en Murcia, el 50% en muchas comunidades. El IVA de septiembre hará insostenibles las facturas de gas o electricidad, ya de por sí desorbitadas. Se incrementa el gasto de material escolar, mientras merma la educación. La lista de los atracos perpetrados a la ciudadanía llenaría páginas. Por restar, hasta han reducido las subvenciones para vacaciones de la Tercera Edad que habían sacado del ostracismo a esa generación en el umbral de la despedida. Muérase ya, pero jodido, «como dios manda».

Todo se resume en esta máxima: pagamos más por menos.

Arde España. Se abrasa, “precisamente”, en parajes idílicos tras irse avanzando la conveniencia de reformar la ley del PSOE que prohibía construir sobre suelo quemado. Y se carboniza La Gomera, y mueren personas que intentaban apagar el fuego en Alicante… y el ministro “responsable” Arias Cañete se va a los toros con el Rey. Y luego argumenta que sí, que los recortes, tienen que ver con el hecho de que se hayan quemado tres veces más hectáreas que el año pasado. Tiene una ventaja, los brigadistas muertos ya no gastarán más.

Rescatados, con una gestión económica que se eleva a los anales históricos del fracaso, el poder otorgado al PP solo muestra eficacia en su decidida involución ideológica y en la represión de las protestas. Nuestros impuestos –cada vez más elevados- solo sirven para eso: para que el PP nos recorte libertades.

Llamar a las cosas como son que propugno desde hace tiempo con insistencia, la «linguística de la ira» como ya está empezando a llamarse, se despliega esta mañana en un texto impresionante titulado “Un cañón en el culo” de Juan José Millás. Conviene sacudir, poner frente a su hipocresía,  a ese sector cómplice de los atropellos que se asusta con las palabras como si fueran monjas ursulinas. Está muy claro lo que pasa. Empiezo a pensar que hasta los de la doble  y única neurona en la que solo cohabitan PP y PSOE, lo saben. Esto explica entre otras cosas Millás:

«A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas».

(…)

«En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.

Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.»

Los ciudadanos comprensivos, educados y políticamente correctos

Están prestos a comprender y justificar cualquier atropello. A rebatir las evidencias. Creen en la existencia de dos realidades sobre las que elegir (aunque siempre escojan la del mismo lado). Y sobre todo se sienten ciudadanos correctos y educados a los que hiere cualquier exabrupto… verbal. Les pueden robar en sus narices que ni se inmutan. Hombre, si es con delicadeza y pulcritud…

Entienden, por ejemplo, que María Dolores De Cospedal se haya convertido en la reina de las gangas para los afortunados que se enteraron de una de sus subastas públicas. En ésta consiguió para las depauperadas arcas públicas de Castilla-La Mancha –la comunidad que preside- la astronómica cifra de 35.500 euros por la venta de 18 vehículos. No nos cuenta Europa Press si había entre ellos bicicletas, pero a tenor de los caros “todoterreno” de los que habla, de los Audi de alta gama de los que gusta el personal político, cabe pensar que buena parte de ellos estaban en esa línea. Un cochazo por menos de 2.000 euros, una ocasión impagable para los beneficiarios.

  Y es que esta enajenación del erario público tiene muchas ventajas: se ahorrará gasolina (porque igual ahora sus señorías se transportan a pie o en su propio vehículo) y, lo que es más importante, ¡se acaba con el despilfarro socialista!

 Que Fátima Báñez, la ministra de los cinco millones largos de parados, se gaste 3.700 euros al mes en comidas para altos cargos, los viernes, es una excelente forma de terminar la intensa y eficaz semana laboral. Y es que esto… «se ha hecho siempre». Mientras ya van niños al colegio en España sin haber probado bocado. Por ejemplo.

Ángel Carromero, ese prometedor joven de NNGG del PP detenido en Cuba como conductor en un accidente que costó la vida a dos opositores del régimen, acumulaba tantas multas en España que le han retirado el carné de conducir. Pero, hoy Antonio Maestre (uno de esos buenos periodistas en paro) nos descubre que también tenía problemas con Hacienda. Bah, inocentes despistes, o, como mucho, chiquilladas.

Otra excelente información –de El País- nos cuenta el manto de presunta mierda sobre el que se asienta nuestra presunta democracia. Policías destituidos por investigar (también presuntas) corrupciones del PP, pesquisas sin orden judicial (que cada vez se “está llevando menos”), enfrentamientos entre policías. Hiede. Y no tiembla el monario. Ningún alto cargo da explicaciones, la sociedad no muestra su inquietud en el caso que la tenga. También «se habrá hecho siempre», aunque asista a una escalada muy preocupante.

   En el culmen de la basura mediática, La Noria remozada para seguir siendo costeada por anunciantes, intenta linchar a Gaspar Llamazares y Sánchez Gordillo. Grave error de ambos contribuir al mantenimiento de ese lodazal que hurta información, la manipula, y la prostituye, ni aún con la excusa de que así llegan a los descerebrados que siguen el programa. La voz cantante del ataque la lleva una Barbie que resulta ser abogada del presunto sindicato Manos Limpias, ultraderechista sin ninguna presunción. Los 5 minutos en los que soporté ver esa mascarada me bastaron para entender de qué iba aquello. Una vergüenza para la ética y la estética.

  Pues también encuentra airados defensores «equidistanís». No es políticamente correcto, educado, pulcro y sensible, aludir al aspecto físico de una mujer. Una mujer que no está de tiendas por la Calle Serrano de Madrid (en donde puede lucir el look que le plazca), sino aprovechando la oportunidad que le da una televisión (salvo en la carcunda mediática del Tea Party de EEUU no la tendría) para difundir sus proclamas. Esto es confundir el culo con las témporas. Ave María Purísima, lo que he escrito.

  Y luego están los que minimizan la corrupción española a todos los niveles. «Por dios, el que no declara el cobro de la hamaca de la playa ha causado la crisis». El que Todos engañen, como cuenta mi admirado periodista Jhon Carlin, nos pasa una inabordable factura.

  Nunca tendrá solución este país bajo esas bases podridas. Los eufemismos, la comprensión, el miedo a las palabras y a las ideas,  hace cómplices a quienes las usan y practican.  Y piden les pongan en sus santas tragaderas unas gotitas de Channel nº 5. Ya no nos faltaba más en esta España, famosa en el mundo por no prodigar frases corteses como «gracias» y «por favor», que esta hipocresía del susto monjil cuando se llaman a las cosas por su nombre. Es decir, desfachatez, corrupción, latrocinio, basura, mierda… 🙂

España en bancarrota política según Der Spiegel

Foto con la que ilustra su reportaje Der Spiegel, destacando el cartel de los bomberos: «Con tantos recortes, nos estamos quedando desnudos»

El prestigioso semanario alemán Der Spiegel dedica un amplio y muy concienzudo reportaje a España en el que hace una durísima crítica a Mariano Rajoy y a lo que califica de bancarrota política de nuestro país que se añade a nuestros muchos problemas. De hecho atribuye a “los errores de los conservadores en el poder” la eventual necesidad de pedir un nuevo rescate.

El reportaje llega a narrar las relaciones históricas de España con Europa o la eterna lucha patria entre conservadores y reformistas que suele saldarse a favor de los primeros. Cuenta, en tono de censura, qué hicimos con los fondos estructurales: «En vez de usarlos para desarrollar las industrias del futuro, los españoles promovieron proyectos de infraestructura, incluyendo carreteras, ferrocarriles, viviendas y hoteles».

Narra la senda de nuestros tropiezos y, completa, la de Rodrigo Rato desde este: «Él era también el que liberalizó las leyes de construcción y se jactó de dar a todos los españoles el acceso al mercado de valores» a su investigación por la gestión de Bankia. Y describe, en fin, los últimos avatares sufridos y la situación económica y social que vivimos hoy, sus contrastes:

“Uno de cada cuatro españoles está sin trabajo (una tasa de paro casi cinco veces más alta que en Alemania), mientras que el 53 por ciento de los jóvenes están desempleados (casi siete veces la tasa alemana).España es un país profundamente herido y desgarrado. Los miembros ricos e influyentes de la alta sociedad, los que hacen sus peregrinaciones diarias al mediodía a los restaurantes caros, donde aún es difícil conseguir una mesa, mantienen sus privilegios. Al mismo tiempo, sin embargo, cientos de pequeños bares de todo el país han tenido que cerrar sus puertas, porque los españoles más comunes ya no pueden pagar los precios normales. Muchos de ellos son demasiado orgullosos para hacer cola en comedores de iglesias”.

«¿Y qué hace el primer ministro Mariano Rajoy? Él no ha dado un discurso por televisión, ni ha dicho una palabra explicativa o tranquilizadora a Europa ni a su pueblo. En su lugar, Rajoy, de 57 años, ha desaparecido en su oficina del Palacio de la Moncloa en las afueras de la capital madrileña. Algunos dicen que él pasa su tiempo allí mirando desamparado e impotente las cifras. Se reúne con los líderes de negocios como el consejero delegado de Siemens, Peter Löscher, en habitaciones decoradas con arte moderno, e incluso se ha reunido con los líderes sindicales españoles, por primera vez, aunque fue después de que ellos ya hubieran hablado extraoficialmente con la canciller alemana, Angela Merkel. Otros dicen que Rajoy está irritando a sus socios europeos con llamadas telefónicas frenéticas.

Este comportamiento no inspira confianza. Parece más una declaración de bancarrota política.

Tampoco es muy útil que el ministro de Economía Luis de Guindos haya restado importancia a los problemas de España en Berlín, diciendo, con firmeza, que Madrid no necesita más de las arcas europeas que los € 100 mil millones ($ 123 mil millones) ya comprometidos para rescatar a los bancos españoles. (…) Entonces, su compañero de partido Esteban González Pons,  alto funcionario de los conservadores gobernantes, culpó a «los europeos del norte» en su conjunto de dejar «al Sur» en la estacada por egoísmo puro”.

Der Spiegel llama la atención sobre la histórica pérdida de popularidad del “registrador taciturno” desde su triunfo solo hace 8 meses, no conocida desde la muerte de Franco en 1975. Y explica:

“Tal vez lo que enfurece a cientos de miles de personas y los lleva a las calles no es que se les pide que hagan sacrificios, sino más bien las mentiras de la clase política. Rajoy, que coinciden en subrayar durante su campaña que es un hombre honesto, ha agotado la paciencia de los españoles con mentiras descaradas y edulcoradas, sobre todo en el tema de los bancos”.

El semanario alemán, el de mayor difusión de Europa, pasa a relatar las protestas de los españoles de las que en todo momento resalta su ausencia de violencia. Habla de los mineros, bomberos, profesores, médicos, enfermeras, incluso de los abuelos (los yayoflautas) hartos de ser “el colchón familiar”:

“Durante meses, los españoles, en una muestra admirable de paciencia, soportaron las noticias peores y peores, con la esperanza de que serían recompensados después de todos los sacrificios que habían hecho, desde los recortes salariales a las vacaciones canceladas. Pero ahora, aparentemente, han perdido su optimismo. Los mineros de Asturias en el norte de España, que salieron a las calles de la capital con sus cascos de mineros, han sido acompañados por oficiales de policía, bomberos y enfermeras. Los jóvenes también han dejado su letargo y ahora están protestando frente a los palacios de vidrio de los bancos».

El durísimo -y muy documentado y elaborado- reportaje lanza esta idea con preocupación a la vista de los acontecimientos:

“¿Es esto una democracia estable, este socio fiable Unión Europea a menudo elogiado como la alianza del «ancla sur», la cuarta economía más grande de la zona euro, después de Alemania, Francia e Italia, se encuentra en una encrucijada? ¿Y no podría incluso ver un retorno a los tiempos autoritarios, nacionalistas, 37 años después de la muerte del dictador Francisco Franco? ¿Habrá un camino real para España, o es la oración a lo largo de la famosa ruta de peregrinación, el Camino de Santiago, la única esperanza del país?