La democracia madura del Rey en la que todos pueden hablar

Apagas el horno y vas a escuchar el discurso del rey en Nochebuena. Sonríe, ha apeado la dureza desplegada en octubre, tan decisiva en la forma con la que se afrontó la Cataluña del referéndum. Y le oyes decir: “ España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas;  pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás «. Y ya no se va de tu cabeza, ni prestas atención al rosario de bendiciones que constituyen el país de las maravillas del relato. Luego llegarán, por días ya, los encendidos elogios de la prensa cortesana y esa constante reverencial de especular sobre el sentido de las palabras del rey como si se tratara del oráculo de Delfos. Aquel santuario de la antigua Grecia se convirtió en centro de consulta a los dioses basándose en interpretaciones de signos, hace muchos siglos. En octubre no hizo falta, la alocución real  se entendía con toda claridad.

No deja de ser curioso. España ha perdido libertades ostensiblemente desde que gobierna el PP. En particular desde que se aprobó la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida con razón como Ley Mordaza. Un empeño del PP, no justificado en ningún estado de alarma, que sacó adelante con su mayoría absoluta y que entraría en vigor el 1 de Julio de 2015. Junto con las reformas del Código Penal y la ley llamada antiterrorista que abre paso a otros controles, han mermado con certeza la libertad de expresión, manifestación y reunión. Es un hecho cierto que palpamos en el vivir cotidiano al ver denunciados y hasta condenados a tuiteros, raperos, humoristas y todo aquél a quien le toque la diana. La daga de la censura y del castigo pesa ya a la hora de ejercer cualquier crítica al poder o a una serie de sentimientos que no entran en la racionalidad de la convivencia en el Siglo XXI.

Este martes, las crónicas palaciegas andan ya pasando lista de adhesiones y censuras al mensaje del rey, demostrando precisamente que la libertad para “defender y contrastar, libre y democráticamente, las opiniones”  funciona mejor con las favorables a la tesis dominantes. Felipe VI, el conciliador; Felipe VI y el renacimiento de cataluña (en minúscula), La democracia madura del Rey, análisis de la coreografía en todos sus detalles, el lenguaje y hasta un “guiño del rey a Cataluña” por mostrar un trofeo de los premios Princesa de Gerona. “La nota discordante la pusieron Podemos y el PNV”, afirma El País, que en una edición anterior del artículo decía y destacaba: «Podemos y los secesionistas critican el discurso en el que el Rey llama a la convivencia.»  Suprema maldad criticar “una llamada a la convivencia”. Los matices, les sobran. Y no solo los matices. Algunos van más lejos, Zarzalejos, ex director de ABC, titula en El Confidencial: « Acoso y derribo al rey«. Y es algo que conllevaría penas severas en el ordenamiento jurídico vigente. No para el autor, para los acusados.

Las consideradas como injurias y calumnias a la Corona, en concreto, están acarreando condenas en esa democracia madura en la que cualquier ciudadano puede hablar y expresarse. La más reciente, la multa impuesta por la pitada al himno de España en una final de la Copa del Rey, al que la justicia encontró promotor.  Años y años de pitadas en los encuentros de fútbol han hallado soporte legal para la condena. Si parecía que los gritos en los estadios eran escapes de la ansiedad habrán de repensarse. Lean el Artículo 491 del Código Penal revisado en 2015.  Hasta la utilización de la imagen del rey o la reina es punible, si la encuentran ofensiva.

La ley Mordaza tiene ya al menos 200.000 damnificados según el recuento que este verano hizo Amnistía Internacional y recogió el periodista Eduardo Bayona. Un tercio de ellas castiga delitos de manifestación, reunión u ofensas a la autoridad en distintas expresiones. Sin pasar por el juez, que fue la medida más alarmante de la Ley, en un conjunto temible.  Amnistía destacaba que “sus efectos están siendo negativos para el ejercicio de los derechos de reunión pacífica, expresión e información”.   Baste decir que 1.200 personas al mes son multadas por «falta de respeto» a los agentes. Con datos recogidos por  eldiario.es en el propio Ministerio del Interior.  Insistamos: según la opinión de los agentes y sin otro control.  Se ha dado el caso también de multar con  600 euros por darle al «me gusta» en redes sociales porque aparecía un policía en un vídeo viral.

Censurada por el Consejo de Europa, calificada de “ ley ominosa de España” por la prensa internacional como The New York Times, la Ley Mordaza sigue en vigor más de un año después de perder Rajoy su mayoría absoluta. Hasta el Defensor del Pueblo la cuestionó al pedir la anulación de la condena a una periodista. Los trámites en el Congreso lleva ya cerca de un año de dilaciones. Se encuentran literalmente bloqueados. El PP con ayuda de Ciudadanos y algunos miembros del grupo mixto consiguen ampliar plazos para las enmiendas y retrasar el debate. El PSOE, que presentó la solicitud, no quiere derogar la ley sino reformarla y regresar, con algunos añadidos, a la que su partido articuló en 1992, conocida como Ley Corcuera. Un prodigio de libertades, se diría al compararla con la que rige. Unidos Podemos apuesta por una reforma drástica de la Ley y por anular condenas impuestas con ella. Las maniobras, rivalidades y protagonismos políticos siguen manteniendo vigente esta ley.

No hemos llegado al punto de Turquía, por supuesto. Todo no se persigue, pero el mecanismo existe y depende de quién y por qué lo utilice. En la España actual, cualquier juez dispone de base legal para abrir sumarios y condenar por delitos que no lo eran hasta el acceso del PP al poder. Ahora se puede llegar a admitir una denuncia -seleccionando entre miles y miles de tweets- solo contra personas que le caen mal al denunciante. Y quedar al albur de cómo funcione el procedimiento. Normalmente con arreglo a derecho, pero con la consiguiente perturbación durante el proceso.  Sabemos que uno de los delitos más perseguidos en esta democracia madura son los tweets.

El retroceso de libertades en España es un hecho y empieza a pesar la autocensura. Hemos vuelto a los tiempos de usar la ironía, como ha hecho con brillantez Antón Losada en este “ Hay que volver a ver The Crown, Majestad”. Los tiempos que alumbraron a los Berlanga y Azcona para burlar y aliviar la realidad. Cuando no éramos una democracia madura a cuyos ciudadanos aún no se les permitía hablar de lo indebido, como ahora. Podemos hasta pensar lo que queramos.

Manel Fontdevila, cuya viñeta este martes resume a la perfección el estado de la libertad de expresión en España alabada por Felipe VI,  dio con la explicación perfecta en esta jugosa conversación. Hablamos de la valentía que actualmente se precisa para ejercer la crítica y cuyos yugos él ha padecido y afrontado: “Hoy contagiar valentía es una cuestión de responsabilidad”, concluyó. Así de madura nos tienen la democracia.

Viñeta de Manel Fontdevila
Viñeta de Manel Fontdevila

Cataluña y el regreso de Ovidio

Las elecciones catalanas eran trascendentales hasta que las ganaron los soberanistas. Todavía están colgados en la red los titulares que acariciaban, textualmente, el triunfo de los unionistas y el portazo al independentismo. La nueva variante de la posverdad es la vieja costumbre española de confundir los deseos con la realidad y desfondarse cuando se desbaratan sus sueños sin base. Al final, la cita con las urnas en Catalunya, pese a los intolerables condicionantes con los que se celebró, ha aflorado algunas revelaciones que podrían servir de cimiento para construir un futuro diferente. Es un punto y seguido con resortes a los que sujetarse.

Verán, he seguido esta fase del proceso con una noticia guardada para una mejor ocasión. Cuando la actualidad no obligara a salir zumbando con el coche de bomberos y las sirenas atronando, como ocurre siempre. Roma acaba de revocar el exilio del poeta Ovidio, 2.000 años después de que lo decretara el emperador Augusto. Uno de los más grandes creadores de la historia,  el autor de laMetamorfosis –obra capital de enorme influencia durante siglos-  y del primer tratado sobre El Arte de Amar.  Fue confinado por el emperador en una ciudad remota del Mar Negro y no cedió por más que le suplicó el poeta. La tierra tira mucho a numerosas personas, ya saben. Alguien se preocupó a través del tiempo de compensar esta injusticia. Ovidio, en su creatividad máxima, en el elogio del placer y la libertad, elaboró un tratado de la seducción que es pura racionalidad. Es lo que hoy y aquí nos falta y habrá que buscarla.

El viernes después del jueves los creadores de opinión siguen mirando al marcador para arrojarlo al otro. El independentismo no representa a toda la sociedad catalana, en efecto; el españolismo tampoco. Y es ya demasiado el tiempo de estar encallado en esa realidad sin buscarle salidas efectivas. No es cierto que los catalanes hayan votado República, como dijo el gran triunfador contra pronóstico: Carles Puigdemont. No lo han hecho todos. Y no es  verdad que Ciudadanos haya frenado la mayoría del bloque independentista como titula a todas las columnas la portada de El País. Han logrado 96.000 votos más.

Como en las fases del duelo, la negación da paso al enfado, la ira y el dolor. Como es habitual, aquí se saltan la “negociación” con los hechos. La prensa concertada habla de melancolía solo aliviada por el gran triunfo de Ciudadanos, véase el editorial de El Mundo. Si quiere, no lo enlazo.

El triunfo más evidente es el del pueblo catalán que no se ha dejado amedrentar ni por los palos de la policía que les mandó “Rajoy y el Partido Popular”, ni por las vergonzosas coacciones a las que ha sido sometido para que votara “batacazo al independentismo”.  Aún estaba en las portadas que “El Constitucional aplaza su decisión sobre  el recurso contra el 155 hasta después de las elecciones” (para no interferir), cuando la Guardia Civil -dependiente del ministerio del Interior del Gobierno del PP- manda al juez en plena jornada electoral un gran número de imputaciones. Considerar que la Diada, la fiesta oficial de Catalunya, incita al odio es entrar en un terreno que una democracia no se puede permitir. El magistrado del Supremo, Pablo Llarena, ha decidido este viernes ampliar la nómina  de investigados por rebelión a varias figuras destacadas del soberanismo. Sigue la confrontación. No sabemos si también la inspira, como dijo Soraya Sáenz de Santamaría, “Mariano Rajoy y el Partido Popular”.

García Albiol se queda en 3 diputados (4 tras contabilizar el voto exterior). Un fracaso rotundo del PP, de Rajoy y de su estrategia. Del 155. Lo ha pagado también el PSC que da la impresión de no conocer a sus votantes. El PP -que de tal forma ha alterado la vida de los catalanes- es la opción electoral de un 4,24% de votantes. Es otra de las grandes evidencias de la jornada.

Como el gran triunfo de Inés Arrimadas, con un porcentaje del 25,37% que la sitúa como la más votada . Gran o menos. Porque el éxito de Arrimadas ha sido de ella, sin duda, pero con ayudas. El suyo es también el triunfo de los medios concertados que llegaron a colocarla, como ABC, en portada hasta en jornada de reflexión. Con una insistencia diaria sin precedentes. Y de los bancos, el Ibex, y el dinero en general. Ese que este viernes demostrará en Bolsa cómo le han caído los resultados. Las previsibles caídas serán pasajeras. Pero semejante inversión, también en dinero gastado en campaña, no ha logrado la rentabilidad esperada. De momento, al menos, Arrimadas no será presidenta de la Generalitat. Pero habrá que esperar a sus réditos en el campo nacional.

En puro balance económico, la campaña de marketing, Ciudadanos ha cubierto gastos. No así el PP que recibirá  de subvenciones vinculadas a resultados solo 130.000 euros de los 1,8 millones presupuestados .  Ni la CUP (275.000 euros menos) y el PSC (174.000 en negativo) tampoco cubrirán gastos con las ayudas, según informa la Fundación CIVIO. 

“Tanto amor y no poder nada contra la muerte”. Recurro ahora al poeta César Vallejo. El mandato ahora es dejar morir al procés ¿ven? Olor a agua estancada. “Algunos” ganan, pero todos perdemos. Victoria moral y mayoría inmoral. ¡Inmoral! ¿Elecciones para esto?, son algunas de las columnas de opinión desesperada. Pura democracia en vena. “Pero el cadáver siguió muriendo”, insistía Vallejo.

Dos mil años han pasado para que Roma resuelva el exilio de Ovidio. Con calma y, probablemente, desinterés. De alguna forma hay conflictos tan enquistados como este en nuestro país. Tan injustos también, porque no se puede privar a una ciudadanía de lo que piensa y siente. Tanto odio y no poder contra la valentía y la dignidad.

Si al PP y a sus socios les interesa de verdad solucionar el tema de Catalunya, comiencen por arriar los tambores de guerra y aparcar por una vez sus propios intereses. Al PP le ha salido el tiro por la culata. Al PSC/PSOE también, a pesar de haber conseguido un escaño más. Son los que pilotan la batalla en España. Con Ciudadanos, que debería ser consciente de las circunstancias en las que se ha votado. Podemos debe espabilar.

Los caminos están claros. Déjense de judicializar hasta el aire que respiramos. Deshagan los entuertos que han formado, obren de una vez con inteligencia. Saquen de la cárcel a los politicos que hacen política, que si fuera por hacerla mal no habría calabozos suficientes. Abran vías de solución constitucionales que bien lo hacen cuando aprietan otros intereses. Aprenda la prensa al borde de un ataque de nervios que, de momento y al menos nominalmente, esto es una democracia y cada uno vota, piensa y siente lo que quiere.

Nos queda ver a quién echará el rapapolvo el Rey si decide hacerlo así, de nuevo, en su mensaje navideño. Y cómo reaccionará la sociedadd el odio visceral a los catalanes, no le vendría mal reflexionar porque algunos ejemplos notables están dando.

En una palabra, traigan a Ovidio a casa a tiempo, a la razón, a la cordura.

*Publicado en eldiarioes. 22/12/2017 – 

 

21D: La gran fiesta de la democracia devaluada

Llegamos, exhaustos, a la meta volante del 21D. Los catalanes han sido convocados a las urnas “por Mariano Rajoy y el Partido Popular”, según se escucha en un eco a la vicepresidenta del gobierno. En la cadena de despropósitos que surcan estas elecciones la confesión de Soraya Sáenz de Santamaría ha definido perfectamente la situación: Mariano Rajoy y el Partido Popular -y no los jueces- han  descabezado al independentismo y ahora llaman a “liquidarlo”.  Han mandado a varios candidatos a la cárcel y al presidente cesado fuera de España. Así han “descabezado” el independentismo. Dicen. Porque no parecen estar nada seguros a tenor de las fuertes apuestas del conglomerado que se hace llamar “constitucionalista”. El juego de intereses es tan ostensible que duele como pinchos que se clavan en la razón.

Estas elecciones en Catalunya están viciadas desde el principio.  Nunca debieron celebrarse con candidatos, cabezas de lista, encarcelados o huidos. Ni bajo un régimen de excepción como es el artículo 155. Órdenes de prisión, fianzas y embargos de viviendas: una campaña electoral a golpe de autos judiciales, según exponía en detalle José Precedo. La caótica gestión de Mariano Rajoy y el Partido Popular en el Procés la han coronado con esta cita anómala. Como la del 1-0 jugando al ratón y al gato, por orden del gato. Esta convocatoria viene acompañada de la exacerbación de una irracionalidad visceral nacionalista española y catalana, muchas veces inducida, que todavía complica más el panorama.

La campaña electoral sonroja

Aceptaron participar en ella los independentistas a los que se desautorizaba. Puigdemont cogió las maletas y se fue a Bruselas. Decisiones pragmáticas que no por ello dejan de ser mal sonantes. A partir de ahí la fiesta de la democracia se ha convertido en una aquelarre. Borrell hablando de desinfectar de independentistas las heridas en un lenguaje que no cabe más desafortunado. Erigido en tutor, junto con Zapatero y Sánchez, de un Miquel Iceta en la labor imposible de conjugar lo que le incomoda y esa misión histórica que tantos se atribuyen de ganar sin pararse en barras. Lo último, llamar a Junqueras “osito” a abrazar a ver si se le tranquiliza la mala conciencia de saberlo encarcelado.

La favorita de los medios, Inés Arrimadas, con un Albert Rivera permanentemente adosado, se lanza a un discurso de derecha neta, aunque no siempre. Destacan que habla distinto idioma político en La Sexta y en TV3, más centrista en la cadena autonómica. Y con tal poderío económico en campaña –hasta con comida y regalos para todos en el mitin final- que deja bien a las claras quiénes la avalan y por qué. Arrimadas es la candidata del dinero. Y la prensa concertada en el mismo objetivo la prefiere entre todos los demás como la madrastra a su hija propia. El apoyo a Arrimadas es el del poder hegemónico, el que nos ha dejado una democracia que da gusto verla… en plasma.

Portadas de El País, Abc y El Mundo
Portadas de El País, Abc y El Mundo

Xavier Domènech va de candidato bisagra, tras los feos asuntos que convulsionaron Podem y una campaña de bajo nivel de Podemos. Porque para relacionar el independentismo con ETA, como hizo Juan Carlos Monedero, mejor estar callados. Ada Colau apoya discretamente al candidato concitando los odios de la carcundia en plena veda abierta. CUP concurre con la radicalidad que nunca gana.  Y García Albiol de representante de Mariano Rajoy y el Partido Popular, con su desmesura exultante y su ultraderecha.  Si el PP es un partido residual en Catalunya, Albiol  es el candidato idóneo para explicarlo. Su sueño, mantener grupo parlamentario en el Parlament y que Mariano Rajoy y el Partido Popular sigan mandando en España para imponer sus criterios en una comunidad que apenas les vota.

Esta gran fiesta de la democracia española y catalana se celebra en medio de unas presiones descomunales, coacciones sin paliativos incluso. Los votantes no pueden asegurar que no les vuelvan a multar o moler a palos si van vestidos de amarillo, por poner un caso. Pero por encima de todo, los medios que actúan de portavoces de los intereses dominantes les están diciendo que peligra la estabilidad de la legislatura y hasta de España, si votan mal.

La estabilidad que nos jugamos

Y aquí llegamos. Vivimos en un país bajo una Ley Mordaza y un Código Penal reformado en el mismo sesgo. Un país en el que acudir a una manifestación –salvo que sea de extrema derecha –, o simplemente tuitearla, puede constituir delito. En el que hay que invocar la valentía para críticas que hasta hace poco eran las legítimas en cualquier país democrático.

Los ciudadanos de no estar abducidos o en el limbo – contemplamos atónitos e indignados cómo un juez ascendido por el PP redactará la sentencia de la Caja B del partido, que cada vez cuenta con más testimonios.  Ignacio González empieza a cantar de plano. Difícilmente se puede llegar a más, pero se llega cuando el CGPJ avala el cambio a este juez.  O vemos cómo  se releva al fiscal que quería investigara un alto cargo del Ministerio de Justicia.

Esta estabilidad nos jugamos, dicen; esta estabilidad se vota en Catalunya, aseguran. El paquete contiene esto y mucho más. La desigualdad, que lleva hasta a regatear un salario mínimo impropio de la que pasa por ser la cuarta economía de la Eurozona. Los gastos récord en Defensa, el destrozo de la sanidad pública, la amenaza a las pensiones, la manipulación mediática. La de los medios oficiales y la de los subvencionados con las regalías de la publicidad institucional. El que un ministro reprobado por el Parlamento español actúe usando los mecanismos de su cargo con fines políticos  como ha ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid. Y hay que ver con qué soltura se lleva esta «estabilidad» a la espalda en España. Qué felicidad sería perderla de vista y construir otra más limpia. Porque bien cara nos la hacen pagar sus valedores.

Un dilema y en carne viva

Catalunya tiene un dilema que no se resolverá en las elecciones del jueves. Una parte de la sociedad es soberanista y otra unionista, y se mezclan con otra clasificación que separa a los valedores del sistema, con todo su lastre, de los indignados por el trato recibido. Con los matices que se quiera de por medio. De fondo hay mucho más en todo el territorio. Y tampoco se va a arreglar. Una animadversión patológica hacia los catalanes en grandes sectores del resto de España. Los hemos visto. Un odio que se da también entre catalanes de distinto criterio, al punto de querer desinfectar al otro, como hemos oído. Pensar que este germen abierto en carne viva se va a solucionar en unas elecciones celebradas con semejante entramado de condicionantes atípicos es no vivir en este mundo o querer engañar.

No han solucionado nada. No han cerrado heridas, las han abierto. Muchos deberían revisar sus posiciones y hasta sus afectos. Aprender a gestionar derrotas y éxitos y la sociedad en la que viven. Ojalá esta catarsis sirviera para evidenciarlo y no continuar avalando esta sonrojante marcha de país. Para usar algo más la cabeza que las vísceras. Porque el “cuando vinieron a por mí” de Martin Niemöller no puede estar más vigente.

Test: Dónde le sitúa su nivel de ingresos en el Nuevo Orden

La Administración estadounidense ha dado un nuevo y trascendental paso para consagrar el poder de las corporaciones poniendo fin a la neutralidad en la Red. Cada puntada que cose Donald Trump va en la misma dirección. De hecho, el ejecutor de la orden fue uno de los primeros nombramientos del magnate, llegado a la Casa Blanca. Ajit Pai es presidente de la  Comisión Federal de Comunicaciones desde enero. La medida supone un Internet para ricos y otro para pobres.  A partir de ahora, “las operadoras de Internet norteamericanas podrán discriminar el tráfico de sus redes como les parezca comercial y políticamente oportuno”, advertía  Marta Peirano. “La neutralidad de la Red es el principio que impide que Internet se convierta en un negocio”, explicó también  Ignacio Escolar alertando del “creciente dominio de las grandes empresas de Internet”.  Todavía no ha llegado a España pero sus consecuencias se dejarán sentir.

El Nuevo Orden establece una nueva brecha digital, una nueva brecha de conocimiento. Si paga, tiene.   Busque su lugar, según su desembolso.

Para tener o no tener, para acceder a cualquier servicio, lo primordial es estar vivo. En España 22 hospitales tienen colapsadas las urgencias, según denuncian los sindicatos. Las autoridades e incluso algunos medios dicen que es por la ola de frío. Las centrales sindicales argumentan que se han suprimido 50.000 plazas de personal sanitario. Faltan profesionales, faltan camas. Urgencias del Hospital de La Paz de Madrid, muy activos en la crítica, facilita fotos, como la del paciente que ha de orinar en una botella al lado de una enferma, mujer, sin cortinas, ni biombos. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, niega el colapso y culpa a los profesionales de estar generando alarma. Es un mal que no se reduce a Madrid. El PP, como en su día CiU, apuesta por una sanidad privatizada. El Sistema de Salud Español era uno de los más eficientes del mundo. Lo sigue siendo, pero los recortes le están haciendo mella. Y van a más. Los profesionales se esfuerzan pero, por ejemplo, en Gran Bretaña, los gobiernos conservadores dieron ya un tajo mortal a su servicio de salud, NHS.

Foto facilitada por Urgencias La Paz, Hospital de Madrid
Foto facilitada por Urgencias La Paz, Hospital de Madrid

El Nuevo Orden establece que si te haces una póliza privada puedes evitarte alguno de estos problemas. Cuanto más pagues, mejor. Luego puedes mirar tu futuro haciendo cuentas con la cartera.

El Correo informa que han tenido que poner freno a los  comedores sociales por el fuerte aumento de la demanda.  Avalancha, dicen. Darán dos comidas en lugar de tres. En el rico Bilbao se han saturado también los lugares para comer de beneficencia.

¿Ha calculado cuánto le falta para llegar a esto? ¿Cuándo le correspondería buscar estas soluciones en un mundo en el que todo sea de pago o repago?

Cuenta una joven en Twitter que tiene dos carreras y no gana para encender la calefacción. Es un caso que afecta ahora mismo a varios millones de personas. La ola de frío de nuevo, el frío del invierno, tiene ateridos a muchos ciudadanos que no pueden pagar el precio que cuesta la energía eléctrica. Y aún andan recurriendo los tribunales o el gobierno del PP -que a  veces se confunden- las medidas de varias comunidades o ayuntamientos progresistas que intentaron paliar el problema. Ciudadanos siempre ha ayudado al PP en esta tarea.

¿Qué grado de frío tiene usted ya para ir previendo el porvenir?

Dice el periodista y activista por la Memoria Histórica  Emilio Silva : “A qué nivel de deterioro habremos llegado como sociedad si hemos consentido que las familias sin recursos pagaran tres euros por calentar un tuper en el comedor del colegio mientras la consejera Lucía Figar se gastaba 122.000 euros en cuidar su imagen”. Lucía Figar era consejera de Aguirre y, como varios de sus colegas, está en los tribunales, investigada por corrupción.

¿Qué nivel de comprensión ha adquirido usted para  este tipo de desajustes? Este es un baremo básico,  decisivo. Sobre todo cuando se dan muchos y con grandes tragaderas. 

Vamos sumando pues y haciendo un tanteo de a qué sanidad podemos aspirar cada uno. A qué  necesidades básicas de confort, la de no estar helado por ejemplo. La de comer. La de comer caliente que es otro lujo para muchos. La educación también anda tocada. A qué información podremos acceder cuando todo vaya siendo de pago… o repago. Los tratados internacionales de comercio van en el mismo sentido. Primero el negocio de las empresas, después los seres humanos. No hace falta insistir en que en España esto ya lo ha establecido – de alguna manera-  en el artículo 135 de la Constitución, modificado a ese fin en 2011. La intocable Constitución. Prioridad absoluta, dice. Los acreedores. Cuántas multas y cuánta defensa jurídica podrá pagar si protesta y molesta al poder que para algo también se han reformado las leyes.

¿Qué tal colocado está en el Nuevo Orden? ¿dónde le sitúa su nivel de ingresos, su salario, su pensión? Anote. Sume.

Y ahora sigan mirando las fotos, leyendo las declaraciones, admirando las sonrisas, contrapesando los ataques y los «zascas» de unos y otros, instruyéndose con las portadas y titulares. De estas elecciones inminentes y de cuantas vendrán. Piensen si se pueden permitir ustedes y sus hijos obviar el paquete completo que votan. Etiquetas e ilusiones de este mundo trastocado que regresa al “tanto tienes, tanto vales”. Tanto puedes, porque valer es otra cosa.

 

*Publicado en eldiario.es 15/12/2017 – 

Su España les gusta… ¿Y la europea?

A ellos, les gusta su España. Lástima que se la vengan a arruinar unos cuantos seres erráticos y descarriados. Les atarán corto. Ya lo hacen. Ha habido tropiezos. Nada que no puedan reconducir los medios concertados, tan expertos en el arte del “afinar” que, a menudo, se pasan produciendo más de un ecce homo. Puigdemont se marchó a Bruselas antes de ser conducido a la cárcel como varios miembros de su gobierno. Se pulió más aún la orden de búsqueda y captura con algunos trazos añadidos y, cuando se vio que la Justicia belga iba a darles un disgusto, se retiró la petición.  Entraron en la nueva “figura” jurídica acuñada por Gonzalo Boye: el no prófugo. Si cruza la frontera, el cesado President catalán será detenido pero podría asentarse en Perpignan: España no le persigue en el extranjero. Para redondear el descrédito, el ministro Catalá pidió a Bruselas cambiar las euroórdenes. Le dijeron que no. Y al “corte” comunitario lo cubrió un tupido velo.

 Pedro J. Ramírez, desde el ala ultramontana, el furor y la mano dura, se duele de que España haya hecho el ridículo internacional. Al sector de los permanentemente establecidos podía ponerle voz Ignasi Guardans, antiguo miembro de Convergencia: “Los Jueces belgas ya no tendrán la opción de opinar sobre un Código Penal y una sociedad política que ignoran. Acabó el show. O vuelve solo, o ahí se queda. Aplausos, Juez Llarena”. Tiene un punto: La justicia, universal, depende de “la sociedad política” a no ignorar. Rajoy y su amplia y bien seleccionada corte se aplauden de continuo porque cuanto hacen, lo hacen bien. Y los intelectuales tipo Pérez Reverte en lanzamiento de libro dicen que les da asco todo. Todo lo que no sean ellos. A ellos, en conjunto, les gusta su España. Ellos se gustan.

Se habla de Golpe de Estado. De varios. El españolismo feroz ve Golpe de Estado en Cataluña. Puigdemont y los independentistas hablan de Golpe de Estado hacia Catalunya. Algunos parámetros muy serios se han alterado en toda España a cuenta del conflicto catalán, ¿cómo se le llamaría? Bulle una tunda de Golpes sin sentido. O con demasiada intención.

Su problema es que fuera saben lo que pasa en España. Y obran en consecuencia. En el reparto de cargos internacional no nos cae ni uno. El último gran nombramiento fue el  de Rodrigo Rato como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ya nos vale. Como para repetir. Dejó plantado el despacho justo antes de desencadenarse “la” crisis. Las críticas a su gestión fueron lacerantes desde dentro del propio organismo. Luego se descubrieron varios presuntos pasteles de corrupción en terreno patrio que aún no ha sentenciado la justicia. Tan rápida para unos asuntos, tan lenta para otros.

Mientras, acaba de ser elegido un portugués como Presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, un prestigioso economista, ex ministro, crítico con la austeridad. Un puesto que De Guindos no consiguió en pugna con  Dijsselbloem.  Portugués es el Secretario General de la ONU Antonio Guterrés. Y el vicepresidencia del BCE, Vítor Constâncio. Otro puesto al que aspira nuestro actual ministro de Economía.  No  son distinciones formales, influye en las políticas. Nunca hemos tenido tan poca representación internacional en puestos claves como con el gobierno de Rajoy. El último miembro español en el BCE fue González Páramo y acabó en 2012. En su día, España tuvo altos cargos comunitarios como Javier Solana, Josep Borrel, Almunia, o Enrique Barón, todos ellos del PSOE. Loyola de Palacio del PP, también. Ahora nos limitamos a Arias Cañete que, llegado con todo su bagaje que incluía hasta machismo de solera, no obtuvo otra cosa que una comisaría. Arías Cañete en Acción por el Clima y Energía -decisiva pero escasamente valorada- es toda la representación para la cuarta economía de la Eurozona. 

En Europa, en el mundo, saben lo que pasa en España. No es posible ignorar la corrupción que suelta a diario su chapapote por distintos puntos del país. Y ya se revuelven hasta jueces que denuncian presiones. Son conscientes del autoritarismo desplegado por el PP y que no deja de dar señales de alarma. De este martes, la imputación por injurias al rey y a España por una pitada colectiva en un partido de fútbol.

Conocen la gestión que se ha hecho del conflicto catalán que debió abordarse con soluciones políticas. Las cargas policiales contra ciudadanos indefensos que pretendían votar en Catalunya el 1 de octubre fueron más reveladoras que decenas de artículos con argumentos. Lo saben desde Estocolmo a Wisconsin. Le pueden poner aquí todas las cintas de colores que quieran, es así. Diarios influyentes de la prensa internacional consideran que la justicia española no es independiente. Vuelve a ser imprescindible buscar información en el exterior menos contaminada que la local de los grandes medios. Es lo que hace de continuo el periodista Fernando Berlín. No se pierdan su resumen:  La mano que mece la cuna judicial.  Unas elecciones con líderes encarcelados son muy poco presentables en criterios estrictos, y aquí vamos por ampliar la jugada con más implicados. ¿No saben? Los independentistas hacían planes para lograr la independencia.

Europa sin embargo apoya a Rajoy, comentan muchos. Sí, estos tinglados funcionan por sus utilidad, siempre hay gente que se aprovecha dentro y fuera del país. Lo tildas de asunto interno y termina por colar todo. Déjenme que les muestre un ejemplo gráfico. Varios países europeos cuentan ya con gobiernos de ultraderecha. Tras Hungría, Polonia entró en ese bloque. La UE empezó mostrando su “honda preocupación” por la deriva autoritaria de Varsovia. Ya saben que Bruselas lo primero que hace es  “mostrar su honda preocupación”. Así llegamos al día que “ advierten”. Pasan a la fase de los proyectos: “ La UE estudia suspender el derecho de voto de Polonia”. Sigue la de los apremios:  “ La UE concede un mes a Polonia para rectificar su reformas judiciales”. Para no precipitarse, se prolongan los plazos: “La UE concede tres meses a Polonia para rectificar su reformas judiciales”. Este viernes,  Polonia aprobó esas reformas.

El problema no es, a pesar de todo, cómo nos ven fuera. España tiene la costumbre de vivir de espaldas al mundo. La dictadura de Franco fue la última en cerrar fronteras por décadas. Siempre encuentran un contubernio para explicarlo. El judeo-masónico a estas alturas ya no colaría, funciona mejor el maquillaje y la ocultación. El problema es la realidad interior.  Una España pringada de corrupción y graves desajustes subsiguientes. Con un presidente que cada día suelta o hace un despropósito. Dice que quienes borraron los ordenadores de Bárcenas 35 veces hicieron “lo habitual” y les felicita. Se coge un  spot de Marca España y se lo apropia para la campaña. Es su cortijo. Su España les gusta.  A sus socios parece que también.

Rajoy y su PP están en el gobierno porque le apoyan Ciudadanos y la abstención del PSOE. El problema es lo que nos ocurre a los españoles bajo esta administración, por muchos que sean los paripés electorales. El problema son los medios concertados que atribuyen culpas al “enemigo” que minimizan para su bando con la ley del embudo. En corrupción. En sanidad y suma y sigue. El problema es una parte de la sociedad que se mueve por impulsos viscerales, capaz de reeditar las Cruzadas hasta con vencedores y vencidos. Una sociedad que deja pasar en cambio graves desajustes.

No es inocuo. Lo pagamos. Cuando un país se hunde con estas premisas tiene consecuencias. La España del PP y socios no presenta otro modelo productivo que depreciar la vida de los ciudadanos a quienes les toca el lado oscuro. No hay otro modelo de desarrollo y de futuro. El sálvese quien pueda como lema. Y esperen a su relevo Ciudadanos, si ocurre. Ya están condenadas hasta las pensiones que formatean suelos electorales productivos. Nos están quitando todo. Cuando su España no les guste, ya no habrá remedio.

Ha tomado la delantera una vez más la España que desprecia cuanto ignora, la que presume de lo que carece, la que tiene nueve cabezas embistiendo de cada diez como nos advertían voces sabias desde los confines de la Historia. Porque no toda nos manda a la Covadonga de la Reconquista. En tiempos de sociedades muy polarizadas, con una permisividad aterradora a la irracionalidad, sigue habiendo otra España por construir.

La Constitución que certificó el fin del Estado social

Se diría que la Constitución española tiene un único artículo, el 2, cuando dice: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”. Y luego unos subordinados que lo afianzan.  La indisoluble unidad y las Fuerzas Armadas para garantizarla en el 8. El 4 para fijar los términos de la bandera y poco más. El resto del articulado hoy parece secundario.

Unas élites anquilosadas dictan doctrinas hablando incluso de “fatiga de materiales” para una Constitución que no llega ni a los 40 años de existencia, cuando hay otras varias veces centenarias. La de los Estados Unidos, promulgada en 1787, aprobó una Primera Enmienda ya en 1791 –para garantizar la libertad de expresión casualmente – y otras 9 más el mismo año. Lo que tiene la nuestra como diferencia es que no se toca, frente a otras que se adaptan y se mueven como se mueve la propia vida. Los doctos saberes de la España oficial encuentran el principal fallo de la Constitución en el título VIII: varios artículos que regulan la organización territorial. Volvemos a lo mismo, al artículo único: la indisoluble unidad de España.

Poco se habla del artículo 1 que, ordinalmente, ostentaría la máxima jerarquía: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. ¿Alguien puede mantener que España es un Estado social en lugar de un Estado al servicio de la economía, de las grandes corporaciones, y hasta especulativo?

La única vez que nuestra sacrosanta Constitución se reformó fue en el año de gloria de 2011. Al margen de un cambio de redacción mínimo en 1992. En tres días de agosto hay quien dice que en 15 minutos en realidad – se reformó el Artículo 135. Entre PSOE y PP, entre el entonces presidente Zapatero y el que ganaría las elecciones aquel 20 de noviembre: Mariano Rajoy.  En el epígrafe 3 dice:

 Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la ley de emisión”.

Prioridad absoluta del pago a unos créditos que suscriben los gobernantes sin posibilidad de enmienda. Rajoy ha llevado la deuda a su récord histórico, por cierto. Más de 1 billón de euros y en torno al 100% del PIB. Con la reforma del 135  se maquinó el fin del Estado social. Ya venía avisando, sin duda, y los gobiernos de Rajoy le dieron el remate. Es lo que ocurre cuando las leyes son interpretadas bajo un Estado de derechas, y con grandes dosis de corrupción, que tiende al autoritarismo para proteger sus felonías.

El 135 entró en colisión con varios artículos. No se cumplían y quedaron en papel mojado, con aval. El derecho a una vivienda digna y adecuada. Con un desarrollo que da casi ternura leer, sujetando la indignación. Estipula que “ Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho»   (…)  regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.  Lo mismo ocurre con el deber y el derecho al trabajo dignamente remunerado. O con el pago de impuestos.  Arsenio Escolar adelantó el análisis, ayer, reseñando algunos incumplimientos flagrantes de la Constitución. Con las dramáticas consecuencias que han tenido.

Una Constitución que, como Carta Magna y máxima, debería garantizar lo que dice garantiza y no ser tan selectiva en sus prioridades, según quien manda o influye. Hoy nos encontramos con la salud privatizada aceleradamente, el empleo que no cubre las necesidades básicas a muchas personas por su precariedad. Y a la baja: empiezan a sobrar hasta camareros.  La hostelería está destruyendo empleos a un ritmo desconocido. Cuando no hay dinero, no se consume aunque cante maravillas la propaganda. Las pensiones en el centro de la diana ya sin disimulo. Martillean a diario –ahora diagnosticados por la OCDE – con que España paga a demasiadas personas que les da por vivir mucho tiempo y una cantidad mayor en porcentaje que otros países. De unos sueldos inferiores históricamente. Pero, eso, como tantas otras cosas no se cuenta.

Defiende Rajoy “el gran proyecto que es España” y que “algunos” no quieren ver, secundado y jaleado por sus medios concertados, por sus socios, cuando no hay sino mirar la realidad. España, de tanto no ser ya un Estado social, se ha vuelto un Estado de economía especulativa.

Noticia del día. Baleares anuncia las guarderías del futuro: 1,5 metros cuadrados por niño y sin luz natural obligatoria. Ofrecen solo servicio de custodia, no educativo. La Rioja y Murcia tienen normativas parecidas. Almacenes de niños pobres. Quizás se arme algún revuelo y se retrase su implantación, pero es a lo que vamos. Su hijo puede ser uno de ellos, su nieto. Ciudadanos de primera y de segunda desde la cuna. Las guarderías públicas de 0 a 3 años son eterna promesa electoral, permanentemente incumplida.

¿Se han fijado en la cantidad de niños que van tosiendo por los lugares públicos? Un médico comentaba hace unos días en Radio Madrid, de la SER, que uno de cada diez niños acude a clase con la merienda y un inhalador broncodilatador en la mochila. Los niños son muy sensibles, sí, pero no a ese punto. La contaminación y lo que llaman “pobreza energética” está haciendo estragos en la salud de niños y adultos.

Carne de cañón para un mundo que ya publica sin sonrojo,  normaliza, el comercio de órganos. La venta, por dinero en consecuencia. Y avanza cuánto se paga por un riñón o un corazón. El mundo del sálvese quien pueda, literalmente.  Y que se configura como el modelo ultraliberal del futuro. Cuesta creer que haya tantos millones de seres cegados por la bandera del artículo único. Pero los hay, dispuestos a despeñarse por un acantilado si es preciso.

“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Todos. Lo dice el artículo 1, también. Sería exigible un voto responsable por el bien común. Derechos, libertades, criterio, andan en precario.

Se acercan unas elecciones en Catalunya con candidatos encarcelados o fuera de España. Con la Junta Electoral prohibiendo el color amarillo y ordenando retirar carteles con las palabras Libertad y Democracia, escritas en catalán naturalmente.  Con Cospedal, número 2 del PP,  declarando con su desparpajo habitual: “hemos convocado elecciones para que ganen los constitucionalistas”. Su líder en Catalunya lanza una campaña política al grito de “A por ellos”. Refuerzos más jóvenes pero tanto o más conservadores cantan a dos voces el eslogan del mercado: “el Procés se va acabar”. Como criados con el anuncio de Wipp Express de los 90. Un olor a búsqueda de poder, sin más, se extiende por múltiples rincones del tablero político.

¿Fatiga de materiales en la Constitución? Cansancio de una esclerotizada élite que apaga todo pulso de imaginación y de empuje. Las crónicas de la jornada festiva nos hablarán de los destacados asistentes, de los corrillos sin cámaras. Tampoco esta vez hablarán de nosotros.  Sí de lo que “nos hemos dado”, y nada de lo que nos han quitado. Algo cambiaría si las cruzadas nacionales y los artículos 155 para los incumplidores se dedicaran al artículo 1 de la Constitución, a «los valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político».

La desinformación amenaza la democracia, por supuesto

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El Telediario de TVE ha contado, transcurridos 10 minutos desde su inicio, que el PP ha sido encausado por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas, aunque no contenían información relevante. La dirección daba prioridad a otro tema: las noticias falsas son desde ahora una amenaza a la seguridad de España y del mundo entero. Las Fake news que, según ellos, se distribuyen a través de las redes sociales en ciberataques. Cualquiera podría aceptar, si se trata de evitar un atentado terrorista o daños similares, un programa de actuación gubernamental.  Pero no es bondad todo lo que reluce.

El PP avanza en la extensión de las mordazas con la colaboración de su prensa empotrada, sin que opongan obstáculos sus socios. La iniciativa, no por casualidad, la lleva el ministerio de Defensa. La nueva Ley de Seguridad Nacional, consensuada con PSOE y Ciudadanos, incluye por primera vez la desinformación como amenaza. Si se mira bien, la desinformación daña gravemente no solo las estructuras del Estado sino a la sociedad y a la propia democracia, pero me temo que no entendemos lo mismo por desinformación. Ni mucho menos. Ellos piensan en las redes sociales.  Algún indicio les ha debido llegar del Capitalismo 3.0, el auténtico motor de las campañas, mercenario más que político, pero todo es susceptible de ser aprovechado.

“El Gobierno ha sido  extremadamente cauto al evitar atribuir a Moscú la autoría de las noticias falsas que inundaron las redes sociales en los últimos días de septiembre y principios de octubre”, nos dice una de las reseñas más activas. El agente Cipollino y la invasión masiva de rusos que le colaron a la ministra Cospedal unos humoristas del país en cuestión, ha debido aconsejar no tentar más la suerte. El campo de batalla es aquí, en España, con la información libre en momentos muy críticos. Hay noticias realmente sensibles.

El Partido Popular va a hacer historia sentándose en el banquillo acusado por la jueza Rosa María Freire de destruir los ordenadores de Bárcenas dado que, según atestigua la magistrada, el borrado torpedeó «una causa criminal de indudable transcendencia». Por corrupción. Y están unas elecciones en Catalunya que deben ganar “los buenos” para no tener que repetir las votaciones como anuncian algunos cargos del PP. En este momento no sabemos de riesgos añadidos de terrorismo, salvo la poca tranquilidad que da enterarse –aunque no se le ha dado gran difusión mediática tampoco-  que el CNI mantuvo contactos a lo largo de 4 años con el imán de Ripoll, considerado el cerebro de los atentados en Catalunya este verano.

El PP tiene un concepto muy peculiar de lo que es desinformación e información veraz. No hay más que ver -si el cuerpo aguanta- TVE a diario para saberlo. Desde Los Desayunos a cada telediario -con excepción de la minoritaria, por la hora, La 2 noticias- y darse el festín monumental de manipulación en el programa que mantiene el nombre de Informe Semanal los sábados. Más aún, el presidente de la Corporación RTVE se mofa a diario de las críticas.

Cospedal lo explicó con toda claridad cuando criticó a la periodista Ana Pastor quien, a continuación, fue expulsada de Los Desayunos precisamente. Su modelo de televisión autonómica en Castilla-La Mancha no deja lugar a dudas. Se llevó de director a uno de los tertulianos de la Caverna Mediática más tendenciosos: Nacho Villa. Tanto él como su jefa de informativos fueron  condenados por hitos de su gestión. Sobre todo de maltrato al personal. Dejaron una  deuda de 13,5 millones de euros. Olvidaron ser “extremadamente cautos”.

Es alarmante que clamen por la veracidad de las noticias cuando han sido acusados, en diversas tramas de corrupción, de montar campañas para dañar la imagen de sus adversarios o para lavar y promocionar las suyas. Con perfiles falsos evidentemente. Y, ni siquiera mediando amor al partido, sino pagados con dinero público. Los dirigentes del PP saben cuánta Púnica les ha ayudado.  Botellao González para mejorar su imagen, según la acusación. Aguirre para, además, desprestigiar a la Marea Verde por la sanidad pública. Sí, la desinformación es perniciosa.

La pasión por la transparencia informativa del PP se aprecia en su afán de evitar se sepa cómo distribuye la publicidad institucional -ese gran eufemismo-. Saber, sabemos, de vez en cuando se publica el desproporcionado y nada inocente reparto. Este medio, eldiario.es, ha logrado una primera sentencia favorable, de los 8 recursos interpuestos por el PP para mantener el secreto de su propaganda (institucional) con dinero público.

Cospedal, desde una tribuna tan solvente como La Razón, el diario que dirige Francisco Marhuenda, ha planteado crear un comité que reunirá a diputados y editores de medios para acabar con el riesgo de la desinformación. Muchos de ellos son de los que ven un ordenador y les entran palpitaciones. Las redes les quitan el sueño, han destruido la placidez en la que vivían. No pueden con la información horizontal que se les escapa.

Portadas 28/1/2015
Portadas 28/1/2015

Porque los medios concertados son los mismos que hurtan noticias, al punto de no contar ni media palabra de exclusivas que sacan los periódicos de Internet. Los que manipulan portadas y titulares a diario. Muestran una realidad paralela y tan uniforme en sus mensajes como aquel histórico día en el que todos llevaban la misma portada: un anuncio del banco de Santander.

Se comieron los papeles de Blesa cuanto pudieron y la presencia que se le atribuyó en los paraísos fiscales de Panamá. Nada se supo tampoco de la referencia a la segunda mujer de un conocido político en esa misma revelación. Ni de las vacaciones caribeñas de José Manuel Soria que acabaría dimitiendo por los negocios offshore. Opaco silencio acerca de las maniobras del juez Alba contra su colega Victoria Rosell.  A remolque en informar de los muertos de El Tarajal o los mensajes de los reyes al compi yogui López Madrid. En general la manga ancha que funciona en un sector de la justicia (cuando se trata de hacer cumplir la sentencia a Urdangarin, por ejemplo) tiene su equivalente en los medios adosados -prensa, radio y televisión-. Guante de seda para Rato y otros imputados de postín. El PP incluido, primer partido juzgado en el contexto de um caso por corrupción. Rajoy incluido, pieza fundamental de ese partido a través de los años.

Un rápido vistazo de los últimos días. No llevaron a portada las amenazas vertidas en el chat de la policía municipal de Madrid. Al día siguiente, ninguno; el resto del tiempo, casi ninguno.  La condena por corrupción a ex miembros de la Xunta de Galicia no la incluyeron en primera página ni los diarios gallegos. Vean el día que Eduardo Inda soltó sus cosas en el Senado, qué titular, y qué foto. Y  la diferencia con el día en el que jefe de la UDEF dijo en el Congreso que Rajoy cobró sobres en negro de la caja B del PP que es «corrupción en estado puro».

El bochorno es diario. Juicios de valor continuos en los titulares de noticias. Todos con su hilo y su puntada bien precisa. Un sobresalto cada noche en las portadas. Les invito a  seguir este perfil que las enlaza a diario. Claro que hay una batalla contra la información, enormemente dañina, pero no la llevan a cabo las redes y los medios de Internet. Por el contrario, es el poder quien los quiere controlados. El asunto es tan grave que daría para varias tesis doctorales como mínimo. Y les quedan pendientes las normas que avanzan para controlar Internet e “impedir el anonimato”. Teórico, detrás de cada usuario hay como mínimo un ID.  Una medida así solo se entiende para coaccionar a los usuarios. Mal los insultos y amenazas, A todas y todos, no solo si se dirigen a dirigentes de PP y Ciudadanos, porque el resto de políticas y periodistas no les ocupa en absoluto. La Turquía de Erdogan, cada vez más cerca como modelo. Peor aún, más cerca…. de China. La dictadura asiática ha endurecido su acreditada censura con la obligación desde octubre de registrarse con los datos personales verdaderos para publicar un comentario.  Era el último reducto de la crítica. 

 De buena fe o por pereza, muchas personas solo se informan por los medios concertados. Los Telediarios de TVE que desdeñan displicentes en las Redes, congregan a cerca de 2 millones de personas. Más o menos las mismas que Antena 3 y Telecinco que tampoco se quedan mancos en su servicio a la causa.  Con meritorias excepciones, en las radios es un bombardeo constante. Para una generación anclada en los felices 80´, El País aún sigue siendo un referente. Y el resto de esta prensa desgarradora tiene su público, que en bien suyo y los demás debería agudizar su sentido crítico.

La desinformación es acumulativa y letal. La sociedad no llega a calibrar cuánto. Es como si alguien padeciese un cáncer y le dijeran que tiene un resfriado y se limitara a tomar analgésicos. Es la guerra. Habrán de ser los propios ciudadanos quienes pongan los medios de selección para evitar sus daños colaterales.

La trastienda del Black Friday

En la mañana de este viernes, Black Friday, millones de personas se han levantado pensando en ir de compras y aprovechar las ofertas. Y millones de personas han saltado de la cama sabiendo el día que les esperaba porque son ellos los encargados de venderlas. La mayoría vienen entrenados por los días previos porque este “viernes negro” se ha convertido incluso en una semana. “Yo me mentalizo y trato de llevar bien el día, lo peor es por la noche al terminar la tarea”, responde una dependienta afable y armada de paciencia. La jornada apenas despunta y ya ha tenido que atender a varias clientas al mismo tiempo, sus dudas y sus protestas. Imaginas la cantidad de pasos que habrá dado al regresar a casa, las sonrisas, las disculpas.

Las empresas aumentan la plantilla para estos días. En cantidad notablemente insuficiente.  Esta web, Xataca, llega a cifrar el incremento de los trabajadores en un 20% y el de los pedidos en un 2.000%. En cualquier caso, la desproporción es notable y no deja de reproducir la habitual. En el inicio de la oferta Black Friday, dos o tres días antes en muchos casos, te encuentras a primera hora de la mañana con 4 vendedores para atender a todo el que entre en una enorme tienda de aparatos electrónicos y electrodomésticos. Cada uno tiene asignados a su vez no menos de cuatro departamentos, y no otros, sin mezclas. No pueden prestar atención ni a consultas. La espera y la disuasión acaban con la encargada mandándote al mostrador a qué pongas por escrito una queja.

Lo mejor es intentarlo en otro comercio. Más grande aún, la proporción de vendedores es ligeramente superior y mejor el talante. Pero tardan demasiado en “volver del almacén” o en llegar a su pupitre debido a las continuas interrupciones de otros clientes. ¿Están haciendo el negocio a costa de sus trabajadores? “Tampoco es eso”, me explica un reponedor que oye y ve mucho. “Es que no se vende, por más que digan que España va bien, no se vende”.

El comercio ha cambiado a un ritmo vertiginoso. Grandes zonas de las ciudades, en el centro y los extrarradios en particular, han convertido sus calles en monumentales centros comerciales. Caen los últimos cines y en su lugar se coloca otra tienda, muy similar a la que puedes encontrar pocos metros más allá. La oferta es descomunal, bastante uniforme, y en busca del más barato todavía o lo selecto, el lujo. Pero múltiples expertos aseguran que las tiendas físicas se están convirtiendo en escaparates para la compra on line, sobre todo de tecnología. Pedro Bravo también aguza la vista en bicicleta. Y al parecer la venta exige mucha motivación para atraer al cliente porque se anuncia más y más espacio para instalar comercios. Nuevos centros y ampliaciones, se disponen a  añadir más de 2.350.000  de espacio comercial en el conjunto de España, según Cinco Días.

Almacén Amazon. San Fernando de Henares, Madrid.
Almacén Amazon. San Fernando de Henares, Madrid.

El negocio de venta on line es el que más crece. Amazon y sus primos hermanos se están haciendo con el mercado. Solo el macrocentro que la multinacional norteamericana proyecta en Toledo tendrá 200.000  y hay más ampliaciones en perspectiva. Es de imaginar qué quedará de esa burbuja del consumo que se asienta en cada esquina y cada tramo de nuestras ciudades. Todavía muchas personas, no todas ya, acuden a los centros comerciales físicos a ver el producto, pero luego lo buscan en la Red. De ahí que el empleo de repartidor crezca también exponencialmente. “En 2015 hubo 600 contrataciones, en 2016 fueron 1.000 y este año la cifra crece hasta las 2.700”, concreta a Xataca un responsable de Amazon. Los sueldos de los repartidores oscilan entre 1.000 euros al mes,  según Indeed , un buscador de empleo, con datos insuficientes para su fiabilidad, a auténticos abusos como publicamos en eldiario.es de algunos repartidores de comida que apenas llegaban a 4 euros la hora.

A simple vista no hay dinero para tanta tienda, quizás porque tampoco sigue habiendo pan para tanto chorizo. Hecha la salvedad quincemayista, la dura evidencia es la desigualdad instalada en España, que incluso nos afean desde la Comisión Europa, de esa UE que presionó y presiona con las políticas neoliberales que la han propiciado. Ayudadas en España por la corrupción, del robo público y la evasión y elusión fiscal. Solo Rumanía y Bulgaria, los parientes pobres, casi apestados, de esta Europa organizada, tienen una desigualdad mayor que la España del PP y sus socios impenitentes.

El  informe de la UE y otro de  la editora Bertelsmann nos sitúan en una España en situación “crítica” que suspende en todos los parámetros de la justicia social, salvo en la salud por el gran esfuerzo de sus profesionales y la alta calificación de la que partía antes de la fiebre privatizadora del PP. Riesgo de exclusión social, pobreza infantil, abandono de los estudios, escasa efectividad de las prestaciones sociales. Mapas sonrojantes, en el caso de tener vergüenza, para quienes amparan esta situación.

Hay una correlación análoga en los compradores españoles según su nivel adquisitivo. Se abre paso el saldo puro y duro, las camisetas a 2 y 3 euros, zapatos enteros con su suela y su todo a 10 o 15, labradas con tanta explotación como sabemos lejos de aquí. Para saciar el placer o la necesidad –creada-  de comprar. Y en un nuevo Monopoly empiezan a caer cadenas solventes que no pueden competir en precios. C&A anunció que reducía tiendas incapaz de lograr precios como los de Primark. La venta por Internet también se lanza a por ese mercado con empresas que facilitan las tallas con sus  medidas completas, nivel sastre o modista, y que devuelven integro el dinero si la compra no complace al cliente.

Se ha basado el tinglado de esta sociedad en el consumo. Y como poco es un sector en movimiento agitado.  Los síntomas lo asemejan a todas las demás burbujas que pincharon. La tecnología en constante desarrollo no dejará de venderse, todo lo contrario, pero puede que no lo haga ya apenas en las tiendas que colocan a 4 vendedores en todo el recinto. Y algo tiene que cambiar en tanta ropa colgada en lo que un día fueron edificios que aún deben guardar en sus paredes ecos de historias y calidades en celuloide más allá del pack de bragas a 3 euros o la camiseta de turno.

En una especie de huida hacia adelante, de pirámide, los gobiernos pujan por el favor de las grandes multinacionales del consumo.  En EEUU el cierre de centros comerciales adquiere ya niveles de problema. Apuestan por lo que vende dando todo tipo de facilidades, incluso las administraciones del gobierno. Una ciudad de EE UU Stonecrest, en Georgia, ofrece a Amazon cambiar su nombre por el de la compañía. En Seattle,  ya han tomado el espacio urbano las denominaciones Microsoft y Amazon. En Japón existe Toyota City, aunque creada al efecto, como contaba la periodista Rosa Jiménez Cano.

Toman el relevo las grandes superficies, en donde comprar los tomates, las sábanas, el detergente, la comida del gato y el televisor de oferta. En este último departamento se están creando trabajadores a un nivel de estrés malsano. De habitual, no solo en tiempo de campañas. Literalmente atienden a un cliente, mientras son interrumpidos por otros y por sus compañeros, y alguien –un jefe con certeza- habla y responde conectado por un pinganillo. Ocho o diez horas así, a diario.

Otro caso que he constatado es el del empleado que está solo atendiendo ofertas de electrodomésticos, permanente  colgado de un teléfono mientras de igual modo intenta servir a un cliente y a las interrupciones. En este caso, con ostensible cara de agobio, de tristeza.  Comentan que muchos trabajos son más o menos así ahora, aunque no estén cara al público. El empleado multifunciones. Es la sociedad que se ha formado. La que sale tan guapa en la televisión.  El informe de la UE, refleja que España tiene una de las tasas más altas de trabajadores pobres, por culpa del trabajo temporal y parcial que el gobierno llama empleo. El 13,1%, junto con Grecia y Rumanía. No se puede desperdiciar lo que haya, pero los derechos han disminuido.

El Black Friday -la gran fiesta del consumo internacional-  es una renuncia a los márgenes comerciales habituales, el pájaro en mano, que dejará volando otros de la campaña de navidad. La gente compra ahora y no compra lo mismo después, se reparte la venta. En este Black Friday de 2017, al margen de las cifras de beneficio que den, de los reportajes de exaltación del consumo, existen unas personas que llegarán rotas a casa. Los dependientes de ropa cara han estado algo más tranquilos, a la caza de clientes a quien ofertar las bicocas. No verán ustedes a las élites rebuscando por los percheros, no lo precisan. Ven en un centro de lujo un pañuelo para el cuello de 199.- euros y si les gusta lo compran como complemento del resto del avío.

Cuanto más barato, más aglomeración sin embargo. Los grandes almacenes del centro, los clásicos, no andan tal mal surtidos de dependientas como otros. El día acaba con el martilleo en los oídos de decenas de peticiones de tallas para el almacén, preguntas de por  qué hay rebaja en unas prendas y en otras no, de por qué no lo señalan bien, consultas de “míreme si tiene rebaja”, quejas de “si es una engañifa porque nada tiene rebaja”, de la tardanza en la consulta o el pago, quejas, quejas, esa solera de mando conservador que portan las señoras del, por ejemplo, Barrio de Salamanca en Madrid. Quienes tratan a los clientes igual – de mal si es el caso- que su empresa a ellos que los hay, son minoría.

No se habla de los empleados del Black Friday. Del comercio amenazado a pesar de la exaltación del consumo, o en mutación imprevisible. De quienes apechugan con él a costa de su esfuerzo y hasta de su salud. Es la consecuencia lógica del trabajo precario, en tiempos de injusticia y desigualdad. De incertidumbre constante por el paro o las mermas. En tiempos de cargar en los brazos a sectores indiferentes de la sociedad con erráticas prioridades para el bien común. No se habla de que en la España del PP y sus apoyos, para muchos es Black Friday, tiempo de rebajas en sus derechos y posibilidades, todos los días.

Acaba el Black Friday pero sigue el sábado, y el domingo, y la navidad, y los Reyes y las rebajas… Puede ser de otra manera, pero no quieren.

Ni bots rusos, ni izquierda radical: el problema es la extrema derecha

Algo muy preocupante ocurre en las libertades de un país cuando muere el Fiscal General del Estado y cunde la inquietud por si algún tweet puede acabar con su autor en el juzgado. Posibilidad nada remota dado que la confirman algunas autoridades políticas. A Albert Rivera, García Albiol y el Ministro del interior Juan Ignacio Zoido les faltó el tiempo para tapar bocas avisando que el gran cuñadismo ultra organizado vigilaba las redes. No iba a haber «impunidad para los delitos de odio» anticipaba, textualmente, Zoido, mientras en un chat de policías municipales de Madrid se vertían insultos y amenazas de extrema gravedad hacia la alcaldesa, Manuela Carmena, Pablo Iglesias –convertido ya en un clásico – y los periodistas de La Sexta Ana Pastor y Antonio García Ferreras. Extrema, mentar la Matanza de abogados laboristas de Atocha en la Transición para lamentar que la entonces magistrada Carmena no estuviera allí o desearle “ una muerte lenta y agónica” es odio recocido en décadas. Lo amplificaron con una serie de loas a Hitler y planteamiento de cacerías a emigrantes. Son una minoría pero  les apoyan una mayoría de sus sindicatos.

Exclusiva de eldiario.es ni un solo periódico español la incluyó este martes en sus portada, cuando sí llevaron en su día a unos pobres titiriteros víctimas del oscurantismo reinante. Poco a poco van haciendo alguna alusión en sus webs. Escriben o callan de lo que interesa a su planeta. Creando auténtica indefensión a la ciudadanía en su conjunto. El juez pregunta a ver quiénes han sido los agentes –que debe resultar de una complejidad notable dado ya el tiempo transcurrido –mientras por mucho menos, por nada, ha habido gente que ha pasado la noche en un calabozo. Cuesta tener que explicar a personas adultas –y demócratas, si es el caso – que la libertad de expresión ampara la crítica a un cargo del Estado aunque haya muerto –tras una gestión reprobada por el Parlamento – y ni eso se han permitido los ciudadanos españoles ante el ojo vigilante del Gran Cuñado. Y que los tweets no serían en absoluto, ni por lo más remoto, equiparables a semejante agresiones y amenazas de servidores públicos, armados.

El contubernio ruso

Es como la teoría de la influencia rusa en las noticias de Cataluña que El País y algún otro medio han abrazado con fruición. Marta Peirano explica en un esclarecedor artículo los mecanismos de lo que no son bots, sino el nuevo mercado del marketing digital que ha contaminado el debate político en todo el mundo. Mercenario, Capitalismo 3.0. Nada más, y nada menos. De cualquier forma hay una diferencia abismal entre los deslices de la familia Trump, con reuniones confirmadas, y la extensión a todos los enemigos de ese poderoso bloque de intereses que lucha por sus privilegios sin freno. La conversación que mantuvo la Ministra de Defensa  María Dolores de Cospedal con un presunto ministro de Letonia, que en realidad era un humorista ruso, dejó bien claro en qué manos estamos. Y la credibilidad de contubernios de tal envergadura. Fue demoledor, categórico.

El peligro es la extrema derecha

Así pues, la España de las esencias ancestrales –el conservadurismo más atroz, la injusticia y la tolerancia a la corrupción- se encuentra sitiada por el norte por los bots rusos y por el sur y este por otros “ atacantes organizados”, según mentes preclaras de gobiernos PP, es decir, inmigrantes que llegan en patera o como pueden. O pierden la vida en el empeño.  Temibles peligros. Tanto como la extrema izquierda radical. ¿No han notado que todo es extrema izquierda radical para estas bellísimas personas?

Ya no se sabe ni cómo llamar a ese conglomerado de medios concertados y los políticos que conciertan al resto de poderes  integrantes de este bloque, a sus huestes en la calle o en la Red, tan sensibles para otros, tan pedernales para sí mismos. El Régimen del 78 les molesta especialmente. Por mucho que se empeñen, el problema mundial es la extrema derecha radical. En Europa ya manda en Hungría, Polonia y Austria, y tiene sentados en el Parlamento alemán a 88 diputados de esa extrema derecha, prima hermana de la que asoló Europa el siglo pasado.

Una búsqueda en Google de “extrema izquierda radical”, nos da 301.000 resultados en su mayoría referidos a España, a la España del PP. “Extrema derecha radical” aporta 468.000 anotaciones, casi todos vinculadas a Europa. Lo interesante viene cuando clicas Alt-Right, la forma que se ha encontrado para blanquear la extrema derecha de siempre: salen 33 millones de resultados. Así que dejen de manipular también con esto.

El viraje español a la derecha es notorio y vertiginoso. Todos los partidos se han deslizado varias zancadas en esa dirección. Ahí tenemos a Ciudadanos bailando fuera del armario del centrismo y la presunta regeneración, tragando a paladas la corrupción del PP. Y al PSOE empecinado en llamarse “la izquierda” por si las dudas de cuanto hace –CETA, pisos de SAREB, devolución en caliente, entre otras –.

Calificando de “izquierda triste” a quien no se suma a la danza de esta coalición de facto, nada progresista, que está mandando en España. El laboratorio del Dr. Iceta redondea la konga en la que caben todos, menos… la extrema izquierda radical. El PP en modo no va más sigue y sigue. Pablo Casado, vicesecretario general, salió este lunes a dar una lección de su ideología inequívoca. No es una excepción, en realidad los miembros de su partido son bastante homogéneos en esto.

Es realmente curioso que esta sociedad que en diferentes grados –– hace ostentación de un españolismo aplastante, del que alardea de sed de venganza y castigo, se autoubique ideológicamente como nos muestra el último barómetro del CIS. La mayoría, el 59% se sitúa en la izquierda, del 5 al 1. Solo un 24,5 se coloca del 6 al 10. El 16,5 no sabe o no contesta en un porcentaje inusualmente alto. Es una tónica en las respuestas, la mayoría no se considera de derechas, y menos de ultraderecha, aunque estemos viendo lo que vemos estos días. Seguro que refleja más la realidad que esa exuberancia rojigualda. Aunque, el mecanismo de relacionar conceptos, ideas con sus consecuencias, base del razonamiento, falla notablemente estos días.

Los votantes de Trump como ejemplo

Analizan en EEUU cómo pudo llegar a la Casa Blanca un ser como Donald Trump al cumplir un año de gestión. A su carácter endiabladamente inapropiado añade que ha metido en su gobierno los intereses de algunas de las más importantes empresas, cuando prometió a sus incautos hacer exactamente lo contrario. Naomi Klein lo llama “golpe de Estado corporativo”. Joaquín Estefanía, de nuevo en un artículo esencial, explica quién sentó al magnate en tan altos destinos: “el voto de los perdedores de la globalización en los Estados del llamado “cinturón del óxido”. Aquellos que por errores anteriores – se convirtieron en trabajadores pobres que perdieron no solo empleos, sino salarios y derechos. Sacúdanse las vendas en los ojos quienes las llevan: España ha llegado ya a ese nivel solo superado por Grecia y Rumanía en Europa. Datos aplastantes que no llenan horas de programaciones y portadas pero no por ello se evaporan como la cordura en esta temporada.  Muchos ciudadanos lo saben y se desesperan por cómo se está alterando el eje de las noticias y de los valores. Y cuanto daño nos está haciendo a todos la España embestidora.

En Estados Unidos “el cinturón de óxido” creó la presidencia Trump.  En España, nos aprietan otros muchos cinturones más: el del textil, el del ladrillo, el de la hostelería mal pagada, el del comercio que se está gestando en burbuja. Pero sobre todo, nos oprimen los cinturones de la manipulación, del abuso, del orgullo de la ignorancia, de la sucia tolerancia a la corrupción, del franquismo que nunca se fue.  Esta derecha tiene poco de aquella clásica de formas y modales y mucho de la mochila pestilente con la que carga. Y sin embargo parece que atrae su hedor y cuanto implica.

Un espectacular viraje a la derecha, visceral y ¿puntual?

Adolfo Suarez sería ahora un rojo peligroso. La Constitución demasiado avanzada, por eso van a ver si la retocan poco y al gusto.  Rajoy, con sus leyes mordaza a la espalda, es considerado por algunos un preocupante centrista. Albiol, Rivera y Arrimadas se han salido del mapa. Por la derecha. Susana Díaz no, se mueve al ritmo marcado. Como José María Aznar. Pedro Sánchez gira como en un vals de mil tiempos.  PNV y Puigdemont y la antigua Convergencia les parecen de izquierdas. Hasta Podemos ha dado unos cuantos pasos laterales, aunque sigue siendo un germen de radicales de extrema izquierda, como todas sus coaliciones, para el pensamiento oficial.  Colau, Rufián, Fachin, izquierda descarnada. Los medios concertados ya son indistinguibles en un camino que parece tener como objetivo emular al mítico El Alcázar. Losantos comparte directrices en El Mundo. Su EsRadio elogia los editoriales de El País. E Inda y Marhuenda son voces de relevancia. Puede que todo influya en una derechización de la sociedad, visceral y por tanto más puntual que de fondo.

Lo que no se comprende en situación tan extrema es que políticos decentes secunden el retroceso de libertades que estamos padeciendo. Una involución histórica ante la que, quienes no actúan pudiendo dar soluciones, se convierte de alguna forma en cómplices. En todos los ámbitos. Ya no admite ni ironías, esta España es un desquicie irritante. Y los no abducidos empiezan a sentir como imperdonables e inolvidables los agravios sufridos.

De la minifalda culpable a La Manada bruta

Vuelta a empezar. Una y otra vez. La lucha de las mujeres por nuestros derechos en España, de las mujeres como tales, brinca hacia atrás al menor descuido. El juicio en Pamplona a 5 sujetos, apodados a sí mismos “La manada”,  acusados de la violación grupal a una chica de 18 años durante los Sanfermines de 2015, parece la continuación de una larga historia. Con algunos agravantes. Ahora el caso se retransmite en directo por todas las pantallas y, convertido en circo, se abre a la opinión de los espectadores. En culpabilizar a la víctima no hay diferencia, es un clásico.

Es tan largo el camino que una se resiste a volver a hurgar en las carpetas archivadas y, sobre todo, en los recuerdos que empujan vivos como recién nacidos en cada nueva agresión. Sí, esto viene de muy lejos, y cuesta encontrar un punto de hasta dónde se remonta. Quizás a aquellas mujeres que empezaban a respirar en derechos y oportunidades, cuando el tajo fatal del franquismo les cortó las alas para atarlas al hombre, a la casa, y a un destino subordinado. Nuestras madres, vuestras abuelas, hasta bisabuelas hay ya. Por cierto a muchas las castraron para siempre, hasta en los genes educacionales que reproducen, otras siempre dejaron encendida la llama de la libertad.

  En una gran elipsis nos vamos hasta la famosa Transición. Todo lo hicimos prácticamente solas. Las gradas del Parlamento estaban llenas de hombres casi en exclusiva. Como todos los centros de poder, todos. Hubo que protestar, plantarse, luchar, insistir, trabajar. Cada una como pudo. Que la mujer adúltera no siguiera siendo penada con cárcel se consiguió gracias al empecinamiento de una abogada de Zaragoza: Gloria Labarta. La doctora Elena Arnedo, entonces esposa de Miguel Boyer, fue decisiva en la aprobación de los anticonceptivos que estaban prohibidos. Tantas y tantas, desde cualquier lugar y cometido, un trabajo de muchas en realidad. Algún hombre lo citó. Antonio Fraguas, Forges, recalcó en un reportaje esa lucha solitaria de las mujeres españolas, lo injusto del desinterés masculino. Y todo lo esencial fue llegando.

  Un reportaje. Hubo unos cuantos. Míos, de otras mujeres, pocas veces un hombre trató el tema. La mentalidad tardó mucho más en cambiar. Porque sí cambió algo. El machismo iba surcando las leyes y la interpretación de las leyes. Así llegamos, en otro salto con pértiga, hasta 1989 –el año de todos los hitos- cuando un juez de Lérida, dicta una sentencia por agresión sexual que supuso un antes y un después: la sentencia de la minifalda.

La sentencia de la minifalda, un revulsivo

Ya no los decía Manolo Escobar que no solo interpretó el «Que viva España», himno indeseado -hasta por su familia- de esa mayoría que se arrastra de siglo en siglo afirmando sus esencias. Escobar advertía que no nos pusiéramos minifalda para ir a los toros, la bestia no solo estaba en el ruedo.  De ahí que la Audiencia de Lérida dictara una sentencia en la que una joven de 17 años, menor de edad, María José, “pudo provocar, si acaso inocentemente, al empresario J**** F******* por su vestimenta” para que el hombre, su jefe, le metiera mano desde el borde de la falda hasta el escote por así decirlo. Le pusieron una multa de 40.000 pesetas, pero la culpa popular fue para la agredida “que iba provocando”.

 No toda. La sentencia causó una reacción notable, un hasta aquí hemos llegado de muchas mujeres hartas de ser castigadas doblemente por despertar la libido -incontrolable al parecer- de algunos machos de la especie humana. Y su cuajo de aprovecharse de su situación de superioridad, jerarquía laboral en este caso.

Solo era violación la penetración vaginal

Otra de las leyes que cambiaron a raíz de poner el foco en el machismo judicial, fue la que consideraba que la violación con coito anal era únicamente un abuso deshonesto.  Años anduvimos oyendo -con sordina bien es verdad por hipócritas remilgos- los ataques a mujeres con todo tipo de vejaciones saldadas con una pena mínima. Y al empacho de saber que solo era violación la penetración vaginal. Solo lo que puede originar una gestación o restar la prioridad de otro varón a la siembra procreadora. La mujer como objeto por todos los conductos. En 1989 se retiró del Código Penal esa distinción. Y en 2003 se incluyó como violación las penetraciones con cualquier miembro corporal -no solo el pene-, básico en las agresiones a niñas.

No resistirse en una violación no es eximente para el agresor

La abogada María José Varela fue otro de los nombres clave. Ella y la Asociación de Abogadas del Colegio de Barcelona impulsaron avances decisivos, como los citados. Varela logró la primera condena por acoso sexual. En 1998. Como quien dice anteayer. Y, previamente, e n 1986, retirar de la jurisprudencia -nunca estuvo en el Código Penal- que la no resistencia de la víctima a la violación sea un eximente para el agresor. Algo de lo que no quiere enterarse mucha gente. Una joven violada en el portal de su casa inició con Varela el pleito porque era discriminatorio, porque a nadie le exigen no resistirse a un robo para ser tenido en cuenta el delito.

Costó que calara, de hecho no lo ha hecho, permanece el estigma. Y seguían las  sentencias escandalosas. La de una chica de 25 años que fue violada por cinco hombres en el Parque Güell de Barcelona -lugar al que la arrastraron desde un barrio cercano-, absueltos porque ella no mostró resistencia, precisamente.  El fallo judicial fue en 1986. Alguno de los acusados admitió la violación y que la amenazaron con una navaja. Le robaron además el bolso. “Temía por mi vida, claro que no me resistí”, explicó ante la cámara. El caso más parecido al de La Manada en Pamplona. Todos los prejuicios aparecieron. Hasta  «la discreta energía con que el varón vence el pudor de la doncella que en realidad desea y consiente», contaba Varela en este artículo, pieza valiosa para entender de dónde venimos. 

El bebedero del perro, un animal muy limpio

En torno a los 90 -y siempre en reportajes para Informe Semamal de TVE-  hablé con casi todas las partes de otro caso flagrante de violencia machista. Salvo con la mujer, con la víctima, que sí se defendió de su pareja mordiéndole un dedo, lo que le acarreó condena a ella. No seguí después si la cumplió. El maltratador, encarcelado, me contó que la tuvo atada, sí, durante 24 horas, y que le daba agua en el recipiente del perro, “un animalito muy limpio, no había que ponerse así”. Luego la cosa fue a más, a mucho más, una brutalidad sin límite.  “Se me fue la cabeza”, creo que dijo. Ella tardó tiempo en curarse de lesiones gravísimas en los genitales, le quedaron secuelas.

La acusación pidió para él la calificación de intento de asesinato, pero el juez sentenció “detención ilegal” y “lesiones”. Un año de prisión menor por la primera, y cuatro por lesiones.  Aprovechó la sentencia para dictar esta otra: “es norma de cultura, al parecer imposible de erradicar, nacida de mitos y creencias religiosas que dibujan a la mujer como formada del único material desechable del que puede prescindir un hombre y que ello define su inferioridad. Todo ello y otras consideraciones similares explican que no justifican estos hechos”, concluía.

El juez mantenía que eran las leyes las que habrían de ser cambiadas. Llegó a estar en televisión respondiendo a la alarma social creada por sentencias judiciales varias en casos de agresión a mujeres. En un plató en donde “cayó sobre él toda la ira de las mujeres maltratadas que no han encontrado justicia en la justicia”, escribió un afamado comentarista de televisión. Año 2002.

El legado

De todo eso venimos. Del lastre y de los esfuerzos por remontarlos. Cuánto se avanzó y a qué velocidad retrocedemos. Pareció durante un tiempo que algo había cambiado en el machismo feroz. Pero tiene una poderosa fuerza de regeneración por la complicidad social. Ahí siguen los empresarios ofreciendo trabajo a cambio de sexo, hasta un político al que ayuda en su campaña una mujer joven, nuevo valor de su partido que luego da lecciones de ética. Siguen las creencias ancestrales basadas en mitos o bulos absurdos. La culpabilización de la mujer por las turbas censoras, reverdecidas de nuevo. La agresión como espectáculo. Indignos opinadores disparando encuestas contra la víctima. Los tribunales que admiten el testimonio de un detective privado que un acusado contrató para espiar a la víctima, para darle otra vez.  Y siguen los machos cada vez más violentos y organizados. Con cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos. La violación como botín de guerra o botín de fuerza bruta.

Otra actitud destaca enfrente. Un cambio notable respecto a otras épocas. Lleva el impulso de tantas otras  mujeres de todos los tiempos, la energía de las alas que nunca les abatieron. La razón que sustenta y reafirma cuando se trata de luchar por los derechos y la justicia. Aumenta, en número y decisión, nuestro querer ser, querer poder.