Huelga de consumo

Tal como anuncié, no he vuelto a comprar nada desde el 1 de Julio. Aunque me autoricé a adquirir pan, frutas y verduras frescas, éstas últimas han llegado hasta hoy. Quedan aún bastantes cosas para ensalada. (Y el pan lo congelo que sale delicioso tras una pasada por la tostadora y todavía hay).

He preparado un pisto congelado en el microondas, el de Mercadona es bastante bueno si le añado tomate frito (no sintético, de Gvtarra) y comino. Croquetas de ibérico del mismo supermercado (increíbles), como capricho, y costillas de cordero de Macro. Una pequeña ensalada de pepino, palitos de cangrejo y yogur para completar. De fruta, cerezas que ya empiezan a estar para pocos trotes.

Si os da envidia no salgáis corriendo a comprar hasta agosto.

Tampoco he ido “de rebajas”. Puedo vestirme perfectamente sin necesidad de llenar más el armario.

No he visto, hoy al menos, noticias del sector intoxicación.

No sólo ahorro, me parece divertido y constructivo. Y de ascético y mortificante nada.

Jugando a soldaditos y damitas auxiliares de guerra

Educación para la igualdad, para la paz, para la convivencia, para la cultura y el progreso.

Fin de curso en el Colegio Marista Sanlúcar La Mayor (Sevilla).   Niños de 2ª de infantil dicen, quizás 4 años, en todo caso menos de 6. Se anuncia como centro privado perteneciente a una fundación, pero no aparecen muchos más datos.

¿Quién elaboró los uniformes? ¿las madres? ¿las Hermanas maristas? ¿quién pegó a los varones el bigote «a lo Tejero»?

(Gracias por la alerta @antoniomanfredi )
(Y a Poliket que ha encontrado otra versión, tras ser retirada la primera)

¿Y el próximo curso? Vayan mirando catálogos…

1990, la revolución de la banca española

En 1990, hace 20 años, los bancos españoles iniciaron una revolución con las llamadas “supercuentas”. En realidad lo hizo el Santander, el peor situado entre los grandes, y hoy –casualmente– el primero de ellos. Un avispado gestor, José Ángel Sánchez Asiaín, había sacudido poco antes los cimientos de los chicos de Neguri, desde la otra orilla, propiciando –a costa de su carrera- la fusión entre el Banco de Bilbao y el Vizcaya. Fue un pionero de las fusiones –con la mejor intención pienso- que en EEUU lograrían cambios legislativos hasta llegar al vía crucis que nos han hecho –y nos hacen- padecer.

Los bancos españoles en 1990 llevaban 5 años con cifras récord de ganancias –hasta del 47% más que el ejercicio anterior-, lo que nos sorprendía a algunos con un gobierno socialista –el de Felipe González-.

Este reportaje me parece muy revelador –es el tramo final-. Las condiciones en las que operaban los bancos españoles en relación con el resto de los europeos (ley del embudo). El desmadre español de las sucursales bancarias. Ya os recordé que España ha venido siendo el país con más oficinas de este tipo ¡del mundo! El del endeudamiento privado. La elevada cuantía con la que nos prestaban el dinero (hubo épocas en las que llegaron al 27%, como se ve en el minuto 5,42), comparados con Europa. O la aparición de rostros que luego serían decisivos. Y, quizás, sobre todo, lo poco que nadie recuerda ya aquella «revolución histórica» que, probablemente, sí lo fue de otra manera.

Recién derribado el Muro de Berlín apenas nadie cuestionaba las bondades del liberalismo y, tanto los consumidores, como yo misma en la conclusión, nos creímos -con patética ingenuidad- que la banca renunciaba a parte de sus ingentes ganancias para modernizarse y dar mejor servicio a la sociedad. Remuneraban las cuentas hasta con el 14% de interés ¿dónde, por ejemplo, se encuentra esa rentabilidad segura ahora?

 

¿Un golpe militar para afianzar los mercados?

 

Barroso se reúne con John Monks (Foto: Comisión Europea)

José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, ha dicho que «la democracia puede desaparecer en España, Grecia y Portugal«, si no aceptamos las medidas de ajuste. “Los países afectados por la crisis en el sur de Europa podrían ser víctimas de golpes militares o levantamientos populares”, añadió. Hablaba con un líder sindical británico, John Monks, hoy secretario general de la confederaciòn de sindicatos europeos. La pista la ha dado Joseba en los comentarios (gracias), porque los periódicos españoles, al parecer, no lo han publicado.

Ahora entendemos la visión de futuro del Presidente Zapatero, ha querido ahorrarnos el mal trago: que “los mercados” terminen por imponer su criterio por las armas, según anuncia el máximo dirigente de la UE. No es una boutade que nos inventemos. No el reconocimiento a la espantosa dejación de las obligaciones de los políticos, comenzando por Durao Barroso. Porque los levantamientos populares en España no son esperados. Veamos si no el linchamiento al que han sido sometidos los trabajadores del metro de Madrid por causar incomodidades a los usuarios durante ¡dos días! Por parte de los propios ciudadanos en primer lugar. Y la habilidad de Esperanza Aguirre en darle la vuelta a la tortilla. Pronto desbancará a Ferrán Adriá de los primeros puestos de la cocina mundial. En el manejo de la sartén para voltear huevos batidos es única. Y, mientras, continúa con su maquinaria privatizadora en aras del “libre» mercado. Ayer vi un coche de bomberos camino de apagar un incendio, con un enorme cartel de protesta adosado a la carrocería. Llevan tiempo ya en conflicto, luchando contra distrintos fuegos. A saber cuál más peligroso.

Sin quererlo probablemente –porque no hace sino cumplir la tónica general- Carles Francino en la SER ha dado en la clave esta mañana: “Los periodistas italianos irán a la huelga el 9 de Julio (es en protesta por la llamada “ley mordaza” de Berlusconi) y ¡dos días antes!… ¡Los Sanfermines!”

Pues eso. En páginas extranjeras es posible ver protestas por lo que ya se califica de terrorismo financiero –económico diría yo en un concepto más amplio-. Pero aquí nos vamos de vacaciones y ¡a correr delante de los toros!

España creció en el primer trimestre de 2007 un 4,1%. Teníamos entonces un superávit muy confortable. A no ser que no se supiera lo ficticio de haberlo sustentado en la burbuja inmobiliaria o en un turismo que por la baja calidad de los servicios, los elevados precios y el enladrillado de las playas, es cada vez menos competitivo. Pero los bancos norteamericanos, y luego los europeos, quebraron por hacer trabajos sucios. Y ¡Oh, maravilla! Hemos sido nosotros quienes nos hemos comido nuestro remanente, nuestro colchón tranquilizador.

Berlusconi se dispone a vender Italia a intereses privados, hasta los faros solitarios, como nos cuenta Arsenio Escolar. Grecia sus islas, aunque su gobierno se irritara por la noticia, dado que… ya eran privadas buena parte de ellas. Y California estudia un proyecto por el que podría poner publicidad… ¡en las matrículas de los coches! En ese distintivo de seguridad por excelencia -convertido en electrónico-, podrá saltar ahora un anuncio de Coca Cola, o el trailer de la última película de vampiros asexuados, que atonta y entusiasma a los niños (en edad cronológica o mental) de medio mundo.

Con publicidad se nos harán más livianos los atascos. Y, sin duda, este duro tránsito de la historia que nos ha tocado vivir. Y seguir los caminos gregarios que otros marcan. Ya con coacción como amenaza ese pedazo de presidente europeo “que nos hemos dado”. ¿Puede la dictadura de «los mercados» hacer algo más que sojuzgar a los políticos y mermar los derechos económicos y sociales de los ciudadanos? Durao Barroso, un líder al que se supone informado, dice que sí.  Está claro que es «lo que se teme», y a la vista de los «berlusconis» del mundo y la involución generalizada, muy descaminado no anda, pero preside un organismo con poder sobre 500 millones de ciudadanos, algo debería hacer. Algo más que «vigilar» a ciudadanos de ideas «radicales» disconformes con «el sistema» que ellos defienden, como ya he enlazado varias veces. El que lleva a golpes militares para mantenerse y expandirse, dice Barroso. Nos preguntábamos ayer que dónde está la conciencia social española. La respuesta es diáfana: hipotecada.

¿Dónde están los servicios mínimos de la conciencia?

Hay que reconocer la suprema habilidad de “el sistema” para lograr que buena parte de la sociedad culpe a los trabajadores del metro de Madrid de sus males. Para ello cuentan con la colaboración necesaria de los implicados. La encuesta de esta mañana en la SER así lo revela. “¡A MÍ! me han fastidiado, he tenido que coger dos taxis”, decía un señor visiblemente enojado. Caros taxis vive dios. A los mercados financieros, a los políticos, no se les exigen servicios mínimos, ni responsabilidades. Cuando son el origen del problema. ¿Por qué se rebajan salarios, pensiones y prestaciones sociales?

Los entresijos del conflicto concreto -con el salto a la torera del convenio, con una ley de huelga preconstitucional, con unos servicios mínimos que declara ilegales la justicia dos años después, eso sí-, casi son lo de menos en lo que es más preocupante: la mirada corta, el egoísmo estúpido y la insolidaridad de mucha gente. ¿Dónde están los servicios mínimos de la justicia para resolver antes los litigios, por cierto? ¿Dónde los del parlamento que lleva 32 años sin hacer una ley de huelga democrática en la que no sea la empresa la que decide arbitrariamente el porcentaje que tiene que trabajar?

La aristocracia del periodismo ha visto herida su sensibilidad por las formas con las que se manifestaba la asamblea de los trabajadores de metro. Que precisan un salto de varias décadas, hacia delante por supuesto, en los medios para lograr objetivos es cierto. Y que los sindicatos se han ganado a pulso su desprestigio también. Un día encontré un párrafo significativo en un artículo de El País (Agosto 2008). Entrelíneas lo decía José Antonio Herce, socio de Analistas Financieros Internacionales: «los sindicatos ponían el grito en el cielo si el peso de los salarios bajaba hacia el 50% del PIB, pero eso ocurría hace mucho tiempo«. Hace mucho tiempo, sí. Y los sueldos españoles se quedaron en las cloacas de Europa.

De ahí a que Esperanza Aguirre, parte seriamente implicada en el problema del Metro de Madrid, mente hasta a Lenin, va un abismo. Populista de manual, ariete de “el sistema”, «el sistema» en sí misma, revierte en quienes han parado el metro y han llevado a sus usuarios a coger taxis y aguardar autobuses, la responsabilidad de estos tropiezos. Caros taxis, ya digo.

Será que, buscando taxi, no se han enterado de cómo los ricos han superado ya la crisis que provocaron los bancos en donde guardan el dinero, ése que no atesoran en el limbo de los paraísos fiscales como remanente. Viene en el informe Merryl Linch que manejamos estos días, empresa poco sospechosa de ser bolchevique.

Por favor, no se me confundan de enemigo”, escribe Manuel Cruz, recordando quién paga la crisis y cuánto les necesitamos. Caros taxis.

Cada día las páginas de los periódicos se pueblan de algunos chorizos más que caen, perseguida su corrupción por la policía. Tampoco hay servicios mínimos en nuestras conciencias para reaccionar a cómo nos roban nuestro dinero, porque es nuestro, del contribuyente. Caros taxis, cara estupidez, carísimo egoísmo.

  Y, entre taxi y taxi, o metro y metro, tampoco parece que nos incomoda que nos hayan subido el IVA, y el gas natural y el butano. Los periodistas nos recuerdan que, precisamente, hoy ¡comienzan las rebajas! ¡Qué bien!

«El sistema» tiene sus reglas aprobadas en los posos del café y a cambiar cuando convenga. Portugal hace uso de una arcaica e ilegal “acción de oro” para retener su telefonía y la Europa azul neoliberal, los propagadores de “el sistema” se rasgan las vestiduras. Los países más importantes de Europa, salvo Gran Bretaña, protegen sus intereses nacionales a muerte, conservan sobre todo la propiedad, el control, de su sector energético. Por métodos legales eso sí, como se demostró en el caso Endesa. Las formas legales son muy importantes, esenciales. La semántica, la reina de nuestro tiempo. Se logra lo mismo, más, y no se ve uno sujeto a dedos acusadores. ¿Dónde están los servicios mínimos de la decencia?

JRMora ha encontrado una pista para hallar los de la conciencia social española.

Periodismo ¿Qué hemos ganado?

He vivido estos días una curiosa experiencia: viajar al pasado, incluso a un cuarto de siglo atrás y más. Bajé del altillo el viejo vídeo Beta y dos cajas de cintas. Y hasta que feneció –quizás por el largo desuso-, he estado buceando en un tiempo que permite aportar una perspectiva de cómo muchas cosas se han ido gestando. Especialmente el periodismo, en particular la televisión.

Recuerdo entonces cómo nos concedía una entrevista para Informe Semanal, un ministro recién defenestrado, caliente aún su bilis. Entrábamos en las cárceles y nos hablaban los delincuentes, abogados, jueces, expertos. Ciertamente, todo el mundo nos atendía. Políticos, catedráticos, el más famoso entre los famosos… que tuviera algo qué decir. Y lo que se denunciaba tenía repercusión. Disponíamos de tiempo, además. Las intervenciones en un reportaje podían durar un minuto, dos, no 10/15 segundos como ahora. Técnicamente, la imagen resulta hoy arcaíca, con moho, en muchos casos, no en todos. Mis mínimas posibilidades de edición no me permiten en este momento mostrar los ejemplos que me gustaría.

España ha cambiado mucho. Veo una ejecutiva del PSOE, en no sé qué crisis, y todos, absolutamente todos, son hombres. En realidad, en todos los partidos, consejos de administración, gradas de los estadios de fútbol incluso, sólo se veían hombres, como ahora en los países musulmanes.

Rescato un programa de La Clave, aquel lugar imprescindible al que acudían políticos de primer nivel, expertos de primer nivel de aquí y extranjeros, y ni un «tertuliano«. Para hablar con toda calma, con toda profundidad. No se había inventado aún el discurso de píldoras que consagró desarrollar una idea en 59 segundos.

José Luís Balbín trata en esta ocasión una de sus obsesiones: mantener la privacidad. Y allí me encuentro a un señor del PP, García Margallo, indignadísimo porque en España se iba a implantar… el NIF. Él y su partido «se oponían radicalmente» -eso sí permanece inalterable-. Por esta informatización de los datos, aumentaba el control y se avecinaba una intolerable persecución fiscal. Los ingresos debían venir… reduciendo el gasto público. Lo peor es que un experto aseguraba que fichar con más datos a los ciudadanos era “ir contra el mundo moderno”. Resulta casi doloroso ver los derroteros que ha tomado la “persecución” fiscal, y… el control de la sociedad.

Otro reportaje –que me costó sangre, sudor y lágrimas, que ni siquiera leí en protesta por las presiones recibidas- habla de la puesta en marcha de la LODE. Dos años de recursos del PP, 3 marchas sobre Madrid con Iglesia católica incluida, récord de enmiendas en el Senado, 16 meses en el Tribunal constitucional que se pronuncia… a favor. ¡Adónde íbamos a llegar! ¡La democracia jamás se había encontrado con semejante reacción de rechazo! Y total se trataba de implantar la educación obligatoria y gratuita hasta los 14 años, arbitrar que los colegios concertados recibieran subvenciones y no cobraran a sus alumnos o crear la figura del Consejo Escolar con amplia participación de padres y profesores en la educación.

Y ahora quiero que prestéis atención a este breve fragmento. 1990. Matanza de Puerto Hurraco. Un reportaje del que estoy «casi» muy satisfecha. El montaje de urgencia, en dos cabinas, y terminado a la hora de emisión, me cuela al comienzo un vergonzoso regodeo en el dolor. Ése es el «casi«. El resto trata de buscar causas. Y lo que he seleccionado es lo que me llamó poderosamente la atención. Acababan de echar a andar las televisiones privadas, fue su puesta de largo.

La matanza de Puerto Hurraco tuvo un responsable fundamental: el aburrimiento. Pero allí estalló la competencia por cazar el máximo bocado posible al “pastel publicitario”, ése que en España es “como para una boda”, dado que somos el tercer país del mundo en impactos publicitarios. El editor de Informe lo vio enseguida, en el acto, por eso se ensañó con las imágenes de dolor del comienzo. El festín había comenzado. Luego vendría Alcasser y todo lo demás.

Asisto a reuniones de jóvenes periodistas, a sus debates por todo tipo de medios. Les preocupa su futuro, en demasía “el modelo de negocio” y si tendrá mejores resultados en web o en papel -debo reconocer que esa disyuntiva ha llegado a saturarme-. Y todo se resume en bien poco: hay demasiados periodistas, como hay demasiados tenderos, fabricantes de coches y de todo lo que se venda. Las empresas periodísticas también tienen la vista puesta en “la venta”. Ése es el problema esencial.

¿Qué hemos ganado con la supuesta pluralidad? ¿Ampliar los jugadores en busca de negocio? Ni siquiera. ¿Defiendo los monopolios? No. Además eran inviables ya entonces con la comunicación por satélite y después con Internet. Lo que sí sé es que algo se hizo muy mal, porque la ciudadanía estaba mejor informada que ahora con la masificación. Que lo uno llevó a lo otro y que no hay más voces para cumplir el derecho y la necesidad social de la información. Sólo hay más grupos y personas buscando de qué vivir de una forma que al menos les satisfaga humanamente. Pero buena parte de ellos sólo encuentran frustración. Y mucho miedo al futuro, en el mejor de los casos. Puede que la mayoría estén tan perdidos como el resto de la sociedad.

Gran parte de lo que está ocurriendo en España y en el mundo se debe a la deriva tomada por periodismo, al hurto de la información, no deliberado en todos los casos. No es de recibo que haya más periodistas que vecinos en un suceso ¿verdad? ¿Alguien me puede explicar qué hemos ganado? Éste fue el comienzo. Lo repito

G20: «Compóntelas como puedas»

Fantástica foto de EFE portada de Público: Antidisturbios en Toronto.

El G20 primero, el G8 antes, reunidos en Toronto (Canadá), han acordado que las soluciones a la crisis que atravesamos sean «ajustadas a las circunstancias nacionales”. Es decir, que cada uno se las apañe como pueda. Y, al mismo tiempo, los países emergentes –que sí tienen dinero y ya sabemos a costa de qué la mayoría- logran que no salga adelante una regulación financiera. Pésimas noticias en su conjunto: la política ha abdicado. Las reuniones de Toronto así lo certifican. Estamos en el peor de los escenarios posibles entre los que podían darse.

Creado arbitrariamente en 1973, a petición de EEUU, el G8 consiste en la reunión de un grupo de países industrializados del mundo que poseen peso político, económico y militar. Pero no son ni los ocho países más industrializados, ni los de mayor renta per cápita ni los que tienen un mayor Producto Interior Bruto. Nació como G7, con Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Un día llamaron a Rusia, tras caer el telón de acero. Durante unos años fueron G7 más, Rusia. Ahora ya son G8. Nadie los ha elegido más que en sus respectivos países, pero ellos deciden por todo el mundo de alguna manera.

¿Alguien podría citar qué ha conseguido el G8 en sus cumbres? Por ejemplo, reducir cada vez más la aportación a los países pobres para cumplir “los objetivos del milenio” que dictó la ONU en el año 2000. ¿Algo más? A mí me llamó poderosamente la atención cómo exoneraron de condena al dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, en una histórica reunión, la de Hokkaido (Japón) en 2008. Histórica, porque fue la primera en la que, además de ver las grandes limusinas y paradisíacos hoteles, supimos que comían los líderes mundiales: un menú de hasta 19 platos, regados con sake y champán francés. Allí tenían que resolver qué hacían con la crisis alimentaria: dijeron que no sabían como ponerle coto. Y marcharon hacia sus casas tan tranquilos.

Se preguntan ahora cómo han podido gastar 800 millones de dólares en una reunión de fin de semana. Evidentemente no han cambiado su dieta, ni sus hábitos, y ahora ya son G20, muchos más. Añadamos el costo de la seguridad para un nutrido grupo de líderes y sus séquitos. El caso es que se han gastado 800 millones de dólares para no encontrar soluciones. Ese dinero es nuestro, nunca debemos olvidarlo. La grandilocuente declaración del año pasado ha quedado en nada. No se ha llevado a término apenas ninguna de las medidas acordadas para resolver la crisis. En lugar de «refundar» el capitalismo, el capitalismo se ha «enfundado» en su más cruda versión.  Por tanto, en esta ocasión ni se han molestado en hacer el paripé.

G20. Territorio Vergara. Público

 Obama es partidario de aumentar el gasto público (para estimular el consumo y el crecimiento) y quienes mandan en la UE de reducirlo, a costa de graves mermas en el estado del bienestar. El EEUU de Obama, y los gobiernos conservadores de Alemania, Francia y Reino Unido apuestan por regular por su cuenta el mercado financiero. Poco harán. No mandan. Quizás algo, ya veremos.

En España entretanto vemos a Zapatero entusiasmado con la nueva religión del “mercado”, no más incremento del gasto público, del gasto social. Y a Rajoy que, en lo poco que dice de su “programa” económico, se muestra no partidario de la tasa bancaria. ¿Un visionario? ¿Un rebelde emergente? No, el mayor y más desvariado colaborador del “sistema” neoliberal… más aún que el renovado Zapatero, que ya es decir. Al menos, al presidente le gustaría, dice, ir a un impuesto bancario.

Se nos están llevando el dinero a manos llenas. Sin controles, ni impuestos, con el llamado “secreto bancario”, atesoran en los paraísos fiscales una cantidad de dinero obscena e impronunciable. Pero que en estimaciones de Merryl Linch, equivale a 3 veces el PIB de EEUU, o de la UE, o a 13 el de la India. En España hay 143.000 personas, según el mismo informe, que guardan libres de cargas en opacas cuentas 175.000 millones de euros, según los técnicos de Hacienda, Gestha, en este caso. Echad un vistazo a estos gráficos de Expansión. Y a mí, sin ir más lejos, la Agencia Tributaria se me ha llevado casi todo el plan de pensiones, por no tener dinero para reclamar los errores judicialmente. Tú y yo, además, pagamos las carreteras, calles y servicios que estas grandes fortunas usan pero eluden contribuir a su creación y mantenimiento.

Con todo, lo más inquietante es el escenario en el que todo esto se desarrolla. La crisis partió de la quiebra de los bancos por prácticas fraudulentas. Los gobiernos les “inyectaron” dinero, tanto que, en ejemplo gráfico de Susan George, “si cada dólar fuese un segundo, en el reloj pasarían 400.000 años”. Y ahora son los que deciden y ordenan medidas a nuestros representantes políticos, caídos en una profunda sima.

He escuchado esta mañana a desmemoriados periodistas decir que con Obama acaba la hegemonía de EEUU, a manos de los países emergentes. En mi último libro, 2008, escribí esto, basada naturalmente, en lo que leía aquellos días:

“Con Bush hijo, acaba la época de mayor prosperidad económica e incluso –aun persistiendo grandes desigualdades- social de EEUU. Su gestión ha tenido importancia decisiva en el hundimiento económico de su país, en la quiebra del sistema. El mundo tardará muchos años en reponerse del mandato de George W. Bush”.

Las recetas de China, India o Brasil se imponen y aún en estos dos últimos países tienen un rostro humano, no así en China. Pero sobre todo se impone el desconcierto mundial. De todos, el más preocupante futuro es para la UE a la deriva, y, en ella, uno de los países peor parados es España. Sigamos preocupados por el Estatut, el burka, por la trascendental disyuntiva de una parte del periodismo joven entre «web y papel», y por lo que llaman “rifirrafes” políticos. O por ver lo bien qué marcha mi ONG u organización progresista por sí sola. A mí comprobar que el inexorable cumplimiento del plan que se atisbaba y en sus peores salidas previstas, me asusta realmente. Por lo que ha de venir, lógicamente.

Hes loke ay

«Ezo mizmo digo yo» titula www.microsiervos.com (donde lo he encontrado) que añade: «enviar su perla de sabiduría le costó 1,39€».

Y yo recuerdo a mi padre diciendo: «Donde no hay mata, no hay patata«. Cuánta razón tenía. Es lo que hay.

Como apunta, sagaz, Flashman en los comentarios, la televisión era ¡Intereconomía! esa joya que nos regala Esperanza Aguirre.

Reventemos el Monopoly

He de hurgar por webs que no son de difusión masiva para encontrar datos de lo que está pasando en las cloacas del sistema, que, a la vez, son sus motores. Este domingo -al parecer, otras fuentes dicen que fueron heridos-  un centenar de personas murieron en Bangladesh en las manifestaciones para pedir un salario digno. Y no lo he visto acaparando titulares. A Sara Carbonero y Victoria de Suecia, sí.

Manifestaciones de trabajadores textiles en Bangladesh (2006, desde entonces protestan)

A Bangladesh le llaman “la sastrería de occidente”.  Allí se cose para las grandes cadenas de ropa. El 40% del vestuario que venden las marcas españolas, por ejemplo, lo confeccionan en países donde no hay garantías de respeto a los derechos laborales, ni seguridad, ni higiene siquiera. En todo el mundo, cerca del 70% de las prendas que usamos se elaboran en paises en vías de desarrollo. Bangladesh ha de enfrentarse a la competencia por el trabajo basura, el que también hacen chinos, vietnamitas o indios. Y les han bajado sus miserables sueldos. Ahora cobran 15 euros al mes por jornadas de 18 horas, sin vacaciones. A los niños de entre 5 y 15 años aún les pagan menos: 10 euros. Al mes. La silenciada historia de sus protestas alcanza ya varios años.

En India, 55 millones de niños trabajan en la elaboración de la artesanía textil. En otros países como Pakistán ni se sabe. Las multinacionales de ropa deportiva han perfeccionado la estrategia y ahora hacen que los niños trabajen desde casa, nos cuenta Nueva Tribuna.

Inditex ha cerrado su fábrica de Bangladesh, pero H&M mantiene las suyas. El año pasado pagó de impuestos… 60 euros.

Cuando veo en Madrid, cada vez más en el centro, las exitosas tiendas de ropa a precio irrisorio, ya no puedo dejar de pensar en el dolor que han costado. Pero parece ser que quienes se dejan la vida cosiendo prefieren cobrar esos 15 euros al mes que no disponer de ellos.

Millones de miserables con dignidad para luchar y morir por sus derechos cimentan el sistema. Para que aumenten los beneficios de unos pocos y no sepan ya ni en qué gastar su sucio dinero. Ese “Monopoly” jugado en escenarios reales avanza implacable. Publica The Guardian que Grecia ya pone a la venta sus islas, como le recomendó Alemania, casualmente. Incluso Mykonos que le da buenos beneficios con el turismo. Los inversores, en su mayoría rusos y chinos, -dice el diario británico- se muestran interesados también por Rodas. El Gobierno griego ha protestado airadamente por la noticia, con curiosas matizaciones: algunas islas ya son de propiedad privada. De cualquier modo, la defensa de esos territorios costó sangre desde la más remota antigüedad. Y ahora se vende, o se alquila, “al capital”, cuyas víctimas son menos visibles, y menos aireadas.

Myconos ¿en venta?

Todo esto no sucede muy lejos. Cada vez está quedando el Monopoly en menos manos. Y su apisonadora extiende más sus tentáculos. La poderosa Alemania ya tiene adquirida buena parte de nuestras Islas Baleares, a cuenta de inversores privados. No digo más.

Definitivamente, la situación actual es descorazonadora. Pero no han de poder con nosotros. Hablaba estos días en España la prestigiosa intelectual Susan George de que son 9 millones de personas las que están al mando de la situación. Cabrían, dice, en el Gran París. Cerca de 7 mil millones ya de ciudadanos del mundo, padecen su codicia y la complacencia y cooperación de nuestras autoridades. Hay soluciones. Y están definidas: nacionalizar total o parcialmente los bancos que hayan requerido ayudas estatales, y arbitrar una tasa mínima para las transaciones financieras internacionales. La tasa Tobin que propugna ATTAC.  Hay que reventar, pacíficamente, el «Monopoly» de la economía-casino.

Y, más que nada, unión y organización entre los ciudadanos. Casi ninguno de nuestros políticos, encandilados con «el sistema» lo va a hacer. Decir esto acarrea ciertos riesgos. Moratinos y Diego López Garrido estuvieron la semana en una reunión de la UE, en «Bruselas«, ya sabéis, en la que aprobaron vigilar a personas de ideas «radicales» como las que atacan su precioso «sistema«. Ése que alienta lo que ocurre en Bangladesh o en Grecia. Estoy convencida de una cosa: contra todos juntos, no podrían.

Camino de Mallorca ¿mar, aire y sol privatizados?

 

Juicio al tren

12 muertos y 14 heridos (3 en estado crítico). Ha ocurrido esta noche en Castelldefels (Barcelona). Fueron arrollados por un tren -diferente del que se habían apeado-, al cruzar las vías por un lugar indebido cuando se dirigían a la playa a celebrar la verbena de San Juan.

El tren es mi medio de transporte favorito. Conozco su funcionamiento en España y fuera de ella. Mucho ha llovido desde aquellos que consagraban las diferencias sociales al habilitar vagones “de tercera”, modismo que se convirtió en tópico degradante para designar a ciertos ciudadanos. Un día se acabó también su proverbial impuntualidad, ahora salen y llegan como un reloj suizo. Algunos…

Los ferrocarriles españoles comenzaron a modernizarse con el AVE Madrid-Sevilla construido para la Expo del 92. Hoy tenemos un nivel de Alta Velocidad como en los países más desarrollados. De hecho, más que en la mayoría.

En un principio fue una renovación de fachada y, de alguna manera, lo continúa siendo. Frente a los modernos convoyes persistían incontables kilómetros de vías anticuadas y, lo que es peor, de vía única. Es decir, el tren tenía que parar en una estación para que pasara el contrario. Esto ocasionó graves accidentes por choque, sobre todo en los primeros años 2.000. Que yo sepa esta circunstancia persiste en parte. He encontrado noticias de obras de construcción en diferentes tramos y, también, de supresión de pasos a nivel, otro terrible problema que sigue afectando al trazado ferroviario español.

El hecho es que –dado que he pateado buena parte de España-, he visto y tenido que atravesar vías sin ningún paso: ni subterráneo, ni alzado. En un gran número de comunidades. Y también por pasos inferiores estrechos, sin escalera mecánica, donde uno se ve obligado a arrastrar la maleta, y ya no digo si tuviera que moverse en silla de ruedas. Imposible. Quiero con esto decir que la desgraciada imprudencia de los jóvenes de Castelldefels, corresponde, sin duda, a un hábito.

La nefasta dirección del hoy resucitado para la política Álvarez Cascos se cubrió con un manto de impunidad. Las deficiencias en la construcción del AVE Madrid-Zaragoza-Barcelona llegaron incluso a parecer insoslayables. La locura de hacer una estación en Yebes, a varios kms. de Guadalajara, para unos 15 viajeros diarios, pero, eso sí, cerca de la urbanización de familiares de Esperanza Aguirre, fue otra de sus proezas. Las vías y pasos a nivel de todo el territorio allí se quedaron. Y lo que sí hizo fue “organizar” RENFE, separarla en distintas empresas –Grandes líneas, Alta Velocidad, etc..-. En las charlas propiciadas por retrasos, averías y demás de los trenes desfavorecidos, un interventor me contó: «Antes teníamos una veintena de altos cargos, ahora más de doscientos«. Creo redordar que dijo exactamente 240.

Porque en esa política de fachada de la que hablaba, se llega de Madrid a Barcelona, en AVE, en menos de 3 horas y… en 7,24 a Vigo ó 6,22 a Almería, en anticuados  talgos o intercitys. Por viejos, el talgo era comodísimo. La distancia entre Madrid y estas ciudades ronda los 600 Kms. En todos los casos. Algo menos a Almería.

Se ha hecho un enorme esfuerzo. Ojala en todos los servicios de este país se hubiera hecho el mismo. Pero… se ha expulsado del tren a muchos viajeros por lo elevado de sus precios. 113 euros Madrid-Barcelona, más de 200 en ida y vuelta, en oferta de Internet, lo más barato. En la caótica página de RENFE ya no es fácil encontrar otros costos que no sean para adquirirlos en web. En ventanilla es más caro. Y así ocurre que no se saca todo el rendimiento a la enorme inversión. El AVE español tiene el 20% de ocupación, comparado con el de Francia, dijo un experto en un reportaje de Cuatro. Si es así, estamos hablando de un dispendio que habría de ser resuelto… bajando precios.

Por otro lado, la rentabilidad ha suprimido líneas y paradas. José me escribe, adjuntando fotos, sobre el abandono en muchas zonas. No todo el mundo dispone de coche, no a todas partes llega el autobús que ha de sufrir atascos de carretera. Quitar el tren a una ciudad o pueblo, es quitarle vida.

Los trenes que conozco de Europa son mucho peores que el más viejo de los españoles. En Suecia, por ejemplo. Y no hablemos del que enlaza Alemania, Bélgica y Francia. Sus deficiencias motivaron un post francamente irritado.

Interior del tren internacional germano-belga-francés

A mí me gustaba el tren que caminaba algo más despacio para saborear el paisaje, para hacerte sentir “en viaje”. El que propiciaba conversaciones y aventuras. El que me permitía fumar -en el vagón de los apestados-, mientras leía o veía una película. Pero es lo que hay.

En este juicio al tren, lo absuelvo, a expensas de que corrija sus errores. La lástima ha sido ese accidente de Castelldefels que ha teñido de sangre, el rojo festivo del fuego. Todo mi apoyo para los familiares de las víctimas.