Lo que no cuenta el PP

Las recetas que nos está extendiendo el PP nos llevan directos al abismo. Lo mismo que las que nos manda la UE porque son exactamente iguales: neoliberales extremas. Austeridad, reducción del gasto, déficit, déficit, déficit. La canción azul. La que vienen cantando desde que iniciaron su revolución en los ochenta. En España se añade el estribillo de “la herencia”. Trataré de hacer una síntesis de lo que más extensa y detalladamente trato, por ejemplo, en “La energía liberada”. Eso que nos tenían que contar a diario en los medios informativos y con programas especiales en vena.

La revolución neoliberal – experimentada con éxito (para ellos) desde los setenta donde al principio no se viera mucho (Latinoamérica y África, lugares que arrasaron)- se extendió a partir de la caída del Muro de Berlín al Occidente desarrollado, ya que había desaparecido “el enemigo”. Sus líneas de actuación son: Desregulación (supresión de controles al poder financiero por ejemplo que existían previamente), recorte del gasto público (para acabar con el Estado), reforma fiscal que favorece a los más ricos, liberalización del comercio internacional, o privatizaciones. Nos suena ¿no?

A España la hirió de muerte la burbuja inmobiliaria, que infló el PP con su Ley del 98 de liberalización del suelo, aunque ni antes, ni después se hubieran trazado unas líneas sanas de desarrollo. Su fin coincide con la crisis internacional. Les damos cantidades ingentes de dinero (hablamos de billones de euros) a los bancos y las cuentas se resienten. Hay que endeudarse más.

Pero resulta que los mercados sin control operan con unos “productos financieros” que la UE permite y que rayan la estafa. Ya no solo hablamos del poder omnímodo de las agencias privadas de valoración norteamericanas, también están los seguros de impago y otros mecanismos para apostar por la caída de valores (países con ciudadanos dentro) que proporcionan ganancias extraordinarias.

La debilidad de España –como las de Grecia y Portugal, casualmente además con gobiernos socialistas entonces en una mayoría europea de neoliberales-, la convierte en presa de la especulación sobre todo a partir de 2010. La “crisis de la deuda” del verano pasado ha sido una pura especulación también, la definitiva vuelta de tuerca. La pobre Grecia es la excusa.

De este modo, y lo cuentan unos franceses, en los últimos diez años (y acelerado desde que os digo) España ha pagado tres veces toda su deuda, a causa de los elevados intereses: un puro timo legal. No olvidemos tampoco que el banco privado de los bancos privados europeos, es decir el BCE que costeamos con dinero público, presta a los bancos al 1% y ellos lo dan a los Estados al 5% como mínimo. Negocio redondo.

El PP habla para tontos, estoy convencida, al menos para personas que no usan la cabeza para relacionar conceptos. Les dicen que «nadie puede gastar lo que no tiene» (acabo de oír a Monago de Extremadura diciendo que eso es precisamente de tontos no entenderlo). Y, claro, no les hacen ver que, si por ejemplo, se compraran una casa al contado -sin endeudarse-, tendrían que estar sin comer, ni adquirir ropa, ni utilizar un transporte, ni llevar a los niños al colegio o comprarle una prótesis dental al abuelo, en todo el año, o en varios años. Dosificarlo en créditos a un cierto plazo parece lo más lógico. Una cosa así es como funcionan las empresas y los Estados. Y mejor si no se les aplica la usura como se está haciendo ahora mismo.

Pero el PP saca completa la canción azul: De Guindos acaba de anunciar que se va a reducir un 40% la inversión pública. Invocando “la herencia” socialista, anda, sé serio, que la herencia es de papá Milton Friedman. Y qué hermosa casualidad, se reduce justo el sector público (sanidad, educación, etc ). Podíamos atacar a otras patas de la mesa neoliberal: que pagaran impuestos las rentas altas, pero eso no se toca. Luego vendrá el “ambicioso plan de privatizaciones”, de enajenar lo nuestro. Y la gente entregada: «nadie puede gastar más de lo que tiene», sí, amén; «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades», Jesús que malos somos.

Es tan repetitivo el manual que resultaría tedioso si no estuvieran haciendo tantísimo daño. Se desgañitan los premios nobel de economía, Stiglitz y Krugman (y otros muchos economistas) diciendo que esto es un suicidio, llegan a decir que deliberado. Lo es. Pero los vivos se van a lucrar –se están lucrando- lo que jamás creyeron que la sociedad podría soportar. Algunos hasta avisaron. «Si los ricos no pagan impuestos se enfrentarán a una revolución» decía hace tiempo ya Paul Farell, un columnista del neoliberal Wall Street Journal.

La maquinaria neocon arrasa España como una apisonadora con tuneladora y pala mecánica incorporadas -diría que lleva hasta las bombas de racimo de la empresa en la que trabajaba el ministro de defensa-, cargada además de la hedionda caspa ideológica que guardaban en los roperos apolillados a la espera de la victoria. 630.000 parados más anuncia el PP que ya no miente con sus promesas de crear empleo inmediato, siquiera con sueldos y condiciones basura. Es que con la austeridad, con la reducción del sector público, se ahonda la recesión. Quien piense que algo cambiará en 2013 se engaña, pero igual para entonces ya no se acuerdan acunados por los cantos manipuladores de todo el coro neoliberal. Solo que cada vez nos van quedando menos plumas.

Una proposición revolucionaria

De repente, se enciende la luz y uno ve la solución. A gran parte de nuestros problemas, sí. La política es el tercer problema para los españoles en progresivo ascenso. Nos hacen mucho daño sus decisiones, nos obligan a pagar durísimamente una crisis que no provocamos (salvo al elegirlos para que no supieran solventarla a favor de la ciudadanía a la que encarnan). Mientras, les vemos discutir sus prebendas en el Olimpo en el que viven gracias a que las Constituciones democráticas estipulan que la soberanía del pueblo se ejerza por medio de representantes. De no ser por nosotros, seguirían de registradores de la propiedad, o de esposas de millonarios o de lo que fuera que ejercieran como actividad laboral. Si la tenían. Pero carecen de memoria, como les sucede a los votantes.

Ciertamente, nos ocurre que les vemos y oímos en exceso. No sé en qué momento de la historia, los políticos pasaron de ganarse con hechos y noticias el aparecer en los medios –que así sucedió en la Transición, cuando empecé a ejercer el periodismo-, a estar en ellos de forma perenne. Hoy son requeridos para opinar de todo lo que se mueve. Y por cupos. Se diría que los medios se han convertido en oficinas de prensa de los partidos en permanente campaña electoral. Hoy todo se opina, apenas se informa, y la sociedad se surte de los sentimientos subjetivos más acordes con su gusto, sin tener en cuenta la realidad. Y no es objetividad tampoco servir un “éste dice, el otro dice” –en el mejor de los casos- y yo ficho rápido mi salida del periódico, radio o televisión que los informes y hemerotecas son una antigualla.

 Parece que hay consenso en nuestro disgusto por la política actual -y por el periodismo actual-, y un creciente número de personas comprometidas anda viendo cómo encontrar una salida que acabe con tanto despropósito. Aquí se acerca ya la proposición revolucionaria.

No nos confundamos, la política es imprescindible en un sistema democrático. Con toda suerte de tropiezos y errores, la humanidad la busca desde los griegos, cinco siglos antes de la Era cristiana. Para dignificar el papel del ciudadano, de un ser libre sujeto a derechos y deberes. Para regular una actividad humana que busca gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. ¿A que se diría que lo hemos olvidado? Esos gobernantes marionetas o cómplices del poder económico, parece que sí. De cualquier forma, el sistema se muestra tan corrompido que ya no sabemos si nos situamos ante la famosa disyuntiva del fin del franquismo: ruptura o transición.

La solución en todo caso está en el tejado de la sociedad, como siempre debió ser. La democracia no es sólo votar cada 4 años, y no lo es hacerlo, irracionalmente, al que más “nos gusta” o nos dicen que nos guste, al que menos idioteces dice, o –por el contrario- al que más, manipulando los bajos instintos primarios.

Pues bien, el PP presume de tener 800.000 afiliados, el PSOE ronda los 300.000 en un cálculo optimista e IU 55.000. No serán muchos más los de los partidos nacionalistas y otras formaciones. Estas personas son las que deciden, de alguna manera, qué políticos se presentan a los distintos puestos de decisión. Como mucho 1.300.000 para 46 millones de habitantes. Con la legislación actual, fundar un partido nuevo representa una odisea, no hay hueco para él en la España atada y bien atada. Por tanto, una salida imaginativa sería la afiliación masiva a las grandes formaciones. Para volverlas del revés, sanearlas, quitarles la caspa y la polilla. Con la ayuda de tantos cuantos entraron a trabajar por los demás y se ven hoy aprisionados en el sistema. No es la política la que falla, son las personas que se han fabricado un irreal paraíso particular, alejado de sus votantes. Vivimos momentos críticos en el mundo, sólo desde el poder se puede promover un cambio drástico. De todo. Lo “revolucionario”, hoy, en mi opinión, es enderezar el camino torcido. Recordar que el poder era nuestro –de todos, no solo de los ricos privilegiados- y retomarlo con el compromiso de buscar el bien común. Desde donde debe ser: desde la política.

La corrupción española al desnudo con Millás y Jiménez Villarejo

Un espacio excepcional en La Ventana de la SER. Juan José Millás y Carlos Jiménez Villarejo desmenuzan, con gran valentía, la corrupción en España.

Pinchad aquí. 37 minutos impagables.

Mundos paralelos

No me preguntéis por qué pero ya es tradicional que me encuentre en medio de todos los fregados. Amanezco en metro desde la estación de Sants en Barcelona a la Plaza de Espanya, y me topo con los estudiantes protestando ante el Congreso de Móviles. El metro sería cerrado poco después en ese punto. Enorme despliegue policial. Mi escueto móvil (casualmente) apenas capta, al fondo, las impresionantes tanquetas con sus luces azules girando.

Poco tiempo para descansar y llegar a tiempo a la presentación de La energía liberada en Barcelona. La primera sorpresa en el impersonal hotel es que hay una señorita rubia sentada en una mesa a la salida del ascensor en mi planta. Igual que ocurría en los hoteles del Moscú soviético. Ésta no pregunta ni fiscaliza nada: está para ayudar. Y tanto que me consigue un cargador de móvil que he olvidado. Pero es la primera vez que veo en España tal cosa. Hay también un guardaespaldas. No alguien de seguridad, pinta como digo.

La habitación helada. Pongo la calefacción pero sale más helada aún. Me persigue el duende del frío en los hoteles. Me explican que durante el festejo de los móviles ponen refrigeración el lugar de calor y me suben una manta. Estupenda, eso sí. Me cobran por un cortado en la cafetería 3 euros. Me preguntan si soy cliente del hotel.

Estoy metida en un mundo encapsulado, mientras la vida se manifiesta fuera. Cuando salgo los ejecutivos extranjeros fotografían… precisamente el despliegue policial. E imagino que palos como estos que circula por Internet. Ay, con lo que les preocupa la imagen de España.

Al acto acude muy poca gente (confluyen dos manifestaciones y un encierro estudiantil al mismo tiempo). Pero es de un enorme nivel. Rosa María Calaf está tan indignada como yo -y puede que aún más- con el periodismo actual y su dejación de la responsabilidad de informar sobre lo que la gente debe conocer debidamente contextualizado. Gerardo Pisarello horrorizado por el poder que nos aplasta que mi libro –dice- explica. Jordi Borja es un fascinante hallazgo de brillantez e ironía. Yo me refiero sobre todo a que sólo los ciegos no ven el estallido social que están provocando. O  algo así. Nos falta Ángels Martínez Castells convaleciente de, entre otras cosas,  los efectos de los recortes en la sanidad catalana (menos mal que ya mejora). Los espectadores preguntan con tino, espantados también de lo que nos está ocurriendo. Nos solidarizamos con los estudiantes. Esa realidad que los voceros de la derecha retratan así:

En el desayuno me saludan con un “Good Morning” y vuelven a preguntarme si soy cliente del hotel. Un desangelado y enorme comedor me ofrece una profusa muestra del estilismo de los ejecutivos de móviles: todos van vestido de negro o tonos muy oscuros, hombres y mujeres. Alguno lo alivia con blanco, una camisa por ejemplo.

Intento disipar mi cansancio subiendo a la terraza que ofertaban “con maravillosas vistas”. El acceso parece ser por escaleras de servicio. Allí me encuentro un mundo: tres plantas para suites y salas de reuniones privadas. Todos hablan en inglés. Pregunto al personal del hotel presto a atender cualquier eventualidad de los angloparlantes cómo acceder a la terraza. No saben. ¿Cómo es posible? Son contratados por obra, no saben ni dónde están. En la cápsula.

Una chica se acerca resoluta…

-¿Es Vd. cliente del hotel?

-¿Por qué me lo preguntan tanto? ¿No voy vestida de negro y no “parezco” clienta de este hotel?

Entonces me explica que no se puede acceder a la terraza porque está alquilada “por el cliente”. Y así me entero que Microsoft ha alquilado todo el hotel completo, el Catalonia Plaza. El cliente quería frío para sus procesadores. El cliente no permite usar todas las instalaciones ¿Por qué diablos me vendieron a mi una habitación de oferta además? ¿Quién? ¡ muchoviaje.com! ¿Quién podía ser si no? La cogí hace tiempo.

En la entrada de Sans, un niño corre entusiasmado tras unas pompas de jabón que le produce su madre con un viejo aparatito manual. Redondas como mundos. Paralelos. Parece no importarle que se deshagan: mamá sabe hacer más.

La lucha por la dignidad no mucho más allá es lo único real. Aunque también lo es, en alto grado, el universo de losas negras que conforman el 1% de la población cuya cadena de desmanes diarios no parece tener fin. Leer hoy las hazañas del PP y su prima la UE, sólo de este día, dan ganas de llorar. Temo que el hartazgo que están produciendo no se desvanezca como las pompas de jabón y produzca serias heridas. ¿Hasta dónde llegará su prepotencia y (lo que es si cabe peor) su ceguera? Mundos paralelos… aunque unos encima de otros.

Déficit: sacando del apuro al PP

Tenemos nuevo drama: el déficit se ha disparado al 8,5% que es mucho más del 6% que preveía el PSOE. Quienes más lo han incumplido han sido las comunidades autónomas y a la cabeza Castilla La Mancha, Extremadura y Murcia. El ministro Cristóbal Montoro apunta como responsables «a quienes ocupaban entonces la silla» (se refiere a 2011) y nos pide a los españoles que deduzcamos. Pues bien, a partir de Mayo, Dolores de Cospedal del PP, estaba sentada en Castilla La Mancha (cuando le queda tiempo entre entrevista y entrevista), y otros dos miembros de su mismo partido en la otras dos autonomías. Dado que el déficit es anual -no deuda acumulada- casi dos tercios de cada silla, y de otras sillas más que también se han pasado en los gastos, las ocupaba el PP. Que da igual, vamos, pero está feo eso de mentir con la “herencia”. Y eso que no paran de recortar.

Mira que me gustan poco las matemáticas, pero con gran espíritu colaborador voy a echar una manita al gobierno que se ve tan apurado con estos débitos. Por que resulta que reducir el déficit a lo que se han comprometido con Bruselas -que otra cosa es ese empeño de la UE azul que nos va a llevar a la ruina absoluta-, implica “ahorrar” 44.000 millones de euros, que lo sé, es una barbaridad. También podrían ingresar haciendo que los ricos pagaran los mismos impuestos que los demás, pero eso no se toca. Pues nos apañaremos con lo que tenemos…

¡Todos tranquilos! que no llegue la sangre al río. En el BOE figura cómo aprobamos el 30 de Diciembre de 2011, o sea el PP, una partidita de 103.000 millones de euros a los bancos. Con otra que ya figuraba dispuesta por el PSOE, se presupuestan para ellos casi 200.000 millones para este año. Y añadamos eso que llaman “saneamiento del sector financiero”, para el que han previsto creo recordar que otros 50.000 millones. Cinco mil millones se enterraron en la CAM, y así sucesivamente.

Aún hay más, los 13 mil millones para la Iglesia Católica. Y, si me pongo a pensar, todavía tendríamos más sitios… de donde hacer al  menos una sisa y un prorráteo para que… haya gente que se forre un poquito menos y al resto no nos expriman tanto. 

Pero no, pondremos los informativos, leeremos periódicos, y veremos al PP muy preocupado. Y, con ellos, muchos medios se echarán las manos a la cabeza. Y el gobierno dirá que hay que recortar –después de las elecciones andaluzas, eso sí-. De pensiones, subsidios de desempleo. De educación, de cultura, de ciencia, de sanidad… 

Y la mayoría de la gente -desempleada, acosada en el trabajo, o sin demasiados problemas- dirá: «Hay que sacrificarse. Este gobierno sí sabe lo que hace. Es la herencia. La culpa es de la España de Zapatero».

Hace falta ser idiotas ¿no?

Sin el diario Público en los kioscos

  Después de cuatro años, el diario Público cierra. Una víctima más de la crisis del periodismo, hija de la Gran Depresión que -a todos los niveles-, nos está tocando vivir. Deja un kiosco en el que dominan las publicaciones reaccionarias, muy crecidas tras la mayoría absolutísima del Partido Popular. El adiós de Fontdevila…

Últim

Y el de Isaac Rosa

Ya sé que hoy es día de lamentar el daño a la pluralidad informativa, la pérdida de una voz crítica, la orfandad de tantos lectores o el hueco que queda en el lado izquierdo del kiosco cuando más falta hace tenerlo cubierto, en tiempos de ofensiva reaccionaria. Pero me permitirán que no gaste mi última columna en repetir tópicos, pues ninguno de ellos ha salvado el periódico, ni tampoco han sido esos lugares comunes y afectados los que han hecho posible que el diario esté en la calle cuatro años y medio.

Yo prefiero despedirme de esta columna con un reconocimiento a todos los que sí han mantenido en pie este periódico un día y otro durante estos años: los trabajadores de Público. Los compañeros periodistas, los compañeros de administración, así como los compañeros colaboradores, fotógrafos, dibujantes, articulistas. Si Público ha sido esa voz crítica que desde hoy echaremos de menos, ha sido por el trabajo de quienes hoy se quedan sin trabajo, y de los que han pasado por aquí en algún momento desde 2007.

Ni la independencia, ni la voz crítica, ni la libertad ni la valentía surgen espontáneamente por fundar una cabecera, ni aparecen de la nada porque así lo quiera la empresa o porque figuren en una declaración de principios. Hay que pelearlos día a día, dejándose horas, esfuerzo, nervios y no poca salud, atreviéndose a mirar donde otros no miran y a preguntar donde otros asienten; hay que dar la cara como la han dado todos estos trabajadores hasta el último día, incluidos estos dos últimos meses tan difíciles en que mantuvieron el periódico vivo, independiente, crítico, libre y valiente pese a la incertidumbre con que iban cada día a la redacción, pese a no cobrar durante semanas, pese a sentirse defraudados, y con razón.

Ya sé que el mundo no se acaba y, aunque no será fácil, todos nos buscaremos la vida, otro sitio donde seguir escribiendo, aquí o en Laponia. Seguramente costará mucho encontrar la libertad que aquí hemos tenido, pero la seguiremos peleando donde nos dejen.

Pero aunque sea un día negro, más de rabia que de tristeza, me resisto a pensar que ha sido en vano, que todo se perderá a la velocidad en que amarilleará el papel del último ejemplar de hoy. Estoy seguro de que Público deja huella, que no hemos fracasado, que todo este esfuerzo no ha sido inútil, y vendrán otros que usen esas huellas para continuar, para averiguar hasta dónde se puede llegar.

Hoy, además de lamentar lo que se pierde, toca seguir comprometidos con el periódico, también los lectores, para exigir que la salida de sus trabajadores sea en las mejores condiciones posibles, pues todo será poco para lo que merecen.

Otro día, si quieren, discutimos sobre qué hay que hacer (y qué no hay que hacer) para tener un medio crítico, y qué lecciones hay que aprender de Público. Hoy, como comprenderán, no tengo humor para ello.

Gracias, un fuerte abrazo y hasta pronto.

Policía de Valencia: amendrentando menores

La policía de la Comunidad valenciana ha cargado duramente contra los alumnos del Instituto de Educación Secundaria Lluis Vives que protestaban contra los recortes en educación. Menores de entre 15 y 17 años.

El diario Las Provincias da cuenta de que fue detenido un estudiante «por agredir con un zapato a un policía y morder a otro». Otros medios ni se molestan en incluir el vídeo.

En la posterior manifestación ciudadana de repulsa por la actuación policial que ha colapsado el centro de Valencia, se han producido nuevas agresiones y otros seis detenidos.

Algo huele a podrido…

Algunas cosas sabemos del periodismo serio: que se buscan tres fuentes distintas por ejemplo para asegurar los datos (es la cifra exacta que venía en el “manual”). Y es lo que ha hecho la Agencia británica Reuters, aunque guarda la identificación de sus fuentes. También se hace en periodismo serio. ¿Y qué ha contado Reuters? Las sospechas de Bruselas, de la Comisión Europea, sobre que el nuevo gobierno español de Mariano Rajoy ha inflado el déficit para poder presentar unos presuntos logros en su reducción gracias a su labor. Habría más razones: deteriorar cuanto pueda la imagen del gobierno anterior, y justificar los recortes y la subida de impuestos ya practicados.

Reuters consultó al gobierno español antes de publicar su noticia –también lo hace el periodismo serio-. Rechazaron la oferta y ahora niegan categóricamente que se hayan trucado los datos. El comisario de Economía, Olli Rehn, declara que esas informaciones (las de Reuters) “no se basan en hechos sino en la imaginación y son incorrectas y engañosas». Y sin embargo urge al gobierno español a que presente las cifras ya porque dice desconocer aún los datos.

Rehn aprovecha la ocasión para denunciar que España suspende en seis de los diez indicadores económicos básicos: la balanza por cuenta corriente, las posiciones netas de inversiones internacionales, la cuota del mercado exportador, la deuda pública, la deuda del sector privado y el desempleo (éste en particular).

Reuters atribuye la, en todo caso, desviación del déficit público a «un deslizamiento mayor de lo esperando de las regiones» (comunidades autónomas). Otras fuentes lo concretan en los últimos 6 meses, cuando prácticamente todas ellas estaban en manos del PP tras las elecciones de Mayo.

Como hemos visto, la UE urge al Gobierno español a presentar las cifras de una vez, y estima, según Reuters, que lo retrasa deliberadamente hasta después de las elecciones andaluzas el 25 de Marzo, porque sería entonces cuando realmente nos vamos a enterar de que es “austeridad” para el PP, para la sociedad entiéndase.

Tras 3 días fuera y ocupada, me encuentro esta alerta que sería gravísima de confirmarse. Las varias alertas. Pero también y en el mismo sentido, el curioso olvido de las dos ministras que dieron cuenta de los acuerdos del consejo de ministros del viernes. Ya sabemos que la “reforma laboral” que alaban los empresarios, Bruselas, CiU y el PP es de lo más moderno y competitivo, aunque el propio Rajoy dijo que “no crearía empleo y que el paro seguirán aumentando”. No, solo abarata el despido. Pero lo interesante, es que Saénz de Santamaría y Bañez no consideraron relevante anunciar que con uno de los artículos se generaliza la bajada de sueldos, y también la “flexibilidad” de horarios y destinos para que -de no aceptarse- la expulsión sea completamente gratis. Es lo que Cospedal, tan madre ella, define como “buscar un futuro entre el empresario y los trabajadores”, sin sindicatos, en una mesa camilla con amoroso brasero… y en las condiciones de “igualdad” que aseguran los 5.300.000 parados y los que vendrán. Cospedal comentó que “Nadie” entiende que alguien se oponga a ese tierno acuerdo. Todos salvo los señores feudales y los siervos de la gleba y asimilados.

Muchas más cosas han pasado, nos iremos poniendo al día. Lo cierto es algo huele a podrido en esta España. Y mientras el presidente Rajoy, el Rey y todas las altas cumbres desagravian a Nadal… por la sátira de unos muñecos de guiñol. Y el coherente ministro Wert les llama ayer xenófobos y hoy cambia el tercio y dice que a ver si nos miramos eso del doping. Charanga y pandereta.

He estado en Vitoria. Dando una conferencia tan extensa e intensa como nunca en las Aulas de la Tercera Edad que lleva con tesón encomiable Julio Irazabal. En sus tres décadas de historia han pasado por allí hasta Miguel Delibes y Torrente Ballester. Y fue un honor. Sobre todo por la inteligente atención y participación del público, muchos abuelos, pero también jóvenes. Estas personas pertenecen a un país que no merece lo que le está ocurriendo por una serie de cegueras. La hermosa ciudad verde y blanca es una de tantas luces como iluminan nuestro camino para acabar con tanto hedor.

He visto cosas que no creeríais (parte enésima)

ULTIMA HORA: Garzón condenado por las escuchas de la corrupta Gurtel. Por unanimidad del Supremo. 11 años de inhabilitación.

Y ahora seguimos…

GRECIA.

Todos pendientes de Grecia. De si su gobierno tecnócrata e impuesto por “Bruselas” se decide a bajar las pensiones de sus jubilados para pagar a los especuladores. Los niños se desmayan de hambre en los colegios, algunas madres abandonan a sus hijos por no poderlos mantener a ver si con suerte los encuentra alguien que les dé mejor vida. Los presos de las cárceles llevan desde el domingo sin comer, porque no hay dinero.

Todo es por los 110.000 millones de euros que les dieron el año pasado y los 145.000 que les prometen desde hace varios meses a cambio de recortes y privatizaciones. A los bancos europeos les han regalado –confesos- 1,6 billones de euros, más medio millón recientemente en vías de créditos. Sin contrapartidas.

Durante el tiempo de la zozobra griega, los especuladores han apostado a la caída de Grecia como buitres voraces aguardando la rapiña, y haciendo caja -jugosa- a diario a través de “productos financieros” intolerables que ampara la UE y todo el poder internacional. Grecia no es una ficha en el tablero, es un país con personas dentro.

JUSTICIA EN ESPAÑA

Contemplamos aterrados a Garzón defenderse de sus imputaciones –tres, como nunca había sucedido- y las acusaciones de una organización ultraderechista –legal- a quien no le gusta que se hurge en la mierda del franquismo. Ya lo escribió Nacho Escolar en uno de los mejores textos que he leído cuando empezaba a sonar simplemente las imputaciones de Garzón: había osado pisar “El jardín secreto”.

Comenzaba así:

«Es una constante en los cuentos, leyendas y religiones de todas las tradiciones. El poder –sea dios, el rey o la propia sociedad– impone un tabú, una manzana prohibida, un jardín secreto que no se puede hollar, so pena de sufrir los peores castigos. Aquel que se atreve a comer del árbol de la ciencia, aquel que pisa el jardín prohibido, debe pagar por ello«.

Otro juez, José Castro, también se ha metido donde no debía, al parecer. Investiga a Iñaki Urdangarín, un sujeto ahíto de pruebas en su contra. De una dimensión que llega a asombrar. Con trato preferencial de la justicia, no es suficiente. Castro ha osado también levantar la tapa de la corrupción en Baleares, del ex presidente del PP, Jaume Matas. Pues van a por él también. Desde el Poder judicial. Le investigan por filtraciones, por lo que sea, aterra ver la similitud con Garzón.

EL PARO

Comparece Rajoy por fin en el Congreso. Dice que en el año 2012 continuará creciendo el paro. Coincide en su apreciación con el Banco de España, el BBVA, FUNCAS, FMI, o JPMorgan. Lo explica “por la herencia recibida”. Es mentira. La causa –y es la que también valoran estos organismos- es la austeridad, las políticas de ayuste del déficit público. Las que llevó obligado Zapatero viendo desangrarse el empleo en España. Las que empecinadamente sigue Rajoy. Caminamos hacia una cifra de paro no conocida en un país desarrollado: entre 5.700.000 y 6.000.000 Y el presidente del gobierno y del PP busca con su reforma laboral abaratar aún más el despido, y alegrar un poco las cifras con contratos que pagarán sueldos de miseria para los del “algo es algo”, que terminarán siendo todos. ¿Para qué va pagar más un empresario si puede solventarlo con 400 euros mensuales?

Pero muchos de los votantes del PP creen a Rajoy. Tampoco se molestan mucho los grandes medios en sacarles del error.

CORRUPCIÓN

Y siguen aflorando más casos de corrupción. En la Comunidad Valenciana por la visita del Papa. En su caja de ahorros que nos ha costado 5.000 millones al erario público y que perdía ingentes cantidadesAsí, por ejemplo.  ¿Y dónde está aquí la justicia auténtica? Menos mal que no hay dinero. No para sanidad, salud y servicios públicos. ¿Llegaremos a las pensiones como en Grecia? ¿Al hambre?

EN MANOS DE DIOS

Pero tenemos a dios. Un colegio público de Madrid restringe la carne en los menús infantiles “por la cuaresma”. El Colegio de Infantil y Primaria Virgen de la Encina de Hoyo de Manzanares cambia pollo, cerdo y ternera por merluza y bacalao.

¿De verdad los españoles, los europeos, han votado tales atrocidades? ¿Qué responsabilidad nos deben a los demás, en cualquier caso, quienes consienten todo esto?

La cámara de criogenización del PP y otros ejemplares

Lo escribí hace año y medio, y el tiempo ha venido a darme la razón. Mantenía entonces que el secreto mejor escondido del PP era esta cámara de criogenización, muy sofisticada, en contra de lo que pueda parecer. Conserva los cuerpos (con su cerebro dentro, naturalmente) a temperaturas superiores a 120 grados bajo cero, pero, a diferencia de las más comunes que aguardan progresos científicos para revivir a sus ocupantes, de ésta se puede salir en cualquier momento, completamente sano (o tal como se haya entrado, que tampoco hace milagros). Su fin principal, por tanto, es conservar en el pasado, detener el tiempo.

La primera pista sobre la criogenización del PP, nos la dio Mariano Rajoy hablando de El Tato, un personaje muy de moda en España cuando él entró por primera vez en la cámara cercano a su adolescencia, recuerdo que lo mencionaba mi abuelo. Cuando la abandonaba –antes de ser presidente porque ahora parece que se encuentra permanentemente en ella- iba soltando giros tan arcaicos como “de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo, “Una imagen vale más que mil palabras”, o “todo el mundo”, expresión, esta última, utilizada por Ortega y Gasset en 1930 para definir características del hombre-masa, vehemente apasionado de la mediocridad.

Ingenua de mí creía imaginé entonces un sistema de mantenimiento que tan sólo pretendía conservar las esencias de la tradicional derecha española. En períodos críticos, cuando soplaba algún viento de progreso- se llegaba a técnicas extremas: rebajar la temperatura, aumentar el tiempo de exposición, y dotar a la cámara de un dispositivo que recita el antiguo refranero español y que va directo al subconsciente. En la placidez del sueño –y del franquismo según reza de saludo Mayor Oreja, otro usuario destacado del congelador-, se escuchaba:

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

A enemigo que huye, puente de plata.

A otro perro con ese hueso.

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. (Éste en particular cala hondamente)

En casa del herrero, cuchillo de palo.

Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Nadie tira piedras a su tejado.

Temprana es la castaña que por mayo regaña.

Todo depende del color del cristal con que se mire.

A buenas horas, mangas verdes.

A la fuerza, ni los zapatos entran.

En posteriores indagaciones hallé que, del rosario de frases, habían retirado –en estricta aplicación de la neolengua y el fomento de la memoria de pez- algunas que podían ser perturbadoras:

A caballo regalado no le mires el diente.

Bien predica quien bien vive.

Ojo por ojo, diente por diente

Al que buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Cada palo aguante su vela.

En boca cerrada no entran moscas.

A mucho hablar, mucho errar.

Y héteme aquí que por la gracia de las urnas –y de una ley electoral muy bien pergeñada para el objetivo que dota de mayorías absolutas por el voto de un tercio de los electores, poco más de 10 millones de personas en todo el país- el PP ya ha salido de la cámara, incluso del armario. Aunque evidentemente la sigue utilizando de retiro espiritual y conservador de las esencias algunas horas al día.

A mes y medio de su toma de posesión han irrumpido en tromba desde el medioevo y las diversas dictaduras que nos han asolado para hablar de “Gibraltar español”, “nación española”, “aborto culpable” (y de momento sin hoguera reservada como manda la tradición a jueces que meten las narices donde no deben), sufridos palos del varón en “el entorno familiar”, comprensión a la «picaresca» (corrupción). supresión de educación en la ciudadanía y sí en el fervor religioso católico, moros (o cualquier extranjero no millonario) indeseables, ladrillo como fuente de ingresos a particulares, trasvases faraónicos, expurgación de sus bienes y derechos a la plebe, autoridad, mucha autoridad, y austeridad, mucha austeridad, aunque solo para la chusma del sistema (casi todos)… «como dios manda».

 

Aunque empiezo a sospechar la proliferación de cámaras de criogenización en todos los partidos –confirmada en el caso del “nuevo” PSOE- , sindicatos, organizaciones empresariales, profesionales y sociales, y la existencia de un inmenso congelador –que en este caso ya ni mantiene constantes vitales- de uso común en buena parte de la sociedad española. Y mundial, con excepciones.