
Forges.Eskup.El País

Forges.Eskup.El País
Publicado por rosa maría artal el 3 enero 2011
https://rosamariaartal.com/2011/01/03/%c2%bfy-si-costara-este-esfuerzo/

Pajín recuerda que «cualquiera puede denunciar a quien esté incumpliendo la ley» antitabaco, leo en titulares y profusamente amplificado en la redes sociales. Hace poco se proponía lo mismo con los controladores. Señale que su vecino lo es. ¿Para lincharlo o entrar con ajos en el ascensor?
Repasad la entrada anterior, los abusos a los que estamos sometidos por la connivencia, acatamiento servil o estupidez de los políticos. Ahora se añade la delación, que propone, con esa gracia sin par que la naturaleza le ha dado, esta nena a la que dan ganas siempre de escuchar debajo de una mesa para ocultar el bochorno ajeno.
Y, claro, denuncie el incumplimiento de la ley… antitabaco. ¿Qué hace Pajín y todo el Gobierno con la usura de los bancos, la desfachatez de buena parte de los empresarios, con las eléctricas, con el paro y los sueldos españoles, con la corrupción, con la justicia que deja “prescribir” graves delitos que llenan bolsillos, con el alza de todos los precios que hoy anuncia que perdemos aún más poder adquisitivo? Aquí denuncio eso y mucho más todos los días. Muchos lo hacemos. ¿Quién nos hace caso?

La becaria subida a la tarima del profesor eternamente ausente nos llama muy contenta a denunciar a quien fume donde no debe. Y buena parte del alumnado, por una vez, le atiende con regocijo. ¡Qué falta de criterio!
Cada día se agrava nuestra condición. Y también nuestra miseria humana. La envidia pasional crucificó a los controladores, porque eran asalariados, dejando libres de culpa a cuantos se forran a nuestras expensas. La intransigencia y poder ser dueños de un mínimo corralito donde imponer la mano dura, va asociada al asunto del tabaco. Y además sales en televisión diciendo chorradas para inmortalizar tu careto y tu elocuencia. Repugnante. Castigos ejemplares, aquí no se mueve ni dios, salvo los mercados, sus amigos, o la indescriptible Pajín. Con el ejército si es preciso, que aún está vigilando el espacio aéreo en tanto llegan los propietarios privados.
Incorporemos también la delación… anónima. Torquemada redivivo. Para nimiedades. Así que sigue siendo la hora de denunciar verdades como puños y con la cara por delante. Y empiezo por Pajín y prácticamente todo el gobierno por su manifiesta incompetencia y hasta mala fe, que incumple el programa para el que fueron votados, y el juramento o promesa que les obliga a obrar para el bien común, con orden, programación, criterio y prioridades reales. Y, precisando, denuncio que una persona con tan poco seso y valores democráticos (¿delación? ¿Y de nimiedades?) se ocupe de ningún asunto público.

Publicado por rosa maría artal el 3 enero 2011
https://rosamariaartal.com/2011/01/03/denuncia-al-infractor/

Un 9,8% ha subido la luz, 3,9% el gas natural, 3,13% la bombona de butano, 3,9% las tasas aéreas, 13% el litro de gasolina, 2,94% los sellos de Correos, 1,44 % el peaje de las autopistas,3,1% los trenes de cercanías, 2,3 AVE y larga distancia, 1,1% las tasas que han de pagar los ciudadanos por la prestación de servicios públicos. En algunas casos más, la expedición del pasaporte electrónico pasa a costar 25 euros, de los 20,20 que cobraban ahora., 25 céntimos de media la cajetilla de tabaco.

Entre tanto, sueldos y pensiones no contributivas (el resto están congeladas) han experimentado un alza del 1,3%.
La tarifa de luz española supera la media europea. Fuente Eurostat.
Telefonía, banda ancha lo mismo. Esta última, un 21% más cara que en la UE y mucho más lenta.
También tenemos (junto con Italia) las comisiones bancarias más elevadas.
Es uno de los países (con Grecia y Portugal) donde se cobra el menor salario mínimo de la UE anterior a la ampliación a los países del Este. Y con menor gasto social. Por tanto, para nuestro poder adquisitivo, esos elevadísimos precios multiplican estas magnitudes. Si la mayor parte de nuestros vecinos cobran el doble y el triple que nosotros, esos pagos les salen por la mitad o un tercio de sus ingresos por sueldo.
Seguimos teniendo una progresión de impuestos que favorece a las grandes fortunas.
La retahíla de los agravios comparativos daría -dió- para un libro. Lo dejo aquí como muestra.
España invierte también dos puntos menos en educación que la media europea. Y gastamos más de 2.000 millones de euros al año en productos «milagro«, que no sirven para nada. La homeopatía ha llegado ya a algunas universidades.
Pero los babianos (gentilicio de Babia) -que, por añadidura, debe ser tierra de mansos de solemnidad- están hoy contentos porque disponen una de las leyes antitabaco más restrictivas del mundo. Y porque ya ¡comienzan las rebajas!
Y hacen perder un tiempo precioso en discusiones bizantinas de opiniones, sin datos, tomando con fruición las hojas del rábano, mientras otros se comen el fruto.

Actualización lunes:
Por diversas vías llega este brillante post:
El mismo libro -el primero de la trilogía Milenium- cuesta en España 22,50 euros, y en el Reino Unido 5,19 Libras, lo que al cambio son unos 6,08 euros. Viene ahora con descuento, pero nunca costó más del equivalente a 9,36 euros. Y os recuerdo que en Gran Bretaña cobran el doble de sueldo que nosotros.
Publicado por rosa maría artal el 2 enero 2011
https://rosamariaartal.com/2011/01/02/%c2%bfespana-no-babia/
La más precisa metáfora del terrible momento en el que estamos viviendo: termina un canal de noticias riguroso y progresista, con el dolor pero también la valentía de quienes se ven obligados a despedirse, y, sin dejar ni el respiro de un segundo, inunda la pantalla el ojo del Gran Hermano de vía ínfima, el de la basura, precisamente del que previno el premonitorio libro de Orwell. Y ni siquiera tanto. Más próximo al Mundo Feliz de Adoulx Huxley plagado de epsilones, a la memoria borrada de Farenheit 451 de Ray Bradbury, a todo lo que advierten pensadores actuales, minoritarios, al ser arrollados por la maquinaria de la cochambre que busca dinero a cualquier precio. Ha sido una de las imágenes más espeluznantes a las que puede asistir un periodista, o cualquier persona con sensibilidad y pensamiento crítico. Una bofetada.
Publicado por rosa maría artal el 29 diciembre 2010
https://rosamariaartal.com/2010/12/29/adios-cnn-hola-gran-hermano/

Tenía recopilados numerosos hechos que han convertido este año en el de los inocentes. En sus peores acepciones, inocente equivale a tonto, necio, incauto, bobo, inexperto. Las redes sociales se llenan de las mismas bromas, que se resumen en una: se ha decretado la barra libre para los poderosos que, lejos de pagar los daños que causaron, oprimen a la población en un festín de incremento de los precios de todo lo esencial, de merma de derechos, de injusticias y agravios, mientras siguen sacando tajada -como nos cuentan de pasada, sin llamar mucho la atención, tantos medios informativos cómplices- para volver a cometer y aumentar si cabe las mismas tropelías que nos han traído hasta aquí. De momento, que el camino es largo y la usura voraz como pocas cosas. Y los políticos no solo lo consienten sino que nos venden el piano de cola para apartamentos de 30 m2, con una soltura de un jilguero en primavera. Y lo consentimos. ¿No somos inocentes, tontos, necios, incautos, jautos, bobos, inexpertos, mentecatos, sandios, memos, lilas, mamelucos, panolis, pánfilos, incapaces, inútiles, borricos, mendrugos, mostrencos, ineptos, memos, memos, memos? Cum laude.
No sé si es el tiempo de la risa. Ayuda, relaja, distiende. Sí, totalmente, de la tranquilidad y de la vida (es demasiado corta). Y de la lucha responsable. Inocentes somos también los ingenuos, candorosos, llanos, sinceros, honrados, confiados… idealistas. Y a mucha honra. El lenguaje se pervierte día tras día para vaciar los conceptos. Para señalar lo más peyorativo… ¿o es que no consideran los establecidos que ser ingenuo, candoroso, natural, honrado e idealista es ser cretino absoluto?
Una lucha de convicciones, el egoísmo y la generosidad, el yo y el bien común, el aquí me las den todas y el voy a ver qué puedo hacer. También por los imbéciles que nos lastran. No me hablen de buenos y malos, de Hobbes y de Russeau, conceptos morales maniqueos. Háblenme, quizás, de inocentes y culpables. Para lo segundos debe existir la justicia. Hordas masivas de idealistas, ingenuos y honrados para descarar las desvergüenzas. Cualquier día, casi todos los días, no hoy, hoy es nuestra fiesta.
Publicado por rosa maría artal el 28 diciembre 2010
https://rosamariaartal.com/2010/12/28/ah-inocentes-inocentes/
Campanas repicando por la Ley Sinde derrotada desde la silla de casa. Empecinamiento épico en aprobarla, digno de mejores empeños. Y seguirá en un próximo asalto. Previo pago en especias, seguramente.
Alguna lección…
El temor a la desconocido. Hay quien no consigue hincarle el diente de la comprensión a las maduras tecnologías con más de 40 años a sus espaldas, aunque sea lo único cierto que se multiplican por esporas.
Y sobre todo ¿Que no sirve de nada luchar?
¿Y lo que de verdad importa? ¿Dónde está la obstinación política para salvarnos, para mantener la dignidad de todos? ¿Dónde la respuesta masiva y anónima para lograr cambios profundos? ¿Dónde la elección inteligente y justa de la búsqueda beneficios?
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Cancionero y romancero de ausencias
Miguel Hernández
Publicado por rosa maría artal el 22 diciembre 2010
https://rosamariaartal.com/2010/12/22/la-mejor-inversion/

En la clase estamos muy preocupados. Algunos, bien es verdad. A la mayoría de los chicos se les ve muy entretenidos con piruletas, la nintendo, móviles y ordenadores en los que husmean el tuenti. Nos los dieron a todos, pero unos pocos preferiríamos estudiar, ya que estamos aquí, para llegar a ser adultos de provecho. Cada cosa a su hora.
Hoy ha venido una profe adjunta y nos ha dicho que está muy feo descargarse cosas por Internet. Que eso es robar. Y que no lo vamos a poder hacer nunca jamás. Claro que la hemos visto por los cristales hablar muy compungida con unos catedráticos norteamericanos que mandan mucho en el colegio, no sabemos por qué, y que gritaban ni se sabe. La profe ha señalado a unos cuantos de la clase con el dedo y hemos podido deducir que pedía ayuda a sus superiores estadounidenses para que convencieran a los díscolos. Entre los líderes de grupo, naturalmente, los chicos normales que protestan no veas las palizas que se llevan. En eso el profesorado es muy ejemplarizante, hasta al ejército han llamado en algunos casos.
Iban todos de un lado para otro. Algunos más de la clase han prestado atención, no muchos. Nacho, que es un alumno muy responsable, nos ha explicado a todos los que pasaba. Pero, entonces, han llegado unos señores que parecían empresarios, con unos trajes estupendos y relojes de marca en sus muñecas, han agarrado por la solapa a la profe adjunta y le han espetado con autoridad: O se para lo de Internet o ponemos a todos los alumnos, sin faltar uno, de cara a la pared. No sabemos bien qué pasará aunque se ve que quien más grita, es quien gana.

Con ser desagradable el incidente, no es ni con mucho lo peor que nos está pasando. Porque día sí, día no, se presentan en la clase unos tipos con muchas ínfulas. Se llaman “mercados” nos ha contado el profe, todos los profes nos lo cuentan. A veces vienen ellos en persona, otras -las más- nos mandan a sus delegados que disponen de muchos.
En lo que va de curso, nos han quitado los libros y los cuadernos, las mochilas, la pizarra, una pata de cada silla –con lo que es un suplicio mantenerse en equilibrio-, el bocadillo de media mañana y el postre. Las nintendo y todo eso no, el profe asegura que las necesitamos para estar contentos. A algunos nos parece que el profe sufre, pero es que todos vociferan mucho y bastante tiene con ir como una peonza por todo el recinto a atender lo que pide quien presiona más.

Ahora han venido, en medio de semejante guirigay, unos gafapastas que dicen ser de la OCDE ¿qué será eso? Sector mercados, sin duda. Han dado un empujón al profe y se han sentado en su mesa. Nos dicen que vamos a tener que dejar la escuela porque el mundo nos necesita trabajando. Ya. Para cobrar una pensión a los 70 años, precisamos emplearnos desde muy jovencitos. Anuncian que lo de los subsidios ya veremos, de todos modos, que se gasta mucho en eso. En realidad, vamos a tener que pagar por trabajar y muchas otras cosas que nos andamos pasando unos alumnos a otros en notas, muertos miedo, porque muertos de miedo estamos todos: los mercados lo exigen, para ganar ellos mucho dinero, y comprarse muchos coches, y pisos, y joyas, y manjares, y viajes paradisíacos.
El profe, que parecía tan majo, anda de lado a lado del aula. Nos están quitando los zapatos, los guantes, las bufandas, los anorakcs, mientras, él sonríe para que no se enfaden los mercados.

Muchos alumnos siguen jugando con el ordenador. Algunos aprovechan el desconcierto, para mangar las tizas, los punteros, la pantalla, las mesas, que eran de todos. Nos cobrarán entrada hasta para salir al recreo, y el que quiera jugar a la pelota, o subirse a un columpio, tendrá que cotizar lo que ellos estimen. Los veo muy espabilados, creo que van para mercados. Y se entrenan desvalijando cuanto pillan. A mí, sin ir más lejos, unos chicos me han vaciado el bolso. Ni el móvil me han dejado.

Algunos de mis amigos dicen que esto hay que pararlo. Unos proponen romper los ordenadores en protesta por eso de Internet, otros dicen que hay que centrarse en que no nos sustraigan las simientes del jardín, los más que habría que asomarse a la ventana a pedir ayuda a ver si alguien nos oye.
En la puerta aguarda un profe nuevo. Con venerable barba cana. Da un paso hacia delante, otro hacía atrás, y vuelta a empezar. Dice que nos enseñará el Catón, origen de todos los principios, y que preguntará a todos lo que queremos, para ver si le dejan hacerlo. Los mercados le sonríen y le dan palmaditas en el hombro. Se ve que el profe nuevo es un hombre feliz, nunca soñó que llegaría a ocupar ese puesto, en realidad él iba para registrador de la propiedad ¡qué edificante historia de superación personal! Por eso, está radiante. No como el todavía titular, esta pobre, hoy, marioneta, que sigue deambulando por el aula, tapando agujeros, y destapando todos los boquetes que le piden sus superiores.

Cada día estoy más preocupada. En realidad, de lo que más tengo ganas es de gritar. Y eso que por todas partes me aconsejan que no me inquiete. Apenas nos queda nada. Sólo una enorme pantalla de televisión. Con voces muy sonoras, tranquilizadoras y monocordes. Y, en efecto, en ella nos aseguran que todo va bien.
Publicado por rosa maría artal el 21 diciembre 2010
https://rosamariaartal.com/2010/12/21/caos-en-las-aulas/
La inauguración del AVE Madrid-Valencia actualiza un relato irónico que escribí hace algún tiempo. Será una entrada provisional. La anularé probablemente. Pero, para quien guste, aquí está. Dada su extensión, el que quiera saltarla y seguir comentando las anteriores, está en su casa para hacerlo.

Autoridades inaugurando el AVE Madrid-Valencia
Cuando la crisis económica resquebrajó a los países más débiles, cuando la administración de justicia se colapsó en España por los juicios de corrupción, hubo que tomar decisiones drásticas e imaginativas. La primera llegó al extremo de aprobar en el Parlamento –debatiendo una masiva iniciativa legislativa popular-, que el gobierno elevó a ley, la permuta de Valencia por Dinamarca y de Madrid por Suecia. Se trataba de una experiencia piloto a extender a otras comunidades, atacando de entrada lo más urgente.
Como es lógico, los territorios no se trasladaron por barco, piedra a piedra, campo de golf a campo de golf, gota a gota, el cambió se limitó a la población de todas las demarcaciones implicadas. Intensas labores diplomáticas lograron convencer a los nórdicos para que cambiasen su residencia. Se alegó su condición de temporal, y aceptaron para disfrutar una temporada del cálido sol del Sur de Europa. Se lo plantearon casi como unas vacaciones.
A pesar de sus ardorosas protestas, los implicados se vieron conminados a la mudanza. Aunque, lógicamente- les fueron explicadas las circunstancias, positivas y negativas, por las que se verían afectados. Era un trabajo muy serio, esencialmente necesario. Y fueron estudiados algunos casos para que pudieran permanecer en sus comunidades. Se habían establecido unos cupos por los cuales parte de los residentes habituales no cambiaran de domicilio y actuarán de guía de los recién llegados: compartirían experiencias y harían más fácil el tránsito. En minoría, naturalmente. Alguien planteó cuántas manzanas podridas terminan por arruinar un cesto. La experiencia dice que basta con una. Pero, dado lo acuciante de la situación, se confió en la suerte.
Gran parte de los valencianos se fueron a regañadientes a su nuevo destino, básicamente los que habían sustentado el sistema que hizo tomar al resto de los españoles la decisión de trasladarles, siquiera fuera por su bien, a modo de terapia y por una temporada de duración a evaluar. Otros lo aceptaron de buen grado, comprendiendo la bondad de la iniciativa y con un halo de esperanza. Y hubo un decisivo sector de entusiastas de la idea que se ofrecieron a llevar maletas, ayudar a los ancianos a subir a los transportes, dar de comer a los bebés, cambiarles los pañales, y a cuanta ayuda se les pidiera.
Casi cinco millones de valencianos, en consecuencia, llegaron por tierra, mar y aire –que de todas formas se accede- a Dinamarca. Encontraron fácil alojamiento para todos, dado que los oriundos del lugar eran prácticamente los mismos en número. La primera grata sorpresa –además de unas campiñas verdes y floridas- fue que disponían de casi el doble del territorio, 43.000 Kms2 cuadrados, frente a sus 23.000 y que, por tanto, iban a vivir mucho más holgados. Les tranquilizó también ver que compartían un pasado histórico de solera y que les bañaba el mar, como a ellos durante su vida anterior. Claro que allí se toparon con el Mar del Norte y el Báltico de temperaturas gélidas, y era poner el pie y congelarlo. Pero los lugareños les comentaron que el frío curte –no sé si está probado- y respiraron más tranquilos.
Un gozo fue descubrir que contaban con más de 400 islas, la mayor parte despobladas. Es decir, inmensos terrenos para construir y especular, ahora que el litoral valenciano se había saturado de ladrillo. Avisados, los daneses residentes advirtieron severamente que de torre por aquí, rascacielos por allá, urbanizaciones y urbanizaciones, nada: habrían de acostumbrarse, a residir en un paisaje armónico, con un urbanismo elegante y bien diseñado. Muchos valencianos callaron antes de confesar que no sabían de qué les estaban hablando.
-¿Urbanismo elegante y bien diseñado? ¿Tú sabes qué es eso?- preguntó uno a otro compañero.
-Manías europeas, ya les cambiaremos.
Lo cierto fue que más pronto que tarde comenzaron a agradecer la armonía que les rodeaba, llegando incluso a atemperar algunos comportamientos. Complacencia superlativa representó encontrase con sueldos medios de 3.250 euros, los más alto de la UE y con pocas diferencias sociales.
-Oye, que voy 7 horas a trabajar 5 días y me llevo el triple que en Valencia, esto sí está bien.
-Los precios son algo más caros- opuso uno.
-Ya, pero apenas, diría que un 10% más. Pero con estos dinerales que ganamos ¿qué importa?- rebatió el más animado.
-¿Y los impuestos? ¿Qué me dices de los impuestos? Hasta el 50%, el 60% he oído que pagan. Espero que ya no estemos aquí cuando lleguen las declaraciones de la renta.
-Calla, calla, que eso solo es para los millonarios, para los que en España pagan como máximo el 45% y después de la subida, que antes aún era menos.
-Vale ¿y aquí te dan gratis las gafas y las consultas del dentista con extracciones y todo? Escuché que en algunos países de Europa sí- se animó el segundo.
-No sé, chico, ya nos enteraremos. Pero sé que aquí el Estado gasta en los ciudadanos el 30% del PIB, mientras España sigue estando a la cola de Europa con un 21%. En algo se tiene que notar la diferencia.
-Te envidio ¡cómo has estudiado los pormenores! Te vas a adaptar muy bien. En definitiva, los valencianos admitieron que, en el aspecto económico, el trueque les era rentable.

En Dinamarca no había paella, como mucho servían arroz hervido, y como lujo con verduras. Aunque tenían unos langostinos aceptables, servidos ¡horror! en pan y con mantequilla. Pero ¡coño! no entendían el español. Todos hablaban inglés, en cambio. Y allá se fueron los valencianos a las escuelas de idiomas que debían multiplicar aulas, profesores y horarios para enseñar la lengua. Algún conflicto laboral hubo por ello en los centros, pero se explicó a los profesores la extrema necesidad de la medida y, solidarios, se aplicaron a la labor.
Los valencianos pudieron presumir de que poseían una educación bilingüe desde niños y sabían que ayuda al aprendizaje de idiomas. Dominarían el inglés antes, mucho antes que los madrileños.
-Por esto de que mis hijos estudien “Educación para la ciudadanía” y en castellano que se la dan, ¡no paso!, por ahí si que no- clamó uno de los más recalcitrantes.
-Oye, que aquí no protesta por ello ningún partido, ni las iglesias ni nadie. Igual es por algo- le replicaron.
Convinieron los valencianos que trabajar de 9 a 4 resultaba muy cómodo, disponían de casi toda la tarde libre. Volvieron a conocer a su familia, renacieron muchas parejas. Podían ir también a exposiciones y conciertos. Tras la cena.
-Esto de cenar tan pronto no puedo, la verdad. Pero ¡qué vas a hacer si a las 12 de la mañana te tienes que contentar con un bocadillito! No sabe vivir esta gente. ¡Ay!, donde estén nuestras comidas de 3 horas, con aperitivos, dos platos, postre, café y pacharán.
Pronto descubrieron también que Dinamarca es el segundo país más pacífico del mundo, el primero a veces. Y que su capital, Copenhague, está considerada como la mejor ciudad para vivir, en algunas clasificaciones y que fue declarada “Ciudad cultural mundial”, la tercera, tras Londres y París. -¿Y eso por qué es? -Valoran su vida cultural, posibilidades de transporte, su grado de delincuencia (que apenas tienen como has visto), la arquitectura, los bienes públicos y el diseño.
-Mira, todo eso está muy bien. A mí me está gustando este país. Y que tienen tiendas por todos los lados igual que en España. Y esos lugares tan turísticos donde vamos todos juntos.
-Caras, muy caras, recuerda- apostillaban siempre los más negativos.
-Y el Tívoli ¡qué cosa más bonita!

Tívoli, Copenhague, Dinamarca
-Total, un parque de atracciones, es mucho más moderno nuestra Terra Mítica. Y, francamente, tanta bulla con la sirenita y es una miniatura.
-Eso, sí, pero ¿y el río? Esas terrazas tan acogedoras. Y mira, mi chica, que no encontraba trabajo en España, ha entrado de camarera en una de esas terrazas, y ¡no te lo vas a creer! se lleva 2.300 euros al mes, más propinas, por jornadas de 37 horas semanales.
-Sí, todo eso está muy bien. Pero ¿y el clima?
Los valencianos habían arribado a Dinamarca en verano y disfrutaron de unas temperaturas deliciosas, templadas, nulos agobios y sofocos, ni calores húmedos ni nada que se le parezca, pero, llegado el invierno, desde luego, se pelaron de frío. ¡Y el sol! nada de la maravillosa luz Mediterránea. En los meses crudos ni lo veían, y en verano no se escondía en todo el día el muy ladino.
-Pero eso con unas buenas persianas, puede paliarse- objetaban los más integrados.
Con todo, lo más positivo, lo que debió inclinar a una mayoría social española a promover la ley, se centraba en la calificación de Dinamarca, alternando con Suecia, como el país menos corrupto del mundo, según numerosos estudios y estadísticas. Y que la sociedad tiene arraigados una serie de valores democráticos que defienden a ultranza: la igualdad, la libertad de expresión y los derechos humanos, el respeto a las personas –a los animales incluso-, la solidaridad y la responsabilidad hacia la comunidad, tanto en la vida social como en la familiar. Todo eso les habían dicho al despedirles en aeropuertos, puertos y carreteras.
-Como si en Valencia, en España, no tuviéramos esa conciencia ciudadana, ese rechazo a la corrupción- se quejaban muy ofendidos algunos valencianos.
-No, lo habéis interpretado mal, no es un insulto. Lo único que ocurre es que aquí es norma de vida profundamente interiorizada por la sociedad- le explicó a un grupo un taxista de Copenhague.

Canales de Malmö, Suecia
Los madrileños vivieron similares experiencias al llegar a Suecia.
Prácticamente los mismos valores y circunstancias –algo más de gasto social incluso- compartía su nuevo hogar con Dinamarca. Algunos lloraron mucho los primeros días añorando el casticismo, los atascos, los toros, pero otros viajaron a Estocolmo, Lund, Malmö o donde les tocara, francamente contentos y esperanzados. Estos sabían que Madrid tenía remedio, que tan solo había que pulir algunos matices. Y también se aprestaron, como algún sector de los valencianos, en proporcionar cuanto apoyo fuese preciso para la consecución de la tarea. Se habían sentido ¡tan impotentes! Tan hartos ¡tan inmensamente hartos!
En el caso de los madrileños la sensación de amplitud y deshago aún fue mayor. Casi seis millones de ciudadanos disponían de cerca de 500.000 Km² de territorio. Los dirigentes políticos abrieron los ojos con tal desmesura que a punto estuvieron de perder las córneas precipitadas al suelo por la ardiente codicia. Su felicidad no tenía límites al contemplar –no llegaron a perder sus globos oculares- las posibilidades de inversión privada y pública que ofrecía tan inmenso terreno. Ahora bien, al igual que los políticos valencianos, se vieron obligados a vivir con mucha más austeridad y, especialmente, con mayor control, incluso ciudadano. Cualquiera tenía acceso a sus declaraciones de impuestos. Y sus derroches o enriquecimientos súbitos, comenzaron a importar a la sociedad.

Los nuevos madrileños-suecos se encontraron con los mismos gélidos mares que sus nuevos vecinos valencianos-daneses, pero los recibieron mucho mejor:
-Playa al fin y al cabo, lo único que le falta a Madrid para ser maravillosa- saludaron alborozados los más positivos.
Una comisión sueca rebajó su optimismo al advertidles:
-Aquí tendréis que hacer un esfuerzo por mantener las calles limpias, asfaltadas y con las señales de tráfico bien pintadas. Y disponer y rotular en condiciones todas las vías. Cuando vengan las visitas no queremos presentar las ciudades como tenéis vosotros la capital de España.
Se les pusieron también serias cortapisas a los proyectos de desmanes urbanísticos, y a horadar las ciudades con túneles. Les advirtieron que entre sus prioridades no se encontraba trasladarse a gran velocidad por sus calles y carreteras. Y eso cuando ya alguien de la alcaldía de Madrid miraba con auténtica avidez esas vías de medio pelo con tantas posibilidades de obra.
En compensación, descubrieron que Suecia había hecho una altísima inversión en innovación y tecnología, tanto en el sector privado como público, y que poseía una auténtica pasión por el cuidado del medio ambiente. Abría de igual modo posibilidades de negocio, y algo más aceptados por la progresía protestota española.
Aseguraron, más adelante ante otro de los retos, que en Madrid, en la capital y en toda la comunidad, ya estaban acostumbrados a acoger con cariño y respeto a los emigrantes –salvo excepciones-, cuando les contaron que aquello era norma en su país de acogida. Les explicaron que ellos convivían con la emigración sin problemas –excepto salvedades crecientes- desde los años 70.

-Aquí recibimos a buena parte de los arrojados por las dictaduras latinoamericanas, en aquella época- se les comentó-. De hecho, de ahí nace el interés tiene por el idioma español que se estudia incluso en las Universidades.
La obligatoriedad de aprender inglés, por tanto, para relacionarse en toda la zona, con noruegos, fineses, holandeses, también, y con los suecos que permanecieran en su país como guías, se mantenía, pero los madrileños se lo podían tomar con algo más de calma, dado que el español también les funcionaría en algunos casos.
Los dirigentes madrileños se preocuparon cuando vieron que en Suecia prima la educación pública, les produjo una gran inquietud. Más de un temblor sacudió a las más altas instancias. No sabían cómo afrontarlo. Quizás imbuyendo a Suecia de su pasión por las gestiones privadas, argumentándolo tan bien como hacían en España, al punto que fuera igualmente aceptado sin rechazo. Pero ese aspecto pronto pareció subsanable. El cambio de mentalidad ayudaría a solventar el problema en pocos meses.

En cuanto a los suecos trasladados a Madrid, el mayor inconveniente residía en que, eran casi 9 millones –menos los que se quedaron de instructores- y dos millones y medio más de la población habitual de la comunidad iban a notarse mucho. Tuvieron que instalarse en un territorio mucho más pequeño que el suyo. Y lo hicieron. Se veía algunos tan apretados que apenas podían ya “hacerse los suecos”. Pero son gente austera y sufrida, que usan muebles de IKEA y que viajan mucho con lo que una parte estaría siempre ausente. Con sueldos similares a los daneses, los suecos daban auténticos saltos de alegría por poder disfrutar –sin descabalar sus cuentas corrientes- de las tapas, las cañas, y los chupitos. De los calamares fritos y la paella. Del flamenco y el trasnoche. De los monumentos y museos que acreditan a Madrid. De los parques y paseos.
Los suecos vinieron de muy buen grado a la capital de España. Lo mismo que los daneses a Valencia, poblando las playas todo el día y haciendo un uso exhaustivo de los chiringuitos. Echaban en falta, eso sí, los programas informativos y culturales de sus televisiones. Pero encontraron los mismos concursos y bazofias que empezaban a inundar también sus propias programaciones. Jamás llegaron a entender, sin embargo, aquella basura –así la calificaban- conocida como “prensa rosa”. Se abstuvieron de mirarla y, en consecuencia, bajó a tal punto la audiencia y la recaudación, que terminó por quedar en un apartado residual.

A los malintencionados que pensaron -con la llegada de valencianos y madrileños a Escandinavia- en grandes bloques de ladrillo y especulación, supresión de las leyes y los servicios sociales de sus países de acogida, destrozos irreparables de las administraciones públicas, malversaciones, chanchullos, amiguismo, pérdidas lamentables de tiempo, chapuzas, enredos y jaranas, el tiempo –poco tiempo- les quitó la razón.
Con un puente entre Dinamarca y Suecia, que en 15 minutos te sitúa en el otro país, valencianos y madrileños compartían apasionadamente las nuevas experiencias. -Nosotros ya respetamos el tráfico y nos desplazamos por lo general en bicicleta que es muy sano. Y más barato. -Pues nosotros ya no “ayudamos” a la mujer en casa el día que nos parece. Hemos entendido que los hijos y las tareas del hogar son responsabilidad de toda la familia. Casi a partes casi iguales.
En menos de un año, los españoles regresaron hablando en tono mesurado, pidiendo las cosas por favor y dando las gracias, ni uno solo le decía al camarero: “Oye, pónme unos vinos”, sino “por favor, podría servirme unos vinos. Gracias”. Pensaban en los demás, todos, hasta los dirigentes que no insultaban, ni calumniaban, ni gritaban a sus adversarios políticos. Todo el país se contagió del nuevo talante de tan grandes y decisivas comunidades. Cambió la sociedad, la televisión, el periodismo, el gusto por la cultura. Nunca más se apoyó la corrupción pública.

¿Cómo era posible? Se descubrió que el aire o el agua nórdicos eran los que formaban los criterios y que una vez adquiridos ya no desaparecen. En realidad, no podía ser otra cosa.
Por eso, los nórdicos tampoco cambiaron en España. Ganaron, eso sí, en espontaneidad. Aprendieron, también, el gran arte de la improvisación y a relajar la obsesión por la responsabilidad y el trabajo bien hecho. Los escandinavos –sobre todo los suecos, algo más parcos en gastos aún que los daneses-, y asimilaron hasta ponerlo en práctica, en efecto, el disfrute de algunos placeres de la vida a los que parecían renunciar –y sin endeudarse (jamás) como nosotros-. Ambas partes, se instruyeron la una a la otra para obtener una media aceptable. Ni racanería, ni derroche.
Por si acaso y para prevenir recaídas, como vacuna de recuerdo, hay siempre disponible en las tiendas españolas agua nórdica embotellada y aire comprimido escandinavo en preciosos –y muy baratos- frascos herméticos de IKEA.
Publicado por rosa maría artal el 18 diciembre 2010
https://rosamariaartal.com/2010/12/18/la-permuta-inevitable/

Fue un éxito desbordante en el más literal sentido de la palabra. Cierto que el altísimo nivel de los oradores y la propuesta de contrattacando resultaban sugestivos, que el momento en el que vivimos tiene en vilo a muchas personas con conciencia, pero la expectación fue muy superior a la esperada. De esta forma, media hora antes de comenzar el acto se había llenado ya la sala del Círculo de Bellas Artes. Completamente: personas de pie y sentadas en el suelo hasta el mismo borde de la mesa –lo que por cierto daba un ambiente de cercanía muy agradable-. Pero es que estaban colmados también los dos pisos de acceso –dos- y seguía llegando gente a la que ya no dejaban subir. Incluso periodistas que iban a contar el acto quedaron fuera. Nuestro experimento de la retransmisión directa del debate en una página gratuita de streaming se colapsó de visitas. Muchas enseñanzas por tanto para próximas ocasiones.
Casi lo primero que me pregunto, al hilo de esto, es por qué ningún gran medio cubrió algo que interesa de tal modo a la sociedad. Y me respondo, claro que me respondo.
El vídeo del acto estará listo la próxima semana. Por fortuna, la tecnología acude en nuestra ayuda para escapar de ese controlado mundo que paradójicamente dice hacerlo en nombre de la libertad. Quien esté interesado podrá conocer todo el contenido de la sesión.
A la espera de este vídeo, voy a destacar algunas cosas. El acto comenzó con un mensaje grabado de José Luis Sampedro, escuchado en silencio y con suma atención, y que iba admirando incluso a los propios participantes en la mesa. Reivindicaba una vez más el maestro el pensamiento libre, la educación como base para el éxito de cualquier proyecto cívico, la cooperación frente a la competitividad.
Llegó después esa mirada de altura de Federico Mayor Zaragoza, filosófica, englobando los varios poderes a los que estamos sometidos y que restan capacidad de decisión a los gobiernos. ¿Tienen capacidad de maniobra? Apenas. “Ha llegado el momento de decir, pacíficamente, basta”. “No puedo entender el silencio de la comunidad académica, científica, tienen argumentos, deben liderar el cambio”.
A Carlos Berzosa le protestan con problemas particulares. Él es un acreditado democráta de larguísima trayectoria en el empeño. «Luchando contra el fraude podríamos financiar muchas cosas que dicen que no se pueden financiar”. «Si hay voluntad política, se puede hacer un sistema económico diferente». “La educación, la investigación, la innovación ,son nuestras únicas salidas para sustituir la burbuja inmobiliaria y… es justo lo que se recorta”.
Vicenç Navarro tomó un avión a primera hora de la tarde desde Barcelona y otro de vuelta por la noche para poder hoy iniciar un curso en Barcelona. Cuando desmontó –con datos- la falacia de que no se podrán mantener las pensiones, que vivimos aún en algo tan “antiguo” como las clases sociales que permite por ejemplo vivir más a quien más dinero tiene, una mujer de Jerez descubrió que “le quedaban diez años menos de vida de lo que pensaba”. Salió del acto, se fue a un cibercafé y escribió este post.
Lourdes Lucía, presidenta de ATTAC Madrid, desgranó –de forma efectiva y concreta- las propuestas estudiadas y difundidas por este movimiento ciudadano pleno de cabezas que piensan. Apenas se les ha dado cancha, ahora que los terribles anuncios se cumplen parece que algo más. “Hemos estado muy solos en nuestra lucha”. “Lo mas digno que hay es luchar por lo que uno cree justo… os invitamos»
¿Hay algún indicio de que la crisis se resuelva por el camino que vamos?, pregunto. La respuesta es un no rotundo de los presentes en la mesa. Y, entre otras cosas, reducir el gasto público es un suicidio. Además de la ideología que defienden “son unos incompetentes” dice Navarro, quien advertiría: «Siempre que digan que algo no se puede pagar, no se lo crean”.
El impuesto a las transacciones financieras, la banca pública. Múltiples preguntas y sugerencias se desgranan. Sacar nuestro dinero de los bancos grandes. Una huelga europea.
Hay otras vías, en mi opinión. «Los medios de “.com” en España son medios de clase rica. Es excepcional un empresario progresista«, responde mientras pregunta Javier Valenzuela. Está allí Juan Luís Sánchez de periodismohumano.com que intentan otra cosa, algo tan simple como informar de lo que interesa y afecta a la sociedad. Sin dinero ¿de dónde sacarlo para mantenerse y trabajar? El único medio que hará una crónica del acto.
Twitter funcionó a tope. He utilizado la impresionante lista de referencias (gracias a todos) para poner las citas textuales que no conserva la memoria. Desde muy diferentes puntos, dentro y fuera de la sala que se colapsó. Ahí está el futuro, la esperanza. Ser ciudadanos en Red y en red, de boca a boca, mano a mano, voluntad a voluntad. Unidos. Comunicados. Más fuertes por estar juntos. Primera tarea: difundid articulos y propuestas progresistas por todos los medios a vuestro alcance.
Publicado por rosa maría artal el 18 noviembre 2010
https://rosamariaartal.com/2010/11/18/contrattacando-hay-esperanzas/
Se ha ido, en el turno inapelable de la cinta sin fin que empuja la vida. Grande, inmenso, un hito en la historia de la cultura española, en la historia de España.
Batallar con la censura y la mediocridad del oscuro franquismo era casi épico, pero él lo consiguió con las más altas dosis de ingenio. Al lado de Juan Antonio Bardem muchas veces, o del irrepetible Rafael Azcona.
Pocos autores reúnen tal cúmulo de aciertos: varias de sus películas justificaban por sí mismas, individualmente, una vida. “Bienvenido Mr Marshall” (1953) le permitió reírse del amigo americano o de cualquier poderoso, de nuestro patético provincianismo, evidenciando un mito que nos persigue hasta nuestros días. La esperanza del maná no podía sino fracasar, con humor, para no perdernos en el dolor.
“Plácido” (1961), nominada al Oscar. Sentando un pobre a la mesa de los ricos en Navidad y mostrando aquella lacra que se iniciaba: el endeudamientos, las compras a plazos, el banco implacable.
«El Verdugo» (1963), humor negro y sangriento. Con un Pepe Isbert que también firmó las más brillantes páginas del cine. El determinismo de los pobres, la triste historia de este país –atenuada siempre con el humor-, que al menos logró liberarse de la pena de muerte.
“La escopeta nacional”, “Patrimonio nacional”, “La vaquilla”, “Todos a la cárcel” ¡Qué pocos han hecho tanto y tan bien! Caricaturas de nuestro carácter y trayectoria, con halos de esperanza en las historias cotidianas, tantas veces fallidas porque lo mal trazado, mal termina. Pero siempre disfrazando la amargura, atenuando si se quiere, quizás borrando, con la sonrisa del sarcasmo.
Como tantos otros, tuvo que tragar en su juventud algún sapo de los que servía conminatoria la dictadura, pero se liberó ampliamente.
Adoraba la vida, el sexo vivificador; la cordura, el ingenio, la piedad. Sólo ayer anunciaba ABC un amplio reportaje con palabras suyas. “El dolor me jode, pero morirme me jode más”. Parece que no se oferta otra opción y que el hechizo de vivir apenas valora obstáculos. Enfermo y sin voz en el final del ciclo, aún apoyó la campaña de Médicos sin Fronteras para hacer presión y que estudien esas enfermedades raras que no dan dividendos. Fue un privilegio tenerle en este mundo, en esta España. Luís García Berlanga ha muerto este 13 de Noviembre de 2010, a los 89 años de edad.
Publicado por rosa maría artal el 13 noviembre 2010
https://rosamariaartal.com/2010/11/13/bienhallado-sr-berlanga/