Bienhallado Sr. Berlanga

Se ha ido, en el turno inapelable de la cinta sin fin que empuja la vida. Grande, inmenso, un hito en la historia de la cultura española, en la historia de España.

Batallar con la censura y la mediocridad del oscuro franquismo era casi épico, pero él lo consiguió con las más altas dosis de ingenio. Al lado de Juan Antonio Bardem muchas veces, o del irrepetible Rafael Azcona.

Pocos autores reúnen tal cúmulo de aciertos: varias de sus películas justificaban por sí mismas, individualmente, una vida. “Bienvenido Mr Marshall” (1953) le permitió reírse del amigo americano o de cualquier poderoso, de nuestro patético provincianismo, evidenciando un mito que nos persigue hasta nuestros días. La esperanza del maná no podía sino fracasar, con humor, para no perdernos en el dolor.

Plácido” (1961), nominada al Oscar. Sentando un pobre a la mesa de los ricos en Navidad y mostrando aquella lacra que se iniciaba: el endeudamientos, las compras a plazos, el banco implacable.

“El Verdugo” (1963), humor negro y sangriento. Con un Pepe Isbert que también firmó las más brillantes páginas del cine. El determinismo de los pobres, la triste historia de este país –atenuada siempre con el humor-, que al menos logró liberarse de la pena de muerte.

La escopeta nacional”, “Patrimonio nacional”, “La vaquilla”, Todos a la cárcel” ¡Qué pocos han hecho tanto y tan bien! Caricaturas de nuestro carácter y trayectoria, con halos de esperanza en las historias cotidianas, tantas veces fallidas porque lo mal trazado, mal termina. Pero siempre disfrazando la amargura, atenuando si se quiere, quizás borrando, con la sonrisa del sarcasmo.

Como tantos otros, tuvo que tragar en su juventud algún sapo de los que servía conminatoria la dictadura, pero se liberó ampliamente.

Adoraba la vida, el sexo vivificador; la cordura, el ingenio, la piedad. Sólo ayer anunciaba ABC un amplio reportaje con palabras suyas. “El dolor me jode, pero morirme me jode más”. Parece que no se oferta otra opción y que el hechizo de vivir apenas valora obstáculos. Enfermo y sin voz en el final del ciclo, aún apoyó la campaña de Médicos sin Fronteras para hacer presión y que estudien esas enfermedades raras que no dan dividendos. Fue un privilegio tenerle en este mundo, en esta España. Luís García Berlanga ha muerto este 13 de Noviembre de 2010, a los 89 años de edad.

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