Un abrazo de John Coffey en nuestra Milla Verde

Cada día, la mañana confirma la pesadumbre con la que nos acostamos. Cada día nuevos atropellos que se añaden a los que uno espera se hayan disipado con la luz del amanecer. La sanidad pública española –que era hasta hace poco una de las mejores del mundo con el mínimo gasto- destrozada. Seres humanos que van a curarse y no son atendidos porque carecen de un papel. Aunque esté cundiendo la desobediencia a tan injusta ley, no abarca a la totalidad de facultativos. Miles de enseñantes despedidos. Niños que introducen en sus vidas la fiambrera que les quiere obligar a creer que pertenecen a una casta inferior: la que –con las nuevas medidas del PP- carece de dinero suficiente para comer en el colegio. O que el dinero implica alguna superioridad ética. Empecinamiento en la regresión ideológica que da subvenciones -cambiando a su antojo las leyes-, a padres trogloditas que consideran la sexualidad una amenaza y un pecado.

Un sin fin de despropósitos. Mientras aumenta el paro porque no puede ser de otra manera: además de la reforma laboral, es el propio gobierno quien destruye el empleo público. Mientras asistimos a la paradoja de que todavía existe, con opciones de poder, derecha más ultramontana y mezquindad superior a la de Mariano Rajoy. Y hay buitres merodeando el cadáver del hombre que nos ha traído el desastre con una celeridad que podía haber empleado en mejores menesteres. Por el ala más ultra. Por la que quiere silenciar el periodismo y vender a precio de saldo nuestro patrimonio.

Dinero, para Bankia y los bancos que nos arruinaron  mientras sus gestores se enriquecían, que sale de recortar y exprimir a la población en general. Porque los derechos que protege el PP  no permiten cobrar impuestos justos –como hiciera el PSOE –a quienes más tienen, ni perseguir el fraude.

El periodismo que no da la talla. Que se hunde en la miseria que él mismo propicia con su tibieza y el inútil “pan para hoy”. O que arroja del servicio activo a quienes sacan los pies del tiesto de la costumbre establecida para informar verazmente.

La trivialidad, la inacción, la complicidad de un sector decisivo de la sociedad.

Ha muerto un actor estadounidense. Michael Clarke Duncan. A los 54 años. Entre sus obras, el inolvidable personaje de John Coffey en “La milla verde” (1999). Un condenado a muerte por un crimen que no cometió. Un rara avis en una cárcel casi tan inhóspita como la vida que nos están obligando a vivir. Un hombre para el que nuestra razón aceptó –como excepción- que dispusiera de poderes extraordinarios para curar, alargar la vida, y sembrar el bien. Que muere sin venda en los ojos porque le da más miedo la oscuridad. Acepta contento su ejecución, cansado de ser diferente. Y siembra el dolor en los pocos que –por conocerle- sienten el valor de su existencia y la pérdida de un ser tan excepcional. 

Un hombre enorme. Bueno. Que nos abraza como un gran oso de peluche para darnos calor y fuerza. Para creer eso también: que puede hacerlo. Que la ficción es irreal pero no sus símbolos. Bondad eterna, amor, generosidad, coherencia, afán de justicia, libertad auténtica.

¿Qué futuro nos espera?

El 1 de Septiembre va a marcar un punto de inflexión en nuestro camino a la pobreza. Según el diseño del PP para, presuntamente “salir de la crisis”, pagaremos más por menos y mermará de nuevo nuestra calidad de vida. Sube el IVA con incrementos sin precedentes. En múltiples productos. Puede que entre lo más notable esté la elevación del precio de las proteínas: carne, pescado… Como en tiempos de la posguerra habrá que dosificarlas, tomarlas mucho más de tarde en tarde. Entretanto –y la verdad no es demagogia- os invito a daros una vuelta por el Club del Gourmet de El Corte Inglés por ejemplo. Un obsceno espectáculo de ostentación en donde vemos elevadísimos precios de alimentos por ser a veces tan solo más sofisticados y llamados a distinguirse de clases con menos recursos.

A partir de ese 1 de Septiembre también pagaremos íntegramente medicinas de uso muy habitual como el Almax o el Fortasec, expectorantes o –con más consecuencia para quienes lo necesitan- vasodilatadores periféricos. En torno a 150.000 emigrantes se verán privados de la sanidad pública, salvo en urgencias, contraviniendo los derechos humanos.

Todo es para pagar un pufo de los poderes financieros que los ciudadanos de a pie no causamos. Espero que todo el mundo recuerde el inicio de la crisis mundial. Ésa que agravó en España la burbuja inmobiliaria –inflada por el PP y no desactivada por el PSOE de Zapatero- y nuestro endémico tejido productivo basado en el turismo y los servicios.

Toda Europa se encamina a la pobreza. Le Monde recoge las declaraciones de un responsable de Unilever, una potente industria de alimentos cosméticos anglo-holandesa, que así lo afirma textualmente. Y en ese conjunto hay sociedades destinadas a pasarlo peor. Muy prácticos los de Unilever, declaran que van a tratar al mercado español como a los países asiáticos en vías de desarrollo: venden productos en envases más pequeños para que sean más baratos. El gasto se nota menos, aunque sea el mismo.

Porque ¿Qué nos espera? Se puede firmar y rubricar que con estas medidas no «se sale de la crisis», se ahonda. La subida del IVA en Portugal ha conseguido recaudar menos por ese impuesto: los ciudadanos reducen sus compras y no les salen las cuentas al gobierno conservador. Suele pasar con esta injusta tasa. Se fastidia al contribuyente y encima se obtienen menos ingresos. Ni a mala fe, sale peor.

Pero es a Grecia adonde debemos mirar con más atención aún. Tenemos en común con ese país la corrupción política y la tolerancia social a esa corrupción. Algo que siempre pasa una durísima factura. Y aunque en una economía aún más débil, los mismos fundamentos productivos: turismo y construcción inmobiliaria.

El escritor griego Petros Márkaris ha escrito un libro, Las luces se apagan, donde reseña el camino seguido tras 18 meses de “reformas” noeoliberales. Y es desolador. Entresaco algunos párrafos del artículo que Márkaris ha escrito en El País y que merece la pena leer completo:

“Mientras tanto, el conjunto de los ciudadanos sin recursos no deja de crecer. Muchos de ellos no pueden ni siquiera costearse sus medicamentos. ¿Qué hacen entonces? Recurren a la organización Médicos sin Fronteras, que proporciona de forma gratuita algunas medicinas. Las dos clínicas de Médicos sin Fronteras que existen en Atenas están pensadas para asistir a inmigrantes sin recursos, que llegan a Grecia desde África en barcas de remos. Pero cada vez son más los griegos que piden ayuda. Algunos días hay casi mil personas haciendo cola en Médicos sin Fronteras.

Entre ellos, por ejemplo, diabéticos que ya no pueden permitirse comprar insulina. La miseria de los inmigrantes se extiende a los griegos. Hasta hace apenas medio año, cuando me asomaba a la calle desde el balcón de mi casa, veía a inmigrantes que revolvían entre los cubos de basura, en busca de algo para comer. En las últimas semanas, se han unido a ellos cada vez más griegos. No quieren revelar su miseria, por eso hacen su ronda a primera hora de la mañana, cuando las calles están casi desiertas.

(…)

Lo peor para los miembros del partido de los mártires es el desánimo. Han perdido la esperanza. Para ellos, tras la crisis no se esconde perspectiva alguna de alcanzar un futuro mejor. Cuando uno habla con ellos, no es posible dejar de pensar que solo están esperando a que llegue el final. Cuando una gran parte de la sociedad no logra reunir el optimismo necesario, significa que la vida es en verdad agobiante. En muchos de los bloques de viviendas en los que viven ciudadanos con ingresos escasos o moderados ya no se enciende la calefacción. Las familias carecen de dinero para gasóleo, o prefieren utilizarlo para otras cosas.

(…)

La recesión no es la única preocupación de los mártires. A pesar de que sus negocios ya no rinden, están obligados a pagar sus tributos por partida triple: primero, el Impuesto sobre la Renta, después diferentes impuestos adicionales y, por último, un complemento de solidaridad. Un impuesto este, el de solidaridad, que el año próximo deberán abonar en dos ocasiones, mientras que otro impuesto indirecto, el IVA, se incrementó dos veces durante el año pasado. Mientras que los defraudadores no pagan nada o casi nada de estos impuestos adicionales o del complemento de solidaridad, porque muchos no presentan la declaración de Hacienda o disfrazan una gran parte de sus ingresos, los ciudadanos honrados no pueden casi ni respirar.

(…)

La contención del consumo y la falta de créditos ha frenado el crecimiento económico del país y, por este motivo, son muchas las pequeñas empresas que se hunden estos días. Desaparecen, pero no se llevan consigo las numerosas deudas contraídas. Mi cuñado, representante de moda infantil, me contaba entristecido que solo la pasada semana había vivido tres casos semejantes. Es desesperante. Ahora, delante de las oficinas de empleo, se ven largas colas de parados que cada mes aguardan pacientemente la orden de pago con la que el banco debe transferirles su subsidio. Sin embargo, nunca pueden tener la certeza de que el pago llegue a principios de mes. A veces, tienen que esperar algo más para cobrar sus 416,50 euros, pues el número de parados no deja de crecer y a las oficinas de empleo se les termina el dinero.

(…)

El cuarto y último partido de la sociedad griega es el que más me preocupa. Es el partido de los desesperanzados: los jóvenes griegos, sentados todo el día frente al ordenador, buscando en Internet, desesperados, un trabajo, sea donde sea. No son emigrantes como sus abuelos, que en los años sesenta llegaron a Alemania desde Macedonia y Tracia para buscar trabajo. Estos jóvenes han ido a la universidad, algunos incluso tienen un doctorado. Sin embargo, cuando terminan la carrera se van directos al paro. (…)

Ya sea a causa de la recesión, de las medidas de contención del gasto, del recorte de la deuda o de las reformas, el caso es que vamos a sacrificar a tres generaciones en nombre de la crisis. Hoy son los jóvenes los que más pierden; mañana lo seremos nosotros, porque en algunos años nos faltarán las fuerzas para seguir luchando. (…)”.

Pero no todos pierden en Grecia, tampoco en España, ni en el resto de Europa…

“Está claro que los beneficiarios y los defraudadores no tienen tales preocupaciones. Apenas sienten que el país está en crisis. Antes de que Grecia entrase en esta situación, ya habían trasladado su dinero al extranjero. Mientras que los bancos griegos han perdido en los últimos 18 meses alrededor de 6.000 millones de euros, los bancos extranjeros —especialmente los suizos— se frotan las manos”.

Añadamos que los griegos han cometido el error histórico de volver a entregar el poder a los causantes de sus males. Como en otros países, como en España, el miedo y la manipulación, el desinterés por la realidad, conduce a votar contra los propios intereses. Nada conseguiremos mirando para otro lado. Discutiendo si son galgos o podencos mientras nos engulle el lobo. Enchufándonos en vena fútbol, cualquier otra distracción, o diciéndonos que no queremos sufrir pensando estas cosas o que no sirve para nada lo que hagamos. Un negro futuro camina sin pausa, y es inexorable si no se cambia su trazado.

Adiós, Chavela

Cuando era pequeña le preguntaron qué quería ser de mayor y contestó: “cortaré estrellas, unas para guardar y otras para regalar”… y todos creyeron que era una niña muy rara. Chavela Vargas ha muerto este 5 de Agosto, a los 93 años, en paz, simplemente agotado su cuerpo.

De origen costarricense, se nacionalizó mexicana y fue uno de los principales emblemas de la música de este país. Comenzó a cantar por las calles, hasta que logró trabajo profesional a los 30 años. Ya no se bajó de los escenarios. A los 93 lo hizo por última vez… en la España que tantas veces visitó.

Ocupada en vivir y morir y seguir viviendo, se perdió en largas ausencias. El alcohol y el dolor la apartaron de la canción varios años, pero siempre renacía. Es parte de la leyenda de esta mujer tan “rara”, tierna y amarga, que se atrevió -cuando apenas se podía- a ser libre y espontánea.

Su voz desgarrada, su pasión, su forma de decir las palabras y las ideas nos acompañó, durante varias generaciones, en los amores enfebrecidos, irreparables adioses y demasiado largas nostalgias. Era como darle la mano y sentirse más confortado o más vivo.

Dijo que las personas a las que amó, no la oyeron porque eran sordas. Encontró la felicidad –según comentó- cuando dejó de querer y empezó a hacerle caso a la vida.

Un tiempo finito que un día llega a la meta. Que la luz de las estrellas que guardó y repartió hayan iluminado la despedida. Aunque ella se queda. Para ofrecer el hombro en el llanto. O las alas inmensas al amor cuando todo se cree posible. O la calma que llega en la sabiduría al priorizar lo esencial. Adiós, querida.

El bulo como síntoma de ignorancia

El 22 de Abril de 2012 un modesto bloguero escribió una entrada  titulada “El presidente en el país de los horrores”, que comenzaba así:

Querido señor Presidente: es usted un hijo de puta. Usted y sus ministros. Se lo digo así, de entrada, porque sé que nunca va a leerme, como nunca lee usted libros, ni nada más que periódicos deportivos como usted mismo ha confirmado, jactándose, como buen español de ser un ignorante. No se engañe, por eso lo han votado tanta gente”.

“Alguien” decidió subsanar el problema de que el presidente –o cualquiera- “nunca le leyera” y adjudicó el texto a José Luis Sampedro. Multitud de publicaciones lo han reproducido incluso con la foto del querido profesor. Comentaristas y tertulianos se han hecho eco de él en diversos tonos. Cada día varias personas lo enlazan y distribuyen. Empiezo a dudar si hay alguna obra real de Sampedro -de extraordinaria brillantez- que haya alcanzado mayor difusión. Tyndaro, el autor, no sabe qué más a hacer para desmontar el bulo, pero sus quejas ya no tienen el mismo eco. La bala ya ha salido y no vuelve atrás.

Y es que el texto contiene una expresión mágica: “Hijo de puta”. Ese sector de la sociedad que solo lee titulares –como mucho- gusta de la simplificación y de las palabras “fuertes”.

Con la misma o mayor intensidad, se ha difundido que en España hay exactamente 445.568 políticos, tres o cuatro veces más que en país alguno. Y eso sirve para degradar aún más de lo que lo está la política. Un periodista, también en un blog, se ha molestado en contarlos –los bulos se disuelven como por arte de magia confrontados con la verdad-. Y resulta que son la cuarta parte. Y esto ¿cómo ha sido? Enrique Betancourt lo explica:

“Porque en el ranking figuran cargos de confianza, trabajadores del Defensor del Pueblo, sindicalistas liberados, integrantes de las patronales, empleados de las empresas públicas (como esos de Gesplan a los que se acaba de aplicar un ERE, a los que supongo hará mucha gracia el tratamiento de “políticos”, en paro por cierto), organismos de igualdad y prevención de la violencia doméstica, cámaras de comercio o investigación oceanográfica y pesquera (¿estarán los ‘políticos’ del Centro Tecnológico de Ciencias Marinas de Taliarte? ¿investigando sobre lubinas, doradas o bocinegros?).

Pero también organismos de gestión catastrales, gabinetes de prensa, cargos de designación directas en Educación y Sanidad, entidades bibliotecarias y museísticas y, asómbrense, agencias meteorológicas y entidades de transplantes y donación de órganos, así como agencias de cambio climático y reducción del gasto energético, entidades de astronomía y astrofísica (nuestro Instituto Astrofísico de Canarias debe estar lleno de políticos de todos los colores…y estrellas), protección medioambiental y actuaciones en la costa o Instituto Cervantes. Les faltó bedeles, ujieres, conserjes y personal de limpieza de ministerios y consejerías”.

Por supuesto, el presunto exceso de políticos y la cifra mágica de los 445.568, circula con tertulias mediáticas y redes sociales, llega al correo en power point o con textos en rojo y grandes admiraciones. La bola de nieve se engrosa y rueda sin control.

La sociedad con mayor acceso a la información de la historia crea y traga bulos como en las épocas del mayor oscurantismo, cuando se hurtaba la verdad.  Puede que más incluso. Hay quien pondría las manos en el fuego porque Elvis Presley vive y el hombre nunca llegó a la luna. O porque los atentados del 11M fueron obra de ETA y no del terrorismo islámico que no le venía bien al entonces gobierno del PP, y que ha dado impunes y lustrosos beneficios a El Mundo de Pedro J. Ramírez y el resto de la caverna.

Hay quien repite como el balido de un rebaño que “No hay dinero”, que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” o que “no hay otra solución que los recortes” y “todos debemos arrimar el hombro” (menos los beneficiarios del sistema neoliberal para quien trabaja el gobierno del PP). Ése es el objetivo.

El bulo puede entrar en nuestro ámbito y, por supuesto, encontrar cabida momentánea. Pero reflexionando un poco uno ve que el texto del «Hijo de puta» no puede ser de Sampedro, o que -aún en el país de la trampa y la corrupción- suena rara esa desorbitada cifra de políticos. Pero la proliferación del bulo -múltiple- es síntoma de ignorancia, de credulidad, de poca estima por uno mismo como ser racional. De sumisión. De desorientación social. Vamos a llegar a dudar de todo lo que nos cuentan. Aunque ciertamente en los tiempos que corren desde el gobierno nos dan motivos de perplejidad todos los días.

En términos generales, de desinformación. Y no se puede edificar nada sobre cimientos falsos. Nada. Los puentes se caerían si los datos sobre los que se asientan no fueran reales. Igual es la verdad de los hechos que aporta la información cierta.

Tiempos de bulos y de relativización. Todo es opinable, todo tiene matices interesados. Y de tragarse lo que decidan otros sin el menor cuestionamiento. Tiempos de no usar la cabeza.

Ay, milana bonita

El gobierno ha sacado de la cobertura de la Seguridad Social una serie de productos a los que ahora va a gravar -además- con un 21% de IVA, lo que implica una subida de este tributo de casi el 150%.

Buena parte del conjunto de productos afectados  por el incremento del IVA parece indicar una  intencionalidad ideológica. Por ejemplo, hacer privativa la cultura a quien pueda pagarla, dificultando su acceso popular. O acentuar las desigualdades sociales.

Llama la atención en particular que el PP considere un lujo a costearse uno mismo –en muchos países europeos el Estado sufraga estas necesidades- y a un elevado precio, el dentista o las gafas y lentillas. Parece que quisiera volver a la España “como dios manda” de cegatos y desdentados que servían sumisos al señorito. Aquella que retrató Delibes y bordó Mario Camus en “Los santos inocentes”. Con un Alfredo Landa lameculos y puteado. Y un magistral Paco Rabal, sin dientes y no sabemos si incluso ni mucho vista, ni luces, aunque atinaba a ver, querer y sentir a su… milana bonita.

14 de Julio. Toma de La Bastilla. La prensa española no lo recuerda, se mueve por otros intereses  al tratar las protestas populares por los recorte (y recrimina que «ningún manifestante ni periodista  prestara ayuda» a la delegada del Gobierno en Madrid). Pero una ciudadanía conectada e informada parece tener más libertad o mayor sentido periodístico.

Composición del usuario de twitter @arma_pollo

En un retroceso histórico, los Juan Diego y familia vuelven al poder y lo ejercen con bota de hierro. Y muchos Alfredo Landa. Una enorme irritación crea también numerosos Paco Rabal. Y es que hay cosas intocables. Como la milana bonita.

Actualización:

En su línea habitual, el Gobierno modifica o amplia en el BOE lo relacionado en el Consejo de Ministros. Las gafas y las lentillas subirán al 10% de IVA y no al 21%. Habrá menos cegatos que desdentados, por tanto. Añade una reducción del 30% a la ayuda al alquiler para jóvenes, que queda en 147 euros al mes. Y donde realmente evalúa las medidas es en un documento en inglés destinado a inversores y facilitado a la prensa extranjera, cuyo conocimiento debe ser innecesario para los españoles. En él, por cierto, figura una cantidad menor de la que el PP ha prometido a Bruselas: habrá más recortes.

Cualquier sistema que montéis sin nosotros…

Lo escribió Leonard Cohen y lo lee el gran Constantino Romero

Necronomía

Conocí a José Rubio Malagón (Madrid, 1972) simplemente porque me escribió enviándome sus viñetas. Algunas de ellas empleé en el blog, dado que él me autorizó. Sintonía absoluta con ese humor de denuncia, esquemático y rotundo.

Lleva 15 años publicando su trabajo en diferentes medios. Ahora lo hace preferentemente en El Jueves, lainformación.com y El Mundo. Este viernes sale a la venta su libro «Necronomía» con una recopilación de 83 páginas. Muy bien editado, textura, colores, contenido. En la mejor de la mejor tradición del humor gráfico español, singular y con un pulso latente de vigía, de llamada a la realidad. Actualizado hasta los dolores de la deuda, atraviesa los mercados, la reforma laboral o el retraso en la edad de jubilación. Malagón se sirve del humor negro para denunciar los abusos de este sistema económico que ha teñido la política y la sociedad. Donde prima más el beneficio, el lucro de unos pocos, que las personas. Sonreír, mucho mejor que llorar, para buscar la rabia y de ella la fuerza para actúar.

No es una pesadilla: está pasando

 Se levanta uno con una losa encima a poco que se tenga consciencia y conciencia. No se puede hacer tanto daño social en 4 meses de Gobierno. Se les cae el país a pedazos –se nos cae- y persisten con inusitado empeño en la pertinaz destrucción del sistema de todos. Este jueves se consuma el atropello a la sanidad y la educación públicas con la aprobación de los decretos de reducción de 10.000 millones (adicionales sobre los recortes ya perpetrados en los presupuestos) a estos servicios. Y la vuelta a una televisión pública partidista (del PP) que también se aprueba por decretazo.

   Cada día los destrozos vienen en aluvión. Un día nos enteramos que se han de pagar sillas de ruedas y ambulancias “no urgentes”. Otro, que se suprime el diagnóstico de enfermedades a los recién nacidos porque también es caro. O que –en nuevos proyectos- se estudia el pago de la nutrición en dietas especiales a enfermos. Por ejemplo, por sonda, lo que les supondrá entre 119 y 920 euros mensuales.

    Que los recortes a la investigación suponen en realidad dejar los presupuestos a la mitad. Que habrá menos profesores y más alumnos por clase en los colegios. Que las tasas universitarias serán prohibitivas. Mientras, se subvencionan y promocionan los toros.

La corte de ilusos (y/o zoquetes) creen –a pesar de tanta mentira pasada, presente y futura- que así se arreglarán los problemas, pero si utilizarán la cabeza sabrían que se equivocan. Ningún país ha salido adelante recortando la educación y la ciencia (han salido solo y muy enriquecidos quienes utilizan a una sociedad ignorante). Lo que se amputa en lo esencial se dilapida en lo superfluo. Pero ni siquiera es eso: los resultados económicos que ofrece el gobierno del PP son catastróficos. Más paro, como no podía ser de otra forma con una ley que facilita el despido y los sueldos precarios, y una recesión galopante, consecuente con la política de “austeridad”.

Tenemos la prima de riesgo en niveles de peligro día sí, día no. El sistema bancario en bragas fruto de largos errores que competen a todos los gobiernos. Desde Felipe González (cuando los bancos españoles eran los que más dinero ganaban del mundo para nuestra perplejidad), a la burbuja inmobiliaria que infló el PP con su ley de liberalización del suelo de 1998 que ha podrido sus tripas fatalmente, a la alegría de Zapatero que no afrontó el problema. Y luego el desastre de las Cajas que, con sabrosas regalías a sus dirigentes, se desfondaron financiando circuitos de F1, megaobras, y hasta los pufos de los corruptos. El caso es que estamos supervisados ya. Y, como hace el neoliberalismo, por dos firmas norteamericanas que ya analizaron a los países a punto de rescate. Entrarán en los bancos, en sus contabilidades. Un fiasco completo. Por cierto ¿Alguien espera que en estas condiciones se reactiven los créditos?

 España no inspira confianza. Difícilmente puede hacerlo con un gobierno y un presidente, seleccionado entre el culmen de la incompetencia. Ana Mato, por ejemplo, se mercó el decreto de nuestros dolores con tantos errores que ha precisado su corrección en 5 páginas del BOE. Su escasa pasión por la cultura, les ha llevado a enviar un telegrama de pésame por la muerte del gran escritor mexicano Carlos Fuentes (premio Príncipe de Asturias, por más señas) atribuyéndole la paternidad de Artur Mas, porque hicieron un copia y pega del último pésame mandado. Hombre, que hubieran cogido el de Manuel Fraga que era mucho más sentido.

Escuchar a toda la corte, desde Montoro a Rajoy produce escalofríos y vergüenza ajena. Ana Botella pide a dios que ilumine a los gobernantes, y de otros campechanos y mentirosos compulsivos ya ni hablo. Parecen haber salido de la cámara de criogenización con la ideología con la que entraron hace 40 ó 50 años, ellos mismos o sus ancestros. Pues no resucitan ¡Gibraltar! Y prohíben ir a la Reina a Londres. Y ponen a la Guardia Civil a vigilar el peñón, en el que por cierto los gibraltareños son soberanos en sus decisiones, como dice el mandatario británico. ¿A qué juegan? A distraer de los problemas reales. Con ideología. Los ultras neoliberales sienten pasión por los conflictos internacionales que reavivan su patriotismo de hojalata. Desde Thatcher a Cameron en la propia Inglaterra, a este Rajoy indescriptible.

Mano dura con las protestas. Ninguneo, intento de minimizar su impacto (hábilmente secundado por los medios cómplices). ¿No es representativo de la sociedad el 15M por su número? Pues que alguien me explique cómo es posible volver al Medioevo a un país con el 23% del voto de los españoles y el 30.2% de los electores.

Preocupación, pesimismo, por uno mismo y por los demás. Una losa, ya digo. Que solo se aligera en las plazas reales de la protesta, o en las virtuales de Internet donde compartimos el pasmo y la rabia. Y es que no parece posible que todo esto esté ocurriendo, pero así es. No es una pesadilla, es una realidad aterradora. Sustentada, además, como digo, en unos resultados de gobierno que no pueden ser peores. O sí, a este paso llegamos al derrumbe. Ahora que, de las pesadillas se despierta, pero de la realidad también.

 

Actúa, un libro imprescindible

Paco Altemir

Me atrevo a recomendaros la lectura de este libro, avisando de antemano que no soy accionista de la editorial ni pertenezco a su consejo. Su lectura es un chorro de aire fresco primaveral en este túnel umbrío y atemorizador en que vivimos y en el que nos muestra la salida, hay luz al final pero depende de nosotros el llegar.

Comienza el libro Federico Mayor Zaragoza, ese Hombre del Renacimiento del Siglo XXI, nada de lo que es humano le es ajeno pues une a su condición de Científico y político con mayúsculas el de ser un poeta en cuyo último libro «DONDE NO HABITE EL MIEDO», nos invita con la coautora MARÍA NOVO a que hagamos frente a los «Amos del Universo» que emplean un método antiguo resucitado por los neoliberales de horca y cuchillo para someternos como pone de manifiesto Naomí Klein en su «Doctrina del shock». Son ellos los que nos temen: SOMOS MÁS, TENEMOS LA RAZÓN, Y NO NOS PUEDEN QUITAR ESA LIBERTAD A LA QUE, EN DEFINITIVA, ES LA CAUSA DE SU TEMOR.

Escribe un capítulo Baltasar Garzón, ese juez justo, valiente y cabal, que ha tenido la osadía de enfrentarse a esos señores de horca y cuchillo (y dentro de poco con derecho de pernada) y le han crucificado, poniéndole un sambenito, cortando su carrera y obligándole, como a tantos, a buscar el exilio. La experiencia que da el dolor por la traición ha abonado su mente para que nos cuente sus nuevas experiencias internacionales en el campo de la JUSTICIA, nos enseña el camino por lo que hay que luchar, no debe haber FRONTERAS para el Derecho y la Justicia.

Economistas críticos como Àngels Martínez Castells, Albert Recio y Carlos Berzosa, prefiero llamarles heterodoxos porque supone un plus de peligrosidad en esta época medieval, represora e inquisitorial que se avecina. Nos hablan de que existen otras alternativas económicas y que la privatización de la SANIDAD, no es solución pues habrá desaprensivos que se enriquecerán a nuestra costa. Un científico reconocido mundialmente como Einstein decía que para resolver un problema no se podían utilizar los mismos métodos que lo habían creado. Los pensadores heterodoxos , los que se salen de lo establecido son los que hacen progresar a la humanidad.

Nacho Escolar ese periodista de raza nos recuerda la IGUALDAD, tan apreciada por los norteamericanos en los albores de su democracia como cuenta Alexis de Tocqueville, y que es una condición indispensable para tener una auténtica libertad, no se puede tener LIBERTAD desde posiciones inferiores o subordinadas. hace muchoa años que lo pusieron de manifiesto los antropólogos que estudiaron el MATRIARCADO ORIGINARIO, se conocía la madre, no el padre, el cabeza de familia era el hermano de la madre. La MADRE no hacía distinción, quería a sus hijos por igual, la LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD eran inseparables, tres lados de un triángulo equilátero. El Mito de Caín vino a destrozar el triángulo al preferir un padre dominante y castrador a uno de los hijos. El sumiso ha sido el bueno hasta ahora, es hora de reivindicar la rebeldía de Caín, sin rebeldía solamente existiría la cobardía y la esclavitud.

Escriben otros periodistas sin miedo: Juan Luis Sánchez y Javier Pérez de Albéniz, cada uno de sus capítulos es impagable, un nuevo amanecer está próximo, existen obstáculos en el camino pero ninguno que no sea insuperable y no se pueda remover.

No puedo dejar de hablar de otra periodista de raza, Rosa María Artal , víctima de un ERE injusto en RTVE pero que no le ha impedido seguir con su vocación cada vez con más impetu, en el poco tiempo que la conozco ha escrito un libro, «La energía liberada» y ha coordinado REACCIONA y éste de ACTÚA. Creo que no ha hecho más que empezar, tiene una vitalidad y energía inagotables. En ACTÚA ha tenido la virtud de unir varias generaciones en un esfuerzo común, a la sabiduría senatorial ha unido la experiencia de la madurez y el dolor de las jóvenes generaciones que ven truncadas sus expectativas investigadoras por la incuria, dejadez, miopía e ignorancia de los políticos.

Jóvenes investigadores, Esther Samper y Sergio Pérez Acebrón cuentan en primera persona el drama que viven al tener que abandonar sus trabajos de investigación. Tendrán que ir al exilio , lejos de los suyos, a un lugar donde aprecien y hagan fructificar sus años de esfuerzo y dedicación. Las generaciones futuras notarán su exilio, como lo notamos los que ya tenemos una cierta edad y hemos conocido la ausencia de los mejores cerebros, pero esta España irredenta y analfabeta desprecia cuanto ignora.

Juanntxo López de Uralde es un vasco decidido y valiente, como diría Pío Baroja, ha dado muestras sobradas de ello defendiendo el Planeta Tierra, la Razón de ser de cuanto vive en él. Otra vez la incuria nos amenaza, incultura del ladrillo, asfalto y especulación, incultura de la resurrección de los trasvases y del cuidado de lo que queda de nuestras costas. Cuando la convicción destierra al pensamiento, cuando la incultura nos rodea por doquier, cuando las telebasuras ensucian todo, cuando el miedo nos acecha, hay que recordar a los héroes y sus enseñanzas, los lameculos y enchufados deben ser reciclados.

Rosa María Artal ha tenido el acierto de juntar a mi amiga del alma, Lourdes Lucía, cofundadora de Attac, con quien he trabajado tantos años y a quien tanto admiro con Sofía Roa joven pero con mucha experiencia profesional, se conocieron en el 15M por lo que es de fiar y es una garantía para los que ya estamos en la última o penúltima revuelta del camino de que la rebeldía va a continuar. Vuelven a proclamar que hay que desterrar el miedo para tener un futuro. No tienen cabida en este libro los acomodados, los bienpensantes, los egoístas, los conformistas, los vagos y demás gente de mal vivir.

Gracias a todos por la pasión que habéis puesto en vuestros capítulos, en la coordinación y en la edición, «nada grande se ha hecho sin pasión» decía Hegel.

ACTÚEMOS

*Francisco Altemir, alma de ATTAC, es un hombre con cuya rebeldía no pueden los muchos años que carga a sus espaldas.

El grito

Es uno de mis cuadros favoritos. Pocos como él reflejan en su trazo esquemático la angustia que impele a gritar. ¿Lo haría el autor? Los lienzos siempre son mudos.

El noruego Edvar Munch pintó varias versiones de ésta su obra cumbre. La última en 1985. La única que estaba en manos de un particular y no en museos de Oslo. Pues bien acaba de ser vendida por 106,5 millones de dólares (81 millones de euros), alzándose con el récord jamás pagado por un cuadro. Ha superado a Picasso que lo ostentaba hasta ahora.

Munch gritó su propia desesperación personal por una vida cargada de infortunios, pero esa obra alumbrada en tiempos en los que la pintura rompía moldes –poco después de la irrupción del impresionismo-, en el que el mundo también estaba asistiendo a cambios significativos, se ha convertido en un icono que traspasó todo el siglo XX y que como tal llega a nuestros días. Andy Warhol también recreó el grito, con menor fuerza sin duda.

Nos cuentan que “el arte de ha convertido en el mejor refugio para los inversores”. En estos tiempos de libros mayoritariamente huecos o entintados, de periódicos vacíos, de sociedad vana, es lógico que se apueste por el valor monetario de una obra de arte para, quizás, después guardarla bajo siete llaves y no mirarla más.

Pero ocurre también que la desesperación es un valor en alza. Consciente o no. Y El grito de Munch puede hasta revalorizarse.

Muchos querríamos gritar por la demolición del precario Estado del Bienestar del que disfrutamos, por el que nunca tuvo la mayor parte de la Humanidad.

Escuchamos a Esperanza Aguirre pedir más recortes, o decir que van a ver si nos cobran por conducir por autovías que ya pagamos, escuchamos a Aguirre, a Cospedal, a Mato, a Montoro, a Soraya, a Gallardón, a Rajoy por solo citar a algunos, y un grito brota en la boca del estómago.

Vemos a los convergentes catalanes dispuestos a cobrar la cama hasta al enfermo, en una sanidad pública que destruyen para dar negocio a sus colegas privados.

Escuchamos a un Basagoiti vasco, sacar el “facherío neoliberal” del armario, y asimilar los seguros de salud con los de un coche, y un bramido se desplaza por nuestro interior.

Vemos a todos ellos controlar ideológicamente a los ciudadanos, reprimir sus protestas, mientras muchos medios manipulan y dicen que vivimos en el mejor de los mundos y que ni se ocurra comparar esta etapa con la peor de nuestra historia y clamamos por todas las vísceras de nuestro ser.

Asistimos a cómo -p0r políticas erráticas que no se pueden ni contestar- cae al abismo nuestra economía, la prima y la bolsa, la bolsa y la vida, sabemos que es preludio de mayores recortes, y contemplamos a los medios con portadas de fútbol y a tantos ciudadanos ensimismados, y casi es milagro que nuestra voz no atruene el espacio.

Porque en realidad no gritamos, tampoco Munch que lo hizo en el silencio plano aunque su voz haya trascendido hasta nuestros días. Es preferible reírse con una carcajada sonora. Ayer lo hice al saber que los cantamañanas del gobierno de Cataluña estrenaron página web con traducción al inglés pero la hicieron mecánica a través de google y les salió que su flamante presidente era Artur More. ¿Más? Tan menos…

La voz sale en la carcajada, reprimimos el grito en cambio que, entonces, corroe el estómago. Estoy por salir hoy a la calle al menos haciéndola sonar como Tarzán. Menos es nada 🙂