España, lo que pudo haber sido y no fue

Hace ochenta años que se proclamó la República. Como decía hace poco Almudena Grandes, ¿gracias? a la televisión, ahora se sabe algo más de ella, de su vivir cotidiano… dramatizado. Como otros grandes temas, la Segunda República es objeto de controversia y de opiniones a –presuntamente- confrontar. De opiniones, no de datos. Hechos incuestionables son los que aquí señala Santos Juliá:

“Por un lado hay un bloque de pseudohistoriadores que responden como hicieron los vencedores: la Guerra Civil empieza en la República. Por otro, hay una visión beatífica que congela la República en el 14 de abril de 1931, un día lleno de alegría y esperanza. Suprimir de la República la visión de conflicto es devolver una visión falsa de los años treinta». Con todo, es rotundo: ni la guerra empezó en 1934 ni era inevitable: «La Guerra Civil no tiene su origen en la República sino en un golpe de Estado«.

Hay más cosas que yo sé, siento y lamento. La República optó por la educación, empezando por erradicar el analfabetismo. Gran parte de España, sí, era analfabeta. Aquel período histórico, plagado de errores, según insignes historiadores y pensadores de la altura del ex terrorista del GRAPO Pío Moa, fue abortado por un Golpe de Estado. Algunos creen -incluso-hoy- que era necesario. Nada menos. El caso es que los intentos republicanos, por la educación por ejemplo, fueron sustituidos por un negro período -de cuatro décadas que se dice pronto- en la que se anuló a la mujer española. Sin ir más lejos, también. Es decir, que las grandes inquietudes de mi madre fueron cercenadas por una vida sin instrucción (que ella suplió como pudo por su cuenta) y por el sometimiento absoluto al hombre como mandaba el régimen. No vamos a repetir los datos tantas veces dichos del trato que recibió la mujer como una tarada mental en el franquismo, pero ese parón tan descomunalmente largo no pudo ser inocuo. También mi brillantísimo padre –que tuvo que abandonar el colegio a los 9 años para trabajar y sacar adelante a una familia numerosa- hubiera dispuesto de más oportunidades.

Pienso hoy en lo que pudo ser y no fue. Esa idea que me gusta en otros niveles de la vida –“lo que pudo ser y no fue”- tiene como característica principal su inutilidad, porque no se puede volver al pasado y cambiar lo que no se hizo, lo que sí se hizo.

Lo peor:  de que aquellos polvos estos lodos. Una sociedad gregaria que precisa tutelaje –salvo excepciones, entonces, en medio y ahora-. Y la pervivencia de una clase dominante que muestra sin pudor su crianza en la ideología represora, insolidaria, autoritaria, desigualitaria, cerril y de un profundo relajamiento ético del franquismo.

Lo vemos todos los días. Imputados por corrupción (traduzco: robo del dinero de todos, del dinero público) presentándose alegremente a las urnas, para que los votos de corruptos como ellos, o al menos, muy, pero muy, desinformados, les rediman como en las… ¿monarquías bananeras? La demanda de Francisco Camps contra los medios informativos –que no controla- por haber publicado su lista de presuntos corruptos, encabezados por él mismo, que le ha obligado a retirar su partido, el PP, que sin embargo avala esas listas de presuntos corruptos. Vaya, que estilísticamente no es correcto repetir tanto la palabra “corrupto”, pero es que me apetece remarcarla.

   El Alcalde Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con su beatífico tono de yo no rompo un plato –para eso tiene tuneladorasnos explica que limpiar las calles de los “sin techo”, es para que estén mejor, por su bien. Su listísima contrincante, Esperanza Aguirre, le recrimina: ella ama “la libertad”, la de mercado. Entre todos, suprimieron los centros psiquiátricos porque eran caros, merman la asistencia social y la sanidad pública –tarea a la que se ha entregado de forma entusiasta en Cataluña el convergente Artur Mas-, porque no hay dinero… para eso. Lavemos la cara, barriendo la calle de pobres, sin afrontar el problema que pasa por invertir dinero en soluciones reales.

 Y ahí tenemos también a la Delegación del Gobierno de Madrid, en manos de la socialista Mª Dolores Carrión Martín, que ha prohibido la «procesión atea» que se pretendía hacer el Jueves Santo, por coincidir con las procesiones tradicionales, por la «unanimidad» en contra del ayuntamiento y Comunidad de Madrid y porque «la manifestación, en cualquiera de sus recorridos, discurre por una zona donde se encuentran múltiples parroquias». Perpleja, me quedo perpleja.

Es diario, lo sabemos. Hace 80 pudo haber un cambio de rumbo para esta desgraciada España. No fue así. Por el contrario se cortó de raíz para profundizar más en nuestros males seculares. Un día tiene que llegar en el que se inicie la senda para convertirnos en un país algo más culto, educado, con criterio y sentido cívico, honesto. Porque así sean la mayoría de sus ciudadanos.

«Reacciona» ya está en la calle

Ya está en la calle. En un tiempo récord. Con todos los medios para que se difunda. El caldo de cultivo de este blog, el empuje de aquel contrATTACando que hicimos en Noviembre, ver que en Francia había muchos ciudadanos dispuestos a indignarse y escuchar vientos de cambio, ha desembocado en este libro. Su contenido merece altamente la pena en mi opinión. Es un relato documentado, escrito con razón y pasión, con libertad, sin etiquetas. Ilusionante.

Reacciona es un libro “de argumentos” y aún así destacan ideas condensadas en frases.

Stéphane Hessel:

«Frente a los peligros que enfrentan nuestras sociedades interdependientes, es tiempo de acción, de participación, de no resignarse. Es tiempo de democracia genuina. Tiempo de movilizarse, de ser actores y no sólo espectadores impasibles, progresivamente uniformizados, gregarizados, obedientes».

José Luis Sampedro:

“Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

“Debajo de la alfombra aparece un suelo corroído que no va a mejorar remendando la alfombra para taparlo mejor. Occidente puede correr la misma suerte de otros imperios extinguidos, dejando un vacío bajo la palabra Europa”.

Federico Mayor Zaragoza:

“La crisis sistémica no se puede abordar simplemente insuflando recursos económicos o impulsando la producción de sectores clásicos de la economía sino con un cambio profundo centrado en la sostenibilidad humana y ambiental”.

“Es, pues, una ocasión histórica para redefinir el sistema económico mundial a favor de la justicia social. ¡Ha llegado el momento de “rescatar” a los ciudadanos! ¡Ha llegado el momento de “superar los límites de lo posible”!”

Baltasar Garzón:

“La corrupción como fenómeno que genera injusticia y desigualdad entre los ciudadanos, debería levantar océanos de protestas y rechazo frente a quienes deberían ofrecer respuestas para erradicar esas prácticas torticeras en una sociedad y no lo hacen”.

“Es el momento de que la sociedad civil actúe unida, mano con mano, hombro con hombro, como en las grandes ocasiones en las que ha sido convocada a salvar la situación. Hoy, es el momento en el que, más allá del esfuerzo diario de sobrevivir, seamos capaces de ponerle fin a las acciones de los que quieren aprovecharse de las instituciones, corrompiéndolas y destruyéndolas, y de conseguir su expulsión de la vida pública”.

Juan Torres López:

“¿Estaban en la inopia los funcionarios mejor pagados del mundo, los economistas más reputados, eran simplemente ignorantes e incompetentes o sencillamente mentían?”

“Es mentira que haya que recortar el gasto para salir de la crisis porque los déficit y la deuda no se han producido porque los gobiernos sean unos «manirrotos» y el gasto social excesivo, como suele divulgar la opinión neoliberal predominante.”

Angels Martínez Castells:

“A lo que más se parece la privatización de empresas públicas en muchos casos, es a un robo con desfalco que debería figurar en el Código Penal”.

“Una estimación cautelosa estima que las fugas de capitales a los paraísos fiscales supone que los Estados dejen de ingresar entre 250 y 300 mil millones de dólares anuales. Es el gran robo organizado, a gran escala. Y consentido”.

Rosa María Artal:

“El viejo lema de los medios, de todos los medios, “informar, formar y entretener”, pasó a convertirse en “entretener para vender”.

“Libertad de mercado pues, pero tiene que incluir otras libertades imprescindibles, de cumplimiento conminatorio: la libertad de comer, de beber agua potable, de vivir, de educarse, tener acceso a la sanidad, a la justicia, a la cultura, a pensar y a expresarse. Todos. La libertad no puede ligarse únicamente al beneficio económico”.

Ignacio Escolar:

“España también cuenta con el récord absoluto de paro juvenil del primer mundo: un 40,06%. Hay que viajar al norte de África, hoy en llamas, para encontrar un porcentaje de paro juvenil similar a esta cifra”.

“De todos los argumentos contra cualquier movilización, hay uno especialmente repetido desde que existen las huelgas: “No va a valer de nada”. ¿En qué estrellas está escrito que nada de nada va a cambiar?”

Carlos Martínez y Javier López Facal:

“En el ranking Scimago de universidades del mundo, figuran seis universidades alemanas entre las doscientas primeras, frente a una sola española”.

“No es una extravagancia propia de ricos ociosos, el hecho de que los países de mayor producción tecnológica y mayor dinamismo económico sean también los que más invierten en investigación básica. Se trata más bien de que los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”.

“No nos resignamos concretamente a que España no tenga una educación tan buena como la de Finlandia, o una investigación científica tan profesional como la de Suecia”.

Javier Pérez de Albéniz:

“La destrucción de la educación pública es el problema número uno de este país, de cualquier país, por encima incluso del paro, del terrorismo, de la corrupción política”…

“La cultura es la mejor revolución. Seguramente por eso a los Gobiernos mediocres y dictatoriales les espanta la posibilidad de un pueblo educado, culto, con preparación, con criterio”.

“No olvidemos que luchar por la cultura es luchar por el conocimiento, por la dignidad, por la igualdad.

Lourdes Lucía:

“El planeta se ha convertido en un gran casino financiero en el que se apuesta con el deseo de ganar mucho dinero en poco tiempo. Y las fichas con las que se juega van desde los ahorros a las pensiones, desde las hipotecas a los alimentos”.

“El interés de todos debe estar por encima del provecho individual. No es posible que el miedo, la desesperanza y la manipulación acaben con nuestra capacidad de reacción”.

Y así… 176 páginas. A 9,50 euros.

*A las cinco contestamos preguntas en 20 minutos, Lourdes y yo.

http://www.20minutos.es/entrevistas/rosa-maria-artal-y-lourdes-lucia/295/

El paradigmático caso de Baltasar Garzón

 El Supremo ha decidido llevar a juicio al magistrado Baltasar Garzón por las escuchas del ‘caso Gürtel’. De esta forma, Garzón, y el portavoz socialista en Valencia, Ángel Luna –acusado por mostrar una copia del sumario en las Cortes regionales- son los primeros en dar cuenta ante los tribunales en relación a la trama que ha detraído del erario público miles de millones de euros. Es decir, uno por investigar a los corruptos y otro por denunciarles. Garzón, que ya está suspendido en sus funciones en la Audiencia Nacional, se enfrenta a un delito de prevaricación (que acabaría con su carrera) por ordenar intervenir las comunicaciones de los cabecillas de la trama en la cárcel, avaladas por la Fiscalía, y que otro Juez continuó. Los presuntos autores, empresarios y políticos, de un delito nada presunto,  siguen esperando a que resuelvan sus múltiples recursos para ralentizar la investigación hasta hacerla casi inviable, como ha ocurrido en muchas otras ocasiones.

La investigación policial y judicial, a raíz de la denuncia de un concejal del Partido Popular en Majadahonda que tenía relación con el cabecilla, Correa, (conviene no olvidar este origen)- permitió desentrañar una compleja red de favores, obsequios interesados, cajas B, adjudicaciones ilegales de contratos, valijas volando a paraísos fiscales, y altos cargos enfangados (del PP), que han robado dinero público (eso es la corrupción política). El delito es real, insisto en la obviedad, solo falta el juicio para atribuir responsabilidades y penas, y muchos dudan de que llegue a celebrarse, o no en su integridad, entrando a formar parte de ese inmenso océano de la impunidad que ni siquiera pasa factura social.  Numerosos imputados políticos, entre ellos Francisco Camps, siguen en sus puestos, aspirando a la reelección porque como dice el candidato del PP a la Moncloa, Mariano Rajoy, entre otros muchos, «el auténtico juicio es el de las urnas».

El juez del Supremo Alberto Jorge Barreiro ha abierto juicio oral a Garzón con la misma celeridad que Varela lo hizo para encausarle por su intento de investigación del franquismo. Garzón ha relacionado en algunas declaraciones ambos hechos, que su persecución empezó cuando metió las narices en la Gürtel.

Baltasar Garzón concita odios y despierta pasiones y siempre se le cuelgan las muletillas de “juez estrella” y “polémico”. Terribles delitos en el país de la mediocridad, no solo intelectual sino moral. Con todos sus defectos que sin duda los tendrá como cualquier otra persona, dénme un millar de “Garzones” y damos a este país la vuelta. Ha investigado con igual rigor al GAL y a ETA, luchó por la jurisdicción universal con algunos frutos (Pinochet) y, por ejemplo, se ha dedicado con ahínco a combatir la corrupción. Pero para algunos, incluso presuntos progresistas, sus logros se enmascaran por las emociones que provoca su personalidad.

Baltasar Garzón es uno de los autores de Reacciona, el libro que he coordinado. Fue un empeño personal mío, a pesar de los muchos enemigos que se ha ganado, (precisamente por eso) y él estaba muy ocupado, pero aceptó participar. Y quería que Garzón estuviera en un libro con pretensiones de cambio. tanto por su trayectoria como por el escándalo que supone su enjuiciamento por el impune franquismo que aún pagamos como indeleble pecado original de nuestra generación. Me parece intolerable, me parece gravísimo, para nuestra presunta democracia.

Baltasar Garzón comienza su capítulo, Reaccionar para avanzar, desarrollando esta idea:

«Alguien ha dicho que nos ha tocado vivir los tiempos de la vergüenza, la mediocridad y la renuncia».

Y sigue con éstas, por ejemplo:

“Desafortunadamente, la capacidad de indignación, motor de la capacidad para reaccionar, está vacía. El nivel de adormecimiento es muy peligroso porque conduce al desinterés más absoluto por lo público y por lo solidario. Nada es mío y por tanto, nada tengo que hacer por mejorarlo”.

“La corrupción como fenómeno que genera injusticia y desigualdad entre los ciudadanos, debería levantar océanos de protestas y rechazo frente a quienes deberían ofrecer respuestas para erradicar esas prácticas torticeras en una sociedad y no lo hacen. Por el contrario, en España, todo es diferente, la situación se torna peculiar porque no da miedo ser corrupto, incluso se festeja al que lo es, lo que preocupa y desfavorece es que te descubran”.

Garzón propone a los políticos “un “contrato con los ciudadanos”, un lema electoral común: “no mentiremos a los ciudadanos”, “no prometeremos nada que no cumplamos”, “no jugaremos con la necesidad y la esperanza del pueblo”, “no subastaremos sus sentimientos y legítimas aspiraciones”, y también, porque no, les haría una petición: “hagan que los ciudadanos españoles crean en la política”.

“En todos los países democráticos que conozco y que han tenido un período dominado por la represión y la dictadura se han hecho esfuerzos para contarlo y explicarlo en los planes de enseñanza; como también se ha intentado dar una respuesta desde la justicia. Aquí, 75 años después todavía se sigue sin reconocer una parte de la historia”.

“Desgraciadamente en el mundo occidental actual hay demasiados espectadores y pocos protagonistas. Vivimos en una sociedad epidérmica preñada de superficialidad en la que a quienes se comprometen y pelean por mejorar y cambiar las cosas, se les persigue y aniquila”.

¿Por qué habré llamado al ST de Movistar?

Lo que tienen las tardes indolentes. Desde hace unos días se congelaba la imagen de Imagenio. Mi cuerpo andaba de sofá y tele, y, para una vez que lo necesito, no me funciona el servicio. Llamo, a pesar de las voces que en casa me alertaban del peligro de semejante temeridad.

Un chico muy amable y resoluto quiere comprobar todos los extremos para detectar la avería.

-Desconecte el router. Lo hago.

-¿Ve una luz naranja?

-No, son todas verdes y parpadean.

-Tiene que ser la de ADSLPP y habrá de verla naranja.

-No se ve.

-Hágase con un palillo o alfiler, detrás del aparato verá un punto al lado de los cables, presione con el palillo hasta que note un clic a los 20 segundos

-Nada

-Reseteo… Llamaré en 5 minutos para ver si ya tiene la luz naranja.

Es una mujer la que llama. Volvemos a hacer pruebas. Anda pensando como el anterior que igual tienen que avisar a un técnico. Van a comunicarlo a la central. Allí harán más pruebas. No sé si la punción con palillo he de efectuarla sobre el pie izquierdo o sobre el derecho, o quizás haciendo el pino o ya no hace falta. En el intervalo entre 3 y 5 horas me darán una solución, me han dicho.

Solo se congelaba la imagen de Imagenio, funcionaba Internet, pero tras las llamadas, pinchazos y reseteos ya no funciona tampoco. La mujer que me atienda dice que no me podía funcionar Internet, lo hacía, he estado un rato en Twitter y tengo testigos. No me cree. No puede ser. Igual no es la avería que suponen.

Estamos hablando de si tramita la avería hacia la central cuando el teléfono se queda mudo también: me han dejado sin teléfono, sin Internet y sin imagen de Imagenio.

No sé si están tramitando mi avería. Tienen mi móvil y no suena.

El teléfono fijo acaba de resucitar. Llamo, suena una musiquita que dice algo de “Be O.K.”. Me pasan al servicio de reparación de teléfonos que es lo único que funciona ahora. No es allí. Me transfiere. Más “Be O.K.”. Llevo ya 5 operadores distintos. La última ha desistido de nuevas punciones y ha confirmado que la avería está tramitada.

El dispositivo móvil de movistar, a razón de 15 euros mensuales, va a la increíble velocidad de 2 Kbites. Solo se congelaba la imagen de televisión. Y la causa de mi indolencia era… una leve jaqueca. Se impone noche de música y velas, porque aún temo que la antigua Telefónica me corte también la luz.  Todo es posible con movistar.

Actualización 22.00:

  Ya lo han arreglado. En dos horas. Tampoco está tan mal. ¿Que les costaba tener un poco más de cuidado al principio?

Actualización 22,30:

   Se ha vuelto a estropear Imagenio. Me dicen que ahora es el descodificador. Quería hacer más comprobaciones:

    -¿Quiere comprobar si el cable está conectado?

   -Lo está. Lo he comprobado varias veces esta tarde. Ha funcionado media hora y se ha vuelto a parar. Conectado está.

Él quería seguir -no sé si con punciones-, pero me he negado.

   Recibiré una llamada para que ¡por fin! venga un técnico.

Actualización 11 de Abril:

  Ha estado el técnico. Ha mirado concienzudamente. Ha cambiado todo y ya funciona perfectamente.

«Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo»

Pocos secretos más inexpugnables que el número de personas que asisten a cualquier manifestación en España. En la Era de los satélites y la tecnología, no es posible saberlo con precisión jamás. Leo y oigo, mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, cinco mil. Bien, pues había muchos jóvenes en Madrid protestando por el negro futuro al que les abocan. Por su presente precario.

Más del 40% de los jóvenes españoles están en paro, acaparando el récord del primer mundo. Hay quien argumenta que “esta cifra es engañosa porque muchos trabajan en la economía sumergida”. Estupendo futuro pues en el fraude y la inseguridad laboral y de derechos.

 En pancartas y pasquines, preocupación en cambio por la corrupción, por pensar en la banca antes que en las personas, por despilfarrar nuestro dinero. Por el porvenir privatizado que deja los servicios para quien pueda pagarlos, entregando el patrimonio de los ciudadanos a empresas privadas de lucro privado. Sin casa. Sin privacidad. Sin estabilidad que permita construir apenas nada, porque nada puede edificarse si no es en sólido. Y aún hay más:  todo lo que dice su manifiesto. Se les ha quitado demasiado, sí.

Mayores y vecinos arropan. No podemos consentir que se destruya una generación. Ni seguir contemplando, como hace la mayor parte de la sociedad, la naturalidad con la que se informa y se aceptan las “intranquilidades” de “los mercados” en cuyo nombre nos restan derechos a todos. Ellos, la juventudsinfuturo, son pocos aún. Se están organizando. Los indignados lo están y mucho. También son ni-ni: ni nos callamos, ni tenemos miedo.

 Un amplio dispositivo policial, notoria cobertura mediática. Al final, un grupo de incontrolados que surgen de la nada, que no hemos visto al terminar la manifestación arman lío. Algún herido. Detenidos. El número de alborotadores siempre se conoce con mucha mayor precisión que el de los manifestantes pacíficos. 300 dicen ahora. ¿Se fue un tercio de la manifestación de 1.000 a levantar barricadas? ¿O era de la de 5.000?

Sin miedo. Por fin. Los hay que jamás se moverán si no se les marca una senda. Sin futuro pero sin miedo algunos jóvenes españoles ya, como otros jóvenes en otros países europeos. Las reseñas periodísticas acortan una de las frases coreadas en la protesta. Ay, que el tiempo es caro para la información, ay, perdamos el miedo. Merece la pena luchar y disfrutar de la dignidad de la vida. Nada es comparable a vivir con dignidad.

¿A las puertas del cambio? ¿Cuál?

Algo muy trascendental está ocurriendo. Pase que los árabes pobres se levanten contra sus dictadores, y que la evolución de algunos de los conflictos –no de todos por fortuna- esté llevando a los peores escenarios que cabía prever –léase Libia-. “Si puedes hacerlo mal ¿para qué te vas a molestar?” debe decirse la “comunidad internacional”. En esa guerra de cómodas opiniones que nos enfrenta aquí, por cierto, es tremendamente difícil mantener posturas unilaterales e inamovibles, porque la materialización de los acuerdos no depende de nosotros. Casi nada parece depender de nosotros, los europeos.

Pase que el África negra también cruja y Costa de Marfil arroje asimismo la cara más abominable que puede presentar un problema: el poder ganado en las urnas ha de dilucidarse a tiros, con centenares de víctimas, ensartados en codiciosos intereses económicos. Ramón Lobo helaba la sangre el otro día al escribir una terrible verdad: «África necesita desgracias grandes para lograr titulares pequeños». Seguid leyendo para entender los entresijos de este conflicto, si no los sabéis.

¿Pase? Cada drama es un mundo y el de todos se convulsiona y apenas parecemos tener tiempo de engullir los acontecimientos. ¿Nada va con nosotros?

Ahora bien, lo que me hace pensar que nos encontramos ante los estadios finales de un sistema que traerá un cambio es… algo tan simple aparentemente como un artículo del Wall Street Journal. Sí, ése diario al que llaman “la Biblia neoliberal”, en liderazgo compartido con el “Financial Times” británico. El WSJ nos ha dictado doctrina sin cesar. A todos. A España en particular, dado que tienen a Aznar de asesor. Zapatero pasó a visitarles para “tranquilizarles” en su visita a EEUU en Septiembre de 2010. Mientras Salgado se iba al FT en Londres para lo mismo.

«O los ricos comienzan a pagar impuestos o se enfrentarán a una revolución», ha escrito Paul B. Farell, uno de sus prestigiosos columnistas. El artículo del que informa El País no tiene desperdicio de principio a fin. Entresaco un párrafo, pero es digno de que no le sea perdida ni una coma.

«Sigan soñando», apunta Farrell, que avisa de que el 93% de lo que se oye acerca de los mercados, las finanzas y la economía «son conjeturas, ilusiones y mentiras con el único fin de manipular en la toma de decisiones para sacar el dinero de los bolsillos» de la gente. «Ellos se enriquecen diciendo mentiras sobre los valores. Odian a las normas de la SEC [regulador de la Bolsa de EE UU] que les obligan a decir la verdad». Y pone un dato como ejemplo: en los últimos 10 años, el 20% de los fondos de pensiones de los trabajadores -10 billones de dólares- se ha esfumado en Wall Street”, describe Ramón Muñoz.

Es decir, hasta los más recalcitrantes advierten que “los mercados” y los políticos que los sustentan –prácticamente todos- se han pasado, como se dice en España, tres pueblos. Y hasta en el EEUU, decepcionado por Obama, hay ya corrientes “revolucionarias” ¿o le quitamos las comillas?

En Europa, como vemos, lo que hay por el momento son movimientos… literarios. Rajoy sigue paseando su patético discurso neoliberal indeciso, o claro, pero indefinido en su concreción, mediocre hasta el sonrojo ajeno, y la ciudadanía continúa enzarzada en el dilema de los “galgos o podencos”. A todos los niveles. Desde Madrid o Barça, el uso manipulador del terrorismo, o las pugnas de candidatos.

En tanto se dedican horas a hablar de asuntos que deberían resolverse informativamente en 30 segundos (posibles candidatos políticos y el resto del dilema “canino” –galgos o podencos-), el mundo se está levantando. Si un neoliberal que trabajó para Morgan Stanley, Farell, alerta nada menos que desde el Wall Street Journal -estos chicos no dan puntada sin hilo-, que o cambian o la codicia les va a explotar en el gaznate -«¿Cuánto tiempo resta para que el resto de los países ricos estalle como Egipto?, pregunta- es que estamos ya en las puertas de un cambio.

No en Europa, parece. Ciego y sordo dormita el paquidermo azul de la UE. Peor en España que se dispone a profundizar en la barbarie neoliberal de la mano de políticos bien poco edificantes. No sé cuántos se salvan, de todos modos, de esa consideración. Alguno habrá. Que pida ayuda desde la cárcel de sus “aparatos”, igual deberíamos ayudarle. Empieza a urgir que alguien  se mueva en la dirección correcta. O que se mueva al menos.

“La Historia no admite vacíos: imparable la Vida los llena. Todo ocaso ofrece una ocasión”. Lo dice José Luis Sampedro en Reacciona. Circunstancias  similares se dieron tras el crack del 29, entonces el vacío lo llenaron los «itsmos»: fascismo, nazismo, y la revitalización del comunismo totalitario… y una guerra. No tiene por qué suceder lo mismo ahora. Algo o alguien llenará el vacío. Que sea la cordura, la justicia, la democracia.

(Llevo cerca de 40 años escuchando esta canción y creyendo que un día será posible. Algo cambió entonces. Un poco.)

(Aunque hay otras formas de verla ¿Más realista? ¿Hacía qué cambio vamos?)

Zapatero, aciertos y errores

José Luis Rodriguez Zapatero por Marisa Flórez. El País

Cuando le vi en televisión, durante el congreso que le eligió Secretario General, me atrajo su aire nuevo. La llamada “vieja guardia” del PSOE nunca le quiso. Solo le perdonaban sus aciertos. Hizo una oposición moderada y constructiva al PP de Aznar. Ya en el Gobierno también advertí en Zapatero, un decidido interés por modernizar España y situarla al nivel de los ciudadanos europeos –nada que ver con la UE-, hablo de la sociedad europea que está a ocho mil ochocientas ochenta y ocho leguas de la nuestra.

Impulsó leyes a ese fin. El divorcio rápido ayuda a muchas parejas a rehacer su vida. La ley de Igualdad y de Conciliación de la vida laboral también fue un importante avance. Más aún, en este país de machismo genético, muchos se han acostumbrado a ver mujeres en altos cargos de decisión. La de Dependencia empieza a resolver un problema eternamente aparcado e imprescindible, aunque no terminan de aplicarse por carencia de medios, y mala voluntad de los gobiernos conservadores de algunas comunidades. Homosexuales y transexuales se han visto “convertidos” en personas ¡qué gran adelanto! Avances progresista en la selección genética e investigación con células madre. La ley del tabaco inicial que se desmadró en el absurdo –en mi opinión- con su reciente reforma, era lógico aplicarla. Una ley del aborto europea. Impulsar el estudio de Educación para la ciudadanía. Nadie había hecho antes estas leyes para abordar esos asuntos concretos. Veremos lo que duran en manos del PP, si llega a gobernar.

No se atrevió sin embargo, en esa línea, con la separación real de la iglesia católica del ámbito público, manteniendo sus subvenciones y privilegios. Ni a regular el derecho a una muerte digna. Y estos errores se pagan.

En política internacional, no se doblegó ante Bush y sus desaires. O se acercó cuanto pudo a Europa, no era culpa suya que la UE sea como es. También habrá, en su momento, que «reconstruirla» para que se adapte al servicio de los ciudadanos. No es tan difícil, se logra con votos.

Ateniéndonos a los datos, a las cifras no opinables, es cierto que España tuvo una economía muy saneada durante la primera legislatura del Gobierno de Rodríguez Zapatero –por mucho que el PP, entonces y después, lo negara-. Llegar incluso al 4,1% de crecimiento -primer trimestre de 2.007- no es tarea fácil. Vino acompañada de una espectacular generación de empleo -3.000.000 de nuevos puestos de trabajo- y quedó dinero para medidas sociales. Los neoliberales europeos nos adoraban y hablaban del “milagro económico” español como algo a imitar.

Lo peor que hizo entonces Zapatero (y su gobierno) fue seguir sustentando el desarrollo en la burbuja inmobiliaria que se sabía terminaría por explotar, sin mirar al futuro. Y llegó la crisis financiera mundial. Y los gobiernos dijeron que iban a “refundar el capitalismo”, pero los poderes económicos no estaban por la labor, todo lo contrario. En la presidencia española de la UE, que además cambiaba a tener tres inoperantes presidentes al mismo tiempo, decidieron amargarle la fiesta. Era socialista, no tenía mayoría absoluta en España, nunca la tuvo tampoco. Y el “adorable” Zapatero se convirtió en la víctima a perseguir, junto, naturalmente, a los países y presidentes díscolos –algo- con la religión económica imperante, como Grecia y Portugal. Irlanda se fue al abismo ella sola, con amores neoliberales y todo.

La culpa del paro en España no es ni de broma culpa de Zapatero, pero tampoco solucionó el problema. Ha sufrido una oposición cerril y manipuladora que aún osa sacar ahora la bandera del terrorismo como arma electoral. Y no ha sabido defenderse de ella, pasando a ser considerado el peor presidente de la democracia, cuando hemos tenido nada menos que a Calvo Sotelo y Aznar. Incluso a Rajoy de vicepresidente.

Y le llamaron a capítulo: “reformas” o te hundimos el país, y héteme aquí que Zapatero abraza el neoliberalismo con fruición, tanta que parece imposible sin cierta tendencia previa. Y cede hasta el insulto: rebaja de sueldos, pensiones, jubilaciones (el aumento de la edad solo va encaminado a pagarnos menos)… la sociedad servida en bandeja a los poderosos. Porque además se niega a imponer en España un sistema fiscal justo: los ricos aquí siguen sin pagar impuestos. Ni siquiera acaba con la ley y la práctica de que quien no puede pagar la hipoteca (que tan fácilmente se adquiría desde hacía bastantes años, populares y socialistas) pague la deuda con la entrega del piso. Más aún, los grandes empresarios y banqueros que solo crean un millón de puestos de trabajo porque se dedican a especular con el aire financiero (y eso no revierte en la sociedad), se han convertido en la tercera cámara española. Una cesión sin paliativos. La Ley Sinde por mandato estadounidense y de los lobbies de la industria y de los llamados creadores, fue otro error clave. Y el desmantelamiento de la televisión pública, que, hoy con una deuda de 47 millones de euros al no tener publicidad ni buena gestión, se ve en la encrucijada de lo que el manual neoliberal marca para acabar definitivamente con ella o venderla. ¿Todo esto lo arreglará el PP? Permitidme que me ría, o que llore, no sé.

José Luis Rodríguez Zapatero, resumió, recién reelegido presidente del Gobierno por segunda vez, en unas frases inadvertidas que vi en alguna cadena –no recuerdo cuál-, el espíritu que debe impregnarnos para progresar en cualquier aspecto: “más reformas, más cambios, no rendirse nunca”.

Seguro que no pensaba en las mermas –no reformas- que terminó aplicando. Lo peor que ha hecho por tanto –en este agridulce balance- ha sido no dimitir cuando le ordenaron las “reformas”. Tuvo que dejar la labor a sus dueños naturales: los neoliberales del PP. Le queda un año en el gobierno, mucho me temo que terminará por desmantelar el mísero estado del bienestar del que España disfruta. Dejará debajo en consecuencia tierra quemada. Para que are y profundice en ella PP. Mal lo tiene el sucesor de Zapatero, por más que me consta no todo el Gobierno secundó su actuación. Malos tiempos, si no reaccionamos. Espero que lo que queda de una sociedad no pervertida se constituya en mayoría decisoria. Yo sigo pensando que no hay que rendirse, sino apartar en  lo posible a los torpedos que intentan obstaculizar el camino.

Todos no son así ¿verdad?

 Reacciona está creando una gran expectación casi dos semanas antes de que sea puesto a la venta. Ya salen artículos e información, incluso en la página de la editorial Aguilar.

Juan Torres, uno de los autores, lo ha contado también, como varios de nosotros,  en su blog. Y éste es el primer comentario, que firma Marco Antonio Guerrero:

 

Pienso que teneis que hacer algo mucho más corto de leer,.. que un libro. Vivimos en la época 

del SMS, del messenger, del Facebook,…etc,.. y por lo tanto un libro es DEMASIADO largo.

Incluso una buena imagen

puede tener mucho más mensaje y capacidad de reacción. Tenemos que ser capaces de UNIRNOS en algo que NO suponga mucha molestia para la gente. Pienso que la gente NO tiene ganas de Manifestaciones y menos de generar Violencia.

Pienso que la reacción social vendrá desde algo que se pueda hacer cómodamente desde casa. Se me ocurren ideas, pero tenemos que ponernos todos de acuerdo;

– NO pagar impuestos. Nadie.

– NO ver las Televisiones.

– NO consumir gasoil/gasolina.

– NO votar,…. nadie.

– NO,….seguir sin unirnos.

– NO seguir haciendo lo mismo que hacemos todos los días.

   Cada uno con sus cosas, individual.

   Si ese día llega, algo tiene que cambiar a la fuerza. Y espero que sea sin violencia.

  En cualquier caso,… sigo dándote ánimos y mucha fuerza, para que sigas en la LUCHA.

ETA: demagogia y desmesura

Vivimos en un país que impide construir futuros positivos porque de continúo precisa dedicar todas los recursos a apagar fuegos ficticios.

Vuelve ETA con fuerza ¿a matar? No a dar réditos políticos a una derecha sin escrúpulos –en este caso- que no duda en utilizar el terrorismo para manipular aún más de lo que está a la opinión pública y acaparar poder. De repente, un faisán y unas actas de reuniones redactadas por los terroristas, copan debates, páginas, ondas y las conversaciones de unos ciudadanos, algunos, que tienen problemas reales mucho mayores. Pero hemos –han- resucitado el «dime a quien odiar, dime a quien temer, no mires cuánto me beneficio».

 ¿Probamos a mirar las cosas desde otro punto de vista?

ETA ha asesinado a algo más de 800 personas durante los últimos 50 años. Y ha dejado heridos y mutilados. Terrible y condenable en todos los casos.

 Cada año la ley del beneficio económico y la mala gestión política arrebatan violentamente la vida de 16.000 personas, por efecto de la contaminación ambiental, según un informe de Ecologistas en Acción. La mitad de los españoles respira agentes peligrosos que dejan secuelas. En Madrid, la comunidad más afectada, el 80% de los ciudadanos. De haber sido ésa la tónica durante el último medio siglo, habrían muerto exactamente 800.000 personas por esa causa, sin ocupar más que un breve en los medios informativos. Y sin motivar tampoco protestas sociales. Ni un «rifirrafe» he visto u oído al respecto.

Todos los años una media de mil trabajadores muere por accidente laboral. Las víctimas con secuelas, apoplejías incluidas, multiplican desorbitadamente esa cifra. Falta de formación y/o medidas de seguridad influyen de manera decisiva en este balance. De nuevo, la ley del máximo beneficio y la precariedad laboral arrancan vidas y salud.

En los accidentes de tráfico (llegó a haber 4.000 muertos anuales) cabe alguna responsabilidad de quien va al volante en muchos casos, no de quien se los «encuentra». En los más de 3.000 silenciados suicidios que se producen cada año (por ejemplo, el suicidio es la principal causa de muerte de las mujeres entre los 30 y los 34 años) habría muchas culpas que repartir, sociales, políticas, económicas, no solo personales.

El caso es que cada vida vale lo mismo. ¿Usar pistola o bomba para acabar con ella marca una diferencia? ¿Tan abismal en su tratamiento político y mediático?

Dicho todo esto, aquí tenemos información real sobre el caso Faisán, el auto. No hubo presiones políticas para no perseguir el terrorismo. Notad que lo llama “hechos”. Aquí, cómo respira la derecha, en el editorial de ABC por ejemplo, en línea con el enardecido discurso del PP. “No hay precedentes en el mundo democrático de un Gobierno capaz de ofrecer la rendición del Estado a una banda de asesinos. Lo ocurrido coloca al Ejecutivo de Zapatero en el filo mismo del abismo”.

Un resumen de la hipocresía suma del PP y la prensa conservadora en el blog y columna de Ignacio Escolar con el que, como tantas veces, coincido.

«Zapatero apenas se movió: ni derogó la ley de partidos para legalizar a Batasuna ni dejó de detener a etarras ni acercó a ningún preso a Euskadi ni mucho menos entregó Navarra. Y eso que había precedentes: durante la penúltima negociación, la de Aznar con esa ETA a la que calificó como “Movimiento de Liberación Nacional Vasco” en 1999, el Gobierno excarceló a 180 etarras, 135 presos más fueron acercados a Euskadi, disminuyeron las detenciones y se invitó a volver a 304 prófugos. Uno de esos etarras liberados por el Gobierno de Aznar durante aquella negociación, Iñaki Bilbao, volvió a matar: asesinó poco después al concejal socialista Juan Priede. Y a nadie se le ocurrió acusar a Aznar de colaborar con ETA».

 Pero ya estamos de nuevo en harina para fabricar el pastel de la demagogia, utilizando el terrorismo como arma electoral. Arma electoral, repito. Tienen mucha práctica. En 2007, en un período en el que el único atentado en mucho tiempo fue el de la T4, el PP, la derecha mediática y grupos de extrema derecha varios, emprenden y desarrollan una campaña sin precedentes para protestar -dicen- por la política antiterrorista del Gobierno. Campaña tan ficticia -y obscenamente aprovechada- como ésta. Trece manifiestaciones cuento, pudieron ser más.

El diario ABC publica una tribuna del escritor Juan Manuel de Prada, titulado “Alta traición” que terminaba así: “»Llamemos a las cosas por su nombre: esto es alta traición. Cabría preguntarse si un gobierno que humilla el honor de un Estado no merece algún tipo de castigo. En épocas menos confusas esta pregunta habría obtenido una respuesta inmediata y severísima”. ¿En 1936 por ejemplo?

Lo contaba en mi libro España, ombligo del mundo, (y guardo impresa la tribuna hoy más difícil de encontrar en Internet) donde dedico amplio espacio a este tema. Por ejemplo, a la manifestación del 10 de Marzo de 2007, víspera del tercer aniversario de los atentados del 11M, que ni se nombran, porque en esta ocasión “no toca”. El PP fleta 760 autobuses para hacer llegar gente de toda España.

Mariano Rajoy, en el comunicado final, reitera sus teorías sobre las cesiones que le presupone al Gobierno e incluye tres interesantes puntos.

Uno mesiánico:

“Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan”.

Otro en el que parece desechar por fin la autoría de ETA en los atentados del 11M, aunque los manifestantes sigan gritando allí mismo “queremos saber” o “¿quién ha sido?”:

“La España que consiguió que ETA no matara porque no podía matar, porque la estábamos derrotando”.

Y un llamamiento que nos heló la sangre a muchos españoles:

“Necesitamos recuperar el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno yo quiero establecerlo con la gente, con los españoles. En ese espíritu, convoco solemnemente a todos los españoles, a los que les importe España, a poner fin a esta situación”. ¿Cómo? ¿Como en 1936? Pues ya están de nuevo igual.

¿Se da cuenta el PP y sus acólitos de cuántos votos dan al PSOE con esta actitud? ¿Se dan cuenta, sobre todo, de cuánto ofenden la inteligencia y el sentido ético?

(Vídeos de la manifestación aludida. El segundo, amplio, con un anuncio delante y no por casualidad. Son muy instructivo ¿dónde quedaron las acusaciones sobre Navarra por ejemplo? ¿Dónde está la responsabilidad por hacer estas acusaciones sin fundamento?)

A por el Estado del Bienestar

Paso a paso y sin pausa se está desmantelando el Estado del Bienestar que tanto nos costó conseguir. España –que aún permanece casi seis puntos por debajo de la media europea en “gasto” social- no conoció jamás las prestaciones de las que muchos de nuestros vecinos disfrutan. Los países nórdicos a la cabeza, Alemania o Francia invierten –incluso con gobiernos conservadores- mucho más en sus ciudadanos. Es decir, revierten en ellos los impuestos que les cobran. Del aire no vienen los dineros.

Las comunidades abren un debate sobre el copago, las del PP naturalmente, avanzan los titulares abriendo paso a lo que ha de llegar. Copago en sanidad y educación, ha dicho el Presidente de Murcia.

“Los defensores del copago argumentan que, cobrando una cantidad simbólica por estos servicios, se reduciría su demanda porque la gente no abusaría de ellos. Tal vez sea así en la Sanidad, aunque no creo que compense: pocos van al médico por gusto, ese pago simbólico –por pequeño que sea– no supondrá lo mismo para todos y nos arriesgamos a que algunos enfermos mueran por ahorrar tres pesetas. Sin embargo, ¿quién “abusa” de la Educación? ¿Qué clase de copago reduciría la demanda en los colegios sin provocar graves problemas de exclusión social?” escribe al respecto Ignacio Escolar.

Nos están vendiendo lo nuestro ante nuestra indiferencia. ¿De quién es el dinero público? Reacciona contiene todo un capítulo dedicado a ello. Porque lo asombroso es que asistamos al expolio tan contentos e incluso utilizando los mismos “argumentos” que nos inoculan. “Es que va mucha gente al médico”. Pocas ganas dan de hacerlo por capricho, al menos en la cada vez más masificada e impersonal sanidad de Madrid, gestionada ya por empresas privada en busca del lucro y privado, el suyo. En cuanto a la educación, la mala calidad de la española es la causa fundamental de que se carezca de información y criterio siquiera para saber y no oponerse a estos atropellos. ¿Copago para la educación? en vena y gratis habría que inyectarla.

Y, ya os digo, estamos -hoy como siempre- a la cola de Europa en inversión social (es más adecuado llamarlo así). Del eterno furgón de cola, ya se han bajado los viejos compañeros: Grecia y Portugal. Por detrás de España sólo quedan seis países del Este (Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Letonia y Lituania) y Luxemburgo. Hasta ahora, hasta hace un tiempo en realidad, la sanidad española podía presumir de eficacia pese a disponer de menos fondos que otros países. Pero también se quiere acabar con eso. La apisonadora neoliberal camina imparable. ¿Es imparable?