Trabajando 164 horas mensuales repartidas en jornadas de 8 o 12 horas sin descansos, ganaba 731 euros. Ahora estoy en paro y no llego a los 500 euros mensuales. No llego a “pobre relativa” y me paso de “pobre severa”.
Obviamente estoy endeudada ya que soy incapaz de administrar mi fortuna y hacer frente a los gastos mensuales.
Habrá quien piense que esto es vida y que los que nos encontramos en esta situación vivimos de esta manera de forma voluntaria. Que somos vagos, piojosos, perroflautas y parásitos de la sociedad. Que vivimos por encima de nuestras posibilidades y que no pagamos porque no queremos…
Puede que a alguien le guste, pero al menos no es mi caso.
Lo peor es la sensación de angustia continua, el insomnio, el miedo al nuevo día y la incertidumbre de por donde te caerá un nuevo palo. Perder el control de tus lágrimas y derramarlas en cualquier momento. Aislarte de tus amigos y encerrarte a cal y canto, a veces a oscuras porque te han cortado la luz.
Me siento avergonzada y culpable aunque me repita una y mil veces que esto no es culpa mía. Pero lo estoy pagando.
No veo salidas y yo soy solo una, pero somos legión.
Ojalá los mayas tengan razón y que el mundo reviente en diciembre.
Así nos lo cuenta RYE -seguidora del blog desde hace tiempo- en los comentarios del post anterior. En los 5.300.000 parados que son los que existen a final de 2011, según ha confesado Rajoy, se dan diversas situaciones y actitudes. Sin duda los hay como el hijo de un taxista que me contaba ufano que su vástago trabajaba con él porque no tenía empleo aunque cobraba el paro. Con una emisora de radio ultra de fondo, por supuesto. También los que no tienen problemas graves de supervivencia porque han vuelto a casa de los padres o familiares. Materiales puede que no, la sensación de fracaso, de retorno a la pérdida de intimidad y autonomía, debe ser terrible. Pero la mayoría son como RYE y aún peor –sí, querida, aún peor-.
“Me siento avergonzada y culpable aunque me repita una y mil veces que esto no es culpa mía. Pero lo estoy pagando”, dice. Claro que sí, en autoestima. Todo el sistema confluye para que así sea. El elogio de las rebajas y todas las formas de consumo en los medios de comunicación, incluida la televisión pública. La falta de información sobre las causas reales, con todo el contexto preciso, para que el parado entienda por qué le ocurre esta desgracia. Lo injusto de la situación en un mundo vendido a los poderes financieros en unos grados de infamia que nunca creímos llegar a ver. Con este texto de RYE se entiende que el paro es maltrato. Y que, como cuando se ejerce violencia física, la víctima dolorida y angustiada no puede encontrar mayor error que su propia culpabilidad. También así se comprende que los 5.300.000 parados y todo el que tenga sensibilidad social no se desborden en indignación para acabar con esto.
Levanta la cabeza RYE, no eres culpable. En absoluto. Aunque debe ser duro racionalizarlo en la precariedad y con ese horizonte que nos brindan todos los estudios de más paro con la política de recortes del PP y de la UE. Lo dice la CEOE, FUNCAS, o las Finch, Moody´s, S&P que desde sus negocios privados buscan únicamente su lucro privado y el de sus clientes por encima de los ciudadanos, y con la complicidad de los políticos y de todos cuantos miran para otro lado.
“No hay pan para tanto chorizo”, “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, “nuestros sueños (de justicia) no caben en vuestras urnas”. Las sentencias han aumentado su razón y seguirán incrementándola hasta que sea insoportable. “Otro sistema es imprescindible”. Lo es. De lo que ocurra en Diciembre, o en Mayo, o en Octubre, solo nosotros ya somos responsables. Quienes mandan están, como decía en otro post, en su loca adicción ludópata jugándose nuestros destinos. Y no van a parar.
Pero RYE y todos los demás… estamos aquí.

















