No podemos esperar

Lema con el que se convocó el 15M en 2011. Arranque de la manifestación en Madrid

Las altas magistraturas del pensamiento oficial ya lo tienen decidido: no prevén grandes cambios en las elecciones españolas y respiran tranquilos porque sus intereses siguen estando a salvo. Aún son posibles sorpresas pero harán lo posible por evitarlas. Los elegidos –lo estamos viendo estos días- se organizan entre ellos para asuntos de trascendencia: Pedro llama a Mariano, Mariano llama a Albert. ¿A Albert también? Si alguien pregunta, se argumenta que su partido –no él- es oposición en Catalunya. Sí, con Albert también pueden contar. Y luego ya a Pablo Iglesias, marcando jerarquías y estrategias. Al deteriorado armazón político español, le vino dios a ver con la declaración de los independentistas catalanes. Y no hace sino reforzar el mapa de siempre.

Rajoy, Sánchez, Rivera… Todos ellos son considerados por el sistema  gente seria y de fiar y con un programa económico realista, sin experimentos: el capitalismo total. El que, libre de ataduras y prejuicios, ha logrado una hazaña sobresaliente: que el 1% de la población mundial tenga tanto dinero como el 99% restante. Es decir que todo cuanto poseemos cada uno de nosotros, sumado a lo que tienen todos los europeos, africanos, asiáticos, americanos del norte y del sur, oceánicos varios incluyendo neozelandeses y australianos,  equivale a lo que desborda las arcas de una insignificante minoría. Como debe ser. Ya lo decía Adam Smith y su carnicero y sus incontables intérpretes. La forma de lograrlo es asunto baladí en estos tiempos.

El programa económico realista del neoliberalismo ha conseguido récords de desigualdad en tiempo de plusmarca. En España, en estos cuatro años de gloria del PP, se ha duplicado la pobreza infantil de forma que es hoy “l a mayor desde que existen los registros”. Esos cuerpos que crecen con carencias limitando su desarrollo son daños colaterales. El mercado se regulará solo. Algo que, según demuestra la ya larga experiencia, ocurrirá cuando a las truchas les crezca pelo.

Cuanto se les diga a estos ilusionados ejércitos del ultraliberalismo es inútil. Saldrán a la selva desnudos a batirse por el porvenir, por la sanidad, la educación, la acera que se construirán para andar, el futuro, sin ninguna cobertura. A salvo de la que cajas, bancos y grandes empresas prestan a los pastores de este disciplinado rebaño.

Enaltecidos, todavía se han tapiado más los oídos y forman un muro de grueso hormigón. Allí sigue peleando por  el liderazgo el PP que aún lidera las encuestas por muy increíble que parezca. Ciudadanos como nuevos contratistas de la obra, sus diversos primos periféricos, y el PSOE que no quiere, de entrada, que el neoliberalismo siga haciendo estragos sobre la población pero que a veces no tiene más remedio. Menos mal que en un alarde coherencia se halla inmerso en  proceso de regeneratrización que puede dar grandes frutos.

Queríamos dejar de ser mercancía a manos de políticos y banqueros, pobres de nosotros, y nos han servido tres tazas que a varios miles se les han subido a la cabeza. A sus herraduras vamos a acabar atados, si nos descuidamos. Es que no podía ser porque alguno tiene “mucho ego”; el resto no, el resto ha hecho voto de humildad y de obediencia a los deseos de la ciudadanía.

Hay quienes valoran la tentación de conformarse –una vez más- y se dicen que, si ahora no se produce un cambio sustancial, ya se hará dentro de cuatro años. Tras reforzar al sistema transfundiéndole sangre joven –que no nueva-. Tierna ingenuidad.

Lo peor es que muchos no podemos esperar.

Un tercio de los niños españoles que viven en la pobreza no pueden esperar. Tampoco el resto, toda la infancia y adolescencia, a recibir una educación en valores que le forme para enfrentarse a la vida. A ésa sí que le han puesto afilados cuernos y no se aprende a lidiarla en aberrantes escuelas de tauromaquia.

No pueden esperar los jubilados a que, ordeñada hasta la extenuación la hucha de las pensiones, un milagro les devuelva el trabajo que entregaron a la comunidad. A los tiburones ultraliberales, las pensiones les parecen un dispendio. A los escualos dulces también.

Ni los trabajadores a que la subasta de su empleo les permita pagar sus gastos y su futuro. Ni los emigrantes a un mundo laboral que los acoja de nuevo en su país: no hay, ni habrá trabajo decente para todos por este camino. No pueden esperar los enfermos a que su dolencia cure con tisanas porque las medicinas son “caras”. Ni los dependientes y crónicos a que un gobierno vuelva a considerarles personas y no “gastos” o “estorbos” –en la Inglaterra de Cameron, ya pasa-. Ni a que todo deje de tener un precio. No se puede esperar a vivir más adelante mientras el presente ahoga.

No podemos diferir el momento de que nos devuelvan las libertades recortadas, el estado de democracia y de decencia que se ha perdido.

No podemos dar más tiempo a que sea derrotada en las urnas la mugre ciudadana que no tiene empacho en votar a corruptos.

Cuatro años más así. Creciendo en abusos. En desfachatez. Sigue sin haber pan para tanto chorizo, ni temple que resista tanta desvergüenza. No podemos aguardar más, precisamente, a que nuestra esperanza se agote.

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*Publicado en eldiario.es

Rajoy admite que no se ha explicado bien

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Es lo que nos cuentan buena parte de los medios, tras las declaraciones del presidente del gobierno y del PP, sobre todo del PP, en TVE. Incluso van más allá, dicen “acepta” que no se explicó bien, se supone que “acorralado” a preguntas. Y es mayoritario que utilicen la expresión “la entrevista que concedió a TVE”. Ahí él, como un jabato, arrostrando el riesgo de preguntas enlatadas de ciudadanos seleccionados y las de la cadena pública nacional que ha quedado para lo que ha quedado.

Pero en cierto modo los colegas tienen razón: Rajoy no se ha explicado bien.

Debió decir en algún momento que su acción de gobierno estaba encaminada a favorecer a las grandes fortunas -las gentes “de bien”- a costa de la mayoría. Y que en eso se ha lucido, ha logrado un éxito rotundo.

No contó el festín de recortes que nos ha practicado en asuntos fundamentales (un 35% en gasto sanitario a modo de ejemplo). El rescate bancario que no recuperaremos. O el aumento récord histórico de la Deuda Pública que nos ata para el futuro. No lo explicó. Ayer, ni bien, ni mal.

Ni que ante ingentes pruebas de corrupción «a saco» y Cajas B de su partido, miraría al tendido negándolo todo. Son pequeños garbanzos negros en un lago transparente. Ya. Incluso niega que haya presiones en la justicia o decisiones tan escandalosas como la que hemos conocido hoy: la misma jueza que archivó el borrado de los ordenadores de Bárcenas en el PP, archiva ahora una acusación contra Blesa usando un dato contable ficticio. Resortes debe tener el Estado de Derecho para echarle un ojo a estas cosas.

No explicó que la Reforma laboral -su primera decisión- tenía como objetivo abaratar el trabajo de los españoles y privarles de derechos laborales. De ahí que, primero, las cifras del paro siguieran aumentando a ritmo vertiginoso y ahora haya logrado ya lo propuesto: crear empleo pero considerando empleo al trabajo a tiempo parcial y temporal por el dinero que el empresario guste mandar. La precariedad ha logrado ya que se acepte lo inaceptable. Otro sobresaliente para Rajoy y su PP. Pero no, no lo explicó bien. No lo ha explicado todavía.

Tampoco ha contado en ningún momento que se trataba de regresar en derechos y libertades a momentos muy negros de nuestro pasado. No se ha explicado, pero lo notamos: leyes y códigos mordaza o de enjuiciamento criminal que favorecen a los corruptos, según dicen los expertos en justicia: jueces y fiscales hasta conservadores.

Ni ha explicado en absoluto, aunque por el tufo a naftalina se veía, que se trataba de recrear el franquismo como en un parte temático, potenciar los toros, con una FP y todo. O las labores domésticas (con otra FP al canto). De traer a la televisión a la caspa del antiguo régimen, a lo que queda de ella, o a sus vocacionales herederos.

Y, desde luego, tampoco explicó bien  que agarraría por las partes pudendas o por la cartera  o por la vocación a comunicadores que dan los mensajes convenientes.

No creáis a vuestros ojos y oídos, no al estómago de los dos millones de ciudadanos que se alimentan en comedores sociales sin apenas oler las proteínas animales. Ni a esa tercera parte de los niños españoles en el  umbral de la pobreza, no, eso no es verdad, insisten, no creáis a esas criaturas. Ni a los desahuciados de sus casas, o de su salud gracias a los repagos.

¿Ha cambiado alguna de esas circunstancias con ese crecimiento que anuncia sin pudor ni cuestionamiento  Mariano Rajoy Brey, presidente del PP y del gobierno?

Realmente no se ha explicado bien Rajoy. Para qué. Ya tiene quienes le interpreten para crear las condiciones destinadas a que, tras el 20D, todo siga igual. Con Rajoy u otros rajoyes que un día, cercanos otros comicios, terminar por “aceptar” que no se explicaron bien. A los que queden. Demostrará el éxito que se obtiene no explicándose bien o admitiendo que no se ha explicado bien en el momento oportuno.

Ese que nos permite tener a este presidente y con perspectivas de ser reelegido. Con ayuda de la savia nueva derecha-ultraliberal, naturalmente. O del socialismo neoliberal reformado.

Rajoy repitió expresión en la declaración promocional ante periodistas que llamaron rueda de prensa. Se puso por unos momentos la de responder a Carlos Alsina de Onda Cero. Se repuso enseguida y ya luciría el resto del día la que llevó a TVE.

Rajoy repitió expresión en la declaración promocional ante periodistas que llamaron rueda de prensa. Se puso por unos momentos la de responder a Carlos Alsina de Onda Cero. Se repuso enseguida y ya luciría el resto del día la que llevó a TVE.

La campaña electoral se mueve desde afuera

Siendo realistas, ninguno de los partidos que concurrirán a las elecciones del 20D experimentará cambio alguno de aquí a entonces. Son exactamente los mismos hoy que mañana, a salvo de leves retoques. Una pura obviedad que se olvida al abordar las campañas electorales. Con ellas, se inicia una carrera en la que influyen numerosos factores externos. Los humores, las pasiones, juegan un papel fundamental en la elección.

En EEUU, la democracia está en manos de 158 familias –como resumía un reportaje de El Mundo y de The New York Times-. Ellas aportan casi la mitad de los fondos para las campañas presidenciales. Un escándalo porque representan un porcentaje ínfimo de la población: el 0,00014%. El 87% sustenta al Partido Republicano, el 13% al Demócrata. La Comisión Federal Electoral y la Hacienda de EEUU facilitan estos datos. Los que permiten saber por ejemplo qué empresas aportan dinero a los diferentes candidatos. Michael Moore en Sicko (2007)  mostró ejemplos de las de sanidad colocando unos bocadillos sobre los congresistas con las donaciones recibidas. La transparencia no es total, ni suficiente. Larry Lessing (autor, por cierto, del Creative Commons) quiere ser presidente de EEUU durante una hora para denunciar y revertir la que, dice, corrupción del sistema electoral norteamericano. La poderosa inversión en políticos no garantiza la elección, pero influye sin duda. Muy notablemente.

¿Llegan a 158 las familias – personales o jurídicas– que sustentan a los partidos y candidatos españoles?  No hay registro de ello, pero los apoyos y rechazos son evidentes. Precisaría ser aclarado. Sin normas, puede convertirse en manipulación y desequilibrio. Y es esencial saberlo porque están trabajando por sus propios intereses que casi nunca coinciden con los nuestros.

En este momento, la imagen de la competición nos muestra a un Partido Popular para el que han bajado las apuestas. El PP se ha convertido en una disparate insalvable, aunque todo es posible en este país. En somera selección de hitos, ahí tenemos a Soria poniendo impuestos al sol –primas dice-, entregándonos a manos de las empresas eléctricas para que se den con nosotros un festín o  adjudicando licencias de televisión, de poder en estas lides, por intereses de partido. A Catalá destrozando la Justicia – la grave politización del Tribunal Constitucional o las reformas que para fiscales y jueces equivalen a una ley de Punto Final para los delincuentes, entre otras medidas-. Al pío ministro del Interior, responsable de chirriantes medidas de su Departamento, solazándose en el Vaticano. La vicepresidenta actúa de maestra de ceremonias de un jolgorio en el Congreso, con barra libre de cerveza, para celebrar los presuntos éxitos del PP y presentar un vídeo promocional –copiado-. Por ella apuesta el Financial Times, dado que aquí tratan de intervenir todos. Y Rajoy ¿qué decir ya de Rajoy? Es un puro esperpento. Varios destacados miembros del PP se están descabalgando del proyecto y hasta medios entregados a su defensa plantean críticas.

Rezagado en apoyos el PP (no carente de ellos), avanza en prodigio Albert Rivera con sus Ciudadanos. El despliegue mediático está siendo tan abrumador que empieza a resultar hasta empalagoso. Hay días en los que a Rivera o a Arrimadas no les falta más que dar el tiempo y los deportes, dado que están en pantalla de la mañana a la noche, por no hablar de editoriales y noticias en prensa escrita. Es ostensible, pero no declarado expresamente como hacen en EEUU. Resulta además curiosa la ausencia total de críticas. Políticas y personales, a diferencia de otros candidatos que ocupan horas de programación.

La pareja perfecta para Ciudadanos, estiman los diferentes poderes, es el PSOE. O viceversa. Pedro Sánchez presidiendo el Gobierno con el apoyo de Rivera. Se trabaja para que el PSOE suba en votos como mal menor. Mejor lo conocido que “aventuras”. El problema es que la actual dirección del PSOE comete deslices como anunciar y desanunciar que derogará la Reforma Laboral, por trozos o completa. Siguen las desavenencias internas y Susana Díaz –a la baja en la política nacional- graba vídeos con Feijóo por la Unidad de España y comparte asiento con él en la Fiesta del 12 de Octubre.

Este viernes, Pedro Sánchez se ha descolgado fichando a la diputada de UPyD Irene Lozano y llevándola al puesto número 4 de la lista por Madrid. Ha caído tan mal en el PSOE que la delegación andaluza no ha sancionado esta designación de Sánchez. De estar fuera puede ser hasta ministra. Os recomiendo este excelente análisis de Iñigo Sáenz de Ugarte.

Una salvedad: de Oscar la campaña que le están haciendo a Artur Mas llamándole a declarar en el 75 aniversario de la ejecución del President Companys. El problema es que no quieren pero sí quieren que siga. Y tampoco se deciden en si les convienen más los réditos electorales de atacarle que el mantenerlo sin ruido. Retroalimentación.

Los medios muestran ahora un inusitado y novedoso interés por Izquierda Unida, por Alberto Garzón, que tanto hubiera precisado con anterioridad. No es desinteresado. Aun así, no le apoyan para que logre cambios significativos. En los progresistas, algunos siguen engrasando palos para ruedas de bicicleta contra Podemos. Lo que se cuece más arriba, en las alianzas de centro-derecha, interesa mucho menos.

En este zigzag de emociones, espontáneas y provocadas, Podemos se desanima o esa impresión da. Alguna intervención en televisión ha sido francamente desafortunada. Estaría defraudando las esperanzas de cambio que mucha gente ha depositado en ellos. Se les coló: daba audiencia. Y ahora sobran manos para apretar y desinflarlos. Algunos análisis solventes, como el de Ignacio Sánchez-Cuenca, hablan de una –relativa- bajada de expectativas de voto a Podemos influida por varios factores. Entre otros, la campaña de acusaciones – veraces o no, dice- contra sus principales líderes que influyó y, ahora, por “un contexto económico algo más esperanzador en el que el discurso de Podemos suena demasiado agorero”.

¿De qué mejora del contexto estamos hablando? Empleos de una hora por 3 euros, subida de los productos básicos del consumo. Y los endémicos: Deuda Pública de más de un billón de euros, paro que aún está por encima del 21,5% en el que lo encontró Rajoy –una Crisis social era entonces- y la hucha de las pensiones agotándose…  El varapalo a los presupuestos de Bruselas es un indicio sintomático. Y pide más recortes.

Y es que los promotores de sus propias campañas electorales venden también recuperación económica y cala. Ahora para que la gestionen PSOE y Ciudadanos. A lo largo de la carrera pueden cambiar las apuestas y venirse arriba o abajo los corredores. Los ciudadanos como parte del decorado para que reaccionen adecuadamente a los estímulos. Las campañas electorales se basan en las emociones. Las que se tienen, comunican y provocan. Las políticas son las mismas. Hoy, en diciembre, y después.

“Para dejar de soñar ya habrá tiempo cuando nos muramos”, concluía su artículo de eldiario.es Olga Rodríguez. El tránsito hasta ese día puede ser de los que cercena sueños y… realidades que nos dejen muy magullados.  Por supervivencia, hay que tener claro cuáles son nuestros intereses, no los de otros. Puede que nadie más que nosotros los defienda.

*Publicado en eldiario.es con el título:

¿Llegan a 158 las familias que sustentan a los partidos y candidatos españoles?

Al mercado le gustan redondas las burbujas de la tónica

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Día de encuestas, festejando el Extremo Centro tan deseado por los guardianes del sistema. Es hora de seguir intentando reflexionar. Si llueven elefantes no sirven de mucho los paraguas. Y menos las cucharillas proburbujas que, sin embargo, pueden ser útiles en la cocina que tanto «se lleva».cucharilla.corto

Las instrucciones lo dicen bien claro: se trata de una cucharilla para evitar que “la fina burbuja de la tónica no se rompa al caer en la copa de tu combinado”. Cuando la vi en una cadena de supermercados de precios muy asequibles, pensé que a quien le vendieran este artilugio podrían venderle todo. Y así es. El mercado de compra/venta de productos políticos, económicos y mediáticos asiste a uno de sus momentos más boyantes. Puro marketing que tantas veces enmascara la mediocridad. La televisión y los medios en general como catapulta imprescindible.

España se recupera… aunque trabajar ya no asegura unos mínimos de calidad de vida. Y más de un millón de personas tuvo que acudir el año pasado a Cáritas aun contando con el sueldo de algún familiar. Rajoy y demás miembros del PP se empecinan en cantar las excelencias de su labor y el mensaje se vende sin prospecto de uso y contraindicaciones. De la económica. Aunque tienen la osadía de presumir también de su lucha contra la corrupción, cuando el andamiaje se les ha caído por completo y comienzan a cantar los tesoreros. Siempre hay alguien que compra este discurso. Y muchos otros.

En el mercado político se ha puesto de moda cantar y bailar. La vicepresidenta todoterreno se marca una rumbosa coreografía y besa calvas. Pura espontaneidad. Y parte de la sociedad programada compra que es campechana y simpática y “muy distinta” a Rajoy con quien comparte toda la ideología de gobierno y su ejecución. Los recortes a la ciencia en un 25%, la expulsión de la filosofía y la música de las aulas, las leyes y códigos mordaza. Si se proponen sacar la vena carismática de Mariano podríamos verlo hasta bailando el twist con pantalón campana. Y es que a Iceta le fue bien con Queen. A Pablo Iglesias, fatal con el Cuervo del pobre Krahe.

Aquí se vende y se compra todo, se planifica y diseña para colocarlo. Los periódicos informan. Todos. Los debates confrontan argumentos en busca de la verdad y el mejor servicio a la sociedad. Los periodistas más afamados son los que cuentan con mayor preparación y sentido crítico. Con un sólido backgroundpersonal, limpios y éticos.  Todos. Las encuestas pasan por una sana elaboración en la cocina que ayude a su mejor digestión. Y los distribuidores de amores y odios solo piensan en nuestro bien.

Y, así, los Ciudadanos de pasarela son de centro y van a regenerar España. De hecho, leemos editoriales que deberían titularse con más precisión: “Rivera, más bonito que un San Luis”. Cuando ya descendían en intención de voto, surge la revitalización en Catalunya, vía anti-independentismo más presentable que el PP, y vuelve a inflarse el ‘soufflé’. Providencial y alivio de los sustentadores del sistema que ven crudo seguir manteniendo el bipartidismo tras las tropelías perpetradas. Con un poco más de esfuerzo, igual se consigue suavizar los recuerdos. ¿Se llevará o no Pedro Sánchez el gato de Schrödinger al agua?

Los guardianes de la izquierda exquisita defienden la parcela que adquirieron en propiedad y rechazan que nadie les discuta ese derecho; nadie, ni los votantes que se fueron hace tiempo. Con los cimientos resquebrajados, esforzados valores individuales la mantienen aún en pie. Grandes medios neoliberales se muestran muy preocupados de su desgracia a manos de Pablo Iglesias. A Podemos le ha desorientado la leña sin pausa y ha perdido la iniciativa de quién marca el discurso que fue clave de su éxito. Alguna vez también los nervios. Y mientras la izquierda discute, una campaña que ni para los presidenciales estadounidenses, busca que todo siga como está. Ellos, la gente común en general, son apenas el aperitivo a servir en el banquete.

Muy bien emplatado, eso sí. En los supermercados, los nuevos “locos por la cocina” buscar las estanterías donde surten tres clases distintas de wasabi que se echan a la cesta junto con la carne picada industrial. La que incluso falta en los comedores sociales para acompañar los macarrones. El sueño de la sofisticación gastronómica se ha adueñado de buena parte de los españoles desde que Ferrán Adriá sorprendiera con su muy creativa cocina molecular. Ciertamente, en aquella, casi nada es lo que parece. Los judiones de La Granja saben a uva y los raviolis a sesos de cordero líquidos. Y esa es la clave.

Y mientras se cocina, se vende y se compra, la vida sigue fuera de los escaparates. Cargada de miserias, dolor y, también, esperanzas que merecen ser alcanzadas. Los propios compradores compulsivos son quienes las cercenan.

Porque los menús arruinados se ven mejor en cabeza ajena, apuntemos lo que está sucediendo en el Reino Unido. David Cameron prometió reformar el Sistema Nacional de Salud británico. Los periódicos progresistas alertaron alarmados. Y, aun así, obtuvo mayoría absoluta. Ya sin el liberal Clegg que de alguna forma le frenaba. Owen Jones uno de los más prestigiosos escritores y columnistas británicos es un puro alarido con lo que está ocurriendo:  «Nuestro NHS está en grave peligro, deberíamos estar escandalizados», insiste.

Y esto lo votan personas, seres humanos como cualquiera de nosotros, que parecen pensar solo en sí mismos y, desde luego, en un futuro de prosperidad que pague sus medicinas y tratamientos si enferman. También el PP y Ciudadanos son ultraliberales y partidarios de privatizar la sanidad y todo lo público. Y, esperen, porque la CEOE pide despidos más baratos y más empleo precario. Pero hay quien compra cabellos repeinados y sonrisas de anuncio. Bailes que alegran la vida.

No todos. El CIS acaba de contarnos que a los ciudadanos les gustan los pactos municipales y autonómicos. Los “pactos de perdedores” que decía Rajoy. Precisamente el que menos el de Madrid que, con la ayuda de Ciudadanos, le ha dado la presidencia a la popular Cristina Cifuentes. Solo un 20% lo apoya. Ada Colau y Manuela Carmena son muy queridas en Barcelona y en Madrid. Cierto que los meses transcurridos desde la encuesta, y la labor de derribo diario, habrán hecho alguna mella. Pero hay ciudadanos que ya no tragan, que ya no compran a bulto. Y se toman, tan tranquilos, su tónica con las burbujas rotas.

*Publicado en eldiario.es

Otras lecciones de las legislativas en Portugal que se obvian

Por primera vez, un gobierno que aplica duramente la austeridad es avalado en las urnas. Cómo triunfar pese a usar una afilada tijera. Los servidores del sistema, de que todo siga igual (de fétido), se felicitan hoy por el triunfo del conservador Passos Coelho en Portugal. O eso dicen. Rajo toma nota en Moncloa. En momentos críticos es mejor buscar la estabilidad, el camino ya hecho, que probar aventuras. 

Lo cierto es que ha habido un 43% de abstención. Y que, de los votos válidos, la coalición de derechas que lideraba Passos Coelho ha obtenido un 36,8%. La mayoría está en 45%. Y la izquierda -o presunta izquierda- ha conseguido el 50%.

El Partido Socialista, que lidera ahora el ex alcalde de Lisboa Antonio Costa, ha sacado el 32%. El Bloque de Izquierdas supera a los Comunistas, y todos ellos se llevan a matar. Dejarán gobernar a Passos Coelho hasta que quieran y presionado. El triunfo que gusta a Bruselas y, en España, a los servidores de Rajoy y su PP, Ciudadanos y PSOE, es un tanto relativo y amargo.

Ocurre que el ex presidente socialista José Sócrates se ha pasado buena parte del año en la cárcel por lo que llaman presunta corrupción. Le pillaron en desvegonzado pringue y concomitancias con banqueros disolutos.

Portugal nos aporta pues una primera lección: los políticos corruptos van a la cárcel y a juicio. No sólo todos o casi todos sus empleados como tesoreros.

Una segunda: la sociedad castiga la corrupción. Y la palma se la habían llevado ahora los socialistas. Puestos a que te expriman y además te roben, elijamos a quienes menos te saqueen porque además es mucho más digno, deben pensar. No es fácil la elección entre malo y peor.

Una tercera: En España el pack viene completo con el PP: tijera y corrupción. Con el PP y sus fieles colaboradores en los medios. A los españoles se las exala el líquido claro y transparente que segregan las glándulas sudoríparas de la piel de los mamíferos y cuya composición química es parecida a la de la orina. Luego ya acabaremos -más-  como en México o Egipto, pero mientras tanto se ve la tele y el fútbol y se odia a quién manden, y apañado.

Recortes, privatizaciones y subidas de impuestos que en Portugal intentó tumbar el Tribunal Constitucional, funcionando… como un Tribunal al servicio del pueblo y la justicia. Ved aquí, en el apartado 5,  cómo funciona la justicia constitucional en Portugal. Paro, descenso del PIB, emigración es el balance de Passos Coelho. Y la promesa de que ahora vienen más recortes y «ajustes». El austericido es una senda sin final. No es cierto que llevemos un camino andado en alguna solución que revertirá y volverán los días de gloria. Eso solo es para ellos.

Portugal siempre nos precede. Con matices como vemos. Y muy  notables y aleccionadores.

Algunas voces (en España) ya hablan de que la solución pasaría por una Gran Coalición entre conservadores y socialistas. Es lo que desean los poderes económicos. En Portugal, en España y en cualquier lugar en el que se dude de su hegemonía. De que esa condena es de cadena perpetua. Ni un momento de vacilación, están ahí para «orientarnos».

Pude constatar el deterioro de la vida en Portugal en un inolvidable viaje hace un par de años, gracias a Pilar del Río y de Saramago. Pensar, existir, no existir, no pensar, un amargo humor titulaba edificios en sutil protesta. Es difícil pensar con tanto ruido. Es díficil existir con tanta trampa.

Rúa da Trinidad, 18, Lisboa, Portugal

Rúa da Trinidad, 18, Lisboa, Portugal

Ciudadanos y la prensa a 67 días de las elecciones generales

Nuevo a estrenar y limpio como la patena.

Nuevo a estrenar y limpio como la patena.

Dice desencaja, pero en realidad encaja a la perfección.

Dice desencaja, pero en realidad encaja a la perfección. Quizás hasta en exceso. Esas cabezas de ABC.

Partida doble: las encuestas de apoyo de Marhuenda y la manzana naranja.

Partida doble: las encuestas de apoyo de Marhuenda y la manzana naranja.

L6Narrimadas

Etc…

Lanzada la Operación Ciudadanos Último Asalto

Tenían el susto metido en el cuerpo al punto de sacar a la palestra ex presidentes, premios nobel o atareados directores de medios de información. Pero los resultados de las elecciones catalanas les han dado un respiro. Hondo. Se trata ahora de minimizar el independentismo que crece en cada consulta, y de jugar bien las piezas del nuevo tablero.  Y en él, 734.910 catalanes que ni muertos querían ni independentismo…  ni PP, alientan a quienes tanto se juegan si se produce el mínimo cambio. A esos pocos que anteponen sus intereses a cualquier otra consideración.

Por esos casi 735.00 votos que han convertido al partido de Albert Rivera en la segunda fuerza política de Catalunya (no, aún, de España), portadas, editoriales, artículos, se vuelcan en la Operación Ciudadanos Ültimo Asalto.  Se les había debilitado en los últimos tiempos, pero no hay sino una buena guerra de  banderas para que las aguas se encaucen.

A modo de ejemplo, La Razón. El naranja tendrá que decidir entre rojos y azules, dice. Observemos que habla de España porque en Catalunya el PSOE tiene poco que ventilar -sigue cayendo en apoyos-. Que da por hecho que los resultados allí se extrapolarán al Estado, es decir, que el trabajo mediático/político dará los frutos apetecidos (algo cierto si no se está prevenido y puede que incluso estándolo dado el poder de esta maquinaría tan bien engrasada). Y así el naranja “tendrá” que decidir, nada como los verbos contundentes.  Y lo más divertido: llama “rojo” al PSOE.

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Nótese también la sobriedad responsable de Rivera y Arrimadas en esta imagen tan alejada de la que dejaron la noche electoral en la que parecía que habían ganado el Mundial de Fútbol o la Convención de Delegados de Microsoft. Mi “religión” periodística me impide pinchar artículos de ciertos medios, pero es reseñable también el alborozo de la ultracaverna con estos Ciudadanos tan de derechas y tan españoles. El «Yo soy español, español» que corearon, o el «España unida jamás será vencida» les llegó al alma.

Del cúmulo de algarabías y consejos –el respiro de El País es notable- quién más claramente da detalles de la Operación es este artículo de El Mundo. Plagado de claves. Es la hoja de ruta en realidad.

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«En los cuarteles de las grandes empresas del Ibex pulsados por este diario hay preocupación por la difícil gobernabilidad de Cataluña, un motor económico importante para España, pero, a la espera de que se despeje esa incertidumbre, se centraron en ver ventajas al resultado.

Por un lado, gusta la perspectiva de que sea Ciudadanos y no Podemos la fuerza bisagra en las elecciones generales. «No hay que engañarse, la principal preocupación es que el nuevo Gobierno español a partir del año que viene esté formado de algún modo por PSOE y Podemos y ahora la combinación puede ser de los socialistas con Ciudadanos», afirma un alto ejecutivo de uno de los principales bancos del país. Los escenarios, en su opinión, mejoran, porque si la próxima legislatura es Mariano Rajoy con Albert Rivera o Pedro Sánchez con el líder de Ciudadanos, implicará que no haya ningún cambio fundamental en la actual política económica y se mantendrá un crecimiento en torno al 3% en los próximos cuatro años. «El PP va a tener que trabajar mucho si quiere ganar», señala un miembro del influyente Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC). Sánchez percibe las dudas que existen en el Ibex con Rajoy y por eso, entre otros factores, intenta centrar su discurso. Ayer cargó contra la CUP por «antisistema» y pidió «gobiernos transversales».

El presidente de Telefónica y del CEC, César Alierta, no oculta su buena relación con Rajoy, pero también elogia que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, no se apoye en Podemos».

El artículo completo aquí. Tan diáfano sobre lo que quiere el IBEX y las grandes empresas en general. Los movimientos y amenazas que despliegan. Se han tranquilizado. Esta frase es la clave:

«Si la próxima legislatura es Mariano Rajoy con Albert Rivera o Pedro Sánchez con el líder de Ciudadanos, implicará que no haya ningún cambio fundamental en la actual política económica».

Y, ellos, ganarán. El crecimiento es de ellos, ya se ve el resto. Y encima ni tributan lo que deben, dado su apego por los paraísos fiscales. De hecho juegan con nuestras vidas, las vidas de la mayoría, ya sin ningún pudor. Los resultados en Catalunya no tendrían que ver con los de las generales dado que el indepentismo allí es elemento decisivo, pero la Operación Ciudadanos juega a la profecía autocumplida. He leído comentarios «emocionados» con la fiesta electoral de Ciudadanos que a tantos nos puso los pelos de punta.

Los movimientos que se están viendo son muy claros por otro lado. Susana Díaz, la poderosa presidenta andaluza, se marcó un vídeo con Feijoó por la unidad de España. Iceta que ha visto desteñirse el cinturón rojo de Barcelona mientras bailaba con gracia sin parar quiere hablar con Ciudadanos. Y Pedro Sánchez, tan pragmático, también abre puertas.

La Operación Ciudadanos Último Asalto se basa -lo estamos viendo- en minimizar a Podemos, y por el momento parece que con su entusiasta colaboración. Sonoro batacazo en las elecciones catalanas y escaso realismo para entenderlo y afrontarlo, al menos por el momento. La izquierda exquisita, entretanto, no cesa de seguir poniendo palos en las ruedas ahora que atisba mayor ocasión. Véase un ejemplo entre muchos. Como en los viejos tiempos mejor la derecha más dura que el colega rival.

El panorama es muy preocupante. En ese ejemplar catálogo que nos ha brindado El Mundo sobre la Operación Ciudadanos Último Asalto de la que participan muchos más poderes, lo dicen: se trata de que nada cambie en lo sustancial. PSOE-Ciudadanos o viceversa, quizás Rajoy o alguien del PP, sube Cifuentes que está en la misma línea… estética y  mental. Como escribe Barbijaputa de Inés Arrimadas, todos son como ella: blanca, delgada, vestida de marca y bien parecida. Y existe la duda de que haya obesos, feos o minusvalidos en la «nueva» política que representa Ciudadanos.

Una operació de marketing para que nada cambie. Cuidado, muchísimo cuidado con las «perfecciones» estéticas sin mirar qué hay dentro.

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La raza de los pobres autóctonos (Crónica agosteña)

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Ando de pausa, pero la viñeta de Manel Fontdevila en eldiario.es me retintinea. Las jerarquías se afanan en España en aprobar presupuestos que no se sabe aún quién gestionará pero suponen una oportudidad de oro para que el PP haga campaña electoral en Agosto. Y vea si constriñe a su modo al ejecutivo que salga de las urnas en Diciembre, parece que será en Diciembre porque la Congregación de Notables así lo ha decidido. Los palmeros mediáticos del PP (que son cada día más porque hay prebendas que repartir) escriben análisis de poner los pelos de punta.

«Las cuentas públicas se ven beneficiadas por la recuperación, la caída del paro y la reducción de los intereses de la deuda»,  escribe  El País sin firma. Me fío bastante más de la información de Belén Carreño, por ejemplo. Austeridad. Que no falte. Con un capítulo para pagar intereses de la deuda que Rajoy ha disparado a la estratosfera y que otros colegas obvian para decir en cambio que «cae» el costo de lo que debemos.

Como muestra de por dónde camina la realidad: El presupuesto de sanidad recupera un 3,6% tras haber perdido un 34% en 2014. En esto el PP es experto. Lo viene haciendo en los distintos ministerios.

En estos días, Albert Rivera, el líder del  Cambio Sensato, ha declarado que va a proponer un pacto PP, PSOE y Ciudadanos para regenerar España. Lo previsto. Lo anticipé por cierto en Febrero. Cuando buscaron en la despensa a ver qué partido de repeinados de derechas tenían para entre todos anular a Podemos o las candidaturas ciudadanas.

Mal pinta. Son demasiados a apoyar que nada cambie. Diría que incluso puede ir a peor. Tres partidos y gran parte de los medios de comunicación y la docilidad española ¿Hay quien dé más?

Otro juez, el de la Púnica, ha dicho que el asunto le huele a financiación ilegal del PP. Otro más. Financiación ilegal para añadir a las atrocidades que se conocen – hasta por grabaciones – que habrían perpetrado los Púnicos, con Granados a la cabeza.  A Wert lo tenemos enviado a París con un puestazo de embajador ante la OCDE  que incluye piso en una zona de ensueño, coche oficial, servicio y hasta 11 asistentes. Y el sueldo: 10.000 euros mensuales.Y el de su nueva esposa que es la causa del apaño que le han hecho al peor ministro del Gobierno -y mira que era difícil llevarse el galardón-. Ella ya está allí y también con una magnífica remuneración. Reagrupación familiar, qué sensibilidad.

Pues bien, esto es lo que quieren mantener. Reformado. Es decir, que también se apunten a la fiesta los Ciudadanos Sensatos.

La viñeta de Fontdevila. Es así. Se me parte el alma al ver llegar emigrantes y refugiados políticos y ver el trato que reciben de la Europa que los expolió. En cabeza Gran Bretaña, y hay pruebas sobradas de ello, al menos en los museos. Se llevaron mucho más: los recursos. Pues bien, Cameron, el presidente británico, ha pertrechado una ley por la que son reos de cárcel los patronos que alojen a emigrantes sin papeles. Han de sacarlos a la calle. También anuncia que les echará los perros a los que quieren llegar a sus costas por la via francesa del puerto de Calais. Yo creo que esto se parece mucho al nazismo.

Aquí han salido los «no racistas pero…» habituales. A todos ellos, a los culos gordos de tanto sentarse en la poltrona y los beneficios de todo tipo y a los «no racistas» que ven un «problema complejo» en la emigración, les iría mejor que a ellos por justicia el tratamiento que aplica Cameron sin ir más lejos. Porque en esta terrible Europa las cosas van más bien por ahí. El problema complejo es el crecimiento del fascismo y la insolidaridad.

La cretinez también. Esos empleos tan jaleados les daría yo a todos los miembros del gobierno y sus palmeros.

Fontdevila lo expresa con claridad: a los pobres extranjeros ni agua, palos, muerte -es muerte lo que implican algunas medidas-, a los nuestros, a los asalariados, precariedad y limosna. Igual Wert tiene algo que echarles. O cualqueira de ellos.  De momento, nos cargan con demasiadas mentiras. Tragarlas y aplaudir es propio de «La raza de los pobres idiotas».

borregos

Trabajando para que nada cambie

El paquete incluye elementos altamente tóxicos, pero todo vale cuando se persigue un fin deseado, como definía Maquiavelo. Estamos inmersos en un tórrido verano electoral donde cualquier trampa vale para conseguir el objetivo. Algunos se están dejando en el empeño hasta el prestigio. La meta –buscada o sobrevenida- es que nada cambie en esta España récord en desigualdad y despropósitos que, sin embargo, tanto gusta a lo que llaman “el dinero”.

La trama Púnica del PP nos demuestra que no se cortaron ni un ápice con las macrocausas de corrupción previas como la Gürtel: ese mismo fangal está acreditado hasta las recientes elecciones municipales, y se sospecha llega hasta hoy mismo.

En resumen, han entrado en las arcas públicas a saco, llenando sus bolsillos de todo lo que fuera susceptible de ser afanado. Bolsillos, cuentas corrientes, zulos y maletas para Suiza. Andan de por medio jueces, empresas públicas, medios. Han mentido, extorsionado, robado y quién sabe qué más. Presuntamente. Las manzanas podridas del PP, nos dicen sus portavoces, dejan impoluto el cesto y les llenan de bochorno (no tanto como a nosotros). Pero, sin duda, harían caer gobiernos y partidos en cualquier país serio, con una sociedad decente. Aquí, Salvador Victoria, alto cargo del PP de Madrid, sentencia la frase definitiva: “ Esto se ha hecho toda la vida y nunca ha pasado nada”. Y no le falta razón. Esto es España.

Conocemos estos días con detalle, cómo el dictador Francisco Franco –tras ganar la guerra desencadenada por su golpe de Estado- destrozó la ciencia. Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950)  relata esa trágica labor que desmanteló pilares fundamentales del conocimiento para sustituirlos por la ignorancia y el fanatismo religioso. Muerte y exilio para gran número de docentes. Recordemos el escarnio al que se sometió también a las maestras de la República. Y varias generaciones de españoles educados en la irracionalidad y el oscurantismo.  No fue inocuo, y ese legado permanece de alguna manera. Cuarenta años es casi una vida. Y venía de atrás, de siglos de atraso.

Gran parte de la derecha española es hija aún de esos postulados. La asignatura de Educación para la Ciudadanía que Rajoy suprimió nada más llegar a la Moncloa, llegó a estudiarse -tras ser implantada por el gobierno del PSOE- con remiendos intolerables. El texto más difundido cuestionaba las teorías de Darwin sobre la evolución, reivindicaba la creación del estatuto del embrión –entidad humana desde el mismo instante de la concepción- y rechazaba la filosofía que interpreta el mundo sin la religión católica. Llamaba asimismo a la rebelión cívica en el caso de que España avanzara hacia un Estado laico y no consideraba posible ser «patriota» sin «amar, además del territorio, la religión». Lo detallaba la periodista Manuela Prades en 2007. Ni que decir tiene que las nuevas leyes vienen impregnadas de ese espíritu ultraconservador. Y que los mismos adalides de esta ideología están sentados en el pleno de las corrupciones y que siguen en activo. Es inaudito ver a la presidenta de ese PP de Madrid que «les abochorna», Esperanza Aguirre, no solo en política, incluso dictando doctrina a otros.

Y esto es lo que no solo políticos sino numerosos medios y periodistas se afanan en conservar y proteger, a juzgar por su nada disimuladas campañas. Con todas las mutilaciones de lo esencial y unos datos económicos preocupantes, como el brutal aumento de la Deuda Pública, que contradice la aireada recuperación. Son una maquinaria engrasada y eficaz, como una gota malaya.

 El PSOE aunque acierta al desmarcarse de algunas intolerables propuestas del PP como el cambio de la ley electoral, no parece ser consciente de su situación. Y no debería escuchar los cantos de sirena demoscópicos. La realidad es que ha seguido perdiendo votos aunque haya ganado poder municipal y autonómico. Y le condiciona la errática tendencia de la socialdemocracia europea en la que se inscribe de pleno: acaba de firmar con los conservadores europeos el informe del TTIP que consagra el poder de las empresas sobre la democracia de los países. Y, si ahondamos en lo pequeño pero nada nimio, tenemos a la Federación de Madrid con su Carmona y su Simancas (al que colaron el Tamayazo) avanzando que la alcaldesa Manuela Carmena no les acaba de gustar, dentro de una campaña infame de acoso y derribo por numerosos flancos a la edil de Madrid. Parece una forma muy poco sutil de anticipar cambios que les aúpen tras las generales. Igual no se limitan a la capital. Este punto habrá de quedar muy claro. Para hacerlo cuentan con decidido apoyo mediático, pero todavía es la ciudadanía quien vota.

 Entretanto, la locura parece haber impregnado a la izquierda, presa de una actividad febril. Está reeditando con creces sus viejas equivocaciones, egos, odios, descalificaciones, empecinamiento en el error. Sin darse cuenta de que la sociedad ha cambiado y que ya no le conmueven ni los “abajofirmantes”.  Es otra, condicionada por sus propias sensaciones de atropello y por una propaganda muy intencionada y la disuasión de los valores. Hay quien se preocupa por ellos. Existen personas luchando por los ciudadanos, numerosas, por mucho que ensucien su trabajo.

Pablo Iglesias y Podemos han cometido fallos. Como los demás. Pero se diría que la nueva unidad de la izquierda se basa en apear, precisamente, a Pablo Iglesias que -con la frialdad de la evidencia- es quien canalizó el malestar social. Otros no lo lograron. El rival no es él, ni Podemos. Es el PP y cuanto conlleva, son los verdugos de Grecia, los motores de la desigualdad. Abochorna ver cuantas fuerzas empujan a su favor, para que nada cambie.

La izquierda exquisita de siempre, la que, dentro de IU, la dinamitó y perdió todos los dientes en sus batallas internas no desaprovecha ocasión de meter palos en  la rueda de Iglesias, a ver si acaba de bruces en el suelo como el dios de la vieja izquierda manda. La que vio perder varios trenes, numerosas bicicletas y todos los dentistas. Si la confluencia sería deseable, se produce en un escenario de heridas abiertas y egos desbordados.

El escenario es inquietante por todo ello. La teoría da un mensaje claro: lo primero es el bien la ciudadanía, aparcando vanidades y verborreas varias. Y revisar esas listas en las que se cuelan los expertos en el trepe y el trinque, amén de alguna bajeza más.  Tanto en Cataluña –que ofrece inauditos compañeros de viaje- como en España. Ver si es posible una confluencia pero sobre todo provocar un cambio real.  Y sin perder el horizonte. La práctica es otra: que mejor es el suelo y sus cloacas que asaltar el cielo.

Un Agosto para superar la irracionalidad…  y el asco. Lo cierto es que este país disuade. Hay tiempo, ya poco, para enmendar. Pero lo hay.

*Publicado en eldiario.es

Vuelve a aumentar la mortalidad… y el número de millonarios

Hace 2 años escribí este artículo con algunos indicadores sociales que, por lo que ahora se demuestra, iban a marcar el gobierno de Rajoy. Había aumentado muy significativamente la mortalidad:

“Durante el año 2012 fallecieron en España 405.615 personas, lo que supuso un 4,6% más que en el año anterior. Se trata del mayor incremento anual de la década”,dicen los fríos datos del INE.

La tendencia sigue aunque en menor medida. En 2014 han muerto 395.045 personas, un 1,2% más que el año anterior.

Aún así, nos dicen que la esperanza de vida ha aumentado algo respecto a hace 2 años:

En 2012 era de  «82,2 años. En varones alcanzó los 79,3 años y en mujeres los 85,0, lo que supuso que en varones se mantuvo igual y bajó 0,2 años en mujeres».

Ahora la conjunta es de 82,9. Hombres 80,1. Mujres 85,7

Ha habido más nacimientos, pero sólo un 0,1%. Desde 2008,  se ha reducido la natalidad en España un 18%.

Y el otro dato al margen que es altamente significativo: sigue incrementándose el número de millonarios (más de un millón de dólares disponibles al margen de bienes inmuebles). Como ya comentamos aquí, la ·España de Rajoy ha liderado en 2014 la cosecha de ricos de solemnidad en  Europa (que tuvo un 4%) y en elmundo (un 7%),  Aquí fue un 10% más que el año anterior.

El dibujo de la desigualdad que se infiere de las políticas que se llevan a cabo. Un camino a enderezar. Y antes de llegar a viejo precario.

anciano.caminando