Realidades paralelas

Hay veces en las que se necesita desconectar por pura supervivencia. Pero la realidad se obstina en acudir desde todos sus flancos. Este domingo la selección española de fútbol culminó su hazaña: ganó el campeonato de Europa otra vez, en un memorable partido en el que marcó 4 goles a Italia.  Desde la terraza de un bar vi saltar, casi levitar, en la grada a Mariano Rajoy, al príncipe. Contemplé la alegría sana de aquellos desconocidos que nos rodeaban y.. palabras -minoritarias-  muy feas: negro y catalán como insultó. Humillación… a Italia, el país casi tan desgraciado como el nuestro.

Valencia se quema y también llega hasta el Norte el humo de la podredumbre de los recortes esenciales, o de esa ley que se ha cambiado ¡otra vez! para que se pueda edificar en suelo quemado. Aquella que Cristina Narbona, como ministra de Medio ambientes de verdad, se empecinó en arbitrar a ver si se acababa con tantos «accidentes».

Javier Pérez de Albéniz cuenta esa confrontación de emociones y realidades en su descodificador..

«Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, asistió ayer noche a la final de la Eurocopa de fútbol celebrada en Kiev, capital de la democrática Ucrania. Mientras se jugaba el partido, uno de los peores incendios de las últimas décadas avanzaba sin control en Valencia: más de 50.000 hectáreas de monte y bosque calcinadas, dos mil personas afectadas, cientos de familias desalojadas, 1.700 efectivos terrestres y 22 medios aéreos trabajando duro. ¿Dónde debe estar un presidente? ¿Y dónde un ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente? Junto a los que más le necesitan.

“Mi obligación es estar en la final de la Eurocopa”, dijo un Rajoy que, tras varios días de llamas, quizá sólo acierta a ver “hilillos” de humo. En Telecinco, minutos antes del partido, el presidente pronosticaba “una victoria de España”. Su apuesta de la jornada, a caballo ganador. Al mismo tiempo, en los canales con información internacional se podían ver  imágenes de Obama visitando Colorado, apoyando sobre el terreno a bomberos y afectados por un incendio similar al valenciano.Entre el balón y el humo, Rajoy eligió el primero: era donde tenía algo que ganar, una foto que hacerse. El sabor de la victoria es dulce y embriagador, mientras que el olor a vida carbonizada nos puede dejar la cara tiznada de realidad: hace 6 meses que la Generalitat eliminó la prohibición de recalificar bosques quemados. La misma Generalitat que ha recortado el presupuesto de la lucha contra incendios un 14%: 15 millones de euros y 200 personas menos»…

Cuenta mucho más, como veréis aquí,  que comparto. Algo más añado: por el triunfo de la selección no hemos hecho nada, han sido ellos los que han jugado y ganado. Esta ruina económica, social y ética nos la hemos ganado a pulso.

Unos amigos me han descubierto uno de los paraísos que apenas me atrevía sino a soñar. Está en Asturias. Belleza, tranquilidad, armonía, hallazgos personales, el mar, el ruido de las olas… a esta realidad quiero aferrarme siquiera por unos días.

Tras los pasos del flautista de Hamelin

Les están invitando a marcharse de España. En todos los tonos. El 52,7% de los jóvenes se encuentra en paro en un país con más de 5,6 millones de desempleados de distintas edades. Cifras récord del mundo industrializado, con porcentajes similares poblaciones de otros continentes han encendido hogueras de lucha. Aquí les dicen que hagan la maleta y se vayan, que será muy positivo para su formación. Argumento verdadero –abre mentes y horizontes vivir otras culturas- pero que, en modo alguno, puede constituirse en una obligación.

  Emigrar empieza a ser un ultimátum, en realidad.  Por si faltara poco, les restringen el acceso a la sanidad pública. Si a los 26 años no han cotizado (por estudios o por el endémico paro), les retiran la tarjeta sanitaria como ya ha pasado en varios casos dados a conocer. Ante la alarma y la indignación creada, el Ministerio de Sanidad ha anunciado una rectificación del Decreto Ley que así lo estipula. Una tregua forzada, la socialización de las pérdidas se ceba precisamente en salud y educación.

   Lo cierto es que hay empleos en Europa esperando al español que los quiera, o eso vinieron a decir en unas jornadas desarrolladas en Madrid en la sede de la Comisión Europea. El problema es que son exclusivamente para titulados y con dominio de idiomas. Y no cualesquiera: investigadores, médicos, ingenieros o expertos en tecnología. Las carreras humanistas no interesan. Todo ello sin que plantee el menor interrogante a los representantes de la UE que –desde distintas ideologías- aceptan guiarse por el dominio del dinero en el proyecto europeo.La Unión no es para parias. Para ellos está el modelo que abandera en el gremio el dueño de Mercadona, Juan Roig (más o menos el chino): trabajar mucho y cobrar poco. Y a ser posible sin derechos laborales.

   Muchos jóvenes han asumido que no tendrán un trabajo estable jamás y que habrán de embarcarse en el tren de la “movilidad”. No sin dolor, porque no es una opción sino un imperativo si esperan contar con un futuro digno. Un Eurobarómetro de 2011 situaba a los jóvenes españoles como los sextos dispuestos a iniciar una nueva etapa en otro país. El 68% quiere irse al extranjero y de ellos casi la mitad no lleva idea alguna de regresar. En las jornadas de la UE, Sylvia Sazatornil (Confederal de la Juventud de UGT) pidió que al menos se establezca asesoramiento y apoyo financiero para el traslado. Y criticó que los Servicios Públicos de Empleo no aprovechen el portal EURES que alguna orientación y oportunidades da. Con un dato significativo: solo el 12% de los europeos conoce la existencia de esta web y únicamente un 2% la ha usado. Un nuevo “éxito” de comunicación de la UE.

 La Comisión informa, además, que tiene ahí 10.700 millones de euros hasta 2013 para impulsar el empleo juvenil y la creación de PYMES en España aún sin asignar, pero acceder a ellos parece labor de expertos en buceo burocrático. Igual vale la pena intentarlo.

  El empleo, todo, desde el juvenil al senior, debería figurar como  prioridad para los poderes públicos, pero nunca lo es para un neoliberal –de pata negra o asimilado-. Dado el lacerante drama del paro en España, se auspicia la emigración. Con la incertidumbre del balance entre las flores de color de rosa y las espinas que conlleva. Titulado y con ganas –aunque apenas solo así-, lo lógico es que vaya bien. El científico Sergio Pérez Acebrón, coautor de Actúa, habla del Heildelberg donde trabaja como “una ciudad volcada en la investigación”, de un proyecto común que proporciona beneficios de todo tipo. Cabría preguntarse qué proyecto de país han previsto nuestros gobernantes para España ¿Un geriátrico?

  Expulsamos a los jóvenes. A los preparados. Fuera de la irritante búsqueda de la rentabilidad que solo se fija en “el dinero que nos ha costado formarlos”, lo peor es que nos quedamos sin los mejores profesionales para sustentar y levantar España. La “educación” que propicia el PP aún mermará más el acceso a un trabajo digno en Europa. Cameron cerrando las fronteras de Gran Bretaña a los desplazados de la crisis –nosotros por ejemplo-, la UE al completo y en derrumbe suspendiendo hasta Schengen que fue su seña de identidad, y Merkel instaurando los “minijobs” de 400 euros que condenan a la miseria a quien se acerque a Alemania sin un master bajo el brazo. No, la Europa neoliberal no es lugar para parias.

    Como en El flautista de Hamelin, problemas mal resueltos arrastran a la juventud española fuera del país. A todos cuantos –hartos-  nos planteamos cargar con las maletas, el pasado, el presente y hasta el fantasma de la soledad del nuevo comienzo y huir.

      Si no se toman medidas serias –y nada apunta a que se vaya a hacer sino todo lo contrario- España se convertirá en el geriátrico de Europa. Para los nacionales que queden y, en agravio comparativo, para los jubilados ricos del Norte que, con sustancias pensiones, aquí viven como Reyes. Una suerte de balneario con sol, playa, ladrillo y toros. Y juegos de azar y putas. Y procesiones y mucha “seguridad” cautiva de la que propicia el autoritarismo. ¿Es eso lo que queremos? Pues ese futuro ya se ha puesto a caminar.

*Publicado también en Zona Crítica de eldiario.es

La democracia en peligro

Foto: @arma_pollo en twitter

La imagen no puede ser más simbólica. Bankia enderezada y sólida (como nos la presenta el Gobierno) frente al suelo, el horizonte, el resto de los edificios, farolas y coches torcidos. Aquel país que votó el 20 de noviembre, harto y esperanzado, ha llegado a altas cotas de desaliento. Las últimas encuestas sociológicas muestran a una ciudadanía que no sabe adónde acudir primero a achicar los agujeros de la estupefacción. El nuevo Míster Liebaert (antes Urdangarín), el presidente de los más altos estamentos judiciales, Carlos Divar, una situación económica que encuentran mala o muy mala el 96% de la población, según encuesta de Metroscopia.  23.400 millones de euros para la propia Bankia, es decir, más del doble de lo restado a sanidad y educación a la sociedad. Desahucios por impago de hipotecas a un banco sostenido con dinero público. Despidos y pensiones multimillonarias para sus malos gestores. Y entretanto amenazas de nuevos recortes, sacrificando el Estado del Bienestar en el altar de la austeridad. En consecuencia, justicia, iglesia, monarquía, parlamento, gobierno, partidos políticos, autonomías, todo se encuentra en entredicho. Incluso buena parte de los medios informativos navegando entre la frivolidad y la manipulación.

   Si nos atenemos a los datos demoscópicos que proporciona este artículo “Del “shock” económico al democrático”, el más aterrador de todos es que en los últimos 7 meses, el porcentaje de personas  que piensa que “el actual sistema democrático sigue siendo, con todos sus defectos e insuficiencias, el mejor que ha tenido nuestro país en su historia ha caído del 72% al 56%”. No nos detallan si prefieren cualquier otro de la larga senda de catástrofes que han jalonado nuestra trayectoria (dictaduras largas y cortas, monarquías de variado signo o dos efímeras repúblicas) o si piensan en la búsqueda de una nueva democracia participativa y más real, como propone el 15M en su más amplio concepto: el de la una sociedad indignada que lo que quiere es enderezar los continuos desatinos a los que asistimos.

  No sabemos si a echar agua a la deuda ardiente, sacar la cabeza del lodazal de la corrupción y de los repartos de cargos y prebendas a familiares y amigos, o asumir ese futuro que, aún basado solo en los optimistas cálculos de la religión neoliberal, sitúan la recuperación de España en 2017 y el empleo en 2023  como hace el FMI. ¿Optamos entonces por renunciar a la democracia? ¿A cambio de qué?

  Hemos aceptado impertérritos quela UE sustituyera democracias por tecnocracias, comenzando incluso por Grecia la creadora del concepto y, ahora, el deterioro económico -que no causamos- parece hacernos dudar de los propios valores de un gobierno de todos, en libertad, y de los instrumentos que lo llevan a cabo.

 El presidente que en campaña electoral llegó a prometer “devolver la felicidad” a los españoles, se ha quemado a velocidad de vértigo. La prensa internacional resalta sus incomparecencias, que presentara tarde las cifras del déficit por motivos electorales, sus presupuestos y, abierta la veda, critica hasta, como hace la influyente agencia británica Reuters, que Rajoy  (y  buena parte de sus ministros) sea un “provinciano”, sin experiencia internacional y con un nivel limitado de inglés. Al igual que los principales medios extranjeros, Mario Draghi, el tecnócrata que dirige el BCE, califica de «desastrosa» la gestión llevada a cabo en Bankia, completa, de principio a fin. Nos refriegan la burbuja inmobiliaria que deja sus heces en el sistema bancario. Los medios inventores de etiquetas ya hablan de “Spanic” (Pánico/España).

    Lo que se destaca menos es el abuso del Decreto Ley para imponer, sin debate, durísimas reformas, y no solo económicas. Y sobre todo la persecución de las protestas ante tanto desatino, con una nueva redacción del Código Penal que equipara a “terrorismo” participar en ellas o convocarlas si se produce algún incidente, y “atentado a la autoridad” la resistencia pasiva. Manifestantes en la cárcel hasta un mes tras su detención, con peticiones de penas de tal monto que cuesta creer en democracia y en un país que hace gala de la impunidad en delitos graves. Incluso no tipificados como la estafa a la sociedad.   

   La democracia se está viendo amenazada, pues, desde múltiples flancos. El más peligroso, sin embargo, es la aceptación de que ha de ser así sin hacer nada por regenerarla. La pregunta clave es ¿Adónde esperan que nos lleve este camino? ¿A mantener un poder financiero artificialmente enhiesto como bandera de un mundo que se tambalea?

Publicado también en eldiario.es

¿Queremos volver a la España de los 50?

En el río revuelto de una crítica situación económica y un peligroso desconcierto del gobierno, vienen a pescar «expertos» con soluciones. Hasta huelen bien al principio. Sólo que pueden contener trampa.

Rafal Escudero escribe en eldiario.com un artículo con muchas claves. Comienza así:

«El artículo publicado en el diario El País el pasado 1 de junio, titulado “No queremos volver a la España de los 50″ y firmado por los profesores Fernández-Villaverde, Garicano y Santos, es un ejemplo de la forma como actúan los ‘think tanks’ liberales a la hora de generar hegemonía en la sociedad. Proponen estos profesores como vía para ganar confianza en Europa y así salir de la crisis la formación de un Gobierno de concentración nacional, apoyado por los partidos mayoritarios (PP y PSOE, se entiende) y formado por “políticos competentes y técnicos intachables” (el Gobierno de Monti en Italia sería el espejo en el que mirarse). Y lo hacen, además, apelando a su condición de expertos en la materia, pues no en vano se trata de ilustres economistas y docentes en notables universidades estadounidenses. Pero sin señalar en ningún momento de su artículo su adscripción a Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada).

Este no es un dato baladí. Fedea es un ‘think tank’ especialmente activo en estos años de crisis y que se presentó en sociedad con las propuestas que el famoso ‘grupo de los cien’ economistas (al que pertenecen los citados autores) lanzó al último Gobierno de Rodríguez Zapatero demandando el abaratamiento de los costes del despido, la congelación salarial y la apuesta por la negociación colectiva en la empresa. Ahora, una vez conseguidos estos tres objetivos con el Gobierno del PP y visto su nulo éxito a la hora de reactivar la economía, es de prever que sus futuras demandas pasen por la formación de este Gobierno de unidad nacional que sea capaz de llevar a cabo las reformas requeridas por Bruselas. Cuáles sean estas es algo que solo debe estar al alcance de avezados economistas y no de simples ciudadanos, meros votantes y carentes de la ‘expertise’ necesaria para abordar tan magna tarea. 

La estrategia con que actúan estos ‘think tanks’ es bien sencilla. Presentan sus propuestas como el resultado del trabajo científico o bajo la etiqueta de prestigiosos investigadores, pero nunca como aportaciones ideológicas, interesadas o parciales. La adscripción a la ciencia presenta ventajas, dado que sus opiniones se benefician así de la aureola de neutralidad, objetividad e imparcialidad que rodea al científico, quedando al margen y por encima del terrenal debate político. Ahora bien, ya que científicos dicen ser, deberían cumplir con una de las reglas básicas que Max Weber demandaba de todo científico: declarar expresamente sus opiniones y puntos de partida».

Artículo completo aquí.

No está de más recordar qué contaba Inside Job de los «expertos» neoliberales:

[vimeo http://vimeo.com/35196402 w=549&h=364]

Rajoy, atrapado por Hybris

Mariano Rajoy fue probablemente el primer mandatario español de la etapa democrática que llegó al Gobierno con el síndrome de La Moncloa incorporado. En realidad esa dolencia, de vieja raigambre, tiene nombre propio. La definió a la perfección un antiguo ministro de Exteriores británico y neurólogo de formación, David Owen, quien invirtió seis años en estudiar el cerebro de los líderes de la clase dirigente. Con los resultados, publicó un libro titulado “En la enfermedad y en el poder” (2008), que explicaba las razones para el desvarío de quienes alcanzan altas cotas de mando: el síndrome Hybris. Lo caracterizan la soberbia, la desmesura, y la huida de la realidad con mayor o menor intensidad dependiendo de la capacidad intelectual de la persona.

En la primera fase, aún fresco el recuerdo de cuando salieron del anonimato, de sus cátedras, de sus oficinas, les acomete la inseguridad, casi la incredulidad en su propia valía. En el caso de Rajoy, influyen además sus dos derrotas electorales frente a Zapatero y la larga espera que conlleva. Pero aquí surge una nube de aduladores que se apresura a convencerles de sus excelencias. La mayoría espera sacar provecho, aunque esa circunstancia ellos prefieren no advertirla. Es el momento en el que les invade la soberbia. 

El líder ya está seguroLe sobreviene así una exagerada confianza en sí mismo, ya no escucha ni a sus asesores ni a los ciudadanos, se cree en posesión absoluta de la verdad, con capacidad para hacer y deshacer según su voluntad y no reconoce sus errores. Rajoy añade la mayoría absoluta  –aunque se debiera a demérito del contrario– de la que no gozaron inicialmente sus antecesores. Ha sido su perdición: ya está en un tiempo récord atrapado por Hybris. No se digna a dar ruedas de prensa y, cuando tardíamente comparece, hace gala de una insólita prepotencia que evidencia aún más sus carencias. Y su pobre discurso de pretendida sencillez.

Lo peor es que aquel Mariano Rajoy que llamó “bobo solemne” a José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece –junto a su equipo– una caótica cuenta de resultados: recesión, subida del paro, merma de salarios y bajada del consumo como consecuencia de la política de austeridad; recortes insufribles en servicios vitales como sanidad y educación, mientras se inyecta dinero público al sector bancario y se pasan por el arco de la impunidad flagrantes irregularidades. O la mala gestión del caso Bankia con la prima de riesgo a nivel desbordado de rescate. La excusa de la herencia se les agota por momentos. Tampoco gusta al ‘todo el mundo’ del presidente la involución ideológica que el Gobierno impone sin pausa.

Por eso, Rajoy camina aceleradamente también hacia la tercera fase del síndrome Hybris: la que desata el miedo a perder lo obtenido. En ella, todos son enemigos a evitar, incluso en los consejos. Quienes le contradicen “no saben lo que dicen”. Rodearse de mediocres en su círculo más cercano apenas atenúa su temor. El rival brillante precisa su desactivación por cualquier método. En su mismo partido –también en otros– hay clamorosos ejemplos, como el de Esperanza Aguirre y su “inexistente” trama para espiar a contrincantes de su formación.

Y luego, el consecuente enclaustramiento en la torre de marfil. Nerones, Calígulas, Claudios que se encierran en su castillo. El síndrome dela Moncloa, de Génova, de Ferraz, de la última planta de cualquier empresa. Por eso José Luís Rodríguez Zapatero dijo la noche de su primera victoria electoral: “El poder no me va a cambiar”. Por eso… tampoco lo cumplió.

Tarde o temprano, el varapalo de las urnas, el cese, la pérdida del poder en definitiva, sume al afectado por el Hybris en la siguiente fase: desolación, victimismo que achaca a la incomprensión, no acertar a creer ahora que “con todo cuanto ha hecho por su país”, reciba “ese trato”. José María Aznar paseó su rabia y su rencor por medio mundo, como clara muestra de ello. De Zapatero poco sabemos. Felipe González hace tiempo que lo ha superado tras enfrentarse a su jarrón chino. La enorme paradoja es el olvido que ha inundado la mente de Adolfo Suárez, el más vapuleado de los presidentes, el que más razón real tuvo para la desolación en su salida.

Hybris nació, como tantos otros conceptos fundamentales, en Grecia.  La vanidad desmesurada –que competía con los dioses– acarreaba un castigo que proporcionaba Némesis, la diosa de la justicia retributiva. Sin piedad, volvía al descarriado a los límites de su realidad. No se andaba con miramientos. Sus afectados podían llegar a ver cómo un águila se comía a diario su hígado –regenerado, inmisericordemente, por su condición de inmortal–, tal como le pasó a Prometeo, un buen tipo que osó invadir el terreno de la divinidad.

El cristianismo, en la misma línea, habla de pecado y opone sanción a la soberbia en forma de “pena” capital. ¡Quién lo diría! Incluso al ángel arrogante lo convirtieron en demonio, de forma expedita, y lo mandaron a los infiernos para siempre jamás. O los generales romanos que –con prudentes técnicas anticipatorias–, eran seguidos por una corte de esclavos, los cuales les iban repitiendo: “Memento mori” que significa “¡recuerda que eres mortal!”. No es necesario aclarar que no les hacían ningún caso. Véase Julio Cesar. La soberbia tapa los oídos.

El coro de aduladores y el propio envanecimiento siguen arrullando al líder en su jaula de oro, aunque la deriva de los hechos sea evidente y la calle vibre en indignación, en desesperanza o en resignada apatía. Rajoy ya carga con Hybris, creyéndose todavía investido para una misión histórica conferida a un ser superior. Todavía.

También, en Zona Crítica eldiario.es

España: un rescate «de facto»

Los medios nos cuentan que Bruselas ha dado “un balón de oxígeno” a España tras haber alcanzado esta mañana nuestra prima de riesgo 539 puntos. La Comisión propone que el fondo de rescate recapitalice a los bancos en lugar de a todo el Estado. A cambio “aconseja” a España duras medidas a pagar por todos los ciudadanos. Además de alargar un año la consecución de un déficit del 3%, que, esto sí, algo desahoga. España es “demasiado grande para caer”, o eso temen en Bruselas.

El Fondo de Estabilidad europeo fue creado en una fecha crítica: el 9 de Mayo de 2010 y fue dotado con 750.000 millones de euros. Tres días después, a su regreso de Bruselas, fue cuando Zapatero dio su histórico cambio anunciando serios recortes. Como detallo en La energía liberada, desde Febrero se estaba produciendo un ataque especulativo al euro, dirigido por George Soros y otros miembros de Fondos de Alto Riesgo que bajó nuestra moneda a niveles no conocidos desde su entrada en vigor y que en absoluto fueron difundidos… salvo por el Wall Street Journal que recogió declaraciones de los implicados. Una Grecia en problemas se añadía y fue la única excusa alegada.

El FEEF puede emitir bonos u otros instrumentos de deuda en el mercado con el apoyo de la Oficina Alemana de Gestión de Deuda para recaudar fondos necesarios para proporcionar préstamos a los países de la zona euro en problemas financieros, la recapitalización de bancos o comprar deuda soberana. Para que ayude directamente a los bancos habrá que hacer reformas legales. Eso no es problema alguno como vemos en la UE, pero sí lo es la opinión de Alemania. De entrada ya ha dicho que se mantiene en su rechazo a la idea y el comisario Rehn se ha limitado a recordar que «no es una opción disponible» con la normativa actual. En la información elaborada por Alfredo Bolaños para El País, se estima, por tanto, que la recapitalización de los bancos españoles podría llevar meses. Y, de hecho, tras la rueda de prensa del comisario finlandés, la deuda española ha vuelto a repuntar, tras haberse relado algo. Al cierre de la bolsa alcanzaba los 540 puntos.

Sin embargo, el programa de Bruselas que suele acompañar los rescates de países ya ha llegado. Resaltan que son recomendaciones que hacen habitualmente a los Estados miembros, pero lo cierto es que van destinadas a obtener más dinero, con directrices neoliberales, para la neoliberal obsesión de cumplir con el déficit. Algo que, por cierto, ya está en nuestra Constitución, “gracias” a Zapatero y Rajoy, y que prioriza pagar la deuda (especulativa) sobre las necesidades de los ciudadanos. A eso se añade el agujero negro del sistema bancario español al que pretender dar una solución… con dinero, no dejando caer a quien no puede mantenerse.

Nos aconsejan pues subir el IVA, sobre todo pasar al 18% a productos que tenían el 8% y sacar también algunos elementos básicos que el gobierno socialista conservó con un IVA reducido del 4% por ser productos de primera necesidad. Adelantar la fecha (prevista para 2027) en la que la jubilación sea a los 67 años. Algo que el hoy vituperado Banco de España cifró en una pérdida del 5% de la cuantía pensiones, dado que, con el paro que soportamos, no buscan en absoluto que se trabaje hasta esa edad.

Habla también de “entregar un promedio anual de esfuerzo fiscal estructural de por encima de 1,5% del PIB durante el período 2010-13”. Así de «diáfano». No especifica cómo pero la palabra “esfuerzo” indica aumento.

Tomar “medidas adicionales” en la reforma laboral ¿¡?

Y, además de una serie de “liberalizaciones” comerciales y profesionales (como no podía ser de otro modo, “liberalizar” es la meta neoliberal), propone “reasignar fondos” para la lucha contra la pobreza, la investigación, la innovación y los jóvenes. Algo que no entra en la ideología del PP y que precisamente ha cercenado ya con especial ahínco.

Por lo demás el diagnóstico global de la UE para España es que, «en 2012, la actividad económica de España se contraerá un 1,8% y un 0,3% en 2013. El desempleo se prevé que siga aumentando hasta el 25,1% en 2013, también para los jóvenes». Recordemos que el paro juvenil afecta ya al 51%.

De Guindos se ha ido volando a ver al ministro alemán de finanzas. Rajoy calla, Lo último que dijo al respecto, hace dos días fue: «No va a haber ningún rescate de la banca española».

Expresiva foto tomada este 30 de Mayo en el Congreso

¿Por qué sigue la presión de los mercados tras haber hablado Rajoy?

Se preguntan cómo es posible que hablando Rajoy, concediendo su primera rueda de prensa en solitario desde que alcanzó el poder hace 6 meses, la prima de riesgo haya cerrado a 511 puntos, récord en su historia. El Presidente ha negado que en la incertidumbre de los mercados influya «absolutamente para nada” la situación de Bankia, cuyas acciones, a su vez, se han depreciado un 13%, habiendo llegado a perder en algún momento cerca del 30%. También ha negado categóricamente que vaya a haber un rescate europeo de la banca. Y se ha mostrado muy ofendido porque el PSOE quiera revisar ¡Un tratado internacional!, como es el Concordato con la Santa Sede para que paguen el IBI. ¿Qué vamos a ganar con eso? ha preguntado. Dinero Sr. Rajoy, dinero, ése que se nos está quitando de servicios vitales como la sanidad y la educación. Por lo demás nada nuevo, ni eso, que justificara una convocatoria a los periodistas desde la sede del Partido Popular y no desde Moncloa. El mismo empecinamiento en el error, tal como demuestran los caóticos datos de nuestra economía.

Habría que saber qué parte de cuánto dice Rajoy lo piensa realmente y cuál no. Nos ha acostumbrado ya a que su palabra no tenga valor alguno cuando afirma o promete algo, porque a veces se desdice hasta en horas. Pero si se advierte en él que, a su escasa talla política, ahora ha añadido un envanecimiento muy ostensible que le hace hablar con marcada prepotencia. Es llamativo que cada que vez que le nombran a Rubalcaba, mencione inmediatamente a Durán i Lleida como para “compartir” la oposición (pese a su muy diferente número de votos y escaños). Hay una suerte de resentimiento también por lo mucho que padeció. Ahora se ve resarcido.

Lo peor es que crea que el apoyo en las urnas del 23% de la población a la que esquilma y agravia no solo con los recortes, sino con el trato de favor a los bancos, el 30,2% del censo electoral, le hayan dado patente de corso para volver España del revés… y hacia atrás. No se obra así en democracia. Sobre todo cuando existe tanta indignación que no se acallará a palos. Cuando, por el camino que lleva, cada día va a empeorar aún más la economía, y, lo que es más grave, nuestras vidas. Hasta las de aquellos que aún siguen en Babia.

En mi opinión, Rajoy se siente muy seguro, cree lo que dice, incluso cuando miente. En estos casos la caída que, tarde o temprano llega, le va a pillar desprevenido y le va a ser muy dura.

¿Por qué, pues, habiéndonos obsequiado a los españoles con una rueda de prensa, la prima ha batido su récord histórico y ha llegado a los 511 puntos? Pues precisamente por eso, porque ha hablado. Y oírle descorazona. Por la pobreza de su tono coloquial como para gente con pocas luces y nulo sentido crítico. Porque no ha ofrecido alternativas, ni soluciones. Y porque el país se cae a pedazos en las manos de semejante timonel. Y de su equipo, no nos olvidemos del equipo que elige alguien como Rajoy.

Porque… un par de perlas más al margen. Cuando ha dicho textualmente: «Los pasos que se dieron en el futuro». Un lapsus, bien. ¿Y este otro? Le pregunta un periodista que a qué atribuye el silencio de Bruselas y el BCE al apoyo que el propio Rajoy ha ido a buscar en periplo internacional. Y responde: «A la prudencia con la que se debe comportar un buen gobernante que no se debe confundir con que no esté de acuerdo con las cosas que oye».

No se puede hacer otra cosa, otros países ya lo hicieron hace dos o tres años, no como aquí, repite censurando al antecesor y seguro de sí mismo el líder del PP. Sí, como Islandia. Es el único país que crece al 3%. Solo que allí se hizo justo al revés de lo que propone y hace Rajoy.

Todo tiene un límite

Hay veces en las que asistir a un acto representa sentirse entre una comunidad afín y en las que podemos estar refiriéndonos a un libro, a una cultura ajena, y en realidad estamos hablando de la Historia y de nosotros mismos. Así ha sucedido con la presentación de “Yo muero hoy” de Olga Rodríguez, acompañada de Ramón Lobo e Ignacio Escolar.

Decía Lobo que en estos tiempos los periodistas como Olga Rodríguez precisan escribir libros, igual que los fotógrafos como Gervasio Sánchez han de hacer exposiciones, porque los medios no tienen espacio para reflejar lo que tratan en profundidad. Es rigurosamente cierto. Inmersos en un “colaboracionismo” impúdico con ese amado “sistema” que nos asfixia, apenas nos ofrecen la espuma de los días.

Hace tiempo que sabemos, que puede saber quien lo quiera, -y gracias a personas como la propia Olga, Ramón Lobo, Enric González o Javier Valenzuela, entre otros-, que “la primavera árabe” ni siquiera estalló en el invierno previo con las llamas que abrasaron a Mohamed Bouzazi. Que mientras una sociedad se apresta a ser cocida sin oponer ni una crítica, otro caldo de rebeldía se sedimenta a través incluso de décadas.

En esa sociedad “de barbudos intransigentes y mujeres sumisas” que nos presentan los medios occidentales, se habían producido huelgas muy arriesgadas, manifestaciones, uniones sobre la diferencia, mucho tiempo antes. La olla explota cuando no se puede más. Cuando hay que salir a la calle con un trozo de pan por bandera a protestar porque la especulación ha triplicado su precio. Cuando la información –en este caso de Wikileaks- confirma que los dirigentes son efecto tan corruptos y mucho más de lo que se sospechaba. Un dato: la familia del dictador tunecino Ben Alí acumulaba el 60% del PIB del país.

Hay una historia común cuya pauta marca el neoliberalismo y sus instrumentos oficiales como el FMI y el Banco Mundial… la UE azul –que no tiene que serlo necesariamente- en Europa. Reducción del sector público, tajos mortales a la sanidad y la educación –tan útiles al… “amado sistema”-, bajada de impuestos a la rentas altas, supresión de controles al poder financiero, privatizaciones. En libros anteriores, en sus artículos, seguro que en este lo amplía, Olga Rodríguez contaba la historia de la cadena de tiendas de ropa, muebles y complementos Omar Efendi, adquirida por la compañía saudí Anual a un precio sensiblemente menor a su valor en el mercado. La venta se cerró en 2006 por 99 millones de dólares, cuando tan sólo los terrenos donde se asientan las 82 tiendas se cotizaban a 670 millones de dólares. Tras la salida de Mubarak la renacionalizaron. Cuesta tanto componer sus desmanes.

No es fácil, es de hecho extraordinariamente difícil. Los viejos poderes se resisten y aún hay quien presta inconscientemente su apoyo para que todo siga igual. Por eso, en el mundo árabe todavía salen a la calle conociendo los riesgos que entraña protestar: Yo muero hoy. O no.

Nos preguntamos cada día, aquí, en España, hasta donde puede llegar la desfachatez continua. Que en menos de 24 horas se haya exculpado a Dívar, Botín y mandado de nuevo al Juzgado el proceso de Fabra, no es sino un síntoma. De este panorama que, un día más, cuenta Ignacio Escolar para responder a la nueva impudicia de José Ignacio Wert desde su elitista atalaya: ¿Qué no hay recursos para estudiar? Que se lo quiten de otra cosa.

Todo tiene un límite. El estupor puede acabar en ira. Y este pueblo, el español, ha demostrado que cuando se harta lo hace a conciencia.

No es cierto que los movimientos sociales sean sarpullidos pasajeros como quieren hacernos creer: cuecen y cuecen hasta brotar de nuevo transformados si no cambian las circunstancias. Más aún si empeoran. ¿De verdad creen que se puede tan impunemente perpetrar tantos atropellos? ¿Sin fin? Es ceguera absoluta no tenerlo en cuenta. Aún recurrimos incluso a la imaginación del vituperado Mayo francés porque se grabó en nuestros genes. Aún citamos a Rosa Park porque ella sola desencadenó cambios trascendentales en la consideración de los derechos humanos. Al conocer la historia de los pueblos sabemos que los focos de dignidad han impregnado las raíces y están ahí para darnos fuerza. Cuando estamos juntos, tenemos la absoluta certeza. ¿Yo muero hoy? puede, pero hay cosas que nunca… mueren.

Cuando comer es un lujo

Éste es un texto desagradable, de los que no gusta leer, ni oír su contenido. Hay 2.200.000 niños en España, el 26% de todos ellos, que viven bajo el umbral de la pobreza. En la tasa de alta pobreza, la que computa familias con 4 miembros cuyos ingresos no alcanzan los 11.000 euros anuales, se sitúa el 13% de los niños. Es la cifra más alta de la UE, solo tras Rumania y Bulgaria, esos países que nos mandan emigrantes, vaya por dios; ante los que muchos españoles se sienten superiores,  igual pronto nosotros tendremos que ir a Ghana que está creciendo. El número de hogares con niños con todos los miembros adultos sin trabajo ha crecido un 120%. El informe de UNICEF cita también que los niños por primera vez superan a los ancianos como víctimas. De cualquier forma, en ese sector también encontramos a un 21,7% bajo el umbral de la pobreza. Y estos hecho no constituyen una emergencia nacional.

Esto ocurre en el país en el que el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, considera «una miseria” gastarse en hoteles de lujo en la Costa del Sol, 18.000 euros, y la Fiscalía General del Estado archiva la denuncia porque este señor no tiene por qué justificar sus gastos. El mismo en el que vemos desfilar por los juzgados desde al yerno del Rey, Iñaki Urdangarín, a presidentes de comunidades autónomas como lo fue Jaume Matas, y otros muchos políticos, imputados por el robo de cantidades obscenas de dinero público. Y, también, en el que ni siquiera todos “desfilan” por los Juzgados. El mismo en el que se entrega dinero de nuestros impuestos a los bancos: 110.000 millones de euros confesos. En el que quiebran las Cajas y se premia con millones a sus gestores. El mismo en el que se castiga duramente a quien ose protestar contra las decisiones injustas. Ése en el que –con unas cifras económicas de desastre- vemos a los políticos trajeados, viajando en primera clase, en coches estupendos, con modelitos y joyas magníficos algunas de las damas, comprándose lujosas casas (buscad el chalet que acaba de adquirir Cospedal)… y comiendo de lujo en sus reuniones de alto rango. Ah, perdón, que esto es demagogia. Pero resulta muy impúdico en situaciones de emergencia ver esos despilfarros en el Olimpo, y que 2.200.000 niños, un montón de ancianos y muchos adultos no se alimenten convenientemente en el mismo país, lo es. Y no precisan caridad, ni siquiera que unos cuantos repartan su dinero, es una cuestión de estricta justicia.

Los datos facilitados hoy por UNICEF sobre el alarmante aumento de la pobreza en España, un 10% de 2007 (crisis alimentaria, hipotecas basura, las hedge funds, el preludio del derrumbe financiero) a 2010, son hasta ese año. A partir de entonces muchas más personas –personas, recalco- se han quedado sin empleo, han sido desahuciados de sus casas y se acaba de dar un tajo mortal a las posibilidades de educación y de salud de quien no pueda pagarlas. Hablo de salud, de ese iceberg del que solo vemos la punta como insiste Àngels Martínez Castells. No alimentarse bien condicionará su salud posteriormente.

Comer. En uno de los países con mayor número de obesos, en el que triunfa tanto ahora la gastronomía de alta alcurnia, representa un problema para mucha gente. He leído también que la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estudia penalizar la comida basura para evitar el sobrepeso. Subir los impuestos a estos productos un 20% para que sea efectiva la disuasión. A veces me quedo pensando ante las estanterías de los supermercados: la comida barata es más insana. Cuesta más el cerdo ibérico que el común lleno de grasa. Cuesta menos la panceta, las salchichas, que la carne magra. Hace falta mucho menos dinero para comprar una pizza (también algunos alimentos más saludables pero escasamente nutritivos como pasta, pan, patatas o arroz) que proteínas. Pues vamos a subirles los impuestos para que los que no sean pobres de solemnidad guarden la línea y vivan más sanos. Los otros ya no cuentan.

La pobreza es una cuestión ante la que buena parte de la sociedad huye siquiera de enterarse, dada su inmensidad. Es el “daño colateral” del sistema que con tanto ahínco defienden la mayoría de los políticos, sus fuerzas de seguridad y de propaganda, gran parte de los principales medios de comunicación y los ciudadanos que miran para otro lado. Pero ha llegado aquí, a España. Y crece. Con la cabeza debajo de la almohada, la amenaza, la realidad, igual seguirá creciendo.

Pero hay que evadir la rabia ¿No? Por eso nos gusta tanto el jubilado griego de Salvados que… nos exorciza. Por cierto, en este excelente programa, un experto dijo: «el rescate es para salvar a los países, ah, a las personas no», respondiendo a la pregunta del gran Jordi Évole.

http://youtu.be/PXQvmBHMbwg

Pero mucho más nos alienta nuestro Federico Mayor Zaragoza, porque poder, podemos…

http://youtu.be/fNLAAW8lQ3c

Barco agujereado y a la deriva

Rajoy se ha ido a Chicago a ver a Merkel, a quien le va a decir, según nos cuenta ABC, “estoy haciendo lo que España que necesita”. La canciller alemana anda por los EEUU porque ha estado en una nueva inoperante cumbre del G-8. Es decir, en ese grupo de selectos autoproclamados como tales que, como toda la vida, no da cabida a España. Lo peor es que Alemania, Francia e Italia también han dejado fuera a España de una cumbre que van a hacer en Roma y que la llaman “del crecimiento”. Menos mal que España iba a “recuperar” su papel en el mundo con la llegada del PP. Pero, fuera ironías, es grave porque parecería que nos dan ya por perdidos.

Mientras tanto, nuestro flamante presidente responde a Hollande que no tiene ni idea de cómo están los bancos españoles, y sigue huyendo hacia delante minimizando los terribles datos que nos sacuden, en el que no es menor la inconcreción del déficit, y su aumento. Tal como repetíamos quienes leemos los datos, se debía a las Comunidades Autónomas, la mayoría en manos del PP.  Madrid a la cabeza, por haber duplicado la cifra de la que habló. Pero esto también lo disfrazan los miembros del partido en el poder, de cara a los que aún les creen.

«Lo que España necesita», según Rajoy, es cercenar el Estado, es decir, el del Bienestar, convirtiendo en un lujo estar sano y educarse, o acceder a la Justicia cuya reforma -la que prepara Gallardón- ha motivado hasta una queja del Poder Judicial por su desmesura; y vender el patrimonio público que pagamos con nuestros impuestos, con un fin: pagar la insostenible deuda creciente, y que a los ricos no les falte de nada, más aún que estén mejor que nunca. La alcaldesa de Madrid,  Ana Botella, se propone subvencionar al sector del lujo porque dice que “tienen mucho potencial a desarrollar”. Ella lo sabe. Además ya ha pedido ayuda a San Isidro para que la ilumine e ilumine a todos los políticos. Un aliado definitivo.

La situación en España es crítica, por errores pasados y por los flagrantes que se están dando en el presente. Este frío análisis de Amanda Mars en El País repasa todos los extremos, desde la bomba de relojería que montó el ladrillazo -y que sigue ahí- a los palos de ciego que está dando el Gobierno convenientemente cuantificados. Tras las políticas de recortes aplicadas además, se demuestra que habrá más paro y más recesión. Merece la pena leerlo como diagnóstico para sacar conclusiones propias.

Una buena noticia quizás: a pesar del desmesurado ataque al 15M crece su apoyo social, ya llega al 68% de la población.   A pesar de las trabas mediáticas y políticas, mucha gente se está enterando de su trabajo y sus propuestas.

Pero la vida oficial camina por otro lado. El PP aprovechando su mayoría absoluta para una involución ideológica a todos los niveles que debería al menos pensar en el 70% del censo electoral que no le ha votado. Y empecinado en mentir con un desparpajo que asombra. Un usuario de twitter, @lospajarospican, ha recopilado viejas perlas que al confrontarlas con la verdad de hoy abochornan (a quien tenga vengüenza, naturalmente, incluso ajena).

Los ciudadanos se informan por otras vías, menos mal. Porque de hacerlo por algunos medios tradicionales se encontrarían con el par de panfletos ultra en diaria cruzada patriótica. ABC atribuye a la inquina anglosajona (tenemos de por medio el Gibraltar redivivo) el desprestigio de nuestra economía y política.

Lástima que, calentando el triunfo del PP antes de las elecciones, hicieran esta otra portada, cuando era terrible que la prima de riesgo estuviera a 458 (ha llegado la semana pasada a 507).

Si con todo esto, no es inaplazable Actuar desde la sociedad, ya me diréis. El barco está agujereado y encima va a la deriva. Lo último es seguir apoyando con música la resignación porque el hundimiento no es inevitable.
http://youtu.be/tDyD_NvVNv0
 

Actualización 21 de Mayo: Tras verlo en Chicago, Italia invita a Rajoy a esa cumbre del crecimiento. Conocerlo es amarlo.