La carambola perfecta, rien ne va plus

La carambola les ha salido perfecta. Los controladores aéreos pusieron torpemente la bola en la mesa facilitando la jugada. La ciudadanía, infantil, egoísta y desinformada, encontró un chivo expiatorio. Se indignó y se asustó. Y allí estaba el gobierno para darle seguridad con una reacción contundente. Apoyémonos en las terribles pérdidas del sector, en el daño a la imagen exterior de España. Vamos, que el rescate anunciado desde la izquierda a la ultracaverna va a ser culpa de los controladores. Y el “y tú más” político y mediático para distraer. Curritos y medios neoliberales –prácticamente todos- gritan en distintos registros: “Privatización, ya”. Y cárcel. Y hoguera si se tercia. Las ejecuciones públicas para calmar el hambre hace siglos ya que se inventaron.

  Y temo por los controladores, por Cesar Cabo que ha dado la cara continuamente -intentando la cordura además en el paro que ocasionó el colapso aéreo-, porque el populacho fanático es muy peligroso.  Mucho más con España en “estado de alarma” y militarizada. ¡Quién nos lo iba a decir en democracia y por esta razón!

   Se da la paradoja de que un político que ha vivido largamente del Estado en diversos cargos, Ignasi Guardans, llama a la violencia contra los controladores en twitter: Si conoces a un controlador aéreo, sácalo de su cómodo anonimato entre sus vecinos. Hacen daño a ciudadanos inocentes escondidos en la masa”.  Macarthismo en estado puro. Visto en este imprescindible artículo.

Los niños y las mentes infantiles de cualquier edad precisan tener miedo para que venga papá protector y se lo quite. Entregan su vida y hacienda a cambio de una supuesta seguridad que siempre pide más. El miedo es yonki. El poder también. Fatídica casualidad la servida en bandeja por los controladores.

Son tantos desatinos los vistos y oídos en esas intensas 24 horas de paro aéreo que, en efecto, sí creo que ha quedado muy dañada la imagen de España. De sus gentes. El país del “yo”, de la víscera sin seso, que no piensa en el bien común como hace la gente educada. El que mira las hojas, las enmaraña y nunca ve el bosque, porque para ello se precisan perspicacia y criterio. 24 horas. Un día. Un ejercicio completo. Toda una vida. El desmadre. La carambola.

Y las privatizaciones, sí señor. Saquemos la pancarta para pedirlas, para suplicarlas. Los que las buscan para llenarse los bolsillos, y los curritos imbéciles, los bebés, los conejitos que persiguen la zanahoria que jamás comerán.

Veamos. Telefónica funciona, privatizada, fantásticamente para los intereses de sus dueños. Gana millones. A costa de, por ejemplo, cobrarnos a los incautos españoles las tarifas más caras de la UE. Repsol obtiene cuantiosos beneficios. Sus dueños y accionistas. Argentaria forma ahora parte del poderoso BBVA que compra bancos y se sienta en la Moncloa a consulta, o a dictar “consejos”. Todos lo hacen. No sigo con lo privatizado, la lista es larga ya. Todo eso era nuestro, del Estado. Ahora engrosa bolsillos privados y nosotros no vemos un céntimo. Por el contrario, presionan para que nos quiten los que nos quedan en aras del libre mercado y su voraz intranquilidad.

Y vayamos a los servicios de uso ciudadano. La empresa privada se basa en el principio de la rentabilidad. Invierte menos para ganar más. París tuvo que “renacionalizar” el agua por los problemas que causó la falta de inversiones del concesionario privado. Las loterías proporcionan enormes ganancias, ahora serán para cuentas privadas. El espacio aéreo estará mejor privatizado, sin estos malcriados controladores que han puesto en juego mucho en su torpe jugada. Pues igual se lleva el negocio Diaz Ferrán. ¿Mejor así?

Venga pues, abramos la puerta de nuestras casas, que entren a saco y se lleven hasta la ropa sucia para venderla. ¿Cómo se puede ser tan cretino si uno no va a rellenar su cuenta corriente con ello?

Así que la carambola… perfecta. Pasen señores pasen. Rien ne va plus.

Comunidad internacional vs. Comunidad de vecinos

No dejo de preguntarme a quienes se refieren cuando hablan de la “comunidad internacional”, ésa que quieren preservar. Y me asombra un tanto que hasta sesudas y aposentadas (igual demasiado) voces hablen de límites a la “transparencia” en aras de algún bien común. Creo entender que invocan unas “reglas del juego” establecidas para una mejor convivencia. Pero, como las grandes magnitudes se nos escapan –ese mundo tan repleto de personas y situaciones variadas-, vamos a verlo con un ejemplo, casi de parvulario,  más próximo: una comunidad de vecinos.

Lo somos. Ciudadanos de pleno derecho que habitamos nuestros pisos en un gran edificio. Sí sabemos que unos disponen de más metros cuadrados que otros, y que no es lo mismo vivir a ras de suelo que en los duplex del ático, que en el garaje se cobijan desde masserattis a utilitarios y que buena parte se conforma con viajar en metro, pero lo aceptamos porque de puertas para adentro hemos construido un hogar con todo cuanto creemos puede hacernos felices, de acuerdo con nuestras posibilidades. En la calle, tirados en mantas, vemos a personas que no tienen techo donde cobijarse, están mucho peor que nosotros.  A mí me duele, pero nos cuentan que así son las cosas. Desde luego, nosotros somos unos privilegiados. Por eso, muchos aceptan lo intragable, para conservar lo que tienen al menos. No sé si podrán. 

Elegimos de entre todos los vecinos una junta rectora  y, dado su intenso trabajo, decidimos remunerarles a expensas del presupuesto comunitario. A algunos, bien lo vemos, se les ha subido a la cabeza lo que debería ser el honor de servir a los vecinos, a sus iguales, y a veces me encuentro en el ascensor a gente que discrepa de su actuación. Le hemos visto, por ejemplo, adjudicar contratos de reparaciones a sus amigos, y coger el dinero para pagarles de nuestros bolsos y carteras. Pero, en estos edificios tan grandes, las personas apenas nos conocemos, ni de broma pasamos al piso de al lado a pedir una taza de harina si se nos ha terminado.

El caso es que un día nos enteramos –que ni siquiera hicieron reunión para contarlo- que los del ático han tenido un problema muy serio por no sé qué negocios sucios que habían perpetrado y que se van a ver en la calle. Y llega la junta y saquea las cuentas de la comunidad para ayudarles. Cuando les hemos preguntado, han argumentado que si se hundía el tejado, se nos hundía también el inmueble entero. Menos mal, eso sí, que les sacamos a flote y vemos llegar a sus domicilios unos pedidos con langostas, angulas y vino de Burdeos que evidencian su recuperación.

Lo peor es que nos dejaron la caja temblando. En justa compensación, los del ático nos prestaron parte del dinero que les habíamos dado. Con intereses. Pero, ni aún, así llega para pagar las facturas. Se han puesto muy serios, quieren cobrar sí o sí. Quieren muchas más cosas, según estamos viendo.

La junta entró a saco en nuestros pisos. Se nos llevó el televisor de plasma, el reloj de la abuela, las sillas, a algunos el sofá y las camas, parte de la ropa. Se han metido en la cocina, en el frigorífico. Tenía yo un pollo estupendo para hacer un tajine, pues nada, me he quedado sin él. Nos dicen que tenemos que ser austeros para pagar a los del ático y a ellos, a la junta. Peor les ha ido a otros que han sido desahuciados por impago, y a quienes hemos visto irse con una mano delante y otra atrás para tapar su desnudez.

Como ni aún así logramos hacer frente a nuestras deudas y en espera de mayores ajustes, la junta ha decidido vender la piscina, el gimnasio, el cuarto de bicicletas, y el portal. Y ahora nos cobrarán por usarlos. Hasta los niños tienen que entregar chuches para subirse a los columpios.

Nos hemos ido enterando de sus tejemanejes por un vecino (un chico muy loco del 1º A con el pelo casi blanco) que ha punteado la cadena de televisión comunitaria donde nos aleccionan a diario de lo malos, tontos y miserables que somos aunque nos consuelan con muchos entretenimientos. La verdad, pura y dura, de las reuniones en el ático con la junta, ya es patrimonio de toda la vecindad. Algunos han apagado el receptor, se asustan. Otros lo estamos viendo alucinados.

Resulta que al vecino del 6º C lo frieron a palos, y a un chico del 9ºF –que les estaba grabando- lo tiraron por la ventana y lo mataron. Y, entre copa y copa de champán francés, los del ático y la junta decidieron taparlo, sin llamar a la policía. Dicen que el secretario protestó. Lo echaron de la casa.

Cada vez hay más vecinos indignados con las revelaciones. Pero la junta argumenta que obra por nuestro bien, que en las alturas se habla otro lenguaje que nosotros no entendemos – pero ¿qué me cuentan? son vecinos de la casa igual que todos-. El chico del 1º A, dicen, es un terrorista y hay que encarcelarlo. De momento, ha huido con lo puesto, a todo correr, para intentar refugiarse en un lugar seguro. Con su ordenador, para seguir contándonos lo que sabe.

Lo más sencillo sería convocar de nuevo elecciones y elegir otra junta de vecinos. Dejar que los miembros actuales regresen a su silla y su cocina, a su trabajo en la notaría o el supermercado. Aunque la única alternativa disponible -a menos que nos organicemos nosotros, tan propietarios o inquilinos como ellos- son los primos de los residentes en los duplex del ático. En cualquier caso, las “reglas del juego” las hicieron ellos, no toda la comunidad. No tienen derecho a obrar con secretos en asuntos de todos. No lo tiene a actuar rozando, aparentemente, la ilegalidad, por ser benévolos en el calificativo.  Se diría que “la comunidad internacional” es solo la élite que ellos han formado. Pero muchos vecinos no quieren saber nada de eso. La mía, en la puerta de la derecha, ahora sí me habla. Me dice que tiene mucho miedo, ha de sacar a sus dos hijas adelante. Ellas no tienen trabajo. Y que habrá que hacer lo que la junta diga. Y la junta lo que manden los del ático. No dejo de repetir, a quien me quiera oír, que terminaremos todos en la calle, pero es que algunos están tan aterrados que cierran los ojos a lo que realmente deberían temer: al futuro que nos han preparado.

 Como el futuro llega por minutos, Zapatero se ha mercado unas medidas contra los ciudadanos y a favor de empresas y mercados, realmente indignantes. El PP, por su parte, ha dicho -Cospedal- que era lo que ellos proponían y -Montoro- que el presidente no se decide a acometer reformas “estructurales” ¿la esclavitud?

G-7.000.000.000

La fotografía de D. Umbert, publicada en El Mundo, es del Parlamento catalán. A la espera de los nuevos inquilinos, los escaños permanecen vacíos. Casi: un maletín los ocupa. La expresiva imagen podría extrapolarse a las Cortes Españolas y, sin duda, a Estrasburgo y su consecuencia en Bruselas. La verdad es ésa: caras valijas se aposentan en el lugar que debía hacerlo la soberanía popular, tal como mandan las Constituciones democráticas. ¿Lo han y lo hemos olvidado?

En la Moncloa, la sede del gobierno español, también se han acomodado los representantes de 37 empresas que, según nos cuentan, acumulan el 40% del PIB. Familias de solera enriquecidas en las raíces de nuestra desgraciada historia o nuevos ricos. Dueños particulares de empresas que fueron públicas y se entregaron a los amigos. Regentes que reparten subcontratas a menor coste para acumular cada vez más beneficios. Fabricantes que dejan o no dejan empleo en casa. Insufladores de burbujas varias. El gerente del FMI que salió por piernas a punto de revelarse la crisis ya gestada y que hoy dirige una caja –aún- cuasi pública. Traficantes de aire puro. Hay de todo en el paquete. Favorecidos por un trato ventajoso en los impuestos, sin excepción. Sus maletines son los que mandan, por encima de la sociedad.

Zapatero les ha prometido acelerar las reformas económicas”. Meter mano a las pensiones, urgentemente, “ir más allá en la reforma laboral”, tal como ellos piden. Echémonos a temblar en consecuencia. Había que tranquilizar a los histéricos mercados. A los que sientan sus maletines en Europa también. Y los periódicos neoliberales jalean el status quo, los que vaticinaron la crisis por las narices, los que sentencian países desde los consejos de redacción.

Dicen las PYMES españolas que ellas son las que proporcionan el 80% del trabajo. Debe ser cierto. ¿Y no era el empleo uno de los principales problemas de España? ¿Qué hacemos con el 40% de los jóvenes y no tan jóvenes parados? Pero no, la economía, la política, nuestra vida, la de nuestros hijos, se juega en el casino. Para que solo quién tenga más fichas participe y gane. ¿37 en España? Parece que, fundamentalmente, sí.

Ya le llaman a la reunión de la Moncloa el G-37, no, debería ser el G-46.000.000, nosotros, porque con nosotros se especula. Pero, al margen de errores propios, somos apenas un apéndice de la UE muerta –aunque no enterrada- donde unos extraordinariamente bien pagados políticos y funcionarios, con su credibilidad mundial por los suelos, se pliegan a los mercados. Para ahí necesitamos el G-501.000.000.

Cruje el mundo en desigualdades. Algunos países espabilan en fórmulas propias, más o menos a costa de mermar derechos laborales. Algunos con saldos humanamente positivos en sus reformas. Pero la globalidad, que en concreto tanto invocan, es una pifia. Existía la ONU: la desinflaron. Precisamos por tanto un G-7.000.000.000. U obligar a quienes sentamos en las poltronas (es lo que han terminado por ser) de la democracia a que avienten maletines de rica piel y obren para el bien público, de toda la población. Porque va a llegar un día en el que lo vamos a hacer nosotros.

La rebelión de los corderos

Palpo en la calle una honda preocupación que ha sustituido en las conversaciones las trivialidades al uso por el temor a nuestro ¿incierto? futuro, pero también una enorme confusión de ideas. Una vez más se demuestra que para tener criterio es esencial la información y ésta se les hurta o manipula a buena parte de la sociedad.

Los ciudadanos irlandeses, como antes los griegos, como buena parte de los atrapados en las fauces de ese monstruo en el que han convertido a la Unión Europea, ya conocen la historia en sus propias carnes. Funcionarios a la calle, reducir sueldos, subir impuestos (el IVA naturalmente, ni tocar los de los ricos), regalar el despido, congelar las pensiones, apretar el cinturón de los ciudadanos hasta la yugular. Pero los mercados no tienen bastante con ello, quieren más. Así que ya andan preparando nuevas restricciones, nos lo dicen todos los días los políticos. Es decir, somos corderos apilados en el callejón del matadero.

Irlanda era, hasta ahora, el paraíso neoliberal, el tigre celta, el lugar donde el libre –libérrimo- mercado había mostrado su excelencia. Los líderes del PP español no dejaban de repetirlo, ése era el camino. “Hace sólo 25 años, Irlanda era uno de los países más pobres de la Unión Europea. Sin embargo, hoy, en 2006, Irlanda es el país más rico de la Unión Europea, tras Luxemburgo. Hasta el punto de que Irlanda, que desde el siglo XIX siempre había sido un país de emigrantes, se ha convertido en país de acogida de inmigrantes. Y este milagro económico tuvo su origen en políticas liberales”, escribía Esperanza Aguirre en El País. Bien, pues ahora van a tener que volver a emigrar, entre otras muchas penurias.

Con desparpajo y desfachatez sin límites, el PP (o CiU que comparte la misma ideología) no se inmuta por la evidencia de sus errores de cálculo y sigue atosigando las mentes adormecidas y aterradas de los españoles con que ellos son la salvación. Lo peor es que no piensan cambiar su política neoliberal. Se despeña el país pero se lucran “los suyos“.  Rajoy ha dicho -ha advertido por tanto con claridad-  que su modelo es  Cameron que ha dado el mayor palo de la historia al bienestar social británico. Por cierto, ni en sueños hemos conocido los españoles nada semejante a lo que tenían ellos, y aún nos lo quieren “ajustar“. Votarles, oírles, es entregar las llaves del establo al lobo.

En la práctica, han despilfarrado el dinero público tanto o más que los demás. Ese dinero de un Estado que les sobra -otra paradoja tan evidente que hiere la vista-. Madrid es el ayuntamiento más endeudado de España, por mala gestión, por priorizar “megagastos” que apenas servían a los ciudadanos. “Pues se vende“, dice Aguirre, edificios de todos, transportes, lo que sea, hasta que no quede nada. Pero mantengamos las riendas ciudadanas bien sujetas. El lobo ya se ha merendado más de la mitad. Y cuando precise más, engullirá hasta nuestros despojos, en pastillas para el caldo, si es preciso. Y atentos a los perros falderos cómplices del sistema.

 Zapatero, el PSOE,  se plegó a los mandatos de los mercados que nadie eligió. Ésos a los que tenemos que tranquilizar a diario, someternos a sus exámenes, o soportar sus “castigos”. Sí, esas palabras emplean los medios. Cuando escucho “castigo” especialmente, mi dignidad hierve. ¿Quién les ha dado el látigo? ¿Quiénes lo han permitido? ¿Llegaremos a los sacrificios humanos para aplacar al Dios-Mercado? Venga, un funcionario, un parado, un pensionista.

Hay otras formas de afrontar la crisis. No, ya le llaman “cambio de paradigma”. Golpe de mano, mundial, y particular en la UE anquilosada y podrida que votaron los ciudadanos desinformados. Obama intenta otra cosa: la doctrina keynesiana (liberal humano) que en los años 30 sacó a EEUU de la recesión, invirtiendo en gasto público, en empleo público, de todos, para todos.

La Europa a la deriva, el futuro parque de atracciones del mundo,  como ya dicen chistosamente fuera -porque ya no tendrá ni producción, ni voz, ni brío, sino tan solo hermosos edificios a visitar-, opina y obliga a hacer lo contrario. Tan ahíta está de nefastos priones que casi todos sus dirigentes se contaminan. El socialista Almunia con enorme entusiasmo, haciéndole el juego al neoliberalismo. Nada inócuo. Nuestra amiga, la economista Ángels Martínez i Castells, nos demuestra cómo, mientras los aterrados ciudadanos ven mermada su vida, los ricos asisten a los mayores beneficios de la historia.

Los golpistas, los terroristas, son muy pocos, nosotros siete mil millones de personas. Les apoyan los lobos neoliberales con poder, PP y CiU en España, la pléyade azul de Europa. Y la socialdemocracia baja la cerviz presta al degüello. El nuestro.

Ha llegado la hora de que los corderos, pacifica y ordenadamente, se rebelen contra la tiranía. Y tomen las riendas. El último comentario de “El mal de los mercados locos” hace un análisis tremendamente certero de cuanto nos ocurre. Y en particular el debate”contrattacando” que realizamos en el Círculo. Aquí están los enlaces para que, si queréis, los escuchéis con calma en el fin de semana.

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5512

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5526

Por el camino que vamos, no saldremos de la crisis, no revertiremos el “cambio de paradigma” que nos han decretado: que los ricos aumenten obscenamente sus riquezas, que gocen de total impunidad, y que su fiesta la paguen los ciudadanos. Cada vez más hartos, más informados, los corderos necesitan arrebatar las llaves al lobo y, más aún, expulsarlo de sus vidas. El instrumento democrático es la política, hoy hundida en los abismos del desprestigio. Reclamemos a los políticos decentes, que los hay, que tomen las riendas. La ciudadanía que “tiene miedo” debe saber que “los de arriba” somos todos, y que si el miedo nos atenaza ahora, los motivos para alarmarse se agrandan cada día, son más temibles las consecuencias que se derivarán de no moverse. El lobo voraz ríe bloqueando la salida.

El mal de los mercados locos

Cerebro afectado

En 1986 se detectó en las vacas por primera vez una extraña enfermedad a la que llamaron “encefalopatía espongiforme bovina” que, justo una década después (1996), pasaría a los humanos. Ahora, evidentemente, ha llegado a todo el sistema social, económico y político en el que vivimos.

El primer síntoma que se advirtió en las vacas enfermas fue… la inestabilidad. Los animales se mostraban nerviosos, temblaban y se desplomaban. Se levantaban, volvían a caer. Estaban definitivamente locos. Exactamente igual que sucede con los mercados ahora.

Los científicos averiguaron entonces que el cerebro de las vacas se había poblado de… burbujas –de ahí lo de espongiforme y que esas burbujas les llevaban a la muerte. Nuestro sistema social también viene padeciendo de burbujas en cascada imparable: punto.com, inmobiliaria, alimentaria, energética, financiera, de los periódicos, de la industria musical, de la diversión. Y se alude a ellas “como causa” cuando en realidad  son “síntoma“, efecto. La causa es otra. Así sucedía también en el mal de las vacas locas.

En las vacas, los científicos buscaban un agente externo, un virus, una bacteria, una enfermedad hereditaria degenerativa: “el culpable“.  Alguien de fuera a quien detener a manos de la Guardia Civil. Y hallaron a esos “culpables”: los priones. No venían de parte alguna: estaban dentro. Proteínas que formaban parte del propio sistema pero que actuaban en su contra, destruyéndolo (costó mucho dar con ellos porque no eran detectados como agentes anómalos). Los especuladores, agencias de calificación, bolsas de valores, medios informativos neoliberales (casi todos), cumplen también una función. Son patógenos cuando se extiendan de forma masiva cayendo en la neurodegeneración.

¿Cómo se han modificado las proteínas originales? Teníamos una vaca muerta. ¿Cómo era posible el contagio a otros animales sin mediar virus o bacterias? el mal hubiera colapsado en la primera vaca. Pero no fue así, la vaca comía vaca (afectada por la enfermedad) para “ahorrar” en la alimentación, transgrediendo las leyes naturales de paso. Del mismo modo que los mercados enfermos comen mercados, contagiándolo todo de su mal, gracias a la desregulación neoliberal. Y los financieros siguen invadiendo nuevos sistemas, el político, el social.

 Los priones se trasmiten, se contagian. Por eso, de las vacas pasaron a los humanos con el nombre de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob . Por eso los priones han infectado al sistema de neoliberalismo. Por eso, el mal de Grecia o Irlanda, amenaza, muy seriamente, a Portugal y España.  Los priones terminan destruyendo todo el sistema nervioso central (SNC). Y los partidos políticos que defienden el neoliberalismo son priones de la peor especie.

Ahora bien. El mal de las vacas locas no tiene remedio a causa de considerar al prión “uno de los nuestros“, no tiene tratamiento. Y, si -tras delirar, temblar y “desplomarse”- no muere sola (Grecia, Irlanda), hay que matarla. Entendido en sentido metafórico por supuesto. Aunque las mermas sufridas por los ciudadanos de estos países, los hacen casi irreconocibles como tales.

Finalmente, lo más terrible: detectada una vaca loca se mata a todo el rebaño por si ha desarrollado la enfermedad. A las vacas sanas también, que pagan un desastre que ni originaron, ni les afecta. Portugal y España están a punto de caer también, si nadie lo remedia. Todos los signos lo indican por más que mientan los políticos tratando de tranquilizarnos.

Y de todo, una evidencia en la que puede anidar una esperanza: “Los priones no producen respuesta inmune o la producen muy baja e insuficiente”. Los Cantonas, o los ATTAC, o los ciudadanos aislados con consciencia y con conciencia, no son aún bastantes para dar la batalla al mal. Pero el mal nos invade en dimensiones aterradoras. El sistema está padeciendo una enfermedad neurodegenerativa: la “encefalopatía espongiforme mercantil”. Ya bailamos y temblamos a su son. ¿Hasta cuando? Mata. Masivamente. Sólo le venceremos actuando. Masivamente.

 (Es una teoría, claro, pero espantosamente verosimil. Gracias a quien me proporciona tan ricas y rompedoras conversaciones)

Mas argumentos en Cuarto Poder: contraccando

La UE tranquiliza a los mercados

La UE anda perdiendo el trasero esta mañana -inquieta, desasosegada, sin haber dormido en toda la noche- para “tranquilizar a los mercados”, según nos cuentan los titulares.

 Irlanda tiene problemas –y bien que se los cobran “los mercados” en intereses, a Irlanda y a todos los que nos han metido en el saco de sus objetivos especuladores- y los pobrecitos mercados se asustan. Son tan volubles, además. Irlanda era su ojito derecho pero algo hizo mal, no sabemos qué, y ahora hay que castigarla. En las pasiones, la entrega es mala consejera: desmotiva. Aunque igual no es eso lo que ha ocurrido.

Sensible, ojerosa, reteniendo las lágrimas con pudor, preocupada ante el amo y el amor -que tantas veces se confunden en las relaciones enfermizas-, la UE le dice a su mimado objeto de deseo que el fondo de rescate de Irlanda “no contempla que los inversores privados de los bonos irlandeses asuman pérdidas” en el caso de que este rescate llegue a producirse. Ya lo harán los asalariados, pensionistas o parados.

Los inversores privados solo están para ganar dinero. Nada más. Sin producir nada que contribuya al bienestar de la sociedad. Lo único que importa es su propio disfrute, a costa de lo que sea. Los ciudadanos de los países únicamente justifican su existencia en que los mercados ganen dinero. En magnitudes obscenas en numerosos casos.

Pero, aún así, los mercados dudan. ¡Cómo son! ¿Les ha dado algún motivo la UE y todos los gobiernos que la componen para dudar?

Las 10 estrategias de manipulación mediática

  Lo guardaba desde hace días y hoy lo subo del comentario de Joan a post. Las formuló Chomsky. En el día en el que “los mercados” vuelven a atacar a Irlanda, sacudiendo a Grecia, Portugal y, en menor medida aún, a España. En el que también baja el euro respecto al dólar ¡gran casualidad!, pontifica de terrorismo Aznar doctor honoris causa de una nueva Universidad católica -en Murcia- y el G20 -“insólita e inopinadamente“- no llega a acuerdos para arreglar ni la guerra de las divisas, ni parece que la tasa a los bancos, nos viene de perlas recordar lo bien que se lo montan. El diseño está más arriba, los medios las aplican.

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales” (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas“).

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como“dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejor mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si  tuviese 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad” (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores” (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas). A esto, mi padre, en vida de Franco, lo concretaba así: “cuantos más burros haya mejor cabalgaremos

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…  (Éste es el hombre-masa de Ortega y Gasset formulado en 1930 y sus antecesores y sucesores).

9- REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución! (Hemos vivido “por encima de nuestras posibilidades” ¿verdad?)

10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimentos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Por cierto, recordad:

Nuevos tiempos, nuevos métodos

        

Vaya por delante la invitación de ATTAC a secundar el paro del día 29. Que nadie se confunda: la huelga es la respuesta mínima que la sociedad necesita expresar ante los atropellos a los que es sometida. Por más que su calentamiento se haya convertido en el habitual espectáculo circense, trivial y desinformador, hay razones para esa protesta. Sobran. Sus resultados serán igualmente manipulados y desactivados con las subjetivas declaraciones que se adjudican la victoria. El día 30 sabremos que todos “han ganado”. Y apenas sucederá nada. Quien tiene que ganar y ganárselo, es la sociedad.       

Vergara. Público.

 

¿Qué más pisotones precisamos sobre nuestra yugular aprisionada contra el suelo? La inefableBruselas” sigue ejerciendo de meritoria mano ejecutora de “los mercados”. Cruje España en el eterno espasmo de la corrupción que corroe sus entrañas. ¿El juicio sobre “Malaya”? ¿Tantos años después? ¿Con esta justicia que “nos hemos dado” o consentido? El encomiable empresariado español que amenaza con despidos –favorecidos además por el poder político- está presidido por el más ejemplar de los prohombres del sector. Cada día nos enteramos de nuevas actividades en la que fracasa. Por tierra, ¿por mar? y por aire. Ahora resulta que también regentaba autobuses turísticos. Y que, tras aquellos maravillosos créditos concedidos, por la Caja Madrid de la Comunidad autónoma, Gallardón le perdona también medio millón de euros de deuda. Nada en esta España podrida como tener amigos “cojonudos”. ¿Hay razones por tanto para protestar contra este empresariado y esta clase política? Todas. Sólo que los sindicatos también se vinieron cosiendo un traje que les vestía como parte del problema. El fin justo no debería nublarse por la menor quizás de las imperfecciones del sistema –dado que prácticamente las acarrea todas del 1 al 999 en escala de 1.000-.       

Ahora bien, éste no es el camino. Nuevos tiempos, exigen nuevos métodos. La sociedad en la que vivimos es mutable e incrementa ese carácter de día en día y a ritmo vertiginoso. Si en 1933 Keynes alertó a Roosvelt sobre el peligro “de arreglar los males de nuestra condición por medio del experimento razonado y dentro del marco del sistema social existente” ¿cuál no será ahora la nueva disyuntiva con la irrupción masiva de Internet entre otros adelantos?       

En una privilegiada charla con José Luis Sampedro este fin de semana, él, con 93 años, fue el primero en asegurar que ya no sirven las respuestas conocidas y que no habrá soluciones, mientras no se comprenda que los nuevos tiempos exigen otras y más imaginativas acciones, aprovechando el poder de la comunicación global. Porque… “esta crisis es peor que la del 29, aquella fue producto de un accidente, ésta ha sido tropezar deliberadamente en la misma piedra”, me contestó Sampedro, poco más o menos.       

Cunde el desánimo entre antiguos luchadores por la justicia y la libertad. Nos circunda una férrea pared, en tanto nuestros pies se asientan en el suelo líquido del cambio. “Señala la piedra y la grieta y vamos, pero no más lucha extenuante en la impotencia”, vienen a decir viejos y nuevos compañeros de batalla. No sé quiénes, pero hay unos cuantos, cada vez más, con la idea y la palabra. Pero, por el momento, obvian el poder de unión de la Red o de lo que sea, de que sí hay algo que aglutina nuestra irritación y la búsqueda de un futuro mejor para la mayoría. Harán falta más argollas en el cuello hincado en el suelo, no sé.       

       

Hoy no hay árboles tras mi ventana, ni el lago cálido a pocos pasos, ni tantas charlas tiernas y estimulantes, pero a ratos luce el sol esplendoroso del otoño sobre el cemento de la casa de enfrente. Valores inmutables en un tiempo cambiante, guías para buscar los nuevos caminos de eclosión. En red, por tierra, mar y aire… limpios.       

El festín de “los mercados”

 Zapatero se ha ido a dar una vuelta por la Meca de los mercados, para ver de pasar el examen y “tranquilizarlos”. El presidente del Gobierno español ha mantenido en Nueva York un desayuno de trabajo con directivos de bancos de inversión y gestores de fondos especulativos. Personas de toda solvencia ética, como vemos, que ya han lavado al parecer su directa responsabilidad en la crisis que nos afecta a todos y se erigen en jueces de gobiernos. Zapatero argumentó, prometió ser un buen neoliberal, y ¡nada! tampoco así sosegaron sus nervios y exigencias los gurús. Uno de ellos declaró a EFE: “España se enfrenta a una situación llena de desafíos y hay que rezar por ella”. No es coña.

Luego, nuestro presidente estuvo en el Wall Street Journal, la Biblia neoliberal, del influyente Murdoch (como dicen todos los tópicos), a quien “asesora” Aznar a cambio de una sustancial cantidad de dólares, en metálico y en especie probablemente. Al igual que hiciera Elena Salgado con el Finantial Times en Londres, Zapatero se ha ido a rendir cuentas ¡a un periódico! Y además de los que difunden la ideología neoliberal.

En la ONU, Zapatero sacó su corazón progre, autoconvenciéndose seguramente de que hay cosas que no tiene más remedio que hacer para que no le hundan el país “los mercados”, pero que en el fondo es de izquierdas. Propuso aplicar la tasa TOBIN, la tasa interbancaria que formuló el Premio Nobel del mismo nombre ayer mismo, en 1971, vamos, y bandera de ATTAC desde hace 10 años. Avalada por numerosos estudios desde entonces, pretende únicamente aplicar una tasa a las transacciones internacionales especulativas. De las que no producen nada, para entendernos.

El tema se convirtió en asunto de debate mediático: ¿Cree Vd en la tasa Tobin o no cree? “Pues mire Vd, no, que se quiten el sueldo los políticos”, “Que se vaya Zapatero”, “Que se vaya Rajoy”, “Que no les den dinero a extranjeros que ¡¡¡YO!!! las estoy pasando canutas“,  con un nivel ideológico y crítico de gran altura, como vemos, a pesar de la brillantez de Daniel Vila de ATTAC, en CNN+ por ejemplo, que tampoco genera la audiencia descerebrada de otras cadenas.

Y se pronunciaron los que mandan, sí, señor. Bancos y cajas dijeron que la tasa era “Inútil” para acabar con la pobreza y, por si acaso, que como se imponga se endurecerá y encarecerá el crédito para las familias. Con un par… de cestos de insolencia demagógica. A pie de noticia nos contaban que el Santander se compra su banco extranjero de la semana, y no sabemos aún que liga o evento deportivo de campanillas adquirirá para su disfrute y beneficio el BBVA.

Y llegó después en presidente de la Fundación de Cajas de Ahorro, un tal Victorio Valle. Inscrito en ese modelo de empresario y prohombre español, culto, refinado, responsable, innovador, dijo que la tasa interbancaria era “una imbecilidad”, con la altura intelectual que proporciona ser un cazurro español frente a un premio Nobel. Aprovechó para anunciar que serán necesarios más impuestos. Para los ciudadanos, naturalmente. Nacho Escolar detalla hoy, en “Nosotros, los imbéciles“,  la inversión que hemos hecho y hacemos en nuestros dirigentes: los mercados españoles. Unos 30.000 millones de euros.”Es lo que cuesta salvar al sistema financiero patrio de las secuelas de la crisis internacional y, en mayor medida, de sus excesos durante la burbuja inmobiliaria. Por si acaso, el fondo de rescate español, el FROB, está presupuestado con un máximo de 99.000 millones, no vaya a ser que esa banca pase hambre“, añade.

Elena Salgado es muy poco partidaria de subir los impuestos a los ricos, por otro lado, pero parece que algo se negoció sobre elevar del 43% al 46% el baremo de las rentas altas, consideradas éstas las que ganan más de 100.000 euros al año. Y entonces llegó CiU y dijo que no, que se vería afectada “su masa de votantes”.

 Y más cosas. Inditex, esa empresa tan española que cose sus prendas fuera para pagar menos, ha ganado un 68% por ciento más que el año pasado. Lo que se traduce en 628 millones de euros. El Estado policial de la rica consorte Cospedal persigue, por otro lado, el dinero que presuntamente -con datos, evidencias, conversaciones grabadas- mangan de nuestros impuestos los políticos del PP casi allá donde gobiernan. Mi siguiente campaña será: Que me devuelvan lo mío.  Una va aprendiendo y tiene que pagar facturas.

Está sucediendo y lo estamos viendo, nos lo cuentan todos los días. Parecería un sainete, pero es una tragedia. Y digo yo que a los epsilones de Huxley al menos les daban de comer, casa y “chicas neumáticas“, y, aunque no se explicitara, digo yo que también macizos incansables y seductores”. ¿Imbéciles?, no Nacho, eso es poco. Necios, mentecantos, sandios, zopencos, zoquetes, pollinos, borricos, lerdos, pueriles, gedeones, babiecas, negados, incapaces… and so on. ¿O no?

¿Nos comerá el lobo feroz?

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -“La última “boutade” económica de las derechas“- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos (como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU “no remonta el vuelo“. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por “Bruselas” y “los mercados”. Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

(Gracias David por tus estimulantes conversaciones 🙂 )

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