Rajoy debe dimitir

Datos históricos de desempleo en la Encuesta de Población Activa (EPA). El paro sube a 5.639.500 de personas, el 24.44%. En un solo trimestre, el primero de 2012, 365.900 trabajadores se han sumado a la escandalosa cifra que nos sitúa en el récord del mundo industrializado. Suben también los hogares en los que todos sus miembros están en paro, sobrepasan ya el 1.700.000. Además ya son más de la mitad de los jóvenes (el 52%) los que se encuentran sin trabajo.

La dramática situación en España abre las páginas web de medios internacionales. Y buena parte de ellos se preguntan si las reformas de Rajoy no van a servir de nada.

Si los organismos internacionales y numerosos nacionales calculaban acabar este año con unos insostenibles 6 millones de desempleados, los abrumadores datos de la EPA, hoy, hacen prever en la lógica un horizonte mucho más negro aún. La causa es la política de austeridad suicida, la reforma laboral sin duda, y la escasa confianza que genera el gobierno del PP. Ayer, el buitre calificador S&P ya había bajado la nota de España hasta dejarla a dos escalones del bono basura.

Cuando, como Rajoy y todo el PP, se ha basado la campaña en pedir elecciones anticipadas por las cifras de paro, cuando se ha sostenido toda la estrategia previa en la promesa de crear empleo, este rotundo fracaso no puede desembocar en otra medida que la dimisión. González Pons llegó a prometer 3 millones de empleos. Si Rajoy no se va ya, el futuro es la pura ruina que el gobierno a la deriva intentará pagar con más recortes a la población, y con la mano dura contra las protestas.

¿Con qué clase de mentiras y falsas promesas “justificará” el PP tamaño desempleo en un trimestre completo de gestión que les compete exclusivamene a ellos? estad atentos que pueden llegar a ser muy creativos.

Enlazo un artículo rotundo de Juan José Millás , en la línea de lo que siempre decimos aquí; es decir, en la manipulación del lenguaje que es tanto como la manipulación de las ideas que llegan a las mentes poco preparadas y poco entrenadas en el ejercicio de pensar…. Un sindios:

«Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades».

Sí, las libertades, eso por añadidura…

Exige que nos devuelvan el 90% de lo cotizado en nuestra vida laboral

El Gobierno ha aprobado una amnistía fiscal para los evasores de impuestos. Lo justo es la igualdad en el pago de tributos.

El Gobierno ha aprobado una amnistía fiscal para las fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuantas opacas dentro y fuera del país y cualquier dinero negro. Los capitales que se regularicen sólo serán gravados con un 10% de impuestos. La necesaria igualdad ante la Ley exige que los asalariados recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor- estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegramente para ellos. De llevarse a cabo esa amnistía, lo justo es que sea general y con efecto retroactivo: lo ya abonado vuelve a nuestros bolsillos.

La idea –de Javier Peces- se complementa con muchos otros argumentos. Según el informe 2011 del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, el 82% de las empresas del IBEX 35 tienen vinculación patrimonial con empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).por su parte estiman que la grandes fortunas y las grandes empresas son responsables del 71,8% del total del fraude fiscal en España. Y eso que –dice en este caso la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE)- los ingresos obtenidos en el extranjero están exentos del impuesto de Sociedades en España mientras que los gastos invertidos para ello sí tienen deducciones fiscales. «El mecanismo es muy simple: los ingresos no suman (computan) y los gastos financieros necesarios para obtener los ingresos sí restan (se deducen)», dicen. Conocida la amnistía fiscal la rechazan frontalmente. Contradice, para empezar, el artículo 31 de la Constitución: «Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio». Consideran también paradójico que se suban los impuestos a los que pagan y se les perdonen a los que no cumplen. Y creen que puede provocar un «derrumbe» de la conciencia fiscal de los contribuyentes con efectos muy perjudiciales sobre la economía española.

Miles de millones de euros perdidos que nunca más se pagarán porque el Gobierno les “perdona”. Si esta profunda arbitrariedad no tiene vuelta atrás, debemos reclamar el mismo trato y exigir la devolución del 90% de lo cotizado. Y. en todo caso, una tributación del 10%, como los amnistiados. La emigración a la que las erráticas políticas seguidas en España desde hace años nos abocan, serían mucho más asumible con ese patrimonio del que los ahora amnistiados –sin recargos, ni sanciones- disfrutan.

 Al firmar la petición estarás enviando esta carta

Destinatario: Cristobal Montoro

Estimado señor Montoro:

El Gobierno del que Vd forma parte ha aprobado lo que han calificado de regularización de fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuantas opacas dentro y fuera del país y dinero negro. Es decir, una amnistía fiscal en Román Paladino. Los capitales que se regularicen sólo serán gravados con un 10% de impuestos.

La necesaria igualdad ante la Ley exige que los asalariados recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor- estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegramente para ellos. De llevarse a cabo esa amnistía, lo justo es que sea general y con efecto retroactivo: lo ya abonado vuelve a nuestros bolsillos.

Tenga en cuenta los grandes beneficios de los que ya disfrutan los amnistiados y los alarmantes datos de la dimensión del problema que paso a recordarle:

Según el informe 2011 del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, el 82% de las empresas del IBEX 35 tienen vinculación patrimonial con empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).por su parte estiman que la grandes fortunas y las grandes empresas son responsables del 71,8% del total del fraude fiscal en España. Y eso que –dice en este caso la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE)- los ingresos obtenidos en el extranjero están exentos del impuesto de Sociedades en España mientras que los gastos invertidos para ello sí tienen deducciones fiscales. «El mecanismo es muy simple: los ingresos no suman (computan) y los gastos financieros necesarios para obtener los ingresos sí restan (se deducen)», dicen.

Su amnistía, Sr. Montoro, -como dice la IHE- contradice, para empezar, el artículo 31 de la Constitución: «Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio». Sube los impuestos a los que pagan y se les perdonen a los que no cumplen. Y puede provocar un «derrumbe» de la conciencia fiscal de los contribuyentes con efectos muy perjudiciales sobre la economía española.

Miles de millones de euros perdidos que nunca más se pagarán porque su Gobierno les “perdona”. Si esta profunda arbitrariedad no tiene vuelta atrás, debemos reclamar el mismo trato y exigir la devolución del 90% de lo cotizado. Conscientes muchos ciudadanos de la situación de crisis que padecemos -y aunque en absoluto la hayamos creado- en todo caso podría aceptar una tributación del 10% de mis ingresos, como los capitales aflorados, desde luego por toda mi vida laboral. La emigración a la que las erráticas políticas seguidas en España desde hace años –la “herencia” ¡es tan amplia, larga y profunda estimado señor Montoro!- nos abocan, sería mucho más asumible con ese patrimonio del que los ahora amnistiados –sin recargos, ni sanciones- disfrutan.

A la espera de su respuesta, atentamente

 *Explico ahora. Mi convicción es que hay que pagar impuestos. Todos y desde luego progresivamente, de una forma justa para el conjunto social, pero da la arbitrariedad del gobierno planteé hace unos días esta petición que al menos exprese nuestra protesta.

Para firmarla pincha aquí.

La tentación

“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”.

(Las ciudades invisibles. Italo Calvino)

No es la primera vez que traigo este párrafo de Italo Calvino al que encuentro enorme enjundia. Cuando en un país asistes a ladronicios y desfachateces diarias puede acometer la tentación de, en efecto, volverse parte de esa basura. Desde el detalle más simple al más trascendental.

¿Pagar el IVA? ¿Para qué? ¿Para que se lo lleven en sobornos impunes, lo entierren en obras faraónicas o alimenten la regalada vida de muchos próceres?

¿Escribir libros comprometidos? Para qué te vas a meter en líos, pergeñas una cosa amable con tintes progresistas y quedas como dios. El sistema te acepta: no haces daño. Por añadidura, calmas tu conciencia y la de muchos y nada esencial se altera.

¿Enarbolar la lanza de Don Quijote? Tiene bemoles que sea el mito español por excelencia porque primero intentarán desactivarte acusándote de loco pero, si persistes, te defenestran. Baltasar Garzón lo ha sufrido en sus carnes, como ejemplo más reciente.

La mierda enfanga, eso está claro. Es mucho más cómodo dejarse llevar. Puede ser incluso más productivo, tanto económicamente como en auras de prestigio. Como dios manda. Todo el mundo lo hace. El espíritu se relaja ante una tarea que se ve ingente y sobre todo inútil. Lo cierto es que vivir entre tanta podredumbre desmotiva.

Me temo que no se elige completamente. Solo la ética laxa en origen termina por corromperse, del mismo modo que el suicida, o el ladrón, lo es en sí mismo al margen de cualquier circunstancia. Es el ojo que sí ve abierta la posibilidad.

Luchar contra el infierno de los vivos, cansa. Es ser un salmón que debe su rica carne (para el consumo) a nadar siempre contracorriente. Escribía Calvino algo así como que la solución es nadar juntos, aleta con aleta, para compensar las fuerzas que te arrastran. Si todos los oprimidos se animaran llegaríamos al manantial de la montaña para reconducir el curso y ser río que nutre y vivifica.

De momento, lo más sensato es zambullirse en una piscina a meditar… o no pensar.

 

Diablos, España traga. Veamos el proceso. Sale Rajoy hace poco y dice que España toma «la decisión soberana» de fijar el techo del déficit en el 5,8% y que se lo contará a la UE en Abril. Muy chulito él ¡faltaba más!  Vamos a oír lo que sus corifeos llamaron: Rajoy reta a Bruselas.

 Un lunes, 12 de Marzo,  le dicen en Bruselas que de eso nada, que el 5,3%, lo que equivale a 35.000 millones de euros más de ajustes (de nuestras carnes de salmón o de ameba). De Guindos declara ahora que aceptan: España está comprometida con el (suicida) ajuste presupuestario y se comen la «decisión soberana» con patatas. ¡Qué maravilla!

Ay, que me temo que no tengo remedio 🙂 y la dignidad sí importa.

Saque partido a la Reforma Laboral: despida, apriete, esclavice…

 Por más que sea hacer publicidad a estos aprovechados, no dicen sino la verdad…

Gracias a todos los que me lo habéis enviado. El enlace completo aquí.

Les he consultado sobre el precio, y cuesta 814,20 euros, IVA incluido. Por un día.

¡Se llevan los muebles!

El asunto huele un tanto raro, pero la imagen no puede ser más simbólica: un colegio de Madrid –el Santa Illa- es embargado con los niños dentro. “Se han llevado hasta las tizas”, relataba el padre de una alumna. Los críos llorando y algunos progenitores con los bálsamos de la mentira: “el lunes los Reyes Magos traerán otros muebles”, relata El País.

El caso es que siguiendo las noticias de diversos periódicos podemos deducir que el colegio es privado, laico y bilingüe. Aloja a entre 160 y 300 alumnos –que ya es diferir-, de edades comprendidas entre los  3 y 17 años, y el propietario ha dicho que arrastra “problemas con la Seguridad Social desde los años 90” –que también es mucho arrastrar-. Se le requirió el pago reiteradamente, nos dicen, y hoy se ha ejecutado la orden judicial.

A nosotros también se nos están llevando los muebles. Bruselas “trabaja” con Rajoy en ver si se flexibiliza la exigencia del déficit, pero el BCE que es quien tiene las pelas (nuestras) –y perdonadme que escriba con esta llaneza- le ha dicho a De Guindos que de eso nada. Qué desgracia: habrá que hacer ajustes. Y justo –maravilla de las maravillas-… después de las elecciones andaluzas. Ajustes drásticos. Muy drásticos.

Más aún, la Comisión Europea –es decir, “Bruselas” otra vez- pronostica que vamos a estar todo el año en recesión:  un 1%, otros organismos auguran más. Los mismos que también prevén que lleguemos a los 6 millones de parados. Y no han cogido la bola de cristal, ni mucho menos han hablado de la “herencia” –como hará el PP para engañar a incautos-, no, es la consecuencia lógica. El impacto de la crisis de deuda (ése truquillo para especular), los recortes en el sector público y el bajo consumo privado debido al paro y al alto endeudamiento, producen esos efectos. La “herencia” en todo caso viene de cuando Zapatero empezó a practicarnos políticas neoliberales que nuestro amado gobierno piensa llevar al límite.

Y hablan de 2012, pero así llevan 4 años y siempre dice «Bruselas» que se va a arreglar, mirad,  y cada vez vamos peor. Entiéndase bien claro: nosotros.

Y encima este viernes hay nuevas medidas muy eficaces: todos los empresarios a quienes la administración adeuda dinero van a poder ir a los bancos y cobrarlas. Calculan que son entre 30.000 y 50.000 millones (ayer hablaban de unos 15.000) ¿De dónde van a salir? Si la subida de impuestos apenas sobrepasa un ingreso de 4.000 y no paran de ajustar ¿Les ha tocado la lotería y no nos lo han contado? ¿Cómo entregarán los bancos ese dinero? ¿Quién paga los intereses? ¿O es que también van aconsejar a los bancos que “si se tienen a bien” no los carguen como han hecho con la «dación en pago» que nos venden muchos medios junto con pianos varios? Incluso que los bancos costeen esa deuda. Mira que me da que no va a pasar eso. ¿Y si al final, Santa Illa no lo quiera, justifica todavía más recortes?

Vergara. Público

«Santa» IIla, un colegio laíco.. hum… Y de ese sector que tanto le gusta al PP, el privadoaunque no «como dios manda». Antes de que Felipe González extendiera la edudación a todos y gratuita, los colegios eran o escuelas nacionales como se podía, o colegios religiosos -de pago y… con unos pocos alumnos gratuitos como guarda con dolor y un cierto orgullo mi memoria…  Y los de los ricos que nos contaba Gila.

Gracias a Piezas y a Zana.

Ingo Schulze: Diez ideas para salir de la crisis

Ingo Schulze

Hace algo así como tres años que no escribo ningún artículo, por el simple motivo de que ya no sabía qué escribir. Todo salta a la vista: la abolición de la democracia, la creciente polarización económica y social entre pobres y ricos, la ruina del Estado social, la privatización y, de paso, la comercialización de todos los ámbitos de la vida, y así sucesivamente.

Cuando, día tras día, vemos el sinsentido como algo natural, es normal que, tarde o temprano, acabemos sintiéndonos enfermos y marginados. A continuación, resumo algunas consideraciones que me parecen importantes:

1. Hablar de ataque a la democracia es un eufemismo. Una situación en la que se permite con toda legalidad que la minoría de una minoría perjudique gravemente al interés general en nombre del enriquecimiento personal es posdemocrática. La culpable no es otra que la misma colectividad, incapaz de elegir a representantes aptos para defender sus intereses.

2. Todos los días se insiste en que los Gobiernos deben «recuperar la confianza de los mercados». Por «mercados», entendemos principalmente las bolsas y los mercados financieros, es decir, esos actores de las finanzas que especulan por cuenta ajena o por su propio interés, con el fin de sacar el máximo partido. Son los mismos que han usurpado a la colectividad cantidades asombrosas. ¿Y los representantes supremos del pueblo deberían luchar por volver a recuperar su confianza?

3. Nos indignamos, y con razón, ante el concepto de Vladimir Putin de una democracia «dirigida». Pero ¿por qué no se instó a Angela Merkel a que dimitiera cuando hablaba de «democracia conforme a los mercados»?

4. Aprovechando el hundimiento del bloque del Este, ciertas ideologías se transformaron en hegemonías y su influencia fue tal que parecía algo natural. La privatización, considerada un fenómeno positivo en todos los sentidos, es un ejemplo de ello. Todo lo que permanecía en manos de la colectividad se consideraba ineficaz y contrario a los intereses del cliente. De este modo, vimos cómo surgía un clima que, tarde o temprano, acabaría privando a la colectividad de su poder.

5. Otra ideología que ha conocido un éxito rotundo: el crecimiento. «Sin crecimiento, no hay nada», declaró un día la canciller, hace ya unos años [en 2004]. No podemos hablar de la crisis del euro sin citar estas dos ideologías.

6. El idioma que utilizan los responsables políticos que supuestamente nos representan está totalmente desfasado con respecto a la realidad (ya viví una situación similar en la RDA). Es el idioma de las certezas, que ya no se contrasta con la vida real. Hoy la política no es otra cosa que un vehículo, un fuelle cuya razón de ser es atizar el crecimiento. El ciudadano se ve reducido a su función de consumidor. Ahora bien, el crecimiento no significa nada en sí mismo. El ideal de la sociedad sería un play-boy que consume el máximo de cosas en el mínimo de tiempo. Una guerra desencadenaría un despegue del crecimiento.

7. Las preguntas sencillas, como «¿Para qué sirve esto?», «¿A quién beneficia?» hoy no se consideran convenientes. ¿No estamos todos en el mismo barco? El que dude es un apóstol de la lucha de clases. La polarización social y económica de la sociedad es fruto de una serie de encantamientos según los cuales todos tenemos los mismos intereses. Basta con darse una vuelta por Berlín. En los mejores barrios, por lo general, los pocos edificios que no se han renovado son los colegios, las guarderías, los asilos, las piscinas o los hospitales. En los barrios considerados «problemáticos», los edificios públicos no renovados no se notan tanto. El nivel de pobreza se determina por los huecos en la dentadura de las personas con las que uno se cruza. Hoy, escuchamos a menudo el discurso demagógico que afirma que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que nos hemos dejado llevar por la codicia.

8. Nuestros representantes electos han empujado y siguen empujando sistemáticamente a la colectividad contra la pared al privarla de sus ingresos. El Gobierno de Schröder redujo el tipo impositivo máximo alemán del 53 al 42% y el impuesto de sociedades casi se redujo a la mitad entre 1997 y 2009 para fijarse en el 29,4 %. Por lo tanto, nadie debería sorprenderse al escuchar que las cajas están vacías, aunque el producto interior bruto aumente año tras año.

9. Les voy a contar una historia: lo que antiguamente nos vendieron como una profunda divergencia entre la Alemania del Este y del Oeste hoy se nos presenta como una disparidad radical entre los países. El pasado mes de marzo, estaba presentando en Oporto, Portugal, la traducción de uno de mis libros. En un instante, una pregunta procedente del público cambió radicalmente el ambiente, hasta entonces cordial e interesante. De repente, sólo éramos alemanes y portugueses, sentados cara a cara, en actitud hostil. La pregunta era desagradable: ¿no teníamos nosotros la impresión, es decir, no tenía yo, el alemán, la impresión de hacer con el euro lo que no logramos hacer antiguamente con nuestros tanques? En el público, nadie replicó ante la pregunta. Y yo reaccioné instintivamente, como era de esperar, es decir, como alemán: molesto. Respondí que nadie estaba obligado a comprar un Mercedes y que los portugueses debían estar contentos de obtener créditos a intereses más competitivos que en el sector privado. Al pronunciar estas palabras, oía la voz de los medios de comunicación alemanes que evocan los excesos cometidos por los países denominados PIGS y me rechinaron los dientes.

Durante el bullicio que desencadenó mi declaración, al final entré en razón. Y como tenía el micrófono en la mano, balbuceé en mi imperfecto inglés que había reaccionado de forma tan estúpida como ellos y que todos habíamos caído en el mismo error al tomar partido de forma instintiva por nuestros colores nacionales, como en el fútbol. Como si el problema estuviera en los alemanes y los portugueses y no en las disparidades entre pobres y ricos, y por lo tanto en aquellos que, tanto en Portugal como en Alemania, se encuentran en el origen de esta situación y sacan partido de ella.

10. Estaríamos en democracia si la política, mediante los impuestos, el derecho y los controles, interviniera en la estructura económica existente y obligara a los actores de los mercados a seguir una cierta vía compatible con los intereses de la colectividad. Las preguntas que hay que plantearse son sencillas: ¿Para qué sirve esto? ¿A quién beneficia? ¿Es positivo para la colectividad? Lo que al fin y al cabo acaba planteando la siguiente pregunta: ¿Qué sociedad queremos? Para mí esto sería la democracia.

Y aquí me detengo. Podría hablar de otras cosas, de este profesor que confesaba reconciliarse con la visión del mundo que tenía con 15 años, de un estudio de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, cuyo objeto es la interrelación de las empresas hasta llegar a la cifra de 147: 147 grupos que se reparten el mundo y de los cuales, los 50 más poderosos son bancos y aseguradoras. Les diría también que conviene reconciliarse con el sentido común y encontrar a personas que compartan el mismo punto de vista que ustedes, porque una persona sola no puede hablar un idioma. Y les diría que he vuelto a tener ganas de abrir la boca y no callarme.

(Ando bastante ocupada y he pensado que os gustaría este artículo que me enviaron, da para comentar y debatir).

España: la mayor tasa de paro del mundo industrializado

La mayor tasa de paro del mundo industrializado, el doble de la media de la UE, la mitad de los jóvenes en paro. Así ha abierto su informativo de mediodía la BBC. 577.000 parados más en 2011. 5.273.600 de personas que buscan empleo y no lo encuentran. Que en realidad son 5.319.000 con una forma más real de contarlos.

Como explicaba la cadena británica, los recortes han incidido gravemente en esa cifra. En particular en las administraciones públicas. El PP, neoliberal hasta la médula, quiere reducir el Estado, y así disminuye el empleo que éste genera. Menos personas trabajando, menos impuestos para costear desde servicios a pensiones, menos dinero para consumir y más necesario para «co-pagos», el camino a la recesión (de hecho ya estamos en recesión),a la catástrofe, está asegurado. Eso sí con muchas banderas, Gibraltar español o cadena perpetua.

 Todo lo que ha hecho el PP para aumentar ingresos ha sido subir los impuestos de las rentas del trabajo, dejando fuera las grandes fortunas, según la norma que también aplicó el PSOE. Ahora nos dirigimos a hacia la “reforma” laboral, abaratando el despido, ése que al parecer era tan caro que “sólo” ha ocasionado 5,3 millones de parados. Reduciendo el poder adquisitivo de los trabajadores. Con la cadena de consecuencias que conlleva.

Entretanto los intocables bancos reciben cantidades bi-millonarias de dinero público a intereses irrisorios (del 0,algo al 1,5%), lo prestan a los Estados al 5% y prefieren no dar créditos a los particulares porque comprar deuda, sobre todo de países en serios problemas, es mucho más rentable. Ya exprimirán los gobiernos a los ciudadanos para pagar.

¿Alguien ve solución así para que no se cumpla el pronóstico del Banco de España que prevé 6.000.000 de desempleados en 2012 y una reducción de la economía española del 1,7? El Gobierno sí: austeridad, reducción del sector público… estupendo, directos al abismo. Ah, y privatizaciones, la expropiación y venta de nuestro patrimonio, el que pagamos con nuestros impuestos, a particulares para que sean ellos quienes obtengan beneficio. Y sin indemnizarnos. ¿Y cuándo ya lo haya vendido todo qué haremos?

Mis condolencias a los 5.300.000 parados, a mis amigos y familiares directos afectados por el problema se las doy en persona. Y les recuerdo que cuando el edificio se cae es porque tiene los cimientos podridos, y es ahí, el fondo, el que hay que regenerar.

¿Pero era una guerra?

Hacedme el favor primero de pinchar en el enlace del Telediario, en el minuto 6,40, escucharéis decir a Olivier Blanchard, economista jefe del FMI que “reducir la deuda es un maratón, no un sprint” y añadir esta escalofriante frase: “Es útil recordar que llevó dos décadas recuperar los niveles que dejó la segunda guerra mundial. Ahora, llevará lo mismo o más”.

Yo esta guerra me la he perdido. No sus consecuencias devastadoras, pero sí los parámetros que deben regir según el derecho internacional un acontecimiento de estas dimensiones. No sé cuándo se practicó la declaración de guerra, apenas hay partes diario de su desarrollo, casi no sabemos ni quienes son los contendientes.

Deduzco por el desarrollo de los acontecimientos que las hostilidades las inició el poder económico contra el conjunto de la sociedad. Es decir que esta guerra comenzó el 15 de Septiembre de 2008 con el derrumbe de Lehman Brothers y la cascada de quiebras o apuros que se extendieron por todo el mundo, debido a infames prácticas empresariales. Reflotar a todos ellos a ambos lados del Atlántico –excepto a Lehman Brothers- se llevó una ingente cantidad de dinero público que se detrajo de otros objetivos y se sitúa como parte fundamental de la famosa deuda de los países. En aquel momento, los políticos hablaron de “refundar” el capitalismo y de establecer controles a los desmanes financieros. Aquellos días la lucha parecía más o menos equilibrada, nuestros representantes parecían dispuestos a defendernos.

Pero los políticos sucumbieron, en unos casos porque ideológicamente formaban parte del golpe, en otros porque fueron sometidos (no parece que con gran oposición en el caso de los socialdemócratas en particular el PSOE español). El bando agresor se engrosó. Estábamos perdidos. Y nadie oficialmente nos dio cuenta de ello.

Tres años largos de conflicto han cercenado multitud de derechos y degradado las condiciones de vida de gran parte del bando agredido. Lo peor es que muchos no son conscientes de su condición. Ellos siguen mirando la tele y comiendo sopa boba, más aún, van entregando voluntariamente sus pertenencias y hasta sus víveres. Ayer me quedé muy preocupada al ver el mercado del barrio vacío, a los tenderos mirándome con ganas de cazarme a lazo, y la confirmación: sí, la gente se está quitando de comer. Sin una gota de sangre, salvo la que se escapa toda en las víctimas mortales de lo que llaman crisis.

A día de hoy el mismo FMI –que parece ser uno de los organismos más enterados del conflicto- pronostica para la España regida por el PP y sus ajustes de bombardeo insonoro, dos años de recesión por lo menos, con una caída de la economía del 1,7 solo el primer año. Nos avanza los resultados de la batalla diaria. El Banco de España le añade una cifra de parados de 6 millones de personas. Ellos están organizados.

“Es útil recordar que llevó dos décadas recuperar los niveles que dejó la segunda guerra mundial. Ahora, llevará lo mismo o más”, os recuerdo dice Olivier Blanchard, economista jefe del FMI. Terrible afirmación y nada lejana de la realidad, pero ¿sabemos siquiera si la guerra ha terminado? Porque de la Segunda, surgida tras un crack financiero similar a éste y al consecuente estallido de los fascismos (que hoy ya apuntan), se salió con políticas radicalmente diferentes a las que ahora se aplican. Expansivas, keynesianas.

Es de señalar la carta que en aquellos trágicos momentos, envió Keynes, el fundador del capitalismo moderno y algo más humano, al presidente de los EEUU Franklin D. Roosevelt: “Usted acaba de convertirse en fideicomisario de aquellos que, en todos los países, tratan de arreglar los males de nuestra condición por medio del experimento razonado y dentro del marco del sistema social existente. Si fracasa, el cambio racional se verá gravemente perjudicado en todo el mundo y lo único que quedará será una batalla final entre la ortodoxia y la revolución”.

¿Dos décadas o más así? No sé si veré el final… de no cambiarlo. No sé cuál será el de mi hijo y los hijos de otros padres, pinta muy negro. Dice el ministro de economía español Luis De Guindos que si las medidas no funcionan –él afirma creer que sí, quien sabe de esto y abre los ojos sabe que no- sí se verán «afectados» los servicios públicos, sanidad, educación, pensiones… Han ganado.

Pero hubiera sido esencial que nos lo contaran. Saber que esto era una guerra para tomar seriamente posiciones, para exigir a los medios informativos que nos dieran el parte diario de los avances y retrocesos, de los derechos sociales que caían cada día. Para delimitar cuántos de los agredidos se han pasado al bando beligerante como cobayas sin futuro, con su desidia cómplice, para conocer, en definitiva, a qué nos enfrentamos y organizar nuestras estrategias de defensa. La ola no pasará como un mal viento. Es una guerra. Y van ganando.

La España de Lujo

¿Crisis? No para todos, no para quienes pagan menos porcentaje de impuestos que los demás y poseen un enorme poder adquisitivo. El sector del lujo español creció un 25% en 2011 y sus expectativas son tan amplias que incluso han registrado la marca “Luxury Spain”.  Para el conjunto de la población la Agencia de calificación norteamericana Fitch nos decreta severos recortes en sanidad y educación bajo amenaza de rebajar la nota. Hay que costear el lujo de los privilegiados.

Ciertamente los potenciales compradores españoles ven aquí muchos exponentes del lujo español. Que se juzga a un juez porque intentó investigar el franquismo o porque ordenó escuchas a los cabecillas de la Gürtel que los medios extranjeros vinculan al PP sin el menor pudor. Que la víscera hispana y alguna hipocresía de altos vuelos no pone reparos a que se practiquen escuchas a los acusados del asesinato de Marta del Castillo -y ya no para prevenir la muerte por desgracia- y que sea intolerable que, con todos los parabienes judiciales, se quiera ratificar y poner trabas a que los acusados de Gürtel siguen lavando capitales a través de sus abogados como ha declarado Garzón.

O que se entierra con toda loa a un ex ministro franquista (en el diario conservador británico The Telegrhap le llaman directamente «de un gobierno fascista«) y se le quiera poner hasta una calle. Y que haya controversia en el Parlamento de la UE porque pretendan homenajear al mismo nivel a Fraga y a Václav Havel.

O que la afamada corrupción española -que sienta estos días en el banquillo a dos ex presidentes de comunidades autónomás- alcance hasta a la familia real, es algo que destacan en particular los periodistas extranjeros con la boca abierta.

Estas cosas son muy “luxuriosas” sin duda y afianzan nuestro prestigio de país democrático y moderno como el que más. Inspiran una gran confianza.

Pero el hecho es que en 2011 el sector del lujo creció una barbaridad mientras la mayoría de los españoles sufrían duros ajustes. Y la Asociación ad hoc -la del Lujo- prevé que en 2012 van a aumentar el crecimiento y crear empleo. ¿De dependientes? Los que venden productos de lujo se muestran muy orgullosos de su condición. En El Corte Inglés te miran con desprecio al preguntar si el precio de la pelliza de marca es el 50% de 265 euros y te aclaran sorprendidas (en este caso) que no, que costaba el doble. Y cuando acudo con un chaquetón rojo que compré años atrás de oferta y ellas saben que es muy barato llegan a dudar si podrás pagar lo que estás mirando. Hasta en 3 ocasiones me ocurrió.

Pero hay que ser positivos. La única salida para este país que duplica el paro de la UE es, como nos estimula el gobierno, ser emprendedores. Así que vamos a ponernos a ello.

¿Qué tal fabricar unas mantas para los colegios sin calefacción -porque las administraciones han despilfarrado tanto que no les pueden pagar- ribeteadas con pedrería de strass? De este tipo:

 

Agua cara, muy cara. Llenas las botellas con la del Moncayo y decimos que procede de Noruega y las vendemos a 80 euros unidad. Hacemos trampas, claro, pero utilizando el significado auténtico de la picaresca, y además les damos un producto de excelente calidad.

Habrá que hacer bolsos, sin duda. De esos que se regalan normalmente a las políticas. Joyas (no sé si estará bien traficar con diamantes de sangre, mejor darles también gato por liebre). Ropa, eso es fundamental. Imprescindible contar con una marca. “Inmensamente hartos” puede que no nos abra mercados.

 ¿Qué os parece “Morons´ Soup”. Disponemos seguro de grandes creativos y como las prendas serán carísimas no hará falta mandarlas a fabricar en China como hacen ya las grandes firmas, se cosen por sueldos dignos y se les cobran a precio de oro -más de oro aún de lo que ya pagan-  y seguro que nos salen las cuentas. Trajes para vestir en los barrios exclusivos, en las fiestas, o para ejercer la política.

                                                                                                                                                               Con los beneficios obtenidos quizás podamos aventurarnos al gran negocio de los coches, los de lujo subieron sus ventas en 2011 más de un 80%. Metalúrgicos en paro y todo tipo de autónomos para los materiales podrían hacerlo. Seríamos muy emprendedores y nos darían beneficios fiscales.

  Quizás podamos incluso trabajar en innovación y excelencia y adaptar un modelo nuevo de vehículo dándole toques históricos. Igual les divierte y lo compran.

Lujo es la abundancia de cosas no necesarias. Quizás deberíamos ser muy emprendedores en rebosar dignidad y volver este mundo y este país en lugares habitables para todos. A veces se emplea la palabra lujo para designar cosas muy buenas o extraordinarias. De eso, de dignidad, ya hemos dado -unos cuantos- alguna lección.

Dicen los expertos…

Trabajan desde el alba a bien entrada la noche. Los medios informativos no pueden vivir sin ellos. De hecho, se han convertido en una de las principales fuentes en las noticias. Hablemos de medicina, agricultura, física nuclear, astronomía, sociología, óptica, meteorología o cualquier materia veremos que “los expertos dicen” la conclusión. Los expertos son los que avalan la veracidad y hondura de lo que nos cuentan.

Lo peor es que no nos los han presentado. No sabemos sus nombres y filiaciones, qué estudios han cursado y con qué aprovechamiento. Si son metodológicos o aleatorios, si empíricos o apriorísticos. Si trabajan a vuela pluma o se eternizan para llegar a sus diagnósticos. Si cojean por poner un caso y de qué pie.

Los propios expertos se escandalizan a veces cuando escuchan lo que dicen que dicen y les gustaría conocer al menos los detalles que enumero para saber a qué atenerse. Para poder eludir responsabilidades. Luego dicen en público que son expertos y hay quienes -personas con criterio- a veces les miran mal y tienen que aclarar de qué son expertos y que hay expertos y expertos, incluso más expertos y menos expertos.

El papel de los expertos no se limita por supuesto a su misión de apoyo imprescindible a los medios, también asesoran a políticos y organismos. De hecho se presentan como su coartada. Los expertos asesoran gobiernos y dictan, por poner un caso, la conveniencia del “copago” en sanidad, si Internet es peligroso o no (generalmente se inclinan porque sí lo es), en dónde hay que invertir o las bondades de las privatizaciones del patrimonio público. Los expertos saben mucho. De todo. La UE está plagada de ellos. Cada día sueltan informes de expertos, lo mismo hablan de siembras que de aeropuertos y es de imaginar que para las drásticas políticas que aplican también contarán con expertos. Ni que decir tiene que las Agencias de Calificación privadas norteamericanas están llenas de expertos, de hecho son expertas en sí mismas.

Porque los imprescindibles en estos tiempos son los expertos en economía. Los telediarios y otros medios les consultan con frecuencia. Preguntan a dos o tres y sacan conclusiones: los expertos dicen que se resolverá la crisis o que hay que flexibilizar el empleo. Y siguen sin aclararnos otra cosa, en este caso sí, que su nombre y empleo aunque, al menos, eso algo orienta.

Realmente, hasta la mayor difusión de ATTAC, nuestro libro Reacciona y el 15M, todos los expertos eran neoliberales. Ahora los alternan -de manera testimonial y no siempre- con alguno que no comparte su religión, más que nada para que el espectador, lector u oyente elija cuál le gusta más.

Los expertos son tan vitales para la vida actual que algunos llegan a ministros –en muchos países, en España también- e incluso a jefes de gobierno (como en Italia o Grecia) o al BCE, llegan porque sí, porque son expertos. En neoliberalismo.

El documental “Inside Job”, Oscar de Holywood 2011, contiene un tramo muy interesante sobre los expertos, precisamente a los que causaron la crisis y siguen al frente de muchas decisiones. Y también a otros que la denunciaron. Falta el contexto de todo el filme donde se aprecia su papel. Pero es muy revelador este corte. A veces no hace falta otra cosa que informarse previamente y preguntar lo que hay que preguntar.

[vimeo http://vimeo.com/35196402 w=549&h=364]

(Gracias Piezas por tu gran ayuda)