Oficio de político

No dejo de preguntarme si los políticos que nos representan –sólo nos representan aunque a menudo lo olviden– son lo mejor que podíamos encontrar. Realizan una labor encomiable, esencia de la democracia, pero ofrece dudas que -en la evidente maraña de alianzas e intereses-, sea el servicio a la sociedad el motor para alcanzar la cúspide de una formación, o cualquier cargo. Listas cerradas, nombres de progreso interno, endogámico. Llegados a las Cortes, se guían por la «disciplina de partido» para emitir sus votos -si es que van, que ni siquiera acuden siempre-. ¿No sería más operativo que fuera una sola persona por sigla? El resto podría dedicarse, en ese tiempo, a otros menesteres. O… pelear por los intereses de sus votantes, como hacen en otros lugares donde la elección es por listas abiertas.

Nos cuentan que el sueldo de los diputados es de 3.126,52 euros mensuales, a los que se suman los complementos que, en su caso, tenga cada uno en razón del cargo que ocupe. El menor de ellos es de 870,56 para los electos en Madrid, 1.823,86 para los que viven en cualquier otra circunscripción destinados a gastos de alojamiento y manutención en la capital, dado que tengo la impresión de que viajan gratis y en preferente. Pero existen muchos más añadidos en razón de si hacen algo más que apretar el botón del voto -valga-. Por ejemplo, el presidente de la Cámara percibe 3.605,38 en concepto de complemento como miembro de la Mesa, otros 3.915,16 de gastos de representación y 3.210,08 de gastos de libre disposición.

A muchos, este dinero no les basta y trabajan en otro lugar. Hasta en más de uno. El Congreso acaba de autorizar a Acebes y Michavila a cobrar un tercer sueldo en el sector privado. El primero no ha intervenido jamás en una sesión este año, Michavila lo hizo hace cuatro meses. Y ninguno de los dos trabaja de peón de albañil. Marea ver las altas responsabilidades a las que se enfrentan en sus trabajos privados, y… las altas remuneraciones que deben percibir.

Además, la política, al parecer, aporta grandes conocimientos para dirigir negocios. Al abandonar su ejercicio activo, nuestros representantes resultan beneficiados con auténticas loterías de cargos en empresas, con remuneraciones millonarias. Existe una leve regulación con la Ley de Incompatibilidades, pero sin auténticos mecanismos para impedir esta fuga a la prosperidad, recién abandonado el puesto.

Zaplana se lleva a casa un millón de euros -imagino que anuales- por sus puestos en los consejos de las filiales Telefónica O2 Europe y Telefónica O2 República Checa. Ya sabemos que Telefónica le debe grandes favores al PP, que la privatizó. David Taguas, ex director de la Oficina Económica del Presidente Zapatero, también se fue al mundo de la empresa, nada menos que a la patronal de la construcción. El meritorio Josu Jon Imaz, que renunció a la presidencia del PNV, ha curado sus frustraciones haciéndose cargo de PETRONOR, petróleos del Norte, que tampoco parece un mal destino. Tenemos muy bien colocados a Rodrigo Rato y José María Aznar, a Jaume Matas o a Narcís Serra. Lícito, en principio, produce una sensación poco estética en la ciudadanía.

Os propongo que investiguéis -y es fácil, hoy, hacerlo en Internet-, quienes presiden o aconsejan a los principales emporios del país. Por ejemplo: Supermercados Carrefour, la empresa que primero se apuntó a beneficiarse de la libertad de horarios decretada en Madrid por Esperanza Aguirre. La preside Rafael Arias Salgado, otro ex político del PP; pero por allí han pasado José Pedro Pérez-Llorca, Pío Cabanillas Gallas, Rodolfo Martín Villa, Luís Manuel Coscuella, Josep Borrell o Francisco Álvarez Cascos.

Los políticos no contribuyen con sus sueldos al mantenimiento de los partidos, estos reciben subvenciones por numerosos cauces, pero tampoco parece bastarles. No soy la única que me asombro de la calidad de nuestra política, por fortuna. Hoy Javier Martínez Reverte, en una Tribuna de El país reflexiona:

«Si la cantidad es suficiente, la posición de los partidos ante la corrupción debería ser de una claridad meridiana; y si no lo es, deberían explicarlo y pedir más dinero, porque los partidos son absolutamente necesarios en un sistema democrático. Y año tras año vemos cómo los partidos políticos gastan más de lo que recaudan, que no es poco. Y no entran en quiebra. ¿Por qué? Porque los Parlamentos lo permiten, y porque los bancos lo consienten. De cuando en cuando, hasta les condonan sus deudas. Los partidos se han convertido en estructuras que devoran recursos sin cuento, lo que favorece que existan corrupciones, sobre todo en los ámbitos locales, en los que es más fácil confundir el interés personal con el político.

Lo peor es que casi todos los partidos democráticos participan, cómplices entre ellos, del implícito acuerdo de no cuestionar sus sistemas de funcionamiento. Y, como apéndices de esas estructuras, los parlamentarios fijan sus propios emolumentos, sus dietas de viaje y comida, y hasta sus planes de pensiones, algunos tan escandalosos como los que disfrutan los parlamentarios europeos, que alcanzan además el derecho a la pensión máxima con tres años de dedicación mientras un trabajador normal necesita 35.

Los partidos son estructuras sin alma. Son edificios. Unos edificios habitados por gentes que pueden tener en origen un encomiable afán de servicio público, pero cuyos intereses son los de profesionales que tienen que sostener un tren de vida, y defender con uñas y dientes un puesto de trabajo para el que no es fácil encontrar repuesto».

Es imposible que políticos de la calaña que estamos viendo estos días, cerrando comisiones sin haber investigado nada, justificando lo injustificable, sean nuestros representantes más idóneos, siquiera que merezcan serlo de sus votantes estrictos: ni una sola voz discordante ante los atropellos. Viven como dioses, reciben sustanciosos emolumentos, tienen su futuro asegurado, vuelan por sus días entre flashes, halagos y peloteos, y además gozan del poder y todo lo que implica en cuanto a accesos a prebendas y capacidad de aplastar sin contemplaciones.  Entre los más dispuestos también hay mucha inoperancia, no vemos resultados suficientes. Tenemos que plantearnos, muy seriamente, si podemos seguir tolerando este estado de cosas. Y, sobre todo, si con el dinero que nos cuestan no podíamos pagarnos algo mejor.

Un AVE para 15 personas diarias por 10 millones de euros

Quince personas utilizan diariamente el costoso AVE Madrid-Guadalajara/Yebes en el que el gobierno del PP invirtió 10 millones de euros. La Cadena SER resucita uno de mis temas más queridos -dado el flagrante atropello que supuso o, al menos, un ejemplo muy antiestético- y que, como tantos otros, pasó impunemente por la actualidad.

El tren del progreso llegó a la capital castellano-manchega, pero no a la ciudad, sino a un paraje desierto, llamado Yebes, situado a 12 kilómetros en terrenos de familiares de Esperanza Aguirre. Había censados 240 vecinos.

El billete más barato cuesta 16,70 euros trayecto, pero los horarios de los autobuses no coinciden con la llegada y salida de los trenes, no hay taxis aguardando a los viajeros y, tras llamarlo, el costo asciende a unos 40 euros, dado que tienen que llegar desde la capital. Por 4,05 euros, 10.000 viajeros diarios prefieren emplear el cercanías.

La operación la proyectó Rafael Arias Salgado, como Ministro de Fomento, y la siguió su sucesor, Francisco Álvarez Cascos, que fue quien auspició la expropiación de terrenos. Pertenecían a familiares de la Presidenta de Madrid Esperanza Aguirre que poseen en la zona miles de hectáreas. La más favorecida fue una tía del marido de Aguirre, el conde Fernando Ramírez de Haro. Además, las recalificaciones de suelo rústico le proporcionaron más de 8.000 millones de las antiguas pesetas. El gobierno regional justificó la operación diciendo que el precio del suelo se había revalorizado igual que el de los pisos. Allí se construyó Valdeluz, una urbanización de 9.000 viviendas, de la que sólo se han vendido un millar. La promotora fue Reyal Urbis que dirige Rafael Santamaría y que el día 11 de este mes, en plena crisis, subió un 79% sus acciones. El negocio finalmente salió, pese a todo, algo menos ventajoso de lo que se esperaba. El arquitecto municipal de Yebes era Jaime De Grandes, hermano del antiguo portavoz del PP Luís De Grandes. Las obras del AVE las realizó, entre otras, una empresa italiana del Grupo Berlusconi. El intermediario de la operación fue Alejandro Agag. Todo queda en casa.

Al mismo tiempo, se construyó una radial de pago Madrid-Guadalajara, la primera de la comunidad. Costó 450 millones de euros y se llevó a cabo a iniciativa, también, de Álvarez Cascos.

Ahora RENFE confirma que el AVE Madrid-Guadalajara Yebes, fue utilizado por poco más de 5.000 personas en todo 2008. En coche se llega en 20 minutos.

  Son cosas que conviene no olvidar, porque la desmemoria facilita que se repita la historia. Alguna vez, la denuncia debería servir para paralizar los pelotazos y los poderes competentes tendrían que ponerse a ello.

http://www.cadenaser.com/espana/articulo/bono-niega-acusaciones-aguirre-haber-recalificado-terreno-

La vida para la iglesia católica

Visto en laverdaz.com

Visto en laverdaz.com

La iglesia católica y sus seguidores tienen un curioso interés por la vida humana: les preocupa sobre manera cuando apenas es un esbozo y se desentienden de ella cuando vive. padece, goza -se opone especialmente a que goce- sobre el planeta tierra. La campaña del lince tiene soliviantada a la sociedad laica, y eso que todavía no asedian nuestras calles -que lo harán- con enormes carteles donde un niño que gatea es asimilado a un embrión en una publicidad demagógica hasta la náusea, ni las han  llenado -todavía- de voces ultramontanas defendiendo la «vida». Cobrando millonarias subvenciones a cargo de nuestros impuestos, los obispos han decidido resucitar el debate sobre el aborto como si fuese eso lo que ahora se dilucidara, cuando lleva casi un cuarto de siglo despenalizado. No osaron levantar sus voces a los gobiernos del PP, pero ahora vuelve a tocar el intento de desestabilizar el sistema.

 ¿Puede ser bautizado un embrión? Se preguntaba Gerardo Rivas en El Plural. ¿Adelantaremos la Navidad a Marzo, fecha de la concepción? En el Código Civil español y en todos los del mundo, una persona lo es cuando nace. Artículo 30: «Para los efectos civiles, sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno».

La preocupación católica por un puñado de células sin forma humana, se extiende al primigenio acto sexual, a los millones de espermatozoides desperdiciados para crear nuevos feligreses. El Papa ha cometido la tremenda irresponsabilidad de atacar los beneficios del uso del preservativo en la prevención del SIDA en África, continente que se desangra por la enfermedad y la falta de medios para atajarla. Y como siempre sin ningún fundamento científico, negando los que se conocen. La fe y el fanatismo son contrarios a la razón por definición. Pero héteme aquí que ABC titula hoy así: «El Gobierno provoca a la Iglesia tras los consejos del Papa y envía preservativos a África». ¿Por qué no habría de hacerlo? ¿Qué autoridad legal tiene el Pontífice de una iglesia sobre nuestras vidas?

Los seguidores de los mandatos del Vaticano son otro curioso espécimen. El inefable Federico Trillo argumentó que «las opiniones del Papa no eran vinculantes para un católico» a raíz de las manifestaciones de Juan Pablo II sobre la guerra de Iraq, que su partido, el PP, contribuyó a iniciar. Se desgañitó la derecha contra le ley del divorcio y algunos de sus más preclaros representantes la abrazaron después con fruición como Álvarez Cascos que se divorció dos veces. Frente a estos fariseos -por adecuarme a su terminología- hay católicos sinceros, absolutamente abducidos por la secta, que no ven más allá de sus mandatos y no reflexionan sobre hechos probados. La fe les nubla la razón.

El gobernador de Nuevo Méjico acaba de derogar la pena de muerte en ese estado norteamericano, con lo que ya son 15 los que rechazan el terrorismo de Estado al aplicar la privación de la vida como castigo a sus ciudadanos. Jamás la Iglesia católica ha condenado la pena de muerte. Ni sale a la calle, la española, para denunciar los desmanes del poder en la génesis y mantenimiento del hambre en el mundo, como si hicieron los anglicanos el verano pasado en Londres. La vida sobre la tierra no preocupa a la jerarquía católica cada vez más alejada de los postulados de su fundador, Jesús de Nazaret. Nuestro país, con Italia, se ha convertido en su reducto sagrado, e intentan imponer unas conductas que «permiten» en otros países, en todos los demás, salvo en la atrasada Latinoamerica, y ahora en el campo virgen de África. La connivencia del gobierno en esta situación es clara.

Se les vacían las Iglesias, merman las vocaciones, y es por su discurso antidiluviano, al margen de la sociedad -sólo y exclusivamente por eso-. ¿Qué diferencia hay entre los postulados actuales de la Iglesia católica y el Islam talibán? Voces autorizadas en el Vaticano -el cardenal Martini por ejemplo- llaman al cambio. Pero no son escuchadas.

Estudiando la desgraciada historia de España, su atraso secular, se suman dos y dos para encontrar un cuatro de la altísima responsabilidad del catolicismo en nuestra falta de educación. En gran parte de los desmanes acaecidos. Jamás salió un cura católico a detener los fusilamientos de la guerra, y llevaron al dictador Franco bajo palio.

Son, por supuesto, libres de dictar peregrinas doctrinas pero el Estado no debería contribuir con dinero y privilegios a su mantenimiento. En una acción desesperada por el ostracismo al que le ha conducido su mala cabeza, la iglesia española apremia con nuevas campañas. Y, el gobierno permite que las paguen con nuestros impuestos.

La vida es otra cosa. Es eso que saludas alborozado cada mañana por las inmensas oportunidades que puede brindar, que quizás desfallece por las noches cuando las esperanzas se han frustrado. Pero que vuelve a resurgir día tras día. Es respirar, sentir, pensar, disfrutar, huir del dolor, amar, desarrollarse, dudar, buscar, encontrar, latir. Ninguna experiencia igual a la de alumbrar un hijo querido. Y verlo crecer y recrear todo lo que tú has sentido y sus nuevos descubrimientos. ¿Qué oscura mentalidad cercena las experiencias de una vida digna  a cambio de poner en el mundo, a saco,  más seres humanos abocados muchos a la desgracia por no haber luchado para dotarles de medios? Errático camino el de la Iglesia subvencionada.

Actualización 14,30. Ni el niño es un embrión, ni el lince ibérico es lince ibérico.

Hijos de la picaresca (2)

El Congreso acaba de rechazar una propuesta para que los deportistas «residentes» -para impuestos- en paraísos fiscales no compitan por España. Era una proposición de ley de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) -que suelen ser francamente creativos en su trabajo-, y que sólo ha obtenido el voto a favor de su diputado Joan Herrera. Éste es un ejemplo más de cómo en España no se quiere atajar la corrupción.

Estos días leo también por ahí que lo de Camps, el «presunto», no tendría importancia -caso de confirmarse lo que declara su sastre-. «Total por unos trajes, cómo va a pringarse por unos trajes». Por algo se empieza. Y lo que probaría, precisamente, es una costumbre en aceptar regalos a cambio de algo. Como el coche de Touriño. Nadie dice nada, por cierto, salvo Nacho Escolar, y pocos más, de que el Presidente valenciano se aloje en Ritz cuando viaja a Madrid. Esto viene de antiguo, yo me encontré, hace tiempo, a dos presidentes autonómicos, residiendo en el Hotel Plaza de Nueva York en sus visitas a la «capital» del mundo. Tenía el mítico hotel un bar muy coqueto para tomar copas a media tarde. Y allí los vi en distintas épocas, hablé con ellos y me contaron dónde estaban alojados. Mis amigas y yo nos pagábamos nuestras consumiciones. Estos presidentes manirrotos, tan amantes del lujo, lo hacen con nuestros impuestos.

En el libro recopilo también decenas de muestras que dibujan un sombrío panorama de cómo campan en España la trampa y la corrupción, sin que a nadie le importe -sólo el 2% de los ciudadanos lo cita como problema en las encuestas del CIS-:

Es el país europeo donde circulan más billetes de 500 euros -emblema del dinero negro-. Suponen el 65% del dinero en España. Algún alto cargo extranjero incluso de ha mofado de esta circunstancia.

Un colegio concertado que infla el número y horas lectivas de los profesores para cobrar más subvenciones. Lo hizo el San Isidoro de Granada, y se le multó por ello. Pero, en un país serio, los padres hubieran retirado a sus hijos de un centro sin ética ¿Qué les van a enseñar a sus criaturas? Cómo prosperar en España, sin duda.

Subastas de voto en ebay para las elecciones.

Dueños de pisos que suben el alquiler al saber que el gobierno ayuda a los jóvenes con 210 euros.

Empresarios que contratan a discapacitados para cobrar ayudas y luego no les pagan. De esos hay a decenas.

La comunidad de regantes de un pueblo de Alicante, Villena, que vende 700 millones de litros anuales de agua para embotellar a la empresa Danone, cuando piden, agriamente, al gobierno un trasvase del Ebro para regar. La planta, además, se instala, al menos en parte, sobre unos terrenos propiedad del presidente de los regantes villenenses.

   La mayoría -por ser benevolentes- de las compañías sobre todo las de telefonía, con sus contestadores automáticos y sus «errores» siempre a favor de la empresa.

O minucias para sonrojar. Un portal de reservas de hoteles hace un sondeo entre clientes españoles y británicos, ambos pueblos sustraen objetos de los establecimientos donde se alojan, desde los miserables jaboncitos al eventual albornoz. Los españoles ganan por goleada, casi el 80% lo hace de manera habitual. Hay quien saquea el minibar entero, o el  kit de limpieza de la cocina -en el caso de apartahoteles-, incluyendo el estropajo usado.

Del estropajo usado al ladrillazo, pasando por los trajes y por todo lo que venga. Y lo peor es que la gente se ríe en lugar de indignarse, y algunos dicen: «yo de mayor quiero ser como Fabra».

Mientras no cambiemos de mentalidad no habrá nada qué hacer. Todo esto es lo que no me cupo en la Tribuna de El País. Llevamos siglos así, sin que los poderes públicos intervengan dando la terrible sensación de que muchos forman parte de la misma desidia en torno a la corrupción o de que tienen alguna razón para no atajarla. Lo mismo que periodistas, jueces, es todo el entramado social, mientras el pobre hijo de vecino paga y trata de llevar -o no- una vida decente.

Lázaro de Tormes, el más famoso de nuestros pícaros, acaba -después de padecer a siete amos- de marido tapadera para los refociles de un alguacil arcipreste quien le aconseja: «Lázaro de Tormes, quien ha de mirar a dichos de malas lenguas, nunca medrará. (…) Por tanto, no mires a lo que pueden decir, sino a lo que te toca, digo a tu provecho.» Un clérigo. Por ahí comienzan nuestros males.

Hijos de la picaresca

El País me publica hoy una Tribuna con este título. Entresaco algunos párrafos:

«Una conciencia laxa ante la corrupción, la creencia frente a la ciencia y un atraso educativo secular: tres pies para una mesa que cojea por su erróneo diseño. Alcaldes de todos los partidos son acusados de corrupción, ingresan en la cárcel entre llantos, vítores y aplausos, y, en el 71% de los casos, resultan reelegidos, aumentando incluso sus apoyos. ¿Concedemos los españoles mayor permisividad que otros pueblos a la trampa, el robo, la malversación, el cohecho y todas sus variantes delictivas?

Sin duda, somos hijos de la picaresca, un género literario asociado a las letras españolas que nos ha impregnado el alma. O viceversa.»

«El desmesurado peso de la Iglesia católica en el Estado español a lo largo de toda su existencia no es ajeno a la aceptación tácita de la corrupción. Influencia clara, cuando aún intenta impedir en España lo que acepta en otros lugares, como el estudio de Educación para la Ciudadanía o una ley del aborto europea. Partimos de dos premisas fundamentales que constituyen la razón de ser la religión: creencia frente a ciencia y juicio, y limpieza del pecado con una penitencia cómoda y solitaria. Los vecinos que vitorean alcaldes presuntamente corruptos no «creen» que lo sean, de nada les sirven las pruebas, les posee la fe. Muchos políticos también participan de esa actitud. Y sobre todo, demuestran pensar que la contrición privada exime de culpa, al margen de la justicia.»

Aquí podéis seguir leyendo para verlo completo.

 

La mafia de Telefónica en el país de la corrupción consentida

A finales de 2008 quise dar de baja una línea de Movistar. Jamás contestó el teléfono durante 15 días, insistiendo en distintos horarios. Me atendía un primer empleado, me traspasaba al único departamento que podía gestionar la petición, y la llamada sonaba interminablemente sin que nadie la cogiera. El 5 de enero opte por enviarles un burofax. La factura llegó igualmente en Febrero, y ha llegado en Marzo. Son 3 euros de contrato y 4,31 de diferencia de consumo mínimo de la línea (todo, porque no hice ni recibí ni una sola llamada).

30 minutos de llamada al 609 me ha costado aclarar, o no aclarar, las cosas. Primero me han dicho que la línea se dio de baja el 16 de Enero y había habido un error con las facturas. He preguntado que si me devolvían el dinero cobrado de más. Han consultado la largamente y han dicho que no. Me han pasado entonces a otro departamento. Nunca recibieron el burofax -dicen- y mi teléfono no estaba dado de baja. Lo han tramitado con la celeridad de un artrítico que atasca sus dedos en el ordenador -esa gestión ha podido llevar unos 15 minutos-. Otro departamento ha reiterado que, puesto que jamás estuvo de baja, no me devuelven el dinero. No es el primer litigio que gano a Telefónica a través de la la Secretaría de Estado de Comunicación y para la Sociedad de la Información. Y prefiero gastarme el equivalente en papel, tinta y gasolina que alimentar a una mafia.

Múltiples reclamaciones a todos los estamentos, demuestran que para dar de baja una línea hay que sufrir un calvario. Porque no cogen el teléfono por la vía habitual, porque no «reciben» ni los burofax oficiales, porque siempre cometen «errores» y siempre a su favor. ¿Qué nombre tiene esto?

Si a mí me roban 20 euros, más 3 de emotion en otra línea que no he usado, y cuentan con casi 9 millones de usuarios, hagan la suma del cuantioso negocio fraudulento -debido a «errores», dicen, aunque no demostrables- que se lleva esta empresa, antaño pública y entregada en su momento a un amigo del colegio de Aznar. A las personas que me han atendido hoy, les he dicho que comer no justifica participar, ser colaborador necesario, en un negocio corrupto y que hay formas más honestas de ganarse la vida. Se han ofendido mucho. Y eso que no les he aclarado lo que realmente pensaba, que en la Calle de la Montera de Madrid, o en el Raval de Barcelona, se puede conseguir un dinero más digno que el que se obtiene contribuyendo a que timen a los ciudadanos, que alli solo joden su propia dignidad.

Si España funcionara no se tolerarían estas prácticas. Los poderes públicos no lo permitirían. Aquí se asumen del primero al último ciudadano. Vemos a diario a políticos, representantes de los votantes y no votantes, que se alojan por no menos de 600 euros diarios en el lujoso Hotel Ritz de Madrid -con cargo al erario público- y que reciben al sastre para que les haga trajes, «presuntamente» regalados por una empresa. Que se favorece con negocios millonarios a profesores de padel, que se cierran comisiones de investigación por la ley de la apisonadora de la mayoría absoluta. ¿Qué va a importar que Teléfonica, en «errores» siempre a su favor, se apropie de 23 euros de cada uno de sus nueve millones de clientes? Individualmente, es una minucia por la que nadie va a reclamar, pero que puede llegar a representar un beneficio adicional para la empresa de 207 millones de euros mensuales. La media vendría dada porque los «errores» en algún caso son de menor monto y en otros de mayor.

Si hablo de mafia es apoyada por un burofax oficial. Además he grabado todas las llamadas en donde me aclaran que la línea se dio de baja en enero pero hubo un error en las facturas. Apoyada también en los millones de reclamaciones a todas las instancias de casos similares.

Este es el país donde circulan más billetes de 500 euros, el del dinero negro, el de los escándalos urbanísticos, en el que basta tener un amigo con poder para forrarse, el que sigue votando a políticos encausados por corrupción, el que -sobre todo- cuenta con una ciudadanía que no reacciona. Grano a grano, los corruptos edifican sus fortunas, grano a grano tenemos que desmantelar la España podrida.

   Os recuerdo una de mis frases favoritas. Aquella versión de la Ley de Clark que utilizó un empleado de la NASA:

» La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad». Y la mala voluntad organizada para obtener beneficios fraudulentos -añado- tiene un nombre: mafia.

Krugman y la solución a la crisis económica de España.

Doctores tienen las ciencias. Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, ha estado en España, en Sevilla, para intervenir en un foro sobre la crisis junto a Felipe González y José María Aznar. Y ha hecho un diagnóstico revolucionario: España necesita una deflación del 15%. Es decir, que bajen los precios de forma generalizada. La mayoría de los expertos, los agentes económicos (empresarios y asimilados) y hasta los políticos, tiemblan cuando se menta la palabra «deflación». El término se asocia a crisis y entienden que reducir los precios es una auténtica debacle para el sistema. La temen más que a la inflación, la subida de precios.

 Aseguran que la deflación puede desencadenar un círculo vicioso: los comerciantes se ven obligados a vender sus productos más baratos porque se retrae la demanda. Apenas llegan a cubrir sus costes fijos. Con precios bajando de forma generalizada, la demanda disminuye aún más, porque los consumidores entienden que no merece la pena comprar si mañana todo será todavía más barato. En la inflación, sin embargo, ocurre todo lo contrario: los consumidores prefieren comprar cuanto antes los bienes de larga duración, para anticiparse a subidas de precios. Las consecuencias son, nos dicen, terribles: la deflación se convierte en causa y efecto de la falta de circulación del dinero en la economía, porque todos prefieren retenerlo. Al final, la economía se derrumba, dado que la industria no encuentra salida a sus productos y sólo consigue pérdidas.

Pues bien, Krugman dice que eso es lo que necesita España. La primera parte: que bajen los precios, para adecuarse a nuestros miserables salarios, digo yo, porque para las soluciones de siempre -bajar los salarios también-, no necesitamos a un Premio Nobel. Aún así nos augura una durísima travesía de 5 ó 7 años -así lo ha dicho-. . «Será un camino doloroso o extremadamente doloroso para España», aseguró en ese foro el economista norteamericano, ya que, en España,  los precios y los salarios «son insostenibles y no están alineados con su situación económica».

Lo que no entiendo es que si hasta desde posiciones «de letras», todos lo hemos visto, los grandes poderes sociales nos cuenten otra historia, los empresarios ofrezcan un 1% de revisión salarial, pidan abaratar el despido, flexibilizar el empleo  y todo lo que ya conocemos, y los políticos no tomen las medidas pertinentes. Los precios en España estaban inflados, sobredimensionados. De todo. Desde los pisos a los tomates. España fue el país de la UE donde más subieron los precios con la entrada del euro -el milagro económico de Aznar, que nadie enmendó después- y donde al mismo tiempo se perdió poder adquisitivo en los salarios. Era un caso excepcional, anómalo. Durante muchos años, un gran número de personas se han enriquecido a costa de los ciudadanos. Las consecuencias las pagamos todos. Se la jugaron, nos la jugaron y ahora aún osan pedirnos que sigamos sosteniendo su sistema.  ¿No buscan un recambio para Solbes? Paul Krugman es la solución. Al menos, que le escuchen. Aunque tendrá que ser de una forma selectiva: son precios y salarios entre sí los que chirrían en España. Y son los beneficios empresariales lo que hay que reduc ir, no los sueldos.

Pobres chicos ricos

Son 793 socios y poseen entre todos 2,4 billones de dólares. Hace sólo un año acumulaban el doble de capital. La crisis también ha sacudido -y casi como nunca- al club de los «milmillonarios» que recoge y resalta anualmente la Revista Forbes. 355 desgraciados se han visto obligados a abandonar el barco como ratas: ya no disponen de mil millones en sus cuentas corrientes.

Bill Gates vuelve a ser el hombre más rico del mundo. Le siguen otro norteamericano, el inversionista Warren Buffett y el magnate mexicano Carlos Slim. Entre los tres, poseen 112.000 millones de dólares, pero todos han perdido dinero. En el top ten dominan los norteamericanos -en toda la lista lo hacen-. Hay cuatro europeos: el dueño de IKEA, el sobrio sueco Ingvar Kamprad -que viaja en vuelos de Aeroflot -la cutre compañía de aviación rusa- para dar ejemplo a sus conciudadanos-, dos alemanes, y un español, Amancio Ortega (Inditex, Zara), que, mira por donde, es uno de los que menos dinero se ha dejado en la crisis y regresa a la cumbre de los más ricos. Su fortuna se estima en 18.000 millones de dólares (14.000 millones de euros).  Nuestros ricos son muy competitivos como se ve, más que los franceses desde luego.

Aunque no tanto. Dos tercios de millonarios españoles han dejado la lista Forbes -pobres-. Y, los que quedan, han mermado su capital al punto que hay que pasar varias páginas para encontrarlos. Pero allí están, Rosalía de Mera, ex mujer de Amancio Ortega, Isak Andic, Alicia Koplowitz, Manuel Jove, Florentino Pérez, Esther Koplowitz, José María Aristrain, Alberto Alcocer, Emilio Botín, Alberto Cortina y Enrique Bañuelos. Acumulan una fortuna de sólo 36.300 millones de dólares.

La media de edad, ha subido a 63 años y ha mermado la presencia de mujeres: 72, cuando hubo 99. Es decir, que para ser rico sin riesgos, es imprescindible ser, también, maduro y hombre.

Las cosas están realmente feas. 2008 nos dejó la escalofriante cifra de 963 millones de pobres -menos de un dólar al día-, a la que se habían sumado 40 millones de golpe. Pero ahora el Banco Mundial nos anuncia que 2009 lanzará por debajo de la línea de la pobreza a 46 millones de personas más en el mundo.

Saquemos una calculara y echemos cuentas. ¿Quién necesita el dinero para algo tan poco supérfluo como comer? ¿Cuánto? ¿En dónde está? Siempre me ha llamado la atención la estructura piramidal de la sociedad. Cada civilización, cada organización, tiende a estrecharse arriba en una casta aristocrática con derechos por encima de los demás. Todo es porque uno no puede ocuparse del teclado, o de la azada, o del mostrador, y al mismo tiempo, del fiasco y el litigio, del banco o del gobierno. Y viceversa. Esa elemental circunstancia y la fea condición humana hacen el resto. Liberales sin frenos y falsos socializadores, jefecillos de tribu e ídolos de barro, sangres púrpuras, azules o sepias, se construyen su pedestal privado. «Amo a la Humanidad, lo que me revienta es la gente», decía Susanita, la amiga de Mafalda. Se diría que ellos no nos quieren sino para usarnos, sin saber que ya no corren tiempos de Olimpos elitistas -porque han fracasado en su labor global-. Ellos son nosotros. Todos somos todos. Y a mayores privilegios, menos digerible la dejación de obligaciones.

Cada vez más voces expertas hablan de establecer un nuevo orden mundial, de forma inaplazable. Líbreme el destino de invocar los fracasos y excesos del comunismo, pero una socialdemocracia, con fuerte control estatal de los negocios y el mercado, pero aún mayor control de los políticos por parte de la sociedad, se aventura como la única salida posible. Que quiebren los bancos que sea preciso, que se hundan las fábricas de coches que no sean rentables porque ya no caben más coches en el mundo o repartamos mejor su ubicación. Nos dicen los empresarios españoles que sólo aceptan subir un 1% nuestros precarios y bochornosos -comparados con Europa- sueldos. ¡Ya vale! La sociedad ha de tomar las riendas. Porque leer que setecientas pesonas poseen 2,4 billones de dólares, mientras millones se mueren literalmente de hambre,  estomaga el desayuno, la comida, la cena, e intranquiliza el sueño. Porque no piensan cambiar. Nada va a cambiar si no nos movemos.

El Roto lo ha editoriliazado hoy en su viñeta de El País.

 

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El 11M y la ignominia

Me llamó mi hermano Pepe desde Zaragoza: había un atentado en Atocha, e inmediatamente otro, y otro más en el Barrio de Santa Eugenia, y de nuevo explosiones en El Pozo del tío Raimundo. Me encontraba en Almería, de donde iba a regresar aquella misma tarde a Madrid en un tren que para, precisamente, en cercanías de Atocha -nunca entendí porqué, dado que median entre ambos núcleos 700 Kms-. Fue una mañana de teléfonos, de televisión, de radios. Vista la magnitud de los atentados, sospeché pudiera tratarse de los islamistas. Pero comparece el Ministro del Interior, Ángel Acebes y afirma categórico: «No hay duda, ha sido ETA». Regresé a Madrid en el primer avión -de hélices-. 

Al día siguiente, recorrí para Informe Semanal -que daría un reportaje elaborado por todo el equipo del programa- los tanatorios. La peor misión, que consiste en hurgar en las heridas de los deudos. Me avergoncé de esa faceta del periodismo actual y fue un gran revulsivo para mí. Los datos caían como losas y el Gobierno del PP seguía empecinado con la autoría de ETA. El día 14 -mi cumpleaños- José Luís Rodríguez Zapatero, gana las elecciones. 4 días intensos, con cambios trascendentales en España. Pedí vacaciones en TVE y durante 3 semanas -y con ayuda de mi hijo- estuve reconstruyendo todo lo sucedido, leyendo prácticamente todo lo publicado en España y en el extranjero. Todo se mostraba con diáfana claridad casi desde el principio.

El diario «The New York Times», considerado el más influyente del mundo, decía en su editorial algo similar al del resto de los más prestigiosos periódicos occidentales:

«Al parecer, Al Qaeda ha conseguido derribar a su primer gobierno democrático. Por supuesto ha estado ayudado por la actitud furtiva, asustadiza e inepta con la que el gobierno de Aznar ha manejado la investigación de los atentados del pasado jueves. En el desesperado intento por mostrar que el terrorismo vasco de ETA era el responsable, ofendió a muchos votantes que se sintieron manipulados».

Pasé esas tres semanas leyendo…Y escribiendo, en jornadas de 16 horas. Mi libro «11M-14M, onda expansiva» fue el primero en salir a la calle, justo un mes después de los atentados. Logró un elevado número de ventas, pero no tanto como todos los que trataban de las teorías conspirativas.

Sobre el dolor de las victimas y de todo el pueblo español, el diario El Mundo elaboró una patraña, secundada por la emisora de los obispos, la COPE, y por el PP. Partamos de las 215 preguntas del PP al gobierno el 19 de Abril, basadas en la teoría de la conspiración. El diputado Jaime Ignacio Del Burgo publicando un libro titulado: «11M, demasiadas preguntas sin respuesta». La plana mayor del PP, con Rajoy a la cabeza, acudiendo a manifestaciones de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) con el lema «queremos saber la verdad». El mismo líder popular, Rajoy, pidiendo la anulación del juicio -y por tanto la puesta en libertad de los implicados- tras leer en El Mundo dudas sobre la mochila de Vallecas. O su compañero Eduardo Zaplana apuntando la posibilidad de desenterrar a los muertos para comprobar el tipo de explosivos utilizado. O el mismo Aznar y su teoría de «los desiertos lejanos»

En menos de 3 años -a diferencia de lo ocurrido con el 11S, que sólo juzgó a un implicado, y 5 años mas tarde- España enjuicia a los 29 supuestos autores del 11M a través de la investigación policial y judicial recogida en 226 tomos que hacen un total de unos 90.000 folios. El 31 de octubre de 2007, el Tribunal dicta sentencia en el proceso del 11M. Son más de 700 folios. El Juez Gómez Bermúdez lee un resumen en el que se molesta en desmontar uno por uno todos los puntos de la llamada Teoría de la Conspiración que ha alimentado la derecha mediática y el propio Partido Popular. Lo hace de forma explícita y basándose en pruebas y hechos al definir el modus operandi de los intoxicadores:

«Como en muchas otras ocasiones de este proceso, se aísla un dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia».

La sentencia asegura sobre todo -es el eje de la patraña- que ETA no tuvo ninguna relación con los atentados, algo que el Gobierno del PP sabía desde el mismo jueves 11 de Marzo de 2004 y que muchos españoles intuían por las evidencias. No entra en las responsabilidades, por error u omisión, del entonces Gobierno del PP.

En el quinto aniversario del peor atentado de la Historia de España, El Mundo ha decidido resucitar la teoría que le ayuda a vender su periódico y tratar de sembrar inquietudes con un interés político. Al lado de una necrológica, de un «poeta del nazismo», una encuesta sobre dudas en torno a si el 11M está aclarado. El 86% de sus lectores opina que no. En los países civilizados, los lectores saben distinguir entre un tabloide panfletario y un periódico. Pero es la eterna desgracia española -de un sector inculto y retrógrado- de la fe ciega en contra de la razón.

La número dos del PP, María Dolores De Cospedal, debe ser una de esas lectoras de El Mundo. Al poco de ser elegida, declaró que la sentencia del 11 M no prueba la «autoría intelectual» del atentado. A una persona de su posición debería exigírsele que, al menos, lea sobre la ley y las autorías intelectuales. Porque para empezar ni siquiera existe esa figura en el Código Penal español.

Tras cinco años de insidias que desestabilizan el sistema, ha llegado la hora de exigir responsabilidades. Un país democrático hubiera encausado a los autores del atropello mediático y a todos quienes les han amparado. En su lugar, algunos de ellos son recibidos incluso por el Rey. Y una ciudadanía madura no otorgaría sus votos a partidos con tan dudosa calidad democrática. O/y, tan escasa valía ética y/o intelectual.

Aquella mañana del 11 de marzo de 2004, trabajadores que habían de madrugar para acudir a sus empleos en la capital, estudiantes, estallaron por los aires. 191 murieron y sus familias no se quitan de encima el dolor. Muchos heridos mantendrán secuelas de por vida. Un juicio ejemplar y su sentencia, elogiados en estamentos internaciones, ahondó  sobre la autoría de los atentados cometidos por fanáticos o estraperlistas de poca monta a quienes también elogió El Mundo. De delincuentes nunca estaremos libres, pero una sociedad del siglo XXI no se puede permitir la impunidad en las mentiras interesadas -y remuneradas de alguna forma- de una parte de sus pilares sociales. Porque sin castigo no dejarán de practicar sus maniobras desestabilizadoras. Y no es inocuo. Y lo saben.

La costilla era de Eva

Hablábamos ayer de que la mujer es asunto de las mujeres, y casi ni eso. Suelo mirar las estadísticas de visitas de las noticias en los medios donde las facilitan, y las reivindicaciones de la mujer apenas acaparan atención. En cambio, encuentro un día en lo más alto del podio este titular: «Quiero que cuando una mujer abra las piernas sepa por qué lo hace». Imagino la decepción de los usuarios al encontrarse con el contenido: una entrevista rigurosa a la Secretaria de Estado del Sahara para Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer, que trataba de las propuestas de desarrollo de las compatriotas de su sexo.

 En esa línea, ayer descubro, en El País, un largo reportaje titulado: Orgasmo ¿Qué, cómo, por qué? Publicado el día anterior, mantenido hoy en la web, lo han leído más de 87 mil personas y 645 lo han enviado por correo. El autor, Luís Miguel Ariza -un hombre- analiza en profundidad el asunto. Nos recuerda, por ejemplo, que el orgasmo masculino dura unos segundos y en la mujer puede llegar a dos minutos. Pero tengo algunas objeciones. O, mejor, datos que aportar.

En su análisis anatómico, el artículo no menciona algo que muchas personas desconocen: el clítoris mide unos 9 cms. Lo que ocurre es que la mayor parte es interno. Un especialista, declara en el artículo: «el clítoris de la mujer no era sino un reflejo del pene humano».

En mi libro «Ellas según Ellos», el Dr. Joaquín Díaz Recasens, Jefe de Obstetricia y Ginecólogía de la Fundación Jiménez Díaz, me aclaró muchas cuestiones. Por ejemplo, descubrí que existen varios tipos de divisiones sexuales y que en uno de cada mil nacimientos se producen errores. O sea, hay unos seis millones de personas en el mundo que llevan, en secreto, ovarios siendo hombres. Son los «x-y».

Centrándonos en el asunto sobre de quién era la costilla inicial. El Dr. Díaz Recasens, me explicó esto:

» El primer sexo que se determina es el cromosómico. En la fecundación. Después el embrión empieza a desarrollarse de manera igual en los dos sexos, como hembra -así lo decimos-. Desarrollan una cloaca común, los hombres y las mujeres. Al principio tenemos un agujerito ahí donde desemboca la uretra, el aparato genital. Ese agujerito a partir del tercer mes de embarazo, de la semana trece, en los varones se va cerrando y forma el escroto – que es la bolsita que recubre los testículos y tiene un rafe medio, como una cicatriz en el centro-. Eso es, en realidad, la cloaca que estaba abierta y se cerró. Y los testículos que están dentro -como los ovarios- descienden y se meten en esas bolsitas. En las mujeres sigue abierto, no se hipertrofia el clítoris como ocurre en el hombre que se convierte en pene, la mujer se queda en un esbozo de pene. Sí se puede decir que al principio todos somos como mujeres porque todos tenemos ahí un agujerito pero lo que pasa es que cuando existe el cromosoma «Y» -y, por tanto, se ha desarrollado una gónada masculina, un testículo en vez de un ovario- la hormona que produce ese testículo es la que determina esos cambios, el que se cierre la cloaca, que se produzca una hipertrofia del clítoris«..

Mi multipremiado doctor confirma, pues, que el pene es una hipertrofia del clítoris. El vigente diccionario de la Real Academia de la Lengua define pene como «Órgano masculino del hombre y de algunos animales que sirve para miccionar y copular» y, el clítoris, como «Cuerpo pequeño, carnoso y eréctil, que sobresale en la parte más elevada de la vulva». Lo han cambiado, hasta hace poco pene era «miembro viril» y, clítoris,un «cuerpecillo carnoso eréctil». Aún se puede encontrar en los diccionarios. Bienvenido sea el cambio, pero siguen ignorando el tamaño, un clítoris puede ser más grande que algunos penes.

Se descubrió antes América que la existencia del clítoris -está acreditado-. Como en tantas cosas, los presupuestos se dedican a lo que interesa Dicho todo lo que antecede, no es tan significativo quién diera origen a quien, como la falta de información. Por desidia o por interés. Pero… la costilla es de Eva.