La vida para la iglesia católica

Visto en laverdaz.com

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La iglesia católica y sus seguidores tienen un curioso interés por la vida humana: les preocupa sobre manera cuando apenas es un esbozo y se desentienden de ella cuando vive. padece, goza -se opone especialmente a que goce- sobre el planeta tierra. La campaña del lince tiene soliviantada a la sociedad laica, y eso que todavía no asedian nuestras calles -que lo harán- con enormes carteles donde un niño que gatea es asimilado a un embrión en una publicidad demagógica hasta la náusea, ni las han  llenado -todavía- de voces ultramontanas defendiendo la “vida”. Cobrando millonarias subvenciones a cargo de nuestros impuestos, los obispos han decidido resucitar el debate sobre el aborto como si fuese eso lo que ahora se dilucidara, cuando lleva casi un cuarto de siglo despenalizado. No osaron levantar sus voces a los gobiernos del PP, pero ahora vuelve a tocar el intento de desestabilizar el sistema.

 ¿Puede ser bautizado un embrión? Se preguntaba Gerardo Rivas en El Plural. ¿Adelantaremos la Navidad a Marzo, fecha de la concepción? En el Código Civil español y en todos los del mundo, una persona lo es cuando nace. Artículo 30: “Para los efectos civiles, sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno”.

La preocupación católica por un puñado de células sin forma humana, se extiende al primigenio acto sexual, a los millones de espermatozoides desperdiciados para crear nuevos feligreses. El Papa ha cometido la tremenda irresponsabilidad de atacar los beneficios del uso del preservativo en la prevención del SIDA en África, continente que se desangra por la enfermedad y la falta de medios para atajarla. Y como siempre sin ningún fundamento científico, negando los que se conocen. La fe y el fanatismo son contrarios a la razón por definición. Pero héteme aquí que ABC titula hoy así: “El Gobierno provoca a la Iglesia tras los consejos del Papa y envía preservativos a África”. ¿Por qué no habría de hacerlo? ¿Qué autoridad legal tiene el Pontífice de una iglesia sobre nuestras vidas?

Los seguidores de los mandatos del Vaticano son otro curioso espécimen. El inefable Federico Trillo argumentó que “las opiniones del Papa no eran vinculantes para un católico” a raíz de las manifestaciones de Juan Pablo II sobre la guerra de Iraq, que su partido, el PP, contribuyó a iniciar. Se desgañitó la derecha contra le ley del divorcio y algunos de sus más preclaros representantes la abrazaron después con fruición como Álvarez Cascos que se divorció dos veces. Frente a estos fariseos -por adecuarme a su terminología- hay católicos sinceros, absolutamente abducidos por la secta, que no ven más allá de sus mandatos y no reflexionan sobre hechos probados. La fe les nubla la razón.

El gobernador de Nuevo Méjico acaba de derogar la pena de muerte en ese estado norteamericano, con lo que ya son 15 los que rechazan el terrorismo de Estado al aplicar la privación de la vida como castigo a sus ciudadanos. Jamás la Iglesia católica ha condenado la pena de muerte. Ni sale a la calle, la española, para denunciar los desmanes del poder en la génesis y mantenimiento del hambre en el mundo, como si hicieron los anglicanos el verano pasado en Londres. La vida sobre la tierra no preocupa a la jerarquía católica cada vez más alejada de los postulados de su fundador, Jesús de Nazaret. Nuestro país, con Italia, se ha convertido en su reducto sagrado, e intentan imponer unas conductas que “permiten” en otros países, en todos los demás, salvo en la atrasada Latinoamerica, y ahora en el campo virgen de África. La connivencia del gobierno en esta situación es clara.

Se les vacían las Iglesias, merman las vocaciones, y es por su discurso antidiluviano, al margen de la sociedad -sólo y exclusivamente por eso-. ¿Qué diferencia hay entre los postulados actuales de la Iglesia católica y el Islam talibán? Voces autorizadas en el Vaticano -el cardenal Martini por ejemplo- llaman al cambio. Pero no son escuchadas.

Estudiando la desgraciada historia de España, su atraso secular, se suman dos y dos para encontrar un cuatro de la altísima responsabilidad del catolicismo en nuestra falta de educación. En gran parte de los desmanes acaecidos. Jamás salió un cura católico a detener los fusilamientos de la guerra, y llevaron al dictador Franco bajo palio.

Son, por supuesto, libres de dictar peregrinas doctrinas pero el Estado no debería contribuir con dinero y privilegios a su mantenimiento. En una acción desesperada por el ostracismo al que le ha conducido su mala cabeza, la iglesia española apremia con nuevas campañas. Y, el gobierno permite que las paguen con nuestros impuestos.

La vida es otra cosa. Es eso que saludas alborozado cada mañana por las inmensas oportunidades que puede brindar, que quizás desfallece por las noches cuando las esperanzas se han frustrado. Pero que vuelve a resurgir día tras día. Es respirar, sentir, pensar, disfrutar, huir del dolor, amar, desarrollarse, dudar, buscar, encontrar, latir. Ninguna experiencia igual a la de alumbrar un hijo querido. Y verlo crecer y recrear todo lo que tú has sentido y sus nuevos descubrimientos. ¿Qué oscura mentalidad cercena las experiencias de una vida digna  a cambio de poner en el mundo, a saco,  más seres humanos abocados muchos a la desgracia por no haber luchado para dotarles de medios? Errático camino el de la Iglesia subvencionada.

Actualización 14,30. Ni el niño es un embrión, ni el lince ibérico es lince ibérico.

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