G20, o refunda o se funde

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Hace más de diez años que circundan las cumbres del G8 asegurando que «otro mundo es posible» y avisando de lo que habría de venir. Los medios informativos les califican de antisistema, anarquistas, violentos. Pero, hoy, han inundado por miles las calles de Londres. Cuatro manifestaciones que representan a los cuatro jinetes del Apocalipsis actual: los horrores de las guerras, los destrozos del cambio climático, los delitos financieros, y el paro y el hambre. En su punto de mira, los bancos a quienes llaman «estómago de la bestia». Y los líderes reunidos -ahora G20: el arbitrario G8, con los países emergentes, la UE y España- a los que piden soluciones, sin creer que las logren. ¿Antisistema? ¿Quién cree aún en el sistema? Probablemente sólo los pocos que se benefician de él. Un hombre ha muerto, al parecer por un paro cardiaco, durante los disturbios. Hay numerosos detenidos por entrar en el Bank of Scotland -uno de los más beneficiados por el gobierno británico- a protestar. Por fin hay detenidos en los bancos. Ah, que no eran estos los que provocaron la crisis, pero protestaban.

 Estamos ante la mayor crisis económica de la Historia contemporánea probablemente, y los líderes mundiales disponen de 4 horas para solucionarla. Ignacio Escolar se encuentra en Londres y su web es imprescindible para seguir la cumbre sin condicionantes oficialistas y con el criterio de un -excelente- periodista. «Quienes esperen la refundación del capitalismo pueden esperar sentados», dice. Porque el Financial Times ha colocado en su web lo que otros periodistas allí ya conocen también: el borrador del comunicado del G20, y no trae grandes novedades. Por supuesto que cada país defenderá su postura y puede haber modificaciones, pero no es previsible -por las posturas mantenidas- que nos sorprendan con cambios espectaculares.

 En un cúmulo de rivalidades extremas, algunos presidentes quieren competir con el liderazgo tácito del Obama prometido. Sarkozy ha publicado hoy un artículo en varios periódicos -El País en España-. Como el presidente norteamericano, o el español, el francés pide una respuesta coordinada y resultados reales lejos de las habituales conclusiones huecas: «Lo que el mundo espera de nosotros es que aceleremos la reforma del sistema financiero internacional. Lo que el mundo espera de nosotros es que reconstruyamos juntos un capitalismo renovado, mejor reglamentado, más ético y más solidario. Condición previa para una reactivación y un crecimiento sostenibles».

Pero dentro del capitalismo, de ahí nadie se apea. Lo sucedido se ha debido únicamente a sus excesos. A lo que Zapatero llama «abusos inaceptables». Nuestro presidente habla de una «profunda transformación», sin embargo. Según las previsiones, no se producirá. No es lo que dice el borrador del G20. En él, informa Escolar, «se critica el proteccionismo pero no hay una condena contundente ni medidas demasiado concretas contra los paraísos fiscales. También se da más peso al Fondo de Estabilidad Financiera, que será quien se ocupe de regular los peligrosos hedge funds, y hay algunas medidas de reforma para el Banco Mundial y el FMI pero no se aclara las condiciones para los créditos a países en desarrollo. Lo que sí se contempla es un aumento de estos créditos, y también más dinero público para fomentar la liquidez del sistema financiero. ¿Cuánta pasta? Está por decidir».

La web incluye también un análisis de OXFAM, quien cuenta que el comunicado da un papel marginal Naciones Unidas: monitorizar el impacto de la crisis sobre los paises más pobres y vulnerables. Es decir, no se recupera el liderazgo de la única organización mundial en la que están representados todos los países. Si es porque la ONU no funciona -que no-, también habría que «refundarla».

España presenta, no un cambio de sistema que nadie pide, pero sí algunas de las propuestas más progresistas: además de ofrecer el control del sistema financiero español como modelo, crédito más estable, menos impasibilidad ante el escándalo de las retribuciones millonarias a altos cargos de la banca, un compromiso «firme y radical» contra los «paraísos fiscales» o el establecimiento del «principio de transparencia universal del sistema financiero».

Obama y Brown mandan -el primero porque es el líder del mundo, el segundo como anfitrión-. Sarkozy, con propuestas muy sensatas, lleva de aliada a la canciller alemana Angela Merkel tratando de oponer a EEUU el eterno eje París-Berlín. Lula acude también aupado en su carisma y sus logros. A la UE ni se la ve ni se la espera, liderada por un presidente checo defenestrado en su propio país y sin grandes entusiasmos por Europa.

Juego de rivalidades, como digo, con el mundo en un parchís, o en aquella escalera en la que los errores se pagaban con un descenso en los peldaños, incluso con el castigo de volver a iniciar la subida… las fichas, en todo caso, siempre somos nosotros. Braman en la calle miles de descontentos: éste no es el camino. Desde aquí les apoyo, a riesgo de ser considerada por los ágiles periodistas de los que disponemos, anarquista y violenta -«antisistema» sí soy ¿tú no?-. Quizás apoyo a unos y otros, a ver si ¡por fin! los políticos logran quedarse en mangas de camisa, sudar, y durante esas cuatro mínimas horas  luchar por nuestros intereses. Empiezan a quedarles pocas oportunidades.

Nuevos aires en el País Vasco

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 Se llama Arantza Quiroga. Tene 36 años, está casada y es madre de 4 hijos. No habla euskera, se muestra cercana al Opus Dei a cuyos seminarios asiste, y declara que, siguiendo el irresponsable mandato del Papa, «nunca utilizaría el preservartivo».

Será la nueva presidenta del Parlamento vasco.

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La entrevista de los ciudadanos despiertos

Angustiados, concienciados, cabreados incluso, los ciudadanos han preguntado al líder de la oposición, Mariano Rajoy, en TVE mejor de lo que lo harían muchos periodistas. Insistiendo todo lo que les permitieron, buscando sus respuestas. El precio del café quedó atrás, porque vivimos momentos muy complicados.

La consigna -muy bien aprendida- era mostrarse cercano, hablar de sus hijos -no de su mujer con lo encantadora que me pareció en su derrota electoral, vaya por dios-, de sus padres, de todos sus ancestros gallegos, del presidente de Murcia que casi se mata en un accidente de tráfico, y de todos los pueblos que conoce al dedillo. En la entrevista, Rajoy ha sacado la piel de cordero centrista que no usa en otras intervenciones, pero, aún así, los ciudadanos han logrado obtener algunos titulares, pocos. Es lo que tiene preguntar sin condicionantes. Sólo habrá convencido a sus convencidos, sin embargo. Y algún votante «extremo-centrista» se le habrá ido por la banda.

33 ciudadanos haciendo más de 50 preguntas. 14 de ellas de economía. Como la más avezada reportera, una mujer de Valladolid le ha preguntado, a raíz de la intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Banco de España, si es sólido el sistema financiero español y si nuestros ahorros -quien los tenga- están seguros. Rajoy ha dicho que sí, en contradicción con su portavoz de economía Cristobal Montoro que había planteado esta misma tarde un paisaje de tierra quemada.

Las soluciones a la crisis económica pasan por ayudas a las PYMES, bajar el impuesto de sociedades, revisar el módulo de los autónomos, solucionar la morosidad de la Administración y de las grandes empresas, y dar ayudas a los Ayuntamientos a través del ICO. Nadie le ha preguntado acerca del abaratamiento del despido o la flexibilidad del empleo que el PP se cuida mucho en defender públicamente. Tampoco de dónde saldrían los presupuestos para sus medidas parciales. Ni Zapatero ni él, tienen idea de cómo solucionar la crisis. Aunque tampoco ninguno de los líderes del G20.

Varios ciudadanos le han planteado la gravedad de la crisis mundial como razón de la crisis española. Rajoy ha dicho que la nuestra es mucho peor, aunque, en otro momento, ha admitido que «la mayoría de las politicas económicas se toman fuera». Nadie -a pesar del enorme interés que han puesto los ciudadanos- ha preguntado por las causas de nuestra crisis particular. Rajoy las ha atribuido a la actual ineficacia del gobierno sin hacer mención alguna de dónde arranca y de su cuota de responsabilidad. En el complejo emplasto del ladrillo, casi nadie está libre de culpa, pero la ley liberalizadora del PP agravó el problema al extremo.

Ha dicho que con los gobiernos del PP se llegó al mayor crecimiento y a la mayor creación de empleo de la Historia. No es cierto. España alcanzó el record de un 4,1% de crecimiento en el primer trimestre de 2007 y, en la primera legislatura socialista, se crearon 3 millones de empleos. Falsos, se apoyan en el ladrillo podrido, pero ésos son los datos. No hablamos de los contratos precarios que inició Felipe Gonzáles que el PP llevó al paroxismo y no se han solucionado.

«Vd. puede llegar al gobierno en 2.012 con cuatro millones de parados, que ya o cobren subsidio ¿qué hará?», le dice un ciudadano. El lapsus volitivo le juega una mala pasada a Rajoy: «me encantaría que fuera así». Y cuando el ciudadano se lo echa en cara, lo niega. El ciudadano se disculpa.

Entre los amigos con los que he conversado en este breve intervalo de tiempo, ha causado especial irritación afirmar que la Comunidad de Madrid había investigado la trama de espionaje. Rajoy acepta la parodia del Parlamento regional sin cuestionarla. Y, asimismo, la exculpación de Trillo en el asunto del Yak 42, porque «ya no es ministro y no se va a condenar a alguien por eso a dejar la política de por vida«, cuando acongoja escuchar los testimonios de los familiares de las víctimas o del forense que hoy ha dicho que llegaron a encontrarse partes de tres cuerpos en el mismo féretro.

Como en la política económica, en la que se combate el terrorismo de ETA, Rajoy entiende por consenso que el gobierno acepte sus postulados. Son los que a él «le gustan», argumento altamente elaborado. Y «no puede apoyar las políticas en las que no cree».  Comprensible, el PSOE tampoco. El Gobierno lo ha hecho en el terrorismo y el lìder de la oposición lo alaba. Ha dicho que no se podía consentir que De Juana haya estado en la cárcel sólo 10 ó 12 años. Estuvo 18, en aplicación de la legislación vigente, y tres más por un nuevo encausamiento por amenazas. Un ciudadano vasco le ha argumentado, muy enfadado, que las politicas llevadas a cabo durante 30 años por todos los gobiernos no habían dado resultado, que si no había llegado la hora de cambiarlas y abordar en serio la negociación. Rajoy no puede oír esa palabra. Son unos irresponsables quienes negocian con ETA  ¿incluido José María Aznar?

La Constitución no permite la cadena perpetua, pero Rajoy no se opone a que haya un debate. Antes, hay que dotar de medios a la Administración de Justicia ¿Por qué no lo hizo en sus ocho años de Gobierno?

Votará en contra de la reforma de la ley del aborto -¿sin conocerla? es un proyecto-, y el PP no tocó la que está en vigor desde hace 24 años porque de alguna manera «consagra el derecho a la vida» y gobernando hay que llegar a «equilibrios». ¿Qué dirán los obispos y las 80 organizaciones pro-«vida» que salieron el domingo a la calle y las que él veía «con profunda simpatía»?

Rajoy no parecía tener muy clara la responsabilidad de las Comunidades autónomas en la creación de empleo, ante la magistral pregunta y repreguntas de un ciudadano. Pero cree que «el INEM no es útil para crear empleo, y hay que acudir a la iniciativa privada». Grave afirmación. Nadie le ha preguntado por el fracaso del neoliberalismo que consagra esas políticas. Tampoco en la cuestión de la sanidad o la enseñanza que son gratuitas -o semi gratuitas a fuerza de ser sinceros- en España, aunque no gracias al PP, sino a Felipe Gonzalez. Cree el presidente consevador que «se debe educar en valores y principios» –no ha dicho cuáles, se imagina que aquellos que no incluye Educación para la ciudadanía que el PP no ve con buenos ojos-. Pero le ha ofrecido un puesto de responsabilidad en el área de educación a una mujer «por lo bien que se ha expresado». Por algo se empieza a solucionar la educación en España. Clases de oratoria y dialéctica en los colegios vengo pidiendo desde hace años, como tienen en los paises desarrollados. Dentro de un tiempo, todos ministros.

En la Sanidad Pública un médico -lo decía una de ellos-se ve obligado a atender a un paciente en cinco minutos. Mariano Rajoy ha divagado, hasta concluir con que hay que aunar el ejercicio médico con los criterios de rentabilidad que marque el gerente. Que -el gerente- es técnico y para eso sabe. Rajoy respeta mucho a los que saben, lo ha dicho en varios momentos.

El agua, dios mio, es de todos. Y a todos resolvía sus problemas el Plan hidrologico, pero no nos ha contado porque protestábamos los ciudadanos aragoneses y castellano-manchegos. Incluidos los del PP en ambas comunidades.

Un ferroviario socialista le ha preguntado por el 11M. Ahora Rajoy ya sabe que no fue ETA, tardó día y medio en enterarse. Pero el sábado 13 de Marzo le dijo a Victoria Prego en El mundo: tengo el convencimiento moral de que ha sido ETA. Era la víspera de las elecciones. Durante los 4 años de la crispación, el PP presentó 215 preguntas al Gobierno basadas en las mentiras mediáticas y el propio Rajoy llegó a pedir que se suspendiera el proceso tras leer en El Mundo alguna insidia sobre la mochila de Vallecas.

No hay residencias para mayores a precio asequible y son bajas las pensiones. Lo son, el PP no se ocupó de ellas. Zapatero sí, las subió un 30% pero sigue siendo insuficiente. Pero Rajoy piensa que «hay que recoger lo que de bueno tiene la sociedad» y arreglar el problema ¡con voluntarios!  Esta respuesta me ha parecido dramática ¿cómo un aspirante a estadista puede confiar la solución de los problemas de la sociedad al voluntariado o la caridad? En Suecia se ahorrarían un buen dinero con el sistema Rajoy, pero allí son serios.

Los intermediarios se llevan las 360 pesetas de diferencia entre lo que le pagan a un agricultor de tomate en Almeria y las 400 que se cobra por él en Madrid. Los tribunales de competencia, no funcionan, dice Rajoy, tampoco en la etapa en la que él era vicepresidente del Gobierno.

La investigación con células madre que posibilitan curación de enfermedades, la hizo el PP ¡qué gran sorpresa! -y ¡qué pérdida de votos para Rajoy entre su electorado al decir, entre mil titubeos, que acepta esa investigación-, el testamento vital y no prolongar el sufrimiento de una muerte cierta también, que se lo pregunten al Dr. Montes en Madrid.

Un padre angustiado pregunta qué hace con un sueldo de 855 euros más la obligación de pagar hipoteca, que si Rajoy con su sueldo siente igual la crisis. Le contesta que primero debe alimentar a sus hijos, y que, ciertamente, él no siente igual la crisis. El ciudadano queda frustrado con la respuesta -se ve en su cara-, debería haber repreguntado más.

Hay personas honradas entregadas a la política -y él prefiere (ha pasado de puntillas por la corrupción) la presunción de inocencia ¿incluso en el caso de Fabra de juicios eternamente postergados no se sabe porqué?-. Se sorprende de que los ciudadanos tengan mala opinión de los políticos españoles que son tan buenos como los de cualquier parte. En Europa hablan idiomas, tienen dedicación exclusiva a su labor, no nombran cientos de cargos para crear clientelismo político, algunos -como los nórdicos- viven con gran austeridad y con escasas prebendas, la corrupción española «sale en todos los papeles», pero los ciudadanos están mayoritariamente hartos, despiertos, y lo han demostrado esta noche. Tanto Rajoy como Zapatero y todos sus séquitos deberían aprender la lección.

Tengo varias preguntas para Vd. Sr. Rajoy

¿Me va a permitir que le rebata con datos todas sus contestaciones y que repregunte hasta encontrar las mejores respuestas en servicio a la sociedad como debe hacer un periodista?

 ¿Por qué acude ahora al programa y declinó hacerlo en Enero en plena crisis del PP?

¿Por qué no ha investigado la trama de los espías en la Comunidad de Madrid ni la corrupción que salpica a varios alcaldes y cargos del PP que se han visto incluso obligados a dimitir? Si hay evidencias, o sospechas ¿no son Vds los primeros interesados en la transparencia?

¿Cree que el triunfo en las urnas es un aval por encima de la Justicia? Lo han argumentado así algunos cargos de su partido como Carlos Fabra o Federico Trillo.

Este domingo ha declarado que «ve con buenos ojos y mucha simpatía las manifestaciones en contra del aborto», y que otros afanes le impidieron ocuparse de eso en su paso por el gobierno, pero que «ha llegado el momento de decir que no podemos continuar con esta situación» ¿derogaría de llegar al gobierno la ley del aborto?

Y ¿por qué lo haría? ¿por razones científicas, de moralidad católica, o en búsqueda de votos?

¿Son esos votos los que le interesan? ¿Por qué?

¿Sabe que en toda Europa existen leyes similares a la española sin ninguna oposición?

¿Es lícito alentar protestas que no se basan en una base científica?

¿Convertiría los matrimonios homosexuales en «uniones de hecho»?

¿Suprimirá, como ha dicho, la asignatura «Educación para la ciudadanía»?

¿Sabe que esta asignatura, nacida de una recomendación del Consejo de Europa, se imparte en todo el continente, incluso en colegios católicos, sin la menor oposición política y ciudadana?

¿Por qué la Iglesia católica no decide en las políticas europeas y se siente legitimada a intervenir en las leyes españolas?

¿Revisaría, para acabar con esta situación, el acuerdo del Estado con la Iglesia católica dado que España es un país laico? ¿Suprimiría de la Constitución la definición de España como país aconfesional?

Burbuja inmobiliaria. Vd. se ha declarado reiteradamente partidario de liberalizar absolutamente el suelo. Con la Ley 6/98 del Partido Popular, con esa filosofía, el suelo urbanizado de vivienda libre se encareció un 200% hasta 2.004. ¿Qué responsabilidad tuvo esa ley en la burbuja inmobiliaria? ¿Persistiría, a pesar de ello, en liberalizar de nuevo el suelo por completo? ¿Por qué?

¿Sus recetas para solucionar la crisis son bajar los impuestos, abaratar y facilitar el despido y permitir la congelación reducción de sueldos como piden los empresarios, al tiempo que mermar las políticas sociales? ¿De qué otra forma obtendría recursos si no es así?

¿Qué cuota de responsabilidad le atribuye al neoliberalismo en la crisis internacional? ¿Cree que se están aplicando las recetas adecuadas o que es necesario un cambio de modelo?

¿Qué cuota de responsabilidad atribuye al neoliberalismo en la crisis española -con la especulación inmobiliaria por ejemplo y la privatización de la enseñanza o la sanidad- que es lo que el Partido Popular defiende?

¿Le preocupa la aceptación de la corrupción por parte de la sociedad española?

¿Sigue defendiendo la política exterior de España en la etapa de Aznar, cuando Vd. era vicepresidente, apoyando al líder, Bush, más desprestigiado del planeta? ¿qué opina de los esfuerzos de Obama por borrar todos las actuaciones de Bush?

¿Conoce el desfase de las políticas sociales de España respecto a otros países europeos, a pesar del enorme esfuerzo hecho estos últimos años? ¿Cómo lo remediaría? ¿Y de qué apartado sacaría el presupuesto?

¿Qué haría para solucionar la deficiente educación de los españoles -políticos incluidos- comparada con otros paises de nuestro entorno? Le puedo dar datos y ejemplos. ¿No les preocupa a los responsables políticos?

¿Por qué sigue manteniendo en puestos claves a personas como Federico Trillo, Fabra o Jaime Mayor Oreja a pesar de sus actuaciones y declaraciones?

¿A qué se debe el peso en sus propias decisiones de Esperanza Aguirre? le puedo citar varias.

¿Camps debe ser investigado aún cuando Vd. crea que es una excelente persona porque le conoce? Precisamente por eso ¿no es el primer interesado en que se conozca la verdad? ¿No cree que debe decidirlo, a la vista de las pruebas, la Justicia?

¿Se guía Vd. en sus actuaciones por razones, o -como parece- por sentimientos? ¿Es eso lo que debe hacer un gestor?

¿Por qué apoyan Vds. y otros grupos parlamentarios el pluriempleo de diputados, senadores y alcaldes?

¿Le parece verosímil que alguien defienda los intereses de quien no llega a fin de mes cobrando sueldos millonarios en tres empleos como hacen los Sres. Acebes y Michavila de su partido?

¿Por qué no asiste Vd a veces a plenos en los que es decisiva su votación?

¿Tiene idea del profundo cansancio y desinterés que provocan en la sociedad las peleas partidistas y la utilización de asuntos cruciales como arma de combate político? ¿Y del desprestigio de la política entre la ciudadanía?

¿Por qué pidió anular el proceso del 11M sólo por leer en El Mundo supuestos errores con la mochila de Vallecas, sin hacer ninguna comprobación?

¿Estima que las mentiras mediáticas sobre el 11M, que desmontó la sentencia del juicio, deben quedar impunes como está sucediendo?

¿Le parece lícito que Esperanza Aguirre conceda licencias de radios y televisiones a sus afines políticos, alguno de ellos condenados por la Justicia por manipulación e injurias, y actores principales de las insidias del 11M?

¿Cree que gozamos en España de un periodismo crítico y libre?

¿Cree que es democrático hacer declaraciones sin admitir preguntas de los periodistas?

¿Le parece oportuno, ya como simple espectador, que las declaraciones del PP y del PSOE estén permanentemente en los telediarios?

¿Cree que en España los poderes ejecutivo, legislativo y judicial están debidamente separados como marcan las pautas de la democracia?

¿Por qué los órganos del poder judicial son elegidos por su ideología política y por cupos?

En el resto de Europa y en EEUU, los cargos políticos no distribuyen tantos cargos que crean clientelismo político y que es causa fundamental de la corrupción ¿resolvería este problema?

¿Por qué considera de personas «normales» lo que Vd. hace? ¿cómo califica a los que no piensan como Vd.?

Le voy a leer la lista de algunos de los apelativos que ha dedicado Vd. al Presidente del Gobierno, votado por millones de españoles: radical, rastrero, sectario, taimado, traidor, turbio, veleidoso y zafioacomplejado, agitador, ambiguo, antojadizo, aprendiz de brujo, bobo solemne, chisgarabís, cobarde, débil, frívolo, grotesco, hooligan, impreciso, imprudente, incapaz, inconsecuente, indigno, inestable, inexperto, insensato, insolvente, irresponsable, maniobrero, manipulador, mentiroso, oscuro, perdedor complacido. ¿Lo hace extensivo a quienes le votan? O ¿no le parece que puede ofenderles?

¿Cuántos idiomas habla?

¿Sigue pensando, como escribió en 1983 en El Faro de Vigo, que se es mejor o peor en razón de la cuna. Concretamente en esta frase: «Ya en épocas remotas se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre (…), era un hecho objetivo que los hijos de ‘buena estirpe’ superaban a los demás».?

¿Qué libros ha leído últimamente?

¿Sabe Vd que, excepto en Italia, la derecha europea tiene posturas más abiertas que en España? ¿Pretende resolver este problema o le va bien así, a pesar de los riesgos que entraña para el presente y futuro de nuestro país?

¿Leyó el editorial del Financial Times en el verano de 2007, cuando Vd. ya presidía el PP en el que calificaba así a la derecha española: «arcaica, retrógrada y ultramontana que parece añorar el franquismo y que precisa un urgente cambio»? ¿Qué opina de eso?

¿Por qué su partido no condena el franquismo?

Suspende siempre en valoración popular, incluso entre sus votantes, jamás ha triunfado en una confrontación electoral nacional, ni siquiera dentro de su partido ¿por qué sigue al frente del PP?

 ¿Qué ofrece para ser el presidente de todos los españoles?

¿Aceptaría una entrevista con periodistas independientes, entre ellos, corresponsales de prensa extranjeros, incluido el de el Financial Times?

(Para saber más de porqué tengo estas preguntas para Rajoy ante su programa de este lunes, leed esto).

No es liberalismo, es neofeudalismo

Vivimos tiempos tan confusos que ya no sabemos qué sistema político y económico es el hegemónico. Nos cansamos de despotricar contra el liberalismo como causa de nuestros males actuales -también pasados y futuros- y no advertimos el cambio de régimen que se ha producido ante nuestros ojos. «El liberalismo -copio- es un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria». Prima el individualismo, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado. Es evidente que no es lo que está sucediendo ahora, los gestores de la crisis no están siendo obligados a asumir responsabilidades y la ley del embudo es norma en el trato a unos ciudadanos y otros, apenas protege el Estado, los Estados, los derechos de los ciudadanos de a pie frente a los desmanes de los poderosos, más aún, les obliga a pagar los errores de los otros.

 Los viejos liberales afrontaban las consecuencias de sus negocios. Si les salían bien, atesoraban múltiples ganancias que, por supuesto, no repartían. Pero, si fracasaban, apechugaban con sus pérdidas, se iban a la bancarrota. Ahora socializamos las pérdidas, pero no los beneficios, luego tampoco es socialismo o socialdemocracia. Sencillamente, hemos vuelto al feudalismo. Es decir, la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV. Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos (ciudadanos libres), parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de «censo» (arriendo) al amo de las tierras -«por la gracia de Dios»-, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey. Gran papel de la Iglesia Católica en el invento, durante los concilios de Charroux y de Puy consagra a los prelados y señores como jefes sociales y sanciona con graves penas la desobediencia de estas normas. Los señores, a partir de ese momento, «reciben el poder de Dios» y deben procurar la paz entre ellos, pacto que deben renovar generación tras generación. En los países desarrollados, el peso decisorio de la Iglesia Católica, es, hoy, escaso, pero en España -daño añadido- es una losa de varios quintales.

Estamos ante la falsa creencia de que tomamos decisiones al votar, pero el orden social se decide en consejos de administración privados con la connivencia de los gobiernos y de otros poderes  -hoy, también los potentes medios de comunicación-. Como en la Edad Media, si el señor, los señores, emprenden una campaña, y fracasan, se paga con los impuestos de los nuevos siervos, o se les recorta la paga en nuestro caso. El señor nunca pierde. Al igual que en las Cruzadas, los señores van con sus estandartes -ahora sus logos- a conquistar nuevos mercados y nuevas fuentes de financiación -catequizar infieles era la excusa-, sufragados por la plebe y, de nuevo, sin repartir beneficios. Lo que es peor, ahora les bordamos sus logos entusiasmados, consumiendo cuanto nos mandan.

«Washington concederá más ayudas a General Motors y Chrysler» -leo-. Ni el meritorio Obama cambia completamente el rumbo, ahora esto, tras prometer insuflar también un nuevo billón de dólares al sistema. Que los causantes de la crisis no estén en la cárcel, que incluso cobren sus primas pactadas como si nada pasara, casi es una anécdota. Muy ilustrativa, eso sí. Angela Merkel, la envidiable conservadora alemana, «anticipa que la próxima reunión del G20 no resolverá la crisis» -dice que harán falta muchas más-.

Los nuevos siervos seguiremos pagando, ajustando un agujero más cada vez los cinturones. Traigo de nuevo la frase premonitoria de Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando «es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna». Lo único es que, como en el feudalismo, quien lucha y se desangra es el ciudadano. Nos van a hacer vivir una espantosa agonía, hasta que se convenzan de que, por este camino, no vamos a ninguna parte. Y, digo yo, algo tendremos que decir ¿no?

Sociedad de consumo (El Roto).

  «En la catequesis del super estamos dando formación del espíritu del consumo». «Con los cochazos que hay ahora se llega volando a cualquier atasco».  «Estamos decididos a prescindir de lo esencial, pero lo superfluo… ¡que no nos lo toque nadie!» -. «Cada vez tenemos mejores coches y peores piernas». «Cuando los atascos bloquearon las puertas de las fábricas, los técnicos valoraron la posibilidad de rentabilizar la producción». «La inmortalidad ha quedado reducida a un par de semanas en las novedades».

     Filosofía esencial para el mundo de hoy por El Roto:

Más sobre el tema aquí. Gracias Macgo.

Bruselas condena el urbanismo español

El pleno del Parlamento europeo ha aprobado una nueva condena al urbanismo español, por amplia mayoría. En muy duros términos, reclama ya medidas coactivas: congelar los fondos estructurales y de cohesión a España hasta que no se solucione el problema. Autoridades de todos los ámbitos han quedado en entredicho en Europa, y, además,  la «lenta y laxa» justicia de nuestro país. La resolución reclama una indemnización adecuada para las víctimas de los «abusos urbanísticos» y considera «alarmante» la falta de confianza de los denunciantes en el sistema judicial español. Es la tercera vez que Bruselas condena el urbanismo español. Algunos datos de porqué.

Esta vez la ponente ha sido la diputada danesa de los Verdes Margrete AUKEN,  quién habla de prácticas de «urbanización masiva» en España y de la «conducta especulativa» de algunas autoridades locales y miembros del sector de la construcción.  Y urge al Gobierno de España y los de las comunidades autónomas implicadas, a que lleven a cabo una «profunda revisión de toda la legislación que afecta a los derechos de los propietarios particulares de bienes como resultado de una urbanización masiva, con objeto de poner fin a los abusos de los derechos y las obligaciones recogidos en varios tratados internacionales».

Además, el Parlamento europeo critica la «avaricia» y la «conducta especulativa» de algunas autoridades locales y miembros del sector de la construcción, «que han conseguido sacar beneficios masivos de estas actividades». Según el informe, las islas y las zonas costeras mediterráneas de España han sufrido una «destrucción masiva en la última década, puesto que el cemento y el hormigón han saturado esas regiones».

Los diputados recuerdan que «la Comisión está facultada a suspender la provisión de fondos estructurales a un Estado miembro o una región implicada, y a estipular correcciones en relación con los proyectos receptores de fondos que posteriormente considere que no han cumplido plenamente con la normativa exigida». Además, el informe señala que «el Parlamento, como autoridad presupuestaria, también puede decidir colocar en la reserva los fondos destinados a políticas de cohesión para convencer a un Estado miembro de que ponga fin a graves vulneraciones de la normativa y los principios que está obligado a respetar».

La ponente denuncia que «todas las administraciones -central, autonómica y locales- son responsables de haber puesto en marcha un modelo de desarrollo insostenible, que ha tenido gravísimas consecuencias, por supuesto medioambientales y, además, sociales y económicas».

 El informe contaba con la oposición de socialistas y ‘populares’ españoles -que querían suavizarlo-, pero no han logrado convencer al resto de eurodiputados de sus respectivos partidos de otras nacionalidades de que votaran en contra. 

La resolución indica que la falta de «claridad, precisión y seguridad jurídica» en la legislación vigente en España en lo que se refiere al derecho de propiedad y la falta de una aplicación adecuada y coherente de la legislación medioambiental son las causas de muchos de los abusos urbanísticos. Todo ello, sumado a la «laxitud» en los procedimientos judiciales, «ha generado una forma de corrupción endémica«.

El informe critica además que las autoridades judiciales españolas «no están debidamente preparadas» para tratar los casos de abusos urbanísticos, que los tramitan con demasiada lentitud y que «las sentencias dictadas en muchos de estos casos no pueden ejecutarse de forma que compensen a las víctimas de tales abusos». «Ello ha reforzado la impresión, compartida por muchos ciudadanos de la UE de nacionalidad no española, acerca de la falta de actuación y parcialidad de la Justicia española«.

Para hacer frente a estos problemas, la Eurocámara pide -entre otras cosas- a las autoridades españolas que «se deroguen todas las figuras legales que favorecen la especulación, tales como el agente urbanizador».

   Será raro que esta noticia -que nos saca los colores en Europa y que los políticos españoles quieren obviar- encabece algún informativo. En la entrada anterior hay algunas pistas de porqué. Quizás porque es… una noticia.

¿Dónde están los periodistas?

Manel Fontdevila en Público

Manel Fontdevila en Público

¿Es obligatorio llenar los informativos de todos los medios con lo que ha dicho éste y le ha contestado el otro, con lo que aquél ha replicado y la respuesta del segundo? Al parecer, si, porque hoy en el periodismo reina la «equidistancia», término del que ya hemos hablado repetidas veces por todos los cauces. Se trata de dar cuotas a los partidos lo mismo que se hace en la charcutería: 100 gramos de jamón de York para el PSOE, otros 100 gramos para el PP. Echemos una propinita al PP para que no parezcamos tendenciosos -un espíritu crítico me ha preguntado si los teclados de los ordenadores de las redacciones no tienen desgastada la letra «P»- . Y a IU, por ejemplo, y los partidos minoritarios, les obsequiamos de vez en cuando con alguna tapita si procede, si no va muy larga la «noticia».

Leo y escucho a ciudadanos concienciados y extremadamente hartos preguntarse ante tantos atropellos como estamos viviendo ¿dónde están los periodistas? Aún siendo la de periodista, con la de juez, la profesión menos valorada por los españoles, se ve que aún esperan que alguno despierte. Los hay que lo intentan -incluso con uñas y dientes-, pero -como viene sucediendo en tantos aspectos esenciales- no disponen de cauces mayoritarios de comunicación. También pervive en la sociedad la creencia de que la denuncia periodística cambiará algo. Y -nota al margen- me parece que ya no corren tampoco tiempos de Watergates, que casi nadie se inmuta por más suciedad que contemplemos.

¿Qué le aporta al ciudadano escuchar hasta la saciedad que Rajoy dice, Zapatero dice -como refleja magistralmente la viñeta de Fontdevila-, o Pepe Blanco o Pajín, o Soraya, o De Cospedal, o Trillo, o Aguirre o quien sea?

Incluso grandes periodistas, compañeros de nuevas fatigas, se muestran entusiasmados con la tendencia «equidistante» del periodismo. Las causas básicas del problemas son varias: poco trabajo de las redacciones en la superficie -es más cómodo cortar y pegar, repetir lo que dicen otros- y un deseo mundial de desinformar, tejido desde los poderes, para disponer de ciudadanos más dóciles, manejables y amantes del consumo -la publicidad, el negocio, es lo que manda-.

Pero hay muchas excepciones. Unas entradas más abajo podéis escuchar la entrevista de un periodista sueco al Abad del Valle de los Caídos ¡qué poco se ve eso en España!: preguntar sin complejos, ni cuotas, repreguntar hasta extenuar al entrevistado para que dé la respuesta real. La BBC británica tiene brillantes ejemplos de poderosos acorralados por el periodista que terminan diciendo lo que no quieren decir: la verdad. Hasta en EEUU los moderadores de los debates presidenciales intervienen y puntualizan lo que declaran los candidatos. Aquí son invitados de piedra, que siguen el guión marcado por los partidos, en contenidos, en tiempos… y que ¡encima! se muestran muy ufanos de haber logrado que los políticos hablen ante ellos. ¿Qué hablan? Yo digo, tú dices, pues tu más, y los trajes de Camps y la antidiluviana Filesa, y mis cifras son éstas, pues las mías son estas otras y tú no tienes ni idea. Perdón, Vd. o su señoría. ¿Eso informa a la sociedad? Y encima con cupos acordes con los votos obtenidos.

El ciudadano no tiene por regla general tanta información como debería tener el periodista. La mayor parte de las diatribas partidistas se resuelven con datos, con trabajo. «Su política económica es nefasta», veámoslo con las cifras que aporta el periodista. Si el político miente -y lo hace a menudo- tiremos de datos y hemerotecas. Trabajemos. Por ejemplo, se juzga «equidistantemente» la responsabilidad de Zapatero en Filesa y la de Rajoy en la invasión de Iraq. Cuando Filesa, Zapatero apenas era militante del PSOE, Rajoy vicepresidía el gobierno que suscribió el ataque a Iraq. Pero de un lado tenemos a becarios y asimilados, mal pagados y mal acostumbrados, que no se molestan en hincar el codo, muy mal preparados también. Y del otro, a periodistas altamente aposentados, a menudo con una profunda confraternización con políticos de uno y otro signo, e instalados en grandes grupos económicos de la comunicación cuyo primer objetivo es también ganar dinero. ¿Por qué los poderes del Estado que no funcionan, políticos, jueces, prensa, habitan en torres de marfil tan lejos de los problemas de los ciudadanos? Porque ellos viven como dios y no les afecta, ni siquiera lo entienden. A ver qué va a entender un diputado con tres sueldos de vértigo qué es no llegar a fin de mes.

Empecé mi carrera profesional en tiempos difíciles, a la caída del franquismo, quizás eso me ha influido. Se abrió una puerta y entró una gran bocanada de aire. Ladislao Azcona, Eduardo Sotillos y Pedro Macías -desde muy distintas posturas ideológicas- eran quienes me encargaban noticias en mi humilde puesto de corresponsal de TVE en Aragón. Los tres sin faltar uno mantenían esta consigna: «dame la noticia y si por algo interviene un ministro, ponlo al final y corto». Lo importante es la noticia. Ése es el periodismo que yo aprendí.

Pero ahora también vivimos tiempos difíciles, y sigue siendo la noticia lo único importante. Dejémonos de paquetitos de mortadela -porque ya no son ni jamón de york- y contemos lo que pasa sin cuotas. Habrá días que será más interesante para la audiencia una declaración que otra. Ah, que protestarán los políticos y dirán que el periodista es tendencioso por no haber cortado sus gramos de embutido. ¿Son ellos quienes deciden la información? ¿Mandan los políticos en la información?

   Habría que dejar descansar a los ciudadanos de esas declaraciones tan interesadas, y, sobre todo, tan poco interesantes, tan tediosas, tan mediocres, tan desinformadoras. A ver qué gran medio se apunta a la tarea. No lo veremos. En otros países lo hacen, por eso sus ciudadanos tienen criterio. Aquí no parece interesar ni siquiera a la mayoría de los periodistas. Al menos, no colaboraremos con la «equidistancia» desinformadora, rebusquemos para encontrar nuestro espíritu crítico. Sin periodismo crítico no existe la información y la sociedad va a la deriva. Y unos cuantos de aprovechan de ella.

Actualización 23.00 Alguien está intentando otra forma de hacer política y contar con la sociedad, convertirla en actora, defender la auténtica comunicación, desafiar -de alguna manera- al sistema. Es una gran esperanza.

¿Nos vamos de Kosovo?

 

Manel Fontdevila en Público

Manel Fontdevila en Público

Tenemos nueva polémica ¿Retiramos las tropas de Kosovo? ¿El Gobierno español lo ha hecho mal «como siempre»? ¿Está muy enfadado Obama? ¿Nos importa que esté enfadado Obama? ¿Han dejado a Chacón en entredicho? ¿El PP, que exige por enésima vez no sé qué, se opone a la medida?

    Las formas del anuncio no han podido ser peores: sin informar ni al ministro de exteriores, ni a los embajadores, ni a los aliados. Reflejan una pipiolez  y una imprevisión de Chacón y de Zapatero muy preocupantes.

 Javier Valenzuela lo analiza en su blog. Como sabréis, es un auténtico experto: Corresponsal permanente de El País en Líbano (1986-1988), Marruecos (1988-1990), Francia (1990-1993) y Estados Unidos (1996-2001).  Además, ha cubierto como enviado especial, acontecimientos informativos en Irán, Irak, Israel, Bosnia, Egipto, Turquía, Argelia, Senegal, Sudáfrica, Cuba y China, entre otros países. Entresaco algunos pàrrafos:

«No obstante, lo que me llama la atención es lo poco que se habla del fondo del asunto: ¿qué carajo hacen los soldados de España garantizando la seguridad de un micropaís artificial e inviable, fruto de un secenionismo probablemente contrario a la legalidad internacional y con toda seguridad contrario a nuestros intereses nacionales?

España hizo bien en no reconocer la independencia unilateral de Kosovo y dio muestras de coherencia al no aceptar la posterior independencia -alumbrada por Rusia- de Osetia del Sur. Todo el mundo parece estar de acuerdo con eso, desde el Partido Popular hasta los editorialistas de la prensa madrileña más críticos con el anuncio de la ministra Chacón. Entonces, la cuestión no debería ser más bien: ¿por qué hemos tardado un año en optar por salir de ese avispero? ¿Por qué el contribuyente español debe gastar sus magros recursos en proteger la «soberanía» de una entidad política en la que la mayoría de nosotros no creemos? Y sobre todo, ¿por qué deben nuestros soldados jugarse la vida para defenderla?

En mi opinión, que coincide con algunos comentarios efectuados estos días por dirigentes del PP, hemos tardado demasiado (de hecho, Reino Unido, que reconoce a Kosovo, ya ha efectuado una sustancial reducción de sus tropas sin que haya habido tanto ruido). Pero puesto que ha habido retraso, mejor irse hoy que dentro de unos meses (¿cómo podría justificarse ahora la muerte de algún soldado español en ese territorio?).

Sobre las torpezas diplomáticas, las pocas habilidades en materia de comunicación y las descoordinaciones del Gobierno de Zapatero ya me he pronunciado críticamente por escrito y en tertulias de radio y televisión en diversas ocasiones. No me sorprende, pues, que una cosa bien hecha, en el sentido de que había que hacerla, se vuelva contra ese Gobierno. Dicho esto, me viene a la mente el refrán chino: cuando el dedo señala la luna, siempre hay quien se fija en el dedo. Puede que éste, el dedo, no tenga en esta ocasión la uña bien aseada, pero lo importante tendría que ser la luna: tenemos que irnos de Kosovo ya mismo».

Javier Valenzuela estima, en cambio, que nuestra presencia en Afganistán es imprescindible «allí sí que tenemos que implicarnos los españoles, porque allí sigue estando la mata del terrorismo yihadista del que ya fuimos víctimas el 11-M. La seguridad de los ciudadanos de Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga también se defiende en Afganistán».

Opino lo mismo. En España interesan poco o nada las noticias «internacionales». Hacemos mal. Porque ¿sabemos qué pasa en Afganistán y por qué es necesario estar allí? ¿Su importancia estratégica que la sitúa como tierra de nadie que todos se disputan? ¿El peligro que entraña el antaño apoyado por EEUU movimiento talibán?

Afganistán es un país algo mayor que España sumido en una guerra eterna. Situado en una encrucijada entre grandes potencias -la antigua Unión Soviética, China, la India e Irán, y limítrofe con Pakistan-, muchos han intentado su control. Desde el imperio británico a la URSS que lo invadió durante 10 años. Principal productor de opio del mundo y con ingentes reservas sin explotar de gas natural, es además zona de paso del petróleo del Golfo Pérsico. La población vive sin embargo en la Edad Media y proliferan las tribus enfrentadas aspirantes al poder. Los desgraciados afganos, cuya esperanza de vida no llega a los 46 años, no saben que su patria es ficha clave de un parchís internacional.  En la infructuosa búsqueda de Bin Laden, emprendida por George Bush  para castigarle por el 11S,  murieron más afganos que lo habían hecho en las Torres Gemelas. Ni siquiera conocían el rostro de quienes les había mandado matar -lo vi en un reportaje-.

    Toda la zona, es un polvorín que no se puede dejar con la puerta abierta. Somos una aldea global. Las famosas alas de mariposa pueden aletear en las antípodas que terminarán por ocasionarnos un tifón o un buen resfriado como mínimo.

Valencia is diferent

Nacer en Valencia va a empezar a representar un serio riesgo. Las criaturas han de aprender las normas para una convivencia democrática en inglés, a ver si eso les disuade de su entendimiento. La religión les enseñará que el preservativo está contraindicado -más aún es pernicioso- contra la prevención del SIDA. Y en cambio, se les instruye en tirar petardos, porque eso es cultura. A cualquier edad, podrán leer el  libro editado, con dinero público, por la Diputación de Castellón -que preside el acusado y nunca juzgado Carlos Fabra- en donde se dice que lo que ocurrió en 1936 no fue un Golpe de Estado y que Franco colaboró «con el fin de dar a España un régimen de justicia, paz, orden y armonía» para todos los ciudadanos.

 Además, en un mundo con casi 7 mil millones de personas de las que gran parte malviven, la Generalitat del repulido y trajeado Francisco Camps -en lugar de mostrar las facturas del sastre- va a incentivar la natalidad en la comunidad. Pero no de cualquier manera, no. Como todo lo que emprenden los poderes públicos valencianos, será con una alta carga ideológica. El gobierno valenciano va a facilitar hasta 21.600 euros a jóvenes embarazadas para evitar que aborten. Las ayudas se distribuirán durante 36 meses. El desembolso económico para cumplir los mandatos de la Conferencia Episcopal Española, serán mucho mayores, ya que se crearán tres centros de atención social de referencia en cada una de las tres provincias complementados por una red de 186 puntos de encuentro atendidos por equipos itinerantes y un teléfono de atención gratuita. Echad cuentas de lo que eso cuesta.

Nada que objetar en cuanto a intensificar la información y dotar de todos los medios para evitar embarazos no deseados. De hecho con 21.600 euros una pareja puede adquirir preservativos para toda su vida y regalar a los vecinos. Otro fin encomiable sería facilitar las adopciones para que no hubiera que ir al fin del mundo a fin de criar un hijo, dado que en España es extraordinariamente difícil.

El problema surge cuando llega un embarazo. Hay que traer al niño al mundo como sea. Por 21.600 euros es probable que Valencia se llene de padres dubitativos. Porque ¿alguien imagina en un país tan «ético» como España que se van a privar de tan sustanciosa ayuda si hay un niño en camino? ¿Podrán acogerse también los emigrantes? Porque son los que evitado el crecimiento cero de España, un país que tiene ya 46 millones de habitantes. ¿No sirven los adultos? Estoy convencida de que muchos africanos procedentes de países en guerra y penurias, estarían encantados de ser prohijados por el Consell valenciano. Cualquier mileurista, de cualquier procedencia, lo estaría.

Pero no, el requisito es que la mujer lleve en el vientre un óvulo fecundado y que dude si seguir con el embarazo. La medida es moral, de moralidad católica. La Conferencia Episcopal española y sus afines ideológicos han resucitado el aborto como problema después de casi un cuarto de siglo de aplicación de la Ley, y tras estar callados como muertos con los gobiernos del PP. Lo han hecho con los cuantiosos ingresos que reciben del Estado. La religión debería circunscribirse al ámbito privado y ser costeada por sus adeptos. Ah, ya, que en España no recaudarían un euro. Pero ¿por qué tenemos que pagarlo todos? ¿Por qué no financia el Estado otras aficiones como la numismática o lo floricultura? Son menos perniciosas.

Nacer en la Comunidad valenciana equivale a ser adoctrinado, a que los poderes públicos pongan todos los medios para ello y eviten en lo posible una formación democrática ¿saben los valencianos lo que votan?

Ver también «La vida para la Iglesia católica.