
Es el día. Presentamos «La energía liberada» públicamente. No es un libro “del 15M”, aunque contenga una detallada descripción del movimiento. He tratado, sobre todo, de aportar información esencial sobre la génesis de la crisis en todos sus detalles, incluso en los indispensables antecedentes que nos hablan de una estrategia diseñada. Desde el mismo mes de Noviembre de 1989 cuando –recién caído el Muro de Berlín y con él el bloque contrario- se firma el Consenso de Washington (seguido del Consenso de Bruselas) que –con premura extrema- adapta para el mundo lo que los neoliberales venían aplicando en Latinoamérica y África, con justificaciones varias y en lugares que pasaran más desapercibidos.
¿Y cuáles son sus líneas de actuación? Desregulación, recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, o privatizaciones.
Vivimos momentos de presiones extremas que están provocando muy serias contracciones del tejido social. De todo tipo: económicas, políticas, mediáticas, sociales también. Tenemos desde el neoliberalismo, la política y dentro de ella la influencia del G20, Obama, China, los países emergentes, la UE sobre todo para nosotros (la llamé “la falla de Bruselas a Estrasburgo” antes de que desde el verano se haya precipitado en el caos), la propia España y sus cimientos (esa corrupción endémica que nos degrada como país y como seres humanos entre ellos), los medios de comunicación masivos, la crisis alimentaria. Y además… Internet, las revelaciones de wikileaks, el volcán islandés, las revueltas árabes y en otros muchos lugares, el renacer de una conciencia ciudadana. El 15M sin duda. Y el 150 también, la primera protesta global de la historia.
Todas estas fuerzas están INTERRELACIONADAS, no actúan de forma independiente. Al igual que ocurre con las placas tectónicas que provocan volcanes y terremotos, se alían, se empujan, chocan, friccionan, ruedan unas sobre otras.
Así se produce una presión intensa que no se nota en la superficie y más cuando no queremos mirarla. Pero existe, por eso, fruto de ella, de esa presión insoportable y buscando siempre un equilibrio, la energía termina por erupcionar y puede ser enormemente positiva (la energía es fuerza, brío, arranque, voluntad). Eso es lo que ha ocurrido con todos los estallidos sociales que además están comunicados entre sí, a manera ríos de lava en el subsuelo, como nunca antes en la historia a través sobre todo de la comunicación por Internet. ¿Por qué se levantaron los árabes en ese momento concreto? Por la crisis alimentaria que aquí nadie miraba, porque wikileaks les confirmó la corrupción de sus gobernantes (la familia de Ben Ali en Túnez por ejemplo acaparaba en sus arcas el 60% del PIB del país)… y porque estaban comunicados en Red. Es un gráfico ejemplo de lo que está ocurriendo en muchos lugares del mundo. Aunque los medios lo acallen o lo tergiversen modulando -como en tantas otras cuestiones- la opinión pública prefabricada.
Las políticas neoliberales pueden calificarse de suicidas para la población (no desde luego para sus privilegiados beneficiarios) y solo basta mirar sus resultados. El PP las acrecentará, ya estamos viendo lo que su socio ideológico aplica en Cataluña. Los “mercados” presionan para afilar la tijera y la política que comparte la idea del predominio de su poder, del poder del dinero sin cortapisas, les allana el camino. Resulta patético escuchar a dóciles vasallos argumentar que «es necesario», que «es por el bien de todos», que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” (les falta añadir que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades de mantener… a tanto aprovechado”. ¿Por qué apenas pagan impuestos los ricos? ¿Por qué evaden impunemente capitales mientras se aprovechan de nuestras infraestructuras? La rueda vuelve al principio, a la estrategia diseñada hace mucho tiempo. Y lo cierto es que, abandonados de los poderes públicos y (lógicamente) de los privados y con la insolidaria ceguera de quienes acatan sin reflexionar, solo la sociedad puede invertir el curso de ese giro infernal que nos exprime cual potro de tortura. Ésa es la energía liberada, la que solo la justicia de los hechos podrá calmar, la que puede construir un futuro mejor.
Acercaos si podéis quienes estéis en Madrid (espero que haya sitio para todos). Tengo la seguridad de que, al menos, saldremos del acto mucho menos deprimidos.

















