¿Son más tontos los españoles que los alemanes?

El sábado muchos llenamos el depósito de gasolina. Y nos encendimos –no literalmente aún- al comprobar que habíamos alcanzado un nuevo récord en su precio: 1,52 euros el litro de 95 octanos. Nuestro amigo Manuel, un ingeniero de telecomunicaciones español que trabaja en Alemania, la había pagado a 1,54 en un surtidor al lado de su casa en Munich. Nunca la diferencia ha sido tan escasa, dijo.

 Manuel gastaba la mitad de su sueldo en el alquiler de su piso en Madrid, en Alemania la tercera parte. Los sueldos allí vienen a duplicar los españoles, pero en absoluto se da esa proporción en costearse los servicios fundamentales. En Madrid pagaba 650 euros de alquiler, comunidad incluida, en el barrio (popular) de La Elipa. 50 m² con uso y disfrute de un patio de luces. En Munich son 750 euros, por 72 m², con balcón, y en una zona próxima al centro. Munich es una de las ciudades más caras de Alemania, más que la capital, Berlín.

 Entre agua caliente y calefacción, Manuel invierte al año unos 600 euros y en luz 320. 28 euros x 12 meses. La tarifa es fija y se basa en estimación a principios de año que se ajusta después si se ha gastado algo más o algo menos. Las continuas subidas y el abrumador IVA han situado estos recibos en España en la estratosfera. En Madrid es normal tener que desembolsar 240 euros de gas y 200 de luz (por dos meses) e incluso cantidades superiores. Desde Extremadura y Almería llegaron referencias: 70 euros mensuales solo por la luz. Recordemos que Bruselas aún pide más subidas y más recortes para los españoles. Con los sueldos más míseros (junto a Portugal) de la UE15, anterior a la ampliación al Este.

 La Hacienda Pública alemana ingresa más dinero en impuestos, pero son más progresivos. Quien gana, paga, aunque compensa en el cómputo. Pagar más por ganar mucho más, siempre sale a cuenta. Las capas medias españolas ya cotizan casi lo mismo que sus equivalentes allí, sin las mismas contraprestaciones. Ni mucho menos. Alemania dedica el 30,7% del PIB a este fin. España venía invirtiendo el 20,7% pero Zapatero lo fue subiendo hasta alcanzar el 25,7% en 2010. Entonces llegaron las recetas neoliberales y comenzó a bajar. No hay datos oficiales aún del destrozo causado por el PP en estos apartados, pero todos sus recortes (los miles de millones succionados) han ido encaminados precisamente a disminuir lo que el Estado redistribuye entre sus ciudadanos en políticas sociales.

 El llamado eufemísticamente “gasto” social –para que duela- se dedica, por ejemplo, a los subsidios por desempleo, a la sanidad (donde invertíamos 2 puntos menos que la media comunitaria con excelentes resultados de eficiencia). Y a otros apartados que, por cierto, resultan paradójicos. Quien nos diría en este país tan amante de “la familia” que se presupuesta en medidas para su protección (maternidad y paternidad, o guarderías, por ejemplo) un 6% mientras la media europea era del 8%.  Habrá que ver en que subsuelo ha quedado ahora tras el –inacabado- ciclón PP. La familia digo, no  “la famiglia” que está boyante como sabemos. O la vivienda y exclusión social al que dábamos un 1,8% frente al 3,6% comunitario.

 Los ejemplos son múltiples y vienen de lejos. Tanto en Alemania y otros muchos países –a favor de los ciudadanos- como en España -en contra-. Durante años nosotros pagamos las tarifas más caras de la UE en telefonía móvil o en las eléctricas. Las bancarias sin duda. Con el acceso a la vivienda más costoso a pesar de que la base de los tipos de interés viene marcada “de Europa”. Muchos lo avisamos pero los españoles seguían viviendo en el limbo. Distraídos con los globitos que gusten poner ante sus ojos. Hay gente que se pelea por la unidad de España -mentar Cataluña es echarles un gato a los ojos-  o por el “y tú más”. Simplifican con aquello de la  “herencia” del PSOE al que ven causante de todos los males del averno. Con ellos también camparon a sus anchas los poderes fácticos –y nada lo excusa- pero ahora asistimos a una aceleración sin precedentes. Y, sobre todo, hay gente, mucha gente, que pasa sus días siguiendo tan solo el rastro de “la pelota” o viendo cómo se zambullen, cantan o se pelean los famosos. O cómo discuten periodistas en los debates de entretenimiento con propagandistas ideológicos que osan también llamarse “periodistas” haciendo saltar en sus tumbas a todos los que han muerto por ejercer dignamente esta profesión.

  Se paga muy caro no vivir en un país civilizado. Lo peor es que la factura de unos pocos o unos muchos la abonamos todos. Nos contaba Carmela Negrete en este diario que Alemania está poniendo coto a las ayudas a los que llegan de fuera con problemas. La austeridad también ha invadido a la propia Alemania, dado que de hecho la marca para toda la UE como fin último la “religión” de su canciller Angela Merkel. Era ese dinero del gasto social del que hablábamos. Por ahí se empieza a cortar siempre en las políticas neoliberales, hasta que no quede un resquicio, hasta que sea lógico ver morir a alguien porque no puede pagarse su sanidad. Las empresas mercantiles funcionan buscando rendimientos, atajando el déficit a costa de lo que sea, de los ciudadanos que la sostienen con sus impuestos incluso. Y en eso ha convertido esta chusma impune los países.

 Pero, no nos engañemos, con la colaboración entusiasta de los ciudadanos.  ¿A que a los votantes descerebrados también les gustaría pagar, como Manuel, 600 euros por calefacción y agua caliente y 320 de electricidad al año? Es que a votar se acude leído. Un respeto por ellos, no dejan de oponerme ¿por los que fastidian a todos? Asombroso.

 No, los alemanes no son más listos que los españoles. Tampoco los habitantes del resto de la Europa civilizada que gozan de similar respeto –éste sí- de sus gobernantes y desde hace años. ¿Por qué? Porque se hacen merecedores de él. Únicamente son… más ciudadanos.  Conscientes de sus derechos y obligaciones por tanto, buscando el bien común. Y desde luego no se dejan engañar con patrañas antológicas como sucede aquí ¿Tiene remedio? Complicado, siglos de mala educación nos lastran. Y, por este camino, solo nos espera la profundización del esquilme y  la estafa. España necesita un urgente master en ciudadanía.

*Publicado en eldiario.es donde puedes seguir leyéndo los comentarios por ejemplo…

Hugo Chávez subjetivo

Hugo Chávez ha muerto. A los 58 años que es temprana edad para morir. El líder de un país latinoamericano –zona que apenas suele tener sitio en los informativos- copa las portadas de medio mundo con grandes caracteres. Y se reproducen las pasiones que desataba en vida, en las que hay que ser un hábil experto para ver algo de luz. Todo, salvo indiferencia. Y, sin embargo, sería mi posición emocional más próxima al fenómeno.

 Ocurre que asistí a los primeros pasos de Chávez desde mi exilio en el Telediario Internacional de TVE. Darse a conocer con un golpe de Estado no es el mejor aval. Y las primeras medidas de gobierno que llegaban en su voz sin filtrar por los medios y agencias contaminados me produjeron más de un respingo. Pero había nacido un político de gran carisma. Populista que aunaba con desparpajo su condición militar, el socialismo bolivariano, el personalismo, el pueblo, la patria y Dios.

 Fue elegido tres veces con ardorosa pasión popular, no es hecho baladí. Plantó cara a los grandes poderes fácticos con notable astucia, valor y fuerza. Lo que más me reconcilió con él probablemente fue el empecinado odio que despertaba en los grandes pilares de lo establecido. Que llegaran a montarle otro golpe de Estado que sin ir más lejos nuestro presidente entonces, José María Aznar, se apresuró a saludar con entusiasmo. Muy revelador todo. Chávez era hijo, lógico, del fracaso de la política tradicional que sumió a Venezuela en la miseria y la corrupción.

Vehementes defensores de su revolución, cantan hoy los logros que obtuvo:

«Mientras en España votábamos a gobiernos que han llevado a un 21,1% de la población por debajo del umbral de pobreza y disparaban al 45% la pobreza infantil, el Hugo Chávez estigmatizado en nuestros medios reducía la pobreza de Venezuela un 44%, según datos de la CEPAL, lo que suponía que cinco millones de venezolanos dejaron de ser pobres”, escribe en eldiario.es Pascual Serrano en un artículo que desgrana muchos otros pasos dados por Chávez.

 Quedaba mucho por hacer, mucha pobreza que erradicar, mucha incultura. Asistir al discurso del sucesor designado, Nicolás Maduro, demuestra el largo camino que queda por recorrer. El establisment sueña por otro lado que con Chávez se acaba el chavismo que tanto le incomoda, con destacada ingerencia en asuntos que no le competen. Ay, un país con petróleo, qué peligro. Con petróleo y pobreza y subdesarrollo, por otro lado.

 De los miles de análisis y páginas, me ha gustado el de Elena Martí, mi antigua jefa en el TD Internacional, que encuentra alojo a su saber en El Plural:

“Chávez había prescindido desde el primer momento de la clase política instalada y apenas un par de viejos dinosaurios de la izquierda clásica, Miquilena y Rangel, le ayudaron y aconsejaron. Su camino fue en seguida el de un solitario que creó un nuevo poder salido, en lo principal, de la joven oficialidad que le asistió desde el 92. A eso añadió, de modo poco elaborado al principio, un mensaje de fuerte acento social que le acercó a La Habana y caracterizaría en adelante al régimen, descrito pronto como “socialista y bolivariano”.

El esfuerzo a favor de las clases modestas ha sido sin parangón y de ellas sacó sus mayorías electorales. No “hizo política” en el sentido habitual de la expresión, fue todo de nuevo cuño, excepto la fijación de la mirada en Cuba y la relación privilegiada con los hermanos Castro, que le enviaron las célebres misiones médicas que han obtenido un amplio reconocimiento social.

Fue, pues, populista, pero también sincera y sencillamente popular y, contra lo que podía parecer, un buen táctico. La mezcla de todo eso explica su duración», describe Elena, entre otras cosas. Con rigor. Con distancia. Como me veo yo en este asunto.

Y, sin embargo, cuanto rodea a Chávez es abordado desde la subjetividad, continuamente forzada. Olga Rodríguez lo analiza:

«La animadversión que Chávez provocaba en algunos sectores de la sociedad española solo se puede explicar teniendo en cuenta hasta qué punto grandes medios de comunicación de masas han solido jugar a la contra del presidente venezolano, demonizándolo y ridiculizándolo mientras elogiaban las políticas de gobernantes como el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, en cuyo mandato se registraron de manera ‘sistemática y generalizada’ asesinatos de civiles, los llamados ‘falsos positivos’. O mientras callan ante prácticas ilegales e incluso criminales de otros gobiernos aliados», cuenta entre otras cosas.

Hugo Chávez evidenciaba una enorme pasión por vivir. Hasta llegar a someterse al calvario de cuatro operaciones para luchar contra el cáncer. Me apena que, como ser humano, haya fracasado en el intento. Tan relativamente joven. Frente a tantas personas anodinas, a las que parece dar igual estar que no estar, el amor a la vida de Chávez merece todos mis respetos y simpatía. Así que, nadando entre tibias aguas, terminó destacando también su figura en valores emocionales. También. Un ser sobresaliente como pocos, Hugo Chávez.

¡Cabreaos!

Un nuevo libro de viñetas de José Rubio “Malagón”. Esta vez con prólogo de Forges. Una de mis debilidades desde que lo descubrí tempranamente, Malagón terminó incluyendo sus ácidos dibujos en El Mundo, El Jueves o  www.lainformacion.com. Heredero de las “antorchas de la sonrisa pensante” como recuerda Forges, su libro (140 páginas) es un grito –suave e inteligente- para llamar a “cabrearse” porque… ellos “se ríen por encima de nuestras posibilidades”.

 Indignados, recortados, asistimos a la hegemonía de la casta, los mercados, la banca, la conversión de aquello que curaba las enfermedades en S.A.nidad. “Me han diagnosticado una enfermedad crónica, pero mi pensión solo me llega para un catarro común”. “He pasado de comer con tenedor a comer del contenedor”. Esa España como un queso de Gruyere agujereada por las ratas. O ese cerebro al que se le ha ensillado una montura para conducirlo y mantener el pensamiento único.

 Un anticipo en el vídeo que han elaborado de presentación. De todos los hallazgos de Malagón me resulta especialmente atractivo ese toro cabreado y desafiante que sirve de portada.

Más paro, menos futuro

Amanece la semana con un nuevo descalabro en las cifras del paro: 5.040.222 personas en el INEM, casi 60.000  más que en el mes anterior. Las registradas, la EPA, trimestral ya nos dejó en enero al borde de los 6 millones. Es el dato real, dado que ya ni merece la pena ir a anotarse a las oficinas de empleo. Hecho alarmante es que ha caído la afiliación a la Seguridad Social en casi 30.000 personas, dejando la masa laboral en 16.150.747 de ocupados. No veíamos algo igual desde 2002.

 El programa Salvados, que dirige en La Sexta el periodista Jordi Évole, nos mostró anoche una reveladora entrevista con el jefe de la patronal, Juan Rosell. Dijo, por ejemplo, que Alemania hizo cuatro “Reformas laborales” hasta que funcionó. Funcionó… para mermar las condiciones de los asalariados y crear por ejemplo los “minijobs” de 400 euros. Vemos que en España han subido los contratos a tiempo parcial también, con menos sueldo y garantías, ya son casi la mitad de los que suscriben. Los autónomos también han descendido.

 Muy tibio con la corrupción, muy entusiasta del hecho de evadir impuestos “si lo permite la ley es lógico aprovecharse”, Rosell llegó a decir: «Al director financiero que no aproveche las leyes que permiten tributar en paraísos fiscales habría que despedirlo». Y admitió a preguntas de Èvole que hay gente que lo está pasando muy mal mientras otros redoblan sus beneficios. “Es así”, dijo. La vida “es así”… fundamentalmente porque las víctimas lo consienten.

 El PP, al igual que veíamos a los conservadores portugueses en el gobierno, dicen que esto marcha porque “hemos recuperado la confianza de los mercados”. Gente inestable los «mercados», la podemos “perder” en cualquier momento. Máxime cuando los datos de España son aterradores: la deuda pública sube estratósfericamente por la bajada del consumo y de la economía. Y también aumenta el déficit. Dice el equipo de Rajoy que ya no habrá más ajustes. Es mentira. Una mentira más. “España negocia nuevas medidas de ajuste con Bruselas”, ante la previsible desviación del déficit este año también. Lo dice María Fernández Curras, secretaria de Estado de Presupuestos, pero esto no saldrá en los telediarios. 

 Por dos vías me ha llegado a temprana hora del lunes un artículo demoledor sobre “El saqueo de Grecia”, nuestro futuro. Àngels Martínez Castells es una de ellas.

 “Grecia se encuentra actualmente en medio de una crisis humanitaria… Una gran parte de los hogares griegos viven actualmente en condiciones de pobreza. Más del 11% viven realmente en “condiciones de pobreza extrema”, lo que significa sin calefacción, electricidad y sin poder usar el coche o teléfono… Se ha producido un crecimiento explosivo de comedores de caridad y de distribución general de alimentos…la Iglesia de Grecia distribuye aproximadamente 250.000 raciones diarias. Por orden del gobierno, el número de raciones municipales será aumentado por causa de los crecientes incidentes de niños que se desmayan en las escuelas por la baja tasa de calorías que ingieren”, podemos leer para abrir boca.

 Enfangado hasta más arriba de la coronilla de sospechas de corrupción, ineficacia, nepotismo y prepotencia, el PP español camina en esa dirección. Hoy casi 60.000 personas más han comprobado en sus carnes que Mariano Rajoy les mintió y, lejos de ver la recuperación prometida de España, ellos mismos han perdido su trabajo. “Las reformas están dando frutos ya”, dicen. “Se verá a largo plazo”.  Es mentira, también. Ya sabemos -espero- que en el caso de que algún día lleguen a cuadrar las cifras macroecómicas, lejos de revertir en mejoras para los ciudadanos son y serán a su costa. A corto plazo, incluso a largo, muy largo, se ve la gran imbecilidad, cobardía, desidia o lo que sea, de este pueblo que aguanta esta insostenible situación.

 

O povo é quem mais ordena

  Cientos de miles de portugueses han salido a la calle a protestar por los recortes, tanto en Lisboa como en otras ciudades del país.  Supone la contestación más masiva de los últimos tiempos, desde que la Troika y el gobierno conservador de Passos Coelho los cogió en sus manos. Ciertamente, fue al que votó la mayoría desencantada con los socialdemócratas.

   Dice el presidente del gobierno que todo marcha bien y se encaminan a la recuperación. Que las medidas adoptadas son las que había poner en marcha. Que ya se ven datos positivos. Que Portugal ha logrado credibilidad en los mercados financieros con sus reformas y que la deuda a diez años se cotiza ahora  a un interés del 6,3%, cuando hace un año rozaba el 17 %. Algo que, por cierto, puede cambiar en cualquier momento dada la impunidad y el amparo de los gobiernos neoliberales con la que operan. De algo nos suena todo esto a los españoles.

Lo cierto es que, como ya os conté de primera mano, los portugueses viven ahora mucho peor y los datos económicos van en despeñe, exactamente igual que aquí. Allí el paro se ha disparado al 17,6 % (el doble que hace tres años) y el PIB ha caído al 3,8 %. Nuestra recesión económica no es aún tan grande, pero en la tasa de desempleo les ganamos por goleada.

Los portugueses han vuelto a cantar con lágrimas en los ojos el himno de la Revolucíón de los Claveles. Está ya en sus raíces. Y desde luego si o povos maltratados por el neoliberalismo en Europa se unieran volvería a caer el tinglado que se han montado a nuestra costa, como sucedió en Portugal en 1974, totalmente en paz. Y es que, sí, el pueblo es el que más ordena.

Un salto al vacío

Los ciudadanos están desbaratando el tinglado. Pocos lo han definido mejor que el ministro García Margallo al comentar lo ocurrido en las elecciones italianas: “Es un salto al vacío”. Más prudente, incluso, que su colega alemán Schäuble que lo ve «grave, contagioso, infeccioso para Europa». Bruselas envía mensajes apremiantes, y los mercados apenas controlan su desasosiego. Los votantes están locos. Es intolerable, eligen a quién quieren o pueden, y no se corresponde con el plan trazado.

Esto ya lo han arreglado un par de veces. Propuso Papandreu  hacer un referéndum para consultar a los griegos sobre los recortes y las políticas de la Troika y lo quitaron de un plumazo. En Italia, precisamente, llegó un día en el que el corrupto Berlusconi ya no era útil, y lo sustituyeron por Mario Monti. Y van los ingratos ciudadanos ¡Y lo mandan a las catacumbas en el escrutinio! Y osan más: recuperan a Il Cavaliere mascherato (a nivel de muñeco de cera) y encumbran a un cómico “antisistema” cargado de sombras. Doble salto mortal. En un circo, desde luego.

Estábamos divinamente. Pagando una crisis que la mayoría de nosotros no ha provocado. Viendo reducidos servicios esenciales y derechos. Contemplando un gobierno -en el caso de España- al que le sale hasta por las orejas la (presunta) corrupción y la desfachatez para intentar disfrazarla. Las continuas ofensas a la ética y a la inteligencia de los ciudadanos. Hartos andamos del “y tú más”, de las pocas expectativas que ofrece buena parte de la oposición. Con el PSOE en caída libre en su interior y en sus resultados. Pero nadie se aparta del guión que se han trazado. Creen que todo sigue igual y que los ciudadanos retornarán a la “cordura” de mantener todo como dispongan.

No hay que espantarse, pues, de lo que han hecho los italianos, aunque parezca incongruente. Aquí también contamos con numerosos berlusconis. En la política nacional y en la autonómica. Algunos con trazas que se asemejan a la Camorra. No nos faltaba más que otro cómico. Prosistema –en su caso- aunque de varias décadas o centurias atrás, alardeando de añejo machismo. Y también han sido elegidos, y es posible que vuelvan a ser votados. Una sociedad educada como la nuestra o la italiana, tiene estas cosas.  O como  la griega que, en su desesperación, ha terminado optando –en parte-  por el fascismo. Se afianza de tal manera, que los conservadores de Nueva Democracia han puesto a votación tomar medidas para lograr la “pureza de raza” griega en el ejército y la policía y así arañar votos a los nazis de Amanecer Dorado. Y el PASOK aún no ha retirado su apoyo de gobierno al presidente Samaras, líder del partido que ha tenido semejante iniciativa. Los diputados socialistas se han exasperado, eso sí. ¿Hay quien dé más? Ése es el momento actual. La cumbre de ese paraíso perfecto desde el que salirse en un brinco implica “un salto al vacío”. ¿Queda muy lejos el vacío de la ciénaga donde vivimos?

Lo tenían bien planeado. Creían que pueden empobrecer a los ciudadanos hasta la extenuación con el fin de enriquecer sin freno a la minoría para la que gobiernan sin que nadie, salvo cuatro locos controlables, protestara. Ellos son la ley y el orden. Son ellos o el caos. Pero ya ni sus medios afines logran endosar la patraña. Al menos a una parte sustancial que les abofetea con los votos. Y siguen sin enterarse. La socialdemocracia europea dice por boca de Bersani en su pírrico triunfo: “la campana que ha sonado en Italia, también suena en Europa”. Sí, acompañada de una orquesta circense y de la banda sonora de El Padrino.  Son estos políticos los que han degradado la democracia, no los votantes, con la gravísima responsabilidad democrática que acarrea. Y siguen viéndose como la solución. Tal como están, no lo son. Cada vez menos. No todos, ya sabemos, pero sí un porcentaje decisivo.

¿Cómo reaccionará esta vez Merkel tras perder las elecciones italianas? Ni siquiera ha comparecido para aceptar su derrota y, por el contrario, manda hablar de «infecciones» ciudadanas sin la menor autocrítica. O la Comisión Europea que vive al pairo de lo que ella diga porque comparte su ideología y sus métodos. ¿Y los mercados? ¿Moverán enérgicamente su batuta? ¿Quitarán todos ellos otra vez al presidente italiano si no les gusta? ¿Mandarán finalmente a los tanques?

 ¿Y qué planes tienen para España? ¿Vale todo, corrupción, mentir hasta el ridículo, acallar a palos las protestas, con tal de rendir culto a la sagrada “austeridad”, eufemismo de lucro para unos pocos y dolor para la mayoría?

 Al borde del abismo están ellos sobre todo. Y la sociedad también porque todavía hay quien gira y gira en su desconcierto y arroja el voto como una bofetada… en su propia cara. Protestan por la corrupción y votan a Berlusconi. Protestan por la incongruencia y votan a Beppe Grillo. Lo que más claro tienen es que votan contra la política tradicional. Todavía muchos temen a lo desconocido: ese otro salto a una política limpia y participativa hecha para los ciudadanos. En éste creemos unos cuantos.

 *Publicado en eldiario.es

Se va Hessel, es nuestro turno

hessel.sampedro

Sthèphane Hessel y José Luis Sampedro

Acaba de morir Sthèpane Hessel. Tenía 95 años. Su libro ¡Indignaos! ( 2011), 19 páginas, tamaño apenas de cuartilla, editado en Francia en una pequeña editorial y vendido a 3 euros, fue una sacudida que impregnó a medio mundo y caló particularmente en España. Un ataque frontal al neoliberalismo y sus políticas degradadoras, un llamamiento a la juventud para que tomara las riendas. Era un panfleto, el renacer del género y  apareció en España con prólogo de José Luis Sampedro vendiendo varios cientos de miles de ejemplares. Tenían la misma edad, unos meses menor Hessel que no ha llegado a cumplir los 96 en Octubre.

Sin apearse ni de la vida ni de su constante lucha, ambos hombres arrostraron los achaques lógicos de la avanzada vejez para dar una lección de empuje y coherencia. Eran muy distintos. Hessel se crió entre la intelectualidad -hijo de una pintora, mujer singular e inconformista, y de Jules, judío alemán traductor de Proust-, en la familia que dio origen a la película Jules et Jim de François Truffaut. Debido a su origen judío el joven Sthèpane fue detenido y recluido en los campos de concentración de Buchenwald y Dora-Mittelbaus, donde fue torturado. Lejos de salir vencido, siguió su lucha y en 1948 sería uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el anhelo de un mundo mejor. Sampedro, a la par, aspiraba en su niñez otras culturas en Tánger, para comenzar a trabajar a los 16 años ya en España, tras ganar una oposición a funcionario de aduanas, y escribir libros que aguardarían incluso más de cuatro décadas en ser publicados. Casi un siglo ambos de trayectoria plena e insobornable compromiso. La preocupación por la deriva de la sociedad actual les unió.

Juntos estuvieron en un acto en España, organizado por la embajada francesa. Largas colas, sobre todo de compatriotas de Hessel en un día de lluvia. Le veneraban. Estaba por encima de todos. No había otro en Francia como él, decían. «No, en España no sentís lo mismo por nadie», comentaron.

Hessel nos regaló un pequeño prólogo también para Reacciona (2011), el libro que en España siguió su senda y que apareció casi simultáneamente a Indignaos. España se encontraba mucho peor, cobrábamos –sin ir más lejos- la mitad del sueldo de nuestros vecinos franceses. En aquél texto que coordiné, participaron José Luis Sampedro, Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Ignacio Escolar, Àngels Martínez Castells, Lourdes Lucía, Juan Torres o Javier Pérez de Albéniz, entre otros. También fue muy influyente. Hessel abría la puerta a la convocatoria a hacer algo ante lo que nos sucedía:

«Frente a los peligros que enfrentan nuestras sociedades interdependientes, es tiempo de acción, de participación, de no resignarse. Es tiempo de democracia genuina.  Tiempo de movilizarse, de ser actores y no sólo espectadores impasibles, progresivamente uniformizados, gregarizados, obedientes”.

Apenas han pasado dos años de aquellos días y parece una eternidad. Muy poco después arrancaría -y no por casualidad- el 15M como una eclosión de ciudadanía, llenando las plazas de España, enarbolando la indignación de Hessel. Luego llegó el cambio político en España, hacia más neoliberalismo. Luego llegó… mucha más injusticia, mucha más desesperación, indignación… dosificada. Decía Hessel que “la dificultad agudiza el ingenio”.

Precisamos mucho del que ahora se va con el gran hombre francoalemán y universal. Sobre todo, el compromiso del que él nunca dimitió. Es necesario tomar el relevo. No son tiempos de desperdiciar la energía ni los terrenos ganados que se están yendo por un sumidero. El final de Indignaos cobra hoy todo su significado: “Una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comuniciación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el del consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”. Llamando “a los que harán el Siglo XXI” a la acción porque “Crear es resistir, resistir es crear”. Él descansa ya, es nuestro turno.

*Publicado en eldiario.es

Bárcenas demanda al PP por despido improcedente

Estuvo en plantilla hasta el 31 de enero de 2013. Hasta esa fecha y desde marzo de 2010 –en la que dejó de ser tesorero- cobraba como asesor del PP. La nada desdeñable cifra de 21.300,08 euros mensuales. Cantidad fija que incluía el prorrateo de las pagas extras (ésas que no cobraron los funcionarios). Todo eso dice Luis Bárcenas quien ha demandado a su formación por despido improcedente ya que le dio de baja -dice- sin su consentimiento.

 Conviene en estas circunstancias volver a escuchar a Cospedal, en tanto no oigamos cómo expresa la dimisión de todos sus cargos. Acompañada de todos cuantos mintieron sobre el caso Bárcenas con Rajoy a la cabeza.

Dice el PP, todos sus portavoces, que todo es mentira, que es como lo explicó Cospedal sin ir más lejos 🙂

Cospedal explicando el presunto finiquito de Bárcenas

Está pasando, lo estamos engullendo

El juez Ruz ha retirado el pasaporte a Bárcenas y le obliga a comparecer en el juzgado cada 15 días y siempre que se le llame.

Cree el magistrado que existe riesgo de fuga dado que el ex tesorero y gerente del PP posee «un patrimonio muy relevante en el extranjero». Hasta 38 millones dice él que llegó a tener en esa cuenta suiza por la que se le investiga. Y que ganó ese dinero en bolsa.

 El imputado confirma que acudió el 14 de diciembre al notario para dejar constancia de que él no había recibido dinero de las donaciones al Partido Popular. Y que éstas ascendían a 33 millones de euros, de los cuales 23 eran anónimos.

 Es decir, que hubo personas que sustentaban al PP hasta sumar estas ingentes cantidades –seguramente por pasión ideológica nada más ¿o no?- y que, además, el 90% del funcionamiento del partido lo financian subvenciones públicas, según los datos que ellos mismos presentaron tras desatarse las alarmantes informaciones del caso PP/Bárcenas.

 Rajoy dice que quiere demandar a Bárcenas pero que  “aún no sabe si lo hará”.

 Y Cospedal explica que el finiquito de Bárcenas era “simulación” de salario, aunque tal práctica es ilegal y tampoco hay manera de ver si existe realmente ese finiquito.