¡Vaya faena Stieg Larsson!

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He terminado esta tarde el segundo volumen de la serie Millennium de Stieg Larsson, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Me despedí hace 4 días de mis amistades y me he dedicado en cuerpo y alma a leer durante horas. Me despedí porque sabía lo que me había ocurrido con el primer libro “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Puede que en éste, la pasión, la obsesión, haya sido aún más intensa: no podía parar de leer.

El primer volumen me pareció más meditado. Enseguida advertí que era una gran historia, espléndidamente contada. El segundo tiene más pasión. Si a mitad de lectura te sorprenden con dos picos de tremendo impacto ¿cómo puede derivar, cómo ir a más? En una trepidante sucesión de secuencias que te amarran a la lectura hasta dejarte sin aliento.

Literatura del Siglo XXI. Directa, ágil. Unos personajes poco convencionales, buena parte de ellos, y muy creíbles. La perfecta conjunción en una orquesta de personas que tejen una trama brillante. El suspense de la novela negra, brutal, con un compromiso con los valores, la verdad y la justicia por encima de todos.

Conozco el alma de un periodista escritor como Stieg. Él era Mikael Blomkvist. Idealista, de izquierdas, perfeccionista, riguroso, obsesionado con el fin que perseguía. Y, como él… tomaba comida basura, relegando la buena alimentación por secundaria, fumaba muchos paquetes de cigarrillos y bebía veinte cafés al día. Suecia es un país pequeño y Stieg un hombre de prestigio. No debió serle difícil encontrar un editor. Durante tres años –de 2001 a 2004- escribió su única e imperecedera obra. No llegó a verla publicada. No supo de su éxito. Unas escaleras le mataron. El colesterol y el estrés debían estar saturando sus arterias. El ascensor de la revista donde trabajaba se averió y subió 7 pisos andando. Llegó muerto. Literalmente. Tenía 50 años. Una historia digna de haber sido escrita por él mismo.

No ha podido contar los porqués y detalles de su trama a millones de lectores ávidos. No ha disfrutado de su éxito. No escribirá más, cuando varias legiones de admiradores le hubiéramos comprando sus libros sin dudar. No escribirá más. Y con el amargo sabor de un final abierto, tras transitar por una angustiosa travesía que llenaba de imágenes y sensaciones las horas, lo que me indigna es que se haya muerto. No saber más de él, no contar con esa literatura que me ha devuelto la vieja pasión por las buenas historias, bien escritas, que atrapan y abren horizontes. Nos hubiéramos entendido. Luchador de causas inútiles, su mensaje puebla el mundo civilizado. Sé que de haber presentido que sería el único, hubiera volcado todos sus ideales, aún más –si cabe- de lo que lo hizo. Vaya faena Stieg Larsson ¿qué te costaba tomar zumo de naranja, o esa leche sin lactosa que tenéis en Suecia, en lugar de tanto café? O hacer caso a las autoridades y no fumar. Te espero dentro de unos días, en el último tomo. Aunque será aún más dolorosa la despedida.

Libros, feria, la epopeya de vender

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Estos días, los medios se dedican profusamente a publicitar los libros de sus colaboradores. Parece que todos hayan escrito algo. Con editoriales propias, algunos de ellos, sólo hablan de los suyos. Excepto RTVE. Quizás será porque no posee editorial. La Feria del libro de Madrid está abierta y, como siempre he dicho, es más una feria que un libro, más industria que cultura en un mundo –y sobre todo un país- que protege a quienes producen objetos culturales que a su contenido presuntamente enriquecedor.

70.000 libros se publican al año en España, la mayor parte en torno a Navidad porque es un regalo barato y socorrido, aunque, probablemente, se arrincona en la estantería, por falta de tiempo. Otro pico importante es, ahora, en torno a la feria del libro de Junio, dirigido a compradores que se proponen leer en vacaciones. Porque, me parece, estos lectores sí eligen y si pasan de la primera página. El 58% de los españoles se declara lector de libros, o al menos comprador. Una cifra muy baja comparada con otros países. Lo curioso es que casi la mitad de los españoles escriben y, más aún, dicen eso de “esto es para escribir un libro”.

No saben que buscar editor es una tarea ímproba –salvo los consagrados o quienes pertenezcan a un grupo mediático- y que, en el caso de conseguirlo, luego viene la gran epopeya de vender. Los grandes centros sólo ponen a la vista los libros de escritores que les garanticen con absoluta seguridad las ventas… o famosos por otra circunstancia, por “salir” en televisión. O aquellos promocionados por la propia editorial. Es decir, buena parte de las novedades de las isletas responden a un pago de la editorial, en dinero o en especie.

Uno de mis libros –“Ellas según ellos”- lo encontré siguiendo a un empleado en el Corte Inglés hasta… la sección de Medicina. Abrí mucho los ojos y pregunté qué hacía allí. “Como habla de la mujer”, evidentemente no lo hacía en el aspecto biológico.

Todos los escritores de renombre han de tener su libro listo para los grandes picos de venta. Allí pelean por el liderato desde premios Nobel a médicos de primera fila. Y con los sempiternos libros de fantasías pseudocientíficas –llamados de autoayuda- o pseudohistóricas –todas las familias templarias del mundo habido-. Sólo por milagro, de vez en cuando, surgen niños vestidos con pijamas de rayas, que se escapan a las férreas leyes del mercado y sobresalen sin medios, sin que su editorial cotice al gran centro para que ponga el libro visible. La mayor parte de los escritores reciben un 10% del valor del libro. Hay que vender muchos para que rente. Por eso, concentran los esfuerzos en media docena.

Este jueves comprobaré cómo anda el mercado este año. Y pensaré en quienes han depositado joyas literarias, pasión e ilusión en unas páginas que muchos no verán. El mercado tiene sus favoritos, reales o inducidos. Pero un escaparate como ése ofrece, sin duda, tesoros a quienes los sepan buscar. Igual tienen que apartar la maleza, pero los hay.

Con cierto pudor, y ganas de encontrar conocidos en la sombra o en el aire, estaré allí. Jueves 4 de Junio. Feria del libro de Madrid. En la prestigiosa Librería Alberti. Caseta 57. España, ombligo del mundo, es el mío.

Firmo libros

  El próximo 4 de Junio firmo «España, ombligo del mundo» en la Feria del libro de Madrid del parque del Retiro. Será de 7 a 9 de la tarde en la prestigiosa Librería Alberti.

   Me gustaría que os acercaráis los que podáis. Así nos conocemos.

  Algunas opiniones sobre el libro aquí.

   Durante esta semana escribiré poco o nada: me voy de vacaciones, lo necesito. Dejo una entrada o post especial, muy querido.

Mario Benedetti tiene la palabra

Hoy, más que nunca… No te salves, no de esta manera.

«No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves

no te llenes de calma

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo

no dejes caer los párpados

pesados como juicios

no te quedes sin labios

no te duermas sin sueño

no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo

pero si

pese a todo

no puedes evitarlo

y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas

entonces

no te quedes conmigo».

 «Era un hombre insobornable, el más comprometido de su tiempo. Su muerte deja en silencio mustio su época, su ejemplo y la raíz de sus versos. Pero los muchos que le cantan no lo dejarán, como él decía del verdadero amor, en lo oscuro». (Juan Cruz, El País)

Desprecio de la cultura

A Esperanza Aguirre le sobra la cultura. Tan campechana ella, ha anunciado con su cercano tono de sargento cuartelero, que «al igual que hacen los hogares en dificultades» suprimiendo lo que estiman más superfluo -eso se deduce de sus palabras-, elimina la consejería de cultura, turismo y deportes. Sus competencias pasan al vicepresidente Ignacio González, un hombre muy ocupado porque, a las labores propias de su alto cargo, añade viajes -grabados- a Cartagena de Indias, llevar y dejar bolsas, guarecerse de los espías, o celebrar con sus familiares su súbito enriquecimiento con contratas suscritas con la Comunidad de Madrid. Pero es que los madrileños ya disponen de la contemplación pasiva del fútbol como deporte, los turistas vienen igual, encantados, a las sucias y desconchadas calles de Madrid, y la cultura es prescindible. Así lo ve una antigua ministra… de cultura. Nombrada para ese cargo pese a que creer que Saramago -Sara Mago- era una bailaora, que no es una leyenda urbana porque yo misma la escuché.

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El problema es general. El actual gobierno de la nación, como todos los anteriores, prima la industria sobre la cultura. Los medios informativos relegan sus espacios culturales que siempre, salvo muy escasas excepciones, han servido de una forma desastrosa. Presentan la cultura como tocho infumable que disuade de acercarse a ella.

Somos un país rematadamente inculto, de provocar vergüenza en muchas de sus manifestaciones. Donde los ciudadanos ni siquiera sienten pudor de decir que ni leen libros ni periódicos, ni de hablar mal -porque a hablar, a expresarse, se aprende leyendo-. Os recuerdo que, antes de la crisis de la prensa escrita, los periódicos apenas vendían en España 100 ejemplares por cada 1.000. Justo la cifra que la UNESCO marca en el umbral del desarrollo, y que supone menos de la mitad de la media europea. Finlandia y Suecia alcanzan, por ejemplo, más de 400 ejemplares por 1.000 habitantes. Y sólo Portugal, Grecia e Italia, como siempre, están a la par o por debajo de nosotros. Y los libros más vendidos son en su mayoría pura basura.

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Una industria musical mediocre -en la que podíamos calificar «de consumo»- que dudo permita a los buenos valores hacerse un hueco en ella, porque lo que prima es el negocio fácil. Con unos pocos valores sólidos que se presentan como excepciones. España -en el cine igual- es país de individualidades culturales, de excepciones, porque tienen que luchar con la cultura reinante, la verdadera cultura, la que significa a los pueblos. ¿Que tenemos un actor excepcional, Bardem, o un director al menos, Amenabar, en las más altas cotas de la calidad, o a otro rompedor como Almodovar? Sin duda. Pero nos nombran ministra -Ángeles González-Sinde- a la autora de un guión -«Mentiras y gordas»- que es un monumento al mal gusto. Y que, además, defiende a la industria y no entiende que la tecnología lo ha cambiado todo.

 No quiero ser exhaustiva, sino dar una semblanza de conjunto. En Brasil han aprobado pagar una asignación mensual del equivalente a 16 euros a 12 millones de trabajadores para que la gasten en teatro, cine o libros. Van a invertir en ello casi doscientos millones de euros anuales. Hasta esperan que con ello obtengan «mejores puestos de trabajo». Aquí suprimimos la consejería de cultura… para ahorrar, mientras se dilapida en obras y hasta cócteles y se privatizan servicios básicos para obtener dividendos. No entienden qué es la cultura ni para qué es útil -la utilidad que no falte-, o sí lo entienden pero no les interesan los ciudadanos maduros y responsables.

La UNESCO definió la cultura hace muchos años, decidme si esto es lo que nos sobra:

«La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden».

(UNESCO, 1982: Declaración de México)

La experiencia de escribir un blog

Acabo de soprepasar las 30.000 vistas en poco más de tres meses de vida del blog. El primero fueron muchas menos, lógicamente, ahora ya la media está en unas 500 diarias (muchas gracias, por cierto). Cuando me reproduce http://www.escolar.net, salta incluso a las 2.500 y más. Si alguien lo hace en http://www.mename.net suele ponerse, si la noticia marcha bien, en unas 1.500. Otros medios aportan desde 10 a un centenar diario -en el caso, por ejemplo, de El Plural-.

 Toda la vida dedicada al periodismo, me quedo huérfana de trabajo, y un par de personas que me quieren me aconsejan que escriba un blog. Pero yo no sé informar para mí misma o cuatro amigos, como si les sucede a algunas personas que conozco. Así que como una cría con zapatos nuevos, exploro esta maravilla de wordpress donde me cuentan con pelos y señales todo lo que afecta a mi blog, con gráficas y todo, y asisto a los ascensos maravillada.

Entre mis lectores -porque evidentemente tengo lectores- hay con seguridad expertos en este mundo, otros son novatos como yo. A éstos sobre todo dedico algunas reflexiones. Lo primero que me sorprende es el hecho de que te reproduzcan y el cómo. No pongo objeción alguna, al contrario, los derechos de autor que defiende la SGAE por ejemplo, deben ser para soporte físico vendido y cobrado. Ni la información ni la cultura deberían ser una industria, sino un servicio a la sociedad. Así que encantada con ver difundido lo que escribo por este medio. Pero es que me he encontrado algunas entradaa del blog, como artículos aparentemente escritos para un par de periódicos de papel. Creo que uno era de Canarias. Sin hacer referencia al blog. Eso ya no me gusta tanto.

http://www.meneame.net es un mundo en sí mismo. Para los párvulos en la materia les diré que se basa en que los lectores envíen noticias que luego son votadas. Pasar a portada te inunda de visitas. Para fomentar la diversidad, existe un baremo que es la entropía. No puedes repetir los envíos. Dado que casi todos los periódicos cuentan lo mismo y de la misma forma, y que apenas dos o tres elaboran algo más sus contenidos es un problema. Por eso, los lectores y votantes, buscan debajo de las piedras algo nuevo. Y se apresuran a enviarlo antes de que lo haga otro, porque como dupliques la noticia lo llevas crudo, te fríen a negativos. Por una razón o por otra, pueden llegar a echarte del sistema. Pretenden que sea algo muy democrático.

  Entre sus incontables ventajas está que te enteras de todo lo que ocurre al instante. Sólo que la relevancia de las noticias aparece como muy aleatoria. Falla en los primeros estadios, antes de llegar a portada, donde unos usuarios llamados «trolls» (un vocablo de Internet que define a quien quiere provocar y arruinar la conversación) hacen uso de su ideología para desacreditar una noticia. Os pongo un ejemplo. Hoy, he visto que subían las visitas procedentes de meneame. Alguien llamado Lindeloff -a quien no tengo el placer de conocer- me había publicado. Otro usuario que suele enviar noticias de libertad digital pero -a quien el sistema sí tolera- le ha puesto voto negativo acusándole de spam. Mi pobre entrada sobre la sanidad se ha quedado famélica, ya nadie la leerá allí. ¿Pasa algo por eso? No, realmente no, la información ya apenas mueve nada y hay muchas formas de mimar al ego. Sólo que no me parece lógico.

Estoy muy ocupada estos días organizando un acto grandioso -ya os contaré-, pero realmente -de disponer de tiempo- no se puede negar que el que hoy se aburre es porque quiere.

El Gobierno aplicará una «drástica reducción» de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd

Dudas existenciales

     «Que la vida iba en serio

     uno lo empieza a comprender más tarde

     como todos los jóvenes, yo vine

      a llevarme la vida por delante.

      Dejar huella quería

      y marcharme entre aplausos

      envejecer, moir, eran tan sólo

      las dimensiones del teatro.

      Pero ha pasado el tiempo

      y la verdad desagradable asoma:

      envejecer, morir,

      es el único argumento de la obra».

      (Jaime Gil de Biedma -pariente accidental de Esperanza Aguirre- en «Las personas del verbo». Ahora ruedan una película sobre él).

      «Que Dios te bendiga y te proteja siempre
que tus deseos se hagan todos realidad
que hagas siempre por otros
y otros hagan por ti
que construyas tu escalera a las estrellas
y subas cada peldaño
que permanezcas por siempre joven,
por siempre joven, por siempre joven,
que permanezcas por siempre joven.

 Que crezcas para ser virtuoso,
que crezcas para ser auténtico
que siempre conozcas la verdad
y veas la luz que te rodea.
Que seas siempre valiente
seas firme y fuerte,
que permanezcas por siempre joven,
por siempre joven, por siempre joven,
que permanezcas por siempre joven.

Que tus manos siempre estén ocupadas
que tus pies siempre sean veloces
y que tengas una fuerte base
para cuando el viento cambie de golpe
que tu corazón siempre esté alegre
que tu canción sea siempre cantada
que permanezcas por siempre joven,
por siempre joven, por siempre joven,
que permanezcas por siempre joven».

(Bob Dylan y The Band) 

El Pensador de Rodin

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Pensar. Tensando los músculos todos, al punto de marcarse incluso los tenues de la frente. La barbilla apoyada en una mano que parece doler de la tensión, pero que termina en unos dedos relajados. Robustas piernas que salen de un bronce tallado como la piedra. Fortaleza, introspección, quizás preocupación. La postura activa, presta a actuar. Mostrando que pensar es una acción.

Debe hacer veinte años que vi por primera vez «El Pensador» de Auguste Rodin (París, 12 de noviembre de 1840 – Meudon, 17 de noviembre de 1917). Contemporáneo del impresionismo pictórico, sus obras tienen la perfección neoclásica y la fuerza de la expresión. Rodín estudio en profundidad la anatomía humana, porque toda labor artística mejora con conocimiento y preparación. Y, como tantos otros, fue envidiado por sus colegas. Llegaron e acusarle, incluso, de sacar los moldes, directamente del cuerpo de los modelos, algo que la evidencia muestra falso.

El Pensador representa a Dante y se expuso por primera en 1988. En 1906, se lanzó una suscripción pública y el bronce pertenece «al pueblo de París». Se expone en el Museo dedicado al escultor francés. Está considerado como  un símbolo de la democracia frente a las dificultades. Por ello, fue expuesto en 1993 en la plaza Tiananmen de Pekín. Cuando El Pensador pasea, lo hace con motivo.

Ahora tenemos el privilegio de poder verlo en Madrid, en la calle, en Caixa Forum, cruzando la acera frente al Museo del Prado. Se exponen otras 6 esculturas igual de valiosas. La exposición concluye el 22 de Marzo. Los fines de semana El Pensador está muy acompañado, en los días laborables se encuentra, casi solo, meditando.

Le añoraba. Me ha gustado reencontrarle. Ahora que pienso con mayor libertad que nunca, que casi nada me ata. Reivindico la facultad de pensar y estoy convencida de que la democracia -en España y en el mundo entero- vuelve a precisar de símbolos regeneradores.

Mis votos para los OSCAR

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 Aunque no podemos votar a los Oscar, como tampoco podemos elegir al Presidente de EEUU -algo que sí deberíamos hacer por cuanto nos influye-, me aventuro a lanzar mi elección.

 

Mi película favorita para los Oscars es «Slumdog millonaire». Sin ninguna duda. Ha sido también una de las que más me ha impactado últimamente. Me fascinó el amargo -como el devenir de muchos desgraciados- cuento de hadas. Un ingenioso guión sobre las enseñanzas de la vida, en el que uno no sabe si es más demoledor rebozarse de mierda, estar a punto de perder los ojos, o ver ultrajado el amor de tu vida a manos de quien confiabas. La lucha tenaz por un objetivo. El triunfo de la Justicia, cuando uno se empecina en buscarla. Un cuento de hadas, ya digo. Pero del mundo en el que vivimos.

 El duelo entre Nixon y Frost también mantiene el interés. Lo que se debe y no se debe hacer en periodismo. El triunfo -relativo- de la Justicia una vez más. Porque Nixon no pagó sus delitos más que con su alejamiento de la Casa Blanca.

«El curioso caso de Benjamin Button» me pareció un ejercicio de preciosismo no absolutamente conseguido. Magnífico Brad Pitt que busca Oscar. Dicen que tienen más probabilidades Sean Penn o el odioso Mickey Rourke, pero no he visto aún sus películas. Y comprendo que «Australia» apenas haya conseguido nominaciones, en su intento -fallido- de emular Memorias de África. Todo en ella rechina.

Y Penélope Cruz. En ese punto soy políticamente incorrecta. El lunes, con gran probabilidad, esté en la gloria y España se volcará aún más con ella. Y yo lo entenderé aún menos. Me asombra que una mujer diminuta, con un par de atractivos -que resalta una notable fotogenia- en un conjunto poco consistente, apenas cultivada intelectualmente y mediocre actriz, pueda recibir tantos parabienes. Volveremos a escuchar lo de «la Sofia Loren española». Muestra descafeinada de todas las cualidades que hacen merecedor de un Oscar. Al menos, que huyan de la comparación. Polo opuesto es Javier Bardem, quien da toda su dimensión a la profesión de actor, al transfigurarse en cada personaje. Lo que sí admito a Penélope es que sabe trabajarse las relaciones públicas.

Por lo demás, algunos de mis imprescindible favoritos nunca ganaron un Oscar. Alfred Hitchcock, por ejemplo.  Orson Welles. Ciudadano Kane, solo obtuvo premio al guión. O Blake Edwards como director.

Greta Garbo, diosa incuestionable, Marlene Dietrich, tierna mujer fatal, Barbara Stanwyck o la efectividad, Kathelen Turner, sensualidad, picardía e inteligencia, jamás obtuvieron la estatuilla deseada. Ni Ava Gadner, Rita Hayworth, Lauren Bacall o Deborah Kerr, eternamente nominada.

Ni el atormentado Montgomery Cliff, ni Cari Grant, ni Peter O´toole o Richard Burton de sólido sabor británico, ni Harrison Ford, dentro o fuera de la piel de Indiana Jones, ni Robert Redford (como actor, sí como director), ni Steve Macqueen tempranamente muerto, pero inolvidable en sus poderosas interpretaciones.

La música que identifica al cine, la de «Lo que el viento se llevó», tampoco tuvo estatuilla. Igual que otra gran melodía del cine:  «Cantando bajo la lluvia», con un Gene Kelly que invita a volar de felicidad ayer, hoy y siempre. No obtuvo el oscar -aunque fue nominada-, ni tampoco la película a la que pertenecía. Era el año 53 y se lo dieron a «De aquí a la eternidad» de Fred Zinnerman. «Jhonny Guitar», «los sonidos del silencio» de «El graduado» o «Everybody´s talkin» de «Cowboy de Medianoche» son otras grandes canciones postergadas.

La academia quiso enmendar errores y premiar con un oscar honorífico a muchas víctimas de un imperdonable olvido. Marlene Dietrich los bautizó como el oscar de la muerte. «Te lo dan cuando tienes ya un pie en la tumba», dijo al recibirlo. Tal es así que Bob Hope -que vivió 100 años- lo recibió cinco veces, hasta que desapareció definitivamente. Peinando canas y desajustes físicos, por el podio del reconocimiento tardío han pasado varios de ellos, que no todos: Welles, Kirk Douglas, Cary Grant, Greta Garbo o Barbara Stanwick.

Premios, oropeles, reconocimiento… y dinero. A veces, solo a veces, el tiempo pone las cosas en su lugar.

Actualización 00,30

Acabo de ver «Milk» con Sean Penn. Mantengo mi preferencia por «Slumdog Millionare». Pero ya con ciertas dudas. Un hombre que quiere «cambiar el mundo», y que algo logra. Y un actor excepcional, Sean Penn. Difícil la elección del Oscar al mejor actor.