Libros, feria, la epopeya de vender

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Estos días, los medios se dedican profusamente a publicitar los libros de sus colaboradores. Parece que todos hayan escrito algo. Con editoriales propias, algunos de ellos, sólo hablan de los suyos. Excepto RTVE. Quizás será porque no posee editorial. La Feria del libro de Madrid está abierta y, como siempre he dicho, es más una feria que un libro, más industria que cultura en un mundo –y sobre todo un país- que protege a quienes producen objetos culturales que a su contenido presuntamente enriquecedor.

70.000 libros se publican al año en España, la mayor parte en torno a Navidad porque es un regalo barato y socorrido, aunque, probablemente, se arrincona en la estantería, por falta de tiempo. Otro pico importante es, ahora, en torno a la feria del libro de Junio, dirigido a compradores que se proponen leer en vacaciones. Porque, me parece, estos lectores sí eligen y si pasan de la primera página. El 58% de los españoles se declara lector de libros, o al menos comprador. Una cifra muy baja comparada con otros países. Lo curioso es que casi la mitad de los españoles escriben y, más aún, dicen eso de “esto es para escribir un libro”.

No saben que buscar editor es una tarea ímproba –salvo los consagrados o quienes pertenezcan a un grupo mediático- y que, en el caso de conseguirlo, luego viene la gran epopeya de vender. Los grandes centros sólo ponen a la vista los libros de escritores que les garanticen con absoluta seguridad las ventas… o famosos por otra circunstancia, por “salir” en televisión. O aquellos promocionados por la propia editorial. Es decir, buena parte de las novedades de las isletas responden a un pago de la editorial, en dinero o en especie.

Uno de mis libros –“Ellas según ellos”- lo encontré siguiendo a un empleado en el Corte Inglés hasta… la sección de Medicina. Abrí mucho los ojos y pregunté qué hacía allí. “Como habla de la mujer”, evidentemente no lo hacía en el aspecto biológico.

Todos los escritores de renombre han de tener su libro listo para los grandes picos de venta. Allí pelean por el liderato desde premios Nobel a médicos de primera fila. Y con los sempiternos libros de fantasías pseudocientíficas –llamados de autoayuda- o pseudohistóricas –todas las familias templarias del mundo habido-. Sólo por milagro, de vez en cuando, surgen niños vestidos con pijamas de rayas, que se escapan a las férreas leyes del mercado y sobresalen sin medios, sin que su editorial cotice al gran centro para que ponga el libro visible. La mayor parte de los escritores reciben un 10% del valor del libro. Hay que vender muchos para que rente. Por eso, concentran los esfuerzos en media docena.

Este jueves comprobaré cómo anda el mercado este año. Y pensaré en quienes han depositado joyas literarias, pasión e ilusión en unas páginas que muchos no verán. El mercado tiene sus favoritos, reales o inducidos. Pero un escaparate como ése ofrece, sin duda, tesoros a quienes los sepan buscar. Igual tienen que apartar la maleza, pero los hay.

Con cierto pudor, y ganas de encontrar conocidos en la sombra o en el aire, estaré allí. Jueves 4 de Junio. Feria del libro de Madrid. En la prestigiosa Librería Alberti. Caseta 57. España, ombligo del mundo, es el mío.

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