A los periodistas que han nacido hoy

 

Mahatma Gandhi, esa gran mujer pacifista”. Lo dicen en RNE, y lo recoge Isaías Lafuente en la SER. Sin comentarios. Hace poco, falleció “Tony Curtis, ese gran actor cómico”… para los que sólo vieron, al parecer, “Con faldas y a lo loco” del centenar de películas que hizo. Un afamado presentador de televisión, se acogió en 2005 al tópico que rodea a los Nobel de Literatura y dijo: “Harold Pinter, un escritor desconocido”. Cercano a la cincuentena, este año el periodista no habrá tenido problemas en reconocer a Vargas Llosa, eso está bien. O una solvente redactora de cultura llamando «Nessun Dorna» al aria final del Turandot de Puccini, y eso que es una de los temas más famosos de ópera.

   Podríamos encontrar ejemplos a diario, buena parte de quienes hablan o escriben en los medios (me parece una forma precisa de calificar lo que hacen), creen que el mundo nació el mismo día que ellos. Y es eso lo que transmiten. A la sociedad. Los fallos en cultura “sólo” acarrearían la profusión de solemnes orejas de burro, pero es que mis amados parlantes y «escribidores» también lo hacen con noticias de política, economía o lo que se tercie. Lo anterior no existe. No existen tampoco las hemerotecas, archivos de todo tipo, ni los libros y enciclopedias. Da trabajo. El fuego de la trivialidad y la pasividad ha arrasado nuestra  «Biblioteca de Alejandría«.

Y se llevan unas sorpresas descomunales. Un día estalla un volcán y resulta que tenía dentro una cosa llamada lava, surgida espontáneamente diez minutos antes. O esa gente tan mala que pone bombas ¿por qué lo hará? La vida es un espectáculo. 

   En la era de la excesiva información cada vez sabemos menos, si no nos molestamos en buscar. Los primeros, parece, quienes difunden informaciones. En el periodismo –como en la vida quizás- es esencial la curiosidad. Si voy a escribir y titular sobre Tony Curtis, dado que ha venido un urgente diciendo que se ha muerto, y eso parece ser importante ¿no me sale de dentro saber quién es y qué hizo?   

   Es peligroso alumbrar el mundo cada día y borrar el pasado: nos condenamos a cometer muchos errores y en toda la gama de calibres. «La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido«. Milan Kundera.

    Os dejo con Pavarotti y Nessun Dorma –ninguno duerma-. La adoro y más. Es un fragmento del reportaje que hicimos desde la corresponsalía de Londres para Informe Semanal. Pavarotti en el Hyde Park de Londres. Verano de 1991. Concierto nocturno y gratuito, al aire libre como se deduce. Una inmensa multitud la coreaba. Se habló de 350.000 personas. Muchos de ellos asistían a la ópera en directo por primera vez en su vida. Nunca se la oí cantar mejor.  

Corrupción española: bien de interés cultural

En vista de la encendida defensa que hace el PP para declarar los toros bien de interés cultural y patrimonio protegido por la UNESCO, es de suponer que actuará en consecuencia cuando llegue al poder como le vaticinan las encuestas, dado que ya lo ha hecho en las comunidades que gobierna. Pero todavía nos pueden deparar muchas más sorpresas. Por ejemplo, lograr la misma calificación para la corrupción española. Así Cospedal (y el resto de los ecos) no tendría que salir a atacar el Estado de Derecho cada vez que la policía entrulla a miembros de su partido por malversación de fondos públicos, cosa que ocurre con cierta frecuencia. Hay cosas que no deben exponerse a la vista pública. Se lavan o se ocultan en casa, como toda la vida.

Declarar la corrupción española bien de interés cultural, de interés turístico también, y patrimonio protegido de la UNESCO, se asienta en profundas razones que no pueden verse obviadas.

  • La tradición. Desde el gran éxito editorial de Anónimo, con el Lazarillo de Tormes, sabemos que forma parte de nuestras más arraigadas costumbres. Cuatro siglos ya de la obra y no hemos hecho nada por reivindicar nuestra insuperable aportación al mundo. Se apoyaría también en refranes populares como el que dice “Abierto el cajón, convidado está el ladrón”. Grandes y pequeños, nobles y villanos, reyes y presidentes han robado a manos llenas el dinero público. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y las tradiciones hay que conservarlas. ¿Qué haríamos sin tradiciones? La corrupción es “un componente especial de la cultura española”.
  • Trato dado a los corruptos. Como los toros antes de la corrida, los corruptos españoles gozan de grandes prebendas, superiores a los humanos honestos. Y a diferencia de los astados que palman en sangre, nuestros corruptos a gran escala, suelen salir casi indemnes de la cogida. Buenos y caros abogados, lentitud de una justicia que no siempre es del todo ciega, apoyo solidario de unos con otros, e incluso de desconocidos que quieren medrar sin escrúpulos. Muchos españoles llevan un corrupto dentro.
  • La estética. La corrupción española no es un deporte ni un sacrificio ritual, no, es una mezcla de baile, arte y virilidad. Embutidos en trabillas italianas a costa de los contribuyentes, danzan ante nuestros ojos, con un par de bemoles, amariposados y señoras (por cierto hay menos porque menores son sus cargos públicos probablemente) incluidos. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos marean.
  • La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos, algo enormemente saludable según los expertos. Es una lucha casi religiosa entre el bien y el mal. Irritados algunos, complacientes otros, vemos que triunfa el mal, a diferencia de lo que ocurre en las corridas de toros, y nos preparamos para la realidad de la vida.

Declarar la corrupción de interés turístico e incluso fiesta nacional, nos traería valores añadidos. Podríamos llevar a nuestros turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento del interior, los campos de golf, los vertederos de basuras, o incluso las administraciones de lotería donde compra Fabra sus boletos. Incontables puestos de trabajo en guías turísticos y una incalculable riqueza para el país.

No olvidemos los souvenirs. Talonarios, sobres bajo mano, chapas, camisetas, jarras, llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción. Beneficio seguro. Una auténtica industria al servicio de «la fiesta».  Y, como apuntan los comentarios, congresos y aulas de corrupción donde aprender la carrera.

La corrupción española protegida como patrimonio de la Humanidad en la UNESCO, homologaría además a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, «los mercados» dejarían de atacarnos. No se ven más que ventajas.

La sabiduría práctica, la inteligencia emocional, no está para luchar contra los elementos, sabe navegar con el viento a favor y sacar provecho de su patrimonio. Hay que subvencionar –más aún- a los artistas de la corrupción española, no dejar que la fiesta muera. Con rigor y sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra. Honesta, responsable, culta.

Por cierto, Camps ha retirado temporalmente la educación sexual de los institutos porque tiene que «rediseñar» sus contenidos (la abejita y el polen, me han apuntado como posibilidad). Y un informe internacional sitúa a los jóvenes españoles a la cola de Europa en innovación y competitividad. Lo atribuye a que aquí no se cultiva la inteligencia. Según los expertos, eso lastra el desarrollo económico y social de los países. ¡Qué sabrán ellos! Aquí les va divinamente a unos cuantos. Y más que les irá. Estamos en el buen camino. ¡Corrupción, fiesta nacional, bien de interés turístico, cultural y patrimonio protegido por la UNESCO!

La vida debería ser una tarde de domingo

 De mi primer libro (Diario de una mujer alta, 2001) este texto para un domingo otoñal. Mucho tiempo 9 años. ¿Se muta?

La vida debería ser una tarde de domingo, con gripe, el teléfono mudo y las pasiones enjauladas en el televisor. Imprescindible que el día sea domingo y no sábado, que no ofrezca muchos estímulos para salir de casa, tiendas y museos cerrados, cines demasiado abarrotados y bares -al menos por la tarde- desiertos. Desde luego, ese domingo habría de pertenecer al otoño o al invierno con el frío ahuyentando las ganas de ir a dar un paseo o hacer el esfuerzo de ir a ver a algún amigo, y con una única y máxima atracción: arrebujarse en el sofá incluso enrollados en una manta.

La gripe ayuda. Una sensación de calma, de nube, de excusa para no hacer absolutamente nada. El teléfono en silencio para que nadie contamine con sus ilusiones o sus desánimos la paz que nos invade, para no sentir que existe otra vida que la que late entre nuestras cuatro paredes.

Se enciende el televisor, por un día no pasa nada, y hermosos muñequitos de celuloide luchan y se desesperan. Aman y sufren. Les ocurren muchas cosas en dos o tres horas, nacen, se casan, mueren, vuelven a nacer y casarse y morir. Cometen los mismos errores generación tras generación, si se tiene la suerte de encontrar una saga norteamericana. Experimentan pasiones perfectas. Enamoramientos de por vida, imposibles de llegar a término por supuesto, por la cerrazón de alguno de los implicados y que no por eso merman la pasión del contrario. Si alguien contrae un matrimonio equivocado le espera la infelicidad perpetúa, sin paliativos. No hay becarias que alivien el camino. Y el que odia, prostituye y domina suele encontrar, al final, un instante de arrepentimiento.

Todo eso ocurre a 2 ó 3 metros del sofá, detrás de un cristal y uno se puede levantar a la cocina y dejarles solos amándose u odiándose. Puede apagarlos y sustituirlos por música. Y volverlos a encender o cambiarlos por otros que corren montados en coches con sirenas, que se pelean y se matan. Es igual de verdad. Igual de mentira.

Sí, la vida debería ser esto, una tarde de domingo en otoño o invierno con ciertas miasmas que nos aturdan suavemente, con los sonidos que elegimos, apenas sin pensamientos, atenuados los sentimientos. Sin ansiedad, sin prisas, aparcados los problemas y hasta las esperanzas. Con las gatas dormitando en el salón, con luces indirectas y objetivos aplazables. No importa que la vajilla se apile en el fregadero, no la vemos desde el sofá. Nada es urgente, nada.

No sé porqué tiene que llegar el lunes. Salir a la calle, afrontar el trabajo con el cuerpo renqueante por la gripe, notar el silencio del teléfono, añorar el sonido del teléfono y sentir. Sentir sin excusas, sin pausa, sin posible apelación, sin escapatoria. Luchar y desesperarse, amar y sufrir, experimentar pasiones imperfectas, vivir entre pasiones imperfectas, vivir entre situaciones perfectamente soportables para todos los demás. ¡Y no poder apagarlas! E ir con tu corazón a la cocina y fregar los platos ¡y no poder echar lejía a tus sentimientos!

Corren las gatas contagiadas de mi prisa, suena música con palabras, suenan palabras que me obligan a sentir y tampoco puedo callarlas porque cantan dentro de mí. ¡Quiero que lluevan tardes de domingo vestidas de otoño o invierno sobre mi vida !…. no verme obligada a salir, ni a ver, ni a escuchar, no verme obligada a sentir… no verme condenada a vivir… sin él. Sin él, o sin el amor que teñía los días de gloria y no distinguía entre la primavera y el otoño. El amor que convertía en domingo de verano cada día del año o envolvía el invierno en cálidas mantas donde abrazarse juntos. Sin televisor. Con una pasión que desplazaba pasiones ajenas, con un amor vivo que no convertía en obligación terapéutica mirar y vivir por otros. Y el enamoramiento -frágil milagro- instalado en un proyecto de eternidad sin esfuerzo alguno. Era igual de verdad. Igual de mentira.

Una tarde de domingo, de limbo. Por amor he subido y bajado en ascensor vertiginoso del cielo a los infiernos. ¡No más! Aunque el limbo tenga el suelo transparente y esté más cerca del dolor.

Una tarde de domingo, de quietud, ausencia total de movimientos. Por amor he tomado, sin dudar, trenes y aviones apremiantes, he cruzado medio mundo para vivir una noche. Y he despertado en un vehículo en movimiento que me alejaba dolorosamente de mis sueños. Ya no. ¡Quiero dormir despierta en el sofá, quiero vivir en el sofá!

Una tarde de domingo, sin sentimientos propios. Por amor he estallado en huracanes de fuego, he llenado la plenitud, he ensanchado la plenitud, he desbordado la plenitud. Pero al final duele. Duele mucho. Y sin amor me he secado, he muerto, me he desintegrado, me he borrado, no he existido. ¡Nunca más! ¡Rechazo sentir, vibrar, latir fuera de las 72 pulsaciones del manual! Ver sólo, ajena, espectadora, cómo lo hacen los otros en el televisor. Mentira con apariencia de verdad, ceremonia de estar en el mundo.

Se trata de esperar. Acabará el lunes, y el martes, y el miércoles, y toda la semana. Llegará el domingo. Cada 7 días llegará el domingo. Se pasarán pronto la primavera y el verano. Y cada 7 días llegará el domingo. Cada 7 días vendrá un domingo de paz, como yo lo quiero.

Pero ¿y eso cómo se consigue ?… Volviendo a nacer quizás. No podré. No puedo. Batalla perdida, soy irrecuperable. Dentro de nada, despertaré y me desperezaré, sacudiré las neuras y volveré a empezar. Abriré la jaula y me zambulliré en las pasiones. Sí, ya sé que me espera el ascensor, los trenes y los aviones, los huracanes, la sístole y la diástole del corazón que me lo dejan como un globo, o como una pasa. ¡Qué pereza! Pero qué bien se está cuando se está bien. Y qué mal cuando se está mal… Y qué bien cuando se está bien….

Creo, no sé, que despertaré al sol para que luzca en las tardes de domingo del más crudo invierno y abriré las ventanas para que entre y me llene de oxígeno. Y saldré a la calle a buscar la vida. Y volveré al sofá para seguir viviendo la vida, sucesión de días de todos los colores. Con tardes de domingo, como descanso para tomar fuerzas. Un soplo de paz, eso sí.

Sergio Makaroff – La Próxima Vez

¿Nos mudamos al «Hijo de Gliese»?

Astrónomos de EEUU han descubierto el primer planeta fuera del Sistema Solar que cumple con las condiciones de temperatura y gravedad para ser potencialmente habitable. Es muy parecido a la Tierra, y aún está sin fastidiar (no hay superiores seres racionales todavía que se sepa, y eso ayuda). Dispone de atmósfera, creen que de agua, incluso de algún lago ¿Mar no? Temperatura entre 0 y 40º que es una banda muy soportable, mejor incluso que la nuestra. La gravedad es un poquito mayor, más fácil, por tanto, mantener los pies en el suelo. Lo consideran un planeta rojo, además. Una auténtica joya.

El mayor problema reside en que se encuentra a 20 años luz de nosotros. Tiempo desmesurado de viaje. O descubren algo para trasladarnos más deprisa o nos localizan otro planeta más cerca. Los científicos están en ello. Y ya conocen una serie de ventajas de las que podríamos beneficiarnos. Según la «paradoja de los gemelos«, llegaríamos a destino más jóvenes que los que se queden. Tiempo que se va, tiempo que vuelve.

Debo reconocer que hoy la verdad que asoma por las ventanas de la actualidad –incluso la que no asoma ni de broma porque no la dejan pero existe- me ha tumbado un tanto. Por cualquier lado que se mire, esto es un purito caos. Perdonaréis que no me moleste en recordarlo porque ya lo hacemos casi a diario. Las noticias y no noticias de la mañana no hacen sino ratificar esta impresión.

Sé que somos unos cuantos (cada vez más) los que queremos impulsar otros fines y otros métodos. Pues, tal como lo veo ahora, lo que tenemos que cambiar es… de mundo. No al mundo… de planeta. Este nuevo parece una buena opción, si nos aceleran un poco el viaje.

La gran peculiaridad del “Hijo de Gliese” –le han puesto un nombre muy feo, con número, prefiero éste, y uno en su casa hace lo que quiere-, es que apenas gira sobre sí mismo. Por tanto, una mitad vive prácticamente siempre de noche y la otra de día. Si lo miramos bien, aquí también sucede: hay quienes jamás salen de la oscuridad y quienes de continuo aparecen como favoritos privilegiados del sol –que es nuestro “astro rey”, como sabéis, allí tendremos otro-.

Pero parece que no puedo librarme de un cierto germen positivo y racional: algo así también sucede en Suecia. Entre el viaje largo, llevarse a las gatas 20 años en un cohete espacial, pobrecicas, avituallamientos rancios, habrá que optar por el realismo: Suecia, insisto. Partir de una base algo más sólida. Echar, con los votos, a los fascistas de su parlamento, que aún son pocos y los suecos tienen larga tradición democrática y progresista, y una conciencia cívica ejemplar. Y empezar de nuevo. Yo de esta España y de casi todo el resto del planeta me apeo. Al menos a esta hora. Unas buenas persianas para los días eternos, y potentes luces para la oscuridad del invierno, paliarán los principales inconvenientes. Con la vista puesta en el “Hijo de Gliese”. Por si acaso.

Nuevos tiempos, nuevos métodos

        

Vaya por delante la invitación de ATTAC a secundar el paro del día 29. Que nadie se confunda: la huelga es la respuesta mínima que la sociedad necesita expresar ante los atropellos a los que es sometida. Por más que su calentamiento se haya convertido en el habitual espectáculo circense, trivial y desinformador, hay razones para esa protesta. Sobran. Sus resultados serán igualmente manipulados y desactivados con las subjetivas declaraciones que se adjudican la victoria. El día 30 sabremos que todos “han ganado”. Y apenas sucederá nada. Quien tiene que ganar y ganárselo, es la sociedad.       

Vergara. Público.

 

¿Qué más pisotones precisamos sobre nuestra yugular aprisionada contra el suelo? La inefableBruselas” sigue ejerciendo de meritoria mano ejecutora de “los mercados”. Cruje España en el eterno espasmo de la corrupción que corroe sus entrañas. ¿El juicio sobre “Malaya”? ¿Tantos años después? ¿Con esta justicia que “nos hemos dado” o consentido? El encomiable empresariado español que amenaza con despidos –favorecidos además por el poder político- está presidido por el más ejemplar de los prohombres del sector. Cada día nos enteramos de nuevas actividades en la que fracasa. Por tierra, ¿por mar? y por aire. Ahora resulta que también regentaba autobuses turísticos. Y que, tras aquellos maravillosos créditos concedidos, por la Caja Madrid de la Comunidad autónoma, Gallardón le perdona también medio millón de euros de deuda. Nada en esta España podrida como tener amigos «cojonudos». ¿Hay razones por tanto para protestar contra este empresariado y esta clase política? Todas. Sólo que los sindicatos también se vinieron cosiendo un traje que les vestía como parte del problema. El fin justo no debería nublarse por la menor quizás de las imperfecciones del sistema –dado que prácticamente las acarrea todas del 1 al 999 en escala de 1.000-.       

Ahora bien, éste no es el camino. Nuevos tiempos, exigen nuevos métodos. La sociedad en la que vivimos es mutable e incrementa ese carácter de día en día y a ritmo vertiginoso. Si en 1933 Keynes alertó a Roosvelt sobre el peligro “de arreglar los males de nuestra condición por medio del experimento razonado y dentro del marco del sistema social existente” ¿cuál no será ahora la nueva disyuntiva con la irrupción masiva de Internet entre otros adelantos?       

En una privilegiada charla con José Luis Sampedro este fin de semana, él, con 93 años, fue el primero en asegurar que ya no sirven las respuestas conocidas y que no habrá soluciones, mientras no se comprenda que los nuevos tiempos exigen otras y más imaginativas acciones, aprovechando el poder de la comunicación global. Porque… “esta crisis es peor que la del 29, aquella fue producto de un accidente, ésta ha sido tropezar deliberadamente en la misma piedra”, me contestó Sampedro, poco más o menos.       

Cunde el desánimo entre antiguos luchadores por la justicia y la libertad. Nos circunda una férrea pared, en tanto nuestros pies se asientan en el suelo líquido del cambio. “Señala la piedra y la grieta y vamos, pero no más lucha extenuante en la impotencia”, vienen a decir viejos y nuevos compañeros de batalla. No sé quiénes, pero hay unos cuantos, cada vez más, con la idea y la palabra. Pero, por el momento, obvian el poder de unión de la Red o de lo que sea, de que sí hay algo que aglutina nuestra irritación y la búsqueda de un futuro mejor para la mayoría. Harán falta más argollas en el cuello hincado en el suelo, no sé.       

       

Hoy no hay árboles tras mi ventana, ni el lago cálido a pocos pasos, ni tantas charlas tiernas y estimulantes, pero a ratos luce el sol esplendoroso del otoño sobre el cemento de la casa de enfrente. Valores inmutables en un tiempo cambiante, guías para buscar los nuevos caminos de eclosión. En red, por tierra, mar y aire… limpios.       

Busco pareja

Me han ofertado un intercambio publicitario: yo pongo el enlace de la página “buscar pareja” y ellos anuncian El Periscopio en su web. Andaba preguntándome qué han visto aquí para pensar que esa transacción es posible. Pero algo habrá. Imagino a estos portales con un equipo de prospección de mercado en el que, con seguridad, hay psicólogos. Habrán pensado que cambiar el mundo es una tarea pesada para acometerla sin ciertas compensaciones y han abierto esa puerta. Por ayudar.

El cerebro se usa poco esta temporada, en efecto, como decía un comentario del artículo anterior. Así que rindámonos a los placeres de cuerpo y espíritu. Pero sin abandonar la parte práctica de la cabeza. No necesito ningún portal si ya tengo –para mí y a vuestra disposición- un blog. El otoño es tiempo de arrumacos –siquiera sea por las frescas temperaturas-, están preciosos campos y parques para caminar de la mano, y es buen momento para buscar pareja. Empiezo yo misma, para dar ejemplo.

Premisa principal: pareja siamesa no. A ratos y civilizada. En último extremo se puede estudiar la variable “parejas” incluso, para donde no llegue una, llegue otra.

REQUISITOS A VALORAR (AUNQUE NEGOCIABLES, COMO TIENE QUE SER):

  • Hombre. La edad me es indiferente. Y no pienso pedir perdón por la mía.
  • Inteligente, culto, progresista.
  • Que sepa del mundo en el que vive y le interese lo que les ocurre a los demás.
  • Altura mínima: 180. Atavismos y prejuicios, qué le vamos a hacer.
  • Con que sea monillo o tenga cierta gracia, basta. A estas alturas he moderado mis exigencias.
  • Que no venga con demasiadas taras sentimentales y corra un cierto caudal de sangre por sus venas. Cuanta más, mejor. Tibios y témpanos abstenerse.
  • Preferentemente, que se entere de que luce la luna llena en una cita.
  • Que sepa gozar de todos los placeres que brinda la vida. Desde la buena mesa a la buena cama.
  • La ternura puntúa también alto.
  • Que le guste la música, el cine, la literatura, pintura, escultura, arquitectura, todo (o parte) de lo que implica la cultura en definitiva. y sepa disfrutarlo solo si a una no le apetece compartirlo en ese momento.
  • Gozarán, asímismo, de una particular valoración los científicos, con sus mundos nuevos para mí (siempre que no carezcan del resto de los requisitos).
  • Que sepa conversar. Si es un auténtico estímulo para las ideas, será difícil no rendirse.
  • Que tenga y respete los espacios.
  • Paciente con las manías no compatibles.
  • Que no sufra de alergia a las gatas, ni -por el momento- al humo.
  •  Generoso, nada rácano. De ello se derivan muchas actitudes vitales.
  • Resoluto y que mantenga una cierta coherencia en sus decisiones y no maree con idas y vueltas.
  • Con algunos gramos de locura. Gramos, digo.
  • Con algún recurso “feromónico” por si todo lo que antecede tampoco funciona, as usual.
  • Sentido del humor. Indispensable

Yo me voy con unos amigos muy majos de fin de semana y estaré menos pendiente del blog. Es mejor además, tomar distancia y tiempo ante tan trascendental decisión. Los comentarios o el contacto directo es un buen sistema para estudiar posibilidades y armonizar las propuestas.

En los comentarios  también, podéis -y debéis-  cumplimentar vuestras peticiones de pareja, si la buscáis. Es gratis. Un servicio público y amistoso que, con seguridad, obtendrá más adhesiones que cambiar el mundo. Aunque lo uno, no quita lo otro. Y una vez felices, mucho más felices, se puede emprender con más entusiasmo la tarea. Nos aguarda un futuro prometedor. De cine.

Veremos a Belén Esteban en el Parlamento

Casi a diario hablamos aquí de la peligrosa deriva de la sociedad mundial y del descrédito de la política (como causante siquiera por inacción) que en España ya se sitúa como tercer problema para los ciudadanos. El caos dispone de diferentes formas de aposentarse y se observa una tendencia de cómo lo está haciendo ahora: el «backlash«, «latigazo hacia atrás«, o «patada hacia atrás» como libremente lo voy a traducir.

Explicaban en la BBC, en un debate de altura, porqué los sensatos ciudadanos suecos han votado a la ultraderecha. Ha sido eso, el «backlash». Hartos de la política tradicional, de que la izquierda no se comporte como izquierda, ni la derecha como derecha, han salido por un extremo. Aunque hay un porcentaje que en efecto sí quiere machacar a los emigrantes tomando la justicia por su mano, en ausencia de otro poder real que «los mercados» (a quienes poco les preocupan estas cosas). Como en el Oeste.

En EEUU, el Tea Party adopta la forma más definida de lo que se está cociendo. Una amalgama de ciudadanos con un solo punto en común: el ultraconservadurismo. Aún tienen que concretar un líder pero se apuntan una analfabeta populista republicana, Sarah Palin, o Glen Beck, exitoso presentador de la Fox, poco más que un Jiménez Losantos, aún con más poder.

En la maltratada Islandia, un humorista se hizo con la alcaldía de la capital, Reykiavik. Jón Gnarr desplazó -nos dijeron las reseñas-, a las siglas tradicionales con una formación que se declara abiertamente corrupta y asegura que no cumplirá sus promesas electorales.

En España tenemos a Belén Esteban. Y no es una broma. La sucia máquina de hacer dinero que es Telecinco ha apostado por el experimento. Si se presentara a las elecciones, se situaría como tercera fuerza política en España, obtendría 5 diputados. Verla y escucharla hiere una mediana sensibilidad –yo no puedo soportar la tortura más de un par de minutos-, pero hay quien cree que “dice verdades como puños”. ¿Por qué? Porque la política tradicional nos ha fallado estrepitosamente y. desde el saco de basura en el que se ha convertido esta sociedad, la única salida lógica parece la «patada hacia atrás».

No son hechos nuevos. En la famosa carta de Keynes a Roosvelt (dos peligrosos “izquierdistas” como se verá), el fundador del capitalismo moderno (y humano) le dijo al presidente de los EEUU:

«Usted acaba de convertirse en fideicomisario de aquéllos que, en todos los países, tratan de arreglar los males de nuestra condición por medio del experimento razonado y dentro del marco del sistema social existente. Si fracasa, el cambio racional se verá gravemente perjudicado en todo el mundo y lo único que quedará será una batalla final entre la ortodoxia y la revolución”.

Asomaba ya por la puerta Hitler y todos los fascismos.  Sentaba sus reales en la URSS el comunismo totalitario. La política terminaría por reaccionar. Sin más remedio. La diferencia que hoy se aprecia, a mi modo de ver, es la degradación absoluta de las salidas. La informe basura se desparrama, y da el «latigazo hacia atrás». Tampoco parece que tenga más remedio.

Mientras en España los políticos patrios se enzarzan en Caja Única sí, Caja Única no, en una ETA a olvidar, en tapar las corrupciones algunos con supina desfachatez verbal, mientras siguen ciegos las pautas del «sistema social existente” que decía Keynes, les están invadiendo la casa. Y no se enteran.  Un poderoso grupo mediático, propiedad en parte y no casualmente de Berlusconi, apuesta por dinero, por una descerebrada, vulgar hasta el vómito, con la que un sector de la sociedad se identifica. «Tuiteaban» anoche que en Telecinco, comentaristas de su mismo nivel, la  comparaban ya con Eva Perón. No es de esperar que los políticos tradicionales reaccionen, andan metidos en la endogamia de su propia ineficacia, de la desfasada casta en la que se han convertido, olvidando que  sólo detenta la representación popular. Si no lo hace la sociedad, veremos a Belén Esteban sentada en el Parlamento. Y las televisiones retransmitirán sus intervenciones y la entrevistarán a la salida del hemiciclo. Y comeremos palomitas.

Me hubiera gustado escribir del otoño. Pero, por fortuna, lo vamos a tener aquí tres meses. Vaya un adelanto en imagen sosegadora.

«Una modesta proposición»

Jonathan Swift, escritor irlandés cuya obra más reconocida es «Los viajes de Gulliver«, escribió en 1729, su.. «Modesta proposición»… para acabar con el hambre en Irlanda.

Extraigo algunas de sus ideas que fueron un poderoso revulsivo en su época, porque no han perdido vigencia alguna desgraciadamente. Por el contrario la situación se reproduce y se amplia a los adultos, a las étnias no «oficiales», a los expulsados del  mercado, en el Primer y Tercer mundo, y en el de enmedio. Y, también, porque dudo que ningún medio publicara nada así hoy, no fuera a herir la susceptibilidad de los infantilizados ciudadanos que componen buena parte de la sociedad.

«Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna. Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes, apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo, o abandonan su querido país natal para luchar por el Pretendiente en España, o se venden a sí mismos en las Barbados.

Creo que todos los partidos están de acuerdo en que este número prodigioso de niños en los brazos, sobre las espaldas o a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, resulta en el deplorable estado actual del Reino un perjuicio adicional muy grande; y por lo tanto, quienquiera que encontrase un método razonable, económico y fácil para hacer de ellos miembros cabales y útiles del estado, merecería tanto agradecimiento del público como para tener instalada su estatua como protector de la Nación.

Pero mi intención está muy lejos de limitarse a proveer solamente por los niños de los mendigos declarados: es de alcance mucho mayor y tendrá en cuenta el número total de infantes de cierta edad nacidos de padres que de hecho son tan poco capaces de mantenerlos como los que solicitan nuestra caridad en las calles.

(…)

Propondré ahora por lo tanto humildemente mis propias reflexiones, que espero no se prestarán a la menor objeción.

Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.

(…)

He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho.

Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.

Todo el año habrá carne de infante, pero más abundantemente en marzo, y un poco antes o después: pues nos informa un grave autor, eminente médico francés, que siendo el pescado una dieta prolífica, en los países católicos romanos nacen muchos mas niños aproximadamente nueve meses después de Cuaresma que en cualquier otra estación; en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros…»

 

Hay veces que ver, oír y escuchar provoca estas reacciones literarias.

(Gracias a Javier Valenzuela por recordarme este texto)

Y a jabravo por enlazar que Ana Botella atribuye a los sin hogar la suciedad de las calles de Madrid de la que es concejala de Medio Ambiente.

Labordeta, empujar la historia hacia la libertad

Reconforta un poco saber que tanta gente le quería y que unos a otros nos acompañamos en el dolor. Ha muerto José Antonio Labordeta, “el abuelo” le llamaron -yo no- desde bien joven. Por su sensatez, su cachaza y porque salió de las aulas para alentar a muchas más personas de las que podían sentarse en los pupitres de su escuela.    

Desde una gran pena, realmente, hoy sé que mereció la pena vivir aquel Aragón de finales del franquismo y comienzos de la Transición, lleno de fuerza y esperanzas, en el que nuestra tierra volvía a ser un país y había que construir y estrenar tantas cosas en España. Labordeta fue un poderoso aglutinador de ese tiempo y esa idea. “Polvo, niebla, viento y sol, y donde hay agua una huerta, al norte los Pirineos, esta tierra es Aragón”. Su primer disco, su primer éxito. En el tiempo de los cantautores, surgía una voz propia. Para impulsar la lucha por la libertad, la justicia y tantas cosas perdidas o nunca conocidas, siempre presentidas y anheladas.    

Roque solitario, sólido y cálido, de los Monegros

 

Fuera de pazguatos localismos, hay señas que imprimen carácter. Labordeta era un aragonés de manual: noble, luchador, sincero hasta poder resultar hiriente, tozudo, sin artificios ni recovecos, comprometido y coherente,  realista, universal. Es hora de decir, por Labordeta, porque a ello dedicó entre otras cosas su vida, algo de lo que Aragón es, más allá de un desconocido territorio de gentes llanas.    

Los nobles aragoneses se dirigían al Rey comenzando: “Nos que somos tanto como Vos y, juntos, más que Vos…” El reino de Aragón –de Aragón, sin otros apellidos que le ha ido poniendo la interpretación de la Historia- fue un precedente de Estado Federal: los territorios conservaban sus fueros y sus instituciones y se adoptaban acuerdos por consenso. Aragón siempre quiso retomar sus pasos en cada tiempo de libertad que se abría. Su escasa población, sin peso político por ello, aparcaba sus reivindicaciones hasta que no se cumplimentaran las de las ricas comunidades llamadas históricas.    

En fin, no se ha dicho que José Antonio Labordeta fue uno de los fundadores –junto a Emilio Gastón, diputado en la primera legislatura- del PSA, Partido Socialista de Aragón (coaligado al PSP de Tierno Galván), muy pujante hasta que un desconocido PSOE en Aragón se llevó a la militancia en desbandada. La Chunta aragonesista llegó mucho más tarde. Los antecedentes la justificaban.    

Cantautor, profesor, escritor, político inusual, divulgador incansable de todo cuanto creía para lograr un mundo mejor. Sí nos creímos que llegaría un día en el que al levantar la vista veríamos una tierra llamada libertad. Y llena de la imprescindible justicia que hace válida la palabra. Lo fuimos coreando esperanzados a través de los años, hasta desembocar en este remedo que hoy tenemos. En una de sus últimas entrevistas Labordeta dijo:    

«No. Yo creo que hay que levantar la vista con más fuerza, porque la libertad está cada día más apretada contra la pared«.    

Dejó el Congreso…    

…. “decepcionado, porque uno viene aquí pensando que puede solucionar mucho, y al final te das cuenta de que puedes hacer poquicas cosas.”    

Pero hay que hacerlas. El hachazo al conocer su muerte ha sido doble porque he hablado con él esta misma semana, y a pesar de las noticias alarmantes que se anticipaban, sonaba lúcido y resignado. La vida se le había reducido, había perdido a borbotones calidad, hay un tiempo en el que todo se acaba y es mejor que se acabe. Destacó el calor de su familia que le rodeaba entera de la mañana a la noche. De los múltiples amigos que con razón atesoró. Ha tenido una buena muerte.    

Nunca dejó de reivindicar a su hermano Miguel, el poeta, muerto prematuramente. En uno de sus discos leyó su poema favorito. El mío también. El que refleja un tiempo y un sentimiento    

Retrospectiva Existente de Miguel Labordeta    

Me registro los bolsillos desiertos    

para saber dónde fueron aquellos sueños.    

Invado las estancias vacías    

para recoger mis palabras tan lejanamente idas.    

Saqueo aparadores antiguos,    

viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,    

estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,    

pero nadie me dice quién fui yo.    

Aquellas canciones que tanto amaba    

no me explican dónde fueron mis minutos,    

y aunque torturo los espejos    

con peinados de quince años,    

con miradas podridas de cinco años    

o quizá de muerto,    

nadie, nadie me dice dónde estuvo mi voz    

ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía    

esculpida en presurosos desayunos,    

en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,    

mientras los otoños sedimentaban    

de pálidas sangres    

las bodegas del Ebro.    

¿En qué escondidos armarios    

guardan los subterráneos ángeles    

nuestros restos de nieve nocturna atormentada?    

¿Por qué vertientes terribles se despeñan    

los corazones de los viejos relojes parados?    

¿Dónde encontraremos todo aquello    

que éramos en las tardes de los sábados,    

cuando el violento secreto de la Vida    

era tan sólo    

una dulce campana enamorada?    

Pues yo registro los bolsillos desiertos    

y no encuentro ni un solo minuto mío,    

ni una sola mirada en los espejos    

que me diga quién fui yo.    

Pero José Antonio sí supo quién era. Y lo supimos todos. Y fue un privilegio conocerle, y estrenar y atravesar un largo periodo histórico con él. A pesar de las durísimas difultades que hubo que afrontar, infinitamente mejor, más positivo, que el desesperanzador en el que vivimos ahora. José Antonio «hizo lo posible por empujar la Historia hacia la libertad«. De pocas personas se puede decir que su paso por la vida no ha sido “de balde”, lo escribo en giro aragonés. Y para que eso sea rotundamente cierto, hay que sentarse otra vez –juntos más que cualquier poder– a coser las banderas rotas. Labordeta las ha dejado ahí para eso.    

Mi noche en blanco

   La noche no comienza hasta que el sol se va…

 

Varias decenas de personas, cámara en mano, aguardan un espectáculo que se produce todos los días y que compite, en el Templo de Debod, en belleza y en expectación, al del Mirador de San Nicolás en Granada.

Pero otras vidas siguen de espaldas, incluso las que comienzan una etapa con un ramo colocado en la cola de un traje de novia…

El parque del Oeste se abre en praderas y árboles, en prolongadas cuestas descendentes. Abajo Brasil y en portugués, mueven músculos de la frente a los talones, mueven ánimos, y sonrisas: alegría de vivir.

En la Gran Vía un parque infantil para adultos. Un huerto. El primer círculo se asombra al ver aquellos productos en la mata y fuera de las Grandes Superficies. Y fotografía. El segundo de que un huerto produzca tanto asombro. Leo que la ciudadanía arrampló hasta con la tierra de las macetas para llevar a casa. Sin permiso. Un espantapájaros de verdad preside la ceremonia. Con grúa al fondo.

  

 Hay más grúas, símbolo de la ciudad, para decorar y amenizar  la noche en blanco, y ya ningún eufemismo…

Una mujer ha sufrido un esguince al tirarse por el monumental tobogán. La colchoneta era demasiado dura. Alguien se aviene a explicarlo porque la respuesta oficial es: “Más “alante” hay más atracciones”. La han cerrado. Se han llevado los apoyos. Pero el gentío sigue mirando. Los tubos desnudos en el aire ¿Expedita solución a la crisis?

Columpios, “subeybajas”, peleas de pelotas algo más allá en Malasaña, y figuras estáticas con humano dentro. Imposible equilibrio sobre un talón, la jarra vacía de cerveza en la mano para la mueca ¿desesperada? Dice que hace magia. Inevitable la magia si se carece de apoyos.

Bailan en Cibeles auténticas muchedumbres. Bares y cafeterías abarrotan sus barras, no se puede comer. Paseo a buen ritmo a la boca del Metro. Chueca vive en blanco todas las noches del año. Espera el paraíso. La sede de la Comisión y el Parlamento europeos mostrará un espectáculo de danza vertical. Por su fachada, suben y bajan acróbatas etéreos, como esta menina, que se desliza cantando.

Y desciende hasta el suelo la luna de plata con el violinista Ara Malikian sentado en ella y tocando durante los 35 metros de altura del trayecto.

 

  Si me facilitan el vídeo de la actuación, lo colgaré. Veo que es el mejor montaje de «Compañíadehecho», que dirige Pedro Aunión. Inserto muestra de un trabajo anterior. En éste se han crecido. Frente a un trozo de Europa en Madrid, la soñada, la aún posible, decenas de personas también, permanecimos una hora mirando hacia arriba en silencio. Del cielo a la cama, con el corazón lleno. Es un órgano éste que precisa intuición y olfato.